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Órgano de la Federación Obrera Regional Argentina - F.O.R.A. - A.I.T.

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EN DICTADURA, SUBVERSIVO

EN DEMOCRACIA, TERRORISTA
AÑO 12 MARZO/ABRIL 2012 Nº 40 2 PESOS

Un pensamiento
La raíz del anarquismo estuvo siempre en el mundo de los explotados. Nuestros ideales, nuestros sueños, utopías y nuestro accionar está vinculado a la finalidad de nuestra concepción: la emancipación social de los trabajadores y el comunismo anárquico. Una nueva formación social y nuevas relaciones de producción emergerán de ese proceso y suceso social. Ése es nuestro ideal y hacia esa finalidad ponemos en consonancia medio y fines. Vemos que el mundo de los trabajadores, el de los explotados, es un ambiente que está atrapado por el poder de la burguesía y su sistema, el capitalismo, que ejerce el dominio económico y político por la explotación de nuestras fuerzas de trabajo y por la apropiación del conocimiento colectivo que el capitalismo lo transforma en mercancía y lo somete al mercado. Las organizaciones gremiales de los trabajadores, las asambleas, la propaganda, la agitación, el mi-tin, la conferencia, las movilizaciones y las protestas, las huelgas organizadas por los propios explotados son nuestras herramientas de combate contra el sistema de explotadores y explotados. Nunca hemos considerado esas herramientas como un fin en sí mismo. Sabemos que los capitalistas usan y utilizarán todos los subterfugios a su alcance; como la mentira, el miedo, el individualismo, la corrupción, la represión y el crimen para paralizarnos en nuestro camino de luchas. Lo sabemos porque lo cuenta la historia y porque lo referencian los hechos sociales en toda la faz de la tierra. Cuando las minorías conscientes de su condición de explotado y dominado quiere revertir el mundo de desigualdades en el que vive, el Estado siempre se prepara para reprimir y esa acción la fundamenta, también siempre, en el nombre de la Patria, la libertad, la democracia, el orden y la ley. Todos los gobiernos, cualquiera sea su sistema de legitimidad y legitimación, siempre se han sentido susceptibles ante las críticas y las protestas de las minorías conscientes de su condición y siempre han usado las mismas respuestas de todos y en todos los tiempos sociales: el orden, la ley, como barrera límite frente a las desobediencias o el no acatamiento silencioso a sus imposiciones. Se esfuerzan por hacernos creer que el voto legitima cualquier acto, acción o gestión, pues las urnas ya han hablado de antemano. Esta pueril simplicidad con que se caracteriza y justifican los hechos, dan lugar a armar la idea de la represión, no solamente física, sino socialpsicológica y a su justificación política ideológica con el instrumento del discurso único. “Todo lo que se hace está bien, no hay otra manera”, pero eso sí “sabemos que falta mucho camino a recorrer”. Suponen que esta es la respuesta sincera y global a ante la “desmesura” de la protesta. Los gobiernos nunca escuchan, hacen que escuchan; nunca responden realmente al problema, lo explican, lo describen de acuerdo a sus lógicas políticas pre
Enero/Febrero 2012

establecidas fundamentadas sólo por un núcleo muy pequeño de “sabios” omnipotentes y omnipresentes, de “técnicos” extraídos de “universidades”, “cátedras”, “laboratorios ideológicos”, “ramilletes de filósofos e historiadores” que relatan historietas egocéntricas y paulatinamente van creando el caldo de cultivo para dar nacimiento a íconos que se utilicen para idolatrar personalidades y crear líderes en el ideario y la simbología de las masas frente a las angustias y necesidades vitales. Todos los gobiernos hacen de la realidad un cuento para las justificaciones políticas de sus intereses económicos y de los negocios que los pactos “no virtuales” han establecido con sectores de la burguesía industrial que no ceja de dar subrepticiamente y en silencios de ministerios, “coordenadas” ambiciosas en sus sociedades con el poder político. Parecen sustentar, tal vez inconscientemente, una visión “lacaniana” de la política: cuanto más se habla de la independencia, es cuando menos se la quiere. Hacen “psicología descriptiva”, precepto fenomenológico que utilizan los gobiernos hacia los gober-nados. Describir, decir, conjeturar, adjetivar, es decir, poner entre paréntesis no sólo los pensamientos sobre la realidad sino también la realidad misma, “detienen el juicio” y dicen; “nada por aquí, nada por allá y. . . acá está”, “esto”, “lo único” “lo que se puede hacer” y bla, bla, bla. Los eslóganes dichos desde todo poder político son una mentira disfrazadas de verdad para los gobernados, en la medida que los seres lo acepten como tales sin pensarlos, recibiéndolos tal cual se los emiten, pero cuando esos mismos eslóganes son reflexionados se derrumba la justificación de los mismos frente a una realidad que no se puede sintetizar y atomizar con frases vaciadas de contenidos. Lo popular lo es y tiene durabilidad y credibilidad objetiva cuando el pueblo productor gestiona, participa, dice y hace y no cuando es convidado de piedra en una mesa bastante chica.

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Reseña

Plenario de trabajadores en Río Gallegos
Cruz no es la excepción. Con una gran concurrencia -incluyendo gente del interior de la provincia- en el plenario se trataron principalmente temas como la criminalización de la protesta y la ley antiterrorista debido a la gran cantidad de procesados en la provincia y a nivel nacional; como así también la situación de la caja de servicios sociales que hace mas de 20 años está intervenida y viene en decadencia por fondos malgastados, lo que hace que se deteriore la salud a tal punto que el hospital está vaciado de profesionales por malos tratos y falta de insumos (carecen del material necesario para realizar las prácticas hospitalarias), así como también el cese de pago a las farmacias, por lo cual no hay medicamentos y cuando sí los hay, no son entregados por la obra social. Otro tema tratado fue el de la negociación paritaria, ganada en la lucha del año 2007, dado que el gobierno ha comenzado a desconocer éste ámbito de discusión del salario y condiciones laborales. Finalmente, el tema que concitó más rechazo fue el proyecto de emergencia económica y reforma provisional, que implican la pérdida de derechos de los trabadores, el aumento de la edad jubilatoria y la pérdida del 82 % móvil. Recordemos que en los hechos del 29/12/2011, los trabajadores movilizados impidieron su tratamiento y ello implicó la represión de parte del gobierno. Se trabajó en cuatro Comisiones (Proyecto de ley de emergencia económica; Paritarias y negociaciones colectivas; Cajas de servicios sociales y previsión y Criminalización de la protesta y ley antiterrorista). La Sociedad Obrera de Río Gallegos participó en dos de ellas con las siguientes propuestas: -

El 25 de febrero se llevó a cabo en la ciudad de Río Gallegos el plenario de trabajadores convocado por la Mesa de unidad sindical, en la que participaron distintos gremios y agrupaciones. Como sabemos, el verdadero objetivo del estado es defender los intereses del capital y para que ellos sigan haciéndose más y más ricos es necesario explotar más a los trabajadores, por lo que comienzan con sus planes de ajuste en todo el país. Pero como explotar a los trabajadores no les alcanza, también destruyen el medio ambiente (como en el caso de la minera La alumbrera), asesinan a obreros, gracias a sus medios de transportes descuidados y como si esto fuera poco, persiguen y encierran a las personas que salen a las calles a luchar, poniéndoles el nombre de terroristas. Todo esto logra que la gente demuestre su descontento en todo el país y Santa
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Opinión

Vigilando y castigando

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ACTUALIDAD

Argentina, un país en serio
La realidad supera la ficción, y así como George Orwell se inspiró en el gobierno bolchevique para escribir “1984”, cualquier trabajador podría escribir novelas más increíbles con los últimos acontecimientos de la sociedad argentina. Como era de esperarse, el primer plato roto que hay que pagar por la crisis mundial, lo vamos a pagar los trabajadores si no nos rebelamos. El año pasado aumentó a $2300 el salario mínimo y vital, que tiene mucho de mínimo pero poco de vital, y hace unos días el sueldo mínimo para pagar el impuesto a las ganancias aumentó, pasando de $5.782 a $6.938 en el caso de los trabajadores solteros y de $7.998 a $9.597 para los casados con dos hijos. Solo $4600 separan un sueldo mínimo y vital de un sueldo que debe pagar un impuesto por considerarse “ganancia”. Es sencillamente ridículo. Primero que nada deberíamos pensar en que se basan los políticos para afirmar que un sueldo es ganancia, cuando la remuneración de un trabajador es fruto de su trabajo, y es una porción ínfima de todo lo que produce. La ganancia en realidad es siempre para las empresas, que en un solo día cubren nuestro sueldo, y el resto del mes es dinero para ellos. Por otro lado, si un sueldo de $10.000 es ganancia, ¿Qué podemos decir de los $35.000 que cobran los diputados y senadores? Sobre todo teniendo en cuenta que la presidenta acusó hace pocas semanas a los trabajadores que hacer huelga es extorsionar, y que pedir un aumento mayor al 18% es irresponsabilidad, y ahora los políticos se aumentan sus ganancias de tal manera. Por el lado de las paritarias, las mayoría de éstas todavía no están resueltas, o eso nos dicen los sindicatos, aunque hay que ver con que nos sorprenden los empresarios sindicales en el transcurso del mes. Hablar de porcentajes generalizados, como si todos los asalariados cobraran el mismo sueldo, es falso. Hay que poner números reales, y está más que claro que ninguna familia vive con el mínimo de $2300. No les alcanza con reírse de nosotros en términos salariales sino que además tenemos que aguantar a la i n d i g n a d a presidenta l u c h a n d o ferozmente por las islas Malvinas, mostrando los colmillos ante la posibilidad de descubrir una cuenca petrolífera p o r e s a s coordenadas, mientras que en puntos cardinales opuestos, vende los recursos naturales abriéndole las puertas a la minería contaminante y destructora del suelo en que vivimos. La legitimidad del gobierno desata este tipo de situaciones que bien podrían ser el desarrollo de una nueva novela sobre el circo de la democracia y su columna vertebral: el sindicalismo peronista. El pueblo trabajador no puede esperar nada bueno, no solo de las empresas, sino también del Estado y sus sindicatos, que no dudan en entregarnos en bandeja de plata si eso asegura sus privilegios. Si los trabajadores no nos organizamos de forma independiente a la burocracia y aparato sindical, si no tomamos la voz y decidimos en asambleas, sino participamos y luchamos por defender nuestras condiciones de vida, nadie lo va a hacer por nosotros. Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital

Entre los días 18 y 19 de febrero en la ciudad de Buenos Aires se celebró la Reunión Regional de Delegados de la F.O.R.A. Con delegaciones directas de Neuquén, Lago puelo, Rosario, San Martin, Zona Norte y Capital Federal se trataron diversos puntos de un orden del día variado y se tomaron importantes acuerdos con el objetivo de lograr un avance en el camino de la organizaron de la FORA y su inclaudicable lucha contra las patronales y el Estado por la verdadera emancipación social

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Reflexión: crimen en el ferrocarril de Once

Indignaciones
Choca un tren contra la punta del andén. Centenares de heridos, medio centenar de muertos. Todavía no sabemos más. Es esperable que aumente la cifra de muertos, aunque todos deseamos que no. Las empresas periodísticas acuden todas a juntarla con pala cubriendo el desastre con información compulsiva. Se traen las tragedias anteriores para coleccionar y contabilizar, para aumentar la dimensión de la tragedia y para establecer récords. Un récord vale más que mil palabras. Cada quien toma posición frente a la escena desgarradora de las víctimas, de las personas intentando tener noticias acerca de parientes o amigos. Se descubren secretos a voces como el mal estado de los sistemas de transporte, las implicancias de la política en la gestión de los negocios, las implicancias de los negocios en la gestión política. Azorados, miramos y padecemos. Nos indignamos. Pronto, la tragedia pasa. La noticia pasa. Pasa la novedad y todo vuelve al ruedo. Personas volviendo del trabajo, trenes hacinados; personas yendo a trabajar, trenes hacinados. Un sistema de transportes saturado en una ciudad saturada que concentra el tercio de la población de un país con aproximadamente 15 personas por kilómetro cuadrado. 15 personas por kilómetro cuadrado y 700 heridos y 50 muertos en un tren urbano. Pero la tragedia pasa. Nos indignamos. Pronto, todo vuelve al ruedo. ¿Qué es lo que estamos haciendo? ¿Qué es lo que hacemos cuando la tormenta pasa? Demandas al Estado, aserciones morales acerca de la falta de escrúpulos de los empresarios, de la desidia de los controladores, de la corrupción de los funcionarios. Los indignados protestan. Pero la tormenta pasa. Entonces, los indignados se dignan. Se dignan a seguir sus vidas ordenadas en la continuidad de una humanidad autodestructiva, retoman la ruta de la cuenta bancaria y del televisor de mil pulgadas, de teléfonos biónicos y de alquileres imposibles. Reactivación del mercado interno a base de consumo, importación, exportación y producción. Crecimientos porcentuales, márgenes de ganancia, confianza para inversores. Autos como naves espaciales que aceleran cada vez más, con mayor estabilidad a mayores velocidades, asfaltos mejorados, autopistas y rutas. Lomas de burro, barreras y multas. Concesiones, subsidios, tarifas. Crisis financiera, caída de los mercados, inestabilidad social. Nos indignamos. ¿Y qué es lo que hacemos? “Ha vuelto la política”, nos dicen. Votamos y volvemos. Dignos como nunca, recuperamos la nación después del cataclismo. Confianza, esperanza, dignidad. Malvinas argentinas, mineras canadienses, sindicatos peronistas y paritarias anuales. ¿Qué es lo que hacemos? Recuperar la fe. Como si no hubiera otro camino que rezarle a fantasías,
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retomamos el camino de que alguien haga bien las cosas, alguien otro, algún otro que nos represente y nos proteja, que administre bien, que ya no robe, que por fin se entere de las cosas que hay que hacer por la gente. Y que las haga. “La gente”, dicen. “la gente necesita protección”. Toda la estructura social está montada sobre la espalda de trabajadores que no logramos organizarnos como para tomar la iniciativa. ¿Buscamos culpables? Ahí estamos: culpables de no hacernos cargo de la administración y de la responsabilidad sobre nuestra vida colectiva. Indignados por arranque, soltamos rapidito para que los responsables sean los demás. Sin organización desde abajo no habrá sino culpables desde arriba y muertos en la calle. Aceptamos que la vida social sea una miserable agregación de negocios, legitimamos la comercialización de la vida en nombre de la competencia y de la propiedad. Y, de vez en cuando, nos indignamos. La indignación es una purga: es una forma de enajenación de las culpas en busca de víctimas propiciatorias. Como en un ritual, todo el mundo acusa a los demás, busca responsables para no hacerse cargo de responder. ¿Nos acordamos de las privatizaciones? Ahora parece que el demonio neoliberal tiene rostro, cuando ese monstruo somos nosotros hace veinte años. El tiempo pasa, y, en vez de cambiar la ruta, echamos culpas a diestra y siniestra. Somos los responsables de no comprometernos en nuestra propia realidad, responsables de no sostener las organizaciones barriales y obreras que puedan confrontar contra el modelo de negocios que establece que el seguro es más rentable que los frenos. ¿Dónde están los pasajeros del sarmiento cuando no chocan los trenes? ¿Dónde están los habitantes de la región andina cuando no reprimen los mulos y la policía? ¿Dónde están los trabajadores cuando no asesinan a nadie? Vivimos pateando para adelante, e indignándonos cada tanto. Vivimos delegando decisiones y responsabilidades cotidianas en figuras útiles para recriminar después. “Negligentes militantes”, decía Enrique Piñeyro. No nos sirve de nada echarle culpas al Estado y a los empresarios. Eso es fácil y es obvio. El punto es que no somos capaces de accionar antes de que ocurra la tragedia. Subimos a los trenes como ganado, subimos a los colectivos colgándonos de las puertas, aplastados unos contra otros. Repartimos codazos para treparnos a un vagón y llegar a casa menos tarde. Arremetemos contra el que discute. Preferimos volver temprano antes de sostener una asamblea. Los trabajadores tenemos la capacidad y la responsabilidad de intervenir en la gestión social de recursos y servicios de una manera definitoria y efectiva. No nos organizamos para mejorar nuestro salario y dejar que los demás decidan el resto. Matarnos en los trenes y vivir hacinados, empobrecidos y expoliados, es parte de lo mismo. Vivir alienados por la tarea y la explotación y padecer las decisiones de los otros, es parte de lo mismo.
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La ciudad (las ciudades) tienen una estructura y un funcionamiento sostenido sobre la división social del trabajo. Es un diagrama gestionado por quienes no viajan en tren, por quienes no comen chipá en las estaciones, por quienes no cruzan las vías saltándose el tercer riel. Hay un espacio de circulación para los pobres y otro para los que deciden. Y nosotros, desde abajo, preferimos victimizarnos antes que asumir la responsabilidad de confrontar su poder con nuestra organización. Preferimos putear al presidente, putear al patrón, putear al rico, antes que hacernos cargo de meterles el boleo en el orto que merecen, antes que hacernos cargo de asumir la responsabilidad de cambiar nuestra situación. Nos indignamos. Miramos Crónica TV y nos indignamos. “Los que viajan en el tren son laburantes”, dicen por la tele, como si fuera normal que haya laburantes (es decir, que haya no-laburantes). Nos indignamos hoy. ¿Qué pasará

mañana? El trabajo dignifica, decía Perón. Sí que dignifica. Nos vuelve dignos de la continuidad, dignos de una vida de mierda de la que no nos hacemos cargo. Ahora, desgarrándose las vestiduras, todos los monjes salen a la plaza a llorar verdades y lamentar los muertos. Y nosotros obedecemos eso también. Lloramos con los monjes, con los sabios, con los comunicadores y con los políticos. Lloramos un luto de dos días como religiosamente, dignos por obedecer, validados en tanto ciudadanos donde la libertad consiste en acomodarse de alguna manera a las decisiones de los otros. Nos acomodamos, sí. Surfeamos la milonga, hasta que nos damos el palo. Mientras sigamos prefiriendo la obediencia con culpables a la organización colectiva, seguiremos viviendo para el orto y muriendo cada tanto. Hernun

8 de Marzo “Día de la Mujer”

Luchemos de la mano hacia la libertad,
la mujer es feminista y el varón, antipatriarcal
En este día, que se conmemora el asesinato de compañeras obreras que luchaban por mejoras laborales, por dignidad, por no dejarse degradar; tomemos su ejemplo, tanto varones como mujeres para ponerle fin de una vez por todas al sistema patriarcal, a la burguesía y a la patronal, que se alimenta de la división, favoreciendo a unos a costa de la esclavización y el manoseo de otros, sacando provecho de nuestra lucha interna. La consigna es decir: Basta! Y dejar de ser victima. La lucha empieza ya! Las compañeras obreras no pueden ser olvidadas ni despreciar su memoria con nuestra pasividad de ser victimas o cómplices del patriarcado. Ellas dijeron Basta! Y perdieron su vida por ello, y muchas de nosotras no decimos basta por no perder el trabajo, la casa o la familia. Tenemos que cortar con las lagrimas y decir BASTA! No me vas a acosar mas en el trabajo, Basta! no me vas a golpear mas en la casa, Basta! No me vas a violar en la calle. Me voy a defender hasta la muerte, no vas a robar mi dignidad, mi integridad ni mi salud mental. La felicidad no se da por ausencia de dolor, sino por haber aprendido lo suficiente de las
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cosas malas como para poder apreciarla, y la liberación esta en cada uno, en cada una. Por otra parte, es necesario destacar que la mujer no debe luchar por ser igual al hombre, sino por liberarse de la opresión ella misma, para no ser menos que nadie, ni tampoco debe luchar por ser mas que el varón, puesto que nadie debe ser mas que nadie.

¡Nadie sobre nadie! ¡Ni mandar ni obedecer! ¡Ni machos ni hembras! ¡Viva la igualdad, la solidaridad y el apoyo mutuo! ¡Viva la Anarquía!
Sociedad de Resistencia Oficios Varios San Martín FORA-AIT

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24 de marzo
Nací en 1974. Un mes y algunos días después murió Perón. Dos años más tarde un golpe militar anticipó el cambio de gobierno que prometía desplazar las políticas gubernamentales hacia posiciones menos dóciles al neoliberalismo que se imponía en todo el mundo occidental por distintas vías. En América Latina, nombre que el imperio francés dio a esta región del mundo, la forma fue la dictadura militar. De aquella experiencia extrema nacieron nuevas categorías que hoy suenan ya bastardeadas por usos y desusos. Nombres como “desaparecidos”, “terrorismo de Estado” o “Derechos Humanos” pasaron a ser parte de un vocabulario con el que aprendí a hablar y con el que empecé a pensar. La mayor parte de mi generación creció amenazada. Los primeros años, amenazada por la dictadura, pero pronto amenazada por ese fantasma con el cual se justificó casi cualquier cosa a través de un espejo perverso. La sola imaginación de la Dictadura gobernó con el terror gran parte de mi vida, como la de tantos otros desde los años 80. Me acuerdo cuando me fueron explicando por qué se hablaba de terrorismo de Estado. Era necesario distinguir un terrorismo de otro. Debo admitir que nunca lo entendí muy bien hasta que empecé a creer que el Estado era lo que Hobbes decía: el mal menor que protege al ciudadano de su propio mister Hyde. Pero luego comprendí mejor: había que defender al Estado de su propio terrorismo. Y es que tanto el pesimismo de Hobbes, como el optimismo demócrata de Rousseau afirmaban, antagónicos pero no tanto, que el Estado era una necesidad para que la sociedad pueda sobrevivir ante sí misma. Si uno piensa lo que el terrorismo es, concluye fácilmente con el apotegma que se reza tantas veces, muchas veces sin pensar: todo Estado es terrorista. Desde el momento en que el terrorismo es un accionar deliberado destinado a producir terror, el ejercicio sistemático de la amenaza sobre la que se construye el Estado es el terrorismo por antonomasia. Lo más habitual (pero nunca casual) es confundir terrorismo con atentado. Un atentado puede estar destinado a destruir algo o alguien, pero no necesariamente destinado a producir terror. Por eso hay atentados terroristas, porque hay otros que no lo son. Sin embargo, cuando se intenta adoctrinar a las poblaciones del mundo con la comidilla de que sin Estado lo que hay es la violencia intestina de todos contra todos, puede no haber atentado, pero lo que hay, indudablemente, es terrorismo. Y, paralelamente, toda acción que, con violencia o sin ella, pretenda torcer la voluntad de los gobiernos, es nombrada, ya en el texto legal, terrorismo. El 24 de marzo, que se ha vuelto feriado como recurso comercial y demagógico, es la fecha en la que en Argentina se conmemora el golpe de Estado de 1976. Se mantiene viva la memoria, nos dicen. Pero es curioso, porque es una
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“Día Opinión de la Mujer”
memoria fechada, contorneada. En Argentina, las prácticas de persecución, tortura y desaparición, que llegaron a su punto cúlmine en el Proceso de Reorganización Nacional, son anteriores a ese proceso y, con matices muy significativos, son también posteriores. Intentamos que esos matices no desaparezcan con las avanzadas cada vez más represivas y autojustificadas que se advierten en las tan famosas leyes antiterroristas. ¿Existe diferencia, acaso, entre la sanción de una ley que habilite al Estado a cancelar los derechos declarados por él mismo, y la cancelación “de facto” de esos mismos derechos por parte del Estado? Las leyes antiterroristas, que, como bien señala CORREPI, no son una novedad, sino una parte de la estrategia de gobierno de los Kirchner desde que asumieron, abren una ventana de posibilidades a futuro. Se guardan el as en la manga de cubrirse con leyes para futuras eventuales operaciones represivas. Pero, especialmente, amenazan, asustan, producen terror. Lo mismo ocurre cuando se nos dice todo el tiempo que estamos vigilados, cuando nos infiltran en las organizaciones, cuando nos filman en las calles o en el trabajo. ¿Acaso alguien imagina que pueden vigilarnos a todos todo el tiempo? Ese absoluto, que es materialmente imposible, es efectivo en la medida en que el miedo que produce el posible castigo genera una represión interna. Paraliza. Aterroriza. Identificar el terrorismo de Estado con la dictadura es una mentira que solamente puede ser creída si se admite el relato perverso de que el Estado es necesario para protegernos de nosotros mismos. Es una mentira equivalente a la de nombrar “la” dictadura, como si hubiera habido sólo una. Ambas mentiras confluyen, silenciosa pero sistemáticamente, en la figura del feriado del 24 de Marzo. El “Gobierno de los Derechos Humanos”, vendiéndose a sí mismo como la alternativa al terrorismo de Estado es, de hecho, terrorista. El principal eje discursivo con el que este gobierno gana cierta legitimidad en alguna militancia y en ciertos sectores de la población, es amenazar a la población con el fantasma de la Dictadura. El kirchnerismo necesita a la Dictadura más que el neoliberalismo, que logró imponerse durante más de diez años sobre la fantasía constitucional. Esto no equivale a decir que nos da lo mismo este gobierno o aquél. No da lo mismo, pero tampoco nos sirve. Y, en todo caso, también es terrorista. El 24 de Marzo conmemoramos, pues, dos episodios del sainete argentino: el día en que tomó el poder la junta militar para inaugurar el Proceso, y el modo en que el corporativismo contemporáneo utiliza el símbolo aquél para afianzar, les guste o no a los progresistas, el terrorismo más fijo y estructural que conocemos: la figura política del Estado moderno. En el medio, la complicidad de organizaciones históricas que se han dejado engañar por cantos de sirenas, o que han traicionado a militantes y organizaciones que apoyaron con el cuerpo y la razón sus luchas históricas. Hoy nos dicen que existe una reparación histórica, que lo otro de lo que hay es lo que ya hubo, que endurecer la represión y ajustar la economía es necesario para evitar que el terror regrese. Es el más trillado decir de los perversos: yo, victimario, te estoy protegiendo.
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Opinión

La Patagonia como hace 500 años

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Opinión

Yo también soy terrorista
Sí, lo admito yo también soy terrorista. Soy terrorista porque milito en una organización de trabajadores. Sí, soy terrorista porque en más de una ocasión me manifesté exigiendo mejoras para todos los compañeros o la libertad sindical, un derecho elemental que en esta región sigue siendo una utopía. Soy terrorista porque considero que este gobierno, como todos los gobiernos, aunque se disfracen de demócratas ejemplares, reprime, persigue y controla. Soy terrorista porque me he solidarizado con otras organizaciones de base, también formadas por peligrosos terroristas como yo, que lo único que buscamos es desestabilizar al poder. Sí, soy terrorista, porque incluso me he atrevido a enfrentarme a la policía cuando estas fuerzas de seguridad pública nos han invitado a desistir de nuestras acciones y han golpeado con saña a los presentes. No tengo excusa. Soy un terrorista y debo pagar por ello. Soy terrorista, heredero de los terroristas a los que se viene persiguiendo desde 1902 cuando bajo el eufemismo de Ley de Residencia se buscaba 'limpiar' ideológicamente el movimiento obrero. Por todos estos motivos, figuro en las listas de los Servicios de Inteligencia, mis hábitos diarios son controlados con todo

detalle, debe quedar registro de lo que hablo y con quien lo hablo y los lugares que frecuento. Sí, porque soy terrorista, y desde hace unos días, también soy 'Ciudadano X', la versión renovada del Gran Hermano de Orwell, una pesadilla de la que nunca hemos despertado. Nada nuevo bajo el sol, cambian los nombres pero siguen las mismas prácticas porque ya sea en dictadura o democracia los trabajadores, los mismos que mantenemos con nuestro sudor este sistema explotador, somos considerados terroristas por quienes practican el terrorismo de Estado. Lo único que sorprende, es que quienes ejercen hoy la 'inteligencia' sean los mismos que hace unas décadas dicen haberla sufrido. Por lo visto, aprendieron bien la lección, tanto que la repiten con técnicas mejoradas, fruto del avance tecnológico. Sí, somos terroristas y para acabar con nosotros todos los métodos son válidos. Hay que infiltrarse, señalar y apuntar a los peligrosos activistas que reclamamos acciones tan violentas como mejoras laborales o sociales. Bien lo saben los trabajadores de Kraft o los miles de militantes que aparecemos en las listas del denominado 'Proyecto X', ciudadanos que de la noche a la mañana hemos pasado a convertirnos en el enemigo público n° 1 simplemente por no agachar la cabeza. El gran ojo que todo lo ve, nos observa sin parpadear porque todos somos terroristas.

Partidos y sindicatos
-DIRECCION POLITICA U ORIENTACION IDEOLOGICA DEL MOVIMIENTO OBRERO-

“Lo que más preocupa a los partidarios de la organización obrera, cualquiera que sea su tendencia política o doctrinaria, es el problema de la dirección de los sindicatos. De ese punto de partida, por las distintas direcciones que toma el proletariado y por los antagonismos que provoca la bifurcación del moderno movimiento sindical en tendencias opuestas, depende no solo la trayectoria de la lucha sobre el plano económico, sino que también el propio significado social de cada conquista de la clase trabajadora organizada. No es fácil, sin embargo, dar una solución adecuada al problema de la dirección del movimiento obrero. Los partidos políticos tratan de aplicar su disciplina al sindicato, pero excluyendo al mismo tiempo de ellos todo motivo de divergencia doctrinaria, con lo que consiguen únicamente rodear al proletariado con la vieja muralla autoritaria y crear reglas funcionales copiadas al Estado, para regir la conducta de todos los obreros conforme a un absurdo principio mecánico. Y como la jerarquía de los comités de afianza en el espíritu de disciplina de la masa y toda opinión independiente se ahoga con votos de mayoría incapacitadas para esa necesaria función del pensamiento, resulta que la orientación del movimiento obrero Página 10

depende de circunstancias fortuitas o de intereses casi siempre opuestos al interés de la clase trabajadora”. “No diremos que el anarquismo deba plantear en los sindicatos una competencia a los partidos políticos para asumir nosotros la tarea de mantener la disciplina sindical y hacer observar a los obreros todas las formulas funcionales de la organización. Queremos únicamente demostrar que el movimiento obrero no se rige por normas mecánicas, ni mucho menos por una conciente soberanía, aun cuando la forma de su funcionamiento se ajuste a reglas democráticas, y que los trabajadores, u obran movidos por sus opiniones políticas o se dejan gobernar por los jefes mas prestigiosos. Para destruir la disciplina sindicalista y hacer de cada sindicato una personalidad colectiva bien determinada, es necesario sujetar la dirección de los órganos sindicales a un proceso de libres discusiones sobre la orientación doctrinaria del movimiento obrero. Y en el choque de tendencias antagónicas, que se dividen las corporaciones disciplinadas contribuyen en cambio a hacer mas homogénea la lucha de los trabajadores, encontraremos los anarquistas la base de la verdadera actividad revolucionaria en el seno del proletariado militante”. Emilio Lopez Arango

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Historia

A 5 AÑOS DEL ASESINATO DE CARLOS FUENTEALBA
El 4 de abril del 2007, los docentes de la Provincia de Neuquén deciden un corte de ruta en el marco de la lucha gremial que venían llevando a cabo en pos de reclamos salariales (como suele pasar todos los años al comienzo del ciclo lectivo). En la asamblea del sindicato de ATEN, la mayoría decidió hacer más visible el reclamo, dado que el Estado no hacía más que ignorarlos. Ese día, los docentes cortaron la ruta 22 a la altura de la ciudad de Arroyito, corte que desde un principio fue interrumpido por las fuerzas represivas, dispersando el piquete a fuerza de gases lacrimógenos y balas de goma. C u a n d o l o s trabajadores que se manifestaban comienzan a retirarse en grupos de a pie y en diferentes vehículos, la policía irrumpe sorpresivamente a la caravana iniciando, nuevamente y sin previo aviso, la represión. Un integrante de las Fuerzas Represivas del grupo GEOP realiza el salvajismo de disparar una bala de goma a muy corta distancia de un Fiat 147. El proyectil atraviesa el vidrio trasero del auto impactando en la nuca de uno de los manifestantes, produciéndole una herida mortal. La víctima: Carlos Fuentealba; el asesino directo: José Darío Poblete. Una muerte cobarde, por la espalda, hacia un hombre desprotegido. Perpetrado por la fuerza de la represión y el terrorismo institucionalizado. Carlos habia nacido en la ciudad de Junín de los Andes en el año 1966. Allí vivió toda su infancia en un campo de la zona. Para realizar sus estudios secundarios, se mudó a la capital provincial de Neuquén. Más tarde desempeñó diversas tareas, hasta que empezó a trabajar en la construcción, actividad con la que comenzó su militancia gremial en la UOCRA local. En el 2007 estaba trabajando de docente en el Centro Provincial de Enseñanza Media Nº 69 de la Cuenca XV, una barriada humilde del oeste de Neuquén. Era, además, delegado sindical y apreciado por toda la comunidad educativa. Su cobarde asesinato conmocionó e indigno a toda la opinión pública del país, hubo horas de incertidumbre, seguidas de la bronca característica de la impunidad. Se realizaron varios actos de repudio en las ciudades más importantes, y hasta la Burocracia de la CTA (que habia dejado solos a los docentes Neuquinos en su lucha) salio a manifestar su rechazo públicamente por este hecho, por su parte la CGT (vista la indignacion general) lanzo un timido paro de 1 hora, apenas efectivo. Jorge Sobish era, por e n t o n c e s , gobernador de Neuquén. Este episodio lo puso en el blanco de las acusaciones como responsable directo del asesinato, por desempeñar el cargo más alto de la jerarquía política que avaló la represión. Se lo recuerda huyendo de una comisaría disfrazado de policía para sortear una posible justicia popular. También, sin mediar mucho tiempo, carteles con su cara empapelaban las ciudades candidateándolo a presidente, mientras ardia en llamas su local Partidario en Buenos Aires. Al cobarde agente Poblete que quito la vida al compañero la misma “Justicia” que dilata llevar al banquillo a quien ordeno la Represion lo sentencio a la carcel donde por razones de camaraderia los agentes de la ley gozan de buenas condiciones. Mientras que el maestro asesinado como decia un recordatorio “es mas que el mismo, es la dignidad rebelde hecha bandera, hecha pensamiento, hecha acción, hecha dolor y hecha esperanza”, cientos de centros culturales, agrupaciones docentes y aulas llevan su nombre en todo el Territorio. A 5 años de este brutal asesinato, no olvidamos ni a los verdugos, ni sus causas, ni al compañero caído. Hoy, la misma brutalidad se sigue practicando contra los trabajadores de la educacion, cuando desde el Gobierno parasito se intenta desprestigiar la tarea docente y se ataca la lucha gremial con adjetivos como “chantage”, esa brutalidad se refleja en las malas condiciones laborales de los otros sectores publicos etc. en la negligencia patronal de TBA, en las causas que impulsaron a la aplicación de la ley antiterrorista, queriendo adjetivar y procesar de terrorista a todo aquel que reclame por una vida más justa.

Publicaciones recibidas
Tierra y Libertad N°283 y 284; CNT N°384,386,387; Rivista A N°368, 369; LOTTA DI CLASSE Nov-dic 2011; Sicilia Libertaria N° 313, 314; El Roble N° 50; El apoyo mutuo N° 3; El Forista N°4; Germinal N°3.

Marzo/Abril 2012

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Asociación Internacional de los Trabajadores Internacia Laborista Asocio Association Internationale des Travailleurs Associazione Internazionale dei Lavoratori Internationale Arbeiter Assoziation International W orker´s Association

En donde las huelgas se prohíben, ¡no hay derecho a huelga!
Comunicado redactado por la FAU, sección alemana de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Con este comunicado queremos solidarizarnos con los huelguistas del Sindicato de Controladores Aéreos (GDF) del aeropuerto de Frankfurt. La ilegalización de la huelga, dictaminada por el tribunal laboral de Frankfurt tras una demanda interpuesta por Fraport (empresa privada que gestiona el aeropuerto de Frankfurt) y Lufthansa, pone de manifiesto que no existe el derecho a huelga en Alemania. Este supuesto derecho constitucional ha sido violado de forma sistemática por los tribunales laborales locales en pro de las empresas. La ilegalización de esta huelga se ha llevado a cabo bajo pretextos meramente formales. Dos detalles de las reivindicaciones en este conflicto laboral no cumplían con la “paz social” recogida en un convenio colectivo anterior en Fraport. Este es el motivo por el que el GDF tuvo que desconvocar la huelga. Ayer el mismo juez prohibió una huelga de solidaridad de los controladores aéreos al considerarla “desproporcionada”. Es un hecho que la gente en Alemania no posee derechos humanos fundamentales, como el derecho a constituir sindicatos para defender sus propios intereses. ¿De qué sirve tener derecho a “organizarse” si en la práctica está prohibido ejercerlo? Un portavoz de la patronal fue bastante claro a este respecto: “No se puede permitir que sindicatos pequeños y con fuerza consigan salarios más altos, porque entonces muchos afiliados de Verdi abandonarían su sindicato para luchar también por mejores sueldos que los suyos”. El asunto de la “unicidad de convenios colectivos” [Tarifeinheit], que implicaría que en una empresa sólo se aplique un único convenio (léase el firmado por el sindicato mayoritario), es una de las demandas políticas favoritas de las organizaciones empresariales. Ursula von der Leyen (CDU), ministra de trabajo alemana, rápidamente reaccionó afirmando que iba a hacer todo lo posible para reducir el poder de los sindicatos pequeños. A éstos se les permitirá negociar, pero no podrán luchar por sus derechos. La FAU-AIT temía desde hace tiempo más ataques al derecho a huelga, puesto que Alemania, con respecto a la libertad sindical, es un país en pañales, en el que los derechos básicos de los trabajadores, como los recogidos en los convenios 87 y 98 de la OIT y en la Carta Social Europea, son p i s o t e a d o s constantemente. Negarse a trabajar es parte de n u e s t r a autodeterminación personal y, por tanto, un derecho humano, aunque sólo es efectivo si se aplica de forma colectiva. Este derecho no debería abarcar únicamente luchas económicas o convenios colectivos, sino también las llamadas “huelgas políticas”. La FAU no sólo defiende la plena libertad sindical, sino también el completo y absoluto derecho a huelga para todos los trabajadores, estén o no estén organizados en un sindicato. Grupo de trabajo sobre el derecho a huelga de la FAU ___________________________________ FAU-IAA Internationales Sekretariat Mühlgasse 13 60486 Frankfurt/Main Germany is@fau.org

Marzo/Abril 2012

Organización Obrera