Los agentes

ANÍBAL GORDON. Jefe de la patota que manejaba el centro clandestino de detención Automotores Orletti. EDUARDO RUFFO. Mano derecha de Gordon en Orletti. HORACIO ANTONIO STIUSO, alias Aldo Stiles o Jaime o Jaimito. Actual director general de Operaciones. HORACIO GERMÁN GARCÍA, alias Garnica. Actual director de Contrainteligencia. Amigo desde la infancia de Stiuso. JORGE LUCAS CASADO. Director de Contrainteligencia 1993-1999. JOSÉ DANIEL SALINARDI, alias Juan Sesa. Testaferro de la Secretaría. Ex director de compras. Echado de la SIDE en 2001. PATRICIO P FINNEN, alias Paddy o Patricio Fonseca. Creador de Sala Patria. Pasado a disponibilidad en diciembre de 2001. ALEJANDRO BROUSSON, alias Andrés Breder. Ex oficial de Inteligencia militar. Segundo jefe de Sala Patria. Luego, Director de Contrainteligencia. Pasado a disponibilidad en el año 2000. LUIS NELSON GONZÁLEZ, alias “Pinocho”. Mano derecha de Pfinnen. Su nombre de cobertura era Lucas Grosso, luego Leonardo Gontel. Enlace con el Poder Judicial. Analista. Pasado a disponibilidad en diciembre de 2001. CARLOS ANÍBAL MOLINA QUIROGA. Agente de operaciones de Sala Patria. Asignado a la Cancillería. ROBERTO SALLER, alias El Gordo Miguel o Roberto Silo o Cilo. Agente operativo de Contrainteligencia. En la dictadura, chofer del je11

Agente de Contrainteligencia. Director de Inteligencia Interior. EDUARDO ISAAC GARCÍA. encargado de las investigaciones sobre secuestros extorsivos. Destino desconocido. Agente operativo de Sala Patria. alias Gastón Achával o Luis Dilarian. En actividad. En actividad. HÉCTOR SALVADOR MAIOLO. En la actualidad.fe de la SIDE. 12 . LUIS DOMINGO DELIZIA. F ERNANDO P OCINO. Ex jefe de Personal y delegado de la SIDE en Chile. Agente operativo de Sala Patria.

salvamos el problema con los servicios. Creer o reventar. a ninguno de ellos les compraría ni una postal. Lo que hay que hacer. siempre le echamos la culpa a ellos. Primero por mi labor cotidiana como periodista. son definitivamente amorales. Algunos son muy inteligentes. aunque sin milagros.Introducción Seguro que fueron los servicios. Cada vez que en la Argentina ocurre algo para lo que no encontramos una explicación razonable. Los agentes de inteligencia están acostumbrados a moverse en la desconfianza. Los agentes de inteligencia piensan mal de todos. como le dicen ellos. Este libro es hijo de la duda. Como en la religión. 13 . luego intentando contestar las preguntas que me hice antes y durante la escritura de este libro. sobre aquellas operaciones que parecen haber modificado el rumbo de las cosas. ¿Existieron realmente? ¿Pueden seguir ocurriendo? Llevo unos diez años hablando con agentes de la SIDE. El argumento perfecto para comprender todo lo que no podríamos explicar de otro modo. A los agentes de inteligencia. desde hace veinte años a los de la SIDE. se hace. A la mierda con el resto. De la duda sobre los complots que recorren la historia reciente de los argentinos. están convencidos de que nada es lo que parece y preguntan mucho más de lo que responden. Antes a los de las Fuerzas Armadas. O quizá demasiado astutos. Salvo pocas excepciones. Agentes de La Casa. Seguro que fueron ellos. a caminar sobre verdades que nunca lo son tanto y mentiras que siempre tienen algo de cierto. Parece tonto. pero no lo es si se considera el lugar de privilegio que ocupan estas personas dentro del Estado. absolutamente todos. Todos. Y sí.

los pobres. dijo. los que están en la otra vereda. Si nunca se puede saber todo. Esa rueda permite que los blancos de ayer pueden ser los perseguidores de hoy. También los políticos. Parecen encantados con tener algún contacto en la SIDE. Los opositores. ser mayoría. las minorías también. durante el juicio oral por el atentado terrorista contra la AMIA. los que dicen que no. pero nadie se atreve a preguntar. Fueron blanco los antiperonistas cuando los había en millones. con seguridad los jueces y fiscales que suelen encargarle a la Secretaría de Inteligencia tareas que están al borde de la ley o son francamente ilegales. la derecha. Eso hace del trabajo del espionaje un ejercicio esquizofrénico. Fueron blanco los peronistas cuando los había en millones. Así funciona. diplomáticos. donde la realidad se hace más flexible. o que los blancos de hoy puedan ser. los musulmanes. se manipula. necesariamente. están en el ámbito de las minorías. periodistas. También fueron blanco la izquierda. casi siempre brutal y directo. Un libro que. Así. un contrasentido permanente que sólo puede perdurar por una ley fundamental de los servicios y. por momentos. Y lo es de por vida. Son muy pocas las ocasiones en las se rompió el secreto. se dejan seducir y agradecen con el silen14 . Tan simple como eso: las minorías. Y como los gobiernos cambian. los rebeldes. los radicales. quizá. y los que hablan. Los blancos. Ésa es la ley primera de los espías: los que saben. Todos ellos quieren saber. El secreto es obligatorio para los funcionarios y para los agentes de La Casa. no saben. de todo el sistema en el que vivimos: el secreto. como si fueran a dispararles a todos. La gran paradoja es que esas minorías pueden. ¿Qué es un blanco? El principal protagonista de este libro definió casi sin querer la naturaleza de esos objetivos cuando declaró. en un par de años. en 2003. Blancos. es mucho menos factible en el mundo de los espías.Hay un lenguaje de los servicios. por momentos se vuelve indescifrable. quienes definan los nuevos objetivos. Los blancos son los que están en oposición al gobierno. va a ser incompleto. los que preguntan demasiado. A sus objetivos de inteligencia los llaman Blancos. no hablan. Todos ellos colaboran con el secreto desde el respeto o el temor que La Casa les genera o les impone. Un lenguaje por momentos críptico. Esas grietas son las que permitieron hacer este libro. De la construcción del secreto no sólo participan los hombres de Inteligencia.

Béliz llevaba un sobre color madera. Llegó a los estudios de Canal 9 en un coche oficial. a las diez de la noche. a las diez de la noche. Béliz sabía que su oportunidad de hablar era esa noche. Si bien su salida significaba la primera crisis política del gobierno. Hablaba pausado. acompañado por su custodia y su jefa de prensa. Gustavo Béliz acababa de ser echado del gobierno de Kirchner con un llamado telefónico del jefe de Gabinete. Un ministro de la Nación se presentó en público y mostró la imagen de un agente de inteligencia. La lógica del poder lo correría a un costado en cuestión de horas. deben denunciar que alguien escucha sus teléfonos o interfiere sus correos electrónicos. Pero ese domingo. y al otro día te dicen 15 . En Buenos Aires el invierno era crudo y los argentinos estaban encerrados en sus casas. No sólo de esta época sino en el transcurso de la democracia de los últimos años. Parte de ese código pareció romperse el domingo 25 de julio de 2004. para convencerse de su importancia. La palabra SIDE. La imagen de Béliz era la de los vencidos. en un tono donde se podía sospechar cierta resignación. Mostró la foto del rey de La Casa. pero esa noche todavía se movía como funcionario. El programa de Mariano Grondona era visto por casi un millón de personas y era uno de los pocos espacios que la televisión abierta destinaba a los debates y reportajes sobre actualidad política. que tiene señores que un día te dicen “Mucho gusto. listos para irse a la cama. aunque cada tanto. quizá rencor.cio. Apenas se prendieron las cámaras. empezó a hablar: ––A mí me han echado del gobierno. Y me han echado por nombrar la palabra maldita de la política argentina. Del mejor y el peor de todos. los manejos más sucios y las cuestiones más irregulares. No de cualquier agente. sin exasperarse. El lunes siguiente debía ir a su despacho del Ministerio de Justicia a retirar sus papeles y firmar su renuncia. con el lunes casi encima. en la televisión ocurrió algo que no estaba previsto. Béliz tenía que decir todo lo quisiera esa noche o nunca: ––La SIDE es un agujero negro del Estado. Seguía hablando: ––SIDE es la palabra maldita porque en ese ámbito se ocultan las cajas más negras. tristeza. también era cierto que en la Argentina los escándalos se reemplazan por otros con la velocidad de una pieza de dominó que cae sobre la siguiente. soy González”.

como encargado de las fuerzas de seguridad. Pero atención. En ese rol había lanzado una feroz cruzada contra los ministros de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo. en tiempos donde los secuestros extorsivos y los índices delictivos parecían estar volviendo locos a los argentinos. Adolescentes con las caras cubiertas por pañuelos arrojaban cascotes o derramaban nafta sobre las puertas de madera de la Legislatura. los piqueteros. Otra vez los servicios explicaban lo inexplicable.“Mucho gusto. doscientos–– acabó atacando con piedras y bombas caseras al Palacio Legislativo de la ciudad. Otra vez la sospecha. una de esas protestas se le había ido de control cuando un pequeño grupo de manifestantes ––cien. No tienen identidad. mientras las cámaras de televisión transmitían. Recién lo hacía ahora: ––La SIDE constituye un Estado paralelo en la Argentina. La escena había sido patética. Manejan los fondos sin ningún tipo de rendición de cuentas… Para los televidentes la cosa se estaba poniendo interesante. todavía no había nada demasiado nuevo. Béliz no había hecho nada para evitarlo. Se decía que entre los encapuchados había tipos pagados por la SIDE. ¿Saben quién maneja la SIDE? La maneja un señor que debiera ser el hombre más público de la Argentina… ¿Iba a atreverse Béliz? ¿Iba a nombrarlo? ¿Por qué no? 16 . el dueño de una de las áreas más dificultosas de la gestión. y durante catorce meses había sido uno de los funcionarios más visibles del Gabinete. ¿Pero era cierto? ¿Por qué no? En la SIDE no querían a Béliz y con el ataque a la Legislatura su papel había quedado ridiculizado. frente a la pasividad de los policías. Había llegado al gobierno de Kirchner junto al presidente. Todos saben que los espías un día te dicen “Soy González” y al otro “Soy Pérez”. Béliz era. Béliz iba a ir por más. No hacen declaraciones de bienes. había encabezado otra batalla contra los poderosos jueces federales de la ciudad de Buenos Aires. el responsable de una de las políticas más polémicas de Kirchner: la no intervención en las protestas sociales. encaradas por grupos de desocupados. que se manifestaban con cortes de rutas y calles en los accesos a la gran ciudad o en el microcentro. Una policía secreta sin control de ningún tipo. Diez días antes de su aparición en el programa de Grondona. en vivo. el 16 de julio. en mayo de 2003. también. soy Pérez”. y era.

Este hombre armó un ministerio paralelo en el área de seguridad. La imagen era bastante clara. los dos botones superiores desabrochados. Es el fin del secreto. Iba hacia Béliz. no te metas con este tipo. Que te puede meter en situaciones muy complicadas. aspecto fornido. ––Este hombre maneja el poder real de la SIDE. todo el mundo dice “No. Había puesto a Jaime en un programa de televisión. ¿Jaime Stiuso corría el riesgo de perder todo? ¿Iban a echarlo ahora que se había hecho una persona pública. Cuando se lo menciona en una reunión. iba a seguir diciendo que el presidente Kirchner había sido alertado sobre Jaime. es una humillación. cuidado. Te puede armar operaciones”. Que salga la foto de un agente de inteligencia por la tele es un signo de debilidad. Pero para un agente de inteligencia es grave. Ni sus vecinos ni los amigos de sus hijos ni sus compañeros del gimnasio. el gesto adusto. ahora que había re17 . Una foto típica de esas que se toman para la confección de los documentos. el fin de la inteligencia. que el presidente Kirchner no había hecho nada para cambiar la SIDE. cejas gruesas. No te metas porque es un tipo peligroso… Un tipo que te puede mandar a matar. Le dicen Jaime Stiuso. se demoraba unos segundos en Grondona. y también lo haría para los diarios y las radios. ––Es este señor. Si alguno de nosotros sale por tele. Un millón de argentinos habían visto su cara. Pero lo más importante ya lo había hecho. está avanzando en áreas operativas que nada tienen que ver con la inteligencia… Béliz iba a seguir hablando de la SIDE. Este hombre ha estado participando de todos los gobiernos… Y es bueno que todos conozcan su cara.––Es un hombre al que todo el mundo le tiene miedo. Béliz iba a seguir hablando durante otros 15 minutos. Antonio Horacio. Se supone que nadie debe saber a qué se dedica un espía. con una camisa oscura. Se veía a un hombre de unos cincuenta años. Debajo llevaba un nombre impreso en letra de computadora: Stiuso. Una organización sin control. Un hombre mirando de tres cuartos de perfil. Y la fecha de la imagen: 14/03/2003. La cámara era implacable. Éste es el encargado de manejar la SIDE ––siguió Béliz. a cuadros. pero siempre volvía a la foto. Es este señor… Béliz sacó del sobre papel madera la fotocopia en blanco y negro de una foto. lo peor que nos puede provocar es vergüenza.

Ni hola ni buenas tardes ni nada. por culpa de las películas 18 . Nada malo iba a ocurrirle a Jaime y ya veremos por qué. En la mano sostenía una gorrita con visera. A esa altura. Jaime ya era Jaime. una camisa escocesa de las que se consiguen en oferta. Podía ser diariero. O en el bolsillo. donde yo contaba acerca de una compra que había hecho la SIDE de varios equipos de espionaje. en un café de Barrio Norte. Me vio desde la vereda. mocasines marrones. Yo creo en la segunda opción. vendedor de flores. Durante la conversación telefónica me había olvidado de preguntarle si me conocía. Ahí estaba el espía. A Jaime no le había gustado la nota y. Pensé que así me reconocería. confundido entre muchos otros. demasiado calmo. electricista. caminó directo hacia mi mesa y se sentó. en la asamblea del consorcio. en la que él me había reprochado una nota que publiqué en el diario Clarín. de unos cuarenta y cinco años. ¿Quién era o quién es Jaime? ¿Quiénes son los González o los Pérez que cambian de nombre cuando te saludan? ¿Por qué no se los puede nombrar en las reuniones? ¿Cómo trabajan y dónde trabajan? Yo había visto a Jaime cara a cara una sola vez. De la duda que se multiplica. Llevaba 32 años en la SIDE. Tiempo después supe que las coleccionaba a montones. La cita había sido acordada la noche anterior durante una conversación telefónica. sus jefes lo habían autorizado a explicarme “algunas cosas”. dejando ver sus pantalones de jean algo gastados. que pronto se olvidó del asunto. Más difícil es saber cuál fue su reacción. pero no fue necesario. la alejó unos centímetros y así quedó: recostado hacia atrás. en la cola del supermercado. así que me acomodé cerca de la puerta y abrí un ejemplar del diario Clarín. A Jaime lo recuerdo como un hombrecito de no más de sesenta kilos. Este libro es hijo de la duda. había accedido al mayor cargo al que jamás había aspirado un agente de carrera y ya tenía al gobierno de su lado. cualquier cosa. donde él solía encontrarse con algunas de sus fuentes de información.cuperado su identidad? No. Corrió la silla. Jaime no tenía ninguna semejanza con los estereotipos que tenemos de los espías. en agosto o septiembre de 1998. Era un tipo del montón. Otros. Tampoco sabía de su aspecto. disfrazado de hombre corriente. Cinco años antes. Algunos dicen que esa noche juró vengarse de Béliz. calmo. según dijo. al que podemos encontrar en la reunión de padres del colegio.

hasta un chico podía hacerlo. la otra para apoyar sobre la mesa un grabador de periodista y una cablecito de unos cuarenta centímetros de largo. colgando una pinza en los cables tendidos sobre cualquier casa o edificio de departamentos. Jaime había ido a la reunión para decir lo suyo y nada más. eso es lo que yo necesito para intervenir el teléfono de tu casa. donde nos muestran a tipos con cara de rudos. Durante la cita con Jaime. ––¿Cuánto sale esto? ––preguntó. Muy sencillo.o la literatura de espionaje. O tal vez. Apenas sabía que estaba a cargo de parte de la investigación de los atentados terroristas que había sufrido la Argentina. Supongo que debió notar con satisfacción mi cara de sorpresa. cada vez más intrigado. En aquella reunión yo desconocía la dimensión de Jaime. que en esos momentos se estaba desatando en la SIDE una pelea crucial entre distintos agentes. Tampoco. En gran medida gracias a ese grabador y a ese cablecito. Lo que yo no sabía. Puede ser. ––No sé. A sesenta pesos y algunos centavos. con aspecto de estar planeando cosas difíciles y riesgosas. ¿Y esto? ––agarró el cable. Una batalla que iba a durar años y de la que Jaime saldría triunfador. Hablamos unos minutos de eso. primero en la embajada de Israel y luego en la mutual judía AMIA. unos sesenta pesos ––arriesgué. el Mossad. decía. Jaime distrajo su aten19 . él sólo inclinó el cuerpo hacia delante dos veces: la primera para servirse agua mineral. No tenía ni la menor intención en mostrarme otra cosa. Según él. centavos ––seguí yo. era el poder real que tenía Jaime. sosteniendo el grabador. O habrá que esperar. Ese hombrecito de aspecto insignificante se estaba convirtiendo en el hombre más poderoso de La Casa. Ni siquiera imaginaba que ya era hombre de confianza de la CIA y del servicio secreto de Israel. muy económico. ––Bien. Sólo había que treparse. pero suponía que no más que un par de zapatos. ––Bueno. No lo sabía con precisión. Sólo había que treparse a una terraza para instalar el sistema y otra vez para ir a retirar el grabador. Aquella cita no duró más de media hora. bien vestidos. Jaime me dio una explicación rápida sobre lo fácil que era intervenir teléfonos. O mejor dicho: pregunté durante unos minutos mientras él respondía con evasivas. aún. ––Nada.

cuando declaró como testigo durante dos jornadas de siete horas cada una. a la distancia. Antes y después. Finalmente por televisión.ción en las fotos que colgaban de las paredes del café. Volví a ver su cara. parcial y por momentos casi inverosímil. sospecho. agarró lo que había traído y se fue. mostrarme lo astuto que era y lo poco que necesitaba del dinero para hacer su trabajo. Como es la historia de la SIDE que narra este libro. se puso la gorrita. en la moza veinteañera que. Primero durante el juicio oral por el atentado a la AMIA. alrededor de ese menudito espía argentino se fue construyendo una leyenda. él se ha encargado de construir. en dos señoras que tomaban té a metros de nosotros. Es una leyenda que. movía en su andar una minifalda más corta que el delantal. lo que muy pocos argentinos saben: que un tal Jaime tiene más poder que un ministro. cuando Béliz mostró su foto a todos los argentinos y confirmó. al fin. recién entrada la primavera. sin desearlo. que como tal es una historia difusa. Su objetivo había sido impresionarme. 20 . cinco años después. Pero para él la reunión ya había terminado. Al ratito se levantó. La historia de un secreto al que no fuimos invitados. ¿Para dar miedo? ¿Para agigantar su poder? ¿Porque se le hizo imposible evitarlo? Una leyenda.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful