La ciudad de Salta y sus transformaciones a lo largo de los años. La ciudad de Salta, fundada el 16 de abril de 1582 por el Licenciado D.

Hernando de Lerma, fue durante mucho tiempo una villa enclavada en medio de cerros y cursos de agua con un número reducido de habitantes. En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata, y Salta, situada, en el centro geográfico del mismo, se convirtió en la capital de la Gobernación del Tucumán en 1783, siendo el centro economico ya que las transacciones comerciales entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata, la contaron como centro de enlace y distribución, de esta manera, la ciudad alcanzó un alto nivel económico y cultural. Hasta 1810 Salta mantenía esta excelente posición económica. Esta situación cambió radicalmente a partir del estallido revolucionario. La guerra de la Independencia provocó la suspensión casi total del comercio por muchos años y dejó a la provincia en la miseria. A partir de 1839 el comercio salteño se unio estrechamente al puesto de Cobija (Chile). El tráfico creció paulatinamente intensificándose hasta llegar a la mitad del siglo, lo que permitió reactivar la economia. La guerra del Pacífico, iniciada en 1879 cambió la orientación comercial, adaptandose al modelo agroexportador que consistia en la venta de materias primas y la importacion de productos elaborados, incorporandose de esta manera al mercado mundial, destacandose Salta en la ganaderia. Durante estos años, la economia salteña comenzo a ser mas prospera. En 1891 llega el ferrocarril hasta el centro de la ciudad, conduciendo la máquina Antonio Saporiti. La población de la ciudad comenzo a ascender, siendo la inmigracion europea casi insignificante (hasta 1900), siendo mas numerosa la chilena y boliviana. A partir del 1900, la radicación de numerosos inmigrantes españoles, italianos y árabes (sirios y libaneses en particular) hicieron que la economía local adquiera nueva energia. A alrededor del siglo XIX Salta se vio afectada profundamente por los conflictos ocasionados durante el proceso independista, puesto que constituyó un punto de avanzada y campo de batalla. En tal sentido la actividad comercial se vio afectada durante el período bélico, sin embargo logró perdurar mediante una lenta reorganización sobre las bases del antiguo circuito mercantil; aunque se constituyó en una suerte de periferia del nuevo espacio económico mercantil. La nueva doctrina economica ofreció limitadas posibilidades para la colocación de los productos urbanos, tales como las manufacturas del cuero, aunque era la única vía posible en la obtención de metálico. En este sentido Salta no pudo escapar a la tendencia marcada en diversas regiones del interior argentino, en las que la vinculación de la producción regional con el mercado europeo a través del puerto de Buenos Aires, trajo aparejado una situación de competencia desfavorable para algunos productos locales respecto a los precios bajos y la mejor calidad de los bienes importados ya que eran mas elaborados debido al gran desarrollo industrial de la epoca, que era mucho mas dinamico. En estos momentos, la economia de la ciudad dependia principalmente de la ganaderia que se encontraba subordinada al comercio, a la utilización de las pasturas

naturales para engorde y el empleo de mano obra que demandaban las tropas de las arrias que marchaban hacia Perú y el norte de Chile. Hacia 1903, la ciudad de Salta se presentaba pujante al esplandor del nuevo siglo. Aunque, por entonces, mantenía aun el aspecto de una gran aldea, con su población desarrollada alrededor de la “Plaza 9 de Julio”. Desde mediados del s. XX la ciudad experimenta un acelerado crecimiento demográfico, pasando de 115.000 habitantes en 1960 a más de 500.000 en la actualidad.

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