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Universidad Nacional de La Plata Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Ciencias de la Educación Cátedra Filosofía de la Educación

Universidad Nacional de La Plata Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Ciencias

Trabajo Final de Promoción sin examen final.

Cátedra: Filosofía de la Educación

Profesora: Laura Agratti

Alumnos: Di Sibio, Marcelo Daniel

Reitaco, Mariel

Ricci, Agustina

Tema: “El concepto de ideología, oculto en las prácticas de educación popular como espacio de configuración del campo de la filosofía de la

educación”

Curso: 2011

“El concepto de ideología, oculto en las prácticas de educación popular como espacio de configuración del campo de la filosofía de la educación”

Introducción:

Entendemos que el campo de la filosofía de la educación, es un campo minado de tenciones y polémica que aun busca un espacio de configuración propio. Por ello nos embarcamos en la tarea de aportar al menos un camino diferente de pensar y repensar su abordaje de estudio desde otra mirada un poco quizás más articulada y hasta integradora. Para ello proponemos pensar en la cuarta idea del autor: Walter Kohan, acerca de la “filosofía de la educación es una práctica de resistencia y liberación”, como punto de partida para el análisis de las prácticas de educación popular y como en esta subyace la concepción de ideología, para luego poder contrastarla con el pasaje de una conciencia falsa a una conciencia crítica, permitiéndosenos dialogar con diferentes autores que nos den indicios a debatir esta propuesta y no a encontrar una posible solución que cierre definitivamente con esta polémica. Comprendemos que no es necesario cerrar el tema aquí, sino que más bien se busca adoptar un actitud filosófica que lleve a un reflexionamiento critico acerca de este tema no sólo para construirlo de manera colectiva, sino que más bien para generar un aporte más o menos aproximado a la configuración de dicho espacio, optando dejarlo abierto como posible campo de indagación, de investigación y cuestionamiento.

Desarrollo:

“…En los problemas que una filosofía de la educación considere relevantes, tiene esta doble función: ayudar a comprender las practicas educacionales contemporáneas y a liberarnos de aquello que nos tiraniza en esas prácticas. Liberación quiere decir proceso colectivo de creación y ejercicio de libertad política...” (Walter Kohan,1996,pp.151).

Es necesario partir de esta cita que creemos pertinente para nuestro análisis, si a menos intentamos desarrollar un proceso de reflexión filosófica sobre los problemas educativos de nuestro tiempo y, en particular, de nuestras futuras prácticas docentes. Por ende adoptar una actitud filosófica en nuestro estudio es al menos nuestra primera intención, para tratar delimitar el campo de la filosofía de la educación. Entender a la filosofía de la educación como una práctica de resistencia y liberación, presupone al menos responder a los siguientes interrogantes: ¿quiénes son los que se liberan y educan?, ¿a quienes esta dirigido dicha educación?, ¿Por qué educar para liberar o para resistir?. No es tarea sencilla responder a estas preguntas de iniciación pero son necesarias para pensar en el proceso de análisis

que aquí se va a realizar, o al menos para ser tenidas en cuenta en el movimiento de reflexión. Partimos de la concepción de educación popular para intentar aproximarnos a las futuras respuestas, articulación con la idea principal de la cual se desprende nuestro desarrollo. Si entendemos por educación popular la participación real y colectiva de los diferentes sujetos con la intencionalidad de integrarlos y hacerlos equitativos al sistema social, entonces esta práctica de educación, ¿es un tipo de práctica de liberación? Oh más bien ¿un campo de resistencia?, ¿para qué o quienes es importante educar a estos sujetos marginales?, ¿Cuál es la intencionalidad que suscita de fondo? Si la finalidad es el pasaje de una conciencia falsa a una conciencia crítica podríamos afirmar que se sigue una intencionalidad de reflexión, de criticidad y participación real, es decir, un tipo de ideología que subyace a las prácticas de educación popular que se fundamentan en esta idea de filosofía de la educación como practica de resistencia y liberación, para ello es necesario pensar en cómo puede surgir dicho pasaje de un estado a otro de la conciencia, y pensar que pasa con aquellos sujetos que realmente se reciten a ese pasaje, en esta sociedad democratizada. Tomamos el análisis de Sirvent, sobre “Democracia y Educaciónpara ahondar en esta cuestión de la ideología implícita o explícita en las prácticas de educación popular, no sólo para preguntarnos si estamos frente a una democracia real o no, sino que más bien para señalar el pasaje de una conciencia falsa a una conciencia crítica. Para ello si pretendemos la liberación y la emancipación social es necesario considerar una participación activa y real de la sociedad civil en su conjunto. La participación es una necesidad humana que supone la satisfacción de otras necesidades como el desarrollo de las capacidades de pensamiento reflexivo, de creación y re-creación. Lo que supone la autora es que no hay tal participación sino pobrezas en plural, que existe un sistema de necesidad fundamentales vedadas, por ello se plantea la necesidad de pensar a la participación como una conquista a través de una objetivación crítica de la realidad, del manejo reflexivo de información, descripción y explicación de las causas y consecuencias de determinaciones de fines y medios para la acción. Es preciso analizar la democracia como un espacio de luchas e intereses y las posibilidades de intervención de la Educación popular en la configuración del

mismo. En palabras de la Sirvent: “Se percibe a la educación popular como un

posible instrumento en la construcción del poder y de la participación dentro del juego democrático, entendiendo la participación real como un proceso histórico de conquista, ruptura cultural y aprendizaje, de crecimiento de sectores populares en

su capacidad de realizar sus intereses u objetivos específicos, y de expresión de

los mismos en un proyecto de sociedad.”

Lo que pretendemos decir es que la educación popular puede terminar con la ideología impuesta por las clases dominantes que debilita la sociedad civil y que conlleva a procesos de fragmentación, fenómenos de “cooptación”, manipulación institucional, mecanismos de “no- decisiones” e instancias de participación simbólica que debilitan la organización popular, como así también lleva a conformar a un ciudadano pobre que ha olvidado su historia, que no comprende

qué pasa y por qué pasa, y que es en este punto donde se podrá introducir el análisis de la ideología en las prácticas de educación popular. Si se parte del hombre concreto y su relación social en función de las relaciones sociales de producción, se podría afirmar que estas últimas determinan las ideas que el mismo individuo se hace de la realidad en la que se encuentra inmerso, para ello es necesario entender que esta relación se pone de manifiesto de manera inversa, es decir, que el sujeto es condicionado por su situación real y concreta lo cual le permite “apoyar los pies sobre la tierra” para realmente comprender sus ideas. Retomando el análisis que Sirvet realiza, es sencillo identificar como existen y coexisten distribución desigual de bienes y servicios, lo que nos permite visualizar la relación desigual existente que reproducen y reproduzcan la injusticia, en una

repartija desequilibrada, poco equitativa entre “dominantes y dominados”,

permitiendo fomentar la falsa conciencia. Si se pretende suprimir este tipo de conciencia para pasar a una más crítica, reflexiva, realmente cooperativa, participativa, en un proceso colectivo de creación y ejercicio de libertad política, es necesario que no se esconda la verdadera realidad en la que vive el ser humano, porque de hacerlo se estaría fomentando la falsa conciencia. Grandes autores se han concentrado en demostrar cómo nos encontramos condicionado por la estructura societal en la que nos encontramos inmerso, tal es el caso de Marx y Engels, el primero detalla como la estructura y la superestructura condicionan las ideas de los sujetos, y como esta última (la superestructura) determina las desigualdades producidas y reproducidas por la injusticia social. Cabría preguntarnos ¿Cómo se puede transformar la realidad para concientizar o fomentar un tipo de conciencia crítica?, justamente es a partir de la dialéctica que va de la estructura a superestructura la que nos permitirá dar inicios para romper con la ideología impuesta que fundamenta la falsa conciencia. A partir de lo arriba descripto es necesario entender que el concepto de ideología tiene un doble sentido: amplio y restringido, el cual nos permitirá ampliar nuestra fundamentación. Al primero le cabe una concepción más general del hombre y el mundo, mientras que al segundo fomenta la falsa conciencia, pero que a su vez adquiere diferentes connotaciones: una de corte más gnoseológica del compartir la ideología que determina el estilo de pensar y la falsa conciencia, y una connotación sociológica que determina la ideología en su función de instrumento de dominación, el cual tiene importante relevancia para este análisis. Como se puede observar este doble sentido del concepto de ideología se encuentran relacionados en el trabajo de Sirvet, lo que pone de relieve dos interrogantes fundamentales que atraviesan a la educación popular, a saber:¿Cómo se identifica una conciencia falsa? Y, ¿de qué manera concientizar la fomentación de una conciencia crítica? Una conciencia es falsa cuando a esta se la puede poner un punto de vista contrario, en este caso la conciencia crítica, y cuando este mismo punto puede ser puesto para explicar la realidad, mientras que la segunda pone de manifiesto la realidad entendida esta como cambiante, dialoga, es revisada, analizada y puesta a critica constante, es decir, la conciencia crítica determina la participación y construcción colectiva, de análisis, reflexión, y constante revisión.

Entonces si la concepción ideológica sirve de instrumento de dominio de una

clase, la crítica contra esa concepción sirve de instrumento de liberación contra ese dominio. Por ello también podríamos decir que la crítica científica contra la

ideología “expresa” a la clase cuyo interés está en liberarse de esa ideología

(Villoro, L. 1985, pp.28).

En el siguiente cuadro quizás se puede dilucidar mejor:

Educación popular

Ideología

Emancipación

Entonces si la concepción ideológica sirve de instrumento de dominio de una clase, la crítica contra
Entonces si la concepción ideológica sirve de instrumento de dominio de una clase, la crítica contra

Liberación

Pensar en el pasaje de una falsa conciencia a una conciencia crítica, teniendo en cuenta el concepto de ideología subyacente en las prácticas de educación popular para una filosofía de la educación como una práctica de resistencia y liberación presupone tener en cuenta las características que distinguen este pasaje, si bien es sabido que la conciencia ingenua o falsa conciencia, no permite la reflexión, ni transformación que a diferencia de la crítica si se hace, es necesario entender por qué lo adoptamos bajo la cuarta idea de Kohan como un intento de configurar el espacio de la filosofía de la educación. Sugerimos esa idea del autor mencionado en el párrafo anterior para encuadrar nuestra fundamentación, entendiendo que la filosofía de la educación es una práctica de resistencia y liberación, porque la misma supone el movimiento reflexivo, es decir, esa actitud filosófica que debemos adoptar para analizar las prácticas educativas, para problematizarla y situarnos en un aquí y ahora constante a la hora de abordar las cuestiones educacionales contemporánea, por ello concordamos con el autor cuando formula que: la filosofía de la educación propone tres funciones: epistemológica, donde hay que evaluar los saber que tiene la filosofía y su función de vigilancia sobre los saberes producidos por las ciencias de la educación, elucidadora, la cual saca a la luz los valores que están implícitos en los sistemas educativos, aquellos que hacen funcionar y regular, y la propositiva que propone finalidades legítimas y entendibles a partir de la reflexión sobre los principios y fines que deben guiar una práctica o sistemas educativos, además de estas el autor propone otra dimensión, que es de tipo política, la cual nosotros consideramos como importante, dado que hace referencia a los valores de verdad y objetividad, como a la vigilancia. Si la pregunta principal de la filosofía es la autología del presente, entonces debemos preguntarnos sobre nuestra propia subjetividad (acerca de cómo nos

determina el presente), tratar de comprender aquello que somos y no dejarnos limitar por el presente, sino romper con la identidad que nos encierra y limita, y liberarnos nosotros mismos como practica de libertad. Es esta justamente la que se ve reflejada en las prácticas de educación popular y que corrompe con la ideología imperante del momento para encuadrarnos en una filosofía de la educación como practica de resistencia y liberación, que nos permita pasar de esa falsa conciencia impuesta y fomentada por la ideología y la superestructura para concientizarnos colectiva y participativamente hacia el camino de una conciencia crítica. Por ello creemos que con la educación popular planteada desde el punto de vista en democracia real, y con la participación de toda la sociedad puede llevar a un pasaje de la conciencia ingenua a una crítica para la emancipación social, siempre y cuando se fomente la liberación a partir del proceso colectivo de creación y ejercicio de la libertad política.

Conclusiones y Reflexiones finales:

En el siguiente trabajo tratamos de plasmar los conocimientos que la materia nos

ofreció, lo que tratamos de hacer en este trabajo hacer una integración de lo que vimos en este cuatrimestre.

“…En los problemas que una filosofía de la educación considere relevantes, tiene

estas dos funciones, ayudar a comprender estas prácticas educacionales contemporáneas y a liberarnos de aquello que nos tiraniza en esas prácticas. Liberación quiere decir proceso colectivo de creación y ejercicio de libertad

política. Para ello puede convidar a legos y doctos y valerse de un recorrido que

ya lleva más de 25 siglos en Occidente.”

Creemos pertinente esta cita de Kohan en cuanto a que se debe, en principio, poder comprender estas prácticas actuales. Esto es válido no solo para los profesores sino también para los estudiantes, ya que comprendiendo esta situación y haciendo una problematización y una reflexión se podrá llegar a una liberación de esta tiranía que pretende homogeneizar, no dejar lugar para que surja el pensamiento en tanto no admite que se piense de una forma crítica. Lo que entendemos por pensamiento no crítico es a aquel pensamiento con una falsa conciencia o conciencia ingenua que está constituida por la falta de criticidad en los sujetos, es decir, revela un simplismo en la interpretación de los problemas, no se profundiza en la causalidad de los hechos. Esto lleva a un conformismo de la realidad que entorpece la necesidad de preguntar e interrogar acerca de lo que se nos da como verídico. Es necesario, en base a lo expuesto, pensar o plantear lo siguiente:

¿Qué tipo de sujeto se pretende formar para nuestra sociedad? Cuando nos hacemos este interrogante surgen varias cuestiones, pero lo fundamental a nuestro entender y parafraseando a Larrosa es que surja el pensamiento que cuestione lo impuesto, lo que está dado, que trate de desnaturalizar lo que se plantea como ideal y mejor. El autor mencionado plantea la necesidad de que aparezca el pensamiento y que desde la educación se

trasmita la inquietud, la insatisfacción y la indisciplina y que se pueda rechazar y no estar satisfecho frente a lo que a simple vista parece ideal. Es en este momento, en que nos atrevemos, a pensar como futuros formadores, que debemos adoptar una actitud filosófica, la cual se remita a un proceso de reflexión crítica sobre los problemas educacionales de nuestro tiempo. Debemos pensar la inquietud en contraposición con la quietud, ya que consideramos que la Filosofía de la Educación sólo puede ser práctica reflexiva y problematizadora de realidad educacional indagando y preguntando constantemente dado que el profesor de Filosofía es un filósofo y los alumnos deben ser considerados sujetos activos y partícipes del proceso colectivo de crítica y reflexión sobre la realidad educacional de la que forman parte. Esta reflexión crítica forma parte de una construcción colectiva para la desaparición de la conciencia ingenua y aparición de un constante movimiento de aspiración y búsqueda. Pensamos que lo expuesto puede relacionarse con otros conceptos que también resultan pertinentes para pensar otra educación que promueva el pensamiento crítico. A saber:

-Ideología -Educación popular -Emancipación -Liberación

Por ello nos resultó interesante el análisis de Sirvent para preguntarnos si estamos frente a una democracia real o no. Si pretendemos la liberación y la emancipación social que es necesario considerar una participación activa y real de la sociedad civil en su conjunto. La participación es una necesidad humana, que supone la satisfacción de otras necesidades como el desarrollo de la capacidad de pensamiento reflexivo, de creación y de re-creación, la creación de una identidad

individual y social. Lo que plantea la autora es que no hay tal participación sino pobrezas en plural, hay un sistema de necesidades fundamentales vedadas. Por esto la autora plantea la necesidad de pensar a la participación como una conquista a través de una objetivación crítica de la realidad, de manejo reflexivo de información, de descripción y explicación de las causas y consecuencias y de determinación de fines y medios para la acción. Es preciso analizar la democracia como un espacio de luchas e intereses y las posibilidades de intervención de la Educación popular en la configuración del mismo. En palabras de la Sirvent: “Se percibe a la educación popular como un posible instrumento en la construcción del poder y de la participación dentro del juego democrático, entendiendo la

participación real como un proceso histórico de conquista, ruptura cultural y aprendizaje, de crecimiento de sectores populares en su capacidad de realizar sus

intereses u objetivos específicos, y de expresión de los mismos en un proyecto de

sociedad.”

Lo que pretendemos decir es que la educación popular puede terminar con la ideología impuesta por las clases dominantes que debilita la sociedad civil y que conlleva a pensar los procesos de fragmentación, fenómenos de “captación”, de manipulación institucional, mecanismos de “no- decisiones” e instancias de participación simbólica que debilitan la organización popular, como así también

lleva a conformar a un ciudadano pobre que ha olvidado su historia, que no comprende qué pasa y por qué pasa y solo espera la solución del “papá bueno”. Creemos que con la educación popular planteada desde el punto de vista en democracia real, y con la participación de toda la sociedad puede llevar a un pasaje de la conciencia ingenua a una crítica para la emancipación social. Esperamos así haber contribuido abrir un espacio de indagación e investigación para el campo de la filosofía de la educación, y que contribuya a la configuración de un espacio propio, por ellos nos propusimos hablar con los diferentes autores no para solucionar el problema, sino que más bien para pensar en la construcción presente del mismo, es decir, tomamos a la filosofía de la educación con una historia de más de 25 siglo en occidente para tratar al menos demostrar “El concepto de ideología, oculto en las prácticas de educación popular como espacio de configuración del campo de la filosofía de la educación”.

Bibliografía:

  • Freire, Paulo. “Educación y Cambio”. Pp 36-37.

  • Kohan, Walter, “Filosofía de la educación. Algunas perspectivas actuales” en Revista Aula 8. Ediciones Universidades de Salamanca. 1996.

  • Larrosa, Jorge. “Saberes y Educación” en HOUSSAYE, JEAN, (compilador) Educación y Filosofía. Enfoques contemporáneos. Bs. As. Eudeba. 2003.

  • Marcuse, M. “El hombre unidimensional”, Bs. As, 1990.

  • Marx, K., “Ideología Alemana” , Bs. As., Pueblos unidos, 1990. (Selección de Fragmentos).

  • Sirvent, María Teresa,. “La crisis de la educación”, Una perspectiva a partir de la educación popular, Bs. As., Miño y Dávila, 1993.

  • Sirvet, María Teresa., “Democracia y Educación: Una perspectiva cultural sobre el caso Argentino, Instituto de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Mid- Term Conference. Reserarch Committe on Sociology of Education. International Sociological Association (EDUCATION AND DEVELOFMENT REVISTED: A SOCIOLOGICAL PERSPECTIVE), Salamanca, España. 23-26 agosto
    1988.