HABERMAS Y RATZINGER: RELACIÓN ENTRE POLÍTICA Y RELIGIÓN

Osvaldo Zagal Jaime Periodista

Un célebre e importante encuentro llevado a cabo en Enero del 2004, entre el entonces Cardenal Joseph Ratzinger –ahora Benedicto XVI- y el filósofo Jürgen Habermas, en la Academia Católica de Munich, Alemania, permitió congregar un interesante diálogo entre estos dos gigantes intelectuales alemanes de la Post Guerra, y que ha sido descuidado en el tiempo no tanto por sus implicancias en el terreno de la Religión y la Ciencia, sino que, por sobre todo, en el campo de la relación entre Política y Religión. (libros escritos….) De esta relación -estrecha en el mundo occidental y entrelazada directamente en otras culturas teístas-, surge el Laicismo, asunto de inmensa proporción que el presente ensayo pretende abarcar desde el punto de vista de lo ocurrido en aquella célebre cita de estos dos maestros respecto de su visión entre religión y política.

Jürgen Habarmas:

El primero en abordar el tema frente al auditorio fue Habermas. Quizás por tener al lado suyo a un importante representante del Vaticano en cuestiones de fe, Habermas expuso de manera casi subterránea el asunto, destacando la utilidad de la religión para el surgimiento de una solidaridad ciudadana1. Admite, eso sí, la dificultad del catolicismo de los años sesenta y setenta de reconocer los valores intrínsecos del pensamiento secular moderno. Pero, al mismo tiempo, otorga valor a la religión en el mundo contemporáneo para –desde el punto de vista de la trascendencia-, dar salida a una modernidad que según él, se encuentra en un callejón sin salida en este ámbito2. A reglón seguido, prefiere no introducirse en semejante discusión y dejar el tema
Alocución de Jürgen Habermas: Academia Católica de Munich, Enero del 2004:“Entre los miembros de una comunidad política, la solidaridad, tan abstracta como se quiera, y jurídicamente mediada, sólo puede surgir en el momento en que los principios de justicia encuentran acomodo en el entramado, más denso, de las orientaciones de valor culturales”. Ibid: “Por eso hoy día vuelve a encontrar eco el teorema según el cual sólo la orientación religiosa hacia un punto de referencia transcendente puede sacar del callejón sin salida a una modernidad que se siente culpable”.
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una influencia directa a la sociedad acerca de sus propios intereses. De esta forma. comienza su alocución señalando que “es tarea de la política someter el poder al control de la ley a fin de garantizar que se haga un uso razonable de él. pues a “A diferencia de lo que sucede en Kant y Hegel. Habermas termina de esta manera su alocución en el debate. diciendo que de ella se espera una autorreflexión que permita familiarizarse con los límites de la Ilustración. Pero aquella “tolerancia” choca también con las posturas de los creyentes y no creyentes. Habermas –aunque cauteloso-. por su parte. ni negarles a sus conciudadanos creyentes el derecho a hacer aportaciones a los debates públicos utilizando un lenguaje religioso. señalando que el Estado liberal contemporáneo da la mano a las comunidades religiosas para ejercer. otorgando a esta postura el calificativo de “libertad religiosa negativa”. Pero hay algo más que respeto: a la filosofía no le faltan motivos para adoptar ante las tradiciones religiosas una actitud dispuesta al aprendizaje. El respeto que va asociado a esa renuncia cognitiva al juicio se fundamenta en la consideración hacia las personas y modos de vida que claramente extraen su integridad y autenticidad de sus convicciones religiosas. Una cultura política liberal puede esperar incluso de los ciudadanos secularizados que tomen parte en los esfuerzos para traducir las aportaciones relevantes del lenguaje religioso a un lenguaje más accesible al público en general”. 3 2 . señalando que la cultura política liberal ha evolucionado hasta el punto de reconocer en la tradición religiosa un potencial de verdad que las sociedades post seculares no deben prescindir. más allá del saber mundano socialmente institucionalizado. continúa así con su exposición frente a los estudiantes entrando de lleno a la relación entre lo político y lo religioso. en la medida en que actúen en su papel de ciudadanos del Estado.como una cuestión empírica no resuelta. no deben negarles en principio a las visiones del mundo religiosas un potencial de verdad. hace un llamado a la filosofía a tomar en serio aquella argumentación desde un punto de vista cognitivo. ni menos negarles el derecho de hacer “aportaciones a los debates públicos utilizando un lenguaje religioso”3. esta delimitación gramatical no se vincula con la aspiración filosófica de determinar de modo autónomo qué hay de verdadero o falso en el contenido de las tradiciones religiosas. Joseph Ratzinger: Joseph Ratzinger. mediante la opinión pública política. Ratzinger afirma la importancia de superar la desconfianza hacia el derecho y Ibid: “Los ciudadanos secularizados. Por lo mismo.

intuyendo quizás a un auditorio repleto de racionalistas no creyentes. pero no inventarse”. Alocución de Joseph Ratzinger. al punto de sostener dos tesis argumentativas al respecto: La primera. siendo el hombre mismo sujeto de derechos por el sólo hecho de pertenecer a la especie humana. ocupa un papel predominante y se concibe a sí misma como el elemento cohesionador. estos últimos. Si bien es cierto Ratzinger reconoce en la razón dialéctica un papel cohesionador en la cultura política secular. con argumentos directos y lenguaje menos técnico. haciendo una argumentación crítica de la racionalidad positiva. así como tampoco la internalización en la conciencia colectiva de los aspectos normativos de los derechos humanos sometidos al escrutinio del juego de las mayorías. 4 3 . argumentando que desde el punto de vista democrático. cuyas autolimitaciones también tienen carácter filosófico. que tanto la fe cristiana como la racionalidad secular occidental se escuchen mutuamente y desarrollen una relación correlativa y complementaria a favor de la humanidad. y todos ellos están marcados por profundas tensiones en el seno de su propia tradición cultural. en abuso por parte de los que tienen el poder para hacer las leyes.sus ordenamientos4. la revuelta contra la ley se producirán siempre que ésta deje de ser expresión de una justicia al servicio de todos y se convierta en producto de la arbitrariedad. Hecho estos alcances. En suma. no es racional. La naturaleza como tal. estos polos opuestos se encuentran más cercanos o más lejanos. y más o menos dispuestos a aprender el uno del otro o rechazarse mutuamente”. las mayorías tampoco resuelven la cuestión de los fundamentos éticos del derecho. que hoy en día parece poco menos que indiscutible”. que llama a la razón a prestar oído a las grandes tradiciones religiosas de la humanidad. Enero del 2004: “La desconfianza hacia la ley. incluso con lo que él llama “patologías de la razón”. A veces. aunque existan en ella comportamientos racionales: ese es el diagnóstico evolucionista. de la que el señor Habermas nos acaba de dar un excelente ejemplo. 6 Ibid: “Ante todo es importante tener en cuenta que dentro de los diferentes espacios culturales no existe unanimidad. ávidos de respuestas y análisis empírico respecto de su defensa del derecho natural como ley revelada a los hombres. y la segunda. Pero esta visión ha entrado en crisis con el triunfo de la teoría de la evolución.” 5 Ibid: “La idea del derecho natural presuponía un concepto de naturaleza en el que naturaleza y razón se daban la mano y la naturaleza misma era racional. lo cierto es que la concepción cristiana de la realidad sigue siendo una fuerza activa. Lo que sigue es un intento nostálgico de rectificar el rumbo a través del derecho natural5 y los derechos humanos. portadores de valores y normas que “pueden encontrarse. Academia Católica de Munich. Ratzinger toma el mazo que su contendor deja sobre la mesa para elaborar un discurso narrativo simple. afirma no sin cierta arrogancia que la concepción cristiana de la realidad también sigue siendo una fuerza activa importante6. dando muestras de aquello en dos hechos puntuales que reflejan una desmesurada arrogancia de la razón: la bomba atómica y el ser humano entendido como producto. se nos dice. Ratzinger se adentra en el terreno que más le acomoda. Aunque la cultura secular rigurosamente racional. En Occidente esto salta a la vista.

pues se nutre del sueño de la totalidad que habita en los sueños de la razón moderna. necesariamente. al menos desde el punto de vista de lo planteado en este ensayo. Madrid. su lado excluyente en pleno siglo XXI. ambos testigos oculares del colapso del Tercer Reich y la Guerra Fría. la teoría sistemática del liberalismo se refiere casi en exclusiva a la lucha interna contra el poder del Estado8. Ed. y ambos se sentaron en la misma mesa aquel día del debate en la Academia. ambos intelectuales son alemanes. Pág 97 Ibid: Pág: 98 4 . a su vez. por cuanto la postura conciliadora de ambos se nutre de verdades progresivas que no han garantizado nada respecto de la gran promesa de la modernidad: el liberalismo político de la Ilustración ha segregado frustración y la integración cristiana tiene.sostener que la racionalidad también debería reflexionar acerca de los desastres que producen sus sueños. Sorprende. Ello. ya que el interés de ambos radica en el intento de crear una fórmula política que valide los discursos narrativos pragmáticos en torno a la relación entre ciencia y fe. Pues como señalara el también filósofo alemán Carl Schmitt (1888-1985). 2006. mientras que su contendor eclesiástico en aquel debate tampoco lo hace. Sorprendente resulta ver a Habermas -quien en más de una oportunidad se definió así mismo como “sin oído para la Religión”-. sería necesario señalar que hubo un aspecto del cual no hubo alocución por parte de ninguno de los dos: La dimensión intensiva de la experiencia. Y claro. ya que a decir de Schmitt. ambos sobrevivientes de la II Guerra Mundial.El Laicismo en la relación Política y Religión: Asunto sin abordar: Como se puede apreciar. Alianza Editorial. Sin embargo. “el liberalismo ha arrastrado consigo una singular y sistemática transformación y desnaturalización de todas las ideas y representaciones de lo político7”. situación de la que Habermas no se hace cargo. observar a Ratzinger –quien autoriza a los políticos a aplicar la pena de muerte pero jamás el aborto. Cuarta reimpresión. “El Concepto de lo Político”. en contraste con la progresión integradora que ambos hacen respecto de la racionalidad contemporánea y la tradición cristiana occidental. Siguiendo la lógica de Schmitt en cuanto a que el liberalismo se construye sobre 7 8 Schmitt. insistir en la necesidad de la deidad para sostener la debilitada conciencia democrática. Carl. la conferencia de la Academia Católica de Munich fue testigo de estos dos intelectuales contemporáneos cuyo perfil quizás no conocíamos del todo.

aunque aclara que “es la historia la que le da sentido” a su origen etimológico. En su sentido etimológico. Ed. 10 9 5 . integrador y paradigmático respecto de la relación entre Política y Religión. la religión se vio obligada a ceder espacios de poder entregando al poder político la obligación de garantizar este principio humano básico. 2002. “El Retorno de lo Político. ateos y agnósticos. Pág: 11.la base de la negación de lo político y donde éste oscila entre el mercado y la moral. Philippe Grollet. Pág: 34. pero sin lugar a la política. 1999. en el sentido de que “en la actualidad hay acuerdo en que necesitamos ensanchar el concepto de racionalidad para dar cabida en él a lo “razonable” y lo “plausible” y reconocer la existencia de múltiples formas de racionalidad”9. Grollet manifiesta que el laicismo tiene un alcance colectivo y otro individual: “el laicismo político y el laicismo filosófico. se podría ampliar. Barcelona. Paidós. Ediciones Instituto Laico de Estudios Contemporáneos. En este contexto. Chantal. la tradición cristiana no tuvo –ni ha tenido. “el laicismo es –de acuerdo a Philippe Grollet. Santiago. Chantal Mouffe. Es así como la tradición religiosa ha ido cambiando su discurso narrativo hacia formas de comunión más o menos liberales. Guy: “El Laicismo”. presentó en los comienzos de la razón ilustrada el respeto a la libertad de conciencia y la autonomía de la voluntad como norma inalienable de los derechos humanos12. Págs. al procurar el Laicismo en forma concreta y práctica la legitimación de una coexistencia tolerante en el espacio público de todas las formas de expresión de conciencia de los creyentes. se complementan. De esta forma. Si. ex presidente del Centro de Acción Laica de Bélgica y uno de los teóricos más influyentes sobre el tema en Europa. quizás sí se podría entender la omisión experiencial dado en el discurso de Habermas y Ratzinger. se entiende la postura de Habermas y Ratzinger de omitir –ex profeso. Es decir. “Laicismo: Utopía y Necesidad”.a la dimensión experiencial de la relación entre política y religión. no son en absoluto contradictorios. Santiago.otra alternativa que relegar sus aspiraciones absolutistas a las esferas del poder político netamente democrático. la cosa o el espacio público en contraste con lo que es del dominio de las oligarquías religiosas o de cualquier orden”10. 2005. argumentando con ello la necesidad imperiosa de hacerse un lugar en el Mouffe. el otro supone el compromiso moral de los individuos con los valores humanistas que se liberan con un pensamiento crítico. Teniendo en cuenta que el Laicismo. sino por el contrario. se toman las palabras de la filósofa y politóloga contemporánea. por el contrario. Ediciones Instituto Laico de Estudios Contemporáneos. 19-20. Pág 12 12 Haarscher. como principio esencialmente humanista. la visión de aquel debate hacia el Laicismo como ente regulador.el bien común. entonces. Chile. de los dogmas y de lo sobrenatural”11. 11 Ibid. Chile. Mientras uno requiere de la imparcialidad de los poderes públicos.

una brecha distanciadora entre estos vocablos. en visita de Estado al Vaticano. dice el Papa. cuyo objetivo principal sería la armonía social. al ser recibido por el Papa Benedicto XVI. ha sido estimada por algunos estudiosos del laicismo como una tentativa absurda. nació –paradojalmente. el laicismo político. “Benedicto VXI denuncia en Jordania la manipulación política de la religión”. desde luego. ha ido aumentando. dando origen a una anfibología semejante a la ocurrida con el término laico15”. por su parte. el poder político debe ser esencialmente neutro y prescindente en materia de libertad de conciencia y garantizador de la libre práctica y adhesión religiosa de los que profesan su seguimiento hacia una deidad. llamando incluso a los fieles a no votar por los políticos que comulguen contra la moral cristiana. matrimonio entre homosexuales. implica hoy el real respeto por los Derechos Humanos. la degeneración del concepto de “Laicismo a laicidad”. de un simple problema lexicográfico. Pág: 1 13 6 . así como también a quienes no lo hacen. Diario El país. La ambigüedad que ha originado esta separación en el significado de palabras que fueron aceptadas durante largo tiempo como sinónimos. en Septiembre del 2008. Su presidente actual. abriéndose. 15 Editorial Revista Occidente. Para el Laicismo. “Laicismo Positivo” y degeneración del concepto de Laicismo en laicidad”. esto es la exclusión de la ingerencia clerical en las decisiones de ese tipo. El concepto de Laicismo Positivo. en una dudosa división terminológica. fijando las políticas públicas de modo de entregar las posibilidades para que cada uno decida. España. definió este discurso narrativo a partir de lo que él considera “el respeto a la tradición históricamente religiosa de la cultura occidental14”. relegando al Laicismo a una trinchera netamente anticlerical y antirreligiosa. 14 Discurso del Presidente de Francia. en cambio. por la neutralidad de los poderes del Estado y sus órganos en materia religiosa.. Sin embargo. conforme a su más recto y leal entender. Por libertad religiosa el Vaticano entiende como derecho propio el inmiscuirse en la toma de decisiones del poder político en temas sensibles de la ciudadanía: el aborto. la concepción de “laicidad” como “una doctrina diferente del laicismo. “La libertad religiosa va más allá de la cuestión del culto”. etc. no obstante. en los últimos años. píldora del día después. No se trata. Mayo 10 del 2009.espacio público generando teorías tales como “libertad religiosa”. Septiembre del 2007.en la cuna de los libre pensadores: Francia. Nicolás Sarkozy. Nicolás Sarkozy. Por otra parte. en materias de tipo moral. sospechosamente orientada a perturbar el desarrollo del libre pensamiento en aquellas áreas como la de América Latina que tienen una organización débil o incipiente en el desarrollo del laicismo. Nº 395. “e incluye el derecho al justo acceso al mercado del trabajo y a los demás ámbitos de la vida civil”13. por la libertad del hombre en las decisiones de gobierno. de este modo.

pues la libertad es la práctica del sujeto racional en lo contingente. y más allá de la cumbre intelectual de estos dos pensadores que reflejó de cierta manera una especie de “paz encubierta” existente hoy día entre el liberalismo político y las cuestiones religiosas. si bien evidenció un acercamiento entre el mundo académico. precisamente. la rectitud. en concordancia con sus deberes y obligaciones morales. Ello. intensificado en el posmodernismo que Habermas deplora. pues el Laicismo se extiende más allá de esta relación dual narrativa. En consecuencia. el debate propiciado por Habermas y Ratzinger en la Academia Católica de Munich en torno a la Religión y la Política. pues cuesta entender que un firme defensor de la ilustración. sin subjetivaciones ni dobles lecturas. No es el poder político ni la religión quién debe decidir sobre la conciencia de los individuos. Pero esa concordancia debe estar dentro de los cánones del Estado moderno. cuya base de argumentación genera las condiciones mínimas necesarias para producir paz y entendimiento entre los hombres. la consecuencia. algo de lo que sí se hace cargo el Laicismo frente a la experiencia concreta de la realidad: el subjetivismo moral. del empeño de las tradiciones religiosas por invadir el espacio de las libertades individuales y de conciencia. por otro. desconcierta a los seguidores del racionalismo moderno. por un lado. Ontológicamente. a los derechos humanos. y a la libertad de pensamiento y el libre examen. lo cierto es que aquella paz no sería plausible sin el concurso del Laicismo en la relación entre Política y Religión. y el mundo eclesial. En otras palabras. Quizás sea el miedo intrínseco que tiene Habermas respecto de la posibilidad cierta de que los cimientos de la sociedad moderna sean disueltas por el excesivo individualismo imperante y la frialdad ante lo trascendente que haga de sus propios miedos un llamado a los valores altruistas en concordancia con la postura religiosa. democrático y neutro. la tolerancia enriquecedora de la diversidad. pero que tiene sus tentáculos desde la modernidad que tanto reivindica. con pleno respeto a las creencias de cada cual.Así las cosas. consecuente y los lleva a la realidad experiencial concreta. a la tolerancia. las convicciones. algo tan común en la sociedad contemporánea producto. 7 . en fin… todo aquello de lo que el Laicismo se nutre en conjunto con los derechos humanos y la libre conciencia. sino el sujeto mismo con arreglo a la ética y a la racionalidad. no se puede ni debe hacer una separación entre juicios de “hecho” y juicios de “valor”. el progresismo y crítico de la tradición radical de la Escuela de Frankfurt dé un giro post metafísico hacia un cardenal por muchos reconocido como oscurantista. tema no abordado desde la argumentación experiencial pragmática de aquella histórica conferencia. Los valores firmes. el Laicismo une los hechos y los valores en un todo armónico. El Laicismo pone en despliegue las libertades humanas en todo su esplendor.

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