Spain for ever: ¿Quo Vadis?

Juan Francisco Delgado Morales Psicólogo

Director del Consorcio Fernando de los Rios
Cuando me dispongo a escribir este artículo la economía española cumple unas 12 semanas de avance, pero hacia el precipicio. A ello se la unido el descrédito de la arquitectura institucional del Estado (Monarquia, Partidos Políticos, Poder Judicial, Poder financiero, Cortes Generales y Autonomías, Ayuntamientos,…) El análisis es muy diverso y desde distintas ópticas, pero la crisis y la falta de perspectiva de salida de ésta se está llevando por delante todo un modelo social que tanto trabajo ha costado en España (sobre todo en España) y en Europa. Ante esta realidad que nos come día a día, la gente vive la llamada “pandemia de pesimismo” y la gestión de su indefensión ante el problema. “Otros tienen que arreglar esto: Europa, los mercados, los políticos… o en la versión más esperanzadora (aunque por el momento ineficaz..) el #15M . Mientras tanto hay voces que reclaman que cese el llamado “silencio de los corderos” o dicho de otro modo que los intelectuales progresistas(o llamados así anteriormente) ahora acomodados y contemplativos levanten su voz y se movilicen para que no se nos caiga el modelo social que tanto nos ha costado construir; puesto que los mercados con voraces y cortoplacistas y nos empujan a este agujero negro que se lleva todo por delante. Comenzando el análisis hay varios problemas que me perece que cuestan entender. Y el problema no es sólo de España, es también de Alemania, Francia… Alemania, sin ir más lejos, está a la cabeza del crecimiento en Europa con un modelo económico que hasta ahora ha sido rentable. Pero los Alemanes saben (y vaya que si lo saben) que este modelo ha tocado a su fin a medio plazo. Alemania sigue desde hace más de 60 años con un modelo económico derivado de la sociedad postindustrial: La industria de la automoción, la industria de los bienes de equipo… , eso sí con toda una maquinaria de I+D detrás, que le ha dado enorme rentabilidad. Ya nos gustaría a nosotros en España estar ahí. Vende a toda Europa coches, mientras EEUU, China y el Sudeste Asiatico venden tecnología. Y es que Alemania ha invertido poco en la nueva economía del conocimiento, como lo han hecho EEUU y los países del Sureste Asiático y China. Solo está habiendo una apuesta por las tecnologías de las energías renovables, donde China se ha convertido tambien en líder mundial. Alemania sabe que el eje económico mundial en la globalización se ha trasladado a esa zona. El Atlántico ha dejado de ser el eje y ha pasado al Pacífico. Estados Unidos inventa, diseña y el sureste asiático fabrica y vende. La llamada nueva era del conocimiento cambia el sistema productivo, las nuevas formas de la economía tradicional, la productividad y las relaciones humanas deslocalizadas y geoposicionadas a la vez. Europa ha seguido viviendo de su modelo y financiándolo mediante créditos, endedudándose hasta las cejas, y no para invertir en nuevas oportunidades, sino para alargar la vida de un modelo ya obsoleto. Para que haya reparto de la riqueza, para que haya bienestar para la gran mayoría de la gente, para que haya políticas de cohesión, tiene que haber un modelo económico que tire y que genere riqueza y nuevas oportunidades en las clases medias. En este

momento las oportunidades están muy cerradas y se acaban a medio plazo en ese modelo. Europa tiene una oportunidad en la llamada Economía del Conocimiento, en la ya llega tarde, pero en la que puede decir mucho. Cada € que Europa invierta en capacitación TIC, por ejemplo, sube un 2,4% la productividad, segun la OCDE. Y ese es el problema. Que agotado el modelo económico, el modelo social e institucional de la Unión Europea se hace inviable. Unos países lo están viviendo ya a corto plazo (Los llamados PIGs, más España e Italia) y otros lo vivirán más a largo (incluida Alemania). El problema es que todas las reglas han cambiado. No sólo las económicas, sino también las que regulan los canales de comunicación entre la ciudadanía y entre éstos y los distintos poderes. Es más difícil articular una nueva forma de pacto social `para avanzar. La complejidad y la horizontalidad de las relaciones políticas, económicas e informacionales hacen mucho más difícil construir esta nueva etapa. La Unión Europea tal y como la entendemos ahora también tendrá que hacer esos cambios. Los Estados y su relación con sus ciudadanos. Y sobre todo el análisis de la realidad del que partimos habrá de hacerse de forma colectiva para poder enfrentar soluciones también colectivas y participadas orientadas a estas nuevas realidades que tienen una cosa en común: Son cambiantes, evolucionan muy rápidamente y se transforman y mutan constantemente. Y para ello se ha de evitar hablar sólo de los síntomas para salir de la espiral de recortes y más recortes que lo único que hacen es ahondar en la herida pero no combaten el problema de fondo. Y cúal es el problema de fondo: Salir de la Europa del Acero y del Carbón (simbólicamente) para migrar rápidamente a la Europa del conocimiento, a la economía del conocimiento. Pero más allá de las palabras hay que ir a los hechos: Cambios en los sistemas educativos en esta nueva sociedad, haciéndolos más creativos, más personalizados, más orientados hacia la innovación, transformación hacia una cultura del esfuerzo, del sacrificio, de la constancia y de la perseverancia, del aprendizaje de los errores, del riesgo…. Huyendo de los valores que han sido el santo y seña de nuestra década prodigiosa: el éxito fácil y rápido, con el mínimo esfuerzo, sin valor para el conocimiento…, de gastar dinero en hacer grandes obras, sin saber cómo las vamos a utilizar, de aspirar a tener la cohesión terrestre hasta la puerta de nuestra casa. Con un importante rearme moral y ético en todas las Instituciones del Estado basado en estos principios, que han de nacer desde las primeras etapas educativas y crecer en nuestra vida cotidiana. En resumen apuntar hacia donde queremos ir, cual es el target de Europa, de nuestro país en este entorno, de cómo podemos complementarnos en este puzzle. Tener la cabeza en la “nube”, pero con los pies en el suelo. Y nada es imposible. A mi juicio, la clave está en los jóvenes. Con un nivel de paro juvenil escandalosa e insosteniblemente alto se antoja también una tarea compleja. Pero nadie como ellos puede entender mejor esta nueva situación. Pocos como ellos van a comprender las claves de una nueva sociedad en red, que trabaja con información distribuida, global e instantánea. Nadie con más capacidad creativa que gente que no ha encontrado oportunidades para desarrollar su formación (aunque muy mejorable y seguramente obsoleta para afrontar estos retos) y su aprendizaje invisible e informal. Un plan especifico para que los jóvenes líderes esta transicion a esta nueva economía del conocimiento. La crisis pasará, pero hemos de trabajar en unos cimientos sólidos para la nueva era que a algunos le cuesta ver y entender.

Ellos van a comprender mucho mejor que varias generaciones anteriores por donde deben ir los cambios. Y a ellos hemos de cederles la oportunidad para que cojan el timón. Es verdad que hay claves culturales que pueden haberlos llevado de la sobreprotección a una zona de confort inmovilista y poco emprendedora. Pero abrámosle el camino. Hacen falta para ello varios cambios culturales lentos y costosos. Superar barreras mentales que nos encorsetan. Pero sobre todo superar el miedo. Ese miedo que nos han inoculado y que nos paraliza para poder movernos ante la crisis; convirtiendo la crisis económica en una crisis de liderazgo social y laminando el espíritu transformador que toda sociedad en crisis ha de tener. Anda, crea, inventa, transforma, mueve, siente, llora, rie, rompe, créate tu propia meta, aprende, fracasa, viaja, escribe, comparte, son algunas de las cosas que hemos de animar a que hagan. A partir de ahí compartir espacios con ellos, aprender de ellos y potenciar que su liderazgo sea el que nos conduzca hacia ese nuevo tiempo. Quizás para eso haga falta una ruptura. Quizás no. Pero lo que si parece evidente es que no nos queda tiempo. Que lo que era una opción ahora se ha convertido en una exigencia. La pregunta es ¿Quo Vadis España? ¿Quo Vadis Europa?

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