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TEMA 9: EL TEATRO DESDE LA GUERRA CIVIL TEATRO DE POSGUERRA

Después de la Guerra Civil, predominó un teatro de evasión para entretener al público y transmitir ideología.

AÑOS CUARENTA
Hay dos líneas dramáticas que triunfaron en los escenarios: la COMEDIA BURGUESA, caracterizada por la perfecta construcción de las obras, por su intrascendencia, su humor y ternura. Trata temas como el amor, la familia y el hogar. Entre sus autores y obras destacan Jacinto Benavente (Divorcio de almas), José Mª Pemán (Hay siete pecados) y Juan Ignacio Luca de Tena (Dos mujeres a las nueve); el TEATRO DE HUMOR está alejado de la realidad inmediata y cuenta con: Jardiel Poncela, que eligió el camino de la evasión. Su producción teatral se caracteriza por lo inverosímil, la locura y el misterio, destacando Eloísa está debajo de un almendro. Y Mihura, cuya producción pretende idealizar la vida por medio de la humanización de sus personajes y el triunfo de la bondad. Destaca Tres sombreros de copa, que se estrenó en 1952. Aparte, en los años 40, se escribió un TEATRO DE EXILIO. Entre sus autores destacan Rafael Alberti con El adefesio, una obra que plantea el tema de la intolerancia del poder; Max Aub con San Juan, sobre los desastres de la guerra, la soledad y la ética del exiliado; y Alejandro Casona con La dama del alba.

AÑOS CINCUENTA
Con el estreno en 1949 de Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, nació el DRAMA REALISTA, que se consolidó con Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre. Las obras del teatro realista se caracterizan por la complejidad de los espacios escénicos y la profundización en los caracteres de los personajes. En la producción de Antonio Buero Vallejo se oponen conflictivamente personajes contemplativos y personajes activos. Además, emplea el fenómeno de inmersión del espectador. Entre otras obras cabe destacar En la ardiente oscuridad, El sueño de la razón y La fundación. Alfonso Sastre, que en 1950 formó el Teatro de Agitación Social, destaca por sus tragedias complejas que constituyen una forma de evolución del esperpento de Valle-Inclán y que presentan unos héroes irrisorios, como en La sangre y la ceniza y La taberna fantástica. También destaca José Martín Recuerda, cuyo teatro posee un pronunciado carácter documental, de signo crítico, cargado de crispación y desgarro. Destacan Las salvajes en Puente San Gil y Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca. Otros autores fueron Lauro Olmo con La camisa, José Mª Rodríguez Méndez con Los inocentes de la Moncloa, Carlos Muñiz con El tintero y Rodríguez Buded con La madriguera. Hacia finales de los 50, Fernando Arrabal y Francisco Nieva crean un TEATRO VANGUARDISTA. El teatro de Arrabal se caracteriza por la confusión, el humor, el terror, el azar y la euforia, y por la incorporación de elementos surrealistas en el lenguaje. Los temas más frecuentes son la religión y la sexualidad, junto con la política, el amor y la muerte. Destacan El cementerio de automóviles y Pic-Nic. El tema básico en las obras de Nieva es la represión de la sociedad, que degrada al ser humano al impedir el desarrollo de sus necesidades profundas. Ante ello se erige la transgresión y la liberación sexual. Destaca Malditas sean Coronada y sus hijas.

AÑOS SESENTA
LOS SIMBOLISTAS se caracterizan por un acentuado carácter vanguardista, un marcado pesimismo y el uso frecuente de la simbología animal. Aparecen temas como el poder opresor o la sexualidad. Se nutre de un lenguaje escatológico y agresivo, y de la violencia física y verbal. Entre los autores, destacaremos a José Ruibal (La máquina de pedir), Miguel Romero Esteo (Pontifical), Luis Riaza (Las jaulas) y Martínez Mediero (El último gallinero). También triunfó el teatro representado por la nueva COMEDIA BURGUESA, un teatro inmovilista, que repite esquemas del pasado, con personajes alejados de las circunstancias sociales del momento. Destacan Alfonso Paso (Enseñar a un sinvergüenza), Jaime de Armiñán (La pareja) y Jaime Salom (La casa de las chivas).

AÑOS SETENTA
El TEATRO INDEPENDIENTE suponía el rechazo del espectáculo conservador mediante la creación de una estética peculiar y un intento de autofinanciación. En Barcelona destaca Els Joglars, Els Comediants y El tricicle. En Madrid el TEI, Los Goliardos y Tábano. También se impuso el TEATRO DE CALLE en el que disminuyen los elementos verbales en beneficio de los gestos, música y ruidos. Superada la transición política, se produjo la progresiva desaparición de este tipo de teatro.

1975 - ACTUALIDAD
Los autores realistas más representativos continúan escribiendo y estrenando sus obras: Buero, Sastre, Nieva y Arrabal. Además, aparece la Generación de la transición, cuyos rasgos son una actitud realista, y elementos del sainete y del vodevil; interés por los personajes no integrados, generalmente fracasados; ruptura de la moral tradicional y la utilización de humor e ironía. Destacan José Luis Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas) y Fermín Cabal (¡Esta noche, gran velada!).