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TEMA 4: MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98

Aunque hay autores que prefiere hablar de dos movimientos, no se deberían separar totalmente Modernismo y Generación del 98, ya que coinciden en rechazar el positivismo filosófico, el Naturalismo narrativo, lo que queda del Romanticismo en el teatro y la grandilocuencia de la poesía características de finales del siglo XIX. Antonio Machado (Soledades o Campos de Castilla) o Valle-Inclán (Sonatas o Divinas palabras) pueden parecer modernistas o noventayochistas según las obras que leamos de ellos. Ellos mismos (Azorín), incluyeron en la nómina "del 98" a Unamuno, Baroja, Maeztu, Rubén Darío, Valle-Inclán, Benavente... y al propio Azorín. El Modernismo en España recibió la influencia de los románticos (Bécquer y Rosalía) en su rechazo de la realidad, en el individualismo y subjetivismo, en la preferencia por ambientes decadentes y temas existenciales. De la poesía francesa (parnasianismo y simbolismo) hereda el gusto por la perfección formal, el uso de símbolos sugerentes y la identificación entre sentimientos y paisaje. De Rubén recoge la brillantez y la sensualidad. Los modernistas desarrollan los temas del rechazo y desarraigo del presente (evasión o intimismo) y las preocupaciones existenciales. Entre los escritores modernistas hispanoamericanos sobresale Rubén Darío (Azul, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza) y entre los españoles, Antonio Machado (Soledades), Juan Ramón Jiménez (Arias tristes, Jardines lejanos), ValleInclán (Sonatas, El marqués de Bradomín), Manuel Machado (Alma), Salvador Rueda (En Tropel) y Francisco Villaespesa (Flores del almendro). La Generación del 98 fue un grupo de escritores que adoptaron una actitud similar ante la decadencia política, social y cultural de España de finales del siglo XIX. A estos problemas hay que añadir el "Desastre del 98" que propiciará el intento de estos autores de encontrar los valores que regeneren la sociedad española. Comparten con los modernistas la misma reacción contra el prosaísmo y el deseo de renovar el lenguaje. Lo que singulariza a los noventayochistas es su preocupación por la realidad nacional. Desarrollan temas como los problemas de España, la reflexión existencial y el subjetivismo; para ello, utilizan distintos géneros como la novela (Niebla, Abel Sánchez, San Manuel Bueno, mártir, de UNAMUNO; La voluntad, Don Juan, Doña Inés, de AZORÍN; Camino de perfección, La busca, El árbol de la ciencia, Zalacaín el aventurero, de BAROJA; Tirano Banderas, El ruedo ibérico, de VALLE-INCLÁN), la lírica (Campos de Castilla, de ANTONIO MACHADO), el teatro (El otro, El hermano Juan, de UNAMUNO; Lo invisible, de AZORÍN; Divinas palabras, Luces de bohemia, de VALLE-INCLÁN) y el ensayo (En torno al casticismo, Del sentimiento trágico de la vida, de UNAMUNO; Los pueblos, Castilla, de AZORÍN). La generación estaría formada por Unamuno y el grupo de "los Tres": Azorín, Baroja y Maeztu. Más polémica resulta la adscripción o inclusión de Antonio Machado (Campos de Castilla, 1912) y de Valle-Inclán (Divinas palabras, 1920) debido a la evolución de sus componentes, que en esas fechas, 1912-1915, se habrían disgregado como grupo. En la evolución de la generación se suelen establecer tres etapas: de 1898-1901, periodo regeneracionista, que es el más crítico (el anarquismo literario de Azorín, la protesta social y denuncia de la injusticia de Baroja, el socialismo de Maeztu y de Unamuno); de 1902-1904, etapa en la que abandonan el proyecto común y se refugian en posiciones contemplativas; y desde 1905, época en la que evolucionan hacia posturas conservadoras (Azorín y Maeztu católicos tradicionales, abandono del socialismo de Unamuno, escepticismo de Baroja).