Arqueología Espacial

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Arqueología Espacial: Espacios Agrarios
Coordinado por Almudena Orejas

Seminario de Arqueología y Etnología Turolense

TERUEL 2006

Madrid. Ciudad Escolar. California State University North Ritge. (978) 61 81 19 Fax (978) 61 81 03 E-mail: saet@unizar. Universidad de Valencia. 44003 TERUEL Tel. R. 3. A.400 . Universidad Nacional de Mexico. dirigirse al SEMINARIO DE ARQUEOLOGIA Y ETNOLOGIA TUROLENSE Campus Universitario de Teruell.Zaragoza Edita: Seminario de Arqueología y Etnología Turolense 4 .. Felipe Criado Boado. . Linda Manzanilla. s/n. Universidad de Extremadura.I.C. Universidad Complutense de Madrid. S. Deposito Legal: ISBN: 1136-81-95 Imprime: Cometa. C. Universidad de Santiago de Compostela. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres. Ortega Ortega Infografía y Maquetación: C. Universidad de Barcelona. Francisco Nocete Calvo. José Luis Peña Monné. 7.S. Joan Sanmartí Gregó. Polo Cutando Comité Científico: Joan Bernabeu.Director: Francisco Burillo Mozota Secretario: Julian M.es ESTA PUBLICACION HA SIDO SUBVENCIONDA POR LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA. Castellón. La dirección de esta revista no se responsabiliza de las opiniones de los autores Para información. Juan Vicent García. Fig. Gonzalo Ruiz Zapatero. Universidad de Zaragoza. Antonio Malpica Cuello. km. Universidad de Jaen. Intercambios y suscripciones. Antonio Gilman. Arturo Ruiz Rodríguez. Universidad de Huelva. Universidad de Granada. . Jesús Picazo Millán. VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN (MECENAZGO CAI-IBERCAJA) Y LA CAJA RURAL DE TERUEL Dibujo de la Portada: Harfouche. Universidad de Zaragoza.Crta.

PARCERO. Movilidad. SAEZ. RUIZ DEL ÁRBOL. Escuchando el ruido de fondo: estrategias para el estudio de los paisajes agrarios tardoibéricos en la región del Guadiana Menor. por C. por A. ORDOÑEZ Y S. F. A. Los paisajes agrarios castreños. por V. 7 21 37 57 87 115 143 171 5 . por Mª. por P. Paisaje agrario y territorio en la campiña occidental de la Baetica. Modelos de construcción del espacio agrario a lo largo de la Edad del Hierro del noroeste. LOPEZ. La estructuración del paisaje antiguo en el territorio emeritense en el Alto Imperio: el ejemplo del valle medio del Guadiana.-G. por J. GORGES. FABIAN. Los paisajes agrarios del Nordeste de Lusitania: terrazas y explotación agraria romanas en la Sierra de Francia. funcionalidad y usos del suelo en la Prehistoria Reciente. S. M. A. por G. BLANCO Y J. CABRERA. VICENT. La transición Calcolítico-Bronce Antiguo desde una perspectiva arqueológica y ambiental: el Valle Amblés (Ávila) como referencia.OREJAS. CHAPA. DIAZ DEL RIO Y J. A. MAYORAL. RODRIGUEZ Y J.ÍNDICE Arqueología de los paisajes agrarios e historia rural. GARCIA-DILS DE LA VEGA. T. URIARTE Y A. por P.

Lo que el tamaño importa. por A.SCHJELLERUP. 193 227 243 263 293 311 341 361 6 . Phases of cultural landscapes – a diachronic view from the Andes. por R. ANDRADE. Cuándo y por qué se modificaron los antiguos sistemas hidráulicos andalusíes. Soil care and water management on ancient Mediterranean slopes: An archaeopedological approach. WITCHER. por P. F. RETAMERO. BALLESTEROS. Agrarian spaces in Roman Italy: Society. HARFOUCHE. CRIADO Y J. TRILLO. La alquería y su territorio en Al-Andalus: estrategias sociales de organización y conservación. C. SITJES. por F. por E. El paisaje rural medieval en la Vega de Granada y la ciudad de Ilbira. por I. MALPICA. Economy and Mediterranean Agriculture. M. Inventario y tipología de sistemas hidráulicos de Al-Andalus. por R.Formas y fechas de un paisaje agrario de época medieval: A Cidade da Cultura en Santiago de Compostela.

Se valora la posibilidad de incorporar un evento corto de cambio climático al análisis histórico. Historia Antigua y Arqueología. Departamento de Prehistoria. integrating both archaeological and archaeopalynological records. FRANCISCO FABIÁN*. Ávila fabgarfr@jcyl. y a la descomposición del paisaje agrario calcolítico en un paisaje pastoril a inicios de la Edad del Bronce. The result was the radical transformation from arid environmental conditions to humid ones. Durante el proceso de transición cultural se asiste a la transformación de las condiciones áridas de finales del Calcolítico hacia un régimen climático de signo opuesto.csic. ablancoglez@usal.es Resumen Se presenta una propuesta interpretativa sobre la transición Calcolítico-Bronce Antiguo en un sector del Sur de la Meseta Norte.0 kyr BP short event climatic change in the historical analysis. ANTONIO BLANCO GONZÁLEZ** Y JOSÉ ANTONIO LÓPEZ SÁEZ*** * Servicio Territorial de Cultura.Universidad de Salamanca. Departamento de Prehistoria. Instituto de Historia. It discusses the possibility of evaluating 4.es ** Facultad de Geografía e Historia. It could imply the collapse of Chalcolithic agrarian landscape and the emergence of pastoralist symbolic constructed landscape in Early Bronze Age. Abstract This paper tries to propose an interpretive argument about the Chalcolithic-Early Bronze Age transition in the south of the Northern Meseta. . integrando el registro arqueológico con ciertas informaciones paleoecológicas procedentes de análisis palinológicos. CSIC alopez@ih.Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 La transición Calcolítico-Bronce Antiguo desde una perspectiva arqueológica y ambiental: el Valle Amblés (Ávila) como referencia J.es ***Laboratorio de Arqueobotánica.

de la civilización del valle del Indo en la India. Grecia y Palestina. posiblemente. Menotti. como el final del Imperio Acadio ca.. mediante el análisis de registros tanto polínicos como sedimentológicos (Burjachs et al. Sin embargo.. 2A). / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 Introducción Son muy pocos los estudios que integran los sistemas sociales y ecológicos en un contexto histórico como base empírica para explicar el efecto de la actividad humana en ecosistemas especialmente sensibles (Simpson et al.. así como otros colapsos sincrónicos en Mesopotamia (Weiss et al. 1993). numerosos estudios arqueológicos han venido a demostrar elocuentes ejemplos de sociedades que prosperaron en un determinado momento para colapsar posteriormente.. 2001).. 1995. 1995. el registro arqueológico ha demostrado que tales fenómenos podrían estar relacionados con cambios ambientales repentinos o inesperados. Bond et al. 1998). En los últimos años. 1998). por ejemplo gracias al estudio de elementos traza en secuencias turbosas del Noroeste (Fábregas Valcarce et al. En algunos casos. 2004.0 ka BP (4500-4100 cal BP). . 2001) que en el caso de las fluctuaciones lacustres implica una regresión ciertamente importante del nivel del agua (Magny.38 Fabián. algunos de estos cambios citados tuvieron que acontecer en periodos de tiempo relativamente breves (decenios o aún más cortos). Fig. Courty. Para la Península Ibérica ha sido perfectamente identificado. 2200 cal AC (Gibbons. de la cultura Hongshan en China o de la civilización Hilmand en Afghanistán (Peiser. 1993. y que se corresponde con una crisis climática aguda caracterizada por un periodo de aridez extrema. 2450-1950 cal AC). Julià et al. 2001). Este evento ha podido registrarse en diversas zonas de la Europa occidental y mediterránea. y sus manifestaciones comienzan a registrarse en diversas regiones a escala mundial.F. 2000: 862-865. uno de los mejor marcados en el Holoceno. Sin embargo. la variabilidad climática durante el Holoceno ha sido un objeto usual de debate. lo que ha llevado a ciertos autores a plantear una causalidad entre ambos hechos (Lamb. demostrándose que la supuesta estabilidad climática de cada uno de los periodos paleoclimáticos considerados no es tal (Karlen.. que usualmente se conoce como evento 4. El origen de este evento climático es aún incierto. el que aconteció en el marco temporal considerado para la transición Calcolítico-Bronce Antiguo en nuestra zona de estudio. dentro del Subboreal.. Berglund. 1993. medidos por teleconexiones en un sistema complejo criosfera-océano-atmósfera (Magny. Existen recientes trabajos que tratan de relacionar este fenómeno generalizado de cambio climático con los colapsos que muestra el registro arqueológico de diversas formaciones sociales. Este evento es. Uno de estos eventos climáticos abruptos de corto recorrido cronológico es precisamente. aunque se ha aludido tanto a cambios en la actividad solar. sino que el Holoceno habría sido mucho más dinámico a nivel climático de lo previamente supuesto (O’Brien et al. 2004). el antiguo Egipto. como a la colisión de un meteorito en Próximo Oriente que habría reproducido procesos de incendio y una enorme aridez que habría afectado incluso a la Península Ibérica (Weiss et al. 1991). J. entre 4000-3700 BP (ca. 1997.. 1997). 1993). 1999). difícilmente consignables en aquellos estudios paleoecológicos emprendidos sin la suficiente resolución. durante los inicios de la Edad del Bronce en Anatolia.

100 m. pero sí un número cada vez mayor de evidencias pertinentes en ambos aspectos. Comparativamente hemos utilizado también datos arqueológicos del más inmediato entorno. Sólo contamos. Este trabajo pretende integrar los registros arqueológico y paleoambiental en busca de una hipótesis de trabajo sintética. entre dos unidades muy dispares: por el Sur el Sistema Central. emplazado en el centro de la provincia de Ávila. Entre ambos queda la fosa intramontana del Valle Amblés. dejan muchas e importantes dudas por despejar. la Sierra de Ávila. La superficie total del valle es de unos 740 km2. Otra parte. hasta donde se puede.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 39 En el Sur de la Submeseta Norte no hay suficientes estudios paleoecológicos para obtener una lectura diacrónica de la evolución del clima en este intervalo. de menor altura. Para ello hemos elegido el Valle Amblés y su más inmediato territorio como marco de trabajo. 2006). . como excavaciones. cuya importancia está fuera de toda duda. en Sotalvo. y por el Norte. y por el Norte la llanura sedimentaria del Valle del Duero. Registro arqueológico: cultura material y poblamiento En los últimos años las investigaciones en el Valle Amblés han permitido conocer detalles trascendentales sobre las primeras comunidades agrarias que poblaron la zona desde el final del Neolítico y durante todo el Calcolítico. reduciendo los datos del yacimiento al estudio de los materiales obtenidos. Una parte de ellos está en su reborde Norte (por ejemplo El Castillo de Cardeñosa y más de media centena de yacimientos calcolíticos). Con ello existen bastantes datos de prospección que en este trabajo constituyen un complemento para abordar. Es menos extensa la investigación sobre el Bronce Antiguo en esta zona. de cuya última estribación forma parte. ni mucho menos trabajos específicos que hayan abordado el tema desde la perspectiva climática y arqueológica conjugadas. sobre todo la falta de una memoria de los mismos. Marco físico y geográfico El Valle Amblés es un espacio bien definido geográficamente. cuyo reborde meridional son las sierras de La Paramera y La Serrota. 1). hasta el Bronce Antiguo (Fabián. en el reborde Sur (El Picuezo. Naranjo (1984). Las excavaciones realizadas en 14 yacimientos (7 de habitación y 7 funerarios) correspondientes al Neolítico Final y al Calcolítico han proporcionado un elenco de datos que constituyen la base para interpretar el proceso histórico que tuvo lugar entre el IV y el III milenio AC. Pero la falta de concreción de aquellos trabajos y. por lo que resulta necesario empezar a plantearse la relación entre el cambio social y el cambio climático. pero conformando muy claramente un reborde que delimita el valle (Fig. a altitudes que oscilan entre los 1. entre otros) y en el interior de la fosa. el Bronce Antiguo de esta zona.200 y 1. Los yacimientos considerados en este trabajo se encuentran en el Amblés. XX en El Castillo de Cardeñosa. por contar en él con un número de datos muy significativos que permiten esbozar algunas hipótesis. Entre ambas se conforma una fosa horizontal por la que discurre el río Adaja en su curso alto. con los trabajos de Cabré (1931) a finales de los años 20 del s. cuyos materiales estudió mucho tiempo después C.

4. 12. J. 3 Las Hervencias (Ávila). Los Itueros (Sta. El Picuezo (Sotalvo). Peña Aguda (Sanchorreja). Así lo testimonian algunos monumentos funerarios y simbólico-rituales como el túmulo de la Dehesa de Río Fortes (Estremera y Fabián. María del Arroyo). 6.F. con un aumento demográfico evidenciado por la frecuencia de hábitats que alcanzan la segunda parte del III milenio. 9. como interpretamos a partir de los estudios polínicos realizados en 6 yacimientos excavados. Coincide con ello un paulatino aumento de la sequedad del clima. Neolítico Final y Calcolítico. junto a cierto número de hábitats. Dicha situación de progresiva sequedad se verá acrecentada en los primeros siglos del II milenio. como lo demuestra el hallazgo frecuente de cerámica campaniforme en muchos de ellos. El Picuezo (Guareña). 1997). 2002: 45). Valdeprados (Aldea del Rey Niño). Cerro de la Cabeza (Ávila). De la reducida población que habitaba el valle al final del Neolítico se asiste a una verdadera colonización en el plazo de 700-1. Fuente Lirio (Muñopepe). Aldeagordillo (Ávila). Ello da lugar a una intensa presión sobre el paisaje provocando la deforestación interior. durante la etapa calcolítica (López Sáez. 3953-3642 cal AC se constata la presencia de comunidades agropastoriles en el valle. 2. 7. enmarcado en un clima más húmedo que el inmediatamente posterior. Mapa del Valle Amblés (Ávila) con la distribución de yacimientos del Calcolítico y Bronce Antiguo. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 Fig. como demuestran los datos del Túmulo 1 de Aldeagordillo. 5. 2002) y el dolmen del Prado de las Cruces (Fabián. Cerro Herrero (Ávila). Se numeran aquellos enclaves citados en el texto: 1.40 Fabián.000 años. El único análisis arqueopolínico que alcanza estos momentos muestra un paisaje en proceso de degradación. 1. 8. Los Castillejos (Sanchorreja). . El Castillo (Cardeñosa). Al menos desde ca. 11. 10.

cuando la cerámica campaniforme circula por los poblados con asiduidad. Las limitaciones potenciales del medio y la presión sobre el mismo durante 2. al tiempo que pudieron funcionar como lugares de agregación de los pobladores del valle. los rebordes. asociada a ajuares que manifiestan la importancia del difunto dentro de la sociedad. A la existencia de este tipo de cerámica se le ha venido dando una importancia capital. junto a las que vamos a exponer a continuación. donde entierran a algunos de sus muertos. El final de estos poblados parece un fenómeno generalizado a todos ellos y simultáneo. Estos grupos se mantienen ligados a los antiguos lugares sagrados construidos al final del Neolítico. El enterramiento de Valdeprados (Gómez y Sanz. probablemente compuestas por unas pocas unidades familiares. sobre todo. pero que seguramente no es exclusiva de ellos. vacas y caballos. asimismo la encontramos ligada a determinados enterramientos dentro del valle y en su inmediato entorno. siempre en torno a lugares donde existe agua. aunque nunca faltan cerdos. el Bronce Antiguo. pero moderada. 2006). provocada por la baja esperanza de vida (1 de cada 8 llegaría a la edad adulta madura). . 1992) podrían entenderse a partir de tal situación. pero con utilidad especial al menos en determinados contextos. Sólo un pequeño porcentaje del total son formas que difieren. que se reparten en el paisaje a distancias regulares. siendo objeto de grandes controversias.000 años. No hay una expresa intención defensiva en todos ellos. junto a punzones de cobre y un repertorio cerámico constituido. que viven junto a sus cultivos de cereal y mantienen una cabaña ganadera en la que parece que predominan los ovicaprinos. quedará de manifiesto la existencia de determinados personajes que se destacan del resto. aunque sea en cantidades pequeñas. por recipientes que juegan preferentemente con la forma esférica en cualquiera de sus fracciones. surgiendo la mayor parte de éstas al final del Calcolítico. Entre las producciones líticas destacan puntas de flecha. Sólo en los últimos momentos del III milenio y. sino que también parece claro que entre el bagaje general de los poblados calcolíticos no se encuentran o lo hacen mínimamente los elementos propios de la etapa siguiente. sobre todo. en los primeros siglos del II milenio. ni se aprecian fortificaciones ni jerarquización espacial entre los sitios. No sólo el C-14 marca una frontera en los 6 yacimientos datados. La cultura material de este momento implica un repertorio muy característico y estereotipado. 1994) y el del Túmulo 1 de Aldeagordillo (Fabián. Estas circunstancias. complejidad. hablan del colapso del mundo calcolítico. hojas y elementos de hoz de sílex. sobre todo.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 41 Durante el Calcolítico el patrón de asentamiento es muy característico y estereotipado: se ocupa el fondo del valle en puntos inmediatos a cursos de agua y. propiciaron un lento crecimiento demográfico y una progresiva dinámica social hacia una mayor. puesto que la encontramos de forma generalizada en los poblados de la segunda mitad del II milenio AC (Fabián. En el Valle Amblés aparece con frecuencia en los poblados. Se trata de pequeñas granjas. buscando el resguardo. Ello nos ha llevado a interpretar que se trata de un tipo de cerámica de uso generalizado. Los datos polínicos y faunísticos hablan de las prácticas agrarias de estas gentes. además de la presunta falta de mano de obra. en la zona de contacto con la llanura. que sirve de atributo a determinados líderes de la sociedad. haciéndose enterrar con sus atributos de poder o mostrando tal vez la transferencia de estatus a sus descendientes.

Para los nuevos emplazamientos. 15 y 16) y se obtuvieron 2 dataciones radiocarbónicas que calibradas llevan dicha ocupación a finales del III milenio AC (Ibidem: 40-50). va a pasarse a otro tipo de hábitat que nada tiene que ver con lo anterior. 14. de forma que El Castillo puede dejar de ser considerado un unicum en la región (Delibes.42 Fabián. Ávila) (Fabián 1995. No está claro si este comportamiento obedece al agotamiento de las tierras del valle después de más de dos milenios de intensa explotación o a causas de otro tipo que puedan sumarse a la anterior. que aparecen en mucho menor número. 2002: 18-28. cuyo material se publicó tardíamente (Naranjo. ni en número ni en su morfología. casi ausentes en el . lejos de las tierras llanas del fondo del valle que durante el Calcolítico constituyeron el fundamento de aquellas prácticas agrarias (Fig. Podemos identificar una ocupación de este momento en la base del Sector I de Los Castillejos (Sanchorreja. 1995: 68). donde junto a los emplazamientos en cerros cónicos se conocen pequeños yacimientos a sus pies (Delibes y Rodríguez Marcos. De las granjas calcolíticas ubicadas fundamentalmente al abrigo de la ladera meridional del reborde Norte del valle. abigarrados de rocas graníticas y enmarcados en paisajes serranos. hace plantearnos la intervención de posibles factores exógenos. Sólo en el Cerro de la Cabeza (Ávila) determinados materiales llevan a pensar que el lugar se mantuvo habitado después del Calcolítico. 1984). 2004) algunos elementos que definen desde el punto de vista de la cultura material la nueva situación. Jimeno et al. 1). La cultura material marca otra diferencia importante. sino que sea la tónica general en diversas regiones peninsulares. como el cambio climático. Del nivel VI de este sondeo se recuperaron materiales cerámicos significativos (González-Tablas y Domínguez. tal vez para asegurar la explotación de cobre que en forma de vetas de malaquita existe allí. por lo que el pastoreo parece ser ahora una estrategia subsistencial de primera importancia. La presencia de fondos planos. el modo de vida calcolítico va a ser sustituido por otro radicalmente diferente. Ávila) excavado por GonzálezTablas en 1981. Estos lugares admitirían un claro aprovechamiento forestal y ganadero. Se trata de recipientes con borde generalmente abierto. 2003: 43). Ávila). 1997). Básicamente contamos con la información de El Castillo (Cardeñosa.F. la mayor parte de las veces a gran altura (hasta 1. se eligen o se frecuentan cerros de forma cónica. 1931). en el que los labios aparecen con digitaciones o incisiones. 1989) aunque sus resultados no han sido publicados aún. Ya al final del Calcolítico se vislumbraban en algunos yacimientos. en zonas de potencial agrícola que pudieran indicar un patrón de hábitat diversificado. J. Rodríguez Marcos y Palomino Lázaro. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 Bronce Antiguo En el Valle Amblés esta etapa es poco conocida. 1988. Las prospecciones de los últimos años han revelado una serie de yacimientos morfológicamente similares cuya cultura material se le asocia completamente. gracias a las excavaciones pioneras de Cabré en 1931 (Cabré. El repertorio alfarero es común al grupo cultural Parpantique de la Submeseta Norte (p. como por ejemplo en Los Itueros (Santa María del Arroyo.e. En los años 80 se reemprendieron excavaciones allí (Blázquez y García Gelabert. presentándose con frecuencia en el cuerpo cordones plásticos digitados.500 m en Los Castillejos). El hecho de que no se trate de una situación puntual del Valle Amblés. Figs. A partir de lo que conocemos. tal como ocurre en La Ribera burgalesa. Por el momento no se conocen en el Valle Amblés asentamientos en la llanura.

2003).La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 43 Calcolítico o la diversificación de formas en detrimento de la repetitiva constante calcolítica del uso de cuencos y otras formas siempre relacionadas con la esfera. 1993: 106) integrado dentro del mundo de Protocogotas. Helianthemum tipo. 1): Aldeagordillo (López Sáez y Burjachs. Como lo es también la ausencia de la decoración incisa a la manera calcolítica. 1997: 584) con una ocupación comprendida entre los intervalos de 2500-1900 y 2300-1750 cal AC. a los que debe sumarse el de Los Tiesos en la vecina comarca de Campo Azálvaro. Estas manifestaciones del Bronce Antiguo se situarían a partir de las fechas más recientes correspondientes a un Calcolítico todavía “pleno” en sus manifestaciones de cultura material. 1931). No conocemos testimonios que lo corroboren. 2300-1900 cal AC. El Picuezo de Guareña y La Ladera. etc. al menos la frecuencia de superficies espatuladas y bruñidas. 1989: 89) ca. 2280-2030 cal AC. no contamos con dataciones radiocarbónicas. son también una novedad. al menos en los términos en que funcionó durante el Calcolítico. A modo de referencia. 2002: 49-50) y algunas fechas de yacimientos similares a los abulenses en la Submeseta Norte. Cerro de la Cabeza. El uso de la piedra desaparece.) característicos de climas . Valdeprados (López Sáez y Burjachs. en el intervalo de ca. La calidad en el enlucido final de las cerámicas decae ahora. pero a través de las dataciones parece que la cerámica campaniforme continuó utilizándose. pero curiosamente en todos los yacimientos conocidos aparecen numerosas lascas de cuarcita sin retoque alguno (Cabré. 2002). Al no disponer de excavaciones orientadas al estudio de estos yacimientos. Ávila) (Caballero et al. por lo que a grandes rasgos podemos situar estas manifestaciones del Valle Amblés entre ca. 2004). Cerro Hervero. Registro paleoambiental Calcolítico Los estudios arqueopalinológicos emprendidos en contextos calcolíticos del Valle Amblés proceden de 10 yacimientos (Fig. en todo caso puede que ahora con un fin más especializado. y el soriano El Parpantique (Jimeno Martínez y Fernández Moreno. 2002-2003). aunque con elementos ya típicos de la etapa siguiente. El Morcuero. como son el burgalés Pico Romero (Rodríguez Marcos y Palomino Lázaro. 1995. Todos ellos muestran un desarrollo notable de los pastizales xerófilos (Artemisia. 2003). 1880-1600 cal AC. Fuente Lirio (Burjachs y López Sáez. que se sitúan hacia 2530-1945 cal AC y 2390-1775 cal AC (González-Tablas y Domínguez. 2300-2030 cal AC. similares a las del yacimiento de El Tomillar (Fabián. en la zona sedimentaria al Norte y con una cultura material y ambiente general similar. cuyas dataciones están en la franja de probabilidad del cambio de milenio. Chenopodiaceae/Amaranthaceae. Aquí las dataciones más recientes entran en un arco de probabilidad por calibración de ca. La metalurgia del cobre tendrá ahora mayor importancia con nuevos tipos de artefactos. como es el caso de Los Itueros. podemos tomar las dataciones del nivel VI de Los Castillejos. salvo las citadas de Los Castillejos. Como estimación post quem tendríamos las dataciones de El Cogote (La Torre. tal vez enteramente ligado a determinados individuos y a sus rituales funerarios. Los Itueros (López Sáez y López García.

estos pastos alcanzan el 30% en Aldeagordillo. el tipo 55 (13-32% en Los Itueros. 5. La Ladera. En El Picuezo las amerosporas aparecen con un porcentaje del 18-23%. cuando se usa la cerámica campaniforme e incluso cronológicamente ya en el principio del Bronce Antiguo.6% en Valdeprados. 2% en Fuente Lirio. además. 67-89% en Aldeagordillo (Fig. corroborarían ese clima seco antes manifestado durante el Calcolítico del Valle Amblés. estos pastos xéricos alcanzan el valor promedio de 2. J. un 15% en Fuente Lirio. que el paleopaisaje descrito -dominancia de pastos antropozoógenos. el 28. un 17% en La Ladera. causado por la incidencia del hombre y sus ganados. 23% en La Ladera. Los estudios arqueopalinológicos de los yacimientos antes citados también demuestran que el paisaje estaba muy influenciado por la presencia del ganado en él.es este mismo yacimiento. sino totalmente artificial. Éste es el caso. fue eminentemente seco y posiblemente térmico.. 2). 22. Los Itueros. 11-32% en el Cerro de la Cabeza. así como la presencia de Pleospora sp (tipo 3B) o el tipo 16C -microfósiles no polínicos relacionados con momentos de mayor sequedad.F. durante el Calcolítico. Durante la fase final del Calcolítico. 5. un 11. 9-19% en El Morcuero) y Cercophora sp o tipo 112 (Los Itueros. Cerro Hervero. el 19.9% en Valdeprados. La Ladera. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 fundamentalmente secos. 2). un 8% en El Picuezo y hasta un 19% y 19. así como en Cerro Hervero y en Aldeagordillo.5 y 9% respectivamente. En conclusión. enterramientos individuales del Cerro de la Cabeza. el 65% en el Cerro de la Cabeza. los estudios arqueopalinológicos de yacimientos en el Valle Amblés y Campo Azálvaro vienen a demostrar que el clima. dominado por amplias zonas de pastizal dedicadas al pastoreo. Hay que señalar. de la presencia de dos tipos correspondientes a especies coprófilas de la familia de las sordariáceas. van Geel et al. mientras que en la fase funeraria de Aldeagordillo resulta un 16%. de un paisaje eminentemente herbáceo. 2). En términos históricos esto implica reconocer la configuración de un paisaje agrario (Díaz-del-Río 2001). Cerro Hervero. el 39% en La Ladera. Se trataría pues de un paisaje antropozoógeno con una efectiva inversión de trabajo en infraestructuras para la reproducción del ciclo agrícola. De tal manera que en el poblado sin campaniforme de Aldeagordillo los pastos vivaces antropozoógenos (compuestos básicamente de gramíneas) representan el 20% (Fig. 1113% en El Picuezo. y el 27% en Los Itueros.2. 7-13% en Los Tiesos. Estamos hablando. 4-7% en Cerro Hervero. Pero la constatación de estas actividades ganaderas no sólo la basamos en la extensión que manifiestan los pastos antropozoógenos.3% en Los Tiesos. Fuente Lirio.39% en Valdeprados. sino también en otros indicadores paleoecológicos de tales actividades. al menos edáfica (van Geel.44 Fabián.5. por tanto. fosa de Valdeprados. Cerro de la Cabeza y en el Fase I de Aldeagordillo (Fig.se observa no sólo en las muestras procedentes de contextos de habitación (Fase I de Aldeagordillo. 1978. 80%) y los bajos porcentajes con que aparecen Filicales monoletes en Los Itueros. En Los Itueros.3% respectivamente en El Morcuero y en Los Tiesos. entre los microfósiles no polínicos. . Cerro Hervero. el 18% en Cerro Hervero. No se trata de un paisaje natural. La preponderancia de amerosporas (ca. como atestigua la recurrente identificación de polen de acebuche (Olea europaea) en muchos de los yacimientos estudiados. el 24% en El Picuezo. 1981). e incluso en un monumento de posible carácter sagrado como es el túmulo de El Morcuero. El Picuezo) sino también en aquéllas procedentes de contextos funerarios (Túmulo 1 de Aldeagordillo. el 14% en El Morcuero y hasta el 57% en Fuente Lirio. túmulo de Los Tiesos).

como ciertas plantas arvenses tales como Cruciferae o Rumex sp que normalmente acompañan a dichos cultivos (Behre. y un 3-5% en Cerro Hervero. 2. dan cuenta del desarrollo de actividades ganaderas en la zona que tratamos (López Sáez et al. También aparece un 3% de cereal en el nivel sin campaniforme de Aldeagordillo (Fig. Al igual que la ganadería. cuya presencia vendría delimitada por una influencia indirecta del ganado a partir de un aporte exógeno de nitrógeno al suelo. aunque sí hay indicios indirectos. Posiblemente la ausencia de cereal aquí se deba a la diferencia de altitud entre el poblado y el llano (unos 60 m. de origen zoógeno.. 1981). el 19. Entre el resto de palinomorfos cabe igualmente señalarse la identificación de algunos indicadores de este mismo tipo de actividades (pastos nitrófilos zoógenos). Plantago major/media tipo. el 19. serían. En Los Itueros no hay evidencias directas de cerealicultura. los pastos que se encontrarían en zonas de paso o estabulación de la cabaña ganadera sin constituir la base alimenticia de ésta. el 22% en La Ladera. ca.) y a las características pesadas del polen de cere- . fundamentalmente de Plantago lanceolata tipo.5% en El Morcuero. 6. Estos pastos nitrófilos.3-9. por lo tanto. 8% en Fuente Lirio. el 14% en Fuente Lirio. durante el Calcolítico ya se practicaba una agricultura compleja. Solanum nigrum tipo. por tanto.7% en el Cerro de la Cabeza. Geranium y Urtica dioica tipo. representan el 9% en Los Itueros. ca. En cinco de los yacimientos calcolíticos con campaniforme se ha encontrado polen de cereal (3-7% en la fase funeraria de Aldeagordillo (Fig. el 7% en el Cerro de la Cabeza. 2000). y 3% en Valdeprados). Estos palinomorfos no polínicos serían testigos de la existencia de animales que dejan excrementos en el entorno próximo a las muestras estudiadas y. el 13% en El Picuezo. al menos de cereal. Histograma paleopalinológico sintético que compara los taxones vegetales calcolíticos de Aldeagordillo (fase doméstica o Fase I y la posterior reutilización tumular con campaniforme o Fase II). 4% en El Picuezo. y el 11-15% en Aldeagordillo. el 7. 2). y aquellos del Bronce Antiguo de El Picuezo (Sotalvo) y El Castillo (Cardeñosa). Aldeagordillo). 2).8% en Valdeprados. el 15% en Los Tiesos.5% en Cerro Hervero. Chenopodiaceae/Amaranthaceae.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 45 Fig.

posiblemente en las cotas más bajas de Las Parameras en su piso supramediterráneo superior. (335 m. como ocurría en El Picuezo. 1984. Ávila) (Fig. en un entorno con buenas posibilidades para el pastoreo. El contexto arqueológico de las muestras apuntaba con claridad hacia un yacimiento correspondiente al Bronce Antiguo similar al cercano y bien conocido de El Castillo. Acciones furtivas provocaron un importante destrozo en el punto más alto del yacimiento. dando cuenta de un bosque muy abierto sin enebros. y con una representación importante de elementos arbustivos propios de las etapas degradativas de este bosque. son las formaciones caducifolias de melojo los mejores exponen- . aparece con un 6.104 m. En El Castillo de Cardeñosa. 1989). enfocado posiblemente a la explotación de las praderas húmedas que se forman en las proximidades de la zona de contacto entre el fondo del valle y la sierra. donde igualmente abundan los elementos arbustivos de tipo jaral o brezal. El melojar queda representado por Quercus pyrenaica tipo (13. tomamos algunas muestras de tierra para llevar a cabo un análisis polínico. altamente degradado. 2). más bajo que El Picuezo) está en plena Sierra de Ávila. está representado por un 14% de media (Fig. a diferencia de El Picuezo. posiblemente a partir de las zona montanas gredenses situadas al sur. 4. El Picuezo se encuentra en el reborde sur del Valle Amblés. reflejo claro de su carácter alóctono.46 Fabián. donde este tipo de melojares carpetanos subhúmedos y silicícolas (Luzulo forsteri-Quercetum pyrenaicae) alcanzarían cierto desarrollo y se poblarían copiosamente de ciertos pteridófitos (Filicales monoletes. Blázquez y García Gelabert. En todo caso. En la limpieza del corte excavado y en lo que entendimos era el nivel de habitación.1%). El encinar. La vegetación potencial actual del territorio.8% y 1. J. El helecho águila (Pteridium aquilinum) alcanza el 42.2% respectivamente. cuya presencia debería localizarse con toda seguridad en las estribaciones meridionales de Las Parameras. de altitud. cercanas al yacimiento. situado a una altitud de 1. en Cardeñosa (Naranjo. en la vertiente septentrional de Las Parameras. el encinar carpetano (Quercus ilex tipo). El análisis palinológico de El Picuezo (Fig. No obstante. Bronce Antiguo De esta etapa contamos con los análisis arqueopalinológicos de El Picuezo (Sotalvo. este porcentaje también sería el reflejo de un bosque degradado. es decir en el reborde norte del Valle Amblés. que quedó al descubierto cuando se extrajo piedra en el yacimiento. en la mayoría de los asentamientos calcolíticos abulenses muestreados ha podido demostrarse el cultivo de cereal en su cercanía próxima.5%.7%. el porcentaje de pino apenas alcanza el 10-12%. abierto. indicando la existencia de amplias zonas aclaradas en el seno del melojar.3%). La muestra estaba asociada a abundante cerámica como la del nivel de ocupación del yacimiento. con un 2. 2) muestra el dominio en el paisaje de los pinares montanos de Pinus sylvestris tipo (21. a 1. En El Castillo.4%). De este último se han analizado tres muestras procedentes de un nivel oscuro bajo el estrato superficial. caso de la jara pringosa (Cistus ladanifer) o los brezos de Erica arborea tipo. Ávila) y de El Castillo (Cardeñosa. En definitiva.439 m.1). denotando una buena conservación de estas formaciones caducifolias. Se trata de un yacimiento ubicado en un promontorio granítico de forma cónica.F. ciertamente más alta como consecuencia de la infrarrepresentación del pino. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 al.

2). 5-9% en Cardeñosa). Rumex acetosa tipo (0.9%) y Rumex acetosella tipo (1.9% en Sotalvo. Este tipo de comunidades nitrófilas poblarían las zonas cercanas al hábitat o aquéllas más antropizadas. etc. que serían indicativos de cierta eutrofización de estos medios a causa del aporte exógeno de nitrógeno inorgánico de origen antrópico o zoógeno (López Sáez et al.4% en Sotalvo. al menos en la zona de valle. 6-8% en Cardeñosa).3% en El Castillo. ya que este microfósil no polínico se relaciona generalmente con momentos de mayor sequedad (van Geel. Dada la ubicación de los yacimientos en el piso supramediterráneo. El clima.6% y el fresno (Fraxinus) con el 4. un palinomorfo no polínico de ecología carbonícola que nos indicaría claramente el uso del fuego como elemento deforestador del paisaje (López Sáez et al. la cabeza de serie de las geomacroseries riparias silicífilas supramediterráneas de este territorio carpetano. 1978). y más frío y seco en las mayores altitudes donde se desarrollaría el pinar montano oromediterráneo. estando ausente en Cardeñosa.3% respectivamente. Pleospora sp (tipo 3B) apenas representa el 0. 1998. El porcentaje de helecho águila es del 27-35%. Primula veris tipo.6% .4%). que no representa más que el 3.8% en El Picuezo y del 11. Cardueae (3. ofreciendo un panorama típico de bosque abierto con mantenimiento de las condiciones forestales del suelo. estando representada por Aster tipo (4.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 47 tes de la flora arbórea con un 11%. La existencia de estos pastos húmedos implicaría el desarrollo de zonas de mayor encharcamiento. Cichorioideae (5.6%. en las que prosperarían ciertas poblaciones algales de Spirogyra (2.3% en El Castillo. los tipos 121. tuvo que ser seco a subhúmedo. 181 ó 200. cuyo único exponente es Artemisia. La flora herbácea ruderal de carácter nitrófilo y origen antrópico no representa más que un 10.1% de pastizales de carácter xerófilo en El Picuezo o un 2. y que por la ubicación de El Picuezo al pie mismo de Las Parameras o de El Castillo en la Sierra de Ávila. un hecho reseñable es la identificación de Coniochaeta cf. Además. o en su caso en las vaguadas más húmedas. como atestigua sólo un 3. subhúmedo para el melojar. hubieran permitido un clima más húmedo en el encinar.. en cuya composición florística podría incluso entrar a formar parte el melojo.. la presencia mayoritaria del fresno está más que justificada por ser. Entre los elementos del bosque ripario. e incluso de Olea europaea..2%). La ausencia de otros elementos florísticos propios de estos ambientes xéricos.6%). de ahí sus altos porcentajes. cuyo valor promedio es del orden del 9. 2000). En El Castillo. mientras que en El Castillo de Cardeñosa aparecen con un 4% y 3. en el espectro polínico de El Picuezo están representados únicamente el aliso (Alnus) con un 0. especialmente para facilitar zonas aclaradas al ganado. 1998. Umbelliferae. las fresnedas. Helianthemum tipo.1% en El Picuezo. indicando que el clima no tuvo que ser tan seco. la existencia ya comentada de pastos húmedos. ligniaria (tipo 172) con hasta un 98-103%. lo que nos permitiría admitir la existencia de melojares en la Sierra de Ávila durante el Bronce Antiguo (Fig. Ranunculaceae. se desarrollarían pastizales de carácter higrófilo poblados de Cyperaceae (4. 174. Precisamente en estos entornos ribereños. Menos importante es la flora nitrófila de carácter zoógeno.8%). nos permiten albergar la posibilidad de considerar un clima no tan restrictivo a nivel de humedad ambiental como en los yacimientos del Calcolítico ya citados. bosques que actualmente están prácticamente desaparecidos en este macizo. como es el caso de Chenopodiaceae/Amaranthaceae. En El Castillo este tipo de flora representa el 11%.6% en El Picuezo. 2000).

el bosque caducifolio colonizara cotas más bajas. quedarían bien representados a nivel porcentual. En resumen.48 Fabián. posiblemente. en el espectro de El Picuezo.8% y 11. Sin duda. sino a un melojar. etc. cuyas ocupaciones en enriscados . la dominancia del melojar sobre el encinar lleva a pensar que la vegetación potencial durante el Bronce Antiguo no correspondería a un encinar. que en conjunto constituyen el 23. no viviendo en el encinar. igualmente presente en El Castillo. y en menor medida Campanula tipo o Cruciferae. entre los microfósiles no polínicos encontramos algunos de ecología coprófila.3%. fue seco a subhúmedo. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 en Sotalvo y el 5% en Cardeñosa. entrando incluso a formar parte. y que constituirían el sustento alimenticio de la cabaña ganadera. tomando cierta importancia Caryophyllaceae y Leguminosae. Confirmando lo dicho. 2000). permitiendo el desarrollo comentado de pastos húmedos (9.F. y desplazando al encinar. que en el Valle Amblés sólo forma parte de etapas degradadas y claros del melojar.1% y 2. de las fresnedas supramediterráneas. especie necesitada de cierta humedad ambiental. pasos de ganado. donde habrían cobrado cierta preponderancia elementos propios de las etapas seriales degradativas caso del jaral o el brezal. a causa de una mayor humedad ambiental. que durante el Bronce Antiguo. En El Castillo estos pinares tienen carácter extra-regional. Con tan escasa muestra no puede descartarse la práctica agrícola por estas gentes. que por la situación de piedemonte de la zona de estudio. haría pensar que las condiciones ambientales serían efectivamente más húmedas que en los yacimientos calcolíticos. mientras que no se han constatado indicios polínicos de agricultura.8% en El Picuezo y el 22% en El Castillo. Urtica dioica tipo y Cirsium. No ha podido identificarse polen de cereal en ninguno de ellos. De hecho. Por debajo del piso de vegetación de los pinares montanos se encontraría un bosque caducifolio representado por el melojar subhúmedo supramediterráneo. La abundancia local de Pteridium aquilinum. siendo sus elementos fundamentales Plantago lanceolata tipo. Dichas especies poblarían zonas cercanas a la estabulación de ganado. Las prácticas pastoriles en ambos poblados parecen bien representadas. Estos pastos vivaces tendrían un componente florístico dominado por Gramineae. junto a la cual o en las vaguadas más húmedas y de suelos más profundos aparecerían pastizales higrófilos. dando lugar a un bosque muy abierto con pies de encina dispersos. J.. El clima. con un buen estado de conservación y rico dosel de helechos. la presencia de este elenco florístico refrendaría el desarrollo de actividades ganaderas por los pobladores de ambos yacimientos durante el Bronce Antiguo. indicadores de la existencia de animales in situ (López Sáez et al. el elemento fundamental del paisaje en el entorno de los yacimientos serían los amplios pastizales vivaces poblados de gramíneas. La situación de El Picuezo en una zona fronteriza entre los pisos supramediterráneo medio y superior habría permitido. Estos hechos podrían explicar la mayor abundancia. de melojo respecto a encina. El encinar potencial se encontraría muy alterado. en las zonas aluviales. durante el Bronce Antiguo en ambos yacimientos. caso del tipo 55 o Cercophora sp (tipo 112). posiblemente ubicados en la vertiente septentrional de Las Parameras en su piso oromediterráneo y.3% respectivamente) y la reducción de los xerófilos hasta apenas un 3. El bosque ripario comarcal correspondería a la fresneda. Los mismos argumentos pueden aceptarse en Cardeñosa. el análisis arqueopalinológico de El Picuezo demuestra la presencia relativamente cercana al yacimiento de pinares propios de ámbitos montanos. Sea como fuere.

ya que habría provocado la extensión de pastizales vivaces ricos en gramíneas (20. así como de otros pastos nitrófilos y origen zoógeno (3. se desarrolla un poblamiento denso y a intervalos regulares del reborde meridional de la Sierra de Ávila y el fondo del valle (Fig. y con seguridad durante el Calcolítico. que a largo plazo configuró un paisaje agrario. Podemos esbozar ahora la dinámica diacrónica que se nos muestra tras ordenar las informaciones sesgadas y parciales de que disponemos. Discusión No hay duda del interés de los datos expuestos y de las líneas interpretativas que se vislumbran a través del cotejo de los registros paleoambiental y arqueológico. 1). 2). En todo caso. pues se obtuvieron en trabajos puntuales no sistemáticos. Sólo puede decirse de ellas que proceden del supuesto nivel de habitación que aparece entre la capa superficial y la roca madre. alrededores del yacimiento) se poblarían de pastos de carácter nitrófilo y origen antrópico no zoógeno. convertido ya el antiguo poblado en sitio funerario y cultual. Al final del Calcolítico e incluso en los momentos iniciales del Bronce Antiguo. aquellas zonas que sufrieran otro tipo de antropización (hábitats. la ganadería parece que pudo desempeñar un papel fundamental en la configuración fisionómica del paisaje.439 m) puede condicionar los resultados. o en su caso de encinar muy abierto con dominancia de pastizales antropozoógenos. Pero la formulación de hipótesis precisa de mejor apoyo empírico. En Cardeñosa la disponibilidad de pastos pudo tal vez lograrse mediante el uso del fuego y la creación de zonas aclaradas. aquellos pastos representarán un 16% (Fig. Los dos análisis polínicos del Bronce Antiguo (El Picuezo y El Castillo) resultan interesantes por los indicios que aportan. Aldeagordillo en sus dos fases parece ser el primero en indicarlo: en la Fase I. la altura a la que se encuentra el yacimiento (1. eminentemente herbáceo.6% y 5%) cuya delimitación se circunscribiría a zonas de paso o estabulación del ganado. En El Picuezo. Para el Calcolítico lo conocido puede resultar aceptable. mientras que la Fase II. pero para el Bronce Antiguo se precisa de nuevos datos arqueológicos y paleoambientales. Como indicio puede valer. Quiere esto decir que entre ambas fases pudo haber un incremento de la aridez que tiene su coyuntura álgida en torno al cambio del III al II milenio cal AC. en un clima especialmente árido. con información procedente necesariamente de excavaciones arqueológicas y de sondeos palinológicos de alta resolución en archivos paleoecológicos continuos.8% y 22%) donde pacería el ganado. 2140- . plenamente calcolítica. el clima fue aún más árido que antes. Ésta y la de El Castillo son muestras que no proceden de un contexto arqueológico definido. como las turberas. Desde las primeras comunidades agrarias asentadas en el Valle Amblés. que sirvan para cotejar los espectros polínicos procedentes de yacimientos arqueológicos. hay un 9% de pastos xerófilos. pero deben ser manejados con cautela. Estas pequeñas granjas familiares protagonizaron una importante actividad agropastoril y silvícola. pero no cabe duda que será necesario afinar mucho más para obtener resultados más precisos. De la misma manera.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 49 cerros cónicos no favorecen precisamente la llegada del pesado polen de cereal desde hipotéticas parcelas de cultivo emplazadas a media o baja ladera. Las tres dataciones de 14C de la fase de máxima aridez en Aldeagordillo son: 2200-1940.

En cuanto a las prácticas subsistenciales. adaptadas a los entornos de fondo de valle y rebordes montañosos. pues durante esos meses no habría necesidad de vivir tan alto ni tan expuestos a las inclemencias climáticas. A partir de ca. quedando abandonados los entornos más frecuentados durante el Calcolítico y se ocupan otros dominios serranos (Fig.F. creándose nuevos emplazamientos en la Serrota y La Paramera. en dominios nunca antes tan frecuentados.50 Fabián. De forma simultánea a la crisis de aridez a finales del Calcolítico se asiste al abandono de los poblados tradicionales y sus estrategias subsistenciales. Por tanto. La altura y las condiciones ambientales en algunos de esos sitios resultarían muy rigurosas en el invierno. A la vez se formarían frecuentes zonas encharcadas con poblaciones algales. todas ellas calibradas a 2σ (Fabián. durante el Bronce Antiguo éstas parece que se reorientaron hacia la gestión forestal y ganadera. es decir. De esta manera. podríamos pensar que el evento 4. lo que sería el resultado de condiciones ambientales más húmedas. los depósitos aluviales creados como consecuencia de un mayor régimen de pluviosidad habrían favorecido el desarrollo de la fresneda y la aliseda en el fondo de valle. 2006) y estadísticamente sincrónicas a las de sitios del Bronce Antiguo como El Parpantique (Soria). / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 1980 y 2030-1680 cal AC. J. 2400/2300 cal AC se asiste a un cambio sensible en el patrón de asentamiento. para dar paso a una progresiva y radical transformación hacia condiciones ecológicas de tendencia opuesta. no podemos descartar el recurso al necesario complemento agrícola. Un hecho reseñable en este periodo es que el entorno de los yacimientos estudiados estaría poblado de un bosque caducifolio de melojos (robledal/melojar). Los espectros polínicos de El Picuezo (Sotalvo) y El Castillo (Cardeñosa) muestran una reducción muy significativa de los pastos xéricos y un aumento muy importante de los higrófilos o húmedos. a la vez que las especies propias del bosque de ribera (aliso. con los registros paleoambientales de los yacimientos citados. Estos cambios podemos empezar a relacionarlos con unas condiciones climáticas y paisajísticas radicalmente distintas. La interrelación entre el final del mundo Calcolítico y esa fase de aridez queda pues esbozada como un posible factor que coadyuvó al paulatino abandono de los paisajes agrarios amblesinos a favor de fórmulas alternativas. El número de yacimientos queda muy mermado. se reordena el poblamiento. son permanentes o estacionales. y aunque se documentan exclusivamente indicadores polínicos de tales actividades.0 ka BP pudo ser especialmente árido sólo durante una breve coyuntura de pocos siglos. una cuestión nada desdeñable. en las estrategias de subsistencia y en la cultura material que denominamos Bronce Antiguo o grupo Parpantique. bajo un clima con tendencia subhúmeda. 1). Esto se traduciría en unas condiciones de mayor pluviosidad y una sensible atenuación de la sequedad estival que caracteriza el clima mediterráneo. 2). Santioste (Zamora) y Pico Romero (Burgos). enriqueciéndose las zonas de pie de monte en materia orgánica y favoreciendo el desarrollo del melojar en detrimento del encinar. fresno) también aumentan sus porcentajes como respuesta a una mayor disponibilidad de humedad edáfica (Fig. Pero hay que preguntarse si los nuevos asentamientos. si constituyen traslados completos de la población con todas sus consecuencias. en lugares generalmente muy altos. permitiéndonos admitir cierta dinámica altitudinal en la disposición de los bosques y rebatir las teorías fitosociológicas que admiten una única vegetación climácica para el área. puesto que el fondo del valle y sus inmediaciones ofrecerían múltiples oportunidades y una .

los sitios elegidos son. Curiosamente se trata de un factor de tipo morfológico que se repite de forma reiterada en otras muchas regiones meseteñas. Martínez Peñarroya (2004) hablan de un pequeño asentamiento del Bronce Antiguo muy puntual. en la inmensa mayoría. donde la agricultura no parece tan propicia y donde alcanzaría en todo caso una importancia mucho menor que en momentos previos. Como hipótesis. pero que estarían ligados a la morfología del sitio. En el caso de Las Hervencias (Ávila). e incluso al que se identifica desde la lejanía. pues puede divisarse desde un entorno que supera los 40 Km. en Fuente Olmedo (Martín Valls y Delibes. Todos o la mayor parte constituyen enclaves prominentes. Estas conclusiones. 1989. Fig. en los que se reside de forma permanente o son frecuentados esporádicamente por motivos que no acertamos a definir. En el Valle Amblés y en las tierras adyacentes. manifestando cierta relación entre el auge del pastoralismo y cier- . concuerdan con ciertas características del modelo que postula Harrison (1993) para la Edad del Bronce del interior peninsular. 50). Samaniego.La transición Calcolítico-Bronce Antiguo 51 fácil accesibilidad. individuos que en esta coyuntura tal vez pudieron obtener excedente de la manipulación de las prácticas pastoriles. del que se sale y al que se regresa. si hay espacios para ello. 1995: 188. en el que es innegable la emergente escalada de poder de ciertos personajes que se hacen enterrar con ajuares tan ostentosos como el de Perro Alto. concediendo gran peso a la ganadería sobre la agricultura y en concreto al pastoralismo. siempre dentro del dominio montañoso del Sistema Central. salvo constatar que se trata de un comportamiento que responde a una lógica locacional radicalmente opuesta a la que orienta el poblamiento de época calcolítica y su estrategia agraria de fondo de valle. que obtenemos observando e interpretando nuestro registro. 1988: 85). La ocupación humana se establece sobre el propio promontorio enriscado. vinculada al hecho de que estuvieran en paisajes de vocación ganadera. o de otras actividades como la explotación de la sal (Delibes et alli. como por ejemplo en las serranías de Soria (Jimeno et al. podría plantearse la posibilidad de unos modos de vida basados en el recorrido itinerante de estos paisajes serranos de robledal. las recientes excavaciones efectuadas por J. En todos estos lugares se constata la presencia de agua y son lugares de fácil referencia visual en el paisaje y de imponente presencia sobre su entorno. 1999) El aparente cambio en el modo de vida deducido por la preferencia por estos otros paisajes. 1998). promontorios graníticos de forma inequívocamente cónica (Fabián. En este sentido el caso de Peña Aguda (Sanchorreja) es uno de los más espectaculares. que parece indicar cierta provisionalidad. 1994). Un hecho llamativo puede añadirse a lo anterior. en los que los cerros cónicos constituirían referencias del propio territorio.. un asentamiento a escasa altura. lleva a considerar una mayor importancia de la ganadería en este momento. Pero en este aspecto nada podemos aportar ante la falta de excavaciones de entidad en estos yacimientos. verdaderas atalayas visibles desde muy lejos. Este atributo creemos que alude a la especial relevancia de estos lugares. No debe olvidarse el ambiente social del cambio de milenio. Una densa y elaborada marcación simbólica del paisaje inmersa en una gestión pastoril que implica cierta movilidad ha sido propuesta para grupos coetáneos a éstos en la serranía soriana (Jimeno Martínez y Fernández Moreno. 1989) o el más próximo de Valdeprados (Gómez y Sanz. Una circunstancia interesante es el estereotipo que a inicios de la Edad del Bronce se aprecia en la elección de los emplazamientos con restos de estas gentes. o en su inmediato entorno. donde el carácter emblemático de estos cerros tenía alguna connotación simbólica.

No alcanzamos a delimitar la incidencia real ni podemos aquilatar el desarrollo temporal de la crisis climática del evento 4. . y también a momentos en el cambio de milenio (caso del Túmulo 1 de Aldeagordillo). el patrón alimenticio es completamente diferente al de sus semejantes coetáneos (Trancho et al. 1992). la transición Calcolítico-Bronce Antiguo. han mostrado que las poblaciones calcolíticas vivieron del consumo de carne y vegetales de forma combinada. parece esbozarse como la desestructuración del paisaje agrario calcolítico al que sucede la construcción simbólica de un nuevo paisaje serrano pastoril. Pero en el caso del adulto que acompañaba como inhumación secundaria a los dos niños del Túmulo 1 de Aldeagordillo (Fabián.0 ka BP en la región.. El hecho de que en pleno Bronce Antiguo se siga habitando o frecuentando aquellos emplazamientos cónicos en altura. debe indicar que la tendencia subsistencial ganadera de este momento primaba. 1996) al sustentarse casi exclusivamente en el consumo de carne. aunque intuimos la influencia que pudo ejercer sobre la transformación experimentada por estas sociedades. favorecida además por un clima más húmedo y por tanto con la presencia de ricos pastos que en las alturas serían aún mejores en época estival.F. sobre todo. / Arqueología Espacial 26 (2006) / 37-56 to consumo diferencial de alimentos cárnicos: los análisis de oligoelementos para averiguar la paleodieta realizados sobre todos los restos esqueléticos hallados en esta zona correspondientes al Calcolítico. En el proceso histórico considerado. Todos estos elementos intervinieron en la configuración de un panorama aún oscuro en el que sin duda habrá que seguir profundizando. Consideramos que el cambio climático formó parte de los complejos factores interrelacionados que intervinieron en el colapso del modelo socioeconómico calcolítico. lo que garantizaría un mejor abastecimiento del ganado en épocas en las que el pasto es más escaso o de peor calidad. J.52 Fabián.

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Es fundamental que sea claro e informativo con una extensión de entre 50 y 150 palabras. Su pie debe presentarse en una hoja aparte.Titulo del Artículo (Times 18) .Nombre y Apellido del Autor/res (Times 10) . Estilo y Bibliografía La introducción debe incluirse en la numeración de epígrafes. NO. Fax 978 61 81 03. No se aceptará ninguna contribución que ya haya sido publicada en otra revista o vaya a serlo. caso de citas puntuales. de la página reseñada tras dos puntos. in situ.5 cm. Con el original se deberá entregar una copia así como un diskette de ordenador indicando tipo. Los artículos deben dirigirse al secretario de la revista (Julián Ortega Ortega. por una sola cara. Se recomienda que las fotografías sean de la máxima calidad para disminuir la perdida de detalle en la reproducción. Tel. etc. Ilustraciones Los cuadros. siguiendo un orden alfabético por apellidos.6 cm. acompañados de la escala gráfica correspondiente e indicando el lugar donde debe intercalarse en el texto. con minúscula y sin la inicial del nombre propio. sistema operativo y programa utilizado. alii. Ejemplo (García Bellido.). etc En cuanto a la bibliografía. Al hacer referencia a las medidas de longitud de utilizará la abreviatura seguida de punto m. de alto. Los agradecimientos deberán ir al final del artículo.000 palabras. cm. dirección completa (Times 9) . 1995).unizar. Ciudad Escolar s/n. Debe suprimirse los puntos en las cifras (1985. seguido del año de publicación y. de Humanidades y Ciencias Sociales de Teruel. A la entrega del original Los originales se presentarán en DIN A-4.. a 1/3 o 2/3.Centro al que pertenece. Los latinismo tendrá que ir en cursiva. La normalización tiene como objetivo principal lograr una mayor difusión de la revista en el ámbito científico internacional. apellido/os del autor/res. Las notas a pie de página se limitarán en lo posible. Las figuras que lleven tramas se recomienda que se envien en escala de grises. 44003 Teruel. de ancho x 19. la citada en el texto se hará de la siguiente forma: Situada entre paréntesis. graficos.Resumen en español e inglés. teniendo que aplicar las reducciones que sean necesarias en cada caso (1/2. iran numeradas y se reunirán al final del manuscrito para facilitar el trabajo de composición. E-mail: saet@posta. Debe emplearse siempre el mismo tipo de letra (a ser posible Times 10). Cuando se haga referencia en el texto a las figuras se utilizará la abreviatura Fig. 978 61 81 19. mm. mapas y figuras deben ser originales. La lista bibliográfica se situará al final del artículo. E. La primera pagina del texto presentará: . Al nombrar los puntos cardinales o direcciones se utilizaran las siglas acompañadas de un punto SO. 1976). S.es Los artículos se presentarán en castellano y tendrán una extensión máxima de 10. . 1943: 21) (Hodder y Orton. Todos las figuras se montan con un máximo de caja 12. Ftad.Arqueología Espacial 26 (2006) 379 NORMAS PARA LA PRESENTACIÓN DE ORIGINALES Estas normas van dirigidas a todos aquellos autores que deseen presentar un trabajo en la Serie de Arqueología Espacial del Seminario de Arqueología y Etnología Turolense.

El apellido/os del autor/res. así como el lugar de edición y páginas. de revista o actas de Congresos deberán ir en cursiva y sin abreviar. . para las revistas. (1992)a “El trazado vitrubiano como mecanismo abierto de implantación y amplación de los teatros romanos”. seguidos por la inicial del nombre propio. correría a su cargo la factura suplementaria que la imprenta presentase por dichas correciones. añadiendo o suprimiento párrafos ya impresos. etc. Madrid. en su caso. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En caso de ser varios los autores se enviará a la persona que envió el artículo. Si necesitasen más la factura correria a su cargo. A continuación mostramos unos ejemplos que pueden ilustrar esta normativa: LARA. Archivo Español de Arqueología : 180-188. c. (1943)b: “La Dama de Elche y el conjunto de piezas reingresadas en España en 1941”. En caso de que algún autor se extralimitase en la corrección. Los títulos de libros y de monografías o. El Seminario de Arqueología y Etnología Turolense realizará la publicación de artículos sin tener que efectuar remuneración alguna a los autores. volumen y las páginas del artículo y para los Congresos el lugar y fecha de la celebración. La devolución de pruebas se realizará en un plazo máximo de quinze días a partir de la fecha de entrega de las mismas. Nota final El Comité de Redacción se reserva el derecho de rechazar los trabajos que considere que no se ajustan a la línea editorial. A continuación se indicará el año de la publicación de la obra entre paréntesis. b. se señalará la editorial y el lugar de edición. S. Pruebas y Separatas Cuando los autores corrijan la primeras pruebas se limitarán a una revisión de posibles erratas y a subsanar la falta de algún pequeño dato.380 Arqueología Espacial 26 (2006) Las citas se realizarán de la siguiente forma: . Los autores tendrán derecho a un ejemplar de la publicación y a 20 separatas. remitiendose cada artículo al menos a dos especialistas en la materia tratada para su aceptación y revisión formal. en mayúscula. Para los libros. y los artículos a los que se hagan referencia entre comillas. diferenciando con la letra a.

24x17. pp. Seminario sobre Arqueología Espacial: Lisboa-Tomar. 10. V. 1986. 1990. 1985-86. pp. 470. 1986. 1981. 1989-90. pp. Fronteras. 1998. (Agotado). 18. 4. 16-17. 15. 1991-92. 2000. 168. 17. pp. 1993. 28x20. 52. 24x17. 13-14. pp. 28x20. 42. (Agotado). 1999. pp. 1984. Aspectos generales y metodológicos. por J. 1984. pp. pp. 24x17. 42. figs. PICAZO. pp. 21. Espacial. 24x17.(Agotado). pp. 3-4. y map. 63. 172. (Agotado). 24x17. 28x20. (Distribuido por el Centro de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza). figs. 24x17. 21. Intervenciones. 24x17. 99. pp. 1997. láms. 406 láms. (Agotado). 24x17. 270. (en prensa). 1986. 24x17. 32. figs. 8. 24x17. y figs. 55. (Agotado). láms. 24x17. 134. Estudios diacrónicos y Paleolítico. 7-8. 1984. figs. 25. 393. 37. pp. MONOGRAFIAS ARQUEOLOGICAS El Eneolítico y los i nicios de la Edad del Bronce en el Sistema Ibérico Central (Jiloca Medio y Campo Romanos). 4. 1987. 44. 95. pp. 238. por O. figs. pp. 191. Arqueología del Paisaje. 8. 22-23 2003-04. El poblado del Bronce Medio de la Hoya Quemada (Mora de Rubielos). (Agotado). 24x17. pp. 414. 187. 28x20. 24x17. 252. 9. 190. Espacial. figs. 28x20. pp. 11. 24x17. figs. 1983-84. 24x17. 164. 256. 2. El Castro Celtibérico de “El Ceremeño” (Herreria. figs. Coloquio sobre el microespacio: 7. 10. PICAZO (en prensa). láms. (Agotado). Espacial. ARQUEOLOGIA ESPACIAL Coloquio sobre distribucion y relaciones entre los asentamientos: 1. Fronteras. Espacios 5 y 6 por F. 24x17. pp. pp. 334. 57. figs. pp. pp. Intervenciones. 25. 1984. 98 5. 80 20-21 2001-02. 2002. 187. 424. 82. JUSTE. 1986. 2006. 9-10. 28x20. 209.Arqueología Espacial 26 (2006) 381 PUBLICACIONES DEL SEMINARIO DE ARQUEOLOGIA Y ETNOLOGIA TUROLENSE FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES DE TERUEL REVISTA KALATHOS 1. 5. pp. 382. 115. pp. pp. figs. 189. figs. Revista de Arqueología 24-25 Revista de Arqueología Revista de Arqueología 26 Espacial. figs. 142. figs. 193. figs. 126. 21. 1990. 87. 248. 2. 12. 24x17. 1990. 7. Epoca Romana y Medieval. 246. 313. 24x17. figs. pp. 349. El poblamiento de la Edad del Bronce y Primera Edad del Hierro en Mora de Rubielos por N. por M. 102. 24x17. 1987-88. 69. por Mª L. figs. figs. figs. 76. Coloquio sobre Fronteras: 13. 24x17. Del Bronce Final a Epoca Ibérica. 398. figs. I: Los materiales cerámicos. figs. 1989. . 24x17. figs. pp.BURILLO y J. láms. pp.L. Del Epipaleolítico al Bronce Medio. 5-6. 380.figs. láms. PEREZ DE YNESTROSA. Espacial. 162. pp. PICAZO. La Edad del Bronce en el Sur del Sistema Ibérico Turolense. 11-12. 24x17. pp. 222. Guadalajara). CERDEÑO y P. 384. Del Bronce Final a Epoca Ibérica. 16. graf. J. CERDEÑO y J. 141. pp. pp. COLLADO. 24x17. 1999-00. 224. 200. figs. figs. figs. pp. 18-19. . 70. 42. 190. 121. Coloquio sobre Procesos Postdeposicionales Procesos postdeposicionales. 180. figs. 278. 114. 24x17. 672. figs. 1982. 1993. 59. 80. 24x17. 17. Revista de Arqueología 22. Aspectos generales y metodológicos. por Mª P. figs. Coloquio sobre Arqueología del Paisaje 19-20. 238. pp. 28. 1996 (en prensa) 16. Del Paleolítico al Bronce Medio. pp. La Necrópolis Celtibérica de Sigüenza: Revisión del conjunto. 2001. 1998. 1993. 2. Seminario sobre Arqueología Espacial. 1990. figs. pp. Intervenciones. 24x17. figs. 2004. 1984. pp. PERALES. 401.V. JUEZ. 238. 210. figs. pp. 24x17. Espacial. figs. figs. 263. El poblamiento ibérico en la Serranía de Albarracín. 24x17. 1986. Introducción al Poblamiento Ibérico de Mora de Rubielos. 24x17. láms. 24x17. 6. figs. 122. 189. 24x17. (Agotado). 24x17. figs 35. 14. pp. Revista de Arqueología Espacial 15. 1985. 94.L. 1996. 205. 1993-95. 3. pp. pp. 24x17. 301. Epoca Romana y Medieval. 24x17. 67. pp. pp. figs. Revista de Arqueología 23. Revista de Arqueología 21. pp. figs. 3 y figs. 400. 29x21. 211. 6. Intervenciones. 24x17. por 1. figs. 3.

V. IBAÑEZ y P. IBAÑEZ. 1996. Teruel). ANDRES. por S. Las masías de Mora de Rubielos. LANTADA ZARZOSA (1993). 1986. 26. por J. 62. 63. BURILLO y J. pp. VICENTE. pp. Aproximación diacrónica a las ciudades antiguas del valle Medio del Ebro. figs. 6. 1. 30x21. pp. PUNTER. pp. figs. OPUSCULOS ARQUEOLOGICOS Geoarqueología: El Castillo de Alfambra. 1986. Localización y Descripción física del yacimiento y de su entorno. 1989. M. 2. PÉREZ et alii. 33 7.J. 93. C. por D. Los Salobroso. 21x15. cuadros 32. 9. 1991.T. 59. Cartografía Temática I. 21x15. 1996. (Agotado). Carpeta de pp. por F. por F. 6. P. 21x15. 62 (color). (Dir. 14. 24. por F. Arqueología. IBAÑEZ. Configuración de la Base de Datos y Ficha Informátizada del proyecto Carta Arqueológica de Aragón. M. 3. GARGALLO. 21x15. 79. por Mª V. 12. 1995. 30x16. 30x21. por J. ARROYO-BISHOP y Mª T. láms. 1996. IBAÑEZ y F. 12. 5. por M. (6 Mapas de 47x33). pp. 14. BURILLO y E. pp. 14. 3. El Mât de Molinos. Las Masías de Mora de Rubielos. 26. láms. 9. pp. M. Estudio geoarqueológico de Las Toscas (Villalba Baja. 1993.) F. BURILLO y J. 24x16. Antología de jotas de la provincia de Teruel I. pp. 90. PALOMAR. 21X15 (8 Mapas de 42x30). 1 . 23. láms. 4. BURILLO (1983). 57. 24x16. por J. por J. pp. 5. GONZALVO. Una aproximación al pasado de Molinos. J. 1986. figs. 6. pp. figs. 2ª ed. 1995. 30x21. pp. 25. D. pp. y láms. 144.V. por E. por F. M. pp. pp. 83. J. GUTIERREZ y J. (Publicación nº 3 de las "Monografías Arqueológicas"). pp. IBAÑEZ y C. LOZANO.382 Arqueología Espacial 26 (2006) CUADERNOS DEL INSTITUTO ARAGONES DE ARQUEOLOGIA 1. Canciones populares de la Guerra Civil. PALOMAR. 11. Aspectos antropológicos de la identidad en el área rural de Mora de Rubielos. figs.M. por F. figs. Panorámica sobre los cines en Teruel. La fabricación de la esquila en Mora de Rubielos.E. 1981. por F. BURILLO. El poblado del Bronce Medio de la Hoya Quemada (Mora de Rubielos. por J. por LAS GENTES DE MOLINOS. mapas. Teruel). 1989. figs. 264. 24x16. BURILLO. Teruel): Propuesta de una sistemática para la reconstrucción de 8. Las casetas abovedadas. La romeria de la Estrella. figs. 29 (color). pp. L. 1987. figs. Hábitat disperso y explotación del territorio. Metodología para una excavación etnográfica y ecológica. Bibliografía sobre la aplicación de la informática en arqueología. 27. 1990. 28X20. láms. Microespacio). 1992. POLO. HERCE. 3. 6. (Publicación nº 2 de las "Monografías Arqueológicas"). (Agotado). (Dir. pp. RUIZ. Teruel). 56. (Agotado). 84. láms. Las plantas silvestres y el hombre. 2. 64. Aproximación a la geología de Molinos . IBAÑEZ. Memorias del Parque Cultural de Molinos 1. fig. 24. figs. figs. . 2. Parque Cultural de Molinos. 14. 24. 1986. QUEROL. CARRERAS. 1985. por E. La alfarería de Huesa del Común. pp. 24x16. 23 y 9 cuadernillos. 53. 1999. BURILLO y 2. pp. por P. 28x20.19. (Agotado). figs. 1995. San Antonada de Mirambel. por J. por E. 1992. J. 24x17. figs. y 1. Arqueometría y caracterización de materiales arqueológicos. 3. figs. 3. BURILLO y A. 36. por F. 21x15. 1982. PICAZO. pp. 4. J. Recogidas en la provincia de Teruel. 2. (Agotado).14. 128 figs. 21x15. pp. 38. figs. 21.A. 28x20. BURILLO y J. Investigación Geofísica aplicada a la Arqueología (Guía de Exposición realizada conmotivo del Coloquio del 3. 1990. 144. yacimientos a partir del registro superficial. 4. figs. P. pp.) F. 64. IBAÑEZ.17. 1990. láms. GONZALVO. RUBIO. La memoria cinematográfica del espectador. por F. 5. figs. 21x15. 18. 30x21. 24x17. La arquitectura rural en el Barranco de las Tosquillas (Mora de Rubielos. 54. LOZANO y M. por LABORATOIRE DES CIVILISATION DE L’ANTIQUITE y GRUPO DE ARQUEOFISICA DE LA RABIDA. ESCUDER. 18. ESCRICHE y A. PROYECTO INTERDISCIPLINAR MORA DE RUBIELOS 1. pp. por J. 1994. OCTAVIO COLLADO et alii. 29. 7 SERIE ETNOLOGIA 0. PORRO. Mosqueruela. pp. 4. CHINARRO y P. 48 (color). 1994. 21x15. 1982. cuadros 3. PEÑA. 1993. pp. 1983.1980. BURILLO. La ciudad celtibérica de La Caridad (Caminreal. La Hoya Quemada de Mora de Rubielos. pp. El Paisaje Vegetal de Molinos (Teruel). figs. 2. M. 24x17. 60. Demografía y Poblamiento. ITINERARIOS TURISTICOS Itinerarios de la Ciudad de Teruel. 24x17. 100.I. 108. MARTINEZ y A. BURILLO. 4. pp. 1981. por A. BURILLO. PARQUE CULTURAL DE MOLINOS 1. PICAZO. VIDAL. por F. 7.

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