Discurso pronunciado ante los Educadores Religiosos del SEI y esposas • 12 de agosto de 2009

Transmisión Satelital Mundial

Enseñando la Doctrina de la Familia Julie B. Beck
Presidenta General de la Sociedad de Socorro
Discurso pronunciado ante los Educadores Religiosos del SEI y esposas • 12 de agosto de 2009

Julie B. Beck Presidenta General de la Sociedad de Socorro Qué gran bendición es estar con mis maravillosos amigos del programa de seminarios e institutos. Gracias por el servicio que prestan a la Iglesia en todo el mundo. En mis viajes para atender mis responsabilidades de la Iglesia he conocido a muchos de ustedes en diversos países. es Con frecuencia ustedes son los líderes de la Iglesia y también los líderes y maestros de la nueva generación, gracias por todo lo que hacen. Un pequeño número de ustedes se halla conmigo en el estudio en representación de todos. Son maestros de seminario e instituto de la zona de Ogden, Utah, y agradecemos que hayan venido con sus cónyuges para compartir esta experiencia. Al igual que el presidente Eyring, creo que el servicio que dispensan al Dpto. de Educación de la Iglesia, refleja que viven la Ley de Consagración. ¡Qué bendición es tener líderes y maestros de su nivel que ayudan a la nueva generación! Tienen una gran responsabilidad y gozan de una posición de influencia en el reino. Sabemos que no lograríamos enseñar a los jóvenes con la eficacia que tienen tanto los voluntarios como los maestros de tiempo completo. Muchísimas gracias a todos. Mi corazón reboza de gratitud por todo lo que hacen. Llevo unos dos años sirviendo en la Mesa General de Educación y en el Comité Ejecutivo de la Mesa General de Educación y he visto que cada maestro al que se recomienda para un empleo o cada líder del Sistema Educativo pasa por un proceso de escrutinio que llega hasta la Primera

Presidencia y qué bendecidos somos por contar con dicho proceso. Nos interesa saber quien enseña a la nueva generación. La Iglesia ha adquirido un importante compromiso económico con los programas de seminario e instituto de su programa educacional. He vuelto a estudiar el manual La Enseñanza del Evangelio y espero que ustedes también dediquen tiempo a repasarlo pues se trata de un magnífico recurso para todas sus labores. En sus primeras páginas dice que ‘la educación religiosa es para la eternidad y requiere la influencia del Espíritu del Señor’. Ruego que esa influencia influen nos acompañe durante los puntos que repasemos hoy. Antes mencioné el cuidado que pone la Primera Presidencia en todo lo relacionado con la educación de la Iglesia. En relación con esto, suelo preguntar a los jóvenes adultos ¿por qué la Primera Presidencia Presid se preocupa tanto por los jóvenes de la Iglesia y por qué invierte tanto en ellos? Sé cuánto le dedican a la nueva generación; sé cuantos empleados trabajan para atender a la nueva generación. ¿Por qué semejante inversión? Al plantearles esta pregunta a pregunt jóvenes adultos de todo el mundo en charlas fogoneras, recibo respuestas que son interesantes ya sea para ustedes o para mí. Quizás deseen preguntárselo a sus propios alumnos. Suelen responder cosas como: “Somos los futuros líderes de la Iglesia”, “La educación es la clave del éxito”, “La capacitación nos fortalece”, “Nuestro testimonio se fortalece en las clases”, “Necesitamos conocer a otros jóvenes santos de los últimos días”, “somos la esperanza del futuro”, dicen otros. “Lo valoramos”. Otro dijo “Invierten tanto dinero en nvierten

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nosotros porque lo valemos”. ¡Qué interesantes respuestas! Sepan que planteo esta pregunta a muchos jóvenes, tantos que termino agotada. Pero muy pocas veces escucho “Algún día seré mejor padre o mejor madre o un mejor líder para mi familia”. La familia apenas hace acto de presencia en sus pensamientos. Sus respuestas suelen versar sobre el yo, dado que ese es el momento de la vida en el que se encuentran. Viven en una época centrada en el yo y no piensan en la familia. Ustedes tienen una página de objetivos. Yo he coloreado los míos. Y han recibido una lista revisada y actualizada de objetivos, en la que se menciona a la familia. Dice que la finalidad de ustedes es ayudar a los jóvenes y a los jóvenes adultos a entender las enseñanzas de la Expiación de Jesucristo y confiar en ellas, cumplir con los requisitos para recibir las bendiciones del templo y prepararse a sí mismos, a su familia y a su prójimo para la vida eterna con Su Padre Celestial. Ese es el objetivo de ustedes y lo alcanzarán mediante el objetivo personal de vivir y enseñar el Evangelio y administrar de tal modo que logren fortalecer a los padres de esas familias. Hay un par de lugares más donde se añadió la palabra ‘familias’. Así que, estamos aquí para ayudarles con el propósito del Señor, el cual es lograr la vida eterna. Todos conocemos el famoso versículo de Moisés 1:39. Repitámoslo todos en voz alta: “Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”. Sabemos que la inmortalidad es un mérito de la expiación de Jesucristo, pero la vida eterna es responsabilidad de cada uno y debemos colaborar en ello. Hay ciertas cosas que debemos hacer. El Pdte. J. Reuben Clark dijo en su libro: “Enseñar el Evangelio de Jesucristo tal cual se ha revelado en los postreros días, lo que para ustedes tiene que ser lo más importante y su responsabilidad primordial”. Así que, ¿qué es ese Evangelio y qué es esencial para lograr la vida eterna? Sabemos que la vida eterna no es posible sin las ordenanzas ni los

convenios del Evangelio restaurado de Jesucristo. Hay enseñanzas que se refieren a vivir los mandamientos, prestar servicio o dar al Señor todo lo que tengamos, pero todo eso se basa en los convenios que concertamos. Sin ellos, no hay posibilidad de lograr la vida eterna. Esa es la razón por la que compartimos el Evangelio y preparamos misioneros, pues Nuestro Padre Celestial dice ‘todos mis hijos necesitan que se les enseñe y que tengan la oportunidad de hacer convenios que los salven. Por eso edificamos templos, pues nuestro Padre Celestial dice ‘todos mis hijos necesitan una oportunidad para hacer esos convenios, por eso hacemos la obra vicaria por los muertos. Nuestro Padre Celestial desea que cada uno de sus hijos tenga esa oportunidad. Por ese motivo enseñamos el Evangelio a los jóvenes, para que entiendan, guarden, cumplan y observen esos convenios, pues son necesarios para recibir la vida eterna. Así que, estoy aquí para hablarles del por qué la Mesa General de Educación quiso incluir ‘la familia’ con tanto hincapié entre sus objetivos. ¿Por qué querríamos que ustedes hablasen de la familia o la comprendieran si enseñan a una generación de personas solteras? En esta sección abordaremos tres puntos importantes. Repasaremos brevemente: 1. La perspectiva teológica de la familia 2. Las amenazas que enfrenta la familia 3. Lo que esperamos que la nueva generación, sus alumnos, entiendan y hagan, gracias a lo que ustedes les enseñen acerca de la familia 1. Teología de la familia. ¿Por qué los maestros de seminario e instituto precisan entenderlo y enseñarlo? No siempre decimos esto con las mismas palabras pero existe en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días una teología de la familia basada en la creación, en la caída y en la Expiación. Desconozco lo bien que sus alumnos entienden eso. Tal vez, puedan decir de memoria los pasos de la creación pero ¿saben que pertenece a la teología de la

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familia? La creación de la tierra fue en realidad la creación de una tierra donde pudiera vivir la familia. Fue también la creación de un hombre y una mujer, quienes son partes esenciales de una familia. No se trató de la creación de un hombre y una mujer que casualmente fueron una familia sino que Adán y Eva formaron una familia eterna en forma deliberada. Era parte del plan que ambos se sellaran y formaran una unidad familiar eterna. Tal era el plan de felicidad, el plan de salvación. La caída permitió que la familia aumentara. Bajo su propio liderazgo Eva y Adán optaron por tener una experiencia en la mortalidad. La caída posibilitó que ambos formaran una familia, que tuvieran hijos e hijas. Tenían que crecer tanto en número como en experiencias. Y eso fue lo que la caída aportó a la familia. La expiación permite que la familia pueda sellarse por la eternidad, hace posible que las familias progresen eternamente hacia la perfección. El plan de felicidad o de salvación era un plan creado para las familias. No creo que muchos de la nueva generación entiendan que los pilares principales de nuestra teología se centran en la familia. Cuando hablamos de ser merecedores de las bendiciones de la vida eterna, nos referimos a las bendiciones de las familias eternas. Esta comprensión y claridad sobre la familia pertenecía a la doctrina de Cristo, parte de la cual fue restaurada porque se había perdido. Sin tales bendiciones la tierra sería asolada. ¿Cuándo lo descubrimos? Abramos las escrituras en Doctrina y Convenios, sección 2. ¡Qué interesante! Esta sección es la única de toda Doctrina y Convenios, en la que José Smith registró las visitas del ángel Moroni y dice así: “He aquí, yo os revelaré el sacerdocio, por conducto de Elías el profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor. “Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá hacia sus padres. “De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida.” (D. y C. 2:1-3) ¿En qué momento entendió el profeta José Smith que ésta iba a ser una teología de la familia? A la edad de 17 años, cuando él empezó a recibir instrucción. ¿Qué

promesas fueron hechas a los padres? ¿Quiénes eran los padres? Ellos eran Adán, Abraham, Isaac, Jacob y Noé, profetas de la antigüedad que entendían la doctrina de las familias eternas. Y las promesas de los hijos hechas a los padres para que los corazones se vuelvan a sus padres. Los corazones se volverían a las bendiciones de vida eterna que serían suyas. Eso se refiere a las bendiciones del templo, ordenanzas y convenios sin los cuales la tierra sería totalmente asolada. Aunque enseñemos todo lo que hay en cada sección de Doctrina y Convenios, aunque enseñemos a los alumnos todos los libros del Libro de Mormón, aunque pudieran nombrar a todos los profetas del Antiguo Testamento y describir el viaje de los pioneros y la historia de los santos de los últimos días, si aun así no entienden las promesas hechas a los padres a favor de ellos, todo este esfuerzo será en vano. Me atrevo a decir que toda nuestra enseñanza será en vano si los alumnos no logran comprender el contexto de lo que se les enseña. La Proclamación se redactó para reforzar la cuestión de que la familia es el elemento central del Plan del Creador, sin ella, no hay Plan ni motivos para que lo haya. No estoy segura de que todos los de la nueva generación entiendan eso con claridad. 2. Amenazas que enfrenta la familia Debemos saber contra qué luchamos. Si los jóvenes desconocen contra que luchan, ni ellos ni ustedes podrán prepararse para la batalla. Por todas partes vemos que la familia carece de importancia, pierde valor en todas las sociedades. Sabemos por el descenso del número de matrimonios, porque aumenta la edad de casamiento, se disparan los índices de divorcio y más de un cuarto de los niños nacen de padres que no están casados. Cada año desciende la tasa de natalidad en todo el mundo. Por el contrario, aumentan los abortos y su legalidad en todo el mundo. Vemos relaciones desiguales con hombres y mujeres y muchas culturas que siguen practicando algún tipo de abuso en el seno de la familia. Muchas veces el éxito profesional cobra más importancia que el familiar. Los estudios que

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realizamos en las oficinas generales de la Iglesia nos indican que los jóvenes confían cada vez menos en la institución familiar. Tienen menos confianza en su capacidad para formar una familia de éxito. A esta pérdida de confianza hay que sumarle que cada vez valoran más su educación y mucho menos el formar una familia eterna. De nuestras visitas y estudios con ellos, se desprende que muestran una falta de fe en su capacidad para tener éxito. No entienden que el formar una familia es una tarea que requiere fe y lo ven más como un proceso de selección como el de compras. No lo ven como una bendición del Señor ni que El vaya a ayudarlos. Además, también desconfían de su propia entereza moral como de sus amistades, dado que las tentaciones son tan intensas. No están seguros de la observancia de sus convenios. A esto debemos sumarle unas habilidades sociales insuficientes y sin desarrollar, lo cual les impide formar una familia eterna. Todos tienen teléfonos celulares. En los últimos tres años no he estado en ningún país donde cada joven no tuviera un celular. Todos tienen un celular y una cuenta de correo electrónico. Cada vez se aficionan más a conversar con alguien que está a cien kilómetros de distancia pero son incapaces de mantener una conversación con alguien que esté a su lado, les cuesta horrores. También tenemos entre nosotros el problema descrito en Efesios. Tal vez conozcan el pasaje. El Presidente Hinckley lo citaba a menudo. Se halla en Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Tal es el mundo en el que crecen nuestros jóvenes. Se hallan en un mundo donde hay huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Cada día se promulgan leyes contra la familia. La definición de la familia está cambiando legalmente en todo el mundo. Además, ante la maldad espiritual, la pornografía está a sus anchas. Crece el consumo de pornografía entre nuestros jóvenes. Los jovencitos varones son el nuevo objetivo de quienes la crean, son su nueva audiencia. Sean conscientes

de ello. En cualquier medio de comunicación hay mensajes contra la familia y los más jóvenes están muy conectados con ellos: internet, la televisión, lo que se descarga en los teléfonos y todos los dispositivos electrónicos les hacen llegar a diario mensajes contra la familia. Cada vez tienen menos motivos para formar una familia o casarse a pesar de todo lo que ustedes les enseñan. Cada vez son más insensibles a la necesidad de formar familias eternas. Leamos sobre el cómo está sucediendo esto. Vayamos a Alma 30 donde aparece Korihor. Ustedes ya lo conocen. Analicémoslo en clave de familia para ver qué relación guarda con los mensajes que ustedes reciben a diario sobre la familia. Así que Korihor, a quien en el versículo doce se le describe como un anticristo, dijo en el versículo trece: “¡Oh vosotros que estáis subyugados por una loca y vana esperanza! ¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras? ¿Por qué esperáis a un Cristo? Pues ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir. “He aquí, estas cosas que llamáis profecías, que decís que las transmiten los santos profetas, he aquí, no son más que insensatas tradiciones de vuestros padres.” (Alma 30:13-14) Esto es lo que los jóvenes están empezando a pensar de las familias. “¿Cómo sabéis que son ciertas? He aquí, no podéis saber de las cosas que no veis; por lo tanto, no podéis saber si habrá un Cristo “Miráis hacia lo futuro, y decís que veis la remisión de vuestros pecados. Mas he aquí, esto no es sino el efecto de una mente desvariada; y este trastorno mental resulta de las tradiciones de vuestros padres que os inducen a creer en cosas que no existen. “Y muchas otras cosas parecidas les habló, diciéndoles que no se podía hacer ninguna expiación por los pecados de los hombres, sino que en esta vida a cada uno le tocaba de acuerdo con su habilidad.” (Alma 30:15-17) Si alguien le ha dicho a usted que va a destacar, lo logrará pero solo gracias a sus destrezas, su inteligencia es lo que le hará tener éxito. Esos son los mensajes diarios de los medios de comunicación. Otro mensaje, “por tanto, todo hombre prosperaba según su genio”, es decir, reciban una formación, sean el mejor. Los

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programas de televisión que ven los jóvenes son competitivos, como por ejemplo, American Idol y I can dance, son muy competitivos. Cuanto mayor sea su ingenio más famosos serán. Tienen mucha popularidad entre los jóvenes. “todo hombre conquistaba según su fuerza; y no era ningún crimen el que un hombre hiciese cosa cualquiera”. Eso es lo que ven a diario: vivan la vida que les hará felices. Ese es el mensaje de los medios de comunicación. Me resulta interesante el versículo 18 donde dice que Korihor “así les predicaba, desviando el corazón de muchos, haciéndoles erguir sus cabezas en su iniquidad; sí, incitando a muchas mujeres, y también hombres, a cometer fornicaciones”. Muchos de los mensajes contra la familia van dirigidos a las mujeres jóvenes. Satanás sabe que él jamás tendrá un cuerpo ni una familia. Por eso, su objetivo son las jovencitas que crearán futuros cuerpos y que instruirán a las familias. Ni siquiera ellas saben el tipo de instrucción que reciben en esos mensajes pero la escuchan por todas partes. Por eso Satanás desvía a muchas mujeres y también a hombres y todos pierden la confianza en su capacidad de formar familias eternas. Korihor era anticristo. Un anticristo es también anti-familia. Cualquier doctrina o principio procedente del mundo que sea anti-familia, también es anticristo, así de claro. Ellos deben saberlo, si es contrario a la familia, es contrario a Cristo. Si es contrario a Cristo, es contrario a la familia. Corremos el riesgo de tener una generación como la descrita en Mosíah 26, donde “muchos de la nueva generación no creían en las tradiciones de sus padres y constituyeron un pueblo separado en cuanto a su fe y así quedaron desde entonces”. A pesar de todo el dinero y de todo el esfuerzo invertido, los jóvenes se alejan si no entienden su parte del plan. 3. Enseñen a la nueva generación ¿Qué esperamos que entienda la nueva generación y cómo deben actuar gracias a lo que ustedes les enseñen? ¿Qué deben hacer ustedes? Lo primero, que es necesario hacer es enseñarles para que no hayan mal entendidos y que sepan que cada

doctrina, cada principio, cada cosa que ustedes les enseñen, les conduce a la plenitud del evangelio, la cual se halla en los templos, en las ordenanzas y en los convenios del templo y en su función eterna, eso es la plenitud del evangelio. En la Iglesia se nos enseña que la prioridad es enseñar los principios de salvación del evangelio, los cuales son aquellos implicados en la formación e instrucción de una familia así como en la preparación de dicha familia para realizar ordenanzas y concertar convenios, así generación tras generación ellos tienen esa responsabilidad. Seamos claros con los elementos claves de la doctrina. Espero que en cada aula haya una copia de la Proclamación sobre la Familia y que cada alumno tenga un ejemplar consigo para que cuando usted les enseñe, ellos logren relacionar las enseñanzas con las frases y expresiones claves del documento. No se trata de preparar una lección sobre la proclamación. Si estuvieran enseñando el Antiguo Testamento, ésta debe ser la parte que estén marcando y subrayando. Además de buscar el lugar donde se ve que las familias del antiguo testamento entendían estos principios. Si el curso fuera sobre Doctrina y Convenios, ustedes podrían relacionarlo con esto. ¿Qué relación hay entre esos principios y lo que pedimos a los alumnos que hagan en el Libro de Mormón? Si todos tienen esto en sus ejemplares de las escrituras, comenzarán a aprenderlo y relacionarlo mientras avanzan. En 1995, el Pdte. Hinckley leyó la Proclamación de la Familia en una reunión general de la Sociedad de Socorro, que sirvió para darla a conocer a la Iglesia. Entonces agregó que la Proclamación era una declaración y reafirmación de normas, doctrinas y prácticas que siempre han existido en esta Iglesia. No es una nueva doctrina revelada en 1995 sino una reafirmación del conocimiento que existía desde que José Smith la entendió a sus 17 años. Una de tales doctrinas es la comprensión que tenemos de los padres, los hijos y las hijas. El Pdte. Kimball dijo lo siguiente: “Desde el principio, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha resaltado la vida familiar. Siempre hemos entendido que los cimientos de la familia como unidad eterna

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estaban puestos incluso antes de la creación de esta tierra. Sin la vida familiar básica, la sociedad carece de cimientos y terminará por desaparecer en la nada”. El Élder Hales declaró en cuanto al matrimonio: “La familia no es un accidente de la vida terrenal; ya existía como unidad organizativa en los cielos antes de la formación del mundo. Su comienzo histórico en la tierra con Adán y Eva es evidente en Génesis. Adán y Eva fueron casados y sellados por el Señor por tiempo y por toda la eternidad. Gracias a lo cual su familia existirá eternamente”. Es bastante claro, verdad. El Pdte. Benson dijo: “Este orden se describe en la revelación moderna como un orden de gobierno de familias, donde un hombre y una mujer realizan un convenio con Dios, tal y como hicieron Adán y Eva, para ser sellados por la eternidad, tener posteridad y hacer la obra de Dios durante su vida terrenal. Este orden del sacerdocio ha estado sobre la tierra desde el principio y el único medio que un día nos permitirá ver la faz de Dios y vivir”. Élder Bednar compartió con nosotros un magnífico mensaje, cuyo estudio recomiendo. Se encuentra en la Reunión Mundial de Capacitación de Líderes del 11 de febrero del 2006 y trataba sobre la familia. Este gran apóstol dio un gran mensaje pero también hay otros sumamente importantes del Hno. Monson, de la Hna. Parkin, de Élder Perry. El Élder Bednar mencionó dos razones importantes por las que tenemos la familia y el matrimonio. 1. La naturaleza del espíritu del hombre y la naturaleza del espíritu de la mujer se complementan y se perfeccionan mutuamente y por tanto, se ha dispuesto que progresen juntos hacia la exaltación. Sus alumnos, ¿entienden esto claramente? 2. Por designio divino se necesitan, tanto el hombre como la mujer para traer hijos a la tierra y para proporcionar el mejor entorno para la crianza y el cuidado de los hijos. ¡Qué maravillosos principios se nos impartieron! También es necesario que los alumnos entiendan

que el mandamiento de multiplicarse y henchir la tierra sigue vigente. No es impropio tener hijos. Tener hijos es una obra de fe. El Pdte. Kimball dijo que es un acto de egoísmo extremo el que un matrimonio se niegue a tener hijos cuando están facultados para tenerlos. Los mensajes que les llegan a los jóvenes critican el tener hijos. Es necesario que entiendan que no es malo tener hijos. El ser padres o madres son funciones y responsabilidades eternas. No sé si ellos lo entienden. El hombre y la mujer tienen su parte de responsabilidad en el plan pues esta vida nos prepara para esas responsabilidades eternas. No están aquí para preparar sus testimonios sino para prepararse para responsabilidades eternas. Los estamos preparando para recibir las bendiciones de Abraham. Podemos confirmar esto en La Perla de Gran Precio, en Abraham, capítulo 1. Leámoslo y hagámonos algunas preguntas. Vamos al versículo 2. Hay gente que dice que en esta parte de las escrituras Abraham tenía cien años, pero cuando les hablo a los jóvenes adultos les pregunto, ¿cómo sabemos que Abraham era un joven adulto? Parafraseando ‘porque vio que le era necesario buscar otro lugar donde morar’. Pueden pensar de sí mismos: me es necesario buscar otro sitio donde vivir; no tengo porque vivir para siempre con mis padres. Abraham dijo en el versículo 2: “hallando que había mayor felicidad, paz y reposo para mí, busqué las bendiciones de los padres”. Solemos llamar padre a Abraham, entonces ¿Quiénes eran sus padres? Adán, Noé y los antiguos profetas Set. Esos eran los padres que él conocía. Así era como sabía del plan y de las responsabilidades que tuvieron, ¿cuáles eran? El quería el derecho al cual él debía ser ordenado a fin de administrarlas. “Habiendo sido yo mismo seguidor de la rectitud, deseando también ser el poseedor de gran conocimiento, y ser un seguidor más fiel de la rectitud, y lograr un conocimiento mayor, y ser padre de muchas naciones, un príncipe de paz, y anhelando recibir instrucciones y guardar los mandamientos de Dios, llegué a ser un heredero

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legítimo, un Sumo Sacerdote, poseedor del derecho que pertenecía a los patriarcas”. ¿Dónde aprendemos de estas cosas en nuestra época? Y ¿dónde se reciben estas bendiciones? El deseaba las bendiciones del templo que tenía a su alcance para convertirse en legítimo heredero, ser padre de muchas naciones. Tal bendición solo la puede recibir alguien que se haya casado y sellado en el templo. No se puede ser padre de muchas naciones sin una esposa a quien estar sellada. El no podía poseer el derecho que pertenecía a los patriarcas sin una esposa, sin los derechos que pertenecen a las madres. Así que Abraham anhelaba las bendiciones del templo y las buscó. De ello, se habla en la sección 2 de Doctrina y Convenios, el sacerdocio. Y ¿quiénes eran las madres? ¿Saben jovencitas quiénes eran las madres? Saben que las madres eran Eva, Sara, Rebeca y otras importantes mujeres. Las escrituras llaman a Eva ‘nuestra gloriosa madre Eva’ ¿Por qué fue gloriosa? Pues porque entendía su responsabilidad en la formación de una familia eterna. Me encanta el relato de Abraham y Sara, de Isaac y Rebeca. Podemos verlo en Génesis. Si Abraham deseaba esas bendiciones, su esposa era sumamente importante. Abraham y Sara tuvieron un hijo al que amaban mucho, Isaac. Si Abraham deseaba la bendición de ser padre de muchas naciones, ¿qué importancia tenía la esposa de Isaac? Ella era importantísima para que él recibiera sus bendiciones. Tal era su importancia que Abraham envió a un siervo con la misión de hallar a la chica adecuada, una joven que observara sus convenios y entendiera el significado de tener una familia eterna con quien compartir esas mismas bendiciones. El estudio de las cualidades de Rebeca es una gran actividad académica. Comiencen en el versículo 15 y lean con sus alumnos hasta aprender cuáles eran algunas de sus cualidades. ¿Qué sabemos de Rebeca? ¿Cómo era? ¿Qué tenía de especial su carácter para convertirla en el tipo de persona idónea para ser la esposa de un hijo muy amado por sus padres y al que iban a pasarle esas bendiciones? En el versículo 60 llegamos al momento donde Rebeca, que también quería esas bendiciones, fue

bendecida por sus hermanos. Dice ' madre de sé millares de millares'¿Dónde se reciben esas . bendiciones? En el templo. Rebeca deseaba esas bendiciones y fue bendecida con ellas. Rebeca dejó todo atrás. Tanto anhelaba esas bendiciones que dijo: “No me es preciso aguardar, me voy ya”. Así que ella e Isaac formaron una familia eterna. Tuvieron dos hijos, uno de los cuales optó por casarse fuera del convenio. Rebeca dice lo fastidiada que estaba a causa de las hijas de Het. Eran mujeres que no pertenecían al convenio y eso está en Génesis 27:46. Le dice a Isaac: “Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?” Rebeca había renunciado a todo, familia, hogar, para formar una familia eterna y recibir esas bendiciones. De sus dos hijos, uno se había ido con las hijas de esa tierra y no había nadie que pudiera unirse en matrimonio eterno con su otro hijo. Ella necesitaba ver como su hijo justo recibía las bendiciones. Rebeca se valió de su influencia para que las llaves y las bendiciones del sacerdocio pasaran a su hijo recto. Esto es un ejemplo perfecto de un hombre con las llaves y de una mujer influyente, que trabajan en unión en la consecución de sus planes. Aquí están Isaac y Rebeca, que conocían las promesas de ser madre de millares de millares o padre de muchas naciones. ¿Cuán importante era para ellos la esposa de Jacob? Extremadamente importante. Gracias a la influencia de Rebeca y al sacerdocio de Isaac, tenemos las doce tribus de Israel que ahora habitan la tierra. La parte de Isaac y Rebeca es crucial. Toda ella dependía de un hombre y de una mujer que entendían el lugar que ocupaban en el plan así como sus responsabilidades de formar una familia eterna, de tener hijos e instruirlos. Les informo que una de sus responsabilidades, además de enseñar las doctrinas para que los jóvenes las entiendan bien, es comprender la relación de Isaac-Rebeca. Cada joven, cada uno de sus alumnos debe entender su papel, que son una especie de Isaac y Rebeca y que precisan conocer claramente cuáles son sus deberes.

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Ahora, quisiera que ustedes fueran ejemplos vivientes en sus hogares, en sus familias, en sus matrimonios. Vivan de tal manera que sus alumnos tengan esperanza en la vida eterna tan solo con verles a ustedes. Su objetivo es vivir en el tipo de hogar o de familia que ellos deseen tener. De ese modo, no harán caso al mensaje que reciban de otras fuentes. Si viven y enseñan ese principio con suma claridad, sus enseñanzas apagarán el ruido, traspasarán los corazones de los jóvenes y les llegarán hasta lo más recóndito. No es una cuestión de volumen ni de número de palabras. Tan solo precisan transmitirles un ejemplo claro. Ustedes son su ideal. Tengan una vida familiar que brille por su dominio de los principios básicos. No dejen su función y sus responsabilidades familiares al azar. Piensen en términos de precisión no de perfección. La perfección es difícil de alcanzar en esta vida. Conduzcan a su familia por el sendero de la precisión. Pónganse metas y tracen con precisión la manera de alcanzarlas. Ellos deben aprender que ustedes oran en familia, que estudian las escrituras en familia, que tienen sus noches de hogar familiar. Conviertan las comidas familiares en una prioridad y utilícenlas para enseñar a sus familias. Ustedes constantemente enseñan a sus familias, lo mismo que les enseñan a sus alumnos. Hablen con respeto de sus cónyuges y gracias a su ejemplo, la nueva generación desarrollará una gran esperanza y comprensión, no solo por sus palabras sino por la forma en que ustedes perciben y transmiten lo que sienten por la familia. El objetivo de seminario e instituto es preparar a los jóvenes para recibir las bendiciones de una familia eterna. Hagamos un repaso del proceso de la enseñanza: 1. Enseñe la Teología de la familia Están preparando a los jóvenes para ir al templo para tener familias eternas, sin las cuales la tierra sería totalmente asolada. 2. Exponga las amenazas a la familia La nueva generación está recibiendo muchas amenazas que atentan contra la formación de una familia eterna, a

tal grado que pierden la confianza en su capacidad para ello. Se parecen mucho a Abraham cuando vivía en una tierra repleta de idolatría e iniquidad. Les es necesario alejarse mentalmente de eso y dirigirse a la tierra donde el Señor pueda bendecirlos para recibir sus convenios. 3. Enséñeles de tal manera que no se confundan Ustedes tienen la labor de instruirles para que no se confundan, que conozcan con claridad los puntos de doctrina que se hallan en la proclamación de la familia, la cual debe ocupar un lugar prominente en su enseñanza, en las aulas y en lo que aprendan los jóvenes. 4. Prepárenlos para seguir el modelo de Isaac y Rebeca Gracias a su enseñanza, ustedes los están preparando para recibir las bendiciones de Abraham, para ir al templo. De cada aula debe salir un Isaac y una Rebeca. Vivan de tal manera que ellos confíen en ustedes. Que sus ejemplos los impulsen a saber que pueden tener una familia eterna. Voy a hablarles de la época en que me casé. Mi esposo y yo teníamos tres dólares. Aún en la actualidad sigue siendo una cantidad pequeña. Nuestro matrimonio fue una obra de fe. No nos casamos porque teníamos dinero, ni porque nos habíamos recibido, ni porque teníamos una casa. Nos mudamos a la casa del abuelo y cuidamos de él durante nuestra primera etapa de casados. Seguimos estudiando y trabajamos arduamente. Nuestra relación era una obra de fe. Sabíamos que habíamos concertado un convenio con el Señor y que El nos iba a bendecir. No era una cuestión de dinero sino de fe. Ese es el tipo de mensaje que los jóvenes precisan para desarrollar confianza. Esta generación será llamada a defender la doctrina de la familia como nunca antes en la historia del mundo. Pero si no la conocen, no podrán defenderla. Es preciso que entiendan qué son los templos y qué es el sacerdocio. Si ustedes desconocen que el propósito de ellos es ser padres y madres, tampoco ellos entenderán el significado de serlo. El esfuerzo

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será inútil. El Pdte. Kimball dijo algo en 1980, hace casi 30 años que yo considero profético y aplicable a nosotros: “Muchas de las restricciones sociales que en el pasado contribuyeron a reforzar y modelar a la familia está desapareciendo. Llegará una época en la que sólo quienes crean profunda y activamente en la familia, serán capaces de preservar a sus familias en medio de la maldad que les circundará. Quienes definan a la familia fuera del ámbito tradicional acabarán con ella. De todas las personas, ninguno de nosotros debe claudicar ante los engañosos argumentos de que la unidad familiar es algo ligado a una fase determinada por la que atraviesa una sociedad moral. Somos libres para hacer frente a esas tendencias que restan importancia a la familia y que ensalzan el individualismo egoísta. Sabemos que la familia es eterna. Y cuando las cosas van mal en la familia, también van mal en cualquier otra institución de la sociedad”. (Conf. General Octubre 1980, págs. 3-4) Mis hermanos y hermanas, mis maravillosos amigos y compañeros en esta obra, hablamos de Cristo y predicamos de Cristo y de su doctrina plena, la cual se basa en la teología de la familia. No nos avergonzamos del evangelio de Jesucristo ni de su doctrina. Estamos dispuestos a defenderla y a impartirla con claridad. Sabemos que al hacerlo contaremos con ayuda divina. Nuestros convenios hacen posible que vivamos eternamente con el Padre Celestial. Esa es nuestra gran bendición. Comparto con ustedes mi testimonio de que el Evangelio de Jesucristo es verdadero y que fue restaurado por conducto del profeta José Smith. En la actualidad tenemos la plenitud del Evangelio. Les testifico que somos hijos e hijas de Padres Celestiales, que nos enviaron a esta experiencia terrenal para prepararnos para la bendición de las familias eternas. Testifico de nuestro Salvador Jesucristo y que por medio de su Expiación podemos llegar a ser perfectos y capaces de cumplir con nuestras responsabilidades para con nuestras familias terrenales y que su Expiación nos brinda la promesa de una vida eterna en familia. Testifico que

el poder del Espíritu Santo puede acompañarnos y guiarnos en nuestra actividad docente si tan solo lo invocamos. Sí ese poder que traspasa el corazón, el alma y la mente de esta generación con hambre de aprender la verdad. Ellos lo saben porque recibieron sus primeras lecciones en el mundo de los espíritus. Sabrán en su interior que es verdad. Hoy nos guía un profeta, el Pdte. Thomas S. Monson. Quiero darle las gracias a cada uno por su entrega al servicio, por sus vidas de fe y consagración y por ser ejemplos vivos de la veracidad de este evangelio. Ruego que la bendición del Señor les acompañe en todo momento. En el nombre de Jesucristo, amén.

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