Valor del Orden I.

Introducción

El Orden (Pedro Pablo Sacristán) Ricky vivía en una preciosa casa del futuro con todo lo que quería. Aunque no ayudaba mucho en casa, se puso contentísimo cuando sus papás compraron un robot mayordomo último modelo. Desde ese momento, iba a encargarse de hacerlo todo: cocinar, limpiar, planchar, y sobre todo, recoger la ropa y su cuarto, que era lo que menos le gustaba a Ricky. Así que aquel primer día Ricky dejó su habitación hecha un desastre, sólo para levantarse al día siguiente y comprobar que todo estaba perfectamente limpio. De hecho, estaba "demasiado" limpio, porque no era capaz de encontrar su camiseta favorita, ni su mejor juguete. Por mucho que los buscó, no volvieron a aparecer, y lo mismo fue ocurriendo con muchas otras cosas que desaparecían. Así que empezó a sospechar de su brillante robot mayordomo. Preparó todo un plan de espionaje, y siguió al robot por todas partes, hasta que le pilló con las manos en la masa, cogiendo uno de sus juguetes del suelo y guardándoselo. El niño fue corriendo a contar a sus padres que el robot estaba roto y mal programado, y les pidió que lo cambiaran. Pero sus padres dijeron que de ninguna manera, que eso era imposible y que estaban encantados con el mayordomo. que además cocinaba divinamente. Así que Ricky tuvo que empezar a conseguir pruebas y tomar fotos a escondidas. Continuamente insistía a sus padres sobre el "chorizo" que se escondía bajo aquel amable y simpático robot, por mucho que cocinara mejor que la abuela. Un día, el robot oyó sus protestas, y se acercó a él para devolverle uno de sus juguetes y algo de ropa. - Toma, niño. No sabía que esto te molestaba- dijo con su metálica voz. - ¡Cómo no va a molestarme, chorizo!. ¡ Llevas semanas robándome cosas! - respondió furioso el niño. - Sólo creía que no te gustaban, y que por eso las tratabas tan mal y las tenías por el suelo. Yo estoy programado para recoger todo lo que pueda servir, y por las noches lo envío a lugares donde a otra gente pueda darles buen uso. Soy un robot de efeciencia máxima, ¿no lo sabías? - dijo con cierto aire orgulloso. Entonces Ricky comenzó a sentirse avergonzado. Llevaba toda la vida tratando las cosas como si no sirvieran para nada, sin cuidado ninguno, cuando era verdad que mucha otra gente estaría encantada de tratarlas con todo el cuidado del mundo. Y comprendió que su robot no estaba roto ni desprogramado, sino que estaba ¡verdaderamente bien programado! Desde entonces, decidió convertirse él mismo en un "niño de eficiencia máxima" y puso verdadero cuidado en tratar bien sus cosas, tenerlas ordenadas y no tener más de las necesarias. Y a menudo compraba cosas nuevas para acompañar a su buen amigo el robot a visitar y ayudar a aquellas otras personas. II. Cuerpo “No ordenes tu casa porque esperas visita. Mantenla ordenada, aseada y agradable para complacencia de los visitantes de todos los días: tu y las gentes que contigo la comparten”. Mario Sarmiento V.

El orden es un valor que se aprende en el hogar y nos acompaña para toda la vida. Hay quienes son ordenados por naturaleza, pero para otros el orden es un valor que se debe adquirir. De cualquier forma, el orden es indispensable para triunfar en la vida y de ahí la importancia de educar a los hijos desde muy pequeños en este valor. Cuando hablamos de orden, no nos referimos solamente a la organización de las cosas materiales en nuestro hogar o espacio de trabajo. Somos también ordenados en la forma en que conducimos nuestra vida, en la forma de organizar nuestras ideas y hasta en nuestra presentación personal. Para adquirir este valor es necesario poner en marcha la fuerza de voluntad en pequeños detalles, que en su conjunto, forman hábitos de orden. Así cuando se les enseña a los niños a ser organizados en su pequeño mundo, aprenderán a ser adultos estructurados y al mando de su propia vida. Ámbitos de orden  La familia, el vecindario, el distrito, el colegio, la empresa, la Región, el país, se sustentan en un orden característico. La práctica de los distintos oficios, profesiones y ocupaciones demarca el orden que su desarrollo exige. Los individuos más exitosos en la consecución de sus metas comprenden y aplican a su actividad el orden ideal que la materialización de sus objetivos exige.  La presencia de un orden en nuestra conciencia es requisito para una vida emocional sana. Al disponer de los pensamientos según pautas, sistematizamos la expresión y refinamiento de nuestros sentimientos.  La asociación de ideas programada canaliza nuestra emotividad hacia la plasmación de nuestros intereses materiales y espirituales, brinda paz y estabiliza nuestras expectativas dentro de parámetros saludables.  Quien mantiene su mente en orden, goza de beneficios psicosomáticos detectables en su permanente buen humor, paciencia, optimismo, naturalidad de movimientos, ingestión medida de alimentos, buena circulación sanguínea, adecuada respiración, elevados niveles de energía y constante interés por su superación personal en todos los aspectos de la vida social e individual.  Un país en el cual sus integrantes reconocen la importancia del orden y lo aplican en su vida cotidiana, prospera materialmente, emocionalmente y espiritualmente. Un pueblo que respeta el orden crece psicológicamente fuerte, con vigorosas expectativas de un presente mejor.  El deporte  En el Estudio  En la Educación Para tener más orden en tu vida - Dedica tiempo a tu familia, conversa con tus padres, con los abuelos y tus hermanos. - Lleva una vida espiritual de acuerdo a los preceptos que D”s ha ordenado, tanto a gentiles como a judíos, éstas son normas de conducta que facilitan y hacen nuestra vida mejor. - Planifica en qué vas a usar el dinero que te dan tus padres, ahorra un poco. - Distribuye tu tiempo, así serás puntual, cumplirás según lo previsto y obtendrás el respeto de tus maestros y compañeros.

- Cuida tu persona por dentro y por fuera: Conserva un buen aspecto personal aún los fines de semana y en temporada de vacaciones; planifica un horario fijo para el descanso y las comidas. -Da un correcto uso a las cosas y serán más durables; igualmente mantén la limpieza y cuidado de todo, aún más si usas algo prestado. III. Conclusión El orden, como valor, consiste en organizar nuestra existencia con coherencia y para su mejor provecho. La vida social, generada por la interrelación de una gran multitud de individuos, engendra ritos, usos, costumbres, que otorgan significado a las existencias particulares de los miembros de la comunidad. Para que estos significados se conserven, los actos que los engendran deben mantener una secuencia definida. Esta concadenación delimitada de conductas produce y sostiene estructuras sociales específicas, que son el orden propio de un grupo humano particular. Aspiremos a que se diga hoy en Latinoamérica, con admiración sincera...« ¡ERES UNA PERSONA TAN ORDENADA, QUE SEGURAMENTE TU PATRIA ES EL PERÚ!».¡Somos peruanos! ¡Somos ordenados!

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