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NEUQUEN, 18 de Diciembre de 2008.

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A las presentaciones efectuadas por el Dr. Gustavo Lucero a fs.
1996/98, el Dr. Ricardo Cancela a fs. 2002/03 y del Dr. Claudio
Urrutia a fs. 1972 (párrafos a y b) en las que respectivamente
ponen de manifiesto lo infructuoso de las diligencias
materializadas a fin de establecer la viabilidad de la animación
computarizada en 3D, el tiempo que insumió sin que a la fecha se
haya realizado la medida originaria y el escaso valor probatorio
que la misma posee en el marco de la presente investigación y
habiendo instrumentado distintas diligencias a fin de establecer la
viabilidad de la pericia de animación solicitada a fs. 1466 y
ordenada el pasado 3 de diciembre de 2007 ( fs.1471) surge que:
El 13 de diciembre de 2007, la actuaria estableció comunicación
telefónica con el Ingeniero Gardes, perteneciente a la Asesoría
Pericial de La Plata, quien manifiesta la imposibilidad de llevar a
cabo la tarea, habida cuenta del tiempo que esta insumiría y el
cúmulo de trabajos de esa dependencia (fs. 1520). Cuatro meses
después la Fiscalía, es decir con fecha 17 de marzo del año 2008
hace saber que el Dr. Losada dependiente del Cuerpo Médico
Forense del Poder Judicial juntamente con el Dr. Rodolfo
Pregliasco estaría en condiciones de llevar adelante esta medida
(Fs. 1621), simplemente manifestando esto y sin requerir nada a
su respecto. Con fecha 8 de abril se anoticia a este Tribunal desde
Fiscalía (fs. 1634) que se estarían llevando a cabo gestiones para
que profesionales de la Asesoría Pericial de la Plata (los que antes
expresaran concretamente la imposibilidad de realizar la
diligencia) concurran a esta ciudad para evaluar viabilidad de la
pericia, sin hacer ninguna referencia a la participación que este
Ministerio le hubiere dado al Gabinete Forense local conforme lo
precisara de manera categórica en su escrito de fs. 1621.
Posteriormente el Ministerio Fiscal pone en conocimiento que el
Ingeniero Gardes (coordinador del trabajo a realizar) se
encontraba de licencia psiquiátrica, quedando a la espera de la
eventual designación de un reemplazante (fs. 1652 del 15/05/08).-

En el mes de mayo los peritos oficiales dependientes de la
Asesoría Pericial del Poder Judicial de la Provincia de Buenos
Aires (Arquitecto Julio Ardohain, Ingeniero Jorge Besoky y Perito
balístico Roberto Gomez de Saravia) encontrándose en esta
ciudad y en contacto con la totalidad del material obrante en
autos, elaboran un informe entregado a Fiscalía que es aportado a
las presentes en el mes de agosto, donde se consigna que el
tiempo que demandaría no sería inferior al año y medio basado
ello en la complejidad del hecho a reconstruir por la cantidad de
actores, concluyendo que las modificaciones respecto de la escena
original dificultan el empleo de esta técnica. Atento a lo
informado es la Fiscalía quien desiste expresamente de la
diligencia a fs. 1733 y este Juzgado deja sin efecto la misma (fs.
1739). Sin perjuicio de lo señalado, es la Fiscalía quien vuelve
nuevamente sobre las facultades y posibilidades del Gabinete
Forense local junto con el Dr. Pregliasco y en ese sentido este
organismo materializa un informe (fs. 1780) en el que se precisa
que el material con el que se cuenta es insuficiente para realizar
una reconstrucción en 3D como la que se solicita, pero que de
todas maneras es posible reconstruir la trayectoria general de los
manifestantes, vehículos y personal uniformado. En la ocasión el
Dr. Pregliasco elabora un presupuesto para la misma y una
modalidad contractual específica (desconocida en la praxis por
sus características y monto) por lo que desde el Juzgado, apenas
recibida la misma, se dispone la remisión de copias a la
Administración del Poder Judicial a fin de evaluar la viabilidad de
los montos y la forma contractual pretendida. A fs. 2001 el Dr.
Losada hace saber al Juzgado que se deben reprogramar las
fechas de una eventual pericia (que pasarían para el año próximo)
atento al tiempo transcurrido sin recibir respuesta y habida cuenta
de la demora en relación al presupuesto y contratación.
Ahora bien, a más de un año de solicitada la pericia de
reconstrucción animada y dispuesta en autos, tanto los
profesionales de la Asesoría Pericial de la Plata como el Dr.
Pregliasco concluyen en la imposibilidad de realizar una
reconstrucción animada en 3D.
Esta nueva diligencia solicitada por la Fiscalía, difiere totalmente
de la animación computada originalmente peticionada y si bien no
se encuentra ordenada en estos actuados corresponde me expida al
respecto. Así y de acuerdo a lo detallado precedentemente sumado
al último informe materializado por Dr. Rodolfo Pregliasco del 5
de diciembre donde da cuenta de nuevos defectos advertidos en el
material sobre el que debería trabajar, que afectarían la calidad y
alcance del resultado (esta reconstrucción en plano no podría ser
exhaustiva, ya que dada la escasez de material esta diligencia no
podría incluir aspectos que no están presentes por deficiencias en
el video identificado como DVD 6), conjugado con lo aleatorio de
un material a incorporar a estas actuaciones (que habría de ser
reclamado a terceros sin saber efectivamente de su existencia o
volumen conforme se señala en la propuesta de fs. 1780), con más
lo incierto del plazo que se requeriría para su (posible)
conclusión, me llevan a concluir el cese de toda gestión a este
respecto, lo que así dispongo.
En este sentido también subrayo que el volumen de material
probatorio colectado a casi dos años de iniciada la investigación,
sean imágenes fotográficas, video filmaciones, testimoniales,
actas de procedimientos, secuestros, informes, etc., ilustran
ampliamente respecto de los sucesos y brindan un plexo
informativo integral y descriptivo
En relación a la presentación efectuada por el Dr. Cancela a fs.
1999 respecto de la diligencia vinculada con registros de llamadas
telefónicas solicitadas por la Fiscalía, la que considera temeraria,
no especifica y absolutamente carente de claridad, se señala que
dicha medida fue solicitada por Fiscalía a fs. 1714, relacionada a
llamadas telefónicas y su eventual análisis, que habrían tenido
lugar durante los día 3, 4 y 5 de abril del 2007. Este mismo
Ministerio peticiona se averigüen las líneas móviles que pudieran
haber utilizado y aquellas fijas instaladas en la sede
gubernamental de la provincia y de la Jefatura de Policía, medida
considerada necesaria por los Sres. Fiscales atento a la prueba
producida en el debate de la causa (N° 93/07 caratulada Poblete
José Dario s/ Homicidio…). Sin perjuicio de que aún no se
explicitaba su relación, la alegada necesidad y utilidad a los fines
probatorios en esta causa, se resuelve requiriendo informes y se
instrumentan los pedidos a los organismos respectivos (vid fs.
1760/61) respecto de los sistemas de comunicación telefónica
instalados, empresa proveedora y detalle de números telefónicos e
internos y se comisionó al Licenciado en Sistema de Seguridad y
Telecomunicaciones Rubens Rebuffo con el objeto de abocarse a
la tarea de recolección de información al respecto (vid fs. 1778).-
Las contestaciones de las dependencias oficiales lucen a fs.
1851/67 - 1933/34 y a fs. 1936/1940 se glosa informe producido
por el Oficial Comisionado. Como consecuencia de los datos
volcados en los mismos, precisamente aquellos que se vinculan
con el elevado número de líneas telefónicas cuyos registros
deberían formar parte de un entrecruzamiento sumado al dato no
menor que se relaciona con la inexistencia de registros de
derivaciones internas de las llamadas que ingresan y salen a través
de las centrales, se requirió uno complementario a la Asesoría
Técnica de la Jefatura de Policía, producido por el Comisario
Manuel Gómez y el Licenciado Rubens Rebuffo a fs. 1974/92.
Explican los profesionales que formalmente existiría posibilidad
técnica de realizar un cruce de llamadas con los números listados
al Oficio 3377/8 e ilustran también acerca de las etapas que
componen el proceso y que el mismo implicaría el
entrecruzamiento de 282 (doscientos ochenta y dos) líneas fijas, 8
(ocho) canales celulares, 7(siete) líneas móviles y 1.800 (mil
ochocientos) internos digitales. De idéntica manera que nos
hablan de la viabilidad de instrumentación de cruces de llamadas,
aclaran que no resulta posible obtener eventualmente el contenido
histórico de las comunicaciones como así tampoco la
individualización de los internos que reciban o efectúen llamadas,
debido a que las centrales no registran tráfico interno.
Consecuentemente habrá de estarse a los informes recientemente
materializados, cuyo detalle luce a fs. 1851/67, 1933/34, 1936/40
y 1947/92, que predican la imposibilidad de atribuir llamadas a
interno, oficina, dependencia o menos aún a persona alguna.
Por otra parte agrego que si bien puede resultar elemento
probatorio concomitante o indiciario del objeto plasmado en el
requerimiento fiscal de fs. 917, saber si los imputados
mantuvieron o no comunicaciones telefónicas, eventualmente
fechas y horas –y en esto lleva la razón la defensa en su
presentación de fs. 1999- no se advierte su existencia como
determinante o excluyente en la presente investigación.
En relación a la presentación de la querella de fs. 2009/64, sin
perjuicio de poder formalmente contestarse la misma sin
extenderme en fundamentaciones, simplemente haciendo o no
lugar a cada petición, dado su alcance, la materia de que trata y
multiplicidad de temas que aborda, entiendo prudente su análisis
segmentado, sistemático y fundado en este punto del presente
decreto de los tópicos a los que se refiere. Ello también en
consonancia con pautas amplias y rectoras que a este respecto
sostiene la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Penal con
competencia Provincial, en lo referente a la necesidad de
explicitar motivadamente las decisiones que se adopten. Adelanto
que, sin perjuicio de reconocer tanto la entidad académica como
profesional de los patrocinantes que plantean esta alternativa de
investigación, no comparto la propuesta que los mismos efectúan
respecto de objeto y medidas, lo que (entiendo y así lo explicitaré)
no obsta a su instrumentación en otro ámbito que no sea el de la
presente causa.
Así trataré esta propuesta que se efectúa en dos puntos que se
vinculan con la oportunidad de la presentación por un lado y por
otro su objeto, contenido y alcance.
Oportunidad de la Presentación:
En estos actuados, esta es la primera presentación que efectúa la
querella (más allá de las veces en que pidió fotocopias). La
materializa luego de casi dos años de investigación (20 meses), de
2008 fojas de trámite (11 cuerpos), de 39 declaraciones
testimoniales directas, 5 informes técnicos, actos todos de los que
ésta parte fue notificada (nótese que se le libraron 14 cédulas que
fueron recibidas) y no participó ni intervino de manera alguna.
La querella resulta ser, más allá de su entidad y representatividad
pública, una entre diecisiete partes. Las dieciséis partes restantes
han intervenido en su rol desde el comienzo, asistiendo a actos,
peticionando, planteando, proponiendo, transitando reiterada y
diariamente en un contexto de investigación dado por el
Ministerio Público Fiscal en su requerimiento de Instrucción de
fs. 917/20 del cual, obviamente, se notificó a la querella y lo
conoció desde su inicio.
En función de este marco investigativo establecido, cada una de
las repito dieciséis partes que sí actuaron, efectuó sin demoras y
con profesionalidad su función, estableció sus estrategias, solicitó
y materializo prueba durante veinte meses, trayéndose a proceso
en carácter de imputados a quince personas, todas las que
estuvieron a derecho sin dilación alguna, en forma inmediata y a
las que se las imputó formalmente y se les recibió declaración
indagatoria, sin que hasta el presente (a más de un año de sendos
llamados) se les haya definido su situación.
En contraste con esto la querella, quizá intentando explicar de
alguna manera su falta de intervención como así también una
eventual dilación presente y a futuro en el marco de esta causa (en
caso de hacerse lugar a sus propuestas) primero aporta
jurisprudencia específica que avala o sostiene de alguna manera el
exceso en los plazos y la obligación estatal de investigar y dar
respuesta a familiares y víctimas y en segundo lugar describe
como una estrategia expresamente elegida el actuar recién una vez
finalizado el debate en los autos N° 93/07 caratulada Poblete José
Dario s/ Homicidio.
Me referiré aquí al primero de los tópicos señalados (básicamente
jurisprudencial), donde se conjuga tanto el derecho de los
familiares de las víctimas de conocer lo sucedido y saber quienes
son los responsables en un plazo razonable –con la consecuente
obligación del Estado de investigar el hecho-, como respecto de la
ponderación efectuada entre el derecho de los integrantes de la
sociedad a ver protegidos sus derechos individuales frente al
derecho de una persona imputada de liberarse de su estado de
sospecha dentro de un plazo razonable.
Debo decir que, consideradas ambas temáticas de manera
abstracta, coincido con la opinión de la querella; ahora, en
relación al caso que nos ocupa, entiendo que es desacertado lo
manifestado en relación a estos puntos por dicha parte. Respecto
de la primera cuestión, cita la querella varias sentencias de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos en las que se trataron
casos que no se asimilan al objeto de investigación de este
expediente, ni en la manera en que se produjeron tales sucesos ni
en la forma en que se investigaron los mismos. En la mayoría de
esos casos los hechos denunciados se refieren a la detención sin
orden judicial, desaparición forzada de personas y presunta
muerte de las mismas por parte de las Fuerzas Armadas de
diferentes países de Centroamérica, así como también es nota
distintiva de muchos de ellos el comienzo de la investigación
varios años después de ocurrido el suceso.
Quisiera destacar, a efectos de marcar la diferencia entre esos
hechos y lo aquí investigado, los casos citados en las notas 18, 19
y 20, a los que se hace referencia de manera más extensa en la
presentación de los querellantes.
En el Caso “Hermanas Serrano Cruz” se demandó ante la Corte
que a partir del 2 de junio de 1982 se dio la supuesta captura,
secuestro y desaparición forzada de Ernestina y Erlinda Serrano
Cruz, de 3 y 7 años respectivamente, por militares integrantes del
Batallón Atlacatl del Ejército salvadoreño durante un operativo
militar conocido como “Operación Limpieza” o “la guinda de
mayo”, en el que supuestamente participaron unos catorce mil
militares, hechos que formaron parte de un patrón de
desapariciones forzadas en el contexto del conflicto armado,
presuntamente perpetradas o toleradas por el Estado. Asimismo,
debido a que al momento del hecho los recursos judiciales
internos eran inoperantes, recién en el año 1993 la madre de las
víctimas presentó la denuncia por la desaparición de sus hijas .
Por su parte, en el Caso “Comunidad Moiwana” se denunció que
el 29 de noviembre de 1986 miembros de las fuerzas armadas de
Suriname habrían atacado la comunidad N’djuka Maroon de
Moiwana y masacraron a más de 40 personas y arrasaron con la
comunidad. A su vez, se denunció que a la fecha de la
presentación de la demanda ante le CIDH (20 de diciembre de
2002, o sea 16 años después) supuestamente no habría habido una
investigación adecuada de la masacre, nadie habría sido juzgado
ni sancionado, y los sobrevivientes permanecerían desplazados de
sus tierras .
Surge claramente de la breve referencia de tales casos que los
mismos se produjeron en un contexto completamente distinto y
que el tratamiento que se les dio es también absolutamente
diferente al aquí llevado adelante. El objeto de investigación, sin
quitar entidad, gravedad ni trascendencia al mismo, nada tiene
que ver con los casos señalados y en relación a la actuación de los
órganos de investigación debe subrayarse que aquí se ha
comenzado la tarea de manera inmediata, siendo que por un lado
ha resultado una sentencia este mismo año (en casación)
condenado al autor material de la muerte de Carlos Fuentealba en
un tiempo totalmente prudencial (que incluso me atrevo a decir
dista mucho de hechos de similar entidad o naturaleza que
tuvieren lugar en distintos puntos de nuestro país) y en este
expediente se encuentran en un muy avanzado estado la
investigación de las conductas de varias personas que participaron
del operativo en el marco del cual se produjo dicha muerte, lo
cual demuestra que en ningún momento se han vulnerados los
derechos de los familiares de las víctimas que la querella
menciona. Sabe ésta de lo tardío de su presentación, por cuanto
reconoce “la probable dilación que las peticiones que
seguidamente se formularán pudieran tener en este proceso”
(textual) y dedica un apartado de su extenso escrito a efectuar
consideraciones para desacreditar dicha circunstancia.
Es cierto, como bien se indica en dicho escrito citando
jurisprudencia nacional e internacional, que la duración razonable
de un proceso no puede traducirse en un determinado número de
días, meses o años, sino que debe ponderarse en cada caso según
la complejidad de la investigación, la conducta del imputado y
manera en que el asunto fue llevado por las autoridades judiciales.
Ahora bien, como lo dijera en los párrafos anteriores, el objeto de
investigación ya ha sido fijado hace 18 meses, respecto del mismo
ya se ha producido gran cantidad de prueba y ya se ha indagado a
15 personas, con lo cual, sopesando tales principios –lo cual,
como lo ha indicado reiteradamente la CSJN, debe efectuarse en
cada caso particular-, considero no son validos los argumentos
esgrimidos en relación a este punto por la querella en el marco de
esta investigación, la que se encuentra en un estadio avanzado y
conclusivo.
En relación al segundo de los argumentos que la presentante
señala (vinculado a su actuar recién al finalizar el debate como
estrategia preconcebida) debo decir lo siguiente:
.- su presentación no se efectúa al finalizar este debate, sino cinco
meses después.
.- por las descripciones fácticas que realiza (como ampliaciones
de indagatorias e indagatoria propiamente dicha) no es esta parte
ajena a los tiempos procesales que su propuesta insumiría,
específicamente en el marco de esta investigación y las
consecuencias que estos excesos acarrearían. Negar la realidad
sería suponer que tamañas imputaciones como las que se
proponen (que se trataran en el título siguiente) quedarían
zanjadas con simples ampliaciones o llamado a indagatoria. Debe
considerarse lo que ello conlleva, más con la prueba que solicita
esta misma querella se produzca (testimoniales, cruces
telefónicos, oficios, etc..) más lo que eventualmente y
seguramente sería planteado por las partes.
.- se advierte una contradicción en la propuesta realizada,
puntualmente en la referencia a la nueva indagatoria solicitada.
Señala la querella que el presente pedido surge de un análisis de
la prueba producida y principalmente la obtenida en el debate, a la
que califica y pondera como de altísima calidad. Es entonces que
al finalizarse esa instancia de plenario, luego de 14 días de
audiencias públicas, luego de 67 testimoniales, exhibición de
material, análisis de informes y pericias, etc, repito, luego de todo
ello la querella pide la declaración testimonial del Sr. Jorge
Sobisch, siendo que luego de esta declaración no se produjo
ninguna otra prueba (salvo tres testimoniales recibidas también
ese día que no guardan mayor relevancia), toda vez que la misma
se produce el último día del juicio, previo a los alegatos. Vale
decir entonces que exactamente los mismos elementos que
fundaron el pedido de declaración testimonial ahora son, sin
ninguna variación o agregado, exactamente los mismos elementos
que se utilizan para solicitar se impute penalmente a la misma
persona en esta causa. Es esta misma querella quien solicitó la
testimonial de quien ahora pide sea llamado a indagatoria, en
ocasión del juicio y autorizada que fue por el Tribunal dicha
medida, procedió a interrogar ampliamente al igual que la fiscalía
(que también interviene en las presentes y no se opuso a ello),
declaración que, al igual que la totalidad de los elementos del
debate (actas, imágenes, declaraciones, etc) se encuentran desde
la sentencia incorporados a estas actuaciones.(en Anexo I). Esta
declaración testimonial a su vez resulta integrativa obviamente,
como todo lo que tiene lugar en el debate, de los fundamentos
tanto de los alegatos de las partes como de la convicción interna,
fundamentos y valoración de los jueces que dictaran la sentencia
correspondiente. Y en este sentido debe resaltarse que tanto la
querella al fundar el pedido de testimonial como las restantes
partes (fiscalía y defensa) hacen referencia a esta causa
denominada “Fuentealba Dos”, ponderando el alcance de la
misma y expresamente señalándose que implicancias podría tener
esta declaración testimonial en el marco de la causa aún en
instrucción. Tanto es así que incluso es este el fundamento del
único voto del Tribunal que se opone a que se lo traiga a
testimonial por su posible repercusión el marco de la causa
denominada “Fuentealba Dos” (repito, esta causa) y por la posible
violación a la garantía de auto incriminación (ver acta de debate
Nº 56). Sin perjuicio de todo ello, se realiza el acto y la querella
lo interroga extensamente, obviamente bajo juramento de decir
verdad.
Objeto, Contenido y Alcance de la Presentación:
Entiendo que los presupuestos de la presentación aquí
materializada por la querella no resultan ser ni complementarios
ni ampliatorios de los supuestos de investigación de la presente
causa, sino totalmente distintos, obviamente con puntos de
contacto concretos y evidentes desde lo fáctico. Este planteo
reclama a mi entender dos niveles de análisis:
A.- su simple enunciación permite advertir que se trata ( y así se
señala incluso en el propio texto del escrito) de un plan ideado ex
ante y con un objetivo determinado, circunstancia ésta que ya por
sí misma zanja la diferencia absoluta del objeto de investigación.
Se habla de nuevas imputaciones que incluso tienen que ver con
la generación de un “escenario necesario para que el autor directo
….. actuara sobreseguro, sin dificultad, sin obstáculos…” (text.).
Cada imputación, que en el siguiente acápite reseñaré, se contruye
de forma compleja o compuesta, con una multiplicidad de verbos
tipos y modalidades activas u omisivas, que sumadas alcanzan un
total de 46 proposiciones (entre las ampliaciones y la nueva
indagatoria) que entiendo, de manera alguna pueden sostenerse en
el acotado marco objetivo de esta investigación.
B.- La segunda, resulta de un análisis si se quiere de estricto
contenido dogmático y en este contexto ya en el ámbito de la
tipicidad, estrictamente imputativo y posterior, que debiera
hacerse de superar la barrera del primero, cosa que a mi humilde
entender no se logra, pero que creo igualmente de importancia
señalar y es el vinculado con las proposiciones fácticas de la
pretensión de la querella. Dije en el punto A que resultaban
objetos diametralmente distintos, diversos que impedían su
análisis dentro de esta causa. Con esto ya entiendo quedaría fijada
mi postura y decisión respecto de la propuesta de la querella, pero
igual creo de importancia ingresar aunque sea liminarmente,
como dije al iniciar este párrafo, en el contenido concreto de las
propuestas, y a este respecto debo decir que tanto para las seis
ampliaciones como para la indagatoria solicitada, se efectúan
múltiples, complejas y superpuestas descripciones fácticas que,
desde mi postura, no reunirían los requisitos descriptivos para que
persona alguna pueda efectivamente intentar articular una
defensa, sumándose a esto que no se menciona o enuncia la
prueba que sustente cada una de las, repito, múltiples, complejas y
superpuestas descripciones.
Nótese a este respecto que las imputaciones que pretende la
querella tanto respecto al Sr. Raúl Pascuarelli descripta en el
punto 6 del acápite en el que solicita la ampliación de su
declaración indagatoria, como respecto del Sr. Jorge Omar
Sobisch detallada en el punto 7 del apartado en el que requiere
que se lo convoque a declarar en los términos del artículo 269 del
Código de rito, son idénticas a la imputación que se intenta en
relación a Moisés Soto, Adolfo Soto, Mario Rinzanfri, Jorge
Garrido y Carlos Salazar, reseñada en el punto 4 de los títulos
referidos a cada uno de los nombrados, salvo por la mención del
cargo que ostentaban.
Asimismo, la descripción del hecho nro. 7 que según la querella
debería atribuírsele al Sr. Pascuarelli es exactamente igual a la
realizada en el punto 5 de los títulos VI.1.2.1 a VI.1.2.5; mientras
que la imputación nro. 2 en relación a Pascuarelli es similar a
descripta en el punto 2 de los cinco primeros: a estos se les imputa
"haber participado ... provocando ..." y a éste "haber participado
... permitiendo ...". Por último, las imputaciones de los puntos 3, 5
y 8 intentadas respecto de Pascuarelli y Sobisch son exactamente
iguales.
Además de ello, merece especial atención la forma en que el
peticionante realiza la descripción de los hechos cuya imputación
pretende, las que a mi juicio, contrariamente al criterio que
sostiene la querella en el acápite VI.1, están redactadas en
términos “faltos de taxatividad”, conforme los términos utilizados
por dicha parte (ver fs. 2019/vta y 2020). Así, hace referencia que
deberá imputárseles “Haber tenido adecuado y efectivo
conocimiento de las órdenes impartidas por [un tercero]…”
(textual), sin hacer siquiera una mínima referencia al contenido de
tales órdenes. Por otra parte, cuando detalla como otra de las
imputaciones “Haber tenido en dicha ocasión adecuado y efectivo
conocimiento de las condiciones organizativas del procedimiento
policial, y de las circunstancias en que se fue desarrollando”
(textual), tampoco indica cuáles son tales “condiciones
organizativas”. Asimismo, igualmente amplia, y por lo tanto
contraria a la garantía de defensa de la que goza toda persona a la
que se le atribuye una conducta delictiva, resulta ser la siguiente
descripción fáctica: “Haber omitido ordenar el cese del ejercicio
de la violencia estatal luego que la misma resultara innecesaria e
injustificada” (textual); allí se efectúa una valoración de la
actividad policial que, además de indebida en la descripción del
hecho ordenada por el artículo 273 del C.P.P. y C., tampoco reúne
el requisito de taxatividad por cuanto no se especifica porqué se
considera “innecesaria e injustificada” como presupuesto de
valoración. Por otro lado, incurre la querella, a mi humilde
entender, en una contradicción o al menos en una alternativa
confusa cuando describe que deberá imputársele al Sr. Raúl
Pascuarelli “Haber participado activamente, en función del cargo
que ostentaba y de su presencia física en el lugar, de la modalidad
de cumplimiento de las mismas, permitiendo un accionar
represivo injustificado …” (textual). Esto, porque si el mismo
permitió determinada conducta por parte del personal policial,
ello colisionaría con el acto positivo en sí. En ese sentido tampoco
advierto de mayor claridad o al menos la requerida para fijar una
imputación el precisar respecto del Sr. Pascuarelli “Haber tenido
adecuado y efectivo conocimiento que del cumplimiento de las
órdenes que impartió y de la modalidad que se llevó adelante el
operativo policial, se incrementó el riesgo propio del empleo
masivo de la fuerza pública más allá de lo permitido”, toda vez
que se habría sostenido que tales órdenes fueron impartidas por el
Sr. Jorge Sobisch.
Tampoco se advierten como suficientemente precisadas las
propuestas de los puntos nº 8 que se pretende imputar tanto a
Pascuarelli como a Sobisch La falta de descripción del contenido
“deber general de cuidado y el deber de protección que le
competía respecto de la integridad física de los manifestantes”
(cuáles son tales deberes) que se endilga a los nombrados, como
la referencia a los daños físicos sufridos por “varios” de ellos, se
contrapone, a mi entender nuevamente con la especificidad
requerida para imputar concretamente.
A todo lo reseñado, debe agregarse que en relación a las 46
“proposiciones fácticas” o imputaciones que procura la querella
atribuir a los nombrados, no se precisa en que prueba se sustenta
concretamente, más allá de aludir en forma genérica a la agregada
al expediente o a la producida en debate.
En concreto, no ingreso en consideraciones respecto de la certeza
o no del planteo o propuesta efectuada por la querella. Solo señalo
que la misma, de ser viable e instrumentarse en el contexto de una
investigación penal, no puede serlo en el marco de esta causa por
los fundamentos ampliamente expuestos relacionados con la
diversidad de objetos, trámite y plazos. Agrego a este respecto
que, justamente por entenderse una diversidad absoluta entre lo
aquí investigado y las múltiples propuestas efectuadas por la
querella, tampoco debe considerarse que la prosecución de una
investigación obste a la concreción o trámite de otra, que
claramente alude a modalidades que exceden en mucho el acotado
marco de esta investigación desde lo temporal al señalarse una
mecánica de planificación previa, creación y diseño contextual de
una actividad compleja con distintos y secuenciales niveles de
materialización, hasta el cumplimiento de un objetivo final
señalado por el presentante como perseguido o buscado
expresamente. Ello con índices de actuación y análisis de
conductas positivas y omisivas combinadas, que habrían sido
llevadas adelante incluso en distintos ámbitos físicos (que
diferirían también del lugar donde tuvieron lugar los hechos que
finalizaron en la muerte del docente Fuentealba) con encuadres
jurídicos múltiples que lejos están de poder ser tenidos como
cumplimentados por una ampliación de indagatoria o similar y
que a su vez subrayan una nueva imputación de idéntica
complejidad y diversidad, respecto de una persona que nunca
estuvo por ninguna de las diecisiete partes intervinientes como
siquiera vinculada a esta causa. Ni por la Fiscalía (que hasta el
presente es la misma desde el inicio y a lo largo de todo el
proceso no ha variado un àpice en su propuesta), ni por las
Defensas (que eventualmente pudieron haber señalado por
ejemplo una modalidad diversa o esgrimido, dado la naturaleza
justamente de este caso en especial, una responsabilidad
vinculada a la verticalidad o autoridad de superior), ni por esta
misma Querella (que sostiene su inexistente intervención como
una actividad estratégica por no haber compartido los
fundamentos de la fiscalía). Por otro lado resulta por lo menos
significativo, pretender que la Fiscalía (la misma no solo desde lo
formal por el concepto de Unidad de Ministerio Público sino
desde lo fáctico toda vez que uno de los fiscales que firmara el
requerimiento de instrucción inicial sigue siendo el mismo fiscal
en esta causa con participación activa y cotidiana hasta el
presente) luego de un requerimiento inicial materializado por ella
misma y casi dos años de activa participación e intervención en la
causa, no advierta una diametral diferencia o mutación del grado
de la que propone la querella y siga sosteniendo hasta el presente
idéntico objeto al fijado al inicio.
Como corolario de esta posición adoptada frente a la petición de
la querella, y nuevamente resaltando sus calidades profesionales y
académicas y dejando a salvo que el no compartir su petición no
implica demérito o disvalor alguno a este respecto, cabe en su
favor señalar que si bien expresamente se precisa y reitera una
inactividad en el marco de las presentes, esta ausencia encuentra
su contracara y es mi deber decirlo, en la permanente, minuciosa
y cotidiana actividad profesional desplegada por esta misma
querella en ocasión de la causa inicial por el homicidio del Sr.
Fuentealba y por la que se llegara ya, luego de un extenso
plenario, a una sentencia de las características de dictada
recientemente por la Excma. Cámara en lo Criminal Primera.
Respecto de las presentaciones efectuadas por los Dres. Ricardo
Cancela a fs. 1971, Dr. Claudio Urrutia a fs. 1972, Dr. Gustavo
Lucero a fs. 1973, Dra. Marcela Herjo a fs. 1993, Dr. Carlos
Cresencio Ronda a fs. 1994, Dr. Eduardo Lino González a fs.
1995, en las que en forma concordante solicitan se declare
completa la instrucción y se corra las vistas pertinentes a las
partes, de conformidad con todo lo expuesto precedentemente, los
fundamentos dados y en concordancia con el estado de las
presentes actuaciones, córrase vista a las partes a tenor del art.
311 del C.P.P. y C.
Fórmese segundo cuerpo a partir de fs. 2004.-
Extráiganse copias del poder agregado por la Querella y
certificadas que sean hágase entrega del original por mesa de
entradas.-
Notifíquese.-