LA ACCIÓN DE REDUCCIÓN


SILVESTRE H. BLOUSSON
LA ACCIÓN DE REDUCCIÓN
TESIS LAUREADA-PHEMIO FACULTAD
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1902
PADRINO '['ESIH
DOCTOR NAVABHo "lOLA
Á MIS P A D R E ~
Á 1\11 MAESTRO DE DERECHO CIVIl,
DOCTOR JUAN ANTONIO BIBILONI
CAPÍTULO PRIMERO

Sección primera
SmIAHIO-I. ;,Qué es una acción'?-Dcfiniciún-Elementos -u. A todo
derecho corresponde una acción que lo defiende-UI. División 11"
lo,",derechos y división correspondiente de las accioues on reales
y personales-e-L','. ;,Hayaccionc;; personales-rentos ú sea mixtas?
Examen de la cuestión en derecho Romano. Francés y Ar-
gcntino.
l.-La célebre máxima de la Instituta decía: omne qlto
utimur, oel ad personas, vel ad res.cel ad actione« pertinet.
No nos corresponde analizar el concepto de persona ni pi
de cosa; en cambio ¿qué debe entenderse por derecho de'
las acciones? ¿qué es una acción?
Los derechos, en sí mismos, son condiciones necesarias
para la vida social de los seres, que pi leg-islador el la cos-
tumbre convierten en máximas de conducta. Por eso,
como dice Savigny, (1) el orden el el estado normal del
derecho, orden creado y mantenido por la libertad, resulta
de la conformidad de los actos con sus reglas respectivas.
<1> Tomo IV-P.\g. 7.
-2-
Supongamos una sociedad en qne todos obedeciesen el
mandato del legislador, en que cada uno respetase las facul-
tades de los demás, y en esa sociedad bastaría el derecho
declarado, para que la armonía social no se rompiese, Pero
esa hipótesis, porque hay antecedentes poderosos y mil
causas diversas que pueden llevar en la práctica á la vio-
lación del precepto legal, es el supuesto de un imposible.
En efecto, por lo mismo que la regla jurídica no se con-
cibe, sino concibiendo al mismo tiempo el ser libre de
seguir ó no su mandato, debemos suponer que puede el
hombre realizar actos contrarios al estado normal pres-
crito por la ley; ¿qué ocurrirá entonces? La consecuencia
que la violación de un derecho produce, es la manifes-
tación de una faz nueva, de un aspecto especial del de-
recho mismo, (¡ue constituye su estado de defensa.
La violación del derecho no puede ser consentida impu-
nemente: admitirlo sería reconocer que es una nueva decla-
ración teórica sin más garantía que el respeto voluntario,
y no es esa la idea del derecho, al que la necesidad social
da el carácter de una facultad exigible. Por eso es que la
misma ley hace nacer entre el titular del derecho y la
persona que lo lesiona una nueva relación de derecho, cuyo
fin es la restitución de las cosas á su anterior estado, rela-
ción que hace aparecer al lesionante como obligado frente
al titular del derecho. Ahora ¿cómo se hace efectiva esa
obligación, si se nos permite esta palabra, para designar
el vínculo? ¿cuál es el medio práctico de obtener el resul,
-3-
tado que se buscar H(' aquí la acción que podríamos, eu con-
secuencia, definir como el //tedio di' del'ell(/e,' lo... derechos
enjuicio, y decirnos en juicio, porque cuando hablamos de
defensa nos referimos lí la defensa jnridica: admitir la
auto-defensa ('8 abrir la puerta al absurdo y al abuso, razón
por la cual el poder público, que declarn el derecho, orga-
niza los tribunales encargados de su tutela y el procedi-
miento, ó sea la forma de hacer. reconocer el derecho cuando
se le desconoce.
Es claro, entonces, Ilue no se concibe, como dice Sa-
vigny, (11 la acción sin dos elementos: lo", un derecho sin
el cual no puede haber violación, y 2.°, una violación del
derecho, sin la cual éste nunca podría tomar el estado
que hemos llamado de defensa y flue es el antecedente
inmedia.to y el origen de la acción.
n.-Si la acción es el medio de defender en juicio los
derechos, es indudable que á todo derecho corresponde una
acción. Es extraño, sin embargo, que este principio axio-
mático se desconozca frecuentemente en la práctica, 1)l'P,
tendiendo IIue no hay más acciones que las qne los CI)-
digas legislan; se trata de UII error craso; si la ley no
legisla en particular todas las acciones ('s POl'lIUf' no siente
la necesidad.
III.,-Los derechos no son todos iguales, Ellos SP dividen
en dos grandes grupos: Los derechoRde familia Ú persoual,«
(1) Tnmn I V - P ~ . ro.
-4-
en la." relaciones de [amilia, como los llama nuestro Código
Civil, y los patrimoniales, (¡ue á su vez se dividen ewreale..
y de crédito, () como los llama el Código Civil, persouale..
en las relacione... cieile s,
Siendo diversos estos derechos, es claro que las acciones
también deben serlo. Se dividen en dos grandes grupos:
las personale... , que defienden los derechos personales, y
la... reate ... , que corresponden á los derechos de ese nombre.
No nos interesa hacer el análisis de sus efectos: los damos
por sabidos; queremos sólo fijar puntos de partida.
IV.-¿,Hay acciones (¡ue participen á la vez del carácter
de reales y personales? Ya en el Derecho Romano se admitía
la existencia de esas acciones quce mixtam obtinere »ideutur,
tam in rem quam in pel'",olUrm, y ese nombre de mi.cta... se
aplicaba especialmente á la aciio [amilio: erci... cundce, la actio
comuni dicidundo y la aciio finiunc requndorum.
Estas acciones son en realidad personales, pero como
dice Savigny, (1) son esencialmente distintas de las demás
de su clase, porque al resolverlas, pueden también deci-
dirse cuestiones de propiedad, por lo (¡ue un texto decía:
Finium requndorum actio in personam e... t. licet P1'O ciudi-
catione rei est,
En el Derecho Francés anterior nl Código Napoleón,
también se encontraba el concepto de acción mixta, y así
Pothier decía: «hay acciones propiamente mixtas cuya na-
-5-
tnraleza participa de la de las acciones reales y de la de
las acciones personales» considerando como tales las accio-
nes que corresponden á una persona, que tiene lí la, vez,
sobre un objeto, un derecho de propiedad y otro de cré-
dito, razón por la que se llamaban también personales-
reales ó in rem »criptte.
En Derecho F r a m ~ é s model:no, el arto so del Código de
Procedimientos, habla de acciones mixtas, y Dernolombe (1)
cree que el concepto de la ley no es otro que el del an-
tiguo derecho, y dice que su número, lejos de haber dis-
minuido, ha aumentado, comprendiendo:
1.0 Las acciones de rescisión, nulidad, revocación ó reso-
lución de contratos que tienen por objeto la enagenación
de bienes inmuebles, acciones por las que el derecho real
del enagenante, resuscitado en el pasado, se vuelve contra
los terceros rletentadores que han podido adquirir derechos
por parte del adquirente originario, cuyo derecho á su vez
desaparece;
2.° Las acciones liue corresponden al adquirente de un
bien, para la ejecución del acto por el cual le ha sido
trasmitido el inmueble:
3.° Las <Iue el antiguo derecho consideraba como tales.
En nuestro derecho, no habiendo un solo texto que hable
de acciones mixtas, debemos considerar la cuestión en un
terreno puramente científico.
En primer lugar, observaremos que el segundo grupo de
ti) Tomo IX-l'.\g. a.io.
-(j-
acciones á (Iue se refiere Demolombe, si tiene tal carácter
en Derecho Francés, no lo tiene en el nuestro porque,
trasmitiéndose los derechos reales por la tradición, la acción
del comprador nunca podría ser, cuando exige el cumpli-
miento del contrato, otra cosa que una acción personal.
Ahora. f.hay, en realidad, acciones mixtas? ¿hay, efecti-
vamente, acciones que defiendan un derecho á la vez real
y personal? En primer lugar, debemos observar que son
tan diversos los caracteres de los derechos reales y perso-
nales, que la idea de un derecho, que fuese á la vez lo
uno y lo otro, es inconcebible. Y, efectivamente, cuando
se dice que el co-propietario de una cosa tiene derecho á
pedir la división de esa cosa en cualquier momento, salvo
la cláusula de indivisión en los casos y forma que la ley
le permi ta, y á. la vez, derecho á. la propiedad de un tercio
<> de la mitad de la cosa ¿puede pretenderse que se trata
de un solo y único derecho? no, seguramente: hay por una
parte el derecho personal que corresponde á la obligación,
impuesta por la ley á los condóminos, de dividir la cosa
común cuando cualquiera de ellos lo pida, y por otra parte,
el derecho de dominio sobre tal () cual parte del bien. Y
si hay dos derechos diversos ¿cómo pretender que haya
una sola acción? Si todo derecho tiene una acción (Iue lo
defiende, á dos derechos deben corresponder dos acciones.
Es cierto que en un mismo juicio puede ocurrir que se
ventilen las dos acciones. ppro eso no permite decir que
haya una sola acción real-personal.
-7-
Pero hay más aún: no siempre, en esos casos en 'lue se
acostumbra hablar de acciones mixtas, puede decirse que
hay dos acciones paralelas y concomitantes; por el con-
trario, en muchas de ellas, como dice Demolombe, (1, en
todas las que se refieren á la anulación, rescisión ó reso-
lución de los contratos, el enagenante no tiene primera-
mente otra acción que la de revocación, etc., contra el
adquirente ó contra aquéllos que le han sucedido, y sólo
después que se ha conseguido, por el ejercicio de esa acción
personal, la anulación del acto de transmisión, puede ejer-
cerse la. acción reivindicatoria contra el tercero detentador
del bien. Podríamos decir que en estos casos la acción per-
sonal abre el camilla á la acción real: hay una cuestión
previa que es la de la validez del acto, y recién cuando
ésta desaparece queda la acción real para hacer desapa-
recer también sus consecuencias,
Si en estos casos la distinción entre las dos acciones es
fácil, si es imposible confundir esas dos partes, diríamos,
en que lo que se discute es diverso, no puede decirse (lue no
ocurra lo mismo en las otras acciones (lue no se refieren
á la anulación ó revocación de actos: en ellas sucede algo
idéntico, porque corresponde á su naturaleza, lo que hay
es que ya no es tan saltante la distinción, porque siendo
concomitantes, su ejercicio es pa ralelo y puede verificarse
en el mismo juicio.
(J) Tomo I X - P I \ ~ . :\.t!I.
-8-
Hemos estudiado, generalizando, lo que es una acción,
vamos ahora á estudiar un derecho, As decir, una de esas
condiciones necesarias para el mantenimiento del orden so-
cial, y pasaremos á ocuparnos en seguida del medio de de-
fensa que á él corresponde.
Sección ....equuda
Snl.\ICIO-V. La lcgítima-cu qué consiste-VI. Refutación de las ra-
zones con que fundan la libertad absoluta de testar los escrito-
res 'IUC combaten el sistema lcgithuario->VII. Razones que fun-
(lan y explican cl sistema lcgit.imario-c-Vll.l. Naturaleza jurídica
'¡C la Icgítima-IX. Examen de la cuestión en Derecho Francés
-X. Examen de la cuestión en Derecho Argentino - dificultades
que presenta el artículo 3354 - solución.
V.-El derecho de testar, admitido por todas las legisla-
ciones modernas, no implica en el testador la libertad abso-
luta de disponer de sus bienes como mejor lo entienda.
Como todo derecho: el de testar está sometido á una re-
glamentación que varía de país á país y una de las trabas
ó limitaciones que á su ejercicio se opone en la mayoría
(le los códigos contemporáneos es la institución de la le-
gítima ó reserva.
La legítima, cuyo origen histórico directo está en el Dere-
cho Romano de la última época, si bien su carácter y efectos
han evolucionado considerablemente, consiste en la fijación
de una determinada cuota proporcional que puede ó ser
igual en todos los casos ó depender del número ó grado
-9-
de los herederos y de la cual estos 110 pueden ser priva-
dos, no ya solamente por virtud de lo que el causante ha-
ya dispuesto en su testamento, sino tampoco por donacio-
nes hechas en vida.
Nuestra legislación ha establecido también el sistema le-
gitimario. Define la legítima en el art. 3591, y en los ar-
tículos siguientes ~ i j a la cuota parte de los bienes (}ue la
constituyen, con relación al grado de los herederos en cu-
yo favor se establece el derecho, y son los ascendientes, 10:-
descendientes y el cónyuge (art, 3 5 9 ~ al ;3597).
Ahora ¿tiene su razón de ser esa limitación <}ue la ley
establece al derecho de testar? se trata de una cuestión
debatida, pues hay quien sostiene la libertad absoluta de
testar y niega por lo tanto el fundamento de la legítima.
No debemos extendernos demasiado en esta materia IIUC
importa en definitiva una extralimitación al tema del pre-
mio «Facultad», pero, por lo menos, la examinaremos á
grandes rasgos, ya (}ue ella representa un punto de parti-
da fundamental.
VI.-En favor de la libertad absoluta de testar se in-
vocan diversos argumentos; veamos los principales:
1°. El carácter absoluto del derecho de propiedad. Se dice
que definir la propiedod como lo hace el Código Francés
en su arto f>44, como el derecho de gozar y disponer de
las cosas del modo más absoluto, ó como lo hace el nues-
tro en su arto 250(i, como el derecho real en virtud del
cual una cosa se encuentra sometida á la voluntad y ac-
-10-
cióu do una persona, idea que complementa el arto ~ 5 1 a ,
al decir, (Iue es inherente á ella el derecho de usar y go-
zar la. cosa según la voluntad del propietario, y por otra
parte, decirle ¡í, este mismo propietario «No podrás traspa-
sar tus bienes ¡í, quien quieras, tus facultades dispositivas
ostá.n limitadas á tal () cual cuota, fuera de la que, á. tu
muerte, la ley 110 respetará tu voluntad, sino que dará al
patrimonio un destino diverso y (¡ue ella ha fijado de an-
temano", importa una contradicción evidente, una antino-
mia injustificable, un desmentido de la ley á la ley mis-
ma y la negación de un principio históricamente evidente
.Y que es de la esencia del derecho de dominio.
El argumento hay que reconocer que es muy débil, por-
Ilue su base no es exacta. No Lasta examinar un texto ais-
lado de la ley, porque es viejo axioma que, como toda de-
finición es peligrosa, las leyes deben suprimir definiciones,
dejándolas á las obras científicas en que el error no ofrece
cl enorme peligro que ofrecería en un código. De ahí que
no pueda pretenderse (Iue la ley ha entendido definir el
dominio en esas disposiciones tomadas cuidadosamente en-
tre las muchas que lo legislan; ¡no! el verdadero pensa-
miento de la ley, el alcance exacto que ella da al derecho
de propiedad, ciebe inducirse del conjunto de sus prescrip-
ciones y no de un texto aislado; y si así se obrase, si-
guieudc el único método racional de interpretación, se en-
contraría (Iue el Código Francés al lado del arto ó44, que
hemos transcripto, agrega en el arto ::>37, «Los particula-
-11-
res tienen la libre disposición de sus bienes, hajo las 1110-
difieaciones establecida» por la» ll'lJe.o;» y que nuestro código.
á su vez, dice en el arto 2515 que los actos jurídicos qnC'
con relación á la cosa puede ejecutar el propietario, son
aquellos de que la cosa fuese legalmente susceptible. La ley
pues, se reserva esa reglamentación del derecho y su limi-
tación en la form.a que crea conveniente y exigida por los
intereses sociales ó privados, resultando, por lo mismo, (IUl'
el argumento carece por completo de razón. En efecto, el
reglamentar el derecho, así como la ley ha admitido la
expropiación por causa de utilidad pública, y ha prohibido
ciertas liberalidades testamentarias, como las de los artícu-
los 3739 y 3740, con relación á personas que podrían ejer-
cer una influencia exagerarla sobre la voluntad del testa-
dor, ha podido limitar también su facultad dispositiva ¡í
determinada parte de los bienes. El derecho del legislador
es idéntico.
2. o El fundamento del sistema «ucesorio ab-intestato. SC'
argumenta diciendo que la ley, cuando el causante no ha
manifestado en una forma directa cual es su voluntad en
cuanto al destino que debe darse {t sus bienes, establece
un sistema de división derivado de una presunción de vo-
luntad, fundada en el probable grado de afección que exis-
te entre los parientes y por lo mismo, se agrega: ¿Con
qué derecho y por qué razón, esa misma ley, cuando existe
la voluntad expresa manifestada por el causante en un tes-
tamento válido, la desconoce, rompe el testamento y vuel-
-12 -
vo iL :-;U sistema de presunciones, sistema que en este caso
es absurdo y sin razón de ser?
Es cierto, efectivamente, que se acostumbra decir como
lo hicieron los oradores del Consejo de Estado al discutir-
se el código Napoleón, que la sucesión ab-intestato es di-
ferida por la ley en una forma que puede llamarse el tes-
tarnento presunto del causante, pero el argumento que de
ahí se saca en contra de la legítima no es ni con mucho
decisivo: lo sería, si las leyes no tuvieran como guía otros
principios <¡ue los de la lógica; no lo es, porque la ley
tiene que consultar ante todo los altos intereses del Esta-
do; cuando las necesidades de éste exigen el sacrificio de
un principio, en sus deducciones lógicas, el legislador no
puede ni debe vacilar. Nos remitimos á lo que expondre-
mos más adelante sobre el fundamento político y econó-
mica de la legítima, para refutar el argumento que esta-
mos considerando.
Si tenemos razón para creer, como creemos, que la in-
fluencia económica de la legítima y sus resultados políti-
cos alcanzados en gran parte desde la revolución francesa
hasta nuestros días, son de vital importancia para el pro-
greso de nuestro país, la vida de sus instituciones y el
desarrollo de su producción económica. con eso sólo queda
justificada la contradicción teórica de la ley, suponiendo
que fuera exacto que la sucesión ab-intestato tenga su
fundamento único en una serie de presunciones de afecto. (1)
- 13-
ao. Argumento que se deduce ele la (!xten.o;;óu.'1 carácter de
la patria pote ... tad. La libertad absoluta de testar, ~ ( ~ dice,
dando al padre de familia el derecho de disponer de sus
bienes á su antojo, favoreciendo en su testamento á un
hijo sobre los demás, 6 desheredando á uno ó á todos, le
da el medio más seguro y enérgico de mantener su autori-
dad efectiva, obligando al hijo al respeto y subordinación,
ante el temor de ser excluido de la sucesión de su padre.
La legítima, se agrega, quitando al padre esa libertad
que puede servir, ya como un medio de represión, ya como
medio de premiar al buen hijo, ha disminuido los vínculos
entre padres é hijos, debilitando paralela y proporcional-
mente la autoridad paterna; para comprobar esta aSPI'ci()1I
se cita el ejemplo de la patria potestad en la familia fran-
cesa, sosteniendo que las leyes revolucionarias de 1 7 ~ 1 .Y
1793, que limitaron la libertad de testar, han sido el punto
de partida de un debilitamiento progresivo y creciente do
la autoridad paternal.
Boissonade"!' examinando el argumento die!' «ps imposi-
ble negar que la autoridad paterna en Francia SI' ha de-
bilitado considerablemente desde la Revolución; 1'1'1'0 tam-
bién lo es que la revolución no es la sola responsable» .Y
examina enseguida las causas que han podido producir
ese resultado, por ejemplo, el servicio militar que en En-
ropa ha llegado á ser una carga penosísima y qul' aleja ¡í
los hijos del hogar por largos anos y en una erlarl t em-
(\¡ I'nl:'.UI1.
-14-
pralla; la necesidad del trabajo de los hijos-tratándose
de las familias campesinas-lo que produce una corriente
de población hacia las ciudades, donde el trabajo es más
fácil y lucrativo, ocasionando también un alejamiento del
hogar; el esceptísismo religioso que priva á la institución
del prestigio moral de otros tiempos, etc., etc. Es induda-
ble, en efecto, que no es sólo la supresión de la facultad
absoluta de testar la que ha producido como consecuencia
inmediata la disminución de la autoridad paterna: son mil
antecedente!'; diversos que, como dice un autor, no podían
menos (lue imprimir en esta institución legal, como en to-
das las demás, un movimiento evolutivo, en el que es muy
discutible pierda algo la humanidad; y en realidad ¿quién
puede pretender que el carácter moderno de la patria po-
testad ofrece menos ventajas que el de la romana" aunque
en Roma tuviese el padre pI derecho de vida y muerte
respecto á lo!'; hijos, es decir, el medio de represión más
enérgico? Pero agregaremos ¿Es cierto, como lo preten-
de Le Play en la « Réforme Sociale», que la libertad de
testar sea pI mejor medio de robustecer la patria potestad
y organizar en una forma armónica y útil la familia mo-
derna? no lo creemos: 1.° porque nos llama la atención
flUP se busque en un interés pecuniario la causa del res-
peto del hijo al padre; 2.° porque vemos en el poder de
desheredar una fuente de situaciones injustas y absurdas,
en (Jlle frecuentemente el éxito coronaría los esfuerzos dp
la hipocresía, sacrificándose á ella la virtud, lo qUE' trae-
-15 -
ría como consecuencia inmediata, no el orden, sino la de-
sorganizacióu en la familia, los odios entre hermanos, la
lucha interesada por la mejora etc.; y 3.° sobre todo por-
que creemos que, con la cuota disponible, (pU' la ley deja
al padre, tiene este el medio necesario, para castigar al mal
hijo ó premiar al bueno.
4.° Argumento fundado eu la mejor de los
bienes. No siempre los hijos tienen iguales aptitudes: hay
entre ellos diferencias naturales, físicas ó intelectuales, qm'
determinan una facilidad diversa para luchar por la vida.
Es natural entonces, se dice, dar al padre el derecho de
testar libremente para que pueda, conociendo como conoce
esas diversas condiciones, restablecer por su testamento la
igualdad en el hecho. Eso, por otra parte, permitiría la
mejor distribución de los bienes, consultando los verdade-
ros intereses de la sociedad, impidiendo, por ejemplo, la
partición de bienes, que conviene mantener indivisos por
razones de mejor explotación, etc.
No nos parece que sea esta tampoco una razón poderosa
en favor de la libertad de testar: la división hecha por (·1
padre de familia, institución tan raramente aplicada entre
nosotros, y la facultad de mejorar á uno (í algunos de los
herederos con la posición disponible, permiten obtener los
mismos resultados, sin inconveniente alguno.
5.° ,Argumento fundado en la utilidad social. Esto argu-
mento es hasta cierto punto tan poco jurídico (PW, inútil
ocuparse de él; debe tenerse presente además (lile
-16 -
él se hace por escritores ingleses y que corno dice Cau-
wes (1), no puede tener gran fuerza para paises de raza y
costumbres diferentes de la de Inglaterra.
«La inferioridad de situación del segundo, dice Mac-Cu-
lloch, y su deseo de escapar á esa inferioridad, alcanzando
el mismo rango (Iue el primogénito, le da una energía y
un vigor que no hubiera tenido sin eso». De ahí se de-
duce (Iue, quien sale ganando es la sociedad, pues esas
euergías, que á. veces llegan al límite del espíritu empren-
dedor, han sido uno de los elementos que han contribuido
al desarrollo de la riqueza de Inglaterra. El argumento
ha sido expresado por J ohnson en una forma irónica: «el
derecho de primogenitura, dice, tiene la ventaja de no hacer
más (Iue un tonto en la familia».
Muy discutible es aún en la misma Inglaterra. la verdad
de esas afirmaciones. Distinguidos escritores, como Stuart
Mili, se pronuncian decididamente en favor del sistema
legitimario, si bien aumentando la cuota disponible; por
otra parte debemos recordar (Ine el sistema inglés no pro-
duce los resultados que podría producir la libertad abso-
luta de testar.
li.
o
Arqumento qlW .'le deduce de la conceniencia de eeitar
la e.l·{(!ll'l'ada división de la propiedad que e« una COU.'1('('lt('n-
cia del .'11.'1t('1IIa Ieqltimario. Trataremos de refutarlo más
adelanto, cuando sostengamos justamente la necesidad de
(1) Tomo UI. png. 47:l.
- 17-
que la propiedad se divida como uno de los fundamentos
de la legítima.
VIL-Examinados los argumentos que se oponen á la ins-
titución de la legítima, y creyendo haber probado suficiente-
mente en este rápido examen que, por su debilidad y <'s-
pecialmente por su carácter teórico, no bastan para defender
la absoluta libertad de testar, vamos lí pasar lÍ hacer una
enumeración á grandes rasgos de las razones que fundan
el sistema legitimario, y son:
1.0 El interés del Estado en la consrrcacián de las fami-
lias que lo forman. Demolombe expone este argumento en
estas breves palabras: "le interesa al Estado que las fami-
lias de que está formado se conserven; le importa, sobre
todo en lo que se refiere á los hijos, que la transmisión de
una parte del patrimonio de los ascendientes les esté ase-
gurado, á fin de que no caigan de golpe de la comodidad
y riqueza, á la pobreza, y que no resulten un peligro para
la sociedad»; y recuerda el ilustre escritor las palabras del
edicto de Francisco II de fecha 2 de .Julio de 1560 « ••.. de
otro modo se seguiría la disminución de las buenas fami-
lias y por lo mismo la disminución de la fuerza del Esta-
do» agregando enseguida por S11 parte "la porción legítima,
bajo este punto de vista, no es solamente la obligación de
alimento que se paga una vez por todas al morir: es otra
cosa, es más aún! Es un modo de conservación de los bie-
nes en las familias».
Todos los autores transcriben lag palabras que pronuncie>
-IH-
á este respecto M. Bigot-Preameneu: «es necesario que la
voluntad <> el derecho de algunos individuos ceda á la ne-
cesidad de mantener el orden social, que no puede sub-
sistir si hay incertidumbre en la transmisión á los hijos
de una parte del patrimonio del padre y de la madre; son
estas transmisiones sucesivas las que fijan principalmente el
estado y el rango de los ciudadanos».
2. o La obligación reciproca entre lo» descendientes y aseen-
diente» de prestarse alhnenio«, No es suficiente, dice un
autor,'!' alimentar los hijos, ayudarlos y socorrerlos duran-
te nuestra vida; es necesario á más, proveerlos del medio
de conservar la existencia que le hemos dado y asegurar
su porvenir dejándoles una parte de nuestros bienes. El
reconocimiento impone la misma obligación á los descen-
dientes en favor de aquellos á quienes deben el beneficio
de la vida. El hijo que no se preocupa de la felicidad de
sus ascendientes, que olvida arreglarles una vejez tranqui-
la, es tan culpable como el que durante su vida les niega
alimentos.
Estas ideas han sido combatidas, negándose por unos,
que ese argumento de orden moral pueda fundar toda. una
institución jurídica, y por otros, que sea lógica la con-
clusión que de él se pretende sacar. De esta última opi-
nión era Montesquieu que decía: «la ley natural ordena 1\
los padres alimentar á sus hijos pero ella no obliga á
hacerlos herederos». Baudrillart contesta la objeción di-
(l)l\lonrlonTom.
-19 -
ciendo, qne es imposible admitir qne el padre, autor de
la vida de su hijo pueda negarle los medios de subsistir
y se pregunta I.cesará esta obligación por la muerte
del padre? en su opinión la negativa se impone, y Batbie
fundando esta negativa, agrega (}lIe no sería justo qne el
padre, después de haber fundado una familia qne se l)f>r-
petuará, y haber creado necesidades transmisibles, dispu-
siese de todos sns bienes (In provecho de un extraño ó de
nno sólo de sus herederos; la reserva, según otros autores,
transmitiendo una porción del patrimonio de padres á hijos,
es la manera más completa. de cumplir la obligación de
alimentos que es la consecuencia de la paternidad.
No discutiremos el pnnto: creemos qne, si sólo se fnn-
clara en razones de esta clase, difícil sería justificar la
institución de la. legítima.
3.
0
En la existencia de un tácito. Es cierto
qne ha desaparecido entre nosotros la antigua. distinción
del derecho feudal entre los bienes p1'6pl'(w y acquét», pero,
como dice Boissonnade, si la ley hubiese abolido toda re-
serva. habría cometido una saltante injusticia respecto de
los hijos, porque hoy, como antes, el núcleo ele las for-
tunas individuales viene de los ascendientes, y ellas no han
dejado sus bienes sólo para sus hijos sino también para
los descendientes qne por ellos tendrán, posteritate cou-
«uluerunt; han trabajado para evitar ,í su posteridad los
trabajos que ellos mismos han debido soportar. El actual
poseedor, es como nn mandatario ó nn depositario: faltaría
-20-
á la confianza, si interrumpiese por capricho, por pasión ó
por una pretendida justicia, la cadena de las transmisiones
hereditarias. Cauwés dice, que hay como un fideicomiso
tácito sobre una parte del patrimonio en provecho de los
ascendientes y descendientes.
Lo cierto es que esta razón sólo puede fundar la limi-
tación de la libertad de testar en cuanto á los bienes que
recibió el causante de sus ascendientes, pero nunca en
cuanto á los que él adquirió en vicia por el ejercicio de
su actividad.
4.° En la co-propiedad familiar, Esta razón explicaría
en parte lo qne no consigue hacer el fideicomiso tácito,
pues se refiere á los bienes que el derecho feudal llamaba
acquéts. Se dice, que toda la familia contribuye á la for-
mación del patrimonio y que por lo mismo éste no perte-
nece á tal ó cual miembro cle la familia sino á toda ella
por una especie de ca-propiedad. Es cierto que, mientras
vive el padre, éste es el que administra, pero eso implica
solamente una concesión natural, fundada, por una parte,
en un sentimiento de respeto y sumisión á quien es jefe
y director de la familia, y por otra, en el interés mismo
de ésta, desde que ninguno de sus miembros posee, por
su experiencia y conocimientos, las condiciones que posee
el padre para administrar bien el patrimonio común. Pero
muere el padre, ¿puede admitirse que éste pueda disponer
de ese patrimonio en favor de extraños? ¿no significaría
la disposición de lo ajeno, de lo que todos han contribuido
- 21-
con su trabajo á formar? decididamente la muerte del
padre, en lugar de significar para los hijos el punto de
partida de una existencia de privaciones y miserias, debe,
por el contrario, darles el derecho de tomar de ese patri-
monio la parte cIue les corresponde por el más legítimo
de los títulos.
f>. o En el iuteré ..; político del E.stado. Desearíamos re-
cordar para t.rauseribirlas, las elocuentes palabras con que
nuestro maestro en Derecho Civil, Dr. Juan Antonio Bi-
biloni, exponía la influencia decisiva que puede tener el
régimen sucesorio que se adopte en el desenvolvimiento
de las instituciones políticas de un país; siéndonos esto
imposi ble, trataremos de reunir en unas pocas líneas la
síntesis de sus ideas.
Es un hecho indiscutible que, las clases aristocráticas
sólo pueden formarse sobre la base de una fortuna sólida
y grande; también lo es, que esa fortuna debe ser tal, que
se mantenga en la familia, para (ple la influencia de sus
poseedores sea decisiva y permanente. Si hubiéramos de
citar ejemplos, nos bastaría presentar la antítesis de la
aristocracia italiana de las repúblicas medioevales y la aris-
tocracia inglesa: la primera tenía una fortuna fundada en
el comercio, es decir, como quP el comercio exige los bienes
muebles, la base más inestable y menos segura: conse-
cuencia, cIue su influencia política, después de oscilar mil
veces, desaparece rápidamente; en cambio, la aristocracia
inglesa se mantiene á través de la historia, poderosa, iuf'lu-
yeute, sin mezclarse ni debilitarse. ¿.Por qué? porque su
fortuna, constituida especialmente por la propiedad inmo-
biliaria, no ha disminuido, merced ií un sistema sucesorio
que admite el derecho de primogenitura. Vemos, pues, que
todo lo que tenga atingencia con la propiedad, tiene in-
fluencia en la formación de clases sociales. El sistema suce-
sorio que una ley establezca, permite la producción de
efectos importantísimos. En donde hay aristocracia con
poder político y social, es claro (¡ue existe en el padre la
tendencia natural á mantener el esplendor y buen estado
de fortuna ele la familia, como medio de perpetuar esa
influencia; désele la libertad de testar y tendrá el medio
más cómodo para conseguir ese objeto, eligiendo como
único heredero al hijo que crea más apto para sucederle
y desheredando á todos los demás.
No se nos diga que ese peligro, real y verdadero en
países que tienen una clase aristocrática tradicional, no
existe en naciones que, como la nuestra. por razones his-
tóricas no la tienen, porque contestaríamos que si hoy
hay simplemente una clase plutocrática, mañana, después
de tres ó cuatro generaciones en que la opulencia se ha-
bría mantenido, gracias á un sistema sucesorio que admi-
tiese la libertad de testar, el peligro sería idéntico, porque
por una evolución natural, después de la influencia social
viene la influencia política, y ¿qué sería de nuestras insti-
tuciones republicanas:' el legislador no debe pensar sólo
en el presente, debe pensar también en el porvenir.
- 23-
"En el pasado, dice Cauwes, (1) se encuentra constante-
mente la preocupación de perpetuar el esplendor de las
familias aristocráticas favoreciendo la conservación de los
bienes patrimoniales. ¡,No era ese el espíritu de las reglas
de la transmisión por sucesión en el Derecho Feudal?.....
es así como las leyes pueden ser, en diversas esferas, ins-
trumentos de conservación y concentración progresiva para
las aristocracias <Í' de nivelación social para las demo-
cracias»,
La Revolución Francesa, 'pIe tuvo que contemplar de
frente un cuadro económico aterrador, y luchar con una
aristocracia que era dueña, con el clero, de dos tercios de
la propiedad inmueble, tuvo bien presente estas ideas.
La gran conmoción que llenó el fin del siglo XVIII, como
dice un autor, sacudió demasiado profundamente el orden
social y político de Francia, para no influir también e11 el
Derecho Civil, y como de todas las ramas del Derecho
privado, la que regla las sucesiones es la más íntimamente.
ligada al sistema político de un país, como es ella la (¡ue
más recibe su influencia y, á su vez, influye sobre él, lo
que más incompatible se encontró con los principios y las
necesidades nuevas, fueron las antiguas transmisiones y
disposiciones de bienes á título gratuito, sea iuier-riro« sea
mortis-causa. De ahí el cuidado con ,¡ue los hombres de
Estado de la Revolución modificaron el sistema de las an-
tiguas costumbres.
(J) Tomo U-N," ~ ó 4 .
- 2-1-
La Asamblea Nacional abolió por decreto de 15 de
Marzo de 1790 el privilegio de primogenitura, y en 8 de
Marzo de 1791 estableció la igualdad de la partición en
la sucesión ab-intestato. La Convención llegó, reaccio-
nando, hasta la exageración del principio, prohibiendo
en 7 de Marzo de 1 7 ~ 1 B , las disposiciones por donación ó
testamento en provecho de ascendientes ó descendientes,
es decir, la posibilidad de la mejora. (.Consiguieron las
leyes revolucionarias el resultado que se proponían? la
historia política de Francia nos da una contestación bien
elocuente. Aprovechemos las lecciones de la experiencia.
Nos hemos extendido más (If'l lo que nos proponíamos
en esto que, deseamos sea breve síntesis, creemos que basta
lo dicho para avaluar la radical influencia que en las ins-
tituciones políticas ele un pueblo puede ejercer en favor
de la democracia la institución de la legítima. Entre nos-
otros ya empieza á sentirse el inconveniente de los latí-
fundí; un sistema sucesorio basado en la libertad absoluta
de testar ó en el derecho de primogenitura, hubiera dado
á ese mal el carácter de un peligro nacional.
(j.O En su. influencia económica. Ha podido criticarse, en
países en que la división de la propiedad raíz es exagera-
da, la institución de la legítima, diciendo que esa reparti-
ción C)ue va repitiéndose y agravando el mal de generación
en generación, es funesta y conduce á la pulverización de
la propiedad, (I1Ie es contraria eu absoluto á la agricultura
pues ésta exige en casi todos los casos, para ser fructífe-

m, la vasta explotación, el cultivo en grande escala. No
discutiremos el punto en ese terreno, porque en nuestro con-
cepto no es ese el criterio con que deben analizarse enes-
tienes en las (lue obrando en cada país mil factores diver-
sos, la solución tiene que ser en consecuencia distinta y
aún contraria. Creemos qne el criterio en este caso debe
ser ante todo uacioual : nos colocaremos pues en un punto
de vista exclusivamente argent-ino.
y siendo así, r. quién podrá negar llue e:<a división qu('
se critica por los escritores europeos y para la qlle SI'
busca remedio, es para nosotros, para la HepúbliC'a .\rgen-
tilia, un ideal :í. euya realizacióu debe tenderse por todos
los medios legítimos El sistema, si sistema pllede llamar-
se una serie de enormes .Y desorganizadas coucesioues d..
terrenos. IIlle IlS0 la Corona de para despreudors«
de los llamados haldío.o;, sistema lleno de errores ecouómi-
cos, produjo como consecuencia inmediata la concentración
de grandes exteusioues en unas pocas manos. Y el mal no
ha disminuirlo durante nuestra vida independiente, pO\"llllt'
el pésimo modo usado por nuestros poderes públicos para
riistribuir la tierra del ha hecho prirnar ri menudo
el favoritismo sobre la protección debida. al agricultor y
al ganadero. Las consecuencias, SOIl desgraciadamente. bien
palmarias: Illl grupo (le terra-tenientes ha acaparado 1.\
máxima parte de nuestro territorio y usufructúa su propie-
dad gastando sus rentas en las ciudades, mientras que f'l
agricultor y el ganadero deben renunciar á trabajar en tie-
na propia y reducirse ¡í. arrendar la Ilue necesiten, Com-
paremos lo que significa para nuestra producción econó-
mica el sistema de arriendo, con todos los inconvenientes
I)ue le SOIl propio-e y sobre los I}ue no creemos deber insis-
tir, con lo que representm-ía un sistema. de producción
fundado en la explotación de la tierra propia y no serti
difícil reconocer que la concentración de la propiedad nos
es funosta ~ . I)ue debemos tratar de remediarla.
y bir-u ¿'}llé mejor medio <pIe la legítima para conseguir
eSl' resultado? debernos eSpCr¡lr que ella romperá, esos lafi-
[n udi : son ya muchas las fortunas <}ue. «utre nosotros re-
partidas por dos <" tres generaciones, hall perdido su im-
portancia. Nos parece que el sistema lf'gitimario, con el
tiempo, concluid con esa conce utración excesiva de la
propiedad raíz y la. llevará al estado medio (pIe couviene
á. la mejor explotación de la tierra.
Pueden los publicistas europeos buscar remedios al mal
de la división exagerada: nosotros debemos buscarlo al mal
de la división insuficiente y el más eficaz de ellos es el
sistema legitimario.
Creemos en este breve estudio, hecho sin pretensiones
de agotar el tema ni mucho menos y solo respondiendo á
la necesidad de fijar puntos de partida, haber fundado
suficientemente la institución de la legítima.
VIIl.-Pasaremos ahora áesboza!" otra cuestión fundamen-
tal: la del carácter jurídico de la legítima ¡,es la legítima
- '27-
un derecho especial que, si bien va anexo á un detr-rmi-
nado grado de parentesco, es en sí independiente del carác-
ter de heredero, que fija la aceptación de la herencia? ()
bien ¿ e ~ un derecho sucesorio en el sentido de que no
existe sirio en favor del que ha aceptado la hereuciar () ('11
otras palabras ¿,es 1111 derecho sobre una porción dp los
bienes del causante () sobre una porción de la herencia?
La cuestión tiene verdadera importancia por las couse-
cuencias á que puede conducir la solución (1'10 se aeept<·,
solución que ha sido bien diversa en la evolución de las
legislaciones, desde Roma. en qUf> la legitima es estu.hler-ida
en favor de los hijos por virtud solo de su cnrácter dI' tules
siendo, como dice Lauront, 11I1 crédito debido al vinculo
de sangre y q11<' no dependía de la calidad dp herwk-ro.
IX.-En el antiguo Derecho Francés el sistema adoptado
era diferente en los paise« de derecho escrito y en los df'
costumbre». Los primeros, con raras excepciones, seguían la
idea romana; los segundos adoptaron un principio opuesto
y así, por ejemplo, la costumbre de Parí" define la legítima
como una parte de la sucesio», convirtiendo en condición
del derecho la aceptación de la herencia y Dnmoulin sin-
tetiza ese principio en esta fórmula «apu d. /lOS, non habd
legitiman 1l¡"¡¡ qui haere ..; es]»:
En cuanto al Código Francés es este uno de los puntos
más ardientemente discutidos, habiendo variado la jnris-
prudencia de la Corte de Casación y llegado á conclusiones
opuestas, escritores ilustres como Demolombe y Troplong.
Puru ex pliour el punto clara y siutéticameute, lo rerlu-
duviremos á. las dos cuestiones que plantea Demolombe:
1.0 (,pnede una persona, sin aeeptar la herencia, exigir la
legit imu 1'01' vía dI' aeci()n?; 2,° i.]>uede I1IIll persona, siu
a ccptur la herr-ucin. retener la legítima )lor da dI> l'X-
('epeión?
Printer« ('II(',<¡f;ÓIl. El caso es el siguiente: muere 1'-l'i'/ll1l8
después de haber hecho donaciones que exceden de su por-
cióu disponible, su hijo Secuudus renuncia la sucesión :
l.pollría, sin embargo, intentar la acción de reducción contra
los donatarios exigiendo la entrega de su legítima?
Podemos decir que la opinión de los autores Franceses
1'8 ('asi uwínimemente negativa: sin aceptar la. herencia 110
pued .. exigirse la legítima por vía de acción. Sin embargo
'I'roplong (\) Ih'ga á admitir el ejercicio de la acción <1l'
reducción en un caso especial: el del heredero <]lH', por no
haber bienes en la sucesión () por superar (·1 pasivo al ac-
tivo. debe obtener toda S1\ legítima mediante la reducción
dI' las donaciones. La razón (IUO especialmente inspiró á.
T'roplong fué el deseo de evitar al heredero la situación
violenta que en tales casos se presenta y que examinaremos
más adelante y la hase de su argumentación fueron las
opiniones manifestadas en el Consejo de Estado por Mn-
levi lle, Cambaceres, etc,
Xo es difícil, sin embargo, rebatir su tesis; Jlarca(M, I ~ .
- 2!l-
Demolomhe (1), Laurent (l!l, etc, demuestran el error ue
'I'roplong y llegan á la solución contraria. argumentos
son los siguientes:
a) Que el arto 91H del Código Napoleón se ocupa {mi-
camente de la porción disponible y por lo tanto la reserva
queda regida por los principios de la sucesión ab-intestato:
b) Que la ley al enumerar los medios df' adquirir la pro-
piedad no enumera como tal la calidad de hijo, padre, f'te.
independientemente del carácter de heredero:
e) Que un ascendiente, aunque es heredero legitimario
no tiene derecho alguno cuando concurre con un hermano
del causante ¿por qué? porque en Derecho Francés el her-
mano tiene en la sucesión ab-intestato preferencia sobre pi
ascendiente y como la legítima depende del carácter d«
heredero, el ascendiente, que en ese caso no lo es. no puede
pretender nada á título de legítima:
d) En que el Código Napoleón llama siempre á los ro-
servatarios herederos, como, por ejemplo, en los art , 92i.
917, 930 Y 1004, etc.
Segunda cuestián. El caso es el siguiente: Primu» ha
hecho donaciones en vida á su hijo Secuudu«, las que ex-
ceden la porción disponible; muere, su hijo 8I'ClUU/II'"
renuncia la suce;iónj la acepta otro hijo, Tertiu«, quien
desde que su padre ha sobrepasado en sus donaciones la
porción disponible, pide contra 8('('1l1/(/1I... la reducción dI'
(1) Tomo XIX-¡1I\g.4 y
'romo XII-N.· U.
-30-
esas donaciones lí I'U justo límite: ¿podría Secundus, renun-
ciante de la sucesión, repeler la acción de Tertius opo-
niendo como excepción su derecho á la legítima?
Es claro que la cuestión: en su aspecto técnico, se reduce
á resolver si esas donaciones deben imputarse á la porción
disponible, á la legítima ó á ambas. El problema ha sido
muy controvertido en Derecho Francés, sosteniéndose tres
sistemas diversos.
t r: Sistema. Seg¡'\Il el cual el heredero renunciante, do-
natario () legatario, puede retener acumulativamente, por
YÍa de excepción, la cuota disponible y su parte legítima.
Sostenido por Troplong, (JI Labbé, Demante, (2) Bresolles
Ragou, etc., se funda en estos argumentos:
a) La autoridad de la tradición, por haber sido ese sis-
tema establecido en el Derecho Romano por la Novela 92;
por haber sido más tarde la jurisprudencia uniforme, tanto
en los )101.'1('.'1 de derecho escrito como en los de costumbre,
siendo esa la opinión de Dumoulin y lo que establecía
el art. 307 de la Costumbre de Po1·¡.'1:
b¡ Que hay fIue distinguir la situación del donatario
extraño á la sucesión y la del legitimario en igual caso.
Para el primero, dicen, la porción disponible es la que la
ley fija como tal, mientras que, para el legitimario, la
porción disponible está formada por la que corresponde lí
un extraño más su legít.ima, pues la indisponibilidad de
-- ;JI -
ésta no puede volverse en contra de aquel en cnyo favor
,;e ha establecido.
2.° Sistema. El heredero renunciante puede conservar en
primer término las donaciones recibidas hasta cnbrir su
reserva, debiendo imputarse el excedente sobre la porción
disponible, pero de modo que en ningún caso el total ex-
ceda de la porción disponible. Ha sido sostenido por Aubry
y Rau (1) y se funda:
a) En que resulta de los artículos 843, 844 Y 919 del
Código Francés, que las liberalidades hechas al heredero
renunciante por el causante. no son imputables sino á la
reserva, salvo el caso de haber cláusula expresa de mejora.
en el cual, la imputación debe hacerse solm" la parte
disponible;
b) En que por otra parte, como no hay razón para qlW
un donatario heredero esté en peor situación que un do-
natario extraño, si la porción disponible excede de la legí-
tima, ese excedente debe también ser tenido en cuenta,
pero de modo siempre que el total de lo imputado no
exceda de la porción disponible.
.lJ.e'· Sistema. Sostiene que el heredero renunciante lega-
tario ó donatario no puede obtener sino la porción dispo-
nible: á ella y sólo á ella deben imputarse las donaciones
recibidas, Ha sido sostenido por Demolombe, (:!) Yernot.
(1) Tomo 1;78'" 7i•.
(2) Tomo (lOy ,igllil'ntl".
- 32-
Lanreut (1', Mourlou 'I'oullier, Marcadé, Durautou, La-
<:1" Acollas, etc, Este sistema se funda en un racio-
cinio tan evidente, qne la duda entre los tres nos parece
imposible: todo heredero, se dice, aunque legitimario, que
renuncia á una sucesión, es un extraño con relación á ella:
ahora, 1'1" claro qne nn extraño no tiene como donatario ó
I"gatario derecho sino hasta el alcance de la porción dis-
ponible: luego, todo heredero renunciante no tiene derecho
á título de donatario ó legatario á otra cosa que á la por-
ción disponible.
X.· Hemos estudiado la naturaleza de la legítima en De-
recho Francés, rlebemos hacerlo en Derecho Argentino.
En principio, la cuestión no es difícil: el art, 3ñ91 del
Código Civil nos dice, en efecto: La legítima de 10.<1 here-
deros forzoso» I'S nu derecho de .'1uce.'1ióll limitado á determi-
nada porriún di' la herencia..... etc, de donde resulta evi-
dente que sin aceptar la herencia no puede hablarse de
legítima: en efecto, el arto ¡J¡J:)¡J dice: 81' juzga al renun-
ciante como no habiendo «ido l11(1U'a heredero; JI la suce.. dón
se (/1'/;1'1'1' ('0/110 s] el renunciante no hubiese e.ristido; ¡,cómo
podríamos entonces decir, que ese mismo renunciante, que
Sf'gúll acabamos de ver, se juzga como .'1i nunca hubies«
sido heredero, pueda tener un derecho qne va anexo á la
calidad de heredero, porqnf' la legítima es un derecho su-
(1) Tomo :lHy 11:1.
(:.!) Tnms II-P,í/!. :113.
(:1) ltrru« ";//"{ll/(I,:/"r- '1'01110 1 -P{a/!.
- 33-
cesorio á una parte de la herencia, y la herencia corres-
ponde tan sólo al IIue es heredero, al liue la acepta?
Pero hay un texto, el del arto 33ó4, IIue puede presen-
tarse á primera vista como la negación expresa, categó-
rica, de la conclusión á que hemos llegado. Dice el ar-
tículo 3354: «Los que tengan una parte legitima en la su-
cesián pueden repudiar la herencia sin perjuicio de tomar la
legítima que les corresponda», Si "lo aplicamos al pie de la
letra salta á la vista la contradicción con lo que dispone
el arto 3591: según éste sin aceptación no puede haber 1('-
gítima, desde que esta e ~ una parte de la herencia; según
el otro un heredero forzoso, repudiando la herencia, puede
tomar la legítima que le corresponda..
Ante esos dos textos legales ocurre preguntar ¿qué es
lo que hay? ¿se trata de una de esas antinomias legales
que desesperan con razón al intérprete: porque no se en-
cuentra el modo de hacerlos pngranar, para que la difi-
cultad desaparezca?
Si hubiéramos de contentarnos con el significado apa-
rente de las dos disposiciones legales: nos encontraríamos
efectivamente ante un problema de difícil solución: el p r ~
y el contra se fundarían en una base igualmente correcta,
el mandato de la ley.
Veamos. Absurdas serían las consecuencias qne se dedu-
cirían del principio perturbador que importa el arto 3354
si se interpreta en sn sentido literal. En efecto, admitir
- 34-
(lue pueda renunciarse la sucesióu y reclamarse la legíti-
ma conduce:
1. o A una contradicción radical de la ley con la ley
misma; efectivamente, el arto 3317, fundado en sólidas ra-
zones: al decir «La aceptación ó la renuncia: «ea p1t1'a .ti
simple Ó bajo beneficio de inoentario, no puede hacerse el tér-
mino ni bajo condición, ni sólo por una parte de la hereu-
cia. La aceptación ú la renuncia hecha el término ó . ~ ó l o PO)'
una parte de la sucesián equivale lÍ una aceptación ínte-
gra ..... etc» nos hace preguntar ¡,cómo es posible que la
ley misma: en el mismo título: traiga en otra disposición
el desmentido más categórico á su propia reglar ¡,cómo <'s
posible que esa ley que repudia cualquier conclición ó tér-
mino en la aceptación, y 1!'1l' no la admite parcial, á ren-
glón seguido autorice <'1 (¡ue un heredero legitimario pueda
renunciar la sucesión y atenerse' á su legítima, tornarla
como dice el arto ;3364: aceptando en definitiva una parte
df' élla?
2." Es un absurdo aún mayor si se interpreta rigurosa-
mente el texto y se dice «no hay aceptación ni aún par-
cial: lo (Jlle hay es el ejercicio de un derecho (}1le todo le-
gitimario tiene sobre una parte de los bienes independiente
en absoluto de la sucesión». En efecto: ese derecho impli-
caría el medio más fácil y cómodo de eludir las posibles
consecuencias de una aceptación.
Sabemos que en la sucesión hay créditos y deudas, hay
un activo y l1I1 pasivo. Aceptar lo UlIO es aceptar el todo;
-3:> -
el heredero es continuador de la persona del causante y
así como adquiere los bienes que constituían su patrimo-
nio, pesan sobre él las cargas que lo gravaban y ('s deudor
de las deudas que tenían su garantía común en ese patri-
monio. Por eso aceptar la herencia es exponerse á respon-
der con sus propios bienes, si como es posible, resulta la
sucesión con un pasivo superior al activo. La ley ha dado
al heredero un medio de evitar tales consecuencias: la
aceptación bajo beneficio de inventario, que limita su res-
ponsabilidad á los bienes de la sucesión, de modo (Iue, si
estos no alcanzan á cubrir las deudas, nada tiene qUf' \"('1'
el heredero beneficiario, y si hay un sobrante, le corres-
pende; pero de todos modos esta forma de aceptación tie-
ne sus inconvenientes: exije del heredero una administra-
ción de los bienes de la sucesión, minuciosa, difícil y llena
de trabas. En cambio pI arto 3354, cuando se tratase de
herederos legitimarios, daría un medio más cómodo, más
expeditivo y de idéntico ó casi idéntico resultado: la re-
nuncia de la sucesión reclamando la legítima. El heredero
en ese caso dice: «No quiero saber nada de la sucesión, la
renuncio; me convierto, como dice el arto 3353, en un ex-
traño que debe considerarse como si nunca hubiese sido
heredero y en cambio reclamo mi legítima, los cuatro
quintos de los bienes (si se trata de un hijo único)». ¡Fe-
liz ocurrencia la del legislador! Se trata en realidad de
una situación curiosísima: la de un heredero quP evitán-
dose toda molestia, todo peligro, despreciando la sucesión
- 3fl-
de su padre, se coloca sólo á las maduras y se limita á
recibir bienes si los hay, sin entender para nada en deu-
das, inventarios ó administraciones.
Hay en todo esto algo de tan ilógico, una situación tan
chocante, que el espíritu se convence insensiblemente de
que la ley no ha podido querer tal cosa, de que hay: dp
que debe haber tan sólo una falsa apariencia.
Pero, entonces: ¿qué significa el arto 3354?
Podría caber otra interpretación. Puede decirse que en
nuestro Derecho lo mismo que en el Derecho Francés debe
distinguirse, para resolver la cuestión de la naturaleza ju-
rídica de la legítima, los dos casos en que se llega á so-
lución diversa cuando se pregunta si se necesita aceptar
de herencia para hablar la legítima: 1.0 el caso en que
se reclame la legítima por vía de acción, 2.° el caso en
que se conserve, oponiéndola como una excepción á la ac-
ción de los otros herederos legitimarios. En el primer caso,
puede decirse, la solución es negativa; no hay posibilidad
de hablar de legítima sin aceptar la herencia; es de apli-
cación rigurosa el arto 3591; la acción defiende un derecho,
el artículo nos dice que ese derecho se refiere á una parte
de la herencia y por lo tanto, juzgándose de acuerdo con
el arto 3353 que el renunciante nunca ha sido heredero
¿cómo podría tener ese derecho? y si no tiene el derecho
¿cómo podría tener la acción? En cambio, en el segundo
caso, cuando se trata sólo de retener por vía de excepción
las donaciones recibidas: la solución de la leyes diversa.
- ;:l7-
Entonces sí es posible invocar la legítima como un manto
protector que evitará la anulación de esas liberalidades.
En una palabra, en la hipótesis de la interpretación que
venimos examinando, se argumentaría entendiendo que el
arto 3304 se refiere sólo lÍ. este segundo caso y no al an-
terior y admitiendo que, cuando él habla de tomar su legí-
tima, quiere decir eonsercarla, no devolver la.., donaciones que
el cau.eante le hizo excediendo la porción disponíhlecrechasar
la acción de los otros herederos legitimarios,
Así, aparentemente, resultaría transportada á nuestro
Derecho la cuestión de la naturaleza jurídica de la legítima,
planteada en los mismos términos que en Derecho Francés
distinguiendo dos situaciones diversas y dándoles, como en
los paí.se« de Co... iumbre, diversa solución.
Pero nosotros, por nuestra parte: nos preguntamos ¿ha
sido esa la idea del legislador? y suponiendo que lo haya
sido. ¿,Es esa la inteligencia que resulta cuando se consi-
dera, no el texto aislado, sinó el conjunto de las disposicio-
nes legales? Y una vez más, con la más absoluta certi-
dumbre, sin vacilar, porque la respuesta nos parece evi-
dente, decimos: no, ni es ese el sistema legal, ni es eso
lo que ha querido nuestro legislador!
Es cierto que nuestro legislador, con UlIO de esos olvidos
frecuentes que resultan tal vez ele la sugestión de los mo-
delos, aunque en nuestro Derecho no teníamos los antece-
dentes legislativos, la tradición de un derecho antiguo ni
las opiniones manifestadas durante la discusión del Código
- HH --
Napoleón, y por lo tanto 110 podían caber dudas ni pre-
tensiones frente á. un texto expreso como es el del artículo
a;'j!)1, ha querido sin embargo resolver la cuestión, pecando
por exceso antes que por defecto, de si las donaciones re-
cibidas por el heredero deben imputarse á la legítima, á
la porción disponible ó á ambas; pero el texto en que el
punto se legisla no es el 3354 sino el 3355 donde se diee:
« El heredero querenuucie lÍ la .'iltcesión puede 'retener la do-
uacion entre ricos que (,1 tentador le hubiere hecho, y recia-
mar el legado que le hubiese dejado si uo excediese la porcion
rl¡.'ijJonib!e que la le,ll a.'ii!llle al testador» recordándonos la
Ilota que al redactarlo el Dr. Vélez se ha inspirado en
:\Iarcadé. Es pues evidente (Iue en nuestro Derecho, como
~ e deduciría riel arto 3:>!H aun(jue no lo dijese expresamente
el 3355, la única opinión tjue cabe es la sostenida en De-
recho Francés por Demolombe, Laurent, Marcarlé, Mourlon.
Toullier, Bresolles, Duranton, Acollas, etc., etc.; es decir,
la r¡ue en este caso responde á la idea de que la legítima
no se concibe sino como una parte del derecho sucesorio.
Pero podría objetarse que esa argumentación es errónea:
CJne no es ese el principio de la ley porrIue el art, 3354
y 33:>5, como lo indica hasta su colocación sucesiva, for-
man un sistema, de modo (jue ambos deben ser tenidos
presentes cuando se trata de investigar la verdadera solu-
«ión .Y que lo qlH' de ellos resulta es la adopción de la
opinión Of' Troplong, s e ~ í 1 l 1 la cual las donaciones deben
imputarse á la vez sobre la porción disponible y la legítima.
Contestaríamos la. objeción diciendo que 110 nos es difí-
cil rebatir el error en que se funda porque como dijimos,
el legislador no tuvo presente al redactar el arto 3354 ni
remotamente la cuestión á que se pretende quiere referir-
se; en efecto, la nota dice y no es difícil comprobar su
verdad, (Iue la fuente del artículo es el 840 de Goyena y
este escritor, en ese artículo que en su código representa
el mismo papel (Ille el '1330J en el nuestro, porque no hace'
evolucionar el principio, lejos de pretender resolver el
mismo caso que legisla nuestro arto 3355 lo (¡ue quería era
solucionar la cuestión de la naturaleza jurídica de la legí-
tima de acuerdo con el antiguo Derecho Romano autori-
zando al renunciante de la sucesión á reclamar su legíti-
ma. ¡No! repetimos; nuestro art. 1335J no se refiere al mis-
mo caso que el arto 33i)o y hasta sus términos literales
comprueban nuestra afirmaeión: el 3355 habla de retener,
el 3354 de tornar y no se pretenda cambiar este término
por el de conservar, no lo admitiríamos, porque no pode-
mos permitir que, cuando la ley trae un sistema perfecto.
lógico y jurídico, en qu<.> se está de acuerdo con los prin-
cipios de la ciencia y la opinión casi unánime de los tra-
tadistas, por dar cabida á un texto inútil P. incompatible
con el sentido común se venga á poner en peligro el sis-
tema legal, cambiando una palabra de ese texto sin razón,
sin utilidad y sobre todo sin derecho!
Pero se nos dirá tal vez t.qué quiere decir entonces ese
arto a354':1 t.qué papel desempeña en nuestra legislación?
- 40-
y siempre sin vacilar contestamos, que su papel, es 01 pa-
pel de lo incomprensible, de lo que está de más, porque no
tiene fundamento ni razón de ser. ¿Se quieren más argu-
mentos que los que resultan del análisis hecho, para jus-
tificar la conclusión á que llegamos? Pues basta mirar el
texto del artículo para ver que el mismo nos está diciendo
que no dice nada! En efecto, al autorizar al heredero renun-
ciante á tomar .'Ilt legitima ¿qué es lo que le permite to-
mar] ¡,cuál es la leqitimu del heredero renunciante? En
vano se buscaría esa cuota en nuestra ley, no se encon-
traría y la razón es sencilla: el renunciante no es herede-
ro, se juzga (art. 3353) que nunca lo ha sido, y el que no
es heredero no tiene legítima porque ésta, según el artícu-
lo 3591, es un derecho sucesorio á una parte de la herencia.
Es decir, pues, que cuando el arto H354 autoriza al renun-
ciante á tomar su legítima lo autoriza á no tomar nada
porque el solo hecho de renunciar, la ley le niega todo
derecho sucesorio y por lo mismo la legítima.
Queremos concluir con esta discusión, en la que invo-
luntariamente nos hemos detenido más de lo que hubiéra-
mos deseado.
Hay, como vemos, un texto que sin decir nada jurídico
falta á toda lógica y amenaza la corrección de la ley
¡,qué debe hacer el intérprete)' No sabemos si estamos
equivocados al responder lo siguiente: si hubiéramos en-
coutrarlo 11I1 artículo razonable, contradictorio con otros,
pero con su tradición y su fundamento serio, podríamos
-41 -
vacilar en la conclusión; pero en nuestro caso, antes qne
sacrificar el sistema legal, que es perfecto, á un texto ais-
lado y absurdo, sacrificamos el texto absurdo al sistema
de la ley. Hacemos de cuenta, en una palabra, que el ar-
tículo 3354 no existe, porque en realidad, es un conjunto
de palabras oacio de sentido!
y volvemos al punto de partida.
¿Cuál es la naturaleza jurídica de la legítima en el De-
recho Argentino? la que se desprende del art. 3i)Dl cuando
dice: La legitima de lo... heredero» [orzoso ... e« un derecho de
.'lltce.o;ión limitado tÍ determinada porción de la herencia. La
capacidad del testador PUl'(( hacer "'u'" tlispo... icione... te ta-
meuiaria.., respecto de su, patrimonio, sólo ... e e:J.'tiende ha ta
la concurrencia de la porción legítima (Jue la le!1 (/.'(igna ti
.o;u.., herederos. Podríamos, definir la legítima como
una porción de la ... uceslán ab-intestato 'Jite la le.1J a... «qura ti
ciertos herederos contra la... Ilberalidade... del causante.
Seccián tercera
La lcgitimn, como todo derecho, dehc tener una acción
que lo defiendll-XII. La acción de reduccil)II-XIII. Su dofini-
ción-XIV. Cnrácter jurídico de la acción de reducción.
XL-Hemos estudiado el fundamento del sistema legiti-
mario admitido por nuestro Código: hemos examinado en-
seguida la naturaleza jurídica de la legítima, llegando ú
la conclusión de que ella es un derecho sucesorio <Iue se
- 42-
extiende ¡í determinada parte de la herencia. Ha llegado
el momento de considerar ese derecho en una faz especial:
en su estado de defensa.
No basta, en efecto, que la ley establezca su sistema;
que diga al ascendiente: «sólo puedes disponer por dona-
ciones <> en tu testamento de un quinto de tus bienes,
porque debes respetar la legítima de tus hijos»; el l e ~ i s ­
lador, como dice Troplong, no ha detenido ahí su previ-
sión, él ha comprendido que muchas causas diversas podrían
llevar á los que disponen gratuitamente de sus bienes á
nltrapasar sus facultades de dar, privando de ese modo
lÍ. los reservatarios de bienes que una ley innata y natural,
más que de convención, les asigna. Ha buscado, pues, un
correctivo á esas liberalidades excesivas é inoficiosas.
t.Cuál podría ser ese remedio? es claro que el que la ley
debe dar á cada derecho: una acción, sin la cual, como
dice Demolombe, sería en vano marcar un límite á esas
disposiciones ínter-vivos ó por testamento, como sería inútil
declarar cualquier derecho sin darle una garantía, una san-
ción, un medio de defensa.
XII.-Es por eso que todas las legislaciones que hall
establecido un sistema de limitación en las facultades dis-
positivas á título gratuito con relación á determinados he-
rederos, ban dado un medio para hacer efecti vo ese sistema.
El Derecho Romano, á través ele su evolución, conoció
dos acciones c}tle, aUlHlue de carácter y efectos completa-
- 4il-
monte diversos, tendían, cn definitiva, al mismo resultado:
la querela inofficio.·w testamento .'1 la acción ele complemento
de la legitima.
En el Derecho Francés antiguo, la acción que nacía de
la reserva y de la legítima, era la acción llamada en I"/'-
tranehement de las liberalidades excesivas.
El D e r e c h ~ Francés moderno llama lÍ la acción que de-
fiende la reserva, acción de reducción, legisléudola el C,')-
digo Napoleón en los arts. !J20 á 930.
Por último, en Derecho Argentino, no tenernos una. dis-
posición en qne expresamente se hable de acción de reduc-
ción) pero no cabe duda (}ue ese es el nombre que le
corresponde; es cierto (}ue el art, 3600 puede hacer creer,
por sus términos, que se trata de una acción de comple-
mento de la legítima, pero en cambio los arts. '3'337, 3GOl,
3955, eto., nos hablan de reducción. ¿Es exacto este nombre?
I,Expresa claramente el fin de la acción? Demolomhe dice
el este respecto: «no es que esta acción tienda siempre á
reducir, ella puede aún aniquilar del todo la disposición
excesiva: si se la ha llamado así, no es precisamente en
su aplicación especial á tal ó cual liberalidad, sino con
relación á su objeto general, (}ue es llevar finalmente todas
las liberalidades excesivas al límite oe la porción dispo-
nible», Por otra parte, como recuerda el mismo autor, ose
nombre indica una idea exactísima, y (lue constituye uno
de los principios fundamentales en nuestra materia; en
efecto, como dice Marcadé, las liberalidades que van más
- 44-
alhí de la porción disponible, no son nulas, SOIl sólo anu-
lables, y no del tono, sino por la parte que excede de esa
porción disponible. Es, pues, necesario, pa.ra que esas dispo-
siciones no pasen de su justo límite, que el heredero in-
tente la acción, pudiendo ó no ejercitarla, desde que se
trata de un derecho, y en ese sentido ha podido decirse
que esas liberalidades están sujetas á, una acción de re-
ducción.
XTII.-¿Cómo podría definirse esta acción'? Conocido su
objeto, sabiendo el derecho que defiende y los casos en que
éste puede ser afectado, la respuesta no es difícil. Puede
decirse que es la acción que pertenece á los herederos legiti-
marios y cuyo fin es hacer declarar inoficiosas las liberali-
dades del causante en cuanto excedan de la porción dispo-
nible, ó bien como lo dice Monrlon, distinguiendo su doble
aplicación, que es el derecho que tienen 10.'1 herederos legiti-
»utrio« de conserear para ellos le» bienes que el difunto ha
legado más allá de su porción dieponible, ó di! tomar d 10.'1
donatarios lo que han recibido eircediendo ti e«a misma cuota.
XIV.-¿,Cuál es el carácter de la, acción de reducción?
¿,Es real ó personal? No es nueva la clasificación de esta
acción entre las personales-reales, como lo hace Tro-
plong (1) ocupándose de la prescripción de la acción, en la
que su carácter tiene una influencia decisiva. ¿,Es efecti-
vamente una acción mixta? Hemos considerado anterior-
- 4fi-
mente la cuestión de las acciones mixtas y llegado á la
conclusión de que no existen en realidad; las que así se
consideran por los autores, son acciones que se desdoblan
en dos, una real y otra personal. Un caso evidente de lo
que decíamos es la acción de reducción. En principio ella
es personal: su fundamento (1) es una convención tácita
entre el donante y el donatario, por la cual, si la donación
excede de la porción disponible, es inoficiosa y anulable.
Pero se dirá: ¿cómo, si ella es una acción personal, per-
mite llegar á In. reivindicación de bienes ( ~ ) ? Es que, como
hemos dicho, al lado de la faz personal de la acción, hay
otra real; hay, como en todas las mal llamadas mixtas,
una acción personal de revocación, cuyo éxito es causa de
la transformación de la acción misma, que toma entonces
el carácter de acción real. Hay, en una, palabra, dos accio-
nes, de las que una es precursora y condición siue qua non
de la otra, y se explica esto, porque si el fundamento de
la acción es un derecho personal, el fin <Í que tiende es
la propiedad de los bienes comprendidos en la parte exce-
siva de la donación.
A este respecto nada puede expresar más claramente
nuestras ideas que la misma ley, cuando dice en su ar-
tículo 3955: «La acciou de reicindicaciáu que compete a/
heredero legilí'mo, contra /0.'1 terceros adquirentes de inmue-
ble» comprendido» en una donacián, sujeta tÍ reducción }JO}'
- 4G-
C01UP)'(J1Ul(Jl' parte de la legítima del heredero ..... efc.» ¡Sí!
esa es la verdad: primero viene la acción personal: que
tiende á hacer declarar que hay lugar á reducción; después
viene la acción real, que se da contra los detentadores de
los bienes. Es esa la idea que Coin Delisle, recordado 1'01'
Demolombe, expresaba en esta forma: la reicindicacion,
propiament« dicho, /10 e.o; uul» '1'((, la ejecución t]« la /'e-
dncciá».
CAPÍTULO 8EGlJNDO
¿<lllÜ:NF.S LA ACCIÓN D)': HIWl:CCIÓNr
(.RN f:POCAr
Sección única
V. En principio el ejercicio de la acción de reducción
sólo corresponde :'1 los herederos forzosos. Necesidad de la acep-
tación de la herencia.-XVI. Dificultades que presenta el nr-
tieulo Solución.-XVII. ¿,Quién mas puede ejercer la acción
de reduccÍlín?-XYIll. Sucesores del heredero forzoso. Herederos.
Cesionari08.-XIX. Acreedores del heredero forz080.-XX.
nes no pueden ejercer la acción de reducción?-XXI. Los acree-
dores del causante.-XXII. Contínuación.-XXIII. Continuación.
-XXIV. Los legatarios.-XXV. Los donatarios.-XXVI. ¿,En
qué época puede ejercerse la acción de reducción?-XXVII.
natural .r presunta. Su iguahlad de efectos en cuanto :í la reduc-
ción.-XXVIII. ;.Puede antes de la muerte' del causante usarse
medidas conservatoi-ias de la legítima?
XV.-Como toda acción, la de reducción defiende un
derecho: la legítima. Sentado este punto de partida: 110 es
dificil decir quién podrá ejercerla: es claro qUf' todas las
personas en cnyo favor se ha establecido la legítima: ó
sea los que la ley llama herederos legitimarios ó forzosos.
Es esta idea la que inspira, al parecer: á nuestro Código
cuando dice, en el arto 3(jOO: «El heredero [orzoso tÍ quie«
- 4M-
el testador dejase por cualquier titulo meno... de la legítima,
. ~ ó l o podrá pedir «u. complemento», en el cual.. como se ve,
no se hace distinción en cuanto al grado de parentesco de
los herederos forzosos, para autorizarlos á pedir ese com-
plemento, que no importa otra cosa que la acción de reduc-
ción, ni en cuanto á la naturaleza de las disposiciones que,
menoscabando la legítima, pueden dar lugar al pedido
Sin embargo, cuando decimos que el arto 3600 no distingue
según las disposiciones que afecten la legítima, nos refe-
rimos, como el artículo, á las únicas que pueden afectar
la legítima, es decir, á las á título gratuito, porque en
cuanto á las á título oneroso no puede hablarse de menos-
cabo, desde que en ellas se recibe, en cambio de la pres-
tación de que uno se desprende, otra prestación que debe
suponerse equivalente, salvo las hipótesis en que pueda
hablarse de simulación ó fraude.
No basta, sin embargo, ser ascendiente, descendiente ó
cónyuge para tener la acción de reducción: hemos demos-
trado anteriormente (números VIII, IX y X) que la legí-
tima no es un derecho independiente del carácter de
heredero, que es una parte de la herencia misma y es
evidente entonces que para ejercer la acción que lo de-
fiende, es una condición previa la aceptación de la he-
rencia.
XVI. - Las disposiciones á título gratuito á que se re-
fiere el arto 3()OO, presentan dos tipos diversos: las inier-
ViVOH y las mortis-causa, es decir, la donación y la libera-
- 4!I-
lidad testamentaria, y el artículo parece comprenderlas,
hemos visto en la generalidad de sus términos.
Debemos, sin embargo, examinar una curiosidad dI:' nues-
tro Código, una disposición e¡ue rompiendo lanzas con la
lógica de los principios y los fundamentos de la iustitu-
ción, viene á establecer una distinción imposible do jus-
tificar.
En el libro II trae nuestro Código un capítulo titulado
« De las donaciones inoficiosas», y en él, después de los
a.rtículos 1830 y 1831 que, inspirados en los artículos
y 821 del Código Francés, sientan el principio de que las
donaciones que excedan la legítima, pueden reducirse tí
pedido del heredero forzoso á sus justos límites y aún aun-
larse, se agrega otro artículo, el 1832, que se aparta en
absoluto del Código Francés, y dice así: "La reducción de
las donacione» .'1ólo puede ser demandada: 1.° Por los here-
tlero« ascendientes ó descendientes del donante que .'Ia existiau
al tiempo de la clonación;.... etc,»
Resultan de sus términos literales dos conclusiones 1}lH'
debemos examinar:
Sólo 10.'1 ascendiente» .'1 descendiente» pueden pedir la
reducción de la» donaciones. Sin embargo, pI arto un l dico :
«Si por el inoeutario de los bienes del donante fallecido ,\(J
I'(JCOIIOcl(Jse [uerou iuoficiosa« las donacione« qlle habi«
hecho, su» podrán pedir la rnlucciáu de
ellas husta que queden cubiertas su» leflítima.'I;» ahora bien:
¿Son los herederos 1}lU' cita el inciso Lo del arto 1831, los
- 5()-
únicos que ante nuestro Código tienen el carácter de ne-
cesarios ó forzosos? es claro que no; lo es también el cón-
yuge, y ocurre entonces preguntar: ¡,Qué razones ha podido
tener el legislador para excluirlo en el arto 1832 de la ca-
tegoría de los legitimarios, al enumerar tan sólo los ascen-
dientes y descendientes? Debemos ser sinceros: no podemos
atribuir esa contradicción á otra causa que á un descuido
imperdonable. Si el codificador ha tenido razones, como
es de suponer, para apartarse de otras legislaciones yesta-
blecer (art. 3592) que el cónyuge es un heredero forzoso
¿por qué razón le niega la consecuencia directa de ese
carácter? ¿por qué dándole el derecho le niega en un caso
el medio de defenderlo? y decimos en un caso, porque
cuando se tratase de legados, refiriéndose el arto 1832 sólo
á donaciones, regiría el principio general del arto 3()OO que
comprende al cónyuge.
Cuando al estudiar la ley se encuentra una disposición
que, como la del arto 1832, es la negación de toda lógica
y contradice el sistema general de la ley misma, el espí-
ritu vacila ante las posibles consecuencias del sistema de
interpretación que se adopte. Si hubiéramos de estudiar el
texto con arreglo á su letra misma, sin tener en cuenta
otro antecedente, la dificultad para el legista, en cuanto li
determinar su campo de aplicación, no puede existir: el
arto 3r,(X) es general, el arto lH32 es particular; uno es la
regla, el otro es la excepción que la limita; conclusión:
podrán reducir los legados todos los herederos forzosos, en
- 51-
cuanto á las donaciones sólo ascendientes y descendientes,
porque el cónyuge no tiene la acción. La antinomia legal
estaría resuelta.
Pero ¿debe la ley interpretarse en su detalle, conside-
rando cada texto como fuente directa y única de solución
para el caso legislado? r:ó por el contrario, es un Código
un conjunto armónico en que cada disposición debe mirarse
¡í través de ese conjunto que lo explica, le da vida y casi
siempre lo complementa?
Tan axiomático nos parece esto último, que no nos de-
cidimos, ni podríamos hacerlo, á encerrarnos en un criterio
casuista y ajustado sólo á la letra de un texto. Y si en
general el sistema de interpretación que adoptamos tiene
razones (iue lo fundan, en este caso esas razones son aún
más poderosas, En efecto, el arto 1832 no se nos presenta
solamente como un texto aislado, sin fundamento alguno,
sin antecedente legislativo que lo explique y como contra-
dictorio con todo lo que sobre legítima establece la ley
misma, sino también con todos los caracteres de un error
involuntario; y esta afirmación, que pudiera parpcer atre-
vida, se funda:
a) En que el inciso 1.0 del arto 18B2, según resulta evi-
dente de su lectura misma, no tiene como fin enumerar
expresamente quiénes pueden pedir la reducción de las
donaciones en cuanto al grado c1p proximidad de paren-
tesco; lo tiue ha tenido en vista el legislador ha sido úni-
camente lo que el inciso dispone en su segunda parte, que
- 52-
examinamos más adelante; era eso lo único que le intere-
saba: la limitación del ejercicio de la acción de reducción
á los herederos forzosos que existiau al tiempo de hncerse
la donación;
b) Pero podría decírsenos que si el codificador no se in-
teresaba en la primera parte del inciso, no se explica por
qué, en vez de decir simplemente herederos forzosos, hace
enumeración de ellos excluyendo l"l cónyuge, y podría
agregarse el viejo principio de que las palabras de la ley
deben tener algún significado, el que en este caso no
es difícil encontrar. Creemos fácil desvirtuar este argu-
mento; en primer lugar, esas palabras de la ley tienen
otra explicación verdadera: en efecto, el inciso es tomado
del arto 2174 del proyecto de Freitas, y éste, por razones
(Ille veremos más adelante, daba sólo la acción de reduc-
ción de las donaciones á lOH ascendientes que eaiistian al
tiempo de hacerse; el Dr. Vélez adoptó la segnnda parte
de la disposición, pero, no conforme con la limitación de
la acción á los ascendientes, quiso hacer notar bien la idea
de extenderla á todos los herederos forzosos, y por eso
dijo «ascendientes y descendientes", lo que importa, como
se ve, no ya un espíritu de restricción, sino, por el con-
trario, de ampliación. Pero podría objetársenos que con
esto nada decimos COIl referencia al cónyuge, y que siempre
queda la disposición, si ampliada con relación al sistema
de Freitas, restringida relación al concepto de here-
clero forzoso: pero es (}lIP creemos poder asegurar (lue
- 53-
cuando el codificador habla de ascendientes .'1 deseen-
clientes, ha querido referirse á todos los herederos forzosos,
y la razón en que nos fundamos es un hecho que es pú-
blico y fácil de comprobar: que el DI'. Vélez, cuando redac-
taba el libro 2.
0
del Código, no tenía una idea fija sobre
el sistema de sucesión legitimaria que adoptaría en el
libro 4.°; no sabía aún qne en el artículo 3592 haría here-
doro forzoso al cónyuge. Es c l ~ r o IIue se presenta esta
ex plicación como algo dura; se dirá <Iuesi pudo ser cierto
ese hecho, llama la atención que cuaudo se terminó el
Código, el legislador no se preocupara. de armonizar sus
disposiciones; pero esta, observación, lejos de desvirtuar
nuestra tesis, servirá sólo para criticar la forma excesiva-
mente rápida con que la ley fué sancionada. Si fuese el
único caso en que tales ligerezas se han cometido en nuestra
ley, podríamos vacilar, pero tono está acaso el arto 371f),
en qne siguiendo ,i Goyena se comete el mismo error in-
voluntario de excluir al cónyuge de los herederos forzosos,
apesar de ser el artículo posterior al título de la legíbima?
tono se llegó al absurdo, (]ue corrigió una reforma posterior
de la ley, de declarar en el arto 1830 (Iue eran inoficiosas
las donaciones que excedieran de la tercera parte de los
bienes del donante, lo que importaba la igualdad de la
legítima para todos los herederos, contra lo que expresa-
mente dispone el Código en el libro 4 . 0 ~ éstos antecedentes,
qne entre otros muchos y li título de ejemplos citarnos,
nOH convencen más aún de que estamos en lo cierto cuando
- 54-
decirnos 'I ne el arto 1S32, en la primera parte del inciso
primero, ha querido referirse á todos los herederos for-
zosos, es decir, ascendientes, descendientes y cónyuge, sin
que tengamos motivo alguno de duda, por lo mismo que
no habría razón que explicara la exclusión del cónyuge. (\)
2.o El mismo inciso 1.o del arto 1832 llega en su segunda
parte á otra conclusión que debemos examinar: según él,
sólo pueden pedir la reducción de las donaciones, los he-
rederos forzosos que ya existían en el tiempo en que se
hicieron. r:Qué razones explican esta limitación? A primera
vista, choca la disposición como contraria á todos los prin-
cipios, desde que, apareciendo el derecho á la legítima
recién á la muerte del causante, no es fácil ver la relación
'lue existe entre el ejercicio de la acción que la defiende
y el hecho accidental de que el heredero legitimario vi-
viese ó no cuando la donación fué hecha. Sin embargo,
esta disposición tiene, como hemos dicho anteriormente,
un antecedente legislativo, y probablemente en el modelo
qne se ha tenido una razón cuyo análisis haremos adelan-
tando algunas ideas.
Freitas, en el inciso 2.
0
del arto 2174 de su proyecto ele
Código para el Brasil, dice, fijando una de las condiciones
de la reducción de las donaciones, (lue sólo pueden pedirla
« Los herederos descendiente» del donante que ;lJa exixtian (!U
la época de las donaciones», Esa es la fuente de nuestro
(1) Llerenn-s-Tomo JII-I'('1( ij/1.l\lllchado-ToDW V-1'6/{. llH. Sc/{ovia-Tomn J
-,P('I!:.4OO.
- 55-
artículo 1832. Ahora i.qué razones tuvo el ilustre juriscon-
sulto para establecer esa nueva limitación? el texto de
Freitas no tiene nota explicativa, pero la razón que lo
inspiró no es dudosa. Uno de los grandes objetivos de
Freitas, que fuá en esta materia, como en tantas otras,
guiado por su poderoso talento, precursor de las grandes
innovaciones de los Códigos modernos, es consolidar y dar
seguridad á la propiedad. Si hay algo que pueda llamar
la atención de un jurisconsulto, es el resultado desastroso
que en la prosperidad económica de un pueblo produce,
como consecuencia inmediata, un sistema de derechos reales
que deje expuesto á. revocaciones fáciles, sin defensa ni
garantía el derecho de propiedad. De ahí la tendencia mo-
derna á. cerrar la puerta, en lo posi ble, á. las acciones
reivindicatorias; de ahí el propósito de facilitar á. los ter-
ceros el conocimiento de todo hecho (Iue pueda traer
consigo una acción reivindicatoria por la resolución del
derecho, de modo que sólo por negligencia puedan esos
terceros sufrir sus efectos; de ahí, en una palabra, el sacri-
ficio de la vieja máxima romana, según la cual nadie tras-
mite mejores ni Huís extensos derechos que lo« que tiene, al
interés de los terceros á quienes no puede imputarse dolo
ni culpa; no necesitamos insistir sobre este punto. Esa fUI;
también, como hemos dicho, una de las preocupaciones do
Freitas, y en ella debemos encontrar la clave explicativa
del arto 2174 de su proyecto.
La donación, una vez entregada la cosa, trasmite la pro-
-:111-
piedad; el donatario adquiere el derecho y puede transfe-
rirlo á un tercero. ¿ ( ~ u é resultaría si no se pusieran los
límites que Freitas estableció á la reducción esas dona-
cionesr que esos terceros ó los mismos donatarios, después
de haber mejorado los bienes, establecido industrias cos-
tosas, etc., podrían, de pronto, verse alcanzados por accio-
nes reivindicatorias que no pudieron preveer. En efecto,
el donante puede casarse posteriormente y tener descen-
dientes de su matrimonio, y en consecuencia, resultar inofi-
ciosa la donación por exceder la porción disponible y afec-
tar la legítima de esos descendientes. Eso era duro, era
la negación de toda seguridad en el régimen de la pro-
piedad, y entonces, Freitas se dijo: neguemos, en tal
caso, la acción de reducción. En cambio, cuando ya al
tiempo en que la donación se hizo, existían esos descen-
dientes, el donatario pudo conocer su situación, la posibilidad
de la revocación de las donaciones, y si la aceptó, mal
puede invocar posteriormente su propia torpeza. para librarse
de las consecuencias de sus actos; nada debe hacer la ley
para librarlo de una situación clue le es imputable.
Ahora, transportando la probable razón del arto 2174 del
Proyecto de Freitas á nuestro Derecho, en apoyo del ar-
tículo 1H32, llega el momento de preguntarse ¿es suficiente
esa razón para fundar ese desmentido á todos los prin-
cipios de la legítima? ¡Sí y no! ¡Sí! si corno probablemente
lo hubiese hecho Freitas, si hubiera llegado á Iegislar el
punto, y como lo ha hecho nuestro codificador, se da
-57-
efectos reivindicatorios á la acción de reducción «ont ra
terceros, porque entonces es el caso de decir: del 11/01, t"
menos. ¡No! si teniendo en consideración, desde un punto
de vista verdaderamente científico, el de las leyes más
modernas, los verdaderos intereses sociales y económicos,
concluyendo de una vez con ese prurito de hacer primar
al interés de uno, el sobre el de todos,
la sociedad, se hubiese dado á la acción de reducción ('1
carácter de acción personal en absoluto!
En una palabra, si el arto 1032, en la segunda parte de
su inciso 1.0, evita un mal relativamente al sistema adop-
tado por la ley, en definitiva él es pésimo, porqlle el ro-
medio al mal no debió buscarse en esa desviación di' lo:"
principios, ilógica y violenta.
XVIl.-Establecido quiénes pueden ejercer la acción 0('
reducción, ocurre preguntar si alguien más podr.i lmccrlo:
en principio la negativa se impone; la acción defiende la
legítima y sólo los que tienen el derecho tienen la accióu.
Hay, sin embargo, determinados casos en que pueden ejercer
la acción ciertas personas (Iue no tienen el derecho porque
no son herederos, si bien debemos hacer presente e¡uo, en
tales casos, no Sb trata do ejercer una facultad propia,
originaria, sino que el ejercicio do la acción representa un
poder derivado, al que sirve de antecedente, ya una trans-
misión, ya una disposición de la ley; nos referimos ¡í lo:'
sucesores y á los acreedores ele! heredero.
XVIII.-Examinemos el primer ('(\:-0: presenta dos hipó-
tesis: la trasmisión por causa de muerte y la trasmisión
inter-vivos.
1.0 En el primer supuesto, sabemos que muerto el here-
clero, trasmite el derecho á sus propios herederos; pero
él presenta á su vez dos sub-hipótesis:
o) El heredero legitimario había aceptado la sucesión,
r-uando muere á su vez; como la aceptación lo inviste del
carácter de heredero y con el derecho sucesorio adquiero
la legítima, es claro que desde ese instante tendrá la
acción ()ue la defiende y entonces, al morir á. su vez.
trasmite el derecho ya adquirido á sus propios herederos,
pudiendo éstos, desde el primer momento, ejercer la acción
de reducción.
1» Muere el heredero legitimario antes de haber aceptado
la sucesión; en este estado de cosas, lo ()ue pasa al here-
dero del heredero es, según lo dispone el arto na1! de
nuestro Código Civil, el derecho de aceptar ó no la suce-
sión deferida á su causante: para él, pues, es condición
previa para el ejercicio d(=' cualquiera de los derechos en
ella comprendidos; por ejemplo, la acción de reducción, la
aceptación de la herencia.
2.° En el segundo caso; el de los cesionarios, la situación
es ésta: el heredero que ha aceptado la herencia. tiene en
su patrimonio un bien, el derecho sucesorio, que puede
enagenar á título gratuito () á. título oneroso, vender ó
donar, y es claro (Iue el causa-habiente podrá ejercer e!
derecho en las mismas condiciones que el heredero. Si
éste era legitimario, el cesionario tendrá la acción de re-
ducción.
XIX.-La otra categoría de personas qlW pueden ejer-
cer la acción de reducción son los acreedores del he-
redero, y al decir esto, no nos referimos al hecho d«
que el acreedor aprooeclie del ejercicio de la aecióu, por-
que eso es algo axiomático; queremos decir que él mis-
mo puede ejercerla. Sabemos llue los acreedores tienen CII
el patrimonio de su deudor la garantía general y común
de sus créditos; el patrimonio de una persona comprcude
toda clase de bienes, es decir, cosas, derechos y sus accio-
nes correspondientes; por lo tanto, el deudor quc 110 ejerce
un derecho que le compete, y por virtud del cual PUCdl'
hacer ingresar otros bienes á su patrimonio, priva ¡í, los
acreedores de parte de su garantía, De ahí que la ley ha-
ya creado acciones indirectas, mediante las cuales los acree-
dores ejercitan las acciones y derechos del deudor. <¡UO 011
principio no les corresponden, cou el fin do hacer cfr-cti-
vos sus créditos. No nos detendremos en el estudio de la
acción indirecta por creerlo fuera de nuestro eilmpo de
estudio; el Código Civil la establece expresamente en su
arto lHI6 cuando dice: "Sin embarqo, lo..; acreedore» pueden
ejercer todos los derecho ..; ,IJ acciones de su deudor, con 1':1.'-
cepción de lo..; q l t f ~ sean inherente..; tÍ su persona». Como ~ C '
ve, no todas las acciones del deudor pueden ser ejercidas
.- Gll-
por :-:\1:-: acreedores ¿.podrá serlo la dI' reducción? (.es ó no
inherente á la per:;ona del heredero legitimario?
No creemos tampoco deber resolver, en nuestro trabajo,
esa interesante cuestión de las acciones inherentes y no
inherentes á la persona, en la que los más ilustres escri-
tores de derecho llegan á las conclusiones más diversas;
nos limitaremos sólo, en nuestro caso, á la solución legal
CJue, debernos confesarlo, no nos parec,!! correcta como re-
gla ,general ( 1). E:; él arto 498 el IIue nos da esa solución
al decir: «Los derecho» no transmisible» (Í los herederos del
acreedor como las obligacione,o;110 transmisible» (Í 10.0; here-
deros del deudor, .0;(' denominan en este código derechos i/l-
hereuies d la persona.... eic,» Si esa es la regla general, en
nuestro caso, siendo la acción de reducción, como hemos
visto: trasmisible á los herederos. no es inherente á. la
persona y puede ser ejercida por los acreedores.
Pero, para que los acreedores del heredero forzoso pue-
dan ejercer la acción de reducción, haciendo uso del dere-
cho CJue les acuerda el arto 1l!J6, sería necesario que el
deudor hubiese aceptado la sucesión: ¿y si la hubiese re-
nunciado? Aquí la cuestión se complica y debemos para
resolverla hacer intervenir los principios referentes á la
revocación de los actos del deudor.
Un deudor, por el hecho de tener afecta.do su patrimo-
:1) KOHhastlL rceo..... lr que (le acuerdo coll d nrt ~ ! " " Ins ncrecdnres 110 pod rhm
ejerr-cr un usufruetodcl dcu,lor;eu efceto: IIn siendo trnsmisihle 1\ Inshercd('·
ros, dÚMlc (IUC su Hm ito múx imo de flurlu'¡"n Ú ~ In vidn de su t it uln r, f't' iuho-
rente A In pe rsonu de ese titular. Sin emhlLrl:'n nlL,lk porl rú nognr que se trntn
'le un derecho purumente jmt.rfmonial.
-()1 -
nio al pago de sus deudas, no pierde sus facultades de
administrador libre de ese patrimonio; sigue siendo señor
y dueño; puede enagenar bienes y renunciar derechos. Este
gran principio implica un peligro que se sintió ya en Ro-
ma, el de que el deudor, á su amparo y con el solo objeto
de defraudar á sus acreedores, se desprenda de sus bienes.
El remedio .10 encontró el Derecho Romano en la aciiu
pauiiana, la acción de fl:aude moderna, cuyo objeto y resul-
tado, como el nombre lo indica, es la revocación de los
actos del deudor inspirados en un propósito de fraude.
¿,Es revocable la renuncia fraudulenta de una sucesióur
Los artículos 3351 y 3352 del Código resuelven la CUl'S-
tión afirmativamente. Por lo tanto, cuando el heredero
forzoso no ha aceptado, los acreedores sólo podrán ejercer
la acción de reducción previa revocación do la renuncia,
fundada en que ella les ocasiona un perjuicio.
XX.-Hemos estudiado quienes pueden ejercer la acciúu
de reducción. Así como por una simple operación lógica
de deducción de los principios hemos resuelto
el punto, igualmente fácil parecC' determinar quienes no
pueden ejercer la acción; estudiar casos parecC' inútil. Sin
embargo, habiendo situaciones «specialcs qu!' 110 SI' pn'Sf'Il-
tan tal vez con toda claridad, debernos examinarlas. En
principio quienes no pueden ejercer la accióu «1C' reducción,
fuera de las personas extrañas son:
1°. los acreedores del causante:
- G2-
2°. los legatarios designados por el mismo en su testa-
mento;
3". los donatarios del causante.
XXI.-Acreedores del causante-Ante todo debemos pre·
cisar la cuestión. Esos acreedores deben ser pagados de
los bienes dejados por su deudor; sólo después de satisfe-
chos sus créditos puede disponerse del excedente, ya para
tiue pase á los herederos, ya para cumplir las disposicio-
nes del testamento. En ese sentido se presentan con rela-
ción al pago de los legados dos situaciones bien diversas:
ó el acerbo hereditario basta para cubrir las deudas y los
legados ó no alcanza. En la primera, no puede haber
dificultad. En la segunda la hipótesis es los acree-
dores tienen, como lo hemos dicho, por garantía de sus
créditos el patrimonio del deudor; cumplir los legados de-
jando bienes insuficientes para hacer frente al pasivo de
la sucesión sería disminuir esa garantía sin derecho, sería
privarles sin razón de lo que les pertenece, sería, por fin,
admitir que un deudor, por su sola voluntad, pueda dejar
burlados los derechos de sus acreedores. Es caso de apli-
cacióu de las reglas de la revocabilidad de los actos de ena-
geuación á título gratnito por causa de fraude, fraude que
se presume .legalmente por razón (le la insolvencia. Ahora,
ante tal situación I.puede decirse de esos acreedores que,
usando de su derecho ser pagados con preferencia á los
Ipgatarios, disminuyen ó aniquilan legados, que inten-
tu u uuu ((Cl"ÍÓIl ti,' 1'Nlucc;ón!
- (l3-
Presentar la cuestión es resolverla; ese resultado á que
llegan los acreedores, no es la consecuencia de una acción
de reducción ignal á la del heredero legitimario cuya le-
gítima ha sido afectada: es otra cosa bien diversa, es la
aplicación de ese gran principio quP los romanos expresa-
ban en una frase sintética: nema liberali» ni .«i liberatu« y
que establece nuestro Código en. su artículo 3797 al decir
«Cuando la sucesián e.'; insoloente. los legado no pueden pa-
gal'.'1e ha... ta que estén pagadas la... deuda etc. y que im-
plica la opción natural entre quien sólo va 1\ dejar de re-
cibir una liberalidad y quien va á, perder lo que es suyo.
Pero, dejando á un lado la cuestión de los legados, tra-
tándose de donaciones, ¿podrían del mismo modo los acree-
dores, cuando la sucesión fuera insolvente, aún después do
anuladas las liberalidades testamentarias, pedir 1\ su vez
que se declaren inoficiosas las donaciones en el todo, Ó en
la parte que basta para satisfacer sus créditos?
Dos hipótesis diversas pueden presentarse, en las quP la
solución puede ser contraria:
l.e/' ca... o--Esas donaciones se han hecho en condiciones
tales, que resultan aplicables las reglas de la revocabilidad
por fraude. En tal caso, el arto !)()l del Código Civil señala
el camino á seguir: ahora ¿podría decirse qll<' hay una ac-
ción de reducción? I'S claro I¡Ue no, lo que hay es simple-
mente el ejercicio de la acción pauliana.
z» ca..;o-Las donacionos no son atacables por razón d«
fraude, bien porqne los acreedores son ( h ~ fecha poste-
- (j4-
rior á la liberalidad (art, H(,2) ó bien por haberse prescripto
la acción de revocación, por haber transcurrido el término de
un año que señala el arto 4033 del Código Civil, á contar
desde que el acto se realizó ó desde que se tuvo conocimiento
de él; en tales casos, esos actos no pueden ser atacados
por los acreedores: son para ellos enagenaciones firmes,
ya porque siendo sus créditos posteriores, al aceptar la
garantía del patrimonio tal como estaba, han aceptado
tam bién la validéz de esos actos, ya porque, aunque tu-
vieron la acción, su negligencia en ejercerla ha hecho ca-
ducar el derecho por prescripción.
XXII.-Pero al lado de estas cuestiones, cuya solución
es 0<' sentido común, hay una importantísima.
Al tratar de los acreedores personales del heredero, diji-
mos fIue, si podía discutirse el ejercicio de la acción por
ellos, no podía dudarse de que les aprovechaba ese ejerci-
cio por el heredero, desde que la consecuencia era un au-
mento del patrimonio del deudor, vale decir, de la garantía
de sus créditos, ahora: i.pasa lo mismo con relación á los
acreedores del causante? "aprovecha á éstos la reducción,
aplicando su resultado á la satisfacción de sus créditos?
"entra lo obtenido por el ejercicio de la acción lÍo la masa,
al activo de la sucesión?
A primera vista, siendo la legítima un derecho suceso-
rio: par<'ce indiscutible qne es caso de aplicación del
principio c1<> qne nadie hereda mientras los acreedores no
hayan sido íntegramente pagados: luma non suui uisi de-
dueto lCl'e alieno.
Sin embargo, la solución no sería exacta: la reducción
no favorece á los acreedores del causante; admitirlo, sería
crear una situación absurda.
Ya los antiguos jurisconsultos franceses habían consi-
derado el punto. Troplong, que lo desarrolla extensa-
mente y con toda brillantéa, recuerda las palabras de
Ricardo: «Un inconveniente tan notable merece sin duda
que se busque un remedio al mal, para sacar á los hijos
de entre los dos extremos que les impiden recobrar esta
última tabla del naufragio, no pudiendo por una parte pe-
dir su legítima sin tomar el carácter de heredero; ni por
el otro asumir ese carácter sin obligarse por las deudas,
en lo que se descubre una injusticia que quisieran evitar
los que aman la equidad, porque los acreedores que quie-
ren hacer pesar sns deudas sobre los hijos, si toman estos
el carácter de herederos, les impiden por ese rigor gozar
de un bien cHya privación, por parte de los hijos, no trap
ningún provecho á los acreedores, haciendo así un gran
daño sin beneficio alguno, de modo que hay sólamente un
tercero, á saber, el donatario, (}lH' contemplando ese con-
flicto sin entrar en él, retiene, él solo, la utilidad en per-
juicio de los hijos». Estas palabras indican can claridad
esa situación absurda á qHe aludíamos: si el pasivo de
la sucesión excede al activo, ningún interés tendría el
heredero ou ejercer la acción de reducción, porque su
-f¡fi-
resultado sería traer bienes á la masa df' la sucesión para
que aprovecharan dE' ella los acreedores; sería molestarse'
sin utilidad; sería dejar sin efecto la voluntad del causan-
te, en obsequio de las personas que por regla general me-
nos se estiman: los acreedores. Claro está que no se inten-
taría la acción; resultado: que ni el heredero forzoso ni el
acreedor recibirían absolutamente nada. Esos mismos ju-
risconsultos buscaron solución á la dificultad, aunque los
medios propuestos fueron muy diversos, y así Gay-Coquille
proponía que el heredero aceptase sello en cuanto á su le-
gítima; Argou que renunciase la sucesión y ejerciese sin
embargo la acción de reducción; para Dumoulin bastaba
abstenerse de la sucesión sin aceptarla ni repudiarla y por
último, Ricardo proponía la aceptación bajo beneficio de
inventario, que se intentase la acción de reducción y en
seguida se renunciase la sucesión, reteniendo lo obtenido
por el ejercicio de la acción.
Cuando se redactó f'1 Código Napoleón, hubo en el Con-
sejo de Estado quienes opinaron en favor de la idea de
Ricardo: primó, sin embargo, la consideración del interés
de los acreedores y se propuso al Tribunado un artículo
en el que se reconocía que, si bien los acreedores del cau-
sante no podían ejercer la acción, podían hacer efectivo
su derecho en los bienes por ella obtenidos. En el Tri-
bunado volvió á discutirse el punto y la opinión domi-
nante fuá contraria al artículo propuesto, haciendo notar
sus inconvenientes; el Consejo de Estado volvió sobre sus
- 67-
pasos y se aceptó el arto 921 del Código Francés en
forma actual. « La reduccián de las disposicione« entre
oico« no podrá ser pedida sino por aquéllo» en Clt.ljo prooe-
cho la le.lJ establece la re.'lerva, pOI' su» herederos ó causa-
habientes. Los donatarios, los leqatarios ;lJ los acreedores del
difunto no podrán pedir e·'lareducción ni aprovechar de ella».
Creemos que la solución propuesta por Coquille, Argou,
Lebrun, Ricardo, ete., es inaceptable: admitir que renun-
ciándose la sucesión pueda salvarse sin embargo la legí-
tima, y conservarse, imputándolos á ella, los bienes obte-
nidos por el ejercicio de una acción de reducción, es ad-
mitir esa idea que aparentemente espresa nuestro arto 3353
y llue hemos combatido anteriormente hasta probar que la
legítima no es sino una parte de la herencia, que exige,
por lo tanto, como todo derecho sucesorio, el carácter de
heredero en quien lo ejerce, es decir, la previa aceptación.
Sin embargo, es necesario buscar una solución", á menos
de admitir el absurdo de que la persona á quien la ley
niega la acción de reducción, sea en definitiva, lí veces,
la única que aprovecha de su ejercicio. Ahora t.qué razón
seria, científica, puede encontrarse para fundar la regla de
que el acreedor de la herencia para nada debe intervenir
en los resultados de la acción'? Tal vez es mucho más sen-
cilla de lo que puede parecer.
En efecto, y recordaremos en esto las palabras de Mour-
Ion, que razona brillantemente: () el derecho de los acree-
dores es posterior ó es anterior lÍ las donaciones rcduc-

tibles; en el primer caso, los acreedores del causante no
han debido contar con la garantía de los bienes donados,
porque éstos ya no estaban en el patrimonio de su deudor;
la ley, pues, 110 les causa perjuicio alguno autorizando al
heredero á conservar para sí los bienes obtenidos por la
reducción de esas donaciones; en el segundo caso, los acree-
dores han aprobado y ratificado dI:' antemano las dona-
ciones que haga el deudor, al 110 hacerse dar seguridades
especiales, prendas, hipotecas, porque todo acreedor que
confía en la buena fe de su deudor, lf> deja la plena dis-
posición de sus bienes, salvo el caso fraude; luego si
la donación no ha sido fraudulenta, los bienes que ella
comprende deben considerarse como perfectamente enage-
nados con relación al acreedor, es una parte de la garantía
que se pierde de un modo irrevocable. «Es cierto, agrega
(1) (1'1(' la ley revoca la donación y hace entrar
de nuevo en la sucesión del donante los bienes de que se
había desprendido en perjuicio de sus herederos reserva-
torios; l)pro esta revocación es un favor especial, que esta-
blece por un interés dí' familia y en favor sólo de los he-
rederos reservatorios; la donación queda lo mismo (1'w
antes respecto al de CUjUH y sus acreedores, es decir, como
un acto
Hemos examinado la cuestión en el terreno de los prin-
cipios, debemos examinarla ahora ante el texto de la ley:
¿es igual la solución (jue al punto puede darse en uuestro
-li!l-
derecho, á la que le da el Código Francés? Podemos afir-
mar que sí, aunque no exista en nuestro Código un texto
expreso. Las razones que tenemos, responden al criterio
ele interpretación que impone el arto H¡ del Código CiviL
y son:
1.0 A falta de solución expresa
1
debemos acudir lí las
soluciones que da la ley en casos análogos; ahora bien, el
arto 3478 dice: "La colación e.'1 debida por id coheredero ri
su. coheredero: no e« debida ni ri 10.'1 leqat ario« ni d 10.'1 acree-
tlore« de la «ucesián»; y la nota, explicando el texto, dice:
"la colación no se ordena sino para establecer la igualdad
entre los herederos. No es debida sino por el qne fue-se
heredero ab-intestato á los herederos ab-intestato. No se puede
exigir ni contra los herederos instituídos, ni contra los
legatarios, ni contra los donatarios..... El legatario del quinto
tendrá lo fIne éste importe, sin agregarle la donación he-
cha al hijo en vida. Aunque el legado del quinto fuese
hecho á uno de los herederos ab-intestato, su legado no
rlebe formar parte de los valores qne son colacionados IÍ
la sucesión por sus coherederos donatarios, pues qne sólo
por su calidad de heredero puede tener su porción viril
en los valores colacionados; y tal heredero debe reducirse,
en su calidad de legatario, lí tomar el quinto de la suce-
sión sin comprender los valores colacionados»; es cierto
qne el caso IIne supone la nota es el del legatario, pero
el raciocinio el': aplicable por entero al acreedor de la su-
cesión, que el artículo coloca 1\1l igualdad de condiciones.
- 70-
Ahora, esa gran razón de la nota, de que la colación no
se ordena sino para establecer la igualdad entre los cohere-
deros, es aplicable á la reducción en el sentido de que lo
que por ésta se busca, es tan sálo salca« la legítima de lo«
herederos; sólo con relación ~ l éstos debe producirse su
efecto, es decir, el reingreso á la masa de la sucesién do
los valores que componían las liberalidades reducidas.
2.° Si la interpretación analógica no se considera sufi-
cientemente clara y fundada, debemos, según el arto Hi,
ir á los principios del derecho, y ellos, como hemos visto,
nos imponen la misma solución.
XXIII.-Pero admitido el principio de (ILIe los acree-
dores de la sucesión no pueden intentar la acción de re-
ducción, ni aprovechar de su ejercicio, nos encontramos
con otro principio, que limita la solución por una excep-
ción que en el hecho puede ser de aplicación más fre-
cuente que la regla; ese principio es el de los resultados
de la aceptación pura y simple que establece el arto 3343
al decir: "El heredero que ha aceptado la herencia; queda
obligado, tanto respecto ti sus coherederos COmo respecto tí
los acreedores .1J legatarios, al pago de l a . ~ deudas ;tI c m · g a . ~
de la herencia no »álo con los bienes hereditario» sino tam-
bién con los .'tuyos propios» , .En consecuencia, aceptada
puramente la sucesión, los acreedores de la herencia lo
son del heredero; podrían, por lo tanto, según hemos
visto, intentar la acción indirecta del arto 119(j y pedir
-71-
la reducción como el heredero mismo y cobrarse en los
bienes que por el ejercicio de la acción se obtengan, los
que, viniendo á formar parte del patrimonio del heredero
y siendo éste su actual deuIor, constituyen una parte de la
garantía de sus créditos.
Tampoco sobre este punto h<LY solución expresa, pero
aparte de que ella fluye lógicamente de los principios más
elementales del derecho sucesorio: tenemos también una
razón de analogía en la solución que la ley trae para la
colación. En efecto: después del arto 3483 que niega á los
acreedores de la sucesión el derecho ele pedir la colación
ó aprovechar de ella, el arto 3483 agrega, aplicando al
caso la idea del 34413: « ..... pueden, también, demandarla (la
colación) 10.'1 acreedores hereditario» 1I legatarios, cuando el
heredero d quien la colacián ( ~ . ' 1 debida, ha aceptado la «uce-
«ián pura .'1 »impiemenie»,
Sin embargo, Troplong ha sostenido (iue tal principio
no era siempre aplicable. Es apropósito de este punto, que
expone su opinión de (Iue la legítima no puede conside-
rarse siempre como una parte ell' la sucesión y que, por
lo tanto, no se requiere la calidad de heredero para in-
tentar la acción, es decir, (iue cuando tocio lo que haya
se hubiera obtenido por el ejercicio de la reducción de
las donaciones inoficiosas, los acreedores, aunque la acep-
tación sea pura y simple, no t eudrian derecho sobre los
bienes así obtenidos, Una vez más nos referimos á lo ex-
puesto en el capítulo correspondiente, recordando que si
- 72-
en Derecho Francés la opinión del sabio Presidente de la
Corte de Casación ha sido poderosa y evidentemente refu-
tada, en nuestro Derecho ni la discusión cabe siquiera,
ante el texto preciso del arto 30!)1. Rechazada. la base de
la argumentación de Troplong, la consecuencia que de ella
se deduciría para el caso que examinamos, carece de toda
razón de ser.
Establecida la excepción, resulta que sólo cuando no
existe la confusión de patrimonios se aplicará la regla.
Sabemos que eso OCUlTe en dos casos:
1.0 Cuando la aceptación tiene lugar bajo beneficio de
inventario. En tal caso, el arto 3371 nos dice que el here-
dero sólo está obligado por las cargas y deudas de la su-
cesión hasta la concurrencia del valor de los bienes que
ha recibido de la. herencia, y el B372 agrega: «No está
obligado con los bienes que el autor de la «ucesion le hubiere
dado en vida, aunqn« debiese colacionarlo» entre su» cohere-
deros, ni con los bienes que el difunto Iuota dado en vida
fÍ su» coheredero» .'1 que él tenga derecho d hacer colacionar;»
es cierto IjUe sólo se refiere {t la colación, pero esa solu-
ción, que por evidente casi parece inútil en el texto legal,
es. una razón de más para alejar toda duda, sobre la apli-
cabilidad del principio al caso de la reducción.
2.° Cuando los acreedores de una sucesión, en IjUe el
heredero ha aceptado pura y simplemente, piden la xepa-
ración de patrillwnio.'i contra los acreedores del heredero.
El efecto de esa demanda es también impedir la confusión
- 73-
de patrimonios: no podrán, pues, los acreedores de la su-
cesión, pedir la reducción de las donaciones ni aprovechar
su ejercicio, uniendo los bienes que por él se obtengan al
patrimonio del difunto.
Hay, á este respecto, solución expresa en nuestro Có-
digo: el arto 3441 dice (Iue «1,(( separacián de patrimonio»
no puede aplicarse .»ino cí lo» biéue» que han pertenecido al
difunto II no d lo.., bienes que hubiese dado en culo al here-
dero, aunque é..,te debiese colaciouarlo.., en la partición con
.su» coheredero..,; ni d los bienes qlte provellf/a/l de IOUt acción
pa'ra reducir una donación entre vlCOS». Este artículo viene
íL probar lo (}llü tantas veces hemos dicho: cuando en las
varias disposiciones citadas anteriormente, el Código se'
refiere á la colación, debe entenderse (}lle las soluciones
son aplicables á la reducción; la misma nota al arto 3441
sólo funda la solución de éste' en cuanto á la colación.
entendiendo que las mismas razones existen en cuanto ¡í
la reducción.
Pero, sentado el principio, debemos fijar su extensión:
si tomáramos al pie de la letra la regla de que la sepa-
ración de patrimonios impide íL los acreedores de la suce-
sión intentar la acción de reducción ó aprovechar de sus
resultados en todos los casos, nos equivocaríamos, olvi-
dando la naturaleza jurídica y los efectos que á la sepa-
ración de patrimonios corresponden en nuestro Código.
Puede ocurrir, en efecto, (llle separados los patrimonios,
resulte que en el del causante no haya bienes para pagar
- 74 --
todos los acreedores ¿pierden éstos su derecho á ir por el
excedente contra el heredero mismo que aceptó pura y
simplemente)' la respuesta ha sido objeto de una discusión
clásica en el Derecho, como que data de los jurisconsultos
romanos. Con sentimiento nos vemos obligados á no tratar
ese punto, á pesar de su interés, porque sería algo ageno
en absoluto á nuestra materia. Partiremos, pues, de la so-
lución de nuestro Código, que ha admitido la opinión do
Demolombe en su arto 34-!(l, al decir: «Los acreedores .tI
leqatario« que hubiesen demandado la «eparacián de los pa-
trimonlos, consercan el derecho tle entrar en concurso .';0-
bre los bienes personales del heredero con lo« acreedores
particulares de éste .tIaún con p1'eferencia á éllos, en el caso
(m que la calidad de .'1It,'; créditos los hiciera preferible»..... etc.»
luego, puede ocurrir llue esos acreedores de la sucesión
vayan contra el heredero con el carácter de acreedores
personales; es, pues, evidente, que como tales, una vez
agotados los bienes de la sucesión, pueden intentar la acción
de reducción en nombre de su deudor, si éste no lo hu-
biera hecho ya, y en todo caso, aprovechar l"US resultados
haciendo efectivos sus créditos en los bienes que, por ese
ejercicio de la reducción, hubiese obtenido el heredero.
XXIV'-/Jo.'1 es una proposición evi-
dente que la acción de reducción no puede en ningún caso
corresponder á los legatarios:;,á título dI' qué? Es claro
que con relación fí éllos, si se concibo la legítima como
- 75-
un derecho de cuyo ejercicio puede resultar la, anulación
de sus propios legados, no se concibe en cambio que }HU'-
dan invocarla absolutamente para nada. Es cierto que si
el heredero que intenta la acción de reducción, quisiera
hacer pesar sobre uno solo de los legatarios, los efectos de
la insuficiencia del activo hereditario, en vez de reducir los
legados á prorrata ó en la forma que corresponda á su
respectiva naturaleza, ese legatario podría exigir que se
redujesen todos los legados en la proporción debida, pero
¿,es eso intentar á su vez una acción de reducción? es claro
que no; se trata simplemente de una excepción opuesta el
la acción del heredero, que lo pone el este, si quiere tener
éxito, en la obligación de dirigirse contra todos los lega-
tarios á la vez ó contra los que corresponde según el caso.
XXV.-Lo.<; donatarios-Lo que acabamos de decir puede
aplicarse á los donatarios. También cabría preguntarse si
se trata de una reducción, cuando el donatario anterior en
cuanto á la época de su título, obliga al heredero el ir á
completar su legítima anulando las clonaciones posteriores
y aquí como en el caso anterior, la negativa se impone: so
trata de una excepción fundada en los verdaderos princi-
pios que rigen las donaciones y la acción de reducción.
XXVI.-La determinación de la época en que puedo ser
ejercida la acción de reducción no es difícil: ella se rledn-
ce de la naturaleza. de la legítima. En efecto si, como dice
el arto 30!H, la legítima es una parte' del derecho suce-
-7() -
serio, es claro que sólo existirá, y con ella la acción que
la defiende, desde el momento de la apertura de la su-
cesión.
Ahora, es bien sabido que en vida de una persona no
puede hablarse de herencia: el arto 3311 dice al respecto.
<' La» herencias no pueden aceptarse
La aceptaciáu .'J la remmcia uo pueden hacerse sino despué«
de la apertura de la «ucesiáu» y la nota entra en diversas
consideraciones y aplicaciones del gran principio que el
artículo encierra y que se funda en poderosas razones de
orden práctico. Roma, conociendo ya el peligro que podía
ofrecer otro sistema y para alejar el fantasma del cotusn
mortis, inspirándose en razones de política social, expresó
la regla en esta forma: oioenti« uulla esi heredita«.
Si ese es el principio general en cuanto á la sucesión,
debe serlo también para la acción de reducción: aparecerá
ésta en el patrimonio del heredero, desde el momento do
la apertura de la sucesión, es decir, desde la muerte del
causante.
XXVII.-Pero hay dos situaciones fIue concluyen ante
el derecho con la vida de la la muerte natural y
la muerte presumida como consecuencia de una ausencia.
prolongada por cierto número de años y en las condicio-
nes que la ley misma fija. ¿Herá idéntico el efecto de una
.Y otra situación en cuanto á la acción dr- reducción)'
En otras legislaciones la ausencia es una institución par-
ticular, cuyos efectos difieren en absoluto de los de la
muerte comprobada, pero en nuestra ley ha pasado algo
curioso. Freitas, df' quien se torna el t.ítulo de la ausencia
por nuestro codificador, dividía los efectos de la ausencia
prolongada durante el tiempo necesario para presumir el
fallecimiento, en dos categorías, según se tratase de la po-
sesión provisoria e) de la definit.iva, acordada á los here-
deros del presunto muerto: sin embargo, no legisló esos
efectos, dejándolo para el libro IV, donde al tratar de las
sucesiones desarrollaría probablemente sus ideas. Nuestro
legislador copia casi textualmente f'l capítulo del ilustre
Freitas y como él, nos habla lÍ menudo de sucesión provi-
soria y definitiva; por ejemplo, en los artículos 1310, V311
otc., pero al llegar al libro IV, como en materia de suco-
siones falta el modelo, se olvida la distinción y se dice en
el arto 3282 que "La sucesión ó el derecho hereditario, SI'
ubre tanto en la« sucesiones Ieqitimu« como {'n ln» testamen-
taria», desde la muerte del autor de la .'1'/tc{'sión ó por la
pr(!"mncióll de muerte en los caso» prescritos por la le,I)>>.
Luego las reglas del libro IV son igualmente aplicables al
caso de muerte presunta y natural ¿tampoco debemos ha-
cer diferencias en cuanto tÍ la acción de reducción? Segu-
ramente no: es que hay <pw entender el art, 3282 pro .'1/lIJ-
jeda materia, es decir, subordinando las soluciones á lo
dispuesto en el título de la ausencia con presunción de
fallecimiento. Y así considerada la situación del arto 122,
resulta que sólo desde el momento en que se da la pose-
- 7H-
sión definitiva SOIl enteramente aplicables las reglas de la
sucesión. Sólo entonces podrá ejercerse la acción de re-
ducción.
XXVIII.-Hemos admitido que antes de la apertura de
la sucesión, es decir, de la muerte del causante, no puede
intentarse la acción de reducción. Sin embargo se ha dis-
cutido sobre si, ante una persona que despilfarra sus bie-
nes, especialmente si el propósito que la guía es fraudu-
lento, es decir, el de romper las vallas que la Jey opone
á sus facultades dispositivas para después de su muerte,
podría el lesionado impedir la realización de ciertos actos
á título gratuito. revocar otros aparentemente onerosos, etc.
No entraremos en la discusión de palabras en que se
detienen al respecto algunos escritores: podrán crearse si-
tuaciones difíciles; en algunos casos la legítima quedará
reducida á una mera promesa de la ley, á una quimera en
la práctica, pero el gran principio, sabiamente fundado
según el cual «antes de la muerte no hay heredero», nos
obliga á negar todo derecho al heredero presunto para
ejercer actos conservatorios de un derecho que no existe.
Nos explicamos qne cuando una persona es titular de
nn derecho sometido á condición suspensiva y el deudor
amenaza destruir el objeto de su obligación, el titular del
derecho pueda pedir las medidas necesarias y suficien-
tes para la conservación de éste: en efecto, lo que hay
en su patrimonio no es una esperanza indefinida, es un
- 7H-
derecho, eventual, pero determinado y cierto; se sabe que
si la condición se cumple el derecho resultará haber exis-
tído siempre, en virtud de la retroactividad de los efec-
tos de la condición, y ante esa posibilidad, tan probable
como la contraria, es preciso asegurar la realidad de sus
consecuencias, impidiendo al deudor ( l ~ l e burle al acreedor;
se explican, pues, las medidas conservatorias; pero en cam-
bio, en el caso de la legítima, cuando aún vive la perso-
na: ¿pueden sus presuntos herederos hablar siquiera de un
derecho eventual? (,un derecho á qué? ,.lÍ lo qUf' deje esa
persona como constituyendo su patrimonio en el momento
de su muerte? pero entonces ;,hay acaso también un límite
á las facultades dispositivas de una persona iutervivos? es
claro que lo hay en cuanto debe respetar la legítima, pero
esta, siendo una parte dp la herencia, sólo queda determi-
nada cuando el causante muere, sólo entonces: pues, podrán
atacarse esos actos y anularse las donaciones si son inofi-
ciosas. Hasta entonces nada se sabe, nada hay preciso y
por lo mismo, sería ridículo impedir á una persona gozar
de su patrimonio como mejor lo entienda, so pretexto de
que debe dejar más ó menos bienes á su muerte.
Comprendemos las situaciones difíciles que pueden pro-
ducirse, pero en cambio vemos tantos peligros en la adop-
ción de un orden de ideas contrario que no vacilamos en
mantener en absoluto el principio «mil/a oiceuii« ('.'!t 111'1'('-
diias»,
CAPÍTULO
;'QIIJ;: CAlTSAS DI/'IIlEN F:l. E./EnCICIO me l.A ACCIÓN 1))0: JUW17CCIÓNr
Sección única
Henuncia d« [a s1!('('.o:iólI-no e!'! una causa de no
ejercido, sino la falta de una condición esenciaL-XXX. Rovo-
cnción <le la renuncia de la sucesión-Su!'! efecto!'! en cuanto Íl
la acción de reducción.-XXXI. Itrmau-ia de [a acciáu retluc
cióII-;,Puede renunciarse?¡.Cuándo?-XXXII. Formas de la re
nuncia.-XXXIJI. Renuncia expresa.-XXXIV. Renuncin tácita
-Criterio con que dehe juzgarse si ella existe.-XXXV. Examen
de casos dlHlosofl-Solución.-XXXVI. 1'1'(,.';c1'i]>ci';II de
[a aceián d« 1'NlurciólI-;,Puede prcscr-ibirso? ¡.En qué término?--
XXXVII. Continuación-Caso <le intentar la acción contra el
donatario.-XXXVIJI. Continuación-e-Opinión de Lnurent-Refu-
taei<jn.- XXXIX. Continuación - Cnso de intentarse la acción
contra los terceros detcntadores de bienes comprendidos en la
donación iuofieioaa-e-Distinción necesaria para resolverlo-e-Solu-
<:ión.-XL. Continuación.- XLI. ¡.CuÍllI<lo empieza á correr el
término para la prescrip<:ión?-XLIl. Caso ospecial del nrt,
XXIX.-HemoB visto en el capítulo segundo de este
trabajo á qué iporsonas corresponde el ejercicio de la acción
de reducción; debernos ahora estudiar ciertas circunstancias
()UO privan de la posibilidad df' ese ejercicio 'y ()lw, por lo
mismo, producen pfpdos importantísimos.
-81-
En primer lngar, sabemos que siendo la legítima U1l
derecho sucesorio, á una parte de la herencia, no puede
de ningún modo rennnciarse ésta y guardarse aquélla, ni
por lo mismo, ejercer en tal caso la acción de reducción.
Hemos examinado la cnestión (cap. 1.0, núms, VIII, IX
Y X) Y no debemos insistir en ello. Sin embargo: no sería
correcto decir que la renuncia de- la sucesión es una causa
de imposibilidad en el ejercicio de la acción: pOl"llue más
que eso, lo que importa esa renuncia es la (alta de una
condición «ine qua non de la existencia de la legítima y
de la acción que la defiende,
XXX.-Pero respecto al caso de renuncia de la sucesión,
se presenta por algunos tratadistas una cuestión que de-
bemos resolver. Sabemos que á diferencia de la aceptación,
que según el arto :1341 « ..... importa la renuncia irrecocable
de la [ocultad. de repudiar la herencia..... eic.. la renuncia
no es un hecho irrevocable en absoluto, y sobre el cual en
ningún caso pueda volver el heredero. En efecto, teniendo
en cuenta las razones que se enuncian en la nota corres-
pondiente, según la cual « ..... el derecho supone quP el
heredero que renuncia nunca ha sido heredero, y por con-
siguiente, los que son llamados después de él () al mismo
tiempo que él, son reputados haber sido siempre los únicos
herederos. En principio, pues, no se debería permitir ¡í
aquél que ha renunciado la sucesión, reasumir un derecho
de que los otros estaban investidos; mas la ley no debe
- R2-
detenerse ante esta idea, y preocupándose poco de un de-
recho que los nuevos herederos no hall consolidado por
una aceptación y <pleno han manifestado intención de ejercer,
debe permitir al primero destruir ese derecho por una
aceptación subsiguiente»; por esas razones, decimos, el ar-
tículo 3348 dispone: «Mielltra... que la herencia no hubie... e
... ido aceptada por 10.'1 otro« heredero» ó por lo... llamado... á
la »ucesián, el renunciante puede aceptarla siu perjuicio de
lo... derechos que tercero ... pudiesen haller adquirido sobre lo...
bienes de la sucesián. ·'I('a por pre... cripcián, sea p01' acto."
tdlido...celebrado« con pi curador de la herencia racaute..... etc.»
Ahora: supongamos (IUP esp heredero que primeramente
renunció y después volvió sobre sus pasos y encontrándose
en las condiciones que hacen posible la revocación de la
renuncia, aceptó la herencia, fuese legitimario ¿,importaría
su primitiva renuncia de la sucesión una causa de imposi-
bilidad para el ejercicio dp la acción dp reducción? Derno-
lombe sostiene la afirmativa: contra la opinión de Grenier
y otros tratadistas franceses. Por nuestra parte, creemos
<Iue en Derecho Argentino no puede sostenerse tal propo-
sición: la nueva aceptación da al heredero su derecho suce-
sorio en los mismos términos <jlle tenía primitivamente; es
cierto (Iue eso es sólo la regla general, que hay excep-
ciones, pero estas excepciones están enumeradas expresa-
mente en el arto 3348, y no refiriéndose éste en nada á la
legítima ¡,en qué podría fundarse el intérprete para no
- R::J-
volver á la regla general y pretender que también ha per-
dido el ejercicio de la acción de reducción '1
La proposición, en nuestro Derecho, no tiene baso legal
ni científica.
XXXI.--Pero, aún después de haberse aceptado pura y
simplemente la sucesión, hay d?s gmndes casos U(' extin-
ción de la acción de reducción: la renuncia.1/ la pres-
cripción.
Empecemos por la renuncia. ¿'PlIede reuuuciar el here-
dero legitimario su derecho á la legítima y á la acción qlH'
la defiende? Es un principio general que todo derecho tí
acción que está en el patrimonio de una persona puede
ser renunciada por ésta, ser ejercida ó no; el titular de un
patrimonio es juez exclusivo dp los actos qtH' á éste so
refieren; por eso pI art, R72 del Código Civil dice: « Las
persona» capaces de hacer una renuncia pueden renunciar tÍ
todos 10.<; derechos establecido» en ,<;U inieré» particular... etc.»
Ahora ¿,es la legítima, lino de esos derechos renuncia-
bles? Para responder basta recordar (I1lf' el derecho suce-
sorio puede reuunciarse: si en el derecho sucesorio consi-
dera la ley misma qlH' debe primar el interés part.icular
sobre los intereses públicos, debemos transladar la solución
á la legítima y afirmar qlle es lino de los derechos á que
se refiere la primera parte del art. H72.
Observaremos antes de pasar adelanto, I}lIesiendo la legí-
tima un derf'cho sucesorio, por las mismas razones qne
- H4-
fundan los art.ículos 3H11 .Y 3B12 la ley no decía permitir
que el heredero forzoso pudiese pactar de antemano y en
vida del causante sobre su legítima, ofreciendo renunciar,
otc.; menos aún podía permitir tal eHconvenciones teniendo
como tiene el Estado tan grandes intereses vinculados al
sistema legitimario y por eso el artículo 3599 dice: « Toda
renuncia Ó pacto sobre la legítima futura entre aquello» que
la declaran .tI los coherederos [orzoso«, r« de ningún valor.
Los heredero» }Jfll'df'll reclamar su legitima, pe1"O
deberdn traer d colación lo que hubiesen recibido por el con-
trato ó renuncia». Es, pues, únicamente después de la muerte
del causante y de la aceptación de la herencia que puede
reuunciarse la acción de reducción.
XXXII. -- El arto R73 de nuestro Código dice que la
renuncia en general puede tener dos formas diversas,
pudiendo ser tácita ó expresa. (,Es aplicable ese artículo
á la renuncia de la acción de reducción? es decir, (,de la
legitima? ó bien (,110S encontramos en pI caso de excepción
(Iue el mismo art.ículo prevee, de que otra cosa se dispon-
por la ley? Se ha sostenido por escritores ilustres, co-
mo J[erlín, lJlW no cabe la renuncia tácita en nuestro caso
.Y para llegar á. esta conclusión argumentan de un modo
aparentemente exacto: es un principio, nos dicen, que las
sucesiones en sí no pueden renunciarse tácitamente; luego,
siendo la legítima el derecho á una parte de la sucesión,
tampoco puede serlo: esta argumentaoión tendría apoyo
- H:>-
legal en nuestros artículos 3345 y combinados. Ha-
bría, sin embargo, un profundo error en aceptar ese rucio-
cinio: en nuestro caso, en efecto, no se trata ya de acep-
tar 6 renunciar la sucesión, sino un derecho de los tantos
que están en el patrimonio del heredero y la ley no pue-
de impedirle (Ille lo renuncie en cualquier forma, ni son
aplicables las razones que que la ley exija, para la
renuncia de las sucesiones, una forma especial.
XXXIIL-En cuanto á la primera forma que,
secuencia puede revestir esa renuncia, es decir, la exprpsa,
poco tenemos que decir: toda manifestación categórica de
la voluntad rle desprenderse del derecho, sea hecha ('11
instrumentos públicos 6 privarlos, (í verbalmente, produ-
cirá los mismos efectos. El único inconveniente COIl 11lH'
puede tropezarse en la práctica, h dificultad 1'8 de la
prueba de la renuncia.
XXXIV.--En cuanto á la renuncia tácita debernos ante
todo tener presente la regla del arto R74: «La inteucián (fr,
reuuueiar no se .IJ la illt(,l'jJ"('taeiólI de lo... acto...'l'!"
induzcan (Í probarla debe ser resiriciicu» y como dice De-
molombe, si alguna vez tiene t'sa regla su razón de ser, es
indudablemente cuando se trata ele la acción ele reducción,
cuya renuncia importa el abandono ele un derecho tan im-
portante, que proporcionalmente aumentan las razones CpU'
en general hacen difícil la presunción dC' renuncia.
-Hlj -
Ahora l. cuándo se juzgará qlH' existe la. renuncia tácita?
Es claro que se trata de una cuestión de interpretación: la
habrá siempre (Iue resulte de un modo claro la intención
del heredero de renunciar al ejercicio de la acción, ó como
decía la Corte de Bruxelas, en un fallo citado por Lau-
rent (1) "la renuncia de un derecho que la ley, de acuerdo
con la naturaleza, da al descendiente, no puede ser admiti-
da sino en el caso en que ella sea la consecuencia
y necesaria de los actos realizados por el heredero.
Examinar los innumerables casos que pueden presentar-
se, sería tarea enorme é inútil.
XXXV.-Debemos, sin embargo, detenernos un instante
en algunas situaciones equívocas y que han sido resueltas
de modo diverso:
1.0 El heredero cumple las disposiciones del testamento,
entregando lí los legatarios lo que les corresponde según
la voluntad del causante, <> ejecuta las rlcuuciones pacta-
das por aquél, entregando á los donatarios las cosas objeto
de la liberalidad: (.importa ese hecho la renuncia la
acción de reducción f A primera vista la afirmativa se
impone: en efecto ;,cómo puede interpretarse el que. quien
tiene un derecho á no hacer una cosa, la haga, si no es
como la renuncia del derecho de no hacer-la? Hin embargo,
la solución no puede ser absolutamente igual en todos
los casos, porque la ejecución dr- las disposiciones testa-
- H7-
mentarias el ele las donaciones puede deberse á dos causas
diversas: ó bien el heredero conocía la verdadera situación
de la herencia y sabía perfectamente que esas liberalida-
des eran inoficiosas, pero las cumple, creyendo de su deber
sacrificar sus propios intereses á la voluntad del causante,
ó bien las ha cumplido por ignorancia ó error de hecho
sobre el verdadero estado de la sucesión, y en este último
caso, estando viciada su manifestación de voluntad por ese
error ó ignorancia, (,c<>mo podría pretenderse (¡ue produzca
efecto alguno?
Pero ante esa posible diversidad de situaciones se pre-
senta otra dificultad, que examina Laurent, (1) y es la de
saber si ese error ó ignorancia debe ó no presumirse ante
los actos de ejecución del heredero: es claro que la nega-
tiva se impone y presentar la cuestión es resolverla: al
heredero le corresponderá entonces la prueba plena del
antecedente que invoca contra lo que fluye lógicamente de
sus actos. Debe tenerse, sin embargo, bien presente qne
el hecho de cumplir uno ó más legados ó donaciones no
importa en ningún caso la renuncia absoluta de la acción:
usando siempre del criterio restrictivo en la interpretación,
deberá entenderse (¡Ue la renuncia sólo se refiere al legado
ó donación ejecutada, y nada i ( ~ impedirá al heredero pe-
dir la reducción de los no ejecutados.
2.
0
El heredero manifiesta Sil conformidad con el testa-
mento ó con la donación entro vivos: siempre de acuerdo
(1) Tomo XII-N" I l ~ · , .
con la misma idea, es claro rplP cabe la prueba de que
esa conformidad fué debida á error sobre si esas rlisposi-
ciones excedían ó no de la porción disponible; es esa la
solución que aceptan Demolombe (1) y Laurent que cita
el siguiente caso «una hija legó á su madre, de 83 años
de edad, una renta vitalicia de un florín y medio por día,
declarando que esta renta equivalía á la cuarta parte de
la sucesión <Iue le correspondía como legítima á la madre;
el mismo día de la muerte de su hija aquélla confirmó
ante un escribano público el testamento; como en realidad
ese testamento afectaba su legítima, pues siendo la fortu-
na de la hija de 30 á 40.000 florines, no podía pretenderse
que equivaliese á una cuarta parte de ella una renta vita-
licia de un florín y medio diario en favor de una anciana
de 83 años; p-s claro <Iue si ésta había confirmado ese tes-
tamento: era simplemente por no tener conocimiento del
verdadero estado de la sucesión: la Corte de Bruxelas re-
solvió que los términos del instrumento probaban que su
consentimiento era el resultado de un error sobre ('1
estado de la sucesión, P1Tor al «[ue había sido llevada por
(>1 testamento d<' Sil hija y estando viciada su manifesta-
ción de voluntad por el error, la anuló.
3.° Un heredero acepta simplemente la herencia: (.puede
considerarse ese hecho como renuncia r ó lo que es lo mis-
mo l,es una condición del ejercicio' de la acción la acep-
tación bajo beneficio dI' inveutarin? la afirmativa y la nc-
(1) TOlJlo XIX-NúDl. ~ I J .
gativa se han sostenido en Derecho Francés .Y m; qlW,
como dice 'I'roplong, (1) hay motivos para dudar, porque
apoderándose sin inventario el heredero de los bienes, se
coloca en la imposibilidad de constatar el valor de los
bienes encontrados á la muerte del testador. En efecto, es
indudable que no puede hablarse de afectación de legíti-
ma, sin comprobar que efectivamente, dado el monto de lo
l1ue constituye el patrimonio del causante, las disposicio-
nes de éste á título gratuito han excedido de la porción
disponible y puede decirse ;.cómo se sabrá eso si se aceptó
pura y simplemente, es decir, si se produjo la confusión
riel patrimonio del causante con el del heredero'? luego eso
importa una manifestación tácita de renuncia.
No pensamos, sin embargo, que pueda ser la formación
de inventario, cuando se acepta pura y simplemente, ni
muchos menos la aceptación bajo beneficio de inventario,
uua condición para el ejercicio de la acción de reducción
¡,d.ónde está In, disposición legal que lo exija'? es cierto
que el artículo isar dice: ,,::;i por I'l inceniario de l08
bienes del donante fallecida. .'11' conociere (JUI' [uerou illoficio-
.'1a.'1 la» donacione« qul' lutbia hecho, sU·'1 herederos uecesarlo«
podl'{ílt deuuuular la reducción de ellas hasta quedar cubler-
ta» .'1It.'1 leqitimas», pero cuando el artículo habla de in-
vontario, es claro que no lo hace cí título de exijen-
cia legal, sino simplemente refiriéndose al medio más
fácil de conocer si las donaciones eran inoficiosas. Y
11) Tomo I1-N\ím .!J.lO.
- !JO-
si la ley no lo exije únicamente por razones de hecho, es
decir, si fuera indispensable, podría decirse que así debe
entenderse pero ;,es cierto que no haya otro medio de
conocer la verdadera situación (Iue recurrir al benefició de
inventario? seguramente no, caben mil pruebas diversas
de que tal ó cual bien existía ó no existía. Luego, no
hay razón, ni legal ni de hecho, para exigir el inventario.
En definitiva, si creemos 'lile debe aconsejarse á todo
heredero legitimario IIue levante inventario de la suce-
sión, para evitarse, posteriormente, posibles dificultades de
prueba, en cambio, por ningún título, podría pretenderse
que el hecho de no levantar ese inventario debe juzgarse
como renuncia tácita de la acción de reducción. Es claro,
sin embargo, IIue si el heredero legitimario obra fraudu-
lentamente, y no habiendo hecho inventario, posterior-
mente sustrae Í1 oculta bienes de la sucesión, la prueba
de esos hechos le impedirán el ejercicio de la acción, por-
f\"e ;,no sería simplemente absurdo IIue .pretendiese CJue
Sil legítima ha sido afectada y que debe completárselo?
;,acaso no ha sido él mismo el que, por Sil conducta poco
honrada, ha alejado la posibilidad de un cálculo exacto?
Es evidente que admitir otra solución, sería permitirle
aprovechar los resultados de su torpeza.
XXXVI.-Halvo un corto número de acciones que aun-
(lile 110 se ejerciten, son perpétuas por virtud de su natu-
raleza propia, todas las demás, la gran mayoría, se extin-
-!Il-
p;uen por la inuceiún de su titular continuada durante un
cierto espacio de tiempo. lo lIue constituye la prescrip-
ción, que opuesta por el demandado, basta para rechazar
la acción. La acción de reducción ¿ , e ~ prescriptible? La
afirmativa es evidente, pues, contra la opinión de algunos
escritores antiguos, el artículo -l01!), llue enumera las úni-
cas excepciones ¡í la grau r e ~ l a , no la ha comprendido en
sus términos.
Ahora ¿en qué término se opera esa prescri pcióu?
¿,cuillltO tiempo dehe durar la inacción del titular del
derecho? Es claro que todo depende del carácter (Ip la
acción y debemos referirnos ¡í lo (Ille expusimos anterior-
mente /núm, 14).
Dijimos entonces que la acción de reducción, considerada
como mixta por algunos, con evidente olvido de' 10:-:
principios más elementales del derecho, era, en principio.
una acción personal fundada en una cláusula implícita en
toda donación: la de que se considerará nula si excedo el!'
la porción disponible del donante; pero agregamos que esa
acción personal abre el camino á una acción real contra
los terceros deteutadores de los bienes comprendidos en
las donaciones inoficiosas. En consecuencia, la fijac-ión del
término de la prescripción depende del momento ó faz de
la acción que cousideremos: dividiremos, pues, la cuestión
en los dos casos q\H' presenta:
XXXVII.-l.° La aoción de reducción se intenta contra
los donatarios, hemos dicho que en tal caso so trata do
una acción personal: luego, ll:-; de aplicación el artículo
402H, requiriéndose para la prescripción diez años entro
presentes y veinte entre ausentes.
XXXVIIl.-No han opinado de ese modo todos los es-
critores y así, mientras Durantón, (1) Demolombe (2) Mar-
eadé, Mourlón (3) Troplong, (4) etc., llegan á esa solu-
ción, Laurent (5) sostiene (Iue la acción de reducción es
siempre real y argumenta diciendo que no es exacto el
punto de partida de los que opinan que es personal, que
no es cierto que el origen de la reducción sea una cláu-
sula tácita del contrato de donación, que estipulada por
el donante pase á sus herederos, y agrega que no es esa la
verdadera teoría de la reducción; que el reservatario tien«
su derecho de la ley; (Iue él la ejerce contra la vo-
luntad del donante, el cual, donando, ha. transmitido la
cosa irrevocablemente al donatario, como lo dice el ar-
tículo B94 del C6digo Napoleón; pero, si resulta que el
donante ha dado más de lo que podía dar, si ha ultrapa-
sado la porción disponible, por excepción puede sor
revocada la donación; luego, no es en virtud del contrato
que el heredero intenta la acción, y por lo tanto ¡,c6mo
decir que ella es personal? es claro (Iue es una acción
-!J1i-
real, de reivindicación, en todos los casos. Tiene funda-
mento esta argumentación de Laurent? La opinión unáni-
me de los más ilustres escritores predispone á creer <}tU'
Laurent incurre en un gran' error y el más lijero exa-
men de su conclusión basta para convencerse de ello.
Dice Laurent qne no hay tal cláusula tácita eu el con-
trato, como lo prueba el hecl.lO de qne el heredero puede
ejercer la acción aun contra la voluntad expresa del
donante; en efecto, dice, si existiese esta cláusula de la do-
nación, es claro que las partes podrían dejarla sin efecto,
de común acuerdo, como puede estipularse en la compra
venta que no se garantizará la evicción; y sin embargo, tal
cosa no puede hacerse con la reducción (.por qué? pon}tl('
el heredero tiene su derecho de otra fnente, de la ley y
no depende su ejercicio de la voluntad de nadie: es un
derecho qne tiene sobre la cosa, es una acción reivindi-
catoria la que de él nace. Argumentar de ese modo es
olvidar principios fundamentales: es olvidar que las obli-
gaciones y derechos de crédito ó personales qne á ellas
corresponden pueden tener origen diverso: el contrato, el
cuasi contrato, el delito, el cuasi delito y las disposicio-
nes de la ley. Cuando tres personas pactan una sociedad
r:puede decirse <ple el derecho qne tiene cualquiera do
ellas de pedir la exclusión de un socio, COII justa causa,
es un derecho real? á este absurdo se llegaría si se si-
gniese el orden de ideas de Lanrent: no puede, en efecto,
decirse que tenga su origen en el contrato, pues ol ar-
- !14-
tir-ulo Hiña declara nula la cláusulu de renuncia á ese de-
re-ho; esa obligación no se deriva del contrato, sinó de
la ley; algo análogo podría decirse en cuanto al derecho
de exigir la división de la cosa común que tienen los
condóminos: tampoco se deriva del contrato, pero no por
eso deja de ser un derecho personal,
XXXIX.-2." La acción se intenta contra los terceros
detentadores de bienes comprendidos en las donaciones
inoficiosas. ;,En qué plazo se prescribe la acción? Dijimos
(lue, verificada la anulación de las donaciones por el ejer-
cicio de la acción personal, nace otra acción real contra
esos detentadores de los bienes. Siendo, pues, real la ac-
ción, es claro (iue esos terceros s610 pueden librarse de la
acción, adquiriendo la propiedad por prescripción. Pero
sabemos que la prescr-ipción adquisitiva exije un espacio
de tiempo diverso, seglÍn que tenga el poseedor buena fe
y justo título, en cuyo caso rige el artículo 3999 6 no
tenga buena fe ó justo título, en cuyo caso se aplica el
artículo 401;), requiriéndose en el primero diez años en-
tre presentes y veinte entre ausentes y en el segundo
treinta aIlOS de posesión: ;,en cual de esos dos casos se
encuentra el detentador de los bienes comprendidos en la
donación inoficiosa?
En Derecho Francés se han sostenido opiniones diver-
sas: para unos, como Lanrent dehe considerarse su pose-
sión como rk- mala fe, PUf'S la recibe de quien conocía la
- Hf>-
posible causa de revocación y ella continúa siempre con
el mismo carácter: otros escritores, como 'l'roplong, distin-
guen según que el tercero haya adquirido la cosa del donata-
rio antes 6 después de la apertura de la sucesión. En
nuestro entender la solución que SI' impone es la. de De-
molombe (1) que hace la siguiente distinción: ó el tercero
adquiriente sabía el 'origen d ~ su propiedad y por lo mis-
mo conocía la posible causa dI' revocación existente, y ou
este caso, no pudiendo aplicarse las reglas de la buena f('
(que es la creencia absoluta, sin duda alguna, en el de-
recho) rejirá el artículo 401;) y el plazo para pres-
cribir será de aoaños, () hieu es!' origen no era conocido
y entonces rije el artículo 3 ~ ) m ) con su. plazo de diez
años entre presentes y veinte entre ausentes. Debemos
observar, sin ombargo, que siendo regla casi absoluta qu('
en todo título de propiedad exista constancia de sus
antecedentes, no puede, también por regla genf'ral casi abso-
luta hablarse de ignorancia (') de buena fe.
XL.--Ahora, antes de terminar, examinaremos
que puede presentarse y que eh, lugar á discusiones. El
heredero deja pasar diez años sin intentar la acción per-
sonal contra el donatario, para reducir las donaciones:
¿podría, sin embargo, intentar la reivindicatoria contra los
terceros detentadores de los bienes":' Indudablemente HO!
En efecto, como lo hemos n'pf'tido diversas Vf'Cf'S: mien-
'1) 'l'OlJ\O IU. Nos. su.
-!Ilj-
tras no se resuelva la acción directa del heredero contra
el donatario, no aparece la acción real; aquélla es previa
con relación á ésta; luego, si la acción personal ya no
puede ejercerse por estar prescri pta ¡(cómo podría ejercer-
se la acción real? ¡(cómo puede presentarse la consecuen-
cia sin su antecedente necesario? Laurent cree que tal
opinión es falsa y se funda sobre su tesis de que la
acción de reducción no es personal sino real. Refutada su
opinión no insistiremos en estas consecuencias que le
resultan en su aplicación á una hipótesis dada.
Debemos observar que, de todos modos, estas ideas sólo
tendrían aplicación al caso de la mala fe, en que el tér-
mino de la prescripción es más largo que el de la acció n
personal, desde que cuando hubiera bnene fe, siendo los térmi-
nos idénticos (diez ó veinte años) no tendría utilidad el
invocar una prescripción más bien qlH' la otra.
XLI.-¡(Cuándo empieza á correr el término de la prAs-
cripción? ¿desde que se hicieron las donaciones? Admitir
esto sería un absurdo; si la acción de reducción defiende
la legítima, sólo aparece cuando ésta nace, es decir, cuan-
do se abre la sucesión y entonces ¿cómo sería posible
<lue la acción se estuviera prescribiendo antes de existir?
Es claro que la prescripción sólo empieza á correr desde
la apertura de la sucesión y es eso lo que ha querido
disponer el artículo H!)i);" aunclue sólo lo ha dispuesto
para la aecióu real al decir: « L(( accián dI! reieindicacio»
- 97-
que compete al heredero contra los terceros tul-
qulrente« de inmuebles comprendido» en una donación ,yltjeta
(Í reduccion, por comprender parte de la legítima del here-
dero, no prescriptible sino desde la muerte del donante».
XLII.-La partición hecha por el padre de familia no
puede tampoco afectar la sus facultades son
siempre las mismas, sólo dispone de lo que podía dispo-
ner de todos modos.
Ahora, supongamos que esa partición es hecha de tal
modo que las disposiciones del padre (') ascendiente, sea
en favor de uno de sus mismos herederos, sea en favor
de un tercero, exceden de Sil posición disponible, en tal
caso (,en que situación quedan sus herederos'? la ley les
da, como siempre, dos acciones: una rescisoria, cuando ha
habido omisión del heredero legitimario, otra de reducción
cuando simplemente ha habido afectación de la legítima
por virtud de liberalidades excesivas del causante, las que
respectivamente están legisladas en los artículos 353(i y
3537 de nuestro Código Civil. (1)
Por supuesto que la acción de reducción que establece
el artículo 3037 se rige por todos lo!'; principios que he-
(1) Hnr-omos presente 'In" voluutuviumcute no nos detenemos ,', exnminnr el
punto con el cnidndo que ólse moroco. Serin un estudio demastado e seenso
,,1 que nos exigir-iu ,,1 exnmen rle In cuost.ión, dudus Ins diril'ultndes quo los tl'l'-
minos omplondos ('11 los textos puerlon levuut.nr. Xns reduoimos, puc«.
,. prosentnr lns solll"iones quo ercomos oxnotus vln <lnr In rn?ón on que Ius Iuu -
- !cIH-
mos estudiado: no necesitaba la ley de tal artículo y así
el artículo 3538 cuando dice: «La confirmación expresa Ó
tácita de la partición pm' el descendiente al cual no se le
hubiese llenado su I(Jgíti11la, no importa una renuncia de la
acción que .'le le da pm' el articulo anterior» ¡ no es acaso
la manifestacion del principio general que establece el articulo
,'J59.9, que hemos tenido ya ocasión de estudiar?
Hay, sin embargo, en materia de prescripción de la
acción de reducción, cuando se trata de la partición hecha
por el padre ó el ascendiente, una peculiaridad en cuanto
al término necesario para esa prescripción y es la que se
deduce del artículo 4028 que nos dice: «Se prescribe por
cuatro año» la acción de 10.'1 herederos para pedir la reduc-
ción de la porcián asir/nada á uno de 10.'1 participes, cuando
éste por la particián hecha por 10.'1 padres, hubiese reci-
bido un excedente de la cantidad de que la ley permite tlispo-
ner al ascendiente».
Tenemos, pues, una modificación completa de la solu-
ción á que habíamos llegado en cuanto á la acción de
reducción en general: aplicábamos entonces la regla del
artículo 4024; ahora, en nuestro caso particular, sólo se
requieren cuatro años parlt que la acción se prescriba,
¡,Desde cuándo se cuentan esos cuatro años? En este punto
no tenemos un principio especial y debemos volver á la
regla general de lJ.ue sólo existe la acción, y puede por lo
tanto prescribirse, á contar desde la muerte del causante:
solución que corrobora el artículo 353G cuando, refirién-
-
dose á la acción de rescisión, que está fundada en
gos principios, dice que ella sólo puede intentarse después
de la muerte del ascendiente.
Volviendo ahora al artículo 4028 ¿qué razones pueden
fundarlo? ¿qué motivos tiene la ley para apartarse de sus
principios generales?
(1) opina que Ia disposición legal se funda en
la consideración de que, conociendo de antemano los
herederos la situación, han podido :r debido ser más dili-
gentes. No nos satisface ni la creemos suficiente; sin
em bargo, es la única que puede ocurrirse.
Recordaremos que de este artículo han pretendido al-
gunos escritores argentinos, por ejemplo el Dr. Llerena (2),
deducir, á falta de texto expreso, la solución para todos
los casos; según éllos, el plazo general de prescripción es
1'1 de cuatro MiOS para la acción de reducción. Tan inco-
rrecto nos parece, habiendo una regla general, extender
una excepción, que no nos detendremos tÍ refutar opinio-
nes que se contestan por sí mismas. (3) Nos referimos lí
lo que sobre el punto hemos expuesto anteriormente.
(1) Tomo V-I'"I:"IJ6.
(:!I Tomo VI- 1"\1:'-
(MI !IIm'hll,to TOlllo IX. ""'1{ :111;
CAPÍTULO CUARTO
La regla general es que el titular de un patri-
monio tiene absoluta libertad para disponer de él. Esa regla
tiene cxcepcioues.c-e.Xlzl V. Unn (le las excepciones es la insti-
tución de la legítima.-XLV, Cuando la legítima esté afectada
por disposiciones que no la respeten, podrá ejercerse la acción
,Ic redncción.-XLYI. Para saber si la ha sido afee-
tada, debe previamente determinarse su valor, ;.Cllll10 se procede
para obtener esl' rcaultado? Artículo B(iO:!,
XLIII. - La regla general, en materia. de disponibilidad
dI' bienes, el' la libertad: el titular de un patrimonio es HlI
señor absoluto, LaH legislaciones modernas han hecho des-
aparf'cer la intervención .lr-l Estado, corno censor del ma-
nejo de las Fortunas particulares, comprendiendo que esa
intervención era inútil) oontraproduceute y de resultados
económicos á. VCCPH desastrosos, aparte del peligro 'lUf' im-
portaba. La iucapacidad del pródigo 110 existe,
ElI principio, pues, todos los actos de la persona SOIl
válidos mientras ella reúna la capacidad rpw la ley exija,
-101-
(sin que esta exigencia nazca de una idea de limitación á
sus facultades) y C0n tal que esos actos tengan las formas
y solemnidades que la ley impone ¡í veces, obedeciendo
también á razones especiales de garantía para las partes y
para los terceros.
Pero si esa es la regla genera.l, ella tiene excepciones.
Nos basta recordar esa gran limitación (Iue la ley impone
lÍ las facultades dispositivas de un deudor, cuyo patrimonio
es garantía de sus deudas, al prohibirle, so pena de una
posible anulación, la realización de actos de los (lue puede
resultar la insolvencia, y por lo mismo convertirse la ga-
rantía de sus acreedores en insuficiente ó irrisoria.
XLIV. - Hemos visto anteriormente en qué consiste la
institución de la legítima y de ahí se deduce que importa
también un límite puesto á las facultades dispositivas de la
persona á título gratuito.
Hemos visto también las poderosas razones que fundan
el sistema: ellas explican la razón por la cual la ley vuelve'
á sacrificar en este caso el princi pio general.
XLV. -- Si la legítima es una limitación á las faculta-
des dispositivas de la persona á título gratuito, cuando ella
deja á su muerte herederos que la ley considera como le-
gitimarios tÍ forzosos, es claro (Iue la acción de reducción
podrá ejercerse por esos herederos cuando el causante, rea-
lizando una transgresión al sistema de la ley y excediendo
-102-
la porción disponible, haya hecho donaciones en vida ó 10-
gados en sn testamento (}lU' no dejen á salvo la legítima.
XLVI. - Es evidente entonces y surge como una conclu-
sión lógica de lo dicho, que cuando en el terreno práctico se
trata de saber si puede (l no ejercerse la acción de reduc-
ción, la respuesta depende de la que se de á esta otra pre-
gunta: ¿está afectada la Iegitima.r lo que impone como
operación previa la determinación del quautum de la legítima.
¿Cómo se hace para determinar esa cantidad? Es nece-
sario, como dice Mourlon, ( I ~ suponer que el causante no
ha hecho ninguna liberalidad, considerar como no habiendo
salido de su patrimonio los bienes que donó en vida, y
calcular cuál sería, en esta. hipótesis, el qua1ltunt de su
fortuna, deducción hecha de sus deudas. Es según esta
cifra y con relación al número y á la calidad de sus he-
rederos reservatarios que se calcula la cuota disponible, y
en consecuencia, la reserva. El valor de los bienes de que
no ha dispuesto es superior ó por lo menos igual á la re-
serva así determinada: todas las liberalidades se mantie-
nen. Es inferior: hay lugar á reducción.
En nuestro Código, el arto i}G02, tomado C011 pequeñas
variantes de los arts, (j48 y 649 del proyecto de García
Goyena, fija el método á seguir )lara determinar la legí-
tima, al decir en su primera parte: « Para {ijar la legítima
se atenderá al valor de lo» bienes queilado« por nucerts del
testador. Al valor líquido de 10.1( birne« hereditario» ... t ~ aqr«-
Tomo 11. Nl\m ll'¿\¡.
-103-
gal'd el que tenían las donaciones del mismo f,' ... tador al
tiempo que la... hizo..... ». Observaremos, en primer término,
rple el artículo emplea por dos veces equivocadamente la
palabra testador; el vocablo sería exacto si sólo hubiese
lugar á reducción, cuando hubiera testamento; pero,
como independientemente de este hecho cabe la acción
de reducción, cuando sin haberse hecho legados la
persona hizo en vida donaciones excediendo la por-
ción disponible, es evidente qut' el término (¡ue debió
emplear la leyes el de causante.
Ahora, del arto 3602 resulta (Iue la operación previa de
fijación de la legítima comprende tres partes:
1.0 Determinación del valor de la masa de bienes queda-
dos á la muerte del causante, es decir, de los bienes que
dejó en su patrimonio:
2.° Deducción de las deudas, de ese valor bruto, para ob-
tener el valor líquido á que se refiere el segundo párrafo
del artículo;
3.°Agregación del valor que tenían las donaciones del
causante al tiempo que se hicieron.
En las tres secciones siguientes examinaremos esas tres
partes de la operación.
-104-
Sección "Wflltllc1a
SmlA11 10. - XL VII. La primera operación IÍ hacer, es la formación
de \11111 masa de los bienes del causante. Esa masa, en principio,
debe comprender todos los bienes. - XLVIII. (, Entran en ella 10B
bienes legados ? - XLIX. (.Entran los bienes objeto de una ins-
titución contractual"! - L. Derechos que se extinguen con In
muerte dc su titular. - LI. Bienes 'Iue. aunque tenía el causante,
no le pertenecían. - 1.11. Cosas comunes á toda la herencia.-
LIII. Derechos condicionales. - LIV. Derechos litigiosos. - LV
Derechos no exigibles en juicio. - 1.VI. Bienes adquir-idos pOI'
prescripción empezada por el causante y terminada pOI' sus herede-
ros- LVII. Créditos : distinción entre créditos buenos, dudosos y
malos; soluciones. - LVIII. Valuación de los bienes que compo-
nen la masa.
XLVII. - El arto 3602 nos dice que, en primer término,
debe tomarse el valor de los bienes quedados á la muerte
del testador. Como se comprende, esta primera parte se sub-
divide en dos: 1.0, la formación de una masa con los bie-
nes que debe comprender; 2.°, su valuación. Dejando
para más adelante (N.> 57) lo (jue se refiere á la valua-
ción, empezaremos ocupándonos de fijar qué bienes deben
comprenderse en la masa. Es evidente que, en principio,
todos los bienes dejados por el causante deben computarse.
Sentada la regla general, sólo examinaremos las excepcione-
y los casos dudosos qllP pueden presentarse.
XLVIII. - Deben comprenderse en la masa los bienes
legados por el causante. El arto ¡J(i02 dice (jue debe tomarse
el valor de los bienes quedados á la muerte del causante
-105-
y tanto quedan los que han sido objeto de una. disposición
testamentaria como los que no lo han sido. En efecto. como
dice Laurent, (1) importa poco que desde el instante de la
muerte pasen las cosas legadas á ser propiedad de los le-
gatarios; no lle trata por el momento de saber á quién
pasarán: se trata únicamente calcular el importe de los
bienes, á fin de. determinar la cuota de esos bienes de que
el difunto ha podido disponer,
Los legados sólo serán válidos y por lo tanto l'xigibles,
si no significan una afectación de la legítima, es decir, si
en su total no exceden de la porción disponible: mientras
no se aclare la. situación, ¿cómo podría pretenderse (Iue las
cosas legadas no se consideren como bienes existentes en
la herencia
XLIX. - No aplicamos la misma solución ¡í los bienes
que han sido objeto de una donación entre para
después de la muerte, la que puede hacerse, como sabernos.
en las capitulaciones matrimoniales (art. 1:H7: inciso IV¡.
Las donaciones entre esposos pueden ser de dos tipos: (í
para tener efecto inmediato ó para tenerlo después de la
muerte; del primer caso no nos ocuparemos, desde que, im-
portando tal donación un acto con las formas comunes de
toda donación, corresponde su estudio á la sección IV df'
este capítulo. En cuanto á las del segundo tipo. llamadas
con razóu institncioncs contractuales, se ha creido <)ue en
-106-
esta. materia: como en la mayoría de sus efectos, deberían
considerarse como disposiciones testamentarias á la par de
los legados. Tampoco, se dipe, los bienes objeto de ellas han
salido aún del patrimonio del causante, y deben, por lo
tanto, contarse en la masa de bienes quedados á su muerte.
Aparentemente la solución ~ s exacta, sobre todo ante el
texto del arto 1790. Sin embargo en realidad no lo es, y basta
para fundar la negativa hacer presente que este caso no puede
incluirse en la disposición del arto 1790. En efecto, cuando
el arto 1230 nos dice que las donaciones entre esposos se
rigen por el título « De las donaciones", se entiende que
con las modificaciones IIue los artículos siguientes estable-
cen, y una de ellas es que las donaciones, aunque aún
estén los bienes donados entre los de la herencia, no deben
computarse entre los bienes quedados á la muerte del cau-
sante.
L . - - ~ o todos los bienes que han pertenecido al causante
quedan á su muerte como constituyendo su herencia. En·
dedo, hay una serie de derechos que se extinguen por
razón de su muerte y IIue podemos agrupar en dos
g-raneles categorías: la primera estaría formada por todos
los derechos IIue, por virtud de su naturaleza misma y de
disposiciones de la ley, no pueden durar sino mientras
el titular viva, así, por ejemplo, el derecho de usufructo (ar-
tículos 2H22: 2825, 2!)20), el de uso y habitación (art. 2960)
y el derecho personal de renta vitalicia (art. 2083), si hu-
-107-
biesen existido (>JI favor del causante en vida, muerto éste
desaparecen y JlO hay por qué computarlos en la masa: en
la segunda categoría entrarfaa aquellos derechos que, aUII-
que por su naturaleza no estén llamados .1, extinguirse ne-
cesariamente por la muerte de su titular, lo estén por la
voluntad de las partes, que hayan tomado ese hecho corno
término resolutorio incierto.
LI.-Por otra parte, deLe tenerse presente (lue, cuando
la ley habla de bienes quedado», da á la palabra indudable-
mente un sigllificado qUf' 110 es material simplemente, sino
jurídico. quiere referirse .í los bienes (JllP le pertcnccíau:
ahora, puede ocurrir (JllP el causante tuviera en su patri-
monio bi;nes ajenos y es claro entonces <lue tales bienes
no deben comprenderse en la masa. En efecto, si se trata
de hacer un cómputo de lo qm' constituía toda la fortuna
del causante, ¡,á qué reunir á ella bienes ajenos, que tenía.
por ejemplo, á título de depositario, etc. ~
LII. - No deben tomarse en cuenta bienes cuyo valor
no se puede decir que sea material, sino, ante todo. moral,
y de afección; por ejemplo, los retratos d(' familia, las
condecoraciones de un antepasado, etc. Estos objetos, con-
siderados en sí mismos y con relación .1, un extraño cual-
quiera, valen muy poco (¡ nada: la medalla valdrá por el
metal ó el mérito arbístico, el cuadro tan sólo por el ta-
lento del autor, etc.; en cambio, ¡,qué interés no ofrece
para el hijo el único retrato de su madre () las condecora-
- I U ~ -
cioues que ganó su padre á costa de la vida r y si esa el';
la situación, ¿,cómo podrían tomarse en cuenta para deter-
minar la fortuna del causante, si, con relación á los terce-
ros interesados en tal avaluación, nada valen r Nuestro
Código llama á esos objetos « cosas comunes á toda la he-
rencia», en el arto iJ473 y su nota correspondiente,
haciendolos entrar tampoco en la partición.
LIIJ.-¿,Deben entrar en la masa de bienes quedados los
derechos (Iue, aUlHlue establecidos en favor del causante,
hayan sido objeto de una condición? Nos parece que caben
dos soluciones. La primera solución sería estimar el valor
venal del derecho condicional; por esa solución, perfecta
si las personas que tienen en el caso intereses contradicto-
rios se ponen de acuerdo sobre ese valor, es muy difí-
cil, tal vez imposible, cuando ese acuerdo de voluntades
falta. En efecto, suponiendo (Iue se deja la valuación á
peritos, ¿con qué criterio procederán? ¿,hay algo más abs-
tracto, más imposible de apreciar que UII derecho condi-
cional? Ni siquiera se sabe si existirá () no existirá; y esas
dificultades prácticas hacen que consideremos como pésima
la solución. La segunda solución parte de una distinción
entre la condición suspensiva y la resolutoria, fundada en
que: siendo tan diversa su naturaleza, la conclusión debe
serlo, pues en un caso el derecho aún no existe, aunque
si la condición se cum plo existirá y en el otro (,,1 derecho
existe, si bien, cumplida la condición, se resolverá con
-10!l-
efecto retroactivo. En consecuencia, (,cómo computar en
la masa derechos bajo condición suspensiva, si aún no exis-
ten? En cambio, ¿por qué no han de computarse los de-
rechos bajo condición resolutoria, que existen real y efec-
tivamente mientras la condición no se cumpla? Pero si
esta es la que, teniendo en cuenta la naturaleza
de la condición, se impone, podría decirse, (,<¡ué ocurrirá
si la condición posteriormente se cumple" claro que en
tal caso resultará, ó que no se ha computado un derecho
que siempre ha existido, ó que por el contrario, se ha
computado un derecho que nunca existió.
Ante tal situación, podría objetarse que la segunda so-
lución puede hacer que, posteriormente el importe d.... la
legítima que se tomó en cuenta no fuera exacto: creemos
que la objeción se contesta haciendo presente que siempre
es posible una nueva Iiquidación. Pero, aún entonces debo
recordarse que al hacerse la liquidación, puede tropezarse
con la insolvencia sobreviniente de quien por ella está obli-
gado á restituir: el único remedio que es posible encon-
trar es el propuesto por casi todos los escritores, el de
fianzas que podrían exigirse las partes interesadas para
que se computen los derechos bajo condición resolutoria
ó no se computen los bajo condición suspensiva. Tal sis-
tema aleja toda dificultad, y si es cierto que 110 hay texto
expreso que lo establezca, tenemos el ejemplo de la ley eu
el caso de las particiones, etc. (véase «:'1 arto 3485) en (1\1('
-110-
se emplea el sistema de las fianzas para evitar dificulta-
des análogas.
LIV. --¿Deben tomarse en cuenta los derechos Iitigiosos?
Creemos que debo hacerse una distinción entre los que so
consideran como litigiosos, en el sentido que hay la posi-
bilidad de que sean contestados, y los que ya, actualmente.
están en litigio. Respecto á los primeros, creemos que de-
ben computarse; en efecto, admitir otra solución es llegar
al absurdo porque t,qué derecho es tan perfecto que no
pueda tener contestaciones, en un país que como el nuestro.
tiene una legislación que deja puerta franca á acciones
reipersecutorias fáciles, etc.? recordemos que hasta un bieu
poseído por cien años puede ser reivindicado con éxito,
frente á una serie de menores sucediéndose sin que corra
la prescripción y basta este recuerdo para convencerse de
que si la posibilidad de un litigio obstase á la computación
de un derecho, podría llegarse á extremos. En cambio,
cuando el litigio existe ya, cuando toca á los tribunales
decidirse, creemos que también debe computarse el derecho,
asimilando el caso al de la condición resolutoria; por el
momento el derecho existe, sólo dejará de existir si así lo
d e c l ~ r a la sentencia; en todo caso, si esto ocurre, una nueva
liquidación evita perjuicios y el sistema de fianzas aleja
el peligro de una posible insolvencia.
LV.-Otro grupo de derechos que está en una situación
particular es el de los no exigibles en juicio. por corres-
-111-
ponder á obligaciones naturales; por ejemplo, un crédito
prescrito, ¡,debe computarse? creernos (pIe no: en realidad:
no siendo exigibles, no son verdaderos hieno»: d priori no
tienen valor alguno. Es posible, sin embargo, 'lue pI d,,-
mandado no oponga la prescripción () la nulidad I'pIH-
tiva, etc., y en tal caso resultaría (¡ue no Sf> computaron
derechos que existen. pI medio práctico
(¡ue hemos indicado anteriormente evita dificultades: los
interesados podrán exigir fianzas al heredero.
LVI.- Una cuestión interesante, a11lH11H' de fácil solueióu.
es la de saber si deben computarse bienes 'lue s(' obt iour-u
después de la muerte del causante, pero siendo la causa
anterior á. ella, por ejemplo, un bien que empezó ¡í l'0SPPI'
el causante y cuya prescripción se verifica después dI'
muerto y en manos de sus herederos, y los bienes 'lUt·
poseía el causante por \111 título vicioso (¡ue se purga des-
pués de su muerte. Decimos 'lile no hay dificultad en la
solución, porque la ley resuelve expresamente dos casos
análogos, en materia de sociedad conyugal, ('JI los artícu-
los 12G7 y 12GBY por razón de analogía en la aplicación
de los principios, debernos deducir en nuestro caso f[IH'
tales bienes pertenecieron al causante, y deben por lo tanto
incluirse en los bienes quedados á su muerte. Y la solu-
ción legal es exactísima, porque si SP trata por ejemplo de'
la confirmación de un acto nulo, el arto 10G;) nos dice que'
ella tiene efecto retroactivo al día ou ll"P SP renlizó el
-112 -
acto y la prescri pción produce análogo efecto: adquirida
la propiedad por prescripción, debe entenderse que ella
existió desde que se empezó á poseer.
LVII.-Los créditos, siendo bienes, es claro que deben
comprenderse en la masa. Sin embargo, y dejando á un
lado la consideración de la. naturaleza de los créditos, en
cuanto á si son exigibles en juicio, condicionales, etc., lo
(lue ya ha sido estudiado, debemos considerarlos en rela-
ción á otra circunstancia: la solvencia de los deudores; y
bajo ese punto de vista, no puede sostenerse que, cuando
se trata de formar una masa de los bienes del causante,
sea indiferente la solvencia del deudor para que se com-
puten () no. De ahí la división, clásica en el derecho, en
créditos bueuo«, es decir, de cobro seguro, dudoso», es decir,
cuyo cobro es posible pero difícil y malos, Ó sea inco-
brables. (1)
Tratándose de créditos buenos no cabe la duda: deben
computarse por su valor.
Tratándose de créditos dudosos, creemos que la solución
debe ser igual á la adoptada en cuanto á los derechos
litigiosos: deben computarse, pero siempre los interesados
podrán exigir las fianzas correspondientes, por si la impo-
sibilidad del cobro sobreviniente hace necesaria
"a liquidación.
Por último, debemos considerar los créditos malos, es
(1, Dem .. lorul ... T. XIX x.'ulls.:nH 111 .. lIg '1'. ([ d,·.
-1l3-
decir, aquellos tJII que el deudor es insolvente al morir el
causante. En principio, la solución e,.. tan evidente como
tratándose de créditos buenos: 110 deben computarse los
créditos malos porque no representan un valor. no SOIl
un bien eu el sentido exacto de la palabra.
Sin embargo, hay un caso de verdadera importancia
que debemos analizar: el de un legado de liberación he-
cho en favor del deudor que es insolvente. Caben en la
hipótesis dos supuestos diversos: ó el legado no excede la
porción disponible ó excede de ella.
En el primer caso, no hay dificultad en que se com-
pute el crédito en la masa de bienes, porque, como dice
Troplong, para el caso el deudor es solvente, desde que el
pago del legado debe hacérselo él mismo. En efecto, su-
pongamos un caso práctico: quedan bienes por valor de
~ ) O O pesos y un crédito contra Primu», (IlIP es insolvente
por valor de 100 pesos: además, en su testamento el cau-
sante deja á Secuncius 100 pesos, y á Primu« su deuda.
~ e hace la masa de los bienes computando 1'1 crédito con-
tra Prlmus, total l(XX> pesns: Il'gítima de los hijos H(JO pesos: sp
toman para cubrirla 800 pesos de bienes, 8ecIllldlls recibe su
legado con los 100 pesos restantes y Prl mu» el suyo, (¡ue-
dando liberado de su deuda.
Pero en cambio, cuando 1'1 legado dI' liberación excede
de la porción disponible, la situación es diversa. Veamos
la hipótesis: el causante deja HüO pesos de bienes y un cré-
dito contra Primus, que es insolvente, por 200 pesos: al morir
-114-
lega á Primu» su deuda y á Secundu» 100 pesos. Se
hace la masa computando el crédito contra Prhuu»: total
1000 pesos; legítima de los hijos 800 pesos, porción disponi-
ble 200 pesos, los legados suman 300 pesos, luego, es nece-
sario reducirlos para sal val' la legítima de los herederos.
Se hace la reducción á prorrata y resulta que el legado de
Primu« queda reducido á 133.rm pesos y el de Secundu« á
tj(j.fllj pesos j,<}Ilé ocurre entonces? que pagados los legados
los herederos no reciben su legítima; en efecto:
Primu« se paga á sí mismo lo que le corresponde, pero
como es insolvente, no devuelve los tj(j,(j(i pesos restantes de
su deuda y entonces, es de los ROO pesos de bienes, <pIesúln
alcanzan á cubrir la legítima de 1M hijos, I l U ~ debe ser
pagado Secundo».
El medio (pIe propone Troplong (1) Y acepta Oemo-
lombe (;!) para salvar esta situación, es la formación de
una nueva masa de la <¡ue Sf' deducida lo que, hecho el
cálculo en la forma anterior, debían pagar los herederos de
su legítima; y el cálculo de 10 (lUf' corresponde á Secundu» se
haría sobre la legitima I}1Ie resulta de esta masa así formada.
En nuestro caso, dedncidos de 1000 pesos los lj(j,(j(j pe¡;;os
que debían pagar los herederos, resultan 933.aa pesos; legí-
tima 7-!(j,(j(j pesos, porción disponible 1R(l,(i6 pesos; de ella se
tomarían los 133.3)3 pe¡;;os que según el primer cálculo corres-
pondían l\ Primu» y quedan para 8/'cltlUlu.o; i)B.BB pe!'los IJlU'
-115-
de los 800 pesos df' bienes l(llP deje) pI causante,
permiten á, los herederos tornar los 74fl.liti pesos qnf' como
legítima les ccrrespond ían.
loEs aceptable la solución? Demolombo dice que es nu
medio tal vez extraño, pero necesario, pOI' la
situación misma. Reconoce qUf' podría ohjetársel ...: eu pri-
mer lugar la formación de masas diferentes y en s<'-
gnndo lugar el qn<', mientras el Iegado df'1 deudor insol-
vente sufre una sola reducción, el del otro legatario sufra
dos reducciones sucesivas. En verdad hay algo qlH' choca.
algo ele violento en esa operación, [lpro creernos. corno
f'l ilustre jurisconsulto, qUf' el único medio el... salvar
la situación.
LVIII. Formada la masa df' los oipnf's quedado... á la
muerte del tostador. no se ha concluido la primera opera-
ción determinante de la legítima. En efecto, como liemos
dicho, el artículo ;l(j02 nos dice qUf' dl'llC' f'mpf'zarse por
fijar el valor de f'SOS bienes.
He requiere, pues, una valuación: r:cómo delw hacerse?
En cuanto á los créditos por cantidad fija, l') cantida-
des de dinero que se eucuentren en la sucesión. c)¡11'0
qne no puede haber dificultades. En cnanto á,los créditos.
podría discutirse si debe computarse su valor nominal (í el
valor venal Habiendo aceptado qne determinados cré-
ditos deben agregarse á la masa, creernos llU(' pI valor
que debe tenerse en cuenta, es f'l valor nominal.
-116-
En cuanto el. los bienes, se necesita un avalúo; apropó-
sito de éste se presentan dos cuest.ioues.
1./\ valor es el quP. debe tomarse en cuenta? la
solución no es difícil: si se busca el valor de los bienes
quedados á la muerte del causante, como estos en
el momento de esa muerte, que produce la apertura de la
sucesión, es en ese momento que deben considerarse para
su avalúo.
2./\ (,Cómo se hace el aval úo? Inútil nos parecen al res-
pecto las largas disertaciones de los escritores: ó las par-
tes se ponen de acuerdo ó no y en este último caso se
procederá nombrando peritos en la forma (Iue fijan las
leyes procesales, para <¡ue la operación resulte verdadera y
contradictoria, en el sentido de (Iue todas las personas que
te ngan intereses opuestos puedan intervenir en defensa de
sus respectivos intereses.
Un caso especial es el de las rentas perpetuas, en que
el Estado, en cambio de la cantidad prestada, SE' compro-
mete, no á amortizar el capital, sinó simplemente á pagar
una renta periódica perpetua: creemos <¡ue lo que debe
computarse es la cantidad que desembolsó el causante,
para adquirir el derecho á esa renta.
-117-
SlDL\RIO-LIX. Necesidad de deducir las deudas. del valor de los
bienes dejados por el :'Ilol\lcllto CII que roduc-
ción se hace. -Dificultad producida en Derecho Iraucés,
en el nuestro por cl nrt ículo i!lill:!.-LXI. Principio
Deudas condicionales-LXIII. Ohl igncioncs natlll"ales-LXn-.
Deudas lit.igiosas-i-Lx.V. Deudas solidarias-LXVI. Gastos Iuue-
rarios-LX.VII. Cargas comunes Ú la su('(·siúlI-LXVIII. DCII-
das de una renta vitalicia.
LIX. Obtenido el valor de la masa de bienes quedados
á la muerte del testador. se impone una segunda operación:
la deducción de las deudas, para llegar al valor líquido al
que, según el art.ícnlo Bli02, deLe agregarse el valor de las
donaciones en la época en que se hicieron. Y se explica,
porque de otro modo no se obtendría lo que se busca,
lple es la determinación de una cierta cuota de lo que
hubiera constituido la /hrtulla, es decir. el haber .liquido
del causante, si no hubiera hecho donación alguna.
LX. Al establecer nuestro código 'lile t's al ralor líquido
de lo." biene.., <¡ue debo agregarsp el de las donaciones.
determina en que momento dt'he hacerse la deducción (leo
las deudas. Con ello se evita la dificultad que se produce
en Derecho Francés, ante <'1 texto del n.rticulo !J22 del Có-
digo Napoleón, que obliga lÍ los «sci-itores á establecer una
distinción según los casos. Según ese artículo. la deducción
de las deudas se hace sobre el va 101' de todos los bienes,
incluidas las donaciones. Tal orden de operaciones .no
-118--
ofrece dificultad cuando el valor de la:' deudas no excede
de la porción disponible, pero sí cuando excede. En el
primer caso, supongamos un ejemplo: quedan bienes por
1000 pesos, deudas por 1100 pesos y donaciones por 100 pe-
sos. Sígase el orden que indica el artículo 922 del Código
Francés ó el del artículo 3(i02 de nuestro Código el resul-
tado es igual:
$ 1000 de los bienes-]- 100 $ de las donaciones-r Ll Oñ $
$ 1100-000 $ de deudas:.:tiOO $.
1100 $ de bienes -500 $ (le dendas_5oo $; 500 $-1-100 s
ele las donaeiones-: 11(X) $.
En ambos casos la legítima se calcula sobre la misma suma.
En cambio, si suponemos este otro caso: bienes por
soo pesos; deudas )lor 1000 pesos y donacione-s por 500 pe-
sos la solución es distinta según el criterio que se apli-
llne; si se signe el Código Francés resultaría:
;)00 S de bienes ¡'-ooo $ de donaciones _1000 S-l()()() $
de deudas O; si se sigue el artículo 3602 tendremos:
$ 500 de hiencs-1ooo $ de deudas _-[)OO Ó sea, para
nuestro caso: valor líquido de los bienes ó 0+:)00 de las
donaciones . J,oo $ sobre los cuales deberá determinarse
la legítima. (1)
(JI Purecorá extrllii('l(IUede!'olpné:o-tie dee i rque t'111Clln.I1-;"'X) .. lOlllCIUOS ('OIUO
va lor Hquido d e los !oic.",s o, Sill I'm!o'"'A"". 1''' ru ex pl ir-n rIu r-orrer-r-Iúu de n uost rn
operación, hn",tn recordu r que rcspc(·to 1" UI'l'C(!((ol'(:s todo lo que huy ¡HU'U
puJtRr SUfO lo!'o"¡,.,,rs rristente«. hU'J{o,,,icstos no 1I1('UnZRllohKhr.\
l'concursar la sucosléu , pero nunca pod rüu .. provoehn r In reduceión de luto'
.loIlRcioncK; 8i he redo ro nndn impor tu (Iue los lticllP:, no ul cuueen: JHU>" (-n
relllidRd,nR<1aslLcll .... dcJ,,"lJiellcs'·lCi.tcntcs.)"' .... tRIlI)lO(·OJlOII .... n pedtrte nudu,
Luego, con 1'1, IR (·1 vn lor -le los hi(IIH'!'I e" o, Flr-he sin ombn ..
t e no rse cn eueuta lo que hemos CXII\lC"to en ,,1 r-uplf.ulo
-119-
Los escritores franceses aplican en el primer caso el
orden (]ue indica la ley, en el segundo, la necesidad le-
obliga á abandonarlo y adoptar el admitido por nuestro
Código.
Nuestro artículo 3 6 0 ~ , inspirado en el artículo !J-lli del
proyecto de García Goyena, evita toda dificultad.
LXI.- La ley l I ~ S dice qne debe obtenerse pI valor Ií-
(¡U ido de los bienes. Luego, en priuci pio, deben deducirse
riel valor bruto todas las deudas. I':sa regla gf'nentl puede,
sin embargo, al aplicarse á ciertas hipótesis, producir difi-
cnltades semejantes á las que se presentan cuando se trata
de computar en la masa de bienes los créditos de la sn-
cesión. Examinaremos algunas df' ellas. ¡Iun<¡uelas solucio-
nes son idénticas ¡í las (]ue dimos en aquellos casos.
LXII. -(,Deben deducirse las deudas condiciouales? nos
referimos á lo dicho respecto á los créditos dp la sucesión:
en principio, no deben deducirse las deudas bajo condición
suspensiva, porque si bien cumplida la condiciun. resulta-
rán haber existido siempre, por f'l momento en realidad
no existen, en cambio, c1eben deduc-irse las dplllla:-: bajo con-
dición resolutoria.
:-;in embargo, en uno como eu otro caso, los interesados
eu la nueva liquidación, que deberá hacerse si la condición
se cumple, podrán exigir las fianzas correspoudientes.
LXIII.- Un caso de difícil solución. casi nos atrcveria-
-120-
mos á decir que de solución imposible, es el de las obliga-
ciones naturales.
Supongamos (Iue el deudor debía una cantidad, y ha
transcurrido el término necesario para la prescripción (í
bien (Iue el acto constitutivo de la deuda sea nulo, por de-
fecto de capacidad del causante en la época. en que se efec-
tuó. La cuestión para nosotros se presenta en estos térmi-
nos, ¿deben computarse tales deudas, que por su naturaleza,
no dan lugar á acción para exigirlas en juicio? A primera
vista no puede darse una regla absoluta: en efecto, tales
causas de extinción no son absolutas, en el sentido de (Iue
no quede nada del antiguo crédito; queda siempre y por
lo menos la obligación natural, que, si no da acción al here-
dero para exigir el pago, le permite retener lo recibido. Es
pues indispensable (lue el deudor oponga su excepción: para
que la demanda del acreedor no prospere: pero esa excep-
eión es facultativa; el heredero podrá ó no oponerla ¿<:6mo
pues decidir si debe deducirse una deuda, euyo pago de-
pende de un acto voluntario del heredero r Parece violento
establecer que no debe deducirse, pues ello implica la ne-
cesidad, tal vez absoluta, para pI heredero, si no puedo
disponer de bienes propios, de oponer la excepción y si SI'
considera (Iue hay en el fondo de algunas de dJas algo d,.
inmoral, como en la prescripción, se comprende (IHe repug-
na esa violencia. Por otra parte: parece duro con relación
á los legatarios y donatarios, el (lne se les haga sufrir las
-121-
cousr-cuencius de una posibilidad como esta: (]1H' ('1 ]¡('I"(1-
clero no oponga In excepción.
Como hemos dicho, nos l)¡ll'CCf' muy difícil In solución :
en nuestro entender es preferible la 110 deducción d" talf'l"
deudas; si el heredero más tarde no oponf' la excepción Y
paga la deuda, que 110 «st aba lep;¡dmentf' ohligado á pagar,
el" justo que lo haga con su dinero: sería un poco fuerte
(Iue su probidad y delicadeza p e ~ a r a n sobre los legntarios
y donatarios.
LXIV.-·¡, Deben deducirse las deudas litigiosaa? Hav una
persona que pretende tener contra la sucesión un crédito,
pero hay motivos para creer que tal derecho no existe, por
haberse verificado un pago que extinguió la obligación II
una renuncia del derecho, etc.
La. opinión de los autores ha estado dividida: Demo-
lornbe cree que deben deducirse provisoriamente las den-
das, pues los herederos no debeu aceptar para su reserva
valores inciertos, á menos que se les de caución suficiente;
otros autores combaten esta opinión. sosteniendo que en
todos los casos deben computarse esas deudas, sin que una
simple caución pueda impedirlo. Laurent cree, t¡lH' fuera
del caso en que herederos, donatarios y legatarios se pon-
gan de acuerdo, todas las deudas deben computarse, pues
«llas existen hasta el momento en que la sentencia de un
juez declare lo contrario.
Aplicando á la hipótesis el criterio práctico que hemos
-122-
adoptado, creemos que deben computarse, y deducirse en la
forma que indica Dernolombe, aceptando la canción de los
que á ello se opongan, desele (Ine con ella se evita toda
posibilidad de perjuicio.
LXV.--Merece también atención el easo ele las deudas
solidarias. Supongamos qne el causante se obligó solidaria-
mente, con tres persona:.: más, al pago de la suma ele
lO.OOOpesos. La deuda existe 1'01' no haberse verificado aún
el pago, ¿cómo dehe computarse, para deducirla del activo de
la sucesión ~
Es indudable que, teniendo el acreedor derecho á dirigirse
contra cualquiera ele los deudores por el todo, es posible
(Iue vaya contra la sucesión, y por lo tanto, parece que
debiera deducirse el total de la deuda. Pero es que hay
que considerar la cuestión desde otro punto de vista: el
de las relaciones de los codeudores solidarios. Bajo ese
aspecto, la s i t ~ l a c i ó l l cambia. El deudor 'Iue paga tiene, á
su vez, acción contra los corleudores para que lo indemnicen
en la parte (Iue de la deuda correspondía á cada uno, se-
gun las relaciones entre ellos existentes. Considerando ese
otro punto de vista. parece que la solución exacta sería
deducir tan sólo la parte (Ille en la deuda le correspondía
al causante y que es en definitiva la cIue tendrá. (Ine pagar
la sucesión.
Pero, puede ocurrir que al morir el causante, alguno de
los codeurlores se encuentre en estado de insolvencia, y
-123-
aunque en principio, cada uno de éllos sóln dulJl'ní venir
á pagar su parte, como esa insolvencia pesa sobre todos
los codeudores, resultaría que la sucesión tendrá que pagar
en definitiva la cuota (Iue pertenecía al causante, y á más,
la parte proporcional de lo (iue correspondía al insolvente.
¿, Cual debe ser el criterio para decidir encinto debe de-
ducirse ? Vazeille opinaba. que debía deducirse la cuota
que correspondía al causante y la parte del deudor insol-
vente con anterioridad á la apertura de la sucesión: Lau-
rent acepta esa solución. Demolombe, por su parte, cree que
no sólo debe tenerse en cuenta la insolvencia ya producirla
á la muerte del causante, sinú también la posible de algúu
otro codeudor, y dice 'lue no ve motivo alguno para hacer
pasar sobre el heredero esa insolvencia posterior: no in-
dica, sin embargo, el medio práctico de resolver la cuestión.
Por nuestra parte, creemos que la solución de Laurent
es la, más jurídica: no basta una posibilidad remota para
que se deduzca una deuda qne por el momento no existo.
Por otra parte, la, situación que prevé Demolombe se sal-
varía con una liquidación posterior; tal vez pueda. en con-
secuencia, resultar perjudicado (··1 heredero por la insolvencia
posterior ele los legatarios ó donatarios, cuando deba ir con-
tra ellos por los resultados de la nueva liquidación, pero
en todo caso, es un peligro tuu remoto, que no vemos moti-
vos para que puedan exigirse fianzas.
LXVI.- Otras deudas '1\W es necesario determinar si
--124 -
deben <Í no deducirse, son las que se refieren á los gastos
funerarios del causante. Los autores opinan de un modo
uniforme que ellos deben descontarse del valor de los bie-
nes. Sin embargo, nuestro Código, en el arto 37!)ó: no acepta
esa opinión, pues nos dice (Ille los gastos funerarios se sacan
de la porción disponible: luego, ellos no deben tomarse en
cuenta cuando se trata justamente de determinar el monto
ele esa porción disponible.
(, ~ s justa la solución legal i' Creemos que no: los gastos
funerarios son hechos para honrar la memoria del difunto:
son gastos (Ine imponen las costumbres sociales y que en
la práctica pueden considerarse como una consecuencia
natural y ordinaria ele la muerte. Demolombe, en nuestro
entender con razón, dice (Iue. siendo esos gastos hechos en
honor del difunto, puede efectivamente decirse (Iue son una
deuda suya.
LXYII. -Se llaman cargas comunes de la herencia los
gastos judiciales y demás scmejautes (Ill<' s ~ ocasionan con
motivo de la sucesión: por ejemplo, los gastos de inventa-
rio, etc. ¿ Deben deducirse tales gastos del valor de los
bienes quedados r' La opinión de los autores no es uniforme
en este punto .Yasí, por ejemplo, Laurent opina, de acuerdo
con Aubry y Ran, (Iue no deben deducirse cuando se trata
únicamente ( h ~ fijar la cifra de la fortuna del causante',
desde (Iue 110 puede comprenderse en el pasivo de éste .10
qne no debía persoualrneutc, sino (Illl' posteriormente se
-12;'-
gasta en interés exclusivo de los herederos. cambio.
Demolornbe argumenta en sentido contrario, coucluyendo
por aceptar que tales gastos deben deducirse.
Entre ambas soluciones preferimos la de Demolombe,
que ha sido admitida por nuestro Código eu el arto
LXVIII.. - El último caso (JlIe debemos examinar, es 1'1
de una deuda consistente e-11 una obligación de pagar uua
renta vitalicia á una persona.. En tal caso, siendo imposi-
ble un cálculo exacto de lo 'lIW en definitiva tendrán 1[lH'
pagar los herederos, desde que eso depende del tiempo
que viva la persona en cuyo 1'11,\'01' establecido el de-
recho, ocurre preguntar qué es lo (lile debe deducirse. La
solución más práctica 1I0S parece ql1e sl'ría deducir I1n capi-
tal capaz de cubrir con sus intereses la renta. Es cierto
que extinguida la obligación dejará de tener razón de sor
la deducción, pero una nueva liquidacióu evitará todo per-
juicio; por otra parte, nos parece conveniente (InA mieu-
tras llegue ese momento, el ca.pit a.l deducirlo Sf' coloque
en condiciones de no poder ser retirado por f'1 heredero.
de modo que no exista el dr> la posible iusolveu-
cia de éste,
Secciáu cuarta
SnuIlJO.-LXIX. Necesidad de a l valor dp los lnouos 1,1 dp
la,.. dOllneiolH's.-LXX. f.QlIl' donncioucs dohou tomnrso 1'11 «ucutur
Principio ..ias.- LXXII. Dr-ln- t ruturso
de IIl1n vr-rdudern dounción ; .'lISOS dl'\ nrt. - LXXIII. ;. Es
-126-
nplicnhl« la dr-l art, :\.IHO?- LXXIV. Donucionr-s outre espo-
so,.;. - LXX\'. El "aso espccinl ,11'1 arto :lliO.l; Iur-nt e dl'l artículo
y fundnmr-nto do su disposióu. - LXXVI. I'S lo que resuelve
pi art. :;IiO·I? DisCIISi{lIl.- LXXVIJ. Argumentos dl' los que creen
'1"(' ('1 art icu lo «omprende una rl'?;la ?;eneral {I todos los contra-
tos onerosos. - LXXVIII. Argumentos de los '1UI' la
aplicaci.Jn dl'l nrt. ,lIint {I los ('asos '1UI' el nrt. !IIH del Ctidi/!;o
Francés. - LXXIX. Holueión '1"1' ""I'PIIIOSmás juridica. Razones.
- LXXX. E,.: ('fpdo directo ,11'1 arto :lrlol pi '1ue los bienes 01,-
ji-to dI' los actos ú 'Iue se refiere dehr-n computarse como doun-
cienos... LXXXI. Condiciones necesru-ias pal'a que sea dl' aplica-
..ióu 1'1 nrt , ;lliOI. - LXXXII. 1.0 Condición. -- LXXXIII. :l.0 Con-
dición. LXXXI\-. :3.0 Condición. - LXXXV..1.0 Condición. -
LXXXVI. :";al\'o la excepción '1nl' viene Ú ostnblecer pi arto :141M;
los actos OIll'I'OSO": no deben tomarse en cuenta. - LXXXVII. Pero
cabl" la I'rlleha de su simulación y al ('fedo, son admisihles todos
lo,.; medios ,le prueba. - LXXXVIII. ¡,Deben computarse las do-
naciones cuando los bienes objeto ,le ellas han perecido en poder
dl'l donatario?- LXXXIX. ¡,Deben computarse cuando los bienes
1,:\11 al patrimonio ,11'1 cl\usantc?-- XC. ;. momento
SI' r-onsidr-rn para «ak-nlar pi valor ,le las donaciones ?
LXIX. -Obtenido por las do!' operaciones anteriores el
valor líquido de los hienes dejados por el causante, debe-
mos pasar á la tercera y última operación, <¡ue nos dará
In masa sobre la cual deh" calcularse la legítima, y (PW
consiste «n la agregación del valor dI' las donaciones he-
chas por el causante en vida.
La razón la hemos dado: se trata de reunir ficticinmeuto
todo lo 'ple el causante hubiera tenido en el momento de
su muerte, si no hubiera hecho donaciones en "ida, para
determinar sobre el total la porción disponible.
-]27-
LXX. - (.Qné donaciones deben ser tenidas en cuenta
para agregar su valor al valor líquido eh, 10:-; bienes? El
principio general es necesariamente el mismo que hemos
establecido en materia de bienes y deudas: deben avaluarsr-
todas las donaciones qne hizo el causante y tenerse en cuenta
únicamente los actos que por su naturaleza jurídica sean
verdaderas donaciones. Los escritores casi unánimemente ll(>-
gan al respecto á la siguiente fórmula: deben avaluarse y
agregarse todas las donaciones qne, hechas en favor ele nn
heredero, traerían para éste la obligación ell-' colacionarlas:
creemos con Laurent fine tal fórmula no es exacta y (1\le,
por lo tanto, no tiene razón ele ser el criterio ele aplica-
ción analógica que se hace de ciertos textos establecidos
por la ley en materia de colación. La colación y la reduc-
ción son dos instituciones bien distintas en su fundamento.
condiciones y efectos, aun en nuestro Código, que ha le-
gislado la colación de un modo tan ligero é incurriendo
en gravísimos errores de doctrina. En efecto, en materia
de reducción se debe agregar el valor de las donacio-
nes hechas por el causante, sin tener en cuenta para nada
el hecho de que el donatario sea c'l no heredero, mientras
lIlle en la colación la situación se considera sólo en rela-
ción con los coherederos y en nuestro Código sólo entro
coherederos legitimarios. Üousecucucia : qne hay donacio-
nes no colacionables, que son reductibles, y por lo mismo,
deben computarse.
- 1 ~ H -
LXXI. - Establecido el principio general se deducen de
él, como dicen Dernolombe y Baudry-Lacantinerie, cuatro
consecuencias y son que no debe tomarse en cuenta:
1.0 La época en que la donación ha sido hecha. En
Derecho Francés la solución es uniforme en este sentido,
habiéndose abandonado por completo la discusión en que
entraban los antiguos jurisconsultos, como Pothier, Ri-
cardo, etc .. creyendo todos que es evidente que no puede
inflnir en (}ue se reduzca ó no una donación, la época en
<}ue ella se hizo. Sin embargo, tal solución no sería exacta
en Derecho Argentino y para demostrarlo nos basta, recor-
dar lo <pIe hemos ex puesto en el capítulo II de este tra-
bajo sobre el arto 1HB2: explicamos entonces la solución
del artículo que para nosotros implica un gravísimo error
del legislador: en cuanto limita el derecho de pedir la re-
ducción de las donaciones lÍ los herederos forzosos que ya
existían al tiempo en <¡ue la donación se hizo. Pero, bueno ó
malo, el texto legal existe y para este caso debemos redu-
cirnos á sacar la conclusión que surge de sus términos
expresos: no son reductibles las donaciones anteriores al
nacimiento de los herederos forzosos : luego, debiendo con-
siderar tales donaciones como hechos definitivos á los <¡ue
no alcanza la acción revocatoria, ¿cómo podría tomarse
en cuenta el valor de tales donaciones para agregarlo al
valor de la herencia r Creemos, sin vacilar, <¡ue tales actos
deben considerarse en la misma condición <¡ue los á título
-12!1-
2.° la persona del donatario. En esto, como hemos visto,
difiere profuudarneute la reducción de la colación:
B.O la naturaleza de los bienes donados:
4.° la forma y carácter de la douacióu. Sin embargo, estr-
principio está muy lejos de ser exento de una manera
absoluta: en efecto, el artículo lB32, en su 2.
0
inciso, trap
dos excepciones, al que no pueden reducirse las
donaciones con cargo ni las remuneratorias (1 ,1, salvo en
la parte lllle ellas sean gratuitas. 'I'an evidente nos parece'
la razón (ine funda las excepciones (21 (iue hasta inútil
es insistir en el punto: ps la misma (lile explica el artículo
11'32:) cuando dice: "la.'( donaeione...; rnuuneratorias deh«11
CO/l/O acto» lí título 01U'1'0.'I(J,. mientras /10 I'XCe-
dan 1I11a equimtira J'l'}l/UIIl'l'aC;ÓIl de lo...; «ercicio» recibidos»:
y «l artículo 1R27 cuando agrega: "la ...; donaclone» COII
('((1'110 de prestaciou«...; «preciabl«...; ('JI dinero, ·'(0/1 rrqida» pOI'
1((.'( reqla« relaiira« tÍ 10.'( actos tÍ tltnln oneroso ell cuanto (í
la porcián di' 10.'( hletu:» dado», ('U,l/0 ralor «ea representado
Ó absorbido pOJ' 10.'( carqos»; .r ('s que on realidad, aunque
tenga el carácter de donaciones. son 1'11 el fondo, en la
parte (1\W requiere el cumplimiento dp los cargos, <> (1\W
representa el justo valor (11' los servicios remunerados, ver-
daderos actos á títnlo oneroso.
LXXII. Pero hemos dicho 11\H' debe tratarse de una
verdadera donación: es decir, 'lnp por uaturuleza jurí-
(21 Mnchnrlo T. 1V, fli Y fl'!.
-130-
dica esté comprendida eu la definición que da el artículo
1789. Por esa razón, no deben tornarse en cuenta ciertos
actos (PH' la ley misma declara no son donaciones y que
e-numera en el artícu lo 17m, por ejemplo: pi dejar dp interrum-
pir una prescripción con el ánimo de favorecer al propie-
tario) la renuncia de una hipoteca ó fianza que garantizaba
una deuda, aunque después resulte insolvente el den-
dor, etc.
Empezaremos por decir. que no nos parece quP pi
artículo tiene razón al no considerar tales actos como
donaciones, porque no creernos evidentes las razones en
'(IW funda Savigny (J) la solución: efectivamente, dice
,,1 ilustre jurisconsulto, que uno de los elementos esen-
«iales de la donación es, de una parte el enriquecimiento,
de la otra el empobrecimiento .Y qne ese elemento se sub-
divide en dos distintos: en primer lugar, es preciso qne
mm porción de los bienes pase de un patrimonio á otro:
on segundo lugar, Cine la donación de por resultado que
uno de los patrimonios disminuya mientras pi otro aumenta:
agrega '(ue puede existir uno de estos elementos sin exis-
tir pi otro. por ejemplo, en la venta de un bien en su justo
precio, en ']Ilf' el hien pasa rlel patrimonio dpl vendedor
al del comprador, y sin embargo, no puede decirse ']ue
ninguno de ellos aumente, pues el precio (lue recibe el
comprador lo indemnizn df' la salida del bien. De PSI'
principio dorlner-, corno consecuencia, 'lue no hay dona-
(1) SBvi({II.Vo '1'01110 111. )\1'0,". ",i,o
-131-
ción ltlllHlne el acto contenga algun elemento de ésta, lle-
gando á agrupar los actos de ese ti po en tres categorías
que analiza enseguida y <¡Uf' comprenden los actos qnl'
enumera nuestro art.ículo 17!H. No err-emos. como decía-
mos, qne esa deducción sea fundada, aún dentro del orden
de ideas de Savigny que, por otra parte, es perfecta-
mente exacto. En efecto, será cierto 'pHI el qnf' deja de
aceptar una herencia para favorecer á otro no W' dismi-
nuido su patrimonio anterior, pero t.á caso no hnbiera
aumentado su patrimonio, aceptando. en una cantidad qUí'
ahora, renunciando, pasa á otro? ¿.podrá, negarse á caso quP
dejar de enriquecerse t's una disminución del patrimonio.
no con relación á. lo que se tenía, sine> con relación á
lo qne debía tenerse?
Podrá. hacerse cuestión dI" palabras; p ~ r o si se consi-
dera la. situación en su aspecto práctico, en la verdad de
los hechos, la solución de Savigny es «videutemeute erró-
nea. Apliquemos la solución á nuestro caso, recordando
un ejemplo de Chabot: un padre dona ¡Í. su hijo 3000
francos y otro padre no le entrega de sus bienes esa can-
tidad, pero renuncia una sucesión cuyo importe es tam-
bién de aooo fraucos.Jos (Iue recibe el hijo en su carácter
dI" snst.ituto; t.con qné derecho, decíamos. podría conside-
rarse que en un caso hay donación y en otro no la hay?
y si nos limitamos al caso (le la reducción, la. situación
es aún más clara: ~ q n é es lo (lne SI" busca? determinar la
legítima, reuniendo para pilo en una masa ficticia todos
-132-
los bienes que el causante hubiera tenido á su muerte, si
no hubiera hecho donaciones y entonces ;,por qué no com-
putar esos actos lÍ los que se pretende negar el carácter
de donaciones? ;,á caso no es cierto qne si el causante no
hubiera renunciado la sucesión, tendría en su patrimonio
3000 francos (lue hoy no t.ieue y (lne han pasado al hijo
<¡ue (pliso beneficiar?
Pero, sea como sea, la solución legal ajustarse á
los textos; el artículo HIJU2 1I0S dice que al valor Iíqu ido
de los bienes dehe agregars« pI de las donaciones, el
artículo 17!H ha dicho lllW los actos <¡ne enumera no son
donaciones; luego 110 pueden tenerse en cuenta; y (lue es
ese el criterio exacto ante la ley nos lo prueba el artículo
H479 cuando dice: « Las otras Iiheralultule« enumerada» en
Id articulo 17.'JI, t¡llI' el di/,ultto hrcho en eida.... //0
(í .'1('1' colacisnuulas»,
LXXIII.--Pero la misma ley exeptúa de la colación lo
recibido por los herederos en virtud de ciertos actos qne
son. sin embargo, verdaderas donacioues. Dice el art, H4HO:
« Xo estiin lÍ .W'I' rolacknuulo« los !la.,<fo.,< de alimento»,
curacián, por e.ctraordiuario« (/lfl' sran, .ti educaciáu ; 10.'< t¡lW
10.'< padre» ha!lau en dar ('.'<furli()N á .'<1{.'< hU()·'<, ¡j para p1'('pa-
rarlos lÍ ejercer 11JI(( pro/,esilJII ó al ejercicio de algull arte,
u] 10.'< de costumbre, lIi 1,1 pago de deudas di'
asrendieníe» ,1/ descendiente». Jli 10.\ oldeto.'< mueble» que seun
I'('!/alo di' ust) Ó amistad»,
-133-
( . D e h e m o ~ aplicar el mismo principio á la reducción, y
en consecuencia. no computar en el valor de las donucionr-s
lo dado en esas coudicionesr La opinión de los autores no
os uniforme. Demolombe sostiene la afirmativa, y Laureut
por su parte rechaza enérgicamente esa solución, fundán-
dose en ,}ue no hay igualdad de situaciones, y su opinión
nos parece la única exacta en la materia. EJI efecto, las
similitudes (¡ue pueden existir entre la oolación .v la rerluc-
ción no bastaJI para 'ple las excepciones ele la ley al prin-
cipio general, en un caso, sean extensibles al otro, porqlw
si hay semejanzas hay también diferencias profundas.
EJI la colación, si se colaciouau los hieues clonados, 1':-
por virtud de la presunción que sienta la ley, en defensa
del principio de la igualdad entre coherederos, de qne. lo
que un heredero rec-ibe ('JI vida, es UlI simple adelanto de
su porción; de ahí que la voluntad expresa. manifestada
en una cláusula cle mejora. haciendo perder su razón dI'
ser á la presunción legal impida la. colación: de ahí ta m-
hién que. en ciertos casos. la misma ley destruva su propia
presunción por otra derivada de la naturaleza especial cle
las relaciones entre parientes ~ . de los deberes morales que
ellas imponen. y son esos casos los que enumera el art.3-lHO.
aunque hacemos constar que, respecto de algunos de los en
él comprendidos, por ejemplo el pago de deudas cle los
herederos, el que se incluyan en la excepción nos parece
simplemente absurdo, por razones qlW fácilmente se com-
prenden, y hasta es inútil desarrollar. Pero, llegando á la
-134-
rorlucciún, la razón falta, <'1 motivo enunciado para la
colación desa parece, ya no se trata de relaciones entre
parientes, sinó ele determinar la porción disponible frente
á los legatarios y donatarios.
La ley, en su arto 3 6 0 2 ~ nos da una regla general, «se
agrega el valor de las donaciones»: es decir, de toda.x la."
douacioue.s ; necesitaríamos una excepción especial en la
parte de la reducción para apartarnos de ella y no la te-
nemas. No se nos diga <ple en el número anterior no he-
mos empleado el mismo criterio, porlple si hemos aplicado
lo dispuesto en el arto H-!!)7, no es seguramente porque tal
artículo exista en materia de colación; aunque él no exis-
tiera la solución sería la misma, porque la razón era otra,
la de que el arto 3791 nos dice que los actos IpIe enumera
no son donaciones, y la regla general <.1. eI arto Hlj02 sólo se
refiere á donaciones.
Se ha creirlo, sin embargo, encontrar una razón para apli-
car, en cuanto á los actos Ijue indica el art. H-!kO, el mismo
criterio en la colación y en la reducción: se ha dicho que
flSOS gastos se hacen con las rentas sin tocar el capital:
;,es eso exactor En primer lugar observaremos Ijue es muy
posible que se emplee por un padre en la educación de su
hijo una cantidad mayor <¡ue sus rentas, y aún suponiendo
,¡ue así 110 fuera, ¿puede decirse l¡lIe el gastar las rentas 110
es disminuir el capital. en nuestro caso? No se disminuirá el
capital di' eutouces pero sí el que hubiera dejado el causante
en el momento de su muerte, si ese gasto 110 se hubiera he-
-13;>-
cho: y no se HOS diga (Ine si no hubiese empleado de ese modo
las rentas las hubiera gastado de otro modo, porqlle con-
t.ostarjamos con Laurent, (Iue no hay motivo para jnzgur
'lile el causante no era suficientemente económico para ali-
mental' el capital con el exceso de sus rentas.
Pero, dada nuestra solución, debernos observar (IlW
cuando algunas de las liberalidades que comprende el
artículo H-!80 se hagan cumpliendo con un deber legal y
exigible, como por ejemplo, la educación de los hijos, no
habiendo verdadera donación, no podríamos comprenderlas
en la regla general del arto
LXXIV. -Anteriormente dijimos qne 110 establecíamos,
eu materia de donaciones hechas eutro f>SpOSOS, dif'e-
reucia alguna según se tratase de douaeioues que tienen
efecto inmediato, Ó de donaciones cuyo efecto se producirá
después de la muerte.
En cuanto á las primeras, siendo como son donaciones
perfectas, debemos aplicarles el principio del ar-
tículo y agregar también su valor al de los bienes
líquidos. Y en cuanto ¡í, las segundas, la misma ley se
encarga. de decirnos (lue deben considerarse como verdaderas
donaciones, en cuanto á. la reducción. Y se explica llne así
sea, pues, como dice Mourlon, la irrevocabilidad de esas
donaciones, que es uno de los caracteres que les da la. ley.
(arts. 12B(¡ y 1240) Y su diferencia con los legados sería
irrisoria. si en cuanto á. la reducción se las asimilara á. los
"'-lHli-
legados. En efecto, realizando otras donaciones, tendría f'1
causante el medio de hacerlas reducir junto con los otros
legados, revocándolas en el hecho.
Siendo donaciones perfectas en este sentido, deben asi-
milarse, en cuanto al punto <¡ue examinamos, cj. las de bienes
presentes.
LXXV.-Llegamos con esto á uno ele los artículos <¡ue
ha dado lugar á m a y o r e ~ discusiones: el arto Hl¡04: su
fuente, como lo indica la nota, es el arto !J1H del Código
Francés, inspirado á su vez en la ley revolucionaria ele
17 de Nivoso del aüo n. Lo que se propuso esa ley re-
volucionaria, fué obtener un resultado c¡tw imponían las
circunstancias. Establecido el sistema legitimario, que traía
corno consecuencia la división igual entre los descendien-
tes de los bienes del padre, provocó corno reacción en la
nobleza el empleo de todos los un-dios posibles para burlar
el sistema de la ley y conservar la unidad en los grandes
patrimonios. Uno de los medios c¡ue con este objeto debió
emplearse primero fué la simulación, por la cual se encu-
hrían actos á título gratuito, por los que se mejoraba ¡í
uno de los herederos, con la apariencia de un acto á.
título oneroso. La ley tenía que defender la integrida.d d«
su sistema, pero la defensa no se podía hacer. á menos
de exponerse á grandes peligros .Y crear una incapacidad
g<JIleral para contratar r-utre parientes, estableciendo una
presunción general de simulación; de ahí <¡ue la ley de
-13í-
Nivoso sólo estableciera la presunción para dos casos en
quc, es tan evidente el ánimo de burlar el sistema legal.
que no puede vacilarse en la solución: los actos por los
que el causante entregó un bien en vida á uno de sus he-
rederos legitimarios, reservándose una renta vitalicia ó el
usufructo del bien; tales actos tienen la apariencia de one-
rosos pero ¿quién puede dudar de que sólo siendo lí título
gratuito puede consentir el adquirente del bien en cons-
tituir un usufructo en favor del transmitente i' ¿á caso
cuando se ha comprado una cosa pagando su valor, se re-
suelve el comprador á dejarla en poder del vendedor para
que hasta su muerte sea éste como usufructuario el c}tle
verdaderamente goce y use de la cosa, y tenga su domi-
nio útil? y si consideramos el caso especial en que puede
existir el propósito de burlar el sistema legitimario, con
mlís razón se explica la solucióu legal.
LXXVI. Pero nuestro artículo HGO-J- ha establecido una
disposición que ofrece variantes eOI\ relación a.l Código
Francés y son estas variantes las qun han darlo lugar II
dificultades de interpretación que debemos examinar.
El arto ~ ) l H del Código Fraucé«, dice : «El ralor 1'11 pl eua
propiedad de lo ... bieue« 1'/wf/I'Uac/os, "'eati carq« de una renta
oitalicia, ... ea d {Olido jJl'/'c/ido. el ('OU reserc« del wm!'rucfo
tl uno de lo ... ,'1U('1'''' ible» I'U lineo directa, ser« imputado «obre
la porcióu disponible, .'1 1'1 r.rcedeute....i lo 11 a.'1, ... erd colacio-
nado (Í la masa», mientras (}tw nuestro arto HmH, dice: « s,
-138-
el tostador h« t'lIlre!Jodo pOI' controto «u ple/lO propi('r/ad:
alf/ltllOs blesu:« tÍ IlIlO de 10.0; Iwredero.o; Ie!JUilllOS, aunque .0;1'0
con atl'f/o de II/lO renta ritalicia ó con reserca de It·o;/lll'ucto
el calor de los bieue» ser« imputado sobre lo porcun: di.o;po-
ulble del trstador, .tI el e.L·ced('lIte «ert! traído tÍ la masa de'
suce.\·ión»..... Ante estas variantes de los textos, la enes-
tión se presenta en estos términos: en Derecho Francés el
arto UlH trae una disposición referente tan sólo á dos clases
de actos á título oneroso, aquéllos en (iue se enagenlt UII
bien: coustituyeudo eu favor del trasmiteute una renta
vitalicia () un usufructo, ¿debe en Derecho Argentino enten-
derse flue el arto 31iO..J. quiere decir lo mismo (iue el UIB del
C()digo Napoleón? la opinión de nuestros escritores y juris-
consultes esta dividida: para UIIOs como Machado, (1;
pi Dr. Benjamín Paz, etc., la afirmativa, se impone; para
otros, corno Cortés y Llerena, el artículo 3604, á dife-
reucia del 9lH francés, no trae una disposición de ex-
cepeióu, sino una regla general, (lue comprende todos los
aetas á título oneroso realizados entre el causante y sus
herederos. La cuestión se planteó e11 pI año ¡H7U, al dis-
cut irse el proyecto de fe de erratas del Código, presentado
1'01' el por Tucumán Dr. Benjamín Paz; el Dr. Cor-
tés, á propó .sito de las reformas Ijue.se proyectaron al título
rlf' las donaciones, expuso sus opiniones sobre el artículo
iltiO-l, y le contestó el Dr. Benjamín Paz, que aunql1('
manifestando no eutraha ,í la disensión del punto.
,1) 'I'o mo IX. 1'0"11::. !o'&-TolJlo vJ. I',·,gs. ,&:IH.i '&.&1.
-139-
sino (Iue se limitaba ¡í, salvar SUs opiniones, visto ('1
silencio de III Cámara, 1'11 realidad objetó hrillautementr-
las opiniones del Dr. 1) Posteriormente, los poco,.
escritores que han comentado nuestro Código, han tratado
el punto, regnlarizándose la discusión.
LXXVII. - Podríamos sintetizar la argumcutacióu de lo,.
partidarios de la explicación ampliatoria del arto HIjO!, en
los siguientes puntos.
l." En que de los términos literales del arto resulta
evidente IIue se aparta en absoluto del Código Francés.
En efecto, el art, !H8 de éste, se refiere <Í toda euagenación
¡í, cargo de una renta vitalicia (; coustituyendo un usufructo.
mientras que el arto Hi04 haLla (le entregar la propiedad
por contrato, sin distinguir si éste es á título oneroso 1)
á título gratuito.
2." Que la nota del art , oljO.... comprueba esa afirmación,
pues de ella se deduce de una manera clara qu(' acr-pta
igual solución para todos los contratos onerosos, al decirnos
«muchos padres, con pI fin de eludir las leyes, fingen.
para preferir UlI hijo, contratos onerosos 'lile no son sino
donaciones disfrazadas. La ley debe Supoll('r '1111' ostos
coutratos son simulados..... » Es así corno el doctor Cortés
pudo llegar ¡'t decir I '1 que 1·1 doctor Vélez establece, contra
lo dispuesto por las leyes españolns y pi Código Fraileé!'.
,2) lJial"io!lp Srsi/Jllrsllpl Sellado, Año Il;i!l. PIII!'. ¡¡-lb.
-140-
la prohibición tí. 10:-: padres dI' contratar con sus hijos
mayores de edad.
13.° En C)ue la jurisprudencia ha establecido esa inter-
pretación para el artículo. He ha presentado en nuestros
tribunales un caso de aplicación del artículo: (1) el caso
fué resuelto por el juez doctor Martín Bustos, declarando
(IUI' los bienes vendidos por la señora Luisa López á
su hijo don .Joaquíu C. Moreyra, debían imputarse á la
porción disponible de la causante. Apelada la sentencia.
la Cámara, eu lt-l de julio ele 18Hi, confirmó el fallo por
los fundamentos que expuso el vocal doctor Zabalía, á
cuya opinión se udhirieron 10:-: demás camaristas, sosteniendo
(ItH' la fórmula (pIe emplea el artículo 3604 es general y
absoluta. comprendiendo indistintamente todo contrato
translativo de dominio, fuese á título oneroso ó título
gratuito.
LXXVIII.-- Contra estos argumentos, se ponen en favor
de la interprotacióu restringida del artículo los siguientes:
1.0 ( ~ u e no puede invocarse como razón decisiva lo qUf'
la 1I0ta diga, desde que las notas no son ley y sólo signi-
fican un antecedente, (Iue si puede ser útil cuando la
solución ll'H' da un artículo no es clara, no lo es cuando
de los términos mismos de la ley surge evidente la solu-
ción.
Por otra parte, tal como está redactada la nota al
-141-
artículo 3604, es algo ambigua, y lo mismo puede invocarse
en favor de la interpretación restringida (IIle de la inter-
pretación extensa: mas bien se puede decir, que si pan'('e
inclinarse á una opinión, es en favor de la interpretación
restrictiva desde qne cita el artículo 91B <1<'1 C6digo Francés.
2.° Que la cláusula aunque, (lue es la que trae dificultados,
debe considerarse .como no ,escrita: el doctor Paz decía que
era un error evidente de traducción, y (pIe, entonces, f'1
artículo debía decir: «Si (,1tesiador ha entreflado por contrato.
en plena propiedad, algunos bienr» ti ulflullO de 10.0.: heredero»
legítimo.'i, sea con ('arflo de 1tIUf renta rltalici« rí con resrrr«
de usufructo..... etc.»; es decir. idént.ico al !IIH del Cc'Jdi¡.!;o
Francés; se ve que la palabra aunq1((' se ha puesto por PITor
porque ella nada dice: si al hablar de contratos, la ley se refiere
¡í todos los contratos onerosos (') gratnitos ;,á, (Iué -ugregar
esa cláusula? ¿acaso los contratos ¡í, (lue expresamente se
refiere ella, no están comprendidos entre los ouerosos r: en
cambio, si la palabra contrato se refiere ¡í, los gratuitos.
habría una incorrección, una falta absoluta dI' spntido común
en la cláusula, porque al decir aunque .o.:ea ('(}/I carflo d«
una renta nitallcia, etc.. SI" vendría ¡í decir qnp tales con-
tratos son gratuitos.
Es cierto (lne el doctor Cortés coutestaba á. esta objeción,
diciendo que esa cláusula no quería decir <lue el Código
hiciera condición indispensable para la aplicación del ar-
tículo, el que se estipulase una renta vitalicia (l la reserva
del usufructo: que se trataba. de una verdadera ampliación
-142-
del concepto: (PlA esas palabras más qne una
de la disposición, pero á eso contesta Ma-
chado (1 ) con perfecta razón, la ampliación qne pretende
existe, sería algo inútil. y (lne lejos de ser una generali-
zación. se trata, f'1I realidad, de 111Ia. especia lizacióu. )1a-
chado refuerza el argumento, agregando <¡ne no es de
extrañar el qUf' la palabra al/ll(/lII' se haya. puesto por uu
f'ITOr df' tradncción, cuando P1l f'1 mismo articulo, cam-
biando también en esa parto el artíelllo del Código Fraucés,
Sf' emplean las palabras I'I/fl'l'!/ado pOI' contrato ('1/ plena
jJl'opi('da(/, lo ,¡nf' importa, si no se admire Cine hay uu
PITor de t.raduccióu, un verdadero disparate. porqne el mismo
art ículo agrf'ga euseguida: "..... {(IOU¡I/(J S(J{( COIl ('01'5/0 de
UI/{( renta ritalicia () ('01/ rrserr« tl« lt"mj'rl/cf()) y ¿.c()mo
pnerle ha br-r ont regndo la plena propiedad, si sp conserva pi
usufructo? y entonces, si en el mismo artículo esas otras
palabras demuestrau la Iigereza con qne ha sido traducido
;, por 'lné cuando se trata dI' la palabra OUl/qU(J niegan la
posibilidad del error y se f'sfnerzall en dar una explicación
'lnf' no «abe?
a." dice <¡ne si la disposición significara lo (¡lIP Sl'
pretvndo, resnltaría un absurdo. En efecto, como decía pi
doctor Paz, se crearía una prohibición geueral para la cele-
bración df' todos y cnalquier género de coutra.t os onerosos
«nt r« persona¡.; Ilarnarlas rer-íprocameutr- lío la sur-esióu for-
zosa prohibición (JlH' ('11 vano :-:(' husca.rin f'1I uiugunu
(1) 'f. IX. l· ...g.
-143-
parte del C()digo, lo qne prueba qne sería más l}llP raro
qne el mismo Código sancionara una incapacidad
á propósito de una institución particular. El mismo doctor
Paz y Machado han supuesto casos en que la situacióu
resultaría incompronsible ; por ejemplo, el la permuta.
máxime si se considera que la presunción dI-' la ley no
admite prueba en Se explicaría, qnp »u pi t.ítulo
de la legítima se estableciení esa inca pacidad ospecia.l para
el caso dAenajenaciones con reserva de nsnf'ruct o l') COI)
cargo de una renta vitalicia, pero no el qne se exta hlezr-a
la prohibición general dA todo contrato oneroso.
4.° Se argumenta por )[achado, con razón, qne llama la
atención' el que SI' pretenda decir, como lo hace 1"1 doctor
Llereua, que la jurisprudencia f'stcí formada. pon}lH' un juez
y una Cámara de Apelaciones hayan decidirlo el punto \'11
nn sentido, agregando que la jurisprudencia la Forman
muchos y variados fallos de tribunales (¡tIP han cambiado
su personal y constantemente han dado la misma inter-
pretacióu y qne una sola decisión no pnpdp iuvocarse ('011
mcís fuerza qne la opinión de un autor cualquiera.
LXXIX. - Entre ambas opiuioues la duela nos pan'l'\'
imposible : creemos «vidente qllP el doctor Bpnjamin Paz
estaba en lo cierto cuando, salvando su opinión ante pi sileu-
cio de la Cámara, contestaba al doctor COI'tPS, sost euieurlo 'I'!"
el art, iJ(iO-l: no tiene la extensión I¡Ue SI' le pretendía dar
y las razones en qne fundamos psta opinión son en síutcsis:
-144-
1.0, pOl"lple eu el terreno de los priuci pios
tramos una razón jurídica suficiente para extender la pre-
sunción de simulación á todos los contratos onerosos y
menos, cuando esa presunción es et d« [ur«.
Nos explicamos (lne la presunción se establezca para. los
casos en (}lle la forma misma del acto indica el propósito
de fraude á la ley y hace desconfiar necesariamente de su
sinceridad: pero no, tratándose de otros contratos en qne,
si hay la posibilidad de la simnlacióu, el (ple ésta exista
no puede ser evidente ni mucho menos. No insistiremos
sobre este punto y nos referiremos á los ejemplos que
cita Machado y hacen resaltar las absurdas consecuencias
(Iue resultan de admitir la presnnción extendiéndola á
todos los contratos onerosos, porqne las presunciones lega-
les exigen, no sólo la posibilidad, sino también la proba-
bilidad : más aún, cuando ellas 110 admiten prueba en contra
deben responder á, una casi certeza. La simple posibilidad
de simulación en algunos casos, no basta para establecer
mm presunción general: los perjuicios económicos que de
tales situaciones pueden resultar son demasiado serios. En
cambio, annqne la ley no traiga la presunción, siempre
queda á los herederos la prueba de la simulación para evi-
tarles los perjuicios (Iue de ella podría resultarles,
2." Qne siendo.en nuestro entender.científicamente inacep-
tablo, pi principio de qne deban et de JU1'l' presumirs«
simulados los contratos onerosos hechos por una persona,
con sus herederos la clH'sti()n SI' nos proscutn
-J4:-)-
en estos términos: ó damos al texto del arto H(iO-l una
iuterpretaciéu racional, científica, que es la de la ley tille
corno autecrdeute cita la nota del artículo, y para eso
nos basta reconocer que hay un término equivocado .Y que
está de más, () bien, porque otra parte de la nota parecl:'
indicarlo, se niega el derecho á suprimir esta palabra
aunque.
3.° Porque la supresión de la palabra au.uqu« nos parece
impuesta por la regla de derecho de (!'Ie las palabras de
la ley deben tener algún sentido: en este caso no lo tiene:
porque si la palabra contrato» SI' toma en su significado
más general, es plenamente inútil el aunque, en la cláu-
sula de qne forma parte, y si sólo se aplica á los gratuitos,
se llega al absurdo que hemos hecho notar antes. Por otra
parte, 110 tenemos escrúpulos en admitir que es una pala-
bra puesta erróneamente, porque, como dice :'IIachado, hay
en el texto otros errores (lue prueban la ligereza de tra-
ducción.
4.° Porque así como el principio jurídico de <lue las
palabras de la ley deben tener algún significado, nos lleva
lÍo admitir <iue la. palabra aunque del artículo H(¡04 sólo por
nn error <le traducción existe, él nos conduce, en cambio, á
admitir que las palabras « sea cou ('al'flo de una renta cita-
licia ,; con reserc« de u.>íllf'ntdo» deben tener un signifi-
cado y ese significarlo no puede ser el que Cortés preten-
día darles, porque serían entonces un pleouasmo inútil,
sino el que la tradición. la ciencia, y el mismo modelo indica.
-14(j-
La palabra altuqlte, sin decir nada, molesta tona intr-r-
pretacióu, la extensiva y la restringida, IH'ro el resto de
la cláusula tiene un significado lIi.·;fór;c(), diríamos, ¡, cómo
no dárselo?
G.O Porque nos parece (}lIe la nota no es, ni con mucho,
decisiva en un sentido ¡') en otro, aparte de (}l1e no cree-
mos deba recurrj rse á. la nota para saber lo (l'U:' la ley
dice, cuando ella está. perfectamente clara.
1;.0 Porque creemos, cou J[achaoo, que no puede invo-
carse jurisprudencia. en el sentido exacto de la. palabra,
pues sólo se ha resuelto un caso, y ese, con una argumen-
tación tan pobre, (jue no vacilamos en creer (lue si se pre-
senta otro, la solución no podrá ser la misma.
LXXX.-La ley, pues, presume que hay verdaderas do-
naciones, en lo ( j l H ~ el causante hubiera entregado lío un
heredero forzoso, por un contrato en el cual se le consti-
tuye una renta vitalicia ¡') se reserva el usufructo de los
bienes dados.
Siendo, pues, verdaderas donaciones para la ley, f:'S indu-
dable flue, así como estúu sometidas lí reducción, su va-
lor debe ser computado en la masa de bienes sobre la. cual
se determinará la legit.ima.
LXXXI.-¿Qué condiciones son necesarias para (jue se
, rata de un caso de aplicación de 1.1 presunción legal? s('-
gún el arto ij(jO...., son cuatro:
-147-
1.0 que se hayan transmitido bienes con rpspr\"a dp usu-
fructo ó con cargo de una renta vitalicia.
2.° fIue esa transmisión SP haya hecho ¡L lino de los he-
rederos forzosos.
a.O (lue sea un heredero forzoso quien invoca su aplicación.
4." que ese heredero forzoso no haya consentido en pI
contrato. Examinémoslas,
L X X X I l . - ~ l . " coudiciúu: Se explica, por(lue como hemos
visto, sólo en esos casos la situación SI' ofrece con tale-
caracteres qne se impone la presunción. Una cuest ión qlW
puede presentarse, es la de si es necesario que la reserva
del usufructo ó de la renta vitalicia se haya hecho en favor
del donante mismo (') es indiferente qne se haya hecho en
favor de un tercero.
Nos parece que en cuanto al caso de reserva de usu-
frncto, tal como está redactado el articulo, no sería de apli-
cación sinó cuando el usufructo queda para el causante,
Dernolombe manifiesta ciertas dudas: no creemos, sin
embargo, qne pnedan existir: para qne la solución se exten-
diera al caso de establecerse el usufructo en favor de un
tercero, la ley debía rlecir: «con reserra de Il.-:I//'rttcfo Ó cons-
fitlldón de éste e/l [acor d« 1/11tercero»: Ahora, si en el terreno
legal la solución que se impone es esa, en el de los prin-
cipios no puede ser la misma. En efecto, las mismas ra-
zones de desconfianza que hacen nacer la presunción legal
en un caso. existen en 1'1 otro; á caso ¡,no es un medio de
-148-
hacer una donación. ciar el bien á. un hijo, coust.ituyendo
el nsnfruct o en favor de UIL u.nciano de noventa años? peor
aunque si el donante se reserva el usufructo, p0r<Iue ni si-
quiera gozará él del producto de ese usufructo.
En cuanto al caso de renta vitalicia, la ley misma no
distingue en sus tprminos, En la doctrina Sf' han maní-
f'estado dos opiuioues: unos escrit.ores. como Marcarlé y
Coin Delisle, creen que la regla no os aplica lile, por dos
razones: 1." por a.nalogi» con lo dispuesto por la If'Y para
f'l usufructo y 2." pOI''(ne faltan razones para extender la
solución: no nos parecf'n de fuerza los argumentos: en
cuanto al primero, diremos (Iue f'1I un caso la ley distingue
y en otro no, en cuanto al segundo, hemos visto que no
tiene fundamento. Por estas razones creemos, aceptando la
solución de Demolombe, que es indiferente se establezca la
renta vitalicia en favor ele un tercero () del causante. (1 )
Otra cuestión, ..s la df' si sería aplicable la solución
cuando, además de la reserva del usufructo () de la renta
vitalicia, se recibiera un precio. No entraremos en la
cusióu que al respecto se snseit« entre lo escritores, pnes
«omo Sfl comprende, cahen las opinioues más diversas, Nos
parece (pte la unis jurídica ('s la dI' I>emolomhe ¡:! I acep-
tada por la Corte de Casaeic)n, .Ypor Laureut. (:1.1 EIL tales
actos hay dos partes: una eu (pH' el «qui valeute ('s
precio, y siendo perfectamente onerosa, ILO (hí lugar :í
(1/ )0:11 vrmt.rn MII.. ll1l,ln, T. !'.l"í".II1.1
T. I!J, X.
(:1, T. 1:l:1.
-14fl-
presunción alguna: otra, que compreurle el resto dr- lo darlo,
en que lo que se recibe en cambio es UH usufructo () renta
vitalicia y entra eu 1ft disposición del artículo H(i04. Lau-
rent contesta la objeción que podría hacerse, de que se
divide un acto (lile por su uaturaleza es lIIlO, diciendo que
la división resulta de la intención misma del causante, que
la ley, en ese artículo, se reduce ¡í, interpretar.
LXXXIII. - z» ('olldi<'iólI: Debemos hacer prr-seute qllf'
la ley dice leqitiu,» y na Ieqitimario. Sill embargo. no va-
cilamos en exigir quP se trate de 1111 heredero forzoso. EII
efecto, el mismo artículo Sfl clIl'arga de decir IIlle, cuando
habla de heredero legítimo, «nt ivude referirse ¡í los for-
zosos, cuando ell su última parte agn'ga: « •• , esta colacián no
potlr« ser de'll/alU/ada po/' los heredero... legíti/l/os 'lile hllMe-
sen ('o/l.';('lItido 1'11 la f'lIageI/O('iólt .'! 1'1/ /lil/fll/lt caso ]Jo/' los
que no teuqau destillada }Jo/' la le.'! un« po/'('iúll legifi/l/(/».
Es esta, también, la opinión de Machado.
LXXXIV. --.'J." ('o/Uli(';,íll: Resulta del artículo mismo y ¡í
su respecto no creemos puedan presentarse dificultades.
En efecto, si la ley crea esa presunción para salvar el
sistema legitimario, es indudahle lllW sólo puede invocarla
quien tenga el carácter de heredero.
LXXXV,-4.
n
cotulicián : Desde que se trata de una pn'-
sunción de fraude, es claro que si los mismos interesados
en reprimirlo han dado Sil couseutimieuto, 110 podrán pedir
-];JO-
posteriormente (PIC se anulen esos actos. Desde lJue se
trata de la renuncia á un beneficio concedido por la ley,
es lógico que el criterio debe ser restrictivo: no quiere
decir esto, sin embargo, que 110 sea posible la aceptación
tácita, sólo (¡ue, en tal caso, los actos de que ella se in-
duzca deberán ser claros y evidentes. Es esta, también, la
opinión de todos los autores franceses.
Por lo mismo (Jlle los actos de una misma persona no
pueden influir en los derechos de otro, es claro que la
aceptación del acto. por 11110 de los heredero!', no impedirá
á los demás invocar el artículo 3604.
LXXXVI.--Hemos dicho <¡ue, en principio, sólo las dona-
«iones deberán tenerse en cuenta; es evidente, entonces,
f\Ue para nada deben considerarse los actos á título one-
roso. Sólo una excepción tiene el principio, la hemos
visto: el de ciertos contratos onerosos que la ley presume
gratuitos sin admitir prueba en contra, por haberse hecho
entre personas ligadas por un vínculo de parentesco q1\('
las convierte en herederos forzosos.
LXXXVII.--No basta, sin embargo, <\UC un acto pre-
:,pnte los caracteres aparentes ( h ~ á, título oneroso para que
deba, de cualquier modo, respetars« por los herederos.
La ley no puede pretender <¡u(' }Il'rmanezcan en la iuac-
«ión, cuando se trata dC' un neto simulado; en C'ÍP(·to, elln
(la la acción do reducción contra las donaciones: ahora
-lfll-
bien, por el hecho ele 'iue un acto aparezca, por virtud
ele una simulación, como lío título oneroso ¿deja por eso
de ser en realidad una donación? es, pues, evidente. '1""
tratándose de actos á títnlo oneroso. queda siempre á lo,",
herederos la acción de simulación. Es claro, también,
que, aplicando los principios (Iue rigen esa materia, para
probar la simulación podrán recurrir 10:0; herederos á cual-
quier medio de prueba.
LXXXVnL-Hemos dicho que deben computarse para la
formación de la masa todas las donaciones (¡ue hizo ('11
vida el causante; ahora r:deben excluirse aquellas dona-
ciones en que los bienes donados se hall destruido, sin
culpa del donatario ó de los terceros detentadores lí. :0;11
nombre"? es esta una solución que se liga uecesariamentr-
al principio que admitiremos, al examinar la cuestión rela-
cionándola con el orden en tple la reducción se opera,
De acuerdo con ese principio. creemos que no deben com-
putarse las donaciones cuando los bienes objetos de ellas
:0;(' hayan destruirlo por caso fortuito, 'lue hubiera O('U-
rrido del mismo modo permaneciendo la cosa en poder
del causaute.
LXXXIX.-Otra cuestión que puede presentarse, es la
ele si deben ser computadas las clonaciones cuando, ('011
posteridad, los bienes objeto de ellas hayan vuelto al patri-
monio del causante. La cuestión es de fácil solución v
-lñ2-
ni siquiera se discute cuando las cosas han reingresado á
título oneroso: la donación existió: hubo una disminución
del patrimonio; salieron de él bienes (j\H> de otro modo
se encontrarían en él: es cierto que esos bienes han vuel-
to: pero no puede decirse que con eso se haya compen-
sarlo la primitiva disminución, desde que el reingreso de
ellos: siendo por un título oneroso, habrá exigido la entrega
de una prestación.
Pero, en cambio, cuando se trata de un reingreso l\
título gratuito: se ha disentido si la donación debe compu-
tarse. La hipótesis puede subdividirse en dos casos bien
diversos:
1.0 La donación en cuya virtud se produce el reingreso
de los bienes es hecha, no por el primitivo donatario: sinó
por un tercero: este caso nos paree(' que no puede ofre-
cer dificultades; no debe tomarse en consideración el
hecho de fJue los bienes que se reciben sean los mismos
que antes se donaron á otra persona. si lo (Jne se busca
es la determinación do lo (1'le hubiera constituido la for-
tuna del causante, sino hu hiera hecho donaciones, no
vemos por qué deba distinguirse. sl-'gún l¡ne, las donaciones
f 1 ' H ~ á su vez recibe, estén formadas por los bienes que él
donó á otro; para admitirlo, sería preciso probar algo im-
posible: que no se hubiera recibido la donación de ese
tercero si á su vez no se hubiera hecho una donación á
otra persona.
2. o El reingreso de los bienes se produce por virtud de
-153-
111111, donación lJue se recibe de la misma á quien
se donaron esos bienes, Es eu este caso qlle la discusión Sí'
ha producido. Demolombe (1) sostiene 'lile e11 este ('aSO
no deben computarse los bienes ()lW donaron, aceptando
la jurisprudencia establecida por el parlamento de Pro-
venza y contra la opinión general de los antiguos escri-
tores de Derecho y demás tribunales.
No entraremos analizar los argumentos del ilustre
jurisconsulto, pero lim-emos 11l'C'sl'lIte que 110 encontramos
en ellos toda la precisión y IClgil'il que caracterizan e-u
general las opiniones de Demolombe. Por una parte cit a
IIn argumento de carácter puramente moral, (PW no cree-
mos tenga fuerza contra un muuduto de la ley: enseguida
insiste en esta observación: en que un mismo bien Sf'
computa dos veces, y llaman tÍ eso uu feuónu-uo de mila-
grosa multiplicación, queriendo olvidar qlle no es el bien
lo que se computa dos veces, poniue una vez se toma ('U
cuenta el bien, al determinar el valor líquido do la hf'-
rencia y en la otra lo que so toma. es el redor de 111/(( dOI/((-
dtÍlt que se hizo por PI causante, sin pn'ol:nparse para
nada si el objeto de ella es 1111 hieu (pIe ha vuelto á
ingresar al patrimonio, el es otro bien cualquiera: y por
último, también olvida (PW la. ley ordena <Igrpgar el valor
oe las donaciones (iue hizo el causante y que, para apar-
tarse de la. regla, se necesita IIn tr-xto IJlle no existe y no
basta una razóu de moral.
-1f>4-
aceptando la opinión que Durauton sos-
tuvo en Derecho Francés, qUf' 110 hay por qué no compu-
tar esas donaciones, allllljue disentimos del sabio escritor:
en Imanto creernos I!ue el principio general no permite
tampoco excepciones dentro de su aplicación al caso.
didlO (PW debe calcularse el valor de
las donaciones. para agregarlo al de los bienes liquides de
la herencia. Pero, como «l valor de bienes que se donan
puede haber variado. ('s necesario determinar el momento
en (plP dr-ben considerarse psos bienes para hacer el cál-
culo de sil valor.
En nuestra legislacilin tenemos texto ex preso: el art.ículo
;Jlill:¿ dir-o: « Al ralor liquido dt, los hit,lIt's hereditario« st'
arll't'!lal'lÍ el 'l'!" truiau la» danacioue« ril'l nusnu) tentador al
til'lIljJo I'/l 1///1' la» hizo..... ,). nuestro Código, apartán-
dose de lo 'Ine dispone el art.ículo !);¿;¿ dd Clidigo Fran-
cés, obliga tÍ cousiderur, no pi momento dI' la muerte del
causante, sino .d 1ll0lllPIÜO de la donación.
¿Tiene razlin de ser la innovación (h: nuestro Código?
Creernos 'l1IP- no Y que se ha hecho mal al copiar textual-
mente J¡IS palabras del artículo correspoudiente del pro-
yecto de Barda Goyena, En efecto, si lo que se busca es
rr-coust.itu ir fict.iciarnente el patrimonio (pie hubiera tenido
1·1 causante si 110 hubiera hecho donaciones, es algo evi-
dente (JlW ninguna fórmula f'S más exacta (pie la del Dore-
cho Francés: cousiderar pI ost ado de los hienes en el momento
·-]5;:)-
de la donación .Y el vuior 'lue le:-; corresponderia, según (':-;p
estado, en el momento de la muerte del causante, En efecto,
lo Ilue puede decirse IJlte hay dp menos en el momento
ele la muerte del causante, no es, seguramente, lo 'lue los
bienes donados valían cuando se donaron, sino lo Ilue valen
en ese momento. En cambio, los bienes donados pueden
haber cambiado de estado .Y PS indudable, por lo mismo,
que el estado IJlle se dehe cóusiderur para hacer el cálculo
('S sólameute aquel lJue tenían al hacerse la donación.
Hea como fuere, tenemos texto I'xpn':-;o y debemos res-
petarlo: si él es malo, en cambio surge de las palabras de
la ley una excelente consecuencia 11ue tendremos ocasión
de considerar, es, 'lile para nada intervienen en la reduc-
ción de las donaciones los frutos ó intereses que los bie-
nes donados hayan producido al donatario, desde el mo-
mento de la donacióu. hasta la muerte del donante,
Hin embargo, si es esa consideración la Ilue se 11<\ tenido
en vista al redactar ('1 artículo, no la creemos suficiente
para fundar la modificación, lmes cabían otros medios de
obtener el mismo resultado,
Sen'ió" quinfa
- XCI. Fornuuln la musu. la Iijacióu dI' la I'''; IIII:l
simpl« opernr ión 1I1'itlllt'til'lI, 1'11 '1111' ,.;<' d"II(' t!'IW\' <'11 vistn 1'1
¡:?;1"I1l10 y linea dI' los 11I'l"l'd1'1"0,.; Iorxosos, - XCII. Detr-rmiundn
In porr-ión dispouihl«, pal"a suhor si hay ;. In ,H"'i,',u dr-
I',·,hll'('i(·,u, hnv '[111' dr-tr-rmiuar 1'\ monto d<' las libora lidudos dr-l
-156-
"'1II"alll,', - Xt Tl I. E" IIlIa "II""lilÍlI 1II'('\'ia la dI' la iuiputuvión
d" ""11" 1¡1,"l'aliolad"", 0-' XCIX. ;. libcrn lidudes se imputan li
la porrion ,1¡"polI¡"h<J - XC\', ;. Qué donaciones SOIl imputables
i, In d" los IlPl'edel'os:" - xcr!. El "I\SO especia l del
urt.iculo Hlill-l.
XCI. --Agregado al valor líquido de los bienes dejó
¡í Sil muerte el causante, el 'ple tenían las donaciones
cuando las hizo, y, salvo el error que implica el momento
'lile la If'Y considera para calcular ese valor, tenemos lo
(lile la Ip.v reputa hubiera constituido el patrimonio del
causante, en el momento de Sil muerte. Determinada esa
masa, la fijación de la legítima de los herederos y de la
porción disponible, es una simple operación aritmética. Es
c-laro !JIW ddw considerarse la calidad de los herederos
forzosos. 'lile, según la linea ," grado, la legítima
«amhia. Así, si supusiéramos (lile la formación de la masa
nos da IIn valor de toÜ.OOO pesos, si hay hijos, lu legítima
será de HO.OOO pesos y la porción disponible de pe-
sos, de acuerdo COIl el art.ículo si s(',lo hay aseen-
diente, será la legítima de tili.lilili,lili pesos y la porción
disponible oe aa.aaa aa pi-sos. et c.
XCII. -Dderminada la porción disponible del tostador,
no es difícil saber si la legítima ha sido (; no afectada
por las liberalidades del causante, En efecto, todo se redu-
cirá ¡Í, ver si las liberalidades de pste exceden ó no de la
porción disponible, Habrá, qne formar una masa de
las liberalidades del causante.
-1;')7-
XCIII. - Hay: sin embargo, una operación previa 'l\W
tiene especial importancia. EII efecto, 110 todas 111:-; libera-
lidades del causante deben avaluarse para contestar si 1.\
afectación existe por virtud de ellas, PIIPS hay liberalida-
des (Iue deben considerarse como un adelanto á. cuenta df'
lo que á los herederos corresponde corno legit ima y otras
que son disposiciones de la porción disponible. Es esta
operación previa la g l H - ~ se líamil imp"f(feiríll d" lo ..; libl'l'o-
lidade s,
Lo que hemos dicho antes. sobre el carácter de las libe-
ralidades, nos permitirá. resolver cuales deben imputarse
á la porción disponible y cuales á la porcióu }('gítima del
heredero.
XCIV, - Veamos, como consecuencia de est e punto dt,
partida, cuales se imputarán á la porción disponible:
1,0 Las donaciones l]1Il" f'1 causante huhiera hecho á pf'r-
sanas extrañas á la SUCl"SiÓll: la razón es de evidencia:
desde que tales personas no tienen una porc-ión legítima,
es axiomático 'lile mal puede hablarse de imputación ¡í la
legítima.
2.0 Las donaciones hechas á parientes 'l\W reunen por
su línea y grado las condir-ioues necesarias para ser herf'-
deros en el caso que SP SUpOIH'. pero 'lup renuncian á la
sucesión. () son excluidos dp ella por virtud de su indig-
nidad ó de una desheredación. En efecto, para la situación
qne nosotros' examinamos, tales lHWSOllllS no tieueu If'gí-
-1:;8-
tima, desde (IIle sólo 10:-: herederos, en ..1 sentido jurídico
dp- la palabra, la tienen: y por lo tanto, las liberalidades
fllle se han hecho á, tales persouas deben colocarse en la
misma situación (lue las hechas á extraños.
¡.J." Las lilx-rn.lidades hechas á los herederos qne son
llamados á la sncesióu forzo:-:a'y aceptan, siempre que se
hubieran hecho con cláusula de mejora: en efecto, el can-
-aute puede donar, estableciendo expresamente qne la
donación se estahleoc con dispensa de la colación, y eu
tal caso, contra la presnuciún 'lue establece el artículo 3471i,
dI' 'lile toda donación, entre vivos, hecha á favor de un
heredero forzoso se considera como una anticipación de
su porción hereditaria, hay (lne admitir qne él ha querido
mejorarlo «on relación it SIlS coherederos y también debe
colocarse esa donación en condiciones iguales á las hechas
en favor de un extraño. Observaremos qne, según el
art.ícnlo ¡HH.J., la rlispeusa de la colación sólo puede hacerse
ClI el testamento.
XCV.-Hemos visto qué donaciones se imputan á la
porción disponible; por excepción, es fácil saber cuales
deben imputarse á la porciéu legítima de un heredero.
Serán las donaciones hechas á un heredero forzoso si u
cláusula de mejora.
En tal caso, será de aplicación el art.ículo i347G, (1'11'
eousirlera tales donaciones como 1111 anticipo de la cuota
correspondiente al heredero forzoso.
-15!-l-
XCVI.-I<:l artículo ¡j(j04, sienta, respecto de determinados
actos, la presunción de qne ellos 8011 verdaderas donaciones.
sin admitir prueba en contra. Ahora, los bienes (Ine 1'01'
ellos reciben los herederos forzosos, parece <¡ne debieran,
como toda otra liberalidad hecha á 1111 heredero forzoso,
no habiendo cláusula expresa de mejora, imputarse ¡í Sil
porción legítima. embargo, no es esa la solución de
la ley, pnes el articulo Hlj04: ;IOS dice C}lU" el valor de esos
bienes será imputado sobre la porción disponible del can-
sante, Sigue, en esta parte, al articulo !IIH del Código
Francés, al pie de la letra.
t.Qué razones tiene la ley para establecer esta desviación
011 la aplicación de los principios'? Los escritores franceses
han dado esa razón: (1) es indudable <¡ne, en algún caso, la
presunción de la ley puede llegar ¡í ser excesivumeut«
rigurosa, por tratarse de un acto verdaderamente oneroso:
la ley, no pudiendo admitir la prueba en contra de sus
presunciones, adopta el término medio é imputa tales
li beralidades ¡í la porción disponible. « atenuando así, como
dice Demolombe, por la. indulgencia de ('sta presunciúu de
mejora, lo <¡ne la presuuciún dI' podía teru-r
de rigor l »
Agregaremos, IIne si en algúlI caso la presunción de
mejora tiene razón de ser, es en este: eu dedo, (.no resulta,
á caso, del mismo raciocinio <¡lIe la Il'Y emplea para prp-
sumir la gratllidad eu esos actos? Indudablemente: si la
-160-
ley reputa gratuitos esos actos, es porque entiende que se
ha. querido mejorar al heredero mediante una simulación
de acto oneroso; la ley, pues, debe ser consecuente consigo
misma,
SnIAllJo.-XCVlI. Resuelta la cuestión de' la imputación, todavía
pueden presentarse difieulta<le,.;.-· Li br-ra lidudes cuvu valuneióu
es imposible por su nnturnlr-za mi,.;ma.-XCVJII. Caso del legado
de usufructo ó renta vitalicia.i--Bisteinas presentarlos pllra resol-
\"C'rlo.- Solución df'1 nrt íeulo HfiOH.-XCIX. Difi('ultad que p"e-
sentn el urt iculo )\l¡O:I.- Sistf'mas presentados para resolverla.i--
Solueión en nuestro Derechn, - C. Caso (Ipl de 111 milla
propiedad. - el. Dificultudo» que el artículo afioa puede ofrecer
en su aplicación práctica.i--Holucionos. - ClI. Sahiemlo 1(llé lihe-
rn lidndes se imputan ÍI la y cómo se resuelve la valun-
oión eu eso>l l'asos dudoso... es fÍleil determinar si 111 legítima
estÍl afectuda. Si lo f'Stll, hahrÍl lugar ÍI la acción de reducción,
XCVJI.- No hasta haber resuelto qué liberalidades
dehen imputarse á la porción disponible, para decir si está
,í no afectada la. legítima, y l'sto por la sencilla razón de
(¡ue hay ciertas liberalirlades «¡nI', por virtud de su natu-
raleza misma, son de imposible e) casi imposible valuación:
tal sucede en el legado de usufructo hecho por una persona
(¡ne deja á sus hijos la mula propiedad de los bienes, En
«fecto, ¿ccímo decir, en tal caso, precisamente, si ese usu-
Iructo legado importa c') no una cantidad qne exceda de>
la porción disponible? para ello se necesitaría la valuación
dc" dClJ'(·dlO, y sabemos '(\ti', siendo (.'¡ usufructo un dl'I'pcho
-1Ii1-
que en su existencia misma está subordinado lÍ la vida de
su titular, mal puede saberse cuanto durará, y eu conse-
cuencía, desde qne de su duración depende su valor, <¡ne
está representado por los frutos qne periódicamente da t'l
bien, cual es ese valor.
y lo que pasa con el legado de usufructo pasa en el
caso de legado de renta vitalicia. <'1 de la nuda propiedad,
dejando el usufructo á los hel:ederos forzosos.
XCVIII. - Empezaremos ocupándonos del caso de 11'-
gado de usufructo, haciendo presente t¡ne, por ser abso-
lntamente idéntico el caso de legado de renta vitalicia,
las soluciones qne demos le son aplica bles, en el terreno
de la doctrina y dentro del texto legal.
Ante la dificultad de hecho, de determinar el monto del
valor del usufructo, se han propuesto para resolver el caso
tres sistemas: ( 1 )
1.0 El heredero debe cumplir el legado de usufructo
desde qne, en la linda propiedad que 1(' queda sobre la
porción disponible, encuentra una indemnización á la r('s-
tricción que el usufructo constituido sobre los bienes com-
prendidos en su legít.ima importa. Este sistema nos parec!'
inaceptable, pues evita la dificultad arbitrariamente i.Cluiéll
puede asegurar, en efecto, que la pretendida indemnización
es suficiente.
-Hi2-
2.
0
El usufructo If'!gado debp reducirse á los bipnes de
la porción disponible. En este sistema, se considera como
dos cosas independientes la nuda propiedad y el usufructo,
y se argumenta así: df\ la nnda propiedad no se ha dis-
puesto, luego, para nada debe hablarse de ella; en cuanto
al usufructo, sólo ha podido disponerse de 1," porción dis-
ponible, luego, el usufructo lpgado debe reducirse á esos
Iímites. Este sistema, como dice Laurent, e)muy favorable
á los reservatarios, hiere el derecho del disponente: en efecto:
es cierto que la disposición del usufructo de todos los
bienes podría afectar la legít ima, Iwro también es cierto
que, si se rtlduee á los bieues de la porción disponible,
quedándole por otra parte al heredero la nuda propiedad
de la porción disponible, éste recibe un exceso sobre su
legítima, de donde resulta una situación curiosa; se reduce
una disposición del causante. y sin embargo, queda la nuda
propiedad dI" la porción disponible aprovechando al here-
dero.
La arbitrariedad de la solución es evidente.
a.
O
El heredero tiene opción para cumplir el legado en
la forma establecida por el testador, (), en caso que 11"
parezca excesivo, dI" abandouar!e al legatario en plena
propiedad la porción disponible. Es este el sistema adop-
tado por todos los escritores franceses modernos y por
el Código Francés en su art ícnlo !H7.
Nuestro (;()digo, en el art.íeulo aliOa, también udhio re
-lIi3-
á este último sistema al decir: «Si la testamen-
taria es de u/twmlrlteto ó di! uu« reui« citalici«, ('u.'/oca/o)'
exceda la cantidad c!i.'1ponib!e pOI' el testtulor, 10.0; herederos
leglti1llo.'1 t('mlrd/t opciáu ti ejecutar la c!i.'lpo.'lÍl"itJ", testtnneu-
taria, ó d ('Idl'('!/aI' al /wl/('/iciac!o la caut idtu! disjJollilJ!e».
¿ exacta la solucióu legal A!'i lo creernos, porque ella
consulta los tres puntos ,-"ista lJue deben tenerse pre-
sente, y son: el interés del heredero, el del legatario y el
respeto á la voluntad del causante.
Se consulta el interés del heredero, en cuaut o éste tiene,
en principio derecho 11. su porción legitima, y entonces la
ley le dice: () tienes la creencia eh> que el legado de usufructo
afecta tu legítima, y entonces quedas libre con entregar
la propiedad plena de la porción disponible (') crees que
no excede de ésta, .r entonces, si lo prefieres, puedes
cumplir la disposición tal cual ha sirlo r-stablerida.
Se consulta el interés del legatario, en c-uanto el heredero
('1 cumple el legado C') le entrega la porción disponible,
(lue es todo lo que un legatario puede pretender.
Por último, se respeta la voluntad del causante en los
límites (Iue la misma ley seüalu á sus facultades disposi-
tivas, porque Cl bien Sp «nt rega al legatario .,1 usufructo
como él lo había querido (') bien se le entrega todo aquello
(¡ue, dentro del sistema legal, podía haberle dejado.
Tenemos, pues, una disposición irreprochable en principio.
XCIX, - Sin embargo, tal como está redactado el ar-
- Hl4-
t.ículo 'l(jOB, presenta dificultad seria. Efectivamente.
si la solución del artículo es fundada, corno hemos visto,
esa opción qne se da al heredero debía tenerla éste en
todos los casos; sin embargo, el artículo 360H dice: «Si
la disposicion testamentaria e» de un tt.<;tt(l'ttcto Ó de 1t11ll
renta vitalicia, CUYO VALOR EXCEDA LA PORCIÓX DISI'ONIBJ.E pon
EJ. TESTADOR..... » y estas valabras últimas, copiadas del ar-
t ículo 917 del Código Francés, reproducen en nnestro Dere-
cho la cuestión de saber cómo deben entenderse y si ellas
significan, como aparentemente resulta, qne la opción sello
corresponde al heredero cuando el valor del usufructo (l
renta vitalicia excede de la porción disponible.
Tres opiniones se han sostenido en Derecho Francés:
1./\ Qne lo (pIe el artículo quiere decir es, que para que
el heredero tenga la opción, debe previamente probar que
el valor del usufructo ó renta vitalicia excede de la por-
ción disponible. (1)
Tal sistema parece á la mayoría de los escritores inadmi-
sible: significaría, según ellos, traer la misma dificultad
(iue el artícnlo trata de hacer desaparecer.
Si para qne el heredero tenga esa opción es necesario
el cálculo del valor de la liberalidad, quiere decir qne,
hecho ese cálculo, la opción del art ículo sería simplemente
absurda, ponIue si la misma II'Ycrea el derecho de opción
para evitar el cálculo de ose valor, (pIe repnta imposible
¿cómo lo exigiría para poder ejercer la opción?
(1) XlI-N.11;\!.
-lG5-
2.
0
Una segunda opinión (1) sostiene que el heredero, en
todos los casos, tiene el derecho de opción y que, cuando
la ley habla de calor que exceda la porción disponible,
no pretende, seguramente, el cálculo exacto de ese valor,
que es lo que justamente trata de evitar en el artículo,
sinó que se refiere á lo que al respecto juzgue el heredero
mismo. Esta opinión, que es exacta, parece,
se dice, algo violenta en el sentido de que no explica las
palabras que la ley emplea. Sería correctísima si el C(')-
digo dijese, como el proyecto de Garda Goyena, «cuando en
opinión del heredero e.cceda su ralor de la porción dispo-
nible». No es completamente satisfactoria ante nuestro ar-
tículo 3603.
3.0 Una última opinión, aceptada por la mayoría de los
escritores, entre otros por Mourlon, Demolombe, Marcadé, etc ..
sostiene que el artículo en general da la libre opción al he-
redero y que las palabras «(;U.'I0 ralor exceda de la ]Jor-
eián di.o;poni"'(}» sólo implican exceptuar un caso: aquel en
que el usufructo estuviera establecido sobre bienes cuyo
valor no exceda de la porción disponible, excepción que se
explica porque en tal caso ¡.cómo pretender que ese usu-
fructo, que nunca puede valer tanto como la propiedad
plena de los bienes sobre los cuales se establece, excede,
sin embargo, la, porción disponible?
Entre estas tres formas d.' explicación del artículo,
creemos, ¡\ pesar de todo, exacta la segunda, y (lue el
(t) 'l'rol,lonl: '1'. JI, N, 'll1rl.-DUI'Hnton ')', VIII. N. !Mil.
~ l ( j ü -
móvil del legislador ha sido dejar la opción al heredero
en todos los casos.
No 1l0S parece aceptable el primer sistema, porque la
mayoría de las razones que lo fundan, y que Lanrent de-
sarrolla brillantemente, no son aplicables á nuestro derecho,
porque SI' refieren ¡í, las disensiones del Consejo de Estado;
y en cambio, puede en nuestro Derecho objetársele, lo mismo
que en Derecho Francés, cou esta gran razón: que esa in-
terpretación está reñida COIl el fundamento mismo del ar-
tículo. Observaremos, siu embargo, que si se acepta el ri-
gorismo de entender la ley al pie de la letra, debe lle-
garse al sistema de Laurent,
Tampoco nos satisface el último sistema, porque ni le
encontramos base eu la forma de redacción del texto, ni
tendría este, en todo caso, razón de ser. EIl efecto, r:para
qué exceptual' del derecho (h· opción el caso en (¡ue el
usufruct» se establezca sobre hienes comprendidos en la
porción dispoui hle ? Las palabras de la ley, suponiendo, lo
que no parece ni mucho menos, que dijesen eso, serían algo
inútil: porque ¿(jlu: mal puede traer pal'H el legatario el
(¡ue en vez de dejarle sMo el nsnfructo, le entreguen en
plena propiedad toda la porcióu disponible r El único (pIe
puede resultar perjudicado es el heredero mismo, y de ese
110 debemos ocuparnos porl(lw (:1 es el único juez de su
opción.
Nos queda 1<\ segllllda opinión. Sc dice, corno hemos
visto, (¡ne ella es violenta en cuanto cambia el significado
-167-
de la frase en cuestión. Creemos: sin embargo, (lue en
nuestro Derecho: descartada la primera opinión: es la se-
gunda la que se impone como verdadera, con relación á
la tercera. Es cierto: como dice Demolombe, (pIe ambas
son infieles á la letra de la ley: pero en cambio, en nuestro
Derecho, hay otra razón: la (Jlle da la nota, para preferir
la opinión de D n r a ~ t o n y Troplong.
Efectivamente: si algún valor puede darse á las notas,
que no son ley, es el de antecedentes Miles para poder
saber, en caso de duda, cual es la opinión que ha tenido en
vista el legislador: los modelos en que se ha inspirado, etc.
y bien, si así procedemos en nuestro caso, encontraremos
que la nota del artículo a6ü3 cita á Troplong, y conse-
cuente con la opinión de este escritor, agrega: «la disposi-
ción testamentaria, creando un usufructo y una renta vita-
licia: no es reductible: pero si el heredero legitimo cree qu('
le es onerosa, tiene derecho para obligar al legatario á re-
cibir en su lugar la cantidad de que el tostador podía dis-
poner..... etc." y ante estas palabras ¿cabe dudar de que
la opinión que ha tenido el legislador, al redactar el ar-
tículo, es la que da la opción, en todos los casos, al here-
dero? (1)
C. -- Hemos visto cómo resuelve la }{'Y el caso de legado
de usufructo r> de renta vitalicia, á los que debe agre-
garse, como se comprende, el legado de un derecho de
-168-
uso .Y habitación. I':n cambio. nuestra ley, reincidiendo en
tilia falta del Código Francés, no resuelve el caso contra-
rio al del artículo HG03: el de un legado de nuda propio-
dad, dejando al heredero el usufructo ó una renta vitalicia
pagadera, por el legatario. Aquí, lo mismo que en el caso
(lue prevé directamente el artículo 31i03, se trata de un
legado cuyo valor, dependiendo de un hecho tan incierto
en cuanto á su producción, como es la muerte del legata-
rio, es de imposible valuacióu.
Ahora, ¿cómo resol ver la cuestión r En Derecho Fran-
cés, á falta de un texto expreso, se han sostenido las mis-
mas tres opiniones que, sobre el caso que prevé la ley,
existían antes de que esta resolviera la cuestión. No uos
detendremos en repeticiones inútiles, porque nuestra solu-
ción no puede ser otra que la qHe aa el artículo 3603 al
caso inverso: el heredero tendrá OPCi()Il, en consecuencia,
para cumplir el legado tal como lo dispuso el test.arlor ()
para entregar en plena y libre propiedad la porción dis-
ponible.
el. - Pero si la regla del artículo ;JliO;J al'arecp de apli-
cación fáeil cuando hay un solo heredero y el usufructo
legado es sobre todos ¡') parto de los bienes, no habiendo
otros legados, PI caso ptwde complica rso y presentar difi-
cultades prácticas, I!'W trataremos de resolver.
En primer Jugar, debemos suponer (jue haya varios here-
deros y entonces ¿á quién «orrespoud« la opción del ar-
-169-
ticulo 3GOH? (/t todos, conjuntamente, e) á. cada uno por S\1
parte? He han manifestarlo por los escritores la:-< opinio-
nes más diversas: Demolombe (') entre los escritores
franceses y Llereua entre nosotros, creen (¡ue es IIn der«-
cho divisible; cada heredero, según su opinión. é indepen-
dientemente de Ta actitud ( ¡ t H ~ asuman los demás, podrá
cumplir el legado Ó. hacer abaudono de la porción clis-
ponible. Otros escritores. en cambio, corno Duranton.
y Machado eut.re nosotros, sostienen que la opción
indivisible y que todos 10:-< herederos deben ponerse dI'
acuerdo.
Creemos (¡tw Dura ntou sostiene la verdadera tesis,
1'01' más (Iue su argumentación 110 es decisiva. Machado
presenta la cuestión perfectamente: en primer lugar, 1'1
artículo da la opción ti lo« heredero» y no tÍ cada heredero, y
en segundo lugar, la opción que da la ley ti los herederos, crea
[><\1'a el legatario la. posibilidad d ( ~ recibir ó la porción dis-
ponible () el legado de usufructo y 1'01' lo tanto (,c()mo
admitir una opción divisible, que le hiciera recibir el usu-
fructo en parte y en parte la plena propiedad de algunos
hienes? En efecto. la ley dice que los herederos tienen
opción entre ejecutar la disposición testamentaria, {l entregar
al beneficiado la cantidad disponible; pero no dice qlH'
esa opción pueda dar lugar ¡í la entrega de parte dr-l
usufructo y de la plena propiedad de la porción dispo-
nibles.
(1) '1'. IX, N. ~ r ...
-170-
Hemos supuesto el caso en clue el legado de usufructo
se haya hecho habiendo varios herederos; debemos, tam-
bién, resolver la hipótesis en (Iue se hayan dejado varios
legados, sean todos ellos de usufructo, sean los demás de
bienes en plena propiedad. Nos parece IIlH:' el caso no
presentaría dificultad eu cuanto á los herederos, éllos
siempre podrían. si creen (Ine el legado de usufructo excede
de la porción disponible, entregar esta al legatario. Cuando
la situación se complica, es cuando se considera la situa-
ción con relación á los legatarios en cuanto á la reducción.
Examinaremos el punto más adelante.
Otra cuestión interesante, es la que se presenta cuando
el legado de usufructo se ha hecho bajo una condición
resolutoria. En tal hipótesis, es indudable (Iue el derecho
de opción, por parte de los herederos, subsiste; pueden,
pues, entregar en plena propiedad la. porción disponible,
Ahora (,debe entenderse que la entrega de la propiedad
de los bienes disponibles está sometida á la misma con-
dición ~
!\Iachado, entre nosotros, ( I j cree que la afirmativa SI'
impone, agregando que no le satisfacen las razones que
Demolombe da en contra. Observaremos que el análisis
(Iue hace de la argumentación de Demolombe es incom-
J l ~ e t o . En efecto, el argumento decisivo, en nuestro en-
tender, es el clue se refiere al fin que se propone el mismo
texto legal, y ese lo examina dr-rnasiudo ligeramente el
-171-
doctor Machado. Veamos ¿qué es lo (lue la ley se propone
en el artículo es claro que evitar la dificultad de
valuación á (lue da lugar la naturaleza aleatoria, diríamos,
del legado; es por eso que la ley, como dice Dernolombe,
lo hace juez de la situación, le deja elegir. él el que.
juzgando que el usufructo puede durar tantos cuantos
MIOS, prefiere dar l,a plena propiedad de los bienes. En
nuestro caso, la solución t:'s ídéntica: es el heredero el (lIle
juzga, si bien tiene que considerar otro elemento aleatorio,
y es el llue la condición se cumpla ó no se cumpla, Cree
á pesar de todo, lple le conviene más entregar la porción
disponible, y entonces, cuando la condición posteriormente
se cumple (,con qué derecho pretendería invocar un hecho
Illle él tuvo en cuenta ó debió tenerlo al menos? Admitir
tal cosa sería crearle una situación admirable.
Creemos Ilue las razones llue da Machado no son, ni con
mucho, decisivas: 110 quiere decir esto que aceptemos la
solución de Demolombe y que crearnos Ilue en todos los
casos la entrega de la porción disponible es en plena é
irrevocable propiedad. ¡No! la opinión más exacta, en
nuestro entender, es que deben distinguirse en la hipótesis,
para resolverla exactamente, según que se considere la
situación con relación á los herederos llue hicieron la
entrega de la porción disponible, l')r-on relación á los cole-
gatarios.
cuanto á los herederos, nos parece <lúe se impone el
dar á la situación, liue por su misma voluntad se han creado:
-172-
el carácter ele definitiva. Hesl'cdo á éllos, la porción dispo-
nible ha pasado al legatario sin discusión alguna posible.
En cambio, cuando se considera la situación con relación
á los colegatarios, creemos (lue la porción disponible ha.
pasado al legatario del usufructo con la misma condición
llue tenía éste. En efecto (.cómo hacer (lue los colegatarios
puedan sufrir la existencia de un legado, que el efecto
retroactivo de la condición resolutoria hace que nunca
'haya existido? ¿,cómo puede exigírseles 'lue sigan sufriendo
una reducción (lue les impuso UlI legado que ahora resulta
no ha existido? En este caso, pues, con relación á los
colegatarios, debe considerarse que el legado, por el hecho
de entregar el heredero la porción disponible, no ha dejado
de estar sometido á la condición resolutoria.
Por último, haremos dos observaciones: la primera es
que no por el hecho de que reciba el legatario la porción
disponible, es decir, una cuota-parte de la herencia-e-deja
ele ser legatario particular en cuanto á las (leudas de la
sucesión; la segunda es, que los casos que prevé el ar-
tículo :Jll()(j, pueden presentarse, tanto cuando se trata de
un legado, como cuando se trata de una donación de usu-
fructo ó renta vitalicia.
(jII. _. Hemos resuelto las dificultades (Iue en cuanto á
la valuación de las liberalidades pueden presentarse.
Después de ello, todo se reduce fío una operación arit-
métiea: sumar las liberalidndes y ('omparar pI resultado
-173-
COll la porción disponible. Si las liberalidades exceden de
la porción disponible, habrá. lugar tÍ rednccióu : si no, toda!'
las liberalidades del causante !'c cumplirán, desde ([lw dejan
{t salvo la legítima de los herederos.
CAPÍTULO QCINTO
Ql'E \'ERH'J('A LA HEnUrrI(I:s' LAS
LIUEHALInAIlES IlEL rAUSANTF.
S('cción primera
SnL\ltlo-CIlJ. que seguimos en esta materia. Caso que
vamos Ú considerar en la sección primera.-CIV. ;,En qué orden
\"prifica la reducción de las donaciones? Principio fundamental.
Razones que lo explican.c-C'V. ;,('1'11110 se fija \n fecha dc las
donnciones':'-CVI. Caso dC' las donaciones entre CSP0>lOS,-CVJI,
('aso en '1U<' los bienes comprendidos en la donación que debe
reducirse han perecido sin culpa del donatario.-CVJIl. Caso en
'I1If" r-l donatario, ('u,\"a douación deljC' reduc irso, es insolvente.i--
('IX. Caso de las donaciones eondieionales.-CX. ;,Puetle el
tcstador fijar, por su sola voluntad, otro orden para la reducción
llf" las donaciones 'IUf" hizo en vida':'
CTIL--Nos parecf' IIlle, para explicar ordenadamente la
materia C)np trntamos, debernos eres casos
1I1lf' pueden presentarse y son:
1.° El causante sólo ha hecho donaciones.
2.° El causante sólo ha hecho legados.
3.° El causante hizo donaciones en "ida y á la vez,
el testamento ha hecho legados,
Empezaremos por ocuparnos en esta sección del primer
caso para desarrollar en las dos signientes las otras dos
hipótesis.
CIV.-Si habiendo hecho varias donaciones en vida el
causante, el valor de esas liberalidades excede de la porcióu
disponible. determinada en la forma que hemos indicado
en el capítulo anterior, hay lugar á reducción. Ahora ¿en
qué orden deben ser reducidas esas donaciones? Es esto
lo que debemos ante todo resolver.
Entre los escritores argentinos se ha suscitado, al respecto,
una divergencia completa eh, opiniones y así, mientras
Machado sostiene que el sistema de nuestro Código es el
mismo que establece el Código Francés, según f'l cual las
donaciones se reducen por orden de fechas y empexanrlo
por las últimas, otros, como Segovia y Llerena., admiten
que el sistema, á falta de texto expreso, debe ser el reducir
la!'! donaciones á prorrata, sin tener para nada en cuenta
la época en que se hizo la donación.
Segovia (1), fundando esta opinión, expone cuatro argu-
mentos que no nos parece difícil refutar. Haremos presento
([ue trae una excepción ¡í su principio: la hipótesis en qnp
se demuestre (lile las donaciones posteriores han sido
hechas de mala fe, para, perjudicar á los donatarios
anteriores.
Dice, en primer lugar, ([110 estundo el prorrateo establecido
-17fl-
para la reducción de los legados impone para las
douacioues, No vernos COll claridad el por qué de esa
identidad de situaciones, (lue quiere establecerse. Si las
donar-iones y legados debieran ser juzgadas con el mismo
criterio ¿por qué se reducen antes los legados y sólo
después las donaciones? de eso resulta que hay en las
donaciones algo esencialmente distinto de los legados:
luego, no vemos por qué habría de aplicarse el mismo
principio en cuanto al orden de la reducción. Hay en ello
una petición de principio evidente.
En segnJl(lo lugar, se dice, tple tanto está menoscabada
la legítima por las donaciones anteriores como por las pos-
teriores, ya (lue 110 se atiende al momento de hacerlas,
sino al de la muerte del causante; hay en esto también un
error craso: se toma en cuenta el momento de la muerte
para saber á cuanto asciende la legítima, pero no para sa-
ber si ella ha sido menoscabada; eso importaría considerar
todas las liberalidades como hechas en el momento de la
muerte y entonces, ¿por qué se distingue, en cuanto al or-
den de redncción, entre los legados, que se reducen pri-
mero y las donaciones, que sólo se reducen en segundo tér-
mino? 111
En tercer lugar, se dice, ()ue el sistema de la reducción
á prorrata no ofrece tantas dificultades como el (IU(' tiene
en 'menta el orden de fechas. Francamente. no vemos lo
-177-
que se quiere decir l) al menos donde está esa ventaja dl'
que se habla.
Por último, se presenta la posibilidad de l¡ne haya ha-
bido buena fe .Y se invoca la equidad en favor del prorra-
teo. Basta recordar que el. materia de reducción la ley no
distingue entre buena l') maja fe, sinó, simplemente, si la
legítima está ó no afectada, para, convencerse de lo infun-
dada CIne es esa distinción entre la buena y la mala fe en
este caso.
Como se ve claramente de lo expnesto, en nuestra opi-
nión, el único orden científico y jurídico Cine clebe adop-
tarse, á falta de texto expreso, es el (p1e establece el ar-
tícnlo U2Bdel C ( ) d i ~ o Francés: la reducción de las donaciones
se hace por orden de fecha, empezando por las últimas,
Las razones en IIne fundamos el principio son:
1.0 En la regla fundamental del artículo 18..J.H, según el
cual las donaciones sólo pueden revocarse en los casos (¡ue
pasa á enumerar.
La regla es, pnes, la irrevocabilidad y entre las excep-
ciones no se comprende la mauifestacióu de voluntad eu
contrario, desde IItW lit ley prohibe las donaciones en <¡ue
dependa. del donante el dejarlas sin efecto. Ahora bien.
;,no seria una excepción del principio t>1 prorrateo en la
reducción (le las donaciones'? Es indudable, pues el donante
tendría el medio, haciendo donaciones posteriores que ex-
cedieran lle la porción disponible, de revocar, por efecto
·_·t7R-
de la reducción, y al menos en parte, las donaciones ante-
riores. (1)
2.
0
En que los hechos mismos imponen esa solución.
En efecto, si suponemos (ple la donación más antigna no
excede de la. porción disponible. resulta que, cuando el
causante la hizo, obraba dentro de los límites de su dere-
cho: daba lo que podía ciar: luego, esa. donación no es lo
(pIe ha afectado la legítima: ahora, si posteriormente se
hizo otra donación inoficiosa .Y hay lugar ¡í reducción,
¿por qué habrían de pe:,;a.r sus consecuencias sobre el pri-
mer donatario?
eV.-Pero si la fecha en que la donación se hizo es de
vital importancia para establecer el orden de la redueeión,
es claro que la fijación cle esa fecha también lo es.
¿Qué debe entenderse por fecha de una donación? es
claro qne el momento eu qne la donación queda perfecta
y produce todos SIlS efectos legales. El art.ículo 1792 dice:
« Para que la donaciáu tel/!I(( eledos legales, lit'be acep-
tada por el donatario, Ó tdeitomente, recibiendo la
cosa donada». Luego, la verdadera fecha de la donación, no
es la del instrumento en 'lne se haga la oferta, sinó la del
instrumento en qne conste la aceptación ó el momento de
la aceptación tácita, á menos qne no conste en un mismo
instrumento la oferta y la aceptación.
El único caso que puede ofrecer dudas, f'S el de "arias
d' Lnurnnt: T. XII. X. - Demolombc: '1'. !!J, N. ,,.;2.
-17!l-
donaciones hechas en pi mismo día: creernos (11H' si se ha
indicado eh, IUl modo auténtico la. hora, dellP tenerse eu
cuenta esta y si no, elebe hacerse la división á. prorrata.
En cuanto cí varias donaciones hechas 1'11 un mismo iustru-
melito, 1I0s parece (lue si el causante 110 ha iurlioado
orden de preferencias el prorrateo se impone.
CVI.--Dijimos ¡í, su tiempo fiU(' las donaciones eut ro e ~ ­
posm: son computables y rerlnct ibles á. la par <¡ne las de-
más donaciones, sin distinguir según Sil efecto fuera iume-
rliato (í para después de la muerte, Creernos. también, (¡ue
tampoco debe distinguirse en cuanto ~ t la fecha: 110 seria
esta la de la muerto del causante en las del último tipo,
sinó fjne, para todas ellas, lo sería la de las capitulaciones
matrimoniales en qlle SI' hicieron.
CVII.--.'l'ambién e-studiamos anteriormente pi caso «n
qlle los bienes donados han perecido eu manos del donante.
Cuando haya dolo (') culpa, es claro flne sobre ?l deben pp-
sal' sus oonsecuencias: tales donaciones deben computarse
en la masa que servirá. para determinar la porc-ión dispo-
nible y, (lar lo tanto, deben tenerse en cuenta en In re-
ducción. En cambio, cuando la perdida ha ocnrrido por
caso fortuito, la solución 110 puede ser igual, En efecto:
hemos ya cousiderndo al donante, al tratar de la (lreserip-
ción de la acción, como un poseedor de mala fe ; ahora
bien, <:'.1 poseedor dI' mala fe responde del caso fortuito,
-lRO-
salvo cuando él se hubiera producido también estando la
cosa en poder del propietario. En el caso contrario, pues,
él no estará obligado. Producida la reducción, entonces, si
tal donación se computase, no teniendo acción contra él
el heredero, resultará que se dejaría en la legítima del he-
redero un bien que en realidad no recibiría, ni en especie
ni en forma de indemnización. Luego, no se le completa
su legítima.
Tal donación, nos parece que no debe computarse en la
masa y no sólo por esa razón, sino también por otra de
lógica que expusimos en otra parte. Y en consecuencia, si
no se computa, no debe tenerse en cuenta al hacer la re-
ducción ; se pasará sobre ella como si no hubiera existido.
La pérdida vendrá á pesar sobre todos; legatarios, dona-
tarios y herederos.
CVIlI.-Pero llegamos á un caso verdaderamente excep-
cional y que ha dado lugar á largas discusiones y á los
pareceres más diversos entre los escritores. Nos referimos
al caso en lIue nno de los donatarios resulte insolvente.
Si esa insolvencia es posterior á la muerte, no cabe
duda de que ella pesará sobre los herederos; pero si la si-
tuación existía ya antes de la apertura de la sucesión (.debe
computarse la donación hecha al insolvente? diversas solu-
ciones se han propuesto.
Para Laurent, ( 1 ) la opinión de Lernaitre es la exacta i
según élla, esa insolvencia debe pesar sobre el heredero,
-181-
la donación cle1>(' computarse: insolvente ¡) no, para el caso
es igual. Esta opinión se funda en el rigor del texto legal:
si se trata oe formar la masa de bienes que el causante
hubiera tenido á su muerte si no hubiera hecho donacio-
nes ¿cómo no computar los bienes donados á un insolvente?
loá caso no salieron riel patrimonio del causante?
Esta solución se critica por los. escritores que defienden
las otras, fundándose en la situación dura que resultaría para
los herederos. En efecto, solo se consulta una faz de la
cuestión, la de la irrevocabilidad de las donaciones, y se
dice: la donación anterior no era inoficiosa al hacerse
¿cómo puede resultado después, por la sencilla razón de
(Iue un donatario posterior sea insolvente? Pero se olvida
otro punto de vista, que debe tenerse en cuenta, el que la
legítima debe integrarse verdaderamente y no con dere-
ehos ilusorios. Se olvida que, sobre la irrevocabilidad do
las donaciones. debe primar el sistema legitimario.
Supongamos un caso: el causante deja pesos 60.000; hizo
en vida dos donaciones. primero una rle pesos 20.000 lí
Prlmus, después otra oe pesos 20.000 lí Sectnulu»: al morir
quedan hijos y Secundu« es insolvente. Regún este primer
sistema se computarán las dos donaciones y resultará una
masa de pesos 100.080 y, «u «ousecuencia, una porción
disponible de 20.000.
Como hay clonaciones por 40.()()()pesos, hay que reducirlas;
se procede por orden Of'! fechas y resulta que queda nula
(1) T. XII. N.°l!Il.
-182-
la de Secutulu», Ahora, éste es insolvente: según este pri-
mer sistema, la. donación se cuenta y ¿(Iué resulta entonces?
que les quedarán á. los hijos los 60.000 pesos de bienes
'Iue dejó el causa lite y el crédito de pesos 20.000 contra
un insolvente.
y ahora, pregulltamos nosotros ¿les queda, á esos here-
deros su legítima? Se 1I0S contesta, con Lebrun, que si el
heredero 110 tiene la legítima t.ieue al menos un derecho d
rlla; pero á nuestra vez replicaríamos ¿y es eso lo que se
busca COII la reducción? ¿es eso lo que la. ley quiere?
Decididamente, dejar al heredero un derecho irrisorio
contra un insolvente, no es lo que la ley quiere, cuando
da la acción de reducción en defensa de la legítima. Sólo
un espíritu estrecho y oscolástioo puede entenderlo así.
:Más aún; nos atrevemos ¡í decir 'Iue Laurent no es
consecuente consigo mismo: en efecto, él admite (1) que
Jos créditos malos 110 deben computarse en la masa y
nosotros, argumentando como él lo hace, podríamos decirle
r.y por qué no se computan? ¿.por qué razón la donación
que no era inoficiosa puede resultarlo por UII hecho tan
extraño al .. lonatario, como es la insolvencia de UlI deudor
del causante? No cabe término medio: ó se admite en los
dos casos una solución igual ó se incurre en. una contra-
dicción evidente.
Un segundo sistema, sostenido por Aubry y Rau, (2) hace
(1) T. XII, X. f ~ J .
(2) T. V,I'{'I{. 'J!I:j.
-183-
peSiU' Rohre el donatario anterior la insolvencia del posterior:
lwro la donación siempre SI-' computa en la masa, En el
ejemplo que suponíamos antes. Re anularía la donación á
L'rimu« y el heredero recibirfa así su legítima completa.
Laurent, Demolombe, etc., alllHlut' considerando el sistema
con criterio distinto, refutan vietoriosamente el error de
los anotadores de Zacluu-ia-.
Si en el sistema anterior se sacrifica la legítima ,í la
irrevocabilidad de las douacioues, eu este Sf.' sacrifica ésta
,í aquélla. En 1'1 primer sistema, se da al causante la
posibilidad de hacer ilusoria la legítima donando bienes ,í
un insolvente, en ésta, el mismo hecho permit.iría revocar
las donaciones anteriores.
Queda el tercer sistema, propuesto por Pothier y acep-
tado por Durant on, (1) Dcmolombe, ( ~ ) etc., y que consiste
en hacer pesar la insolvencia sobre todos los interesados.
no computando la donación en la masa de bienes. Esta opi-
nión es la que nos parece más aceptable. Tal vez no es
exacto lo que dedil. Pothier, de que debe considerarse la
situación como si el causante mismo hubiera disipado esos
bienes; al menos, 'I'roplong (1) contesta esa observación con
facilidad; pero: en cambio. creemos que es el único medio
práctico de salvar la situaeión. armonizando principios
opuestos y teniendo eu cuenta r-I respeto debido á los in-
tereses contradictorios.
(1) '1'. VIII, K. :la!I.
(2)'1'. XIX, N. 600.
(a) '1'. U,N. !197.
-HH-
En resumen, nos pll..rece que tales rlnuucioues no deben
"omputarse en la masa, ni, por lo tanto, tenerse en cuenta
al verificar la reducción. Pero podría decírsenos, ¿,)' si pI
donatario insolvente deja de serlo posteriormente'? Contes-
tamos refiriéndonos ¡í, lo 'Jue dijimos para el caso en que
un crédito malo se cobrase posteriormente: una llueva li-
'Iniciación restablecerá las cosas al estado en que debieron
siempre encontrarse.
CIX. - Un último caso dudoso se presenta y es el cle
las clonaciones condicionales, Nos referimos al respecto á
lo qlle dijimos al tratar de si se computaban () no en la
masa de hienes, El qlle se computen Ó 110 serviría para
resolver si deben ó no teuerse en "lienta al hacer la re-
duccióu.
ex. - Hemos visto qué orden dehe seguirse en la reduc-
ción de las donaciones, deduciendo la solución dl" los prin-
cipios gelH'ralf's, ... falta dI' un texto pXlll'cSO de la ley 'JIte
resuelva 111 plinto,
Ahora. f, podría. pI causante alterar 1'01' sil voluntad ese
orden '? ;,podría hacer eplP una donac-ión anterior fuese re-
ducida sin tocar liara nada IIl1a posterior?
Es unáuime en los escritores la lIegativa .r con razón:
si ese orden se estahll"'" para salvar el principio de la
irrevocabilidad dI' las domu-iones en lo posible, dar al «au-
saute ese derecho, s,·ría pr-rmitirle lunlar ...1 mandato de la
ley. ~ o creemos qm' puedan caber dudas al respecto.
- 185-
Sin embargo, hay 1111 caso en lIue la voluntad del do-
nanto es todopoderosa, porque PIla no viola ningún priu-
ci pio legal: cuando se trata de donaciones hechas en un
mismo instrumento, el causante podrá decir expresamente.
en el mismo instrumento. el orden que debe seguirse en
la reducción de ellas, si llega el caso.
IW!llf uda
-('XI. de esta :<c('('i(·l1l.-CXII. Priuci pio it qlll'
debe ajustnrse la reducción dI' 10:< orden que estuhloce
el urriculo B7!lf).-t'XIII. Fundamento y erit ica del artículo
B7!15.-CXI\". Caso del artículo BliO'I.-('XV. ¡.Puedc el testa-
.101' variar el orden de rodur-ción de los estnblecidos por
la ley?
exI. Vamos ¡í ocuparnos de la hipótesis en el causan-
te no hubiera hecho liberalidades en vida, de modo (Iue la
afectación de la porción legítima de los herederos resulte
tan sólo de sus disposiciones testamentarias. Como Sí'
comprende, es tal Vt'Z el caso cple, prácticameute, se pro-
duce más veces.
CXII. Hemos visto el orden en qtH' se reducían las
donaciones; es claro qup tal princi pio no podría aplicarse
¡í la. reducción de los legados, desde (Ine, teniendo todos
ellos la misma fecha, no sería posible hacer dist iucioues
al respecto.
-186-
Parp('e, ,í primera vista, qnp la reduc-ción n" los
Il'gados debería hacerse ,í prorrata dI' su valor, como cuan-
do se trat.a de donar-ionr-s '1ne t ieneu igual Iecha , Sin
«mbargo, no f'S ese 1'1 prinC'ipio '1ue la ley estublece, pues
ou el artículo il7!);) nos dice: "si lo» birue» deJa herencia
lí 1(( I)or('ilíll de '1111' }JI/I'da di"'po/wr el tentador, no alcanzase
fí cubrir lo... legados, se lo siguientf!: las carqa»
COIIIIIIl('''' .W' de la nuts« hereditario .'1 los gasto.'! fu-
ucrario» de la porciú» I'Uo'Ie!luida .W' parlarán
'I'yados de cosa cierta, los hechos I'Ucompf'uo'Iacióllde
serr i«io..., .'1 1,1 resto di' los bienes Ó de la POl'ciÓII di spoui1Jlf'.
1'11 SI/ raso, SI' dist ribnir« tÍ prorrata entre los loqaiarlo« df'
cautidad.»
De modo (pIe entre los legados, para su pago, debe
mantenerse una gradación dB privilegio, (Iue hace (jue la
reducción se opere en el siguiente orden:
1.0 Sobre los legados de cantidad.
:l.0 Sobre los hechos en remuneración de servicios.
Sobre los de cosa cierta.
CXIJI. ¡,Es justa la '1ue la ley estn.bleee?
r:emíl puede ser su fundamento?
Los autores argentinos se limitan ¡í dar la solución le-
gal sin fundarla. Creemos (lue la solución de la ley se
funda en una interpretación de voluntad. Puede decirse.
en efecto: si el causante ha legado á Primu» un caballo
determinado y á Seciuulu» cien pesos, eso sólo demuestra
-187-
que quiere que ante todo se cumpla el h'gilflo (t Prima... ,
porque de otro modo, hastarú reducir (t prorrata los
legados, para. 'lile I'rlmn» ya 110 reciba lo que el causante
quería dejarle; mientras Iple Se(·lluda«. de todos modos, re-
cibirá una suma de diucro que podrá ser mayor l') menor,
pero lJue es lo qlle el «ausaute quería dejarle. ¿l<:s sufi-
ciente la razón de la -ley, si Ilsa la que se ha tenido?
Creemos decidida.mente lllle no: eu efecto, hasta conside-
rar la situación en el ejemplo qlle pouiamos, para conveu-
cerse de lo irrisorio del argumento, porqlle si es cierto
'lile hecha. la reduccióu ¡Ío prorrata Primus no recibirá un
caballo determinado (l'le quiso el causante, 81'cltlUllts tam-
poco recibiría cien Clue filé lo Ilue se le legó. En
todo caso ¿no es justo e¡!le si uno sufre la reducción tam-
bién la sufra el otro? Es verdad llne el eaiísilnte ha deja-
do lí uno un cnerpo cierto y al otro una cantidad, pero
ya que de interpretar la voluntad se trata ¿'luién puede
decir qne si el causaut.e hubiera podido llue sus
disposiciones oxcediau de la porción disponible, hubiera
legado sus bienes en esa forma?
No creernos. exacto el sistema de reducción que
establece el urtículo B7!';"), porqne no vernos razón algu-
na que funde un orden de preferencia en cuanto al pago
ele los legados. Haremos presente que el artículo ¡H!)7
parece establecer la única doctrina exacta, en nuestra opi-
nión, cuando dice: « ..... Si !tall !t1'1'1'dl'l'lI.'1 !()I'ZOSOS 10.'1 1('!/1I-
-188-
do.... IIRIIFCCIÓX l'H01'OUCIONAI, hasta dejar «aleas la...
leqitiuuo»,
Sin. embargo, ciado el texto anterior del artículo 3795,
(lile resuelve la cuestión expresa y directamente, habrá que
en tender las palabras « reduccián proporcional» como si
tuvieran este agregado : « dentro del orden que establece el
articulo .'1796».
Ahora, cuando la ley habla de remuneración de servi-
«ios, clebe entenderse que se refiere á servicios que no dan
lugar éi un derecho exigible en justicia, pues entonces se
trataría, no del cumplimiento de un legado, sino del pago
de una deuda del causante.
Otra observación que ocurre hacer, es la de que llama
la atención el que nuestro Código, (lue acepta el estableci-
miento de un orden tan artificial para el cumplimiento
de los legados, no haga. distinción dentro de los de
cantidad, según se trata de nn legado particular ó á
título universal.
el principio de que dentro de cada.
ospecie de legados la división es proporciollal, es claro
que interesa determinar el valor de cada legado: apa-
rece entonces, respecto á ciertas liberalidades, la misma
dificultad de apreciación qlle aparecía cuando tratábamos
de fijar Sil monto, á fin de resolver si la. legítima estaba
afectada: nos referimos al ele usufructo ó (Ir· renta
vitalicia, etc. En tales casos, vimos ()lIe la ley da al
-lAfl-
heredero un derecho de opción entre el cumplimiento liso
y llano dr-l legado l" In. entrega de In porción dispouible :
([nl' sigu« P!.;tl' último camino, en tal hipótesis,
si hay otros legatarios, es claro que habrá lugar á rednccióu,
y es entonces qne se presenta. la duda. en el sentido de
si los colegatarios están obligados á considerar el qne fué
legado de usufructo, corno legado cnyo valor es el de toda
la porción disponible ó si pueden exigir una valuación
qne, annqne nnnca podrá ser exacta, sea al menos aproxi-
mada. Podría decírsenos llue, lle acuerdo con la solución
qne dimos en el número el, nada tendría qne ver la
opción del heredero con el interés de los legatarios. Hin
embargo: creemos que la opción del heredero es definitiva.
tanto en cuanto á él mismo. como en (manto lÍo los cole-
gatarios: en efecto, él hace uso de nn derecho que le da
la ley, al confiar á su criterio el juicio d(' la situación y
la libre elección entre el cumplimiento del legado <l la
entrega de la porción disponible. El obligado es el heredero.
la ley le da la posibilidad de entregar otra COS/1 llne la
legada; quiere decir, entonces: que le permite cambiar el
legado mismo; cesa de haber legado de usufructo para
haberlo de la porción disponible: y esto en todos SI1:-
efectos y respecto á todos. No debe confundirse este caso
con el qne tratamos en el número el; allí cousiderábamos
el caso en qne el legado no existía, por haberse cumplido
una condición resolutoria; aquí consideramos el caso en que
existe, y entonces, el ca legatario debe aceptar ese legado
:1
¡¡
:1
-100-
.-ou el va.lor 11'W la ley le (la por intermedio 111' una opción
del heredero.
CXV.-ppro, si la ley fija UII orden dentro del cua.l
dobe proce(lorsll Ii. la reducc-ión de los legados, ocurre
preguntar si la voluntad del «ausante, manifestada en pi
«mtido de alterar I'se orden. debe «umplirse.
Cnaurlo trat-ibamos (le donaciones, llegábamos necesa-
ria.meut« ¡í la conclusión dI' qne el causante no podía
apartarse del orden 'lne se deriba dI' la naturalexa jnrídica
misma de la donación, á menos de admitir qne, contra el
más fundamental ele los principios de la materia, la
revocación ele. las donaciones dependiera de la voluntad
del donante. Ahora ¿qné ocurriré en materia de legados?
Aquí no tenemos algo de la esencia misma de la dispo-
sición, qne imponga un orden determinarlo de sucesión:
las liberalidades tienen. diríamos. la misma fecha, el mismo
momento: la muerte del tcstador: horno- visto, sin embargo:
ItllP la ley, por razones dudosas, establece, sin embargo,
diferencias .Y prelaciones en 1'1 cumplimiento ;,(ptiere decir
Iple ese orden sea fundado en btlf's intereses (lue el
causante no puedo apartarse ele H I ~ al eontrario : hemos
dicho (PlO si alguna razón funda la regla legal es una
presunción de voluntad (ple la ley cree exacta .Y entonces
¿c()mo podía hacerse primar Me orden, contra la voluntad
expresa del causante?
Creernos, puos, I}nc 01 testador puede disponer válida-
-1!11-
mente, los legados se reduzcan en un orden distinto
Ilut> el establecido por el artículo
t"I'I'(,I'lI
_·CXVJ. Caso que cousidr-rrunos C'II esta sección. - <'XVII
Principio general: primero s/' redncr-u los d('spué,; las
donaciones: fundamento. -( 'X VIII. Consl'clll'llcias. -('XIX. ':.Plle-
(le pi testador r-stuhlecr-r otro orden divr-rso para la rC',hu'('ión'?-
CXX. Observación en cuanto á los ¡!;a,.;to,.; funerarios.
CXVI. - Hemos considerado en la!'; dos secciones ante-
riores las dos hipótesis nuis simples filie pueden presentarse.
según flue las liberalidades dol cansante hayan consistido
en legados sólamente, tÍ sólo en donaciones. Debernos exa-
minar en esta sección la tercera hipótesis posible : III 111·
que el causante hubiera clonado bienes en vida y dejado
otros corno legados en Sil t est ameuto, excediendo el valor
de esas liberalidades de lo 'lue importa Sil porción dispo-
nible, fijada en la. forma 1I"1' hemos establecido en el capí-
tulo IV de este trabajo.
Haremos presente fllW las dificult ades de detalle IpIe
pudieran producirse están ya resueltas: sl'llo!';(' trata de
aplicaciones,
CXVII.-Hay: sin embargo, en esta hipótesis
t.ióu previa (1'1e resolver y es esta: ¡,dehülI deducirso pri-
mero las donaciones lí los legados ? La ley la resuelve
-1!l2-
expresamente en la sl-'p;unda parte del artículo cuando
dice: « ..... ¡Yo .'1(' 1Il'!I((rtÍ tí l as donacione... mieutra... pueda
ruhrirs« la I('[/ítillla, reduciendo tÍ prorrata, () dejando siu
('{h'to, ... i 1'"1'."1' necesario, la." di'''ZJO·..icioue... te... tatuentari«... ».
Observaremos que, cuando el artículo habla de reducción
oí, prorrata, dc·bf' entenderse. como el articulo 37!l7, « con
a rreglo al orden (1ue establece el artículo 37!)ij».
Tenemos, pues, establecido el siguiente orden para la
reducción:
1.0 Se reducirán los leg-ados.
;¿.o Las donaciones.
,;,'riene razón de ser el sistema que la ley establece?
Tan evidente nos parece, que inútil resulta el fundarlo.
efecto, en primer lugar, si se adoptase el prorrateo
se llegarfa ¡í, este resultado: (}tle dependería del
causante el revocar las donaciones anteriores, mediante dis-
posiciones testamentarias; y en segundo lug-ar, porque no
puede dudarse en sacrificar un derecho no adquirido á otro
perfecto y que la ley declara irrevocable.
Si al hacer las donaciones el causante respetaba la le-
de sus herederos forzosos, (.por qué una disposición
ulterior puede producir efectos contra éllos?
No insistiremos en el punto.
CXVIII. -Establecido el orden de la reducción entre
las donaciones y legados, 110 pueden presentarse dificulta-
eles. La aplicacióu es fácil, ajustándose tí, los principios
-1!13-
uuteriormeute expuestos, Y usi, pi orden gl'lIl'ral d.. la n-duo-
«ióu serfa PI :-;igniente:
1." Lf'p;ado:-; d", ca nt idud, ¡í prorrata.
1'\1 romuner.icióu dl' sr-rvicios, ¡í prorrata.
a.
u
d(' cosa cir-rtu., .í prorrata.
.J.." Las donaciones. elo v.iudoso dI' las JIl¡ís recieut es ¡í las
más remotas, :-;i IlC('I':-;ario fuese. r-uhrj r la legítima d"
los herederos .Y reduciendo ¡í prorrata las 'Iue tuvieran la
misma fec-ha. -
Se dehpní siempre, siu emhargo, tener presl\lIt<l la \"()-
Juntad (h'l causante, PII cua.nt o ¡í 111 de los lega-
dos y de las rlounciones hechas por el mismo instrumento.
CX.lX. -;,Podría 1'1 cnusuut .. disponer, contra lo Ilne la
misma ley esta.hlecs. que se rerlnzcau las douucioues antes
de los leg¡tdos':l La negntiva se impone, por las mismas razo-
Hes (lile nos han hocho decidir f}IlI'. trat.iudos« de donantes.
el causaute 110 puede, salvo un caso oxcepci óu, dispo-
ner (lile ult er« el orden flll'ha, reduciendo primero
las JIlá.:-; lejanas. si el principio de la irrevocabilidad dl'
las douuc iono» 1I0S permitió llegar á ,,:-;a conclusión, ¡í uua
it1p.lltil',a conduce Sil a 1'1icacióu al l' aso (lile exami numos.
CX.X. - l Ina última ohsorv.u.ióu nos queda 'lne hacer
pll.ra terminar con esta mutoria, y:-;e refiere ¡í los gastos
funerarios.
Dijimos lÍ. su tiempo (llW tales gastos no se deducen, como
las deurlus d"l causa nt.e, dI' la. masa dI' hieues por
-1!14-
(.:¡ dejados, sino <¡nn, dI' acuerdo con el art iculo H7!1[), de-
hen imputarse ¡í. la por.-ióu disponible. . . : ~ preciso, pnes,
tener presente, cuaudo se trata de saber si las Iiberalirla-
dl's del causnute I'xt"f'dl'n de esa porción disponible, IJne
a1 valor de las donaciones .Y Ipgado:-- debe agregarse el
importe de los gastos funerarios.
Ahora, cuando en su conjunto las liberalidades y los gas-
t os fuuerarios 110 exceden de la porción disponible, no
puede-u «uber difirulturk-s pnicticas ; pero si snponemo:--,
por el «out rurio, '1"1' constituyan 111la masa de valores su-
periores ¡í aquella, se impone la reducción y ocurre pro-
glllltar: ¿dehell también reducirse los gastos funerarios?
Presentar la cuestión ('S resolverla: los gastos funerarios
110 son liberalidades, son deudas de la sucesión, .v deudas
pri vilegiada», i"Pglíll el artículo ¡jHSO: por lo tanto, :--i qui-
i"ierall reducirse, el acreedor de ellos coutestm-ía esa preteu-
si<íll ridícula diciendo I]ne nada tiene (Ine ver COII libera-
lidades excesivas, porqun lo que él tiene es un crédito
privilegiado y que, si 110 le pagan, ejecutará. los bienes
afectados á ese privilegio.
Resulta, en consecueur-in, que 10:-- gastos funerarios dis-
minuyen la porción disponible. y por lo tanto, vienen ¡í
lJPsar sobre los lpgatarios y donatarios y estos no podrían
pretender 11ue el heredero comparta con ellos esa deuda,
porque el texto del art ícnlo H79¡·) es bien claro: se impu-
tarán, elice. ¡í la porción disponible los gastos funerarios:
luego, la voluut ad rle la ley 1':-- (1'le la legítima se entregue
¡í los herederos sin tenor en cuenta para nada tales ga.stos.
CAPÍTULO SE.XTO
¡,CÓMO SJo: \'ERIFICA LA HEDl'CCIÓX?
Seccim: única
SnIAIlIO.-CXXI. Hi la acción do reducción dl'ficlI,le la lcgít.imn pS
necesario saber (·('>1110 SE' procede para estn. -CXXII. He-
1'11 cuanto :1 los legados: Sil Imuln mcuto. - ('XXJIT.
ou cuanto :, las donar-ioues ; nrt.icul« mli">i)¡ la ncción tiene efectos
I'pipcrseellt.orio",,-('XXI\', Cont radicción dI' principios ('01110 qlll'
la 11'." establece en la colaci(Jn.--CXX\'. Critica ni sistema
en Sil aspecto I'con,·>lnico.-('XXVI. Dificultad '¡II(' presenta 1'1
art ículo probable razón de ser ,11' ('stp.-CXXYII. ("<'>1110
se resuelvo In dificnltad.-CXXVlIJ. Conclusión.
exXI. -- SaLemos (111(' la a('('jf)n de reducción persigue
el propósito de flejar fí, salvo la. porción legitima de 10:-:
herederos forzosos, afectada por libera lirlades del causante.
y siendo así: es evidente ([nI" se pn-senta como una de las
cuestiones fundamentales en la materia, la de la deterrni-
nación de la forma en CJl1e esa reducción se opera; es de-
cir, como se rednceu esas liberalidades excesivas.
CXXIl. _. cuanto fí, los legados, no puede presentarse
dificultad alguna. El legatrrrio es una pprsona CJue tiene un
-l!lIi-
dereeho ¡i, dr-termiuudos bienes do los comprendidos en In
herencia, pero l ' ! ' l ~ derecho no so hace ef'ect ivo mientras
la cosa no se le ontrega. l':ntretant.o, los bienes continúan
formando parte de los dejados por 01 causante, 110 hall sa-
lido de la sucesión. Siendo así, es evidente (pIe para rerln-
«ir UII lpgado basta no cumplirlo: si el legado importaba
cien mil pesos .v es reducido hasta cincuenta mil, SfI opera
sencillamente la reducción entregando al legatario cin-
«ueutu mil pt<sos. .Ia.más pueden presentarse, corno couse-
cueucia del ejercicio dp la acción de reducción, cuestiones
sobre frutos de la cosa, mejoras hechas en ella ó deterio-
ros sufridos, por la sencilla raxón que el legatario no ha
tenido esos bienes hasta (>1 momento en (pIe el legado se le
cumple.
CXXIlI.-Pero si la situación se presenta tan cómoda
con relación á los legatarios, no pasa lo mismo con res-
pecto ~ i , los donatarios. Aquí ya no He trata de liberalida-
des á realizar, sino de liberalidades hechas, en que los
bienes han pasado ya á poder del donatario: la situación
debe resolverse neoesariamente en otra forma (,en cuál?
Desde (pIe la reducción se opm'a cnando la donación os
inoficiosa, por haber excedido de los límites de la porción
disponible, es evidente (IUP I1Ita restitución se impone
puesto que el donatario recihió esos bienes indebidamente,
según resulta ahora, pudiendo equipararse hasta cierto
punto su situación con la de quien recibo un bien do ma-
-lD7-
nos (le otra persolla que no I'S sn propietario. Ahora, (,c<)mo
debe ser esa. restitucióu ~ (,es 1'1 /"(1101' recibido Ó las cosu»
tuisnu:« lo qlle debe rlevcl verse ~ Es 1'11 esos términos <}tU'
se presenta la cuest.ióu '\lIl' en P S t . ~ <'apítnlo vamos ¡í estu-
diar,
A Sil tiempo cousideramos la nat uralezu de la. acción de
reducción, llegaudo lÍ la com-Iusión de (l'w ella tenía efec-
tos reales: la hase de nuestra argumentación fué el texto
expreso d<'1 art.ículo :m.-);), al decir : « La acción de reicin-
dicaeián 'lile c'olllpl'fe al IU'redero leyítilllO. ctnüra los tel'('('-
ros adt¡lIirc'ute.'í de iunncebl¡« comprnulido« en IlIUl douacián
.'íllfleta ci rnlucciá» por cOlllpl'eutiel' parte de la Ic'yítima del
heredero, IUI es prescriptible shu¡ desde la muerte del clo-
uuut« ». En efecto, el nrtículo Sllp01l1' la. «xisteneia de uuu
aooióu rei viudiontoria qlle uace de la acción de reducción,
.Y ltll1ll1lle sólo se pOIW en el slll"wsto d<' (\ne los bienes
comprendidos ou la donación inof'iciosa se encuentren en
poder dI' terceros ad<lllirl'ntes, PS claro <1'le la acción tam-
biéu existe, con nuis razón aún, cuando los bienes no han
:-mlido de mallos del donatario.
Tenernos. pnes, 11'W la ¡l(:c·il·1Il d" recluccióu I'S reipersecu-
toria, y por lo tanto, 1'11 priuci pio. la rest.ituc-ióu tÍ la masa
debe hacerla el donatario ill especie: es decir, ddlt-' traer
los bienes mismos l)no le fueron donados,
'1\,) sistema, sin embargo, nos parl'l'<' simplemente ah-
surdo I'U pI terreno dI' los prilwipios..'i cont.radiet orio, por
-1!1l'l-
otra parte; con lo que, sobre otras materias semejantes.
establece el mismo Código.
CXXIV. -- Es, en efecto, indudable, que no pueden exis-
tir razones para adoptar ideas diversas en la colación y en
la reducción, siendo, pomo SOIl, dos instituciones hermanas,
cuyas solucioues se entrelazan: más aún, en un Código l¡Ue,
como el nuestro, ha restriugido la obligación de colacionar
á los herederos forzosos entre sí.
y si es así, i.cómo se explica l¡Ue la reducción produzca
efectos reales, y ele lugar á una restitución de los bienes
mismos, cuando en la colación lo que el coheredero debe
traer, segúu el artíenlo :J477, SOIl dado» en cida
lJo/' (d dlfunto:
La nota del articulo :3-J,77 funda perfectamente la con-
clusión legal. Explica por qué se aparta del sistema del
Cl)digo Fraucés, diciendo (¡lle « la donación fué un con-
trato llue trausfirió la propiedad de las cosas al donatario,
y l;ste ha podido disponer (le ellas como dueño..... » y aut«
esas palabras ocurre preguntar, (,1'01' qué en la reducción
se cambia de criterio, y se juzga <¡ue el donatario no es
dueño (le la cosa y que, por lo tanto, no ha podido trans-
mitirla?
ex X V. -- Pero iudepenrlientemeute de la contradicción
k-gul, y aUII suponiendo lJue en la colación se hubiera
fU'eptado por el codificador pI mismo principio qne informa
-]!)!I-
el artículo 3!);)0, no 1'01' eso la conclusión del artículo dejaría
de ser errónea. Y para probarlo 110 solo el argumento
de la nota al artículo 139;)0, SiIlO, sobre todo, el que surge de
los efectos económicos de esas revocaciones sin razón jurí-
dica. No nos detendremos en este momento á examinar la
cuestión. Aplazamos Sil estudio para cuando consideremos
una de sus faces, la más trausceudental y la que hace re-
saltar mejor todos sus 10s dedos respecto
á terceros.
CXXVI. Pero, frente al art ículo y la deducción
qlle de él hemos obtenido, el art.ículo Hli02 nos presenta
una disposición qllc upareut.emeut« no armoniza COII
«lla, disposición qlle ya observamos anteriormente: 1I0S re-
í'erimos {\ lo (pIe dice pi articulo. al disponer I[Ue al valor
liqnido de los bielws hereditarios se ag\"l'gará « el ralor 'lite
teuia» las tlouuriour» "", testrulor al fi<'lIIjJo 1'/1 'lite las
hizo ». Ahora hieu . si exacta la conclusión cí, qlle llega-
mos, de qlH' son reductibles las rlouucioues qtW se computan
para la formación de la masa, sobro la eua.l SP determina
la porción disponible ." la I<>gít.ima de los herederos, ch'he
serlo también, que lo l}lle el donatario, eu todo caso, debe
traer á colación, es lo que, eu ese cómputo, SI-' toma en
consideración: es decir, que la situación sería esta: el he-
redero, según el art.ículo sólo debería «l valor de los
bienes donados, eousiderndos al tiempo ('n que la douaeióu
se hizo. Hemos visto, sin embargo, IpHl, según el artículo
-200-
r3!)r),\ lo Cjlle se deben son los bienes, ¿,eómo conciliar
cont radicción?
Haremos presente, ante todo, que la eontradicción 1'1'0-
viene de la distinta fuente de los artículos: el H602 es to-
mado de Goyenu, el del Cc)digo Francés. Pero Goyena
«ra vonxecue nte : computaba sólo el valor de los bienes al
hacer la masa, 1'01'lllle sólu el valor de los bienes sería lo
que le exigiría al heredero. Por su parte, también era lc)-
gico el Código Francés, al dar efectos reales á la acción,
en el art.ieulo !IBO, I'0l"ljlw, Sl'gúlI el artículo !)22, lo quP
dehe reunirse ¡í los hielles existentes á la muerte del do-
liante SOIl 101' bienes de cjl1l' ha dispuesto por donaciones
inter rico». Podría ser más acertado UII sistema. que <'1 otro,
en ambos es imposible encontrar «ontradiccióu de
principios.
En cambio, snpongamos un caso regido por nuestro <Xl-
digo: el causante rleja cien mil pc'sos en bienes y donó en
vida lí ]J,'¡1IIIt,'i IIn iumuehl« qlw valía t.reintu mil pesos,
al hacerse la don.u-ióu, .Y más tarde>, á """el/lldl/.'i, otro que
valia "cinte mil ]Jc'sos. Deja hijos: :<p hace la masa com-
putando r-I valor d(' las douacioues al tiempo eu <]IW se
hicieron Y:<P t ieu«: masa, r-ivnt o «incueutu mil pesos; legí-
tima, los cnu tro qu intos c'l sea ('ipni o v .. i nte mil I'e:<os:
I'0rei()n disponibl(', trr-iutu mil I'('sos: hay cincur-ut» mil
Ill'SOS dI' donm-ioru-s, se ]'(·dIlC'('1I 1'01' ordeu dc' f'echn .Y n'-
sulta iuof'iciosu la douuciúu 'In ... hizo c>1 causu.nt.e lío SeC'llll-
dI/S. Pero sllpongamos (lile el hi('u donarlo ¡í SI'I'tlla/u,'i era
-201-
IIIl ca.mpo en Río Negro, (Iue se ha valorizado enorme-
mente y que al morir el donante vale, no ya veinte mil
pesos, sino diez veces esa cautidadv En tal caso, si se aplica
el principio que se deduce del artículo B6ü2, lo que debe-
ría entregar Secusulus son veinte mil pesos; según lo cIt\('
parece indicar el artículo 39'-)0, debe entregar el campo
mismo y entonces los herederos, en vez de la legítima qU('
les correspondía, recibirán (m realidad trescientos mil pesos,
El absurdo es evidente.
CXXVII.-¿Puede resolverse esa dificultad? Creemos
(Iue sí, Para ello 1I0S referimos á lo que decíamos al estu-
diar la naturaleza de la acción de reducción: la reivindi-
cación es la ejecución de la reduccióu ; pero esa ejecución.
en la. forma de un pedido de la cosa misma, sólo puedo
existir cuando no haya otro medio de resolver la situa-
ción.
En principio, pnes, creernos (Ine el donatario t iene e-l
medio (le detener la acción del heredero, entregándole 1'1
valor de la donacióu. Ahora, si tal hecho no se produce:
si por ese medio no ve ,·1 heredero completada su porción
legítima, la acción n-iviudicn torin ¡;;egniní su curso: pero
como lo (pIe se considera consr ituye la donación inoficiosa
es el valor de los bienes considerarlos en el momento (·11
qlle la douacióu se hizo, es claro 'lue sólo se entregará al
heredero el bien, ~ í eargo dI' las indemniza cioues :í ,!Ih'
el cambio del valor del bien le obliguo .
-202-
Sera necesaria, pue:-;, una liquidacióu, euyo pnnl
t.ida sería. la comparación entre el valor actual d
nes donados, y el (I1le tenían las donaciones en el
en que se hicieron.
<'XXVJII. Hemos propuesto la solur-ióu que.
t ro entender: corresponde para armonizar las do
cienes.
Debemos, sin embargo, declarar siucerarneute q
ciertas vacilaciones '1m' presentamos este ensayo o
nación. Para un respetuoso decidido de la ley: e ~
una situucióu difícil la (Ine produce la cont radic
deuto dt· dos textos. 011 10:-; cuales se encierra la
CAPÍTULO SÉPTIMO
EFEC'fOS DE LA' REDUCCIÓN
Sección única
SUMAIlIO.-CXXIX. Reglas aplicables en cuanto ÍI las mejorns.-
CXXX. Reglas aplicables en cuunto ÍI los aumentos natural e>'
de valor.-CXXXI. Hpglns aplicables oí los deterioros que In
cosa haya podido ,.;ufl·il·,-('XXXU. Reglas referentes ÍI lo>'
frutos de la eosa.-CXXXIlI. Excopción: frutos producidos ('·011
posterioi-idad oí In demnndn de rl'(lucción.-CXXXIV. Suertr-
que siguen las hipoteeus y demás derechos reales que el dona-
tario ha podido constituir.-CXXXV. Aplh-arión al caso C¡UI'
legisla el artlculo 'lno·L-('XX:XVI. aplicahlos oí la>'
enagenaciones hechas por el donatario. Artículo 0!l5!l.-CXXXVIl,
En qué orden debe ofectunrse la reivindicación contra terceros.
-CXXXVIIJ. Necesidud dI' la previa eseusién (le los bienes del
donatario.-CXXXIX. Los terceros detenta-lores pueden detener
la reivindicación lo mismo que ..1 llonatario.-CXL. ¿Deben lo>'
frutos de la cosa?-CXLI. Orifica al sistema de nuestro
Necesidad de defender ÍI los terceros.-CXLII. Cómo dehíu
haberse legislado lu materia.
CXXIX.-Debemos considerar la situación que se produce'
cuando el heredero se ve obligado, para ohtener su legítima.
á reivindicar contra 01 donatario los bienes eompren-
didos en la donación inoficiosa.
-204-
Puede oenrrir I)l1e, después de recibirlos los bienes, el
donatario haya hecho en ellos mejoras: en tal caso, no
pudiendo «l heredero, en principio, recibir un valor mayor
qlle el qlw tmlÍan los hieues en el momento 'lile la donación
se hizo, desdtl 'lue ('S en esa parte en la (lile la donación
se refuta iuoficiosu., ocurre esta ;,debe iurl -muizar
el heredero al donatario del valor 'lile importan esas
mejoras? La cuvstióu. creernos qlle delHl resolverse ¡í, través
de los principios de la POSPSi(ln.
donatario, cuva donación es declarada inoficiosa, debe
('onsiderarsl', iududnblemeut«. e0l110 I1n poseedor de mala
fl'. En efedo, «l art ículo 2a:-)li 1I0S dice qne la. posesión
es de bn.-na fp, cumulo por ignorancia (l (lrrOr de hecho
el dou.mte se IJI'rsIHtdit'J'¡\ dll su legit.imidarl. Ahora, siendo
l'l,solnhle el titulo del dOllatario,.v deoluráudose poste-
riormeut« inoficiosa la donación, él no puede pretender
llne se le recouozca hueua fe (m su pososióu , porqne en
todo caso, «ilo podría invocar la ignoruncia de derecho
11'''' no hasta para coust.ituir esa buena fe. Aplicando
estas idlJas ¡í, la cur-st.ióu dI' las mejoras, tenemos (lne, de
acuerdo con 01 urtículo :H4J, el heredero deberá al
donatario 1'1 valor (le las mojaras necesarias .Y el de las
út.iles hasta la concurrencia del aumento del valor de la
(',OS:I: euuut.o ¡í, las voluutarias, sólo tendrá el donatario
IIn .in... tollendi, siempre qlw al retirar las mejoras no causo
IH')'jnil'io ;1 la r-osn.,
CXXX.-Pero los aumentos de valor dI' la cosa. pur-deu
provenir, 110 ya del hecho mismo d.,1 douat ario, sino d«
causas naturales. como la valorizacióu de los bienes, M(·.
Respecto á estos alimentos, nuestra solucióu, r-oncordnutu
con lo que hemos «x pucsto auteriormentr-, es que e-llos
deben ser indemnizados al donatario.
El heredero puede exigir la donación «uauto :-:p
considere inoficiosa.; al 'efecto, sólo se toma en cuenta pI
valor de los bienes en el momento 1'11 flue la douacióu
se hizo; luego, los posteriores aumentos naturales d<' vn.lor ,
aprovechan al donatario y no al heredero,
CXXXI.-Así r-omo puede haber aumentos en el valor
de la, cosa, provenientes de l hecho del hombre' () de causas
naturales, puede ocurrir que esos bienes hayan disminuido
en su valor, sea por causas uat.nrales sea por virtud
deterioros procedentes del hecho del douatario.
Cuando esos deterioros de caso fortuito,
explicamos anteriormeute IIUf' por aplica<:i('1I1
de las reglas dI' la posesión de mala fe: :-:i pi 1',\:-:0 fortuito
se hubiera producido del mismo modo, aun pormauccienclo
los bienes en poder del causante, creernos 1]lH' 110 debcu
pesar los deterioros que ('011 ese mor ivo sufre la cosa,
sobre el donatario, sino qlle debe considerarse como si
tales bienes nunca hubieruu existido, en el total /) en la
parte deteriorada, 110 computándolos, por lo tanto. en la
masa sobre la cual Sf' determina la porcióu disponible y
-201l-
haciendo pesa.r los efectos de la pérdida sobre todos los
interesados, es decir, sobre los herederos, los donatarios y
los legatarios; en cambio, si el caso fortuito no se hubiera
producido, permaneciendo los bienes en poder del causante,
creernos <]l1e deben recaer sus consecuencias sobre el dona-
tario, estando obligado éste á indemnizar al heredero el
menos valor de la cosa.
En cuanto al caso en qne los deterioros sean imputables
al donatario, la solución que se impone, con mayor razón,
es que éste será responsable de ellos.
CXXXIl. -La cosa reivindicada puede haber producido
frutos, en pI intervalo de tiempo transcurrido desde que la
donación se hizo hasta (Iue la reivindicación se opera, y
outouces, se presenta esta cuestión, ¿debe el donatario los
frutos percibidos?
~ i hubiéramos de atenernos á las reglas de la posesión,
el donatario debería al heredero, no sólamente todos los
frutos producidos por la cosa, sino también los que la cosa
hubiera podido producir y no lo hubiera hecho por culpa
del poseedor: sin embargo, el artículo 3602 introduce un
principio modificador: según él, lo que se toma en cuenta
es el valor de las donaciones e l ~ el momento (pIe se hacen;
luego, para nada hay que hablar de los frutos que poste-
riormente ha podido dar la cosa. Esta solución, está de
acuerdo con las ideas que el codificador expone en la nota
del articulo 3477.
-20i-
CXXXIIl, - Sin embargo, necesariamente, el IIl'lIJ('¡PIO
debe tener una excepción y es la ([\lO se refiere ¡l. los fru-
tos que se obtengan con posterioridad tí. la demanda de
reduccióu. En «fecto : en tal caso, iutr-rviene el principio
<'ll cual desde el momento de la demanrla. pi deman-
dado se encuentra en mora de rest.itución.
CXXXIY. - Heivindioada la cosa, hav 'lile preYer el
caso de lJue el donatario hubiera coustit.nido sobre pila
hipotecas ú otros derechos reales. No hay texto en nuestra
ley (Iue resuelva expresamente la cuestión, como el artículo
93!1 del Código Francés, el cual los inmuebles tí rer-o-
brar }lor efecto de la reducción, lo son libres de deudas
hipotecas creadas por el donatario. DesgnH'iadamente, dehf'-
mos. de acuerdo con las reglas generalps dI' nuestro ('('.digo.
llegar á. la misma conclusión, conclusión cU,va crit icn hemos
de hacer más adelante.
Nadie transmite mejores ni más f'xt,PIISOS derechos quP
los que tiene, decía la vieja máxima romana, que traduce
nuestro urt.ículo 3270, Luego, los derechos reales «onstitui-
dos por el donatario <¡ue, Sf'gl'll\ resulta df' la reducción .
no es propietario de los bienes. no pnerlen sf'r!e 0PUf'stos
al heredero, legítimo dueño (le ellos,
CXXXV,--Ahora, ¡,es este principio aplicable al caso
f]Uf' lf'gisla <'ll artículo 3(;04? Se trata en pI d<'l actos '1"1",
ltUn<¡IH- onerosos en apariencia, lit ley presume gratuitos,
siu admitir pruul». ou contra: parece, pllm:, cflle tratándose
de actos q1I0 la lo)" cousirlorn como verdaderas donaciones, no
hay motivo legal }Jara apartarse del anterior orden de ideas.
Hay, sin embargo, otro elemento que debe considerarse
.'" ll"e puede llevar ¡t otra solncióu : ('S la simulación exis-
lente en tales actos c', quo al menos, la ley presllme existe.
POI' eso os que en Derecho 1"ranl'(;s se han sostenido
«uat.ro opiniones diferentes.
1.0 Las hi potocas, «tc., no se resnclven: se f'unrlaeu <¡ue
de otro modo, teniendo acción el tercero perjudicado con-
t ra el causante, por lo 11'10 con relación ¡í, él aparece como
un acto de fraude, los mismos herederos snoederian en esta
responsabilidad, CflU} haría. inútil la anulación de los dere-
chos, ¡í, mas do los efectos, contrarios á un buen régimen
de crédito real clno tales anulaciones produoirfan.
2.° Deben unularse esos derecho:" por uplicacióu de los
principios generales: donde la ley no distingue nadie puede
distinguir; por último, porqlw 110 existe, respecto ¡t los
herederos, esa responsabilidad que se pretende recaería
sobre ellos, porqne en t a l c ~ s casos, ejerciendo Sil acción de
roducción. puede decirse lJUO no representan al difunto. ( I!
a.O Si el heredero acepta, pura y simplemente, la suce-
sión, siendo responsable del fraude del causante, no pue-
den anularse los actos; si acepta bajo beneficio de inven-
tario, sí. (l!)
-20!I-
4.0 Debe distinguirse: el la simulación 'ha tenido por
objeto engaitar á los terceros y entonces, existiendo 1111 \"<'1'-
<ladero fraude, no .podrían los herederos anular las hipote-
cas, etc., establecidas por el donatario. ó )Ior ('1 «ont rn-
rio, no se ha tenido en vista <,1 perjudicar lt los terceros,
y entonces podrán anularse esos actos sin dist iuguir d..
casos. (1)
Entre estas diversas opinioues, nos parel'P <¡ue la más
exacta es la segunda, En efecto, si llegamos á la solución
general de que pueden anularse las hipotecas, etr-.. const i-
tuidas por el donatario y desde <¡ue el artículo establece
<Iue los actos que enumera son considerados por la ley
como verdaderas donaciones, sin admitir prueba en con-
tra, á falta de una distinción establecida por la ley, ¡,con
qué derecho distinguiremos de casos?
Creemos, sin embargo, como dice Laurent l:!>, que In di-
ficultad que se presenta, es la de saber si Jos terceros per-
judicados tienen <) no un recurso contra el donante y sus
herederos, y que, al respecto, es indudable (iUP, no pudiendo
en ningnn caso, á. p('sar de lo I}1W pr('tl'll<!p Demolomb«,
invocar el donante una buena fe flue ante el tC'xto Ipgal no
puede existir, él sería responsable y por <q SIlS sucesores,
En consecuencia, la situaeióu se presenta para ellos eu
estos términos: ó anulan esos actos .Y quedan responsables
por sus consecuencias, ó los dejan como válidos.
(1) Demolombe, T. XIX, N. l l ' ~ ¿ .
(:!) '1'. XII. N.\m.20;;
-:.!1O-
CXXXVI. -Pero hemos supuesto que el donatario haya
darlo r-u hipoteca el bien donado ,í constituido otro dere-
1'110 real y debernos pOllel'llOS en la hipótesis de (}tle lo hu-
hiesp «nagenndo: en tal caso ;,pn qué situación quedan los
terceros adquirentes?
Hemos visto que el artículo 3!l!)r> nos dice, expresamente,
!jIW 1'1 heredero tiene una aocióu reivindicatoria contra
,'sos terceros adquirentes. También aquí se trata de una
aplicación del artículo 3270. Como una consecuencia dI:'
"sa rpgla, el art.ículo H27H estableen que « UJI derecho reco-
cable deed« /jltt' . ~ e cOJlsfifll.lJe, Pt'/'/II((J/('("(' /'t"COC((b1(' en poder
del .,·ItCt'sOI'» , luego, si el donatario estaba expuesto á. la re-
vocación de la donación, eu caso .}lle ella resultase inofi-
eiosa, no ha podido transmitir su derecho á un tercero
sino con el mismo carácter y subordinado á. la misma
causa de revocación.
CXXXVIl.-Pero puede ocurrir que se hayan hecho va-
rias donaciones y tIlle los diversos donatarios hayan tras-
pasado sus bienes Ií, terceros ¿en qn¡; orden podría el 110-
rerlero intentar acción contra esos terceros adquirientes?
La solucióu se impone claramente: en pI mismo orden en
'Ine podria ir contra los douutarios (le quienes adquirieron
los bienes esos terceros.
CX.XXVIII.-¿ Cuándo podrá ir ese heredero contra los
t ercoros adquirentes ? Hemos dicho 'lIte lo .plO lu reducción
lmseu es salvar la legítima de los herederos, consiguiendo
-211-
la restitución de lo que resulte inoficioso de la donación,
dentro del límite máximo del valor (pIe tenían los bienes
en el momento de ser donados. Si ese es el principio fun-
damental ¿eómo puede admitirse que vaya el heredero di-
rectamente contra el tercero adquirente de los bienes? No
hay en nuestro C(')(ligo un texto expreso, tlne imponga al
heredero la obligación de la 'previa escusión de los bienes
del deudor, como el artículo !laO del Código Francés,
Pero si el Código Francés, á pesar de (pIe establece, en
todo su rigor, el principio de qne la reserva debe entre-
garse al heredero PII bienes, admite la necesidad de la
previa escusióu ¿cómo podemos vacilar, ante la interpre-
tación que iL las disposiciones de nuestro Código hemos
dado, en trasladar esa solución al Derecho Argentino ~
No tenemos texto (lue así lo disponga, pero tampoco
lo tenemos en contra; es, pnes, el caso de aplicar los prin-
cipios generales del derecho .Y de consultar las necesidades
sociales, contra las qne conspiraría indudablemente nn sis-
tema opuesto al que proponemos. Hemos de ver, más ade-
lante, cuan serios son los perjuicios (lne á la economía de
la producción de un país, infiere 1111 sistema corno el qne
en general adopta nuestra ley (.cómo no aprovechar la oca-
sióu para disminuir esos perjuicios"
Pero no es la previa escnsióu de los bienes del dona-
tario, la única condición que debe exigirse para que el he-
redero pueda ir contra los terceros adquirentes. Es nece-
Bario, además. que se trate de bienes inmuebles. En efecto.
-212-
el artículo B9rlr) dice: "La accián de 1't'il'Índi<'ac;ón qlW
('ompefe al heredero legíti1l/o coutrn LOS 'rImCEUOS
TES DE IlOIUJo:m,ES (,o/llpl'eutl;do,o; en una douacuin «uqeta á
reduccián ... . .. etc.» No cabe, pue:-:, la reivindicación cuando
:-:e trata de bienes muebles, y la causa es sencillamente la
aplicación de la regla de nuestro artículo 2412, según el
cual la posesión de buena fe, de bienes muebles, trae en
favor del poseedor la presunción jur!« t>t de jm'e de ser
propietario, salvo caso de robo <) pérdida. Pero, por lo
mismo <lue la regla del artículo tiene un campo de
aplicación restringida al caso de la. posesión buena fe,
es claro I¡Ue la reivindicación podríu intentarse por el he-
redero, siempre 11ue se reuna la gran condición que exige
el artículo es decir, <lne las cosas muebles puedan ser
identificadas.
CXXXIX,-Dijimos que el donatario, contra el cual di-
rije su acción el heredero, podría detener su acción inte-
grando con el valor de las donaciones, la legítima del
heredero. Creemos IJne si esa solución se admite respec-
to al donatario, con más razón debe admitirse respecto al
tercero adquirente.
CXL.-Pero Sil pongamos <Jue el tercero adquirente
no integra la legítima y el heredero recurre á la reivin-
dicación de los bienes donados. ;,Deberá el tercero ad-
quirente los frutos de la cosa? También acá nos referi-
mos á lo dicho respecto al donatario mismo: si este no
-213-
debe los frutos (.cómo se pocll'lí exig-ir esa resti-
tución de un tercer adquirente?
CXLT.- Hemos terminado non el estudio de las «uestio-
nes principales que pueden presentar-e, en cuanto {t los
efectos de la reducción. Ha llegado el momento de pre-
guntarse si el sistema de In: leyes bueno é¡ malo. :Ko
puede vacilarse en contestar <lne él es pésimo.
Supongamos, en primer lugar, la situación con relación
á los donatarios; (,IIué resulta de dar efectos reales, <lue
permiten la reivindicación del bien donado, á la acción
de reducción?
En primer lugar, liquidaciones difíciles sobre mejoras,
deterioros y sobre frutos, si se admite la obligación de
restituirlos, y tales liquidaciones son siempre un semille-
ro de dificultades de prueba y con ellas (le pleitos y en-
conos, que mantienen en un estado incierto los capitales.
En segnndo lugar, los efectos reales de la acción son una
causa de paralización eu la propiedad, (lue no se explota
en las condiciones que exijo la mejor producción econó-
mica. donatario, sabiendo (Iue es posible qne hoy ó
mañana resulte inoficiosa la donación, y, en consecuencia,
se le prive de los bienes donados, dedicará sus capitales
á la mejora del bien, á la instalación de grandes fábricas
c) á la realización de obras, que tal vez no pueda apro-
vechar? Nadie se expone á confiar su fortuna al hecho
posible de una revocación.
-214-
Pero no queremos deteruos en esa faz de la cuestión,
ponlue hay en ella otra más fundamental y es la que se
refiere á los terceros adquirentes de los bienes donados, ó
en cuyo favor ha constituido el donatario derechos de hi-
poteca en garantía de un crédito, ó un derecho real cual-
quiera.
Se produce la reducción yesos terceros, ajenos por com-
pleto cí lo que pasa, que no han podido siquiera prever
la situación, se ven alcanzados por una acción reivindica-
toria q u e ~ ó les priva de Sil propiedad ó del derecho real
(Iue sobre la cosa tenían. La situación resulta cruel y
absurda. Comprendemos (Ine cuando un tercero ha cono-
cido un hecho (Iue puede originar la resolución de su
derecho, sufra las consecuencias de ese hecho, porque la
situación le es imputable: porque él, al admitir esa posi-
bilidad, al aceptarla: ha renunciado al derecho de quejar-
se de ella. Comprendemos que las viejas máximas según
las cuales nadie trasmite mejores derechos que los que tie-
ne y resuelto el derecho del concedente se resuelve el de-
recho concedido: se fundan en serias razones de respeto
al derecho de propiedad: pero lo clue nunca hemos podido
comprender, es por qué se considera sólo ese lado de la
cuestión y no se tiene ea cuenta, CpIe si es preciso defeu-
del' el derecho y los intereses del propietario, eso no es
una razón para sacrificar el rle los terceros adquirentes.
En todo caso, debía preseuturs« la cuestión con sus dos
términos: {, se sacrifica el interés del propietario al de
-2]5-
los terceros ó el de estos al de aquel. Y presentada así
la cuestión ¡,quién puede vacilar en la elección? l,(luién
puede vacilar en una opción entro el interés de uno, el
propietario, .Y el interés (le todos, porque decir t('/,('('-
1'0." es decir la sociedad entera?
Es duro, seguramente, sacrif'icur el derecho de propiedad
pero ¿no es más violento á. c ~ s o , un sistema que tra iga la
inseguridad en el régimen económico de un pueblo?
El crédito real, I-'se factor esencial, en la riqueza dI'
los pueblos, qUI' ponl-' en mallos del propietario los capitales
indispensables para aumentar la potencia productora del
bien, no se concibe con un régimen de propiedad inseguro.
Bastaría esa consideración para decidirse. Y si SI' quiere
un ejemplo do la influencia que en el crédito tiene la
seguridad, uno de cuyos elementos esenciales es la conso-
lidación de la propiedad, no hay más que observar un
fenómeno curioso que ocurre en nuestro país y que más
de una vez ha llamado nuestra atención: mientras los
Bancos prestan dinero al 7 ú H por 100 de interés, el
crédito hipotecario, 1'01' su naturaleza más seguro, no se
obtiene sino con intereses elevadísimo», que casi siempre
exceden del 10 por 100 ¿por qué? no queremos atribuirlo
todo á la ley: sabemos que la morosidad de nuestros
tribunales en las ejecuciones tiene una buena parte en la
responsabilidad, pero creemos que, sobre todo, el origen
del mal está en pse sistema dr-! (;(')(Iigo: (IU(' pare('(' hecho
expresamente para burlar los intereses más legítimos..
-216-
H.epetimos liue el sistema de la ley nos parece absurdo.
Hasta el doctor Llerena, tan respetuoso de la ley, llega á
decir <\) "'lile parece injusto qlle se conceda la acción de
reducción contra terceros adquirentes de buena fe».
y la misma ley, con otras disposiciones suyas, acaba
de hacer palpable lo malo de Sil sistema ¿Por qué no
adoptó el mismo criterio que en materia de colación y
así como en esta sólo se debe el valor de los bienes
donados. 110 dió á la, acción de reducción el carácter
franco de una acción personal contra el donatario? ¿POI'
qué, en fin, si se quiere dar efectos reipersecutorios á la
acción, IlO limitó esos efectos en la forma feliz qlle establece
,,1 artículo BiBO, al reglamentar la suerte de los actos de
cllagenación realizados por el poseedor de la herencia y
heredero aparente.
Es la misma If\Y la que hace resaltar el error cometido:
es ella misma la (1'le se encarga de decirnos que todo se
elebe no á ignorancia sinó á ligereza, es decir, á la más
imperdonable de las faltas (1'lC puede cometer un legislador.
El doctor Vélr-z conocía ya modelos que le indicaban
la moderna tendencia de los códigos.
En efecto, los códigos más modernos, adoptando en
defensa de los terceros la obligación de (inscribir en
registros las causas posibles de revocación, dan el medio
seguro, al suprimir cualquier efecto retroactivo de ellas,
de evitar los pésimos resultados de nuestro sistema; y
(1) '1'. VII, púg.376.
-217-
los precursores le eran familiares al codificador, Freitas
entre otros. (.Por qué 1\0 se adoptó el sistema del registro
de la acción, qne le diera efectos á e-ta contra terceros,
sólo á contar desde el momento de la inscripción?
Es ese el gran medio moderno de defender á los terceros,
haciendo sólo excepción pI Código de Italia, que, por una
ridiculez, según la frase de . Paul Magnin 111, crea dos
excepciones al principio de (lue las acciones revocatorias
sólo producen efecto desde su inscripción: una, es la
referente á las nulidades por error, dolo ó violencia. y 1"
otra, la (lue resulta de la reducción.
CXLIL Para, concluir con esta materia, diremos que, en
nuestra opinión, el mejor medio de resol "el' las dificultades,
consultando los verdaderos intereses económicos de la Nación,
hubiera sido dar á la acción un carácter personal absoluto.
Pero, en último caso, si se creía indispensable el darle un
carácter real, debiera haberse establecido un registro para
inscribir la acción, dándole <Í esta efectos contra terceros.
sólamente á partir del momento ele esa inscripción.
(t) P I \ ~ i I l I \ R . I .
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,·oIllI'Ut,os.-1R47 ú IR50.-París.
del. Derecho ltouuin» actual, - 'I'ruducción espa-
ñola en G volúmenes, l87!).
SE/;"\"I\.-[·:l Códi!/o CiriL de La J.'(·l'úbLica
ltrou« l'I'alitllll'.-Paris, IHfJti-tíH.
Iteru« étl'al/!/cI'c d rl'allrfli.'II° tl.« lé!/i... iat ion, tL« e (l'p,co-
nomi« 1HiJ.l-·I;J.
ci r]! 1-,1'1,li(}lIé.- o De« donat ion« ('11t 1'(' rir.:; (,1 des
...."-lHi")fJ"
T"UI.UEIl.-D,·oil eicil edición, 1HilO.
OHSERV.. H'[ÓN.-Esta tahla hillliogrúficl\, no encierra sino las
obras que han sido citadas en el texto de este trnbnjo, y responde Ú
la idea (le facilitar la comprobación lie esas citas, plles en las notas
se ha indicado solo el tomo y púgina, .Y no el título de In obra y la
edición.
1NDICE
CAPITCLO PRIl\IEHO
SnlA RIO.-I. ¿Qué es una aceil'lIl?-Definieión-Elementoi'-
II. A todo derecho corresponde una acción que lo
defiende-I1I. División de los derechos v división
correspondiente de lns acciones en reales y persona-
les-IV, ¿Hay acciones personales-reales 1'1 sea mixtas?
Examen de la "cuestión en Derecho Romano, Francés
y Argentino., , , .. , .
Secciún. segunda
HnIARIO.-V. La leg ítima en qué consiste-VI. Refutación
de las razones con que fundan la libertad absoluta
de testar los escritores que combaten el sistema legi-
timario - VII. Razones que fundan y explican el sis-
tema legitimario-VIII. Naturaleza jurídica de la
legítima-IX. Examen de la ,cnestión en Derecho
Francés-X. Examen de la cuestión en Derecho Ar-
gentino-Dificultades I\ne presenta elart ículo 33;)4-
Solución ..... ,., ... , ..... , ......••...
Secci/m. tercera
SnlARIO, - XI. La legítima, como todo derecho, debe tener
una acción (\ ue lo defienda-XII. La acción de reduc-
1: .. 41
txnrcn
CAPÍTULO SEHUNDO
LA AC('IÚ:\ DE IUWITCIÚ:-;.
¿I';:-; (¿n:; I::I'OC,\:>
Sección única
SnURIO.-XY. En principio, el ejercicio de 11\. acción de
reducción sólo corresponde Ú los herederos forzosos.
Xecssidud de la aceptación (le la herencia-i-X'Vl. Di,
ficnltades que presenta el artículo JH32. Solución-
XTIl. ¿Quién más puede ejercer la acción de reduc-
cil)n?-XYIJI. Sucesores del heredero forzoso. Here-
deros. Cesionarios-XIX. Acreedores del heredero
fOl·ZOSO-XX. ¿Quiénes no pueden ejercer la acción de
rednccil)n:>-XX L Los acreedores del cansante-XXII.
Continnación-XXIII. Continnaeión-XXIV. Los le-
gatarios-XXV. Los donatarios-XXVL ¿I<:n qué época
puede ejercerse la ucción de rednccilín?-XX\"IL Muerte
natural y presunta. Su igualdad de efectos en cuanto
... la rednccil"n-XXVIII. ¿Pnede antes de la muerte
del causalite usarse medidas conservatorias de la legí-
tima? .. ,........... 47
CAPÍTULO TERCERO
Sección única
SnIARIO.-XXIX. Henuncia de la snceeion, no es una
cansa de 110 ejercicio, sino la falta de una condición
pspncial.-XXX. Revocación de la renuncia de la suce-
silín-Sns efectos en cuanto ú la acción de reducción
- XXXl. Heunncla d« la acciún. d«
de renunr-iarse? ¿CnÍlndo?-XXXIL Formas de la
renuncia-XXXIII. Renuncia expl·elia--XXXI\". Re·
nuncia t¡'lcita-( :riterio con que dehe juzgarse si ella
existe-XXX \'. ¡';xalllPIl de algunos casos
So]uril>n- -XXX \"l. IJ¡'(·.«"I';¡w;(íll d(· l a (fC(';(íll dt· reduc-
eü.ín-¿Pnedeprescrihirse? ;,En qué ténnino?-XXXvn.
Cout.innación-s-Cnso de intentar la acción contra el
donatario-XXXVIII,. Continuaciún-c-Opinién de Lnu-
rent-Refntación- XXXIX. Continuacióu c-Uaso de

}',Ig.
intentarse la acción contra los terceros detentadorex
de bienes comprendidos en la donación
Distinción necesaria pl\ra resolverlo --Roluci<)n-·-XL.
Continuación-XLI. ¿Cuándo empieza Ú correr el tér-
mino para la prescripci<)n?-XLII. Caso especial del
artículo 4028,................... 80
CAPÍTFLO m'ARTO
Sección primera
SnIAHlO. - X LIII. La regla general es que el titular de
un patrimonio tiene absoluta libertad para disponer de
él. Esa regla tiene Una de las
excepciones es la institución de la legítiml\..-XTX.
Cuando la legítima esté afectada por disposiciones llUt'
no la respeten, podrá ejercerse la acción de reducción.
-XLVI. Para saber la legítima ha sido afectada,
debe previamente determinarse su valor. ;,Cl)mOse
procede para obtener ese resultado? Artículo 3G02.. IOll
Sección segunda
SUMARIO. - XLVII. La primera operación ¡Í luu-er, es la
formación de una masa ele los bienes del causante. Esa
masa, en principio, debe comprender todos los bienes.
-XLVIII. ¿Entl'll.n en ella los bienes legados?-XLIX.
¿Entran los bienes objeto de una institución contrae-
tual?-L. Derechos que se ext.inguen con la muerte de
su titular-Ll. Bienes que, aunque tenia el causante,
no le pertenecían-LII. Cosas comunes á toda la he-
rencia-LlIl. Derechos condh-ionales-c-Ll V. Derechos
litigiosos--I.V. Derechos no exigibles en juicio-LVI.
Bienes adquiridos por prescripción empezada por <'1
causante y terminada por sus herederos-i-LvH. Cré-
ditos: distinción entre créditos buenos, dudosos y ma-
los; soluciones-L\'lll. Valuación de los bienes que
componen la lllasa. . . . . . .. .,'..................... lnJ
Sección tercera
- LIX. Necesidad 'de deducir las deudas del va-
101' de los bienes .lejados por el causante-LX.
1:\ III CF.
¡'alg.
mento en que esa reducción se hace-Dificultad pro----
ducida en Derecho Francés; evitada en el nuestro por
el artículo olio2-LXJ. Principio general-LXII. Den-
das condicionale:-:-LXIII. Obligaciones natumles-
LXI V. Deudas litigiosas-LXV. Dendas solidar-ias-e-
LXVI. (Tastos Ílmerarios-LXVII. Cargas comunes á
la sucesión-LXVIII. Deudas de una renta vitalicia. 117
Seccián. cuarta
SDIARIO. - LXIX. Necesidad de agregar al valor de los
bienes el de las donaciones-LXX. ¿<Jué donaciones
deben tomarse en cuenta? Principio general-LXXI.
Consecuencias-LXXII. Debe tratarse de una verdade-
ra donación; casos del artículo 17!11-LXXIII. ¿Es apli-
cable la regla del artículo o4HU?-LXXIY. Donaciones
entre esposos-LXXY. El caso especial del artículo 3G04;
fuente del articulo y fundamento de su disposición-
LXXVI. ¿Qué es lo (ltlH resuelve el artículo 3G04?
Discusi(ín-LXXVII. Argumentos de los que creen qne
el artículo comprende una regla general á todos los
contratos onerosos- LXX\"lII. Argumentos de los que
restringen la aplicación del artículo HGU4 á los casos
que prevé el artículo !)JHdel Código Francés-L,,{XIX.
Solucilín que creemos más jurid ica. Hazones-LXXX.
Es efecto directo del artículo 3 ~ ) 0 4 el que los bienes obje-
to de los actos Ú que se refiere deben computarse
como donaciones-LXXXI. Condiciones necesarias para
que sea de aplicación el artículo 3G04-LXXXII. 1.0
Condición-LXXXIII. ~ . ( ) Condición-LXXXI\". 3.°
Condiciún-LXXXV. 4.° Condici(·)))-LXXXVI. Salvo
la excepción que viene ú establecer el artículo 3406 los
actos onerosos no deben tomarse en ctlcnta-L)(XXVII.
Pero cabe la prueba de su simulación y al efecto, son
admisibles todos los medios do }lrtlcha-LXXXYJIl.
¿Deben computarse las donaciones cuando los bienes
objeto de ellas han perecido en poder del donatario?-
LXXXIX. ¿Dehen computarse cuando los bienes han
reingresado al patrimonio del causante?-XC. ¿Qué
momento se considera para calcular el valor de las
donaciones? .••.............. ; . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 12j
Sección quinta
SnIAIlIO.-XUI. Formada la masa, la fijación de la legi-
tima es una simple operación aritmética, en que se
debe tener en vista el grado y línea de los herederos
forzcsos-c-Xffl I. Determinada la porción disponible,
para saber si hay Iugar íl la acción de reducción, hay
<pie determinar el monto de las liberalidades del can-
sante-c-X(Jl l I. Es una cuestión previa la. de la impu-
tación de esas liberalidades-c-Xtjl V, ;,Qué liberalidades
se imputan á la porción disponible?-XCY. do-
naciones son imputables á la legítima de los herede-
RI caso especial del artículo lññ
SnIAHIO.-XCVIL Resuelta la cuest ióu líe In imputación, to-
davía puedeu presentarse c1ifieultades-LiberalidadAs
(:uya valuación es imposible por su naturaleza misma
-Xl '''IlI. Caso dAI legado de usufructo ó renta vita-
licia- presentados para resolvei-lo-c-Solucion
del artículo afin3 -XCIX. Dificultad que presenta Al
artículo presentado» para re,.;olvel'1a-
Solución en nuestrn Derecho-C. Caso del legado de
la nuda propiedad-CI. Dificultades (¡ue el artículo
B(103 puede ofrecer en su aplicación práctica-i-Soln-
eiones- Cf I. Subiendo liberalidades se imputan Íl
la legitirua y cómo se resuelve la valuación en esos
casos dudosos, es fácil determinar si la legítima está
afectada. Si lo está, habrá lugar Íl la acción de re-
r1ueci(in , , .. , ,., .. , l!iU
In:1. Ill'E l';(o; Vlmn'IC'\ 1.,\ DI': 1•.\S
LIIIF.HAI.IIHln:s DEI.
S(·(·ci<iJl. primera
SmIAHIo.-CIIl. Métodos que seguimos en esta materia, Caso
<¡ue vamos Íl considerar en la. sección primera-CIY.
¿ En qué orden se veri Iica In reducción de las donncio-
nes? Principio fundamental. Razones que lo explican-
C\'. ¿C<imo se fija la Ieeha (le las donaciones?-CVI.
Caso de las donaciones entre el'lposos-CVII, Caso en
que los bienes comprendidos en la donación que debe
reducirse han perecido sin culpa del donatario-C\TIT.
Caso en (Iue el donatario, cuya donación debe redu-
l',\g.
cirse, es insolvente-CIX. Caso de las donaciones con-
cliconales-CX. (,Puede el restador fijar, por su sola
voluntad, otro orden para la reducción de las donacio-
nes (IUC hizo en "ida?...... . .. . . " ..... 174
Sección ¡¡('fJllnda
SVMAHIO.-CXI. )Ill.teria de esta seoción-i-C'Xl I. Principio
á que debe ajustarse la reducción de los legados:
orden que establece el articulo Funda-
mento )' crítica del artículo 3795-(;XI\'. Caso del
artículo 3fi03-CX\'. ¿Puede el testador variar el
orden de reducción de los legados establecidos por
la ley?.. . " 185
t(,I'("('I'(I
Rt'MAHIO. - exVI. Caso que consideramos en ('sta sección
-CXVII, Principio general: primero se reducen los
legados, después las donaciones; fundamento-CXVIII.
Consecuencias-CXIX. ¿Puede el testador establecer
otro orden diverso para la reducción?-CXX Obser-
"ación en cuanto á los funerarios. . . . . . . . . . . .. 191
c.-\.pÍrrULO
;,cfhlO sE \'EHIFICA 1..\ HEIlCCCIÓ:-¡?
SnIAHIO.-CXXI. Si la acción de reducción defiende la
legítima es necesario saber como se procede para in-
tegrar esta-CXXII. Regla en cuanto ¡'I los legados;
su fundamento-CXXIII. Regla en cuanto ÍI las do-
naciones; artículo 395;): la acción tiene efectos reiper-
secutorios-i-C'X'Xl V. Contradicción de principios con
lo que la ley establece en la colaci"'n-CXX\'. Ci-íti-
ca al sistema legal en su aspecto eCOlIl·)J)lieo-Cx..'X\'I
Dificultad que presenta el ai-tículo 3G02; probable ra-
z,',n de ser de este-CXXVII. Cómo se resuelve la
dificultad--CXXVIII. Conclusión ....•••••. , 195
C'APITPLO
o..: LA IUWlTCIÓX
Seccirn« única
SUMAIHO.-CXXIX. Reglas aplicables en cuanto á las mejoras
CXXX. Reglas aplicables en cuanto á los aumentos
naturales de valor-CXXXI. Reglas aplicables á los
deterioros que la eosa haya podido sufrir-CXXXII.
Reglas referentes ú los frutos de la cosa-CXX.xIIT.
Excepción: frutos producidos con posterioridad á la
demanda de re(luccil·lIl-CXXXTV. Suerte que siguen
las hipotecas y demás derechos reales que el dona-
tario ha podido constituir-CXXXV. Aplicación al caso
que legisla el articulo 3604- CXXXVI. Reglas aplica-
bles á las enagennciones hecha" por el donatario. Artículo
39:l5-CXXXVII. En qué orden debe efectuarse la
reivindicación contra tercer08-CXXXVIII.
de la previa escusión (le los bienes del donatario-
CXXXIX, Los terceros detentadores pueden detener
la reivindicación lo mismo que el donatario-CXL.
¿Deben los frutos de la cosa?-CXLI. Crrtica al sis-
tema de nuestro Clídigo. Kecesidad de defender ú los
terceros c-C'Xf.H. Cómo debía haberse legislado la ma-
teria. . .. . ,. 203


SILVESTRE H. BLOUSSON

LA ACCIÓN DE REDUCCIÓN

TESIS LAUREADA-PHEMIO FACULTAD

a1.llonCA DE LA

COIU SU"'HrH ~-~.- DI -·~r.DErJ

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BU}4~NO~ AIR}4~ 1~1"IlKN"A \' CASA RIlITORA 111; AGUSTiN ¡';TCHKI'AREIIORIIA

CAlle 'l'ncuArl8,:;9

1902

.

PADRINO D}<~ '['ESIH DOCTOR J1~XIUQU~~ NA VA BHo "lOLA .

.

Á MIS PADRE~ Á 1\11 MAESTRO DE DERECHO CIVIl. DOCTOR JUAN ANTONIO BIBILONI .

.

. No nos corresponde analizar el concepto de persona ni pi de cosa.Qué es una acción'?-Dcfiniciún-Elementos -u.~ qlto utimur. orden creado y mantenido por la libertad. en máximas de (1) conducta. son condiciones necesarias para la vida social de los seres. Por eso. División 11" lo..'.CAPÍTULO PRIMERO PHELIMIN.o\l"'~S Sección primera SmIAHIO-I.derechos y división correspondiente de las accioues on reales y personales-e-L'. vel ad res. el orden el el estado normal del derecho.cel ad actione« pertinet. .. en sí mismos. <1> Tomo IV-P. oel ad personas. que pi leg-islador el la costumbre convierten como dice Savigny. Francés y Ar- l. 7.-La célebre máxima de la Instituta decía: omne j1t. A todo derecho corresponde una acción que lo defiende-UI. .Hayaccionc. resulta de la conformidad de los actos con sus reglas respectivas. en cambio ¿qué debe entenderse por derecho de' las acciones? ¿qué es una acción? Los derechos.\g. cuestión en derecho Romano. . personales-rentos ú sea mixtas? Examen de la gcntino.".

por lo mismo que la regla jurídica no se concibe. (¡ue constituye su estado de defensa. si se nos permite esta palabra. Pero esa hipótesis. para designar el vínculo? ¿cuál es el medio práctico de obtener el resul.-2Supongamos una sociedad en qne todos obedeciesen el mandato del legislador. Ahora ¿cómo se hace efectiva esa obligación. relación que hace aparecer al lesionante como obligado frente al titular del derecho. y no es esa la idea del derecho. es la manifestación de una faz nueva. . para que la armonía social no se rompiese. y en esa sociedad bastaría el derecho declarado. La violación del derecho no puede ser consentida impunemente: admitirlo sería reconocer que es una nueva declaración teórica sin más garantía que el respeto voluntario. Por eso es que la misma ley hace nacer entre el titular del derecho y la persona que lo lesiona una nueva relación de derecho. En efecto. cuyo fin es la restitución de las cosas á su anterior estado. al que la necesidad social da el carácter de una facultad exigible. de un aspecto especial del derecho mismo. es el supuesto de un imposible. porque hay antecedentes poderosos y mil causas diversas que pueden llevar en la práctica á la violación del precepto legal. ¿qué ocurrirá entonces? La consecuencia que la violación de un derecho produce. sino concibiendo al mismo tiempo el ser libre de seguir ó no su mandato. debemos suponer que puede el hombre realizar actos contrarios al estado normal prescrito por la ley. en que cada uno respetase las facultades de los demás.

se trata de UII error craso..-Si la acción es el medio de defender en juicio los derechos.-3tado que se buscar H(' aquí la acción que podríamos.to y el origen de la acción. n. Es claro. eu consecuencia. (11 la acción sin dos elementos: lo". organiza los tribunales encargados de su tutela y el procedimiento. que declarn el derecho. Ilue no se concibe. ó sea la forma de hacer. entonces. si la ley no legisla en particular todas las acciones ('s POl'lIUf' no siente la necesidad.« Tnmn IV-P~. reconocer el derecho cuando se le desconoce.. es indudable que á todo derecho corresponde una acción. sin la cual éste nunca podría tomar el estado que hemos llamado de defensa y flue es el antecedente inmedia. . Ellos en dos grandes grupos: Los derechoRde familia (1) SP dividen Ú persoual. tendiendo IIue no hay 1)l'P. como dice Savigny. sin embargo.-Los derechos no son todos iguales.. una violación del derecho. más acciones que las qne los CI)- digas legislan. Es extraño. un derecho sin el cual no puede haber violación. razón por la cual el poder público.°. definir como el //tedio di' del'ell(/e. derechos enjuicio. y 2. que este principio axiomático se desconozca frecuentemente en la práctica.' lo. ro. porque cuando hablamos de defensa nos auto-defensa referimos lí la defensa jnridica: admitir la ('8 abrir la puerta al absurdo y al abuso. III. y decirnos en juicio.

.. (1) son esencialmente distintas de las demás de su clase. queremos sólo fijar puntos de partida.. Se dividen en dos grandes grupos: las personale . y ese nombre de mi. .olUrm.. Estas acciones son en realidad personales... reate ... la . porque al resolverlas.. pueden también decidirse cuestiones de propiedad. es claro que las acciones también deben serlo.. IV. y los patrimoniales. la actio c comuni dicidundo y la aciio finiunc requndorum. Siendo diversos estos derechos.. y ..Hay acciones (¡ue participen á la vez del carácter de reales y personales? Ya en el Derecho Romano se admitía la existencia de esas acciones quce mixtam obtinere »ideutur. por lo (¡ue un texto decía: Finium requndorum actio in personam e. persouale. y de crédito. en las relacione. que defienden los derechos personales.cta..-¿. se aplicaba especialmente á la aciio [amilio: erci. No nos interesa hacer el análisis de sus efectos: los damos por sabidos.. (¡ue á su vez se dividen ewreale. también se encontraba el concepto de acción mixta. como los llama nuestro Código Civil. () como los llama el Código Civil." relaciones de [amilia. y así Pothier decía: «hay acciones propiamente mixtas cuya na- . pero como dice Savigny. licet t catione rei est...-4en la. tam in rem quam in pel'". cieile s.. undce. P1'O ciudi- En el Derecho Francés anterior nl Código Napoleón. que corresponden á los derechos de ese nombre.

observaremos que el segundo grupo de ti) Tomo IX-l'. se vuelve contra los terceros rletentadores que han podido adquirir derechos por parte del adquirente originario. el arto so del Código de (1) Procedimientos. vez.\g. habla de acciones mixtas. no habiendo un solo texto que hable de acciones mixtas. para la ejecución del acto por el cual le ha sido trasmitido el inmueble: 3. nulidad. acciones por las q ue el derecho real del enagenante. razón por la que se llamaban también personalesreales ó in rem »criptte.-5- tnraleza participa de la de las acciones reales y de la de las acciones personales» considerando como tales las acciones que corresponden á una persona. un derecho de propiedad y otro de crédito. resuscitado en el pasado. y Dernolombe cree que el concepto de la ley no es otro que el del antiguo derecho. debemos considerar la cuestión en un terreno puramente científico. .° Las acciones liue corresponden al adquirente de un bien. sobre un objeto. En nuestro derecho.° Las <Iue el antiguo derecho consideraba como tales. cuyo derecho á su vez desaparece.0 Las acciones de rescisión. a. lejos de haber disminuido.io. ha aumentado. que tiene lí la. En primer lugar. En Derecho Fram~és model:no. 2. comprendiendo: 1. revocación ó resolución de contratos que tienen por objeto la enagenación de bienes inmuebles. y dice que su número.

ppro eso no permite decir que haya una sola acción real-personal. la vez. seguramente: hay por una parte el derecho personal que corresponde á la obligación. si tiene tal carácter en Derecho Francés. acciones mixtas? ¿hay. de dividir la cosa común cuando cualquiera de ellos lo pida. efectivamente. cuando exige el cumplimiento del contrato. acciones que defiendan un derecho á la vez real y personal? En primer lugar. trasmitiéndose los derechos reales por la tradición. debemos observar que son tan diversos los caracteres de los derechos reales y personales. efectivamente. y á. impuesta por la ley á los condóminos.hay. salvo la cláusula de indivisión en los casos y forma que la ley le permi ta. Es cierto que en un mismo juicio puede ocurrir que se ventilen las dos acciones. . y por otra parte. Y. la propiedad de un tercio <> de la mitad de la cosa ¿puede pretenderse que se trata de un solo y único derecho? no. es inconcebible. en realidad. Y si hay dos derechos diversos ¿cómo pretender que haya una sola acción? Si todo derecho tiene una acción (Iue lo defiende. que la idea de un derecho. que fuese á la vez lo uno y lo otro. Ahora. cuando se dice que el co-propietario de una cosa tiene derecho á pedir la división de esa cosa en cualquier momento. otra cosa que una acción personal.-(j- acciones á (Iue se refiere Demolombe. no lo tiene en el nuestro porque. derecho á. f. la acción del comprador nunca podría ser. el derecho de dominio sobre tal () cual parte del bien. á dos derechos deben corresponder dos acciones.

y sólo después que se ha conseguido.t!I. el enagenante no tiene primeramente otra acción que la de revocación. puede ejercerse la. en todas las que se refieren á la anulación. rescisión ó resolución de los contratos. contra el adquirente ó contra aquéllos que le han sucedido. puede decirse que hay dos acciones paralelas y concomitantes. lo que hay es que ya no es tan saltante la distinción..-7- Pero hay más aún: no siempre. no puede decirse (lue no ocurra lo mismo en las otras acciones (lue no se refieren á la anulación ó revocación de actos: en ellas sucede algo idéntico. Podríamos decir que en estos casos la acción personal abre el camilla á la acción real: hay una cuestión previa que es la de la validez del acto. por el contrario. :\. en que lo que se discute es diverso. etc. Si en estos casos la distinción entre las dos acciones es fácil. la anulación del acto de transmisión. en muchas de ellas. en esos casos en 'lue se acostumbra hablar de acciones mixtas. (J) Tomo IX-PI\~. y recién cuando ésta desaparece queda la acción real para hacer desaparecer también sus consecuencias. . porque corresponde á su naturaleza. acción reivindicatoria contra el tercero detentador del bien. su ejercicio es pa ralelo y puede verificarse en el mismo juicio. porque siendo concomitantes. por el ejercicio de esa acción personal. (1. diríamos. si es imposible confundir esas dos partes. como dice Demolombe.

vamos ahora á estudiar un derecho..imario-c-Vll. La lcgítima-cu qué consiste-VI. una de esas condiciones necesarias para el mantenimiento del orden social. Razones que fun(lan y explican cl sistema lcgit. generalizando.-El derecho de testar. no implica en el testador la libertad absoluta de disponer de sus bienes como mejor lo entienda. La legítima... Como todo derecho: el de testar está sometido á una reglamentación que varía de país á país y una de las trabas ó limitaciones que á su ejercicio se opone en la mayoría (le los códigos contemporáneos es la institución de la legítima ó reserva. V. consiste en la fijación de una determinada cuota proporcional que igual en todos los casos ó depender del puede ó ser número ó grado . Examen de la cuestión en Derecho Francés -X. Sección .equuda Snl. Examen de la cuestión en Derecho Argentino .-8- Hemos estudiado.l. admitido por todas las legislaciones modernas. y pasaremos á ocuparnos en seguida del medio de defensa que á él corresponde. lo que es una acción. si bien su carácter y efectos han evolucionado considerablemente.\ICIO-V. Naturaleza jurídica '¡C la Icgítima-IX.dificultades que presenta el artículo 3354 . Refutación de las ra- zones con que fundan la libertad absoluta de testar los escritores 'IUC combaten el sistema lcgithuario-> VII. As decir.solución. cuyo origen histórico directo está en el Derecho Romano de la última época.

VI. Se dice que definir la propiedod como lo hace el Código Francés en su arto f>44. pues hay quien sostiene la libertad absoluta de testar y niega por lo tanto el fundamento de la legítima. Nuestra legislación ha establecido también el sistema legitimario. veamos los principales: 1°. pero.-En favor de la libertad absoluta de testar se invocan diversos argumentos. por lo menos. la examinaremos á grandes rasgos. ya (}ue ella representa un punto de partida fundamental. con relación al grado de los herederos en cu- yo favor se establece el derecho. 359~ 10:- al . sino tampoco por donaciones hechas en vida. ó como lo hace el nuestro en su arto 250(i. Define la legítima en el art. y en los artículos siguientes ~ija la cuota parte de los bienes (}ue la constituyen. 3591. no ya solamente por virtud de lo que el causante haya dispuesto en su testamento.3597). El carácter absoluto del derecho de propiedad.-9de los herederos y de la cual estos 110 pueden ser priva- dos. como el derecho de gozar y disponer de las cosas del modo más absoluto. descendientes y el cónyuge (art. y son los ascendientes. como cual el derecho real en virtud del una cosa se encuentra sometida á la voluntad y ac- . No debemos extendernos demasiado en esta materia IIUC importa en definitiva una extralimitación al tema del premio «Facultad». cuestión Ahora ¿tiene su razón de ser esa limitación <}ue la ley establece al derecho de testar? se trata de una debatida.

como toda definición es peligrosa. «Los particula- . y por otra parte. (Iue es inherente á ella el derecho de usar y gozar la. tus facultades dispositivas ostá. este mismo propietario «No podrás traspasar tus bienes ¡í. agrega en el arto ::>37. El argumento hay que reconocer que es muy débil. á. la ley 110 respetará tu voluntad. una antinomia injustificable.-10cióu do una persona. tu muerte. quien quieras. cosa según la voluntad del propietario. porque es viejo axioma que. importa una contradicción evidente. y si así se obrase. fuera de la que. De ahí que no pueda pretenderse (Iue la ley ha entendido definir el dominio en esas disposiciones tomadas cuidadosamente entre las muchas que lo legislan.Y que es de la esencia del derecho de dominio. se encontraría (Iue el Código Francés al lado del arto ó44. las leyes deben suprimir definiciones. si- guieudc el único método racional de interpretación. sino que dará al patrimonio un destino diverso y (¡ue ella ha fijado de antemano".n limitadas á tal () cual cuota. ¡no! el verdadero pensa- miento de la ley. el alcance exacto que ella da al derecho de propiedad. No Lasta examinar un texto aislado de la ley. al decir. idea que complementa el arto ~51a. un desmentido de la ley á la ley misma y la negación de un principio históricamente evidente . que hemos transcripto. dejándolas á las obras científicas en que el error no ofrece cl enorme peligro que ofrecería en un código. porIlue su base no es exacta. decirle ¡í. ciebe inducirse del conjunto de sus prescripciones y no de un texto aislado.

dice en el arto 2515 que los actos jurídicos qnC' con relación á la cosa puede ejecutar el propietario. por lo mismo. o El fundamento del sistema «ucesorio ab-intestato. 2. el reglamentar el derecho. con relación á personas que podrían ejercer una influencia exagerarla sobre la voluntad del testador.-11- res tienen la libre disposición de sus bienes. á su vez. resultando. SC' argumenta diciendo que la ley. así como la ley ha admitido la expropiación por causa de utilidad pública. fundada en el probable grado de afección que existe entre los parientes y por lo mismo.» y que nuestro código.o. El derecho del legislador es idéntico. se agrega: ¿Con qué derecho y por qué razón. la desconoce. son aquellos de que la cosa fuese legalmente susceptible. cuando existe la voluntad expresa manifestada por el causante en un testamento válido. esa misma ley. hajo las 1110- difieaciones establecida» por la» ll'lJe. (IUl' el argumento carece por completo de razón. ha podido limitar también su facultad dispositiva ¡í determinada parte de los bienes.a que crea conveniente y exigida por los intereses sociales ó privados. como las de los artículos 3739 y 3740. En efecto. establece un sistema de división derivado de una presunción de voluntad. se reserva esa reglamentación del derecho y su limitación en la form. y ha prohibido ciertas liberalidades testamentarias. cuando el causante no ha manifestado en una forma directa cual es su voluntad en cuanto al destino que debe darse {t sus bienes. La ley pues. rompe el testamento y vuel- .

que se acostumbra decir como lo hicieron los oradores del Consejo de Estado al discutirse el código Napoleón. como creemos. (1) . la vida de sus instituciones y el desarrollo de su producción económica. con eso sólo queda justificada la contradicción teórica de la ley. efectivamente. en sus deducciones lógicas. son de vital importancia para el progreso de nuestro país. el legislador no puede ni debe vacilar. pero el argumento que de ahí se saca en contra de la legítima no es ni con mucho decisivo: lo sería. Nos remitimos á lo que expondremos más adelante sobre el fundamento político y económica de la legítima. para refutar el argumento que estamos considerando. no lo es. si las leyes no tuvieran como guía otros principios <¡ue los de la lógica. sistema que en este caso es absurdo y sin razón de ser? Es cierto. que la influencia económica de la legítima y sus resultados políticos alcanzados en gran parte desde la revolución francesa hasta nuestros días. Si tenemos razón para creer.-12 - vo iL :-. suponiendo que fuera exacto que la sucesión ab-intestato tenga su fundamento único en una serie de presunciones de afecto. porque la ley tiene que consultar ante todo los altos intereses del Estado.U sistema de presunciones. cuando las necesidades de éste exigen el sacrificio de un principio. que la sucesión ab-intestato es diferida por la ley en una forma que puede llamarse el testarnento presunto del causante.

han sido el punto de partida de un debilitamiento progresivo y creciente do la autoridad paternal. t dice. ha disminuido los vínculos entre padres é hijos. ante el temor de ser excluido de la sucesión de su padre. Argumento que se deduce ele la (!xten. obligando al hijo al respeto y subordinación. el servicio militar que en Enropa ha llegado á ser una carga penosísima y qul' aleja ¡í los hijos del hogar por largos anos y en una erlarl t em(\¡ I'nl:'. ya como un medio de represión. que limitaron la libertad de testar.o. por ejemplo. debilitando paralela y proporcionalmente la autoridad paterna.óu. SI' ha detam- 1'1'1'0 bién lo es que la revolución no es la sola responsable» . se agrega.ad.'1 carácter de ~(~ la patria pote . quitando al padre esa libertad que puede servir.. Boissonade"!' examinando el argumento die!' «ps imposible negar que la autoridad paterna en Francia bilitado considerablemente desde la Revolución.Y examina enseguida las causas que han podido producir ese resultado. 6 desheredando á uno ó á todos. .UI1. sosteniendo que las leyes revolucionarias de 17~1 . favoreciendo en su testamento á un hijo sobre los demás. le da el medio más seguro y enérgico de mantener su autoridad efectiva. para comprobar esta aSPI'ci()1I se cita el ejemplo de la patria potestad en la familia francesa.Y 1793..- 13- ao.. ya como medio de premiar al buen hijo. dando al padre de familia el derecho de disponer de sus bienes á su antojo. La libertad absoluta de testar. La legítima.

es decir. Es indudable. como en todas las demás. lo trae- . en efecto. la necesidad del trabajo de los hijos-tratándose de las familias campesinas-lo que produce una corriente de población hacia las ciudades. etc. diversos que. sacrificándose á ella la virtud. en el que es muy discutible pierda algo la humanidad. como dice un autor. el medio de represión más enérgico? Pero agregaremos « ¿Es cierto.. como lo preten- de Le Play en la Réforme Sociale». etc. que la libertad de testar sea pI mejor medio de robustecer la patria potestad y organizar en una forma armónica y útil la familia moderna? no lo creemos: flUP 1. y en realidad ¿quién puede pretender que el carácter moderno de la patria potestad ofrece menos ventajas que el de la romana" aunque en Roma tuviese el padre pI derecho de vida y muerte respecto á lo!'.° porque nos llama la atención 2.-14- pralla. donde el trabajo es más fácil y lucrativo. hijos. en desheredar una fuente de situaciones injustas y absurdas. ocasionando también un alejamiento del hogar. que no es sólo la supresión de la facultad absoluta de testar la que ha producido como consecuencia inmediata la disminución de la autoridad paterna: son mil antecedente!'. (Jlle frecuentemente el éxito coronaría los esfuerzos dp qUE' la hipocresía.° porque vemos en el poder de se busque en un interés pecuniario la causa del res- peto del hijo al padre. un movimiento evolutivo. el esceptísismo religioso que priva á la institución del prestigio moral de otros tiempos. no podían menos (lue imprimir en esta institución legal.

permiten obtener los mismos resultados.° sobre todo porque creemos que. No siempre los hijos tienen iguales aptitudes: hay entre ellos diferencias naturales. tiene este el medio necesario. Es natural entonces.~t. que conviene mantener indivisos por razones de mejor explotación. dar al padre el derecho de testar libremente para que pueda. la lucha interesada por la mejora etc. sin inconveniente alguno. qm' determinan una facilidad diversa para luchar por la vida. institución tan raramente aplicada entre nosotros.-15 - ría como consecuencia inmediata. sino la desorganizacióu en la familia. Eso. debe tenerse presente además (lile . y 3. y la facultad de mejorar á uno (í algunos de los herederos con la posición disponible. parec(~ Esto argu- mento es hasta cierto punto tan poco jurídico (PW. inútil ocuparse de él. 4.ibución de los bienes. físicas ó intelectuales. (pU' la ley deja al padre. por ejemplo. No nos parece que sea esta tampoco una razón poderosa en favor de la libertad de testar: la división hecha por (·1 padre de familia. restablecer por su testamento la igualdad en el hecho. 5.. conociendo como conoce esas diversas condiciones. etc.. impidiendo.° .° Argumento fundado eu la mejor di. se dice. los odios entre hermanos.Argumento fundado en la utilidad social. consultando los verdaderos intereses de la sociedad. por otra parte. con la cuota disponible. permitiría la mejor distribución de los bienes.. para castigar al mal hijo ó premiar al bueno. no el orden. la partición de bienes.

-16 - él se hace por escritores ingleses y que corno dice Cauwes (1). que á.'1t('1IIa Ieqltimario. tiene la ventaja de no hacer más (Iue un tonto en la familia». quien sale ganando es la sociedad. Trataremos de refutarlo más adelanto. cuando sostengamos justamente la necesidad de (1) Tomo UI.'11.l·{(!ll'l'ada división de la propiedad que e« una COU. o Arqumento qlW .'1('('lt('ncia del . y su deseo de escapar á esa inferioridad. El argumento ha sido expresado por J ohnson en una forma irónica: «el derecho de primogenitura. «La inferioridad de situación del segundo. como Stuart Mili. png. han sido uno de los elementos que han contribuido al desarrollo de la riqueza de Inglaterra. li. alcanzando el mismo rango (Iue el primogénito. Distinguidos escritores. dice. De ahí se deduce (Iue. por otra parte debemos recordar (Ine el sistema inglés no produce los resultados que podría producir la libertad absoluta de testar. . se pronuncian decididamente en favor del sistema legitimario. Muy discutible es aún en la misma Inglaterra.'le deduce de la conceniencia de eeitar la e. veces llegan al límite del espíritu emprendedor. no puede tener gran fuerza para paises de raza y costumbres diferentes de la de Inglaterra. la verdad de esas afirmaciones. le da una energía y un vigor que no hubiera tenido sin eso». pues esas euergías. 47:l. si bien aumentando la cuota disponible. dice Mac-Culloch.

bajo este punto de vista. y que no resulten un peligro para la sociedad».. es más aún! Es un modo de conservación de los bienes en las familias». que la transmisión de una parte del patrimonio de los ascendientes les esté asegurado.Julio de 1560 « ••. le importa. de otro modo se seguiría la disminución de las buenas familias y por lo mismo la disminución de la fuerza del Estado» agregando enseguida por S11 parte "la porción legítima. y creyendo haber probado suficientemente en este rápido examen que. no bastan para defender la absoluta libertad de testar.0 El interés del Estado en la consrrcacián de las familias que lo forman. y son: lÍ hacer una enumeración á grandes rasgos de las razones que fundan 1. por su debilidad y <'specialmente por su carácter teórico. á la pobreza. Todos los autores transcriben lag palabras que pronuncie> . Demolombe expone este argumento en estas breves palabras: "le interesa al Estado que las familias de que está formado se conserven.- 17- que la propiedad se divida como uno de los fundamentos de la legítima. sobre todo en lo que se refiere á los hijos. vamos lí pasar el sistema legitimario. á fin de que no caigan de golpe de la comodidad y riqueza. no es solamente la obligación de alimento que se paga una vez por todas al morir: es otra cosa. y recuerda el ilustre escritor las palabras del edicto de Francisco II de fecha 2 de . VIL-Examinados los argumentos que se oponen á la institución de la legítima.

2. Baudrillart contesta la objeción di(l)l\lonrlonTom. es necesario á más. y por otros. que sea lógica la conclusión que de él se pretende sacar. El reconocimiento impone la misma obligación á los descendientes en favor de aquellos á quienes deben el beneficio de la vida. que no puede subsistir si hay incertidumbre en la transmisión á los hijos de una parte del patrimonio del padre y de la madre. es tan culpable como el que durante su vida les niega alimentos. son estas transmisiones sucesivas las que fijan principalmente el estado y el rango de los ciudadanos». II-pl\~. que ese argumento de orden moral pueda fundar toda. . o La obligación reciproca entre lo» descendientes y aseen- diente» de prestarse alhnenio«. proveerlos del medio de conservar la existencia que le hemos dado y asegurar su porvenir dejándoles una parte de nuestros bienes. No es suficiente. dice un autor. negándose por unos. Bigot-Preameneu: «es necesario que la voluntad <> el derecho de algunos individuos ceda á la necesidad de mantener el orden social. que olvida arreglarles una vejez tranquila.-IH- á este respecto M. ayudarlos y socorrerlos durante nuestra vida.'!' alimentar los hijos.l107. Estas ideas han sido combatidas. una institución jurídica. De esta última opinión era Montesquieu que decía: «la ley natural ordena 1\ los padres alimentar á sus hijos pero ella no obliga á hacerlos herederos». El hijo que no se preocupa de la felicidad de sus ascendientes.

qne es imposible admitir qne el padre. transmitiendo una porción del patrimonio de padres á hijos.~o tácito. como dice Boissonnade. No discutiremos el pnnto: creemos qne. 3. como antes. pero. habría cometido una saltante injusticia respecto de los hijos. es la manera más completa. autor de la vida de su hijo pueda negarle los medios de subsistir y se pregunta I. de cumplir la obligación de alimentos que es la consecuencia de la paternidad. legítima. y Batbie (}lIe fundando esta negativa. si sólo se fnnclara en razones de esta clase. distinción del derecho feudal entre los bienes p1'6pl'(w y acquét». y haber creado necesidades transmisibles. dispu- siese de todos sns bienes (In provecho de un extraño ó de nno sólo de sus herederos. Es cierto qne ha desaparecido entre nosotros la antigua. si la ley hubiese abolido toda reserva.í su posteridad los trabajos que ellos mismos han debido soportar. han trabajado para evitar . después de haber fundado una familia qne se l)f>rpetuará. .~1tre posteritate cou- «uluerunt. la reserva. 0 En la existencia de un fideicomi. El actual poseedor. el núcleo ele las fortunas individuales viene de los ascendientes. es como nn mandatario ó nn depositario: faltaría . según otros autores.-19 - ciendo. difícil sería justificar la institución de la. porque hoy. y ellas no han dejado sus bienes sólo para sus hijos sino también para los descendientes qne por ellos tendrán. agrega no sería justo qne el padre.cesará esta obligación por la muerte del padre? en su opinión la negativa se impone.

en el interés mismo de ésta. Es cierto que. por pasión ó por una pretendida justicia.-20á la confianza. Lo cierto es que esta razón sólo puede fundar la limitación de la libertad de testar en cuanto á los bienes que recibió el causante de sus ascendientes. de lo que todos han contribuido . que toda la familia contribuye á la formación del patrimonio y que por lo mismo éste no pertenece á tal ó cual miembro cle la familia sino á toda ella por una especie de ca-propiedad. Cauwés dice. desde que ninguno de sus miembros posee. si interrumpiese por capricho. por una parte. que hay como un fideicomiso tácito sobre una parte del patrimonio en provecho de los ascendientes y descendientes.° En la co-propiedad familiar. mientras vive el padre. fundada. nunca en cuanto á los que él adquirió en vicia por el ejercicio de 4. por su experiencia y conocimientos. éste es el que administra. las condiciones que posee el padre para administrar bien el patrimonio común. pero eso implica solamente una concesión natural. ¿puede admitirse que éste pueda disponer de ese patrimonio en favor de extraños? ¿no significaría la disposición de lo ajeno. y por otra. Esta razón explicaría en parte lo qne no consigue hacer el fideicomiso tácito. Se dice. en un sentimiento de respeto y sumisión á quien es jefe y director de la familia. la cadena de las transmisiones hereditarias. pero su actividad. pues se refiere á los bienes que el derecho feudal llamaba acquéts. Pero muere el padre.

la base más inestable y menos segura: consecuencia. la aristocracia inglesa se mantiene á través de la historia. siéndonos esto imposi ble. en cambio. después de oscilar mil veces. exponía la influencia decisiva que puede tener el régimen sucesorio que se adopte en el desenvolvimiento de las instituciones políticas de un país. o En el iuteré . que esa fortuna debe ser tal. poderosa. las elocuentes palabras con que nuestro maestro en Derecho Civil. . las clases aristocráticas sólo pueden formarse sobre la base de una fortuna sólida y grande. es decir. trataremos de reunir en unas pocas líneas la síntesis de sus ideas.- 21- con su trabajo á formar? decididamente la muerte del padre. como quP el comercio exige los bienes muebles. Desearíamos recordar para t.stado. f>. también lo es. Si hubiéramos de citar ejemplos. político del E . darles el derecho de tomar de ese patrimonio la parte cIue les corresponde por el más legítimo de los títulos. en lugar de significar para los hijos el punto de partida de una existencia de privaciones y miserias. para (ple la influencia de sus poseedores sea decisiva y permanente. desaparece rápidamente. nos bastaría presentar la antítesis de la aristocracia italiana de las repúblicas medioevales y la aristocracia inglesa: la primera tenía una fortuna fundada en el comercio. debe. Es un hecho indiscutible que.rauseribirlas. por el contrario. iuf'lu- . Juan Antonio Bibiloni. cIue su influencia política. que se mantenga en la familia. Dr.

y ¿qué sería de nuestras instituciones republicanas:' el legislador no debe pensar sólo en el presente.Por qué? porque su fortuna. merced ií un sistema sucesorio que admite el derecho de primogenitura. no ha disminuido. No se nos diga que ese peligro. mañana. En donde hay aristocracia con poder político y social. ¿. debe pensar también en el porvenir. que todo lo que tenga atingencia con la propiedad. tiene influencia en la formación de clases sociales. como la nuestra. es claro (¡ue existe en el padre la tendencia natural á mantener el esplendor y buen estado de fortuna ele la familia. por razones históricas no la tienen.yeute. no existe en naciones que. Vemos. El sistema sucesorio que una ley establezca. después de la influencia social viene la influencia política. como medio de perpetuar esa influencia. después de tres ó cuatro generaciones en que la opulencia se habría mantenido. pues. porque contestaríamos que si hoy hay simplemente una clase plutocrática. gracias á un sistema sucesorio que admitiese la libertad de testar. el peligro sería idéntico. porque por una evolución natural. sin mezclarse ni debilitarse. eligiendo como único heredero al hijo que crea más apto para su cederle y desheredando á todos los demás. désele la libertad de testar y tendrá el medio más cómodo para conseguir ese objeto. constituida especialmente por la propiedad inmobiliaria. real y verdadero en países que tienen una clase aristocrática tradicional. . permite la producción de efectos importantísimos.

en diversas esferas. con el clero." ~ó4.. la que regla las sucesiones es la más íntimamente.- 23(1) "En el pasado. de dos tercios de la propiedad inmueble. <Í' de nivelación social para las demo- como dice un autor.¡ue los hombres de Estado de la Revolución modificaron el sistema de las antiguas costumbres. La Revolución Francesa. y luchar con una aristocracia que era dueña. tuvo bien presente estas ideas. ligada al sistema político de un país. y como de todas las ramas del Derecho privado. (J) Tomo U-N. 'pIe tuvo que contemplar de frente un cuadro económico aterrador. instrumentos de conservación y concentración progresiva para las aristocracias cracias». influye sobre él. sea iuier-riro« sea mortis-causa. para no influir también e11 el Derecho Civil. se encuentra constante- mente la preocupación de perpetuar el esplendor de las familias aristocráticas favoreciendo la conservación de los bienes patrimoniales. es así como las leyes pueden ser. á su vez. dice Cauwes. sacudió demasiado profundamente el orden social y político de Francia. fueron las antiguas transmisiones y disposiciones de bienes á título gratuito.No era ese el espíritu de las reglas de la transmisión por sucesión en el Derecho Feudal?.. De ahí el cuidado con . ¡. La gran conmoción que llenó el fin del siglo XVIII. lo que más incompatible se encontró con los principios y las necesidades nuevas. como es ella la (¡ue más recibe su influencia y. ...

creemos que basta lo dicho para avaluar la radical influencia que en las instituciones políticas ele un pueblo puede ejercer en favor de la democracia la institución de la legítima. (I1Ie es contraria eu absoluto á la agricultura pues ésta exige en casi todos los casos. diciendo que esa repartición C)ue va repitiéndose y agravando el mal de generación en generación. es decir.O En su. deseamos sea breve síntesis. (. prohibiendo las disposiciones por donación ó ó nando. Aprovechemos las lecciones de la experiencia. influencia económica. la institución de la legítima. Ha podido criticarse. (j. la posibilidad de la mejora. es funesta y conduce á la pulverización de la propiedad. y en 8 de Marzo de 1791 estableció la igualdad de la partición en la sucesión ab-intestato.- 2-1- La Asamblea Nacional abolió por decreto de 15 de Marzo de 1790 el privilegio de primogenitura. hubiera dado á ese mal el carácter de un peligro nacional. un sistema sucesorio basado en la libertad absoluta de testar ó en el derecho de primogenitura. Entre nosotros ya empieza á sentirse el inconveniente de los latífundí. La Convención llegó. N os hemos extendido más (If'l lo que nos proponíamos en esto que. para ser fructífe- . hasta la exageración del en 7 de Marzo de testamento en provecho de ascendientes descendientes. 17~1B. en países en que la división de la propiedad raíz es exagerada.Consiguieron las leyes revolucionarias el resultado que se proponían? la historia política de Francia nos da una contestación bien elocuente. reaccioprincipio.

al agricultor y al ganadero. quién podrá negar llue e:<a división qu(' se critica por los escritores europeos y para la qlle SI' busca remedio. SOIl desgraciadamente. la vasta explotación. la solución tiene que ser en consecuencia distinta y aún contraria. r. terrenos. el cultivo en grande escala. sistema lleno de errores ecouómicos. pO\"llllt' el pésimo modo usado por nuestros poderes públicos para riistribuir la tierra del ~:stado. Creemos qne el criterio en este caso debe ser ante todo uacioual : nos colocaremos pues en un punto de vista exclusivamente argent-ino. IIlle IlS0 la Corona de ~:spajlit para despreudors« de los llamados haldío. Las consecuencias. si sistema pllede llamarse una serie de enormes . No discutiremos el punto en ese terreno. bien palmarias: Illl grupo (le terra-tenientes ha acaparado 1. es para nosotros. y siendo así.--:¿~)- m.\ máxima parte de nuestro territorio y usufructúa su propiedad gastando sus rentas en las ciudades. produjo como consecuencia inmediata la concentración de grandes exteusioues en unas pocas manos.\rgentilia.. mientras que f'l agricultor y el ganadero deben renunciar á trabajar en tie- . un ideal :í.Y desorganizadas coucesioues d. euya realizacióu debe tenderse por todos los medios legítimos ~ El sistema. para la HepúbliC'a ..o. porque en nuestro concepto no es ese el criterio con que deben analizarse enestienes en las (lue obrando en cada país mil factores diversos. Y el mal no ha disminuirlo durante nuestra vida independiente. ha hecho prirnar ri menudo el favoritismo sobre la protección debida.

concluid con esa conce utración excesiva de la propiedad raíz y la. hall perdido su im- portancia. con todos los inconvenientes I)ue le SOIl propio-e y sobre los I}ue no creemos deber insis- tir. esos lafi- [n udi : son ya muchas las fortunas <}ue. Com- paremos lo que significa para nuestra producción económica el sistema de arriendo.es la legítima . «utre nosotros re- partidas por dos <" tres generaciones.-Pasaremos ahora á esboza!" otra cuestión fundamental: la del carácter jurídico de la legítima ¡.na propia y reducirse ¡í. Creemos en este breve estudio. VIIl. Nos parece que el sistema lf'gitimario. hecho sin pretensiones de agotar el tema ni mucho menos y solo respondiendo á la necesidad de fijar puntos de partida. llevará al estado medio (pIe couviene á. haber fundado suficientemente la institución de la legítima. I)ue debemos tratar de remediarla. con el tiempo. Pueden los publicistas europeos buscar remedios al mal de la división exagerada: nosotros debemos buscarlo al mal de la división insuficiente y el más eficaz de ellos es el sistema legitimario. y bir-u ¿'}llé mejor medio <pIe la legítima para conseguir eSl' resultado? debernos eSpCr¡lr que ella romperá. de producción fundado en la explotación de la tierra propia y no serti difícil reconocer que la concentración de la propiedad nos es funosta ~. con lo que representm-ía un sistema. arrendar la Ilue necesiten. la mejor explotación de la tierra.

con raras excepciones. escritores ilustres como Demolombe y Troplong.hler-ida en favor de los hijos por virtud solo de su cnrácter dI' tules siendo. es en sí independiente del carácter de heredero. . IX. como dice Lauront. desde Roma. /lOS. solución que ha sido bien diversa en la evolución de las legislaciones.-En el antiguo Derecho Francés el sistema adoptado era diferente en los paise« de derecho escrito y en los df' costumbre». es]»: «apu d. convirtiendo en condición del derecho la aceptación de la herencia y Dnmoulin sintetiza ese principio en esta fórmula legitiman 1l¡"¡¡ qui haere . . por ejemplo. habiendo variado la jnrisprudencia de la Corte de Casación y llegado á conclusiones opuestas.es bienes del 1111 causante () sobre una porción de la herencia? La cuestión tiene verdadera importancia por las cousecuencias á que puede conducir la solución (1'10 se aeept<·. non habd En cuanto al Código Francés es este uno de los puntos más ardientemente discutidos. si bien va anexo á un detr-rminado grado de parentesco. que fija la aceptación de la herencia? () bien ¿e~ un derecho sucesorio en el sentido de que no derecho sobre una porción dp los existe sirio en favor del que ha aceptado la hereuciar () ('11 otras palabras ¿. seguían la idea romana. la costumbre de Parí" define la legítima como una parte de la sucesio». en qUf> la legitima es estu. 11I1 crédito debido al vinculo de sangre y q11<' no dependía de la calidad dp herwk-ro. los segundos adoptaron un principio opuesto y así.- '27- un derecho especial que. Los primeros.

sin embargo. El caso es el siguiente: muere 1'-l'i'/ll1l8 después de haber hecho donaciones que exceden de su porcióu disponible. etc.Puru ex pliour el punto clara y siutéticameute.ÓIl. duviremos á.<¡f. las lo rerlu- dos cuestiones que plantea Demolombe: 2.]>uede persona. herencia 110 pued .0 (.pollría. S1\ legítima mediante la reducción (IUO La razón especialmente inspiró á. intentar la acción de reducción contra los donatarios exigiendo la entrega de su legítima? Podemos decir que la opinión de los autores Franceses 1'8 ('asi uwínimemente negativa: sin aceptar la. exigirse la legítima por vía de acción. I~. rebatir su tesis. su hijo Secuudus renuncia la sucesión : l.. sin aeeptar la herencia. . siu da dI> l'X- 1. sin embargo. 'I'roplong (\) Ih'ga reducción en un caso especial: el del heredero Sin embargo por no á admitir el ejercicio de la acción <1l' <]lH'. Jlarca(M. Xo es difícil.° i. debe obtener toda dI' las donaciones. exigir la legit imu ('epeión? 1'01' vía dI' aeci()n?. T'roplong fué el deseo de evitar al heredero la situación violenta que en tales casos se presenta y que examinaremos más adelante y la hase de su argumentación fueron las opiniones manifestadas en el Consejo de Estado por Mnlevi lle. Cambaceres.pnede una persona. I1IIll a ccptur la herr-ucin. retener la legítima )lor Printer« ('II('. haber bienes en la sucesión () por superar (·1 pasivo al activo.

etc.. su hijo 8I'ClUU/II'" renuncia la suce. demuestran el error HI1~ ue 'I'roplong y llegan á la solución contraria. padre.· U. etc. la reducción dI' 'romo XII-N. pide contra (1) Tomo XIX-¡1I\g. aunque es heredero legitimario no tiene derecho alguno cuando concurre con un hermano del causante ¿por qué? porque en Derecho Francés el hermano tiene en la sucesión ab-intestato preferencia sobre pi ascendiente y como la legítima depende del carácter d« heredero. f'te. 92i. 930 Y 1004. son los siguientes: a) argumentos Que el arto 91H del Código Napoleón se ocupa {mi- camente de la porción disponible y por lo tanto la reserva queda regida por los principios de la sucesión ab-intestato: b) Que la ley al enumerar los medios df' adquirir la pro- piedad no enumera como tal la calidad de hijo..4 y (~) ~i¡:llient<·". muere.iónj la acepta otro hijo. las que exceden la porción disponible. 917.- 2!l- Demolomhe (1). El caso es el siguiente: Primu» ha hecho donaciones en vida á su hijo Secuudu«. Tertiu«. 8('('1l1/(/1I. como. no puede pretender nada á título de legítima: d) En que el Código Napoleón llama siempre á los ro- servatarios herederos. . que en ese caso no lo es. Segunda cuestián. Laurent (l!l. quien desde que su padre ha sobrepasado en sus donaciones la porción disponible. independientemente del carácter de heredero: e) Que un ascendiente. por ejemplo. el ascendiente. en los art .

-30esas donaciones
lí I'U

justo límite: ¿podría Secundus, renun-

ciante de la sucesión, repeler la acción de Tertius oponiendo como excepción su derecho á la legítima?

Es claro que la cuestión: en su aspecto técnico, se reduce
á resolver si esas donaciones deben imputarse á la porción disponible, á la legítima ó á ambas. El problema ha sido muy controvertido en Derecho Francés, sosteniéndose tres sistemas diversos.

t r: Sistema. Seg¡'\Il el cual el heredero renunciante, donatario () legatario, puede retener acumulativamente, por
YÍa

de excepción, la cuota disponible y su parte legítima.
(JI

Sostenido por Troplong,

Labbé, Demante,

(2)

Bresolles

Ragou, etc., se funda en estos argumentos:
a)

La autoridad de la tradición, por haber sido ese sis-

tema establecido en el Derecho Romano por la Novela 92; por haber sido más tarde la jurisprudencia uniforme, tanto en los )101.'1('.'1 de derecho escrito como en los de costumbre, siendo esa la opinión de Dumoulin y lo que establecía el art. 307 de la Costumbre de Po1·¡.'1:
b¡ Que hay fIue distinguir la situación del

donatario

extraño á la sucesión y la del legitimario en igual caso. Para el primero, dicen, la porción disponible es la que la ley fija como tal, mientras que, para el legitimario, la porción disponible está formada por la que corresponde lí un extraño más su legít.ima, pues la indisponibilidad de

-- ;JI -

ésta no puede volverse en contra de aquel en cnyo favor ,;e ha establecido.

2.° Sistema. El heredero renunciante puede conservar en
primer término las donaciones recibidas hasta cnbrir su reserva, debiendo imputarse el excedente sobre la porción disponible, pero de modo que en ningún caso el total exceda de la porción disponible. Ha sido sostenido por Aubry y Rau
a)
(1)

y se funda:

En que resulta de los artículos 843, 844 Y 919 del

Código Francés, que las liberalidades hechas al heredero renunciante por el causante. no son imputables sino á la reserva, salvo el caso de haber cláusula expresa de mejora. en el cual, la imputación debe disponible;
b) En que por otra parte, como no hay razón para qlW

hacerse solm" la parte

un donatario heredero esté en peor situación que un donatario extraño, si la porción disponible excede de la legítima, ese excedente debe también ser tenido en cuenta, pero de modo siempre que el total de lo imputado no exceda de la porción disponible.
.lJ.e'· Sistema. Sostiene que el heredero renunciante lega-

tario ó donatario no puede obtener sino la porción disponible: á ella y sólo á ella deben imputarse las donaciones recibidas, Ha sido sostenido por Demolombe,
(:!)

Yernot.

(1)

Tomo

V-P¡\g~.

1;78 '" 7i•. (lO y ,igllil'ntl".

(2) Tomo

XIX-PI\g~.

-

32-

Lanreut (1', Mourlou
~range <:1"

<~I,

'I'oullier, Marcadé, Durautou, La-

Acollas, etc, Este sistema se funda en un racio-

cinio tan evidente, qne la duda entre los tres nos parece imposible: todo heredero, se dice, aunque legitimario, que renuncia á una sucesión, es un extraño con relación á ella: ahora,
1'1"

claro qne nn extraño no tiene como donatario ó

I"gatario derecho sino hasta el alcance de la porción dis-

ponible: luego, todo heredero renunciante no tiene derecho á título de donatario ó legatario á otra cosa que á la porción disponible. X.· Hemos estudiado la naturaleza de la legítima en De-

recho Francés, rlebemos hacerlo en Derecho Argentino. En principio, la cuestión no es difícil: el art, 3ñ91 del

Código Civil nos dice, en efecto: La legítima de
deros forzoso»
I'S

10.<1

here-

nu derecho de .'1uce.'1ióll limitado á determi-

nada porriún di' la herencia ..... etc, de donde resulta evi-

dente que sin aceptar la herencia no puede hablarse de legítima: en efecto, el arto
¡J¡J:)¡J

dice: 81' juzga al renun-

ciante como no habiendo «ido l11(1U'a heredero; JI la suce.. ón d se
(/1'/;1'1'1' ('0/110

s] el renunciante no hubiese e.ristido; ¡,cómo

podríamos entonces decir, que ese mismo renunciante, que Sf'gúll acabamos de ver, se juzga como .'1i nunca hubies«
sido heredero, pueda tener un derecho qne va anexo á la

calidad de heredero, porqnf' la legítima es un derecho su(1) Tomo
(:.!)
XII-XÚIlI~.

:lH y 11:1.
1 -P{a/!.
If~'

Tnms II-P,í/!. :113.
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(:1) ltrru« ";//"{ll/(I,:/"r-

-

33-

cesorio á una parte de la herencia, y la herencia corresponde tan sólo al IIue es heredero, al liue la acepta? Pero hay un texto, el del arto 33ó4, IIue puede presentarse á primera vista como la negación expresa, categórica, de la conclusión á que hemos llegado. Dice el artículo 3354: «Los que tengan una parte legitima en la sucesián pueden repudiar la herencia sin perjuicio de tomar la legítima que les corresponda», Si "lo aplicamos al pie de la

letra salta á la vista la contradicción con lo que dispone el arto 3591: según éste sin aceptación no puede haber 1('gítima, desde que esta
e~

una parte de la herencia; según

el otro un heredero forzoso, repudiando la herencia, puede tomar la legítima que le corresponda.. Ante esos dos textos legales ocurre preguntar ¿qué es lo que hay? ¿se trata de una de esas antinomias legales que desesperan con razón al intérprete: porque no se encuentra el modo de hacerlos pngranar, para que la dificultad desaparezca? Si hubiéramos de contentarnos con el significado aparente de las dos disposiciones legales: nos encontraríamos efectivamente ante un problema de difícil solución: el el mandato de la ley. Veamos. Absurdas serían las consecuencias qne se deducirían del principio perturbador que importa el arto 3354 si se interpreta en sn sentido literal. En efecto, admitir
pr~

y el contra se fundarían en una base igualmente correcta,

La aceptación ú la renuncia hecha el término ó una parte de la sucesián equivale lÍ PO)' una aceptación ínte- gra . En efecto: ese derecho implicaría el medio más fácil y cómodo de eludir las consecuencias de una aceptación.ti simple Ó bajo beneficio de inoentario. á ren- glón seguido autorice <'1 (¡ue un heredero legitimario pueda renunciar la sucesión y atenerse' á su legítima. . tornarla como dice el arto .3364: aceptando en definitiva una parte df' élla? 2.~ólo mino ni bajo condición. o A una contradicción radical de la ley con la ley misma.cómo <'s posible que esa ley que repudia cualquier conclición ó término en la aceptación." Es un absurdo aún mayor si se interpreta rigurosamente el texto y se dice «no hay aceptación ni aún parcial: lo (Jlle hay es el ejercicio de un derecho (}1le todo legitimario tiene sobre una parte de los bienes independiente en absoluto de la sucesión». Aceptar lo UlIO es aceptar el todo. etc» nos hace preguntar ¡. hay un activo y l1I1 posibles pasivo. y 1!'1l' no la admite parcial.cómo es posible que la ley misma: en el mismo título: traiga en otra disposición el desmentido más categórico á su propia reglar ¡... fundado en sólidas razones: al decir «La aceptación ó la renuncia: «ea p1t1'a . Sabemos que en la sucesión hay créditos y deudas.. no puede hacerse el tér.- 34- (lue pueda renunciarse la sucesióu y reclamarse la legítima conduce: 1. el arto 3317. efectivamente. ni sólo por una parte de la hereu- cia..

En cambio pI arto 3354. y si hay un sobrante. minuciosa. nada tiene qUf' \"('1' el heredero beneficiario. despreciando la sucesión . más expeditivo y de idéntico ó casi idéntico resultado: la renuncia de la sucesión reclamando la legítima. resulta la sucesión con un pasivo superior al activo. difícil y llena de trabas. si como es posible.-3:> el heredero es continuador de la persona del así como adquiere los bienes que causante y constituían su patrimo- nio. le correspende. que limita su responsabilidad á los bienes de la sucesión. ¡Fedel legislador! Se trata en realidad de una situación curiosísima: la de un heredero quP evitándose toda molestia. de modo (Iue. me convierto. todo peligro. pesan sobre él las cargas que lo gravaban y ('s deudor de las deudas que tenían su garantía común en ese patrimonio. pero de todos modos esta forma de aceptación tiene sus inconvenientes: exije del heredero una administración de los bienes de la sucesión. si estos no alcanzan á cubrir las deudas. la renuncio. El heredero en ese caso dice: «No quiero saber nada de la sucesión. La ley ha dado al heredero un medio de evitar tales consecuencias: la aceptación bajo beneficio de inventario. en un extraño que debe considerarse como si nunca hubiese sido heredero y en liz ocurrencia la cambio reclamo mi legítima. como dice el arto 3353. daría un medio más cómodo. Por eso aceptar la herencia es exponerse á responder con sus propios bienes. cuando se tratase de herederos legitimarios. los cuatro quintos de los bienes (si se trata de un hijo único)».

2. Puede decirse que en nuestro Derecho lo mismo que en el Derecho Francés debe distinguirse. la solución es negativa. la acción defiende un derecho. se coloca sólo á las maduras y se limita á recibir bienes si los hay. En el primer caso. . que el espíritu se convence insensiblemente de que la ley no ha podido querer tal cosa. no hay posibilidad de hablar de legítima sin aceptar la herencia. entonces: ¿qué significa el arto 3354? Podría caber otra interpretación. oponiéndola como una excepción á la acción de los otros herederos legitimarios.° el caso en que se conserve. juzgándose de acuerdo con el arto 3353 que el renunciante nunca ha sido heredero ¿cómo podría tener ese derecho? y si no tiene el derecho ¿cómo podría tener la acción? En cambio. para resolver la cuestión de la naturaleza jurídica de la legítima. una situación tan chocante. puede decirse. Pero. el artículo nos dice que ese derecho se refiere á una parte de la herencia y por lo tanto. es de aplicación rigurosa el arto 3591.0 el caso en que se reclame la legítima por vía de acción. cuando se trata sólo de retener por vía de excepción las donaciones recibidas: la solución de la leyes diversa. Hay en todo esto algo de tan ilógico. los dos casos en que se llega á solución diversa cuando se pregunta si se necesita aceptar de herencia para hablar la legítima: 1. de que hay: dp que debe haber tan sólo una falsa apariencia. inventarios ó administraciones.- 3fl- de su padre. sin entender para nada en deudas. en el segundo caso.

- . sin vacilar. como en los paí.. resultaría transportada á nuestro Derecho la cuestión de la naturaleza jurídica de la legítima.. por nuestra parte: nos preguntamos ¿ha sido esa la idea del legislador? y suponiendo que lo haya sido. con UlIO de esos olvidos frecuentes que resultan tal vez ele la sugestión de los modelos. ¿. diversa solución. no devolver la. este segundo caso y no al an- terior y admitiendo que.Es esa la inteligencia que resulta cuando se consiY una vez más.eante le hizo excediendo la porción disponíhlecrechasar la acción de los otros herederos legitimario s. porque la respuesta nos parece evidente. no el texto aislado. ni es eso lo que ha querido nuestro legislador! Es cierto que nuestro legislador. aunque en nuestro Derecho no teníamos los antecedentes legislativos. cuando él habla de tomar su legítima. planteada en los mismos términos que en Derecho Francés distinguiendo dos situaciones diversas y dándoles. en la hipótesis de la interpretación que venimos examinando. con la más absoluta certidera. donaciones que el cau. decimos: no.se« de Co. ni es ese el sistema legal. Así. quiere decir eonsercarla. la tradición de un derecho antiguo ni las opiniones manifestadas durante la discusión del Código .umbre. se argumentaría entendiendo que el arto 3304 se refiere sólo lÍ...:l7- Entonces sí es posible invocar la legítima como un manto protector que evitará la anulación de esas liberalidades. En una palabra. i Pero nosotros. aparentemente. sinó el conjunto de las disposiciones legales? dumbre.

un texto expreso como es el del artículo a. y por lo tanto podían caber dudas ni pre- tensiones frente á. Laurent. la única opinión tjue cabe es la sostenida en Derecho Francés por Demolombe. Marcarlé. Bresolles. pero el texto en que el punto se legisla no es el 3354 sino el 3355 donde se diee: « El heredero querenuucie lÍ la . Acollas. Pero podría objetarse que esa argumentación es errónea: CJne no es ese el principio de la ley porrIue el art. etc.Y que lo deben ser tenidos presentes cuando se trata de investigar la verdadera soluqlH' de ellos resulta es la adopción de la se~í1l1 opinión Of' Troplong.. etc. Toullier. Duranton. como deduciría riel arto 3:>!H aun(jue no lo dijese expresamente el 3355. de modo (jue ambos «ión . es decir.. for- man un sistema. ha querido sin embargo resolver la cuestión.'iltcesión puede 'retener la do- uacion entre ricos que (. la r¡ue en este caso responde á la idea de que la legítima no se concibe sino como una parte del derecho sucesorio. Vélez se ha inspirado en :\Iarcadé. 3354 y 33:>5. como lo indica hasta su colocación sucesiva. Mourlon.'j!)1. de si las donaciones recibidas por el heredero deben imputarse á la legítima.'ijJonib!e que la le. . y reciamar el legado que le hubiese dejado si uo excediese la porcion rl¡. la cual las donaciones deben imputarse á la vez sobre la porción disponible y la legítima.- HH -110 Napoleón. á la porción disponible ó á ambas.ll a. pecando por exceso antes que por defecto.1 tentador le hubiere hecho.'ii!llle al testador» recordándonos la Ilota que al redactarlo el Dr. ~e Es pues evidente (Iue en nuestro Derecho.

la nota dice y no es difícil comprobar su verdad. 1335J no se refiere al mismo caso que el arto 33i)o y hasta sus términos literales comprueban nuestra afirmaeión: el 3355 habla de retener. sin utilidad y sobre todo sin derecho! Pero se nos dirá tal vez t.> se está de acuerdo con los principios de la ciencia y la opinión casi unánime de los tratadistas. objeción diciendo que el legislador no tuvo 110 nos es difí- cil rebatir el error en que se funda porque como dijimos. presente al redactar el arto 3354 ni remotamente la cuestión á que se pretende quiere referirse. (Iue la fuente del artículo es el 840 de Goyena y este escritor. en ese artículo que en su código representa el mismo papel (Ille el '1330J en el nuestro. incompatible con el sentido común se venga á poner en peligro el sistema legal. por dar cabida á un texto inútil P.qué quiere decir entonces ese arto a354':1 t. lejos de pretender resolver el mismo caso que legisla nuestro arto 3355 lo (¡ue quería era solucionar la cuestión de la naturaleza jurídica de la legítima de acuerdo con el antiguo Derecho Romano autorizando al renunciante de la sucesión á reclamar su legítima. nuestro art. en efecto. no lo admitiríamos. porque no podemos permitir que. lógico y jurídico. cuando la ley trae un sistema perfecto. porque no hace' evolucionar el principio. cambiando una palabra de ese texto sin razón. en qu<. ¡No! repetimos. el 3354 de tornar y no se pretenda cambiar este término por el de conservar.Contestaríamos la.qué papel desempeña en nuestra legislación? .

y el que no es heredero no tiene legítima porque ésta. contradictorio con otros.- 40- y siempre sin vacilar contestamos. pues. que cuando el arto H354 autoriza al renunciante á tomar su legítima lo autoriza á no tomar nada porque el solo hecho de renunciar. 3353) que nunca lo ha sido. se juzga (art. al autorizar al heredero renunciante á tomar . Es decir.qué debe hacer el intérprete)' No sabemos si estamos equivocados al responder lo siguiente: si hubiéramos encoutrarlo 11I1 artículo razonable. es 01 papel de lo incomprensible. que su papel.cuál es la leqitimu del vano se buscaría esa cuota en nuestra ley. según el artículo 3591. la ley le niega todo derecho sucesorio y por lo mismo la legítima. Queremos concluir con esta discusión. ¿Se quieren más argumentos que los que resultan del análisis hecho. en la que involuntariamente nos hemos detenido más de lo que hubiéramos deseado. podríamos . Hay. de lo que está de más. porque no tiene fundamento ni razón de ser.'Ilt legitima ¿qué es lo que le permite toheredero renunciante? En mar] ¡. un texto que sin decir nada jurídico falta á toda lógica y amenaza la corrección de la ley ¡. para justificar la conclusión á que llegamos? Pues basta mirar el texto del artículo para ver que el mismo nos está diciendo que no dice nada! En efecto. es un derecho sucesorio á una parte de la herencia. no se en contraría y la razón es sencilla: el renunciante no es heredero. pero con su tradición y su fundamento serio. como vemos.

e« un derecho de .. La acción de reduccil)II-XIII. sólo .'(igna ti .ión limitado tÍ determinada porción de la herencia. que es perfecto.o..1J a... La lcgitimn.. Seccián tercera S\l~IAIUO-XI. dehc tener una acción que lo defiendll-XII. llegando ú la conclusión de que ella es un derecho sucesorio <Iue se .o. á un texto aislado y absurdo. ceslán ab-intestato 'Jite la le...cione. Ilberalidade. como todo derecho.u. Su dofinición-XIV. La PUl'(( capacidad del testador hacer "'u'" tlispo. Podríamos... respecto de s u. Cnrácter jurídico de la acción de reducción. heredero» [orzoso . pues~ definir la legítima como una porción de la .'lltce.. en una palabra.... porque en realidad..-41 - vacilar en la conclusión. Hacemos de cuenta. del causante.. te tai meuiaria. XL-Hemos estudiado el fundamento del sistema legitimario admitido por nuestro Código: hemos examinado enseguida la naturaleza jurídica de la legítima. e:J.. antes qne sacrificar el sistema legal. 3i)Dl cuando dice: La legitima de lo.... ¿Cuál es la naturaleza jurídica de la legítima en el Derecho Argentino? la que se desprende del art. patrimonio. sacrificamos el texto absurdo al sistema de la ley. qura ti u « ciertos herederos contra la .'tiende ha ta e la concurrencia de la porción legítima (Jue la le!1 (/. pero en nuestro caso. es un conjunto de palabras oacio de sentido! y volvemos al punto de partida. que el artículo 3354 no existe.... herederos.

que diga al ascendiente: «sólo puedes disponer por donaciones <> en tu testamento de un quinto de tus bienes. t. él ha comprendido que muchas causas diversas podrían llevar á los que disponen gratuitamente de sus bienes á nltrapasar sus facultades de dar. le~is­ porque debes respetar la legítima de tus hijos». en efecto. les asigna. como dice Troplong. los reservatarios de bienes que una ley innata y natural. ban dado un medio para hacer efecti vo ese sistema. el lador. más que de convención. sin la cual. un medio de defensa. aUlHlue de carácter y efectos completa- . sería en vano marcar un límite á esas disposiciones ínter-vivos ó por testamento.- 42- extiende ¡í determinada parte de la herencia. XII. privando de ese modo lÍ. conoció dos acciones c}tle. Ha buscado. como dice Demolombe. El Derecho Romano. pues.Cuál podría ser ese remedio? es claro que el que la ley debe dar á cada derecho: una acción. una sanción. Ha llegado el momento de considerar ese derecho en una faz especial: en su estado de defensa. que la ley establezca su sistema. no ha detenido ahí su previsión.-Es por eso que todas las legislaciones que hall establecido un sistema de limitación en las facultades dispositivas á título gratuito con relación á determinados herederos. un correctivo á esas liberalidades excesivas é inoficiosas. á través ele su evolución. como sería inútil declarar cualquier derecho sin darle una garantía. No basta.

las liberalidades que van más . 3600 puede hacer creer. (}ue es llevar finalmente todas las liberalidades excesivas al límite oe la porción disponible». 3955.')digo Napoleón en los arts. por sus términos. I"/'- El Derech~ Francés moderno llama lÍ la acción que de- fiende la reserva. ¿Es exacto este nombre? I. como recuerda el mismo autor. era la acción llamada en tranehement de las liberalidades excesivas. en efecto. ose nombre indica una idea exactísima. pero en cambio los arts. que se trata de una acción de complemento de la legítima. no tenernos una. Por otra parte. al mismo resultado: la querela inofficio. ella puede aún aniquilar del todo la disposición excesiva: si se la ha llamado así. no es precisamente en su aplicación especial á tal ó cual liberalidad. la acción que nacía de la reserva y de la legítima. 3GOl. legisléudola el C. '3'337. tendían. Por último.·w testamento . cn definitiva..- 4il- monte diversos.Expresa claramente el fin de la acción? Demolomhe dice el este respecto: «no es que esta acción tienda siempre á reducir. disposición en qne expresamente se hable de acción de reducción) pero no cabe duda (}ue ese es el nombre que le corresponde. sino con relación á su objeto general. es cierto (}ue el art. nos hablan de reducción. como dice Marcadé. y (lue constituye uno de los principios fundamentales en nuestra materia. eto.'1 la acción ele complemento de la legitima. en Derecho Argentino. acción de reducción. !J20 á 930. En el Derecho Francés antiguo.

desde que se trata de un derecho. acción de reducción? ¿. necesario. la respuesta no es difícil.ra que esas disposiciones no pasen de su justo límite.Es real ó personal? No es nueva la clasificación de esta acción entre las personales-reales.'1 donatarios lo que han recibido eircediendo ti e«a misma cuota. que es el derecho que tienen 10. sólo anu- lables. ó bien como lo dice Monrlon. no son nulas.-¿Cómo podría definirse esta acción'? Conocido su objeto. pa. y no del tono. pues. una acción de reducción. y en ese sentido ha podido decirse que esas liberalidades están sujetas á. que el heredero intente la acción. Es.Cuál es el carácter de la. XIV. ó di! tomar d 10. en la que su carácter tiene una influencia decisiva.'1 herederos legiti»utrio« de conserear para ellos le» bienes que el difunto ha legado más allá de su porción dieponible. XTII. ¿. distinguiendo su doble aplicación. pudiendo ó no ejercitarla. como lo hace Tro- plong (1) ocupándose de la prescripción de la acción. Puede decirse que es la acción que pertenece á los herederos legiti- marios y cuyo fin es hacer declarar inoficiosas las liberalidades del causante en cuanto excedan de la porción disponible. sino por la parte que excede de esa porción disponible.-¿.- 44SOIl alhí de la porción disponible.Es efectivamente una acción mixta? Hemos considerado anterior- . sabiendo el derecho que defiende y los casos en que éste puede ser afectado.

hay otra real. si la donación excede de la porción disponible. palabra.- 4fi- mente la cuestión de las acciones mixtas y llegado á la conclusión de que no existen en realidad. Un caso evidente de lo que decíamos es la acción de reducción. En principio ella es personal: su fundamento (1) es una convención tácita entre el donante y el donatario. A este respecto nada puede expresar más claramente nuestras ideas que la misma ley. y se explica esto. dos acciones. por la cual. contra /0. que toma entonces el carácter de acción real. Hay. las que así se consideran por los autores. permite llegar á In. reducción }JO}' . son acciones que se desdoblan en dos. una acción personal de revocación. como en todas las mal llamadas mixtas. como hemos dicho. Pero se dirá: ¿cómo. reivindicación de bienes (~) ? Es que. cuando dice en su artículo 3955: «La acciou de reicindicaciáu que compete a/ heredero legilí'mo. hay. una real y otra personal. cuyo éxito es causa de la transformación de la acción misma. al lado de la faz personal de la acción. si ella es una acción personal. el fin siva de la donación. en una. es inoficiosa y anulable. porque si el fundamento de la acción es un derecho personal.'1 <Í que tiende es la propiedad de los bienes comprendidos en la parte exce- terceros adquirentes de inmuesujeta tÍ ble» comprendido» en una donacián. de las que una es precursora y condición siue qua non de la otra.

. la ejecución la /'e- .o. Es esa la idea que Coin Delisle. efc. t]« e.» ¡Sí! esa es la verdad: primero viene la acción personal: que tiende á hacer declarar que hay lugar á reducción. después viene la acción real.C01UP)'(J1Ul(Jl' 4G- parte de la legítima del heredero . que se da contra los detentadores de los bienes. recordado Demolombe.. expresaba en esta forma: propiament« dicho... d ncciá». uul» '1'((. /10 1'01' la reicindicacion.

-XXII. Sentado este punto de partida: 110 es dificil decir quién podrá ejercerla: es claro qUf' todas las personas en cnyo favor se ha establecido la legítima: ó sea los que la ley llama herederos legitimarios ó forzosos.-X VI.-XX.-XXIII. Dificultades que presenta el nrtieulo lHa~. ción.JF. Acreedores del heredero forz080. Contínuación.UC~~H LA ACCIÓN D)': HIWl:CCIÓNr (. Solución.CAPÍTULO 8EGlJNDO ¿<lllÜ:NF.-XV. Los acreedores del causante. Sucesores del heredero forzoso. ~Ille¡te .RN (llTf~ f:POCAr Sección única SI'~IAJUO.-X VII. -XXIV.(~uié­ de reduccÍlín?-XYIll.Puede antes de la muerte' del causante usarse medidas conservatoi-ias de la legítima? XV. la de reducción defiende un derecho: la legítima. Cesionari08.-XIX. ¿. ¿. Los natural legatarios.-XXVI.. Herederos.En Su iguahlad de efectos en cuanto :í la reducqué época puede ejercerse la acción de reducción?-XXVII. . nes no pueden ejercer la acción de reducción?-XXI. En principio el ejercicio de la acción de reducción sólo corresponde :'1 los herederos forzosos.. en el arto 3(jOO: «El heredero [orzoso tÍ quie« .-XXV.-Como toda acción. Es esta idea la que inspira. Los donatarios.S I'IT~:IlI':N R.r presunta. al parecer: á nuestro Código cuando dice. Necesidad de la aceptación de la herencia. Continuación.Quién mas puede ejercer la acción .-XXVIII.

como el artículo. la donación y la libera- . sin embargo. IX y X) que la legítima no es un derecho independiente del carácter de heredero. XVI. pueden dar lugar al pedido Sin embargo. . es decir. presentan dos tipos diversos: las inierViVOH y las mortis-causa. es una condición previa la aceptación de la herencia. que es una parte de la herencia misma y es evidente entonces que para ejercer la acción que lo defiende. á las únicas que pueden afectar la legítima. menoscabando la legítima. ser ascendiente. nos referimos. para autorizarlos á pedir ese complemento. salvo las hipótesis en que pueda hablarse de simulación ó fraude. complemento». como se ve. en el cual. otra prestación que debe suponerse equivalente. ni en cuanto á la naturaleza de las disposiciones que. no se hace distinción en cuanto al grado de parentesco de los herederos forzosos. en cambio de la prestación de que uno se desprende. descendiente ó cónyuge para tener la acción de reducción: hemos demostrado anteriormente (números VIII. de la legítima.- 4M- el testador dejase por cualquier titulo meno..Las disposiciones á título gratuito á que se refiere el arto 3()OO.. No basta..~ólo podrá pedir «u. que no importa otra cosa que la acción de reducción. porque en cuanto á las á título oneroso no puede hablarse de menoscabo. es decir. desde que en ellas se recibe. cuando decimos que el arto 3600 no distingue según las disposiciones que afecten la legítima. á las á título gratuito. .

se agrega otro artículo. después de los 8~() a. examinar una curiosidad dI:' nuestro Código.. Sin embargo.'I. una disposición e¡ue rompiendo lanzas con la lógica de los principios y los fundamentos de la iustitución.'1al'ios podrán pedir la rnlucciáu de ellas husta que queden cubiertas su» leflítima. el 1832. los ..'~ 1}lH' Sólo 10. sin embargo. su» qlU~ un l dico : «Si por el inoeutario de los bienes del donante fallecido . etc.. sientan el principio de que las donaciones que excedan la legítima. inspirados en los artículos y 821 del Código Francés.\(J [uerou iuoficiosa« las donacione« qlle habi« /ter(~d(Jro.- 4!I- lidad testamentaria. y dice así: "La reducción de las donacione» . pI arto I'(JCOIIOcl(Jse hecho.» ahora bien: ¿Son los herederos 1}lU' cita el inciso Lo del arto 1831. hemos visto en la generalidad de sus términos.'1 ascendiente» . que se aparta en absoluto del Código Francés. viene á establecer una distinción imposible do justificar. Debemos.'Ia existiau al tiempo de la clonación.. y en él.» Resultan de sus términos literales dos conclusiones debemos examinar: 1.rtículos 1830 y 1831 que.'IJUJc(~. En el libro II trae nuestro Código un capítulo titulado « De las donaciones inoficiosas».'1 descendiente» pueden pedir la reducción de la» donaciones. y el artículo parece comprenderlas. pueden reducirse tí pedido del heredero forzoso á sus justos límites y aún aunlarse.'1ólo puede ser demandada: 1.° Por los heretlero« ascendientes ó descendientes del donante que .

conclusión: podrán reducir los legados todos los herederos forzosos. Si el codificador ha tenido razones. y ocurre entonces preguntar: ¡. como la del arto 1832.(X) es general. 3592) que el cónyuge es un heredero forzoso ¿por qué razón le niega la consecuencia directa de ese carácter? ¿por qué dándole el derecho le niega en un caso el medio de defenderlo? y decimos en un caso. sin tener en cuenta otro antecedente. la dificultad para el legista. el otro es la excepción que la limita. al enumerar tan sólo los ascendientes y descendientes? Debemos ser sinceros: no podemos atribuir esa contradicción á otra causa que á un descuido imperdonable. Cuando al estudiar la ley se encuentra una disposición que.Qué razones ha podido tener el legislador para excluirlo en el arto 1832 de la categoría de los legitimarios. como es de suponer. el arto lH32 es particular. porque cuando se tratase de legados. en cuanto li determinar su campo de aplicación. Si hubiéramos de estudiar el texto con arreglo á su letra misma.- 5()- únicos que ante nuestro Código tienen el carácter de necesarios ó forzosos? es claro que no. no puede existir: el arto 3r. refiriéndose el arto 1832 sólo á donaciones. en . el espíritu vacila ante las posibles consecuencias del sistema de interpretación que se adopte. para apartarse de otras legislaciones yestablecer (art. lo es también el cónyuge. regiría el principio general del arto 3()OO que comprende al cónyuge. uno es la regla. es la negación de toda lógica y contradice el sistema general de la ley misma.

que pudiera parpcer atrevida. á encerrarnos en un criterio casuista y ajustado sólo á la letra de un texto. La antinomia legal estaría resuelta. y esta afirmación. según resulta evi- dente de su lectura misma. Pero ¿debe la ley interpretarse en su detalle. ni podríamos hacerlo. En efecto. sin fundamento alguno. que no nos decidimos.0 del arto 18B2.- 51- cuanto á las donaciones sólo ascendientes y descendientes. lo tiue ha tenido en vista el legislador ha sido únicamente lo que el inciso dispone en su segunda parte. el arto 1832 no se nos presenta solamente como un texto aislado. sino también con todos los caracteres de un error involuntario. es un Código un conjunto armónico en que cada disposición debe mirarse ¡í través de ese conjunto que lo explica. sin antecedente legislativo que lo explique y como contradictorio con todo lo que sobre legítima establece la ley misma. Y si en general el sistema de interpretación que adoptamos tiene razones (iue lo fundan. porque el cónyuge no tiene la acción. no tiene como fin enumerar expresamente quiénes pueden pedir la reducción de las donaciones en cuanto al grado c1p proximidad de parentesco. le da vida y casi siempre lo complementa? Tan axiomático nos parece esto último. se funda: a) En que el inciso 1. considerando cada texto como fuente directa y única de solución para el caso legislado? r:ó por el contrario. que . en este caso esas razones son aún más poderosas.

Pero podría objetársenos que con esto nada decimos COIl referencia al cónyuge.- 52- examinamos más adelante. por el contrario. Creemos fácil desvirtuar este argumento. b) Pero podría decírsenos que si el codificador no se in- teresaba en la primera parte del inciso. pero. el que en este caso no es difícil encontrar. como se ve. si ampliada con relación al sistema de Freitas. Vélez adoptó la segnnda parte de la disposición. de ampliación. y por eso dijo «ascendientes y descendientes". por razones (Ille veremos más adelante. no ya un espíritu de restricción. y que siempre relación al concepto de here(}lIP queda la disposición. no conforme con la limitación de la acción á los ascendientes. era eso lo único que le interesaba: la limitación del ejercicio de la acción de reducción á los herederos forzosos que existiau al tiempo de hncerse la donación. no se explica por qué. hace enumeración de ellos excluyendo l"l cónyuge. daba sólo la acción de reducción de las donaciones á lOH ascendientes que eaiistian al tiempo de hacerse. restringida clero forzoso: pero es creemos poder asegurar (lue . el inciso es tomado del arto 2174 del proyecto de Freitas. y podría agregarse el viejo principio de que las palabras de la ley deben tener algún significado. sino. lo que importa. quiso hacer notar bien la idea de extenderla á todos los herederos forzosos. esas palabras de la ley tienen otra explicación verdadera: en efecto. en vez de decir simplemente herederos forzosos. en primer lugar. y éste. el Dr.

no sabía aún qne en el artículo 3592 haría here- doro forzoso al cónyuge. pero tono está acaso el arto 371f). Si fuese el único caso en que tales ligerezas se han cometido en nuestra ley. lejos de desvirtuar nuestra tesis. no tenía una idea fija sobre el sistema de sucesión legitimaria que adoptaría en el libro 4. qne entre otros muchos y li título de ejemplos citarnos. 0 del Código.- 53- cuando el codificador habla de ascendientes . el legislador no se preocupara.i Goyena se comete el mismo error involuntario de excluir al cónyuge de los herederos forzosos. de declarar en el arto 1830 (Iue eran inoficiosas las donaciones que excedieran de la tercera parte de los bienes del donante.°. de armonizar sus disposiciones. se dirá <Iue si pudo ser cierto ese hecho. Vélez.'1 deseenclientes. y la razón en que nos fundamos es un hecho que es público y fácil de comprobar: que el DI'. Es cl~ro IIue se presenta esta ex plicación como algo dura. ha querido referirse á todos los herederos forzosos. (]ue corrigió una reforma posterior de la ley. apesar de ser el artículo posterior al título de la legíbima? tono se llegó al absurdo. pero esta. nOH convencen más aún de que estamos en lo cierto cuando . cuando redactaba el libro 2. contra lo que expresamente dispone el Código en el libro 4. lo que importaba la igualdad de la legítima para todos los herederos. observación.0~ éstos antecedentes. en qne siguiendo . servirá sólo para criticar la forma excesivamente rápida con que la ley fué sancionada. podríamos vacilar. llama la atención que cuaudo se terminó el Código.

en la primera parte del inciso primero. por lo mismo que no habría razón que explicara la exclusión del cónyuge. esta disposición tiene. como hemos dicho anteriormente. y probablemente en el modelo qne se ha tenido una razón cuyo análisis haremos adelantando algunas ideas. un antecedente legislativo. Sin embargo. choca la disposición como contraria á todos los principios.l\lllchado-ToDW V-1'6/{. fijando una de las condiciones de la reducción de las donaciones. dice.lJa exixtian (!U la época de las donaciones». en el inciso 2. desde que. (lue sólo pueden pedirla « Los herederos descendiente» del donante que . apareciendo el derecho á la legítima recién á la muerte del causante. r:Qué razones explican esta limitación? A primera vista.4OO. Freitas. (\) 2. ha querido referirse á todos los herederos forzosos.P('I!:. llH. o del arto 1832 llega en su segunda parte á otra conclusión que debemos examinar: según él.- 54- decirnos 'I ne el arto 1S32. sin que tengamos motivo alguno de duda. ascendientes. Esa es la fuente de nuestro (1) Llerenn-s-Tomo JII-I'('1( ij/1.o El mismo inciso 1. Sc/{ovia-Tomn J -. descendientes y cónyuge. . es decir.0 del arto 2174 de su proyecto ele Código para el Brasil. no es fácil ver la relación 'lue existe entre el ejercicio de la acción que la defiende y el hecho accidental de que el heredero legitimario viviese ó no cuando la donación fué hecha. los herederos forzosos que ya existían en el tiempo en que se hicieron. sólo pueden pedir la reducción de las donaciones.

no necesitamos insistir sobre este punto. guiado por su poderoso talento. precursor de las grandes innovaciones de los Códigos modernos. en una palabra. de ahí. que fuá en esta materia. cerrar la puerta. Uno de los grandes objetivos de Freitas. el sacrificio de la vieja máxima romana. de ahí el propósito de facilitar á. Ahora i. revocaciones fáciles. La donación.- 55- artículo 1832. sin defensa ni garantía el derecho de propiedad. Esa fUI. como hemos dicho. De ahí la tendencia moderna á. es consolidar y dar seguridad á la propiedad. y en ella debemos encontrar la clave explicativa del arto 2174 de su proyecto. á. una vez entregada la cosa. al interés de los terceros á quienes no puede imputarse dolo ni culpa. Si hay algo que pueda llamar la atención de un jurisconsulto. como consecuencia inmediata. un sistema de derechos reales que deje expuesto á. según la cual nadie trasmite mejores ni Huís extensos derechos que lo« que tiene. es el resultado desastroso que en la prosperidad económica de un pueblo produce. como en tantas otras. las acciones reivindicatorias. los terceros el conocimiento de todo hecho (Iue pueda traer consigo una acción reivindicatoria por la resolución del derecho. de modo que sólo por negligencia puedan esos terceros sufrir sus efectos. una de las preocupaciones do Freitas. en lo posi ble.qué razones tuvo el ilustre jurisconsulto para establecer esa nueva limitación? el texto de Freitas no tiene nota explicativa. también. pero la razón que lo inspiró no es dudosa. trasmite la pro- .

podrían. si hubiera llegado á Iegislar el punto. el donante puede casarse posteriormente y tener descendientes de su matrimonio. en apoyo del artículo 1H32. el donatario pudo conocer su situación. Freitas se dijo: neguemos. y en consecuencia.-:111- piedad. y entonces. etc. Eso era duro. mal puede invocar posteriormente su propia torpeza.. era la negación de toda seguridad en el régimen de la propiedad. verse alcanzados por acciones reivindicatorias que no pudieron preveer. de pronto. y como lo ha hecho nuestro codificador. transportando la probable razón del arto 2174 del Proyecto de Freitas á nuestro Derecho. nada debe hacer la ley para librarlo de una situación clue le es imputable. En cambio. después de haber mejorado los bienes. establecido industrias costosas. se da . el donatario adquiere el derecho y puede transferirlo á un tercero. y si la aceptó. Ahora. cuando ya al tiempo en que la donación se hizo. ¿(~ué resultaría si no se pusieran los límites que Freitas estableció á la reducción esas donacionesr que esos terceros ó los mismos donatarios. la posibilidad de la revocación de las donaciones. En efecto. llega el momento de preguntarse ¿es suficiente esa razón para fundar ese desmentido á todos los principios de la legítima? ¡Sí y no! ¡Sí! si corno probablemente lo hubiese hecho Freitas. para librarse de las consecuencias de sus actos. existían esos descendientes. resultar inoficiosa la donación por exceder la porción disponible y afectar la legítima de esos descendientes. la acción de reducción. en tal caso.

. la sociedad. Hay. en la segunda parte de su inciso 1. porque entonces es el caso de decir: del 11/01. al que sirve de antecedente.i lmccrlo: en principio la negativa se impone.-Establecido quiénes pueden ejercer la acción 0(' reducción. si bien debemos hacer presente e¡uo. originaria. de vista verdaderamente científico. no Sb trata do ejercer una facultad propia. XVIl. sin embargo. evita un mal relativamente al sistema adoptado por la ley.0. ¡No! si teniendo en consideración. ya una transmisión. modernas.-57efectos reivindicatorios á la acción de reducción «ont ra terceros. sobre el inter~ de todos. la acción defiende la legítima y sólo los que tienen el derecho tienen la accióu. el de las leyes t" menos. el propi~tario. ya una disposición de la ley. en definitiva él es pésimo. ilógica y violenta. determinados casos en que pueden ejercer la acción ciertas personas (Iue no tienen el derecho porque no son herederos. porqlle el romedio al mal no debió buscarse en esa desviación di' lo:" principios. desde un punto más ~. los verdaderos intereses sociales y económicos. sino que el ejercicio do la acción representa un poder derivado. en tales casos. nos referimos ¡í lo:' sucesores y á los acreedores ele! heredero. si el arto 1032. ocurre preguntar si alguien más podr. concluyendo de una vez con ese prurito de hacer primar al interés de uno. se hubiese dado á la acción de reducción ('1 carácter de acción personal en absoluto! En una palabra.

-Examinemos el primer inter-vivos. el derecho de aceptar ó no la sucesión deferida á su causante: para él. es condición previa para el ejercicio d(=' cualquiera de los derechos en ella comprendidos. ejercer la acción de reducción.0 En el primer supuesto. lo ()ue pasa al heredero del heredero es. ('(\:-0: presenta dos hipó- tesis: la trasmisión por causa de muerte y la trasmisión 1. desde el primer momento. en este estado de cosas. pero él presenta á su vez dos sub-hipótesis: o) El heredero legitimario había aceptado la sucesión. 2. pudiendo éstos.° En el segundo caso. sabemos que muerto el here- clero. según lo dispone el arto na1! de nuestro Código Civil. trasmite el derecho ya adquirido á sus propios herederos. su vez. pues. trasmite el derecho á sus propios herederos. 1» Muere el heredero legitimario antes de haber aceptado la sucesión. título oneroso. y es claro (Iue el causa-habiente podrá ejercer e! . la aceptación de la herencia. por ejemplo. la situación es ésta: el heredero que ha aceptado la herencia. r-uando muere á su vez. que puede enagenar á título gratuito () á. vender ó donar. tiene en su patrimonio un bien. la acción de reducción. al morir á. el derecho sucesorio. el de los cesionarios.XVIII. es claro que desde ese instante tendrá la acción ()ue la defiende y entonces. como la aceptación lo inviste del carácter de heredero y con el derecho sucesorio adquiero la legítima.

no todas las acciones del deudor pueden ser ejercidas . cou el fin do hacer cfr-ctivos sus créditos. no nos referimos al hecho que el acreedor aprooeclie d« del ejercicio de la aecióu. mediante las cuales los acreedores ejercitan las acciones y derechos del deudor. por- que eso es algo axiomático. Sabemos llue los acreedores tienen CII el patrimonio de su deudor la garantía general y común de sus créditos. y por virtud del cual PUCdl' á su patrimonio. los acreedores de parte de su garantía. qltf~ sean inherente. No nos detendremos en el estudio de la acción indirecta por creerlo fuera de nuestro eilmpo de estudio. queremos decir que él mismo puede ejercerla. cosas. el Código Civil la establece expresamente en su arto lHI6 cuando dice: "Sin embarqo. derechos y sus acciones correspondientes.IJ acciones de su deudor. Si éste era legitimario. el deudor quc hacer ingresar otros bienes 110 ejerce un derecho que le compete.. lo. y al decir esto. el patrimonio de una persona com prcude toda clase de bienes.-La otra categoría de personas qlW pueden ejercer la acción de reducción son los acreedores del heredero. es decir. De ahí que la ley haya creado acciones indirectas... ..derecho en las mismas condiciones que el heredero. por lo tanto. tÍ 1':1. priva ¡í. . con cepción de lo.. el cesionario tendrá la acción de reducción. Como ~C' ve.'- su persona». <¡UO 011 principio no les corresponden.. XIX. acreedore» pueden ejercer todos los derecho .

.» Si esa es la regla general. la persona y puede ser ejercida por los acreedores. en nuestro caso. f't' iuhorente A In pe rsonu de ese titular... eic.110 transmisible» deros del deudor.es ó no inherente á la per:.!! correcta como regla . como hemos visto: trasmisible á los herederos..0. siendo la acción de reducción. nos limitaremos sólo. á la solución legal CJue... here- denominan en este código derechos i/l- hereuies d la persona. por el hecho de tener afecta. Pero.Gll- por :-:\1:-: acreedores ¿.podrá serlo la dI' reducción? (. Un deudor.ona del heredero legitimario? No creemos tampoco deber resolver.. dÚMlc (IUC su Hm ito múx imo de flurlu'¡"n Ú~ In vidn de su t it uln r. en nuestro trabajo..do su patrimo~!"" Ins ncrecdnres 110 pod rhm ejerr-cr un usufruetodcl dcu. en nuestro caso. E:. no nos parec.lor.o. en la que los más ilustres escritores de derecho llegan á las conclusiones más diversas.. él arto 498 el IIue nos da esa solución al decir: «Los derecho» no transmisible» (Í los herederos del (Í acreedor como las obligacione. debernos confesarlo. haciendo uso del derecho CJue les acuerda el arto 1l!J6.0.eu efceto: IIn siendo trnsmisihle 1\ Inshercd('· ros. para que los acreedores del heredero forzoso puedan ejercer la acción de reducción. no es inherente á.lk porl rú nognr que se trntn 'le un derecho purumente jmt. Sin emhlLrl:'n nlL. :1) KOH hastlL rceo .rfmonial. . lr que (le acuerdo coll d n rt . sería necesario que el deudor hubiese aceptado la sucesión: ¿y si la hubiese renunciado? Aquí la cuestión se complica y debemos para resolverla hacer intervenir los principios referentes á la re vocación de los actos del deudor.general ( 1). esa interesante cuestión de las acciones inherentes y no inherentes á la persona.(' 10.

fundada en que ella les ocasiona un perjuicio. la acción de fl:aude moderna. estudiar casos parecC' inútil. Este gran principio implica un peligro que se sintió ya en Roma. fuera de las personas extrañas son: 1°. no pierde sus facultades de siendo señor administrador libre de ese patrimonio. sigue y dueño. debernos examinarlas. habiendo situaciones «specialcs qu!' 110 SI' pn'Sf'Il- tan tal vez con toda claridad. cuando el heredero forzoso no ha aceptado. igualmente fácil parecC' determinar quienes no pueden ejercer la acción. Así como por una simple operación lógica resuelto de deducción de los principios ~en('rales hemos el punto. Por lo tanto.-Hemos estudiado quienes pueden ejercer la acciúu de reducción. Sin embargo.-()1 - nio al pago de sus deudas. es la revocación de los actos del deudor inspirados en ¿. En principio quienes no pueden ejercer la accióu «1C' reducción. El remedio . los acreedores del causante: . cuyo objeto y resultado. XX.Es revocable la un propósito de fraude. como el nombre lo indica. se desprenda de sus bienes. á su amparo y con el solo objeto de defraudar á sus acreedores. el de que el deudor. puede enagenar bienes y renunciar derechos.10 encontró el Derecho Romano en la aciiu pauiiana. renuncia fraudulenta de una sucesióur CUl'S- Los artículos 3351 y 3352 del Código resuelven la tión afirmativamente. los acreedores sólo podrán ejercer la acción de reducción previa revocación do la renuncia.

por su sola voluntad. ya para cumplir las disposiciones del testamento.puede decirse de esos acreedores que. fraude que se presume . admitir que un deudor. ante tal situación I. En ese sentido se presentan con relación al pago de los legados dos situaciones bien diversas: ó el acerbo hereditario basta para cubrir las deudas y los legados ó no alcanza. Ahora. sería. 3". cumplir los legados dejando bienes insuficientes para hacer frente al pasivo de la sucesión sería disminuir esa garantía sin derecho. sólo después de satisfechos sus créditos puede disponerse del excedente. que inten- ti. los donatarios del causante. disminuyen ó aniquilan tu u u uu ((Cl"ÍÓIl legados. ya para tiue pase á los herederos. En la segunda la hipótesis es dores tienen. Es caso de aplicacióu de las reglas de la revocabilidad de los actos de enageuación á título gratnito por causa de fraude.- G2- 2°. usando de su derecho ~í ser pagados con preferencia á los (~SOs Ipgatarios. los legatarios designados por el mismo en su testamento. sería privarles sin razón de lo que les pertenece. por fin. XXI. pueda dejar burlados los derechos de sus acreedores. En la primera. como lo hemos dicho.ón! . Esos acreedores deben ser pagados de los bienes dejados por su deudor. no puede haber disti~ta: dificultad.-Acreedores del causante-Ante todo debemos pre· cisar la cuestión. por los acree- garantía de sus créditos el patrimonio del deudor.legalmente por razón (le la insolvencia.' 1'Nlucc.

aún después do anuladas las liberalidades testamentarias...'1e ha.e/' ca... . Pero. no es la consecuencia de una acción de reducción ignal á la del heredero legitimario cuya legítima ha sido afectada: es otra cosa bien diversa. dejando á un lado la cuestión de los legados.- (l3- Presentar la cuestión es resolverla. que resultan aplicables las reglas de la revocabilidad por fraude. y que im- plica la opción natural entre quien sólo va 1\ dejar de recibir una liberalidad y quien va á. cuando la sucesión fuera insolvente.a que estén pagadas la . --Esas donaciones se han o hecho en condiciones del Código Civil señala tales. su artículo 3797 al decir «Cuando la sucesián e. Ó en la parte que basta para satisfacer sus créditos? Dos hipótesis diversas pueden presentarse. el arto !)()l el camino á seguir: ahora ¿podría decirse qll<' hay una acción de reducción? I'S claro I¡Ue no.. en las quP la solución puede ser contraria: l. lo que hay es simple- mente el ejercicio de la acción pauliana. ese resultado á que llegan los acreedores.o-Las donacionos no son atacables por razón d« fraude. perder lo que es suyo. deuda t no pueden paetc.. ¿podrían del mismo modo los acreedores. insoloente. z» ca. tratándose de donaciones.«i liberatu« y que establece nuestro Código en. pedir 1\ su vez que se declaren inoficiosas las donaciones en el todo.'. bien porqne los acreedores son (h~ fecha poste- . los legado gal'.. En tal caso. es la aplicación de ese gran principio quP los romanos expresaban en una frase sintética: nema liberali» ni .

cuya solución es 0<' sentido común.- (j4- rior á la liberalidad (art. vale decir. Al tratar de los acreedores personales del heredero. aplicando su resultado á la satisfacción de sus créditos? "entra lo obtenido por el ejercicio de la acción lÍo la masa. al activo de la sucesión? A primera vista. siendo la legítima un derecho sucesorio: par<'ce indiscutible qne es caso de aplicación del principio c1<> qne nadie hereda mientras los acreedores no vieron la acción. su negligencia en ejercerla ha hecho ca- . por haber transcurrido el término de un año que señala el arto 4033 del Código Civil. no podía dudarse de que les aprovechaba ese ejercicio por el heredero. esos actos no pueden ser atacados por los acreedores: son para ellos garantía del patrimonio tal como enagenaciones firmes. á contar desde que el acto se realizó ó desde que se tuvo conocimiento de él.2) ó bien por haberse prescripto la acción de revocación. de la garantía de sus créditos. han aceptado porque. en tales casos. al aceptar la tam bién la validéz de esos actos. H(. desde que la consecuencia era un aumento del patrimonio del deudor. ahora: i.-Pero al lado de estas cuestiones. ya ducar el derecho por prescripción. aunque tuya porque siendo sus créditos posteriores. si podía discutirse el ejercicio de la acción por ellos.pasa lo mismo con relación á los acreedores del causante? "aprovecha á éstos la reducción. hay una importantísima. estaba. dijimos fIue. XXII.

ningún interés tendría el heredero ou ejercer la acción de reducción. si toman estos el carácter de herederos. Estas palabras indican can claridad esa situación absurda á qHe aludíamos: si el pasivo de la sucesión excede al activo. recuerda las Ricardo: «Un inconveniente tan notable merece sin duda que se busque un remedio al mal. ni el otro asumir ese carácter sin obligarse por por las deudas. la utilidad en perjuicio de los hijos». haciendo así tercero. el donatario. la solución no sería exacta: la reducción no favorece á los acreedores del causante. no pudiendo por una parte pedir su legítima sin tomar el carácter de heredero. sería crear una situación absurda. retiene. un gran daño sin beneficio alguno. Troplong. admitirlo. por parte de los hijos. para sacar á los hijos de entre los dos extremos que les impiden recobrar esta última tabla del naufragio. que lo desarrolla extensapalabras de mente y con toda brillantéa. uisi de- Sin embargo. porque los acreedores que quieren hacer pesar sns deudas sobre los hijos. porque su . les impiden por ese rigor gozar de un bien cHya privación.hayan sido íntegramente pagados: luma non suui dueto lCl'e alieno. no trap ningún provecho á los acreedores. Ya los antiguos jurisconsultos franceses habían considerado el punto. de modo que hay sólamente un (}lH' contemplando ese con- flicto sin entrar en él. á saber. en lo que se descubre una injusticia que quisieran evitar los que aman la equidad. él solo.

si bien los acreedores del causante no podían ejercer la acción. en obsequio de las personas que por regla general menos se estiman: los acreedores. sería molestarse' sin utilidad. resultado: que ni el heredero forzoso ni el acreedor recibirían absolutamente nada. sin embargo. sería dejar sin efecto la voluntad del causante. que se intentase la acción de reducción y en seguida se renunciase la sucesión. reteniendo lo obtenido por el ejercicio de la acción. podían hacer efectivo su derecho en los bienes por ella obtenidos. Esos mismos jurisconsultos buscaron solución á la dificultad. Ricardo proponía la aceptación bajo beneficio de inventario. y así Gay-Coquille proponía que el heredero aceptase sello en cuanto á su legítima. hubo en el Consejo de Estado quienes opinaron en favor de la idea de Ricardo: primó.-f¡fi- resultado sería traer bienes á la masa df' la sucesión para que aprovecharan dE' ella los acreedores. haciendo notar sus inconvenientes. Argou que renunciase la sucesión y ejerciese sin embargo la acción de reducción. aunque los medios propuestos fueron muy diversos. Cuando se redactó f'1 Código Napoleón. para Dumoulin bastaba abstenerse de la sucesión sin aceptarla ni repudiarla y por último. el Consejo de Estado volvió sobre sus . la consideración del interés de los acreedores y se propuso al Tribunado un artículo en el que se reconocía que. Claro está que no se intentaría la acción. En el Tribunado volvió á discutirse el punto y la opinión dominante fuá contraria al artículo propuesto.

- 67- pasos y se aceptó el arto 921 del Código Francés en forma actual.ljo prooecho la le. puede encontrarse para fundar la regla de que el acreedor de la herencia para nada debe intervenir en los resultados de la acción'? Tal vez es mucho más sencilla de lo que puede parecer. Ahora t. á menos de admitir el absurdo de que la persona á quien la ley niega la acción de reducción. por lo tanto. Los donatarios. es necesario buscar una solución". y recordaremos en esto las palabras de MourIon. En efecto.'lerva. Argou.. Creemos que la solución propuesta por Coquille.qué razón seria. Ricardo. que razona brillantemente: () el derecho de los acreedores es posterior ó es anterior lÍ las donaciones rcduc- . es admitir esa idea que aparentemente espresa nuestro arto 3353 y llue hemos combatido anteriormente hasta probar que la legítima no es sino una parte de la herencia. lí veces.lJ los acreedores del difunto no podrán pedir e·'lareducción ni aprovechar de ella». es inaceptable: admitir que renunciándose la sucesión pueda salvarse sin embargo la legítima. los leqatarios . la previa aceptación. imputándolos á ella. Sin embargo. ete. pOI' su» herederos ó causahabientes.lJ establece la re. los bienes obtenidos por el ejercicio de una acción de reducción. la única que aprovecha de su ejercicio. científica. « La reduccián de las disposicione« entre oico« no podrá ser pedida sino por aquéllo» en Clt. sea en definitiva. es decir. Lebrun. el carácter de heredero en quien lo ejerce. que exige. como todo derecho sucesorio. y conservarse.

en el segundo caso. salvo el caso (lt~ fraude. l)pro esta revocación es un favor especial. (1) (1'1(' la ley revoca la donación y hace entrar de nuevo en la sucesión del donante los bienes de que se había desprendido en perjuicio de sus herederos reservatorios. porque éstos ya no estaban en el patrimonio de su deudor. debemos examinarla ahora ante el texto de la ley: ¿es igual la solución (jue al punto puede darse en uuestro CUjUH y sus acreedores. prendas. los acreedores han aprobado y ratificado dI:' antemano las donaciones que haga el deudor. en el primer caso. que establece por un interés dí' familia y en favor sólo de los herederos reservatorios. pues. luego si la donación no ha sido fraudulenta." Hemos examinado la cuestión en el terreno de los principios. al 110 hacerse dar seguridades especiales. la ley. es decir. los acreedores del causante no han debido contar con la garantía de los bienes donados. «Es cierto. hipotecas. los bienes que ella comprende deben considerarse como perfectamente enagenados con relación al acreedor. es una parte de la garantía que se pierde de un modo irrevocable. lf> deja la plena disposición de sus bienes. la donación queda lo mismo (1'w antes respecto al de un acto irrevoc~ble. agrega ~[ourlon.-I¡~- tibles. porque todo acreedor que confía en la buena fe de su deudor. como . 110 les causa perjuicio alguno autorizando al heredero á conservar para sí los bienes obtenidos por la reducción de esas donaciones.

'1 leqat ario« ni d 10. en su calidad de legatario. El legatario del quinto tendrá lo fIne éste importe. coheredero: no e« debida ni ri 10.'1 acree- tlore« de la «ucesián». ahora bien. Aunque el legado del quinto fuese hecho á uno de los herederos ab-intestato..-li!l- derecho. lí tomar el quinto de la sucesión sin comprender los valores colacionados». explicando el texto. es cierto qne el caso IIne supone la nota es el del legatario. su legado no rlebe formar parte de los valores qne son colacionados IÍ la sucesión por sus coherederos donatarios. ni contra los legatarios. Las razones que tenemos.0 A falta de solución expresa1 debemos acudir lí las soluciones que da la ley en casos análogos. aunque no exista en nuestro Código un texto expreso... y la nota. que el artículo coloca 1\1l igualdad de condiciones. responden al criterio ele interpretación que impone el arto H¡ del Código CiviL y son: 1.. sin agregarle la donación he- cha al hijo en vida. pero el raciocinio el': aplicable por entero al acreedor de la sucesión. N o se puede exigir ni contra los herederos instituídos. á la que le da el Código Francés? Podemos afirmar que sí. . ni contra los donatarios.'1 debida por id coheredero ri su. No es debida sino por el qne fue-se heredero ab-intestato á los herederos ab-intestato. dice: "la colación no se ordena sino para establecer la igualdad entre los herederos. el arto 3478 dice: "La colación e. pues qne sólo por su calidad de heredero puede tener su porción viril en los valores colacionados. y tal heredero debe reducirse.

XXIII. de que la colación no se ordena sino para establecer la igualdad entre los coherederos. es decir. que limita la solución por una excepción que en el hecho puede ser de aplicación más fre- cuente que la regla. y ellos. queda obligado.1J legatarios.'tuyos propios» .~ de la herencia no »álo con los bienes hereditario» sino también con los .tI cm·ga. por lo tanto. al pago de la. tanto respecto ti sus coherederos COmo respecto tí los acreedores . es tan sálo salca« la legítima de lo« herederos. ni aprovechar de su ejercicio. debemos. sólo con relación ~l éstos debe producirse su efecto. según hemos indirecta del arto 119(j y pedir visto. el reingreso á la masa de la sucesién do los valores que componían las liberalidades reducidas. los acreedores de la herencia lo son del heredero. es aplicable á la reducción en el sentido de que lo que por ésta se busca. aceptada puramente la sucesión. . como hemos visto.~ deudas . podrían.° Si la interpretación analógica no se considera suficientemente clara y fundada. ir á los principios del derecho. nos encontramos con otro principio.- 70- Ahora. intentar la acción . nos imponen la misma solución. según el arto Hi.-Pero admitido el principio de (ILIe los acree- dores de la sucesión no pueden intentar la acción de reducción.En consecuencia. ese principio es el de los resultados de la aceptación pura y simple que establece el arto 3343 al decir: "El heredero que ha aceptado la herencia. 2. esa gran razón de la nota.

constituyen una parte de la garantía de sus créditos. los acreedores. demandarla (la (~. es decir. por lo tanto.. Una vez más nos referimos á lo expuesto en el capítulo correspondiente.'1 el arto 3483 agrega. viniendo á formar parte del patrimonio del heredero y siendo éste su actual deuIor. Troplong ha sostenido (iue tal principio no era siempre aplicable. recordando que si . aplicando al « . Sin embargo.'1 acreedores hereditario» 1I legatarios.. (iue cuando tocio lo que haya se hubiera obtenido por el ejercicio de la reducción de las donaciones inoficiosas.-71- la reducción como el heredero mismo y cobrarse en los bienes que por el ejercicio de la acción se obtengan. ha aceptado la «uce- heredero d quien la colacián «ián pura . cuando el debida. Tampoco sobre este punto h<LY solución expresa. los que. En efecto: después del arto 3483 que niega á los acreedores de la sucesión el derecho ele pedir la colación ó aprovechar de ella. Es apropósito de este punto.. pueden.'1 »impiemenie». no se requiere la calidad de heredero para intentar la acción. aunque la acep- tación sea pura y simple. que expone su opinión de (Iue la legítima no puede considerarse siempre como una parte ell' la sucesión y que. también.. pero aparte de que ella fluye lógicamente de los principios más elementales del derecho sucesorio: tenemos también una razón de analogía en la solución que la ley trae para la colación. caso la idea del 34413: colación) 10. no t eudrian derecho sobre los bienes así obtenidos.

la consecuencia que de ella se deduciría para el caso que examinamos. en IjUe el heredero ha aceptado pura y sim plemente. resulta que sólo cuando no existe la confusión de patrimonios se aplicará la regla. Establecida la excepción. y el B372 agrega: «No está obligado con los bienes que el autor de la «ucesion le hubiere dado en vida.'i contra los acreedores del heredero. El efecto de esa demanda es también impedir la confusión .» {t es cierto IjUe sólo se refiere la colación. es. piden la xeparación de patrillwnio.0 Cuando la aceptación tiene lugar bajo beneficio de inventario. el arto 3371 nos dice que el heredero sólo está obligado por las cargas y deudas de la sucesión hasta la concurrencia del valor de los bienes que ha recibido de la. que por evidente casi parece inútil en el texto legal. una razón de más para alejar toda duda. En tal caso. pero esa solu- ción.'1 que él tenga derecho d hacer colacionar. la base de la argumentación de Troplong. ni con los bienes que el difunto Iuota dado en vida fÍ su» coheredero» . en nuestro Derecho ni la discusión cabe siquiera.- 72- en Derecho Francés la opinión del sabio Presidente de la Corte de Casación ha sido poderosa y evidentemente refutada. sobre la aplicabilidad del principio al caso de la reducción. ante el texto preciso del arto 30!)1. Rechazada. aunqn« debiese colacionarlo» entre su» coherederos.° Cuando los acreedores de una sucesión. herencia. carece de toda razón de ser. Sabemos que eso OCUlTe en dos casos: 1. 2.

Pero. nos equivocaríamos. solución expresa en nuestro Código: el arto 3441 dice (Iue «1.. pedir la reducción de las donaciones ni aprovechar su ejercicio. IOUt acción Este artículo viene íL probar lo (}llü tantas veces hemos dicho: cuando en las varias disposiciones citadas anteriormente. . pues.. uniendo los bienes que por él se obtengan al patrimonio del difunto. olvidando la naturaleza jurídica y los efectos que á la separación de patrimonios corresponden en nuestro Código. á este respecto. los acreedores de la sucesión. ni d los bienes qlte provellf/a/l de pa'ra reducir una donación entre vlCOS». sentado el principio. bienes que hubiese dado en culo al heredero. resulte que en el del causante no haya bienes para pagar . en efecto. Hay.(( separacián de patrimonio» no puede aplicarse .... (llle separados los patrimonios. la misma nota al arto 3441 sólo funda la solución de éste' en cuanto á la colación. debemos fijar su extensión: si tomáramos al pie de la letra la regla de que la separación de patrimonios impide íL los acreedores de la sucesión intentar la acción de reducción ó aprovechar de sus resultados en todos los casos. debe entenderse (}lle las soluciones son aplicables á la reducción.su» coheredero . entendiendo que las mismas razones existen en cuanto ¡í la reducción. aunque é. Puede ocurrir.te debiese colaciouarlo. el Código se' refiere á la colación. en la partición con ...»ino cí lo» biéue» que han pertenecido al difunto II no d lo.- 73- de patrimonios: no podrán.

en el caso (m que la calidad de . al decir: «Los acreedores . es. si éste no lo hubiera hecho ya.tI leqatario« que hubiesen demandado la «eparacián de los patrimonlos.'1 l(~f1atarios-'rambién es una proposición evi- dente que la acción de reducción no puede en ningún caso corresponder á los legatarios:. pues. si se concibo la legítima como . que ha admitido la opinión do Demolombe en su arto 34-!(l.. que como tales. y en todo caso. consercan el derecho tle entrar en concurso bre los bienes personales del heredero con .'..tI aún con p1'eferencia á éllos. Partiremos. aprovechar l"US resultados haciendo efectivos sus créditos en los bienes que. Con sentimiento nos vemos obligados á no tratar ese punto.'. puede ocurrir llue esos acreedores de la sucesión vayan contra el heredero con el carácter de acreedores personales. etc.0- lo« acreedores particulares de éste .- 74 -- todos los acreedores ¿pierden éstos su derecho á ir por el excedente contra el heredero mismo que aceptó pura y simplemente)' la respuesta ha sido objeto de una discusión clásica en el Derecho. pues.. créditos los hiciera preferible». por ese ejercicio de la reducción. pueden intentar la acción de reducción en nombre de su deudor. XXIV'-/Jo. de la solución de nuestro Código.á título dI' qué? Es claro que con relación fí éllos. hubiese obtenido el heredero.'1It.. porque sería algo ageno en absoluto á nuestra materia.» luego. como que data de los jurisconsultos romanos.. una vez agotados los bienes de la sucesión. á pesar de su interés. evidente.

la negativa se impone: so trata de una excepción fundada en los verdaderos principios que rigen las donaciones y la acción de reducción.-Lo. los efectos de la insuficiencia del activo hereditario. que lo pone el este. En efecto si. pero ¿. obliga al heredero el ir á completar su legítima anulando las clonaciones posteriores y aquí como en el caso anterior. si quiere tener éxito. donatarios-Lo que acabamos de decir puede aplicarse á los donatarios. se trata simplemente de una excepción opuesta el la acción del heredero.- 75- un derecho de cuyo ejercicio puede resultar la. También cabría preguntarse si se trata de una reducción.-La determinación de la época en que puedo ser ejercida la acción de reducción no es difícil: ella se rlednce de la naturaleza.es eso intentar á su vez una acción de reducción? es claro que no. anulación de sus propios legados.<. el heredero que intenta la acción }HU'- Es cierto que si de reducción. XXV. ese legatario podría exigir que se redujesen todos los legados en la proporción debida. como dice el arto 30!H. XXVI. de la legítima. no se concibe en cambio que dan invocarla absolutamente para nada. en vez de reducir los legados á prorrata ó en la forma que corresponda á su respectiva naturaleza. quisiera hacer pesar sobre uno solo de los legatarios. en la obligación de dirigirse contra todos los legatarios á la vez ó contra los que corresponde según el caso. cuando el donatario anterior en cuanto á la época de su título. la legítima es una parte' del derecho suce- .

Ahora.Y otra situación en cuanto á la acción dr. desde causante. desde el momento do la apertura de la sucesión. La aceptaciáu .-Pero hay dos situaciones fIue concluyen ante el derecho con la vida de la per~ona: la muerte del la muerte natural y la muerte presumida como consecuencia de una ausencia. inspirándose en razones de política social. es bien sabido que en vida de una persona no puede hablarse de herencia: el arto 3311 dice al respecto. expresó la regla en esta forma: oioenti« uulla esi heredita«. prolongada por cierto número de años y en las condiciones que la ley misma fija. ¿Herá idéntico el efecto de una .~(.reducción)' En otras legislaciones la ausencia es una institución par- .'J la remmcia uo pueden hacerse sino despué« de la apertura de la «ucesiáu» y la nota entra en diversas consideraciones y aplicaciones del gran principio que el artículo encierra y que se funda en poderosas razones de orden práctico..~ no pueden aceptarse nirepudiar. conociendo ya el peligro que podía ofrecer otro sistema y para alejar el fantasma del cotusn mortis. debe serlo también para la acción de reducción: aparecerá ésta en el patrimonio del heredero. <' La» herencias rlltm·a. XXVII.-7() - serio. y con ella la acción que la defiende. es decir. Roma. Si ese es el principio general en cuanto á la sucesión. desde el momento de la apertura de la su- cesión. es claro que sólo existirá.

como en materia de sucosiones falta el modelo.ítulo de la ausencia por nuestro codificador. desde la muerte del autor de la . por ejemplo. subordinando las soluciones á lo dispuesto en el título de la ausencia con presunción de fallecimiento. pero al llegar al libro IV. Nuestro legislador copia casi textualmente f'l capítulo del ilustre Freitas y como él. cuyos efectos difieren en absoluto de los de la muerte comprobada.ticular. nos habla lÍ menudo de sucesión provi- soria y definitiva.I)>>. es decir. en dos categorías. dividía los efectos de la ausencia prolongada durante el tiempo necesario para presumir el fallecimiento. SI' ubre tanto en la« sucesiones Ieqitimu« como {'n ln» testamen- taria». df' quien se torna el t.iva.'1/lIJ- jeda materia. acordada á los hereesos deros del presunto muerto: sin embargo.. resulta que sólo desde el momento en que se da la pose- . según se tratase de la posesión provisoria e) de la definit. en los artículos 1310. Freitas. Luego las reglas del libro IV son igualmente aplicables al caso de muerte presunta y natural ¿tampoco debemos hacer diferencias en cuanto tÍ la acción de reducción? Segu- ramente no: es que hay <pw entender el art. se olvida la distinción y se dice en el arto 3282 que "La sucesión ó el derecho hereditario. Y así considerada la situación del arto 122. V311 otc. no legisló efectos.'1'/tc{'sión ó por la pr(!"mncióll de muerte en los caso» prescritos por la le. pero en nuestra ley ha pasado algo curioso. donde al tratar de las sucesiones desarrollaría probablemente sus ideas. dejándolo para el libro IV. 3282 pro .

No entraremos en la discusión de palabras en que se detienen al respecto algunos escritores: podrán crearse situaciones difíciles. de la muerte del causante. el de romper las vallas que la Jey opone á sus facultades dispositivas para después de su muerte. en algunos casos la legítima quedará reducida á una mera promesa de la ley. Sólo entonces podrá ejercerse la ducción. sabiamente fundado según el cual «antes de la muerte no hay heredero». nos heredero presunto para obliga á negar todo derecho al ejercer actos conservatorios de un derecho que no existe.-Hemos admitido que antes de la apertura de la sucesión. es decir. es un . no puede intentarse la acción de reducción. lo que hay en su patrimonio no es una esperanza indefinida.- 7H- sión definitiva SOIl enteramente aplicables las reglas de la acción de re- sucesión. á una quimera en la práctica. pero el gran principio. revocar otros aparentemente onerosos. Nos explicamos qne cuando una persona es titular de nn derecho sometido á condición suspensiva y el deudor amenaza destruir el objeto de su obligación. Sin embargo se ha discutido sobre si. podría el lesionado impedir la realización de ciertos actos á título gratuito. es decir. especialmente si el propósito que la guía es fraudulento. el titular del derecho pueda pedir las medidas necesarias y suficientes para la conservación de éste: en efecto. ante una persona que despilfarra sus bienes. XXVIII. etc.

sólo entonces: pues. sería ridículo impedir á una persona gozar de su patrimonio como mejor lo entienda. pero determinado y cierto. siendo una parte dp la herencia. eventual.'!t diias». se explican. y ante esa posibilidad. so pretexto de que debe dejar más ó menos bienes á su muerte. pues. cuando aún vive la persona: ¿pueden sus presuntos herederos hablar siquiera de un derecho eventual? (.- 7H- derecho.. Comprendemos las situaciones difíciles que pueden producirse. tan probable como la contraria. es preciso asegurar la realidad de sus consecuencias. 111'1'('- . las medidas conservatorias.lÍ lo qUf' deje esa persona como constituyendo su patrimonio en el momento de su muerte? pero entonces . pero en cambio. en el caso de la legítima. nada hay preciso y por lo mismo. podrán atacarse esos actos y anularse las donaciones si son inoficiosas. pero en cambio vemos tantos peligros en la adopción de un orden de ideas contrario que no vacilamos en mantener en absoluto el principio «mil/a oiceuii« ('. en virtud de la retroactividad de los efectos de la condición..un derecho á qué? . impidiendo al deudor (l~le burle al acreedor. pero esta.hay acaso también un límite á las facultades dispositivas de una persona iutervivos? es claro que lo hay en cuanto debe respetar la legítima. sólo queda determinada cuando el causante muere. Hasta entonces nada se sabe. se sabe que si la condición se cumple el derecho resultará haber existído siempre.

Renuncin tácita -Criterio con que dehe juzgarse si ella existe.Cnso de intentarse la acción contra los terceros detcntadores de bienes comprendidos en la donación iuofieioaa-e-Distinción necesaria para resolverlo-e-Solu<:ión.-XL.Puede prcscr-ibirso? ¡.'.. Examen de al~unos casos dlHlosofl-Solución. Rovocnción <le la renuncia de la sucesión-Su!'! efecto!'! en cuanto Íl la acción de reducción. Continuación.-XXXV...XXXIX.-XXXVIJI.o:iólI-no e!'! una causa de no ejercido. Continuación-Caso <le intentar la acción contra el donatario.'QIIJ. Caso ospecial del nrt.-XXXI.En qué término?-- XXXVII. sino la falta de una condición esenciaL-XXX.XLI. debernos ahora estudiar ciertas circunstancias ()UO privan de la posibilidad df' ese ejercicio 'y ()lw.-XXXIJI. . Renuncia expresa.A ACCIÓN 1))0: JUW17CCIÓNr Sección única :·k~IAHIO. por lo mismo.c1'i]>ci'. 41)~R XXIX..Cuándo?-XXXII. Continuación-e-Opinión de Lnurent-Refutaei<jn. 1'1'(. Continuación .: CAlTSAS DI/'IIlEN F:l.CAPÍTULO TERC}l~RO .II de [a aceián d« 1'NlurciólI-./EnCICIO me l.-XXXVI.-HemoB visto en el capítulo segundo de este trabajo á qué iporsonas corresponde el ejercicio de la acción de reducción. Formas de la re nuncia..-XXIX Henuncia d« [a s1!('('. Itrmau-ia de [a acciáu d(~ retluc cióII-.CuÍllI<lo empieza á correr el término para la prescrip<:ión?-XLIl. E. ¡. producen pfpdos importantísimos.Puede renunciarse?¡.-XXXIV.

lo que importa esa renuncia es la (alta de una condición «ine qua non de la existencia de la legítima y de la acción que la defiende. eic. mas la ley no debe . núms. Sin embargo: no sería correcto decir que la renuncia de. importa la renuncia irrecocable de la [ocultad.la sucesión es una causa de imposibilidad en el ejercicio de la acción: pOl"llue más que eso. Hemos examinado la cnestión (cap. IX Y X) Y no debemos insistir en ello.. sabemos que siendo la legítima U1l derecho sucesorio.. XXX. la renuncia no es un hecho irrevocable en absoluto. los que son llamados después de él () al mismo tiempo que él. el derecho supone quP el heredero que renuncia nunca ha sido heredero... se presenta por algunos tratadistas una cuestión que debemos resolver. y por consiguiente. ejercer en tal caso la acción de reducción.... de repudiar la herencia . VIII. Sabemos que á diferencia de la aceptación. 1. En principio.-Pero respecto al caso de renuncia de la sucesión. no puede de ningún modo rennnciarse ésta y guardarse aquélla.. pues. y sobre el cual en ningún caso pueda volver el heredero. reasumir un derecho de que los otros estaban investidos. teniendo en cuenta las razones que se enuncian en la nota correspondiente. á una parte de la herencia..0.-81- En primer lngar... no se debería permitir ¡í aquél que ha renunciado la sucesión.. son reputados haber sido siempre los únicos herederos.. según la cual « . ni por lo mismo. que según el arto :1341 « . En efecto.

que hay excepciones. llamado... el artículo 3348 dispone: «Mielltra. e . creemos <Iue en Derecho Argentino no puede sostenerse tal proposición: la nueva aceptación da al heredero su derecho sucesorio en los mismos términos <jlle tenía primitivamente... el renunciante puede aceptarla siu perjuicio de lo. Por nuestra parte. á i la »ucesián..do aceptada por 10.. derechos que tercero . bienes de la sucesián..en qué podría fundarse el intérprete para no . ripcián. y no refiriéndose éste en nada á la legítima ¡.. debe permitir al primero destruir ese derecho por una aceptación subsiguiente»..." c tdlido. pudiesen haller adquirido sobre lo.. etc...celebrado« con pi curador de la herencia racaute . fuese legitimario ¿.. decimos.'1 otro« heredero» ó por lo..... es cierto (Iue eso es sólo la regla general. aceptó la herencia. sea p01' acto.» Ahora: supongamos (IUP esp heredero que primeramente renunció y después volvió sobre sus pasos y encontrándose en las condiciones que hacen posible la revocación de la renuncia. pero estas excepciones están enumeradas expresamente en el arto 3348..importaría su primitiva renuncia de la sucesión una causa de imposibilidad para el ejercicio dp la acción dp reducción? Dernolombe sostiene la afirmativa: contra la opinión de Grenier y otros tratadistas franceses...- R2- detenerse ante esta idea. que la herencia no hubie.. por esas razones. ·'I('a por pre ... y preocupándose poco de un derecho que los nuevos herederos no hall consolidado por una aceptación y <pleno han manifestado intención de ejercer.

- R::J- volver á la regla general y pretender que también ha perdido el ejercicio de la acción de reducción '1 La proposición. debemos transladar la solución á la legítima y afirmar qlle es lino de los derechos á que se refiere la primera parte del art.. hay d?s gmndes casos U(' extinción de la acción de cripción.<.1/ la pres- Empecemos por la renuncia. por eso pI art.<. lino de esos derechos renunciables? Para responder basta recordar (I1lf' el derecho suce- sorio puede reuunciarse: si en el derecho sucesorio considera la ley misma qlH' debe primar el interés part.. aún después de haberse aceptado pura y simplemente la sucesión. XXXI. reducción: la renuncia. ser ejercida ó no. en nuestro Derecho. el titular de un patrimonio es juez exclusivo dp los actos qtH' á éste so refieren.es la legítima.U inieré» particular. no tiene baso legal ni científica.» Ahora ¿. I}lIe siendo la legítima un derf'cho sucesorio. ¿'PlIede reuuuciar el heredero legitimario su derecho á la legítima y á la acción qlH' la defiende? Es un principio general que todo derecho tí acción que está en el patrimonio de una persona puede ser renunciada por ésta. Observaremos antes de pasar adelanto.icular sobre los intereses públicos. por las mismas razones qne .--Pero. R72 del todos derechos establecido» en Código Civil dice: « Las tÍ persona» capaces de hacer una renuncia pueden renunciar 10. etc. H72. .

El arto R73 de nuestro Código dice renuncia en general puede tener dos pudiendo ser tácita ó expresa.ículos 3H11 . de que otra cosa se dispon~a por la ley? Se ha sostenido por escritores ilustres.110S encontramos en pI caso de excepción (Iue el mismo art. tampoco puede serlo: esta argumentaoión tendría apoyo .- H4- fundan los art. menos aún podía permitir tal eH convenciones teniendo como tiene el Estado tan grandes intereses vinculados al sistema legitimario y por eso el artículo 3599 dice: renuncia Ó « Toda pacto sobre la legítima futura entre aquello» que ningún valor.ículo prevee. (. otc.Y para llegar á.Y 3B12 la ley no decía permitir que el heredero forzoso pudiese pactar de antemano y en vida del causante sobre su legítima. legitima. colJlW mo J[erlín. r« de Los heredero» }Jfll'df'll reclamar su rt~'~}J('l'fh:a deberdn traer d colación lo que hubiesen recibido por el contrato ó renuncia».Es aplicable ese que la formas diversas. únicamente después de la muerte del causante y de la aceptación de la herencia que puede reuunciarse la acción de reducción. siendo la legítima el derecho á una parte de la sucesión. -. (.tI los coherederos [orzoso«. nos dicen. ofreciendo renunciar. esta conclusión argumentan de un modo aparentemente exacto: es un principio. XXXII. pe1"O la declaran . luego. Es.. no cabe la renuncia tácita en nuestro caso . que las sucesiones en sí no pueden renunciarse tácitamente.de la legitima? ó bien (. artículo á la renuncia de la acción de reducción? es decir. pues.

la exprpsa. un profundo error en aceptar ese ruciocinio: en nuestro caso.--En cuanto á la renuncia tácita debernos ante todo tener presente la regla del arto R74: «La inteucián (fr. Ha- bría. si alguna vez tiene t'sa regla su razón de ser. que proporcionalmente aumentan las razones en general hacen difícil la presunción dC' renuncia. ni son aplicables las razones que hac~n que la ley exija. h de la reuuueiar no se pl'(~. es decir. acto.- H:>~i)!l1 legal en nuestros artículos 3345 y combinados. inconveniente dificultad COIl 1'8 11lH' la práctica. CpU' .'Utlll('. es indudablemente cuando se trata ele la acción ele reducción.. XXXIV.IJ la illt(. una forma especial. poco tenemos que decir: toda manifestación categórica de la voluntad rle desprenderse del derecho. sino un derecho de los tantos que están en el patrimonio del heredero y la ley no puede impedirle (Ille lo renuncie en cualquier forma..'l'!" induzcan (Í probarla debe ser resiriciicu» y como dice De- molombe.. para la renuncia de las sucesiones. (í verbalmente. en efecto. . XXXIIL-En cuanto á la primera forma que.l'jJ"('taeiólI de lo. no se trata ya de aceptar 6 renunciar la sucesión.. producirá los mismos efectos. El único puede tropezarse en prueba de la renuncia. secuencia puede revestir esa renuncia. sin embargo. cuya renuncia importa el abandono ele un derecho tan importante. sea hecha ('11 instrumentos públicos 6 privarlos.

cómo puede interpretarse el que. en un fallo citado por Lau- rent (1) "la renuncia de un derecho que la ley. quien tiene un derecho á no hacer una cosa. entregando á los donatarios las cosas objeto de la liberalidad: (. entregando lí los legatarios lo que la voluntad del causante. renuncia tácita? Es claro que se trata de una cuestión de interpretación: la habrá siempre (Iue resulte de un modo claro la intención del heredero de renunciar al ejercicio de la acción. sin embargo.0 El heredero cumple las disposiciones del testamento. ó como decía la Corte de Bruxelas. <> les corresponde según ejecuta las rlcuuciones pactad(~ das por aquél.-Debemos. detenernos un instante en algunas situaciones equívocas y que han sido resueltas de modo diverso: 1. da al descendiente. no puede ser admitida sino en el caso en que ella sea la consecuencia evid~nt(' y necesaria de los actos realizados por el heredero. XXXV.cuándo se juzgará qlH' existe la. la haga.las disposiciones testa- . la solución no puede ser absolutamente igual en todos los casos. de acuerdo con la naturaleza. Examinar los innumerables casos que pueden presentarse.-Hlj - Ahora l. porque la ejecución dr. si no es como la renuncia del derecho de no hacer-la? Hin embargo.importa ese hecho la renuncia acción de reducción f la A primera vista la afirmativa se impone: en efecto . sería tarea enorme é inútil..

estando viciada su manifestación de voluntad por ese error ó ignorancia. sin embargo. y en este último caso.c<>mo podría pretenderse (¡ue produzca efecto alguno? Pero ante esa posible diversidad de situaciones se presenta otra dificultad. 2. deberá entenderse (¡U la renuncia sólo se refiere al legado e ó donación ejecutada. y nada i(~ impedirá al heredero pe- dir la reducción de los no ejecutados. bien presente qne ó el hecho de cumplir uno más legados ó donaciones no importa en ningún caso la renuncia absoluta de la acción: usando siempre del criterio restrictivo en la interpretación. creyendo de su deber sacrificar sus propios intereses á la voluntad del causante. (1) y es la de saber si ese error ó ignorancia debe ó no presumirse ante los actos de ejecución del heredero: es claro que la negativa se impone y presentar la cuestión es resolverla: al heredero le corresponderá entonces la prueba plena del antecedente que invoca contra lo que fluye lógicamente de sus actos. (. .. 0 El heredero manifiesta Sil conformidad con el testa- mento ó con la donación entro vivos: siempre de acuerdo (1) Tomo XII-N" Il~·. que examina Laurent. ó bien las ha cumplido por ignorancia ó error de hecho sobre el verdadero estado de la sucesión. Debe tenerse. pero las cumple.- H7- mentarias el ele las donaciones puede deberse á dos causas diversas: ó bien el heredero conocía la verdadera situación de la herencia y sabía perfectamente que esas liberalidades eran inoficiosas.

es esa la solución que aceptan Demolombe (1) y Laurent que cita el siguiente caso «una hija legó á su madre.puede considerarse ese hecho como renuncia r ó lo que es lo mismo l. p-s claro <Iue si ésta había confirmado ese testamento: era simplemente por no tener conocimiento del verdadero estado de la sucesión: la Corte de Bruxelas resolvió que los términos del instrumento probaban que su consentimiento era el resultado de un error sobre ('1 estado de la sucesión. ~IJ. no podía pretenderse que equivaliese á una cuarta parte de ella una renta vitalicia de un florín y medio diario en favor de una anciana de 83 años. declarando que esta renta equivalía á la cuarta parte de la sucesión <Iue le correspondía como legítima á la madre. el mismo día de la muerte de su hija aquélla confirmó ante un escribano público el testamento.000 florines. la anuló. de 83 años de edad. 3. como en realidad ese testamento afectaba su legítima.es una condición del ejercicio' de la acción la aceptación bajo beneficio dI' inveutarin? la afirmativa y la nc(1) TOlJlo XIX-NúDl. una renta vitalicia de un florín y medio por día. es claro rplP cabe la prueba de que esa conformidad fué debida á error sobre si esas rlisposi- ciones excedían ó no de la porción disponible. P1Tor al «[ue había sido llevada por (>1 testamento d<' Sil hija y estando viciada su manifesta- ción de voluntad por el error. .° Un heredero acepta simplemente la herencia: (.con la misma idea. pues siendo la fortuna de la hija de 30 á 40.

es claro que cia legal. pero cuando el artículo habla de inno lo hace cí título de exijenmás Y vontario. se coloca en la imposibilidad de constatar el valor de los bienes encontrados á la muerte del testador.cómo se sabrá eso si se aceptó pura y simplemente. dado el monto de lo l1ue constituye el patrimonio del causante. ni muchos menos la aceptación bajo beneficio de inventario. sino simplemente refiriéndose al medio fácil de conocer si las donaciones eran inoficiosas. sU·'1 herederos uecesarlo« bienes del donante fallecida. disposición legal que lo exija'? es cierto que el artículo isar dice: . .::.lO. es decir. que pueda ser la formación de inventario. uua condición para el ejercicio de la acción de reducción ¡. las disposiciones de éste á título gratuito han excedido de la porción disponible y puede decirse .Y m. En efecto. sin embargo. 11) Tomo I1-N\ím ..'1a. cuando se acepta pura y simplemente.'1 la» donacione« qul' lutbia podl'{ílt deuuuular la reducción de ellas hasta quedar cublerta» . qlW. porque apoderándose sin inventario el heredero de los bienes. No pensamos.ónde está In.'11' conociere (JUI' [uerou illoficio.gativa se han sostenido en Derecho Francés .'1It. es indudable que no puede hablarse de afectación de legítima.'1 leqitimas». (1) hay motivos para dudar. sin comprobar que efectivamente.!J. .d.i por I'l inceniario de l08 hecho.. como dice 'I'roplong. si se produjo la confusión riel patrimonio del causante con el del heredero'? luego eso importa una manifestación tácita de renuncia.

son perpétuas por virtud de su natu- raleza propia. posibles dificultades de prueba. para evitarse. sería permitirle aprovechar los resultados de su torpeza. y no habiendo hecho inventario. si fuera indispensable. En definitiva.es cierto que inventario? seguramente no. podría pretenderse que el hecho de no levantar ese inventario debe juzgarse como renuncia tácita de la acción de reducción. la prueba de esos hechos le impedirán el ejercicio de la acción. en cambio. de que tal ó cual bien no haya otro medio de pruebas diversas Luego. posteriormente. debe hay razón. se extin- .no sería simplemente absurdo IIue . sin embargo. para exigir el inventario.acaso no ha sido él mismo el que. es decir. por ningún título. porf\"e . IIue si el heredero legitimario obra fraudulentamente. ha alejado la Es evidente que posibilidad de un cálculo exacto? admitir otra solución. podría decirse que así debe entenderse pero .pretendiese CJue Sil legítima ha sido afectada y que debe completárselo? . no conocer la verdadera situación (Iue recurrir al benefició de caben mil existía ó no existía. Es claro.. la gran mayoría..- !JO- si la ley no lo exije únicamente por razones de hecho. ni legal ni de hecho. por Sil conducta poco honrada.-Halvo un corto número de acciones que aun(lile 110 se ejerciten. XXXVI. todas las demás.. si creemos 'lile aconsejarse á todo heredero legitimario IIue levante inventario de la sucesión. posteriormente sustrae Í1 oculta bienes de la sucesión.

14). llue enumera las únicas excepciones ¡í la grau sus términos.uen por la inuceiún de su titular continuada durante un cierto espacio de tiempo. la fijac-ión del término de la prescripción depende del momento ó faz de la acción que cousideremos: dividiremos. considerada como mixta por algunos. que opuesta por el demandado. pero agregamos que esa acción personal abre el camino á una las donaciones inoficiosas. pues. con evidente olvido de' 10:-: re~la. Ahora ¿en qué término se opera esa prescri pcióu? ¿. basta para rechazar la acción.° La aoción de reducción se intenta contra los donatarios.e~ prescriptible? La afirmativa es evidente. contra la opinión de algunos escritores antiguos.-l. la cuestión en los dos casos q\H' presenta: XXXVII. acción real contra los terceros deteutadores de los bienes comprendidos en En consecuencia. en principio.-!Il- p. una acción personal fundada en una cláusula implícita en toda donación: la de que se considerará nula si excedo el!' la porción disponible del donante. La acción de reducción ¿. era. el artículo -l01!). pues. lo lIue constituye la prescripción. hemos dicho que en tal caso so trata do . no la ha comprendido en depende del carácter (Ip la acción y debemos referirnos ¡í lo (Ille expusimos anterior- principios más elementales del derecho. Dijimos entonces que la acción de reducción.cuillltO tiempo dehe durar la inacción del titular del derecho? Es claro que todo mente /núm.

por donante ha dado más de lo que podía dar. requiriéndose para la prescripción presentes y veinte entre ausentes. Mourlón (3) Troplong. (4) etc. (1) Demolombe (2) Mareadé. XXXVIIl. sado la porción disponible. que estipulada por el donante pase á sus herederos. mientras Durantón. y agrega que no es esa la verdadera teoría de la reducción.. que no es cierto que el origen de la reducción sea una cláusula tácita del contrato de donación. (Iue él la ejerce contra la vo- luntad del cosa donante.una acción personal: luego. si ha ultrapaexcepción revocada la donación. transmitido la donatario. ha. que el reservatario tien« su derecho de la ley.-No han opinado de ese modo todos los escritores y así. como lo dice el arsi resulta que el puede sor irrevocablemente al tículo B94 del C6digo Napoleón. pero. Laurent (5) sostiene (Iue la acción de reducción es siempre real y argumenta diciendo que no es exacto el punto de partida de los que opinan que es personal. llegan á esa solu- ción. no es en virtud del contrato que el heredero intenta la acción. donando.c6mo decir que ella es personal? es claro (Iue es una acción . luego. ll:-. de aplicación el artículo diez años entro 402H. y por lo tanto ¡. el cual.

es claro que las partes podrían dejarla sin efecto. tal cosa no puede hacerse con la reducción (. de común acuerdo.lO de qne el heredero puede ejercer la acción aun contra la voluntad expresa del donante. de la ley y nadie: es un no depende su ejercicio de la voluntad de derecho qne tiene sobre la cosa. dice. si existiese esta cláusula de la donación. justa causa. el cuasi delito y las disposiciones de la ley. Tiene funda- mento esta argumentación de Laurent? La opinión unánime de los más ilustres escritores predispone á creer <}tU' Laurent incurre en men de su un gran' error y el más lijero exa- conclusión basta para convencerse de ello. contrato. en efecto. en todos los casos. el cuasi contrato. es una acción reivindi- Argumentar de ese modo es olvidar principios fundamentales: es olvidar que las obligaciones y derechos de crédito ó personales qne á ellas corresponden pueden tener origen diverso: el contrato. catoria la que de él nace. de reivindicación. pues ol ar- decirse que tenga su origen en el . es un derecho real? á este absurdo se gniese el orden de ideas de llegaría si se si- Lanrent: no puede.-!J1i- real. en efecto. como puede estipularse en la compra venta que no se garantizará la evicción.por qué? pon}tl(' el heredero tiene su derecho de otra fnente. como lo prueba el hecl. Cuando tres personas pactan una sociedad r:puede decirse <ple el derecho qne ellas de pedir la exclusión de un tiene cualquiera do COII socio. y sin embargo. el delito. Dice Laurent qne no hay tal cláusula tácita eu el con- trato.

Siendo. adquiriendo la propiedad por prescripción." La acción se intenta contra los terceros detentadores de bienes comprendidos en las donaciones inoficiosas.mala fe. Pero sabemos que la prescr-ipción adquisitiva exije un espacio de tiempo diverso.En qué plazo se prescribe la acción? Dijimos (lue. en artículo 401. sinó de la ley.). XXXIX.. como Lanrent dehe considerarse su posesión como rk. es claro (iue esos terceros s610 pueden librarse de la acción. pero no por eso deja de ser un derecho personal. real la ac- ción. algo análogo podría decirse en cuanto al derecho de exigir la división de la cosa común que tienen los condóminos: tampoco se deriva del contrato. seglÍn que tenga el poseedor buena fe y justo título.en cual encuentra el detentador de los bienes comprendidos en la donación inoficiosa? En Derecho Francés se han sostenido opiniones diver- sas: para unos. PUf'S la recibe de quien conocía la . esa obligación no se deriva del contrato. en cuyo caso rige el artículo 3999 6 no cuyo caso se aplica el tenga buena fe ó justo título. pues. requiriéndose en el primero diez años entre presentes y treinta aIlOS veinte entre ausentes y en el segundo de esos dos casos se de posesión: . verificada la anulación de las donaciones por el ejercicio de la acción personal.- !14- tir-ulo Hiña declara nula la cláusulu de renuncia á ese dere-ho. nace otra acción real contra esos detentadores de los bienes.-2.. .

examinaremos que puede presentarse y que eh. () hieu es!' origen no era conocido 3~)m) el artículo con su. En nuestro entender la solución que SI' impone es la. XL. su. El heredero deja pasar diez años sin intentar la acción personal contra el donatario. sin recho) rejirá el artículo 401.- Hf>- posible causa de revocación y ella continúa siempre con el mismo carácter: otros escritores.) cribir será de y entonces rije duda y alguna. como 'l'roplong. plazo de diez Debemos años entre presentes y veinte entre ausentes. para reducir las donaciones: ¿podría. distinguen según que el tercero haya adquirido la cosa del donatario antes 6 después de la apertura de la sucesión.--Ahora. observar. Nos. en el depres- el plazo para ao años. antes de terminar. que siendo regla casi absoluta qu(' en todo título de propiedad exista constancia de sus antecedentes. también por regla genf'ral casi absoluta hablarse de ignorancia (') de buena fe. lugar á discusiones. . como '1) 'l'OlJ\O HO! lo hemos n'pf'tido diversas Vf'Cf'S: mien- IU. no pudiendo aplicarse las reglas de la buena f(' (que es la creencia absoluta. sin ombargo. no puede. sin embargo. y ou este caso. intentar la reivindicatoria contra los terceros detentadores de los bienes":' Indudablemente En efecto. de Demolombe (1) que hace la siguiente distinción: adquiriente sabía el 'origen d~ ó el tercero su propiedad y por lo mis- mo conocía la posible causa dI' revocación existente.

si la acción personal ya no puede ejercerse por estar prescri pta ¡(cómo podría ejercerse la acción real? ¡(cómo puede presentarse la consecuencia sin su antecedente necesario? Laurent cree que tal tesis de que la le opinión es falsa y se funda sobre su opinión no insistiremos en acción de reducción no es personal sino real. con relación á ésta. siendo los términos idénticos (diez ó veinte años) no tendría utilidad el invocar una prescripción más bien qlH' la otra. cuando se abre la sucesión y entonces ¿cómo sería posible <lue la acción se estuviera prescribiendo antes de existir? Es claro que la prescripción sólo empieza á correr desde la apertura de la sucesión y es eso lo que ha querido dispuesto disponer el artículo H!)i). estas ideas sólo tendrían aplicación al caso de la mala fe." aunclue para la aecióu real al decir: « sólo lo ha dI! L(( accián reieindicacio» . si la acción de reducción defiende la legítima. sólo aparece cuando ésta nace. de todos modos.-¡(Cuándo empieza á correr el término de la prAscripción? ¿desde que se hicieron las donaciones? Admitir esto sería un absurdo. aquélla es previa luego. XLI. Refutada su estas consecuencias que resultan en su aplicación á una hipótesis dada.-!Ilj- tras no se resuelva la acción directa del heredero contra el donatario. en que el tér- mino de la prescripción es más largo que el de la acció n personal. es decir. Debemos observar que. no aparece la acción real. desde que cuando hubiera bnene fe.

prosentnr lns solll"iones quo ercomos oxnotus vln <lnr In rn?ón on que Ius Iuu - . . Ahora. dero.-La partición hecha por el padre de familia no puede tampoco afectar la ner de todos modos.. puerlon levuut.1 exnmen rle In cuost.. exceden de Sil ~egítima: sus facultades son siempre las mismas.yltjeta (Í reduccion. otra de reducción cuando simplemente ha habido afectación de la legítima por virtud de liberalidades excesivas del causante.. puc«. por comprender parte de la legítima del here(~.- 97l(~giti/llo que compete al heredero contra los terceros tul- qulrente« de inmuebles comprendido» en una donación .nr. . sea posición caso (.en que situación quedan sus da. Xns reduo imos. no prescriptible sino desde la muerte del donante». sea en favor disponible. (1) Por supuesto que la acción de reducción que establece el artículo 3037 se rige por todos (1) lo!'. como siempre. XLII.1 que nos exig ir-iu . las que respectivamente están legisladas en los artículos 353(i y 3537 de nuestro Código Civil. cuando ha habido omisión del heredero legitimario. exnminnr el un estudio demastado e s eenso Hnr-omos presente 'In" voluutuviumcute Serin punto con el cnidndo que ólse moroco.<. sólo dispone de lo que podía dispo- partición es hecha de tal herederos. dos acciones: una rescisoria. supongamos que esa en favor de uno de sus mismos de un tercero. principios que heno nos detenemos .ión. en tal herederos'? la ley les modo que las disposiciones del padre (') ascendiente. dudus Ins diril'ultndes quo los tl'l'minos omplondos ('11 los textos le~nles.'.

cuando se trata de la partición hecha por el padre ó el ascendiente. que hemos tenido ya ocasión de estudiar? Hay. y puede por lo tanto prescribirse.'1 padres. ¡.Desde cuándo se cuentan esos cuatro años? En este punto no tenemos un principio especial y debemos volver á la regla general de lJ. sin embargo. Tenemos.'J59.'1 «Se prescribe por herederos para pedir la reduc- ción de la porcián asir/nada á uno de 10.'1 participes.- !cIH- mos estudiado: no necesitaba la ley de tal artículo y así el artículo 3538 cuando dice: «La confirmación expresa Ó tácita de la partición pm' el descendiente al cual no se le hubiese llenado su I(Jgíti11la.ue sólo existe la acción. cuando éste por la particián hecha por 10. refirién- . hubiese recibido un excedente de la cantidad de que la ley permite tlisponer al ascendiente». en nuestro caso particular. una peculiaridad en cuanto al término necesario para esa prescripción y es la que se deduce del artículo 4028 que nos dice: cuatro año» la acción de 10.'le le da pm' el articulo anterior» ¡ no es acaso la manifestacion del principio general que establece el articulo .9. pues. á contar desde la muerte del causante: solución que corrobora el artículo 353G cuando. en materia de prescripción de la acción de reducción. no importa una renuncia de la acción que . una modificación completa de la solución á que habíamos llegado en cuanto á la acción de reducción en general: aplicábamos entonces la regla del artículo 4024. ahora. sólo se requieren cuatro años parlt que la acción se prescriba.

- ~m- dose á la acción de rescisión. (3) Nos referimos lí lo que sobre el punto hemos expuesto anteriormente. Llerena (2). la solución para todos los casos.~ml.1"\1:'. es la única que puede ocurrirse. deducir. á falta de texto expreso. extender una excepción. (MI !IIm'hll. por ejemplo el Dr. Tan inco- rrecto nos parece. habiendo una regla general. según éllos. ""'1{ :111. sin em bargo. No nos herederos la situación. que está fundada en anál~­ gos principios.to TOlllo IX. el plazo general de prescripción es 1'1 de cuatro MiOS para la acción de reducción. gentes. (1) Tomo V-I'"I:"IJ6. . han podido :r debido ser más dili- satisface ni la creemos suficiente. (:!I Tomo VI. Recordaremos que de este artículo han pretendido algunos escritores argentinos. que no nos detendremos tÍ refutar opiniones que se contestan por sí mismas. dice que ella sólo puede intentarse después de la muerte del ascendiente. Volviendo ahora al artículo 4028 ¿qué razones pueden fundarlo? ¿qué motivos tiene la ley para apartarse de sus principios generales? ~Iachado (1) opina que Ia disposición legal se funda en conociendo de antemano los la consideración de que.

Ic redncción. . SOIl ElI principio. podrá ejercerse la acción ha sido afeetada. XLIII. Para saber si la por disposiciones que no la respeten. . pues.La regla general. VCCPH desastrosos. .lr-l Estado. debe previamente determinarse su valor. corno censor del manejo de las Fortunas particulares.-XLYI. todos los actos de la persona válidos mientras ella reúna la capacidad rpw la ley exija.Cllll10 se procede para obtener esl' rcaultado? Artículo B(iO:!.-XLV.Xlzl V. aparte del peligro 'lUf' importaba.. Unn (le las excepciones es la instilegítima esté afectada le~ítima tución de la legítima. un patriEsa regla monio tiene absoluta tiene cxcepcioues. La iucapacidad del pródigo 110 existe. de disponibilidad dI' bienes. el' la libertad: el titular de un patrimonio es HlI señor absoluto. LaH legislaciones modernas han hecho desaparf'cer la intervención .-XLIII.c-e. Cuando la . comprendiendo que esa intervención era inútil) oontraproduceute y de resultados económicos á.CAPÍTULO CUARTO S[~IAHIO. en materia. La regla general es que el titular de libertad para disponer de él.

Hemos visto anteriormente en qué consiste la institución de la legítima y de ahí se deduce que importa también un límite puesto á las facultades dispositivas de la persona á título gratuito.-101- (sin que esta exigencia nazca de una idea de limitación á sus facultades) y C0n tal que esos actos tengan las formas y solemnidades que la ley impone ¡í veces. es claro (Iue la acción de reducción podrá ejercerse por esos herederos cuando el causante. realizando una transgresión al sistema de la ley y excediendo . obedeciendo también á razones especiales de garantía para las partes y para los terceros. al prohibirle. Hemos visto también las poderosas razones que fundan el sistema: ellas explican la razón por la cual la ley vuelve' á sacrificar en este caso el princi pio general.l. y por lo mismo convertirse la garantía de sus acreedores en insuficiente ó irrisoria. XLV. ella tiene excepciones. -.Si la legítima es una limitación á las facultades dispositivas de la persona á título gratuito. cuando ella deja á su muerte herederos que la ley considera como legitimarios tÍ forzosos. . cuyo patrimonio es garantía de sus deudas. la realización de actos de los (lue puede resultar la insolvencia. so pena de una posible anulación. Pero si esa es la regla genera. Nos basta recordar esa gran limitación (Iue la ley impone lÍ las facultades dispositivas de un deudor. XLIV.

la reserva. « Para {ijar la legítima se atenderá al valor de lo» bienes queilado« por nucerts del 10. Es según esta cifra y con relación al número y á la calidad de sus herederos reservatarios que se calcula la cuota disponible.. deducción hecha de sus deudas. fija el método á seguir )lara determinar la legítima. que cuando en el terreno práctico se trata de saber si puede (l no ejercerse la acción de reducción. Nl\m ll'¿\¡. como dice Mourlon.r lo que impone como operación previa la determinación del quautum de la legítima. Al valor líquido de Tomo 11. en esta. ¿Cómo se hace para determinar esa cantidad? Es necesario. hipótesis.-102- la porción disponible.1( birne« hereditario» . (j48 y 649 del proyecto de García Goyena. al decir en su primera parte: testador. El valor de los bienes de que no ha dispuesto es superior ó por lo menos igual á la reserva así determinada: todas las liberalidades se mantienen. haya hecho donaciones en vida ó 10gados en sn testamento (}lU' no dejen á salvo la legítima. (I~ suponer que el causante no ha hecho ninguna liberalidad. tomado C011 pequeñas variantes de los arts. y calcular cuál sería. el qua1ltunt de su fortuna. y en consecuencia. . el arto i}G02.~ aqr«t . XLVI.Es evidente entonces y surge como una conclusión lógica de lo dicho. En nuestro Código. la respuesta depende de la que se de á esta otra pregunta: ¿está afectada la Iegitima.. Es inferior: hay lugar á reducción. considerar como no habiendo salido de su patrimonio los bienes que donó en vida.

° Deducción de las deudas. . es decir. del arto 3602 resulta (Iue la operación previa de fijación de la legítima comprende tres partes: 1. para obtener el valor líquido á que se refiere el segundo párrafo del artículo.. en primer término. 3.. hizo..-103- gal'd el que tenían las donaciones del mismo f.. de los bienes que dejó en su patrimonio: 2.. independientemente de este cuando en sin vida donaciones hecho cabe la acción legados la excediendo la por- reducción. de ese valor bruto. ° Agregación del valor que tenían las donaciones del causante al tiempo que se hicieron. cuando hubiera testamento. Observaremos..' . rple el artículo emplea por dos veces equivocadamente la palabra testador... En las tres secciones siguientes examinaremos esas tres partes de la operación. el vocablo sería exacto si sólo hubiese lugar á como de reducción. haberse hecho persona hizo ción disponible. ». es evidente qut' el término (¡ue debió emplear la leyes el de causante.ador al t tiempo que la. Ahora. pero.0 Determinación del valor de la masa de bienes quedados á la muerte del causante.

su valuación.LI. La primera operación IÍ hacer. no le pertenecían. esta primera parte se subdivide en dos: 1. Es evidente que.> 57) lo (jue se refiere á la valuación.LIII. en principio. Cosas comunes á toda la herencia. Bienes 'Iue. la formación de una masa con los bienes que debe comprender. . . sólo examinaremos las excepcioney los casos dudosos qllP pueden presentarse. Créditos : distinción entre créditos buenos. El arto ¡J(i02 dice (jue debe tomarse el valor de los bienes quedados á la muerte del causante . .LVII. VI.L.°. . Derechos que se extinguen con In muerte dc su titular. debe tomarse el valor de los bienes quedados á la muerte del testador.LVIII. XLVIII. 2. .Entran los bienes objeto de una institución contractual"! . soluciones. Esa masa. aunque tenía el causante. es la formación 10B de \11111 masa de los bienes del causante.LIV. todos los bienes dejados por el causante deben computarse. Sentada la regla general. en principio. Derechos condicionales. Entran en ella bienes legados ? . .El arto 3602 nos dice que.XLIX.-104- Sección "Wflltllc1a SmlA 11 10.0.1. Valuación de los bienes que componen la masa. XLVII.Deben comprenderse en la masa los bienes legados por el causante. (. (. Dejando para más adelante (N. en primer término.XLVIII. . Bienes adquir-idos pOI' prescripción empezada por el causante y terminada pOI'sus herederos. Derechos litigiosos.LV Derechos no exigibles en juicio. .11. . empezaremos ocupándonos de fijar qué bienes deben comprenderse en la masa. Como se comprende. . dudosos y malos.1.XL VII. debe comprender todos los bienes.

es decir. del primer caso no nos ocuparemos. importando tal donación un acto con las formas comunes de toda donación. corresponde su estudio á la sección IV df' este capítulo. desde que. (1) importa poco que desde el instante de la muerte pasen las cosas legadas á ser propiedad de los legatarios.No aplicamos la misma solución ¡í los bienes que han sido objeto de una donación entre el'po~os para después de la muerte. situación. no lle trata por el momento de saber á quién pasarán: se trata únicamente (. . ¿cómo podría pretenderse (Iue las cosas legadas no se consideren como bienes existentes en la herencia ~ XLIX. la que puede hacerse. Los legados sólo serán válidos y por lo tanto l'xigibles. En efecto. se ha creido <)ue en . como sabernos.-105- y tanto quedan los que han sido objeto de una. En cuanto á las del segundo tipo. Las donaciones entre esposos pueden ser de dos tipos: (í para tener efecto inmediato ó para tenerlo después de la muerte. á fin de. disposición testamentaria como los que no lo han sido.. si en su total no exceden de la porción disponible: mientras no se aclare la. en las capitulaciones matrimoniales (art.~ calcular el importe de los bienes. llamadas con razóu institncioncs contractuales. como dice Laurent. si no significan una afectación de la legítima. determinar la cuota de esos bienes de que el difunto ha podido disponer. 1:H7: inciso IV¡.

cuando el arto 1230 nos dice que las donaciones entre esposos se rigen por el título « De las donaciones". los bienes objeto de ellas han salido aún del patrimonio del causante. En efecto. se entiende que con las modificaciones IIue los artículos siguientes establecen. deberían considerarse como disposiciones testamentarias á la par de los legados. si hu- . contarse en la masa de bienes quedados á su muerte. 2!)20). L. no pueden durar sino mientras el titular viva. por ejemplo. aunque aún estén los bienes donados entre los de la herencia. Aparentemente la solución exacta. por virtud de su naturaleza misma y de disposiciones de la ley. 2083). y deben. 2960) y el derecho personal de renta vitalicia (art. por lo ~s tanto.--~o todos los bienes que han pertenecido al causante quedan á su muerte como constituyendo su herencia. el derecho de usufructo (artículos 2H22: 2825. Tampoco. y basta para fundar la negativa hacer presente que este caso no puede incluirse en la disposición del arto 1790. En· dedo. Sin embargo en realidad no lo es. materia: como en la mayoría de sus efectos.-106- esta. se dipe. el de uso y habitación (art. sobre todo ante el texto del arto 1790. y una de ellas es que las donaciones. así. no deben computarse entre los bienes quedados á la muerte del causante. hay una serie de derechos que se extinguen por razón de su muerte y IIue podemos agrupar en dos g-raneles categorías: la primera estaría formada por todos los derechos IIue.

En efecto. en cambio. á título de depositario. si se trata de hacer un cómputo de lo qm' constituía toda la fortuna del causante. da á la palabra indudablemente un sigllificado qUf' 110 es material simplemente. etc. que tenía. las condecoraciones de un antepasado. lo estén por la voluntad de las partes. puede ocurrir (JllP le pertcnccíau: el causante tuviera en su patri- monio bi. por ejemplo. valen muy poco (¡ nada: la medalla valdrá por el metal ó el mérito arbístico. sino. y de afección. Estos objetos.No deben tomarse en cuenta bienes cuyo valor no se puede decir que sea material.-Por otra parte. moral.1. cuando la ley habla de bienes quedado».í los bienes ahora. deLe tenerse presente (lue. muerto éste JlO hay por qué computarlos en la masa: en la segunda categoría entrarfaa aquellos derechos que. un extraño cualquiera. que hayan tomado ese hecho corno término resolutorio incierto. etc.1. ¡. .. ¡.qué interés no ofrece para el hijo el único retrato de su madre () las condecora- . considerados en sí mismos y con relación . ante todo.nes ajenos y es claro entonces <lue tales bienes no deben comprenderse en la masa. los retratos d(' familia. quiere referirse . LI. aUIIque por su naturaleza no estén llamados . etc. extinguirse necesariamente por la muerte de su titular. por ejemplo. sino (JllP jurídico. ~ LII.-107- biesen existido desaparecen y (>JI favor del causante en vida.á qué reunir á ella bienes ajenos. el cuadro tan sólo por el talento del autor.

en el arto iJ473 y su nota correspondiente.-¿.1 derecho existe. la conclusión debe serlo. La primera solución sería estimar el valor venal del derecho condicional. aunque si la condición se cum plo existirá y en el otro (.cómo podrían tomarse en cuenta para determinar la fortuna del causante. con relación á los terceros interesados en tal avaluación. LIIJ. En efecto. y esas dificultades prácticas hacen que consideremos como pésima la solución. cuando ese acuerdo de voluntades falta. es muy difícil. perfecta si las personas que tienen en el caso intereses contradictorios se ponen de acuerdo sobre ese valor. se resolverá con . si. aUlHlue establecidos en favor del causante. haciendolos entrar tampoco en la partición. tal vez imposible. fundada en que: siendo tan diversa su naturaleza. cumplida la condición.Deben entrar en la masa de bienes quedados los derechos (Iue. La segunda solución parte de una distinción entre la condición suspensiva y la resolutoria. más imposible de apreciar que UII derecho condi- cional? Ni siquiera se sabe si existirá () no existirá.hay algo más abstracto.-IU~- cioues que ganó su padre á costa de la vida ry si esa el'. nada valen r Nuestro Código llama á esos objetos « cosas comunes á toda la he- rencia». ¿. ¿con qué criterio procederán? ¿. pues en un caso el derecho aún no existe. por esa solución.. la situación. hayan sido objeto de una condición? Nos parece que caben dos soluciones. si bien. suponiendo (Iue se deja la valuación á peritos.

(véase «:'1 arto 3485) en (1\1(' . si aún no existen? En cambio. . etc. que existen real y efectivamente mientras la condición no se cumpla? Pero si esta es la solt~ción que.cómo computar en la masa derechos bajo condición suspensiva. aún entonces debo recordarse que al hacerse la liquidación.<¡ué ocurrirá si la condición posteriormente se cumple" que siempre ha existido. el de fianzas que podrían exigirse las partes interesadas para que se computen los derechos bajo condición resolutoria ó no se computen los bajo condición suspensiva. Tal sistema aleja toda dificultad.. Ante tal situación. (. tenemos el ejemplo de la ley eu el caso de las particiones. (. ó que no se ha computado un derecho ó que por el contrario. podría objetarse que la segunda solución puede hacer que. teniendo en cuenta la naturaleza E~ de la condición. En consecuencia. Pero. puede tropezarse con la insolvencia sobreviniente de quien por ella está obligado á restituir: el único remedio que es posible encontrar es el propuesto por casi todos los escritores. se ha computado un derecho que nunca existió. la legítima que se tomó en cuenta no fuera exacto: creemos que la objeción se contesta haciendo presente que siempre es posible una nueva Iiquidación. posteriormente el importe d. podría decirse. ¿por qué no han de computarse los derechos bajo condición resolutoria. se impone. y si es cierto que 110 hay texto expreso que lo establezca. claro que en tal caso resultará.-10!l- efecto retroactivo.

sólo dejará de existir si así lo decl~ra la sentencia. por el momento el derecho existe. por corres- . etc.-110- se emplea el sistema de las fianzas para evitar dificultades análogas. en todo caso. frente á una serie de menores sucediéndose sin que corra la prescripción y basta este recuerdo para convencerse de que si la posibilidad de un litigio obstase á la computación de un derecho.qué derecho es tan perfecto que no pueda tener contestaciones.? recordemos que hasta un bieu poseído por cien años puede ser reivindicado con éxito. y los que ya. cuando el litigio existe ya. una nueva liquidación evita perjuicios y el sistema de fianzas aleja el peligro de una posible insolvencia. asimilando el caso al de la condición resolutoria. podría llegarse á extremos. en efecto. creemos que también debe computarse el derecho. en el sentido que hay la posibilidad de que sean contestados. --¿Deben tomarse en cuenta los derechos Iitigiosos? Creemos que debo hacerse una distinción entre los que so consideran como litigiosos. están en litigio. LV. cuando toca á los tribunales decidirse. si esto ocurre. LIV. admitir otra solución es llegar al absurdo porque t. tiene una legislación que deja puerta franca á acciones reipersecutorias fáciles. en un país que como el nuestro. Respecto á los primeros. En cambio. actualmente.-Otro grupo de derechos que está en una situación particular es el de los no exigibles en juicio. creemos que deben computarse.

y los bienes 'lUt· poseía el causante por pués de su muerte.Una cuestión interesante.. y deben por lo tanto incluirse en los bienes quedados á su muerte. a11lH11H' es la de saber si deben computarse bienes 'lue s(' obt iour-u después de la muerte del causante. un crédito prescrito. sin embargo. ¡. ción legal es exactísima. no son verdaderos hieno»: d priori no tienen valor alguno. ella. LVI..) nos dice que' ella tiene efecto retroactivo al día ou ll"P SP renlizó el . y en tal caso resultaría (¡ue no derechos que existen. debernos deducir en nuestro caso f[IH' tales bienes pertenecieron al causante. el arto 10G. de fácil solueióu. un bien que empezó ¡í l'0SPPI' el causante y cuya prescripción se verifica después dI' muerto y en manos de sus herederos.mandado no oponga la prescripción () la nulidad I'pIHtiva. por ejemplo. ('JI los 12G7 y 12GB Y por razón de analogía en la a plicación de los principios. pero siendo la causa anterior á. por ejemplo. 'lue pI d. porque la ley resuelve expresamente dos casos análogos.-111- ponder á obligaciones naturales. Yerdadp~'amente: Sf> computaron pI medio práctico (¡ue hemos indicado anteriormente evita dificultades: los interesados podrán exigir fianzas al heredero.debe computarse? creernos (pIe no: en realidad: no siendo exigibles. \111 título vicioso (¡ue se purga des- Decimos 'lile no hay dificultad en la los artícu- solución. etc. Es posible. en materia de sociedad conyugal.. porque si SP Y la solu- trata por ejemplo de' la confirmación de un acto nulo.

'ulls. pero siempre los interesados podrán exigir las fianzas correspondientes. Ó sea incobrables. siendo bienes.-·I·I·0l'l . De ahí la división. es claro que deben comprenderse en la masa. lo (lue ya ha sido estudiado. en créditos bueuo«. es (1..!Wi. dudoso».-112 - acto y la prescri pción produce análogo efecto: adquirida la propiedad por prescripción. no puede sostenerse que.:nH 111 ~). y dejando á un lado la consideración de la. (1) Tratándose de créditos buenos no cabe la duda: deben computarse por su valor. XIX x.... clásica en el derecho. Dem . creemos que la solución debe ser igual á la adoptada en cuanto á los derechos litigiosos: deben computarse. condicionales. T.\m. es decir. de cobro seguro. LVII.-Los créditos. Sin embargo. es decir. por si la imposibilidad del cobro sobreviniente hace necesaria "a liquidación. debe entenderse que ella existió desde que se empezó á poseer. lorul . etc. debemos considerarlos en relación á otra circunstancia: la solvencia de los deudores.·.. y bajo ese punto de vista. . cuyo cobro es posible pero difícil y malos. cuando se trata de formar una masa de los bienes del causante. debemos considerar los créditos malos. en cuanto á si son exigibles en juicio. Tratándose de créditos dudosos. Por último. lIg '1'. ([ ~. d. naturaleza de los créditos. sea indiferente la solvencia del deudor para que se computen () no.

-1l3- decir. desde que el pago del legado debe hacérselo él mismo. la solución e. pesos: sp hace la masa de los bienes computando 1'1 crédito conH(JO tra Prlmus. Pero en cambio. pongamos un caso práctico: quedan bienes ~)OO En efecto. y ~e á Primu« su deuda. Veamos la hipótesis: el causante deja HüO pesos de bienes y un crédito contra Primus.. (¡uedando liberado de su deuda. cuando 1'1 legado dI' liberación excede de la porción disponible.. supor valor de es insolvente pesos y un crédito contra Primu». hipótesis dos supuestos diversos: ó el legado no excede la porción disponible ó excede de ella. para el caso el deudor es solvente. Sin embargo. En el primer caso. como dice Troplong. total l(XX> pesns: Il'gítima de los hijos toman para cubrirla 800 pesos de bienes. aquellos causante. tan evidente como 110 tratándose de créditos buenos: créditos malos deben computarse los no SOIl porque no representan un valor. en su testamento el causante deja á Secuncius 100 pesos. un bien eu el sentido exacto de la palabra. porque. tJII que el deudor es insolvente al morir el En principio. por 200 pesos: al morir . la situación es diversa. que es insolvente. no hay dificultad en que se com- pute el crédito en la masa de bienes. (IlIP por valor de 100 pesos: además. 8ecIllldlls recibe su legado con los 100 pesos restantes y Prl mu» el suyo. hay un caso de verdadera importancia Caben en la que debemos analizar: el de un legado de liberación hecho en favor del deudor que es insolvente.

fllj pesos j. dedncidos de que debían pagar los herederos. es de los ROO pesos de bienes. y el cálculo de haría sobre la legitima I}1Ie deducida lo que.-114- lega á Primu» su deuda y á Secundu» 100 pesos.os cálculo en la forma anterior. en efecto: paga á sí mismo lo que le corresponde. legítima de los hijos 800 pesos. Se hace la reducción á prorrata y resulta que el legado de Primu« queda reducido á 133.3)3 pe¡. porción disponible 1R(l. hecho el corresponde á Secundu» se pesos los pe¡.. resultan 933. debían pagar los herederos de 10 (lUf' resulta de esta masa así formada. los legados suman 300 pesos..(j(j En nuestro caso.!) debe ser Oemo- para salvar esta situación. es la formación de Sf' una nueva masa de la <¡ue su legítima.(i6 pesos.(j(i los Primu« se como es insolvente. legítima 7-!(j.rm pesos y el de Secundu« á tj(j. i)B.(j(j pesos. de ella se tomarían los 133. El medio (pIe propone Troplong (1) Y acepta lombe (.os que según el primer cálculo correspondían l\ Primu» y quedan para 8/'cltlUlu. porción disponible 200 pesos.BB pe!'los IJlU' .<}Ilé ocurre entonces? que pagados los legados herederos no reciben su legítima. es necesario reducirlos para sal val' la legítima de los herederos. <pIe súln alcanzan á cubrir la legítima de 1M hijos. pagado Secundo».aa pesos. 1000 lj(j. Se hace la masa computando el crédito contra Prhuu»: total 1000 pesos. pero tj(j. no devuelve los pesos restantes de IlU~ su deuda y entonces.o. luego.

l') En efecto..liti pesos qnf' como legítima les ccrrespond ían. permiten á. He requiere. no se ha concluido la primera operación determinante de la legítima. es f'l valor nominal. el único medio el. á la muerte del tostador. c)¡11'0 qne no puede haber dificultades. salvar L VIII.. podría discutirse si debe computarse su valor nominal (í el valor venal Habiendo aceptado qne determinados créllU(' ditos deben agregarse á la masa... En verdad hay algo qlH' choca.. una valuación: r:cómo delw hacerse? En cuanto á los créditos por cantidad fija. pero necesario. eu pri: mer lugar la formación de do~ masas diferentes y en s<'gnndo lugar el qn<'. En cnanto á.l(j02 nos dice fijar el valor de f'SOS bienes. pues. mientras el Iegado df'1 deudor insolvente sufre una sola reducción. situación misma. dicho. Formada la masa df' los oipnf's quedado. p~ corno f'l ilustre jurisconsulto. loEs aceptable la solución? Demolombo dice que es nu pOI' la medio tal vez extraño. (~implH·sto Reconoce qUf' podría ohjetársel . creernos que pI valor debe tenerse en cuenta. el artículo . algo ele violento en esa operación. el del otro legatario sufra dos reducciones sucesivas. qUf' la situación. [lpro creernos. los herederos tornar los 74fl. como liemos qUf' dl'llC' f'mpf'zarse por cantidae~ des de dinero que se eucuentren en la sucesión. los créditos. .-115e1p~contados de los 800 pesos df' bienes l(llP deje) pI causante..

en que SE' el Estado.Qu~ valor es el quP. es en ese momento que deben considerarse para su avalúo. no á amortizar el capital.ioues. como estos en el momento de esa muerte. en cambio de la cantidad prestada./\ (. compro- mete. 1. se necesita un avalúo. que produce la apertura de la sucesión./\ (. Un caso especial es el de las rentas perpetuas. . apropósito de éste se presentan dos cuest. los bienes. en el sentido de (Iue todas las personas que te ngan intereses opuestos puedan intervenir en defensa de sus respectivos intereses. debe tomarse en cuenta? la (~UEDAN solución no es difícil: si se busca el valor de los bienes quedados á la muerte del causante.-116- En cuanto el. para <¡ue la operación resulte verdadera y contradictoria. sinó simplemente á pagar una renta periódica perpetua: creemos <¡ue lo que debe computarse es la cantidad que desembolsó el causante. 2.Cómo se hace el aval úo? Inútil nos parecen al respecto las largas disertaciones de los escritores: tes se ponen de acuerdo ó no y en este ó las par- último caso se procederá nombrando peritos en la forma (Iue fijan las leyes procesales. para adquirir el derecho á esa renta.

el haber .-117- SlDL\RIO-LIX.V." biene. Ohl igncioncs natlll"ales-LXn-. Gastos Iuuerarios-LX.igiosas-i-Lx. LIX. c"it~. deLe agregarse el valor de las donaciones en la época en que se hicieron.rticulo !J22 del Código Napoleón. Tal orden de operaciones .. la deducción de las deudas se hace sobre el va 101' de todos los bienes. Cargas comunes Ú la su('(·siúlI-LXVIII.-LXI. si no hubiera hecho donación alguna. :'Ilol\lcllto CII que ~~sa roducción se hace. ante <'1 texto del n. Necesidad de deducir las deudas.liquido del causante. que obliga lÍ los «sci-itores á establecer una distinción según los casos.no . <¡ue debo agregarsp el de las donaciones. DCIIdas de una renta vitalicia. Deudas condicionales-LXIII. LX. incluidas las donaciones.. según el art. Según ese artículo. Deudas lit. Deudas solidarias-LXVI. se impone una segunda operación: la deducción de las deudas.VII. lple es la determinación de una cierta cuota de lo que hubiera constituido la /hrtulla. porque de otro modo no se obtendría lo que se busca. del valor de los bienes dejados por el causl\nt<~-LX. Principio ~l'lIeral-LXII. determina en que momento dt'he hacerse la deducción (leo las deudas.ícnlo Bli02. es decir. Y se explica.la en el nuestro por cl nrt ículo i!lill:!. para llegar al valor líquido al que. Obtenido el valor de la masa de bienes quedados á la muerte del testador. Al establecer nuestro código 'lile t's al ralor líquido de lo. -Dificultad producida en Derecho Iraucés. Con ello se evita la dificultad que se produce en Derecho Francés.

supongamos un ejemplo: quedan bienes por 1000 pesos. En el primer caso. En cambio... Flr-he sin ombn .tn recordu r que rcspc(·to 1" l()~ UI'l'C(!((ol'(:s todo lo que huy ¡HU'U puJtRr SUfO el'éllitos~on lo!'o "¡..100 $ de las donaciones-r Ll Oñ $ $ 1100-000 $ de deudas:..loIlRcioncK. En ambos casos la legítima se calcula sobre la misma suma.s o.)00 S de bienes ¡'-ooo $ de donaciones _1000 S-l()()() $ Ó de deudas O.\ ln~lI" concursar la sucosléu .. 8i he redo ro nndn I(~ impor tu (Iue los lticllP:.. deudas por 1100 pesos y donaciones por 100 pesos. no ul cuueen: JHU>"~I.rs rristente«."'X) . Sill I'm!o'"'A"". (·1 vn lor -le los hi(IIH'!'I e" o. IR l'ellt"'~(~I(.. hU'J{o... tRIlI)lO(·OJlOII ..-118-- ofrece dificultad cuando el valor de la:' deudas no excede de la porción disponible.n. pero nunca pod rüu . .I1-. pero sí cuando excede. si se sigue el artículo 3602 tendremos: $ 500 de hiencs-1ooo $ de deudas _-[)OO donaciones ... si suponemos este otro caso: bienes por por 500 pe- soo pesos. con roll\t~i6n 1'1.tcntcs.. hn".. J..oo la legítima. (-n relllidRd.1 r-uplf. Luego. (1) sea. provoehn r In reduceión de luto' . dcJ.:tiOO $.)"' .~o t e no rse cn eueuta lo que hemos CXII\lC"to en ."... 500 $-1-100 s ele las donaeiones-: 11(X) $. si se signe el Código Francés resultaría: .icstos no 1I1('UnZRllohKhr. n pedtrte nudu.nR<1aslLcll ."lJiellcs'·lCi. efol()~ lOlllCIUOS ('OIUO va lor Hquido d e los !oic. deudas )lor 1000 pesos y donacione-s sos la solución es distinta según el criterio que se aplillne. para nuestro caso: valor líquido de los bienes ó 0+:)00 de las $ sobre los cuales deberá determinarse l' (JI Purecorá extrllii('l(IUede!'olpné:o-tie d ee i rq ue t'111Clln. Sígase el orden que indica el artículo 922 del Código Francés ó el del artículo 3(i02 de nuestro Código el resultado es igual: $ 1000 de los bienes-]. 1''' ru ex pl ir-n rIu r-orrer-r-Iúu de n uost rn operación.ulo s'·~IlI"("... 1100 $ de bienes -500 $ (le dendas_5oo $.

. inspirado en el artículo !J-lli del proyecto de García Goyena.in embargo. evita toda dificultad. Nuestro artículo 360~. ¡Iun<¡ue las solucio- nes son idénticas ¡í las (]ue dimos en aquellos casos. c1eben deduc-irse las dplllla:-: bajo condición resolutoria. LXIII. Luego.-119- Los escritores franceses aplican en el primer caso el orden (]ue indica la ley. :-. en el segundo. en uno como eu otro caso. que deberá hacerse si la condición se cumple. producir dificnltades semejantes á las que se presentan cuando se trata de computar en la masa de bienes los créditos de la sncesión. LXI. los interesados eu la nueva liquidación. no deben deducirse las deudas bajo condición suspensiva.La ley lI~S dice qne debe obtenerse pI valor Ií(¡U ido de los bienes. resultarán haber existido siempre.Deben deducirse las deudas condicioua les? nos referimos á lo dicho respecto á los créditos dp la sucesión: en principio. casi nos atrcveria- . al aplicarse á ciertas hipótesis. en cambio. -(. porque si bien cumplida la condiciun. por f'l momento en realidad no existen. en priuci pio. deben deducirse riel valor bruto todas las deudas. I':sa regla gf'nentl puede.. Examinaremos algunas df' ellas. podrán exigir las fianzas correspoudientes. la necesidad leobliga á abandonarlo y adoptar el admitido por nuestro Código. sin embargo. LXII.Un caso de difícil solución.

se comprende (IHe repugna esa violencia. es el de las obligaciones naturales. Por otra parte: parece duro con relación á los legatarios y donatarios. que por su naturaleza. queda siempre y por lo menos la obligación natural. La cuestión para nosotros se presenta en estos términos. le permite retener lo recibido. pues ello implica la necesidad.. si no da acción al heredero para exigir el pago. como en la prescripción. Es pues indispensable (lue el deudor oponga su excepción: para que la demanda del acreedor no prospere: pero esa excepeión es facultativa. si no puedo disponer de bienes propios. el (lne se les haga sufrir las . el heredero podrá ó no oponerla ¿<:6mo pues decidir si debe deducirse una deuda. Supongamos (Iue el deudor debía una cantidad. inmoral. que. y ha transcurrido el término necesario para la prescripción (í bien (Iue el acto constitutivo de la deuda sea nulo. en que se efectuó. ¿deben computarse tales deudas. por defecto de capacidad del causante en la época. para pI heredero. en el sentido de (Iue no quede nada del antiguo crédito. tales causas de extinción no son absolutas. tal vez absoluta. euyo pago depende de un acto voluntario del heredero r Parece violento establecer que no debe deducirse. de oponer la excepción y si SI' considera (Iue hay en el fondo de algunas de dJas algo d. no dan lugar á acción para exigirlas en juicio? A primera vista no puede darse una regla absoluta: en efecto.-120- mos á decir que de solución imposible.

La.¡dmentf' ohligado á pagar. pues «llas existen hasta el momento en que la sentencia de un juez declare lo contrario.-121cousr-cuencius de una posibilidad como esta: (]1H' ('1 ]¡('I"(1- clero no oponga In excepción. sin que una simple caución pueda impedirlo. que 110 deducción d" talf'l" deudas. etc. sobre los legntarios LXIV. sosteniendo que en todos los casos deben computarse esas deudas. pe~aran el" justo que lo haga con su dinero: sería un poco fuerte (Iue su probidad y delicadeza y donatarios. Aplicando á la hipótesis el criterio práctico que hemos . donatarios y legatarios se pongan de acuerdo. Laurent cree. otros autores combaten esta opinión.-·¡. por haberse verificado un pago que extinguió la obligación II una renuncia del derecho. opinión de los autores ha estado dividida: Demolornbe cree que deben deducirse provisoriamente las dendas. t¡lH' fuera del caso en que herederos. Como hemos dicho. todas las deudas deben computarse. pero hay motivos para creer que tal derecho no existe. si el heredero más tarde no oponf' la excepción Y 110 «st aba lep. pues los herederos no debeu aceptar para su reserva valores inciertos. nos l)¡ll'CCf' muy difícil In solución : en nuestro entender es preferible la paga la deuda. Deben deducirse las deudas litigiosaa? Hav una persona que pretende tener contra la sucesión un crédito. á menos que se les de caución suficiente.

Supongamos qne el causante se obligó solidariamente. la sit~lacióll cambia. y deducirse en la forma que indica Dernolombe. con tres persona:. alguno de los codeurlores se encuentre en estado de insolvencia. Pero es que hay que considerar la cuestión desde otro punto de vista: el de las relaciones de los codeudores solidarios.: más. Pero. al pago 1'01' de la suma ele lO. creemos que deben computarse. y por lo tanto. parece que la solución exacta sería deducir tan sólo la parte (Ille en la deuda le correspondía al causante y que es en definitiva la cIue tendrá. LXV. desele (Ine con ella se evita toda posibilidad de perjuicio.--Merece también atención el easo ele las deudas solidarias. El deudor 'Iue paga tiene. ¿cómo dehe computarse. parece que debiera deducirse el total de la deuda. Considerando ese otro punto de vista. á su vez. y . para deducirla del activo de la sucesión ~ Es indudable que. es posible (Iue vaya contra la sucesión. puede ocurrir que al morir el causante. segun las relaciones entre ellos existentes.-122- adoptado. (Ine pagar la sucesión. Bajo ese aspecto. teniendo el acreedor derecho á dirigirse contra cualquiera ele los deudores por el todo.OOO pesos. acción contra los corleudores para que lo indemnicen en la parte (Iue de la deuda correspondía á cada uno. aceptando la canción de los que á ello se opongan. La deuda existe no haberse verificado aún el pago.

en consecuencia. más jurídica: no basta una posibilidad remota para que se deduzca una deuda qne por el momento no existo.-123- aunque en principio. que no vemos motivos para que puedan exigirse fianzas. pero en todo caso. la parte proporcional de lo (iue correspondía al insolvente.Otras deudas '1\W es necesario determinar si . Cual debe ser el criterio para decidir encinto debe de- ducirse ? Vazeille opinaba.. tal vez pueda. como esa insolvencia pesa sobre todos los codeudores. resultaría que la sucesión tendrá que pagar en definitiva la cuota (Iue pertenecía al causante. cree que no sólo debe tenerse en cuenta la insolvencia ya producirla á la muerte del causante. Demolombe. la. Por otra parte. sinú también la posible de algúu otro codeudor. cada uno de éllos sóln dulJl'ní venir á pagar su parte. que debía deducirse la cuota que correspondía al causante y la parte del deudor insolvente con anterioridad á la apertura de la sucesión: Laurent acepta esa solución. por su parte. el medio práctico de resolver la cuestión. Por nuestra parte. y dice 'lue no ve motivo alguno para hacer pasar sobre el heredero esa insolvencia posterior: no indica. LXVI. cuando deba ir contra ellos por los resultados de la nueva liquidación. ¿. situación que prevé Demolombe se salvaría con una liquidación posterior. es un peligro tuu remoto. creemos que la solución de Laurent es la. y á más. resultar perjudicado (··1 heredero por la insolvencia posterior ele los legatarios ó donatarios. sin embargo.

los gastos de inventario.--124 - deben <Í no deducirse. son las que se refieren á los gastos funerarios del causante. en nuestro entender con razón. Los autores opinan de un modo uniforme que ellos deben descontarse del valor de los bienes. (. 110 puede comprenderse en el pasivo de éste . -Se llaman cargas comunes de la herencia los gastos judiciales y demás scmejautes (Ill<' s~ ocasionan con motivo de la sucesión: por ejemplo. puede efectivamente decirse (Iue son una deuda suya. ellos no deben tomarse en cuenta cuando se trata justamente de determinar el monto ele esa porción disponible.10 (Illl' posteriormente se qne no debía persoualrneutc. Demolombe. pues nos dice (Ille los gastos funerarios se sacan de la porción disponible: luego. Laurent opina. en el arto 37!)ó: no acepta esa opinión. siendo esos gastos hechos en honor del difunto. dice (Iue. (Iue no deben deducirse cuando se trata únicamente desde (Iue (h~ fijar la cifra de la fortuna del causante'. sino . etc. LXYII. ~s justa la solución legal i' Creemos que no: los gastos funerarios son hechos para honrar la memoria del difunto: son gastos (Ine imponen las costumbres sociales y que en la práctica pueden considerarse como una consecuencia natural y ordinaria ele la muerte. Sin embargo.Y así. de acuerdo con Aubry y Ran. nuestro Código. por ejemplo. ¿ Deben deducirse tales gastos del valor de los bienes quedados r' La opinión de los autores no es uniforme en este punto .

-12;'-

gasta en interés exclusivo de los herederos.

}<~n

cambio.

Demolornbe argumenta en sentido contrario, coucluyendo por aceptar que tales gastos deben deducirse. Entre ambas soluciones preferimos la de Demolombe, que ha sido admitida por nuestro Código eu el arto LXVIII .. - El último caso de una deuda consistente
e-11
(JlIe

H7~1;).

debemos examinar, es 1'1

una obligación de pagar uua en definitiva tendrán
p~tlí

renta vitalicia á una persona.. En tal caso, siendo imposible un cálculo exacto de lo que viva la persona en cuyo
'lIW 1[lH'

pagar los herederos, desde que eso depende del tiempo
1'11,\'01'

establecido el de-

recho, ocurre preguntar qué es lo (lile debe deducirse. La solución más práctica
1I0S

parece ql1e sl'ría deducir I1n capi-

tal capaz de cubrir con sus intereses la renta. Es cierto que extinguida la obligación dejará de tener razón de sor la deducción, pero una nueva liquidacióu evitará todo perjuicio; por otra parte, nos parece conveniente (InA mieutras llegue ese momento, el ca.pit a.l deducirlo en condiciones de no poder ser retirado por de modo que no exista el cia de éste,
Secciáu cuarta
SnuIlJO.-LXIX. Necesidad de a~re~ar a l valor dp los lnouos 1,1 dp la,.. dOllneiolH's.-LXX. f.QlIl' donncioucs dohou tomnrso
de IIl1n vr-rdudern dounción ; .'lISOS dl'\
nrt. 17~11. 1'11

Sf' f'1

coloque heredero.

peli~ro

dr> la posible iusolveu-

«ucutur

Principio ~I'IIl'rlll.-LXXI.l·OIlSP(·IH'IIias.- LXXII. Dr-ln- t ruturso ..

LXXIII. ;. Es

-126nplicnhl« la
rp~la

dr-l art, :\.IHO?-

LXXIV. Donucionr-s outre espoLXXVI.
¡,Qu~

so,.;. - LXX\'. El "aso espccinl ,11'1 arto :lliO.l; Iur-nt e dl'l artículo
y fundnmr-nto do su disposióu. -

I'S lo que resuelve todos los contrar(>strín~l'n

pi art. :;IiO·I? DisCIISi{lIl.- LXXVIJ. Argumentos dl' los que creen '1"(' ('1 art icu lo «omprende una rl'?;la ?;eneral tos onerosos. aplicaci.Jn dl'l nrt. ,lIint
{I
{I

LXXVIII. Argumentos de los '1UI' los ('asos '1UI'
11I'1'V1~

la

el nrt. !IIH del Ctidi/!;o

Francés. - LXXIX. Holueión '1"1' ""I'PIIIOS más juridica. Razones. - LXXX. E,.: ('fpdo directo ,11'1 arto :lrlol pi '1ue los bienes
01,-

ji-to dI' los actos ú 'Iue se refiere dehr-n computarse como douncienos... LXXXI. Condiciones necesru-ias pal'a que sea dl' aplica..ióu 1'1 nrt , ;lliOI. - LXXXII. 1.0 Condición. -- LXXXIII. :l.0 Condición. LXXXI\-. :3.0 Condición. LXXXV. .1.0 Condición. Ú

LXXXVI. :";al\'o la excepción '1nl' viene

ostnblecer pi arto :141M;

los actos OIll'I'OSO": no deben tomarse en cuenta. - LXXX VII. Pero cabl" la I'rlleha de su simulación y al ('fedo, son admisihles todos lo,.; medios ,le prueba. - LXXXVIII. ¡,Deben computarse las donaciones cuando los bienes objeto ,le ellas han perecido en poder dl'l donatario?- LXXXIX. ¡,Deben computarse cuando los bienes
1,:\11 rl'in~)"('s:l<lo

al patrimonio ,11'1 cl\usantc?-- XC. ;. (~ué momento

SI' r-onsidr-rn para «ak-nlar pi valor ,le las donaciones ?

LXIX. -Obtenido por las do!' operaciones anteriores el valor líquido de los hienes dejados por el causante, debemos pasar á la tercera y última operación, <¡ue nos dará
In masa sobre la cual deh" calcularse la legítima, y
(PW

consiste «n la agregación del
chas por el causante en vida.

valor dI' las donaciones he-

La razón la hemos dado: se trata de reunir ficticinmeuto

todo lo 'ple el causante hubiera tenido en el momento de su muerte, si no hubiera hecho donaciones en "ida, para determinar sobre el total la porción disponible.

-]27-

LXX. - (.Qné donaciones deben

ser tenidas en cuenta
10:-;

para agregar su valor al valor líquido eh,

bienes? El

principio general es necesariamente el mismo que hemos establecido en materia de bienes y deudas: deben avaluarsrtodas las donaciones qne hizo el causante y tenerse en cuenta únicamente los actos que por su naturaleza jurídica sean verdaderas donaciones. Los escritores casi unánimemente ll(>gan al respecto á la siguiente fórmula: deben avaluarse y agregarse todas las donaciones qne, hechas en favor ele nn heredero, traerían para éste la obligación ell-' colacionarlas: creemos con Laurent fine tal fórmula no es exacta y (1\le, por lo tanto, no tiene razón ele ser el criterio ele aplicación analógica que se hace de ciertos textos establecidos por la ley en materia de colación. La colación y la reducción son dos instituciones bien distintas en su fundamento. condiciones y efectos, aun en nuestro Código, que ha legislado la colación de un modo tan ligero é incurriendo en gravísimos errores de doctrina. En efecto, en materia de reducción se debe agregar el valor de las donaciones hechas por el causante, sin tener en cuenta para nada el hecho de que el donatario sea c'l no heredero, mientras lIlle en la colación la situación se considera sólo en relación con los coherederos y en nuestro Código sólo entro coherederos legitimarios. Üousecucucia : qne hay donacio-

nes no colacionables, que son reductibles, y por lo mismo, deben computarse.

-1~H-

LXXI. -

Establecido el principio general se deducen de

él, como dicen Dernolombe y Baudry-Lacantinerie, cuatro consecuencias y son que no debe tomarse en cuenta:
1.0 La época en que la donación ha sido hecha.

En

Derecho Francés la solución es uniforme en este sentido, habiéndose abandonado por completo la discusión en que entraban los antiguos jurisconsultos, como Pothier, Ricardo, etc .. creyendo todos que es evidente que no puede inflnir en (}ue se reduzca ó no una donación, la época en <}ue ella se hizo. Sin embargo, tal solución no sería exacta en Derecho Argentino y para demostrarlo nos basta, recordar lo <pIe hemos ex puesto en el capítulo II de este trabajo sobre el arto 1HB2: explicamos entonces la solución del artículo que para nosotros implica un gravísimo error del legislador: en cuanto limita el derecho de pedir la reducción de las donaciones

los herederos forzosos que ya

existían al tiempo en <¡ue la donación se hizo. Pero, bueno ó malo, el texto legal existe y para este caso debemos reducirnos á sacar la conclusión que surge de sus términos expresos: no son reductibles las donaciones anteriores al nacimiento de los herederos forzosos : luego, debiendo considerar tales donaciones como hechos definitivos á los <¡ue no alcanza la acción revocatoria, ¿cómo podría tomarse en cuenta el valor de valor de la herencia tales donaciones para agregarlo al vacilar, <¡ue tales actos

r Creemos, sin

deben considerarse en la misma condición <¡ue los á título

donaclone» ('((1'110 COII pOI' de prestaciou«. son parte (1\W el fondo. . el artículo lB32. mientras /10 I'XCe- dan 1I11a equimtira J'l'}l/UIIl'l'aC. 'I'an evidente nos parece' la razón (ine funda las excepciones (21 (iue hasta inútil es insistir en el punto: ps la misma (lile explica el artículo 11'32:) cuando dice: "la. y «l artículo 1R27 cuando agrega: "la .'( hletu:» dado»... ·'(0/1 rrqida» ell 1((. estrprincipio está muy lejos de ser exento de una manera absoluta: en efecto. trap dos excepciones. LXXII. Pero hemos dicho 11\H' debe tratarse de una uaturuleza jurí- verdadera donación: es decir.'~idel'al'. salvo en la parte lllle ellas sean gratuitas.° la forma y carácter de la douacióu.. difiere profuudarneute la reducción de la colación: B. rnuuneratorias deh« 11 (. verdaderos actos á títnlo oneroso. Ó ('U.. «ercicio» recibidos»: . 1 V. 0 inciso. 'lnp por (21 Mnchnrlo T. .....'( donaeione.'( reqla« relaiira« tÍ 10. ('JI dinero. en su 2.'I(J. aunque 1'11 tenga el carácter de donaciones. En esto.. I"·l~. como hemos visto.r ('s que on realidad.° la persona del donatario. fli Y fl'!.o/l. representa el justo valor (11' los servicios remunerados.. al d~cirllos que no pueden reducirse las donaciones con cargo ni las remuneratorias (1 . «preciabl«.O la naturaleza de los bienes donados: 4.l/0 ralor «ea representado absorbido pOJ' 10. Sin embargo.'( actos tÍ tltnln oneroso cuanto (í la porcián di' 10.1.-12!1- 2...ÓIl de lo. en la <> (1\W requiere el cumplimiento dp los cargos.'( carqos».w CO/l/O acto» lí título 01U'1'0.

Vo '1'01110 'lue no hay dona- 111. y sin patrimonio dpl vendedor no puede decirse ']ue recibe De el PSI' embargo. en la venta de un bien en su justo precio. en ']Ilf' el hien pasa rlel al del comprador. ".1 ilustre jurisconsulto.Y qne ese elemento se subdivide en dos distintos: en primer lugar. no deben tornarse en cuenta ciertos actos (PH' la ley misma declara no son donaciones y que e-numera en el artícu lo 17m. de una parte el enriquecimiento.. porque no creernos evidentes las razones en '(IW funda Savigny (J) la solución: efectivamente. (1) SBvi({II. es preciso qne mm porción de los bienes pase de un on segundo lugar. principio dorlner-.". etc. artículo tiene razón al no que no nos parece quP pi considerar tales actos como donaciones. aunque después resulte insolvente el den- dor. por ejemplo: pi dejar dp interrumpir una prescripción con el ánimo de favorecer al propietario) la renuncia de una hipoteca ó fianza que garantizaba una deuda. Cine la donación de patrimonio á otro: por resultado que uno de los patrimonios disminuya mientras pi otro aumenta: agrega '(ue puede existir uno de estos elementos sin existir pi otro.o . dice de los elementos esen- . por ejemplo. Por esa razón. ninguno de ellos aumente.-130- dica esté comprendida eu la definición que da el artículo 1789. corno consecuencia.i. pues el precio (lue comprador lo indemnizn df' la salida del bien. )\1'0. que uno «iales de la donación es. Empezaremos por decir. de la otra el empobrecimiento .

la solución de Savigny es «videutemeute errónea.Jos (Iue recibe el hijo en su carácter podría conside- dI" snst. un ejemplo de Chabot: su hijo 3000 francos y otro padre no le entrega de sus bienes esa cantidad. reuniendo para pilo en una masa ficticia todos .podrá. Savigny que. situación en su aspecto práctico. pasa á otro? ¿. pero renuncia una sucesión cuyo importe es también de aooo fraucos. pero t.con qné derecho. rarse que en un caso hay donación y en otro no la hay? y si nos limitamos al caso (le la reducción. recordando un padre dona ¡Í. t. la.ículo 17!H.ituto. p~ro si se consi- dera la. en una cantidad qUí' ahora.á caso no hnbiera aumentado su patrimonio. aceptando. hacerse cuestión dI" palabras. llegando á agrupar los actos de ese ti po en tres categorías que analiza enseguida y <¡Uf' comprenden los actos qnl' No err-emos.-131- ción ltlllHlne el acto contenga algun elemento de ésta. en la verdad de los hechos. lo que se tenía. sine> con relación á lo qne debía tenerse? Podrá. qne esa deducción sea fundada. situación es aún más clara: ~qné es lo (lne SI" busca? determinar la legítima. renunciando. mos. aún dentro del orden de ideas de mente exacto. como decía- enumera nuestro art. es perfecta- En efecto. decíamos. no con relación á. Apliquemos la solución á nuestro caso. será cierto 'pHI el qnf' deja de W' aceptar una herencia para favorecer á otro no nuido su dismi- patrimonio anterior. por otra parte. negarse á caso quP dejar de enriquecerse t's una disminución del patrimonio.

la solución legal los textos.. el artículo HIJU2 de los bienes dehe 1I0S deb~ ajustarse á dice que al valor Iíqu ido donaciones..< de alimento». verdaderas donacioues.~ asrendieníe» .'< .~ de costumbre. . //0 articulo 17.'< mueble» que seun I'('!/alo di' ust) Ó amistad». 10.~(' hrcho e. u] 10.ctraordiuario« sran.á caso no es cierto qne si el causante no hubiera renunciado la sucesión.'<furli()N á hU()·'<. sin embargo.'<1{.--Pero la misma ley exeptúa de la colación lo recibido por los herederos en virtud de ciertos actos qne son.\ oldeto.-132- los bienes que el causante hubiera tenido á su muerte. tendría en su patrimonio 3000 francos (lue hoy no t.<fo. . H4HO: « Xo estiin . el agregars« pI de las lllW artículo 17!H ha dicho donaciones.. por e.'< t¡lW 10.por qué no computar esos actos lÍ los que se pretende negar el carácter de donaciones? .~ll!lefo.'< padre» ha!lau en dar ('.1 pago de algull arte.'1('1' colacisnuulas». si no hubiera hecho donaciones y entonces .. ¡j para p1'('pa- rarlos lÍ ejercer 11JI(( pro/. (/lfl' curacián.fos (í . t¡llI' el di/. LXXIII. y (lue es ese el criterio exacto ante la ley nos lo prueba el artículo « Las otras Iiheralultule« enumerada» en en eida ...ti educaciáu . de deudas di' lo.~l~jl..~ lÍ .esilJII ó al ejercicio lIi 1. sea como sea. luego H479 cuando dice: Id 110 los actos <¡ne enumera no son pueden tenerse en cuenta.ieue y (lne han pasado al hijo <¡ue (pliso beneficiar? Pero.'< I'e!lalo.~fdJl .W'I' rolacknuulo« los !la. Dice el art. Jli 10.1/ descendiente».'JI.ultto llltbie.

-133(. y Laureut por su parte rechaza enérgicamente esa solución. y son esos casos los que enumera el art. el que se incluyan en la excepción nos parece simplemente absurdo. Demolombe sostiene la afirmativa.Dehemo~ aplicar el mismo principio á la reducción. respecto de algunos de los en él comprendidos. aunque hacemos constar que.}ue no hay igualdad de situaciones. la misma ley destruva su propia presunción por otra derivada de la naturaleza especial cle las relaciones entre parientes ~. Pero. EJI la colación. de ahí que la voluntad expresa. lo que un heredero rec-ibe ('JI vida. si se colaciouau los hieues clonados. de qne. en defensa del principio de la igualdad entre coherederos. y hasta es inútil desarrollar. las similitudes (¡ue pueden existir entre la oolación . EJI efecto. por razones qlW fácilmente se comprenden. colación: de ahí ta m- hién que. sean extensibles al otro.3-lHO.v la rerluc- ción no basta JI para 'ple las excepciones ele la ley al principio general. porqlw si hay semejanzas hay también diferencias profundas. de los deberes morales que ellas imponen. 1':- por virtud de la presunción que sienta la ley. en ciertos casos. llegando á la . en un caso. haciendo perder su razón dI' ser á la presunción legal impida la. por ejemplo el pago de deudas cle los herederos. manifestada en una cláusula cle mejora. y su opinión nos parece la única exacta en la materia. y en consecuencia. no computar en el valor de las donucionr-s lo dado en esas coudicionesr La opinión de los autores no os uniforme. es UlI simple adelanto de su porción. fundándose en .

<'1 motivo enunciado para la colación desa parece.¡ue así 110 fuera. H-!kO.x la. en su arto 3602~ nos da una regla general. La ley." douacioue. ya no se trata de relaciones entre parientes.. «se agrega el valor de las donaciones»: es decir. necesitaríamos una excepción especial en la parte de la reducción para apartarnos de ella y no la tenemas. encontrar una razón para aplicar. porlple si hemos aplicado lo dispuesto en el arto H-!!)7. e I arto Hlj02 sólo se gastos se hacen con las rentas sin tocar el capital: . ¿puede decirse l¡lIe el gastar las rentas 110 es disminuir el capital.1. en cuanto á los actos Ijue indica el art. no es seguramente porque tal artículo exista en materia de colación. de toda. sinó ele determinar la porción disponible frente á los legatarios y donatarios. porque la razón era otra. y la regla general refiere á donaciones. la de que el arto 3791 nos dice que los actos IpIe enumera no son donaciones.s . aunque él no existiera la solución sería la misma. N o se nos diga <ple en el número anterior no hemos empleado el mismo criterio. la razón falta.-134- rorlucciún.es eso exactor En primer lugar observaremos Ijue es muy posible que se emplee por un padre en la educación de su hijo una cantidad mayor <¡ue sus rentas. el mismo criterio en la colación y en la reducción: se ha dicho que flSOS <. sin embargo. si ese gasto 110 se hubiera he- . y aún suponiendo . en nuestro caso? No se disminuirá el capital di' eutouces pero sí el que hubiera dejado el causante en el momento de su muerte. Se ha creirlo.

LXXIV.>- cho: y no se HOS diga (Ine si no hubiese empleado de ese modo las rentas las hubiera gastado de otro modo. En cuanto á las primeras. pues. donaciones hechas eutro dif'e- reucia alguna según se tratase de douaeioues que tienen efecto inmediato. los . la reducción. la encarga. Y en cuanto ¡í. Pero. la reducción se las asimilara á. f>SpOSOS. de decirnos (lue deben considerarse como verdaderas donaciones. -Anteriormente dijimos qne eu materia de 110 establecíamos. Ó de donaciones cuyo efecto se producirá después de la muerte. no habiendo verdadera donación. si en cuanto á. no podríamos comprenderlas en la regla general del arto al¡O~. (arts. las segundas. como dice Mourlon. (Iue no hay motivo para jnzgur 'lile el causante no era suficientemente económico para alimental' el capital con el exceso de sus rentas. como por ejemplo. que es uno de los caracteres que les da la. porqlle cont. en cuanto á. debernos observar (IlW cuando algunas de las liberalidades que comprende el y artículo H-!80 se hagan cumpliendo con un deber legal exigible. 12B(¡ y 1240) Y su diferencia con los legados sería irrisoria. siendo como son donaciones perfectas.ostarjamos con Laurent. ley. la educación de los hijos. dada nuestra solución. debemos aplicarles el principio ~eneral del artículo al)o~ y agregar también su valor al de los bienes misma ley se líquidos. Y se explica llne así sea. la irrevocabilidad de esas donaciones.-13.

las de bienes discusiones: el arto Hl¡04: su fuente. Uno de los medios c¡ue con este objeto debió emplearse primero fué la simulación. estableciendo una simulación. realizando otras donaciones. como lo indica la nota. revocándolas en el hecho. LXXV. En efecto. de ahí <¡ue la ley de . á menos de exponerse á grandes peligros ."'-lHli- legados. es el arto !J1H del Código Francés. provocó corno reacción en la nobleza el empleo de todos los un-dios posibles para burlar el sistema de la ley y conservar la unidad en los grandes patrimonios. Establecido el sistema legitimario. La ley tenía que defender la integrida. que traía corno consecuencia la división igual entre los descendientes de los bienes del padre. inspirado á su vez en la ley revolucionaria ele 17 de Nivoso del aüo n. Lo que se propuso esa ley re- volucionaria. con la apariencia de un acto á. deben asimilarse. título oneroso.-Llegamos con esto á uno ele los artículos <¡ue ha dado lugar á mayore~ cj. por los que se mejoraba ¡í uno de los herederos.Y crear una incapacidad g<JIleral para contratar r-utre presunción general de parientes. pero la defensa no se podía hacer. fué obtener un resultado c¡tw imponían las circunstancias. tendría f'1 causante el medio de hacerlas reducir junto con los otros legados. en cuanto al punto <¡ue examinamos. presentes. Siendo donaciones perfectas en este sentido.d d« su sistema. por la cual se encuhrían actos á título gratuito.

. se resuelve el comprador á dejarla en poder del vendedor para que hasta su muerte sea éste como usufructuario el c}tle verdaderamente goce y use de la cosa.. rd colacioe nado (Í la masa». y tenga su dominio útil? y si consideramos el caso especial en que puede existir el propósito de burlar el sistema legitimario.. a d {Olido jJl'/'c/ido..-13í- Nivoso sólo estableciera la presunción para dos casos en quc.'1 1'1 r..l Código Francés y son estas variantes las qun han darlo lugar II dificultades de interpretación que debemos examinar. dice : «El ralor 1'11 pl eua propiedad de lo .. . dice: « s.ha establecido una disposición que ofrece variantes eOI\ relación a. Pero nuestro artículo HGO-J. LXXVI.. es tan evidente el ánimo de burlar el sistema legal..'1...rcedeute. con mlís razón se explica la solucióu legal..i lo 11a. el ('OU reserc« del wm!'rucfo tl uno de lo . "'ea ti carq« de una renta e oitalicia.'1U ('1'''' ible» I'U lineo directa. mientras (}tw nuestro arto HmH. tales actos tienen la apariencia de onerosos pero ¿quién puede dudar de que sólo siendo lí título gratuito puede consentir el adquirente del bien en constituir un usufructo en favor del transmitente i' ¿á caso cuando se ha comprado una cosa pagando su valor. . bieue« 1'/wf/I'Uac/os. . que no puede vacilarse en la solución: los actos por los que el causante entregó un bien en vida á uno de sus herederos legitimarios. reservándose una renta vitalicia ó el usufructo del bien. ser« imputado «obre la porcióu disponible.. . El arto ~)lH del Código Fraucé«.

gs.tI el e. Benjamín Paz. y le contestó el Dr.0.. la enestión se presenta en estos términos: en Derecho Francés el arto UlH trae una disposición referente tan sólo á dos clases de actos á título oneroso. ito de las reformas Ijue.1) 'I'o mo IX. . al discut irse el proyecto de fe de erratas del Código. Ie!JUilllOS. el artículo 3604. expuso sus opiniones sobre el artículo iltiO-l.J.poulble del trstador. .&1..se proyectaron al título s rlf' las donaciones.. .\·ión». aquéllos en (iue se enagenlt UII bien: coustituyeudo eu favor del trasmiteute una renta vitalicia () un usufructo. etc. no trae una disposición de ex- cepeióu. el Dr.i '&. ¿debe en Derecho Argentino entenderse flue el arto 31iO... para otros. Benjamín Paz. sino una regla general.·.1'0 IlIlO de 10.o./lll'ucto el calor de los bieue» ser« imputado sobre lo porcun: di. se impone. (1. corno Cortés y Llerena. á difereucia del 9lH francés. la afirmativa. Iwredero. presentado 1'01' el ~cnador por Tucumán Dr.0. que aunql1(' manifestando (lll~ no eutraha . La cuestión se planteó e11 pI año ¡H7U.o. Ante estas variantes de los textos. (lue comprende todos los aetas á título oneroso realizados entre el causante y sus herederos. Cor- tés.L·ced('lIte «ert! traído tÍ la masa de' suce. pi Dr. quiere decir lo mismo (iue el UIB del C()digo Napoleón? la opinión de nuestros escritores y jurisconsultes esta dividida: para UIIOs como Machado. I'.-138el tostador h« t'lIlre!Jodo pOI' controto «u alf/ltllOs blesu:« con atl'f/o de tÍ ple/lO propi('r/ad: .&:IH.í la disensión del punto. .. Benjamín Paz. á propó . aunque II/lO renta ritalicia ó con reserca de It·o. 1'0"11::. !o'&-TolJlo v J.

LXXVII. han tratado el punto. los poco. visto ('1 silencio de III Cámara." En que de los términos literales del arto evidente IIue se aparta en absoluto del . manera clara qu(' acr-pta pues de ella se deduce de una igual solución para todos los contratos onerosos. Podríamos sintetizar la argumcutacióu de lo. Año Il. oljO. Cortés~1 1) escritores que han comentado nuestro Código. ." Que la nota del art . contra lo dispuesto por las leyes españolns y pi Código Fraileé!'. La ley coutratos son simulados . fingen. debe Supoll('r '1111' ostos hijo. el art..2) lJial"io!lp Srsi/Jllrsllpl Sellado. mientras que el arto Hi04 haLla (le entregar la propiedad por contrato. partidarios de la explicación ampliatoria del arto HIjO!. sin distinguir si éste es á título oneroso 1) á título gratuito. En efecto. !H8 de éste. » Es así corno el doctor Cortés pudo llegar ¡'t decir I ~ '1 que 1·1 doctor Vélez establece.. regnlarizándose la discusión. cargo de una renta vitalicia (... en los siguientes puntos. al decirnos «muchos padres. las opiniones del Dr. . se refiere <Í toda euagenación ¡í. l. ¡¡-lb. salvar 1'11 SUs opiniones.. contratos onerosos 'lile no son sino donaciones disfrazadas.-139sino (Iue se limitaba ¡í.~(j0-l: resulta Código Francés.. coustituye ndo un usufructo. con para preferir UlI pI fin de eludir las leyes. 2.i!l. PIII!'... realidad objetó hrillautementrPosteriormente. comprueba esa afirmación..

0 (~ue no puede invocarse como razón decisiva lo qUf' la 1I0ta diga. no lo es cuando de los términos mismos de la ley surge evidente la solución. desde que las notas no son ley y sólo significan un antecedente.-140- la prohibición tí. comprendiendo indistintamente todo contrato translativo de dominio. eu lt-l de julio ele 18Hi.-. á 10:-: demás cuya opinión se udhirieron camaristas.Joaquíu C.° En C)ue la jurisprudencia ha establecido esa interpretación para el artículo. sosteniendo (ItH' la fórmula (pIe emplea el artículo 3604 es general y absoluta. se ponen en favor de la interprotacióu restringida del artículo los siguientes: 1. Apelada la sentencia. mayores de edad. LXXVIII. (Iue si puede ser útil solución ll'H' cuando la da un artículo no es clara. Por otra parte. 10:-: padres dI' contratar con sus hijos 13. tal como está redactada la nota al . Moreyra. la Cámara. fuese á título oneroso ó título gratuito. declarando (IUI' los bienes vendidos por la señora Luisa López á su hijo don . He ha presentado en nuestros tribunales un caso de aplicación del artículo: (1) el caso fué resuelto por el juez doctor Martín Bustos.Contra estos argumentos. debían imputarse á la porción disponible de la causante. confirmó el fallo por los fundamentos que expuso el vocal doctor Zabalía.

sea con ('arflo de 1tIUf 10. SI" ('(}/I carflo d« vendría ¡í decir qnp tales con- tratos son gratuitos.escrita: el doctor Paz decía que era un error evidente de traducción. entonces.!.á.: heredero» renta rltalici« rí con resrrr« de usufructo..o. y (pIe. de una verdadera ampliación . idént. y lo mismo puede invocarse en favor de la interpretación restringida (IIle de la interpretación extensa: mas bien se puede decir. se ve que la palabra aunq1((' se ha puesto por PITor porque ella nada dice: si al hablar de contratos. (Iué -ugregar esa cláusula? ¿acaso los contratos ¡í. f'1 artículo debía decir: «Si (.o Francés. esta objeción. habría una incorrección. debe considerarse . el que se estipulase una renta vitalicia (l la reserva del usufructo: que se trataba.. (lue expresamente se refiere ella.:ea una renta nitallcia. en plena propiedad.'i. es en favor de la interpretación restrictiva desde qne cita el artículo 91B <1<'1 C6digo Francés. es decir.-141- artículo 3604.ico al !IIH del Cc'Jdi¡.. que si pan'('e inclinarse á una opinión.. algunos bienr» ti ulflullO de legítimo. la ley se refiere ¡í todos los contratos onerosos (') gratnitos ..como no .1 tesiador ha entreflado por contrato. etc. (lue es la que trae dificultados.0. no están comprendidos entre los ouerosos r: en cambio.. diciendo que esa cláusula no quería decir <lue el Código hiciera condición indispensable para la aplicación del artículo. si la palabra contrato se refiere ¡í. 2.». porque al decir aunque . los gratuitos. una falta absoluta dI' spntido común en la cláusula.° Que la cláusula aunque. es algo ambigua. etc . Es cierto (lne el doctor Cortés coutestaba á.

si en el mismo artículo esas otras palabras demuestrau la Iigereza con qne ha sido traducido . ~I)j.lío la sur-esióu forzosa prohibición (1) 'f. cam- biando también en esa parto el artíelllo del Código Fraucés. Ilarnarlas rer-íprocameutr. si no se admire Cine hay uu PITor de t. puesto por uu f'ITOr df' tradncción. Sf' emplean las jJl'opi('da(/. por 'lné cuando se trata dI' la palabra OUl/qU(J niegan la posibilidad del error y se f'sfnerzall en dar una explicación 'lnf' no «abe? a.rin f'1I uiugunu .t os onerosos «nt r« persona¡. agregando <¡ne no extrañar el qUf' la palabra al/ll(/lII' P1l es de se haya.¡nf' importa. UI/{( renta {(IOU¡I/(J S(J{( COIl ('01'5/0 de ritalicia () ('01/ rrse rr« tl« lt"mj'rl/cf()) y ¿.raduccióu.c()mo pnerle ha br-r ont regndo la plena propiedad. IX.. resnltaría un absurdo. la ampliación qne pretende existe." ~f' dice <¡ne si la disposición significara lo (¡lIP Sl' pretvndo. especia lizacióu. )1a- chado refuerza el argumento... f'1I realidad. porqne el mismo art ículo agrf'ga euseguida: ".. si sp conserva pi usufructo? y entonces. (JlH' ('11 vano :-:(' husca.-142- del concepto: ~eneralizació1I (PlA esas palabras más qne una de la disposición.. l· . cuando f'1 mismo articulo. como decía pi doctor Paz.g. y (lne lejos de ser una generalización.. palabras I'I/fl'l'!/ado pOI' contrato ('1/ plena lo . sería algo inútil. En efecto. pero á eso contesta MaqlH~ chado (1 ) con perfecta razón. se trata. de 111Ia. un verdadero disparate... se crearía una prohibición geueral para la cele- bración df' todos y cnalquier género de coutra.

l para el caso dA enajenaciones con reserva de nsnf'ruct o l') COI) cargo de una renta vitalicia. sost euieurlo 'I'!" el art. máxime si se considera que la presunción dI-' la ley no Se explicaría. pero no el qne se exta hlezr-a la prohibición general dA todo contrato oneroso. con razón. pon}lH' un juez y una Cámara de Apelaciones hayan decidirlo el punto \'11 nn sentido.° Se argumenta por )[achado.~l (¡tIP han cambiado su personal y constantemente han dado la misma inter('011 pretacióu y qne una sola decisión no pnpdp iuvocarse mcís fuerza qne la opinión de un autor cualquiera. agregando que la jurisprudencia la Forman muchos y variados fallos de tribunales P. qnp »u pi t. LXXIX.Entre ambas opiuioues la duela nos pan'l'\' imposible : creemos «vidente qllP el doctor Bpnjamin Paz estaba en lo cierto cuando. iJ(iO-l: no tiene la extensión I¡Ue SI' le pretendía dar y las razones en qne fundamos psta opinión son en síutcsis: .ítulo de la legítima se estableciení esa inca pacidad ospecia. . el admite prueba en ~ontra. salvando su opinión ante pi sileucio de la Cámara. contestaba al doctor COI'tPS. lo qne prueba qne sería más l}llP raro qne el mismo Código sancionara una incapacidad ~pnerlll á propósito de una institución particular. como lo hace 1"1 doctor Llereua. El mismo doctor Paz y Machado han supuesto casos en que la situacióu resultaría incompronsible . (h~ la permuta. que la jurisprudencia f'stcí formada. por ejemplo. 4.-143- parte del C()digo. qne llama la atención' el que SI' pretenda decir.

annqne la ley no traiga la presunción.~ et d« [ur«. los casos en (}lle la forma misma del acto indica el propósito de fraude á la ley y hace desconfiar necesariamente de su sinceridad: pero no. la clH'sti()n SI' nos proscutn . siempre queda á los herederos la prueba de la simulación para evitarles los perjuicios (Iue de ella podría resultarles. 2..en nuestro entender. una casi certeza. pi principio de qne deban J1t1'iJ. cuando ellas 110 admiten prueba en contra deben responder á. pOl"lple eu el terreno de los priuci pios tramos una razón jurídica suficiente para extender la presunción de simulación á todos los contratos onerosos y menos. no basta para establecer mm presunción general: los perjuicios económicos que de tales situaciones pueden resultar son demasiado serios. Nos explicamos (lne la presunción se establezca para. si hay la posibilidad de la simnlacióu. sino también la proba- bilidad : más aún.~ et de JU1'l' presumirs« simulados los contratos onerosos hechos por una persona. no sólo la posibilidad. La simple posibilidad de simulación en algunos casos.0. tratándose de otros contratos en qne. N o insistiremos sobre este punto y nos referiremos á los ejemplos que cita Machado y hacen resaltar las absurdas consecuencias (Iue resultan de admitir la presnnción extendiéndola á todos los contratos onerosos. cuando esa presunción es JUI'. el (ple ésta exista no puede ser evidente ni mucho menos.científicamente inaceptablo.-144- 1. En cambio. con sus herederos l('~itimarios." Qne siendo. porqne las presunciones legales exigen.

como dice :'IIachado. 110 t enemos escrúpulos en admitir que es una pala- bra puesta erróneamente. Por otra parte. porque. hay en el texto otros errores (lue prueban la ligereza de traducción. y el mismo modelo indica. .Y que está de más. con reserc« de u. y si sólo se aplica á los gratuitos. sino el que la tradición.° Porque la supresión de la palabra au. científica. () bien. la ciencia. 3.uqu« nos parece impuesta por la regla de derecho de (!'Ie las palabras de la ley deben tener algún sentido: en este caso no lo tiene: porque si la palabra contrato» SI' toma en su significado más general.. porque serían entonces un pleouasmo inútil. es plenamente inútil el aunque. que es la de la ley tille corno autecrdeute cita la nota del artículo. él nos conduce. 4. nos lleva lÍo admitir <iue la.>íllf'ntdo» deben tener un signifi- cado y ese significarlo no puede ser el que Cortés pretendía darles. se niega el derecho á suprimir esta palabra aunque. porque otra parte de la nota parecl:' indicarlo. se llega al absurdo que hemos hecho notar antes. á admitir que las palabras « sea cou ('al'flo de una renta cita- licia . en la cláusula de qne forma parte.° Porque así como el principio jurídico de <lue las palabras de la ley deben tener algún significado. y para eso nos basta reconocer que hay un término equivocado . palabra aunque del artículo H(¡04 sólo por nn error <le traducción existe.-J4:-)- en estos términos: ó damos al texto del arto H(iO-l una iuterpretaciéu racional. en cambio.

la solución no podrá ser la misma.c()..ima.fór. así como estúu sometidas lí f:'S ¡') se reserva el usufructo de los indu- reducción. decisiva en un sentido ¡') en otro. la extensiva y la restringida. LXXXI. que no puede invo- carse jurisprudencia.·.0 la ley Porque creemos..O Porque nos parece (}lIe la nota no es..1 presunción legal? s('gún el arto ij(jO son cuatro: .. molesta tona intr-rpretacióu. cómo no dárselo? G. 1. por un contrato en el cual se le constituye una renta vitalicia bienes dados. cou J[achaoo. en el sentido exacto de la. palabra. la nota para saber lo dice. LXXX. su va- lor debe ser computado en la masa de bienes sobre la. . pues. cuando ella está. perfectamente clara. (jue no vacilamos en creer (lue si se presenta otro. cual se determinará la legit. aparte de (}l1e no cree(l'U:' mos deba recurrj rse á. pues sólo se ha resuelto un caso. diríamos. rata de un caso de aplicación de 1.. Siendo. con una argumentación tan pobre. y ese. presume que hay verdaderas donaciones. verdaderas donaciones para la ley. ni con mucho. en lo (jlH~ el causante hubiera entregado lío un heredero forzoso. IH'ro el resto de la cláusula tiene un significado lIi.-14(j- La palabra altuqlte. dable flue.-¿Qué condiciones son necesarias para (jue se .-La ley. ¡. pues. sin decir nada.

no es un medio de . las mismas razones de desconfianza que hacen nacer la presunción legal en un caso. tal como está redactado el articulo.O (lue sea un heredero forzoso quien invoca su aplicación.0 que se hayan transmitido bienes con rpspr\"a dp usu- fructo ó con cargo de una renta vitalicia.° fIue esa transmisión rederos forzosos. Nos parece que en cuanto al caso de reserva de usufrncto. 2. LXXXIl. SP haya hecho ¡L lino de los he- a. la ley debía rlecir: «con reserra de Il.-~l. Dernolombe manifiesta ciertas dudas: no creemos. á caso ¡. existen en 1'1 otro. si en el terreno legal la solución que se impone es esa.-147- 1. sólo en esos casos la situación ofrece con taleqlW caracteres qne se impone la presunción." coudiciúu: Se explica. por(lue como hemos SI' visto. 4. En efecto.-:I//'rttcfo Ó cons- fitlldón de éste e/l [acor d« 1/11 tercero»: Ahora. Una cuest ión puede presentarse. qne pnedan existir: para qne la solución se extendiera al caso de establecerse el usufructo en favor de un tercero. en el de los principios no puede ser la misma. es la de si es necesario que la reserva del usufructo ó de la renta vitalicia se haya hecho en favor del donante mismo (') es indiferente qne se haya hecho en favor de un tercero. Examinémoslas." que ese heredero forzoso no haya consentido en pI contrato. sin embargo. no sería de aplicación sinó cuando el usufructo queda para el causante.

.1 .rn MII. X.ores.II1. En la doctrina Sf' han maníf'estado dos opiuioues: unos escrit.Y por Laureut. (:1. además de la reserva del usufructo () de la renta vitalicia. I!J...nciano de noventa años? peor aunque si el donante se reserva el usufructo. Nos parece (pte la unis jurídica ('s la dI' I>emolomhe ¡:! I aceptada por la Corte de Casaeic)n.l"í". coust. que es indiferente se establezca la renta vitalicia en favor ele un tercero () del causante.nalogi» con lo dispuesto por la If'Y para f'l usufructo y 2. En cuanto al caso de renta vitalicia. cahen las opinioues más diversas. creen que la regla no os aplica lile. T. por dos razones: 1. T. )0:11 vrmt. ciar el bien á.ituyendo el nsnfruct o en favor de UIL u. la ley misma no distingue en sus tprminos. i>!'~. !'. se recibiera un precio." por a. y (1/ ." pOI''(ne faltan razones para extender la solución: no nos parecf'n de fuerza los argumentos: en cuanto al primero. (1 ) Otra cuestión. hemos visto que no tiene fundamento. p0r<Iue ni siquiera gozará él del producto de ese usufructo. ILO (hí lugar :í (:1. I~.ln. ll1l. un hijo. como Marcarlé y Coin Delisle. en cuanto al segundo. aceptando la solución de Demolombe. pnes «omo Sfl comprende.-148- hacer una donación. diremos (Iue f'1I un caso la ley distingue y en otro no. actos hay dos partes: una Cl'lf~.s la df' si sería aplicable la solución cuando. 1:l:1. Por estas razones creemos.1 EIL tales c~1 eu (pH' el «qui valeute ('s precio.:\. T. No entraremos en la di~­ cusióu que al respecto se snseit« entre lo escritores.~) siendo perfectamente onerosa. .

'! 1'1/ /lil/fll/lt caso ]Jo/' los no teuqau destillada }Jo/' la le. LXXXV. legíti/l/os 'lile hllMesen ('o/l. que compreurle el resto dr. En efecto." ('o/Uli('. Sill embargo. es claro que si los mismos interesados en reprimirlo han dado Sil couseutimieuto. cuando habla de heredero legítimo. . «nt ivude referirse ¡í los forzosos. n cotulicián : Desde que se trata de una pn'sunción de fraude.-14fl- presunción alguna: otra. el mismo artículo Sfl forzoso. en que lo que se recibe en cambio es UH usufructo () renta vitalicia y entra eu 1ft disposición del artículo H(i04.'! u n« po/'('iúll legifi/l/(/».» y na Ieqitimario. esta colacián no potlr« ser de'll/alU/ada po/' los heredero. LXXXIV.lo darlo. divide un acto (lile por su uaturaleza es diciendo que la división resulta de la intención misma del causante. interpretar. LXXXIII. que la ley. cuando ell su última parte agn'ga: « •• .. EII clIl'arga de decir IIlle. 110 podrán pedir .íll: Resulta del artículo mismo y ¡í su respecto no creemos puedan presentarse dificultades. también.z» ('olldi<'iólI: Debemos hacer prr-seute qllf' 1111 heredero la ley dice leqitiu.'J. se reduce ¡í. es indudahle sólo puede invocarla quien tenga el carácter de heredero.. si la ley crea esa presunción para salvar el lllW sistema legitimario. Laurent contesta la objeción que podría hacerse. no vacilamos en exigir quP se trate de efecto. de que se lIIlO.'.-4. en ese artículo. --.('lItido que 1'11 la f'lIageI/O('iólt .. Es esta. la opinión de Machado.

Es esta. elln (la la acción do reducción contra las donaciones: ahora . es claro que la aceptación del acto. visto: el de ciertos contratos onerosos que la ley presume gratuitos sin admitir prueba en contra. por haberse hecho entre personas ligadas por un vínculo de parentesco q1\(' las convierte en herederos forzosos. los actos de que ella se induzca deberán ser claros y evidentes. <\UC un acto pre- título oneroso para que por los herederos. que 110 sea posible la aceptación tácita. la hemos roso. (h~ á. de cualquier modo. por 11110 de los heredero!'. LXXXVII. entonces. cuando se trata dC'un neto simulado. en tal caso. LXXXVI. también.--No basta.JO- posteriormente (PIC se anulen esos actos. respetars« La ley no puede pretender <¡u(' }Il'rmanezcan en la iuac«ión. Desde lJue se trata de la renuncia á un beneficio concedido por la ley. sin embargo. sólo las dona«iones deberán tenerse en cuenta. f\Ue para nada deben considerarse los actos á título oneSólo una excepción tiene el principio. Por lo mismo (Jlle los actos de una misma persona no pueden influir en los derechos de otro. en C'ÍP(·to. la opinión de todos los autores franceses. es lógico que el criterio debe ser restrictivo: no quiere decir esto. no impedirá á los demás invocar el artículo 3604.--Hemos dicho <¡ue. :. sólo (¡ue. en principio.-]. es evidente.pnte los caracteres aparentes deba. sin embargo.

La cuestión es de fácil solución v . al examinar la cuestión relacionándola con el orden en tple la reducción se opera. 'lue hubiera O('U- rrido del mismo del causaute. LXXXVnL-Hemos dicho que deben computarse para la formación de la masa todas las donaciones (¡ue hizo ('11 vida el causante. :0. por el hecho ele 'iue un acto aparezca. 10:0. Es claro.". creemos que no deben computarse las donaciones cuando los bienes objetos de ellas :0. pues. es la ele si deben ser computadas las clonaciones cuando.-Otra cuestión que puede presentarse. queda siempre á lo.11 nombre"? es esta una solución que se liga uecesariamentral principio que admitiremos. '1"" tratándose de actos á títnlo oneroso. aplicando los principios (Iue rigen esa materia. sin culpa del donatario ó de los terceros detentadores lí. los bienes objeto de ellas hayan vuelto al patrimonio del causante. permaneciendo la cosa en poder LXXXIX. herederos la acción de simulación. para probar la simulación podrán recurrir quier medio de prueba. ahora r:deben excluirse aquellas donaciones en que los bienes donados se hall destruido. por virtud por eso ele una simulación. como lío título oneroso ¿deja de ser en realidad una donación? es. evidente.-lfll- bien. De acuerdo con ese principio. ('011 posteridad. también. herederos á cualque.(' hayan destruirlo por modo caso fortuito.

La hipótesis puede subdividirse en dos casos bien diversos: 1.0 La donación en cuya virtud se produce el reingreso de los bienes es hecha. salieron de él bienes (j\H> de otro modo se encontrarían en él: es cierto que esos bienes han vuelto: pero no puede decirse que con eso se haya compen- sarlo la primitiva disminución. 2. desde que el reingreso de ellos: siendo por un título oneroso. las donaciones á su vez recibe. Pero. si lo (Jne se busca es la determinación do lo (1'le hubiera constituido la fortuna del f1'H~ causante.-lñ2- ni siquiera se discute cuando las cosas han reingresado á título oneroso: la donación existió: hubo una disminución del patrimonio. sl-'gún l¡ne. en cambio. sino hu hiera hecho donaciones. cuando se trata de un reingreso l\ título gratuito: se ha disentido si la donación debe computarse. habrá exigido la entrega de una prestación. no por el primitivo donatario: sinó por un tercero: este caso nos paree(' que no puede ofrecer dificultades. estén formadas por los bienes que él donó á otro. sería preciso probar algo imposible: que no se hubiera recibido la donación de ese hecho una donación á tercero si á su vez no se hubiera otra persona. o El reingreso de los bienes se produce por virtud de . para admitirlo. no vemos por qué deba distinguirse. no debe tomarse en consideración el hecho de fJue los bienes que se reciben sean los mismos que antes se donaron á otra persona.

para apartarse de la. IIn Por una parte cit a (PW argumento de carácter puramente moral. poniue una vez se toma cuenta el bien. donación lJue se recibe de la misma per~ona á quien Sí' se donaron esos bienes. No parlamento de los antiguos escri- entraremos ~ analizar los argumentos del ilustre 110 jurisconsulto. Es eu este caso qlle la discusión ha producido. Demolombe (1) sostiene 'lile e11 este ('aSO ()lW no deben computarse los bienes Sl~ donaron. es el redor de dtÍlt que se hizo por PI causante. pero lim-emos 11l'C'sl'lIte que en ellos toda la encontramos precisión y IClgil'il que caracterizan e-u general las opiniones de Demolombe. . al ('U determinar el valor líquido do la hf'111/(( dOI/((- rencia y en la otra lo que so toma. regla. sin 1111 pn'ol:nparse para nada si el objeto de ella es hieu (pIe ha vuelto á ingresar al patrimonio. se necesita IIn tr-xto IJlle no existe y no basta una razóu de moral. y llaman tÍ eso uu feuónu-uo de milagrosa multiplicación. ley ordena <Igrpgar el valor oe las donaciones (iue hizo el causante y que.-153111111. queriendo olvidar qlle no es el bien lo que se computa dos veces. no cree- mos tenga fuerza contra un muuduto de la ley: enseguida insiste en esta observación: en que un mismo bien Sf' computa dos veces. también olvida (PW bien cualquiera: y por la. el es otro último. aceptando Pro- la jurisprudencia establecida por el venza y contra la opinión general de tores de Derecho y demás tribunales.

En nuestra legislacilin tenemos texto ex preso: el art. para agregarlo al de los bienes liquides de la herencia. si lo que se busca es rr-coust. XC. aceptando la opinión que 110 Durauton sos- tuvo en Derecho Francés..Jlill:¿ dir-o: « Al ralor liquido dt.¿.¿ dd Clidigo Francés.ículo !). pue~. . los hit.. allllljue disentimos del sabio escritor: en Imanto creernos I!ue e l principio general no permite tampoco excepciones dentro de su aplicación al caso. sino .). qUf' hay por qué no compu- tar esas donaciones. obliga tÍ cousiderur.. nuestro Código. En efecto.itu ir fict. ('s necesario determinar el momento en (plP dr-ben considerarse psos bienes para hacer el cál- culo de sil valor.d 1ll0lllPIÜO de la donación. apartán- dose de lo 'Ine dispone el art.ículo .iciarnente el patrimonio (pie hubiera tenido 1·1 causante si dente (JlW 110 hubiera hecho donaciones. L1\(~~o.-1f>4nl"l'('1I10~.-·I-lelllo~ didlO (PW debe calcularse el valor de las donaciones. no pi momento dI' la muerte del causante. como «l valor de bienes que se donan puede haber variado.lIt's hereditario« st' arll't'!lal'lÍ el 'l'!" truia u la» danacioue« ril'l nusnu) tentador al til'lIljJo I'/l 1///1' la» hizo. es algo evif'S ninguna fórmula más exacta (pie la del Dore- cho Francés: cousiderar pI ost ado de los hienes en el momento .. ¿Tiene razlin de ser la innovación (h: nuestro Código? Creernos mente 'l1IP- no Y que se ha hecho mal al copiar textualartículo correspoudiente del pro- J¡IS palabras del yecto de Barda Goyena. Pero.

1'11 '1111' .. Hin embargo..·-]5. lmes cabían otros medios de obtener el mismo resultado. tenemos texto I'xpn':-. En cambio.p estado. hnv '[111' si hay II1~al' dr-tr-rmiuar monto d<' .u. lo 'lue los bienes donados valían cuando se donaron.XCI. pal"a suhor 1'\ XCII. no la creemos suficiente para fundar la modificación. I'.u drlas libora lidudos dr-l In porr-ión dispouihl«. la Iijacióu dI' la linea dI' II'~ítill\ll I'''. IIII:l simpl« opernr ión 1I1'itlllt'til'lI. . desde el momento de la donacióu. Iorxosos.\HIO.1"I1l10 y los 11I'l"l'd1'1"0.Y el vu ior 'lue le:-. corresponderia. en cambio surge de las palabras de la ley una excelente consecuencia 11ue tendremos ocasión de considerar.Y PS indudable. sino lo Ilue valen en ese momento.H"'i.·.hll'('i(·. seguramente. Fornuuln la musu. los bienes donados pueden haber cambiado de estado . Sen'ió" quinfa :-k~I. ~r es.:)- de la donación . por lo mismo.<' d"II(' t!'IW\' <'11 vistn 1'1 ¡:?. según (':-.'. lo Ilue puede decirse IJlte hay dp menos en el momento ele la muerte del causante. In .o y debemos respetarlo: si él es malo. En efecto. Detr-rmiundn . si es esa consideración la Ilue se 11<\ tenido en vista al redactar ('1 artículo. no es. hasta la muerte del donante.. que el estado IJlle se dehe cóusiderur para hacer el cálculo ('S sólameute aquel lJue tenían al hacerse la donación. 'lile para nada intervienen en la reduc- ción de las donaciones los frutos ó intereses que los bienes donados hayan producido al donatario. Hea como fuere. en el momento de la muerte del causante...

lo hay aseen- diente.aaa aa pi-sos.lilili. Habrá. Es c-laro !JIW ddw considerarse la calidad de los herederos dl'sd. si supusiéramos (lile la formación de la masa nos da IIn valor de toÜ. si s('. .OOO pesos y la porción disponible de sos. qne formar una masa de las liberalidades del causante.icu lo Hlill-l. todo se reducirá ¡Í. ver si las liberalidades de pste exceden ó no de la )Jue~. el 'ple tenían las donaciones cuando las hizo. Determinada esa masa.XC\'. --Agregado al valor líquido de los bienes ¡í Sil muerte el qu~ dejó causante. la fijación de la legítima de los herederos y de la porción disponible.OOO pesos.lili pesos y la porción disponible oe aa. será la legítima de tili. . En efecto. en el momento de Sil muerte. según la linea .-156"'1II"alll." grado. la legítima «amhia. salvo el error que implica el momento 'lile la If'Y considera para calcular ese valor. si hay hijos. In II'~ilillla d" los IlPl'edel'os:" - xcr!.1¡"polI¡"h<J 0-' XCIX. . lu legítima será de HO. -Dderminada la porción disponible del tostador. (~lIé libcrn lidudes se imputan li . de acuerdo COIl ~Ü.. El "I\SO especia l del urt.Xt Tl I. XCI.v reputa hubiera constituido el patrimonio del causante. 'lile. y..~ forzosos. Qué donaciones SOIl imputables i.ículo :3ó~)3."l'aliolad"". no afectada por las liberalidades del causante.'.OOO pe- el art. no es difícil saber si la legítima ha sido (. XCII. et c. E" IIlIa "II""lilÍlI 1II'('\'ia la dI' la iuiputuvión d" ""11" 1¡1. . es una simple operación aritmética. tenemos lo (lile la Ip. la porrion . Así. porción disponible.

libera- lidades del causante deben avaluarse para contestar si 1. . partida. sobre el carácter de las liberalidades. 110 todas 111:-. es axiomático 'lile mal puede hablarse de imputación ¡í la legítima. . .-1.\ afectación existe por virtud de ellas. Lo que hemos dicho antes.0 Las donaciones hechas á parientes 'l\W reunen por su línea y grado las condir-ioues necesarias para ser herf'deros en el caso que SP SUpOIH'. En efecto. () son excluidos dp ella por virtud de su indignidad ó de una desheredación.Veamos. una operación previa 'l\W tiene especial importancia.Hay: sin embargo. pero 'lup renuncian á la sucesión. tales lHWSOllllS no tieueu If'gí- . cuenta df' lo que á los herederos corresponde corno legit ima y otras que son disposiciones de la porción disponible. PIIPS hay liberalida- des (Iue deben considerarse como un adelanto á. como consecuencia de est e punto dt. resolver cuales deben imputarse á la porción disponible y cuales á la porcióu }('gítima del heredero. libl'l'o- lidade s. para la situación qne nosotros' examinamos. nos permitirá. Es esta operación previa la glH-~ se líamil imp"f(feiríll d" lo . cuales se imputarán á la porción disponible: 1.0 Las donaciones l]1Il" f'1 causante huhiera hecho á pf'r- sanas extrañas á la SUCl"SiÓll: la razón es de evidencia: desde que tales personas no tienen una porc-ión legítima. EII efecto. XCIV. 2.')7- XCIII.

¡. contra la presnuciún 'lue establece el artículo 3471i. entre vivos. y eu tal caso. será de aplicación el art. deben imputarse á la porciéu legítima de un Serán las donaciones cláusula de mejora. la rlispeusa de la colación sólo puede hacerse ClI el testamento. .1 sentido jurídico dp.lidades hechas á los herederos qne son llamados á la sncesióu forzo:-:a'y aceptan. la tienen: y por lo tanto. tales persouas deben colocarse en la misma situación (lue las hechas á extraños.-1:. según el art. en .J." Las lilx-rn. las liberalidades fllle se han hecho á.ículo i347G..J.. el can- -aute puede donar.ícnlo ¡HH. (1'11' 1111 eousirlera tales donaciones como anticipo de la cuota correspondiente al heredero forzoso. hay (lne admitir qne él ha querido mejorarlo «on relación it SIlS coherederos y también debe colocarse esa donación en condiciones iguales á las hechas en favor de un extraño.8- tima.-Hemos visto qué donaciones se imputan á la porción disponible. estableciendo expresamente qne la donación se estahleoc con dispensa de la colación. XCV. por excepción. siempre que se hubieran hecho con cláusula de mejora: en efecto. es fácil saber cuales heredero. hecha á favor de un heredero forzoso se considera como una anticipación de su porción hereditaria. desde (IIle sólo 10:-: herederos. Observaremos qne. dI' 'lile toda donación. hechas á un heredero forzoso si u En tal caso.la palabra.

1'01' sin admitir prueba en contra.IOS la solución de el valor de esos la ley. IIne si en algúlI caso la presunción de ~ratnidad podía teru-r mejora tiene razón de ser.no resulta. por la. adopta el término medio é imputa « tales li beralidades ¡í la porción disponible. no es esa . indulgencia de ('sta presunciúu de mejora. no pudiendo admitir la prueba en contra de sus presunciones. en algún caso. la puede llegar ¡í ser excesivumeut« presunción de la ley rigurosa. lo <¡ne la presuuciún dI' de rigor l » Agregaremos. los bienes (Ine ellos reciben los herederos forzosos. sienta. al pie de la letra. atenuando así. del mismo raciocinio <¡lIe la Il'Y emplea para prpsumir la gratllidad eu esos actos? Indudablemente: si la . á caso. embargo. respecto de determinados actos. (. Ahora. en esta parte. como dice Demolombe. por tratarse de un acto verdaderamente oneroso: la ley. parece <¡ne debieran.-I<:l artículo ¡j(j04. es en este: eu dedo. t. imputarse ¡í porción legítima. la presunción de qne ellos 8011 verdaderas donaciones. Sigue.-15!-l- XCVI.Qué razones tiene la ley para establecer esta desviación 011 la aplicación de los principios'? Los escritores franceses (1) han dado esa razón: es indudable <¡ne. pnes el articulo Hlj04: dice C}lU" bienes será imputado sobre la porción disponible del cansante. al articulo !IIH del Código Francés. Sil no habiendo cláusula expresa de mejora. como toda otra liberalidad hecha á SÍ1~ 1111 heredero forzoso.

Solución df'1 nrt íeulo HfiOH. siendo (. pues. en tal caso. rn lidndes se imputan ÍI la oión eu eso>l l'asos dudoso.. son de imposible e) casi imposible valuación: tal sucede en el legado de usufructo hecho por una persona (¡ne deja á sus hijos la mula propiedad de los bienes.. Caso del legado de usufructo ó renta vita licia. SnIAllJo.'¡ usufructo un dl'I'pcho .. Si lo f'Stll..-· Li br-ra lidudes cuvu valuneióu es imposible por su nnturnlr-za mi. le~ado de 111 milla lihe- el.. la ley....i--Bisteinas presentarlos pllra resol\"C'rlo.-XCIX.i-Solueión en nuestro Derechn.-160- ley reputa gratuitos esos actos. para decir si está .-XCVJII. Resuelta la cuestión de' la imputación.No hasta haber resuelto qué liberalidades dehen imputarse á la porción disponible. y sabemos '(\ti'. precisamente. por virtud de su naturaleza misma. hahrÍl lugar ÍI la acción de reducción.í no afectada la. debe ser consecuente consigo misma. es porque entiende que se ha. XCVJI. Caso (Ipl propiedad. ¿ccímo decir. Dificultudo» que el artículo I('~ítima afioa puede ofrecer 1(llé en su aplicación práctica.ma.Sistf'mas presentados para resolverla. querido mejorar al heredero mediante una simulación de acto oneroso. .C. Difi('ultad que p"esentn el urt iculo )\l¡O:I.-XCVlI. todavía pueden presentarse difieulta<le. legítima.. Sahiemlo y cómo se resuelve la valundeterminar si 111 legítima estÍl afectuda. En «fecto.. si ese usuIructo legado importa c') no una cantidad qne exceda de> la porción disponible? para ello se necesitaría la valuación dc" dClJ'(·dlO.i--Holucionos. y l'sto por la sencilla razón de (¡ue hay ciertas liberalirlades «¡nI'. es fÍleil ClI.

las soluciones qne demos le son aplica bles.ima importa. dejando el usufructo á los hel:ederos forzosos. Ante la dificultad de hecho. y eu consecuencía. <¡ne está representado por los frutos qne bien. que la pretendida indemnización es suficiente. haciendo presente t¡ne. desde qne de su duración depende su valor.Cluiéll puede asegurar. cual es ese valor. se han propuesto para resolver el caso tres sistemas: ( 1 ) 1. mal puede saberse cuanto durará. Este sistema nos parec!' inaceptable. .Empezaremos ocupándonos del caso de 11'gado de usufructo.0 El heredero debe cumplir el legado de usufructo desde qne. en el terreno de la doctrina y dentro del texto legal. XCVIII. en efecto. encuentra una indemnización á la r('stricción que el usufructo constituido sobre los bienes comprendidos en su legít. de determinar el monto del valor del usufructo. .-1Ii1- que en su existencia misma está subordinado lÍ la vida de su titular. en la linda propiedad que 1(' queda sobre la porción disponible. periódicamente da t'l y lo que pasa con el legado de usufructo pasa en el caso de legado de renta vitalicia. pues evita la dificultad arbitrariamente i. <'1 de la nuda propiedad. por ser absolntamente idéntico el caso de legado de renta vitalicia.

dI" abandouar!e al legatario en plena propiedad la porción disponible. En este sistema. se considera como dos cosas independientes la nuda propiedad y el usufructo. y se argumenta así: df\ la nnda propiedad no se ha dispuesto. a. como dice Laurent. La arbitrariedad de la solución es evidente. Este sistema.()digo.-Hi2- 2. y sin embargo. Es este el sistema adoptado por todos los escritores franceses modernos y por el Código Francés en su art ícnlo !H7. (). Iwro también es cierto que. el usufructo lpgado debe reducirse á esos Iímites. hiere el derecho del disponente: en efecto: es cierto que la disposición del usufructo de todos los bienes podría afectar la legít ima. se reduce una disposición del causante. queda la nuda propiedad dI" la porción disponible aprovechando al heredero. de donde resulta una situación curiosa. luego. O El heredero tiene opción para cumplir el legado en la forma establecida por el testador. sólo ha podido disponerse de 1. si se rtlduee á los bieues de la porción disponible. también udhio re . Nuestro (. en el art. e)muy favorable á los reservatarios. quedándole por otra parte al heredero la nuda propiedad de la porción disponible. en caso que 11" parezca excesivo. éste recibe un exceso sobre su legítima.íeulo aliOa. 0 El usufructo If'!gado debp reducirse á los bipnes de la porción disponible. en cuanto al usufructo." porción disponible. para nada debe hablarse de ella. luego.

. dentro del sistema legal. . . pues. en c-uanto el heredero ('1 cumple el legado C') le entrega la porción disponible. en cuaut o éste tiene.'lición testamen- taria es de u/twmlrlteto ó di! u u« reui« citalici«. ('u. una disposición irreprochable en principio.0. Se consulta el interés del heredero.'/oca/o)' exceda la cantidad c!i.r entonces. y son: el interés del heredero. Se consulta el interés del legatario.'1ponib!e pOI' el testtulor. porque Cl bien Sp «nt rega al legatario . Por último. puedes cumplir la disposición tal cual ha sirlo r-stablerida. su porción legitima. XCIX. y entonces la ley le dice: () tienes la creencia eh> que el legado de usufructo afecta tu legítima.Sin embargo. ¿ }4~s exacta la solucióu legal ~ A!'i lo creernos. si lo prefieres. (lue es todo lo que un legatario puede pretender. ó d ('Idl'('!/aI' al /wl/('/iciac!o la caut idtu! disjJollilJ!e». porque ella el~ consulta los tres puntos . el del legatario y el respeto á la voluntad del causante.-"ista lJue deben tenerse pre- sente.1 usufructo como él lo había querido (') bien se le entrega todo aquello (¡ue.'1 t('mlrd/t opciáu ti ejecutar la c!i. podía haberle dejado. 10. en principio derecho 11. y entonces quedas libre con entregar la propiedad plena de la porción disponible (') crees que no excede de ésta. tal como está redactado el ar- . testtnneutaria. se respeta la voluntad del causante en los límites (Iue la misma ley seüalu á sus facultades dispositivas.'lpo. herederos leglti1llo.'lÍl"itJ".-lIi3- á este último sistema al decir: «Si la di"~po. Tenemos.

Tres opiniones se han sostenido en Derecho Francés: 1. que para que el heredero tenga la opción... CUYO EJ.. reproducen en nnestro Dere- cho la cuestión de saber cómo deben entenderse y si ellas significan. . qne la opción sello corresponde al heredero cuando el valor del usufructo (l renta vitalicia excede de la porción disponible. copiadas del ar- t ículo 917 del Código Francés.ículo 'l(jOB.E pon y estas valabras últimas. sin embargo. TESTADOR . (pIe repnta imposible ¿ cómo lo exigiría para poder ejercer la opción? (1) L~urcnt-T XlI-N.tt(l'ttcto Ó «Si 1t11ll de renta vitalicia. Efectivamente. (1) Tal sistema parece á la mayoría de los escritores inadmisible: significaría.. traer la misma dificultad (iue el artícnlo trata de hacer desaparecer.<. la opción del art ículo sería simplemente absurda. Si para qne el heredero tenga esa opción es necesario el cálculo del valor de la liberalidad. » VALOR EXCEDA LA PORCIÓX DISI'ONIBJ. hecho ese cálculo./\ Qne lo (pIe el artículo quiere decir es. ponIue si la misma II'Y crea el derecho de opción para evitar el cálculo de ose valor.\!. el artículo 360H dice: la disposicion testamentaria e» de un tt. si la solución del artículo es fundada. esa opción qne se da al heredero debía tenerla éste en todos los casos. como aparentemente resulta. presenta dificultad seria. según ellos.11. corno hemos visto.. quiere decir qne. debe previamente probar que el valor del usufructo ó renta vitalicia excede de la porción disponible.Hl4- t.

-lG5-

2. 0 Una segunda opinión (1) sostiene que el heredero, en todos los casos, tiene el derecho de opción y que, cuando la ley habla de calor que exceda la porción disponible, no pretende, seguramente, el cálculo exacto de ese valor, que es lo que justamente trata de evitar en el artículo, sinó que se refiere á lo que al respecto juzgue el heredero mismo. Esta opinión, que
ciel~tíficamente

es exacta, parece,

se dice, algo violenta en el sentido de que no explica las palabras que la ley emplea. Sería correctísima si el C(')digo dijese, como el proyecto de Garda Goyena, «cuando en
opinión del heredero e.cceda su ralor de la porción disponible». No es completamente satisfactoria ante nuestro ar-

tículo 3603. 3.0 Una última opinión, aceptada por la mayoría de los escritores, entre otros por Mourlon, Demolombe, Marcadé, etc .. sostiene que el artículo en general da la libre opción al heredero y que las palabras
«(;U.'I0

ralor exceda de la ]Jor-

eián di.o;poni"'(}» sólo implican exceptuar un caso: aquel en
que el usufructo estuviera establecido sobre bienes cuyo valor no exceda de la porción disponible, excepción que se explica porque en tal caso ¡.cómo pretender que ese usufructo, que nunca puede valer tanto como la propiedad plena de los bienes sobre los cuales se establece, excede, sin embargo, la, porción disponible? Entre estas tres creemos,
(t)

formas d.' explicación del

artículo,

¡\

pesar de todo, exacta la segunda, y (lue el

'l'rol,lonl: '1'. JI, N, 'll1rl.-DUI'Hnton ')', VIII. N. !Mil.

~l(jü-

móvil del legislador ha sido dejar la opción al heredero

en todos los casos. No
1l0S

parece aceptable el primer sistema, porque la

mayoría de las razones que lo fundan, y que Lanrent desarrolla brillantemente, no son aplicables á nuestro derecho, porque
SI'

refieren ¡í, las disensiones del Consejo de Estado;

y en cambio, puede en nuestro Derecho objetársele, lo mismo que en Derecho Francés, cou esta gran razón: que esa interpretación está reñida
COIl

el fundamento mismo del ar-

tículo. Observaremos, siu embargo, que si se acepta el rigorismo de entender la ley al pie de la letra, debe llegarse al sistema de Laurent, Tampoco nos satisface el último sistema, porque ni le encontramos base eu la forma de redacción del texto, ni tendría este, en todo caso, razón de ser. EIl efecto, r:para qué exceptual' del derecho (h· opción el caso en (¡ue el
usufruct» se establezca sobre hienes comprendidos en la

porción dispoui hle ? Las palabras de la ley, suponiendo, lo
que no parece ni mucho menos, que dijesen eso, serían algo inútil: porque ¿(jlu: mal puede traer pal'H el legatario el (¡ue en vez de dejarle sMo el nsnfructo, le entreguen en plena propiedad toda la porcióu disponible r El único (pIe puede resultar perjudicado es el heredero mismo, y de ese
110

debemos ocuparnos porl(lw (:1 es el único juez de su

opción. Nos queda 1<\ segllllda opinión. Sc dice, corno hemos visto, (¡ne ella es violenta en cuanto cambia el significado

-167-

de la frase

en cuestión. Creemos: sin embargo, (lue en

nuestro Derecho: descartada la primera opinión: es la segunda la que se impone como verdadera, con relación á la tercera. Es cierto: como dice Demolombe, (pIe ambas son infieles á la letra de la ley: pero en cambio, en nuestro Derecho, hay otra razón: la (Jlle da la nota, para preferir la opinión de
Dnra~ton

y Troplong.

Efectivamente: si algún valor puede darse á las notas, que no son ley, es el de antecedentes Miles para poder saber, en caso de duda, cual es la opinión que ha tenido en vista el legislador: los modelos en que se ha inspirado, etc.

y bien, si así procedemos en nuestro caso, encontraremos
que la nota del artículo a6ü3 cita á Troplong, y consecuente con la opinión de este escritor, agrega: «la disposición testamentaria, creando un usufructo y una renta vitalicia: no es reductible: pero si el heredero legitimo cree qu(' le es onerosa, tiene derecho para obligar al legatario á recibir en su lugar la cantidad de que el tostador podía disponer..... etc." y ante estas palabras ¿cabe dudar de que la opinión que ha tenido el legislador, al redactar el artículo, es la que da la opción, en todos los casos, al heredero? (1) C. -- Hemos visto cómo resuelve la }{'Y el caso de legado de usufructo r> de renta vitalicia, á los que debe agregarse, como se comprende, el legado de un derecho de

-168-

uso .Y habitación. I':n cambio. nuestra ley, reincidiendo en tilia falta del Código Francés, no resuelve el caso contrario al del artículo HG03: el de un legado de nuda propiodad, dejando al heredero el usufructo ó una renta vitalicia pagadera, por el legatario. Aquí, lo mismo que en el caso (lue prevé directamente el artículo 31i03, se trata de un legado cuyo valor, dependiendo de un hecho tan incierto en cuanto á su producción, como es la muerte del legatario, es de imposible valuacióu. Ahora, ¿ cómo resol ver la cuestión r En Derecho Francés, á falta de un texto expreso, se han sostenido las mis-

mas tres opiniones que, sobre el caso que

prevé la ley, No uos

existían antes de que esta resolviera la cuestión.

detendremos en repeticiones inútiles, porque nuestra solución no puede ser otra que la qHe

aa

el artículo 3603 al

caso inverso: el heredero tendrá OPCi()Il, en consecuencia, para cumplir el legado tal como lo dispuso el test.arlor () para entregar en plena y libre propiedad la porción disponible.

el. - Pero si la regla del artículo
legado es sobre todos
¡')

;JliO;J

al'arecp de apli-

cación fáeil cuando hay un solo heredero y el usufructo

parto de los bienes, no habiendo

otros legados, PI caso ptwde complica rso y presentar dificultades prácticas,
I!'W

trataremos de resolver.

En primer Jugar, debemos suponer (jue haya varios herederos y entonces ¿á quién «orrespoud« la opción del ar-

Machado presenta la cuestión perfectamente: en artículo da la opción ti lo« heredero» y no tÍ primer lugar. pero no dice entrega de parte pueda dar lugar ¡í la dr-l usufructo y de la plena propiedad de nibles.. creen (¡ue es IIn der«- cho divisible. la ley dice que los herederos tienen {l opción entre ejecutar la disposición testamentaria. IX. cada uno por S\1 parte? nes He han manifestarlo por los escritores la:-< opinioDemolombe (') entre los escritores más diversas: franceses y Llereua entre nosotros. conjuntamente. según su opinión. 1'1 cada heredero. que le hiciera recibir el usufructo en parte y en parte la plena propiedad de algunos hienes? En efecto. y Machado eut. (1) la porción dispo- '1'.re indivisible y que acuerdo. al beneficiado la esa opción cantidad entregar qlH' disponible. Creemos (¡tw 1'01' nosotros..c()mo admitir una opción divisible. más (Iue su argumentación es decisiva. cada heredero. la opción que da la ley ti los herederos. sostienen opción todos 10:-< herederos deben ponerse dI' Dura ntou sostiene la 110 verdadera tesis. N. Otros escritores. é independientemente de Ta actitud (¡tH~ asuman los demás. posibilidad ponible () el legado d(~ recibir ó la porción dis1'01' de usufructo y lo tanto (. .-169ticulo 3GOH? (/t todos. ~r . y en segundo lugar. hacer abaudono de la porción clis- ponible. corno que la Duranton. en cambio. podrá cumplir el legado Ó. crea [><\1'a el legatario la. e) á.

Ahora (. En efecto. Cuando la situación se complica. En tal hipótesis. debemos. porción disponible. subsiste. ( I j cree que la afirmativa impone.-170- Hemos supuesto el caso en clue el legado de usufructo se haya hecho habiendo varios herederos. en nuestro en- tender. sean todos ellos de usufructo. pues. éllos siempre podrían.debe entenderse que la entrega de la propiedad de los bienes disponibles está sometida á la misma condición ~ SI' !\Iachado. agregando que no le satisfacen las razones que Demolombe da en contra. resolver la hipótesis en (Iue se hayan dejado varios legados. presentaría dificultad eu Nos parece IIlH:' el caso no cuanto á los herederos. Otra cuestión interesante. es el clue se refiere al fin que se propone el mismo texto legal. y ese lo examina dr-rnasiudo ligeramente el . por parte de los herederos. es indudable (Iue el derecho de opción. si creen (Ine el legado de usufructo excede de la porción disponible. es cuando se considera la situación con relación á los legatarios en cuanto á la reducción. el argumento decisivo. es la que se presenta cuando el legado de usufructo se ha hecho bajo una condición resolutoria. entregar esta al legatario. también. entregar en plena propiedad la. Observaremos que el análisis (Iue hace de la argumentación de Demolombe es incomJl~eto. Examinaremos el punto más adelante. entre nosotros. sean los demás de bienes en plena propiedad. pueden.

y es el llue la condición se cumpla ó no se cumpla. del legado. liue por su misma voluntad se han creado: . como dice Dernolombe. l') r-on relación á los cole- gatarios. Veamos ¿qué es lo (lue la ley se propone en el artículo H(j03~ es claro que evitar la dificultad de valuación á (lue da lugar la naturaleza aleatoria. nos parece <lúe se impone el dar á la situación. es por eso que la ley. decisivas: 110 quiere decir esto que aceptemos la solución de Demolombe y que crearnos Ilue en todos los casos la entrega de la porción disponible es en plena é irrevocable propiedad. le deja elegir. para resolverla exactamente. lo hace juez de la situación. lple le conviene más entregar la porción disponible. es que deben distinguirse en la hipótesis. ¡No! la opinión más exacta. y entonces. }<~s él el que. si bien tiene que considerar otro elemento aleatorio. ni con mucho. l~ juzgando que el usufructo puede durar tantos MIOS. Cree á pesar de todo. la solución t:'s ídéntica: es el heredero el (lIle juzga.con qué derecho pretendería invocar un hecho Illle él tuvo en cuenta ó debió tenerlo al menos? Admitir tal cosa sería crearle una situación admirable. En nuestro caso. según que se considere la situación con relación á los herederos llue hicieron la entrega de la porción disponible. Creemos Ilue las razones llue da Machado no son.a plena propiedad de los bienes.-171- doctor Machado. cuando la condición posteriormente se cumple (. en nuestro entender. cuantos prefiere dar l. diríamos. l<~\l cuanto á los herederos.

con relación á los colegatarios. no ha dejado de estar sometido á la condición resolutoria. _. pues. En cambio. todo se reduce fío una operación aritmétiea: sumar las liberalidndes y ('omparar pI resultado . Por último. creemos (lue la porción disponible ha. debe considerarse que el legado.-172- el carácter ele definitiva. la porción disponible ha pasado al legatario sin discusión alguna posible. por el hecho de entregar el heredero la porción disponible. pueden presentarse. En efecto (. tanto cuando se trata de un legado. que el efecto retroactivo de la condición resolutoria hace que nunca 'haya existido? ¿. una cuota-parte de la herencia-e-deja ele ser legatario particular en cuanto á las (leudas de la sucesión. como cuando se trata de una donación de usufructo ó renta vitalicia. es decir. Hesl'cdo á éllos. Hemos resuelto las dificultades (Iue en cuanto á la valuación de las liberalidades pueden presentarse.cómo hacer (lue los colegatarios puedan sufrir la existencia de un legado. (jII. pasado al legatario del usufructo con la misma condición llue tenía éste. Después de ello.cómo puede exigírseles 'lue sigan sufriendo una reducción (lue les impuso no ha existido? En UlI legado que ahora resulta este caso. haremos dos observaciones: la primera es que no por el hecho de que reciba el legatario la porción disponible. que los casos que prevé el artículo :Jll()(j. cuando se considera la situación con relación á los colegatarios. la segunda es.

lugar si no. toda!' ([lw las liberalidades del causante !'c cumplirán.-173COll la porción disponible. habrá. desde {t dejan salvo la legítima de los herederos. Si las liberalidades exceden de tÍ rednccióu : la porción disponible. .

por su sola voluntad. ~Iétodo que seguimos en esta materia.\"a douación deljC' reduc irso. 3. ('u.i-de las donaciones eondieionales.. Caso que vamos s(~ Ú considerar en la sección primera.. .c-C'V.~ \'ERH'J('A LA HEnUrrI(I:s' LIUEHALInAIlES IlEL rAUSANTF. es insolvente. .. '1U<' los bienes comprendidos en la donación reducirse han perecido sin culpa del donatario. Il}o~ LAS S('cción primera SnL\ltlo-CIlJ.-CVJIl. otro orden para la reducción llf" las donaciones 'IUf" CTIL--Nos parecf' IIlle. Caso tcstador fijar.CAPÍTULO QCINTO ~~X' Ql'E ~.En qué orden lo explican. debernos distin~\lir I()~ 1I1lf' eres casos pueden presentarse y son: 1. para explicar ordenadamente la materia C)np trntamos.° El causante hizo donaciones en "ida y á la vez. Caso en r-l donatario.('1'11110 \"prifica la reducción de las donaciones? Principio fundamental. se fija \n fecha dc las que debe Razones que ('aso en 'I1If" donnciones':'-CVI. .-CIV.° El causante sólo ha hecho legados.Puetle el hizo en vida':' ('IX.-CVJI. Caso dC' las donaciones entre CSP0>lOS. . el testamento ha hecho legados.° El causante sólo ha hecho donaciones..-CX. 2.

Empezaremos por ocuparnos en esta sección del primer caso para desarrollar en las dos signientes las otras dos hipótesis. determinada en la forma que hemos indicado en el capítulo anterior.. en primer lugar. expone cuatro argu- mentos que no nos parece difícil refutar. á falta de texto expreso. Entre los escritores argentinos se ha suscitado. admiten que el sistema. una divergencia completa eh. CIV. donaciones? Es esto fundando esta opinión. para.-Si habiendo hecho varias donaciones en vida el causante. Segovia (1). perjudicar á los donatarios estundo el prorrateo establecido . sin tener para nada en cuenta la época en que se hizo la donación. otros. al respecto. como Segovia y Llerena. Dice. según f'l cual las donaciones se reducen por orden de fechas y empexanrlo por las últimas. Ahora ¿en qué orden deben ser reducidas esas lo que debemos ante todo resolver. debe ser el reducir la!'! donaciones á prorrata. ([110 mala fe. el valor de esas liberalidades excede de la porcióu disponible. Haremos presento ([ue trae una excepción ¡í su principio: la hipótesis en qnp se demuestre (lile las donaciones posteriores han sido hechas de anteriores. opiniones y así. mientras Machado sostiene que el sistema de nuestro Código es el mismo que establece el Código Francés. hay lugar á reducción.

pero no para saber si ella ha sido menoscabada. que sólo se reducen en segundo término? 111 En tercer lugar. Si las donar-iones y legados debieran ser juzgadas con el mismo criterio ¿por qué después las se reducen antes los legados y sólo los legados: donaciones? de eso resulta que hay en las por qué habría de aplicarse el mismo donaciones algo esencialmente distinto de luego. Hay en ello una petición de principio evidente. hay en esto también un error craso: se toma en cuenta el momento de la muerte para saber á cuanto asciende la legítima. (lue quiere establecerse. En segnJl(lo lugar. se dice.-17fl- para la reducción de douacioues. entre los legados. que se reducen primero y las donaciones. tple tanto está menoscabada la legítima por las donaciones anteriores como por las posteriores. ¿por qué se distingue. se dice. ya (lue 110 se atiende al momento de hacerlas. eso importaría considerar todas las liberalidades como hechas en el momento de la muerte y entonces. No vernos los legados COll impone para las esa claridad el por qué de identidad de situaciones. sino al de la muerte del causante. Francamente. ()ue el sistema de la reducción á prorrata no ofrece tantas dificultades como el (IU(' tiene en 'menta el orden de fechas. no vemos lo . en cuanto al orden de redncción. no vemos principio en cuanto al orden de la reducción.

. desde IItW lit ley prohibe las donaciones en <¡ue dependa.no seria una excepción del principio t>1 prorrateo en la reducción (le las donaciones'? Es indudable. en nuestra opinión. Las razones en IIne fundamos el principio son: 1. Ahora bien. á falta de texto expreso. empezando por las últimas. para. según el cual las donaciones sólo pueden revocarse en los casos (¡ue pasa á enumerar. se presenta la posibilidad de l¡ne haya habido buena fe . . haciendo donaciones posteriores que excedieran lle la porción disponible. el único orden científico y jurídico Cine clebe adoptarse.H. pues el donante tendría el medio. pnes. por efecto . simplemente.-177- que se quiere decir l) al menos donde está esa ventaja dl' que se habla.Y se invoca la equidad en favor del prorrateo. La regla es. convencerse de lo infundada CIne es esa distinción entre la buena y la mala fe en este caso.J. sinó.. la irrevocabilidad y entre las excepciones no se comprende la mauifestacióu de voluntad eu contrario. Basta recordar que el. si la legítima está ó no afectada. es el (p1e establece el artícnlo U2Bdel C()di~o Francés: la reducción de las donaciones se hace por orden de fecha. del donante el dejarlas sin efecto. Por último. Como se ve claramente de lo expnesto.0 En la regla fundamental del artículo 18. materia de reducción la ley no distingue entre buena l') maja fe. de revocar.

·_·t7R-

de la reducción, y al menos en parte, las donaciones anteriores. (1) 2. 0 En que los hechos mismos imponen esa solución. En efecto, si suponemos (ple la donación más antigna no excede de la. porción disponible. resulta que, cuando el causante la hizo, obraba dentro de los límites de su derecho: daba lo que podía ciar: luego, esa. donación no es lo (pIe ha afectado la legítima: ahora, si posteriormente se hizo otra donación inoficiosa .Y hay lugar ¡í reducción, ¿por qué habrían de pe:,;a.r sus consecuencias sobre el primer donatario? eV.-Pero si la fecha en que la donación se hizo es de vital importancia para establecer el orden de la redueeión, es claro que la fijación cle esa fecha también lo es. ¿Qué debe entenderse por fecha de una donación? es claro qne el momento eu qne la donación queda perfecta
y produce todos
« Para

SIlS

efectos legales. El art.ículo 1792 dice:
.~('}.

que la donaciáu tel/!I(( eledos legales, lit'be
('Xpl·('.~a Ó

acep-

tada por el donatario,

tdeitomente, recibiendo la

cosa donada». Luego, la verdadera fecha de la donación, no

es la del instrumento en 'lne se haga la oferta, sinó la del instrumento en qne conste la aceptación ó el momento de la aceptación tácita, á menos qne no conste en un mismo instrumento la oferta y la aceptación. El único caso que puede ofrecer dudas,
d' Lnurnnt: T. XII. X.
I~j.

f'S

el de "arias

-

Demolombc: '1'. !!J, N. ,,.;2.

-17!l-

donaciones hechas en pi mismo día: creernos (11H' si se ha indicado eh,
IUl

modo auténtico la. hora, dellP tenerse eu

cuenta esta y si no, elebe hacerse la división á. prorrata. En cuanto cí varias donaciones hechas melito, 1I0s parece (lue si el causante
1'11 110

un mismo iustruha iurlioado

orden de preferencias el prorrateo se impone. CVI.--Dijimos ¡í, su tiempo las donaciones eut ro
e~­

fiU('

posm: son computables y rerlnct ibles á. la par <¡ne las demás donaciones, sin distinguir según
Sil

efecto fuera iume-

rliato (í para después de la muerte, Creernos. también, (¡ue

tampoco debe distinguirse en cuanto

~t

la fecha:

110

seria

esta la de la muerto del causante en las del último tipo,

sinó fjne, para todas ellas, lo sería la de las capitulaciones
matrimoniales en qlle
SI'

hicieron. «n

CVII.--.'l'ambién e-studiamos anteriormente pi caso

qlle los bienes donados han perecido eu manos del donante. Cuando haya dolo (') culpa, es claro flne sobre ?l deben ppsal' sus oonsecuencias: tales donaciones deben computarse en la masa que servirá. para determinar la porc-ión disponible y, (lar lo tanto, deben tenerse en cuenta en In reducción. En cambio, cuando la perdida ha ocnrrido por
110

caso fortuito, la solución

puede ser igual, En efecto:

hemos ya cousiderndo al donante, al tratar de la (lreserip-

ción de la acción, como un

poseedor de mala fe ; ahora

bien, <:'.1 poseedor dI' mala fe responde del caso fortuito,

-lRO-

salvo cuando él se hubiera producido también estando la cosa en poder del propietario. En el caso contrario, pues, él no estará obligado. Producida la reducción, entonces, si tal donación se computase, no teniendo acción contra él el heredero, resultará que se dejaría en la legítima del heredero un bien que en realidad no recibiría, ni en especie ni en forma de indemnización. Luego, no se le completa su legítima. Tal donación, nos parece que no debe computarse en la masa y no sólo por esa razón, sino también por otra de lógica que expusimos en otra parte. Y en consecuencia, si no se computa, no debe tenerse en cuenta al hacer la reducción ; se pasará sobre ella como si no hubiera existido.

La pérdida vendrá á pesar sobre todos; legatarios, donatarios y herederos. CVIlI.-Pero llegamos á un caso verdaderamente excepcional y que ha dado lugar á largas discusiones y á los pareceres más diversos entre los escritores. Nos referimos al caso en lIue nno de los donatarios resulte insolvente. Si esa insolvencia es posterior á la muerte, no cabe duda de que ella pesará sobre los herederos; pero si la situación existía ya antes de la apertura de la sucesión (.debe

computarse la donación hecha al insolvente? diversas soluciones se han propuesto. Para Laurent, ( 1 ) la opinión de Lernaitre es la exacta i según élla, esa insolvencia debe pesar sobre el heredero,

-181-

la donación cle1>(' computarse: insolvente

¡)

no, para el caso

es igual. Esta opinión se funda en el rigor del texto legal: si se trata oe formar la masa de bienes que el causante hubiera tenido á su muerte si no hubiera hecho donaciones ¿cómo no computar los bienes donados á un insolvente?
loá caso no salieron riel patrimonio del causante?

Esta solución se critica por los. escritores que defienden las otras, fundándose en la situación dura que resultaría para los herederos. En efecto, solo se consulta una faz de la cuestión, la de la irrevocabilidad de las donaciones, y se dice: la donación anterior no era inoficiosa al hacerse ¿cómo puede resultado después, por la sencilla razón de (Iue un donatario posterior sea insolvente? Pero se olvida otro punto de vista, que debe tenerse en cuenta, el que la legítima debe integrarse verdaderamente y no con dereehos ilusorios. Se olvida que, sobre la irrevocabilidad do las donaciones. debe primar el sistema legitimario. Supongamos un caso: el causante deja pesos 60.000; hizo en vida dos donaciones. primero una rle pesos 20.000 lí Prlmus, después otra oe pesos 20.000 lí Sectnulu»: al morir quedan hijos y Secundu« es insolvente. Regún este primer sistema se computarán las dos donaciones y resultará una masa de pesos 100.080 y, «u «ousecuencia, una porción

disponible de 20.000. Como hay clonaciones por 40.()()()pesos, hay que reducirlas; se procede por orden Of'! fechas y resulta que queda nula
(1) T. XII. N.°l!Il.

-182- la de Secutulu». V. como es la insolvencia de l deudor del causante? N o cabe término medio: ó se admite en los dos casos una solución igual ó se incurre en.000 contra un insolvente. Ahora. Un segundo sistema. X. sostenido por Aubry y Rau. argumentando como él lo hace.ieue al menos un derecho d rlla.por qué razón la donación UII que no era inoficiosa puede resultarlo por hecho tan UlI extraño al . cuando da la acción de reducción en defensa de la legítima. con Lebrun. ley quiere? Decididamente. la.I'{'I{. pero á nuestra vez replicaríamos ¿y es eso lo que se busca COII la reducción? ¿es eso lo que la. :Más aún.. pregulltamos nosotros ¿les queda. . Sólo un espíritu estrecho y oscolástioo puede entenderlo así. (1) T. podríamos decirle r. éste es insolvente: según este primer sistema. dejar al heredero un derecho irrisorio contra un insolvente. él admite Jos créditos malos 110 que deben computarse en la masa y nosotros. á esos herederos su legítima? Se heredero 110 1I0S contesta. que si el tiene la legítima t. y ahora. f~J. (2) T. nos atrevemos ¡í decir 'Iue Laurent no es (1) consecuente consigo mismo: en efecto. donación se cuenta y ¿(Iué resulta entonces? que les quedarán á. no es lo que la ley quiere. los hijos los 60. onatario.000 pesos de bienes 'Iue dejó el causa lite y el crédito de pesos 20.y por qué no se computan? ¿. contrahace (2) 'J!I:j. XII. una dicción evidente.

refutan vietoriosamente el error de los anotadores de Zacluu-ia-..N. eu este Sf.-183peSiU' Rohre el donatario anterior la insolvencia del posterior: SI-' lwro la donación siempre computa en la masa. 600. creemos que es el único medio práctico de salvar la situaeión. en ésta. se da al causante la posibilidad de hacer ilusoria la legítima donando bienes . Queda el tercer sistema. K. 'I'roplong (1) contesta esa observación con facilidad. :la!I. U. !197. de que debe considerarse la situación como si el causante mismo hubiera disipado esos bienes. XIX. (1) Dcmolombe. (2)'1'. . Laurent. VIII. (a) '1'. En el ejemplo que suponíamos antes. el mismo hecho permit. Re anularía la donación á L'rimu« y el heredero recibirfa así su legítima completa. etc. al menos. (1) '1'.í aquélla. armonizando principios opuestos y teniendo eu cuenta r-I respeto debido á los intereses contradictorios. Demolombe. pero: en cambio. y que consiste en hacer pesar la insolvencia sobre todos los interesados.í la irrevocabilidad de las douacioues. Tal vez no es exacto lo que dedil. En 1'1 primer sistema. Esta opinión es la que nos parece más aceptable. no computando la donación en la masa de bienes. N. (~ ) etc. alllHlut' considerando el sistema con criterio distinto.' sacrifica ésta . Si en el sistema anterior se sacrifica la legítima .iría revocar las donaciones anteriores..í un insolvente. propuesto por Pothier y aceptado por Durant on. Pothier.

Nos referimos al respecto á lo qlle dijimos al tratar de si se computaban () no en la masa de hienes.·ría pr-rmitirle lunlar . s. El qlle se computen Ó 110 serviría para resolver si deben ó no teuerse en "lienta al hacer la re- duccióu. ¿. . deduciendo la solución dl" los principios gelH'ralf's.. por lo tanto... falta dI' un texto pXlll'cSO de la ley 'JIte resuelva 111 plinto. . pI causante a lterar orden '? . ex. mandato de la 1 ley. ni.Un último caso dudoso se presenta y es el cle las clonaciones condicionales..r con razón: salvar el principio de la irrevocabilidad dI' las domu-iones en lo posible. lo 'Jue dijimos para el caso en que un crédito malo se cobrase posteriormente: una llueva li'Iniciación restablecerá las cosas al estado en que debieron siempre encontrarse.-HH- En resumen. Pero podría decírsenos. - Hemos visto qué orden dehe seguirse en la reduc- ción de las donaciones. ~o creemos qm' puedan caber dudas al respecto. dar al «ausaute ese derecho. CIX. nos pll..rece que tales rlnuucioues no deben "omputarse en la masa. f.)' si pI donatario insolvente deja de serlo posteriormente'? Contestamos refiriéndonos ¡í. podría. 1'01' Ahora.podría hacer eplP sil voluntad ese una donac-ión anterior fuese reIIl1a ducida sin tocar liara nada posterior? Es unáuime en los escritores la lIegativa si ese orden se estahll"'" para . . tenerse en cuenta al verificar la reducción..

-('XI.Sin embargo. ~Iateria de esta :<c('('i(·l1l. Fundamento y erit ica del le~utlos B7!15. en el mismo instrumento. desde (Ine. Vamos ¡í ocuparnos de la hipótesis en (IlH~ el causan- te no hubiera hecho liberalidades en vida.-('XV. Priuci pio it qlll' le~udo:<: debe ajustnrse la reducción dI' 10:< el orden que estuhloce artículo urriculo B7!lf). de modo (Iue la afectación de la porción legítima de los herederos resulte tan sólo de sus disposiciones testamentarias.Puedc el testa- . hay 1111 185- caso en lIue la voluntad del do- nanto es todopoderosa. no al respecto. es claro qup tal princi pio no podría aplicarse ¡í la.-CXI\". Hemos visto el orden en qtH' se reducían las donaciones.101' variar el orden de rodur-ción de los la ley? estnblecidos por exI. Caso del artículo BliO'I. el causante podrá decir expresamente.1·~I. es tal duce más veces. teniendo todos sería posible hacer dist iucioues ellos la misma fecha. si llega el caso. reducción de los legados. ¡. debe seguirse en S(~CciÓII IW!llf uda :-. el caso cple.-t'XIII. se pro- CXII.-CXII.\I110. . porque PIla no viola ningún priuci pio legal: cuando se trata de donaciones hechas en un mismo instrumento. el orden que la reducción de ellas. Vt'Z Como Sí' comprende. prácticameute.

bleee? r:emíl puede ser su fundamento? Los autores argentinos se gal sin fundarla.0 Sobre los legados de cantidad.W' ucrario» de la porciú» f/i.~ parlarán lo.'! fu.'1 1. ¡. tl/'spl/é. legados. como cuando se trat. SI/ raso.~erl"ard fí cubrir lo. 1l\1I'S~ .~a('(t/"(íll de la nuts« hereditario . qnp la reduc-ción donar-ionr-s '1ne t ieneu igual n" los Il'gados debería hacerse .. se rr i« io.) nos dice: "si lo» birue» deJa herencia lí 1(( I)or('ilíll de '1111' }JI/I'da di"'po/wr el tentador.a «mbargo. se COIIIIIIl('''' . ~. limitan ¡í dar la solución lesolución de la ley se Creemos (lue la funda en una interpretación de voluntad. para su pago. no alcanzase ol).~ los hechos I'U compf'uo'Iacióllde Ó .W' lo siguientf!: las carqa» .-186Parp('e. :l..í prorrata dI' su valor.~pouiMe.O Sobre los de cosa cierta. caballo legado á Primu» un determinado y á Seciuulu» cien pesos. no de f'S Iecha .0 Sobre los hechos en remuneración de servicios. debe mantenerse una gradación dB privilegio. SI' dist ribnir« tÍ prorrata entre los loqaiarlo« df' cautidad.1 resto di' los bienes 1'11 de la POl'ciÓII di spoui1Jlf'.» De modo (pIe entre los legados..í primera vista. (Iue hace (jue la reducción se opere en el siguiente orden: 1.'1 los gasto. en efecto: si el causante ha Puede decirse. CXIJI. . Sin ese 1'1 prinC'ipio '1ue la ley estublece.: I'U o'Ie!luida 'I'yados de cosa cierta. eso sólo demuestra ..Es justa la ~raduación '1ue la ley estn. pues ou el artículo il7!).

81'cltlUllts tamClue filé lo Ilue se le legó.'1 !()I'ZOSOS 10.-187- que quiere que ante todo se cumpla el h'gilflo (t (t Prima . .. para conveucerse de lo irrisorio del argumento. hastarú reducir legados. en nuestra opi- nión.'1 1('!/1I- .mente lllle no: eu efecto. hubiera legado sus bienes en esa forma? No creernos.. porqne no vernos razón alguna que funde un orden de preferencia en cuanto al pago ele los legados. para. si Ilsa la que se ha tenido? hasta conside- Creemos decidida. porqlle si es cierto 'lile hecha. En peso~ todo caso ¿no es justo e¡!le si uno sufre la reducción también la sufra el otro? Es verdad llne el eaiísilnte ha dejado lí uno un cnerpo cierto y al otro una cantidad. pero lJue es lo qlle el «ausaute quería dejarle. mientras Iple Se(·lluda «. exacto el sistema de reducción que establece el urtículo B7!'. Si !tall !t1'1'1'dl'l'lI. pUfl~. e~ ¿l<:s sufi- ciente la razón de la -ley.").. la reduccióu ¡Ío prorrata Primus no recibirá un caballo determinado poco recibiría cien (l'le quiso el causante. d()~ porque de otro modo. 'lile I'rlmn» ya 110 prorrata los reciba lo que el causante quería dejarle. cuando dice: « ... ya que de interpretar la voluntad se pero trata ¿'luién puede ~uponer decir qne si el causaut.. rar la situación en el ejemplo qlle pouiamos. de todos modos. recibirá una suma de diucro que podrá ser mayor l') menor. Haremos presente que el artículo ¡H!)7 parece establecer la única doctrina exacta.e hubiera podido llue sus disposiciones oxcediau de la porción disponible.

'1796»... distinción dentro de trata de nn el principio de que dentro de cada. Otra observación que ocurre hacer. embargo. proporciollal.. Sin. habrá que palabras « en tender las reduccián proporcional» como si « tuvieran este agregado : articulo . CXIV. legítima estaba l('~ado afectada: nos referimos al vitalicia. pues entonces se trataría. ciado el texto anterior del artículo 3795. hasta dejar «aleas la. leqitiuuo».-188- do. En ele usufructo ó (Ir· renta ()lIe tales casos. la misma dificultad de apreciación qlle aparecía cuando tratábamos de fijar Sil monto. á fin de resolver si la. es claro ospecie de legados la división es que interesa determinar el valor de cada legado: apa- rece entonces. vimos la ley da al .. no del cumplimiento de un legado. respecto á ciertas liberalidades. dentro del orden que establece el Ahora. no cantidad. etc. sino del pago de una deuda del causante. clebe entenderse que se refiere á servicios que no dan lugar éi un derecho exigible en justicia. (lile resuelve la cuestión expresa y directamente.~lIrrl'l/ IIRIIFCCIÓX l'H01'OUCIONAI. cuando la ley habla de remuneración de servi«ios.-"~stablecido tan artificial para el cumplimiento los de legado particular ó á haga.. (lue acepta el establecimiento de un orden de los legados. según se título universal. es la de que llama la atención el que nuestro Código.

los colegatarios: en efecto. en el sentido de si los colegatarios están obligados á considerar el qne fué legado de usufructo.-lAfl- heredero un derecho de opción entre el cumplimiento liso y llano dr-l legado l" In.tl' último camino. No debe confundirse este caso con el qne tratamos en el número el. si hay otros legatarios. quiere decir. entonces: que le permite cambiar el legado mismo. y entonces. la duda. y es entonces qne se presenta. lle acuerdo con la solución qne dimos en el número el. sea al menos aproximada. es claro que habrá lugar á rednccióu. la ley le da la posibilidad de entregar otra COS/1 llne la legada. él hace uso de nn derecho que le da la ley. aquí consideramos el caso en que existe. como en (manto lÍo embargo: creemos que la opción del heredero es definitiva. Podría decírsenos llue. entrega de In porción dispouible : s~lpongamo~ ([nl' sigu« P!. el ca legatario debe aceptar ese legado . por haberse cumplido una condición resolutoria. allí cousiderábamos el caso en qne el legado no existía. El obligado es el heredero.. en tal hipótesis. corno legado cnyo valor es el de toda la porción disponible ó si pueden exigir una valuación qne. nada tendría qne ver la Hin opción del heredero con el interés de los legatarios. al confiar á su criterio el juicio d(' la situación y la libre elección entre el cumplimiento del legado <l la entrega de la porción disponible. cesa de haber legado de usufructo para haberlo de la porción disponible: y esto en todos SI1:- efectos y respecto á todos. tanto en cuanto á él mismo. annqne nnnca podrá ser exacta.

la UII orden de los dentro del cua. :1 CXV.lor 11'W la ley le (la por intermedio 111' una opción del heredero. la misma fecha. el mismo momento: la muerte del tcstador: horno.-ou el va. sin embargo. establece.Y prelaciones en 1'1 cumplimiento . por razones dudosas. ria. diferencias . la revocación ele. sin embargo: ItllP la ley. puos. contra el más fundamental ele los principios de la materia. las donaciones dependiera de la voluntad del donante. debe «umplirse. I}nc 01 testador puede disponer válida- .-ppro. manifestada en pi «mtido de alterar I'se orden. á menos de admitir qne.l legados. si la ley fija dobe proce(lorsll Ii. diríamos. contra la voluntad expresa del causante? Creernos.(ptiere decir Iple ese orden sea fundado en btlf's HI~ intereses (lue el causante no puedo apartarse ele dicho (PlO al eontrario : hemos si alguna razón funda la regla legal es una presunción de voluntad (ple la ley cree exacta . qne imponga un orden determinarlo de sucesión: las liberalidades tienen.meut« ¡í la conclusión llegábamos necesapodía dI' qne el causante no apartarse del orden 'lne se deriba dI' la naturalexa jnrídica misma de la donación. ocurre ¡¡ :1 reducc-ión preguntar si la voluntad del «ausante. Cnaurlo trat-ibamos (le donaciones.visto. Ahora ¿qné ocurriré en materia de legados? Aquí no tenemos algo de la esencia misma de la dispo- sición.Y entonces ¿c()mo podía hacerse primar Me orden..-100.

_·CXVJ. -( 'X VIII. Principio general: primero s/' d('spué. Haremos presente fllW las dificult ades de detalle IpIe pudieran producirse están ya resueltas: sl'llo!'. ':. Ilut> el establecido por el artículo 8(~I'ciÓII t"I'I'(. Caso que cousidr-rrunos C'II esta sección.Plle(le pi testador r-stuhlecr-r otro orden divr-rso para la rC'. tÍ sólo en donaciones.. según flue las liberalidades dol cansan te hayan consistido en legados sólamente. forma 1I"1' hemos establecido en el capí- tulo IV de este trabajo.. fijada en la.hu'('ión'?CXX. CXVI.(' trata de aplicaciones. excediendo el valor Sil de esas liberalidades de lo 'lue importa porción dispo- nible. funerarios. en esta hipótesis t. -('XIX. Observación en cuanto á los ¡!.to.<'XVII redncr-u los Ip~n(los.. . dos secciones anteriores las dos hipótesis nuis simples filie pueden presentarse.. . las donaciones: fundamento. Consl'clll'llcias.a.. CXVII.ióu previa (1'1e resolver y es esta: ¡.-1!11- mente.I'lI ~1·~L\ItIO.Hemos considerado en la!'. qu~ los legados se reduzcan en un orden distinto a7~)f). Debernos examinar en esta sección la tercera hipótesis posible : III 111· que el causante hubiera clonado otros corno legados en Sil bienes en vida y dejado t est ameuto.dehülI deducirso primero las donaciones lí los legados ? La ley la resuelve .-Hay: sin embargo.

pues. dc·bf' entenderse..por qué una disposición ulterior puede producir efectos contra éllos ? No insistiremos en el punto.0 Se reducirán los leg-ados. .. 110 pueden presentarse dificultaajustándose tí.-1!l2- expresamente en la sl-'p. (. mieutra. .'1(' 1Il'!I((rtÍ tí las donacione..unda parte del artículo dice: « . te. t » con Observaremos que... reduciendo tÍ prorrata. cuando el artículo habla de reducción oí. este resultado: (}tle dependería del causante el revocar las donaciones anteriores..."1' necesario.icioue.. establecido el siguiente orden para la reducción: 1.'riene razón de ser el sistema que la ley establece? Tan evidente nos parece.... prorrata." di'''ZJO·.. i 1'"1'. ~~n efecto. como el articulo 37!l7. B(jO~.. porque no puede dudarse en sacrificar un derecho no adquirido á otro perfecto y que la ley declara irrevocable. a rreglo al orden (1 ue establece el artículo 37!)ij». mediante disposiciones testamentarias. la. CXVIII. en primer lugar. los principios eles.. Si al hacer las donaciones el causante respetaba la le~ítima de sus herederos forzosos.atuentari«. « Tenemos... La aplicacióu es fácil.¿. si se adoptase el prorrateo ~eneral se llegarfa ¡í.o Las donaciones. () dejando siu ('{h'to.. cuando ¡Yo . que inútil resulta el fundarlo. y en segundo lug-ar. . pueda ruhrirs« la I('[/ítillla.. .. . -Establecido el orden de la reducción entre las donaciones y legados.

lejanas. masa dI' hieues por . que se rerlnz cau las douucioues antes de los leg¡tdos':l La negntiva se impone..nt o ¡í 111 de los lega- dos y de las rlounciones hechas por el mismo instrumento. u Legado~ .:-. pa~'a r-uhrj r la legítima d" los herederos . dI' la. y:-. reduciendo primero ult er« el orden las JIlá. d".i IlC('I':-.. trat. dispoflll'ha..Y reduciendo ¡í prorrata las 'Iue tuvieran la emhargo.e. pi orden gl'lIl'ral d . ca nt idud." Las donaciones..ra terminar con esta mutoria.a conduce Sil a 1'1icacióu al l'aso (lile exami numos.s deurlus d"l causa nt.lltil'.igniente: 1.J. la n-duo- «ióu serfa PI :-. ¡í prorrata.I~ puede.." Legado~ 1'\1 romuner.í prorrata .ado:-. salvo un d(~ caso dl~ oxcepci óu. d(' cosa cir-rtu. contra lo Ilne la misma ley esta.icióu dl' sr-rvicios. Dijimos lÍ. ¡í uua 1I0S it1p. su tiempo (llW tales gastos no se deducen.iudoso dI' las JIl¡ís recieut es ¡í las más remotas. ~. CX. por las mismas razoHes (lile nos han hocho decidir 110 f}IlI'. disponer. CX. .:-. Y usi." Lf'p.-1!13- uuteriormeute expuestos. a.ario fuese.Podría 1'1 cnusuut .lX. -. elo v.e refiere ¡í los gastos funerarios.hlecs. como las d(~m¡í. ¡í prorrata. :-.ióu nos queda 'lne hacer pll.iudos« de donantes.u. el causaute ner (lile :-.l Ina última ohsorv. las douuc iono» si el principio de la irrevocabilidad dl' permitió llegar á .. tener presl\lIt<l n~dl\l'l'il)1I Se dehpní siempre. siu la \"()- Juntad (h'l causante.a conclusión. . PII cua.X. misma fec-ha.

de- hen imputarse ¡í.-1!14- (. los bienes afectados á ese privilegio. si COII libera- lidades excesivas. Resulta. y por lo tanto. no pnicticas . que 10:-. sino <¡nn.-ióu disponible. se impone la reducción y ocurre proglllltar: ¿dehell también reducirse los gastos funerarios? Presentar la cuestión 110 ('S resolverla: los gastos funerarios son liberalidades. pnes. tener presente. .v deudas pri vilegiada».. son deudas de la sucesión.gastos funerarios disminuyen la porción disponible. i"Pglíll el artículo ¡jHSO: por lo tanto. la voluut ad rle la ley 1':-- (1'le la legítima se entregue ¡í los herederos sin tenor en cuenta para nada tales ga. la por.debe importe de los gastos funerarios. cuaudo se trata de saber si las Iiberalirladl's del causnute I'xt"f'dl'n de esa porción disponible. porqun lo que él tiene es un crédito 110 le pagan. IJne a1 valor de las donaciones . cuando en su conjunto las liberalidades y los gast os agregarse el fuuerarios 110 exceden de la porción disponible. dI' acuerdo con el art iculo H7!1[). :--i quii"ierall reducirse.:¡ dejados. . en consecueur-in. porque el texto del art ícnlo H79¡·) es bien claro: se imputarán. '1"1' constituyan masa de valores su- periores ¡í aquella. 111la puede-u «uber difirulturk-s por el «out rurio. A hora. ¡í la porción disponible los gastos funerarios: luego. elice. .stos. pero si snponemo:--.:~ preciso. ejecutará. el acreedor de ellos coutestm-ía esa preteusi<íll ridícula diciendo I]ne nada tiene (Ine ver privilegiado y que. vienen ¡í lJPsar sobre los lpgatarios y donatarios y estos no podrían pretender 11ue el heredero comparta con ellos esa deuda.Y Ipgado:-.

Conclusión.le la lcgít. salvo la. es de- cir. nrt.XTO ¡. El legatrrrio es una pprsona CJue tiene un . como se rednceu esas liberalidades excesivas. Critica ni sistema Sil '¡II(' le~al presenta 1'1 ("<'>1110 art ículo probable razón de ser . -. .--CXX\'.CAPÍTULO SE.('XXJIT. Cont radicción dI' principios en aspecto I'con." establece en la colaci(Jn. HeRe~la cuanto :1 los Imuln mcuto. y siendo así: es evidente ([nI" se pn-senta como una de las cuestiones fundamentales en la materia.SaLemos (111(' la a('('jf)n de reducción persigue 10:-: el propósito de flejar fí. afectada por libera lirlades del causante. ('01110 qlll' la 11'.-CXXI.orio".-CXXVlIJ. ~:n cuanto fí.-('XXVI. se resuelvo In dificnltad.icul« mli">i)¡ la ncción tiene efectos I'pipcrseellt.imn pS necesario saber ~11I 1'11 (·('>1110 SE'procede para legados: Sil inte~rar estn.-CXXYII. CXXIl. porción legitima de herederos forzosos. CÓMO SJo: \'ERIFICA LA HEDl'CCIÓX? Seccim: única SnIAIlIO.·>lnico. ex XI. las donar-ioues .11' ('stp. ou cuanto :. Dificultad il(iO~. Hi la acción do reducción dl'ficlI. no puede presentarse dificultad alguna. los legados.. la de la deterrninación de la forma en CJl1e esa reducción se opera.-('XXI\'. -CXXII. _.

CXXIlI.v es reducido hasta cincuenta mil. no pasa lo mismo con respecto ~i. dr-termiuudos bienes do los comprendidos en In herencia. según resulta ahora.o. por la sencilla raxón que el legatario no ha tenido esos bienes hasta (>1 momento en (pIe el legado se le cumple.más pueden presentarse. . Aquí ya no He trata de liberalidade liberalidades hechas.-Pero si la situación se presenta tan cómoda con relación á los legatarios. Siendo así. sino bienes han pasado ya á poder del donatario: la situación debe resolverse neoesariamente en otra forma (. por haber excedido de los límites de la porción disponible.en cuál? Desde (pIe la reducción se opm'a cnando la donación os inoficiosa. los bienes continúan formando parte de los dejados por 01 causante. cuestiones sobre frutos de la cosa. pudiendo equipararse hasta cierto punto su situación con la de quien recibo un bien do ma- . los donatarios.-l!lIi- dereeho ¡i. SfI opera sencillamente la reducción entregando al legatario cin- «ueutu mil pt<sos. es evidente (IUP I1Ita restitución se impone puesto que el donatario recihió esos bienes indebidamente. es evidente (pIe para rerln«ir UII lpgado basta no cumplirlo: si el legado importaba cien mil pesos . pero l'!'l~ derecho no so hace ef'ect ivo mientras la cosa no se le ontrega. l':ntretant.Ia. en que los des á realizar. mejoras hechas en ella ó deterioros sufridos. corno cousecueucia del ejercicio dp la acción de reducción. 110 hall sa- lido de la sucesión.

ituc-ióu debe hacerla el donatario ill especie: es decir. el nrtículo Sllp01l1' la.c<)mo /"(1101' debe ser esa. sin surdo I'U embargo.) sistema.'í de iunncebl¡« comprnulido« en IlIUl douacián . 1'11 priuci pio. ddlt-' traer los bienes mismos l)no le fueron donados. '1\. los bienes aooióu rei viudiontoria qlle uace de la acción de . Ahora.'i cont.-). nos parl'l'<' simplemente ah- pI terreno dI' los prilwipios. ctnüra los tel'('('ros adt¡lIirc'ute. es 1'1 recibido Ó las cosu» tuisnu:« lo qlle debe rlevcl verse se presenta la cuest. y por lo tanto. En efecto.Y ltll1ll1lle sólo se pOIW en el slll"wsto d<' (\ne comprendidos ou la donación inof'iciosa se encuentren en poder dI' terceros ad<lllirl'ntes.ículo :m. Tenernos. PS claro <1'le la acción tam- biéu existe. la rest. cuando los bienes no han :-mlido de mallos del donatario.radiet orio.'íllfleta ci rnlucciá» por cOlllpl'eutiel' parte de la Ic'yítima del heredero. pnes.. llegaudo com-Iusión de (l'w ella tenía efec- tos reales: la hase de nuestra argumentación fué el texto expreso d<'1 art. IUI es prescriptible shu¡ desde la muerte del clo- uuut« ».ióu diar. restitucióu ~ (. «xisteneia de uuu reducción. acción de lÍ la reducción. 11'W la ¡l(:c·il·1Il d" recluccióu I'S reipersecutÍ la masa toria. al decir : « La acción de reicin- dicaeián 'lile c'olllpl'fe al IU'redero leyítilllO. (.~ <'apítnlo vamos ¡í estu- A Sil tiempo cousideramos la nat uralezu de la. con nuis razón aún. por .-lD7- nos (le otra persolla que no I'S sn propietario. '\lIl' ~ Es 1'11 esos términos <}tU' en PSt.).

indudable. cuyas solucioues se entrelazan: más aún. en efecto. no ha podido transmitirla? ex X V. diciendo (¡lle « SOIl lo. Explica por qué se aparta del sistema del Cl)digo Fraucés. lJo/' (d dlfunto: La nota del articulo :3-J.. siendo. por lo tanto. y ele lugar á una restitución de los bienes mismos. como el nuestro. pomo SOIl. con lo que.. ha restriugido la obligación de colacionar á los herederos forzosos entre sí. (.1'01' qué en la reducción se cambia de criterio.Pero iudepenrlientemeute de la contradicción k-gul. » y aut« esas palabras ocurre preguntar. en un Código l¡Ue.-1!1l'l- otra parte. -. establece el mismo Código. cómo se explica l¡Ue la reducción produzca efectos reales. y aUII suponiendo lJue en la colación se hubiera fU'eptado por el codificador pI mismo principio qne informa . y l.~ ¿·1I1o/'('. que no pueden existir razones para adoptar ideas diversas en la colación y en la reducción..Es.77 funda perfectamente la conclusión legal. cuando en la colación lo que el coheredero debe traer.. sobre otras materias semejantes. CXXIV. dos instituciones hermanas. y se juzga <¡ue el donatario no es dueño (le la cosa y que.~ dado» en cida la donación fué un con- trato llue trausfirió la propiedad de las cosas al donatario.ste ha podido disponer (le ellas como dueño. -. segúu el artíenlo :J477. y si es así. i.

al disponer I[Ue al valor liqnido de los bielws hereditarios se ag\"l'gará teuia» las tlouuriour» "". ch'he serlo también.-]!)!I- el artículo 3!). el que surge de los efectos económicos de esas revocaciones sin razón jurídica." la I<>gít. debe traer á colación. Ahora hieu . testrulor al fi<'lIIjJo « el ralor 'lite 1'/1 'lite las llega- hizo ».). qlle mos. sólo debería «l valor de los bienes donados. es lo que. Aplazamos Sil estudio para cuando consideremos una de sus faces. según el art. que lo l}lle el donatario. sin embargo. que la situación sería esta: el heredero. no 1'01' eso la conclusión del artículo dejaría 110 de ser errónea. No nos detendremos en este momento á examinar la cuestión. CXXVI. la más trausceudental y la que hace resaltar mejor todos sus inCOJ1Velliente~: 10s dedos respecto á terceros. sobre todo. eousiderndos al tiempo ('n que la douaeióu se hizo.ículo atiO~. SI-' toma en consideración: es decir.emeut« no s(~ armoniza 1I0S COII «lla. según el artículo . disposición qlle ya observamos anteriormente: re- í'erimos {\ lo (pIe dice pi articulo. SiIlO.)0.) y la deducción qlle de él hemos obtenido. el art. frente al art ículo ~!). Pero. sobro la eua. de qlH' son reductibles las rlouucioues qtW se computan para la formación de la masa. eu ese cómputo. IpHl.ículo Hli02 nos presenta una disposición qllc upareut.l SP determina la porción disponible . eu todo caso. si I~S exacta la conclusión cí.)0.ima de los herederos. Y para probarlo (~stá solo el argumento de la nota al artículo 139. Hemos visto.

r-ivnt o «incueutu mil pesos. que la eontradicción e~1I 1'1'0- viene de la distinta fuente de los artículos: el H602 es tomado de Goyenu. los cnu tro qu intos c'l sea I'0rei()n disponibl('. Por su parte. snpongamos un caso regido por nuestro <Xldigo: el causante rleja cien mil pc'sos en bienes y donó en vida lí ]J.-) del Cc)digo Francés. Pero sllpongamos (lile el hi('u donarlo ¡í SI'I'tlla/u. I'0l"ljlw.'¡1IIIt. hizo c>1 causu. Pero Goyena «ra vonxecue nte : computaba sólo el valor de los bienes al hacer la masa.\ lo Cjlle se deben son los bienes. legítima.. que <'1 otro. lo quP dehe reunirse ¡í los hielles existentes á la muerte del doliante SOIl 101' bienes de cjl1l' ha dispuesto UII por donaciones inter rico».-200- r3!)r). el a~r).'i IIn iumuehl« qlw valía t. se ]'(·dIlC'('1I ordeu dc' f'echn .. Podría ser más acertado I)(~ro sistema. i nte mil I'e:<os: mil I'('sos: hay cincur-ut» mil 1'01' dI' donm-ioru-s. á """el/lldl/. Sl'gúlI el artículo !)22. también era lc)gico el Código Francés.nt. al dar efectos reales á la acción.eómo conciliar cont radicción? Haremos presente. En cambio.Y más tarde>. otro que valia "cinte mil ]Jc'sos.e lío SeC'lllldI/S. .u-ióu. en el art. trr-iutu Ill'SOS ('ipni o v . al hacerse la don.ieulo !IBO.Y n'- sulta iuof'iciosu la douuciúu 'In . ante todo. Deja hijos: :<p hace la masa computando r-I valor d(' las douacioues al tiempo eu <]IW se hicieron Y:<P t ieu«: masa. ¿.reintu mil pesos. 1'01'lllle sólu el valor de los bienes sería lo que le exigiría al heredero.'i era . en ambos es imposible encontrar «ontradiccióu de principios.'i..

entregándole 1'1 valor de la donacióu.-201IIIl ca. sino diez veces esa cautidadv En tal caso.·1 heredero completada su porción legítima.. . pero esa ejecución. (Iue se ha valorizado enorme- mente y que al morir el donante vale. lo que debería entregar Secusulus son veinte mil pesos. El absurdo es evidente.egniní su curso: pero como lo (pIe se considera consr ituye la donación inoficiosa es el valor de los bienes considerarlos en el momento (·11 qlle la douacióu se hizo. debe entregar el campo mismo y entonces los herederos. Para ello 1I0S referimos á lo que decíamos al estu- diar la naturaleza de la acción de reducción: la reivindicación es la ejecución de la reduccióu .mpo en Río Negro. CXXVII. recibirán (m realidad trescientos mil pesos. en vez de la legítima qU(' les correspondía. si tal hecho no se produce: si por ese medio no ve . sólo puedo existir cuando no haya otro medio de resolver la situación. forma de un pedido de la cosa misma. según lo cIt\(' parece indicar el artículo 39'-)0.-¿Puede resolverse esa dificultad? Creemos (Iue sí. pnes. si se aplica el principio que se deduce del artículo B6ü2. no ya veinte mil pesos. Ahora. la acción n-iviudicn torin ¡. es claro 'lue sólo se entregará al heredero el bien.!Ih' el cambio del valor del bien le obliguo . creernos (Ine el donatario t iene e-l medio (le detener la acción del heredero. En principio. en la. ~í eargo dI' las indemniza cioues :í .

declarar siucerarneute q ciertas vacilaciones '1m' presentamos este ensayo o nación. la comparación entre el valor actual d nes donados.ida sería. Para un respetuoso decidido de la ley: e~ una situucióu difícil la (Ine produce la cont radic deuto dt· dos textos.. una liquidacióu. sin embargo. entender: corresponde para armonizar las do cienes. y el (I1le tenían las donaciones en el en que se hicieron. cuales se encierra la . euyo pnnl t. 011 10:-.-202- Sera necesaria. t ro Hemos propuesto la solur-ióu que. pue:-. <'XXVJII. Debemos.

Artículo 0!l5!l. Excopción: frutos producidos posterioi-idad oí In que siguen las hipoteeus y demás derechos tario ha podido constituir. CXXIX. . Necesidad de defender ÍI los terceros..CAPÍTULO SÉPTIMO EFEC'fOS DE LA' REDUCCIÓN Sección única SUMAIlIO. para ohtener su legítima. Necesidud dI' la previa eseusién (le los bienes del donatario. legisla el artlculo 'lno·L-('XX:XVI.. Cómo dehíu haberse legislado lu materia. á reivindicar contra 01 donatario los bienes eompren- didos en la donación inoficiosa.CXXX. Los terceros detenta-lores pueden detener la reivindicación lo mismo que . Reglas aplicables en cuunto ÍI los aumentos natural e>' de valor. Orifica al sistema de nuestro Códi~o. Reglas aplicables en cuanto ÍI las mejorns.-CXXXIV.. -CXXXVIIJ. En qué orden debe ofectunrse la reivindicación contra terceros.-CXLII.-Debemos considerar la situación que se produce' cuando el heredero se ve obligado.-CXXXIX.-CXL. ¿Deben lo>' frutos de la cosa?-CXLI.1 llonatario.-CXXXVIl. Suertrreales que el donaC¡UI' Aplh-arión al caso Rc~las aplicahlos oí la>' enagenaciones hechas por el donatario. Reglas referentes demnndn de ÍI lo>' ('·011 frutos de la eosa. rl'(lucción.-('XXXU.ufl·il·.-CXXXI.-CXXXIlI. Hpglns aplicables oí los deterioros que In cosa haya podido .-CXXIX.-CXXXV.

mte se IJI'rsIHtdit'J'¡\ dll su legit. posesión 2a:-)li por es de bn.solnhle el titulo del dOllatario. creernos qlle delHl resolverse ¡í. tenemos (lne. siendo l'l.1 la r-osn.OS:I: I~II euuut. «ilo podría invocar la ignoruncia de derecho buena fe. f<~1 donatario. él no puede llne se le recouozca hueua fe (m su pososióu . mojaras del el heredero deberá al donatario 1'1 valor (le las necesarias .Y el de las aumento del valor de la út. Ahora.. todo caso.-204Puede oenrrir I)l1e. tollendi.-na fp. después donatario haya de recibirlos los bienes. Aplicando 11'''' no acuerdo hasta para coust. de con 01 urtículo :H4J.o ¡í...v deoluráudose postepretender porqne en riormeut« inoficiosa la donación. cumulo ignorancia (l (lrrOr de hecho el dou. fl'. en principio..in . iududnblemeut«.. En efedo. sólo tendrá el donatario IIn . debe e0l110 1I0S ('onsiderarsl'. recibir un valor mayor qlle el qlw tmlÍan los hieues en el momento 'lile la donación se hizo. desdtl 'lue ('S en esa parte en la (lile la donación se refuta iuoficiosu. «l art ículo I1n poseedor de mala dice qne la. . través de los principios de la POSPSi(ln. no hecho en ellos mejoras: pudiendo «l heredero.ituir esa estas idlJas ¡í.. la cur-st.iles hasta la concurrencia ('.imidarl. ocurre esta I're~llnta . el en tal caso. las voluutarias. siempre qlw al retirar las mejoras no causo IH')'jnil'io . cuva donación es declarada inoficiosa.ióu dI' las mejoras.debe iurl -muizar el heredero al donatario del valor 'lile importan esas mejoras? La cuvstióu.

creernos ('011 1]lH' 110 debcu ese mor ivo sufre la cosa. debe considerarse como si la sobre el donatario. Cuando esos deterioros pro\"<~lIgan de caso fortuito. al 'efecto.-Así r-omo puede haber aumentos en el valor de la.. en el total /) en parte deteriorada. como la valorizacióu de los bienes.-Pero los aumentos de valor dI' la cosa. aprovechan al donatario y no al heredero. aun pormauccienclo los bienes en poder del pesar los deterioros que causante. luego. 110 ya del hecho mismo d.\:-:0 de las reglas dI' la posesión de mala fe: :-:i pi fortuito se hubiera producido del mismo modo. r-oncordnutu con lo que hemos «x pucsto auteriormentr-. sea por causas uat.nrales sea por virtud d(~ deterioros procedentes del hecho del douatario. puede ocurrir que esos bienes hayan disminuido en su valor. provenientes de l hecho del hombre' () de causas naturales. sino qlle tales bienes nunca hubieruu existido. explicamos anteriormeute IIUf' di:-:tin~uíamos. en la determina la porcióu disponible y . cosa. nuestra solucióu.1 douat ario. por lo tanto. CXXXI.lor . por aplica<:i('1I1 1'. sino d« M(·. los posteriores aumentos naturales d<' vn. Respecto á estos alimentos. masa sobre la cual 110 Sf' computándolos. es que e-llos deben ser indemnizados al donatario. El heredero puede exigir la donación (~II «uauto :-:p considere inoficiosa. sólo se toma en valor de los bienes en el momento 1'11 cuenta pI flue la douacióu se hizo. causas naturales. pur-deu provenir..CXXX.

¿debe el donatario los frutos percibidos? ~i hubiéramos de atenernos á las reglas de la posesión. lo que se toma en cuenta es el valor de las donaciones el~ el momento (pIe se hacen. con mayor razón. la solución que se impone. creernos <]l1e deben recaer sus consecuencias sobre el dona- tario. acuerdo con las ideas que el codificador expone en la nota . el artículo 3602 introduce un principio modificador: según él. los donatarios y los legatarios. si el caso fortuito no se hubiera producido. sino también los que la cosa hubiera podido producir y no lo hubiera hecho por culpa del poseedor: sin embargo. el donatario debería al heredero. -La cosa reivindicada puede haber producido frutos. permaneciendo los bienes en poder del causante. estando obligado éste á indemnizar al menos valor de la cosa. en pI intervalo de tiempo transcurrido desde que la donación se hizo hasta (Iue la reivindicación se opera. heredero el En cuanto al caso en qne los deterioros sean imputables al donatario.r los efectos de la pérdida sobre todos los interesados. para nada hay que hablar de los frutos que posteriormente ha podido dar la cosa. en cambio. no sólamente todos los frutos producidos por la cosa.-201l- haciendo pesa. y outouces. se presenta esta cuestión. está de luego. es que éste será responsable de ellos. Esta solución. del articulo 3477. sobre los herederos. CXXXIl. es decir.

PIISOS derechos quP los que tiene. CXXXV. llegar á. que traduce nuestro urt.va crit icn hemos de hacer más adelante. . no pnerlen sf'r!e 0PUf'stos al heredero. de acuerdo con las reglas generalps dI' nuestro ('('.Heivindioada la caso cosa.nido sobre pila ú hipotecas otros derechos reales. dehf'mos. conclusión cU. DesgnH'iadamente. la misma conclusión. como el artículo 93!1 del Código Francés.--Ahora. lo son libres de deudas hipotecas creadas por el donatario. decía la vieja máxima romana. iutr-rviene el principio ~f'glln <'ll cual desde el momento de la demanrla. ¡.itución. Nadie transmite mejores ni más f'xt. no es propietario de los bienes. N o hay texto en nuestra ley (Iue resuelva expresamente la cuestión.onerosos en apariencia.ículo 3270. pi deman- dado se encuentra en mora de rest. la demanda de reduccióu. necesariamente. lit ley presume gratuitos.-20i- CXXXIIl. los derechos reales «onstituidos por el donatario <¡ue. En «fecto : en tal caso. ~eg¡'1I1 el cual los inmuebles tí rer-o~ brar }lor efecto de la reducción. hav 'lile preYer el de lJue el donatario hubiera coustit.es este principio aplicable al caso f]Uf' lf'gisla <'ll artículo 3(.04? Se trata en pI d<'l actos '1"1". legítimo dueño (le ellos. . Sf'gl'll\ resulta df' la reducción .digo. CXXXIY. ltUn<¡IH.Sin embargo. el debe tener una excepción y es la tos que se obtengan con ([\lO IIl'lIJ('¡PIO ¡l. Luego. . se refiere los fru- posterioridad tí.

otro elemento que debe considerarse . contrarios á un buen régimen de crédito real clno tales anulaciones produoirfan.ro opiniones diferentes. «tc. (l!) . por último. por lo 11'10 con relación ¡í. 2. ou contra: parece.° Deben unularse esos derecho:" por uplicacióu de los principios generales: donde la ley no distingue nadie puede distinguir. no hay motivo legal }Jara apartarse del anterior orden de ideas. herederos. Hay. ( I! a.0 Las hi potocas. 1. no pueden anularse los actos. él aparece como un acto de fraude. si acepta bajo beneficio de inventario. teniendo acción el tercero perjudicado cont ra el causante.s se han sostenido «uat. porqne en casos. inútil la anulación de los derechos. POI' eso os que en Derecho 1"ranl'(. la sucesión. puede decirse no representan al difunto. pllm:. pura y simplemente. porqlw esa 110 existe. quo al menos. sí. ejerciendo acción de roducción. cflle tratándose de actos q 1I0 la lo)" cousirlorn como verdaderas donaciones. mas do los efectos. la ley presllme existe. CflU} haría.O Si el heredero acepta. ¡í.. no se resnclven: se f'unrlaeu <¡ue de otro modo.siu admitir pruul». respecto ¡t los se pretende recaería Sil responsabilidad que talc~s lJUO sobre ellos. siendo responsable del fraude del causante.'" ll"e puede llevar ¡t otra solncióu : ('S la simulación exis- lente en tales actos c'. sin embargo. los mismos herederos snoederian en esta responsabilidad.

En consecuencia. T. XIX. ¡.Y quedan responsables por sus consecuencias. la situaeióu se presenta para ellos eu estos términos: ó anulan esos actos . él sería responsable y por <q SIlS sucesores.. y que.con qué derecho distinguiremos de casos? Creemos. N. ll'~¿. sin embargo. (:!) '1'. que In di- ficultad que se presenta... En efecto. existiendo <ladero fraude. etr-.0 Debe distinguirse: el la simulación 'ha tenido por 1111 \"<'1'- objeto engaitar á los terceros y entonces. const ituidas por el donatario y desde <¡ue el artículo establece <Iue los actos que enumera son considerados por la ley como verdaderas donaciones. á. p('sar de lo I}1W pr('tl'll<!p Demolomb«.podrían los herederos anular las hipotecas. sin admitir prueba en contra. si llegamos á la solución general de que pueden anularse las hipotecas. etc. no . es la de saber si Jos terceros perjudicados tienen <) no un recurso contra el donante y sus herederos. N.\m. establecidas por el donatario. y entonces podrán anularse esos actos sin dist iuguir d. á falta de una distinción establecida por la ley. al respecto. casos. ó )Ior ('1 «ont rnrio. ó los dejan como válidos.-20!I- 4.1 perjudicar lt los terceros. no se ha tenido en vista <. es indudable (iUP. (1) Entre estas diversas opinioues. nos parel'P <¡ue la más exacta es la segunda..no pudiendo en ningnn caso. XII. . como dice Laurent l:!>. invocar el donante una buena fe flue ante el tC'xto Ipgal no puede existir. (1) Demolombe.20.

.XXVIII. terceros ¿en qn¡.-¿ Cuándo podrá ir ese heredero contra los t ercoros adquirentes ? Hemos dicho 'lIte lo . no ha podido transmitir su derecho á un tercero sino con el mismo carácter y subordinado á.-:. la re- vocación de la donación. También aquí se trata de una aplicación del artículo 3270. si el donatario estaba expuesto á.pn qué situación quedan los terceros adquirentes? Hemos visto que el artículo 3!l!)r> nos dice. luego.. eu caso . consiguiendo . !jIW 1'1 heredero tiene una aocióu reivindicatoria contra .·ItCt'sOI'» .ículo H27H estableen que « UJI derecho recoen cable deed« /jltt' . el art.~e cOJlsfifll.}lle ella resultase inofieiosa. Pt'/'/II((J/('("(' /'t"COC((b1(' poder del .plO lu reducción lmseu es salvar la legítima de los herederos. Como una consecuencia dI:' "sa rpgla.'sos terceros adquirentes.!1O- CXXXVI.í constituido otro dere1'110 real y debernos pOllel'llOS en la hipótesis de (}tle lo huhiesp «nagenndo: en tal caso . la misma causa de revocación. orden podría el 110rerlero intentar acción contra esos terceros adquirientes? La solucióu se impone claramente: en pI mismo orden en 'Ine podria ir contra los douutarios (le quienes adquirieron los bienes esos terceros.-Pero puede ocurrir que se hayan hecho varias donaciones y tIlle los diversos donatarios hayan traspasado sus bienes Ií. CX. CXXXVIl.lJe. -Pero hemos supuesto que el donatario haya darlo r-u hipoteca el bien donado . expresamente.

tlne imponga al heredero la obligación de la 'previa escusión de los bienes del deudor. cuan serios son los perjuicios (lne á la economía de la producción de un país. en todo su rigor. Si ese es el principio fundamental ¿eómo puede admitirse que vaya el heredero directamente contra el tercero adquirente de los bienes? No hay en nuestro C(')(ligo un texto expreso. el caso de aplicar los principios generales del derecho . en No disposiciones de nuestro Código hemos trasladar esa solución al Derecho Argentino ~ pero tampoco tenemos texto (lue así lo disponga. es. Hemos de ver. á pesar de (pIe establece.Y de consultar las necesidades sociales. ante la interpretación que iL las dado. admite la necesidad de la previa escusióu ¿cómo podemos vacilar. Es neceBario. la única condición que debe exigirse para que el heredero pueda ir contra los terceros adquirentes. como el artículo !laO del Código Francés. En efecto.cómo no aprovechar la ocasióu para disminuir esos perjuicios" Pero no es la previa escnsióu de los bienes del donatario. además. lo tenemos en contra. Pero si el Código Francés. que se trate de bienes inmuebles. dentro del límite máximo del valor (pIe tenían los bienes en el momento de ser donados. . el principio de qne la reserva debe entregarse al heredero PII bienes. más adelante.-211- la restitución de lo que resulte inoficioso de la donación. infiere 1111 sistema corno el qne en general adopta nuestra ley (. pnes. contra las qne conspiraría indudablemente nn sistema opuesto al que proponemos.

-Pero Sil pongamos <Jue el tercero adquirente no integra la legítima y el heredero recurre á la reivindicación de los bienes donados. por lo d~ ~412 propietario. aplicación restringida al caso de la. . trae en favor del poseedor la presunción jur!« t>t de jm'e de ser Pero. la legítima del Creemos IJne si esa solución se admite respec- to al donatario... <lne las cosas muebles puedan ser identificadas.ón ('ompefe al heredero legíti1l/o coutrn TES DE IlOIUJo:m. y la causa es sencillamente la aplicación de la regla de nuestro artículo 2412. la reivindicación cuando :-:e trata de bienes muebles. de bienes muebles. . en una douacuin «uqeta reduccián . CXXXIX. mismo <lue la regla del artículo tiene un campo de buena fe. etc. con más razón debe admitirse respecto al tercero adquirente. según el cual la posesión de buena fe. CXL.Deberá el tercero adTambién acá nos referi- quirente los frutos de la cosa? mos á lo dicho respecto al donatario mismo: si este no .ES LOS 'rImCEUOS qlW A])QUIRJo.do. pue:-:. podría detener su acción integrando con el heredero. posesión es claro I¡Ue la reivindicación podríu intentarse por el heredero.o. siempre 11ue se reuna la gran condición que exige el artículo ~7G2~ es decir.-Dijimos que el donatario.~­ á (.o/llpl'eutl.-212- el artículo B9rlr) IlO~ dice: "La accián de 1't'il'Índi<'ac.» No cabe.. . valor de las donaciones. salvo caso de robo <) pérdida. contra el cual dirije su acción el heredero..

á la instalación de grandes fábricas obras. que mantienen en un estado incierto los capitales. si se admite la obligación de restituirlos. deterioros y sobre frutos.-213- debe restit~lir los frutos (.Hemos terminado non el estudio de las «uestiones principales que pueden presentar-e. .. los efectos reales de la acción son una causa de paralización eu la propiedad. En segnndo lugar. á la acción exijo la mejor producción econó- donatario. sabiendo (Iue es posible qne hoy ó capitales mañana resulte inoficiosa la donación. que tal vez no pueda aprovechar? Nadie se expone á confiar su fortuna al hecho posible de una revocación. en primer lugar. llegado el momento de pre- guntarse si el sistema de In: leyes bueno é¡ malo. liquidaciones difíciles sobre mejoras. <lue permiten la reivindicación del bien donado. puede vacilarse en contestar <lne él es pésimo. en cuanto Ha {t los :Ko efectos de la reducción. la situación con relación á los donatarios.cómo se pocll'lí exig-ir esa resti- tución de un tercer adquirente? CXLT. (lue no se explota en las condiciones que mica. Supongamos. y tales liquidaciones son siempre un semillero de dificultades de prueba y con ellas (le pleitos y enconos. (. se le prive de los bienes donados. dedicará sus c) á la realización de á la mejora del bien. y.IIué resulta de dar de reducción? En primer lugar. en consecuencia. ¿(~ué efectos reales.

se sacrifica el interés del . se ven alcanzados por una acción reivindicatoria ó les priva de tenían. CpIe ese lado de la si es preciso defeu- del' el derecho y los intereses del una razón para sacrificar el rle En todo caso. debía preseu turs« propietario. la cuestión con sus dos propietario al de términos: {. Comprendemos (Ine cuando un tercero ha cono- cido un hecho (Iue puede originar la resolución de su derecho. ó en cuyo favor ha constituido el donatario derechos de hipoteca en garantía de un crédito.-214- Pero no queremos deteruos en esa faz de la cuestión. Se produce la reducción yesos terceros. Comprendemos que las viejas máximas según las cuales nadie trasmite mejores derechos que los que tiene y resuelto el derecho del concedente se resuelve el derecho concedido: se fundan en serias razones de respeto al derecho de propiedad: pero lo clue nunca hemos podido comprender. Sil propiedad ó del derecho real La situación resulta cruel y (Iue sobre la cosa absurda. que no han podido que~ siquiera prever la situación. ó un derecho real cualquiera. es por qué se considera sólo cuestión y no se tiene ea cuenta. ajenos por completo cí lo que pasa. porque la situación le es imputable: porque él. al admitir esa posibilidad. ponlue hay en ella otra más fundamental y es la que se refiere á los terceros adquirentes de los bienes donados. sufra las consecuencias de ese hecho. eso no es los terceros adquirentes. al aceptarla: ha renunciado al derecho de quejarse de ella.

sobre todo. c~so. no hay fenómeno curioso que ocurre en de una vez ha Bancos prestan dinero al 7 crédito hipotecario. porque decir 1'0. seguramente. el no se llamado nuestra atención: mientras los ú su naturaleza más seguro. el propietario.quién al de aquel. no se concibe con un régimen de propiedad inseguro.Y el interés (le todos.('('- es decir la sociedad entera? Es duro. qUI' ponl-' en mallos del propietario los capitales indispensables para aumentar la potencia productora del quiere bien. sacrif'icur el derecho de propiedad pero ¿no es más violento á. pero creemos que. uno de cuyos elementos esenciales es la consolidación de la propiedad." t('/. Y si SI' un ejemplo do la influencia que en el crédito tiene la seguridad.-2]5- los terceros ó el de estos la cuestión ¡. obtiene sino con intereses elevadísimo». que casi siempre exceden del 10 por 100 ¿por qué? no queremos atribuirlo todo á la ley: sabemos que la morosidad de nuestros tribunales en las ejecuciones tiene una buena parte en la responsabilidad. un sistema que tra iga la inseguridad en el régimen económico de un pueblo? El crédito real. Bastaría esa consideración para decidirse..(')(Iigo: pare('(' hecho expresamente para burlar los intereses más legítimos. . I-'se factor esencial. el origen (IU(' del mal está en pse sistema dr-! (. 1'01' más que observar un nuestro país y que más H por 100 de interés. Y presentada así la elección? l. en la riqueza dI' los pueblos.(luién puede vacilar en puede vacilar en una opción entro el interés de uno. .

si se quiere dar efectos reipersecutorios á la acción.1 artículo BiBO. Es la misma If\Y la que hace resaltar el error cometido: es ella misma la (1'le se encarga de decirnos que todo se elebe no á ignorancia sinó á ligereza. y (1) '1'. adoptando en le indicaban defensa de los terceros la obligación de (inscribir en registros las causas posibles de revocación. En efecto.-216- H. El doctor V élr-z conocía ya modelos que la moderna tendencia de los códigos. y la misma ley. de evitar los pésimos resultados de nuestro sistema.376. los códigos más modernos. tan respetuoso de la ley. acaba de hacer palpable lo malo adoptó el mismo así como donados. con otras disposiciones suyas.epetimos liue el sistema de la ley nos parece absurdo. en esta sólo 110 de Sil sistema ¿Por qué no materia de colación y el valor de los bienes reducción el carácter criterio que en se debe dió á la. es decir. VII. al suprimir cualquier efecto retroactivo de ellas. al reglamentar la suerte de los actos de cllagenación realizados por el poseedor de la herencia y heredero aparente. IlO limitó esos efectos en la forma feliz qlle establece . Hasta el doctor Llerena. en fin. púg. á la más imperdonable de las faltas (1'lC puede cometer un legislador. . dan el medio seguro.. llega á decir <\) "'lile parece injusto qlle se conceda la acción de reducción contra terceros adquirentes de buena fe». acción de acción personal franco de una contra el donatario? ¿POI' qué.

CXLIL Para. la (lue resulta de la reducción.I. qne le diera efectos á e-ta contra terceros. diremos que. consultando los verdaderos intereses económicos de la Nación. crea dos excepciones al principio de (lue las acciones revocatorias producen efecto desde inscripción: una. por una ridiculez. en nuestra opinión. si se creía indispensable el darle un carácter real. dándole <Í esta efectos contra terceros. . es la referente á las nulidades por error. Freitas entre otros. que. debiera haberse establecido un registro para inscribir la acción. sólo á contar desde el momento de la inscripción? Es ese el gran medio moderno de defender á los terceros.Por qué 1\0 se adoptó el sistema del registro de la acción. Paul Magnin su 111. concluir con esta materia. y 1" otra. Pero. el mejor medio de resol "el' las dificultades. haciendo sólo excepción pI Código de Italia. (. según la frase sólo de . sólamente á partir del momento ele esa inscripción. (t) PI\~iIlI\R. dolo ó violencia. en último caso. hubiera sido dar á la acción un carácter personal absoluto.-217- los precursores le eran familiares al codificador.

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D~:I." tl« Fallos de la Exma. lé!li.· d(~//CI·.~ de DI'R.~\l11Il\.I.. .oz.~ CH.\. lH67.o.\l!. ñ. lH6!J.~ la métluulc dI' n01.¡n:.ais Zac!/IIriw..~latioll..-Jlr:I:IU·il (·ompl(·f de» t rarnu.'.SIJI.\. C.-Collr. AllIIR\ ~:1' R.~foirl· R.-Cour..:l.- lHBG. Cámar« de Apelocionc« de la ('a/lifal.-Conr.c llrl'JIarafoir("~ d." edi- ción. lR. d'apre. théoriqn« el prutiqu« di' droi! ci.-llé/w1'foin· méthotliqn« (·f alp"abéfiq"l: d" doctrine et de J"risprlllh:IU:I·.il. (en publicacióu). cod« ci/. edición.I.-l..u CO(/I' cil'il. eod« allalyfiqlte tllt mili.IF." edición..~lafio/ll de doctrine el de JUI·ispr.." edición: lH70.." d(' DAI.'(.-lli. ld.-:>.Trait« de la l·é.il lHü(.--!" edición. Xa/lOléo//.1·!.IACAliTI:-I~:RIF.~ de la Cámnra d« Senadores. 18H4. DF.o.SO:-iAIIE.-lRG'2. - NC/Jlicafi'J/t élém'~lIfail'l~ rlu..\1I0T DE d'écoII01//Ü' polifilJl/{"- a.\UWI::S.ol.. Gn'·I·A\·F. DF. DF.l.~iolle. 1~~::-i~:T.-Reclteil periodique de lé!li.-lH7:1. L'AI.l·.-Commellfa¡"re sur la loi de» successious.¡TO:-i.R.-'2.I.\'I:-ICOllIIT.~ Cod(: Sa/lOléo/l.~I." edición. 1879.." edición. PAI·I.~ de d roi! eiri! (n/l/l.-COl/..O~IlIF.~I·'·I'I~ "érédi!air(~. civil..-Cu. lR!l:l.. ('11/11' de tlnJif [ra ucai« «uicont le (·il'il.\S 'K-J/alluel de droi! ól'il.BIBLIOGRAFIA A.-CtJ/trs Diario di: Sl·.MOI. 181H.

- S"\\.li. IHfJti-tíH.-COIIl'S d« d.~ .'éIJl.'Ul""o. y responde Ú la idea (le facilitar la comprobación lie esas citas.~.~:RE~A"-('ollcol'dallcia.-J..-.' crul¡ cit:il..-Lc d roit el l'écouomi« IJlJliti'1lw.os.~. dd ('údi!/o eil'il AI'!/clltillo.-a.ttioll fltéol'i'1lw . L\I'II¡¡:-iT....-1R47 ú IR50. C.-Uél'étitioll.--Pal'Ís. IH7:l."-lHi")fJ" T"UI.I(.'(·l'úbLica .~III' L.-l'l" edición. plles en las notas se ha indicado solo el tomo y púgina. l87!). 1HilO.J. uru.\lJt.Y no el título de In obra y la edición. -1" edición.at ion.. 'I'ruducción espa- ñola en G volúmenes.ióu..·oIllI'Ut.. ."-si.·t praiiqu« du cotle civiL..I'I.-[·:. no encierra sino las H obras que han sido citadas en el texto de este trnbnjo...1 des f".UEIl.« lé!/i. lt:lH5.-nl'oit tl. IH:!7.o De« donat ion« t rir.~ é(·I'i"'.-5" edi- . IHtl!I.:. Derecho ltouuin» actual."'"il'e u nrrrrsr! .-Paris. ('11 1'(' ci r]! 1-.-[·:l Códi!/o CiriL de La J. .j1/ . i tL«jlll'i'~/"'IUIt.ión."\"I\.'II° nomi« IJlJlititllll~.T"IIlIIA:'l. lR78.. SE/.1'1.\('1I"\IJII"-[·:"·IJlJsici.li(}lIé. ~1.-IHHI.co- 1HiJ.~ dr droit cicil. l\hY:-iz."~(.~ . '[ÓN. d.I~.ol/UI del. ET P"YI'. ltrou« l'I'alitllll'. (. F.~JI comentario» del.-['I'illciIW. Código Civil Arqentiuo..roit romain i--tv' edición.~talltel/f .of raisouue de jUl'i'~I'I'udclII·(~...)" edición.-Esta tahla hillliogrúficl\. B" edición.-l8B5. P"TIIIF.~t.~.- 7" ed i. lB!)I.-D.- (En publicación). ~L\Il(". LI.-París. ~IEIII.ti conu-ntarn. OHSERV.. Iteru« étl'al/!/cI'c d rl'allrfli. rR"I'I.R. ~I"I'IlI.l-·I..1l'g(~lIliIlCl.II('(' e (l'p.·oil eicil rl'alll:Cli.

La legítima.1NDICE CAPITCLO PRIl\IEHO SnlA RIO... .. . .-I. Francés y Argentino. . . Razones que fundan y explican el sistema legitimario-VIII.. División de los derechos v división correspondiente de lns acciones en reales personales-IV.-V.XI..cnestión en Derecho Francés-X. La leg ítima en qué consiste-VI. . segunda HnIARIO..i~l~'~~i~'~. . . ¿Qué es una aceil'lIl?-Definieión-Elementoi'II...~I~T~'e~~:d(~~~.:iil~i~ll.. como todo derecho.('~'. . A todo derecho corresponde una acción que lo defiende-I1I.l~~1:~T: .. ¿Hay acciones personales-reales 1'1 sea mixtas? Examen de la "cuestión en Derecho Romano. La acción de reduc- ~~~Ó~.. I~Po 41 .. Examen de la cuestión en Derecho Argentino-Dificultades I\ne presenta elart ículo 33. tercera SnlARIO. y Secciún. . . Examen de la .. .VII.. . debe tener una acción (\ ue lo defienda-XII. .)4Solución .••...l:~I:{~~t. . Refutación de las razones con que fundan la libertad absoluta de testar los escritores que combaten el sistema legitimario .. Secci/m. Naturaleza jurídica de la legítima-IX....

Henuncia de la snceeion.(íll dt· reduceü.¡w. IJ¡'(·.~ms I'I'EDI'. .. Xecssidud de la aceptación (le la herencia-i-X'Vl.-XXIX. ¡'. Continnaeión-XXIV.«"I'. ¿Quién más puede ejercer la acción de reduccil)n?-XYIJI. sino la falta de una condición pspncial.\:> Sección única SnURIO. Continnación-XXIII.-X X X \" l. Cout. Los donatarios-XXVL ¿I<:n qué época puede ejercerse la ucción de rednccilín?-XX\"IL Muerte natural y presunta.innación-s-Cnso de intentar la acción contra el donatario-XXXVIII. d« I'Nlw~". Acreedores del heredero fOl·ZOSO-XX. no es una cansa de 110 ejercicio. ficnltades que presenta el artículo JH32.lL'lf. Renuncia expl·elia--XXXI\".. el ejercicio de 11\.I{ LA AC('IÚ:\ DE IUWITCIÚ:-.:-. Herederos. SoluciónXTIl.xalllPIl de algunos casos dndo~os­ So]uril>n.. 47 CAPÍTULO TERCERO Sección única SnIARIO.(íll d(· la (fC('. (¿n:. Los legatarios-XXV.JEHC~. Cesionarios-XIX.XX X l..-XY..-XXX. Re· nuncia t¡'lcita-( :riterio con que dehe juzgarse si ella existe-XXX \'.. ¿I'. Continuaciún-c-Opinién de Lnurent-Refntación. Di.. ¿Pnede antes de la muerte del causa lite usarse medidas conservatorias de la legítima? ...txnrcn CAPÍTULO SEHUNDO ¿I... la rednccil"n-XXVIII..ín-¿Pnedeprescrihirse? . Sucesores del heredero forzoso.XXXIX..(íll-¿Pne­ de renunr-iarse? ¿CnÍlndo?-XXXIL Formas de la renuncia-XXXIII. Su igualdad de efectos en cuanto . Revocación de la renuncia de la sucesilín-Sns efectos en cuanto ú la acción de reducción ..En qué ténnino?-XXX vn. En principio. acción de reducción sólo corresponde Ú los herederos forzosos. I::I'OC.~ I':.. Continuacióu c-Uaso de . ¿Quiénes no pueden ejercer la acción de rednccil)n:>-XX L Los acreedores del cansan te-XXII... Heunncla d« la acciún.

. ¿Entran los bienes objeto de una institución contraetual?-L.... 80 CAPÍTFLO m'ARTO Sección primera SnIAHlO. . Créditos: distinción entre créditos buenos. Esa masa.. Derechos no exigibles en juicio-LVI.. aunque tenia el causante..... soluciones-L\'lll. . debe previamente determinarse su valor.. lnJ Sección tercera SU~IARIO.n en ella los bienes legados?-XLIX... en principio. Continuación-XLI. Cuando la legítima esté afectada por disposiciones llUt' no la respeten. La regla general es que el titular de un patrimonio tiene absoluta libertad para disponer de él...inguen con la muerte de su titular-Ll.. Esa regla tiene cxcepcione~. Una de las excepciones es la institución de la legítiml\. -XLVIII. - X LIII. Valuación de los bienes que componen la lllasa.. intentarse la acción contra los terceros detentadorex de bienes comprendidos en la donación inori<~iosa­ Distinción necesaria pl\ra resolverlo --Roluci<)n-·-XL. Cosas comunes á toda la herencia-LlIl.. Bienes que.... podrá ejercerse la acción de reducción... La primera operación ¡Í luu-er.Cl)mO se procede para obtener ese resultado? Artículo 3G02.... Derechos litigiosos--I. - XLVII. Bienes adquiridos por prescripción empezada por <'1 causante y terminada por sus herederos-i-LvH. . IOll Sección segunda SUMARIO. . Derechos condh-ionales-c-Ll V. . debe comprender todos los bienes.-XL[\'... . Derechos que se ext. . Para saber ~i la legítima ha sido afectada....lejados por el causante-LX. Caso especial del artículo 4028..... -XLVI. ¿Entl'll. ~Io- ..'. es la formación de una masa ele los bienes del causante. no le pertenecían-LII. 101' LIX...Ig..... Necesidad 'de deducir las deudas del vade los bienes .-XTX. dudosos y malos.V..tNnICI~ }'... ¿Cuándo empieza Ú correr el término para la prescripci<)n?-XLII.

¿Qué momento se considera para calcular el valor de las donaciones? ... en que se . ¿Deben computarse las donaciones cuando los bienes objeto de ellas han perecido en poder del donatario?LXXXIX. Hazones-LXXX. mento en que esa reducción se hace-Dificultad pro---ducida en Derecho Francés. Es efecto directo del artículo 3~)04 el que los bienes objeto de los actos Ú que se refiere deben computarse como donaciones-LXXXI. . . Donaciones entre esposos-LXX Y. 12j Sección q uinta SnIAIlIO.0 Condición-LXXXIII. . ¿Dehen computarse cuando los bienes han reingresado al patrimonio del causante?-XC.° Condici(·)))-LXXXVI. . Deudas de una renta vitalicia. 3. . El caso especial del artículo 3G04. ¿Qué es lo (ltlH resuelve el artículo 3G04? Discusi(ín-LXX VII. . son admisibles todos los medios do }lrtlcha-LXXXYJIl. . Argumentos de los que restringen la aplicación del artículo HGU4 á los casos que prevé el artículo !)JH del Código Francés-L. Dendas condicionale:-:-LXIII. .. 1.. ¡'alg. (Tastos Ílmerarios-LXVII. Principio general-LXII. . . . Deudas litigiosas-LXV.. Necesidad de agregar al valor de los bienes el de las donaciones-LXX. .. evitada en el nuestro por el artículo olio2-LXJ.••.° Condiciún-LXXXV.{XIX.. . . ~. Condiciones necesarias para que sea de aplicación el artículo 3G04-LXXXII. la fijación de la legitima es una simple operación aritmética..LXX\"lII.. Argumentos de los que creen qne el artículo comprende una regla general á todos los contratos onerosos. Solucilín que creemos más jurid ica. . . . . Salvo la excepción que viene ú establecer el artículo 3406 los actos onerosos no deben tomarse en ctlcnta-L)(XX VII.. cuarta SDIARIO. 117 Seccián. Cargas comunes á la sucesión-LXVIII.() Condición-LXXXI\". .1:\ III CF. Debe tratarse de una verdadera donación.. 4.. . ¿Es aplicable la regla del artículo o4HU?-LXXIY. fuente del articulo y fundamento de su disposiciónLXXVI. Pero cabe la prueba de su simulación y al efecto.-XUI.. ¿<Jué donaciones deben tomarse en cuenta? Principio general-LXXI. . Formada la masa. Obligaciones natumlesLXI V. Dendas solidar-ias-eLXVI. casos del artículo 17!11-LXXIII...LXIX. Consecuencias-LXXII.

. hay <pie determinar el monto de las liberalidades del cansante-c-X(Jl l I..Sisteml~".. Razones que lo explicanC\'. sección primera-CIY..-CIIl.\S LIIIF. Caso del legado de la nuda propiedad-CI. Caso de las donaciones entre el'lposos-CVII.IIHln:s DEI. .olvel'1aSolución en nuestrn Derecho-C. ¿ En qué orden se veri Iica In reducción de las donnciones? Principio fundamental. Dificultades (¡ue el artículo B(103 puede ofrecer en su aplicación práctica-i-Solneiones. ¿(~ué donaciones son imputables á la legítima de los heredero~?--XCVL RI caso especial del artículo ~(il)4 lññ SnIAHIO. primera SmIAHIo.HAI. .CL'IÚ~ DI': 1•.. todavía puedeu presentarse c1ifieultades-LiberalidadAs (:uya valuación es imposible por su naturaleza misma -Xl '''IlI. .. Si lo está. habrá lugar Íl la acción de rer1ueci(in . Caso en que los bienes comprendidos en la donación que debe reducirse han perecido sin culpa del donatario-C\TIT. Caso dAI legado de usufructo ó renta vitalicia.(o. Dificultad que presenta Al artículo ~(i()3-Sistelllas presentado» para re. ¿C<imo se fija la Ieeha (le las donaciones?-CVI..Cf I. cuya donación debe redu- . Vlmn'IC'\ 1.debe tener en vista el grado y línea de los herederos forzcsos-c-Xffl I.-XCVIL Resuelta la cuest ióu líe In imputación. . Es una cuestión previa la. . OIWI':~ I':~ Ill'E l'.\ ln:l)¡. de la imputación de esas liberalidades-c-Xtjl V. para saber si hay Iugar íl la acción de reducción. Caso <¡ue vamos Íl considerar en la. . Subiendo <IUt~ liberalidades se imputan Íl la legitirua y cómo se resuelve la valuación en esos casos dudosos.Qué liberalidades se imputan á la porción disponible?-XCY. Métodos que seguimos en esta materia... ('Al's'\~l'E S(·(·ci<iJl. l!iU In:1. Determinada la porción disponible. Caso en (Iue el donatario. presentados para resolvei-lo-c-Solucion del artículo afin3 -XCIX. es fácil determinar si la legítima está afectada.

.teria de esta seoción-i-C'Xl I. 174 Sección ¡¡('fJllnda SVMAHIO.'X\'I Dificultad que presenta el ai-tículo 3G02.): la acción tiene efectos reipersecutorios-i-C'X'Xl V.pÍrrULO S}<~XTO . Conclusión .cfhlO sE \'EHIFICA 1. . Si la acción de reducción defiende la legítima es necesario saber como se procede para integrar esta-CXXII. . cirse...l'.. Cómo se resuelve la dificultad--CXXVIII.. . Caso del artículo 3fi03-CX\'. otro orden para la reducción de las donaciones (IUC hizo en "ida?.\g. Caso que consideramos en ('sta sección -CXVII. .. . . . Fundamento )' crítica del artículo 3795-(.-\. ..-CXXI. .. después las donaciones. (. Principio general: primero se reducen los legados. probable raz. .. Caso de las donaciones concliconales-CX.XI\'. " . 191 c.... . artículo 395. por su sola voluntad.•••••. . es insolvente-CIX. Regla en cuanto ÍI las donaciones. fundamento-CXVIII.. Consecuencias-CXIX. ..-CXI. . su fundamento-CXXIII.I'("('I'(I Rt'MAHIO. . .n de ser de este-CXXVII. Contradicción de principios con lo que la ley establece en la colaci"'n-CXX\'. 195 ..\ HEIlCCCIÓ:-¡? SnIAHIO. ..ex VI. Ci-ítica al sistema legal en su aspecto eCOlIl·)J)lieo-Cx. . ¿Puede el testador establecer otro orden diverso para la reducción?-CXX Obser"ación en cuanto á los ~astos funerarios... " 185 B(~cciún t(. Regla en cuanto ¡'I los legados. )Ill. ¿Puede el testador variar el orden de reducción de los legados establecidos por la ley?. Principio á que debe ajustarse la reducción de los legados: orden que establece el articulo ~7nü-CXIII.Puede el restador fijar.'.

. Kecesidad de defender ú los terceros c-C'Xf . Los terceros detentadores pueden detener la reivindicación lo mismo que el donatario-CXL.xIIT. Reglas aplicables en cuanto á las mejoras CXXX. Aplicación al caso que legisla el articulo 3604. . : LA IUWlTCIÓX Seccirn« única SUMAIHO.H.. Xece~idad de la previa escusión (le los bienes del donatarioCXXXIX.. Reglas aplicables á los deterioros que la eosa haya podido sufrir-CXXXII. 203 . . . En qué orden debe efectuarse la reivindicación contra tercer08-CXXXVIII.-CXXIX. Artículo 39:l5-CXXXVII. Crrtica al sistema de nuestro Clíd igo. Suerte que siguen las hipotecas y demás derechos reales que el donatario ha podido constituir-CXXXV.CXXXVI. Reglas aplicables en cuanto á los aumentos naturales de valor-CXXXI.. ¿Deben los frutos de la cosa?-CXLI.C'APITPLO S}4~PTDIO ""'''~CTOS o . Excepción: frutos producidos con posterioridad á la demanda de re(luccil·lIl-CXXXTV. Reglas referentes ú los frutos de la cosa-CXX. Reglas aplicables á las enagennciones hecha" por el donatario. Cómo debía haberse legislado la materia.

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