Entrevista con Enrique Sánchez Ruiz

La investigación
afortunada y venturosa
Entre autocrítico y propositivo, el doctor Enrique Sánchez Ruiz sostiene: “Hemos habido quienes sostuvimos que había que solidificar lo académico para solidificar a la vez o subsecuentemente lo político. ¿De dónde vamos a tener la solvencia política si nuestra base es académica? Pues de la academia, del rigor, de los datos... La historia de la AMIC refleja mucho la parte que a mi me enorgullece de la historia de la investigación de la comunicación en México”.
En principio, ¿cuáles son tus motivos personales y profesionales por los cuales investigas? —Primero, habría necesidad de mirar en retrospectiva: lo que hace años me motivó a investigar no es necesariamente lo mismo que me motiva ahora a hacerlo. Ya evolucioné. Mi afán por ser investigador se origina en ciertos ejemplos. Imagino que muchos de quienes estudiamos con jesuitas, llegamos a conocer algún jesuita bien fregón, que sabía un chorro sobre literatura, semiótica, filosofía... Esa fue una primera imagen muy fuerte en mi trayecto en la licenciatura de Ciencias de la Comunicación: algunos jesuitas bien fregones. Por ejemplo, uno de ellos de literatura me introdujo al pensamiento crítico leyendo El laberinto de la soledad y Posdata. Así empecé a reflexionar sobre la realidad mexicana. Pero no nada más eso, también El gesticulador de Rodolfo Usigli, etcétera. Por esa vía empieza uno a pensar críticamente sobre la realidad. Luego, cuando estudiaba en el ITESO llegó un alemán muy fregón, un sabelotodo, a introducir un marco entre semiótico y cibernético como los grandes adelantos teóricos en los años setenta y fue otra figura que me impresionó mucho. Pero curiosamente, dentro de la escuela, lo calificaron como positivista y algunos de los jesuitas y no jesuitas empezaron a

meter cosas para contrarrestar su positivismo. De esa suerte, de pasadita, entré también al pensamiento marxista. Todo eso me despertó miles de inquietudes, pero la verdad es que los ejemplos, el caso del señor sabelotodo, ése que uno admira, en mi caso fue muy fuerte, muy pesado. —¿Cuál era el motivo de la admiración? —En prácticamente todos los casos –porque ojo: no digo que admiraba a uno solo sino a mucha gente– por el reto intelectual. Los jesuitas sabían de historia, de cuestiones humanísticas y filosóficas, podían contextuar las cosas de las que hablaban. Varios de ellos hicieron mella en mí. Y luego llegó un alemán que también era así, y yo pensaba: como quisiera parecerme a ése también. Era gente que sabía mucho: la mayoría sabía comunicar todo eso que sabían, que es lo que a mi todavía me falta. Entonces cuando termino la carrera, ya tenía decidido mi trayecto posterior: yo iba a ser investigador. —¿Y en qué momento dijiste ¡ya estoy haciendo investigación!? —Algunas de mis primeras chambas fueron dando clasmes. Por cierto, de esos accidentes biográficos, de repente mi familia, que vivía en la Ciudad de México, se confabuló –literalmente se confabuló– y de repente, mientras estaba trabajando

como jefe de comunicación, intentaron meterme en Televisa. Yo creo que como pensaban que era un “pobre profe”, me metieron a la XEX de reportero. En aquel tiempo, la XEX transmitía sólo noticias, y un primo me dice: ve a Río de la Loza número XYZ, atrasito de Chapultepec. Tuve una entrevista, presenté un proyecto y muy pronto ya trabajaba en Televisa de ejecutivo medio. Finalmente, me salí con la mía: supe que en Torreón buscaban director en una escuelita de comunicación. Mandé mi solicitud en printafom y me dieron la chamba. Toda la familia ofendida: “¡Eres un idiota Enrique! Pero es que yo ya tenía decidida mi vida. La cuestión es que siempre que preparaba mis clases –di clases primero en la Universidad Autónoma de Morelos, después en Torreón, luego regresé a Guadalajara en lo que es la UNIVA hoy día y en el ITESO–, según yo, investigaba. Recuerdo mucho que cuando entré al CONEICC, en una ocasión en el grupo de investigación con Rubén Jara para quien el concepto de investigar era hacer investigación empírica –porque esa era su formación y esa es su forma de ver la investigación–, sostuve que los profes que preparábamos nuestras clases hacíamos investigación y salí perdiendo. Me fui al posgrado, estudié una maestría y, como estábamos administrando la abundancia en los años de López Porti-

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llo, ligué de inmediato mi doctorado en la Universidad de Stanford. Cuando hacía la tesis me di cuenta de que sí era una investigación, en el sentido más integral, más completo y más complejo. Tenia que estar ligando teoría más o menos abstracta con resultados de investigaciones preexistentes, algunas hasta con implicaciones teóricas, con preguntas propias y con el proceso de producción de información para resolverlas. Por tanto, diría que mi carrera propiamente de investigador comenzaría ahí, con la investigación para la tesis. Terminando el doctorado tuve mucha suerte. Presenté mi examen y al día siguiente ya estaba tomando el avión para venir a buscar chamba en México. Me había dado dos semanas para estar en Guadalajara y una en la Ciudad de México. Tuve la suerte de que en el momento en que llegué a Guadalajara se estaba formando el Colegio de Jalisco y me dicen: presenta un proyecto; lo presento y me lo aceptan los miembros del naciente Colegio. Además, recibo apoyo económico de la SEP y me quedo en Guadalajara en una institución que nacía como centro de investigación y sin clases en ese momento. Yo terminé la carrera en 1976 y te estoy hablando del 84. Los años previos habían sido la preparación intelectual que me lleva a formarme para, desde 1984, comenzar una carrera en la investigación.

Enrique E. Sánchez Ruiz
Profesor e Investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara, que él mismo fundó en 1986, y coordinador del Doctorado en Ciencias Sociales de la misma Casa de Estudios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el ITESO. Maestría en Comunicación y Desarrollo por la Universidad Stanford. Doctorado Educación y Desarrollo por la Universidad Stanford. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Fue presidente de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (1987-1989), de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (1992-1995), y de la Asociación Iberoamericana de Comunicación (2007-2009). Autor de numerosas publicaciones, entre libros, coautorías, artículos especializados y de divulgación, e informes de investigación. Sus contribuciones académicas al campo de estudios de los medios de difusión y las industrias culturales comprenden bases y bancos de información, investigación empírica, análisis históricos, propuestas teórico-metodológicas y reflexiones epistemológicas. Algunos de sus escritos se han traducido al inglés, al portugués y al francés.

Condición inherente
Digo que fui muy afortunado porque la mayor parte de nuestros colegas aquí, en México, empezaron a hacer investigación al mismo tiempo que daban clases. Y todavía más afortunado porque en ese mismo tiempo, en la Universidad de Guadalajara, había la inquietud por hacer algo en el campo de la comunicación. Entonces Pablo Arredondo y yo presentamos un diagnóstico con un proyecto. El diagnóstico era que ya había demasiadas carreras de comunicación en el país y en particular en la región, ¡imagínate ahora! Eso tenía implicaciones con el mercado de trabajo. Nosotros demostrábamos que la inmensa mayoría de las universidades mexicanas no estaban haciendo investigación y sí estaban produciendo en exceso licenciados en Ciencias de la Comunicación que eran sabelotodos, pero especialistas en nada. Por ello propusimos la formación de un centro de investigación y suertudotes de nosotros: ¡lo aceptan! Los primeros años de lo que en aquel entonces se llamó el CEIC, Centro de Estudios de la Información y la Comunicación, fueron de pura investigación, sin clases.

A nivel anecdótico puedes darte cuenta de que, por una parte, yo me preparé, pero por otra, han sido las circunstancias y la casualidad. Se van propiciando las cosas y siento que tuve la oportunidad –que no tuvieron muchos de nuestros colegas– de desarrollarme una naciente carrera de investigación muy bien protegida, sólidamente fundada, en lugares que a eso se dedicaban, con infraestructura y apoyos. Por ejemplo, fui de los primero que llegaron al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), en 1984. Mientras que hoy el número de expediente va en alrededor del 88,900, el mío es el 44. Afortunadamente como no tenía muchas distracciones ni preparar clases y esas cosas, al principio comenzamos a producir y aparecieron nuestros primeros libritos. Luego nos ligamos con una maestría en Sociología de la propia universidad, propusimos nuestra maestría y nos fuimos vinculando con otros programas de posgrado: el Doctorado en Educación y el de Ciencias Sociales. En los dos parti-

cipé desde su formación y en esos años era el único en la universidad con doctorado y miembro del SNI en el área de comunicación. Lo que solíamos hacer, entonces, era abrir un área de comunicación en los doctorados y usualmente yo la atendía. A través de esos programas fueron saliendo personas que ahora se comienzan a consolidar. Comencé a ver además lo que yo estaba produciendo y lo que producíamos en el CEIC: más masa crítica, de tal manera que ahora ya le entramos hasta a la licenciatura. Mi comienzo como investigador fue muy venturoso. —¿Cuáles son las condiciones físicas y psicológicas ideales en que debes estar para poder generar investigación? En todas sus etapas, ya sea en el ejercicio empírico, en el momento de la escritura o en el análisis de la información. —Los investigadores de la Universidad de Guadalajara y los miembros del SNI tenemos una red de correos. La semana pasada fallecieron dos de ellos por ataques al corazón y hemos estado diciendo cómo nos afectan el estrés y las condiciones terribles en las que trabajamos... ¿Pero sabes qué? Me he dado cuenta de que, por lo menos en mi caso, sin el estrés, sin la presión y sin los vencimientos de plazo, yo creo que no sería nada: no haría nada. Pienso que esa es una condición inherente al trabajo del investigador. Curiosamente, la gente común y corriente –nosotros no somos tan normales– identifica a los investigadores con la figura del filósofo griego: vistiendo su ropón, reflexionando con toda calma en su torre de marfil, leyendo con diligencia. Así nos visualizan, por ejemplo, mis compañeros de la licenciatura. Ellos piensan que yo me la paso chévere, que no tengo las presiones que ellos tienen con los negocios, y ¡cómo no, cabrón! La condición ideal sería esa: la de tener la calma del mundo y estar así, reflexionando y leyendo, interactuando con los estudiantes. La cuestión es que no podemos prescindir del estrés, pero sí creo que hay estrés del bueno y estrés del malo. Por ejemplo, en mi caso, el estrés del malo fue el que se generó al ceder a las tentaciones que siempre tenemos desde las universidades de aceptar cargos de funcionario. A mí no me funcionó: se me tronaron las tripas, se me subió la azúcar, se me subió la presión. Considero que hay personas a las que les beneficia, les gusta: es como lo de la adrenalina. La gente que compite en carreras, en cosas así, se vuelven hasta adictos; bueno, también aquí, pero de esta adre-

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nalina, la de la grilla. A mí no me funcio- diferentes dimensiones y que obviamen- hasta la biblioteca de Stanford para resna. Creo que la que nos funciona a los te cada una implica casi casi un proyecto ponderla, pues ya tenía la información. académicos, a los que sí tenemos la vo- diferente. Hay veces que si te encuen- Eso también pasa en mi cubículo en el cación de veras de académico, es la adre- tras un estudiante de posgrado interesa- departamento o en mi casa: uno ya tiene nalina de “urge entregar la ponencia”. do en hacer la tesis sobre ese tema, lo toda la información. Otra cuestión: se supondría que noso- agarras y lo orientas sobre una de las diLa nueva manía es la de navegar y natros controlamos mucho nuestra vida en mensiones que tienes detenidas, y ello vegar y navegar en el ciberespacio y bael sentido de que nos generamos nues- resulta maravilloso pero no siempre su- jar y bajar y bajar información. Ya me tras propias preguntas y nuestros pro- cede. “agencié”, por ejemplo, dos discos dupios problemas de investigación. Mi exMi manía complementaria es que des- ros externos, uno de los cuales ya se está periencia ha sido que en relativamente de los años de formación –yo también llenando de puros archivos en PDF. El pocas ocasiones he podido escoger de como otra gente– recorto y marco perió- problema es que eso atosiga mucho, por manera libre mis proyectos de investi- dicos. Hoy día ya me doy el lujo de tener ejemplo a los pobrecitos de los estudiangación: siempre hay alguna sugerencia, dos asistentes (una pagada por el SNI y tes que uno asesora cuando llegan y te cierta petición. De repente recibes una otra por la universidad) que hacen diaria- dicen: “es que no encuentro nada profe”. invitación a presentar una ponencia so- mente los recortes en torno a temas co- De repente le das un disco o un CD con bre cierto tema y dices: “¡ay güey!, eso yunturales. el montón de archivos o la memoria USB está interesante”. Recuerdo que la prillena de información, con capítulos, con mera invitación para publicar sobre el Manías digitales libros enteros. Toda la información sobre intercamTLC fue a raíz de un texto que me puMe acuerdo que cuando estaba en el blicó Raúl Trejo Delarbre en los años doctorado tenía un cubículo compartido bios cinematográficos que he trabajado noventa cuando él coordinaba el suple- en el sótano, donde me traía de las bi- en los últimos años con respecto a Esmento político de El Nacional. Como bliotecas, especialmente de la de posgrado tados Unidos y Canadá –producción, yo había hecho algo al respecto, Raúl en Stanford, un montón de materiales, y política, distribución, debates en ambos dice: “oye, pásame algo”. Me puse a casi todos los estudiantes mexicanos ya países– tanto en el ámbito académico escribir y eso fue el inicio de una línea de sabían que si era de México y no lo en- como periodístico, no tuve que ir a Esinvestigación que todavía mantengo. contraban, Enrique lo tenía. La cuestión tados Unidos o a Canadá para obtener—¿Tienes alguna manía para investi- es tener la información. Ha de parecer que la. Curiosamente una vez fui a Montreal, gar y que te dé buenos resultados? uno está apilando. Puede surgir la ima- Canadá. Supe que enfrente del centro —La manía principal que tengo –y creo gen de… en gringo se dice greedy, como de convenciones estaba Statistics Canaque no da muy buenos resultados– es la tacaño que está apilando, pero no es eso, dá, el equivalente del INEGI (Instituto de comenzar cosas y detenerlas. Tengo no es ser ávaro. Sí me gusta acumular Nacional de Estadística, Geografía e Inla manía de hacer varias cosas al mismo informaciones pero porque sirven. Cuan- formática), entré y pregunté por un matetiempo y eso está mal. Ahorita tengo en do estaba haciendo mi tesis, de repente rial que necesitaba y me dicen: “No, no mi disco duro como tres o cuatro libros emergía una pregunta y no tenía que ir lo tenemos pero lo puede bajar por inconclusos. Internet”. O sea, no tuve que haPor otro lado, frecuentemente ber ido hasta allá para conseguir tengo –para complacer a las buroese material que ya había localicracias– que hacer un proyecto zado previamente. Como no tenía nuevo. Son proyectos que usualen aquel momento mi Lap Top, mente sí me interesan pero que cotuve que esperarme a regresar a mienzo, detengo y después con alGuadalajara para cibernéticamente gún otro pretexto los sigo a los dos regresar a Canadá y tener dicho o tres años; por ejemplo, ahora esmaterial. Entonces, la manía es natoy operando un proyecto que havegar y navegar y navegar, y buebía detenido hace como tres años, no, se encuentra uno maravillas pero del que ya tenía avances. informativas. Todo tiene relación entre sí, pero —En el proceso de investigación esa es una manía muy mala. El prohay ciertos requerimientos impuesblema es que con mucha frecuentos precisamente por la academia. cia –de repente con eso de la Uno de ellos es que cuando uno puntitis, de los tortibonos acadéinvestiga tiene que saber todo. micos–, cuando tengo que presenUno necesita demostrar niveles de tar los informes al SNI y a otras erudición bastante altos, y en muchas ocasiones, ese trabajo que se partes, resulta que tengo un monhace tan profundo y que lleva tantón de cosas inconclusas. to tiempo no deja paso al siguienLa parte positiva es que usualte que sí es, me parece, el trabajo mente siento que de los problemas más importante, que yo le llamo el de investigación en los cuales me de la sabiduría: el pensar por uno meto, tengo abiertos sus niveles de mismo. Y si esto es así, ¿cómo locomplejidad y usualmente los algras dar el paso de la erudición a canzo a visualizar porque en difela sabiduría en la investigación? rentes proyectos le entras a dife—La verdad a lo mejor te voy a rentes dimensiones. Eso te permite Foto: Vicente Castellanos. sonar como positivista. El tiempo tener claro que un problema tiene La conclusión de saberes, clave.
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en el que me preparé fueron casi diez años: era más bien dar clases, leer mucho, aprender mucho. Ese sería una buena parte del periodo primero que tú dices. Lo que yo critico es que muchos chavillos muy jóvenes ya quieren brincarse las trancas e ir al pensamiento autónomo antes de conocer lo que hay. Creo que se requiere un balance en el que primero aprendan. Resulta que a los chavos les pones una lectura de 1980 pa´ atrás y la desprecian diciendo: “no manches es muy viejo eso”. A priori sí, pero uno sabe que mucha de esa sabiduría que nos llega como erudición, mucho de la nueva erudición es un puro reinventar la rueda. De repente yo los pongo a leer el artículo de 1976 de Eliseo Verón sobre la semantización de la violencia política. A mí en lo personal me gusta mucho el concepto de semantización que replanteado de otra forma es el otorgamiento de visibilidad a algo o a alguien a través de, en este caso, la prensa, y los chavos hasta se asombran de que alguien hubiera pensado algo como eso en la prehistoria. También pienso que es muy difícil estar al día de todo lo que se produce. Uno se tiene que basar sabiendo que mucho de lo que se produce es reinvención de la rueda, en la erudición previa, en la que ya tiene acumulada. El caso de un chavo que tiene diez años investigando es diferente al mío porque ya tengo veintitantos años de investigador, lo cual me propicia el pensar con las categorías anteriores y el dialogar. Otra cosa que he criticado de nuestro campo –y de las ciencias sociales en general– son las modas. El problema es que adoptamos nuevas modas y tiramos a la basura lo que estaba antes: no incorporamos. Más tarde resulta que de pronto alguien pierde vigencia y luego la recupera y los chavos, los jóvenes, ni cuenta se dan de ese proceso. Entonces yo creo que sí tiene que haber un diálogo complejo entre lo que se sabe, lo que se sabía y lo que se está sabiendo… Yo escribí un librito donde hablo de síntesis creativas y más o menos en eso consiste la síntesis creativa. Me peleo con quienes piensan, como la mayoría de nuestros colegas, en términos de distinción: o esto o lo otro. Pienso que la conjunción es la clave, pero la conjunción no es nada más poner juntas las cosas sino saber acomodarlas. Hay una teoría de orden más grande que puede ser complementada por una teoría de orden más intermedio en términos de abstracción. Con mucha frecuencia esas teorías son de origen diferente; por ejemplo, yo quería en mis tiempos explicar lo del Derecho a la Información

que era parte de la Reforma Política de 1977 de Jesús Reyes Heroles y López Portillo. Explicar eso desde la teoría de la hegemonía, pero ¿cómo ligar las categorías abstractas de Gramsci de la hegemonía con lo que ocurrió en la Cámara de Diputados hasta más o menos 1980? Me encontré una teoría de unos gringos positivistas que hablaba de reformas preventivas, ¿y sabes qué? Esto fue una reforma preventiva con un contenido simbólico muy grande. El gobierno dejó hablar y hablar, expresarse y expresarse, hasta incorporó muchos aspectos del discurso de quienes iban a la Cámara de Diputados a quejarse de Televisa. ¿No nos suena algo como que nos acaba de pasar? Estoy hablando de 1977 a 1980 más o menos, y entonces pude ligar esa teoría. Si yo fuera como muchos de mis amigos, más cerradón a incorporar teorías que no tuvieran, en este caso se suponía que era yo marxista y no tenía el permiso de mis colegas marxistas de incorporar las teorías, a mí se me ocurrió incorporarla y me funcionó. Bueno, para mí eso es una síntesis creativa.

Orgullo de la tradición
—¿Por qué le llamas creativa? —Creativa porque la creatividad en eso consiste: en poner juntas cosas que ya existían en cualquier campo. Nosotros insistimos mucho en separar las cosas. En las ciencias sociales latinoamericanas y mexicanas insistimos mucho en separar, en oponer y en pintar la raya. Yo hace mucho tiempo descubrí que eso no es conducente al avance de la comprensión, del entendimiento de la realidad, que la

misma realidad es suficientemente compleja y contradictoria como para que diferentes pensamientos tengan su lugarcito y que puedan ser acomodables. Como en este caso te digo: una teoría más crítica pero más amplia y una teoría menos crítica pero más concreta, te ayudan a explicar un proceso completo. —Me puse a pensar ese diálogo de “La Teoría” con mayúscula y de "las teorías" y me parece que es importante porque el problema de "Las Teorías" es que lo único que hacemos a veces es corroborarlas, buscar en la investigación la información y los datos, las argumentaciones que estén de acuerdo con la teoría y no de acuerdo con la realidad. —Claro. En lo personal yo todavía sigo considerándome marxista, pero desde un pinche marxismo sui generis, bien desdibujado. Más que de la teoría, parto de postulados, axiomas o cosas así, de una especie de estado de ánimo marxista, es decir un out look. Hace muchos años descubrí que yo traía tanto el discurso marxista que mi asesor de la maestría, Everett Rogers, me dijo: “A ver, tú vas a hacer la tesis haciendo la comparación de las escuelas”. Y metiéndome a ver cómo se caracterizaban unos a otros y a tratar de entender en qué se basaba uno y el otro, le entré a metodologías como la de Lakatos para tratar de entenderlas en forma más integra. La cuestión es que empecé a darme cuenta de cómo se caricaturizaban mutuamente, y cómo del otro lado había una gran variedad de marxismos y una gran variedad de positivismos o de empirismos. Entonces de allí llegué a la conclusión de que ni el uno ni el otro tenían la verdad absoluta, de que uno y el otro se caricaturizaban en los extremos de una manera muy estúpida, que uno y otro en algunos aspectos tenían la razón y no se leían y no se pelaban. Encontré un artículo en la revista Social Studies –que era de la escuela de Frankfurt, la del exilio en Estados Unidos, la escuela crítica– de 1941, en donde Paul Lazarsfeld proponía precisamente estos dos grandes enfoques, no a la investigación de la comunicación sino a la investigación social, proponía la confluencia; y luego, de repente te encuentras un artículo en el que Paul Lazarsfeld y Robert Merton –también en los años cuarenta– hablaban de una manera muy crítica del estado de cosas, de la industria cultural norteamericana y de cómo el predominio del interés económico rebajaba el gusto de las mayorías, etcétera. Entonces dices: “¿No que esos eran funcionalistas?” Pues fíjate que no. Y resulta que en el otro extremo tienes a una bola de supuestos progresistas

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una chava que está haciendo su teque en realidad siempre fueron una bola de autoritarios o que sis de doctorado, como tomó uno de mis escritos de los reportes de por lo menos eso parecían, por la esa investigación, me acaba de claforma como proponían y como intentaban proponer sus ideas tansificar como positivista. Yo llego con eso aquí y entro como positito en la academia como en el ámbivista y resulta que aquí ya estaba to más amplío de la política. —¿Qué es lo que hemos hecho entrando el culturalismo. Por tanto era doble el rechazo, porque los bien o mal en la relación intelecculturalistas ya traían otro rollo; entual-poder? —La verdad es que yo me entonces yo le entro también a otro aspecto que a mí más me interesaorgullezco de mi tradición. Sé que ba, la economía política y empiezo podemos tener alguna diferencia teórica o personal, pero es digna a hacer análisis de la industria cultural, que todavía no tenía mucha de resaltar la manera en como inicabida. ciaron los investigadores de la comunicación en México. Estoy En ese sentido, como que no encontraba mi lugar, y casi siempre me hablando de los pioneros como va pasando eso mismo, como que Fátima Fernández, algunos de ellos incluso medio retirados de lo parece que soy emisario del pasado, pero resulta que a la mera hora académico –por ejemplo Granados se acepta mi producción y lo que Chapa que era uno de los investigadores de la comunicación–, el aporto un poquito. Unos me clasifican de una forma, otros me clasifipropio Javier Esteinou que si can de otra. También otros colegas bien cambió su enfoque, siempre ha permanecido en el bando críme clasifican como cuantitativo, por una pinche... bueno, en realidad tico, y siempre ha estado en el han sido como tres encuestas las bando de las propuestas, de las La adrenalina sirve al investigador. Enrique Sánchez Ruiz. Foto: Vicente Castellanos críticas con propuestas. De heque he hecho en mi vida. Que me digan cuantitativo es terrible cuancho, la historia de AMIC , por ejemplo, ha sido más o menos una his- tos de vista. Ha servido para sustentar do la mayor parte de mis investigaciones puntos de vista casi casi apologéticos de son cualitativas. Uso mucho investigatoria de ese tipo. Hemos habido quienes sostuvimos que los medios. Tanta pinche mediación que ción documental para las cuestiones de había que solidificar lo académico para los medios resultaron hermanitas de la ca- corte estructural que hago: análisis de essolidificar a la vez o subsecuentemente ridad, hasta mediaciones o hasta apropia- tructura política, de instituciones, etcételo político. ¿De dónde vamos a tener la ciones que revertieran el poder y Televi- ra; incluso hago entrevistas cualitativas. Me siento poco etiquetable. Unos me solvencia política si nuestra base es aca- sa feliz: “nosotros le damos lo que etiquetan de una forma, otros de otra. démica? Pues de la academia, del rigor, quieran”. Eso de que si eres cuantitativo o cualitade los datos. Esa historia de la AMIC retivo, pues no: ni lo uno ni lo otro. Y que fleja mucho la parte que a mi me enorgu- Poco etiquetadable Yo creo que en ese punto sí hemos te- si eres positivista o crítico, pues si, más llece de la historia de la investigación de la comunicación en México: que siempre nido un papel histórico y que parte del bien soy crítico; pero ¿sabes qué? Yo hemos estado en diálogo, que siempre he- asunto es que no olvidemos el sustento también de los positivistas he aprendimos estado en la critica; vamos, también académico, el sustrato científico. Muchos do mucho. Cuando estuve en el posgrado en la propuesta, y a veces un poco más de nosotros también somos o hemos sido llegó un momento en que tuve que tomar con el acento en lo político; en ocasio- periodistas. El periodismo es una activi- todos los cursos que pude de estadística nes un poquito más en lo académico pero dad defendible, respetable, y lo que quie- y de metodologías de las que se ofrecían ese sería una especie de legado que me ras, pero diferente de la del investigador. allá y me di cuenta de que pendejos no gustaría que recogieran mucho los cha- La investigación periodística es otra cosa, estaban, de que había cosas que sí servos nuevos, los que están estudiando es diferente; pueden llegar a confluir, a vían y mucho. ¿Sabes cómo? Bien usasus posgrados, los que están pensan- tener puntos en común, pero es diferente das. El problema de nosotros es que las do en iniciar una carrera en comunica- hacer periodismo de los medios a hacer usamos mal y por eso las negamos. Yo me siento más bien abierto, por eso digo ción, entre otras cosas. Porque durante investigación científica. —¿Cómo definirías tu estilo de inves- lo de ecléctico. Hay muchas veces que los dos últimos decenios, especialmente decirse ecléctico tiene connotaciones nelos noventa, tuvimos mucho la tentación tigar? ¿Cómo lo describirías? —A veces me concibo como ecléctico. gativas; bueno, si te puedes inventar un de dejar el paso crítico. Parte del problema es que incluso se autodenominaban Cuando llegué de Estados Unidos traía término que tenga que ver con la síntesis críticos los apologéticos, y lo que hacían todavía muy fuerte lo del marxismo. Como creativa, o conjuntivo… El problema es era producir argumentos para fortalecer tenía que desarrollar un proyecto para que hay una tendencia muy acendrada la postura de las grandes empresas y de entrar a trabajar, me saqué de la manga en nuestra alma latinoamericana a ser las grandes trasnacionales. Ojo: no es hacer una encuesta sobre la influencia de maniqueos, y por eso mismo suelo no que el culturalismo no sirva de nada. Al la tele en niños escolarizados de Guada- ser tan popular como otros colegas míos contrario, creo que sirve de mucho, que lajara. La gente en Guadalajara y más am- que llegan y pintan su raya y dicen “yo RMC sirvió mucho, hasta que se volvió exclu- pliamente en México, me empezó a ver de aquí pa' allá”. (Vicente Castellanos) yente de otros aspectos, de otros pun- así como un pinche positivista. Todavía
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