1910-1911

ExpEdiciOn ´
al fin dEl mundO
fotos: cortesía de la biblioteca nacional de oslo

ROAld AmUndSen cOnQUISTó el POlO SUR. HOy, SU nOmbRe eSTá eSTRecHAmenTe vIncUlAdO Al de SU RIvAl: RObeRT FAlcOn ScOTT.
Por MiryaM audiffred

Roald E. GRavninG aMUndSEn llegó al Polo Sur el día 14 de diciembre de 1911.

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/ infografía: luis miguel cruz

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a expedición sale en avión de Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, con rumbo a la Antártida. Es el 15 de octubre de 2011. Se trata de cuatro aventureros y científicos noruegos que intentan llegar al Polo Sur. El vuelo dura menos de cuatro horas y concluye en el glaciar Unión. Justo en medio de una cordillera de hielo que impone por sus elevadas cumbres. Las más altas superan los 4,000 metros de altura y hacen que la aeronave se vea diminuta, como si fuera alguna de las pocas aves que recorren el horizonte polar. Jan-Gunnar Winther es líder de esta expedición que intenta seguir las huellas de la historia y replicar los pasos del explorador Roald Amundsen, quien un siglo atrás decoró el paisaje de la Antártida con los colores rojo y azul de la bandera de Noruega.

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“la ExplOración dE las rEgiOnEs dE la antártida Es El pEndiEntE más grandE En matEria dE ExplOración gEOgráfica. Es un prOyEctO quE dEbE rEalizarsE antEs dE quE tErminE EstE siglO”.
Resolución del Sexto Congreso Geográfico Internacional. Julio de 1895.

Personaje

roald amundsen
Le LLaMaban “eL úLtiMo de Los vikingos”, por su fortaleza física y habilidad para sobrevivir en condiciones extremas. Nació el 16 de julio de 1872 en Ostfold, Noruega, en el seno de una familia de propietarios de navíos. Fue el primero en llegar al Polo Sur y en surcar el Paso del Noroeste, que une el Atlántico y el Pacífico. Desapareció el 18 de junio de 1928, mientras volaba en una misión de rescate. Se piensa que su avión chocó en algún lugar del mar de Barents, al norte de Noruega y Rusia.
de peso para ganar energía. “Subí 12 kilos para ir a la expedición, pero los perdí por completo; la mayoría, en las últimas seis semanas. Con todo y las 6,000 calorías que consumíamos a diario”. Todo el equipo se sometió a un programa de acondicionamiento físico riguroso que duró dos años y se enfocó, sobre todo, en fortalecer las piernas. También se prepararon emocionalmente. “¿Sabes? En las expediciones polares, el reto es mantener el ánimo arriba porque la travesía es larga, monótona y aburrida”. Jan-Gunnar habla con nosotros desde sus oficinas en el Instituto Polar de Noruega, que dirige desde hace siete años. El instituto se encuentra en Tromso, una ciudad al norte de Noruega que tiene fama de ser el mejor sitio para disfrutar las luces de la aurora boreal. Vía telefónica, cuenta que en la expedición hubo trayectos difíciles. “Conforme te vas acercando al Polo Sur, la velocidad disminuye. Nosotros íbamos a una velocidad excesivamente lenta, a tres kilómetros por hora. En promedio, avanzamos 30 kilóme-

aMUndSEn USó PERRoS árticos, que son hábiles para detectar suelos peligrosos.

Preparación rigurosa
El Polo Sur fue el último lugar de la Tierra explorado por el hombre, y hoy, un siglo después, cuatro aventureros quieren despertar la memoria de aquella añeja travesía. La ruta está lejos de ser un misterio. Aparece con detalle en los diarios de Amundsen y de sus acompañantes. Parte de la bahía de Ballenas —el puerto de hielo natural que sirvió como base para establecer el campamento de aquella primera expedición—, recorre 700 kilómetros de la plataforma de hielo de Ross, pasa por el glaciar Axel Heiberg y termina en el Polo Sur. Los exploradores están en la Antártida, con el afán de terminar la ruta el 14 de diciembre de 2011, fecha del centenario de la conquista de ese extremo austral del planeta. Es la primera vez en 100 años que alguien se aventura a repetir la hazaña paso a paso. Sin embargo, para lograr su meta, deben vencer

las bajas temperaturas, los fuertes vientos y lo inhóspito del paisaje. Los cuatro hombres se trasladan en esquí y traen consigo una mochila con el equipo de satélite necesario para conocer su ubicación en todo momento. Visten ropa térmica, chamarras, guantes, botas y lentes goggles de montaña. También tienen sobrepeso corporal. Jan-Gunnar Winther explica que parte de su preparación física consistió en aumentar

tros al día. Sé que no parece una gran distancia, pero avanzar requería de un esfuerzo físico enorme, porque teníamos un sinfín de factores en nuestra contra. Como la temperatura, que bajó hasta los -36 grados y los vientos, que alcanzaron velocidades extremas. Además, había nieve fresca, lo que hacía difícil cada movimiento, debido a la fricción que genera en los esquís”. Las condiciones en la Antártida fueron tan difíciles que Jan-Gunnar y otro de sus compañeros tuvieron que recorrer en avión los últimos 80 kilómetros, para llegar a tiempo a la ceremonia del centenario y recordar la hazaña de Amundsen, “el último de los vikingos” y el primer hombre en alcanzar la latitud 90 grados sur del planeta.

Aprendiz de esquimal
Cien años atrás, el 14 de diciembre de 1911, Roald Amundsen llegó al Polo Sur usando tan solo esquís y trineos arrastrados por perros. De acuerdo con su biógrafo, Roland Huntford, las técnicas de transporte que el explorador usó en la travesía las aprendió de

Un viajE a -30 oC sobre una masa de hielo de 2,700 m de espesor.

1908
1 de enero Ernest Shackleton lidera la British antartic Expedition rumbo a la antártida y establece la primera ruta viable al Polo Sur.

1909
6 de abril El estadounidense Robert Peary conquista el Polo norte. El Sur se vuelve el último lugar de la tierra por conquistar.

1910
3 de junio Roald amundsen y su barco, Fram, abandonan las costas de oslo rumbo a la antártida. Él tiene buena formación naviera. 15 de junio la expedición Terra nova, dirigida por el inglés Robert Falcon Scott, sale de Cardiff, en Gales, rumbo a la antártida.

1911
4 de enero Scott y su equipo llegan a la antártida. Establecen su campamento en el estrecho de McMurdo, ubicado en el mar de Ross. 8 de septiembre amundsen y su equipo quieren emprender la ruta al Polo Sur pero las temperaturas son demasiado extremas: -59 oC. deciden esperar. 24 de octubre Falcon Scott abandona el campamento y va al Polo Sur. Sigue la ruta descubierta por Ernest Shackleton tres años atrás. 14 de diciembre la bandera de noruega ondula victoriosa en el horizonte polar. Roald amundsen y su equipo han alcanzado su objetivo.

1912
17 de enero Robert Falcon Scott y su equipo llegan, exhaustos, al Polo Sur, 33 días después de Roald amundsen y sus hombres. 29 y 30 de marzo Falcon Scott y sus acompañantes mueren de frío y hambre, al tratar de regresar del Polo Sur. dos de ellos jamás serán encontrados.

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EXPEDICIÓN AL FIN DEL MUNDO
Los nombres de dos seres humanos intrépidos (Robert Falcon Scott y Roald Amundsen) están muy relacionados por la difícil competencia que emprendieron y el trágico final de sus existencias.

En su diario, Roald Amundsen apuntó, en 1911: “y clavamos nuestra bandera en el Polo Sur geográfico, la meseta del rey Haakon VII. ¡Gracias a Dios!” La última vez que se vio a este explorador fue el 18 de junio de 1928, a las 4 de la tarde, cuando su avión despegó de Tromsø. Desapareció en el mar de Barents.

Salida de Scott junio de 1910

Salida de Amundsen junio de 1910

Ruta al triunfo histórico Amundsen parte de la bahía de Ballenas, recorre 700 kilómetros de la plataforma de hielo de Ross y pasa por el glaciar Axel Heiberg y termina en el Polo Sur. Mar de Ross Isla de Ross Tierra Victoria Bahía de ballenas Plataforma de hielo de Ross 2 Ruta de regreso 1

Amundsen aprendió de los esquimales a trabajar con perros y a vestirse con la ropa adecuada.

Llegada a la Antártida enero de 1911

Ordenó trajes de esquimal y tela para repararlos.

Robert Falcon Scott. Nació en 1868 en Devonport, Inglaterra. Por la forma en que se encontró su cuerpo, se cree que fue el último de su equipo en morir.

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Botas con refuerzo de piel y pelo de animal.

Para su travesía, Falcon apostó a caballos pony, así como a trineos motorizados. Muerte de Edgar Evans 1 (17 de febrero de 1912). Muerte de Lawrence Oates 2 (17 de marzo de 1912). Muerte de Scott, Wilson y Bowers 3 (29 y 30 de marzo de 1912).

Glaciar Beardmore

Esquís con recubrimiento de hielo en varias capas, para deslizar los pies sobre superficies congeladas.

Glaciar Axel Heiberg

Equipo Scott 17 de enero de 1912

Equipo Amundsen 14 de diciembre de 1911

POLO SUR

Para transportarse, el noruego se apoyó en esquís y perros.

indígenas esquimales, particularmente de los netsiliks, un pequeño grupo de cazadores nómadas de las costas árticas de Canadá. Amundsen los conoció durante una expedición —entre 1903 y 1904— y trabó amistad con ellos. Talurnakto, uno de sus miembros, fue quien le enseñó los métodos que, años después, habrían de ser fundamentales para llegar con éxito a su destino. Los esquimales son capaces de trasladarse en cualquier tipo de nieve. Y esto es posible gracias a que recubren los esquís con hielo. Se trata de una operación especializada en la que este material es aplicado en capas muy delgadas para que sea elástico y no se desprenda. Existen muchas técnicas para hacer este recubrimiento, pero la de Talurnakto consistía en aplicar una mezcla de musgo y agua que, al congelarse, servía como primera capa. Después, debía calentar agua en la boca para escupirla sobre un guante de piel de oso, con el cual la aplicaría lentamente a los esquís. Debía hacer eso una y otra vez hasta crear varias capas. La

Personaje

ernest shackleton
nació eL 15 de febrero de 1874 en un condado de Irlanda, pero creció en Londres, donde se unió a la marina mercante. Se negó a ser médico, como su padre, para explorar los polos del planeta. Fue el primero en establecer una ruta al Polo Sur. Murió de un ataque cardiaco en South Georgia, el 5 de enero de 1922.

operación era simple y laboriosa. En aquella época dirían también que era una operación mágica, pues hacía posible que los esquís se deslizaran sin esfuerzo sobre cualquier tipo de superficie helada. Amundsen también aprendió de los esquimales a trabajar con perros y a ves-

tirse con la ropa adecuada. Por eso, antes de partir hacia el Polo Sur, ordenó trajes de esquimal y tela para repararlos. Mandó hacer casas de campaña especiales para que su armado y desarmado fuera rápido y sencillo; además, diseñó las cajas de los trineos. El explorador no quiso dejar nada a la suerte. Incluso, la tripulación del Fram, el barco que lo llevaría a la Antártida, fue elegida con cuidado. “¿Ya has comentado con tu esposa o tu madre el deseo de unirte a esta expedición?”, preguntaba a cada uno de los candidatos, según fuera el caso. Aquel cuestionamiento parecía inocente y completamente fuera de lugar. Sin embargo, cada respuesta ayudaba a Amundsen a descubrir quiénes eran aventureros de corazón y quiénes solo veían el viaje como una vía para escapar de sus problemas. Y él no quería, a bordo de su nave, hombres frustrados o resentidos con la vida porque, decía, “una mala compañía siempre será más peligrosa que la peor tormenta de nieve que tengamos que enfrentar”.

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Amundsen y sus hombres abandonaron la costa de Kristiansand, al sur de Noruega, hacia fines de julio de 1910, aunque debieron transcurrir seis meses antes de ver los primeros icebergs. El 11 de enero de 1911, apareció en el horizonte la gran barrera de hielo de Ross y, tres días después, la bahía de Ballenas, donde el Fram tiró su ancla. A diferencia de Jan-Gunnar y su equipo, Amundsen recorrió los 1,400 kilómetros de distancia que había entre su campamento y el Polo Sur bajo la sombra de la rivalidad y la competencia. Otro explorador le venía pisando los talones. Era el inglés Robert Falcon Scott, un hombre que al morir habría de convertirse en leyenda.

rincón del deseo
A principios del siglo XX, el mundo se estaba quedando sin tierras por conquistar. La Antártida era el último sitio inexplorado. Cazadores de ballenas y focas debieron ser los primeros en recorrer su territorio. Sin embargo, para las naciones ricas su existencia era un misterio. En abril de 1909, el Polo Norte acababa de ser conquistado por Robert Peary, y había dejado al Sur como la gran manzana de la discordia. Inglaterra, Japón, Alemania, Suecia, Noruega, Francia y Bélgica querían apropiarse de su geografía y planeaban expediciones. La rivalidad entre los exploradores era enorme. En 1909, el inglés Ernest Shackleton casi logró la hazaña. Llegó a 156 km de distancia del Polo Sur, un récord en aquel entonces, pero tuvo que regresar debido a la falta de provisiones. Los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, representaron la época de oro de las expediciones polares. También fueron la antesala del crecimiento de los movimientos nacionalistas en Europa y del inicio de la Primera Guerra Mundial.

el dolor de la derrota
“El clima sigue siendo el mismo. Fuertes nevadas hacen que el cielo y el horizonte se fundan el uno con el otro. No podemos ver nada en absoluto”. Es el 6 de diciembre de 1911 y aunque lleva más de un mes y medio recorriendo los paisajes de hielo de la Antártida, Amundsen no pierde la costumbre de escribir en su diario. Escribe estas palabras desde el interior de una pequeña tienda de campaña que comparte con sus acompañantes Helmer Hanssen, Olav Bjaaland, Sverre Hassel y Oscar Wisting. Están a 2,835 metros de altura sobre el nivel del mar, sobre una masa de hielo de 2,700 metros de espesor. Afuera de su frágil refugio, la temperatura se desploma, más allá de los -30oC. Los trineos y los perros aguardan, como ellos, el inicio de la próxima jornada diaria. Los expedicionarios no lo saben con certeza, pero presienten que están muy cerca del final de su larga travesía. En realidad, se encuentran a únicamente ocho días de llegar al último lugar inexplorado del planeta Tierra: el Polo Sur. Detrás de ellos, a 580 km, avanza otro explorador. Se trata de Robert Falcon Scott, quien también quiere ser el primero en llegar a ese lejano lugar del globo terráqueo; no obstante, sus movimientos son más lentos y pesados que sus competidores. Viaja con un equipo de cuatro expertos y todos pretenden cruzar a pie el glaciar Beardmore, uno de los más grandes del mundo. Sin perros ni trineos, avanzar cada metro es una tarea titánica. Aunque el frío muerde con furia sus pies, ellos continúan andando.

El diario de Scott indica con claridad que él y su equipo pisaron el Polo Sur el 17 de enero de 1912, 33 días después de Amundsen. Al llegar, vieron la bandera de Noruega ondulando en el horizonte y, con ella, dos cartas. Una era para el rey Haakon y la otra, de Roald Amundsen para Scott, que decía: “Como usted será el primero en llegar a este lugar después de nosotros, le pido que tenga la amabilidad de enviar esta carta al rey Haakon VII. Si le sirve alguno de los artículos que hemos dejado en la tienda de campaña por favor no dude en utilizarlos. Reciba un cordial saludo y mis deseos de que tenga un regreso seguro”. Esa misiva exterminaba por completo el ánimo de los recién llegados, quienes, derrotados y cansados, tenían que encontrar fuerzas suficientes para regresar al estrecho de McMurdo, donde se encontraba su barco. Ninguno lo logró. El hambre y el frío fueron inclementes y les ganaron la batalla. Amundsen estaba en Madison, Wisconsin, cuando supo la noticia de la muerte de Scott. Su cuerpo, le dijeron, fue hallado dentro de una casa de campaña al lado de los cuerpos de dos de sus acompañantes: Edward Wilson y Henry Bowers. Los cadáveres de Lawrence Oates y Edgar Evans nunca fueron encontrados. Se perdieron para siempre en los parajes de hielo polar de la Antártida.

El FRaM EChó anClaS en la bahía de Ballenas; ahí comenzó la aventura.

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PaRa llEGaR al Polo atravesaron el glaciar axel heiberg, de 48 km de largo.

El diario de Robert Scott fue, por décadas, el libro de referencia para comprender la conquista del Polo Sur. Estaba tan bellamente escrito que la crónica de la derrota hizo de él una leyenda. Para los ingleses, lo sucedido en esa región polar fue una muestra de valor, coraje, camaradería y amistad.Por los escritos de Scott se supo, entre otras cosas, que Lawrence Oates sacrificó su vida para que sus compañeros pudieran seguir avanzando. Cuando el dolor por el congelamiento de sus pies se volvió insoportable —debido a la gangrena— se despidió y caminó entre la nieve hasta desaparecer. Tenía 31 años. El capitán Scott fue ejemplo e inspiración para los miembros de las tropas británicas durante la Primera Guerra Mundial y, aunque su figura fue inmune a la crítica por muchos años, en la actualidad investigadores e historiadores intentan comprender qué sucedió hace 100 años. Están preocupados por saber qué fue lo que salió mal.

Personaje

robert Falcon scott
conocido coMo “scott de La antártida”, nació el 6 de junio de 1868 en Devonport, al extremo sur de Inglaterra. A la edad de 13 años se enroló como cadete naval y llegó a ser oficial de la Armada Real. En 1907, se casó con la escultora Kathleen Bruce y, tiempo después, dirigió dos expediciones a la Antártida. Murió al tratar de regresar del Polo Sur el 30 de marzo de 1912.
en la bahía de Ballenas. Scott decidió apegarse a la ruta trazada por Ernest Shackleton, quien salió del estrecho de McMurdo y estuvo a punto de llegar al Polo Sur. Para transportarse, el noruego se apoyó en esquís y perros, mientras que el inglés le apostó a caballos pony, así como a una especie de trineos motorizados. Ninguno de los medios de transporte elegidos era adecuado para un paisaje inhóspito y extremo.

el legado de Scott
Roald Amundsen y Robert Falcon Scott tenían el mismo objetivo, pero sus estrategias fueron diferentes. El primero quiso lanzarse a lo desconocido e inaugurar una ruta que empezaba

Los pony colapsaron a causa de las bajas temperatura y la maquinaria no funcionó. “Scott no planeaba hacer el trayecto a pie, pero las condiciones lo obligaron a cambiar de estrategia”, dice Jan-Gunnar Winther desde Tromso. “Y llegar andando al Polo Sur —y casi regresar de él— debió requerir una energía incalculable. También debió ser muy doloroso. Las botas que tenían hace 100 años eran infinitamente inferiores a las que empleamos ahora. Lo que significa que Scott y sus hombres tuvieron que recorrer la Antártida con los pies congelados”. El principal legado de este explorador se encuentra en los libros de ciencia. “Scott y sus hombres no llegaron a la Antártida solo para conquistar el Polo Sur”, aclara el glaciólogo Julian Dowdeswell. “Entre sus objetivos también estaba realizar una serie de proyectos científicos en materia de geología, biología, oceanografía y meteorología. A diferencia de Amundsen, Scott y todos los miembros de la expedición Terra Nova surcaron los mares para realizar un importante y detallado trabajo de investigación”. Dowdeswell es el actual director del Instituto Scott de Investigaciones Polares de la Universidad de Cambridge. Explica que las mediciones que Robert Falcon Scott y su equipo realizaron durante su viaje, hoy en día son clave para entender el impacto del calentamiento global. Representan, pues, las primeras mediciones que se conocen sobre las condiciones de los lagos y la dimensión de los glaciares. “Nadie regresó a esos lugares en, por los menos, 50 o 60 años —menciona—. De tal forma que los trabajos científicos realizados por Scott y sus hombres son el principal referente para saber cómo se ha modificado el paisaje polar en un siglo. Para la comunidad científica, esta información es invaluable porque nos da las herramientas necesarias para entender el daño que estamos causando en el Polo Sur”. Las aportaciones científicas de Scott explican, entonces, por qué en la actualidad los nombres del vencedor y del vencido siguen unidos. Juntos dan nombre a la Estación Polar Amundsen-Scott que, desde 1956, reúne a científicos de todo el mundo para analizar, precisamente, los cambios que impactan aquel lejano lugar del planeta que, un siglo atrás, fue testigo del éxito, la victoria y la tragedia.

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