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HECHOS Y NO PALABRAS Un objeto sirve de modelo o patrón cuando no presenta ninguna variante a pesar de las circunstancias adversas por

las que pasa. En el sistema métrico, se tiene una vara hecha de platino e iridio que no sufre variaciones a pesar de los cambios climáticos y del tiempo que pasa. Esta vara se denomina el metro patrón, la cual está depositada en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (París) y es la que sirve de patrón para indicar el tamaño de un metro lineal. El apóstol Pablo indicó a su discípulo Timoteo algunas características que el hombre, sea joven o adulto, debe seguir para ser un modelo para los demás. La Palabra de Dios expresa en 1 Timoteo 4:12: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. El hombre de Dios debe ser ejemplo: en palabra. Todo lo que dice en privado o en público tiene repercusión en la vida espiritual. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29), expresa el apóstol Pablo haciendo referencia del valor de la palabra hablada. La palabra de un hombre debe ser firme de tal manera que todos puedan confiar en lo que afirma o niega. En conducta. La conducta del hijo de Dios tiene que generar asombro, tanto que los demás quieran imitar su estilo de vida. El apóstol Pablo expresó: “sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Pablo no sólo imitó la vida espiritual de Jesús, sino que también su comportamiento era digno de aquel que lo llamó para anunciar el evangelio a las naciones del mundo. La conducta del líder debe sobrepasar a la de cualquier otro hombre en la tierra. Debe vivir en el nivel de Cristo. En amor. El amor es una de las virtudes esenciales de la vida del hombre de Dios. El amor sacrificial, el amor que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, es el amor que debe practicar con las personas de su entorno. Sin amor, no hay expresión de la obra de Dios en el hombre de Dios. En espíritu. El espíritu es la disposición de responder positivamente a la dirección de Dios ante las diversas situaciones de la vida. Antes de gestar una idea el hombre de Dios debe recibir la palabra de parte del creador, la cual lo guiará a desenvolverse conforme a los mandamientos divinos. De esta manera el espíritu que rodea a la conducta y la acción tendrá fundamento en Dios mismo. En fe. La fe es la confianza plena en Dios, y en todo lo que Él puede hacer y que va a realizarlo conforme a sus planes y propósitos eternos. En pureza. Pureza habla de la coherencia entre la sencillez de los motivos y la acción. Es decir que los pensamientos estarán de acuerdo con la actuación en cada circunstancia. El filósofo y matemático René Descartes (1596-1650) expresó esta idea declarando: “Pienso, luego existo”. Sin duda, la pureza en el pensamiento determinará la pureza de las acciones. La vida del varón de Dios es mucho más que asistir a todas las reuniones que se realizan para adorar a Dios. Es demostrar que Él realmente está obrando de manera poderosa en todas las áreas de su vida. Entonces, sé como el metro patrón: un modelo, y demuéstralo con tus hechos y no tan solo con palabras.