Platón nos dice que ningún artesano puede fabricar la idea en sí.

El único hombre o artesano como nos expone Platón capaz de crear la idea en sí, y no solo eso, es capaz de crearlo todo: plantas, animales, tierra, cielo, dioses, lo que hay arriba y abajo y hasta el mismo. Además Platón nos dice que todos podemos ser capaz crear todo y nos es difícil si utilizamos un espejo y lo hacemos girar a todos lados. Platón nos da un ejemplo del Imitador el cual él dice que hay tres camas, una hecha por Dios, otra hecha por un carpintero y la tercera hecha por un pintor. La de Dios es una producida solo por naturaleza y por tanto a él se le da en nombre de “productor de naturaleza”. En cambio el carpintero va a ser el artesano de esta. En cuanto al pintor va a ser el imitador de los artesanos. Entonces con este ejemplo Platón le dice a Glaucon que el poeta trágico es un imitador y será el tercero a partir de Dios. El pintor va a ser un imitador de la apariencia, nunca de la realidad. Platón nos explica lo que es el “arte mimético” donde el pintor lejos de la realidad toca apenas poco de todas las cosas y este poco es una imagen. Platón nos da el ejemplo de un retrato de un zapatero o cualquier artesano aunque no tenga experiencia en esas artes. Pero si el pintor es un buen pintor al él mostrar sus pinturas engañaría a niños y hombres insensatos haciendo creer que lo que ven es la realidad. Platón nos dice que Homero pudo ser un excelente, pintor y que engaño a numerosos hombres. Además Platón le dice a glaucon, que piensen que Homero fuera un carpintero el segundo de la idea, el artesano y si lo viera y le preguntaran cual es el Estado que mejor gobernó o la mejor de las guerras este no sabría que decir. Por lo tanto, Platón establece que todos los poetas empezando por Homero son imitadores por excelencia. Platón nos dice que hay tres tipos de arte: el que lo usa, el que lo hace y el que lo imita. Para esto nos da el ejemplo del flautista. El flautista lo usa y sabe cuáles son las flautas buenas y cuáles son las malas. En cambio el que lo hace se deja llevar por el mismo flautista para crear las mejores flautas por el criterio del flautista. El imitador en cambio no toma nada en cuenta para hacer la imitación. Mito de Er Er murió en la guerra, al decimo día cuando fueron recogidos los cadáveres el único en buen estado fue el de Er. A este lo llevaron a su casa para enterrarlo, cuando de momento revivió, y conto todo lo que había visto. Este relato que cuando su alma se desprendió de su cuerpo llego a un lugar maravilloso, donde había dos aberturas en la tierra, una frente a otra, arriba en cielo, y otras dos opuestas. Entre las aberturas había unos jueces que daban su sentencia. Los justos caminaban a la derecha y hacia arriba con un letrero en el pecho que dictaba su sentencia. Por el contrario los injustos se iban a la izquierda y abajo con un letrero en la espalda que dictaba la sentencia. Le dijeron a Er que debía ser el mensajero de lo que ahí ocurría. El vio como llegaban las almas del cielo y por donde subía otras desde debajo de la tierra sucias llenas de polvo y las del cielo bajaban limpias. Todas llegaban al prado y como si fuera un festival se saludaban y se contaban todo lo que pasaba. Las almas pasaban mil años allí. Los que eran injustos pagaban por cada injusticia diez veces por cada una a razón de cien años y si el delito era mayor pagaban diez veces más duro. Los que eran buenos recibían la misma proporción su recompensa. Los niños muertos al nacer o que vivían poco. Er dijo que no valía la pena hablar de eso. Las personas que no habían cumplido su pena e intentaban pasar por una abertura esta mugía y llegaban unos hombres salvajes que los torturaban y los llevaban al tártaro. Si no se oía mugidos las personas podían subir gozosos. Se pasaba siete días en el prado y en el octavo se marchaban. Cuatro días después veían un arco iris sumamente brillante, después de un día vieron los extremos de unas cadenas que se extendían desde el cielo, había una bóveda de rotación y desde el extremo se extendía el huso de la Necesidad. Había 8 torteras. Encima de cada círculo había una sirena y emitía un solo tono de manera que las 8 hacían una armonía única. Había tres mujeres en tronos, eran las Parcas, hijas de la Necesidad, vestidas de blanco y con guirnaldas. Se llamaban Laquesis, Cloto y Atropo y cantaban con las sirenas. Laquesis era el pasado, Cloto el presente y Atropo el futuro. Primero se iba donde Laquesis y esta te decía que escogieras un demonio, se hizo un sorteo para que todos escogieran el numero que hacía para escoger menos Er. Este iba a ser el orden de escoger los modelos de vida que había que escoger, pero había que escoger con prudencia e inteligencia porque los destinos que escojas van a ser el que tengas con las cosas buenas y las malas. Una vez escogido se iba en el mismo orden donde Laquesis donde hizo que cada uno le acompañara un demonio. Luego se iba donde Cloto que los enviaba a su destino luego pasaban donde Atropo para que lo que había hilado Cloto no fuera inalterables pues todos juntos iban a la planicie del olvido. En este lugar hacía mucho calor iban al rio de la Desatención donde las almas bebían una medida de agua para que olvidaran todo. Luego se durmieron hubo un terremoto y las almas fueron lanzadas hacia su nacimiento. De este modo Er se levanto encima de la pira. Por tal razón Platón nos dice que el Alma es inmortal y que manteniéndose por los caminos de los bienes, estos se encaminarían siempre al camino que va hacia arriba. Que se mantendrá en sentido justo y acompañado de sabiduría. Y que el viaje de mil años será dichoso.

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