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FARINGITIS

Cuando la faringe se
inflama por diversas
causas como virus,
infecciones o bacterias,
produce dolor, tos y
muchas molestias

La faringe es un órgano situado en la garganta y aunque forma parte del sistema digestivo en
donde su principal función es la deglución de los alimentos, por su ubicación, comparte funciones
del sistema respiratorio y del sentido del gusto.

La faringe puede inflamarse por muchas razones, que pueden ser infecciosas, por fumar mucho,
ambientales, como la exposición a polvo, humo del cigarro y otros contaminantes, por cantar en
exceso, por alergias, por tener pólipos, cáncer oral o sea de la boca o de garganta y otros motivos.

También se inflama como resultado de otras enfermedades como la varicela, las paperas, la
difteria, herpes o por enfermedades de transmisión sexual, como la clamidia y la gonorrea.

Cuando la faringe llega a inflamarse por infección, generalmente se debe a una infección
ocasionada por virus o por bacterias, en este caso se produce una faringitis.

La faringitis puede iniciarse después de un proceso infeccioso como las gripas, resfriados,
amigdalitis en cuyo caso recibe el nombre de faringoamigdalitis, o por otras enfermedades como la
mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso o por algunos de transmisión sexual como la
gonorrea.

Entre los virus más comunes que ocasionan faringitis están: rinovirus, coronavirus, adenovirus,
influenza y parainfluenza.

Cuando es ocasionada por bacterias, las más comunes son: el estreptococo beta hemolítico,
neumococo, mycoplasma neuminiae, estafilococo aureus y el haemophylus influenza.

Esta enfermedad afecta de manera especial a niños y jóvenes entre los 4 y los 15 años, aunque
también se presenta en personas adultas.

Se transmite por medio de las gotitas de saliva que una persona enferma expulsa al hablar, toser o
estornudar, por lo que es muy importante aprender a taparse la boca y nariz, sobre todo al toser o
estornudar, para evitar la diseminación de los microorganismos por el aire.

Aunque las faringitis de origen viral afectan mucho durante la época invernal, suelen también
incrementarse las de tipo bacteriana durante el cambio de estaciones, sobre todo en la primavera.

Las más frecuentes son las faringitis estreptocócicas, que se manifiestan por la rápida irritación de
garganta y dolor muy agudo acompañado de fiebre.

Por lo general, este tipo de infección se presenta entre los 5 y 25 años de edad y si no se trata
adecuadamente, puede propagarse a otros órganos y causar daño irreversible al corazón y a los
riñones.

Una de las complicaciones más graves de la faringitis es la fiebre reumática, enfermedad que
afecta al corazón.
Síntomas y signos
Uno de los síntomas más comunes de la faringitis, es el dolor de
garganta al tragar

Los síntomas de una faringitis, incluyen.
- Dolor de garganta, sobre todo al tragar.
- Dificultad para hablar, la voz sale como gangosa.
- Sensación de inflamación en el cuello y garganta.
- Malestar general.
- Fiebre de entre 38.5°C y 39.5°C.
- Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor de cabeza y en ocasiones de abdomen.
- En ocasiones la infección también afecta al oído, ocasionando una otitis media.
- Enrojecimiento de la parte posterior de la boca y en la garganta se puede apreciar también con
una cubierta blanca o por pus.

Si se llega a realizar un análisis de sangre, se puede apreciar la presencia de alta cantidad de
glóbulos blancos en la sangre, sobre todo cuando la faringitis es bacteriana.

En la faringitis viral suele presentarse también moco y secreciones.
Diagnóstico y tratamiento
El tratamiento se establece cuando el médico elabora la historia clínica y revisa la boca y garganta
del enfermo y aprecia en su parte posterior un color rojo intenso, que puede estar acompañado de
una secreción blanca o grisácea.

También confirma el diagnóstico cuando palpa bajo la mandíbula y percibe la inflamación y puede
llegar a sentir los ganglios inflamados.

Cuando los tratamientos regulares no han servido o la enfermedad es recurrente, ha excedido los
8 días o se ha complicado, el médico puede solicitar un análisis de una muestra de pus o
secreción, que se extrae directamente de la garganta del enfermo. Esto ayuda a realizar un
cultivo, para identificar el tipo de virus o bacteria y así proporcionar el antibiótico específico para
eliminarla.

Para una mejor recuperación se recomienda el reposo, tomar mucho agua, jugos o caldos durante
todo el día, comer alimentos blandos y suaves, mucha fruta y verdura y evitar los enfriamientos y
las corrientes de aire.

La fiebre suele desaparecer de 3 a 5 días y el resto de los síntomas en una semana.

Para el tratamiento médico, se recomiendan los analgésicos y antipiréticos, es decir
medicamentos para controlar la fiebre, Cuando la enfermedad es viral o sea ocasionada por virus,
no se debe administrar a los menores de 18 años ningún medicamento que contenga ácido
acetilsalicílico, ya que puede desencadenar una enfermedad mortal llamada Síndrome de Raye.

También el médico recomendará antibióticos de amplio espectro, cuando la infección sea
bacteriana o estreptocócica, estos medicamentos pueden eliminar varios tipos de virus o bacterias
y se sugerirá dependiendo de si el paciente es o no alérgico a la penicilina.

Es fundamental completar el régimen de antibióticos prescrito para erradicar totalmente la
bacteria, incluso si los síntomas desaparecen en dos o tres días, ya que de no ser así, se corre el
riesgo de una recaída, además de que las bacterias se van haciendo resistentes a ciertos
antibióticos y después ya no reaccionan ante ellos.

Entre los cuidados en casa para disminuir las molestias, pueden añadirse.
- Realizar gárgaras de agua caliente con sal.
- Chupar pastillas de miel, eucalipto y otras parecidas.
- Evitar los ambientes calientes, secos o con humo.
- Colocar un humidificador en la habitación para mantener el aire húmedo.
- Seguir las instrucciones del médico.