¿Resfriado?

POR CARLOS LÓPEZ CARRILLO.

En esta temporada invernal es de lo más común enfermarse de la garganta o en sí de las vías respiratorias, esto es su gran mayoría provocado por virus, ya que estos son resistentes a las bajas temperaturas del invierno contrario a algunas bacterias, es por esa razón que durante el invierno somos más propensos a padecer enfermedades de vías respiratorias. Algunas veces no damos importancia a una simple gripe, cuadro que puede empeorar significativamente si no es atendido a tiempo, provocando bronquitis, pulmonía, entre otras muchas más, incluso otras mas graves como meningitis (inflamación de las capas que cubren al cerebro) principalmente en niños pequeños o recién nacidos, enfermedades que puedo poner en riesgo la vida. Algunos de los síntomas que nos pueden alertar para ir a consultar a un médico son, ardor en la garganta, dificultad para pasar alimentos o saliva, dolor en oídos, secreción nasal, fiebre, tos, sensación de cuerpo cortado, congestión nasal e inflamación de los ganglios. Es de suma importancia evitar la automedicación, ya que algunos medicamentos pueden provocar sueño, hipertensión (presión alta), aumento de la glucosa (azúcar) en sangre, malformaciones en el feto, así como intoxicaciones por una dosis elevada. La forma de contagio de esta enfermedad es por medio de contacto directo, es decir de persona a persona por medio de pequeñas gotitas de saliva que son expulsadas al momento de toser o estornudar, razón por la que debemos de cubrirnos a la hora de hacerlo. El mejor tratamiento para este tipo de enfermedad siempre será la prevención y para ello existen algunas formas de hacerlo, una de ellas es yendo a los centros de salud donde se aplica la vacuna contra el Virus de la Influenza (Virus que provoca la gripe) recomendada en niños sanos de entre los 6 y los 24 meses de edad y debe ser reforzada el mes siguiente, así como adultos de 50 años en adelante. Esto es porque los niños apenas están desarrollando las defensas y los adultos cuentan con un sistema inmune un poco más debilitado que las personas jóvenes. Otra forma de evitarlo es consumiendo vitamina C, esta vitamina la podemos encontrar mayormente en cítricos como lo es la naranja, mandarina, limón, e incluso en otros alimentos como los rábanos, espinacas, apio, ajo, aguacate, etc. o consumiéndola en algún suplemento alimenticio en forma de tabletas o algunas otras presentaciones y por supuesto otra recomendación es abrigarse bien, tomar abundantes líquidos y evitar los cambios bruscos de temperatura.
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