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Comisión Diocesana de Pastoral Juvenil

Diócesis de Arecibo Arecibo, P.R. 00612 Electrocútate con el Espíritu Santo y “jumpea” tu alma con el Servicio. Introducción a la Vigilia del Espíritu Santo
Objetivos: Que el joven reconozca el significado de Pentecostés y la importancia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Oración inicial Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles; Enciende en ellos la llama de tu Amor. Envía tu espíritu y serán creados. Y renovaras la faz de la tierra. Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo: haznos dóciles a tu Espíritu, para gustar siempre el bien, y gozar de su Consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen. (Esta oración se utiliza para llamar al Espíritu Santo a nuestro auxilio y se haga presente en cada uno de nosotros)

Dinámica de Integración: El Rey Salomón, en esta dinámica un joven se vestirá del rey. Luego se hacen subgrupos de acuerdo a la cantidad de jóvenes (2 grupos en adelante) se le dará tiempo a cada grupo para que se presenten en los subgrupo y escogerán a un joven por cada grupo para entregar los objetos, el resto del grupo le ayudarán a conseguir los objetos. El rey Salomón pedirá diferentes objetos y los grupos deberán obedecer y llevar los objetos con rapidez. El primer grupo que entregue más objetos gana. Ej. El rey Salomón pide 12 sandalias, 5 sortijas, 4 cadenas, 10 bolígrafos, que imiten algún animal o persona. El propósito de esta dinámica es que los jóvenes estén en confianza unos con otros y entiendan lo importante que es trabajar en equipo, que todos somos importantes en un grupo de trabajo de la misma forma que lo fueron los discípulos de Cristo.

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Fiesta de Pentecostés- Fiesta Agrícola judía, que se celebraba para culminar el tiempo de cosecha, que iniciaba luego de la Pascua. Actualmente, se realiza para celebrar la promesa de Jesús de que enviaría al Espíritu Santo. Dios confirma la alianza enviando el Espíritu Santo. ¿Como el Espíritu Santo se manifestó ese día? En medio de las fiestas judías, María y los apóstoles se hallaban escondidos, con miedo de lo que podría suceder. Hechos 2, 1-4. De la misma forma que se encontraban reunidos, María con los discípulos, nosotros nos congregamos como una sola comunidad.

Segunda dinámica: El significado de los Signos de Pentecostés Se harán tres subgrupos y se le dará a cada grupo uno de los siguientes Signos de Pentecostés con el significado: Viento= impulso a hablar Fuego= simboliza el amor que nos mueve Lenguas=Anuncio

Junto con los signos se le entregará los materiales para crear sus signos por ejemplo: Lápices Lápices de colores Cartulina Papel de construcción Papel de traza Periódicos o revistas Tijeras

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Pega Entre otros Se les dará alrededor de cinco minutos para preparar el signo para después presentarlo a los demás grupos y explicar en sus propias palabras que ellos entienden con el significado del signo. Tres grandes prodigios El Espíritu Santo Ilumina el entendimiento, nos llena de inteligencia para comprender las cosas espirituales. Los Apóstoles eran hombres ignorantes, y cuando recibieron el Espíritu Santo se volvieron tan instruido que la gente se admiraba de oírlos hablar. Ellos no apreciaban el valor de lo que Jesús enseñaba, pero cuando vino el Espíritu Santo, apreciaron los tesoros que había en las enseñanzas del Señor. El Papa San Gregorio Magno, en nombre de la Iglesia Católica, enseña que el Espíritu Santo obra en las almas de sus devotos en tres grandes prodigios. 1. En el entendimiento 2. En el corazón 3. En la voluntad Llega al cerebro y se convierte en luz Tenemos un criterio tan pequeño… necesitamos una luz del cielo que nos ilumine para conocer lo que conviene y lo que debemos hacer. Miles de personas se quedan admiradas de las ideas preciosas que el Espíritu Santo les regala. Llega al corazón y lo llena de amor verdadero Los apóstoles eran duros de corazón. Pedro orgulloso, Santiago y Juan buscaban los primeros puestos y pedían fuego del cielo para los que nos los trataban bien pero después de recibir el Espíritu Santo ya no piensan en su propio egoísmo sino en hacer el bien a los demás. Llega a la voluntad y la vuelve muy fuerte. Los apóstoles eran cobardes: todos huyeron la noche del Jueves Santo y Pedro lo negó 3 veces. Pero después de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, ya no tienen miedo a ninguna persecución, y cuando los llevan ante el senado para azotarlos van muy contentos por tener el honor de sufrir por el nombre de Jesús.

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Cuantos cristianos experimentan hoy día este admirable favor. Antes no eran capaces de resistir a una tentación, ni podían abandonar un vicio o soportar sin quejarse una pena o un fracaso. Y de otra manera hicieron la experiencia de llamar en su apoyo al Espíritu Santo. Y su victoria no se hizo esperar. Ahora miran su nueva vida y exclaman: ¡Que grandes victorias obtiene el que cree en el poder de Dios! No habrá época de la vida sin combate, pero si el Espíritu Santo está con nosotros nada podrá hacernos echar pie atrás, en la lucha por conservarnos amigos de Dios y bueno con todos, sufriéndolo todo con paciencia pero tratando de no hacer sufrir a los demás. Estos son los mismos prodigio que sintieron los apóstoles y que se nos manifiesta hoy día en nuestra vida ¿Dónde está el Espíritu Santo? El Espíritu Santo está en todas partes pero de manera especial está en la iglesia y en el alma de las personas que viven en amistad con Dios. ¿Para qué fue enviado el Espíritu Santo a la Iglesia? El Espíritu Santo fue enviado a la Iglesia para guiarla hasta el fin del mundo, para hacerla infalible con su asistencia, y para defenderla, hacerla fuerte y llenarla de santidad. ¿Cuándo recibimos el Espíritu Santo? Recibimos el Espíritu Santo por primera vez en el bautismo; de un modo especial en el sacramento de la confirmación, y siempre que recibimos un sacramento. También lo recibimos en lo que se llama “Bautismo del Espíritu Santo” que consiste en suplicar como gran fe humildad, buenas lectura y perseverante oración, que el Divino Espíritu venga a nuestra alma, hasta que al fin sentimos su divina presencia en nuestro espíritu. ¿Qué obra el Espíritu Santo en nosotros? El Espíritu Santo nos ayuda a vivir en gracia de Dios, vive en nosotros, nos ilumina, nos fortalece, nos consuela y nos regala sus siete dones y sus doce frutos.

Dinámica: El Árbol del Espíritu Santo A cada grupo se les dará una cartulina (o papel traza), en ella dibujarán un árbol con siete ramas. A cada rama se le pondrá el nombre de un Don del Espíritu Santo y tendrán los 12 Frutos. A los jóvenes les toca asignar qué fruto se puede entrelazar con qué rama. No hay respuesta incorrecta, por lo tanto los jóvenes tienen toda la libertad de organizar los árboles como quieran, el propósito es que se discutan los dones y los frutos a profundidad, aquí es necesario que el líder del grupo no

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solo les lea el significado pero que ayude a dar ejemplos. Si entienden que una de las ramas se queda sin frutos, pues aun así sería bueno resaltar un atributo que surge de este. Luego los grupos exhibirán sus árboles y los explicarán.

Los Dones Don de Ciencia, es el don del Espíritu Santo que nos permite acceder al conocimiento. Es la luz invocada por el cristiano para sostener la fe del bautismo. Don de Consejo, saber decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento necesario conforme a la voluntad de Dios. Don de Fortaleza, es el don que el Espíritu Santo concede al fiel, ayuda en la perseverancia, es una fuerza sobrenatural. Don de Inteligencia, es el del Espíritu Santo que nos lleva al camino de la contemplación, camino para acercarse a Dios. Don de Piedad, el corazón del cristiano no debe ser ni frío ni indiferente. El calor en la fe y el cumplimiento del bien es el don de la piedad, que el Espíritu Santo derrama en las almas. Don de Sabiduría, es concedido por el Espíritu Santo que nos permite apreciar lo que vemos, lo que presentimos de la obra divina. Don de Temor, es el don que nos salva del orgullo, sabiendo que lo debemos todo a la misericordia divina.

Los Frutos Caridad- consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno. Gozo- Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles. Alegría del ánimo.

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Paz- Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones. Paciencia- Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Longanimidad- Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades. Bondad- Cualidad de bueno. Natural inclinación a hacer el bien. Amabilidad de una persona respecto a otra. Benignidad- Afable, benévolo, piadoso. Templado, suave, apacible. Mansedumbre- Condición de manso. Fe- Asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Seguridad, aseveración de que algo es cierto. Modestia- Cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad. Continencia- Moderación de las pasiones o sentimientos. Abstinencia, acción de contener. Castidad- Virtud de quien se abstiene de todo goce carnal.

Esto puede utilizado como guía o reflexión. Ciencia es un don de gran importancia sin importar que éste no tenga todos los frutos que quisiéramos, el fruto que obtenemos de éste es una mente conocedora. Del Consejo surge el Gozo, muchos se preguntarán ¿por qué? Cuando aconsejamos es para el bien del prójimo, para ayudarlo a buscar maneras en que él pueda resolver sus problemas. No hay momento más gozoso que el ver tanto a tu amigo, a un familiar y hasta ver a un extraño sonriendo y lleno de alegría gracias a un consejo que tú le distes. De un ser lleno de la Fortaleza del Espíritu Santo se puede ver un espíritu lleno de ánimo y dispuesto a soportar cuantas adversidades surjan en la vida cotidiana (Longanimidad). Y de la misma manera podemos apreciar como un espíritu fuerte puede soportar las tentaciones de la carne (Castidad) que hoy en día se trata como chiste. La Inteligencia no es simplemente el saber sobre las cosas, más bien es el entender las cosas y al entender por qué lo bueno es bueno y lo malo es malo podemos saber por qué debemos de contenernos de tantas cosas que pueden afectar de manera negativa tantas cosas que hay en este mundo (Continencia).

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Al ser Piadosos con nuestros hermanos como Dios lo es con uno mismo podemos ver cómo crecen los frutos de la Caridad y de la Bondad tanto en nuestros corazones como en los de ellos y más importante aún podemos ver como aquello que alguna vez fue un cáncer para este mundo se torna en un espíritu Benigno. Una persona Sabia no es una persona que cita frases que resume toda una enseñanza, es el conocer y entender lo que lo rodea, no es alguien que sabe todas las respuesta pero si es alguien que sabe cómo conseguirlas y conoce la importancia de la Paciencia y de la Modestia en la toma de decisiones, haciéndole más fácil el alcanzar la Paz. Cuando decimos que le tememos a Dios (Temor de Dios) no es porque temamos porque nuestras almas caigan a la perdición, es el respeto que le tenemos, nos hacemos mansos ante Él no porque nos domine sino porque nos humillamos ante ese gran amor que Él nos da todos los días (Mansedumbre). Y es ese por ese amor que nos llenamos de esperanza y le seguimos, por más difícil que se nos haga el camino y por más débiles que nos sintamos, sabemos que Él nos salvará porque creemos fuertemente en Su gran amor (Fe).

Reflexión Pentecostés:
Objetivo: Hacer que el joven reflexione sobre la forma en que actúa el Espíritu Santo en nuestras vidas. Se comenzará por explicar sobre como el Espíritu Santo obra en nuestras vidas y cómo los dones que ya conocen (mencionados en la dinámica anterior) pueden llevarlos al servicio de Dios y por ende al del mundo. En especial a servir o ayudar a las personas débiles en espíritu.

Explicación sugerida: La explicación debe llevarse antes de la dinámica para una mejor comprensión. Es preciso que nosotros, como cristianos, intentemos penetrar en el Misterio de Dios y sepamos agradecerle su ayuda amorosa y constante, debamos atenderlo en el fondo de nuestro corazón, y saber responderle con nuestro amor y nuestras obras a todas las inspiraciones y mociones que de él recibimos. Al invocar al Espíritu Santo y pedirle sus dones estamos dispuestos a servirle a Dios, como lo hicieron sus apóstoles. Lo más importante de los dones es compartirlos con otros para que todos tengamos esa certeza de un espíritu vivo que obra en nuestras vidas. Como cristianos no tan

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solo es necesario saberlo, sino creerlo y tenerlo presente en cada momento. Los dones son un arma contra las adversidades a la que todos nos enfrentamos en algún momento. Cada uno de estos nos ayudan en nuestro interior y a seguir el ministerios del Señor. Por ejemplo, cuando nosotros recibimos el don del consejo una manera de utilizarlo es brindándole un buen consejo al hermano, sugiriéndole lo más conveniente al espíritu y no al cuerpo. Por otra parte, con el don de la fortaleza podemos sobre llevar las contradicciones de la vida y a través de nosotros brindarle sustento a quienes estén pasando por momentos difíciles. Y así como estos dos dones nos ayudan servir los demás también lo hacen. Recibamos el Espíritu Santo que hoy y siempre está presente.

Parte reflexiva: Luego se buscará un área espaciosa donde se pueda hacer una meditación en forma de desierto. Es recomendable que se ponga música, como lo podría ser un sonido de ráfagas de viento, ya que es una de las manifestaciones del Espíritu Santo. Se pedirá que se dispersen y cierren sus ojos para que logren tener una buena concentración. Aquí se le pedirá que analicen sobre las formas en que se ha manifestado el Espíritu Santo en sus vidas. El animador procederá a hacer varias preguntas para poder ir llevando al joven al objetivo de la dinámica que es reconocer que en algún momento hemos recibido los dones.

Algunas preguntas guías: ¿Sientes que se ha manifestado el Espíritu Santo en tu vida? ¿Que don haz sentido? ¿Has utilizado estos dones al servicio? ¿Cómo lo has hecho? ¿En qué momento has sentido la necesidad de unos de los dones del Consolador? ¿De qué forma te comprometes a servir como lo hicieron los apóstoles? ¿Estás listo para eso (servir)?

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Compromiso: En esta parte del compromiso donde cada uno de ellos con el Espíritu Santo en su interior se compromete a servir como lo hicieron los apóstoles. El líder del grupo puede llevarlos dentro de la parroquia para que en presencia del Santísimo puedan hacer su compromiso. De rodillas frente al Santísimo cada joven hará su compromiso y al final de esta parte los líderes les entregarán un símbolo que pueda representar al Espíritu Santo ya sea, un trozo de tela rojo (fuego), recorte de una paloma u otro. Este símbolo representará su compromiso para que cada vez que lo vean recuerden el pacto al servicio.

Dinámica Reflexión: Como recomendación se puede hacer una fogata, la cual se va a encender en cooperación de todos, líderes y jóvenes, con mucha supervisión. A cada joven se le brindarán los materiales con los que encenderán la fogata (rama, papel, etc.) El objetivo es representar que en ese momento en el que cada uno aporta su pedazo del material se enciende la llama del Espíritu Santo en nuestros corazones, individual y como grupo, para ser una familia llamada al servicio. El líder puede ir llevando al grupo al objetivo, ya sea con preguntas, oraciones, experiencia, charla, etc. Debe quedar claro en ellos que de esta manera están cooperando para encender la fogata, pero también están encendiendo la llama del Espíritu Santo en su alma para que por ello puedan darse al servicio.

Oración final

Para culminar este momento se recomienda que a cada joven se le dé una estrellita (de Navidad), luego de eso cada joven que desee puede prenderla de la fogata y tan solo tendrá el momento en el cual al estrellita esta encendida para hacer una oración. Es importante recalcar que pueden ser oraciones de gracia, peticiones, alabanza etc. Finalmente podemos determinar que así como esa estrellita está encendida y llena de energía, así tenemos que sentirnos nosotros llenos de ese Espíritu Santo, listos para “jumpear” a los demás que nos rodean y aunque esa chispa de la estrellita se apague esa energía que estuvo ahí debe permanecer en nosotros.