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Tortura a una activista china: el caso de Ni Yulan

Iniciada el 23 de abril de 2012.

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Ni Yulan en silla de ruedas, junto a su marido, Dong Jiqin (a la izquierda), y otros abogados © Particular

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Ni Yulan ha pasado 4 años en la cárcel. Ha sido torturada hasta el punto de que ahora está en silla de ruedas, ha sido obligada a vivir en la calle, le han retirado su licencia de abogada y le acaban de condenar a otros dos años y medio de prisión. Su “delito”: defender el derecho a la vivienda.

Ni Yulan, abogada, se ocupa de muchos casos políticamente delicados de demandantes y personas que protestan por la demolición de viviendas. Es una presa de conciencia más en China, encarcelada por el ejercicio pacífico de sus derechos. Lo que hace particular su caso es el ensañamiento de las autoridades con ella:

En 2002 las autoridades la detuvieron y la torturaron durante varios días, rompiéndole los pies y las rótulas. Sus lesiones fueron tan graves que actualmente sigue en silla de ruedas. Cuando Ni Yulan trató de denunciarlo, la detuvieron, la declararon culpable de “obstrucción de asuntos públicos” y la condenaron a un año de cárcel, además de retirarle la licencia para ejercer la abogacía. Al quedar en libertad en 2003, Ni Yulan siguió luchando por los derechos de las personas cuyas viviendas iban a ser demolidas con ocasión de los Juegos Olímpicos de Pekín. En 2008, justo antes de los Juegos, fue detenida y encarcelada durante dos años tras intentar impedir la demolición de su propia vivienda. Mientras estuvo en prisión, fue de nuevo torturada y no le proporcionaron atención médica. Cuando quedó en libertad en abril de 2010, no tenía casa. Junto con su marido se fue a vivir a un hotel, hasta que la policía los obligó a ir a la calle y les impidió que alquilaran una vivienda e incluso que se alojaran en casas de amigos. En junio de 2010, tras una manifestación en la que decenas de personas expresaron su solidaridad con la pareja, la policía los trasladó a una residencia. Sin embargo, las autoridades continuaron sometiéndolos a vigilancia y otras formas de hostigamiento, como cortarles el agua, la electricidad y el acceso a Internet. En la actualidad la activista tiene una lesión en la espalda porque la policía no puso el freno a su silla de ruedas al trasladarla a un centro de detención en 2011 y, mientras el furgón en el que viajaba se movía, la silla de ruedas no paró de rebotar contra las paredes. Los agentes no hicieron ningún caso a las quejas de Ni Yulan mientras esto sucedía. Ni Yulan ha vuelo a ser condenada el 10 de abril 2012 por “buscar pelea y provocar problemas” y “fraude”. En el mismo juicio, manifiestamente injusto, su marido, Dong Jiqin, también ha sido condenado a 2 años. La salud de ambos se ha deteriorado mucho en la cárcel: antes de su última detención en abril 2011 Ni Yulan podía andar con muletas gracias a un tratamiento médico; sin embargo durante su juicio pasó gran parte del tiempo postrada en una cama de hospital y necesitaba una máscara de oxígeno para respirar.