7. PREVENCION ................................................................................. 30 8. UNA PSIQUIS FRAGMENTADA, UN MUNDO FRAGMENTADO ........................................................ 31 9. EL EGO .....................................

...................................................... 33 10. LA VERDADERA INDIVIDUALIDAD Y FELICIDAD ................................................................................. 37 11. CONCLUSIONES .......................................................................... 39 NOTAS FINALES ................................................................................. 45

«El odio, la aversión, los celos y recelos, las desconfianzas, la frustración, el hastío, el aburrimiento, y en general toda la gama de pensamientos y sentimientos negativos, suelen surgir del MIEDO y de la PREOCUPACION por lo que los demás puedan pensar de nosotros, es decir, surgen de la auto-consideración.»

Samael Aun Weor

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Indice
1. LA FUERZA DE LA IDEA .................................................................. 3 2. EL TEMOR ........................................................................................ 6 3. TRAUMAS ......................................................................................... 9 4. FOBIAS ............................................................................................ 10 A. Hidrofobia o miedo al agua ............................................... 10 B. Misantropía ........................................................................ 10 C. Hipocondría ........................................................................ 11 D. Fobia de examen ............................................................... 11 E. Agorafobia ......................................................................... 12 F. Claustrofobia ...................................................................... 12 G. Psicofobia ......................................................................... 12 H. Paranoia ............................................................................ 14 I. Miedo a incidir psíquicamente sobre mentes ajenas ......... 14 5. OBSESIONES ................................................................................. 15 6. CURACION ...................................................................................... 17 A. Reconocer que se está enfermo ....................................... 17 B. Enfrentarse al problema con paciencia, fe, constancia y voluntad ........................................................................... 17 C. Algunas terapias convencionales ..................................... 18 I. Hipnosis ..................................................................... 18 II. Tratamiento con psicofármacos ................................ 19 III. Terapias de re-educación ......................................... 19 IV. Psicoanálisis .............................................................. 21 D. Hacer buenas obras .......................................................... 22 E. Arrepentimiento ................................................................. 23 F. Perdonar a quien nos pueda haber injuriado o herido ...... 24 G. Dominar la mente .............................................................. 25 H. Todo pasa .......................................................................... 27 I. Ahorro y transmutación de nuestras energías creadoras .. 28
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1. LA FUERZA DE LA IDEA
Nuestro mundo es demasiado materialista. Tenemos una acusada tendencia a pensar que lo único real en la vida es todo lo perceptible a través de los cinco sentidos (vista, oído, gusto, tacto y olfato). Esto se debe a que vivimos demasiado hacia afuera, hacia el exterior, muy identificados con todos los eventos y circunstancias en que se desenvuelve nuestra existencia. Pero si por unos instantes dirigiéramos la atención hacia el interior, hacia nuestro espacio psicológico, y observáramos lo que se mueve por dentro, podríamos evidenciar cómo los pensamientos y sentimientos que nos dominan tienen una realidad y una fuerza muy superiores a las del mundo físico o sensual. Para una madre cuyo hijo aún no ha llegado a casa después de la hora prevista, ¡cuánto más reales no serán sus sentimientos de angustia y sus pensamientos de preocupación que el televisor, los muebles o las paredes que la rodean! Y qué diremos del avaro contemporáneo, entretenido todo el día en contar y re-contar sus ahorros, revisar los niveles de inflación, comprar valores de bolsa, vender obligaciones del Estado, comprobar que los ordenadores de los bancos no se hayan equivocado al anotar las operaciones pendientes... Si ese pobre inconsciente se tomara la molestia de observar más los movimientos de su psiquis y se dejara atrapar menos por los flujos monetarios, vería las cadenas horribles de la codicia aprisionándole, despojándole de toda libertad, percibiría temores espantosos por la imprevisibilidad del mañana, se vería ahogado entre las telarañas de la desconfianza. Esa es la auténtica realidad del avaro contemporáneo, y no los 7 pisos, los 4 coches o los 3 apartamentos que puedan tener en propiedad. La fuerza de la idea se hace especialmente clara en los casos de enfermedades psicosomáticas. Son muchas las personas que han tenido úlceras de estómago en temporadas de angustia o crisis personal. Gran cantidad de las bajas laborales se deben, sin ninguna duda, a la poca satisfacción y al mucho malestar que ciertos trabajos producen en empleados que no tienen vocación ni interés por lo que están haciendo. Entonces la enfermedad se convierte en una salida de emergencia inconsciente, en una liberación temporal.
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4. Si Vd. desea colaborar de alguna forma en la difusión del presente estudio monográfico, le rogamos se ponga en contacto con nosotros, dándole anticipadamente las gracias.

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Pero también puede suceder, inversamente, que el poder de la idea llegue a curar. En este sentido, Paul C. Jagot nos dice lo siguiente: «Ha bastado en ocasiones un simulacro de incendio en una sala de hospital y un «¡sálvese quien pueda!» proferido por algunos internos huyendo a todo correr, para devolver el movimiento a muchos paralíticos bruscamente impulsados por la idea de huir también ellos, de correr, de escapar al peligro.» Autosugestión y sugestión Muy dignas de análisis son también las numerosas observaciones hechas en cuanto a la influencia del pensamiento de la madre gestante sobre el feto. Así, por ejemplo, tuvimos conocimiento de una niña que tenía dos lunares en el cuello, como si un vampiro la hubiera mordido; nos confesó que su madre, durante el embarazo, tenía la manía de llevarse los dedos pulgar e índice al cuello, ¡justo a la altura donde la pequeña tenía las dos manchas! Mas veamos que nos dice el sabio Waldemar sobre este tema: «(...) nos manifiesta Oppian que las mujeres de Esparta daban a luz criaturas extraordinariamente bellas y bien constituidas debido a que tenían a la vista en sus dormitorios estatuas de Apolo, Jacinto, Narciso y los Dióscuros, y además disfrutaban durante su embarazo de la música de arpas y flautas. También se imponía a los maridos espartanos el que durante el embarazo de sus mujeres no mostrasen jamás un semblante ceñudo o malhumorado, sino siempre satisfecho. Heliodoro cuenta que de una pareja de cónyuges espantosamente feos nació un vástago extraordinariamente hermoso, debido a que la madre tuvo siempre ante sí en su dormitorio una maravillosa estatua de tamaño natural de Adonis. También el Tirano de Chipre, malconformado y feo, fue no obstante padre de muchachitos sorprendentemente lindos, debido a haber hecho ornar el dormitorio con radiantes figuras de divinidades. En el curso de la Historia ocurrió repetidamente que las mujeres levantaran sospechas de infidelidad debido a su «susto de embarazo.»
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NOTAS FINALES
1. Si hemos conseguido ayudarle a vencer al esclavizador mental "mete-miedos" o le hemos dado "una inyección" de fuerza moral, nos daremos por muy satisfechos, pues esos son los objetivos esenciales de este trabajo. 2. Todos los casos reseñados (poniendo a menudo iniciales para respetar la privacidad de los protagonistas) son reales, vividos, y ninguno es fruto de la fantasía. 3. Para más información sobre cualquier tema puede dirigirse a una de estas direcciones:

Sede Nacional de España:
C/ Badal 135, Pral 1ª 08028 Barcelona Tel.: (93) 431.22.33

Curso por correspondencia: (para España)
C/ José Estivill 29, 3º 1ª 08027 Barcelona Tel.: (93) 351.36.32

(para Puerto Rico)
C/ Muñoz Rivera # 42, Altos. CAGUAS / 00725 Tel.: 07-1809-7443007

(para Mexico)
Apdo. Postal 306
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La esposa de piel oscura del también piel oscura Hydaspo, llamada Persina, dio a luz al cabo de diez años de matrimonio estéril, una hija completamente blanca. En su desesperación porque el marido no creyera en su inocencia y la acusara de trato con extraño, abandonó a la criatura. La puso por nombre Charikleia, y sucedió que la volvió a hallar al cabo de muchos años. Dichosa declaró entonces a su hija: como al nacer fuiste blanca, cuyo color contradice a la naturaleza de los etíopes, reconocí yo misma la causa. En los brazos de mi esposo había yo visto la imagen de Andrómeda desnuda, cuando la raptó Perseo de las rocas, y por eso tú obtuvisteis ese color. Seguidamente, Persina confesó a su esposo que tenía una hija; hizo poner la imagen de Andrómeda junto a Charikleia y, en efecto, la semejanza era desconcertante. Hydaspo se dejó convencer admirado, y el pueblo, fuera de sí de júbilo, colmó a los tres de beneplácitos.» Samael Aun Weor El Misterio del Aureo Florecer

Ya Emmanuel Kant, el filósofo de Königsberg, dejó dicho que «lo exterior es lo interior.» Las circunstancias que nos rodean influyen en nuestra forma de ser, en nuestra forma de pensar; y, recíprocamente, los pensamientos positivos atraen circunstancias felices, mientras que los negativos las atraen desgraciadas.

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2. EL TEMOR
Dentro de lo que son las formas equivocadas de pensar y sentir, los miedos tienen sin duda un papel protagonista. Según un aforismo de Pascal, «la idea de una caída, determina la caída.» Paul C. Jagot nos dice que si ponemos un tablón de cierta anchura sobre el suelo, no tendremos ningún problema en ir de un extremo al otro. Ahora bien, si ese mismo tablón lo emplazamos entre dos edificios y tratamos de repetir la operación, el miedo a caer nos hará caer con mucha facilidad. Si cogemos un gatito de escasos días y lo colocamos en el borde de una mesa, el animal tendrá miedo y se apartará instintivamente de semejante precipicio. En estos dos casos el miedo es algo natural: se debe al instinto de conservación, a no querer morir destrozado en la caída. Pero cuando no hay un peligro «real,» cuando no hay cosa alguna que amenace «claramente» la integridad física o moral del sujeto y se experimenta miedo, entonces entramos dentro del terreno de lo patológico Los estados de malestar, las ansiedades y angustias se presentan, bajo distintas formas (palpitaciones, temblores, sudor, rubor, etc.), en situaciones de miedo intenso. Mas veamos ahora algunos ejemplos: A) R. siente gran angustia cada vez que los vecinos dan un portazo o hacen cualquier otro ruido fuerte (al arrastrar muebles, si se cae alguna cosa, etc.). Ella sufrió mucho de pequeña, durante los bombardeos en la guerra civil española. Tenía que ir a un refugio; allí sentía el ruido de las bombas y veía como algunas personas gritaban y se desesperaban ante la posibilidad de morir, víctimas de un proyectil traicionero. Esta situación repetitiva la traumatizó. B) JM., de niño, no podía defenderse bien si alguna vez se peleaba con los chavales de la calle. Había una fuerza angustiante que le impedía reaccionar adecuadamente y que le inhibía. Su padre solía propinarle tremendas palizas con la correa. Es evidente que el temor a las agresiones y la imposibilidad de reaccionar, plantando cara a la autoridad paterna, fueron factores que se hicieron extensivos a su relación con los
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damos nosotros que el trayecto que realiza nuestra Alma, desde el descenso doloroso inicial a la materia con el fin de aprender hasta el retorno ascendente definitivo a la luz, forma una «V» de Victoria, y que por lo tanto no vale la pena temer ninguna derrota temporal.

«SEÑOR, haced de mí un instrumento de vuestra paz. Que allí donde haya odio, ponga yo amor; que allí donde haya ofensa, ponga yo perdón; que allí donde haya discordia, ponga yo armonía; que allí donde haya error, ponga yo verdad; que allí donde haya duda, ponga yo la fe; que allí donde haya desesperación, ponga yo esperanza; que allí donde haya tinieblas, ponga yo luz; que allí donde haya tristeza, ponga yo alegría. OH MAESTRO, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar; en ser comprendido, como en comprender; en ser amado, como en amar; pues dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna.» San Francisco de Asís

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continuéis luchando siempre y sin desfallecer sea cual fuere vuestra situación: ¿Eres feo, cojo y contrahecho y por lo tanto, temeroso del rechazo social, te refugias en la caverna de la auto-compasión? Haz buenas obras por toneladas y trabaja interiormente; así quienes te rodean quedarán encantados por la luz que sale de tu interior y no te faltaran buenos amigos ni fiel esposa. ¿Estás postrado en la cama, víctima de un mal mortal, sin fuerza y lleno de dolores, esperando abatido la llegada del Angel de la Muerte? Recuerda que todo pasa; pronto ese mal momento habrá pasado. Recuerda que tu no eres el cuerpo, sino el Alma inmortal, y que tu destino último es la felicidad; ¡ten esperanza! Si posees dinero, más allá de las necesidades reales de tus herederos, inviértelo en ayudar a tu hermano el hombre. Recuerda las palabras de Jesucristo: «No atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen, y donde los ladrones socavan y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socavan ni roban: porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.» (San Mateo 6, 19-21) ¿Te atormentan tus malas acciones del pasado y tienes miedo a un castigo eterno en el infierno? Haz buenas obras, rectifica y arrepiéntete mientras aún estás a tiempo. Así, el Dr. Samael nos dice: «¿Quieres sanar? Sanad a otros. ¿Algunos de vuestros parientes están en la cárcel? Trabajad por la libertad de otros. ¿Tenéis hambre? Compartid el pan con los que están peor que tú... Muchas personas que sufren sólo se acuerdan de sus amarguras, deseando remediarlas, mas no se acuerdan de los sufrimientos ajenos, ni remotamente piensan en remediar las necesidades del prójimo. Este estado egoísta de su existencia no sirve para nada; así lo único que consiguen realmente es agravar sus sufrimientos.» (conferencia sobre la Ley del Karma) En cualquier caso, no temas el ingreso en el mundo soterrado. Ahí uno paga lo que debe y luego retorna a la luz, pues nadie hay tan malo que merezca un tormento eterno. Si la justicia terrena, que es imperfecta y a menudo cruel, no prolonga ninguna condena, por muy grave que sea el delito, más allá de lo que establece la sentencia, ¿cómo habremos de esperar que lo Divinal, que es Perfecto, Justo y Misericordioso, nos haga pagar más de lo que debemos? El temor nace de la ignorancia. Tememos aquello que desconocemos. El intuitivo no teme, porque sabe lo que le depara el destino. Comprenwww.vopus.org

compañeros del barrio. C) F. no tenía problemas para dar sus clases de francés; sin embargo, reconocía tener muchas dificultades para hablar en público cuando tenía reuniones de trabajo con sus compañeros: según decía, había como una energía que se le subía a la garganta en forma angustiante cada vez que quería tomar la palabra. D) Muchas personas experimentan gran temor a la hora de expresar sus sentimientos de cariño por alguien del sexo opuesto a quien quieren cortejar o enamorar. Esto se debe, sobre todo, a dos razones: 1. Fracasos anteriores que han dejado a la persona disminuida, acomplejada, con una imagen falseada de sí misma. 2. Tabúes, silencios y actitudes negativas frente a la sexualidad, algo muy típico de nuestra cultura judeo-cristiana. El amor y la sexualidad dejan entonces de ser algo bonito y natural para cargarse de morbosidad y violencia por el conflicto entre nuestra naturaleza más bestial y vital (el Ello, en términos freudianos), que necesita gozar del amor, y la educación y los ejemplos restrictivos recibidos (el Super-Yo, para Freud), que imponen formalidades y disimulos convenientes para la integración social. Pero, ¿por qué habríamos de avergonzarnos de algo que Dios no se avergonzó de crear? Absurdo es degenerarse cambiando de pareja por temporadas, como abeja de flor en flor; mas no menos absurdo es enclaustrarse en la ermita de las prohibiciones inhumanas. Lo conveniente es buscar una pareja por la que se sienta amor y con la que haya afinidad, y ser entonces fiel hasta la muerte (aunque en la práctica, esto resulta a veces muy difícil). En cualquier caso, nunca debemos obsesionarnos con el sexo, sino comprender que es algo muy natural: tanto como lo pueda ser jugar, cantar o bailar; tanto como lo puedan ser nuestras orejas, nuestras manos o nuestros pies. «El miedo y la búsqueda de seguridad son terribles debilidades que han convertido a la vida en un espantoso infierno. Por doquiera abundan los cobardes, los miedosos, los débiles, que andan siempre en busca de seguridad. Se teme a la vida, a la muerte, al qué dirán, a perder la posición social, la posición política, el prestigio, el dinero, la bonita mujer, el
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buen marido, el empleo, el negocio, los muebles, el automóvil, etc. A todo se teme, mas nadie se considera cobarde; todos presumen de fuertes, de valientes.» «Por miedo los hombres se matan. Por miedo las naciones se arman y van a la guerra. Por miedo se desconfía de las gentes. Por miedo existe el espionaje y la perversidad. Por miedo a la vida existen los ladrones y las prostitutas. Las fronteras, los papeles y las cortapisas de toda especie que interrumpen el tránsito de las personas, se deben al miedo. El miedo es la causa de millares de conflictos personales y colectivos.» Samael Aun Weor

el Yo del temor, habiéndose apoderado de la pantalla mental, proyecta escenas de «tratos injustos,» de caídas, de desgracias y de desolación. De este modo perdemos mucha energía psíquica y acabamos deprimidos, pues la falta de energía produce depresión. Si a través del auto-psicoanálisis y la meditación de fondo aprendemos a no dejarnos enganchar por el Ego, ahorraremos nuestras energías concientivas y viviremos mucho más felices estando en un «aquí y ahora» continuos. G. Debemos tratar de recordar, de vez en cuando, con la mayor frecuencia posible, que tenemos un Dios Interior inmensamente sabio y amoroso que presencia, desde su posición privilegiada, el devenir de nuestra vida, y nos envía sus emanaciones de luz para tratar de enmendar nuestros desatinos y conducirnos por el mejor sendero. A Él debemos orarle. Él es la auténtica FELICIDAD; Él es nuestro destino último, próximo si hacemos lo justo o lejano si somos perversos. Asimismo, bien vale la pena tener en cuenta que una de las mejores psicoterapias consiste en leer los cuatro Evangelios de la Biblia. Toda lectura de fondo espiritual nos llena interiormente, nos alimenta el Alma, nos da mucha fuerza moral y anímica: nos da armas para combatir a nuestros ocultos enemigos internos. En definitiva, es muy importante que recemos y pidamos con mucha devoción a lo Real, a lo Divinal en nosotros, a aquello que es siempre lo mismo aunque reciba muy diversos nombres según las distintas culturas: en su aspecto masculino Él es Dios, Alá, Brahma, Júpiter, etc.; en el femenino Ella es María, Isis, Juno, Devi Kundalini, etc. Recordemos el Evangelio Crístico: «Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿O quién hay de vosotros, al que su hijo le pida pan, y le dé una piedra? O si le pide un pez, ¿le dará una serpiente? Si, pues, vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas; ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pida!» (San Mateo 7, 7-11) Pero también escrito está que «para el indigno, todas las puertas están cerradas menos una: la del arrepentimiento.» Así que «a Dios rogando y con el mazo dando.» H. Y ya para acabar, amigos lectores, sólo deseamos invitaros a que

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deuda curando a dicha enferma; los psiquiatras habían fallado lamentablemente: ellos no fueron capaces de sanarla...» No obstante, es innegable que sí se puede ayudar algo a un enfermo abordándolo desde una perspectiva conductista. Pero si no se pasa de ahí, el remedio será tan sólo un «mal parche» que en cualquier momento saltará entre el oleaje turbulento de la vida, por no existir un acercamiento de fondo, espiritual. D. Lo peor que puede hacer un miedoso es aislarse, quedarse solo. La soledad suele ser la peor compañía, pues en ella se revuelven de forma espantosa los elementos indeseables con los que cargamos: el Ego, o los Agregados Psíquicos, como se les llama en Oriente (porque son algo agregado, añadido en forma artificiosa a nuestra verdadera naturaleza íntima). Debemos procurar no evitar los formidables «gimnasios psicológicos» que nos plantea la convivencia diaria. En ellos podemos descubrir cosas sobre nosotros mismos que nunca captaríamos apartados del mundo. E. A menudo, los enfermos de «mieditis» tienen una imagen muy pobre de sí mismos, y les da mucho miedo lo que los demás puedan pensar de ellos. Y es esa auto-imagen tan pobre lo que con frecuencia les desmoraliza y les hace caer en manos de su propia mecanicidad. Por ejemplo, en la celebración del cumpleaños de alguien que siempre se emborracha cuando va a una fiesta, todos sin excepción esperan que también en esa ocasión beba y acabe haciendo el majadero. Esa es la imagen exterior que da la persona, y también su propia auto-imagen. No debe entonces el alcohólico desmoralizarse, sino comprender y rectificar. ¿Cómo cambiar nuestra auto-imagen? ¿Cómo dignificarla? Muy sencillo. Hagamos buenas obras por toneladas, combatamos nuestros defectos y desarrollemos nuestras virtudes. Vigilemos mucho el uso que hacemos de las palabras. No tiranicemos a nadie. Si así procedemos, nuestra auto-imagen cambiará para atraer circunstancias más felices. F. Algo muy difícil pero también muy importante es que aprendamos a vivir de momento en momento, de instante en instante, sin las preocupaciones por el ayer ni los temores por el mañana. Con facilidad nos quedamos enganchados a cosas que ya pasaron, y cuya evocación no ha de traernos sino desasosiego. Continuamente nos proyectamos al futuro;
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3. TRAUMAS
Cualquier manual de psicología nos define la palabra «trauma» como un «choque emocional que deja una profunda y duradera huella en el subconsciente.» Los traumas son impresiones no digeridas, experiencias fuertes que, no habiendo sido asimiladas, dan lugar a la formación de energías anárquicas con cierto grado de auto-conciencia en nuestro aparato psíquico, una conciencia egoica, desligada de nuestra auténtica individualidad y contraria a ésta. Las vivencias traumáticas dan lugar a un debilitamiento y alteración de la personalidad, lo cual se expresa de muy diversas formas, según los casos: crisis emocionales, frustraciones, anormalidades del apetito (ya sea por comer demasiado o demasiado poco), dificultad para dormir o exceso de sueño, etc. También es normal que surja entonces el temor patológico, enfermizo, sin fundamento, o fobia, en relación más o menos directa al agente causante del trauma.

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4. FOBIAS
Casi todas las personas de cierta edad son víctimas, en mayor o menor grado, del azote de las fobias. Y decimos «personas de cierta edad» para excluir a los niños, pues éstos, en tanto se les permita aplazar el momento de empezar a «recibir palos,» irradian la belleza y la felicidad de los ilesos, de los muy queridos: algo que ya no existe en quienes van siendo marcados por la furia del destino. Sería muy difícil determinar o enumerar todos los tipos de fobias que hay. Cada persona es un mundo y aunque pueda haber denominadores comunes, también hay muchos casos concretos especiales y raros, cuya recopilación global sería en la práctica demasiado ardua si no imposible. No obstante, bien vale la pena revisar algunos ejemplos interesantes:

11. CONCLUSIONES
A. Existen muchas personas miedosas que creen que aman a sus semejantes. Algunas de ellas hasta son «muy místicas.» Pero no nos engañemos; el amor y el miedo son como el agua y el aceite: incompatibles. No negamos que pueda haber destellos fugaces de amor en algunos aprehensivos, pero no un AMOR con mayúsculas. El Amor verdadero sólo puede surgir cuando el miedo y los traidores ocultos son destruidos. B. Un tirano sólo puede mantenerse en el poder mientras se le da importancia. Cuando el pueblo sometido empieza a quitarle importancia, cuando ya no le hace caso, su gobierno se viene abajo, se desmorona. Así sucede también con el miedo. Hemos de aprender a quitarle importancia. Para ello necesitamos una profunda revalorización de lo que es importante en la vida; necesitamos cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar, convertirnos en seres distintos, no tan vulnerables. C. No es posible una terapia integral que excluya la realidad espiritual o metafísica del individuo. No es íntegra una terapia que sólo tenga en cuenta los comportamientos externos, las emociones o la realidad mental y volitiva del paciente. Así, por ejemplo, pretender curar a un enfermo psicótico con una terapia de tipo exclusivamente conductista es como querer cambiarle las ruedas a un coche que está casi para el desguace. Ya empieza a haber, por ejemplo, muchos terapeutas que toman en consideración las existencias pasadas de sus pacientes. Con procedimientos especiales, tratan de averiguar como aquellas repercutieron en lo que actualmente hace sufrir a sus clientes. En este sentido, el Dr. Samael nos relata el siguiente caso: «Durante el cruento régimen porfirista tuve un cargo por cierto no muy agradable en la Policía Rural. Cometí el error imperdonable de enjuiciar al famoso «Golondrino,» peligroso bandolero que asolaba la comarca; es claro que tal maleante murió fusilado... En mi actual existencia le reencontré reincorporado en humano cuerpo femenino; sufría delirio de persecución, temía que le encarcelasen por hurto; luchaba por desatarse de ciertos lazos imaginarios; creía que ya le iban a fusilar... Es claro que cancelé mi
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A. Hidrofobia o miedo al agua
Se suele presentar en quienes han estado a punto de morir ahogados. Supimos del caso de una joven, A., que pasó por semejante experiencia estando en una piscina pública llena de gente ¡y con algunos de sus familiares no muy lejos!, pero distraídos en otras cosas. A partir de entonces, A. nunca más se ha atrevido a ir por donde cubre, aunque haya conocidos cerca y la estén vigilando. Le ha quedado una fuerte desconfianza en ese sentido. Por otro lado, triste e incomprensible es la bien conocida tendencia, en los cursillos de natación infantiles, a lanzar a los párvulos inexpertos contra el líquido elemento para que se las arreglen como puedan. Muchos de esos niños quedan traumatizados para toda la vida y nunca más querrán saber nada de «aprender a nadar.» Mejor sería permitirles que se fueran acostumbrando progresivamente al agua, a la profundidad, explicarles poco a poco y con cariño como deben desenvolverse en la piscina. Claro que en el mundo en que vivimos eso es «perder demasiado el tiempo.» Las gentes nos hemos acostumbrado a no saber esperar, a quererlo todo de la noche a la mañana.

B. Misantropía
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El odio al género humano se da en individuos que han sido objeto
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«El Amor es sufrido, bueno; no envidia, no se ensancha; no injuria, no busca lo suyo; no se irrita, no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» San Pablo

de malos tratos, de agresiones, de vejaciones o humillaciones. Es muy triste que estos seres se hayan quedado sólo con el lado negativo de la vida y no sepan ver lo mucho de bueno que hay en ellos mismos y en sus semejantes.

C. Hipocondría
Al pobre hipocondríaco le basta con escuchar, en cualquier sitio, los síntomas de una enfermedad para «verla» plasmada en su persona. Si le dicen que la gripe produce fiebre, sudores y debilidad, ¡él ya tiene todo eso! Si le comunican que el cáncer se manifiesta en forma de bultos o manchas, ¡todos los bultos y manchas que él tiene son «sin duda» cancerosos! Recordemos que «el temor a la caída determina la caída.» Mucho tiene que bucear el enfermo hipocondríaco en los niveles profundos de su mente para reconocer, comprender y eliminar sus ridículos e inquietantes miedos.

«Los milagros que yo he hecho los podréis hacer vosotros [los elegidos, los auto-seleccionados] y aún más.» Jesucristo

«La Vista de un Maestro penetra en todas las Dimensiones de la Naturaleza y, como un soberano del Infinito desata las tempestades, apacigua los huracanes, hace temblar la tierra, y el rayo le sirve de cetro y el fuego de alfombra para sus pies.» Samael Aun Weor

D. Fobia de examen
Vedlos en el aula: algunos tienen escalofríos, otros hablan nerviosos con los compañeros, a otros les castañean los dientes y los de más allá sonríen «serenos» mientras «la procesión va por dentro.» Son estudiantes en un día de examen. Bastante conocido es el caso de la persona que se ha estudiado muy bien la lección y se la sabe perfectamente. Llega el momento de rellenar la cuartilla o soltar el rollo al «profe» y el examinado ¡se queda totalmente en blanco, pálido; no se acuerda de nada! ¿Consecuencia?: Un Cero redondo en el casillero de notas correspondiente. Dos son las causas principales de esta fobia: I. El valor exagerado que se le concede a la formación intelectual del individuo, sin la cual se «verá condenado» a ser barrendero, limpiabotas, basurero, albañil, etc., etc. etc. II. Un fuerte desequilibrio en el sistema educativo, que con mucha frecuencia somete a la mente del estudiante a una presión excesiva y la obliga a aprender gran cantidad de datos inútiles. Tan importante como informar al centro intelectual, es alimentar y desarrollar los centros emocional y motor-instintivo-sexual. Una buena educación debería ir dirigida a estos tres aspectos de forma equilibrada. No bastan un par de horas de gimnasia a la semana. Una excursión al
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campo por mes o cada trimestre es insuficiente. La música elevada, el teatro edificante, la danza armoniosa, el ejercicio físico o las salidas a museos, al campo y a la playa no son menos importantes que la instrucción intelectual. El sistema actual se fundamenta en la competitividad, en la necesidad imperiosa de saber, sin que importe mucho el qué ni el para qué. Lo único que importa es no quedarse atrás, no ser menos que el vecino. Terribles listones mentales son colocados frente a los tiernos adolescentes. ¡Cuántas ansiedades por superarlos, cuántas depresiones, cuánto dolor!

10. LA VERDADERA INDIVIDUALIDAD Y FELICIDAD
Cada Alma, cada Esencia o Conciencia tiene su propio Ser. El Ser es siempre amoroso, perfecto, omnisciente, omnipotente. Sólo el Ser nos pueden salvar. Son necesarias las revalorizaciones del Ser. Tenemos que aprender a identificarnos con el Ser. Alguien que esté bien identificado con su Ser, en Recuerdo de Sí, es imposible que sea víctima de miedos, fobias u obsesiones; en una persona así, lo que para el resto de las gentes tiene importancia, para ella no tiene importancia. En la Biblia se dice: «Dioses sois, e hijos del Altísimo.» Y es que cada persona tiene un Dios por descubrir, un misterio Divino por resolver. Cada uno de nosotros está secretamente conectado con su propio Ser, aunque no lo tengamos encarnado. De ahí que la palabra «religión» -de «religare»- nos invite a «re-ligar» o refundir nuestra Alma, una vez ya purificada y perfeccionada, con el Padre que Aguarda en Secreto. Quien se levanta del lodo de la tierra para unirse al Ser, ha convertido ya el Inconsciente en consciente, se ha incapacitado para soñar y para sufrir; comparte la omnisciencia y la omnipotencia del Padre. Ya ha escapado a las dolorosas Leyes de la Tierra para entregarse a una Unica Ley: Hacer la Voluntad del Padre así en la Tierra como en los Cielos. Los que han conseguido semejante proeza pueden ayudar a otros que estén en el camino y lo pidan de corazón. Esos son los Angeles, los Seres de Luz, los Perfectos, los Hijos del Fuego, los 2 Veces Nacidos, los que forman la Muralla Guardiana. Ellos no tienen nada que ver con fobias, traumas u obsesiones; ellos carecen de odio, de elementos contrarios al Amor. Su amor es descrito como un amor sin límites ni orillas, sin excepciones. Ese es un amor verdadero, terriblemente justo con el cínico o el perverso y muy dulce para con el humilde o el arrepentido. No es un amor pasional, egoísta o ilusorio, como el de los adolescentes, como el de una madre posesiva o como el de la esposa que cree amar al marido cuando en realidad teme perderlo porque depende de él. Es simplemente un amor inefable, que va mucho más allá de lo que nuestra mecánica mente pueda llegar a concebir.
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E. Agorafobia
Hace unos años conocimos el caso de una señora que no podía salir sola a la calle porque le entraban mareos y se caía. Si iba acompañada de alguien o con el carrito de la compra, ya no había problema, pero de ningún modo podía salir sola. No sabemos ahora que habrá sido de ella, si se habrá curado o no. El miedo a los espacios abiertos suele tener su causa en conflictos psíquicos inconscientes.

F. Claustrofobia
El temor a los espacios cerrados, como el ascensor, un salón o el autobús, es un mal muy conocido y estudiado. Cierta conocida (llamémosla G.) iba un día en el metro de Barcelona cuando de repente, quizá por una explosión o porque empezó a salir humo de uno de los vagones, la gente echó a correr en masa espantada hacia la calle. G., de edad avanzada, tuvo que soportar como pudo esa nada agradable situación. Desde entonces G. ya nunca coge el metro; prefiere el autobús o incluso el taxi, aunque no le sobre el dinero.

G. Psicofobia
Curiosísima y relativamente poco estudiada fobia. En palabras de H.P. Blavatsky «se trata, literalmente, de un «miedo al alma» propio de los materialistas y ciertos ateos, que se ponen frenéticos al oír hablar tan sólo del alma o del Espíritu.» El psicofobo es un traumatizado, un enfermo. Cuando somos pequeños tendemos por naturaleza a creer en lo sobrenatural. El niño no razona ni piensa con los recelos, desconfianzas y aprehensiones que suelen
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energía psicológica, y nos convierten en esclavos de las propias debilidades y de la maldad del prójimo. Es lamentable y triste a la vez que, desde el hogar y desde la Escuela, los padres y maestros nos llenen de absurdos temores, enseñándonos a buscar seguridad en el dinero, en la buena posición social, en el matrimonio convencional, en los títulos académicos y en muchas otras cosas, coartando de paso nuestra libre iniciativa, obligándonos a pensar de acuerdo con sus ideas rancias y anticuadas. Los padres y maestros deberían auto-observar, comprender y eliminar de su psiquis el terrible YO miedoso, para luego explicarle a las nuevas generaciones que no es necesario temer ni buscar seguridades en nada ni en nadie. A tal punto ha llegado la coacción psicológica en este insensato mundo, que por allí se habla del «santo temor a Dios.» Pero escrito está con palabras de fuego que «en el Amor no hay temor, sino que el perfecto Amor echa afuera el temor,» de donde se deduce que el que teme no ha sido perfeccionado en el Amor (...)» El Miedo y la Búsqueda de Seguridad (conferencia)

caracterizar a los adultos; simplemente se siente atraído por todo lo elevado: los milagros del Cristo le conmueven; los poderes del Buddha para nada le provocan escepticismo o rechazo; y si se le habla de la bondad y sabiduría de Krishna, Quetzalcoatl, Mahoma o Fu-Ji se llena de entusiasmo. Pero al ir creciendo y desarrollándose en un ambiente materialista, racionalista, escéptico y degenerado, llega un momento en que las simples creencias chocan con las abrumadoras «realidades.» Entonces se da cuenta el pequeño de que en el mundo cruel y degenerado donde vive no hay un lugar para la esperanza y se traumatiza, se vuelve ateo, agnóstico, materialista u otras malas hierbas. La psicofobia se cura haciendo tres cosas: I. Es necesario que los psicofobos pisoteen el exagerado orgullo que les caracteriza para que se puedan abrir a lo nuevo; que reconozcan que no saben nada, pues la peor ignorancia es la del que cree muy firmemente que sabe y en realidad no sabe. ¿Cómo podría cruzarse un río si no se acepta su existencia? II. Hay que documentarse bien; se deben estudiar los experimentos de parapsicología que demuestran la existencia de energías inteligentes más allá de la materia (recordemos, por ejemplo, a Katie King, el fantasma norte-americano, ante el cual tuvieron que dar su brazo a torcer muchos científicos materialistas; recordemos a Douglas Home, el dotado inglés que sorprendió a la Sociedad de Investigaciones Psíquicas con sus maravillosas levitaciones); se debe tomar conciencia de las vivencias en experiencias cercanas a la muerte, de los mensajes arquetípicos o universales de las grandes religiones, de todo aquello que aporte datos científicos sobre el más allá. III. Es preciso tratar de vivenciar ese más allá: si se nos da una clave para salir conscientemente en astral, experimentemos, tratemos de llevar a cabo esa práctica tan maravillosa. Si se nos da otra clave para tratar de recordar qué hacíamos antes de nacer, ¡practiquémosla! La reencarnación, metempsicosis, palingenesia o transmigración de las almas ya ha quedado demostrada hasta la saciedad por una amplísima documentación sobre regresiones hipnóticas o sobre niños que claramente recuerdan cosas que «aún no se les han sido dichas o enseñadas.» Es triste que ciertas instituciones no acaben de aceptar estas evidencias, pero con el tiempo y gracias a los avances de la ciencia tendrán que cambiar: hace siglos, la Santa Inquisición casi lleva a Galileo a la hoguera por decir que la Tierra no está en el centro del Universo; y ahora, no hace
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mucho tiempo, el Papa llegó a reconocer que también las plantas tienen alma. Si al psicofobo se le remueve algo por dentro y quiere cambiar, cambiará; si no: «genio y figura hasta la sepultura.»

H. Paranoia
El temor de persecución es típico en los grandes líderes políticos, rodeados de enemigos. Y si ya han sufrido algún atentado, ni las más nutridas escoltas consiguen acabar con sus paranoias. Hay gentes que se creen muy valientes porque llevan una pistola o un machete al cinto; pero en el fondo son cobardes. Tienen miedo a ser agredidos; desconfían de su entorno. El hombre valiente de verdad no necesita de armas por muy peligrosas que se presenten las circunstancias: su fe en la Divinidad le basta.

I. Miedo a incidir psíquicamente sobre mentes ajenas
Este es un mal muy poco frecuente, pero superable si existe una voluntad firme de curarse. Sobre este punto en concreto facilitaremos algunas claves especiales a quien nos las solicite.

emoción negativa, como una debilidad emocional, como una forma absolutamente equivocada de sentir. La situación se torna más grave cuando comprendemos, por auto-experiencia directa, que el miedo acciona los resortes secretos de otros tantos defectos de tipo psicológico. Así vemos cómo el CELOSO, por miedo a perder el ser amado, busca seguridad en la amenaza, en el puñetazo o en el revólver, llegando incluso hasta el asesinato. De igual manera, muchos sujetos que carecen de oficio definido, aterrorizados frente a la miseria, el hambre y la desnudez, buscan seguridad en el delito, dando rienda suelta al Yo ladrón, al Yo codicioso, al Yo homicida, etc. El miedo, al provocar en la Mente y el sentimiento un deseo de seguridad, esclaviza lo poco que tenemos de voluntad, convirtiéndola en prisionera de ciertos mecanismos artificiales o murallas auto-defensivas, dentro de las cuales se ocultan todas las miserias humanas. Uno de esos mecanismos es la CONSIDERACION INTERNA o AUTO-CONSIDERACION. La CONSIDERACION INTERIOR es una forma muy especial de debilidad psicológica, y en todos los casos una forma muy específica de identificación. El hombre o la mujer que jamás han oído hablar del TRABAJO INTERIOR, o TRABAJO SOBRE SI MISMOS, se identifican demasiado con lo que piensan, sienten, dicen o hacen; se auto-valoran en exceso, se auto-compadecen demasiado; son unos EGOLATRAS, enamorados de sí mismos. Y es así como las más de las veces piensan que nadie los ha sabido apreciar, suponen que los familiares, amigos y la sociedad en general no reconocen sus «méritos» y sus «bondades,» y en consecuencia se preocupan y siente miedo por la manera como los tratan, por las posturas que los demás asumen hacia ellos. Muchas actitudes hostiles hacia ciertas personas que ningún mal nos han hecho, se deben precisamente al miedo y a la preocupación, nacidos de la autoconsideración íntima. Hay en cada uno de nosotros una constante predisposición a angustiarnos por el «qué dirán,» porque tal vez los demás supongan que no somos honrados, cumplidores del deber, sinceros, verídicos, valientes, y así incesantemente. Desde luego, la auto-consideración, la auto-compasión, y en general la expresión de emociones negativas hipnotizan la Conciencia, nos hacen perder muchísima
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Oscar Uzcátegui «Y si el egoísmo del YO se destruye en vosotros, estaréis por encima de la muerte y escaparéis al sufrimiento.» Siddharta Gautama Sakya-Muni (Buda) Pero veamos que nos dice el V.M. Samael Aun Weor sobre esta cuestión del Ego en relación con el miedo: «(...) El miedo, como elemento componente del YO pluralizado, es obvio que también se forma y se robustece a expensas de la ignorancia. Desgraciadamente, no somos conscientes de nuestra propia vida, ignoramos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Los jóvenes, por ejemplo, estudian con el propósito de conseguir empleo y ganarse el sustento. Más tarde, si logran aprender algún oficio, o si se gradúan de médicos, ingenieros, abogados, etc., lo único que hacen es repetir la misma historia de siempre: se casan, tienen hijos, sufren y luego mueren, sin haber comprendido por qué y para qué vivieron. Asimismo, las mujeres jóvenes forman sus hogares, tienen hijos, se pelean con los vecinos y con el marido, se divorcian y se vuelven a casar, o enviudan y al final mueren, después de haber vivido con la Conciencia dormida, después de haber repetido el mismo drama doloroso de la existencia. Esta vida meramente mecanicista, cansona, aburridora, unida a nuestra lamentable pobreza interior, y también a la ausencia de una orientación práctica, concreta, definida, origina la DEPENDENCIA PSICOLOGICA, en cuyos trasfondos se esconde el miedo y la búsqueda de seguridad. El YO miedoso con sus múltiples facetas, asociado siempre de manera inevitable a la búsqueda de seguridad, es realmente uno de los agregados psicológicos más nefastos que poseemos, pues no sólo constituye una barrera para la Inteligencia, limitando nuestra capacidad creadora, sino que además obstaculiza cualquier posibilidad de desarrollo interior y causa, por añadidura, gravísimos trastornos a la máquina orgánica. Al YO cobarde podemos entonces clasificarlo como una
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5. OBSESIONES
J.A., un ciudadano español, se fue a Dinamarca para aprender el danés. Allí tuvo que convivir con una familia nativa que le obligaba a realizar diversas labores domésticas. J.A. tenía el vicio, bastante extendido hoy en día, de que su madre se ocupara siempre de tales menesteres. Entonces, por pereza o falta de costumbre, no hacía todo lo que los daneses le pedían, y esto generó situaciones difíciles y problemas graves de convivencia. En resumen, J.A. se quedó bastante solo, bastante marginado. Y la soledad es precisamente una de las peores compañías, pues en ella se remueven muchos pensamientos indeseables. Así, empezaron a rondarle por la cabeza ideas tristes: «me voy a quedar solo,» «nadie me querrá,» «me volveré loco,» «acabaré en la miseria,»... Decidió entonces escapar de esa angustiosa situación y regresar a casa. Desafortunadamente, los pensamientos obsesivos continuaron con igual si no mayor intensidad. Una noche cogió un cuchillo y arremetió repetidas veces contra la muñeca, empezando a sangrar. ¡Menos mal que los padres estaban por ahí cerca y le pudieron atender! J.A. fue entonces puesto en tratamiento psico-terapéutico y consiguió curarse: esos elementos indeseables, que cualquier hijo de vecino carga en los niveles profundos de la mente, dejaron de expresarse abiertamente para regresar de nuevo a su plutónica morada, al inconsciente Las obsesiones son ideas fijas de las que el sujeto no puede liberarse por más que lo intente; estas ideas suelen ser fóbicas y fantasiosas, carentes de sentido, alejadas de la realidad: unos tienen miedo a tirarse por la ventana, otros a arrojarse contra las ruedas del tren, otros a la locura, etc. A veces se presentan círculos viciosos: hay mujeres gestantes que tienen miedo al dolor que puedan sentir al dar a luz. Este temor al dolor provoca un dolor efectivo en el momento del parto. Y a su vez el dolor genera más miedo, y el miedo más dolor, produciéndose un penoso círculo vicioso. Supimos del caso de una señora que cuando salía de casa, a menudo tenía miedo de haberse dejado el fuego de la cocina encendido; se ponía muy nerviosa, viéndose forzada a llamar a la vecina para que investigara la situación o teniendo que acelerar todo lo que tuviera pendiente para
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regresar cuanto antes a casa. «En la génesis de las enfermedades, el temor desempeña un gran papel. Bajo su imperio el pensamiento se obsesiona en efecto con la imagen persistente de la posibilidad de un desorden cualquiera y crea con frecuencia ese desorden.» Paul C. Jagot Autosugestión y sugestión Si alguna vez somos víctimas de obsesiones, no debemos desesperar; hemos de permanecer tranquilos, pues no hay nada que dure eternamente; cuando menos nos lo esperemos, la obsesión pasará. Pero para vencer definitivamente todo temor que nos invada, ya sea en forma esporádica, constante o más o menos repetitiva, bien vale la pena tener presentes algunas claves y terapias que nos pueden ayudar mucho (ver el siguiente punto).

9. EL EGO
El Ego, el Yo, el Mí Mismo o el Sí Mismo es un conjunto de elementos infrahumanos que personifican nuestros errores, defectos, vicios, traumas, complejos y todo tipo de males psíquicos. El Yo es 1, es Marah, el Dios de la Tentación, de la muerte y de la destrucción. Marah significa literalmente «lo que mata;» entiéndase, lo que mata el alma, lo que mata a la espiritualidad. El Mí Mismo es 3, los 3 traidores de Jesús el Cristo: Judas, el demonio del deseo; Pilatos, el demonio de la mente; y Caifás, el demonio de la mala voluntad. Al demonio del deseo no le importa dañar al prójimo para conseguir lo que quiere; el demonio de la mente siempre se lava las manos, y con la misma facilidad defiende y justifica una tesis espiritualista que una materialista, con igual brillantez sabe apoyar una virtud o un vicio; el demonio de la mala voluntad hiere, mata, ofende, sin importarle para nada el dolor ajeno. El Sí Mismo es 7, los 7 demonios que Jesucristo sacó de María Magdalena, las 7 cabezas de la Hidra de Lerna muerta por Hércules, los 7 pecados capitales: orgullo, envidia, gula, pereza, ira, codicia y lujuria. El Ego es Legión; son muchas sus facetas e interrelaciones entre los distintos niveles del entendimiento. Ya decía Virgilio con justa razón en su Eneida que «aunque tuviéramos mil bocas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar cabalmente todos nuestros defectos.» «Si nos pudiéramos ver en un espejo tal como somos, si nos pudiéramos ver de cuerpo entero, psicológicamente hablando, (...) nos volveríamos locos, huiríamos despavoridos, trataríamos de escapar de sí mismos.» Samael Aun Weor

«El Yo es una Obra horripilante de muchos tomos, el resultado de innumerables ayeres, un nudo fatal que es necesario desatar.»
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sin mediar palabra, ¡la mató a cuchillazos delante de los alumnos! Según decían, ella le había abandonado y se había ido con otro. Claro que habrá quienes digan que siempre somos los mismos y que lo único que sucede es que los sucesos de la vida nos cambian. Pero más acertado es reconocer que los sucesos que nos rodean y la vida que tenemos vienen atraídos por lo que en realidad somos interiormente. Y si en nuestro planeta hay insolidaridad en los países desarrollados (pendientes sólo de su propio crecimiento) para con los hambrientos del Tercer Mundo, si estamos destruyendo los bosques y contaminando los océanos y la atmósfera, si estamos agujereando la capa de ozono, y encima nos enfrascamos en conflictos bélicos inacabables, es porque proyectamos lo que hay dentro de nosotros (crueldad) hacia el exterior. Ya decíamos antes que lo exterior es lo interior: si la psiquis del individuo está fragmentada y llena de conflictos, es natural que las fronteras separen a unidades políticas igualmente fragmentadas y conflictivas. Pero, ¿dónde se encuentra entonces la causa primera de tanto desatino?

6. CURACION
A. Reconocer que se está enfermo
Si un loco de un manicomio reconoce que está loco, eso denota que ya empieza a curarse, que va por muy buen camino. No debemos permitir nunca que nuestro orgullo, las modas o el «qué dirán» nos cieguen e impidan investigar cuál es nuestro verdadero estado. Se dice que «desde que Sócrates tomó la cicuta, la verdad quedó siendo amarga.» Pero mejor la verdad dolorosa que el engaño piadoso, pues una vez se ha repuesto uno del golpetazo que supone ver las cosas claras, dispone de un conocimiento y unas posibilidades de cambio y perfeccionamiento que son ajenas a quien se auto-complace en la ignorancia o la mentira. En este sentido, Helena Petronila Blavatsky, la insigne fundadora de la Sociedad Teosófica, nos dice lo siguiente: «Verdaderamente, la ignorancia se asemeja a un vaso cerrado y sin aire; el Alma es como un pajarillo preso en su interior. No gorjea ni puede mover una pluma, mudo y aletargado queda el cantor, y exhausto muere. Pero aún la ignorancia misma es preferible a la Sabiduría de la Cabeza, si ésta no tiene la Sabiduría del Alma para iluminarla y dirigirla.» La Voz del Silencio

B. Enfrentarse al problema con paciencia, fe, constancia y voluntad
Quien de verdad quiere algo, lo consigue; querer es poder. Por eso decía Jesús el Cristo «tened fe como un grano de mostaza y moveréis montañas.» El impaciente, el inconstante, el que todo lo quiere ¡ya!, ¡ahora mismo!, nada importante puede conseguir; fracasa siempre. El lema divisa de los gnósticos es «Thelema,» que significa «Voluntad.» Un esfuerzo recto continuado produce cambios y mejoras inimaginables. No importan los fracasos que pueda haber en el camino; las
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batallas perdidas son insignificantes. Si el caminante es tenaz, los músculos de sus piernas se volverán de acero y al final su corazón de oro cosechará grandes triunfos. Pero hay que enfrentarse una y otra vez al temor hasta poder quebrar su yugo. ¿Tenéis miedo a los ascensores? Enfrentaros a ellos. ¿Os dan miedo los niños? Relacionaros con ellos. ¿Os da miedo el agua? Id a daros un bañito. ¿Os dan miedo las personas del sexo opuesto? Id a unas clases de baile, por ejemplo. Claro que Simón Bolívar ya advertía que «si un soldado va a la guerra pensando que lo van a matar, cuando va sobre su caballo ya va muerto.» Debemos, pues, comprender a fondo las causas de nuestros miedos e ir a la lucha ya preparados, con la espada de la voluntad alzada hacia lo alto y el escudo de la fe sostenido bien firme. Si estamos condenados a vivir, hagámoslo luchando y con el mejor ánimo posible mientras tengamos fuerzas. Si nos quitan la fuerza, ya sólo queda esperar a que nos la devuelvan o que la muerte nos lleve «con la música a otra parte.» Pero habiendo fuerza, sería una cobardía renunciar a combatir por nuestra felicidad. Los suicidas, queriendo escapar de situaciones muy dolorosas, creen que con la muerte cesarán sus problemas, que tal vez irán a un lugar de dicha o que descansarán en santa paz, pero los grandes Maestros de todos los tiempos siempre han enseñado que el «más allá» es igual que el «más acá:» lo no comprendido continúa existiendo después de desencarnados.

8. UNA PSIQUIS FRAGMENTADA, UN MUNDO FRAGMENTADO
Las gentes, por lo común, tienen la tendencia a pensar que poseen una individualidad, que son sujetos íntegros. El hecho de que tengamos un nombre y unos apellidos, un cuerpo físico, una patria y ciertos valores morales y sociales más o menos estables nos da una aparente sensación de integridad. Pero en realidad nos somos más que un saco de emociones revueltas y pensamientos caóticos y contradictorios. Y si aún no nos hemos dado cuenta es sólo por falta de práctica en materia de auto-observación. Quien hoy es de derechas, mañana es de izquierdas; quien hoy, muy enamorado, jura fidelidad eterna a una mujer, mañana se cansa de ella y se va con otra; quien hoy es creyente, mañana se vuelve ateo, y viceversa; los hijos en exceso cariñosos con sus padres, más tarde suelen ser muy crueles con sus progenitores. Y es que no tenemos individualidad. Hay muchas personas dentro de cada persona, unas mejores y otras peores; estas entidades luchan entre sí por el control de nuestro cerebro, de nuestras emociones y de nuestros actos, sin que seamos para nada conscientes de lo que sucede. Según las influencias cósmicas y atmosféricas, según las circunstancias que nos rodean o dependiendo de nuestro estado interior, son unas u otras las personas o Yoes que se apoderan de nuestra máquina humana. Y lo peor es que en el fondo no pasamos de ser bombas ambulantes. Si nos dan un caramelito o nos dicen un piropo, todo va bien, pero como las cosas salgan torcidas, explotamos. ¿Quién no ha visto a amables y bellísimos ciudadanos, llenos de armonía y rodeados de una inefable familia, caídos en la desesperación porque se les fue el cónyuge o porque el hijo se marchó de casa? ¿Cuántas personas, magníficos vecinos y amigos ejemplares, no han caído en las drogas, el alcohol o la miseria ante alguna adversidad de la vida? Hace algún tiempo, en las noticias de la televisión, se explicó el caso de un profesor de escuela, una persona totalmente «normal,» que se dirigió al aula donde su mujer -también profesora- estaba dando clase y,
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C. Algunas terapias convencionales:
I. Hipnosis: Mediante la inducción de un sueño artificial y antinatural se busca la curación del enfermo. A través de regresiones se puede conseguir traer a la Conciencia del paciente vivencias traumáticas, lo cual le ayuda a esclarecer y comprender las causas de su mal, con el éxito consiguiente. También se emplea el estado hipnótico para introducir en el subconsciente estímulos que contrarresten un vicio a combatir. Por ejemplo, a alguien que fuma demasiado se le dice lo siguiente: «cada vez que Vd. encienda un pitillo se sentirá muy mal, le entrarán náuseas.» La orden se repite durante varias sesiones, y si todo va bien, el sujeto, por poca voluntad que tenga, dejará de fumar. En lo tocante a estos métodos, tenemos muchas reservas, y creemos que sólo en casos extremadamente especiales sería aconsejable dicha
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7. PREVENCION
Lo ideal sería poder prevenir todas las fobias y traumas que nos angustian. Para ello, lo indicado es no hacer daño a nadie, no herir a nadie. El Dr. Samael nos dice que «cuando uno vive de acuerdo con el recto pensar, el recto sentir y el recto obrar, las consecuencias suelen ser dichosas. Desafortunadamente, el pensamiento justo, el sentimiento justo, la acción justa, etc., se hacen imposibles cuando una segunda naturaleza inhumana actúa en nosotros y dentro de nosotros y a través de nosotros, aquí y ahora.» La única solución está en hacernos conscientes de nosotros mismos, en conocer, dominar y matar a esa bestia que mantiene prisionera a nuestra Alma. En tanto no nos conozcamos, estamos expuestos a cometer muchos errores, a dañar a otros seres y a nosotros mismos, a llenarnos de Karma, de dolor y a alejarnos de la auténtica felicidad. «Te advierto, quien quiera que fueres, ¡Oh! tú que deseas sondear los Arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses.» Inscripción en el Umbral del Templo de Delfos

terapia. Nuestras razones son las siguientes: i. No nos parece conveniente el control omnímodo que puede ejercer el hipnotizador, una persona con sus muy humanos defectos y desviaciones, sobre el hipnotizado. Reflexionemos en el siguiente caso: A., un hipnólogo de derechas, en cierta ocasión durante la época de franco, recibió en su consulta a un líder socialista. Esta persona debía hablar públicamente en cierto meeting clandestino. A. le dijo a su paciente cuando estaba en trance: «Cada vez que durante el meeting Vd. me vea secar el sudor de la frente con un pañuelo, se levantará, extenderá su brazo derecho y dirá «¡Viva Franco!» Recuerde lo que debe hacer...» Y el día de tal evento se sentó el hipnólogo en una de las primeras filas y ... sobra decir que la carrera del pobre socialista sufrió un tremendo revés a raíz de este «detalle» post-hipnótico. ii. Los efectos de la hipnosis sólo suelen ser eficaces a corto plazo, siendo necesaria la repetición de sesiones, cada cierto tiempo, si el paciente no ha comprendido bien los mecanismos de su enfermedad. iii. También se hace evidente la debilidad psíquica que se suele adueñar de los «conejillos de indias» que con frecuencia se prestan a estas prácticas. Supimos de un hipnólogo que hacía experimentos diversos con su mujer (de Percepción Extrasensorial, etc.); esta señora caía dormida con gran facilidad si su marido andaba por alguna habitación contigua durmiendo a otra persona o, incluso a veces, si había un hipnotizador sugestionando a gentes ¡por la televisión! En este sentido, Charcot no deja lugar a dudas: «El hipnotismo es un agente en alto grado perturbador del sistema nervioso.» II. Tratamiento con psicofármacos: Los tranquilizantes y antidepresivos, por ejemplo, pueden ser muy útiles en casos graves, en situaciones críticas. Lamentablemente, son totalmente incapaces de curar, y su uso prolongado suele generar dependencias. III. Terapias de re-educación: Quienes han quedado traumatizados a raíz de experiencias fuertes no transformadas (accidentes de automóvil, incendios, terremotos, etc.) pueden y deben enfrentarse al agente traumatizador. Veamos el siguiente ejemplo: X. fue descubierto, inmóvil, en el fondo de cierta piscina por uno de sus hermanos. Este lo sacó enseguida del agua y llamó a la madre. X. habría
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pasado ya algunos minutos entre el líquido elemento, ahogado (no respiraba ni tenía pulso), pero su cuerpo aún no revelaba la rigidez de la muerte. La madre empezó a hacerle masajes para que expulsara todo el agua de los pulmones a la vez que invocaba distintos a Seres de Luz (o Angeles, si se prefiere esta otra palabra), implorándoles que devolvieran la vida a su hijo. Al cabo de un rato, X. empezó a respirar, regresó. Su padre, que también estaba por ahí, lo primero que le dijo fue: «¡Venga, a la piscina otra vez!» Consecuencia: a X. no le quedó ningún traumatismo, ninguna fobia. Por otro lado, quienes no hayan podido superar todavía su miedo al agua, es conveniente que se enfrenten poco a poco y progresivamente a lo que temen: un día acercándose acompañados por alguien de confianza a donde cubre; más tarde metiéndose sólo un poco, aún acompañados, donde cubre; después un poco más adentro, y más, más y más; y el acompañante cada vez más y más lejos, etc., hasta conseguir la curación total. Esta terapia progresiva también es aplicable a muchas otras patologías, como la claustrofobia, la agorafobia o cualquier otra fobia donde esté bien definido el agente perturbador. También hay muchas gentes que presentan algún que otro transtorno psicótico más o menos grave. Tampoco deben ellos eludir su problema: Cuando D.P. tenía que salir, en clase, a dar la lección, se ponía roja como un tomate, llena de angustia. El profesor, a pesar de todo, la obligaba siempre a salir al encerado, con intención de que venciera esa debilidad. Al final, se cansó D.P. de ruborizarse (¡le quitó importancia al asunto!) y ahora asegura que desde entonces nunca más se le han vuelto a subir los colores. Es de gran interés, atento lector, que sepamos quitar importancia a un sinnúmero de cosas que no la tienen. La auto-consideración, el miedo a lo que los demás puedan pensar de nosotros, es la puerta de entrada a muchos complejos inconfesables. Subidos en el pedestal de nuestras vanidades somos semejantes a ratas furibundas acorraladas, que temen ser destruidas por los dardos de las críticas «injustas.» Reconozcamos que en el fondo no somos sino míseras larvas, fugaces como las olas del mar al romper en la orilla de la playa. Si nuestro planeta Tierra es tan sólo una mota de polvo en el espacio infinito, ¿qué somos nosotros? ¿A qué creernos tan importantes, tan grandes? Si comprendemos hondamente este punto, si aprendemos consecuentemente a «vaciarnos de sí mismos,» a no preocuparnos por el qué dirán, habremos
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colesterina y los fosfatos. Ahí comienza el Via Crucis del ser humano. La profunda ignorancia en la que vive la humanidad hace que este centro sea el más perjudicado...» Samael Aun Weor Un mal tan común como el aumento del tamaño de la próstata, con dificultades más o menos graves para orinar, viene del derroche excesivo de la energía sexual. La impotencia senil o precoz vienen también de lo mismo. Quienes practican una sexualidad transcendente no sólo consiguen alargar enormemente la duración de sus prácticas sexológicas, sino que además rejuvenecen, retrasan el envejecimiento y cuando llegan a la senectud lo hacen con una gran potencia sexual. Estas son cosas que merecen ser tenidas muy en cuenta. «Aquel que desconoce los misterios del sexo es ignorante aunque presuma de sabio y posea una vasta erudición.» Samael Aun Weor

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«Es obvio que al identificarnos con todos los sucesos de nuestra existencia, despilfarramos inútilmente la energía de la conciencia. Nosotros deberíamos ver la vida como una película, sin identificarnos jamás con ninguna comedia, tragedia o drama; así ahorraríamos energía concientiva.» Samael Aun Weor

I. Ahorro y transmutación de nuestras energías creadoras
No hace mucho, en una rueda de prensa, el Dalai Lama fue interrogado por un gnóstico, que estaba «de incógnito» entre los demás periodistas, sobre los abusos sexuales propios de nuestra época. La respuesta del Venerable fue contundente: «¡Quien pierde sus energías pierde la felicidad!» Es curioso saber que a los caballos de carreras se les mantiene apartados de las yeguas para evitar que se descarguen sexualmente y pierdan así su fuerza y su velocidad. Los mejores criadores hasta les ponen una moneda en el pene para que no pierdan ni siquiera una pequeña parte de sus fluidos espermáticos con la erección. Y cuando se utiliza a este tipo de animales como sementales, entonces pierden su fuerza, su velocidad, su belleza y su brillo característicos. Algo semejante sucede con los toros de lidia o con los gallos de pelea: se les mantiene castos y así se consigue que sean fuertes y valerosos. No en vano decía Hermes Trismegisto que en el Sexo está la fuerza fuerte de toda fuerza. Por ejemplo, sabemos de un amigo de poco más de 20 años llamémosle T.- que estaba muy enganchado, al igual que gran parte de la población mundial, al vicio de la masturbación. A menudo se encontraba sin fuerzas, débil; cuando orinaba lo hacía con interrupciones, no de forma continua; y pasaba por temporadas de neurastenia. Más tarde abandonó ese vicio y actualmente transmuta sus energías. ¿Consecuencias? T. tiene mucha fuerza vital; puede estar a veces triste, pero muy difícilmente deprimido; y su micción es continua. «La bodega energética del centro sexual también es saqueada por los diferentes Agregados Psicológicos. El niño desde tempranas edades comienza con el vicio de la masturbación, perdiendo elementos tan fundamentales para su desarrollo como la lecitina, la
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dado un gran paso en la lucha contra el temor. Existe una práctica que nos puede ayudar mucho a dominar nuestras crisis de «mieditis:» muy relajados en un cómodo sillón o en la cama, revisemos una situación angustiosa; reflexionemos hondamente en sus resultados indeseables y, haciendo una transvalorización, identificados con nuestro propio Ser, despojemos a esos resultados de toda importancia; una vez conseguido esto, imaginemos entonces la escena dolorosa sin el agente perturbador, sin miedo; esforcémonos por sentir cómo sería la situación sin el temor; imaginemos la armonía que habría. Comprendamos que no hay nada en la vida por lo cual valga la pena preocuparse. «El sabio corta en pedazos el egocentrismo con la espada de la meditación.» Sivananda IV. Psico-análisis: La parte que conocemos de nosotros mismos, de la cual somos conscientes, no es si no la punta de un inmenso iceberg, cuya masa y naturaleza real ignoramos totalmente. El psico-análisis, a través del estudio del contenido de los sueños y mediante la revisión de los sucesos más importantes de nuestra existencia, trata de descubrir elementos que nos permitan entender qué es lo que hay en los niveles subconsciente, inconsciente e infra-consciente de la mente, y analiza cómo lo no comprendido repercute en nuestra vida. Por ejemplo Freud nos habla de una paciente agorafóbica que se soñó en un espacio abierto y ¡sin angustia!, pero llevando un sombrero de caballero y ¡un pendiente más alto que otro! Inmediatamente supo el célebre psico-analista relacionar los pendientes (uno más alto que otro) con los testículos del marido de la señora (según ella le había confesado, uno más alto que otro), y el sombrero con el falo. Entonces, si no tenía miedo es porque iba sexualmente acompañada por su marido, de modo que quedaba protegida contra cualquier tentación o deseo «injustificables e inmorales» en relación a otros hombres. Aquí vemos nuevamente el conflicto psíquico entre el deseo bestial y los «torniquetes» culturales. La clave para destruir definitivamente todo lo que nos hace sufrir, ya sean conflictos, vicios o neurosis, radica en la misma potencia que nos confiere el poder para crear: la sexualidad. Enseña la sabiduría antigua que a través del sexo se caen los ángeles, y que por el sexo se pueden
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emancipar los humanoides de su condición animalesca para elevarse a un estado divinal. Hacia afuera la fuerza sexual crea criaturas; hacia adentro, esa misma potencia, correctamente canalizada, sabiamente sublimada y transmutada, nos llena de fuerza, vitalidad, inteligencia y belleza, además de permitirnos crear, con prácticas adecuadas, estructuras internas que nos confieren realidad y conciencia en las dimensiones superiores del espacio; el poder erótico bien dirigido destruye lo que nos sobra y forma lo que nos falta. Si Adán y Eva (la humanidad ancestral) salieron del paraíso por comer de la manzana (símbolo de la degeneración sexual), sólo a través de la manzana (el sexo) es posible regresar al Edén (ser realmente dichosos): las parejas que se amen de verdad deben practicar una sexología trascendental (Sahaja Maithuna o Alquimia). Esto, combinado con un auto-psico-análisis profundo, nos puede convertir en seres verdaderamente felices. En este sentido, los gnósticos ofrecen cursos y seminarios gratuitos para tratar de ayudar a quienes deseen auto-ayudarse. Se dice que la finalidad del psico-análisis radica en hacerse consciente de la causa de la enfermedad, y que si alguien lo consigue, se cura; esto puede que sea así en algunos casos, pero no siempre. Nuestra actitud frente a lo recién descubierto es lo más importante: si por ejemplo averiguamos que tenemos mucha ira, mucho odio, pero lo justificamos o nos envanecemos por ello, vamos muy mal. Aunque parezca sorprendente, nuestros valores morales y lo que hagamos en relación a nuestro entorno determinarán la marcha de nuestra enfermedad.

vean en ti, tus amigos, duro ceño.» Pitágoras Versos de Oro (fragmento) También podemos tumbarnos simplemente en la cama, bien relajados, y escuchar buena música, con una respiración rítmica y armoniosa. Esto es muy importante. Escrito está que «quien domina sus respiraciones, domina la mente.» Una de las técnicas que tienen los hipnólogos para dominar a sus pacientes consiste en alterarles violentamente su ritmo respiratorio natural para agotarles y, ya una vez debilitados, someterles más fácilmente. Así, el gran esclavizador mete-miedos también busca controlarnos del mismo modo en determinadas situaciones. ¡Fijémonos bien en esto y superémoslo con la voluntad, ayudada de la imaginación creadora! En definitiva, es de gran interés saber ir cambiando de centro en forma armoniosa: si llevamos mucho rato sentados viendo la tele, salgamos a dar una vuelta o a charlar con algunos amigos. Si ya hace mucho que estamos tocando un instrumento musical y nos empezamos a fatigar, no queramos insistir en algún fragmento difícil que no acabamos de dominar; olvidemos la cosa y leamos, por ejemplo, algo ameno e instructivo. Saber cambiar de centro inteligentemente implica, de hecho, prolongar la vida. «Se hace urgente e inaplazable dominar a la mente, platicar con ella, recriminarla, azotarla con el látigo de la voluntad y hacerla obedecer.» Samael Aun Weor

D. Hacer buenas obras
El absurdo no existe; es sólo fruto de nuestra inconsciencia, de nuestra incapacidad para comprender. Todo tiene un sentido y una lógica superior, que escapa a nuestras muy inferiores posibilidades cognoscitivas. Cada causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa. Así, las enfermedades y alteraciones de la personalidad encuentran su origen, por lo común, en nuestros errores del pasado. A esto le llaman los orientales Karma, los antiguos griegos Némesis, o los primitivos egipcios Ley de la Balanza. Es preciso que hagamos buenas obras si queremos modificar malos efectos. ¿Estamos enfermos? Ayudemos a que otros se curen. ¿Apenas tenemos alimentos? Compartamos los pocos que tengamos con quien no tiene nada. Si vamos rectificando, también cambiará nuestra vida.
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H. Todo pasa
Cualquier circunstancia, por grave que sea, pasa. Quien sólo sabe identificarse con la desgracia del momento, puede cometer muy graves errores: ¡cuántos suicidios no se hubieran evitado si el suicida hubiera sabido distanciarse del momento! Pero, en circunstancias críticas, se tiene la tendencia a pensar que toda la vida va a ser como el instante amargo, y la gente se desespera, se deprime o hace tonterías. Lo que sucedió hace unos pocos años hoy ya está olvidado. La herida profunda causada por la muerte o el abandono de un ser querido con el tiempo y la comprensión se curan totalmente. Y donde ayer hubo dolor hoy hay dulce serenidad.
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das, que nos hacen sufrir. Éstas salen a flote con gran facilidad, cuando las tempestades de la vida agitan el océano grisáceo de nuestra psiquis. Para alguien que ha llegado a dominar en forma total su mente, ésta se convierte en un lago sereno y maravilloso que refleja toda la sabiduría multicolor de la naturaleza y el cosmos. Existen técnicas y procedimientos que nos permiten dominar la mente (la propia, ¡nunca la del vecino!). De esta forma, puede el miedoso conseguir controlar sus fobias y obsesiones en tanto no las acabe de comprender y eliminar. Y ya una vez con la mente equilibrada, se abre un mundo de posibilidades increíbles, inimaginables para el frío intelecto. Pero veamos ahora algunas claves prácticas que nos pueden ayudar: En la India se dice que cuando un elefante está loco y no quiere obedecer, es conveniente ponerle a cada lado un elefante sano, para que entre ambos puedan dominar al enfermo. Así, si «el elefante» de nuestra mente está desequilibrado, ayudémonos con «los elefantes» de la emoción y el movimiento para meter al primero en vereda. Disfrutemos compartiendo buenos momentos con nuestros seres queridos. Escuchemos música elevada (de Bach, Mozart, Beethoven, Lizt, etc.). «Cuando realmente trabaja el centro emocional superior concluye, aunque sea por breve tiempo, el proceso del pensar. Es evidente que el mencionado centro entra en actividad con la embriaguez dionisíaca. Tal arrobamiento se hace posible al escuchar con infinita devoción las sinfonías deliciosas de un Wagner, de un Mozart, de un Chopin, etc.» Samael Aun Weor Hagamos deporte al aire libre, sobre todo si notamos que ya hemos hecho trabajar demasiado a los centros mental y emocional. Bailemos, si podemos. En la medida de lo posible, no dejemos que el esclavizador mental se apodere de nuestros gestos, movimientos, muecas artificiosas, etc. «Inclínate a las obras provechosas, no opongas resistencia al buen consejo, ni por liviana falta, mientras puedas,
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«Cuando uno viene a este mundo trae su propio destino; unos nacen en colchón de plumas y otros en la desgracia. Si en nuestra pasada existencia matamos, ahora nos matan, si herimos, ahora nos hieren, si robamos, ahora nos roban, y «con la vara con que a otros medimos seremos medidos.» Reclamamos fidelidad del cónyuge cuando nosotros mismos hemos sido adúlteros en esta o en vidas precedentes. Pedimos amor cuando hemos sido despiadados y crueles. Solicitamos comprensión cuando nunca hemos sabido comprender a nadie, cuando jamás hemos aprendido a ver el punto de vista ajeno. Anhelamos dichas inmensas cuando hemos sido siempre el origen de muchas desdichas. Hubiéramos querido nacer en un hogar muy hermoso y con muchas comodidades, cuando no supimos en pasadas existencias brindarle a nuestros hijos hogar y belleza. Protestamos contra los insultadores cuando siempre hemos insultado a todos los que nos rodean. Queremos que nuestros hijos nos obedezcan cuando jamás supimos obedecer a nuestros padres. Nos molesta terriblemente la calumnia cuando nosotros siempre fuimos calumniadores y llenamos al mundo de dolor. Nos fastidia la chismografía, no queremos que nadie murmure de nosotros; sin embargo, siempre anduvimos en chismes y murmuraciones, hablando mal del prójimo, mortificándole la vida a los demás. Es decir, siempre reclamamos lo que no hemos dado; en todas nuestras vidas anteriores fuimos malvados y merecemos lo peor, pero nosotros suponemos que se nos debe dar lo mejor.» Samael Aun Weor El Karma es la medicina amarga que se nos aplica para hacernos comprender las consecuencias de violencias que hemos ejercido contra nuestros semejantes o contra nosotros mismos. «Bienaventurado el hombre a quien Dios castiga.» Samael Aun Weor

E. Arrepentimiento
Afortunadamente, la Justicia Divina no es algo ciego e inmisericorde.
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Si alguien se arrepiente de algún error de todo corazón, eso se le toma en cuenta. Hubo, dentro de los estudios gnósticos, una señora que enfermó de un mal que la tenía postrada en la cama con dolores por todo el cuerpo. Se le explicó a la enferma que eso le venía de usos equivocados de su vehículo físico en existencias pasadas. Se le dijo que con un arrepentimiento profundo y mucho llanto se podría curar. La señora en cuestión, habiendo comprendido hondamente las causas de su desgracia, estuvo llorando, arrepentida, ¡durante varios días enteros! Finalmente se curó.

F. Perdonar a quien nos pueda haber injuriado o herido
Alguien dijo una vez que «el odio es como un ácido que corroe a quien lo contiene.» En el Evangelio Crístico se nos dice lo siguiente: «Sabéis que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.» Pero yo os digo que no resistáis al mal; antes a quien te hiera en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que te quiere llevar a juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; al que te obligare a ir con él una milla, vete con él dos. Da a quien te pida; y no vuelvas la espalda al que desea que le prestes algo. Sabéis que se dijo: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.» Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos ¿qué hacéis de especial? ¿No hacen eso también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.» San Mateo 5, 38-48 «Entonces Pedro, acercándose, le dijo: «¡Señor! ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» Jesús le dijo: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso arreglar sus cuentas con sus siervos. Al comenzar a tomarlas, le fue
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presentado uno que le debía diez mil talentos. No teniendo con que pagar, el señor mandó que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía y que le fuera pagada la deuda. El siervo entonces se tiró al suelo y postrado ante él decía: «Concédeme un plazo y te lo pagaré todo.» El señor, apiadado de aquel siervo, lo soltó y le perdonó la deuda. El siervo, al salir, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien denarios; lo agarró y lo estrangulaba, diciendo: «¡Paga lo que debes!» El compañero, echándose a sus pies, le suplicaba: «¡Concédeme un plazo, y te pagaré!» Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara la deuda. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo que había pasado. Entonces su señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Te he perdonado toda aquella deuda, porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte apiadado de tu compañero, como yo me apiadé de ti? Y el señor, irritado, lo entregó a los torturadores, hasta que pagase toda la deuda. Así hará mi Padre celestial con vosotros, si cada uno de vosotros no perdona de corazón a su hermano.» San Mateo 18, 21-35 Nos ha de ser especialmente fácil perdonar si reflexionamos hondamente en el daño que hemos causado a otros en esta vida. Y si, a pesar de todo, tenemos la sensación de no haber causado ningún daño grave, meditemos entonces en las circunstancias dolorosas que nos rodean: ellas no son sino el resultado de nuestra crueldad en esta u otras vidas. Comprendamos que si fuéramos tan buenos como normalmente nos creernos, no estaríamos en este Valle de Lágrimas, sino en lugares paradisíacos.

G. Dominar la mente
Se nos dice en el Bhagavad-Gita que «para el que ha conquistado la mente, ésta es el mejor de los amigos; pero para aquel que ha fracasado en hacerlo, su propia mente será su peor enemigo.» H.P. Blavatsky afirma lo siguiente: «La mente es el gran destructor de lo Real. Detruya el discípulo al Destructor.» También nos dice Samael Aun Weor que «la estructura de la mente se basa en la envidia y la adquisición.» Y es que en sus niveles profundos se esconden todas las escorias no comprendi-25-

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