Comprender el autismo

CAPÍTULO 1º: DEFINICIÓN TRATAMIENTO.

DE

AUTISMO

Y

OPCIONES

DE

Causas del autismo. Para Stanley Greenspan, la causa del incremento de casos de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), así como el origen del autismo en general, es desconocida.

Principales disfunciones de los niños autistas. Existen tres disfunciones que caracterizan al autismo y los Trastornos del Espectro Autista: a) Tiene dificultades para relaciones afectivas. b) Es incapaz de intercambiar gestos emocionales de manera constante. c) Tiene dificultad para usar palabras nuevas o símbolos con tono emotivo. Si estas habilidades básicas no se manifiestan, podemos considerar que el niño está mostrando signos de un trastorno del espectro autista. Cuando menos se muestren estas habilidades principales en la edad que les correspondería, mayor será el grado de autismo que afecta al menor.

Síntomas asociados. Existen síntomas asociados como la tendencia a repetir una acción (alinear objetos reiteradamente), aletear las manos o autoestimularse (por ejemplo, mirar fijamente el movimiento de un ventilador, tocar una mancha del suelo y acciones parecidas). También son síntomas asociados repetir palabras siempre en el mismo orden y recitar libros enteros o el contenido de un programa de televisión. No obstante, estos síntomas no están directamente relacionados con el autismo, sino que se pueden asociar con otros tipos de trastornos; por este motivo, no se deben considerar como síntomas principales para diagnosticar el autismo.

Opciones de tratamiento. Según Stanley Greenspan los siguientes programas no han ayudado lo suficiente a los niños con TEA: a) Programas educativos limitados que aplican ejercicios repetitivos para inculcar competencias aisladas. Por ejemplo, hacer emparejar formas en

Página 1

Comprender el autismo lugar de los fundamentos esenciales del desarrollo. Estos ejercicios no han demostrado mucha eficacia en el fortalecimiento de las capacidades cognitivas, sociales y auditivas o en las capacidades lingüísticas. b) Tratamientos conductuales que trabajan sobre la superficie del comportamiento y dejan de lado la capacidad de interacción individual del niño y los fundamentos de su pensamiento. c) Tratamientos biomédicos que no forman parte de un programa integral y adecuado al niño. Suelen aplicar varios sistemas de diagnóstico y prescribir medicamentos que, de nuevo, ignoran los beneficios de un tratamiento complementario e integral. Por otra parte, el programa DIR/ Floortime sortea los obstáculos y las deficiencias que plantean los programas anteriores. El programa DIR o Floortime se basa en la teoría de que podemos influir positivamente en los fundamentos del desarrollo comunicativo y cognitivo del niño, aunque se trate de niños con serias dificultades, si trabajamos en sus emociones o en su capacidad de sentir afecto.

Página 2

Comprender el autismo

CAPÍTULO 2º: EL DESARROLLO EMOCIONAL DEL NIÑO.

Importancia de las emociones en el niño. El lenguaje y la cognición, como las competencias sociales y emocionales se adquieren a través de las relaciones con los demás, que exigen un intercambio con propósitos emocionales. Las interacciones múltiples son esenciales para el desarrollo de la mente y el celebro, pues proporcionan un sentido de apego que es fundamental. Los niños que no adquieren este sentido de apego y pertenencia (por ejemplo, en el caso de los orfanatos) presentan un retroceso en el desarrollo del lenguaje y las capacidades cognitivas. En los casos más graves, también se ve afectado su crecimiento físico. Las emociones conducen el desarrollo a todos los niveles (incluso cuando se trata de competencias avanzadas como el pensamiento abstracto). Para dominar el concepto de justicia, un niño tiene que haber experimentado previamente la sensación de haber sido tratado justa e injustamente. Por ejemplo, la acción de darle una galleta a un niño y darle, en cambio, tres a su hermana ya le permite saber lo que la injusticia. A continuación y como consecuencia de un proceso de abstracción de esta experiencia, puede crear categorías de cosas justas e injustas. El lenguaje, la cognición y los conceptos matemáticos y cuantitativos se aprenden a través de experiencias y relaciones emocionalmente significativas.

Fases del desarrollo emocional-cognitivo del niño. Se pueden identificar las siguientes fases de desarrollo emocional-cognitivo en los niños: 1ª fase: regulación e interés por el mundo. En los primeros meses de vida, los bebes aprenden a mostrar al mundo sus emociones a partir de sus propias sensaciones internas; por ejemplo cuando tienen gases. Los neonatos de pocos días reaccionan a las sensaciones de forma emocional. Por ejemplo, prefieren el sonido o el olor de la madre a cualquier otro. Succionan con más fuerza cuando el líquido es dulce. La respuesta emocional producida por las sensaciones le ayuda a diferenciar entre las diversas sensaciones. La inteligencia se desarrolla a través del uso de todos estos sentidos para percibir el mundo y construir patrones, empezando por la diferenciación de la voz del padre y la madre. Si las primeras sensaciones son desagradables, el bebé deja de prestarle atención al mundo que le rodea. 2ª fase: relacionarse y desarrollar la empatía. El bebé aprende a diferenciar entre el placer de interactuar con personas e interesarse por objetos inanimados. El

Página 3

Comprender el autismo placer que le proporcionan sus cuidadores le permite construir categorías de voces y expresiones faciales que reflejan las intenciones y sentimientos del cuidador o cuidadores. Así comienza el camino hacia el reconocimiento de patrones y la organización de percepciones en torno a categorías significativas. 3ª fase: interacción bidireccional y con propósito comunicativo. A los seis meses los bebés empiezan a involucrarse en una interacción bidireccional. Por ejemplo, el bebé le sonría a la madre y el obtiene una sonrisa a cambio, de tal modo que vuelve a sonreír. Esto se denomina cadena de comunicación. Un niño que domina o empieza a dominar esta competencia básica puede comunicarse sin palabras y expresar, a su rudimentaria manera, lo que quiere. Un bebé que sabe transferir sus necesidades sufre menos frustración y llora menos que un niño que no domine esta competencia. A los ocho meses, un bebé que se ha desarrollado de manera adecuada puede participar en muchas interacciones de causalidad y lógica. Un bebé sigue con los ojos como cae un sonajero al suelo o mira y toca la mano de su padre que acaba de esconder el sonajero. Esta relación de causalidad marca el principio de su sentido de la realidad, que se basa en distinguir las acciones de los demás de las acciones de uno mismo.

4ª fase: resolución social de problemas, regulación del humor y desarrollo del “yo”.
La negociación (o pacto) y el juego con los demás le permiten al niño experimentar los estímulos del mundo y participar de patrones conductuales integrados más amplios. Un niño que rechaza la compañía de los demás o que muestra dificultades en la relación con los demás no experimentará o no aprenderá a reconocer una multitud de patrones conductuales. En el intercambio diario de afecto y en las pequeñas riñas con los padres, el niño aprende a limar emociones extremas como el miedo o la rabia. Cuando el niño no puede expresar sus sentimientos o no obtiene respuesta por el motivo que sea, puede rechazar esta comunicación y volverse solidario. También puede ocurrir que sus emociones y su comportamiento se vuelvan más intensos y que muerda o peque. En todo este proceso, los intercambios forman parte de la definición de su “yo”. El niño percibe sus patrones de conducta y con el tiempo estos patrones se convierten en un “yo” y en un “tú” y emerge un “yo” íntegro a partir de la propia interacción con otros “yos” también íntegros. A los niños con autismo les cuesta mucho mostrar empatía hacia los demás y comprender las emociones de las personas. 5ª fase: construcción de símbolos y uso de palabras e ideas. Al año y medio el niño ya puede empezar a utilizar el leguaje verbal para expresarse, pero, para entender el lenguaje y usar palabras, el niño primero debe saber intercambiar señales emocionales complejas, para poder separar las acciones de las percepciones y retener las imágenes en la mente. También debe ser capaz de conectar estas imágenes a sus emociones para dotarlas de sentido y constituir, como consecuencia, símbolos e ideas. El lenguaje empieza a desarrollarse porque las imágenes significado a través de las experiencias y los intercambios emocionalmente relevantes. Así, por ejemplo, un niño o niña de dos años siente una necesidad de

Página 4

Comprender el autismo afecto repentino por su madre. Si en una fase más temprana de su vida sólo podría haberla abrazado, ahora es capaz de usar símbolos para expresar su afecto diciendo “te quiero mucho”. 6ª fase: pensamiento emocional, lógica y percepción de la realidad. A los dos años y medio, el niño mejora su capacidad de conectar los símbolos y de establecer una relación lógica entre ellos, abriendo la puerta entre el pensamiento y la reflexión. Relacionar de manera lógica la idea de uno con la idea de otra persona es la base para adquirir una nueva consciencia de la realidad. El niño ahora sabe conectar las experiencias internas con las externas y sabe distinguirlas, es decir, sabe dividir las experiencias en categorías subjetivas y objetivas. 7ª fase: pensamiento multicausal. En esta fase, el niño supera el simple esquema de razonamiento causal y ya es capaz de considerar las causas múltiples. Por ejemplo, su un amigo no quiere jugar, en lugar de deducir “me odia”, se plantea “ a lo mejor quiere jugar con otro niño” o “a lo mejor no quiere jugar conmigo porque siempre juego con la Nintendo”. 8ª fase: razonamiento emocional y diferenciado. El pensamiento multicausal le permite al niño avanzar en la comprensión de los diferentes grados y la influencia relativa de los sentimientos en las acciones y sus consecuencias. 9ª fase: desarrollo avanzado del “yo” y guía de patrones internos. En la etapa de la pubertad y la primera adolescencia, se producen interacciones emocionales más complejas que ayudan al niño a interiorizar los pensamientos sobre las relaciones y a forjar un “yo” más maduro. El niño ya es capaz de juzgar sus experiencias. Por ejemplo, puede decir por primera vez “estaba más enfadado de lo normal”. Puede analizar el comportamiento de los niños de su edad y decir: “a ellos les gusta hacer eso, pero, para mí, no está bien”. Mejora su sistema de pensamiento y es capaz de reflexionar sobre el futuro y sobre si mismo.

Página 5

Comprender el autismo

CAPÍTULO 3ª: INTERVENCIÓN EDUCATIVA.

En qué va a consistir la intervención educativa.
Si un niño empieza a mostrar retrasos en el desarrollo y, tras el estudio correspondiente, se hace necesaria la aplicación de un modelo de tratamiento integrado. La intervención en los niños con TEA se basará en la realización de juegos normales que hacen habitualmente los padres con sus hijos. Se deben centrar siempre en los intereses del niño, ya que, de esta manera, se le guía de manera natural hacia la actividad. La clave es divertirse juntos, buscar señales de placer, como una gran sonrisa, sonidos de alegría y miradas de entusiasmo. Estas actividades se han de hacer durante quince o veinte minutos y se debe encontrar el momento en el que el niño está más activo y receptivo para realizarlas las veces necesarias.

Etapas en la intervención educativa. Primera etapa: En primer lugar, para mejorar la regulación y la atención compartida es conveniente observar su manera de escuchar, ver, tocar, oler y moverse. Por ejemplo, es necesario analizar qué tipo de sonidos le llaman la atención (graves o agudos, lentos o rápidos) y qué tipo de tacto (suave y ligero o suave y firme) le ayuda a sentirse calmado, feliz y satisfecho. Es decir, hay que intentar aunar todos estos sentidos de la manera que le resulte más placentera para atraerlo hacia el mundo analizando lo que le gusta mientras él o ella va dando sus primeros pasos de desarrollo. Segunda etapa: Para intensificar la empatía y mejorar la comunicación es importante observar la interacción (voces de broma, besos, cosquillas o juegos favoritos) que más le gustan o más placer le proporcionan al niño. Cuando el padre o la madre juegan a esconder el juguete o a taparse la cara con las manos, son juegos visuales con los que el niño obtiene un gran estímulo. Las canciones acompañadas de palmadas también mejoran la audición del bebé, que cuando crece un poco más disfruta mucho jugando con coches e imaginando escenas de intriga. Es importante aprovechar al máximo estos “momentos mágicos” en que el niño está receptivo y alerta y adaptarse al ritmo del niño, a sus emociones y a su manera de utilizar sus sentidos y sus movimientos. También es necesario analizar sus intereses, aunque para ello se tenga que hacer ruido sin sentido, y se incrementará su satisfacción y su cercanía. En lugar de competir con un juguete por su atención, es necesario convertirse en uno más de sus intereses colocándonos un juguete que le guste especialmente encima de la cabeza y haciéndonos gestos divertidos.

Página 6

Comprender el autismo Tercera etapa: Para contribuir a que se den interacciones emotivas con propósito comunicativo, hay que mostrar una gran alegría mientras se intercambian expresiones faciales, sonidos, gestos, palabras e interpretaciones con el niño.

Página 7

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful