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Luis Javier Alvarado-Zegarra Rojas, SCV

“Meditaciones Dominicales”

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR – CICLO B
EVANGELIO: Marcos 16, 15-20 En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 1, 1-11; Salmo 46(47), 2-3.6-9; Segunda lectura: Efesios 1, 17-23 o Efesios 4, 1-13.

MEDITACIÓN
OBJETIVOS: ¿Qué hemos de entender? Que hemos sido creados por Dios para alcanzar la felicidad eterna del cielo, asumiendo nuestro compromiso con la Iglesia de Cristo en la tierra. ¿Qué sentimientos corresponden a esta realidad? Esperanza e ilusión por alcanzar la vida eterna en el cielo; anhelos de ser santos; fe y templanza ante nuestro compromiso en el mundo; gozo por los dones que Dios nos da. ¿Qué actitudes hemos de esforzarnos por vivir? Renovar las resoluciones que nos permitan avanzar por el camino de la santidad; rechazar todo espiritualismo que nos lleve a escapar de las propias responsabilidades y crecer en una aproximación encarnada y realista desde la fe; asumir un sincero compromiso con los demás; trabajar activamente en la tarea evangelizadora que la Iglesia realiza en el mundo. REFLEXIÓN: EL CIELO Y LA VISIÓN DE ETERNIDAD . ¿Para qué he sido hecho? Ésta pregunta sobre el sentido de la vida la respondemos hoy a la luz del Misterio de la Ascensión desde dos puntos de referencia: el cielo y la tierra. De modo que, lo primero que diremos es que la Ascensión nos señala el cielo ¿Para qué he sido hecho? Para ser santo, para gozar de la gloria de Dios en el cielo, para ser feliz eternamente. El Señor, al volver al lugar de donde había venido, no sólo nos está revelando que Él es Dios sino, además, nos presenta un mensaje desde nuestra humanidad integrada a su divinidad: que el ser humano está llamado a gozar de esa misma grandeza, es decir, de la participación de la naturaleza divina1. Ésta es una clara manifestación de su amor por nosotros y la expresión plena del
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Ver S.S. Benedicto XVI. Regina Coeli. Domingo 21 de mayo de 2006.

P. Luis Javier Alvarado-Zegarra Rojas, SCV

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sentido de nuestra vida. Sólo desde ésta visión de eternidad podemos vivir la más grande esperanza que se puede tener en la tierra. LA VIDA EN ESTE MUNDO Y EL REALISMO DE LA FE . La visión de eternidad no debe ser para el cristiano una excusa para escapar de la realidad. Para poder entender bien nuestro camino hacia el cielo, necesitamos saber darle cara al mundo que nos ha tocado vivir; necesitamos vencer toda ingenuidad, ignorancia o inconciencia que pueda entorpecer o anular nuestra salvación. La pregunta ¿Para qué he sido hecho? nos ayuda a situarnos en la vida. Precisamente, el relato de la Ascensión alude a ello al decir que a los Apóstoles se les aparecen unos ángeles con estas palabras: «Galileos ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?»2, palabras que están directamente relacionadas a aquellas otras: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». Para que podamos alcanzar nuestra felicidad eterna, necesitamos asumir con realismo la fe en medio del mundo. Para ello se necesita vivir la espiritualidad de la vida cotidiana que exige ser atentos, reverentes y comprometidos con la sociedad y las necesidades de nuestros hermanos humanos. El que vive auténticamente su fe, comprende el origen y la meta de su vida desde Jesucristo3, se compromete a ser su testigo y sabe que para ello necesita una fuerza superior a la humana: la del Espíritu Santo. El Señor, antes de ascender al cielo, les dejó esta instrucción a los Apóstoles: «Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo»4. A MODO DE CONCLUSIÓN. ¿Para qué he sido hecho? ¿Cuál es el sentido de mi vida? Para alcanzar la felicidad eterna en el cielo a partir de un compromiso real con la Iglesia de Cristo en la tierra. Nos toca, pues, asumir nuestra tarea. Cada uno tiene un lugar en la evangelización que la Iglesia realiza en el mundo. Que la Virgen, Madre de los Apóstoles, interceda por nosotros y nos aliente a perseverar por este camino para que algún día podamos formar parte de la comunidad de los santos que gozan eternamente de la amistad y de la comunión con Dios en el cielo.

PREGUNTAS PARA LA MEDITACIÓN PERSONAL
• • • • • • ¿Para qué has sido hecho? ¿Cuál es el sentido de tu vida? ¿Tienes fe y esperanza de poder alcanzar la vida eterna en el cielo? ¿Vives anhelando ser santo? ¿Eres de las personas que escapan de la realidad usando como excusa tus “devociones”? ¿Tienes un compromiso concreto y real con las personas que están en tu entorno? ¿Cuál es tu tarea en la Evangelización que hace la Iglesia en nuestro tiempo? Acude al auxilio del Espíritu Santo por intercesión de María, la Madre de los Apóstoles.

FORMACIÓN CATEQUÉTICA Y ESPIRITUAL
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Hech1, 11a Ver Gaudium et spes 22 4 Hech1, 8

P. Luis Javier Alvarado-Zegarra Rojas, SCV

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Leamos en el Catecismo de la Iglesia Católica los numerales: 659-664; 668-670; 849-852. Ver en: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

CITAS BÍBLICAS PARA LA SEMANA
LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO PRIMERA LECTURA Hechos 19, 1-8 Hechos 20, 17-27 Hechos 20, 28-38 Hechos 22,30; 23,6-11 Hechos 25, 13b-21 Hechos 28, 16-20.30-31 SALMO 67(68), 2-7 67(68), 10-11.20-21 67(68), 29-36 15(16), 1-11 102(103), 1-2.11-12.19-20 10(11), 4-7 EVANGELIO Juan 16, 29-33 Juan 17, 1-11a Juan 17, 11b-19 Juan 17, 20-26 Juan 21, 1a.15-19 Juan 21, 20-25

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS – CICLO B
Las siguientes citas bíblicas corresponden a la celebración del domingo próximo así, el viernes, el sábado o el domingo antes de misa las podrás leer para prepararte mejor y así escuchar y acoger la Palabra de Dios: Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 1-11; Salmo 103(104), 1ab.24ac.29bc-30.31.34; Segunda lectura: 1Corintios 12,3b-7. 12-13 o Gálatas 5, 16-25. EVANGELIO: Juan 20, 19-23 Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».