NEUROFISIOLOGÍA DE LA FORMA

Jacobo Alberto Reyes Godoy 1 Angélica Rodríguez Romero2 Luisa Fernanda Rodríguez González3 Angie Manuela Andrade Beltrán4

Resumen
Desde los tiempos de la filosofía del asombro, el hombre se ha preguntado cómo percibe el mundo, encontrando en las formas y patrones visuales una respuesta esquemática del exterior y de la lógica perceptual. En curso de este cuestionamiento, ha sido la escuela Gestalt la principal fuente investigativa en cuanto tiene que ver con las formas y patrones, dado su énfasis holístico y sus adelantos en procesos psicológicos básicos. La definición de forma como contigüidad de bordes y la idea de patrón como secuencia diferenciada repetidamente en el tiempo, sintetizan desde su efecto, las posibilidades del estímulo visual, es decir, de las variantes de la luz.

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Estudiante Psicología, Semestre I, Universidad de San Buenaventura Sede Medellín, Seccional Ibagué
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En la percepción de formas y patrones intervienen la aproximación al prototipo, la ley de la proximidad, la buena continuidad, el destino común, la relación fondo-figura, y toda una serie de abstracciones que al correlacionarse le brindan al sujeto la certidumbre de su observación. Neurofisiológicamente son los fotorreceptores (conos y bastones), las células encargadas de recepcionar los códigos luminosos y enviar al área primaria (17) y luego a las de asociación (18 y 19) del sistema visual en la región cortical del lóbulo occipital, la información para distribuirla cerebralmente según haya lugar a procesos atencionales, de memoria, emoción, somáticos o cognitivos. En esencia la forma designa al objeto, y el objeto al exterior y a la alteridad. La percepción es una manera de identificación contextual y como tal implica no sólo mecanismos neurofisiológicos, sino culturales, psicosociales e introspectivos; la percepción de formas y patrones es conjunción orgánica y psíquica del sujetopensamiento y del sujeto-sensibilidad.

Palabras clave
Percepción, forma, patrón, Gestalt, neuronas, estímulo, imagen, receptores, conos, bastones.

Abstract
Since the times of the philosophy of amazement, the man has asked how he perceives the world, finding in the shapes and visual patters a schematic answer from the outside and perceptual logic. However, Gestalt school is the primary source of research regarding shapes and patters, given its holistic emphasis and its advances in basic psychological processes. The definition of form as contiguity of edges and the idea of pattern as distinct sequence repeatedly over the time, synthesized from its effect, in other words, the variations of the light.

In the perception of shapes and patterns involve the approach the prototype, the law of proximity, good condition, common destiny, the figure-background relationship, and the whole series of abstractions that are correlated to give you the certain of its object observation. Neurophysiologically are the photoreceptors (rods and cones), the cells responsible for receiving light codes and send to the primary area (17) and then to the association (18 and 19) from the visual system in the cortical region of the occipital lobe, the information to distribute it cerebrally as to give rise to the attention processes, memory, emotion, somatic or cognitive. In the essence, the form designates the object, and the object to the outside and otherness. The perception is a way of contextual identification and such as involves not only neurophysiologic mechanisms, but cultural, psychosocial and introspective; the perception of shapes and patterns is organic and psychological of the subject- thought, and of the subject-sensitivity.

Keywords
Perception, shapes, pattern, Gestalt, neurons, stimuli, image, receivers, rods, cones.

Introducción
“Estaremos de acuerdo, hasta aquí, que todo conocimiento posible debe ser relativo a un objeto. Sin objeto, no hay conocimiento”, (Kant, Immanuel, 1781). Partiendo de este postulado histórico, que en La crítica de la razón pura, dirimió de hecho los límites del conocimiento científico, puede establecerse la importancia filosófica del objeto, ya que él constituye una realidad universal, es constancia del mundo exterior y posibilidad de coherencia significativa para todo observador. Este objeto, tangible, sustancial o disciplinar, es abstraído hacia el interior del ser humano por medio de sus sentidos. El mismo Kant más adelante nos advierte: “Cuando observamos algo lo hacemos por medio de órganos sensibles. Todos nuestro órganos sensibles nos proporcionan, cuando son influidos externamente, impresiones sensibles,

pero las condiciones de que haya cualquier impresión sensible no pueden existir ellas mismas como impresiones sensibles”. Esta simbiosis del conocimiento, que otorga sentido al objeto sólo por las categorizaciones que puede conferirle el sujeto, y que a su vez permite abstracción en el sujeto sólo por la existencia significante de la realidad exterior -objetos-, encierra la más compleja y antiquísima relación evolutiva del ser y su medio. En este caso, sin embargo, y a fin de no exceder los límites temáticos propuestos, debemos enfocar nuestro estudio a la percepción de objetos tangibles, aún cuando sus concepciones, acepciones y percepciones, estén ligadas a esquemas intelectuales, emocionales y psicosociales, para dar “valor” o sentido a esas cosas percibidas, como lo veremos más adelante.

Desarrollo
La aproximación visual Es por medio del sentido de la visión que el ser humano percibe las formas que lo rodean y encuentra en ellas repeticiones y seriaciones que ha visto a lo largo de su vida y le permiten determinar patrones y constancias tangibles, suficientes para entenderse parte de este mundo, cuyas leyes, texturas, configuraciones, colores y modulaciones tangibles ya conoce o puede asociar. La visión es la forma por la cual nos apropiamos del mundo adyacente y del espacio más lejano del que tenemos percepción. Casi todo en el mundo moderno viene dado por la imagen, por la apariencia y por la proyección que a su vez induce en nosotros un pensamiento determinado; y en ocasiones, un juicio de valor. La percepción visual, y más específicamente, el reconocimiento de formas y patrones está basado primeramente en la disposición fisiológica para después alcanzar las etapas propiamente perceptivas. Es evidente que el sistema visual se fundamenta en las células especiales de nuestros ojos, que responden a las ondas luminosas, las cuales tienen que ver con las propiedades electromagnéticas del desplazamiento de la luz y las leyes de los campos visuales. Por eso es importante revisar a profundidad y secuencialmente tanto la disposición orgánica y fisiológica que constituye al sistema visual en todo lo referente al

reconocimiento de formas y patrones, así como las principales leyes perceptivas que influyen en el proceso, para terminar en la comprensión de los procesos neuronales y poder hacer una asociación global del proceso, que más que secuencial, entre leyes físicas o científicas, procesos psicológicos y mecanismos neurales, lo que constituye es una red coherente de información, que subyace incluso en los laberintos de la memoria, de la experiencia y la atención sensorial. En todo caso, la profundización investigativa sobre cualquiera de los sentidos nos revela la complejidad, la sensibilidad, la perfección y la importancia de los mecanismos perceptivos en los seres humanos, pero para llegar este nivel interpretativo fue necesario avanzar un camino de desarrollo histórico, teórico e investigativo, que debemos exponer en la búsqueda de una asimilación objetiva donde las diferentes escuelas históricas, aún las que ya han sido descartadas, participaron en la aproximación de una verdad perceptual, dejando su importante rastro sobre el estudio general del ser.

Los bordes históricos del tema La escuela que más ha influido en la determinación temática de la percepción de formas y patrones es la Gestalt, o también llamada psicología de la forma, que surgió a partir de la oposición de un grupo de psicólogos alemanes, hacia el enfoque empirista de la percepción. Ellos argumentaron que “el enfoque empirista es muy artificial y no supone suficiente atención a la relación entre los diversos componentes del estímulo” (Hochberg, 1979, Köler, 1947). También se opusieron al atomismo y el asociacionismo tradición observacionista. Desde ese momento surge lo que conocemos como Gestalt, que puede definirse como la “configuración o patrón” (Uttal, 1981). Esta insiste en que “percibimos objetos bien organizados, como estructuras completas más que como partes separadas. Así, la forma que vemos es más que una acumulación de elementos individuales.” (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh (1996).). En otras palabras su propuesta reside en que el todo es más que la suma de sus partes. Además esta escuela ha hecho grandes aportes en el estudio del aprendizaje, la memoria, el pensamiento y la personalidad. Uno de los primeros psicólogos gestalistas en referirse a las cualidades de la forma fue Christian Ehrenfels, quien se planteó el problema de si “La percepción de forma en el espacio y el de la

tiempo es una nueva cualidad o es la combinación de otras cualidades” (Harrsch. C. 2005). Según la Gestalt la forma o configuración de cualquier cosa ya sea sujeto u objeto, está compuesta de una “figura y un fondo” (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh (1996). Con esta teoría podemos observar cómo se recalca “la integridad de un nivel psicológico de las actividades humanas que pierde su identidad si se analiza en componentes anticipados” (Schiffman .H. 2004). Del mismo modo, es de suma importancia el teórico más reconocido de la escuela Gestalt, Max Wertheimer, que hablaba de las interacciones dinámicas que existen en las diferentes excitaciones corticales, también se refirió a “la bondad de la forma como el atributo dinámico de la autorrelación, inherente a toda totalidad estructurada” (Harrsch. C. 2005); el segundo gestaltista fue Wolfgang Köhler, que realiza varias investigaciones, entre una de sus más destacadas se encuentra la que realizó con el área del aprendizaje de los animales, en la cual planteaba que ciertos animales perciben los estímulos en relación absoluta y no como partes separadas o aisladas, y lo que se obtiene es la solución a un problema o la respuesta rápida a un estímulo, en donde realiza una integración, con el fin de conseguir un aprendizaje rápido. “Aportó una teoría de las estructuras fisiológicas y mentales, en las que postuló la existencia de una correspondencia entre el campo perceptual y el campo fisiológico del cerebro” (Harrsch. C. 2005); y el último de los más importantes representantes de la escuela gestalt, Kurt Koffka, “realizó una serie de estudios experimentales sobre el ritmo” (Harrsch. C. 2005). Al igual que el resto de gestalistas, Koffka, planteó que no se debe analizar la conducta en forma de elementos conscientes o unidades separadas, sino que debía considerarse un todo; además Koffka realizó una serie de postulaciones acerca de la psicología Gestalt, en uno de estos fragmentos nos presenta la explicación del punto de vista gestaltista sobre un aspecto psicológico: la percepción; que “no se concibe como una función psíquica concreta, sino como algo que engloba más que la simple imaginación y representación. Algunos principios importantes que fueron provenientes de la fisiología de los gestaltistas son los que mencionan las leyes de la forma: la relatividad, la transposición, la constancia del objeto, la dinámica de campo, y el isomorfismo. Para la Gestalt fueron esenciales los aportes realizados por Kohler y Koffka, en sus obras, ya que estos ampliaron la perspectiva para plantear un sistema general, el cual sirvió a los procesos superiores de conocimiento, entendimiento y pensamiento productivo.

Uno de los puntos más interesantes propuesto por la Gestalt tiene que ver con el foco o focalización, donde se propone un “campo” en el cual existe un centro de interés, el cual configura la jerarquización de los indicios observacionales. Todo lo demás es entendido como el fondo. Sin embargo el observador varía su atención o interés por diversos motivos, razón por la cual la figura cambia, y de modo consecuente el fondo también sufre variaciones o reorganizaciones referentes a dicha focalización. (Castanedo, C. “Terapia Gestalt: enfoque centrado en el aquí y el ahora”. 1983) Cabe señalar que existen otras escuelas que han contribuido en el desarrollo de la escuela Gestalt, las cuales exponen sus propios argumentos. En primera instancia se encuentra la escuela de Graz, en cual se propone la teoría de la producción, que considera que la forma o “todo” es el producto de un acto perceptivo. Y por otro lado encontramos la escuela de Berlín, la cual menciona que la Gestalt viene de forma inmediata y no es producto de la percepción. La premisa fundamental de la psicología Gestalt la podemos sintetizar de la siguiente manera: “Es el representante de un punto de vista molar en oposición al molecular, que asume como método la experimentación fenomenológica y que hereda una visión dinámica o de campo ante el sistema nervioso” (Harrsch. C. 2005).

Los procesos psicológicos o la estrategia orgánica de la realidad Es importante, en consecuencia a la configuración descriptiva que hemos seguido, establecer la definición de varios términos que distinguen o sustentan en gran medida los procesos psicológicos estudiados. De esta manera entenderemos que el estímulo físico para el sistema visual es la luz, la cual es una forma de energía electromagnética radiante que pertenece a la misma clase de fenómenos que los rayos x, las ondas de radar y las ondas de radio. (Shiffman, H.R, 2005) Por otra parte, entenderemos igualmente la forma, como una entidad distintiva con bordes claramente definidos; área que sobre sale del resto de lo que estamos viendo debido a que tiene un borde o bordes contiguos. (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996). En correlación a lo anterior, estableceremos fondo como aquello que sobra, lo que está por detrás de la figura. (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996).

Al hablar de patrón, haremos referencia a un conjunto de elementos que forman una unidad diferenciada y que se repiten a lo largo del tiempo. (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). La interacción de todos estos elementos con el sujeto se realizará por medio de la percepción, que se define como el proceso de organizar e interpretar las sensaciones para formar experiencias con significados. La percepción es el resultado de procesos psicológicos en los que se invocan el significado, contexto, juicio, experiencia pasada y recuerdos. (Mencionado por Shiffman, H.R. 2005). Otro aspecto relevante que hay que mencionar es el aporte de Wilhelm Wundt, quien afirmaba que la percepción es un proceso pasivo, gobernado por la estimulación física presente, la configuración anatómica del individuo y las experiencias pasadas del mismo. Lo que quiere decir que para que podamos delimitar un área específica perceptiva es necesario fijar la atención, ya que si no fijamos la atención, no habrá una percepción evidente. Las temáticas abordadas en el estudio de formas y patrones van desde el análisis de frecuencia espacial, que afirma que los estudios de Fourier pueden utilizarse para descomponer una imagen completa en sus ondas seno, y a cada una le corresponde un enrejado sinusoidal diferente. (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). También debe considerarse la igualación al prototipo, la cual sugiere que comparamos los objetos con una figura ideal o prototipo, para ver si se igualan, buscando un punto de referencia (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). La aproximación de las características distintivas, igualmente, propone que discernimos los estímulos debido a las características distintivas, punto de referencia (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). De acuerdo a (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). En definitiva, el enfoque Gestalt insiste en que vemos los objetos como un “todo bien organizado”, más que como “partes por separado”. Los psicólogos de la Gestalt (Max Wertheimer, Kurt Koffka y Wolfgang ) investigaron dentro de las áreas especificas, las leyes de agrupación: la ley de proximidad, la ley de similitud, la buena continuidad, la ley de cierre, y el destino común, donde mencionan que la percepción de los objetos se logra gracias a la organización de los elementos. También estudiaron la “bondad de las figuras” y las relaciones fondo y figura. De forma más compleja, podemos considerar las temáticas avanzadas de la aproximación de la integración de las características. Por este postulado, de acuerdo a

Anne Treisman (1986) afirmaba que en el ser humano se pueden distinguir los objetos en dos niveles diferentes como son, el procesamiento previo a la atención y la atención enfocada. (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996). La relación fondo-figura, consiste en la adyacencia de dos áreas que comparten un límite común, la figura es la forma distintiva con bordes claramente definidos. El fondo es lo que sobra, lo que está por detrás. La influencia contextual en la percepción de formas y patrones es un elemento de innegable trascendencia, y en cuanto tiene que ver con la profundidad y su contorno ilusorio, dicho contorno se ve, aunque no aparezca borde entre el fondo y la figura. También demuestra que el contexto puede ocasionalmente causar percepciones erróneas, tales como las distorsiones contextuales de la forma, donde el contexto nos puede llevar a desviarnos y producir formas distorsionadas. O bien hablamos de los efectos en la orientación de los estímulos, que suceden cuando al ver figuras invertidas, observamos poca o ninguna diferencia entre ellas. Esto quiere decir que nuestra mente, nuestro sistema está tan acostumbrado a ver ciertas cosas, objetos, personas de tal forma que cuando cambia la orientación es difícil notar las diferencias. (Matlin, W. Margartet y Foley, J. Hugh. 1996)

Estructura y neurofisiología para la decodificación de la información lumínica Tan importante es la estructura como la fisiología del sistema visual. En ella la cornea retracta los rayos luminosos para enfocarlos sobre la retina. La pupila es una apertura en el centro de iris por el cual pasa la información luminosa, mientras que el iris restringe la luz que penetra del exterior una pigmentación más oscura. La esclerótica garantiza que la mayor parte de la luz pueda entrar sólo a través de la cornea transparente. Y el cristalino, que es un cuerpo esférico, transparente, localizado justamente detrás de la pupila, completa la tarea de enfocar las ondas luminosas sobre los fotorreceptores localizados en la parte posterior del ojo. (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996). La Retina absorbe los rayos luminosos y los cambia en información que puede ser transmitida por las neuronas. La cuales, en forma de conos y bastones contienen fotopigmentos que son transformados por la luz a diferentes sustancias químicas. Este proceso crea un balance eléctrico y la información es transmitida a niveles superiores de procesamiento visual. (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996)

Se denomina quiasma óptico al sitio donde dos nervios se juntan, y núcleo geniculado lateral, a una parte del tálamo, donde el 80% de las células ganglionares que iniciaron en la retina terminan finalmente, transmitiendo su información a través de neuronas. Por último nos hallamos en la corteza visual, o parte de la corteza cerebral. La corteza es supremamente importante para el análisis perceptual en el ser humano. En la corteza cerebral se pueden identificar los tipos de células Hubel y Weisel. Las células simples, células complejas y células hipercomplejas(Davidoff, L.L. 1994), (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996) Desde el punto de vista sistémico debemos decir que la retina absorbe los rayos luminosos y los cambia en información que puede ser transmitida por las neuronas. La retina contiene la fóvea, que es el punto de mayor agudeza visual, y al disco óptico, donde se encuentra el punto ciego caracterizado por la ausencia de receptores luminosos. (Davidoff, L.L. 1995) De acuerdo a varias investigaciones realizadas entre ellas la de Hubel en 1988, se dice que buena parte de la convergencia de la información del sistema visual inicia en las células bipolares. Cuando establecen una conexión única con los fotorreptores, siempre lo hacen con los conos. Sin embargo, también pueden hacer varias conexiones con fotorreptores diferentes, iniciando el proceso de convergencia. Las células ganglionares reciben información de las células bipolares. El nervio óptico por el cual se transmite la información proviene del ojo y tiene como destino hacia el cerebro. Cuando una célula ganglionar es estimulada de manera adecuada, genera un potencial de acción. Un potencial de acción es un cambio repentino del potencial de un nervio desde el estado negativo en reposo (generalmente alrededor de -70 mV) a un estado positivo (generalmente alrededor de 30 a 50 mV). Estos cambios de voltaje permiten a los investigadores observar la calidad de estas células mediante técnicas de registro, (Davidoff, L.L. 1994), (Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh. 1996) Según se expone en “The Human Visual Cortex” from Grill K.-Spector, and Malach R. from (2004). La corteza cerebral contiene subsistemas que tienen como función el procesamiento de información acerca de diferentes propiedades como son la noción de profundidad, el color y la forma. Una de las áreas en las cuales se especializa la corteza visual es en la conducción de reconocimiento de patrones. Ya en el área 17, la información visual se clasifica y reordena, concatenando puente informativos y de cotejo con las áreas de Brodman 18 y 19, propias de asociaciones complejas. De este modo la

información, fraccionada y contrapuesta, de señales seriales pero interpretaciones paralelas, genera una síntesis perceptual que concluye para el sujeto su noción realidad. Esta realidad, donde el sistema límbico, la MLP (memoria de largo plazo), la MCP (memoria de corto plazo) y los esquemas cognitivos y atencionales redundan en una conclusión observacional “fiable”, indispensable para que el sujeto pueda operar relaciones, cogniciones, actividades motoras o pensamientos correlacionales coherentes con las otras fuentes de información veraz de que dispone el ser humano —los otros sentidos—.

Discusión
Es la armonización de los elementos y la complejidad, no sólo neuronal, sino evolutiva de todo el ser humano, la que designa que un objeto asimilado por el ser es ciertamente una mera observación, pero su proceso, aunque instantáneo, es devenir de la perfección evolutiva del constructo de las premisas sociales y la asimilación de las normas fenomenológicas del ambiente que circunscriben al hombre y su exterior, en un espacio comúnmente observable para cualquiera (Davidoff, L.L. 1994),. Volviendo así, a una aproximación filosófica sustentada en la profundización del orden temático propuesto, nos seduce la idea de proponer, o de ensayar a proponer la idea del objeto como extensión de continuidad del hombre en su medio. El objeto como constancia de identidad y ratificación de sus saberes de ese exterior, que una vez develado, se hace interioridad y hallazgo de pertenencia. Recordando la sentencia de Kant que citáramos al comienzo del texto: “… pero las condiciones de que haya cualquier impresión sensible no pueden existir ellas mismas como impresiones sensibles”. Se hace evidente decir que el objeto es concepto construido en gran medida por los preceptos humanos, no sólo de contigüidad y repetitividad de conjuntos, sino por la acepción casi subjetiva que las implicaciones de la forma tienen en cada uno de nosotros. Así pues, cuando reconocemos una mesa, no sólo reconocemos una mesa, sino que además afianzamos nuestro nuestra credibilidad en los códigos de la forma y el lenguaje, al no tener ni siquiera que verificar que se trata de una mesa, pues “cualquiera” lo sabría.

De esta manera, ¿cuánto del objeto es inmanente al sujeto? Si el rótulo de su nombre, las contingencias de su función, las hipótesis de su textura o cualquier elemento de juicio valorativo se encuentra dentro de la mente del ser y no del objeto, ¿podría suponerse el objeto como una forma de prolongación insensitiva del individuo? ¿Puede el reconocimiento de formas y patrones ser un sistema primitivo de autoreconocimiento? ¿Puede la concepción de “forma”, en lugar de ser una característica estática, ser un índice dinámico de nuestro estado evolutivo? ¿Puede entenderse el exterior como una forma pasiva de nuestra mismidad? Seguramente con el avance académico en la formación de profesionales en psicología investigativa podremos aproximarnos a establecer estas respuestas. Aunque por el momento, nuestra cuestión inicial ha procurado ser rodeada y respondida, no sin dejar de hallar en el desarrollo temático sorprendentes conexiones y aprendizajes inesperados y maravillosos. Encaminados todos a ahondar en la magnificencia de los procesos perceptuales que consisten al ser humano, no como simple efector de respuestas, sino como sujeto propositivo y observador pensante de su propio espacio.

Conclusión
Luego de haber observado el rastreo histórico del tema y la exposición procedimental desde el ámbito de la psicología, es posible afirmar que los factores neurofisiológicos que intervienen en la percepción de formas y patrones en los seres humanos, tienen que ver precisamente con la especificidad orgánica y celular que el desarrollo evolutivo y las características del medio le han conferido al ser humano. Teniendo como estímulo la luz, la forma se sucede al interior de la mente como una red matemática de codificaciones binarias entre la luminosidad y la penumbra, tejiendo un sistema de impulsos complejos, solamente capaces de ser interpretados por los fotoreceptores, que en funciones paralelas y seriales, combinan la información y la conjugan, para cotejar datos y revelar la certidumbre del exterior observado. El objeto, cuyos bordes determinan contigüidad y contingencia, una vez dentro de la mente humana a manera de imagen concreta, se decodifica y se desintegra en cadenas paralelas y contrapuestas de información que viajan por toda la corteza.

La ciencia demuestra por medio de fotografías corticales de función específica, que las observaciones de un mismo ser pueden dividirse en regiones y categorías tales como construcciones, caras, herramientas, sillas, animales, objetos comunes, partes del cuerpo, objetos en movimiento, contornos ilusorios, palabras, objetos bien definidos; todo esto en partes diferentes del cerebro. (Grill K.-Spector, and Malach R. from. 2004). El reconocimiento de la más simple de las formas o el más elemental de los patrones, subyace en la experiencia de esa forma o patrón por medio de la asociación y la lógica del aprendizaje. Por ello, además de las zonas del reconocimiento visual, también se activan las referentes a la memoria y la atención, puesto que “reconocer” implica un estado dispuesto de la conciencia, donde son por ello convocadas las asociaciones primitivas, los recuerdos, las experiencias semejantes de nuestra interacción con el exterior y la atención para lograr la captura definitiva de los elementos del detalle, que concluyen consecuentemente la certidumbre de una observación, juzgándola como conocida, aprendida, nueva, original o derivada. Cabe resaltar que en la búsqueda de la armonización de los saberes temáticos propuestos, historia, procesos psicológicos y neurofisiología, resulta interesante ver la manera como cada disciplina pretende ser respuesta suficiente y amplia, de los interrogantes dados. Pero precisamente en la falta de horizontalidad multidisciplinaria, los vacíos conceptuales demuestran la necesidad de complementación de las diferentes teorías. Pues el avance histórico no valdría de nada sin la acepción cambiante de la modernidad para validar los hallazgos y avances verdaderos. Del mismo modo en que los procesos psicológicos en sí mismos no podían explicar la fase de transcripción lumínica a secuencias paralelas de redes neuronales encriptadas en fases positivas y negativas de respuesta a la información dada por el estímulo luminoso. Ni tampoco la neurofisiología, pese a su complejidad y sofisticación, se bastaría para exponer el concepto de objeto, como ente contiguo de bordes o patrones, en la experiencia humana de las asociaciones y la capacidad de inferencia y razonamientos necesarios para el establecimiento de un juicio cerrado de observación. En síntesis, la especificidad orgánica y celular, y el desarrollo evolutivo constituyen por medio de las células especializadas (conos, bastones, ganglionales y del área visual), los factores neurofisiológicos que intervienen en la percepción de formas y patrones en los seres humanos.

De ese mundo exterior cuya iluminación nos rodea, entra a nuestra mente y se descifra para albergarnos, sólo nos resta citar a Guillaume Apollinaire cuando nos dice: “En todos los artes es la luz, la incorruptible luz lo que cuenta”

Agradecimientos
A nuestros docentes, Luz Mary Poveda Castañeda, Alfonso Cuartas Ochoa, Adriana Lucia Hernández Palacio, Carolina Henao Díaz, y Rosaura Arrieta Rodríguez por la guía científica, disciplinal, metodológica y actitudinal que significó para nosotros la verdadera motivación y el espíritu investigativo. A la Universidad de San Buenaventura, y en representación suya a Juan Gonzales Portillo, por su empoderamiento del enfoque integrativo, que lo convierte en dinámica vivencial de los futuros profesionales bonaventurianos. Al profesor Jesús Ruiz Bernal, director de nuestro EFCI, por la absoluta disponibilidad de su tiempo bajo cualquier circunstancia. A la Universidad San Martín, por brindarnos morada. A nuestras familias, por saber dispensar tantas ausencias y noches desveladas. Y a Dios, por todo lo demás.

Referencias
1.Castanedo, C. “Terapia Gestalt: enfoque centrado en el aquí y el ahora” (1983). 2.Davidoff, L. (1989) “Introducción A la Psicología”Editorial: McGRAW-

HILL/INTERAMERICANA DE MÉXICO, S.A.de C.B. 3. Fuente: El Mundo . Aportado por Courault, G. Revisión (27/Ene/08) “Un nuevo sistema permite reconocer la cara de las personas con un 100% de aciertos”. Recuperado www.axxon.com.ar/not/188/c-1881015.htm

4. Grill K.-Spector, and Malach R. from (2004). Annual Reviews Neuroscience. 27:649677 Recuperado de http://vpnl.stanford.edu/publications.htm 5. Harrsh, C. (2005) “Identidad del Psicologo”.Editorial: Pearson Educación, México. 6. http://www.ecured.cu/index.php/Neurofisiolog%C3%ADa. Recuperado: 04/04/12 7. Lee, J. “El ojo y el cerebro” Publicado en Revista Creces, Junio (1997). Recuperado de http://www.creces.cl/new/index.asp?imat=++%3E++13&tc=3&nc=5&art=65 8. Matlin, W. Margaret y Foley, J. Hugh (1996). “Sensación y Percepción” Editorial: HALL HISPANOAMERICANA S.A, México. 9. Palmero Cantero, F. y Navas J. M.(2004) “Procesos Psicológicos Básicos”Editorial: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA DE ESPAÑA, S.A.U. 10. Richard S. Snell. “Neuroanatomía Clínica”. Editorial: Panamericana, Argentina, (1999). 11. Schiffman H.R. (1934). “Sensación y Percepción”. Editorial: El Manual Moderno, (2004). 12. Universidad de Sanbuenaventura. “Neuroanatomía y Neurofisiología” 13.(www.webs.com/aniorte_archivos/psicolog_teoria_gestalt.pdf). Recuperado 02/24/12. 14. Escher, M. Graficas, obras y representaciones. http://blogs.vandal.net/10399/vm/1930251352009 Publicado: 19:30 13/05/2009.

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