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LA EDUCACION DE LOS HIJOS EN UN MUNDO PERMISIVO

Encontré un libro referente a este tema, después de haber leído, me puse a reflexionar y a su vez hice una comparación de mis dos hijos, el mayor por ejemplo fue criado con directriz, con normas claras y con disciplina y el fortalecimiento de la mentalidad y el carácter y para terminar con amor. La última, se le permitía sus berrinches, mucho mimo y se le consentía todo lo que ella quería y prácticamente creía que esa permisividad con lo que actuaba yo creía que todo lo que le daba era muestra de amor, pero realmente no lo era, me di cuenta que estaba sembrando en el futuro una hija ingrata es decir, caprichosa, testaruda y desagradecida; con un corazón duro tal como ahora se ven a los gobernantes de ahora. Conociendo un poco más, la verdad de la Biblia nos aconseja: “Educa al muchacho en el buen camino” Entonces confundí el amor con la permisividad en recompensar a mi hija por lloriquear y protestar o recurrir a rabietas. Leyendo mas esta revista encontré un precioso mensaje que dice: Con respecto a la relación entre padres e hijos, las Escrituras presentan un ejemplo que resalta el hecho de que los hijos necesitan la guía de sus padres. “Como flechas en la mano de un hombre poderoso, así son los hijos de la juventud. Feliz es el hombre capacitado que ha llenado su aljaba de ellos”. A los hijos se les comparara con la flecha y al padre, con un guerrero poderoso. Tal como un arquero sabe que las flechas no dan en el blanco por casualidad, los padres amorosos comprenden que la educación de los hijos no pueden dejarse al azar. Quieren que sus hijos alcancen determinado Blanco”: que se conviertan en adultos responsables y felices. Desean que tomen buenas decisiones, sean sabios, se eviten problemas innecesarios y alcancen metas que merezcan la pena. Pero no basta con que los padres quieran eso. ¿Qué hace falta para que una flecha dé en el blanco? Hay que prepararla con cuidado, protegerla bien y dispararla con fuerza hacia el blanco, De la misma manera, para que los niños lleguen con éxito a la edad adulta, hay que prepararlos, protegerlos y darles dirección. Pues bien, educar a los hijos también, exige un esfuerzo considerable. Obviamente, ellos no pueden criarse por si mismo, igual que una flecha no puede lanzarse ella sola hacia el blanco. Por desgracia, hoy día muchos padres no parecen dispuestos a realizar el esfuerzo que se requiere, siguen el camino fácil y dejan que sean la televisión, la escuela y los amigos los que instruyan a sus hijos en cuestiones de moralidad, sexo, etc,. Permiten que sus hijos tengan todo lo que quieran. Y cuando piensan en todo el trabajo que implicara negarles algo, simplemente se le conceden y suelen justificarse diciendo que no quieren herir los sentimientos de sus hijos, Sin embargo, lo que en realidad causa a sus hijos un daño real y duradero que es la “permisividad”. Educar a los hijos no es una tarea fácil, y realizarla con empeño y siguiendo la

guía de la palabra de Dios requiere mucho esfuerzo. Según investigaciones han demostrado que los niños criados por los padres amorosos y que hacen valer su autoridad, los que apoyan a sus hijos pero les ponen límites definidos, sobresalen académicamente, desarrollan mejores habilidades sociales, se sienten satisfechos consigo mismo y son, por regla general, más felices que los niños cuyos padres son demasiado blandos o excesivamente severos”… Por eso recomiendo a los padres no ser muy permisivos, ni muy severos, solo tenemos que darle amor por lo menos un segundo de cada día, porque si no lo hacemos nuestros hijos serán como ahora se ven a los gobernantes berrinchudos, porque sus padres fueron muy permisivos con ellos.