¡Fuera la intervención imperialista en Libia!

Nº 30 • Mayo • Agosto 2011 • UIT-CI

La revolución árabe sacude al mundo

Cuba

VI Congreso del PC ratifica la restauración capitalista

Sumario
La revolución árabe sacude al mundo
Nº 30 • Mayo - Agosto 2011

Bolivia
2 Movilizaciones y huelgas contra Evo Morales Carlos Rojas: “Los maestros fueron brutalmente golpeados y ahora los criminalizan” 33 34

Revista de la UIT-CI
Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional

Cuba

Oficinas Coordinación Internacional Hipólito Yrigoyen 1115-1117 Buenos Aires Argentina
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El VI Congreso del PC ratificó la restauración capitalista 35 Liquidan Libreta de Alimentos 36 Cuba, simplemente (desde La Habana) 38

Libia
¡Fuera la intervención Imperialista! Armas al pueblo para derrotar a Kadafi ¿Por qué Chávez y Fidel apoyan a Kadafi? ¿No hay que exigir armas para el pueblo rebelde?

Venezuela
Sobre las falsas “expropiaciones” de Chávez 6 9 12 40

Internet www.uit-ci.org

Diagramación Isabel Sánchez

Egipto
Los desafíos de una revolución triunfante. Escribe José Castillo: enviado especial a el Cairo un gigante se puso en marcha Activistas fundan nuevos sindicatos “Vamos por todo lo que Mubarak nos quitó” La izquierda en la revolución 13 17 19 21 22

Corrección Juan Rivera

Estados Unidos
La rebelión sindical en Wisconsin 42

Contribución:
Argentina: $ 15 Brasil: R$ 5 Resto Latinoamérica: uS$ 2 Estados unidos: uS$ 5 Europa: € 5 Resto del mundo: uS$ 3

Túnez
En Túnez se encendió la mecha El gobierno obrero de la uGTT en Redeyef De la independencia a la semicolonización 23 24 27

Vida del movimiento
Alemania: “Por qué decidimos incorporarnos a la uIT-CI” Brasil: Conferencia Nacional de la CST/PSOL 44 46 47 47 48

Siria
Llamado de la unidad Internacional de los Trabajadores
Los artículos firmados no expresan necesariamente la posición de la dirección de la uIT-CI sino la de sus autores.

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Japón
El desastre nuclear y la catástrofe capitalista Ferroviarios japoneses denuncian Solidaridad de Orlando Chirino 30 31 32

Colombia: la fusión uníos-Alternativa Socialista Chile: entrevistamos a María Jesús Sanhueza

Noticiero

Juan Manuel Santos y Hugo Chávez

Pérez Becerra al ser detenido en Venezuela

La deportación del exiliado político y periodista colombiano, Joaquín Pérez Becerra, y su entrega al derechista gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, ha provocado una ola de repudio de la izquierda mundial, que incluye a los Partidos Comunistas de Venezuela y Brasil y de numerosas organizaciones que se reclaman bolivarianas. La deportación es un escandaloso caso de violación a los derechos humanos. De esta forma, Chávez se pone a los pies del pro-imperialista gobierno de Colombia. Pérez Becerra fue capturado por las autoridades venezolanas en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía el pasado sábado 23 de abril, cuando arribó procedente de Frankfurt, Alemania. Becerra no es terrorista, ni siquiera miembro de las FARC, como los organismos de inteligencia y el gobierno de Colombia quieren hacer creer. Hace más de 20 años tuvo que solicitar asilo político en Suecia para preservar su vida y la de su familia, estando en calidad de refugiado político en ese país desde 1994. Lo hizo con el aval de la Unión Patriótica (UP) y el Partido Comunista Colombiano (PCC), partidos de los cuales fue concejal en el Municipio de Corinto, Departamento del Valle del Cauca. Además, renunció a la nacionalidad colombiana y en la actualidad ostenta la sueca. Es uno de los

dos únicos ex-alcaldes sobrevivientes, ya que el resto fue asesinado por grupos paramilitares colombianos. Como ciudadano sueco, junto con otros reconocidos periodistas, coordina la página de noticias alternativas ANNCOL, con sede en Suecia, publicación que goza de la anuencia del gobierno de ese país. Esta política de Chávez -de entregar a un refugiado político al régimen asesino de Santos violando acuerdos internacionales, incluido el de asilomuestra su doble discurso. Mientras habla del Socialismo del Siglo XXI, se rinde ante la justicia de Colombia. Este hecho ha generado una toma de distancia de diversas organizaciones de izquierda que hasta el momento apoyaban al gobierno de Chávez. El PC brasileño (PCB) señaló “más que un error es una traición […] ¿Cómo un gobierno que se dice revolucionario puede entregar a un militante de izquierda?” (Declaración del PCB, 26/4). EL PC de Venezuela, aliado del gobierno, dijo: “constituye un hecho sumamente grave que no se corresponde con la legalidad vigente y mucho menos con principios bolivarianos, revolucionarios, antiimperialistas o socialistas” (Declaración del Buró del PCV, 2/5). David Corredor, Director del Movimiento Comunero Socialista Bolivariano de Colombia (MSB), señaló que “las posturas ficticias de cambio y de transformación

(del gobierno Chávez) son un fraude ideológico”. Mientras que para las Fuerzas Bolivarianas de Liberación de Venezuela, la deportación de Becerra “significa una alta traición a los postulados y fines originales de la Revolución Bolivariana” (declaración del 1º de mayo de 2011). El propio gobierno de Chávez manifestó ante el caso que, de esta forma, “ratifica su compromiso inquebrantable en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y el crimen organizado en estricto cumplimiento de los compromisos y de la cooperación internacional, bajo los principios de paz, solidaridad y respeto a los derechos humanos”, legitimando de esa manera los calificativos con que el gobierno genocida de Colombia y el imperialismo yanqui tildan a las organizaciones insurgentes, haciéndose cómplice de la política de terrorismo de Estado que desde hace más de medio siglo se desarrolla en Colombia. La vida del periodista Pérez Becerra corre serio peligro, porque en Colombia no hay garantías para la integridad y seguridad de los luchadores. Llamamos a la más amplia unidad de acción, recogiendo pronunciamientos de aquellos que defiendan las libertades democráticas, personalidades, organizaciones políticas, sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos.

Presentación

Q

uizás nunca como ahora se ha mostrado la debilidad política y la crisis del imperialismo norteamericano. Obama y los Estados Unidos han intentado presentar el asesinato de Bin Laden como una muestra de su poderío, reafirmando que ellos son los que “mandan” en el mundo. Ha sido en vano. Fue tan burda la acción criminal yanqui como torpe su difusión. La sucesión de versiones y contraversiones -que no estaba armado pero que había “cerca” una ametralladora, que la mayor parte de los presentes eran parientes y niños, o que criaba vacas y gallinas-, no han hecho más que confirmar la debilidad de la potencia imperialista y su temor a la rebelión de los pueblos. Al punto de no atreverse a mostrar el cuerpo, por miedo a las “reacciones”. En realidad, este crimen fue montado en el peor momento político de Obama y del imperialismo. Justamente cuando una ola revolucionaria recorre el mundo árabe, derribando a dictadores amigos de ellos, con varias décadas aferrados al poder. Dejando a Israel, su principal aliado, totalmente aislado. El crimen se consumó cuando la economía capitalista yanqui sigue a los tumbos y crece una incipiente rebelión sindical en sus entrañas (ver nota EE.UU.-Wisconsin). Cuando en Afganistán sufren un empantanamiento al borde de la retirada, como ya lo empezaron a hacer en Irak. Que hayan matado a Bin Laden no cambia esta relación de fuerzas. Por eso sus efectos quedan reducidos a una simple maniobra electoral, para ver si Obama, con su imagen cayendo en picada, levanta

un poco y logra la ansiada reelección en noviembre. Nuestra corriente socialista revolucionaria siempre repudió las acciones de Bin Laden y de Al-Qaeda, como de todo accionar terrorista aislado de las masas. En realidad, Al-Qaeda no es una organización siquiera de masas. No ha sido ni es la que enfrenta a los invasores en Afganistán, sino el pueblo afgano, que ya controla el 80% del territorio. No por eso vamos a dejar de repudiar este vil asesinato realizado por un comando yanqui, que hasta violenta la soberanía de un país, en este caso Pakistán. Millones repudiaron este accionar criminal. También nunca como hoy se vuelve a demostrar que solo las movilizaciones revolucionarias de los pueblos -no las acciones terroristas de grupos minoritarios- pueden derrotar al imperialismo y a sus agentes en el mundo. A casi diez años de los atentados a las Torres Gemelas, en el mundo árabe ésta demostración es contundente. El año 2011 arrancó como un vendaval de revoluciones en los países árabes, que aún tendrá nuevos capítulos. Por todo eso, la edición de este número de Correspondencia Internacional está dedicada a la revolución árabe. Porque en esa región se están dando las batallas más importantes, contra el imperialismo y los gobiernos capitalistas, que son lecciones y un aliento para la lucha de los trabajadores, la juventud y los pueblos del mundo.

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Revolución ARAbe

La revolución árabe sacude al mundo
Miguel Sorans
Océano Atlántico

EUROPA
Turquía Tunez
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Libano

Siria

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Irak

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Libia

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AFRICA

Yemen

La revolución árabe se inició en Túnez. Fue el detonante que hizo explotar al resto. Pegó un salto con la colosal revolución egipcia que derribó a Mubarak. El imperialismo yanqui perdió a su fundamental aliado árabe y profundizó su crisis de dominación. El crimen de Bin Laden es una jugada desesperada de Obama que no cambia la debacle imperialista. La rebelión árabe
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produce un impacto favorable para las masas del mundo. ¿Cuál es el carácter de las revoluciones triunfantes y cuáles son sus principales tareas?
ncabezados por el pequeño Túnez y luego por el poderoso Egipto, los pueblos árabes pusieron en marcha un proceso revolucionario en toda la región. La revolución está en curso, con sus distintas expresiones. En donde triunfó, como en Túnez y Egipto, derribando a sus dictadores de turno, continúa, porque los pueblos no ven

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cumplidas sus aspiraciones sociales y políticas. Estas revoluciones, objetivamente anticapitalistas, se combinan con las que aún están enfrentando las respectivas dictaduras, como en Libia, Siria, Yemen y en el resto del mundo árabe. Este proceso marcará un antes y un después en la situación mundial. En primer lugar, en los países árabes y en el conflictivo Medio Oriente. Nada será igual. El imperialismo e Israel salen debilitados y las masas árabes y del mundo fortalecidas. El marco lo dan la derrota militar del imperialismo en Irak y la crisis económica capitalista La revolución no se dio como un rayo en cielo sereno. Su estallido se

Revolución ARAbe
explica por la combinación de dos factores claves: la derrota del imperialismo en Irak, y la crisis económica mundial y sus efectos en los pueblos. Estamos viendo las consecuencias que ha tenido en los pueblos árabes la derrota militar del imperialismo yanqui en Irak. Este es un punto clave de la situación mundial. Nuestra corriente fue una de las primeras en señalar que Irak era el nuevo Vietnam de los Estados Unidos. Después del atentado a las Torres Gemelas, el 11-S-2001, el imperialismo lanzó una contraofensiva militar invadiendo Afganistán a fines de ese año, y luego Irak en 2003, para dar una muestra de su poderío ante los pueblos del mundo. Pero ese plan fracasó completamente. En Irak fueron derrotados, aunque aún permanezcan algunas tropas. Luego, Israel fue derrotado en su invasión al Líbano y en Afganistán. Es evidente que están empantanados. La derrota en Irak, que es un país árabe, no hizo más que entusiasmar a los pueblos vecinos, que fueron los que se movilizaron masivamente para repudiar la invasión. En Egipto, por ejemplo, desde años atrás la juventud y el pueblo canalizaron su odio a Mubarak, movilizándose en apoyo a los palestinos e iraquíes. Mientras, Mubarak seguía sosteniendo su pacto con Israel y Estados Unidos. O sea, que las masas árabes venían luchando desde mucho antes. Así, la nueva derrota militar yanqui se combinó, desde 2007, con la crisis económica capitalista mundial. La suma de estas dos cuestiones ha derivado en lo que definimos como una crisis de dominación política, económica y militar del imperialismo yanqui. Esta crisis es la que se ha expresado en el estallido de la revolución árabe. Lo que llevó también a que el imperialismo se viera sorprendido y desbordado, sin poder actuar para salvar a sus aliados, favoreciendo el triunfo de las masas en Túnez y Egipto. El otro factor que incentivó la movilización de los pueblos árabes, ha sido las consecuencias de la crisis económica mundial en el Norte de África y el Magreb. Las masas árabes se rebelaron contra la miseria creciente, contra el desempleo, la tremenda desigualdad social, la corrupción (se calcula en miles de millones de dólares las fortunas de Mubarak y de Kadafi) y las dictaduras que vienen aplicando esos planes de ajuste al servicio de las multinacionales. Las masas árabes se levantaron contras las dictaduras, exigiendo libertades, pero con gran peso en los reclamos sociales por el salario y contra el desempleo. Esto, a su vez, explicaría porqué no han tenido mayor presencia consignas religiosas islámicas. El impacto mundial de la revolución árabe Millones en el mundo siguieron, por televisión e Internet, el desarrollo y desenlace de la revolución egipcia, como si fuera una final de fútbol. Las masas egipcias demostraron a los pueblos del mundo el poder de la movilización revolucionaria, y que las masas movilizadas tienen un poderío como para lograr victorias que días antes parecían imposibles. Lograron con su insurrección, por ejemplo, derrotar a la policía y paralizar a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Y terminar con un régimen dictatorial que parecía inamovible. Todos los gobiernos del mundo temblaron ante lo sucedido, temerosos de que ese ejemplo cunda, frente a los efectos que provocan sus planes de ajustes. El miedo de todos los gobiernos del mundo al efecto contagio de la revolución, hizo que no se pronunciaran ni apoyaran abiertamente la movilización del pueblo egipcio. Los supuestos gobiernos “antiimperialistas” como Chávez, Evo Morales, los Castro, el gobierno de Irán o la OLP, todos callaron. Hasta Hamas prohibió las marchas en solidaridad con el pueblo egipcio de los palestinos de la Franja de Gaza. Recién después de la huida de Mubarak, estos gobiernos y dirigentes salieron a “saludar” al pueblo egipcio. Luego Fidel Castro y Chávez apoyaron a Kadafi y al dictador sirio. Es que la revolución árabe se produce en medio del sostenimiento de la crisis económica capitalista mundial (estallido de la crisis en Irlanda y Portugal, por ejemplo) y del crecimiento de las huelgas obreras contra los ajustes capitalistas en Europa, Latinoamérica y todo el mundo. Las consecuencias políticas, económicas y sociales de la revolución árabe, que todavía sigue en desarrollo, están ya afectando al imperialismo (caen y se ponen en cuestión regímenes políticos agentes directos de sus políticas en la región) y le seguirá afectando de acuerdo a los resultados de los próximos capítulos del proceso revolucionario. Lo que sí es seguro, es que la revolución árabe tonifica las luchas de los pueblos del mundo para seguir dando la pelea contra los ajustes capitalistas y sus gobiernos. Se profundiza la crisis de dominación del imperialismo La pérdida de aliados como Mubarak o Ben Ali (Túnez), ha significado un nuevo golpe político para Obama, que agrava su crisis de dominación global. El golpe más duro ha sido la caída de Mubarak, una pieza clave en el Medio Oriente, en su pacto histórico con Israel. Hay que tomar en cuenta que Egipto es el país árabe más grande, con 80 millones de habitantes. Junto con Jordania, son los únicos países que reconocen a Israel. Es evidente que el imperialismo trata de aprovechar la guerra civil de Libia para intervenir militarmente, para ver si recupera algo del terreno perdido. Cosa que hasta ahora no han logrado porque el conflicto no se ha definido y los rebeldes, heroicamente, siguen combatiendo a Kadafi. Pero hasta en ese terreno se refleja su crisis. Los yanquis no se animaron a intervenir directamente. “En EE.UU., donde el desempleo no afloja entre los sectores de la clase media y media baja, Barack Obama comienza a desbrozar el camino para intentar la reelección en noviembre de 2012 y sabe que eso lo obliga a reducir lastre. Una encuesta reciente detectó un imparable crecimiento del rechazo a la intervención norteamericana en este conflicto” (Clarín, Argentina, 9/4). Estados Unidos sólo dio apoyo a la OTAN, que tampoco ha podido lanzar, por ahora, fuerzas terrestres. El asesinato de Bin Laden es una jugada desesperada de Obama para mostrar una “victoria” en medio de la colosal paliza que está recibiendo con la rebelión árabe. Los triunfos iniciales, la transformación de la revolución libia en guerra civil, y la extensión de la revolución a Siria, Yemen, Bahrein, no hacen más que profundizar la crisis del imperialismo y la pérdida de terreno firme en la región. Mientras, Israel queda
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Revolución ARAbe

En las multitudinarias manifestaciones el pan era el símbolo de los trabajadores tunecinos.

cada vez más aislado y el pueblo palestino más fortalecido. La unidad de OLP-Hamas es otra expresión de los cambios políticos que trajo el proceso revolucionario árabe. El carácter de las revoluciones en curso Los triunfos en Túnez y Egipto abrieron una polémica en la izquierda sobre el carácter de estas revoluciones y las tareas que están planteadas a partir de la caída de los dictadores. Distintos sectores sostienen que solo se trata de revoluciones democráticas y que la tarea central es la “Democracia Radical” y lograr una Asamblea Constituyente. Una de las corrientes del PSOL de Brasil, el MES (ligado a Marea Socialista, integrante del PSUV de Venezuela y al MST de Argentina), sintetiza claramente esta postura en un texto de Israel Dutra y Pedro Fuentes. Para ellos, las revoluciones árabes sólo pueden llegar a la “Democracia Radical con componentes nacionalistas y pan-árabes. Para eso una Asamblea Constituyente
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es el camino”. Según ellos, “siendo revoluciones democráticas, aquellos que levantan la bandera del socialismo están absolutamente fuera de contexto” (ver página web PSOL- Secretaría de Relaciones Internacionales). Nuestra corriente, la UIT-CI, coincide con que en Túnez y Egipto han triunfado inmensas revoluciones democráticas. Pero discrepamos en que estén restringidas a un carácter y tareas exclusivamente democráticas. Para el caso de Egipto señalábamos que: “Ha triunfado una poderosa revolución que en sus primeros momentos ha logrado conquistas democráticas fundamentales, como la liquidación de Mubarak y su régimen dictatorial, y la libertad de movilización y de organización. Sin embargo, la revolución sigue abierta y las masas aspiran a más, como lograr empleos masivos, salarios dignos, mayores libertades políticas y sindicales, la soberanía nacional, etcétera. Lo cual entra en contradicción con la política imperialista, con la cúpula del ejército y con las direcciones opositoras burguesas e islámicas, que sueñan y hacen los mejores esfuerzos para que la revo-

lución no trascienda las reivindicaciones democráticas y no avance claramente en una perspectiva obrera y socialista. (…) Es decir, es necesario tomar medidas anticapitalistas y socialistas para poder cumplir los reclamos de justicia social. Para los socialistas revolucionarios, el proceso revolucionario debe continuar porque ahora, más que nunca, está planteado que las tareas pendientes democráticas, antiimperialistas y anticapitalistas sólo pueden llegar hasta el final con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, del Movimiento 6 de abril, los sindicatos y las organizaciones populares de los que se jugaron para derribar a Mubarak”. (“Las nuevas tareas de la revolución”. Declaración en www.uit-ci.org,18/3). En ese sentido, no están “fuera de contexto” las tareas socialistas. Desde ya que las revoluciones no se hacen por consignas socialistas, pero la solución de los reclamos de las masas se logrará plenamente con un programa de transición que sea aplicado por un poder obrero y popular que avance hacia el socialismo. La revolución rusa del 17 se hizo por Pan, Paz y Tierra, pero sólo con el triunfo de

Revolución ARAbe
la revolución socialista las masas avanzaron en sus conquistas. Rechazamos la visión etapista, tipo el MES del PSOL, que rememora, en el siglo XXI, la concepción de la revolución por etapas del estalinismo. Las revoluciones justamente se quedan en democráticas por el rol nefasto de las direcciones burguesas, reformistas y nacionalistas burguesas que las frenan para que se mantengan en los marcos del capitalismo. Las revoluciones en la época actual del imperialismo son, objetivamente, anticapitalistas. Por el enemigo que enfrentan, que son regímenes contrarrevolucionarios capitalistas no feudales, y por las fuerzas sociales que hacen la revolución, que no son los burgueses sino las masas populares, los trabajadores, la juventud y sectores de clase media empobrecida. Por eso la nueva tarea no es sólo una Asamblea Constituyente, sino llamar a movilizar por un programa que incluya, para dar salario, trabajo, salud y educación para todos, medidas de expropiación de las multinacionales y de los bienes de los ex gobernantes, los militares y sus familias, que representan a la mayor parte de la burguesía local, en la perspectiva de un nuevo poder de los trabajadores y el pueblo. El rol de los trabajadores y la juventud La realidad es la que ha ido demostrando que la revolución no se ha detenido allí donde triunfó. Por el contrario, las masas tunecinas y egipcias siguen movilizadas. En Túnez, por ejemplo, derribaron con movilizaciones y huelgas a dos gobiernos que surgieron de la revolución. En Egipto crecieron las huelgas sindicales por sus reivindicaciones. El 9 de abril, miles volvieron a movilizarse a la Plaza Tahir para exigir la renuncia de Hussein Tantwi, el jefe de al Junta Militar a quien antes, a la caída de Mubarak, habían aplaudido. En El Cairo los estudiantes salieron a exigir reformas al sistema educativo. Los protagonistas de la revolución árabe han sido los jóvenes, los sectores populares y también los trabajadores. Es evidente el carácter popular de la revolución árabe. En especial, la juventud jugó un rol de primera magnitud en Egipto (el Movimiento 6 de Abril), apoyada en las redes sociales. Pero es claro que, tanto en Túnez como en Egipto fue creciendo el papel de la clase trabajadora en ambas revoluciones. Las huelgas obreras contribuyeron a la caída de las dictaduras. En el caso de Túnez, el movimiento obrero, organizado en la UGTT, fue acumulando experiencia de lucha en los últimos diez años. No fue casual que, por ejemplo, en la ciudad de Redeyef, la sede de la UGTT local pasara a funcionar en el palacio de gobierno. Luego del triunfo se ha producido un salto en el ascenso sindical con el crecimiento de las huelgas y con la formación de nuevos sindicatos independientes. En Egipto se produjo, a la caída de Mubarak, un reguero de huelgas y ocupaciones de lugares de trabajo en sectores y hasta huelgas y marchas de policías por salario y libertad sindical. Este es un punto de apoyo clave para el desarrollo y el triunfo del proceso revolucionario. Las tareas actuales La revolución árabe sigue latente. En ella se combinan distintas revoluciones. En Libia, Siria, Yemen, Bahrein, Marruecos y otros países, sigue la pelea por derribar a los dictadores de turno. En Egipto y Túnez, los trabajadores y el pueblo enfrentan a los nuevos gobiernos capitalistas que quieren congelar el proceso revolucionario. Justamente, el factor positivo de la revolución es el poderío de la movilización de las masas y su contundencia y firmeza para sostener la movilización permanente. En el caso de Libia, el pueblo ha tenido que tomar las armas para enfrentar al asesino Kadafi. El grave problema son las direcciones contrarrevolucionarias y la ausencia de una dirección revolucionaria. Desde el imperialismo, los gobiernos pro imperialistas y también los llamados “progresistas” o “antiimperialistas”, como Chávez, Ortega, Castro, Morales o Ahmadineyad, desde distintas posturas, no quieren que las masas árabes triunfen. En el caso de Libia directamente hay una alianza de hecho para dejar desangrar, sin armas, a los combatientes rebeldes libios. Por eso, una de las grandes tareas, junto al impulso y apoyo a la movilización de los pueblos, es la lucha por construir una dirección obrera y socialista. La movilización revolucionaria de las masas es la que contribuye a crear mejores condiciones para superar la crisis de dirección. Por eso una de las tareas centrales es fortalecer y desarrollar los nuevos organismos de lucha que está dando la revolución. Desarrollar todas las formas de autoorganización como los comités revolucionarios y las milicias populares de Libia; los nuevos sindicatos independientes como en Egipto y Túnez , los Comités de Defensa de la Revolución en Túnez o el Movimiento 6 de Abril, de la juventud de Egipto. El fortalecimiento de estos organismos es clave para el triunfo y avance del proceso revolucionario en la perspectiva de un poder obrero y popular. En ese camino, los socialistas revolucionarios seguimos llamando a los trabajadores y al pueblo del mundo a solidarizarse con la revolución árabe. En especial, a movilizarse contra la intervención imperialista en Libia, por abajo Kadafi, en apoyo al heroico pueblo rebelde libio y en apoyo a los pueblos de Siria, Yemen y todos los que están en lucha por acabar con sus dictaduras genocidas.
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Revolución democrática y revolución socialista
La grave contradicción que se produce después del triunfo democrático es que se trata de un triunfo revolucionario obrero y popular que es monopolizado a nivel del gobierno por la burguesía y la pequeñoburguesía, que consideran, por otra parte, que con su subida al gobierno se terminó el proceso revolucionario. Para nosotros es todo lo contrario. El proceso revolucionario se amplía, ya que ésta contradicción básica se transforma en motor de gravísimos conflictos que no tienen solución en la etapa abierta por el triunfo revolucionario, sino sólo si la clase obrera tomara el poder. La revolución democrática argentina demuestra que este análisis, que es el de la revolución permanente, es real, concreto. (Nahuel Moreno, 1983, Colección Inéditos, sobre revolución en Argentina, pag. 173)

Libia

Armas al pueblo para derrotar a Kadafi
Miguel Lamas • mlamas@izquierdasocialista.org.ar
Los bombardeos de la OTAN en Libia, con el pretexto de “defender a la población civil”, constituyen un intento de frenar la revolución libia, impedir que el pueblo libio pueda derrotar a la dictadura y que los Comités populares Revolucionarios y la milicia rebelde conquisten el gobierno. La OTAN busca convertirse en árbitro para lograr una salida pactada y un gobierno que no amenace los intereses imperialistas, fundamentalmente el petróleo que Kadafi entregó a las multinacionales.
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¡Fuera la intervención imperialista!

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ara bombardear Libia, la OTAN se apoyó en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU con el mandato de “proteger a la población civil” y, para eso, atacar a las tropas de Kadafi. Para hacer esto contó con un pedido expreso del Consejo Nacional de Transición (el gobierno de la zona rebelde) y el consentimiento de la Liga Arabe (que agrupa a países árabes). Con estos tres elementos políticos a favor de la intervención, logró cierto apoyo popular en Europa y Estados Unidos y también en Libia y los países árabes. Aprovechó la legítima indignación de sectores populares contra la dictadura de Kadafi que masacró a su pueblo. Incluso, sectores de izquierda, como Gilbert Achcar, prestigiado intelectual libanés antiguerra, profesor en Londres, justificaron la invasión con el argumento de que “es la única

forma de evitar una masacre”. Pero la experiencia histórica nos muestra que el imperialismo jamás ha intervenido para defender a un pueblo, menos a una revolución popular. Su objetivo fue y es dominar e instalar gobiernos títeres. Con la intervención militar quieren evitar que sean las milicias y los comités revolucionarios populares los que triunfen. Eso es lo que explica que mientras bombardean Libia, no hacen nada respecto a Yemen, Siria ó Bahréin. En este último país dejan correr la intervención militar de tropas de su aliado Arabia Saudita, que salió en auxilio de la monarquía que gobierna y reprime al pueblo de ese país. En el caso libio pronto mostraron sus verdaderas intenciones. El 5 de abril, el jefe militar rebelde, el general Abdel Fatá Yunes, acusó a la OTAN de “dejar morir a los habitantes de Misrata”, asediada por

Libia
mercenarios de la dictadura de Kadafi. “¿Qué hace la OTAN? Bombardea aquí y allá... (mientras) los habitantes de Misrata están amenazados de exterminio. Si la OTAN quisiera romper el bloqueo de la ciudad, lo habría hecho desde hace varios días”. Al menos en tres ocasiones los bombardeos de la OTAN atacaron a fuerzas rebeldes. “Los bombardeos aéreos de la OTAN han causado la muerte de al menos 50 rebeldes libios cerca de la ciudad de Brega, al este de Trípoli, según ha informado la cadena de televisión Al Arabiya”. Después del tercer ataque a los rebeldes, el 6 de abril, la OTAN no se disculpó ni trató de decir que era un “error”. En su comunicado afirmó que “seguirá cumpliendo con el mandato de la ONU” y atacando fuerzas que “potencialmente puedan causar daños a la población civil de Libia”, dando a entender que la milicia rebelde podría caer otra vez bajo la mira de los aviones de la OTAN. Los propios jefes militares yanquis reconocen su no apoyo a los rebeldes y su desconfianza sobre la dinámica de la rebelión armada. “En un discurso a las tropas de EE.UU. en Irak, el almirante Mike Mullen dijo que grupos radicales podrían tratar de aprovecharse de la sublevación en Libia” (BBC de Londres, 22 abril 2011). A fines de abril comienzan a hablar de enviar “asesores militares”, con el claro propósito de controlar a las fuerzas rebeldes. El juego de la OTAN queda cada vez más claro: impedir el triunfo militar de la milicia popular y de los comités populares y negociar una salida pactada que garantice sus negocios y el petróleo de las multinacionales en Libia. El canciller francés Alain Juppé reconoció que su gobierno buscaba una “solución política al conflicto”. La rebelión popular La insurrección popular se inició en febrero pasado, después de la represión

Los Comités Revolucionarios
El 27 de febrero, Marcelo Cantelmi, el corresponsal de Clarín de Buenos Aires, informa desde Tobruk, en el este de Libia. “En la entrada de la ciudad hay retenes de los “comités revolucionarios” que se ocupan de organizar la seguridad y el despacho de víveres y medicamentos a través de un corredor que alcanza a la frontera egipcia. No importa si no se tiene visa. Si uno es periodista, es recibido con abrazos y alegría. Quieren que se conozca la historia de esta batalla. “El sistema de aprovisionamiento y contención de la gente funciona con tal eficiencia que el enviado especial de la ONU para el Human Rights Watch, Peter Bouckaert, dijo en declaraciones que cita El País de España que, en sus años de carrera, jamás vio algo semejante. Esto surgió con éxito en apenas unos días que lleva esta crisis…. “Los revolucionarios lograron, en un exceso de su organización, que los bancos vuelvan a operar.Aquí lo hacen de a ratos desde este pasado miércoles y entregan un límite de hasta 200 dinares –unos US$ 180 aproximadamente–, con lo que la gente puede más o menos defenderse. Cierta solidaridad […] impide en tan especial coyuntura que los precios de los alimentos escalen a caballo de la crisis. “La plaza central de la ciudad es, como en las antiguas épocas de los cabildos abiertos, el lugar donde tiene su sede principal el comité civil de Tobruk. Ahí es donde pasa la política…”

Libia
6.500.000 millones de habitantes Entre ellos, 1.500.000 trabajadores extranjeros (mayoría de países árabes y africanos) 1.760.000 Km. 2 superficie total Principal producción: Petróleo. Antes de la guerra, 1.700.000 barriles diarios (casi como Venezuela)

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Libia
armada a las protestas pacíficas. El pueblo reclama libertades políticas, contra la corrupción y desocupación, y que se vaya el dictador Kadafi. El pueblo en rebelión toma cuarteles y comisarías y ocupa las ciudades de Bengasi, segunda ciudad del país, Al Rhibat, Kabaw, Jado, Rogban, Zentan, Yefren, Kekla, Gherien y Hawamed, Misrata -centro económico y la tercera ciudad más importante-, así como Al-Sauhiya, a 50 Km. de Trípoli, y forman Comités Revolucionarios para dirigirlas. A diferencia de lo que ocurriera en Túnez o Egipto, en Libia gran parte de la clase trabajadora de las petroleras e industria subsidiaria, es extranjera (casi un millón y medio de extranjeros) y muchos de ellos salieron de Libia hacia sus países de origen, principalmente los egipcios y tunecinos que son la mayoría y tienen frontera con sus países. Por eso el eje de la rebelión es popular, juvenil y tribal. Libia es un país con una estructura social en la que aún tienen mucho peso las antiguas tribus, que se fueron distanciando de Kadafi. Los motivos del estallido popular fueron

Rebeldes defendiendo los territorios conquistados al dictador. Bengasi

la desocupación juvenil, los aumentos de precios y el empeoramiento en las condiciones de vida por las privatizaciones de empresas estatales de los últimos años, la eliminación de algunos subsidios a los alimentos, la corrupción desenfrenada de los jerarcas del régimen, sobre todo Kadafi y sus hijos, y la dictadura que impedía cualquier oposición organizada.

Contraataque de Kadafi y ataque de la OTAN Ante la insurrección popular, el imperialismo, comprendiendo que su antiguo aliado Kadafi ya no garantizaba sus intereses petroleros, pidió su renuncia, intentando influir en un futuro gobierno. En la zona rebelde se formó el Consejo Nacional de Transición (CNT), con figurones que acababan de romper con el régimen de Kadafi, algunos intelectuales y burgueses, entre ellos algunos vinculados al imperialismo, con algunos representantes de los Comités Revolucionarios. El CNT se puso por encima de los comités revolucionarios locales aprovechando la falta de una centralización de estos. El CNT, en vez de apelar a la solidaridad popular de Egipto y demás países árabes -que podría haber logrado imponer que le envíen armas y voluntarios-, centró su estrategia en buscar el apoyo imperialista, prometiendo “respetar inversiones”. Evidentemente, el imperialismo se apoya en un sector mayoritario del Consejo Nacional de Transición para tener cobertura política para su intervención y para frenar el proceso de armamento popular. Mientras, Kadafi contrató a miles de mercenarios extranjeros, gran parte de ellos a través de la empresa Global CST, ligada directamente al Estado de Israel (página Voltairenet), ingresados, junto con pertrechos bélicos, desde la vecina Argelia y Siria. Mientras Francia es supuestamente la potencia imperialista que “más ayuda” a los rebeldes, Argelia, su ex colonia y actualmente país más dependiente en el norte de Africa, con el cual mantiene

La milicia popular
Una nota del corresponsal C.J.Chivers en el New York Times pinta como es la milicia popular. “Con gritos roncos y armas pilladas como botín, los rebeldes se concentran cada día, preparados para luchar, a lo largo de la principal autopista costera de Libia. Muchos de ellos son valientes, incluso extraordinariamente valientes. Algunos, en su generosidad, son arrastrados por un sentimiento de causa común y de hermandad que acompaña a su revolución. Su grito de “libertad” une el anhelo de derrocar al Coronel Kadafi con la invocación de la ayuda divina. “¡Dios es grande!”. “Con tan solo unas semanas de experiencia de lucha, carecen de una comprensión de los elementos básicos del combate ofensivo y defensivo, o de cómo organizar el apoyo de fuego. Disparan de forma atolondrada y a veces accidentalmente. La mayoría de ellos todavía no ha aprendido como protegerse de los persistentes cohetes y fuego de mortero en su campo de batalla, lo que podría hacerse simplemente zapando. “Los oficiales del gobierno de transición de los rebeldes han dado varias cifras distintas, diciendo a veces que tienen a sus órdenes a unos 10.000 hombres armados… algunos de ellos aparecen sin armas, o con armas viejas sin reservas o munición. “Sus filas constan de tres elementos: unas llamadas “fuerzas especiales” constituidas por antiguos soldados y oficiales de policía; una columna principal organizada en células auto comandadas de combatientes, formadas en torno a unas pocas armas y tanques saqueados; y una especie de guardia doméstica que está llevando a cabo un entrenamiento rápido para puestos de control y sirve como fuerza de defensa civil. “También hay el “shabab”, grupos de jóvenes que llegan cada día al frente esperando echar una mano pero sin tener idea de cómo hacerlo. Oficialmente el shabab no forma parte de la lucha”.

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excelentes relaciones, enviaba mercenarios y armas a Kadafi, sin que Francia lo denunciara. Otra muestra del doble juego de la política imperialista. Con esos refuerzos, con una enorme superioridad de armamento sobre las mal armadas milicias voluntarias rebeldes, Kadafi contraatacó y logró, en marzo, recuperar algunas de las ciudades en rebelión. En ese momento, el 19 de marzo, se produjo el ataque aeronaval de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos a las instalaciones militares de Kadafi. Pero ha sido la heroica resistencia del pueblo lo que permitió, en abril-mayo, que hubiera una contraofensiva rebelde y que se retomara ciudades como Brega, se controlara los puestos fronterizos y se sostuviera Misrata, en medio de una batalla que no cesa. El heroísmo de los milicianos libios hace que la guerra civil se sostenga y que pueda alargarse. Solo un mejor armamento, la suma de más combatientes y una rebelión popular en Trípoli podrían contribuir a la derrota política y militar de Kadafi. ¡Fuera la OTAN! ¡Armas para que los rebeldes libios puedan derrotar a Kadafi! Qatar, un país del golfo arábigo, dijo que enviaría armas a los rebeldes, pero lo que hizo fue sumarse con aviones a los ataques comandados por la OTAN. Hezbollah, el partido político militar islámico de la resistencia libanesa contra Israel, llamó también a apoyar a los rebeldes libios. La UIT-CI llama a luchar por el retiro inmediato de los aviones de la OTAN y a reclamar que los países árabes reconozcan a los rebeldes como fuerza beligerante, de acuerdo a los Tratados de Ginebra y que entreguen armas y voluntarios a los rebeldes libios, para que puedan derrotar a Kadafi. En las guerras civiles de Nicaragua (1979) y El Salvador (1988), el FSLN y el FMLN fueron reconocidos como fuerzas beligerantes. Esto tiene que ser una campaña internacional. En Europa y Estados Unidos, mostrando el rol nefasto de la OTAN y llamando a los trabajadores y a la juventud a la solidaridad con los rebeldes y a exigir la retirada de la OTAN. En los países árabes, exigiendo a los gobiernos y, especialmente donde han triunfado las revoluciones democráticas, como Egipto y Túnez, que entreguen armas y acepten el paso de voluntarios armados para apoyar al pueblo libio. Hay que redoblar la movilización mundial contra la intervención imperialista y en apoyo al heroico pueblo combatiente libio para que acabe con Kadafi y su dictadura asesina.

¿Por qué Chávez y Fidel apoyan a Kadafi?
Simón Rodríguez (Unidad Socialista de Izquierda)
Desde comienzos de este año, una poderosa ola revolucionaria ha hecho tambalear a prácticamente todas las dictaduras del Mahgreb y el Oriente Medio, impactando contra los cimientos de la dominación yanqui y europea sobre el mundo árabe. Tan importante ha sido la explosión de este proceso de movilización revolucionaria, que su onda expansiva ha hecho mella en el prestigio de dirigentes latinoamericanos que se reivindican revolucionarios y antiimperialistas, como es el caso de Hugo Chávez, Evo Morales, y el propio Fidel Castro, ya que se han colocado de espaldas a los pueblos árabes que luchan.

o es posible entender de qué manera un pequeño comerciante desesperado que se inmoló en Túnez se convirtió en el detonante de la actual situación, sin considerar un marco histórico, que incluye la espectacular derrota imperialista a manos de la resistencia iraquí, el fracaso

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de la invasiones sionistas a El Líbano y Gaza en 2006 y 2009, y el fracaso militar del imperialismo en Afganistán. A este cuadro, que revela la decadencia de la dominación imperialista y un auge de las luchas de los pueblos árabes, se sumó una crisis económica mundial cobrada a las masas árabes a través de planes de ajuste, alzas insoportables en los precios de los alimentos y tasas de desempleo a niveles desesperantes. La masiva protesta saharaui en el Sáhara ocupado por la monarquía marroquí, en diciembre de 2010, pese a ser aplastada brutalmente por los esbirros de Mohamed VI con el apoyo político del subimperialismo español, también fue una campanada temprana del actual proceso revolucionario árabe. Mientras que la socialdemocracia agrupada en la Internacional Socialista
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Libia

Kadafi junto a Fidel Castro

Kadafi con Chávez

amparaba a las dictaduras de Egipto y Túnez, al afiliar a los partidos políticos de Mubarak y Ben Alí, para nadie era un secreto que se trataba de regímenes dictatoriales con más de dos décadas al servicio del imperialismo y el sionismo. El aberrante oportunismo socialdemócrata no podría sorprender a nadie. En cambio, sí sorprendió el silencio de los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador frente las revoluciones en Túnez y Egipto. La periodista Alma Allende, cuyos relatos sobre la revolución tunecina constituyen testimonios de primera importancia, destaca en sus trabajos la incredulidad de la izquierda tunecina ante el silencio del presidente venezolano y su posterior alineación con los dictadores. Efectivamente, ante el triunfo de la revolución tunecina y la consolidación de la Plaza Tahrir como bastión del pueblo revolucionario egipcio, la reacción de Chávez fue comunicarse telefónicamente con Muammar Kadafi de Libia y Bashir Al Assad de Siria, dos dictadores que ya colocaban sus barbas en remojo. La posición de Kadafi fue de apoyo incondicional al dictador tunecino Ben Alí, a quien ofreció refugio una vez defenestrado, y de condena al movimiento popular egipcio. Cuando arreció la represión contra los manifestantes de la Plaza Tahrir, a comienzos de febrero, Chávez llamó a resolver el conflicto “en el marco de las leyes” egipcias, brindándole un espaldarazo a la institucionalidad dictatorial de Mubarak. Ya en la segunda semana de febrero había caído la dictadura egipcia, en un proceso en el que cobró relevancia una
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ola de huelgas y ocupaciones de fábricas por parte de los trabajadores. El débil gobierno interino tunecino que sucedió a Ben Alí cambiaba de ministros y balbuceaba consignas a favor del retorno al orden, mientras las calles seguían en manos de los comités revolucionarios. Estallaban Yemen, Argelia, Libia, Jordania, Marruecos, Bahrein y Siria. No hubo una sola palabra de solidaridad para los pueblos árabes movilizados y sus reivindicaciones democráticas por parte del reformismo latinoamericano. Y ante la guerra civil libia, Chávez y Fidel optaron por colocarse abiertamente en contra de la revolución árabe. El prestigio de Chávez ante las masas árabes por la ruptura de relaciones con Israel, en el marco de la invasión a Gaza, fue colocado al servicio de la contrarrevolución. Kadafi y Chávez Chávez es desde hace varios años un aliado de Kadafi. En 2009 le condecoró y obsequió una réplica de la espada del Libertador, comparando al dictador libio con Bolívar. Chávez fue distinguido con un doctorado honoris causa en Trípoli, y aprovechó la ocasión para deshacerse en elogios al pastiche reformista del “Libro Verde”, admitiendo que se trata de una fuente de inspiración para sus propias formulaciones. La alianza en sí no es extraña para Chávez, quien cuenta entre sus más estrechos aliados a los estalinistas burgueses chinos, a Lukashenko de Bielorrusia, a la dictadura teocrática de Irán, y a un Daniel Ortega que gobierna junto con los jefes

de la Contra nicaragüense. Más recientemente, ha pactado una alianza con el ultraderechista presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a quien considera su “nuevo mejor amigo”. La revuelta popular en Libia fue reprimida con un salvajismo tal que derivó en un conflicto armado y en el resquebrajamiento de las fuerzas armadas, así como la deserción de varios ministros y diplomáticos. Los gobiernos de Cuba y Venezuela asumieron una defensa diplomática frenética de las barbaridades cometidas por la dictadura libia (Chávez aseguró que no había pruebas de la responsabilidad de Kadafi en las masacres), al tiempo que el dictador invocaba el apoyo imperialista, alegando que se enfrentaba a jóvenes drogados y armados por Al Qaeda. Mientras el intento de aplastar a la rebelión con métodos de guerra civil fracasaba y las fuerzas rebeldes avanzaban ocupando la mayoría de las ciudades libias, el dictador libio lamentaba haber sido abandonado por los gobiernos de Europa y EEUU, y les recordaba el papel de Libia como cárcel de inmigrantes africanos, amenazando con abrir sus compuertas e “inundar” a Europa con inmigrantes ilegales. De manera cónsona, Chávez planteaba una mediación “de paz”, y proponía que el ex presidente yanqui Jimmy Carter la encabezara. Es importante contrastar estos llamados a la intervención imperialista por parte de Chávez y Kadafi, cuando la situación se tornaba más desesperada para el déspota libio, con sus actuales poses antiimperialistas.

Libia
La intervención imperialista Fidel Castro, en su columna “Reflexiones” del 4 de marzo, explica que las relaciones entre Kadafi y el imperialismo eran “excelentes” antes de las revoluciones en Egipto y Túnez. Castro explica que el régimen libio ha privatizado el petróleo y varias empresas públicas de importancia y que su gobierno cooperaba estrechamente con la OTAN. Esta realidad, reconocida por Fidel Castro, echa por tierra los alegatos patéticos de Chávez cuando asegura que el imperialismo interviene para “apoderarse del petróleo libio”. Hace años que las transnacionales imperialistas se apoderaron del negocio petrolero libio. El reformismo latinoamericano se niega a apoyar al proceso revolucionario árabe y plantea que se trata de un movimiento en gran medida patrocinado por el imperialismo para reforzar su dominio en la región (tal y como afirma el Partido Comunista de Venezuela en su Proyecto de Línea Política para el XIV Congreso). Los hechos han demostrado que se trata de un proceso que ha derribado a estrechos aliados del imperialismo. Fidel contradice a Chávez en lo que se refiere al pillaje del petróleo como móvil de la intervención de la OTAN. Ahora bien, ¿qué busca la intervención imperialista, autorizada por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU? La política del imperialismo hacia Libia no puede ser examinada únicamente a partir del inicio de los bombardeos. Desde que Kadafi intenta aplastar la rebelión popular a través de una sangrienta contrarrevolución y se produce el enfrentamiento armado, el imperialismo ha procurado evitar un triunfo de la insurgencia. Ha aplicado un embargo de armas que ha perjudicado principalmente a los rebeldes, mientras que las fuerzas de Kadafi se encuentran fuertemente apertrechadas con armamento sofisticado suministrado por sus socios europeos. A través de Israel y otros países aliados en la región, se le ha suministrado miles de mercenarios a la dictadura, los cuales se convirtieron en su principal fuerza. Los petrodólares imperialistas fluyeron de manera constante a las arcas del régimen, mientras se desarrollaban las más alucinantes masacres y el propio Kadafi vociferaba que liquidaría a sus opositores cazándolos “casa por casa”. Contando con este apoyo, la dictadura pudo revertir la marea de la guerra contra las fuerzas inexpertas y mal dotadas de la revolución libia. Los capitalistas respiran con mayor tranquilidad al alejarse la posibilidad de una revolución triunfante cuya dirigencia había proclamado que nacionalizaría el petróleo. No obstante, quedaba claro que Kadafi había dejado de ser garante de la gobernabilidad burguesa y de la seguridad de los negocios imperialistas en el país. Para conjurar la posibilidad de un conflicto prolongado, el Consejo de Seguridad de la ONU vota un plan militar bajo la consigna cínica de “proteger a los civiles”, pero cuyo verdadero propósito es forzar una salida negociada al conflicto que garantice los intereses del imperialismo en Libia, y al mismo tiempo escarmentar al conjunto de los pueblos árabes que se rebelan contra sus gobiernos autoritarios y corruptos. Los bombardeos contra fuerzas rebeldes por parte de la OTAN, los esfuerzos de la ONU por forzar a los rebeldes a hacer propuestas de diálogo a Kadafi, y las declaraciones de los responsables de la intervención, en las que sentencian que la única salida al conflicto es la negociación, corroboran el papel reaccionario de la intervención yanqui y europea. Además, la intervención intenta apuntalar a lo más retrógrado de la dirección rebelde, y ya un sector ha declarado su disposición a respetar los acuerdos internacionales suscritos por Kadafi, en otras palabras mantener las concesiones petroleras en manos de las transnacionales. Los revolucionarios condenamos los bombardeos de la OTAN, pues forman parte de una política que tiene por objetivo acorralar a la revolución libia y liquidarla en la mesa de negociaciones. Junto con la invasión de Bahrein por parte de las fuerzas de la monarquía saudí, forma parte del intento de colocar un dique invasor frente a los pueblos árabes insurrectos. La única manera de derrotar a la dictadura y poner fin a la intervención es a través de la solidaridad internacionalista de los pueblos árabes, especialmente los de Egipto y Túnez, que deben brindar armamento y voluntarios a las fuerzas rebeldes. ¿Por qué Chávez y Fidel no apoyan a los pueblos árabes? Para muchos resulta inexplicable que Chávez y Fidel apoyen a un sanguinario contrarrevolucionario como Kadafi, que abandonó el nacionalismo burgués de inspiración nasserista de sus primeros años para convertirse en un incondicional aliado de EEUU y Europa. La clave de esa orientación está en la política interna. Mientras que Cuba ha avanzado en las últimas dos décadas en el desmontaje de las conquistas sociales de la revolución y ha involucionado hacia una economía de empresas mixtas con inversiones europeas, canadienses e israelíes, Venezuela, por su parte, ha entregado sus yacimientos petrolíferos a Chevron, Total, Eni, Repsol, y otras transnacionales, por la vía de las empresas mixtas. Para estos gobiernos, que aplican duros planes de ajuste para descargar sobre el pueblo los efectos de la crisis económica mundial, resulta peligroso el ejemplo de los pueblos árabes alzados en demanda de derechos democráticos y por reivindicaciones sociales como la congelación de los precios de los alimentos, aumentos salariales y fin al desempleo. América Latina no escapa a la crisis. En Bolivia, los trabajadores también se han alzado en huelgas y movilizaciones exigiendo aumentos salariales, y la respuesta de Evo Morales ha sido utilizar las fuerzas policiales y pedir a los trabajadores “pensar en la Patria y no en sus propios intereses”. En Cuba, el Congreso del Partido Comunista ha aprobado la eliminación paulatina de la libreta de consumo de alimentos, privando de un importante subsidio a la población, y ha comenzado a ejecutar el despido de un millón de trabajadores del sector público. En Venezuela, la inflación y una devaluación monetaria del 100% en los últimos dos años corroen los salarios y condenan a la miseria a millones de personas; los trabajadores, campesinos e indígenas que luchan por sus derechos son criminalizados. Chávez, Fidel y Evo están en contra de la revolución árabe porque están en contra de la revolución en sus propios países, apoyan regímenes capitalistas autoritarios porque son el espejo en el que aspiran a reflejarse. Pero tanto en el mundo árabe como en Latinoamérica, la última palabra la tendrán los pueblos.
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Libia

¿No hay que exigir armas para el pueblo rebelde?
Miguel Sorans Han surgido distintas polémicas en la izquierda mundial ante el proceso revolucionario libio. Lo más escandaloso es el apoyo de Raúl y Fidel Castro, junto a Chávez, al dictador Kadafi. En un enfoque aparentemente opuesto, llama la atención la que ha promovido el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) de Argentina, corriente que se reivindica trotskista. El PTS, en una nota de La Verdad Obrera Nº 420, temerariamente, acusa a la UIT-CI de quedar “objetivamente confundidos a la zaga del bloque imperialista” por exigir “armas para los rebeldes” libios. Porque, según ellos, no “nos delimitamos” del Consejo Nacional Transitorio de Libia (CNTL), la dirección política del sector rebelde. En primer lugar, esta afirmación de no delimitación de la UIT-CI es falsa. Suele ocurrir que el PTS tergiverse o directamente falsee las posiciones de quienes pretende criticar. En la declaración de la UIT del 13 de marzo, donde exige armas a los combatientes y que los rebeldes libios sean reconocidos como fuerza beligerante, se dice que: “Los socialistas revolucionarios no llamamos a apoyar políticamente al gobierno transitorio instalado en Bengazi e integrado, entre otros, por ex ministros de Kadafi. Llamamos a apoyar la justa causa del pueblo libio rebelde y a la más amplia unidad de acción y solidaridad internacional para derrotar al dictador Kadafi” (leer completa en www.uit-ci.org). Pero lo que llama la atención de la postura del PTS, es que ellos nunca, ni antes ni después de delimitarse del CNTL, reclaman armas para el pueblo libio. Para el PTS las consignas son “!Fuera el imperialismo! y ¡Abajo Kadafi y denuncia del rol de la dirección del CNTL, en la perspectiva de pelear por un gobierno obrero y popular”. Así de sencillo. En los hechos, en la medida en que la UIT sí se delimita de la conducción, la única crítica del PTS que queda
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Libia y el debate en la izquierda

Rebeldes recibiendo adiestramiento militar en el desierto

en pie es que la UIT reclama armas para los rebeldes libios. Este es el verdadero debate. En ningún lado el PTS propone armas para el pueblo libio. Lo explican diciendo que eso es un “problema estrictamente militar”. Pero en una guerra civil lo “militar” es uno de los problemas políticos centrales. Justamente, en el conflicto de Libia, el principal problema político es militar, ya que ningún gobierno del mundo quiere dar armas a los rebeldes. Empezando por el imperialismo y siguiendo por la Liga Arabe. Este es uno de los factores con el cual quieren liquidar la revolución libia. Justamente en eso hay que delimitarse del CNTL que no reclama armas a los países árabes y confía en la intervención imperialista. El PTS es una de esas organizaciones que por su visión sectaria y propagandista de la lucha de clases, caen reiteradamente, como en el caso de Libia, en el abandono de las posturas principistas del marxismo revolucionario. En el caso de una guerra civil, el primer tema es definir cuál es la causa justa y en qué bando militar deben ubicarse los revolucionarios. En segundo lugar, hay que saber distinguir, para elaborar la política revolucionaria, el movimiento progresivo (las milicias populares libias) de su dirección (el CNTL). Esta es

la única forma de luchar correctamente por la derrota militar y política de Kadafi, contra sus cómplices Castro y Chávez, y contra la intervención imperialista, en la perspectiva de un gobierno obrero y popular en Libia. Esa fue la postura, por ejemplo, de León Trotsky en la Guerra Civil Española de los años `30. Trotsky y los socialistas revolucionarios se delimitaron políticamente de la dirección burguesa y reformista republicana, pero no tenían dudas de estar en el campo militar republicano exigiendo armas y denunciando a los estalinistas por retirar las brigadas internacionales y retacear el envío de armamento. Trotsky siempre denunció la “no intervención” funcional al franquismo, en primer lugar de la Francia de León Blum. Para Trotsky, este tema no era sólo militar, sino esencialmente político. En la guerra civil de Libia, no definirse por el campo militar de los rebeldes y no exigir armas para los combatientes, delimitándose de la dirección, es objetivamente -que nos disculpen los compañeros del PTS- funcional a la política imperialista, a Kadafi y al crimen que cometen todos los gobiernos burgueses del mundo, en especial los árabes. Los llamamos a que reflexionen.

Egipto

Los desafíos de una revolución triunfante
José Castillo • jcastillo@izquierdasocialista.org.ar (Enviado especial a El Cairo) Una impresionante revolución barrió con la dictadura proimperialista de Mubarak. La burguesía local, las grandes transnacionales y el imperialismo yanqui buscan “normalizar” la situación y canalizarla por la vía electoral. Pero la clase trabajadora y los estudiantes siguen movilizados, peleando por sus reivindicaciones y creando nuevos organismos de masas

Plaza Tahrir

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rribar de madrugada al aeropuerto de El Cairo a mediados de marzo, a exactamente un mes de la caída de Mubarak, implica comenzar a “sentir” que se está ingresando a un mundo convulsionado. Lo que en épocas normales es la entrada de miles de turistas que llegan a conocer las pirámides y a realizar cruceros por el Nilo, es ahora una terminal aeroportuaria con poca gente, donde prácticamente sólo llegan egipcios. “¿Saben que acá hubo una revolución, no?”, nos pregunta asombrado por nuestra presencia una de las pocas personas que mantiene una ventanilla abierta en el hall de salidas ofreciendo taxis hacia el

centro. “Hay toque de queda, nos van a parar varias veces en el camino”, avisa el taxista en su escaso inglés. Viniendo de Latinoamérica, uno no puede menos que recordar las épocas de dictadura. Algo de eso hay: grandes operativos del ejército detienen los autos una y otra vez y piden documentos. Pero se trata de un “toque de queda” muy extraño: “teóricamente” nadie debe estar en la calle, pero éstas se encuentran llenas de gente. Se respira un “aire” de libertad que contrasta con los carros militares que detienen a los vehículos. Será nuestra primera sensación: “gobiernan” formalmente los militares, pero el régimen dictatorial ha caído.
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Egipto
Madid Tahrir Madid Tahrir quiere decir en árabe “Plaza de la Liberación”. Ganó ese nombre en la revolución de 1952, cuando el nasserismo ascendió al poder, derrocando a la monarquía. Es el centro político del país. Ubicado en el lado “este” del Nilo, de ahí salen montones de diagonales y marca el comienzo de las zonas más populares de El Cairo. Es zona administrativa, de comercio, caótica, de pasadizos y casas viejísimas y mal conservadas. Los ricos no se ven por acá: viven en Zamalek, en el área exclusiva ubicada en una isla en medio del Nilo. Desde la plaza Tahrir se visualizan los grandes edificios de la administración pública, la joya turística llamada “Museo Egipcio”, el edificio de la Liga Arabe con sus banderas de todos los países y un inmenso edificio incendiado, semidestruído, que cuando nos acercamos, observamos asombrados que conserva restos de autos quemados y carpas destruidas. “Era la sede central del partido de Mubarak”, nos explican. Aquí, en estos doscientos metros de la Plaza y sus alrededores, se vivió el capítulo fundamental de la revolución. Basta sentarse en alguno de los viejos bares que dan a la plaza para que, entusiasmados, se acerquen egipcios a contarnos “su” revolución (así la llaman). Inspirados por la fenomenal insurrección tunecina, que días antes había derrocado al dictador Ben Ali, pero con una historia particular de luchas contra la dictadura que venía in crescendo desde 2006, el 25 de enero comenzó la ocupación de Plaza Tahrir. Movilizaciones permanentes, todos los días, con picos los famosos “viernes de ira”, al culminar la oración del mediodía, donde llegaron a concentrarse más de 500.000 personas. Pero lo determinante es que se fue creando más o menos rápidamente, con el correr de los días, un verdadero “campamento” en la plaza, con decenas de miles que se instalaron ahí y mostraron la determinación de no irse hasta que cayera Mubarak. Esos días, los que van del 25 de enero al 11 de febrero, pasarán a la historia como el momento “épico” de la revolución. La crónica nos marca que las masas de Plaza Tahrir derrotaron primero a la policía, que reprimió, pero no logró desalojarlos. Después, paraliza al
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El 11/2 una multitud aguarda la caída de Mubarak en Plaza Tahrir

ejército que, llamado por Mubarak, se movilizó hasta el centro de El Cairo, pero luego “permaneció inmóvil” sin actuar, incluso estableciendo una especie de barrera en la propia Plaza Tahrir, donde comienzan a darse cada vez más escenas de confraternidad con los manifestantes. Y, por último, en lo que pasó a la historia como “la batalla de los camellos”, las masas derrotaron físicamente a una inmensa turba de partidarios pagos de Mubarak. Varios miles que, en camionetas, caballos y camellos, arremetió con palos y espadas contra la multitud (al mejor estilo medieval), siendo repelida por ésta en un verdadero combate que duró varias horas. A partir de ahí (el 3 de febrero), ya quedó claro que los manifestantes eran los dueños de la Plaza y que no se irían hasta que cayera el dictador. ¿Quiénes eran? Jóvenes, en su intensísima mayoría, trabajadores y estudiantes. No había un corte entre laicos y religiosos, u occidentalizados e islámicos. Podían verse chicos y chicas vestidos con jeans y remeras de conjuntos de rock, junto con mujeres con la cabeza tapada al estilo musulmán e incluso, muchas vestidas totalmente de negro y con velo en su rostro y hombres con la clásica “túnica” de los religiosos. Todos juntos compartían la plaza, debatían, creaban comisiones (de autodefensa, organización, limpieza, prensa, grupos de estudio). La inmensa mayoría estaban realizando su primera experiencia política; unos cuantos se referenciaban en el Movimiento 6 de Abril. Luego de una “ausencia” en los primeros días, también se hizo presente, instalando su carpa en la Plaza, el principal partido de oposición tradicional, los Hermanos Musulmanes. Un tiempo después arribó del exterior El Baradei, figura prestigiada en Egipto por

haber denunciado en 2003 que no había armas de destrucción masiva en Irak -en el momento en que Bush lanzaba la invasión-, buscando ubicarse como una figura de “recambio” bien vista por Europa y Estados Unidos. También era notoria la presencia de la izquierda. La plaza funcionó esos días como una gigantesca asamblea, un gran catalizador de demandas y movilizaciones. Las marchas obreras y estudiantiles concluían ahí y muchas personas aisladas se acercaban trayendo víveres. Si bien es cierto que en esos días surgieron cientos de páginas webs y blogs, y que Facebook, Twitter y las cadenas de mensajes por celular ayudaron mucho a la movilización, no hay que exagerar, como hicieron intencionadamente algunos multimedios internacionales: los jóvenes usaron esas herramientas porque las tenían, pero eso no reemplazó a la organización y movilización física en la Plaza; más aún, cuando Mubarak, en un esfuerzo desesperado, bloqueó Internet y las redes de telefonía móvil, la revolución siguió adelante con los métodos clásicos. En los días finales previos a la caída de Mubarak, parecía que se había llegado a una situación de impasse: al gobierno le fracasaban todas las maniobras para desarmar la movilización (oferta de Mubarak de no presentarse a la reelección, renuncia de ministros, incluso oferta de renuncia del presidente y asunción de Suleimán, su vice, odiado por ser jefe de los servicios secretos). Pero Mubarak no caía. Lo definitorio fue la entrada en escena, con todo, del movimiento obrero. Desde las fábricas de Alejandría y el área del Delta del Nilo, pasando por la zona de Suez (e incluyendo a la Compañía del Canal) y después, derramándose sobre el propio El Cairo, creció un

Egipto
movimiento huelguístico que paralizó el país (ver nota “El movimiento obrero entró en escena”). Con la revolución “extendida” geográficamente, con la economía paralizada, con las fábricas tomadas, llegó el momento del triunfo. Una inmensa alegría recorrió todo Egipto, aunque las cámaras del mundo pusieron su ojo en Plaza Tahrir, la noche del 11 de febrero: Mubarak había renunciado. Terminaba un régimen oprobioso que venía desde 1981. ¿Quién perdió? Se trató de una dura derrota (otra más) del imperialismo yanqui en la región. No es un dato menor. De Camp David para acá, Egipto había participado como socio de los yanquis en todas sus intervenciones en la región, era el que garantizaba el efectivo bloqueo de la Franja de Gaza cerrando a cal y canto el paso fronterizo de Rafah y, lo más importante, contaba con el ejército más vinculado del mundo con los Estados Unidos, después de Israel. 1.500 millones de dólares iban todos los años para equipamiento del ejército egipcio, mientras miles de oficiales se formaban cotidianamente en las academias yanquis. De acá en adelante, como veremos a continuación, los Estados Unidos tratarán de maniobrar, de minimizar su derrota, de buscar las “salidas democráticas”, de garantizar que los acuerdos centrales se mantengan (como Camp David). Pero no debemos confundirnos: el hombre de los yanquis en el país más importante de la región era Mubarak, y ya no está más. Se trata de una “pieza” del tablero de ajedrez de la región que Estados Unidos debió entregar, echando lastre para evitar un desastre total. Después del 11 de febrero Asumió un “gobierno de transición”, sostenido en los que salieron mejor parados del temporal (que no quiere decir indemnes): el ejército. Inmediatamente se pone en marcha la “santa alianza” para que el derrumbe del régimen político no se lleve puesto al propio capitalismo egipcio. El gobierno de Obama, las transnacionales que operan en Egipto, la burguesía local y, también, el principal partido de oposición, La Hermandad Musulmana -con fuertes lazos con sectores de esa burguesía-, todos juntos lanzaron a coro un mensaje uniforme: “la revolución ya terminó”. Cayó Mubarak (que ahora es el chivo expiatorio de todos los males). Todo se resolverá con la democracia. Lo que corresponde es volver a trabajar para “reconstruir Egipto”. Una de nuestras grandes preguntas era cómo pegaba entre la gente este planteo. Ciertamente, Egipto vive una verdadera “borrachera democrática”. Con lo bueno y lo malo de ello. “Antes no se podía hablar y ahora todos discuten, todos reclaman”, nos decían a cada rato. Todo el mundo hace valer “su” derecho a participar. Miles descubren “la política” por primera vez y quieren conocer y discutir todo. Todos se definen “revolucionarios” y quieren aprender de las experiencias de otros países. Pero, a la vez, muchísimos tienen expectativas que con la “democracia” se van a resolver todos los problemas: “hay hambre, estamos mal económicamente, hay muchos privilegios, hay desempleo, pero ahora, que vendrá la democracia, todos estaremos mejor”. También nos preguntábamos hasta donde pegaba la frase de “hay que normalizar el país, todos a trabajar”. Es evidente que este planteo tiene una base social, sobre todo en un sector de la pequeña burguesía ligada al comercio y al turismo, desesperada porque está perdiendo todas sus ganancias de esta temporada. Pero, en la extendidísima masa de activistas, en enormes franjas de la clase trabajadora, y en la mayoría del estudiantado, nadie piensa parar de reclamar, protestar y movilizarse. El primer intento de “normalización” del gobierno provisional fue tratar de levantar el campamento de Plaza Tahrir. Tardaron más de un mes en lograrlo. Durante todo febrero, un núcleo de activistas resistió y cada viernes hubo una movilización masiva que lo revivía. Incluso, en las primeras semanas, algunos ministros del nuevo gobierno fueron repudiados por “continuistas” desde la Plaza y debieron renunciar. Otros, buscaron su legitimidad hablando desde la tribuna de la misma plaza. Pero es cierto que el movimiento de Plaza Tahrir fue debilitándose semana a semana y el campamento fue finalmente “desalojado” por una patota el 9 de marzo. De ahí en más, aunque siguieron existiendo las movilizaciones de todos los viernes, e incluso hubo un intento de un pequeño grupo de “volver a acampar” a principios de abril (lo que, dicho sea de paso, fue ferozmente reprimido por el ejército, con el saldo de dos muertos), la realidad es que ese espacio, que incluso había podido pensárselo como un embrión de “doble poder” en los momentos cúlmines, se fue agotando. Pero sería un error deducir de esto que, entonces, el gobierno y el imperialismo han logrado “normalizar” la situación. A partir del mismísimo 11 de febrero irrumpieron todas las demandas que, más o menos latentes, enfrentaban a la dictadura. El movimiento obrero salió a pelear con todo, por salarios, condiciones de trabajo y, en las empresas del estado, por la destitución de los viejos directores ligados a Mubarak. Todo esto, al mismo tiempo que comenzó un aceleradísimo proceso de organización de nuevos sindicatos antiburocráticos (ver nota “El movimiento obrero entró en escena”). Todos los días podíamos armarnos un “fixture” de trabajadores en huelga a visitar, tomas de establecimientos y marchas que recorrían el centro de la ciudad. Lo mismo sucedía con los estudiantes (ver nota “el renacer del movimiento estudiantil egipcio”), que se movilizan y organizan no sólo en la Universidad de El Cairo, sino también en la Universidad Islámica Al Azhar e incluso, en la elitista y supuestamente “pro-yanqui” Universidad Americana de El Cairo. Y otro movimiento que nace, y se extiende, es el de los militantes de derechos humanos que, al mejor estilo latinoamericano, exige “juicio y castigo” a todos los culpables de los crímenes de la dictadura, no conformándose con que sólo se condene a Mubarak. Consigna y movilizaciones que van de cabeza contra la estabilización del régimen, ya que son innumerables las ramificaciones en el aparato gubernamental, el ejército y la propia burguesía de las causas que se están abriendo contra la represión. ¿A dónde va Egipto? Surgen nuevos organismos obreros y estudiantiles. Aparecen decenas de miles de nuevos activistas. La izquierda, y dentro de ella el trotskismo, tienen una fuerza visible e influyente (si bien no mayoritaria ni decisiva, ver nota “La izquierda en Egipto”). De todo esto surge, confusa pero casi naturalmente, las consignas de un “programa para la revolución egipcia”: salarios y condiciones de trabajo dignas, trabajo y vivienda para todos, reestatización de
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Egipto
las empresas privatizadas por Mubarak; plenas libertades democráticas, fuera los involucrados en crímenes de la dictadura de la dirección de empresas y universidades. El movimiento, además, se siente parte y sigue con pasión lo que pasa con los otros levantamientos revolucionarios de la región, en Libia, en Siria, en Yemen. Es profundamente antiimperialista y antisionista. Quedan, sin embargo, por resolver dos cuestiones centrales: cómo dar cuenta de las inmensas expectativas en la democracia y de la trampa que el gobierno y el imperialismo montan con ella. Pudimos asistir a un plesbicito para “refrendar” una enmienda constitucional de sólo 9 artículos, hecho por un comité de expertos. El gobierno, los restos del viejo partido de Mubarak y los Hermanos Musulmanes llamaron a votar por el sí. La inmensa masa de activistas obreros y estudiantiles se movilizaron por el no, planteando que había que cambiar toda la constitución y que debía hacérselo por medio de miembros electos (sin usar ese término reclamaban una “Asamblea Constituyente”). Pero terminó ganando el “sí” a la reforma, que habilitaba el paso a las elecciones presidenciales de fin de año. Se trató de una maniobra, un capítulo, ganado por los “pro-estabilización”. Pero, en la realidad de la vida de la revolución egipcia, las movilizaciones, los reclamos, el surgimiento de nuevos organismos de masas continuaron. El futuro de la revolución egipcia depende de que un sector de estos activistas sea capaz de agruparse detrás de una nueva tarea: construir una dirección revolucionaria que luche por imponer un gobierno de los trabajadores y pelear por derrocar el capitalismo en Egipto.
1. La UIT-CI envió dos compañeros a tomar contacto con la revolución egipcia: José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista, y el compañero Kosaro, miembro de la UIT-CI y del Komitee Für Rätedemokratie (KRD) de Alemania.

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n la década de los cincuenta del siglo pasado se desarrolló vigorosamente el nacionalismo burgués encabezado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. En 1948 los pueblos árabes habían sufrido una gran derrota con la instalación del enclave sionista de Israel en Palestina. Pero dentro de los países de la región, comenzó a gestarse una reacción contra Israel y sus constantes agresiones a las aldeas árabes, y contra los viejos regímenes, varios monárquicos, que a la represión sumaban su sumisión a la presencia de tropas imperialistas francesas e inglesas en sus territorios. Sectores burgueses, de clase media y de los sectores más plebeyos de la oficialidad derrotada en 1948, empezaron a levantar cabeza. El nacionalismo burgués

De Nasser a Mubarak

En Egipto, el mayor de los países árabes, un golpe de Estado encabezado por el general Nasser derrocó al rey Faruk en 1952. El nuevo gobierno militar logró pactar el retiro de las tropas inglesas, e inició una reforma agraria y un proceso de industrialización, impulsados por el ejército, y la creación de nuevas organizaciones sindicales afines. Nasser buscó el apoyo de EE.UU. para la “modernización” del país. En 1956 se produjo la nacionali16

zación del canal de Suez. El intento de recuperación militar por parte de Inglaterra y Francia, con los israelíes como fuerza de choque, terminó en una derrota. La burocracia de la Unión Soviética y los imperialistas yanquis apoyaron a Egipto, y los imperialistas franceses e ingleses comienzan a perder su histórica influencia en la zona. La nacionalización del canal de Suez y la derrota de las tropas europeas e israelíes, produjeron una enorme ola de entusiasmo nacionalista y antiimperialista entre los pueblos árabes. Con Nasser como líder indiscutido, había nuevos regímenes independientes del imperialismo en Irak, Siria, Yemen del Norte y Egipto. En 1962 se liberó Argelia de la dominación francesa. En 1964, el conjunto de los gobiernos árabes impulsarán la fundación de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). En febrero de1958 se realizó en Siria un plebiscito que, por amplia mayoría, aprobó la fusión con Egipto. El 21 del mismo mes se proclamó la RAU, bajo la presidencia de Nasser. Su panarabismo definía al mundo árabe como una gran nación desmembrada por el imperialismo, que había que reunificar. Rápidamente se demostraría que esa tarea no podía ser exitosa en manos de conducciones militares y patronales.

Gamal Abdel Nasser

Hosni Mubarak

Prácticamente, desde su nacimiento, la RAU estuvo sacudida por los choques interburgueses. En 1961, los nasseristas en Siria fueron violentamente reprimidos y acabó la efímera RAU. La derrota de los ejércitos árabes en la guerra de los Seis Días de 1967 marcó el gran triunfo de Israel y la declinación definitiva del nacionalismo nasserista. Siria perdió las alturas del Golán y Egipto los territorios de Gaza y el Sinaí. El giro proimperialista: Sadat y Mubarak En 1970 muere Nasser. Su sucesor, Anwar El Sadat, inicia un acelerado proceso de aproximación a los Estados Unidos. Egipto es globo de ensayo de

Egipto
los primeros planes de ajuste del FMI en el mundo y se comienzan a desmantelar las nacionalizaciones nasseristas. En 1978, Sadat pactó el primer reconocimiento de un estado árabe a Israel, con la firma del pacto de Camp David. Ello le valió, en 1981, ser ajusticiado por traidor. Será sucedido por Hosni Mubarak, que profundizará lo comenzado por Sadat. Se desarrolla a fondo una política de privatizaciones y flexibilización salarial, transformando a Egipto en uno de los países más desiguales del mundo. La alianza estratégica con Estados Unidos e Israel también se fortalece: Egipto participará activamente al lado de los yanquis en todas las guerras que estos lleven adelante en la región, al mismo tiempo que se transforma en un soporte fundamental del Estado Sionista de Israel, aportando desde datos de inteligencia, hasta represión concreta a luchadores palestinos. En los últimos años, ha sido quien garantizó el bloqueo israelí a Gaza, cerrando el paso fronterizo de Rafah, que une la Franja con Egipto. Mubarak pensaba que podría derrotar la revolución que emergió el 25 de enero aplicando las brutales políticas represivas a que estaba acostumbrado. Convencido, además, de que el imperialismo yanqui nunca le soltaría la mano al que se había convertido en su aliado estratégico en el mundo árabe. Evidentemente menospreciaba la inmensa fuerza de la revolución y ese fue su final. Con él terminó todo un ciclo, el del nacionalismo árabe que había nacido con las inmensas expectativas que generó el nasserismo. El que caería como marioneta del imperialismo poco más de medio siglo después. La astucia de la historia ofrece una nueva demostración de cómo terminan los movimientos nacionalistas dirigidos por la burguesía.

Trabajadores petroleros del Canal de Suez

Un gigante se puso en marcha
El fin de Mubarak se “decidió” cuando dijeron presente en la revolución los grandes batallones de la clase obrera egipcia: los trabajadores del Valle de Nilo, del cordón que rodea a Alejandría (la segunda ciudad del país), y de la zona del Canal de Suez, acompañados por los estratégicos trabajadores petroleros y mineros, todos ellos arrastrando detrás de sí, y a la vez fortaleciendo, a los centenares de miles de asalariados de El Cairo (bancarios, empleados estatales, del Metro, conductores de buses, de empresa de aeronavegación Egypt-Air, telefónicos de Telecom Egipto, periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, ferroviarios, trabajadores de la salud, entre otros). Una virtual huelga general, acompañada con cientos de manifestaciones locales y tomas de establecimiento, paralizó el país en esos primeros días de febrero, dándole el golpe de gracia a la dictadura. El llamado unánime de la burguesía egipcia, el imperialismo y todos los parti17

La clase obrera egipcia

Egipto
dos patronales (“ya cayó Mubarak, ¡ahora a trabajar!, ¡a reconstruir Egipto!”, los reclamos ya los resolverá “la democracia”), fue masivamente desoída por este gigante ahora despierto. Como hongos surgen reclamos, se hacen asambleas, los trabajadores se organizan, nombran sus delegados y coordinan con las otras empresas de su gremio o de su región. La vieja burocracia, estrechamente ligada al mubarakismo, está siendo barrida a velocidad astronómica. A veces, las menos, los trabajadores optan por “tomar” el viejo sindicato burocrático, echar a los mubarakistas y reconstruirlo. Otras, las más, directamente fundan un nuevo sindicato independiente, vaciando al oficial. También avanza, con rapidez, la coordinación en una nueva Federación. vez, las luchas obreras empalmaron con la solidaridad estudiantil, dando lugar a la creación del Movimiento 6 de Abril, en solidaridad con esa lucha. de policías en huelga por sus salarios de hambre; trabajadores de los medios de comunicación tomando el edificio de la TV estatal pidiendo la renuncia del director acusado de complicidad con el mubarakismo. Podríamos seguir hasta el infinito: los conflictos se suceden en El Cairo, entre sus decenas de miles de trabajadores de la administración, el transporte, la banca y el turismo; en Alejandría, con las huelgas de textiles y metalúrgicos; en Suez, con sus gigantes empresas vinculadas al negocio del Canal; en las mineras, dispersas en los Oasis del Sahara, y, en general, en cualquier ciudad o pueblo, donde haya un agrupamiento mínimo de trabajadores. Un activista sindical lo describía gráficamente: “ahora la revolución llegó a las empresas”. Los patrones y el gobierno provisional saben que no pueden reprimir masivamente, por lo que la mayoría de las luchas obtienen algún tipo de triunfo. Igualmente, nada es lineal: el día en que se reabrió -después de dos meses de estar cerrada-, la Bolsa de El Cairo, el gobierno sacó un decreto donde prácticamente prohibía las huelgas y manifestaciones en un conjunto de actividades señaladas como “esenciales”, buscando dar una “señal de seguridad a los mercados capitalistas”. La respuesta fue que la tradicional movilización de los viernes se hizo denunciando ese decreto y las luchas continuaron. El reciente Primero de Mayo, después de muchísimos años, se pudo realizar libremente una gran manifestación en la Plaza Tahrir. Entre banderas que identificaban a los sindicatos independientes recientemente creados y consignas contra el FMI y el Banco Mundial, repudio y exigencia de castigo a los burócratas de la época de Mubarak y apoyo a las revoluciones en los países árabes hermanos, se leyó una proclama donde se exigía un salario mínimo mensual de 1.200 libras egipcias (aproximadamente unos 150 euros), jornadas laborales dignas y la nacionalización de las empresas privatizadas durante la dictadura. Por primera vez se escuchó, en árabe, los sones de la Internacional en Plaza Tahrir. Es la clase obrera egipcia, la más grande del mundo árabe, que dice presente en esta inmensa revolución.

Los trabajadores no se van a su casa
El día siguiente a la caída de Mubarak, a despecho del llamado a “normalizar las actividades”, empezó, y no paró más, la ola de reclamos. Es como si se hubiera abierto un dique y todas las demandas, reprimidas por años, aparecieran de golpe. Los trabajadores piden todo: aumento de salarios, que arrancan en algunos casos de miserables 30 dólares mensuales; convenios colectivos, que no existen en muchísimas actividades; obras sociales y seguros de accidentes de trabajo; efectivización en el puesto, ya que es enorme la cantidad de trabajadores precarios. Pero también, en las muchas empresas privatizadas durante la era Mubarak, la renacionalización. Y en las empresas y la administración pública, la renuncia de todas las cúpulas directivas, acusadas de cómplices de la dictadura. Pretender hacer un listado de todas las luchas es imposible. En los días de nuestra visita a Egipto el “paisaje” cotidiano era el de varias marchas diarias por las calles céntricas de El Cairo (lo mismo se repetía en Suez y Alejandría), la noticia de que siempre había un nuevo “edificio” tomado, sea de una empresa o de la administración pública y en otros, donde la actividad se desarrollaba “normalmente”, colgaban banderolas y pancartas con reclamos desde las ventanas. Intentamos hacer una crónica, obviamente incompleta, de los conflictos que vimos en la segunda quincena de marzo, cuando realizamos nuestro viaje: empleados del Correo reclamando aumentos salariales y pago de bonos por sus actividades; los trabajadores del Metro de El Cairo peleando por terminar con sus contratos temporarios y ser tomados como permanentes; los mineros del Oasis Baharia pidiendo mejores condiciones de trabajo e incremento de sus sueldos; los empleados del Ahli United Bank, también reclamando por salarios y mejoras en sus seguros de salud; empleados de aviación y del Ministerio de Minería exigiendo la renuncia del ministro; miles

La historia
Todo este movimiento se fortaleció y se hizo de masas a partir de la revolución del 25 de enero de este año. Pero tiene antecedentes que pueden rastrearse con facilidad. En un país donde cualquier tipo de huelga estaba prohibida y era severamente castigada con el despido y la represión de sus organizadores, los obreros textiles de la gigantesca Fábrica de Tejidos e Hilados de Mahallah, Al-Koubra, ya habían dado una primera señal en diciembre de 2006. En esa ocasión, un paro realizado sin ningún tipo de autorización contra la directiva del sindicato, exigiendo el pago del bono de fin de año, alcanza tal nivel de masividad y combatividad, que termina triunfando.Ahí surge la primera camada de nuevos activistas. Ese triunfo potencia al movimiento obrero de la región del Valle del Nilo, y el número de huelgas crece fuertemente en 2007, con la característica de que, por primera vez en muchos años, aparecen jóvenes delegados de hecho (no reconocidos por la burocracia sindical, en muchas fábricas). El siguiente salto en calidad sucederá nuevamente en la textil de Mahallah Al-Koubra, con la impresionante huelga del 6 de abril de 2008. Fue el punto más alto de lo que se conoció como “la rebelión por el pan”, una ola de paros, movilizaciones y levantamientos populares que siguieron a la suba astronómica del precio del alimento básico de los egipcios. En esa ocasión, por primera
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Activistas fundan nuevos sindicatos

Egipto

Asamblea de fundación del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Salud. El Cairo (foto UIT-CI)

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l viejo edificio del Sindicato de Periodistas, en el centro de El Cairo, es de una arquitectura imponente. De sólo mirarlo, uno se da cuenta que fue levantado por una burocracia íntimamente vinculada y financiada por el Estado. Pero ese gremio fue uno de los reconquistados por el nuevo activismo. Al llegar, lo primero que nos llamó la atención son las huellas de la batalla que hubo, en semanas previas, para echar a los burócratas: vidrios astillados por piedrazos contrastan en el exterior con las columnas señoriales. La enorme puerta que corona las escaleras de mármol está cerrada: a ese verdadero palacio ahora se accede por una pequeña puerta de costado, donde jóvenes activistas controlan que ningún provocador mubarakista se infiltre. Llegamos invitados a asistir a la fundación del nuevo sindicato independiente de conductores de ómnibus de El Cairo. En la antesala, vemos mesas donde partidos de izquierda ofrecen sus publicaciones, mientras decenas de activistas toman café y discuten sobre los avatares del nuevo sindicalismo. Entramos a un gran an-

fiteatro, con capacidad para unas 500 personas. En el escenario, una bandera con la sigla del nuevo sindicato y una austera mesa de conducción coordina una asamblea donde los choferes, que prácticamente han llenado la sala, discuten sobre el programa fundacional y las características de la nueva organización. Mientras una activista marroquí nos traduce al español lo que se va discutiendo, vemos que al mismo tiempo, van circulando las hojas de afiliación. Todo sucede muy rápido y con una gran participación de la base, que hace objeciones y agregados a los textos presentados. En menos de una hora, se está votando la constitución de la nueva organización, todos aplauden y se termina. Sin grandes ceremonias: “es que son todos proletarios que viven en las afueras de la ciudad, algunos tienen dos horas de viaje hacia sus casas, hicieron un gran esfuerzo para venir acá a fundar el sindicato tras sus largas jornadas de trabajo”, nos dicen. Estábamos ciertamente impactados por esa verdadera “clase de democracia obrera” que habíamos visto. Pero todavía nos faltaba más. Cuando salimos

del anfiteatro, uno de los activistas con los que habíamos tomado contacto insistió en que no nos fuéramos, que “en apenas media hora”, en esa misma sala se iba a fundar otro sindicato. Efectivamente fue así. Aparecieron nuevas banderas sobre el escenario y, rápidamente, comenzó a llegar y se llenó de nuevo el auditorio, ahora con los fundantes del sindicato independiente de trabajadores de la Salud: médicos y enfermeras compartían el nuevo gremio. Se mezclaban los profesionales con sus ropas evidentemente más caras, con las enfermeras plebeyas, con sus hijos a cuestas. En un costado del anfiteatro, nos llamaba la atención un importante grupo de mujeres vestidas con las ropas islámicas más ortodoxas, de negro, todas cubiertas, incluso el rostro con velo y las manos con guantes: “son enfermeras de los hospitales islámicos”, nos explican. La reunión será muy parecida a la de los choferes. Una mesa directiva provisoria que lee un documento fundacional. Y luego van subiendo al escenario los delegados de los distintos hospitales y sanatorios a hacer sus
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Egipto
observaciones y discursos. A veces, alguien sin salir de su lugar en el público interrumpe y cuestiona al orador. Lo más impactante fue cuando subió la delegada de los hospitales islámicos, que antes describimos. Hizo un discurso muy radicalizado, despertando aplausos y consignas en el público y terminó pidiendo un minuto de silencio por los caídos. Aprendimos ahí que el nuevo activismo obrero egipcio no se encuentra dividido entre religiosos y laicos, y que la radicalización los recorre a todos. Nuevamente, en apenas una hora, el nuevo sindicato estaba fundado. Salimos muy impactados por lo que habíamos visto. “Esto sucede todos los días”, nos explicaba, entusiasmado, uno de los dirigentes. Habíamos asistido a una pequeña muestra de como el gigante obrero del mundo árabe empieza a reorganizarse desde sus bases.

“Vamos por todo lo que Mubarak nos quitó”
Reportaje a Mahmoud Abou Adel, delegado sindical de la empresa textil Masr Shebin
José Castillo junto a Abou Adel

No resultó fácil concertar la entrevista con Mahmoud. Dirigente sindical de una empresa ubicada en el corazón industrial egipcio, en el Delta del Nilo, “va y viene todo el tiempo”, como el mismo se disculpa, entre Alejandría, las fábricas del Delta y El Cairo, en medio de la ebullición de la fundación de nuevos sindicatos independientes y los esfuerzos de coordinación en una federación nacional.

yo trabajo, fueron empresas estatales creadas por el nasserismo. La ola de privatizaciones de los 90 les quitó todos los derechos a los trabajadores, y nos sumió en la super-explotación.

nocer. Es que, ya había sucedido lo de la ola de huelgas de 2008.

Pero ahora van por más…
Claro, con la revolución es otra cosa. Ahora logramos parar 85 despidos, pero no paramos ahí. Cuando ganamos, inmediatamente pedimos aumentos y que nos devuelvan las condiciones de trabajo anteriores a 2007. Y, también, se empezó a luchar por la reestatización. Los compañeros incluso tiraron abajo el cartel de la puerta de la fábrica que decía Indorama Shebin y colocaron en su lugar el nombre de cuando era del Estado, “Masr Shebin”. No vamos a parar hasta que se vayan los indonesios y la empresa vuelva al Estado.

¿Por eso comenzaron las luchas?
No fue fácil. En Egipto está “teóricamente” garantizado el derecho de huelga, pero para que ésta sea legal, tiene que ser declarada por la Federación Nacional, que estaba en manos de los burócratas mubarakistas. Obviamente, estos nunca autorizaban ninguna huelga. Así, todo el que protestaba era inmediatamente despedido y, peor aún, encarcelado por el régimen. Nuestra empresa, cuando la privatizaron en 2007, fue comprada por un grupo indonesio, que incluso le cambió el nombre, pasando a llamarse Indorama Shebin. Se trata de una gran transnacional que produce para Nike, Adidas, y tiene incluso denuncias de haber utilizado mano de obra esclava en otros lugares del mundo. Le hicimos una primera huelga en 2009, digamos que “empatamos”, porque si bien no conseguimos todo lo que queríamos, no pudieron echarnos ni reprimirnos. Nos tuvieron que reco-

Las movilizaciones obreras anteriores al 2011 comenzaron en el Delta del Nilo, justamente en las grandes textiles. ¿Por qué y cómo fue ese proceso?
Es cierto. De hecho el Movimiento juvenil 6 de Abril lleva ese nombre porque nació solidarizándose con la gran huelga de 2008 en Mahallah Al-Koubra. Es que la industria textil egipcia es muy importante. Junto con los países del Sudeste Asiático, Egipto es el otro gran proveedor mundial de ropa hecha con costos salariales mínimos, en condiciones casi de semi-esclavitud. Por eso en el mundo se puede ver ropa de marca con la etiqueta “Made In Egypt”. Las textiles egipcias tienen décadas de funcionamiento. Muchas, como la que
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¿Crearon un nuevo sindicato? ¿Qué paso con la conducción burocrática?
Los de Mubarak nunca estuvieron en la fábrica. Más que sindicalistas eran funcionarios policiales del Estado, que firmaban papeles con los que aparecía la policía para decir que la “huelga estaba prohibida”, porque el sindicato no la autorizaba. Como por todo Egipto, acá ahora tenemos delegados en las

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fábricas; luego nos juntamos los delegados de todas las textiles del Delta y creamos el sindicato independiente. Y estamos organizándonos nacionalmente, con los de Alejandría y Suez. Como hay mucho movimiento se crean cosas todos los días y a veces se superponen. Una fábrica aparece en una coordinación y al día siguiente se crea otra, no para competir, sino porque los compañeros ignoran lo que se fundó el día previo. Tenemos mucho trabajo para organizar todo esto.

¿Están tratando de llevar toda esta lucha sindical al terreno político?
Sí, pero no hay mucho tiempo. El gobierno, los del partido de Mubarak y los Hermanos Musulmanes son los únicos que están organizados como para aprovechar las elecciones, que son en diciembre. Algunos militantes gremiales estamos en distintos partidos de

izquierda. Hay muchos independientes. Estamos tratando de armar un “nuevo partido laborista democrático”, pero desde las bases, no por acuerdo de cúpulas. Para que todo este movimiento tenga expresión política. Pero, igual a lo que pasa con la juventud estudiantil, todo el movimiento es muy joven, con poco conocimiento de política, y parte de la lucha es convencer a los compañeros que no alcanza sólo con la organización sindical.

“Aparecen activistas por todas partes”
Riham Abdel Salam es joven, apenas 22 años. Estudiante de la Universidad de El Cairo, mientras marchamos a una manifestación frente al tomado edificio de la TV estatal, se disculpa por “no saber mucho de política, no conocer los programas, no saber la historia de otras revoluciones”. Pero dice, lée desesperadamente para aprender, “antes todo estaba prohibido”. “Contame de tu partido”, me dice, “a lo mejor me hago miembro de él”. Estamos hablando con una activista, una dirigente como muchas que aparecieron en estos dos meses y se “instalaron” en la Plaza Tahrir, sólo saliendo de ella para ir a los campus universitarios a levantar a sus compañeros e instarlos a sumarse. Así, se encontraron dirigiendo, de golpe, a miles. No es un caso aislado, hay cientos de nuevos dirigentes estudiantiles y juveniles que podrían repetir este relato.

Renace el movimiento estudiantil

Riham Abdel Salam (izq.) junto a José Castillo y otro activista universitario

Contanos qué está pasando en las universidades, ¿cómo repercutió la revolución?
Los jóvenes, en particular los estudiantes, están todos con la revolución. Es que nos impactó mucho lo de Túnez, lo de ese joven que se inmoló. El había estudiado pero no tenía oportunidades, vendía fruta en un carro. Muchos nos vimos reflejados. No tenemos futuro, vamos a terminar así. Nos empezamos a encontrar en Plaza

Tahrir, gente que nos conocíamos de la universidad. Como había mucha represión y censura, no se hablaba nada de política. La mayoría iba a estudiar, no opinaba. Así nos sorprendíamos: “¿vos estás acá? ¿qué hacés?” Así, en la Plaza, nos enterábamos que muchos que ni pensábamos estaban activando contra la dictadura. Después volvíamos todos juntos al campus y hablábamos en los patios, en los cursos, en las bibliotecas, sumando gente.

Pero vos estabas desde antes en el movimiento estudiantil.

¿Cómo era? Sí, había un pequeño movimiento estudiantil. Yo empecé en 2008, cuando surgió el Movimiento 6 de Abril. Ahí hubo movilizaciones en los campus en apoyo a las huelgas, incluso salimos al centro de El Cairo. Pero éramos muchísimos menos que ahora. Los más viejos me contaban que el origen del movimiento estudiantil actual está en 2003, cuando hubo grandes marchas y protestas en solidaridad con la Intifada y en contra de la guerra de Irak. Ahí, por primera vez, las manifestaciones, que se hacían
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Egipto
marchando dentro del campus, cruzaron las puertas, caminaron hasta el centro y llegaron a Plaza Tahrir.

Justamente en relación a eso, ¿qué pasó en la Facultad de Comunicación?
Ahí se dio el movimiento más grande. Miles de estudiantes, casi todos, hicieron una sentada para exigir la renuncia del decano. Y se quedaron “tomando” el patio, varios días, como en Plaza Tahrir. Empezó a ser un centro organizador, con solidaridad que llegaba de otras carreras de la facultad. Pero entró la policía y reprimió. Fue una de las primeras represiones abiertas del nuevo gobierno, generando mucho impacto y denuncias.

¿Cómo es específicamente ahora la lucha estudiantil?
Después de la caída de Mubarak empezó la organización fuerte del movimiento estudiantil. Hay tres peleas. Una ya la ganamos: hay plena libertad política en la universidad, se hacen charlas, debates, se pone propaganda en las paredes. La segunda, es recuperar los sindicatos estudiantiles, que hasta ahora son “oficinas” de gente adicta a Mubarak y no representantes nuestros. Había elecciones, pero quien se presentaba tenía que ser previamente “aprobado” por el decano de cada facultad. Terminaban siendo elecciones de lista única, donde no votaba nadie. Queremos que los representantes sean nuestros. Y, lo tercero, queremos que se vayan las autoridades involucradas con la dictadura.

ricana de El Cairo, privada, donde teóricamente se formaba “la elite”, también empezó el activismo, con reclamos por la baja de aranceles, por la exigencia de libertad de expresión, con muchos activistas surgiendo ahí. Y también sucede lo mismo en la Universidad Al Azhar, que es la universidad islámica, tradicional, creada en el año 900. También surge y se desarrolla ahí el movimiento estudiantil.

¿Qué corrientes políticas influyen?
La mayoría es independiente. Muchos se referencian en el Movimiento 6 de Abril, pero es un movimiento amplio. Todos están a la búsqueda de donde militar, hay un despertar de los partidos políticos, y todos averiguan. El movimiento político más organizado, que incluso ha ganado algunos centros estudiantiles en votaciones recientes, inmediatamente después de la caída de Mubarak, es la juventud de la Hermandad Musulmana.

¿Qué pasa en otras Universidades, además de la estatal?
El movimiento más grande está acá, en la Universidad de El Cairo, la más grande del país. Pero el movimiento está extendido también a otros lados. En la Universidad Ame-

La izquierda en la revolución
Uno de los interrogantes que más nos interesaba develar al tomar contacto con la revolución egipcia, era acerca del rol de la izquierda. Grata fue nuestra sorpresa al descubrir que existía esa presencia y, sin ser mayoritaria, ocupaba un lugar importante y prestigiado ante la vanguardia de nuevos activistas. La izquierda egipcia se había debilitado en décadas anteriores siguiendo los recorridos de la sumisión del estalinismo al nacionalismo nasserista. Lo más irónico era que Nasser, al mismo tiempo que coqueteaba con la Unión Soviética y recibía 20.000 asesores de ese país, reprimía y colocaba fuera de la ley al Partido Comunista Egipcio. A partir de la década del `70, la izquierda egipcia se referenció centralmente en el Tagammu, fuerza política que, ante el giro de Sadat a estrechar relaciones con Estados Unidos e Israel, se define como del “socialismo” nasserista. Esta fuerza, la más grande numéricamente de la izquierda egipcia, se fue debilitando al colocar el énfasis de sus críticas en los políticos islamicos. Con la excusa de combatir desde el bando del laicismo, lanzaba ataques contra la Hermandad Musulmana, colocándose de hecho en el bando del gobierno de Mubarak, que los ilegalizaba y perseguía. Entre la nueva vanguardia de activistas, tiene fuerte presencia Socialismo Revolucionario, organización trotskista perteneciente a la Tendencia Socialista Internacional -vinculada al Socialist Worker Party británico de Tony Cliff-. Haciendo muchas veces frente único con la juventud islámica en su lucha contra el gobierno, lograron un cierto desarrollo, tanto en el movimiento estudiantil, como en el movimiento obrero surgido tras el ascenso de 2008. A partir del 25 de enero, tuvieron una presencia importante en la Plaza Tahrir. Una de las referentes más populares entre los “jóvenes revolucionarios” es Gigi Ibrahim, joven estudiante de Socialismo Revolucionario, que incluso apareció muchas veces como vocero del movimiento de la Plaza. También, uno de los bloggeros más populares de las cientos de páginas de Internet que surgieron con la revolución, Hossam El-Hamalawy, se referencia en esa fuerza política. En los días posteriores a la caída de Mubarak, esta organización ha estado muy activa, tanto en el proceso de fundación de los sindicatos independientes, como en la organización de sectores populares que lanzaron una ola de toma de tierras para construir viviendas en las afueras de El Cairo. Participaron activamente en las movilizaciones llamando a votar “No” en el plesbicito de marzo y, actualmente, apoyan la formación de un “nuevo partido laborista democrático”, llamando a sumarse a él al nuevo activismo sindical independiente.

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Tunez

En Túnez se encendió la mecha
Miguel Lamas

La revolución tunecina se extendió rápidamente a otros países

El año 2011 comenzó con una revolución popular en Túnez, que obligó a huir a Arabia Saudita a Zine El Abidine Ben Ali, dictador durante 23 años, con toda su familia, no sin antes llevarse una tonelada de oro robada del tesoro del país. Posteriormente la movilización

derribó a dos gobiernos más que le sucedieron, formado por personajes ligados a la dictadura. Un débil gobierno burgués de “tecnócratas”, acompañado de una asamblea que reúne a casi todos los partidos, convoca a elecciones para la Asamblea Constituyente el 24 de julio.

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a mecha la encendió el 17 de diciembre el joven Mohamed Buazizi, de 26 años, vendedor ambulante de verduras, que se inmoló prendiéndose fuego en plena calle, para protestar contra la confiscación policial de su humilde carrito de frutas con el que mantenía a sus padres y hermanos. Ocurrió en Sidi Buzid, pequeña ciudad del Túnez olvidado. La ciudad entera salió a protestar indignada. Fue reprimida con enorme violencia, muertos y heridos. Las protestas se fueron extendiendo como mancha de aceite
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a Menzel Buzaiene, Thala, Kaserine, Bizerta y otras ciudades del interior, hasta llegar a algunos barrios de Túnez. Cada vez con represión, muertos y heridos. La indignación por la represión fue como un combustible del incendio que no dejaba de crecer. Miles, decenas de miles, centenares de miles, salieron a pedir trabajo y libertad. Las primeras reivindicaciones espontáneas, centradas en la desocupación, dieron paso rápidamente a otras más políticas: “el trabajo es un derecho, banda de ladrones”, “abajo los verdugos del pueblo”, “trabajo, libertad, justicia social” o “no a los saqueadores del dinero público” se gritaban en las marchas callejeras. Pero la que se fue imponiendo por encima de todo fue: “Ben Alí, márchate”. Pronto el movimiento comenzó a estructurarse. Las filiales locales de la UGTT (Unión General de Trabajadores de Túnez) jugaron un rol decisivo en varias ciudades. Los obreros de las fábricas, en su mayoría muy jóvenes y con sueldos miserables, comenzaron a unirse a la revuelta. La UGTT, que tiene 500.000 afiliados, estaba dominada en su cúpula por agentes del régimen. Pero en muchas localidades habían surgido nuevas direcciones. Junto a los sindicatos se movilizó el colegio de abogados, los estudiantes y los docentes, jugando un importante rol de organización y orientación política al levantamiento que ya se había convertido en revolución. En la calle la policía fue enfrentada y rebasada una y otra vez. Miles atacaron domicilios y propiedades de la familia Trabelsi (de la esposa del dictador) y comisarías que fueron incendiadas. La multitud enfrenta a la policía a puro puño y piedra contra bala. ¡Y vence! El régimen se queda sin aire. El ejército no intervino, quizá sabiendo que corría riesgo de desintegrarse. En las pequeñas ciudades y en barrios de la capital se formaron los Comités de Defensa de la Revolución que se hicieron cargo de la seguridad, de conseguir alimentos, de la limpieza y de muchas otras actividades, además de centralizar las convocatorias a movilización. Ni la represión, ni las promesas de democratización y de crear 300.000 empleos que hizo el dictador, pudieron detener las movilizaciones que exigían que se vaya. Miles de policías se unieron a los manifestantes. Estalló la huelga general que debió llamar la propia conducción nacional de la UGTT totalmente rebasada por los acontecimientos. Éste fue el golpe de gracia al régimen. El 14 de enero Ben Alí huyó a Arabia Saudita. La economía “exitosa” de Ben Ali La dictadura era felicitada año tras año por el FMI y el Banco Mundial por sus “éxitos” económicos en “atraer la inversión” y lograr que el Producto Bruto Interno creciera un 5% anual. Ben Alí privatizó 204 empresas públicas creadas por Habib Bourguiba, su antecesor. Para eso bajó al mínimo los impuestos y facilitó la exportación de ganancias para que Europa instalara sus fábricas “deslocalizadas”, principalmente de 1.250 empresas de Francia y 250 alemanas, y aproveche la mano de obra barata. La Agencia de Comercio Exterior alemana Germany Trade and Invest explicaba en 2008, en su web, claramente las causas de la predilección de los directivos empresariales alemanes por Túnez: “los costos salariales en Túnez se encuentran en una clasificación internacional en los últimos puestos de la lista”. Sólo algunos países del este de Asia muestran “un nivel inferior de salarios”; incluso

El gobierno obrero de la UGTT en Redeyef
Los trabajadores han recuperado sus sindicatos locales, las UGTT (Unión General de Trabajadores Tunecinos). Redeyef, ciudad con minas de fosfatos de 24.000 habitantes, protagonizó una gran rebelión obrera de ocho meses en 2008. Ahora, desde el derrocamiento de Ben Alí, la UGTT local funciona en la antigua sede de la gobernación y ejerce el gobierno local. La comisaría fue incendiada y tiene un cartel en árabe que dice: “Se vende o alquila”. “Hemos conseguido formar Consejos en todos los sectores para movilizar a la población en la defensa de sus derechos y en la gestión de sus vidas cotidianas”, le cuenta a la cronista Alma Allende (rebelión.org) Adnan Hayi, el secretario local del sindicato. Un Consejo de nueve personas, presidido por Adnan administra el pueblo.Adnan no confía en el gobierno nacional y dice que han formado una coordinación regional y que es necesario formar una coordinación nacional en un Consejo de Defensa de la Revolución (www. laclase.info). 24

Manifestantes rodean el Ministerio del Interior. Túnez

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“en Marruecos y Turquía hay que pagar salarios más altos”. La prensa económica elogiaba hace unos años a Túnez como “un país ilustrado con un orden económico liberal”. Fue el primer país del norte de Africa, en 2008, en establecer un tratado de libre comercio con Europa. También creció el sector turístico y las minas de fosfatos. Pero un 36% de los jóvenes graduados estaban desempleados. Mientras tanto, la policía política metía presos y torturaba a opositores y luchadores sociales, prohibía cualquier prensa opositora y censuraba internet. Una gigantesca corrupción concentró la mayor parte “nacional” de la economía en el clan Trabelsi (la familia del dictador). El cable divulgado por Wikileaks, del antiguo embajador norteamericano en Túnez Robert F. Gode, describe el lujoso tren de vida del yerno del presidente y posible sucesor, Mohamed Sakhe el-Matri. La familia de Ben Alí controla casi todos los sectores económicos y los conglomerados financieros-industriales en el país. Es públicamente notorio que el clan está formado por tres familias principales interrelacionadas: la familia del presidente, la familia Mabrouk El (un hijo está casado con la hija del presidente) y la familia Trabelsi (Belhassen Trabelsi es el hermano mayor de la esposa de Ben Ali). Leyla Trabelsi, la segunda esposa del dictador, coleccionaba casas, propiedades inmobiliarias, en los mejores lugares de Túnez. Se calcula que el clan, con la complicidad del Banco Central, sacó del país 18.000 millones de dólares, el equivalente a la deuda de Túnez. El brutal aumento en los precios de los alimentos y la desocupación comenzó a hacer insoportable la vida del pueblo, mayoritariamente ajeno al progreso aplaudido por el FMI. Agravando las cosas, la crisis en Europa cerró el camino a la migración de los jóvenes. La caída del turismo internacional, por la crisis en Europa, ha sido un desastre. Las empresas de servicios representaban el 43,2% del PIB en 2007. Continúa la revolución A la caída de Ben Ali fue nombrado un nuevo gobierno con los mismos personajes del régimen, pero sin Ben Alí, incorporando a algunos opositores. Entre ellos a dos burócratas de la UGTT. Pocos días después, el 23 de enero, millares de personas provenientes de los lugares más pobres del país llegaron a la capital y ocuparon la plaza principal, la Kasba, exigiendo que se vayan todos los ex funcionarios de Ben Ali. Los de la UGTT renunciaron al gobierno. En empresas y municipios la consigna es “RCD, lárgate” (RCD, el partido estado de Ben Alí), y los funcionarios del RCD son efectivamente expulsados por el pueblo en muchos sitios. A lo largo del país y a partir del 14 de enero, comités de defensa de la revolución se han ido constituyendo en muchas localidades. “Las instituciones municipales han sido barridas prácticamente en todo Túnez, creándose

El Frente 14 de Enero
Lo forman la Corriente Baazista (nacionalista pan árabe), la Liga de la Izquierda Laborista, los Patriotas Democráticos, el Movimiento de Patriotas Demócratas, el Partido Comunista Obrero de Túnez, el Movimiento Nasserista, el Partido del Trabajo Patriótico y Democrático y la Izquierda Independiente. Su programa, que coincide en lo básico con las reivindicaciones mayoritarias, básicamente democrático, incluye también: “la construcción de una economía nacional al servicio del pueblo que ponga los sectores vitales y estratégicos bajo el control del Estado, con la nacionalización de todas las empresas e instituciones privatizadas” y “el rechazo de toda naturalización de relaciones con la entidad sionista, así como el apoyo a todos los movimientos de liberación nacional del mundo árabe”.

En Thala gobierna el pueblo
Thala tiene 15.000 habitantes. Fue una de las primeras ciudades de la rebelión. Por eso intentaron aplastarla. Fue sitiada entre el 3 y 6 de enero por 1.800 policías y hubo 150 detenidos. Pero cuando la rebelión se extendió a todo el país, el pueblo de Thala expulsó a la policía e incendió la comisaria. Ahora los jóvenes se encargan de la seguridad haciendo turnos. El comité de Defensa de la Revolución gestiona la ciudad y mantiene como primera reivindicación “justicia para nuestros muertos”. Han presentado una lista con las personas implicadas en los asesinatos, con nombres y apellidos, y durante 17 días del mes de marzo han mantenido concentraciones para exigir el encarcelamiento y juicio para los asesinos. No reconocen al presidente Fouad Mebazaa ni al primer ministro Béji Caid Sebsi. La antigua comisaría está ocupada por los desocupados, encabezados por el ingeniero mecánico Nenmri Bassem, que reclaman su derecho al trabajo. Muchos jóvenes del pueblo comparten sus horas en la comisaría, hoy convertida en un lugar donde se oye música, se juega a las cartas y se habla de revolución (rojoynegro.info).

estructuras provisionales de gestión de los ayuntamientos. La forma y la composición de estas instituciones locales provisionales dependen de la correlación de fuerzas en cada localidad: en unos casos, se han creado a partir de las propuestas de los comités de defensa de la revolución, en otros, ligados a los antiguos caciques locales” (Crónica de www.rojoynegro.info, de la CGT de España). El cronista de la CGT española pone el ejemplo de Bizerta, ciudad de 200.000 habitantes, gobernada ya por varios meses por un comité de defensa de la revolución de 25 miembros -abogados, sindicalistas, jóvenes, profesores-, que fue electo por una asamblea popular. Pero esto no es así en todas partes. Hay una disputa por el poder en todas las localidades e incluso en cada empresa. El 27 de enero renuncia el primer ministro, Ghanouchi (hombre del viejo régimen). Nuevas movilizaciones de masas siguen presionando. Son destituidos los principales jefes policiales del régimen, liberados los presos políticos y el RCD (partido del régimen) es disuelto. Asume de primer ministro interino Beji Caid Essebsi, de 84 años, que fuera ministro hace 25 años (antes de
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sindical. Su dirección es cuestionada por un ala izquierda que organiza concentraciones delante de los locales de la UGTT para reclamar la renuncia de la burocracia sindical, acusándola de “contemporizar con el Gobierno provisional” y de corrupción. Asamblea Constituyente y lucha por el poder El gobierno provisional convoca para el 24 de julio a elecciones para una Asamblea Constituyente, que era una de las demandas populares. Es disuelto el Parlamento del régimen y, buscando alguna legitimidad, el gobierno provisional convoca a la “Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución”, un órgano de 155 miembros con representantes de gran parte del abanico político, incluyendo algunos sectores de izquierda. Este organismo no elegido por el pueblo, se convirtió en un Parlamento de facto y está reglamentando las elecciones de Constituyente. Toma una iniciativa sin precedentes en el mundo musulmán: la paridad de hombres y mujeres en las listas, que no es otra cosa que reconocer la gran participación de la mujer en la revolución. Se excluye de la política a los que ocuparon altos cargos en la dictadura. El Partido Comunista Obrero de Túnez denuncia a este organismo, “cuyos miembros se han encargado de nombrar Mubazaa (el presidente) y Beji Caid Essebsi (primer ministro)”.

La fuerza de los miles de jóvenes se viven en las calles de Túnez. Protestan con sus carteles: “RCD (partido de gobierno), lárgate”

Ben Ali). Éste anunció la composición de su gobierno provisional integrado por 22 ministros, cinco de ellos nuevos. Un gobierno burgués, proimperialista, que sigue pagando la deuda contraída por Ben Ali y mantiene gran parte de los cuerpos represivos policiales. Sin embargo, es un gobierno de una extrema debilidad, que se ve acosado por las movilizaciones de las masas. Son legalizados todos los partidos, incluidos los de izquierda, como el Partido Comunista Obrero de Túnez (PCOT), de origen maoísta y con cierto arraigo popular. Al mismo tiempo estalla el descontento obrero y la rebelión en los sindicatos. “Al Gobierno le interesa entablar rápidamente negociaciones con la central sindical, puesto que la situación social es explosiva”, dijo a France Presse Abid Briki, el dirigente de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT). Huelgas organizadas o espontáneas han paralizado varios sectores económicos desde la huida del dictador Ben Ali el 14 de enero. Briki reclama una reforma
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radical de la legislación laboral y que se cree una caja para pagar subsidios a los parados. “No controlamos todos los movimientos de las huelgas, la UGTT está desbordada frente a la agitación social”, reconoció el dirigente

Se crea la Unión Tunecina de Diplomados Desocupados
Los jóvenes diplomados desocupados, uno de los motores de la revolución, se organizaron en tiempo récord. Se crearon más de 100 secciones locales de la Unión de Diplomados Desocupados y ya son 45.000 afiliados. Se crean seccionales casi diariamente. Calculan que hay 140.000 diplomados desocupados. Han alquilado un local en Túnez para que el comité nacional pueda centralizar la organización. Bonos de ayuda permiten la autofinanciación del movimiento. Las computadoras las sacaron del local del RCD. Junto a la lucha común de acabar con todas las estructuras ligadas a la dictadura, en el terreno del paro, la Unión se centra en tres reivindicaciones claves: 1º En la función pública, control y participación en los puestos de trabajo que se creen en función de las necesidades sociales reales. 2º Un salario social, mientras se esté en paro. 3º Apoyo y participación en planes de creación de empleo. Estudio de proyectos propuestos por la propia asociación, con apoyo público. Se propusieron movilizar a 50.000 diplomados desocupados el 1º de mayo (rojoynegro.info).

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Señala que “El poder no está en las manos del pueblo que se rebeló contra la tiranía, la explotación y la corrupción, sino en las de las fuerzas reaccionarias que, mediante la presidencia temporal y el gobierno transitorio, trabajan para reconducir la revolución de forma que quede en simples medidas de reforma en el marco del antiguo régimen. Mubazaa y Essebsi no están sometidos a ninguna vigilancia y han rechazado tratar con el Consejo Nacional de Defensa de la Revolución. Aceptaron el establecimiento de una Asamblea Constituyente, sin embargo ellos dos fueron los que fijaron la fecha de los comicios sin consultar ni tener en cuenta el interés popular. De hecho, la prohibición del RCD no ha impedido que vuelva a la escena política en forma de partidos de nueva creación. Del mismo modo, es evidente que la disolución de la policía política también ha quedado en palabras, ya que de hecho sigue presente, reprime, tortura, vigila, hace escuchas telefónicas, corta el Internet y sus cabecillas, responsables de torturas y asesinatos, ocupan los más altos puestos del Ministerio del Interior sin que se les haya sometido a interrogatorio ni se les haya pedido que rindan cuentas” (declaración del PCOT, 6 de abril 2011). En su programa, el PCOT propone, entre otros puntos: “Disolver, de hecho y de forma transparente, la policía política y juzgar a los responsables de ordenar y ejecutar torturas, asesinatos y saqueos. Expropiar los bienes de los cabecillas de la era pasada, juzgarlos y requisar los caudales huidos. Bloquear el pago de la deuda exterior por período de tres años e invertir en provecho del pueblo, especialmente en crear trabajo, apoyar el desarrollo de los sectores empobrecidos […] Bajar el precio de los productos de consumo básico, los servicios de electricidad, gas, agua y retirar el impuesto de la factura de la televisión […] Indemnizar a las familias de los mártires y a todos los perjudicados por la represión y los saqueos…” Denuncia, además, que las elecciones a Asamblea Constituyente, a realizarse el 24 de julio, pueden ser manipuladas para que no haya representación popular y, entonces, la propia Asamblea Constituyente, aun siendo una conquista de la revolución, estaría condicionada por este gobierno y sus compromisos con el imperialismo y el viejo régimen. También se pronunció en solidaridad con la rebelión del pueblo libio y contra los bombardeos de la OTAN. El del PCOT es un programa con correctas consignas democráticas y antiimperialistas que son sin duda sentidas por las masas. Pero, mientras afirma que “el poder no está en manos del pueblo”, no propone la lucha por el poder para los trabajadores y el pueblo y sus organizaciones. Dice sólo que el Consejo Nacional en Defensa de la Revolución, que aglutina a representantes de los Consejos de Defensa de la Revolución locales, debe ser un “instrumento de observación y vigilancia de la presidencia provisional”, es decir, del débil gobierno patronal proimperialista que hoy gobierna. Los trabajadores y el pueblo de Túnez han construido en estos meses sus propios organismos de poder, los Consejos de Defensa de la Revolución y las regionales de la UGTT (que generalmente actúan unidos). Es imprescindible extender este poder, incorporar a todos los sectores explotados, también a delegados de la base policial y militar, para quebrar la posibilidad de represión y preparar la lucha por el poder central. El programa de la revolución tunecina, expropiar al clan familiar del ex dictador, disolver la policía política, el RCD y todas las instituciones de la dictadura castigando a sus culpables, renacionalizar las empresas entregadas al imperialismo, suspender pagos de la deuda externa y garantizar trabajo para todos con un plan estatal, sólo puede garantizarlo un gobierno de los Consejos de Defensa de la Revolución y la UGTT controlada desde la base en sus regionales.
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De la independencia a la semicolonización
Túnez era parte del imperio colonial Francés, con Argelia, Marruecos y parte del Africa negra. Desde principios del siglo XX hubo rebeliones populares reclamando la independencia. Después de la Segunda Guerra Mundial esta lucha cobra mucha fuerza, se funda la UGTT (Unión General de Trabajadores de Tunez) y el partido independentista Destour. Recién en 1956 Francia debe aceptar la independencia de Túnez, después de 75 años de colonización. El gobierno de Habib Bourguiba, el jefe del partido independentista, nacionaliza parte de lo que había sido robado por los colonialistas. Como ocurrió con otras revoluciones nacionalistas en Africa y Asia, la elite intelectual y pequeñoburguesa terminó corrompiéndose y volviendo al redil imperialista. El país se endeuda y penetran las multinacionales europeas volviendo a adueñarse de los fosfatos y aumentando la desigualdad social. También aumenta el descontento y la represión. En 1978 una llamada a la huelga general de la UGTT es ahogada en sangre con un saldo de 200 muertos. En 1987, un “golpe de Estado sanitario” destituye a Burguiba. Ben Ali, que entonces era ministro del Interior, consigue que informes médicos lo declaren senil a Burguiba y así él se convierte en el segundo presidente de Túnez… hasta el 14 de enero del 2011. Ben Alí vende 204 empresas del Estado y pone en práctica las reformas neoliberales que exigían el Banco Mundial y el FMI. Además, estrecha relaciones con el Estado sionista de Israel, incluso invitando al criminal de guerra Ariel Sharon en 2005, a pesar de que Israel había bombardeado Túnez un año antes de que tomara el poder, en 1986, cuando acogía la Organización de Liberación de Palestina, encabezada por Yaser Arafat. En enero de 2008, en Redeyef, hubo un poderoso levantamiento con huelgas generales y gran apoyo popular durante ocho meses, y la ciudad fue sitiada por la policía. El balance fue de cuatro muertos, doscientos detenidos y condenas en juicios sumarísimos. El asunto era doblemente importante porque en la región de Gafsa están las minas de fosfatos y Túnez es el segundo exportador mundial de fosfatos, después de Marruecos.

Revolución ARAbe

Manifestación en la ciudad de Deraa. Siria

Llamado de la Unidad Internacional de los Trabajadores

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¡Abajo la dictadura de Bashar Al Assad! ¡Viva la rebelión popular siria!
a los terroristas por pedido de la población”. Deraa, ubicada en el sur del país, de 70.000 habitantes, fue la primera ciudad donde hubo movilizaciones masivas de protesta contra el régimen y los manifestantes quemaron la sede del partido Baaz gobernante. Ante las primeras movilizaciones masivas en marzo hubo una feroz represión, con decenas de muertos, pero Bashar al Assad anunció algunas concesiones, un aumento de salarios y el 29 de marzo renuncian todos los ministros (aunque los reemplazó por otros del mismo grupo social y político gobernante, la minoría alauita y el partido Baaz). Al mismo tiempo intenta hacer creer que los hechos represivos y asesinatos no eran responsabilidad del gobierno sino de “terroristas” que querían culpar al gobierno. Pero las manifestaciones siguen creciendo en número y extendiéndose a nuevas ciudades. El 21 de abril Assad levanta el “estado de emergencia” que regía ¡desde 1963! Según este “estado de emergencia” no estaban permitidas reuniones de más de tres personas en lugares públicos y la policía tenía carta blanca para detener a cualquiera por tiempo indeterminado sin orden judicial. También liberó algunos presos políticos y disolvió la Corte Suprema de Seguridad del Estado, un odiado tribunal de sentencias inapelables que había condenado a miles de personas por supuesto atentado a la “seguridad” estatal. Levantar el estado de emergencia y abolir la Corte Suprema de Seguridad fueron los principales reclamos democráticos de las primeras manifestaciones. Lo que ha significado un primer triunfo de la movilización. Pero estas concesiones fueron acompañadas de una continua y violenta represión que hace que cada manifestación termine con muchos

n los últimos días el régimen sirio envió al ejército con tanques, cañones y otras armas pesadas a reprimir las protestas populares que vienen creciendo desde mediados de marzo. Distintas fuentes hablan ya de más de 500 muertos desde el comienzo de las mismas. Esta rebelión es parte del levantamiento de los pueblos árabes contra las dictaduras que los someten. El pueblo sirio reclama libertades políticas, aumentos salariales, alivio a la pobreza y el fin de la corrupción. La ciudad de Deraa está sometida desde el 30 de abril a un bloqueo militar, toque de queda total, el ejército dispara contra la gente que está en la calle, con corte de comunicaciones, teléfonos, internet y también la electricidad. En la ciudad actúan fuerzas especiales y se reportan enfrentamientos armados. El gobierno afirma que está “destruyendo

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Revolución ARAbe
muertos y heridos. Esta situación provocó un cambio en las consignas de los manifestantes que comenzaron a gritar “Abajo Assad”. Como otros regímenes árabes, el régimen sirio tuvo un origen nacionalista que denominaron “socialismo árabe”, pero en los marcos capitalistas y dictatoriales. En 1973 sufrió ataques militares del Estado de Israel, con el que tiene fronteras, que ocupó las alturas del Golán, parte del territorio sirio. En 1982 las fuerzas del régimen masacraron a 20.000 musulmanes que habían comenzado a exigir participación política por influencia de los Hermanos Musulmanes de Egipto y de la revolución iraní de 1979. Sin embargo, Assad mantiene estrechas relaciones con el régimen teocrático de Irán con el que en la década del ´80 hizo una alianza contra Irak (en ese tiempo gobernado por Saddam Hussein). Gobierna un partido único, el Baaz desde 1963, y la misma familia Assad desde 1970. El actual dictador Bashar Al Assad asumió el poder al morir su padre en 2000. La relación de Siria con Estados Unidos y Europa fue históricamente tensa, por sus vínculos con Irán, la disputa con Israel y por los conflictos en Líbano, donde tienen acuerdos con Hezbollah. Bashar Al Assad inició una apertura económica con la Unión Europea, y privatizaciones de las empresas estatales -bancos, energía eléctrica, cemento y farmacéutica- mediante las cuales los Assad se robaron gran parte de los bienes públicos y mejoraron las relaciones con el imperialismo, en especial con Francia. Sarkozy, el presidente francés, visitó Damasco en 2008 y 2009 y Assad visitó París en diciembre pasado estableciendo acuerdos económicos y políticos sobre Líbano. En 2005 Estados Unidos rompió relaciones con Siria. Recién las restableció en enero de este año. Este giro hacia acuerdos económicos con el imperialismo y privatizaciones del régimen sirio tiene consecuencias sobre la economía popular. La desocupación se sitúa entre el 20 y el 25% (el 10% según datos oficiales), mientras el 50% de la riqueza del país es controlada por el 5 % de la población, especialmente los sectores sociales ligados a la familia gobernante de la minoría alauita y también un sector burgués comercial sunnita de Damasco y Aleppo. Como en el conjunto de la revolución árabe, en Siria, la tarea de derribar a la dictadura es la más urgente para el pueblo movilizado. Pero esta gran tarea democrática se combina con la lucha por medidas económico-sociales. Para solucionar la miseria de las masas hay que luchar por expropiar a la familia Assad, volviendo a nacionalizar las empresas privatizadas, y romper los tentáculos del imperialismo que ya penetraron económicamente en el país. Sólo un gobierno de las organizaciones obreras y populares, que surgen en la lucha contra la dictadura, puede hacer este cambio de fondo. El presidente Chávez, que viene apoyando a Kadafi, está también dando su respaldo político al dictador Assad, al que llamó “humanista”. Lamentablemente este apoyo de Chávez tiene un fuerte peso negativo, porque confunde a una parte de la izquierda internacional y contribuye a aislar a la rebelión del pueblo sirio, a privarla de la solidaridad internacional obrera y popular que necesita. Chávez avala el discurso de la dictadura siria porque dice que enfrenta “una conspiración extranjera” y un “ataque terrorista”. Como ya pasó en Libia, no puede descartarse que el imperialismo pueda intervenir, con la misma excusa que lo hace en Libia: “defender al pueblo”, ante la escalada de la crisis y ante el hecho de que Assad no encuentra una salida política. Y, especialmente, ante la posibilidad cierta de un proceso insurreccional armado. Desde ya es necesario alertar contra esta posibilidad, repudiar cualquier intervención imperialista que tendría el objetivo de impedir un triunfo popular e imponer un gobierno sometido al imperio. La movilización parece ganar fuerza cada semana. Algunas informaciones dan cuenta de que han surgido centenares de “tansiqyat” (palabra árabe que significa coordinadora) en los barrios populares, y se crean nuevas a diario, coordinadas entre sí por mensajes de texto y facebook. Desde las “tansiqyat” se estarían organizando las manifestaciones y la autodefensa ante la policía y los matones parapoliciales del régimen. En lo inmediato es urgente denunciar los crímenes de la dictadura, exigiendo que retire el ejército de Deraa y de las demás ciudades en rebelión, que cese la represión, reclamando a los gobiernos romper relaciones con el régimen de Assad. Es necesaria una gran campaña mundial de apoyo al pueblo sirio en su lucha por derrocar a la dictadura de Assad. UIT-CI (Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional) 4 de mayo de 2011
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Yemen y su revolución
Las protestas en el Yemen comenzaron el pasado 27 de enero y continuaban en mayo. Hay más de 23 millones de habitantes y es el país más pobre de la Península Arábica. La represión ha cobrado 155 muertos. Un plan para superar la crisis propuesto por las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que agrupa a Arabia Saudita, Kuwait, Catar, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Omán, portavoz del imperialismo, parece estar en punto muerto. El proyecto pretendía la formación por la oposición de un gobierno de reconciliación y la dimisión de Saleh un mes más tarde, a cambio de su inmunidad, y luego una elección presidencial 60 días después. Los partidos políticos de oposición lo suscribieron, pero ha fracasado. La cuestión de fondo es que la juventud y los sectores populares movilizados lo rechazan. Ante esa situación el dictador se negó a firmarlo. En un comunicado, la Comisión Organizativa de la Revolución Juvenil Popular subrayó su aversión a “las iniciativas que promueven la prolongación del régimen dictatorial de Saleh y que lo alientan a perpetrar más masacres”. El grupo rechaza “todas las iniciativas que no incluyan la partida inmediata de Saleh y el juicio a los responsables del régimen”. Su dirigente Tawakul Kerman declaró a El País (España, 2/5): “Vamos a mantener nuestra contestación pacífica, pero si llega el momento en que la revolución encuentra una respuesta agresiva tendremos que tomar nuevas decisiones”.Y agregó: “Estamos muy contentos porque vamos a seguir con nuestra revolución.”

Japón

El desastre nuclear y la catástrofe capitalista
Miguel Lamas

Las ganancias capitalistas provocan estas catástrofes

El terremoto de grado nueve que asoló Japón y el posterior tsunami del 11 de marzo, fenómenos naturales, desencadenaron otra catástrofe muy poco “natural”: el desastre nuclear. Al escribir estas líneas, la empresa Tokio Electric Power (TEPCO), a cargo de las centrales, ha dicho que recién a fin de año estará bajo control la crisis nuclear. Cada día que pasa queda más en evidencia la
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enorme irresponsabilidad de la multinacional TEPCO y la falta de condiciones de seguridad que ocasionaron el accidente nuclear.
asado un mes del terremoto y el tsunami, la agencia supervisora de seguridad nuclear (NISA) elevó la calificación del accidente nuclear desde 5 a 7. Esta es la máxima prevista para accidentes nucleares y solo había sido asignada al caso Chernobyl (aunque, dicen, éste “no es tan grave” como aquel). Cuatro de los reactores de Fukushima siguen emitiendo radiación. Si bien los niveles de radiación en la zona exterior de la central disminuyeron, dentro del recinto la contaminación es elevada y

grandes cantidades de agua contaminada se escapan al mar. El desastre nuclear no hubiera ocurrido de no haber estado los reactores en Fukushima o de haber tenido otras medidas de seguridad que no tenían. ¿Eficiencia japonesa? Japón es una de las grandes potencias mundiales. Siempre se ha difundido la imagen del Japón como un “modelo” de capitalismo altamente eficiente. El pueblo japonés actuó con ejemplar autodisciplina y solidaridad. Trabajadores de electricidad, bomberos y de salud se jugaron la vida para salvar a los damnificados. También se presentaron como voluntarios trabajadores jubilados de la central nuclear para solucionar el desastre. Estos son sólo algunos ejemplos de la solidaridad popular. Esto contrasta con la actitud de su

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Japón
gobierno y sus capitalistas. Fukushima contiene seis reactores operados por la empresa privada TEPCO y construidos entre 1970 y 1979 por las empresas General Electric, Hitachi y Toshiba. La empresa TEPCO alteró datos de su funcionamiento y seguridad ya en 2002. En el 2007 TEPCO no informó al gobierno de los daños producidos por un terremoto que produjo un incendio y una fuga menor en la planta de energía nuclear más grande del mundo, en Kashiwazaki. Quienes denunciaron prácticas fraudulentas de los dueños de Fukushima, fueron los trabajadores del reactor. Así se supo que fue trucado el diseño del reactor nuclear y éste sirvió como boceto para el armado de los otros cinco reactores que fueron devastados por el reciente movimiento sísmico. Yuli Andreyev, un experto ruso que fue vicedirector del organismo de la ex URSS de lucha contra accidentes nucleares (como tal denunció la ocultación de información y mentiras sobre Chernobyl), manifestó sobre los hechos de Japón: “Quienes diseñan centrales nucleares están pendientes de dos cosas: seguridad y costo. El problema es que la seguridad cuesta dinero. Si gastas demasiado en ella la central nuclear no es competitiva […] Se prestan a ceder en seguridad pura y simplemente por dinero. La localización de las centrales de Japón, junto al mar, es la más barata […] ¿Cómo puede diseñarse una central nuclear en una zona de alto riesgo sísmico, al lado del Océano, con los generadores de emergencia en superficie? Llegó la ola y todo quedó fuera de servicio. No es un error, es un delito”. Tanto los organismos japoneses de control, como la propia OEIA (Organismo Internacional de Energía Atómica, dependiente de la ONU) están penetrados por los intereses de las grandes multinacionales que controlan el negocio. Es decir, no hay un control independiente y menos de los sectores populares. Lo referente a la cuestión nuclear es tomado como “secreto de estado” e incluso ahora, en Japón, no se da al público toda la información sobre lo que está sucediendo. El capitalismo está produciendo un desastre mundial El sistema capitalista, basado en la ganancia individual y de la clase privilegiada, está causando una catástrofe mundial humana y ambiental. El desastre nuclear en Japón vuelve a confirmarlo. La excesiva cantidad de centrales nucleares en el Japón es para alimentar las plantas de Mitsubishi, Toyota, Honda, Yamaha, Sony, Panasonic, Canon o Hitachi, entre otras. Para aumentar sus ganancias, las multinacionales no tienen ningún escrúpulo en arriesgar la vida y el futuro de millones de seres humanos, privando de comida y esterilizando la tierra en regiones enteras del mundo. Mientras esto sucede, un puñado de 1.200 multimillonarios acumula 4.5 billones (millones de millones) de dólares, según la revista Forbes. ¡Lo que ahorraron en inversión de seguridad en las centrales japonesas, seguramente fue a los bolsillos de algunos de esos multimillonarios!

La energía nuclear
La energía nuclear se ha utilizado, en primer lugar, para fabricar las bombas atómicas. Dos de ellas fueron arrojadas por Estados Unidos sobre Japón, en 1945, por única vez en la historia, sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando a más de 250.000 personas. Se justificó con la necesidad militar de derrotar a Japón en la Guerra Mundial. Pero Japón ya estaba vencido. El objetivo de este crimen de guerra fue una exhibición de fuerza para garantizar la hegemonía política y militar yanqui. Desde entonces, como demostración de fuerza bélica, distintos países fabricaron y arrojaron 2.000 bombas atómicas en desiertos o mares, zonas despobladas. Más de la mitad las detonó Estados Unidos. La energía nuclear se está utilizando desde hace medio siglo también para fines pacíficos, fundamentalmente para producir electricidad. Algunos dicen que la energía atómica es la solución al abastecimiento energético por no causar calentamiento global como los combustibles fósiles (carbón o hidrocarburos) y ser “menos contaminante”. Claro, si no hay “accidentes”… Según la World Nuclear Association hay 430 reactores nucleares, se están construyendo unos 60 nuevos y se planean otros 150 en los próximos diez años. Japón tiene 55 reactores nucleares y produce con ellos el 35% de su electricidad. Francia, segundo después de EE.UU, en producción de energía nuclear con 58 reactores, obtiene el 75% de su energía de esa fuente y además exporta electricidad de origen termonuclear, a otros países europeos. China ya tiene 10 y 30 en construcción. India planea construir 20 durante esta década… En América Latina funcionan 7 de los más de 430 reactores nucleares que hay en el mundo.Argentina tiene 3, Brasil y México 2 centrales cada uno. Hubo dos desastres históricos, con escape masivo de radioactividad: el de Three Mile Island, en Estados Unidos en 1979, y el de Chernobyl, en 1986.

Ferroviarios japoneses denuncian
Los trabajadores ferroviarios del sindicato de Doro Chiva han estado impulsando la solidaridad popular con los damnificados, al tiempo que denunciaron al gobierno y a las grandes empresas. “Los planes neoliberales se llevaron a cabo sacrificando comunidades locales y las vidas de los trabajadores […] Las plantas fueron construidas en el “epicentro de los terremotos” por el gobierno y las empresas de energía eléctrica, quienes insistían en que las mismas eran seguras y ofrecían energía limpia. Esto probó ser una vil mentira. Para los capitalistas, la energía nuclear es un instrumento para lograr grandes ganancias. ¡Luchemos para vivir! ¡Exigimos inmediatamente viviendas, alimentos y tratamiento médico total para las personas afectadas! ¡Cierre inmediato de todas las plantas de energía nuclear! ¡Basta de despidos a causa del terremoto! ¡Acabemos definitivamente con el neoliberalismo! ¡Fuera Kan del gobierno! ¡Que la Central Obrera se ponga a la cabeza!”

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Japón
Algunas corrientes ecologistas o indigenistas sostienen la idea de que la única forma de impedir la catástrofe ambiental es volver a épocas preindustriales, a métodos antiguos de producción agraria y despoblar las ciudades. No coincidimos con estas propuestas que creemos provocarían mayores males humanos a los que se busca evitar. Para detener este desastre no hay que renunciar a los avances científicos y tecnológicos. Lo que hay que hacer es terminar con este sistema capitalista e implantar un sistema socialista, donde la producción y los enormes avances científicos de la humanidad estén al servicio de las mayorías, y controlados democráticamente por los trabajadores, donde se cuide la tierra en la que todos vivimos. La movilización contra las centrales nucleares En relación a las centrales nucleares de generación eléctrica, en Alemania, 210.000 manifestantes han ganado las calles de Colonia, Berlín, Munich y Hamburgo en marzo para protestar contra la política nuclear del gobierno de Ángela Merkel y por el cierre de las actuales centrales. También hubo importantes movilizaciones en España y otros países.

HONDA TOYOTA
Las centrales nucleares son para alimentar a estas multinacionales

Chernobyl
El accidente nuclear más grave de la historia fue el de Chernobyl, en Ucrania. La explosión acaecida el 26 de abril de 1986 se dice que causó 100.000 muertos (aunque nunca hubo cifras comprobadas y la OMS habla de 4.000), dejó escapar 50 toneladas de isótopos de uranio, plutonio, cesio, estroncio, yodo y americio, algunos con una vida media de decenas de miles de años. La cantidad de radioactividad liberada fue equivalente a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima. La superficie contaminada es actualmente de unos 150.000 kilómetros cuadrados, la mitad de Italia, y continuará en ese estado durante mucho tiempo. Sigue vigente un área de exclusión de un radio de 30 kilómetros alrededor de Chernobyl. Esa “zona muerta” incluye la ciudad de Prípiats, que tuvo 50.000 habitantes, hoy completamente abandonada. 32

Estos movimientos están totalmente justificados y le damos nuestro apoyo. No porque la humanidad tenga que renunciar para siempre a la energía nuclear con fines pacíficos. Pero ésta sólo debería utilizarse en condiciones de máxima seguridad, con transparencia y control democrático popular. La utilización de esta energía nuclear no se puede dejar en manos de las multinacionales y los gobiernos que les sirven, en secreto y sin control científico independiente. Porque las multinacionales siempre priorizan sus ganancias por sobre la vida humana. Esto constituye un riesgo permanente que, con toda razón, los pueblos no quieren correr.

Al mismo tiempo creemos que no puede confiarse en el imperialismo y sus instrumentos, como la Organismo Internacional de Energía Atómica, para este control y menos aceptar su autoridad para hostilizar a países como Irán para quitarles su derecho a desarrollar su industria nuclear. Son los propios pueblos, con sus científicos independientes, en todos los países en que existen las centrales -como por ejemplo Argentina, México o Brasil- o en los que hay planes para instalarlas -como en Chile o Irán-, los que tienen que imponer la apertura de un urgente debate público democrático sobre sus riesgos y la conveniencia, o no, de tener centrales nucleares.

Orlando Chirino: “El futuro humano sólo estará seguro en manos de los trabajadores”
El dirigente obrero venezolano Orlando Chirino, dirigente de la USI (Unidad Socialista de Izquierda) y de la UIT-CI, expresó “un homenaje a aquellos trabajadores, técnicos y empleados japoneses de las plantas nucleares que pusieron en riesgo sus propias vidas para operar los controles, liberar vapor radioactivo e impedir que se pusiera en riesgo la vida de millones de japoneses. Esos trabajadores merecen el reconocimiento del pueblo japonés y del mundo entero. Con estas actitudes valientes queda claro que el futuro de la humanidad sólo estará seguro en manos de la clase trabajadora, que somos los que producimos las riquezas y también los que nos jugamos la vida para impedir que los fenómenos naturales, los accidentes industriales o los rapaces gobiernos capitalistas-imperialistas pongan en riesgo la existencia humana”.

Movilizaciones y huelgas en Bolivia
La Protesta • laprotestabolivia@gmail.com
Un día antes del último fin de año, una enorme movilización popular rechazó en las calles el aumento del 85% en el precio de la gasolina. Más de 3 meses después estalló una huelga general, con marchas y cortes de ruta, durante 10 días, de mineros, maestros y trabajadores de la Caja Nacional de Salud. Convocada por la Central Obrera Boliviana, reclamó un aumento salarial mayor a la inflación. Recientes encuestas marcan que el gobierno de Evo tiene sólo el 32% de aprobación popular.

Bolivia

l 26 de diciembre, sorpresivamente, el gobierno decretó el aumento de la gasolina a casi un dólar (en un país adonde el salario mínimo, que ganan muchos trabajadores, era de menos de 100 dólares). La inmensa movilización popular contra el gasolinazo fue espontánea, arrancada desde las bases, con vanguardia en El Alto. En un Cabildo Abierto convocado en esa combativa ciudad pegada a La Paz, dirigentes como Carlos Rojas (La Protesta) y Fanny Nina (presidente electa de Fejuve El Alto) convocaron a preparar el “paro cívico” y bloqueo de la autopista a La Paz. El pueblo prendió fuego a las casillas de peaje y la consigna que comenzó a prender en la calle fue “o anulan el gasolinazo o se van”. El 31 de diciembre, 3 horas antes del brindis, Evo anunció la derogación del gasolinazo. El gasolinazo mostró que la “nacionalización” es una farsa, que las multinacionales siguen manejando los hidrocarburos de Bolivia.

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Las huelgas lo tienen mal a Evo Morales

La huelga general El gobierno de Evo había decretado un aumento del 10% sólo para maestros y trabajadores de la Salud del Estado, policías y militares. Nada para el sector privado, ni para jubilados, ni para empleados de municipios o gobernaciones. El aumento del costo de vida según el gobierno es del 7,6%. Pero todos saben que miente. Mediciones independientes marcan el 18,5% de aumento de precios de alimentos (CEDLA). Durante 10 días de huelga general y bloqueos -desde el 8 al 17 de abrilmás de 100.000 trabajadores, mineros, maestros, trabajadores de la Caja de Salud, fabriles y universitarios participaron diariamente en las acciones callejeras y bloqueos de calles y rutas. El viernes 15 se produjo un fuerte enfrentamiento entre 4.000 maestros rurales, que bloqueaban la ruta a La Paz, y centenares de policías que los

reprimieron salvajemente en medio del campo del altiplano. El movimiento se fue fortaleciendo y ganando apoyo popular. Esta fuerza obligó al gobierno a negociar, cuando originalmente se había negado. El 18 de abril la COB firmó con el gobierno un acuerdo por el 11% de aumento salarial (sólo 1% adicional a lo que ya habían dado) y otro 1% “si se obtienen los fondos”. No se consiguió siquiera el 15% pedido por la COB, que ya era menor a la inflación de los alimentos. El día anterior el ministro de economía Arce Catacora (quien fuera funcionario del gobierno neoliberal de Sánchez de Losada) se reunía con el FMI en Estados Unidos y anunciaba públicamente que no habría aumento salarial superior al 10%. La COB no aprovechó el apoyo popular a la huelga convocando a organizaciones sociales como la FEJUVE de El Alto o el COMCIPO de Potosí o la CONAMAQ tomando sus demandas.
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Bolivia
Tampoco respondió a la provocación del gobierno que dijo que tenían que decir de dónde sacaban el dinero para los aumentos. ¡Esto ya lo contestó el pueblo en 2003!: expropiar sin pago a transnacionales, nacionalizar 100% los recursos naturales e industrializarlos en el país. ¡Esa es la respuesta! Crece el descontento popular Pese al acuerdo firmado, al terminar la huelga el gobierno arremete contra los trabajadores. Moviliza a sectores cocaleros y campesinos (sólo lo lograron en Cochabamba) con consignas contra los sindicatos obreros, con una descabellada denuncia de un “complot” entre los sindicatos, “los trotskistas” (dirigentes de maestros del POR) y la derecha. Evo dijo que “los sindicatos son un invento de los colonizadores”. Además ordenó el descuento de los días de huelga. El descontento es creciente y Bolivia está llena de reclamos insatisfechos, la pobreza sigue siendo del 60% y la extrema pobreza del 30%, la desocupación y el trabajo informal siguen siendo masivos y los alimentos tienden a aumentar de precio. Lo que está trabando una lucha generalizada es la dramática falta de dirección. La Protesta, organización en la que militan los compañeros de la UIT-CI, está convocando a formar una alianza de sindicatos y organizaciones obreras populares, campesinas e indígenas, para lograr la movilización unida hasta derrotar el plan económico antipopular del gobierno e imponer medidas de fondo como las reclamadas por el pueblo en octubre de 2003, la Agenda de Octubre, en primer lugar, la nacionalización 100% sin indemnización de las transnacionales de hidrocarburos y minería.

Fanny Nina

“Los maestros fueron brutalmente golpeados y ahora los criminalizan”
Carlos Rojas Miembro de La Protesta y ex dirigente Fejuve El Alto El gobierno decía que no se podía aumentar el salario al valor de la canasta familiar y que la inflación era de “sólo” el 7%. Ante eso la dirección de la COB cede y termina proponiendo un aumento mínimo. Entonces, la reacción de los trabajadores ha sobrepasado a la dirección de la COB porque era totalmente traidora. Para nosotros debería ser una lucha conjunta de sectores populares junto a los trabajadores por el aumento salarial. En Bolivia el 70% de la población es informal y el 30% tiene su fuente laboral. Pero sin embargo vimos que si al trabajador se le da un determinado monto, éste invierte en comprar en la masa de la población informal, y esta plata va a todo el pueblo. Lo que no sucede cuando el gobierno le da más plata a las petroleras o grandes empresas. Entonces nosotros teníamos que unirnos a los trabajadores. Sin embargo, direcciones traidoras como la CSUTCB o, en El Alto, que tenemos una FEJUVE que fue tomada de facto por el MAS, apoyan al gobierno. Esas direcciones no han querido apoyar la aspiración de los trabajadores. Pero el pueblo ya estaba organizando una lucha directa frente al gobierno. El gobierno dice que tenemos mucha plata, que hay superávit. Pero, cuando se le tiene que dar un pan más para que subsista el trabajador, han comenzado a decir: “¿de donde vamos a sacar la plata?”. Dicen que están “abrazando el socialismo” o que son de izquierda, cuando bien vemos que el gobierno abraza un modelo neoliberal, proimperialista, capitalista. No hay plata para los trabajadores, pero sí hay plata para las transnacionales y para comprar armamento. Ahora, en respuesta a la huelga de trabajadores, está queriendo criminalizar la protesta.Va a haber un descuento por la huelga, quitándole el pan a quienes pedían más pan. Y pretende perseguir a los maestros rurales por el enfrentamiento con la policía, cuando fue un pillaje policial, una represión brutal. Los maestros rurales fueron brutalmente golpeados y han sufrido robos por parte de la policía. Y después de todo esto, el ministro de gobierno Sacha Lorente (ministro de Gobierno) ha felicitado a la policía. ¿Y quien dio las órdenes para actuar así? Posiblemente el propio Evo Morales dio las órdenes de actuar así, con represión brutal.

Presidente electa en junio de 2010 por 2.200 delegados de 600 juntas vecinales al Congreso de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto. El MAS la desplazó de las oficinas de la Fejuve mediante un copamiento burocrático policial. Pero en diciembre del año pasado, Fanny Nina estuvo, junto a su pueblo, convocando a la movilización contra el gasolinazo. En una reciente entrevista realizada por La Protesta, dice: “En la ciudad de El Alto la población está muy decepcionada con la actuación del gobierno. No se han cumplido con los compromisos de alguien que decía tener una política en beneficio de los más pobres. Esa esperanza estaba sembrada a nivel nacional, como no en El Alto, cuando en El Alto tenemos el mayor índice de pobreza y de desempleo. “Se ha visto alejarse la esperanza como agua en las manos, de tener una verdadera generación de empleo, un amplio desarrollo humano. “Esto empeoró con el tema del gasolinazo. Hemos dicho que el pueblo salió con lágrimas en los ojos a luchar por la abrogación de ese decreto. Cuando expresamos que hay familias que no toman un plato de sopa, toman una taza de té con un poco de tostado, o una taza de café con un pancito. Ese es el almuerzo de muchas familias”. 34

Cuba

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El VI Congreso del PC ratificó la restauración capitalista
Mercedes Petit • mpetit@izquierdasocialista.org.ar

Finalmente, en abril se realizó el VIº Congreso del Partido Comunista, gobernante en Cuba. Se lo venía postergando desde hace nueve años. Su resultado fue el previsto: ratificó plenamente las medidas de restauración capitalista que se vienen implementando desde hace tiempo. Por supuesto, repitiendo una y mil veces que así se “actualiza el socialismo”.
n aspecto novedoso del Congreso fue la realización de un multitudinario desfile, en homenaje al gran triunfo que significó el aplastamiento de la invasión yanqui en Playa Girón hace 50 años. Estuvo antecedido por un desfile militar, en el estilo clásico de la antigua burocracia

del Partido Comunista de la URSS. Hace años que el gobierno no hacía una movilización masiva. El 1º de enero de 2009 se recordaron los 50 años de la revolución en un pequeño acto en Santiago de Cuba, con entrada especial para un par de miles de jerarcas y funcionarios, y trasmitido por televisión. Quizá ahora la burocracia gobernante quiso mostrar un “baño de masas” para despejar comparaciones con el aislamiento y derrota de las dictaduras de Egipto y Túnez. Al igual que el 1º de enero de 2009, no participaron invitados de ningún gobierno o partido comunista extranjeros. No hubo ningún debate democrático Según la conducción del gobierno y el PC cubanos, el Congreso fue precedido por meses de supuesto debate democrático, “millones” participaron y Raúl repitió hasta el cansancio que “es el pueblo el que decide”. En el cierre del Congreso dijo “todo se incorporó”, anunciando que el texto será “reelaborado”. Los seguidores del presidente

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Chávez repiten que hubo “debate democrático”. Es cierto que se hicieron miles de reuniones. Pero la gente era obligada a asistir, para recibir “explicaciones” y “esclarecimientos” sobre el “Proyecto de lineamientos de la política económica y social”. Todo en medio de repetir sistemáticamente las mentiras sobre la “irreversibilidad del socialismo”, y sin que existieran canales de expresión para ningún debate. Los comentarios, las inquietudes y el descontento circulaban en la calle, en las casas y en susurros. No hubo un auténtico debate porque el más de un millón de despidos y la mayor parte de los 291 puntos ya estaban aprobados en la Asamblea Nacional, y en marcha, como la legalización de las 178 actividades para individuos privados. Porque nunca se informó ni se discutió sobre el hecho de que los principales rubros de la economía están hace rato en manos de empresas mixtas con las multinacionales extranjeras (como níquel, turismo, hidrocarburos, telecomunicaciones, entre otros). Porque los “lineamientos…”
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están llenos de falsedades y omisiones. Un ejemplo: desde la introducción se hace una lista de países con “relaciones comerciales y financieras”, donde se omite mencionar a España y Canadá, de lejos los principales socios, o a EE.UU., con relaciones económicas muy superiores a las que tienen con Angola o Argelia… Por supuesto que no se debatió ni se dio información fidedigna sobre la verdadera situación del pueblo libio, que lucha armas en mano contra la dictadura de Kadafi, apoyada por Fidel. Con mentiras y silencios no hay debate democrático. Pero la prueba más contundente la dio Raúl Castro. Él mismo, y casi todos los medios cubanos y extranjeros, señala que la decisión más novedosa e importante del VI Congreso fue que se limitará a dos períodos de cinco años la permanencia en cargos de dirección. Esta medida nunca se debatió en el precongreso, no estaba en el temario (centrado en “economía”), y se presentó para su aprobación con la “unanimidad” heredada del monolitismo de la burocracia de la antigua URSS. La conducción del PC la sacó a último momento de la manga en un intento por lavarse la cara, ante la preocupación del régimen por la rebelión de las masas árabes contra sus dictaduras de 30 o 40 años. En Cuba la “información” está totalmente restringida y deformada en función de las campañas del gobierno, difundidas por los monopólicos medios de comunicación oficiales. Y no hay derecho a reclamar, protestar o disentir. Quien pretenda hacerlo será tildado de inmediato de “contrarrevolucionario”, “mercenario”, etcétera., y perseguido. No se actualiza ningún “socialismo” y sigue el capitalismo ya vigente Con previsible unanimidad, el VI Congreso avaló el millón de despidos (pero graduales…), la liquidación de la libreta de alimentos (ver recuadro), y el capitalismo de empresas mixtas que funciona hace años. Esa es la verdadera síntesis de lo ocurrido. Fidel Castro, en su reflexión, insistió con la consigna oficial “Cambiar todo lo que sea necesario”. ¿Qué cambios impulsa la burocracia gobernante del PC Cubano y fueron ratificados por el Congreso? Desde hace dos décadas los cambios significan la apertura a la restauración del capitalismo*. Desde 1991, cuando se realizó el Cuarto Congreso, y desde 1992, con la nueva Constitución, se fueron abandonando los pilares del “modelo socialista” que había surgido de la revolución y que llevó al pueblo cubano, aún cuando existieran grandes limitaciones y sin libertad, a conquistas incomparables en el terreno de la salud, la educación y los deportes. Se fue abandonando el monopolio del comercio exterior, se comenzó la descentralización de la planificación

Liquidan Libreta de Alimentos
Entre las medidas de ajuste capitalista, el VI Congreso ratificó que será liquidada la Libreta de Alimentos, una vieja conquista del pueblo cubano que, aunque reducida a su mínima expresión (solo cubre 10 o 12 días de las necesidades del mes), ayudaba a más de la mitad de la población a sobrevivir con la miseria del salario de entre 10 a 20 dólares. La Libreta, llamada Control de ventas para Productos Alimenticios, viene siendo liquidada de hecho por la burocracia del PCC, al ir quitando productos y reduciendo las raciones que se ponen en venta. No se trata de una “gratuidad”, sino de venta propio Raúl Castro tuvo que reconocer que fue uno de los “lineamientos” más debatidos y cuestionados. Ricardo Alarcón, miembro del Buró del PCC, defendió la liquidación de la Libreta, señalando que había “que cambiar el sistema que era demasiado igualitarista” y que “los precios que pagan los cubanos no tiene nada que ver con el mercado mundial” (reportaje en Telesur). Lo que no dijo Alarcón es que tampoco los salarios del pueblo tienen nada que ver con el “mercado mundial”. Ni en China se pagan 10 a 20 dólares de salario, ya que la dictadura del PC chino impone salarios de miseria, pero de 70 dólares. También es falso que exista un “sistema igualitarista”. Desde siempre la burocracia gobernante del PCC tiene sueldos altos y privilegios (viviendas suntuosas, autos gratis, viajes, tiendas y bodegas especiales) y lo mismo los nuevos ricos cubanos. Nunca se ha visto, por ejemplo, a ningún jerarca del PCC concurrir a las bodegas con su Libreta, a recoger los 250 gramos de pollo o los 10 huevos mensuales. Por eso apoyamos los reclamos del pueblo cubano para que no se liquide la Libreta de Alimentos y que no se aumenten los precios de los productos de primera necesidad. Por el contrario, que se fortalezca la Libreta, mientras subsista esta situación social, con más productos y mayores cantidades. Junto con ello los trabajadores y el pueblo cubano tienen planteada la lucha por un salario mínimo de 250 o 300 dólares, por el fin del sistema de dos monedas (el peso cubano y el CUC), acabar con las bodegas, tiendas y mercados para ricos y otros para pobres, y acabar con los altos sueldos que recibe la burocracia gobernante.

Lo que cubre es poco, pero significa mucho ante los sueldos de miseria

subsidiada. Mensualmente se compran (cuando hay…) cantidades que no pueden alimentar a una familia ni a una persona en 30 ni en 15 días. Se entregan, por ejemplo, 10 huevos, 250 gramos de pollo (sí, ¡leyó bien!), 2. 700 gramos de arroz, 400 gramos de pasta, 1.300 de azúcar, 115 gramos de café, 0,33 litro de aceite de cocina, 557 gramos de frijoles (hasta el 2009 eran 800 gr). Los productos de aseo (jabón, pasta dental) ya fueron retirados de la Libreta. Además de que es muy poco lo que cubría aún la Libreta, todo lo demás hay que pagarlo por fuera, como carnes, frutas, verdura, ropa, transporte o electricidad. Tan grave es la situación social del pueblo cubano que, pese a lo pobre de la Libreta, es una ayuda para sobrevivir. Por eso, el 36

C Miseria salarialuba en números
El salario en Cuba es aproximadamente de 15 dólares por mes. Muchos de quienes pretendieron responder al despido con el cuentapropismo ya están comprobando que ni eso logran, luego de pagar los impuestos y demás costos para su emprendimiento. De esto no se habló en el Congreso. Los datos sobre salarios (Le Monde Diplomátique nº 142) muestran que en Cuba ya se han instalado la desigualdad y la miseria capitalistas. • Entre 1989 y 2009, el valor real del salario cayó de 188 a 48 pesos (aunque el salario medio pasó de 188 a 247 pesos). • Si en 1987 la brecha salarial era de 1 a 4 (acomodados siempre hubo), para 1997 es de 1 a 25.
Miles de nuevos cuentrapropistas pagan altos impuestos y no tienen créditos baratos ni precios mayoristas accesibles

económica y se restableció el derecho a la inversión de las multinacionales extranjeras (expulsadas desde 1960-61), a través de las empresas mixtas, todos funcionamientos básicos del capitalismo. Desde entonces, con idas y venidas, con el apoyo directo del imperialismo europeo, fundamentalmente de España, y de Canadá, se viene restaurando el capitalismo en Cuba. Esos son los hechos, históricos e irrefutables, que esconden los hermanos Castro con sus falsedades y mentiras. Es capitalismo que se recargue de impuestos a miles y miles de cubanos pobres que intentan transformarse en cuentapropistas porque son despedidos. Nada se informa ni se discute sobre los impuestos que pagan las multinacionales, ni cuánto suman las jugosas ganancias que envían a sus casas matrices. Entre silencios y mentiras, el Congreso del PC aprobó nuevos ajustes al castigado pueblo cubano, que seguirán profundizando la desigualdad social y los privilegios de una minoría de nuevos ricos, funcionarios y oficiales del Ejército, beneficiada por la restauración capitalista. Por eso se aprobaron medidas como los recortes a la salud y educación gratuitas y continuar la eliminación de la libreta de alimentos. Por eso no se discutió la miseria salarial reinante (ver recuadro). La dictadura china envió un mensaje de felicitación el domingo 17 de abril, donde dice que “se deleita con los

avances que el PC cubano ha logrado desde la anterior edición del Congreso”. Las similitudes entre los “modelos” de superexplotación capitalista reinantes en ambos países son innegables. Y los burócratas chinos se suman también en su mensaje a la mentira de que sigue el “desarrollo de la causa socialista cubana”. El conocido economista oficial Omar Everleny Pérez Villanueva, resumió con sinceridad la situación y los “cambios” de Fidel y Raúl en Le Monde Diplomátique: “Si, hay gente que va a perder con las reformas. Si, hay gente que va a estar desocupada. Sí, las desigualdades van a aumentar. […] Esas desigualdades ya existen, lo que hoy tenemos es una falsa igualdad. Lo que hay que determinar ahora es quién merece realmente estar más arriba” (Nº 142, abril 2011). Está planteada la lucha por un verdadero socialismo Según Raúl Castro, lo más importante es “cambiar la mentalidad”. Según él, la mayor traba es que el pueblo cubano seguiría atado a dogmas y consignas del pasado. No es así, la mayor traba para que el pueblo cubano recupere y mejore el bienestar que alguna vez disfrutó gracias a los logros de la revolución, es el gobierno actual, la burocracia del PC y los nuevos ricos. El VI Congreso lo ha demostrado una vez más, con

su monolitismo propio de una vieja dictadura estalinista, al servicio de un modelo capitalista. Por eso se reiteran las comparaciones con el PC Chino. Como socialistas revolucionarios, que siempre hemos estado en la primera fila en defensa de la revolución y sus conquistas, contra el bloqueo yanqui y contra cualquier tipo de agresión a Cuba, hacemos un llamado a la solidaridad con los trabajadores, la juventud y todo el pueblo cubano. A la difícil situación que viven, de falta de libertades, represión y creciente desigualdad y penurias provocadas por la restauración capitalista, se suma la profundización del ajuste iniciado el año pasado, avalado ahora por el VIº Congreso. Aquellos tendrán que movilizarse por aumento de salarios, empleo digno, en defensa de la salud, la educación y todo aquello que queda aún de las conquistas de la revolución. Defendemos su derecho a organizarse, tener libertad para formar sindicatos y partidos políticos, centros estudiantiles, hacer huelgas y manifestarse. Demoliendo las mentiras de los hermanos Castro, el PC y otros gobiernos capitalistas como el de Chávez, que los avalan, está planteado la lucha por un verdadero socialismo, con democracia para los trabajadores, la juventud y el pueblo cubanos.
* Véase “Ajuste a la cubana”, en Correspondencia Internacional Nº 29, ag.-dic. 2010 en www.uit-ci.org

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Cuba

Cuba, simplemente
Cuando uno se enfrenta a la posibilidad de ser leído en varios países de Latinoamérica, tiene entonces una responsabilidad muy grande. Pues tiene que ser fiel a la verdad que vive, la cual chocará, demasiado habitual, con las ideas que tienen del país -de sus líderes, de sus gentes, de nuestra vida-, aquellos amigos que están en otras latitudes.
Tomás Villa, desde La Habana Por eso la mejor manera de comenzar a entendernos sería comentando que al yate Granma1 , con el pasar de los años, le han ido sustituyendo las piezas para conservarlo. Después de medio siglo no queda ya pieza alguna del original, solo el nombre, más todo aquel que lo visita, cree que es el mismo. Reemplazos estos que en la vida práctica cumplen con cierta lógica, sin embargo, cuando hablamos de conceptos -esas palabras que encierran un contenido conocido-, si se mantienen las palabras, pero se cambia el contenido, entonces, las cosas, aunque se las nombre igual, no lo son. Como tampoco es el mismo yate aunque se le apode Granma. Ya no hay “Revolución de los humildes” Solo porque se la nombra igual, muchos creen que ésta sigue siendo la Revolución de los humildes, de los proletarios. Sin embargo, cuando conocen que todos los sindicatos se aniquilaron -solo uno se permitió, y controlado por el Gobierno, por lo cual los trabajadores quedaron sin voz-, entienden que la Revolución dejó de ser para ellos, porque no fue con ellos. Así también se comprenderá cómo es posible que el propio sindicato (CTC)2 que debería defender a los obreros, es quien encabeza el millón y medio de despidos que se necesitan -según el Gobierno, para hacer sostenible al propio Gobierno-. Y se entiende peor, si además se sabe que el ministro del Trabajo3 es el Presidente de la CTC. No hay una posibilidad siquiera de balancear la situación, de proponer otra salida. De al menos saber detalladamente por qué la necesidad de los despidos -porque hay personas a las
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que no nos basta con que digan “Es necesario”-, sin otra explicación. En este punto es evidente que el concepto Revolución, ese que acarreaba entre paréntesis “de los humildes”, ya no tiene el mismo contenido. Por lo mismo, en la calle, Revolución se ha vuelto un concepto ajeno; y a su vez, cuando hablamos de Dictadura, no se puede maquillar con “del Proletariado”, que no existe dentro del Gobierno. A pesar de lo que dijimos, participamos de las esperanzas que el Gobierno de Raúl dio a este país, gracias a la racionalidad de sus primeras medidas económicas. Por ejemplo, un litro de leche, dejó de viajar en un camión refri-

gerado 35 kilómetros de ida al lugar de acopio y otros tantos de vuelta, para ser vendido en el pueblo de origen, pues se les permitió a los productores vender, a mejores precios4, la leche directamente a las tiendas. Esto sugería que el fin último del Gobierno no sería más el control total de la Sociedad, y que la racionalidad económica tendría un peso mayor. Fue solo un amago de sentido común, pronto llegaron las medidas neoliberales y los despidos masivos; y en sus discursos el General volvió a acusar al pueblo de ser responsable por los problemas económicos, como antes hacia su hermano.

El barco se exhibe en el Museo de la Revolución de La Habana. Pero “el Granma ya no es el Granma”

Cuba
El VI Congreso, una “revolución de palacio” Principal razón por la cual pocas personas se interesaron por las noticias del reciente VI Congreso del Partido Comunista (PCC). No podía ser más que una “revolución de palacio”, que se limitaría a ratificar las medidas tomadas por el Gobierno antes y sin consultar ¿Acaso podía ser diferente? ¿Podrían haberlas revocado? El sistema que no funciona y los participantes no sorprendieron. Incluso el Comandante en Jefe escribía en su obligada Reflexión: “No me importa tanto lo que decían, como la forma en que lo decían”5 . No había nada nuevo que decir. Es obvio que no se puede actualizar la política económica, que era el lema del Congreso, sin actualizar, en la misma medida, la “política política”; énfasis en la política interna. Lo cual llevaría a cambiar nombres, para poder cambiar métodos. De todas formas se habla desde el oficialismo que éste es el Congreso de la continuidad. Palabras vacías. Si se miran las edades -en los nombres no hay cambios- se puede apreciar que solo 2 personas, de 13 que conforman el Buró Político, están por debajo de 60 años. Sumadas sus edades tienen casi un milenio (944 años) y no precisamente de sabiduría popular. El Primer Secretario del PCC, Raúl Castro, tiene 79 años y Machado Ventura, el Segundo, 80 años ¿Dónde están las nuevas generaciones, esas que garantizarán la supervivencia de la Revolución? Fue el Congreso del “continuismo”, de los ancianos aferrados al poder. Y es risible que se dijera que el próximo Primer Secretario no debe tener más de dos mandatos. Pues lo dice quien probablemente no sobrevivirá al siguiente quinquenio; que además ha tenido 5 mandatos como Segundo Secretario, siendo que el último mandato debió terminarse en 1998, y sencillamente pasaron 13 años más, después de vencidos los 5 años establecidos, sin que se efectuara el siguiente Congreso. Cinco décadas de vivir en mansiones enor mes y aisladas, con piscina, climatización, de viajar en Mercedes Benz acompañado por un séquito de sirvientes, no ayudan al desarrollo del pensamiento revolucionario. Pensamos como vivimos, asegura Marx, entonces preguntemos ¿Son ellos modelos de líderes de la Revolución (de los humildes)? La privatización capitalista no es solución La Revolución era para que los humildes llegaran al poder, para terminar con la explotación de los obreros. Sin embargo según el Congreso “Comunista”, la solución económica, política, o social, no pasa por la colectivización de la economía, de la política, sino por la privatización capitalista ¿Cómo puede ser eso Socialismo o Revolución? ¿Son esas terapias de choque las que sacarán al país de la bancarrota? No lo creo. La causa, para que el capitalismo parezca “La Solución”, no debe ser otra que la forma de vivir -de pensar- de “nuestros” líderes. Claro y ahí están los logros de la Revolución, en materia de Salud, Educación, Cultura, que a muchas personas -ninguna de ellas vive aquí- les parecen suficientes, que no debemos aspirar a más. Digamos que eso está bien, y después ¿qué? Si no puedo pensar, preguntar, proponer, elegir. Puede que viva en una jaula dorada, que no es así, y si lo fuera, dorada, aún es jaula. Prefiero vivir en la más pobre de las democracias, a vivir en el más rico de los imperios, dijo Sócrates ante la incitación a emigrar. Cuando los jóvenes de aquí emigran, se asegura que es por causas económicas. Mas no es por la pobreza que padecemos la causa primera del éxodo, sino lo que falta, que es la democracia -la de los obreros, no la de los burgueses-, que es lo que eterniza nuestra miseria. Miseria necesaria al poder. Por eso a la “riqueza” la combatieron tanto, diciendo que ésta era sinónimo de capitalismo y peor, permitía la independencia ideológica. Cuando el Socialismo y la Revolución, ni autoritario, ni miserable pueden ser. ¿La culpa es del Imperialismo? Pero dónde está ese Ministro de la Agricultura ajusticiado por agente de la CIA, por enemigo del pueblo, y que gracias a sus continuadas políticas agrarias, a los salarios de miseria, los campos de Cuba fueron abandonados. Al Gobierno siempre le pareció mejor endeudarse, gastar 500 millones de dólares anuales en comprar comida a los yanquis -sí, leyeron bien- que producirla en el país. Eso haría “ricos” a nuestros campesinos. Y la gente que no vive en la miseria no defiende a la Revolución (de palacio), a los Líderes eternos, tal cual aseguró Raúl Castro en el discurso de clausura del Congreso. Como si fuera una virtud que la miseria te condene a la obediencia. Es posible otra Cuba mejor La Revolución (de los humildes) fue traicionada hace mucho. Es un hecho. Y fue posible porque confundieron al pueblo para que traicionara con ellos, a la mejor de las causas, hablaban de la necesidad de la Revolución, y donde nosotros leíamos “de los humildes”, ellos pensaban “de palacio”. Así tenemos líderes infalibles, y los demás, equivocados. Esto explica por qué los trabajadores tienen que serles fiel a los líderes, y no a la inversa. También explica por qué ser marxista es un delito en este “socialismo”, o por qué 50 años de ser guiados por un aclamado genio, da como resultado un edificio social a punto de colapsar. Esta es la Cuba de hoy, simplemente. Es mejor así. Pues demuestra que el autoritarismo –de Fidel, de Raúl– es reversible, porque es insostenible. Es mejor así, porque hace posible un mañana de Revolución verdadera. De los trabajadores y las trabajadoras. Colectiva. Sin clases imprevistas, sin líderes iluminados más importantes que nuestra causa. Otra Cuba mejor -sin retóricas- es posible. Por ese futuro luchamos.

1. Yate Granma, usado en 1956 por los expedicionarios del Movimiento 26 de Julio, encabezados por Fidel Castro, para iniciar la lucha en las montañas del oriente del país (Sierra Maestra). Hoy se exhibe en el Museo de la Revolución. 2. CTC – Central de Trabajadores de Cuba. 3. Salvador Valdés Mesa. 4. El litro de leche que se pagaba al abusivo precio de u$s 0,01 USD pasó a u$s 0,15. 5. Reflexión de Fidel Castro publicada en Granma: “Los debates del Congreso”.

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Venezuela

Sobre las falsas “expropiaciones” de Chávez
Nelson Gámez • Unidad Socialista de Izquierda

Debate en la izquierda

Trabajadores de Agroisleña hicieron huelga contra la expropiacion (2010)

Trabajadores del cemento (ex CEMEX nacionalizada) en huelga de hambre por pérdida de conquistas

La Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (LIT-CI), ha dado apertura a una polémica con la Unidad Socialista de Izquierda (USI) de Venezuela y la Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), a raíz de nuestro rechazo a las “expropiaciones” chavistas. Las supuestas expropiaciones de Chávez han creado mucha confusión y también falsas polémicas en el seno de la izquierda.

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omo prueba de nuestro supuesto “abandono de los principios”, la LIT-CI utiliza un extracto de la declaración emitida por C-cura (Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria y Autónoma) para la movilización del 5 de febrero de 2011 en la que expresa que “En forma explícita saldremos a decir que estamos en contra de las expropiaciones (compras) que adelanta el gobierno nacional…”. En forma malintencionada, los polemistas de la LIT-CI recortan la cita ocultando a los lectores el resto de la frase que a continuación dice: “sin consultar a los trabajadores ya que sólo benefician a la burocracia del Estado,

del PSUV y al empresariado ligado al gobierno del presidente Chávez, al tiempo que se liquidan los derechos de los trabajadores al eliminar los sindicatos y desconocer los contratos colectivos de trabajo”. También es de conocimiento público nuestra posición programática, la cual resumimos en el periódico Voz de los trabajadores Nº 12 (octubre de 2010), donde planteamos la “expropiación a los grandes grupos económicos sin indemnización, resueltas en consulta democrática y garantizando el fiel cumplimiento de las cláusulas de las convenciones colectivas. Rechazamos cómo ha ejecutado las estatizaciones el gobierno que no tienen nada que ver con un criterio obrero y socialista”. La LIT-CI esconde esta declaración para sus fines de tergiversar nuestras posiciones políticas. Más allá de esta deslealtad intelectual, típica de pequeñoburgueses sectarios que persiguen generar falsas polémicas descontextualizando y utilizando citas incompletas, queremos aprovechar la oportunidad para esclarecer ante los trabajadores y jóvenes revolucionarios latinoamericanos y del mundo, cuál es el verdadero contenido que se esconde detrás de las supuestas “expropiaciones” que desarrolla el gobierno venezolano.

¿De verdad el gobierno de Chávez realiza “expropiaciones”? Para abordar en forma seria este importante debate, la primera pregunta que debemos hacernos es si efectivamente el gobierno de Chávez desarrolla “expropiaciones”. En este aspecto, desde la USI y la UIT-CI, afirmamos categóricamente que no han existido expropiaciones como tal, ni pocas ni “muchas” -como anhela la LIT-CI-. En todas las experiencias, incluidas la única de control obrero sobre la producción que existió en Venezuela como fue el caso de Sanitarios Maracay dirigida por la USI y C-cura, o la emblemática re-nacionalización de Sidor, el gobierno siempre se opuso. Cuando se vio obligado a estatizar siempre terminó pagando o comprometiéndose a pagar por su “justo precio” los bienes estatizados. Siempre desconoció a las organizaciones sindicales y los convenios colectivos de trabajo y siempre los trabajadores fueron excluidos del control de la producción y administración, siendo copados los cargos de conducción de las empresas por una burocracia que tiene por misión liquidar las conquistas y derechos de los trabajadores y colocarlas al servicio de la acumulación originaria de capital de la naciente chavo-burguesía.

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Venezuela
Además, aclaramos que las “estatizaciones” del último período (2010) siempre tuvieron como objetivo político “extorsionar” a los empresarios opositores para que cesaran la confrontación o se sumaran a las políticas gubernamentales. No por casualidad las empresas del Grupo Cisneros -uno de los principales promotores del golpe fascista de 2002 y hoy estrecho colaborador del gobierno-, no son blanco de las compras forzadas y se ha favorecido con las supuestas “expropiaciones”, ya que les ha eliminado varias empresas que le hacían competencia. ¿“Control obrero”? La LIT-CI cree que la mejor política para confrontar con el gobierno, no reside en rechazar estas compras forzadas, inconsultas y liquidadoras de los derechos de los trabajadores, sino levantar las banderas de luchar por “muchas expropiaciones bajo control obrero”. Olvidan o desconocen nuestros polemistas, que también la formulación revolucionaria de “expropiación sin indemnización y bajo control obrero” que la mayoría de las corrientes trotskistas hemos reivindicado, igualmente ha sido pervertida por el chavismo. Es el caso de las empresas básicas (aluminio, hierro y acero) ubicadas al Oriente del país, donde el gobierno y la burocracia sindical oficial roja-rojita han constituido los mal llamados “Comités de Control Obrero”. Estos fulanos “comités de control obrero”, a los que nos oponemos frontalmente, nada tienen que ver con la tradición marxista. Peor aún, fueron los dirigentes de esos organismos los que se encargaron de testificar en contra de Rubén González de Ferrominera, acusándolo de “asociación para delinquir”, por haber dirigido una huelga en defensa de los derechos de los trabajadores. González fue sentenciado a siete años de prisión, pero gracias a la contundente respuesta del movimiento sindical, el gobierno tuvo que retroceder y liberarlo. En el caso de Alcasa, presidida por Elio Sayago, quien se reivindica del Consejo de Redacción del periódico Marea Socialista (ligado a la corriente del MES del PSOL y del MST de Argentina), la empresa estuvo paralizada por 40 días a raíz de la exigencia de los trabajadores del pago de los pasivos laborales y cumplimiento a las cláusulas del convenio. El 27 de abril de este año, Sayago, luego de una prolongada crisis por desinversión estatal y corrupción declaró públicamente la “Emergencia operativa y financiera de la empresa”. Para complementar el desastre, los dirigentes del “Control Obrero” acaban de introducir una demanda penal contra los sindicalistas y trabajadores que participaron en el paro, por “obstaculizar” el libre derecho al trabajo. Ese es el triste papel de cómplices de traición que cumple la “izquierda chavista”. Defender los derechos de los trabajadores no significa apoyar a los empresarios Utilizando una vergonzante lógica elemental, la LIT-CI ha llegado a la conclusión que al oponernos a las “expropiaciones” chavistas respaldamos a los empresarios. Tan descabellada deducción no merece mayores comentarios, salvo para destacar la notable coincidencia con los argumentos utilizados contra nuestra corriente por los chavistas de izquierda que reivindican “más expropiaciones” y “control obrero” chavista. Nosotros les decimos a los trabajadores y a la vanguardia luchadora que sigue con interés lo que sucede en la tierra de Bolívar, que los revolucionarios sólo tenemos una sola trinchera, desde la cual defendemos a ultranza los derechos de los trabajadores. En consecuencia repudiamos y enfrentamos toda acción que atente contra ellos y sus genuinas organizaciones, así se disfracen de “rojorojito” chavista. Defendemos a los trabajadores del grupo Polar, no al empresario, porque el gobierno necesita derrotar a los trabajadores para que no sean una referencia hacia el resto del movimiento sindical. El Presidente Chávez no soporta que existan trabajadores que gracias a sus sindicatos y a sus luchas gocen de convenio colectivo y tengan sueldos hasta cuatro veces superiores a los petroleros. Este es el problema de fondo que ocultan los chavistas de izquierda -y ahora la LIT-CI-, contribuyendo a generar confusión entre la vanguardia, alimentando falsas expectativas en una dirección hostil a la clase trabajadora, como lo es el chavismo. Perfumando la inmundicia La USI y la UIT-CI siempre nos hemos declarado partidarios -y hemos actuado en consecuencia-, a favor de la expropiación sin indemnización y bajo control obrero. Sólo que no nos dejamos confundir por la palabrería y fraseología hueca chavista. Partimos de la definición leninista que la política es concreta, lo que obliga a los revolucionarios a no actuar en base a esquemas, discursos pre-establecidos o hacer fetichismo sobre fórmulas políticas u organizativas, sin detenernos a pensar el contexto político. En el caso de Venezuela, estamos en presencia de un envilecimiento del marxismo para estafar a la clase trabajadora utilizando coloridos y encendidos discursos. Chávez habla de “control obrero”, pero reprime, mete preso y condena a quien dirija una huelga. Habla de “soberanía”, pero pacta con el gobierno de Santos la entrega de militantes de izquierda. Pronuncia encendidos discursos “anti-imperialistas”, pero legitima la dictadura hondureña pro-imperialista para que sea reconocida por la OEA. Habla de “democracia participativa del pueblo”, al tiempo que respalda las dictaduras de Egipto, Libia y Siria. Denuncia a las “multinacionales capitalistas” pero les entrega el petróleo mediante el esquema de las empresas mixtas y las exonera de impuestos por ganancias extraordinarias. Dice ser un “gobierno obrerista”, pero desconoce los sindicatos, no negocia convenios colectivos y autoriza aumentos de salarios por debajo de la inflación. Petróleo 100% venezolano Lo preocupante de la LIT-CI es que, al final de su exposición, no se plantea como tarea del momento la defensa de la soberanía total del Estado venezolano sobre el petróleo y las empresas básicas hoy amenazada por la implementación de las empresas mixtas que le otorgan hasta el 40% de la propiedad a las multinacionales. La USI reivindica a muerte la lucha contra la desnacionalización, proponemos el fin de las empresas mixtas, la expropiación de las multinacionales y que el 100% de los ingresos petroleros y mineros se utilicen para la educación, vivienda, salud y generación de empleo digno. Luchamos para que haya un control obrero revolucionario como el ejercido por los petroleros entre diciembre de 2002 y enero de 2003 -del cual fueron participantes nuestros dirigentes y militantes-, sin control ni dirección chavista, para rescatar la empresa de las manos del imperialismo y de la burguesía opositora golpista.
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Estados Unidos

Estados Unidos

La rebelión sindical en Wisconsin
Por Emmanuel Santos •Socialist Core • EE. UU.

Ocupación del Capitolio de Winsconsin

La gran movilización en Wisconsin que se inició el pasado 14 de febrero, puso en relevancia los ataques a la clase obrera norteamericana y los pasos que está dando esta para defender sus derechos. A principios de marzo se movilizaron 100.000 personas. Hay un antes y un después de Wisconsin. En muchos estados se enarbola la bandera del espíritu de Wisconsin como símbolo de lucha y solidaridad ante las nuevas leyes antisindicales y los recortes presupuestarios. El centro de
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a creciente revolución árabe sirvió, hasta cierto punto, como inspiración catalizadora que alentó a miles de trabajadores para que salieran a las calles. Tanto es así, que en Wisconsin se desplegaron pancartas llamando a la insurrección popular al estilo de Egipto en contra del gobernador Republicano Scott Walker, quien impulsó la nueva ley anti-sindical que prohíbe a los empleados públicos el derecho de contratos de negociación colectivos. Bajo esta ley, se les descontará 5.8% de sus salarios para el fondo de pensiones y una mensualidad de 12.6% para el seguro médico. Estados Unidos es el único país industrializado sin un sistema de salud público y gratuito. Algunos programas de salud reciben

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la rebelión fue la ciudad de Madison, con una tradición progresista y de izquierda que se remonta a la década del `60.

subsidios, como el Medicaid, para personas de escasos recursos, y el Medicare, para ancianos (este sistema de bienestar -welfare state- surge al calor de las luchas obreras del siglo pasado. En el presente, está siendo desmantelado). Walker y una camada de políticos republicanos en los estados del medio oeste (Midwest) impulsan un plan cuyo fin es debilitar a los gremios y recortar servicios básicos. A la vez, Obama, en alianza con los republicanos, implementa políticas de austeridad desde el gobierno federal. El otro frente de lucha obrera es por la derogación de las leyes racistas y anti-inmigrantes. Crecen las redadas y deportaciones y esto hace difícil que los inmigrantes se organicen y luchen por sus derechos laborales. Los trabajadores y estudiantes en Wisconsin reivindicaron esta lucha. En muchos estados, los sindicatos de empleados públicos están en la mirilla de los republicanos y de la patronal. A

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finales de marzo, el gobernador republicano de Ohio, John Kasich, promulgó la ley Senate Bill 5 o SB5, cuyo alcance será mucho más devastador. (The New York Times, 3/31/11). En ese sentido, la ley elimina la negociación colectiva para todos los empleados públicos incluyendo a bomberos y policías (quienes no fueron afectados en Wisconsin) y, además, prohíbe la huelga. La buena noticia es que en Ohio los trabajadores también están dando lucha. Hasta en los estados del sur donde los sindicatos son más débiles, se siente el impacto de Wisconsin. En Wisconsin, la derecha desplegó su poder político y económico con miras a desarticular a las masas por medio de contra-protestas “cívicas” encabezadas por el movimiento republicano ultraderechista Tea Party. Pero la derecha no pudo repeler las multitudinarias manifestaciones de enfermeros, docentes, bomberos, estudiantes y otros trabajadores estatales. Lo mismo pasó cuando el gobernador Walker dio la orden para que los policías reprimieran las manifestaciones. Al contrario, se unieron a las protestas. Este es un hecho inédito en un país donde el garrote policial en contra de los trabajadores combativos era la orden del día en los años 20 y 30, las décadas de mayor auge de lucha obrera. (A nivel nacional, la represión policial se siente en los barrios pobres de latinos y afro-americanos). Solidaridad obrera versus burocracia sindical Wisconsin marcó un antes y un después en la lucha sindical norteamericana. Fue un gran paso de los trabajadores e inspiró a que miles más en la mayoría de los 50 estados salieran a repudiar los recortes y las leyes anti-sindicales. Entre los manifestantes que todavía siguen en la lucha se encuentran trabajadores pertenecientes a sindicatos, inmigrantes de diferentes nacionalidades, desempleados, estudiantes universitarios y militantes de la izquierda. La rebelión sindical demostró que este país no está inmune a la lucha de clases y en ese orden, puso al descubierto la propaganda anti-obrera de la burguesía. Desde hace más de 30 años la prensa burguesa esgrimía el argumento de que la clase trabajadora era procapitalista y defendería el sistema a toda costa. Simple y llanamente, cometieron el error de subestimar a las masas. La rebelión sindical en Wisconsin fue la continuación de las luchas obreras y populares en Guadalupe, Grecia, Francia y los países Árabes. En Wisconsin pasó como en muchos otros lugares, donde salió a flote la espontaneidad de las masas. Y al final terminó convirtiéndose en una contundente respuesta a la crisis que asustó a la burguesía. De esa forma, los trabajadores le asestaron un duro golpe a la burguesía y a la burocracia sindical de la Federación Americana de Empleados Estatales, de Condados, Municipales, AFL-CIO.* Los docentes se destacaron como uno de los sectores más combativos durante la rebelión en Wisconsin. Cientos de maestros llamaron a sus escuelas diciendo que estaban enfermos con la intención de tomar el día libre y participar en la lucha. Eso hizo que de inmediato la burocracia se opusiera tajantemente a dicha táctica. Al final tuvieron que ceder. Simultáneamente, la AFL-CIO se vio obligada a organizar el Día Nacional en Solidaridad con Wisconsin el pasado 4 de abril. Fue un acto simbólico, ya que los burócratas no se comprometían a seguir la lucha en las calles. Sus aliados demócratas pusieron en marcha un show mediático con el objetivo de echarles la culpa a los republicanos por los recortes. No asistieron a votar por la ley anti-sindical dada la presión desde abajo previniendo el quórum legislativo. Pero al final, pactaron con los republicanos y votaron por la ley. En ese mismo orden, la demagogia política y el oportunismo del Partido Demócrata no se hizo esperar al despachar al Reverendo Jesse Jackson a Wisconsin para desarticular la lucha. Mientras tanto, los demócratas ponen en marcha sus planes de recortes. En Nueva York, el gobernador demócrata Andrew Cuomo anunció grandes recortes multimillonarios en el nuevo presupuesto que afectaran los precarios servicios de la salud y de la educación. La respuesta de la gente no se hizo esperar. Inspirados por la lucha en Wisconsin y el Medio Oriente, maestros, trabajadores de la salud, desempleados y estudiantes universitarios han salido a las calles a protestar desde el mes de febrero. Los trabajadores y estudiantes están dando la pelea organizando marchas y protestas populares por lugares céntricos y barrios obreros. En California, los recortes en la salud y la matrícula universitaria van en aumento como parte del plan presupuestario del nuevo gobernador demócrata Jerry Brown. (Los Angeles Times, 1/10/11). En California, el movimiento estudiantil está bien articulado y además, existe un fuerte movimiento pro-inmigrante. Allá se vivió uno de los momentos claves de la solidaridad de clase cuando los obreros portuarios del sindicato ILWU Local 10 paralizaron sus labores por 24 horas. Por su osadía y combatividad, enfrentan una acción legal. La lucha continúa Hasta la fecha, la ley anti-sindical ha quedado sin efecto gracias a la rebelión popular. Un juez la declaró ilegal. Ahora su derogación o aprobación depende de las leyes burguesas. En ese sentido, la decisión final queda en manos de los demócratas y republicanos que podrían llegar a un compromiso en beneficio de la patronal. Asimismo, existe la posibilidad de que las masas retomen la lucha y den la batalla hasta derrotar la ley antisindical y el plan de austeridad. Hubo una derrota parcial como resultado de las manipulaciones de la burocracia sindical, corrupta y antidemocrática como en todas partes del mundo, que pretendía desde un principio estar al lado de los trabajadores. Cuando varios gremios locales votaron por una huelga general, la burocracia de la AFL-CIO desarticuló la lucha y promovió un referendo revocatorio en contra del gobernador republicano. El referendo sirvió para desviar la lucha. Los burócratas quieren hacer que los trabajadores se den por vencidos y que se evapore toda la creatividad y energía que surgió a la luz del proceso. Hay que romper con los demócratas y demás políticos burgueses y luchar por el derecho de huelga, por la negociación colectiva y por la defensa de los logros de la clase obrera, así como también por la defensa del trabajador inmigrante, pieza clave que sirve para unificar y fortalecer el movimiento obrero norteamericano. Wisconsin trazó el camino a seguir. Solo falta que los trabajadores decidan salir a dar la pelea en contra del plan de austeridad y en defensa de sus derechos. Cuando eso pase, los trabajadores tendrán presente grandes logros y lecciones de la lucha en Wisconsin.
* Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) ligada al Partido Demócrata.

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“Por qué decidimos incorporarnos a la UIT-CI”
Durante su visita a Argentina a principios de marzo de este año, entrevistamos al compañero Kosaro (foto), miembro del KRD (Comité por la Democracia de Consejos) de Alemania -organización adherida a la UIT-CI-, quien nos relató algunos aspectos de la situación del país y de su agrupación. Esto nos dijo.
l famoso “boom alemán” actual, es decir, el enriquecimiento de su economía capitalista, sucede a costa del empobrecimiento de los demás países y de su política de superexplotación de la clase obrera. Esto se manifiesta especialmente con las nuevas leyes de cesantía, con las que imponen el temor a los despidos, y el congelamiento relativo de los salarios (es el país europeo donde menos han actualizado los sueldos en los últimos diez años). Además, ha aumentado su capacidad productiva con la utilización de última tecnología, destruyendo toda la industria antigua, similar a lo que sucedió en Japón después de la Segunda Guerra Mundial. También, Alemania
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está ganando muchísimo dinero con los intereses de los préstamos que realiza a otros países, con la condición de que lo utilicen para comprarles a ellos mismos. Un ejemplo de esto es el vergonzoso caso de Grecia, país que atraviesa una brutal crisis económica: Alemania le prestó dinero a condición de que compre tanques, un submarino y aparatos de guerra alemanes. Con respecto a la desigualdad social, podríamos decir que el muro de Berlín aún existe en términos “ideológicos”, ya que hay una considerable diferencia entre los salarios de los trabajadores de Alemania Oriental y Occidental. También hay significativas diferencias entre los ingresos que perciben los trabajadores alemanes nativos y los inmigrantes. Mientras el gobierno y los capitalistas cantan victoria por el milagro alemán, el costo de vida para la población sigue aumentando. Otro dato representativo de la situación social es que cada vez es menor la cantidad de gente que va a votar. Hay un 40% de abstención en las elecciones nacionales y federales, llegando hasta un 70% en algunos pueblos y alcaidías. Un caso anecdótico fue el de la ciudad de Weinhein, al sur de Frankfurt, que tiene alrededor de 40.000 habitantes. Hubo un solo candidato, ya que nadie quería postularse. Votó el 30% del electorado. Y lo eligió solo el 35% del mismo. O sea, está gobernando con el

voto de menos del 20% de la población (entre el 12 y el 16%). Por último, tanto en el estudiantado como en la clase trabajadora, desde el año pasado se vienen produciendo luchas y movilizaciones aisladas, aunque bastante numerosas. Hubo una marcha estudiantil muy grande, y en este momento se está produciendo una huelga de los trabajadores ferroviarios de Stutgart, con grandes manifestaciones en las que participó la izquierda y la población de la ciudad, contra un proyecto del gobierno local al que todos se oponen, donde el alcalde de la ciudad ordenó reprimirlas violentamente. Sobre el KRD Nosotros participábamos del movimiento estudiantil iniciado en Weinheim en el año 2009 contra la privatización de la educación, que fue capitalizado o dominado por un movimiento anarquista. Hubo marchas de 100.000 estudiantes en varias ciudades. Luego, las manifestaciones comenzaron a decaer. Vimos que no fuimos capaces de ganar a muchos estudiantes de este movimiento, porque no teníamos la estructura necesaria para hacerlo. De ahí nació la idea de que necesitábamos formar una organización, ya que hasta entonces sólo éramos un colectivo de gente. Que no bastaba ser un núcleo de intelectuales leninistas, sino que había que llevar los

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Contundente paro del Metro en Berlín

Manifestaciones multitudinarias, 1º de Mayo 2011, Alemania

conceptos leninistas de organización partidaria a la práctica. Así es como fuimos conformando el KRD. Discutimos bastante sobre cómo llamarnos. No podíamos llamarnos “comunistas”. Queríamos diferenciarnos del Partido Comunista, porque en Alemania éste se identifica inmediatamente con el estalinismo de Alemania Oriental. También debíamos evitar llamarnos “socialistas”, ya que la palabra socialismo siempre fue mal usada tanto por los estalinistas como por la socialdemocracia. Por eso elegimos usar el término “Räte”, que en alemán significa “consejo”, sinónimo de “soviet”. Así nació nuestro nombre: “K”, por comité, “R”, consejossoviets y “D”, por democrático. Podemos traducirlo como Comité para la Democracia de Consejos. La palabra democracia también es importante, porque queremos significar que no estamos dispuestos a aceptar ningún tipo de burocracia. El gr upo está for mado especialmente por jóvenes. Hay muchos compañeros que tienen algún tipo de experiencia, por haber militado en organizaciones trotskistas. Algunos rompieron con el mandelismo y otros estuvimos en el morenismo, organizando el apoyo a la Brigada Internacional Simón Bolívar creada por Nahuel Moreno en 1979 para pelear contra Somoza, cuando fue

la revolución nicaragüense. Existe también una experiencia con el grupo The Militant, con el que militamos hasta el año 2002/2003. Desde ese momento tenemos un periódico en Internet llamado Diario de Izquierda (www.linkezeitung.de), que tiene unos 100.000 suscriptores. Algunos artículos fueron leídos 45.000 veces. Además, tenemos contacto con la Liga Comunista Revolucionaria Japonesa (JRCL), que dirige el sindicato ferroviario de Doro-Chiba, ciudad de medio millón de habitantes. A su vez, ellos tienen contacto con compañeros coreanos. Cuando estuve en DoroChiba como integrante de la UIT-CI para llevar nuestra solidaridad a los ferroviarios, me invitaron a ir a Corea del Sur. Así lo hice. Hemos conversado mucho acerca de nuestra adhesión a la UIT-CI. Lo que nos convenció para hacerlo es la posibilidad que nos da de organizarnos, de discutir democráticamente las diferentes posiciones. No se trata de ponernos de acuerdo en todo, pero sí de que es posible hacerlo. Esto no es posible dentro de The Militant -que está haciendo entrismo en el PC igual que la corriente de Tony Cliff-, y, porque además, nos correrían de una for ma bastante burocrática. Existen otras organizaciones con las cuales se podría discutir. Una llamada Vº Internacional, pero ellos han

elegido el camino de crear una nueva internacional sin explicarle nada a nadie. Pensamos que para formar una nueva Internacional debe existir un momento histórico que decida que, definitivamente, la IVº Internacional está destruida y obsoleta, como fue el caso de los créditos de guerra con la IIº Internacional. No vemos motivo por el cual el trotskismo esté históricamente destruido. Todo lo contrario, está más vigente que nunca. Cuando estuve en Venezuela con la UIT-CI, me encontré también con gente de la LIT. Pero nosotros no podemos estar de acuerdo con una organización tan sectaria. En cambio, en la UIT-CI, sí es posible conversar. Tiene posiciones muy coherentes, sensatas y han hecho un trabajo muy bueno, como lo estamos viendo en Argentina. Nuestro grupo es consciente de la importancia de pertenecer a un partido leninista internacional. Y la realidad es que la UIT-CI ha logrado mantener la tradición de la Revolución de Octubre. Es lo mejor que hay. Hoy en día, ésta es una de las cinco tareas estratégicas que nos hemos planteado. Las otras son: lograr contactos con los trabajadores inmigrantes en Alemania, con los sindicatos, dentro del movimiento estudiantil, e impulsar la lucha contra la participación alemana en la invasión de Afganistán.
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Conferencia Nacional de la CST/PSOL
“…en esta lucha, que no es solamente democrática sino que intenta avanzar en conquistas sociales, nuestra trinchera es la del pueblo movilizado contra las dictaduras y contra cualquier tipo de intervención En medio de la poderosa revolución imperialista.” del norte de África, la CST -Corriente A continuación, y con muchos Socialista de los Trabajadores-, Corriente aplausos, se aprobó la presidencia honoInterna del PSOL, realizó su Conferencia raria de la conferencia para la lucha del Nacional en Río de Janeiro. Además de pueblo árabe y los dirigentes sindicales los delegados y de la dirección de la asesinados en Venezuela, la mayoría percorriente, participaron dirigentes de la tenecientes a nuestra corriente hermana, UIT-CI, y del FOS (Frente de Oposicion muertos por las balas de los paramilitares, Socialista, con actuación en el Sindicato en la tentativa de callar a los que luchan de forma consecuente por la verdadera de los Profesores de San Pablo e revolución socialista en ese país. integrante de la Tendencia Sindical Rosi Messias (Dirigente Nacional de la CST y del PSOL)
“Unidos para luchar”).

Vista del acto inaugural de la Conferencia

Las resoluciones fortalecen el carácter socialista El primer día se realizó el acto de y de lucha de la CST apertura dedicado a la Revolución ÁraEn el punto internacional, después be. En el, Babá, dirigente de la CST y del PSOL destacó la “importancia del de la animada discusión, se votó la reacarácter internacionalista de nuestra lización de una campaña internacional Conferencia, que ocurre en un momento de apoyo a la lucha del pueblo árabe, fundamental para los pueblos árabes, en especial la del pueblo libio, contra la que protagonizan revoluciones que se agresión imperialista y la dictadura de expanden por toda la región, siendo un Kadafi. Destacando que en el momento ejemplo para los pueblos de todo el mun- de la Conferencia, dos compañeros de la do”. Orlando Chirino, dirigente sindical UIT-CI estaban en Egipto acompañando y político venezolano y de la UIT-CI, el proceso en ese país y sus informes señaló: ‘No tenemos ilusión en Chávez, ilustraron el debate. Sobre la coyuntura nacional, la Conque promueve un plan de ajuste y de hambre penalizando a los más pobres y ferencia definió que el eje de la resolución que pretende tutelar al movimiento sin- política es fortalecer la resistencia y las dical. Luchamos para organizar a la clase luchas de los trabajadores y los sectores trabajadora de forma independiente y explotados para derrotar el ajuste del autónoma del gobierno”. Para Marcus, gobierno PT/PMDB. En ese proceso, dirigente del FOS, “…participar de luchar por desarrollar nuevos organismos la conferencia de la CST es una gran de la clase trabajadora en la perspectiva oportunidad para nuestra organización de una nueva dirección con democracia y y pretendemos estrechar todavía más autonomía de los patrones y del gobierno. nuestros lazos…”. Cerrando el acto, Para eso, apostar en las luchas concretas Miguel Sorans, dirigente de Izquierda de los trabajadores y los estudiantes por Socialista de Argentina y de la UIT-CI, sus necesidades, apoyar las listas clasistas se pronunció sobre la revolución árabe en la disputa de los sindicatos y fortale-

cer a las oposiciones sindicales. En este sentido, la actuación en el movimiento sindical adquiere un carácter prioritario y desde “Unidos para luchar” buscaremos fortalecer una alternativa de dirección sindical. Si nuestra Conferencia Nacional mostró un importante crecimiento de la CST en el terreno sindical, -lo que quedó demostrado en el origen de la mayoría de los delegados-, no fue menos importante la participación de la juventud. Dirigentes de Centros y Federaciones, además de participar activamente en los debates, presentaron varias propuestas de resolución. El eje de la juventud será apoyar las movilizaciones y todas las listas para los centros, con todos aquellos que rechazan la política del gobierno. También, continuar luchando por la unidad de todos los sectores, sean de la izquierda de la UNE (Unión Nacional de Estudiantes dirigida por el oficialista PCdoB) o de la ANEEL, entidad “paralela” del PSTU, para construir un polo nacional que enfrente la política de ajuste del gobierno federal para la Educación. Otra importante discusión fue el fortalecimiento y regularización del periódico Combate Socialista, que contará con una campaña de suscripciones en todo el país. El PSOL también fue tema de debate, destacándose la necesidad de continuar batallando para que el partido se ubique como una clara oposición de izquierda, de lucha y de clase al gobierno Dilma, a los gobernadores y a los partidos del régimen, cómplices en la aplicación de la política económica. Sobre la cuestión racial se definió abrir un debate del tema a partir de una visión clasista. Al final, la confraternización coronó la victoriosa Conferencia con la certeza que la CST se fortalece y crece como una corriente socialista y de izquierda en el PSOL.

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Vida del MoViMiento

Colombia
Corresponsal

La fusión Uníos-Alternativa Socialista
Después de más de dos años de relaciones fraternales, desarrollo de actividades y tareas políticas a nivel nacional e internacional de común acuerdo con la dirección de la Unidad Internacional de los Trabajadores (UITCI) y, al mismo tiempo, abordando un plan de discusión sobre las políticas, el programa, los principios, el método y la estrategia internacional, -de manera franca, abierta, democrática, con la más absoluta confianza, como debe ser entre revolucionarios-, en diciembre de 2010 se produce la fusión UníosAlternativa Socialista. Este proceso se dio mediante la firma primero de un protocolo con la UIT-CI, donde se estipulaba el carácter de organización simpatizante a Alternativa Socialista, que le facilitaba la participación en las discusiones internas y en los eventos de la Internacional con el carácter de invitado fraternal, y a la Internacional participar en los eventos nuestros. Una comisión de enlace entre las dos organizaciones, UníosAlternativa Socialista. Este proceso no fue fácil, ni un camino de rosas. Tuvo sus momentos de crisis y de avances, dada la situación de ser Alternativa Socialista una organización nueva y Uníos estar haciendo una experiencia dentro del Polo Democrático Alternativo. La persistencia y la profunda convicción de la necesidad de la construcción del Partido Revolucionario que dirija las luchas de los trabajadores y pobres del país, que viven la barbarie capitalistas, -desempleo, hambre, privatización, bajos salarios, sin salud, desastres naturales, narcotráfico, corrupción en los poderes del Estado- y la profunda crisis de las direcciones del movimiento obrero y popular, nos llevan a esta fusión para construir una sociedad dirigida por un gobierno obrero, indígena, campesino y popular, es decir, el socialismo con democracia.

Portada del periódico Alternativa Socialista

¡Alternativa Socialista y Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional-UIT-CI, puntal de la nueva dirección revolucionaria mundial! educación completamente pública. Lo mismo ocurre en el ámbito de la salud, totalmente privatizado. “El sueldo del 95% de los chilenos es inferior a 500 dólares. El pasaje en micro cuesta 1,20 dólares. Y las empresas de transporte tienen 400% más de ganancias. El “modelo chileno” es muy exitoso para los capitalistas: “todo privado, todo caro, bajos sueldos. Muy exitoso”. “2010 ha sido el año de mayor cantidad de movilizaciones desde 1980. Fue muy importante el paro de los trabajadores del metro que duró cuatro meses y formaron su propio sindicato. Se crearon otros, como el de los call centres y trabajadores de supermercados. Otra movilización muy grande es la huelga de hambre de la comunidad mapuche, por la abolición de la Ley Antiterrorista que permite abrir un juicio en un tribunal militar ante cualquier hecho que se considere “terrorista”. En la Universidad fuimos al paro en apoyo a esta movilización. Ocupamos los canales de televisión, los diarios, nos manifestamos hasta que la huelga apareció en la prensa”.
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Entrevistamos a María Jesús Sanhueza
María Jesús fue una de las principales dirigentes del movimiento estudiantil “La Revolución de los Pingüinos”, que comenzó en el año 2006 y aún continúa su lucha. Hoy estudiante de Derecho, visitó Argentina para seguir conociendo a Izquierda Socialista, como parte de la UIT-CI. Extractamos algunos conceptos que nos transmitió en la entrevista. “En este período terminaremos de conformar un grupo político. Sacaremos una primera publicación en abril. Estamos trabajando para dar una pelea política que hoy no existe. Hasta ahora, Izquierda Socialista de Argentina es el único partido con el que tenemos contacto. Consideramos necesario seguir haciéndolo. Recibir siempre la información de lo que está sucediendo en Argentina nos permite dimensionar cómo se trabaja en una organización internacional. “En el actual gobierno de Piñera, continúan y se consolidan las reformas neoliberales impulsadas por la Concertación. Durante su último año, Bachelet promulgó la Ley de Privatización del Mar. Antes, el 70% de las escuelas eran públicas, ahora sólo el 30%. Y en la Universidad se paga arancel. En 2006 los secundarios comenzamos a pelear contra esta privatización. Hoy la pelea es por la estatización, por una

Chile

Noticias del muNdo

Venezuela: gran jornada de protesta
Miles de trabajadores convocados por el Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess), marcharon el 1º de mayo en Caracas. Al mismo tiempo, sin la masividad y el entusiasmo que despertó años atrás, Hugo Chávez habló en un acto del partido de gobierno (PSUV). A contramano del humor de los trabajadores venezolanos, declaró que “el día del trabajador en Venezuela ya no es para exigir reivindicaciones laborales, sino para festejar las medidas gubernamentales”. La multitudinaria marcha del Fadess

1º de mayo en Caracas convocado por el FADESS. Combativa columna de Ccura

exigió un aumento general de sueldos y salarios, respeto a la autonomía sindical y el cese a la criminalización de las huelgas y protestas por parte del gobierno nacional, responsabilizando al presidente Chávez de hacer recaer la crisis capitalista sobre los trabajadores. Cerraron la protesta los discursos de Marjorie Díaz, enfermera dirigente del conflicto de la Salud, y el Secretario General del sindicato de Ferrominera del Orinoco, Rubén González, recientemente liberado. Participaron sindicatos y trabajadores de Polar, sector público, jubilados del CNE, Seniat y otros organismos del Estado, petroleros, eléctricos, de las empresas básicas de Guayana, maestros, empleados y profe-

sores universitarios, de la construcción, del Metro de Caracas, tribunalicios, Pepsi Cola, empresas del sector de alimentos y una nutrida representación de enfermeras y enfermeros, que vienen de lograr un resonante triunfo frente al gobierno, arrancándole un aumento salarial. Una nutrida y combativa columna de la Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria y Autónoma (Ccura), encabezada por trabajadores petroleros y otros trabajadores, provenientes de distintas regiones del país, corearon consignas como: “¿Y cuál, y cuál, y cuál revolución, si este gobierno es hambre, miseria y corrupción?” y “El trabajador arrecho (enfurecido) reclama su derecho”.

Nicaragua
En la Municipalidad de Managua, manejada por el FSLN, se mantiene una persecución constante contra los trabajadores. El FSLN obliga a los trabajadores a asistir a eventos partidarios a la fuerza. Incluso, para hacer acciones de agresión contra los que manifiesten su oposición al gobierno de Daniel Ortega, bajo amenaza de ser despedidos de sus puestos de trabajo si no participan. En abril fue detenido un trabajador de vigilancia, un luchador. Anteriormente la administración de la Alcaldía de Managua lo quiso despedir pero no pudo. Después de salir de su jornada laboral de 24 horas continuas, desvelado y sin comer, fue detenido por la policía bajo el supuesto delito de hurto. Se trata de un simple disfraz para reprimirlo laboralmente. Inclusive, la captura es totalmente ilegal ya que ni siquiera se ciñe a lo estipulado por el Código Procesal Penal capitalista que rige en Nicaragua. Ocurre que este trabajador es uno de los que hace reclamos por los trabajadores de su sector y eso se persigue en la Nicaragua gobernada por el FSLN y Daniel Ortega y sus alcaldes. David Caballero, Corresponsal
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Santos, el nuevo agente yanqui
Con la valoración más alta que candidato alguno haya logrado en los últimos 30 años, Juan Manuel Santos se posesionó con su gobierno de Unidad Nacional. Integró a la burguesía industrial, los terratenientes, las multinacionales, al capital financiero e inversionistas internacionales, a todos los partidos del régimen, tradicionales y nuevos. Y a un sector del Polo Democrático Alternativo, encabezado por Julio Roberto Gómez miembro de la dirección nacional y secretario general de la Confederación General de Trabajadores-CGT . La Unidad Nacional se selló alrededor del programa denominado “Desarrollo para la prosperidad” que garantiza la inversión privada, la entrega de los recursos naturales a las multinacionales y la sobreexplotación de la clase trabajadora, con bajos salarios, el recorte a las prestaciones sociales, la privatización de la salud y la educación. Los acuerdos con los Estados Unidos, no se quedan a nivel nacional. Santos se ha convertido en el agente directo de las políticas y los planes de Obama, a través del diálogo y la concertación, el nombramiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la presidencia de la UNASUR y la OEA. Ha recompuesto las relaciones con los países vecinos de Ecuador y Venezuela con sus presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa. Y con la visita a Obama, acordaron implementar el TLC. La situación actual de los trabajadores es muy grave: 3 millones de desempleados, 6 millones de subempleados (economía del rebusque), 3 millones de campesinos desplazados por la acción paramilitar y de narcotraficantes. Crecimiento de la pobreza al 60% de la población. Situación que se va a agravar con el desastre social que está produciendo la ola invernal que hasta el momento lleva 100 muertos y 3 millones de damnificados, la destrucción de vías, e inundaciones de pueblos y veredas y de cultivos de pequeños y medianos productores. Nuestra política es el impulso a la formación de un frente de lucha obrera, campesina, indígena y popular, que unifique en un pliego único las reivindicaciones. Y aprobar un plan de lucha que levante la consigna de realizar un Paro Nacional, comenzando por la jornada exitosa del pasado 7 de abril y el 1º de mayo unitario e internacionalista. Roque Zaballeth y Ezequiel Moreno

Colombia

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