¿Narrativas digitales o digitalización de las narrativas?

Mientras nuestras tecnologías fueron tan lentas como la rueda, el alfabeto o el dinero, el hecho de que constituyeran sistemas aislados y cerrados fue social y psíquicamente soportable. Esto ya no es cierto hoy, cuando la visión, el sonido y el movimiento son simultáneos y globales en su extensión. Marshall Mc Luham.
La aparición de nuevas formas de narrar, tomando como caso The Whitness, película trasmediática estrenada en 2011, que hace de sus espectadores los propios protagonistas de la historia debido a que serán quienes, a través de una aplicación desarrollada especialmente para el evento, decidan el curso de la historia sirviéndose de la realidad aumentada y los juegos de realidad alternativa junto con la necesidad de estar conectados sus celulares a internet; ha llevado a preguntarme si estamos frente a ¿narrativas digitales o a la digitalización de las narrativas? La narración siempre estuvo ligada a transmitir formas de ver y sentir el mundo. Formas que dependen del régimen escópico al que pertenece cada persona. En este punto es esencial el cambio de una economía de comercio a otra de distribución, de acceso, hacia una economía de red. Este desplazamiento da un nuevo conocimiento, una cultura que mira ahora hacia el presente y el futuro y que busca el mejoramiento en las condiciones de vida de la comunidad, que se constituyen no mediante una narrativa o relato específico sino mediante la circulación e intercambio de una constelación de imágenes (Brea, 2007). Es así que la digitalización aparece como una necesidad de la sociedad que busca nuevas herramientas para cantar, contar, leer, escribir. En The Whitness, como en toda narración trasmediática digital hay una participación activa de los usuarios (interactividad). Dicha participación da una idea de control y libertad ya que el usuario, o en este caso el espectador, puede modificar, controlar, crear, aunque siempre entre los límites que le impone el autor. Se borran los roles del emisor y receptor para dar lugar al prosumidor. Hay un desplazamiento desde el consumo a la producción comunicacional (Scolari, 2008). Además esta narrativa implica que se produzca un cambio de soporte ya que se concibe como una narrativa en red (muchos-a-muchos). Aparece la multimedialidad. Es hipermedia. En este tipo de narración el autor le da al espectador la posibilidad de seguir múltiples caminos, por lo que se habla de narrativas hipertextuales. De esta manera se convierte en

co-creador, forja su propia historia en la medida que se lo permita el escenario. Para narrar digitalmente no sólo es necesario saber utilizar las herramientas sino establecer con ellas una relación que permita construir prácticas significativas. Como respuesta a las nuevas necesidades debido a un cambio en el régimen escópico aparece una nueva forma de imagen que no hace otra cosa sino que reflejar una nueva forma de memoria en la cultura. La e-image evoca lo fugaz, efímero, fantasmal, en contraposición con la imagen de la modernidad que reflejaba perduración. Además aparece como tiempo pleno, como imagen-movimiento, imagen-diferencia. Estás imágenes sólo producen conocimiento a medida que se intercambian (Brea, 2007). La participación como la posibilidad de conectividad en tanto implica ser miembro de una cultura, compartir una misma visión de mundo permite habitar un espacio en la red, configurar comunidades emergentes y a partir de ellas, propiciar la producción de conocimiento y nuevas realidades. En términos de Marshall Mc Luham lo que hace la digitalización es extender algo del hombre, en este caso sería, debido a su reticularidad y la transformación de la información en bits, la participación activa de los usuarios/espectadores en múltiples plataformas (prosumidor), eliminando, si es que así se quiere, el sistema de brodcasting y los medios analógicos, Revierte la autoría, entendida en la modernidad, y recupera al esquizofrénico conocedor del alfabeto que se encontraba en el mundo griego. Las nuevas narrativas transmediáticas digitales también nacen como una herramienta para las empresas que buscan a través de la participación, crear una relación estrecha alargando la historia y así tener mayores réditos económicos. Cada nueva plataforma que se propone debe aportar algo nuevo a la historia, cada elemento debe ser autoreferencial. Cada producto es un punto de entrada a la franquicia (Jenkins, 2006). Lo que se busca es desarrollar un universo para atraer a los usuarios/espectadores, cuanto más detalles más atractivo. Persiguen la colaboración por parte de la audiencia y no el compromiso, es decir, que no sólo haga un seguimiento del producto sino que participe en el proceso creativo. The Whitness como narración trasmedia, respondiendo a los tres ejes de análisis marcados por Michael De Certau lo que hizo fue desde: la representación lanzar una publicidad que decía "Olviden internet, estamos ante la primera película de outernet" mostrándose como una red que se conecta con la realidad exterior a través de dispositivos específicos. Además los aspirantes a participar en la película se han podido inscribir en la web de 13th Street. La película trata sobre la persecución a los protagonistas por parte de la mafia rusa. Se inicia desde una petición de auxilio por parte de una pareja en un hotel, a partir de allí es el espectador quien deberá resolver la trama con su celular.

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El eje de creación esta dado por las decisiones que irá tomando el espectador/actor según las escenas de la película que vayan viendo con sus teléfonos celulares. También, a través de la app se reproducirán en ciertos puntos de las calles de Berlín escenas de la película situadas en ese lugar.

A través de la escritura y la lectura podemos acceder al código que nos ofrece la red y podemos modificar los espacios. A través de la acción- creación podemos compartir nuestra experiencia. Estamos en un momento en que se está produciendo una transformación en la forma de ver el mundo, lo que se refleja en que la linealidad y la finitud están dando paso a otras estructuras. La digitalización no es sólo una nueva tecnología, sino que es el resultado de un cambio en el régimen escópico. Las hibridaciones, los reenvíos, la circulación distribuida de la producción simbólica, la hipertextualidad, interactividad, reticularidad y multimedialidad sí son una consecuencia de ésta nueva masa de bits.

Bibliografía. Scolari, Carlos. (2008). De los nuevos medios a las hipermediaciones. En Hipermediaciones. Elementos de una teoría de la Comunicación Digital Interactiva. 69-118. Barcelona. Gedisa. Brea, José Luid. (2007) Cambio de régimen escópico: del inconsciente óptico a la e-image. En Cultura RAM. Mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica. 179-198. Barcelona. Gedisa. Mc Luhan, Marshall.(1998) “Selección”. En la Galaxia Gutemberg.7-44. Barcelona.

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Fuentes electrónicas: http://es.scribd.com/doc/58572481/Diseno-de-narrativas-transmediaticas-guia-dereferencia-para-las-industrias-creativas-de-paises-emergentes-en-el-contexto-de-lacibercultura (Consulta: 3/05/2012). http://www.youtube.com/watch?v=Yis6is8v9jA (Consulta: 01/05/2012). http://webliter.blogspot.com.ar/2011/04/witness-la-primera-pelicula-transmedia.html (Consulta: 01/05/2012).

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. Ciencias de la Comunicación Social. Materia: Taller a la introducción del procesamiento de datos. Cátedra: Piscitelli. Comisión: 12. Alumna: Tamara Gisel Proserpio Burgos. E- mail: Tamaraproserpio_111@hotmail.com.

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