El Comercio___ domingo 29 de abril del 2012___

País l a13

UN PROBLEMA SIN SOLUCIÓN

La ayuda llega de a pocos a los discapacitados físicos
FOTOS: MIGUEL BELLIDO

El Instituto Nacional de Rehabilitación fabrica pocas prótesis en el país El 46% de personas que necesita aparatos no puede costearlos
ALBERTO VILLAR CAMPOS

El martes que pasó, en uno de esos añejos salones del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) del Callao, Ricardo Huanca pudo ver al fin que su vida volvía a completarse. El hombre que alguna vez manejó una combi, a quien hace ocho años le diagnosticaron pie diabético y que perdió la mitad de su pierna derecha en diciembre, recibió una prótesis biomecánica con la que, si hay suerte, pero sobre todo fe, volverá a trabajar en unos meses. Huanca tuvo suerte. El aparato que suplió la pérdida, en el mercado peruano, podría valer un par de miles de dólares, pero a él le costó apenas S/.500. Su buena noticia, lamentablemente, arrastra una mala: el chofer es uno de los pocos beneficiados del programa de ayuda que tiene el INR para la gente de escasos recursos de todo el país. El problema de los discapacitados motores lleva años sin ser resuelto en una nación que reclama a gritos la inclusión. Y aunque las estadísticas al respecto son todavía un enigma por descifrar en el Perú (ver recuadro), Fernando Urcia, director del INR, se anima a hacer unos cálculos: en el país existen 3,7 millones de personas con algún tipo de discapacidad, de las cuales 1,49 millones necesitan ayuda biomecánica (sillas de ruedas, prótesis, bastones, muletas o, incluso, un pequeño aparato que los ayude a alinear un dedo) temporal o permanente. Pese a su buena disposición, entre el 2008 y el 2011, esta institución solo ha logrado fabricar 4.835 prótesis, ortesis y artículos de ayuda para los discapacitados motores. Esto es un promedio de 1.208 aparatos por año. “En el Perú existen entre 400 mil y 500 mil personas que necesitan sillas de ruedas, pero solo entran unas diez mil al año por importación, y el 90% de ellas lo hace gracias a donaciones”, dice el congresista Michael Urtecho. ¿Cuáles son las barreras que parecen impedir al Estado materializar la ayuda a esta parte de la población? “Hay muchas restricciones para comprar insumos para estos aparatos –cuenta Urcia–. Si queremos adquirir polipropileno o titanio para una prótesis, debemos comprárselo a un tercero, y allí el costo se eleva 40%. Hoy se exonera de impuestos a los productos que busquen importar personas discapacitadas, ¿pero cuántos de los que están en pobreza extrema conocen cómo se hace el trámite?”.
LA POBREZA COMO FRENO

VUELVE A LA VIDA. Ricardo Huanca perdió parte de su pierna derecha a causa de la diabetes. El lunes que pasó recibió una prótesis del Instituto Nacional de Rehabilitación.

CIFRAS EN EL PERÚ

37.398

LIMEÑOS figuran en el Registro Nacional de Personas con Discapacidad del Conadis. En Madre de Dios se han inscrito 345.

CONSULTAS al año realiza el Instituto Nacional de Rehabilitación del Callao. En julio, la institución celebrará sus bodas de oro.

25.000

AYUDA. Las terapias de rehabilitación son necesarias en una población vulnerable que agrupa a 3,7 millones de personas.

DA BATALLA. César Arellano cayó del tercer piso de su casa en agosto del 2011. Hoy lucha por recuperar la movilidad de sus piernas.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas con Discapacidad del Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis), las personas con problemas motores que esperan algún tipo de ayuda del Estado alcanzan las 53.987, el 46% de los poco más de 116 mil que hay en total. Y ello porque, como bien dice Julio Rojas, viceministro de Poblaciones Vulnerables, “pobreza y discapacidad tienen una íntima relación”.

Las cifras del Conadis, el ente encargado de dar las políticas para esta población, lo avalan: siete de cada diez discapacitados no tienen empleo en nuestro país. Omar O. es uno de ellos. Hace cuatro años, cuando tenía 22, recibió varios balazos de tres delincuentes que le robaron las joyas que él comercializaba por la ciudad. La tetraplejia que le diagnosticaron fue, por entonces, demoledora. Sin embargo, él ha vuelto hoy a mover los brazos gracias a la terapia del INR y, aunque no tiene trabajo –vive con su familia, es separado–, ve a su hijo como el único motor que lo mantiene con vida. “Nosotros, como Estado, podemos cubrir su terapia y donar los aparatos, pero hay un problema aun mayor: la accesibilidad”, recalca Urcia, y pone como ejemplo a un paciente que vive en Breña y debe recibir terapia en la institución chalaca tres veces por semana: “Son 30 soles como mínimo para ir y venir en taxi. Al mes, debe gastar 360 soles”.
UNA LABOR INVISIBLE

BUENAS PRÁCTICAS

EN TODO EL PAÍS

Los distritos luchan por ser inclusivos
LA MOLINA La avenida Flora Tristán, en La Molina, se convertirá, desde este mes, en la primera vía peatonal del país con un sendero exclusivo para los invidentes. El sendero ocupará parte de la vereda y contará con señales que los invidentes percibirán a través de su bastón. Ellos también podrán saber el nombre de las calles que se intersectan con la avenida Flora Tristán, gracias a un sistema de lectura braille en los postes de alumbrado público más próximos a cada esquina. Finalmente, se construirán 800 metros cuadrados de rampas en las principales intersecciones del distrito. MIRAFLORES Para el 2013, la Municipalidad de Miraflores planea convertir a la avenida Larco en una vía inclusiva. Entre otros, colocará bandas táctiles en las veredas para guiar a las personas invidentes, así como semáforos en los que, a través de sonidos, se informará cuando la luz cambia de rojo a verde. Y no solo eso: en los postes de las calles y avenidas que cruzan la importante vía se colocarán carteles con el sistema braille. Actualmente, las veredas de Larco tienen rampas para sillas de ruedas. PRESUPUESTO MUNICIPAL Los gobiernos regionales y locales deben realizar este año una inversión pública de S/.242 millones en discapacidad.

Se hará encuesta de discapacitados
La deuda pendiente, y uno de los grandes baches en la actual situación de los discapacitados del país, es la falta de una estadística que permita conocer, al detalle, a este sector de la población. El gobierno, no obstante, lanzó el viernes el programa Tumbes Accesible, con el cual el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), el Conadis y otras instituciones censarán a toda la población discapacitada de la región y elaborarán acciones para dar cobertura en rehabilitación, ayuda psicológica y, más que nada, la posibilidad de reinsertarse laboralmente en la sociedad. En julio, además, se realizará la Encuesta Nacional para Personas con Discapacidad, que, luego de muchos años, permitirá identificar las zonas donde esta población vive, así como la realidad en que lo hacen y sus necesidades más urgentes. “No solo queremos saber cuántos son, sino darles una respuesta”, dice Julio Rojas, viceministro de Poblaciones Vulnerables del MIMP. El funcionario sostiene que su sector tiene planeado incluir, para el 2013, un programa presupuestal dirigido a los discapacitados y orientado a dar educación, salud y rehabilitación y reinserción laboral a esta población.

“No podemos negar que todavía hay un volumen importante de discapacitados que requieren asistencia”, dice Wilfredo Guzmán, presidente del Conadis. En su pequeña oficina del Cercado de Lima, donde trabaja desde agosto del 2011, el funcionario, que además es invidente, se franquea: “Conadis no ha existido. Ha sido invisible por 13 años, na-

“En el Perú existen entre 400 mil y 500 mil personas que necesitan sillas de ruedas, pero solo entran unas diez mil al año por importación”, revela el congresista Michael Urtecho

die lo ha respetado. Ahora estamos ordenando la casa”. “El problema es que el Gobierno no tiene actualmente ningún programa de apoyo a esta población. Lo único que hay es atención médica y fisioterapia en el Seguro Integral de Salud (SIS), pero no ayudas biomecánicas. Tampoco hay una dirección de rehabilitación, no hay programas en el Ministerio de Salud”, dice Juan Guillén, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Física y Rehabilitación del Perú y otrora director del INR. A pesar de la tormenta, el INR y el Conadis han intentado resolver, en parte, los problemas de este sector de peruanos. Además del banco de ayuda biomecánica –que presta, alquila, vende

y compra aparatos–, el instituto recibió, el año pasado, 585 sillas de ruedas y 26 audífonos para pacientes con sordera de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; y aparatos similares de la ONG Ayudar es Vivir y el colegio Roosevelt. El Conadis, además, donó 2 mil sillas de ruedas a sus registrados. En julio, el INR se mudará a un nuevo local en Chorrillos. Allí hará rehabilitación en 25 consultorios y ambientes de terapia, y además tendrá 115 camas y dos salas de operaciones. “Tenemos que dar políticas para que estas poblaciones, que están en desventaja con el resto, puedan ejercer a plenitud sus derechos”, dice el viceministro Rojas. La deuda está firmada.