No se puede ser MÉDICO a media jornada: SE ES O NO SE ES.

Cuando decidimos ser médicos no fue por una cuestión económica, ni política ni social, fue una decisión personal y vocacional, “curar y ayudar a salvar vidas”, una opción que, una vez tomada, nos acompañará para siempre. Pero esta profesión nos exigirá a su vez los más altos estándares en todas sus vertientes que pueden ser exigidas. Para acceder es necesario tener las puntuaciones más altas en selectividad del conjunto de todos los estudios universitarios. Estudiar una carrera universitaria que, entre estudios pregrado y especialización, ronda los 10 años. Sí, 10 años de juventud para poder decir: Ahora sí soy médico. ¿Con qué otra profesión se podría comparar este esfuerzo? y, a partir de ahora, para seguir siéndolo sigue estudiando, investiga, atiende pacientes, enseña, actualiza protocolos… para con ello volver al punto de partida “curar y ayudar a salvar vidas”. Es esta una labor sanitaria distinta, impregnada de humanidad, porque si no hay nada más valioso que la vida ¿qué valor daremos al que nos ayuda?. El médico no tiene que estar preocupado por llegar a fin de mes, eso la sociedad se lo debe, la misma que, a cambio, recibe de los médicos que velan por su vida. Una sociedad que se precie de ser justa parte del reconocimiento de sus individuos y de la escala y posición de cada uno de ellos, en función de sus responsabilidades, y es aquí donde entendemos que encuadrar al médico no requiere demasiadas discusiones. Estamos orgullosos de ser MÉDICOS, con mayúsculas, completamente al margen de la política y la economía. Son aditivos extraños a nuestra profesión, que sólo aportan alineaciones, productividades, optimización de recursos, cargos medios, intermedios, y mediopensionistas, etc… El médico es el centro del Sistema Público de Salud, y no a la inversa, como actualmente es la deriva que estamos sufriendo. A la política andaluza le faltan médicos, pero no de los que se desposeen de la bata para ocupar un despacho y tomar decisiones, sino de los que se la ponen y ya no se la quitan a la hora de tener que decidir. No se puede ser médico a media jornada: se es o no se es. Ante las anunciadas decisiones por parte de la Administración Andaluza de tener que acometer una serie de recortes de trascendencia económica, es por lo que entendemos que el análisis previo de esta situación nos llevará a saber donde hay que realmente recortar. Hay que recortar o cerrar donde existió despilfarro, errores con consecuencias económicas, desviación de fondos públicos para intereses particulares y en todas aquellas áreas de la Administración que son una pura invención de necesidades innecesarias. Por ello, la Sanidad, entendida como médico y paciente, está al margen y no se la puede hacer coresponsable de la situación creada por acción u omisión de los gobernantes o dirigentes. Los médicos pertenecemos a la estructura básica de la sociedad y ello ha de mantenerse preservado de los desajustes entre corrientes políticas y económicas. Por tanto, las condiciones laborales de los médicos en Andalucía, que son infinitamente mejorable desde todos los aspectos, tanto económicos como de contratación, son inamovibles y no son materia negociable al igual que la vida.

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