La educomunicación a comienzos del siglo XXI

Roberto Aparici
Educación para la comunicación. Televisión y multimedia. Máster de Televisión Educativa y Corporación Multimedia, con la colaboración de UNICEF, Madrid - 2002, ISBN 84-89096-01-5

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Y AL DESPERTAR. Un movimiento internacional

Desde hace más de 50 años, grupos de educomunicadores están desarrollando su actividad en diferentes lugares del planeta. Estas actividades han estado determinadas y condicionadas por su contexto. Y allí, donde fue difícil el ejercicio de una práctica comunicativa por cuestiones políticas, autoritarias, de dictaduras como la española de Franco, la chilena de Pinochet, la argentina de Videla, por prácticas apartheid en países como Sudáfrica, estados policiales como Brasil, Uruguay o México o países que alardeaban de sus prácticas democráticas como los Estados Unidos fueron lugares óptimos para desarrollar y poner en práctica los ideales de un ejercicio comunicativo basado en la práctica de libertad. En otras regiones del Este de Europa, de África o de Asia el origen de la educomunicación va a tener lugar a mediados de los 90. Al mismo tiempo, en ese mismo período, el Reino Unido, Australia y Canadá alcanzaron su máximo desarrollo. El apogeo de los movimientos vinculados con la educomunicación en el contexto internacional se da en los últimos 20 años del Siglo XX y el comienzo de su decadencia a comienzos del Siglo XXI. El origen y desarrollo de la educomunicación La introducción de la comunicación y sus tecnologías como objeto de estudio es un fenómeno educativo del Siglo XX. Desde los primeros años del siglo pasado se fomentó el uso del cine con fines educativos y durante la Segunda Guerra Mundial se usaron los medios tecnológicos de la época para adiestrar -en el menor tiempo posible- a grandes contingentes de soldados. El uso de los medios se vinculó en sus orígenes con la eficiencia y con modelos educativos basados en la reproducción. Los aportes de la Escuela de Frankfurt que iniciaron los estudios de los medios como una industria, la de la cultura y los aportes de la semiología francesa constituyen algunos de los pilares de la perspectiva reflexiva y crítica de lo que, en la década de los 60, comenzó a llamarse la educación en materia de comunicación. Durante los años 60 y comienzos de los 70 el fenómeno de la contracultura va a dar lugar en los Estados Unidos a la expansión de una nueva disciplina que significaba un encuentro entre comunicadores y educadores. En la década de los 70 se crearon organizaciones no gubernamentales dedicadas específicamente al estudio de los medios y a su práctica, reflexión y crítica en la escuela.

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La llegada de Reagan al poder corta las ayudas y subvenciones a estas instituciones que lentamente comenzaron a desaparecer o se reconvirtieron adecuándose al nuevo contexto político- económico que les permitiría sobrevivir en una época de conservadurismo extremo. Y habiendo sido los Estado Unidos uno de los países pioneros en esta práctica educomunicativa, su ejercicio a comienzos del siglo XXI es, mayoritariamente, instrumental y tecnologicista. En los dos primeros años del nuevo siglo ha comenzado a articularse un movimiento departamento de Estudio de Medios del MIT, aunque los norteamericanos interesados en este campo acuden para su formación, a su vecino país, Canadá que durante toda la década de los 90 se destacó a nivel internacional por el nivel alcanzado en la enseñanza de los medios en la educación primaria y secundaria. El desarrollo que alcanzó Canadá en los años 90 tuvo su origen en la labor realizada por un grupo de educomunicadores que fue formado, a partir de los años 80, por instituciones y/o profesores ingleses y australianos. Inglaterra y Australia fueron dos de los países que consideraron prioritario la introducción del estudio de los medios en la escuela y la formación especializada de los docentes. Los años 70 y 80 delimitan un período caracterizado por la organización, formación e intercambio de las diferentes prácticas en el campo de la educomunicación que van a dar lugar al nacimiento de movimientos y acciones primero de carácter local, luego regional y, por último, internacional, sobre todo a lo largo de toda la década de los 90. El origen de estos movimientos e intercambios ha estado íntimamente vinculada al área lingüística y cultural de los participantes. Así como en el mundo anglosajón se produjeron vinculaciones entre diferentes especialistas, otro tanto ocurrió en el contexto iberoamericano donde se desarrollaron propuestas de comunicación y cultura popular a partir de los principios pedagógicos desarrollados por Paulo Freire en Brasil. Sin vinculaciones ni contactos entre sí, estos dos grupos lingüísticos: los latinos y los anglosajones, desarrollaron propuestas y respuestas a las necesidades culturales y sociales de sus respectivos contextos. Desde los años 70 hasta bien entrados los 90, el movimiento educomunicativo en Latinoamérica se articula alrededor de las figuras de Mario Kaplún, Jesús Martín Barbero y Daniel Prieto Castillo y a través de instituciones como el ILCE en México o el colectivo CENECA en Chile.

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En el contexto español dos grupos promovieron la educación para los medios: el Drac Magic en Cataluña y el SOAP en Madrid. Con la llegada de la democracia la acción de estos grupos pioneros se multiplicó y se organizaron asociaciones y grupos de trabajo cuyo objetivo principal fue la educación audiovisual. En otros países europeos ocurrió un proceso similar. En Francia a través del CLEMI, en Austria a través de su Ministerio de Educación, en Italia a través de asociaciones y universidades. A fines de la década de los 90 y comienzos del nuevo siglo se inicia su declive a nivel internacional. En muy pocos casos, se mantiene su fuerza inicial a través de educadores que se resisten a abandonar la trinchera y consideran su práctica educomunicativa como un acto de resistencia a modelos basados en la eficiencia tecnológica. El desarrollo y ocaso del estudio de la comunicación en los ámbitos educativos entre los años 70 y fines de los 90 es inversamente proporcional a la expansión de las nuevas tecnologías y el desarrollo del paradigma economicista basado la globalización. Los audiovisuales, el estudio de la televisión, el cómic, la prensa, el vídeo comienzan a ser sustituidos por “Aulas de Informática” y los modelos de formación que se ponen en práctica, no van más allá de los que realizaban muchas academias en los años 40 y 50 del siglo pasado cuando “enseñaban a escribir a máquina”. Los Ministerios de Educación y los de Ciencia y Tecnología a escala mundial asocian tecnología con información y el desarrollo económico de los países del primer mundo está íntimamente ligado, precisamente, a la expansión de las tecnologías de la información y de su objeto de culto: el ordenador. Se hace necesario formar a gran escala a usuarios que alimenten desde cualquier lugar de la tierra el consumo computacional. Es importante destacar el análisis que realiza Roszack (1988,pág.9) sobre los usos estandarizados de la informática. Dice: “ Existe una distinción importantísima entre lo que hacen las máquinas cuando procesan información y lo que hace la mente cuando piensa. En un momento en que los ordenadores invaden las escuelas, es necesario que tanto maestros como estudiantes tengan muy presente esa distinción. Pero gracias a la mística, a esa especie de culto, que rodea al ordenador, la línea que divide la mente de la máquina se está haciendo borrosa. Por consiguiente, la razón y la imaginación, facultades que la escuela debe exaltar y fortalecer, corren el peligro de verse diluidas con imitaciones mecánicas de grado inferior”.

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Consideramos que los modelos crítico-reflexivos del educomunicador de décadas pasadas están siendo sustituidos por otros paradigmas basados en la ingeniería de sistemas y en el eficiencientismo. Frente a estas propuestas que provienen de manera explícita e implícita del mundo de las empresas, de organismos como el Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de funcionarios tecnocráticos distribuidos a lo largo y ancho del planeta que abogan por una sociedad informacional y globalizada se hace necesario redefinir las competencias del educomunicador de estos primeros años del siglo XXI.

EL DINOSAURIO
La palabra ciberespacio fue acuñada por William Gibson en su novela Neuromante (1984) –existe traducción al castellano con el mismo título y editada por Minotauro- La palabra “ciber” proviene del griego kuberrnan: agitar, guiar, gobernar. Joanna Buck pone en entredicho esos significados y nos dice que también puede entenderse como “¿controlar?”.

En 1948 Norbert Wiener creó el término cibernética para describir los sistemas de control que usan los ordenadores y desde entonces, el prefijo ciber se usa en relación con robots y computadoras. Para Joanna Buick y Zoran Jevtic el ciberespacio es una combinación fortuita y oportuna de tecnologías de información, almacenamiento y recuperación con las de telecomunicación global. Este contexto es en el que se moverá el educomunicador de este siglo para actuar como un agente de ventas de las empresas informacionales o como un individuo mediador y movilizador y agitador de la ciudadanía en contextos reales y virtuales. Un educomunicador suele ser un individuo molesto y perturbador en contextos autoritarios. En una dictadura esta cuestión parece obvia, pero sería interesante investigar ¿por qué resultan molestas y, a veces, intolerables en países democráticos? Por ejemplo: en los Estados Unidos la práctica educomunicativa puede ser considerada un ataque al sistema si se realizan acciones, actos y una formación masiva que critique los cimientos de la construcción mediática de ese país. Podría ser considerada una actividad de adoctrinamiento contra los principios de la “democracia norteamericana”. ¿Qué ocurriría en España si un grupo de educomunicadores se propusiera desmitificar la monarquía actual, el poder invisible que ejerce la Casa Real en los medios y realizara un análisis comparativo del tratamiento de las diferentes coronas europeas en los medios? ¿Cómo se construye mediáticamente la representación positiva o negativa de una monarquía

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u otra? ¿Qué ejercicios de relaciones públicas realizan los agentes de las diferentes casas reales y los agentes y empresas de los medios? Las diferentes relaciones y vinculaciones entre empresas, poder y concentración de medios sitúan a los educomunicadores en una situación muy especial: aliarse a los que proponen la trama informacional, ser un outsider mesiánico, mediar entre los diferentes actores del proceso, infiltrarse como topo y formar grupos y construir representaciones del mundo de otra naturaleza, resistir como francotirador desde la asociación o institución en la que está actuando, integrar u organizar grupos en el ciberespacio y en los espacios ciudadanos… Julio Cortázar en una conferencia memorable ofrecida en Madrid a comienzos de los 80 denunciaba el uso perverso del lenguaje por parte de la dictadura argentina que utilizaba en sus campañas institucionales en radio, prensa y televisión el siguiente eslogan: “Los argentinos somos derechos y humanos” mientras, al mismo tiempo, hacían desaparecer a miles de personas. Cortázar proponía que ante el uso manipulativo del lenguaje las ciudadanas y los ciudadanos pasaran a ser “guardianes del idioma”. La propuesta que hizo Cortázar hace 20 años la podemos aplicar para definir el papel de los educomunicadores en el nuevo contexto internacional del globalitarismo: ser “guardianes de la libertad”, independientemente del modelo de educomunicador con el que cada uno se identifique. Algunas cuestiones que podríamos empezar a considerar como “guardianes de la libertad” son:
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¿Cómo se pierden las libertades públicas a través de discursos homogéneos y únicos? ¿Cómo se construye una visión cada día más sesgada del mundo? ¿Cómo se ejercen y difunden las informaciones después del 11 de septiembre de 2001 en temas de política exterior? ¿Cómo estamos siendo clonados sin que hayamos pasado por ningún laboratorio como fue el caso de la oveja Dolly? ¿Cómo nuestras ideas son cada cada vez más parecidas entre sí y pensamos mayoritariamente casi lo mismo sobre las mismas cosas?

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Creemos que se hace necesario deconstruir nuestras historias personales, institucionales o empresariales y analizar cómo estamos siendo clonados ideológicamente sin que apenas nos demos cuenta. No intentamos dar un mensaje moral, ni tecnófobo sobre el nuevo orden de cosas. Creemos que el nuevo orden de cosas implica el inicio de una sociedad como la que vaticinó Orwell y, al mismo tiempo, implica el origen de diferentes focos de resistencia a escala planetaria en espacios reales y virtuales.

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Modelos de educomunicadores Podemos caracterizar diferentes modelos de educomunicadores: PRIMER MODELO: los que se dedican, sobre todo, a la enseñanza de la tecnología y de los medios, con el fin de convertir a su alumnado en operadores técnicos. Esta modalidad no deconstruye la trama del poder ni tampoco el lugar que ocupa la tecnología en la reproducción de los modelos establecidos. Se basa en el mito: “quien conoce la tecnología puede controlar todo o casi todo”. En este modelo se integran los educomunicadores que se dedican a la enseñanza del vídeo, de la radio o de Internet. Dejan de lado en sus enseñanzas aspectos fundamentales como el falso paradigma de la neutralidad tecnológica o que el conocimiento tecnológico no determina lo que se va a mostrar, cómo se va a mostrar, para qué, qué se omite y por qué. En resumen, se puede decir que como en los años 40 o 50 con este modelo se puede llegar a ser “buen@ mecanógraf@”. SEGUNDO MODELO: educomunicadores que utilizan técnicas de “rol playing” y realizan con cada alumno el simulacro de un periodista, director de cine o presentador de radio o televisión. Este modelo está tan extendido como el anterior y fue utilizado en los proyectos de prensa y escuela, vídeo, radio y televisión en la escuela. Ahora se ha extendido al campo de la informática: el objetivo es clonar cada alumno en un informático. El hecho de que cada alumno o grupo de alumnos haga de reportero, entrevistador, productor de un periódico o webmaster no pasa de ser un juego basado en la teoría de la reproducción donde se asumen situaciones preestablecidas y se reproducen los modelos estandarizados de la representación. Este modelo puede ser interesante si se utiliza como una propuesta desmitificadora del mundo representacional mediático y se establecen normas para hacer visibles los estereotipos dominantes y construir otros modelos y otras formas de organización en un medio. TERCER MODELO: los educomunicadores centran su trabajo en el análisis de medios. El objetivo es formar un analista como si se tratara de un crítico de cine, televisión, radio, multimedia. Se utilizan desde métodos sencillos de análisis de contenidos hasta estudios más complejos que incluyen análisis de audiencias, las empresas de los medios, las agencias. Este modelo puede ser interesante si también se incluye un análisis de carácter económico y político con el fin de conocer la trama organizacional de las comunicaciones y las tecnologías. Un tema fundamental es el estudio de las consecuencias de la concentración de medios y empresas financieras, redes de telecomunicaciones, etc, y el desarrollo organizacional de estrategias ciudadanas ante estas nuevas situaciones que se dan a escala mundial.

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CUARTO MODELO: se caracteriza por integrar en sus planteamientos aspectos de los tres anteriores o partes de algunos de ellos. Cada uno de estos modelos entretienen, a su manera al alumnado, y dejan de lado el desarrollo de competencias fundamentales: ser gestores de acciones comunicativas, organizadores de grupos, animadores, etc. Actividades que pueden tener cabida en la escuela, en asociaciones de vecinos así como en el ciberespacio. La actividad en la red suele convertirse en un juego, pero también puede ser un canal para desarrollar movimientos cooperativos y solidarios en el ciberespacio que sean algo más que un intercambio, un trueque o una ayuda para una duda puntual. Muchos de nuestros alumnos realizan, a veces, actividades como hackers cooperando con otros grupos o intercambiando software o luchando contra una injusticia local o planetaria. Este modelo de hacker no se adecua al estereotipo que muestran los medios y que los identifican sólo como terroristas ciberespaciales. Esto significa que el educomunicador del Siglo XXI tiene que conocer cuestiones vinculadas a la organización, a la dinámica de grupos tanto en contextos reales como virtuales y aprender a conocer las dinámicas que se dan en el ciberespacio en estrecha conexión con lo que ocurre en los escenarios reales. En resumen, significa conocer las diferentes dinámicas de organización social que se establecen en la red.

La reinvención de la educomunicación
El estado de homogeneización en el que estamos inmersos requiere de nuevos planteamientos de educación en materia de comunicación. Sabemos que muchos educomunicadores seguirán repitiendo las mismas experiencias y prácticas exitosas desarrolladas en los últimos 20 años. Son fórmulas que funcionaron en otras épocas y que requieren de revisiones y replanteamientos metodológicos, pedagógicos, tecnológicos, económicos. En los años 60 y 70 el objetivo principal fue enseñar las posibilidades de la imagen a través del estudio del lenguaje cinematográfico, en los 80 y comienzos del 90 le tocó el turno al vídeo y a la radio. En estos 30 años se ofrecieron metodologías que permitieron conocer y expresarse a través de los diferentes medios. Hubo un predominio de una formación técnica y estética y se trató de desmitificar a los medios, sobre todo, el televisivo. Se hicieron interesantes avances para el logro de la autonomía, la independencia, la crítica y se generaron diferentes espacios de reflexión y de producción diferentes a los masivos. Pero todo esto forma parte del pasado. Y tenemos que volver a aprender y a actuar de otra manera. Tenemos una ventaja con respecto al pasado en que lo inventábamos todo casi a

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diario. En todo este tiempo hemos logrado articular curricula, grupos de trabajo, sabemos cómo aprende el alumnado en función de sus estadios evolutivos y todo esto será muy útil para volver a crearnos, volver a organizarnos, volver a inventarnos. La alfabetización digital En el mundo anglosajón, cuando se habla de alfabetización informática y digital se refieren a una destreza instrumental y mecánica, es decir conocer la herramienta sin considerar los profundos cambios que conlleva la introducción de una tecnología en un determinado ámbito. La máquina de vapor significó un cambio en los modos de producción, el coche un cambio en la concepción del tiempo y del espacio. Las nuevas tecnologías en el campo de la educación implican investigar en nuevas formas de informar, comprender y enseñar. El surgimiento de nuevas estructuras narrativas como el hipertexto implica organizaciones conceptuales de otro orden y el desarrollo de metodologías de escritura y lectura no lineales. Un proceso de alfabetización implica un acto de comprensión-acción con el fin de actuar y modificar en un determinado entorno. Por consiguiente, algunos de los grandes objetivos que han de tenerse en cuenta en un proceso de alfabetización digital son: 1. - Localizar en la red las informaciones que se vinculan con el entramado comunicacional analógico. 2. - Descubrir los espacios de publicidad y marketing que usan en la red. 3. - Denunciar las estrategias de captación de usuarios y los procedimientos que atentan contra la seguridad. 4. - Divulgar todos los sitios que ofrecen información controvertible y diferentes a las estandarizadas por los grandes medios. 5. - Ofrecer procedimientos para diferenciar la información de la infobasura. 6. - Integrar la enseñanza y práctica multimedia en los procesos de enseñanza analógica y virtual. 7. - Detectar el entramado, pactos y maridajes que realizan diferentes grupos políticos de la izquierda, el centro y la derecha que aseguran que la información dará poder a la ciudadanía y salvará a las democracias. Piénsese hasta qué punto eso es verdadero si analizamos las persecuciones y extrema vigilancia que realizan los diferentes servicios de seguridad al movimiento antiglobalización por el sólo hecho de organizarse a través de la red y poner en práctica uno de los principios que los diferentes sectores publicitan: hacer ejercicio de la ciudadanía. El movimiento antiglobalización ha sido amenazado por la Unión Europea, en los primeros días del año 2002, con declararlos como grupo terrorista.

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8. - Aprender a manejar la herramienta. Un proceso de alfabetización tiene que ofrecer propuestas, procedimientos y mecanismos para no perderse en la sobreabundancia de datos- Roszack (201) en ese sentido dice: “En una democracia vital, lo que importa no es la cantidad sino la calidad de la información. ¿Cuáles son los criterios de calidad? Pertinencia, coherencia y percepción íntima. ¿Cómo hemos de aplicar estos criterios? Expresando la información como problemas- Los problemas estarán, a su vez, bien formulados cundo ayuden a concentrar la atención, plantear interrogantes, facilitar las críticas y, finalmente, cuando nos permitan elegir empleando el sentido que de forma inteligente habremos distinguido entre todas las opciones que se nos ofrecen”. Y estos principios básicos pueden ser algunas nuevas competencias de los educomunicadores.

AÚN ESTABA AHÍ. Siete problemas que debemos resolver
Las tecnologías suelen asociarse con los grandes cambios que van a producirse en este nuevo siglo y se prevé que afectarán a todos los campos de la vida social, económica, científica, cultural.

Se realizan predicciones de toda naturaleza y podemos afirmar que se está construyendo una narrativa especulativa sobre el futuro que recuerda, en algunos casos, a los grandes relatos que se realizaron en el siglo XIX cuando abordaban el tema del futuro.

El educomunicador deberá hacer frente a una serie de problemas inmediatos que plantea la sociedad informacional. Hemos caracterizado siete, pero la lista podría ampliarse y renovarse de manera constante a través de su publicación en la siguiente dirección: aire@airecomun.com.

Primer conflicto: la participación y la comunicación. En el proceso de comunicación interpersonal dos o más personas intercambian sus percepciones, sus experiencias, sus conocimientos. Se produce un intercambio de roles. El emisor se convierte en receptor y el receptor en emisor. En este caso podemos decir que estamos en una relación de igual a igual. Este modelo donde los papeles se intercambian y ninguno está en superioridad con respecto

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al otro se llama “comunicación horizontal”, es decir un modelo de comunicación democrática por el que abogamos. Pero no siempre ocurre así. Mientras que la comunicación interpersonal se realiza cara a cara, directamente, sin intermediarios, de manera inmediata y con un grupo reducido de personas, la comunicación de masas o a través de tecnologías es indirecta, inmediata, transmitida a través de una distancia de espacio, de tiempo o de espacio-tiempo. En un proceso comunicativo indirecto el emisor y el receptor están unidos por un medio tecnológico: la imprenta, el teléfono, la radio, la correspondencia, la televisión, la prensa, un multimedia, una videoconferencia o Internet. Los mensajes que se articulan a través de la mayoría de estos medios suelen transmitirse en una sola dirección y de forma unilateral, a veces motivado por las limitaciones del propio medio y otras por la propia concepción comunicativa del emisor del mensaje que refuerza este tipo de modelo. Hay pocos medios que permiten la interactividad en tiempo real: la videoconferencia y la comunicación on line a través de Internet. La comunicación on line no garantiza la horizontalidad del mensaje si sus interlocutores no desarrollan una estrategia comunicativa participativa y verdaderamente democrática. En muchas ocasiones, asistimos a un entorno aparentemente participativo pero con prácticas comunicativas autoritarias.

Segundo conflicto: La información y la infobasura. En los últimos años se ha acuñado el término telebasura para caracterizar a ciertos programas de televisión, que suelen tener mucha audiencia, pero que no ofrece valores éticos políticamente correctos.

En el caso de la circulación de la información por Internet podemos hablar de infobasura. Y esta infobasura es la que domina el ciberespacio. La mayor parte de la información que circula en la red es publicitaria y propagandística de productos, instituciones y/o personas. Asimismo, cuando nos encontramos con información que puede ser útil tenemos que tener presente si los datos que ofrece son veraces y fiables. Es imprescindible conocer la fuente de la información como ocurre con cualquier mensaje que se difunde por cualquier otro medio.

Internet es un gran escenario donde hay casi de todo y, por consiguiente, donde pueden encontrarse espacios valiosos, ricos, interesantes y veraces como ocurre con los medios

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informativos convencionales. ¿Qué hace que identifiquemos a la BBC del Reino Unido como más veraz que a Televisión Española, siendo ambas televisiones públicas? Esa misma pregunta podemos extenderla a la información que circula en la red. Un site puede ofrecernos una información interesante, pero tenemos que identificar la calidad de la información, que sea interesante no es razón suficiente para considerarla adecuada y veraz.

Al mismo tiempo que investigadores serios, rigurosos y responsables difunden sus conocimientos nuevos en el ciberespacio, otros se dedican a realizar sólo tareas de bricolage. Debe tenerse en cuenta quien difunde la información: si es el MIT, la Universidad de Harvard o un grupo religioso o político, etc. enmascarado a través de fundaciones u organizaciones de cualquier índole.

Tercer conflicto: El aprendizaje mágico Las nuevas tecnologías por si mismas no generan aprendizaje, todo dependerá de cómo se integren en la práctica pedagógica. Muchos programas informáticos proponen que uno puede aprender en muy poco tiempo cualquier área de conocimiento. El aprendizaje es un proceso complejo que requiere el desarrollo de muchas competencias y no sólo del adiestramiento que ofrecen algunos cursos basados en planteamientos mecanicistas. La concepción del aprendizaje basado en estímulos-respuestas está demasiado extendida en el mundo de la formación. Las relaciones de causa y efecto en los que se suelen basar los cursos, por ejemplo, de instrucción programada sólo permiten desarrollar un modelo uniforme y cerrado del conocimiento. La mayoría de software educativo está basado en este tipo de paradigma. Seymour Papert (1997) señala que un mal software se caracteriza, al menos, porque: 1.- El dominio lo tiene la máquina y no el usuario. 2.- Se recurre a publicidad engañosa para imponer el producto. Ej.: “es tan divertido que su hijo no sabrá que está aprendiendo”. 3.- Se favorecen las reacciones rápidas sobre el pensamiento elaborado. En este sentido es imprescindible tener en cuenta las palabras de Seymour Papert cuando dice: (..) ”Cada CDROM lleva oculto un enfoque del aprendizaje de las matemáticas, la gramática, la ortografía o la geografía o, incluso, sobre la naturaleza del aprendizaje” (...). “Cada vez que uno aprende algo, se aprenden dos cosas: la primera referida a lo que uno pensó que estaba aprendiendo y la otra, el método de aprendizaje empleado.”

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Cuarto conflicto: Las estructuras narrativas no lineales y las nuevas formas de organizar la información Los relatos que utilizábamos hasta hace muy poco tiempo eran, predominantemente, lineales. Tenían un orden prefijado y, por lo general, se ajustaban a estructuras narrativas clásicas: la presentación de personajes y conflictos, el desarrollo y el desenlace.

Con las nuevas tecnologías surge la posibilidad de organizar otras estructuras de relatos donde los receptores pueden escoger itinerarios de lectura. Esta posibilidad la brinda el hipertexto. El prefijo “hiper” significa "encima" o "por encima" y a principios de siglo XX se utilizaba en física para describir el nuevo tipo de espacio que definía la teoría de la relatividad de Einstein: "hiperespacio", el espacio visto de otro modo. Lo mismo ocurre con el texto. El hipertexto es texto visto de otro modo, un nuevo tipo de texto. Suele afirmarse que el hipertexto permite absoluta libertad a los usuarios, pero esto no es en absoluto así. Todo está prefijado de antemano y los usuarios no pueden crear nada ni hacer nada diferente a lo establecido por sus creadores o productores. Lo mismo puede decirse de la televisión interactiva, los espectadores sólo pueden escoger los planos y secuencias recogidas con anterioridad por las diferentes cámaras en un partido de fútbol o escoger uno de los posibles destinos en la vida de un personaje televisivo. Al espectador se le propone escoger: por ejemplo si un personaje determinado va a la sierra, al mar o se queda en la ciudad. Y después de esa elección tendrá otras sucesivas donde podrá escoger y si los guionistas y productores lo deciden pueden matarlo, hacerlo desaparecer o encontrarse con la persona deseada. Pero si un espectador quiere incorporar elementos diferentes al relato, no podrá. Para Charles Deermer (1994)

“Cualquier lectura individual de hipertexto es por supuesto lineal: el lector sigue una secuencia para ir de un objeto a otro, va linealmente. Lo que hace que el hipertexto sea hipertexto no es la no-linealidad sino la elección, la interacción del lector para determinar cuál de los diferentes senderos a través de la información disponible es el que toma en cada momento”

El hipertexto es ni más ni menos que dar opciones al lector. "¿Qué quieres leer ahora?" Deermer afirma: “Por supuesto que lectores diferentes responderán a la pregunta de modo diferente, cada uno según su propio interés sobre el material. Este es el sentido en que se habla de no-linealidad, porque no hay una sola forma lineal de leer el texto de principio a fin. En su lugar hay "redes" alternativas que atan el material según las decisiones individuales de cada lector respondiendo a la pregunta: "¿qué quieres leer ahora?" En el

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caso del multimedia, ya que sonido, gráficos o vídeo pueden formar parte de la secuencia informativa: ¿qué quieres oír o ver ahora?"

Los nexos que aparecen en cualquier documento son los que determinan las opciones que se le ofrecen al lector. “Es importante señalar que estas decisiones las hace el autor, el que escribe el hipertexto. A pesar del nuevo poder otorgado a los lectores para decidir "qué pasa a continuación", el escritor y los productores controlan aún el material de un modo esencial: crea el universo lingüístico en el que todo sucede.”

Este universo de construcción de nuevos relatos que sitúan a los lectores en un espacio aparentemente participativo, permite sólo una elección de un camino u otro. Los lectores no pueden crear o gestionar su propio itinerario. Sólo pueden moverse entre las opciones que se les proponen, pero no puede modificar nada al relato original. En este libro electrónico usted escoge el camino que quiere seguir a partir de un mapa de navegación prefijado por los diseñadores. Las opciones que se abren de cara al futuro son la posibilidad de que los lectores creen sus propios itinerarios y que lleguen a producir su propio texto paralelo al producido. El uso de hipertextos en los procesos comunicativos implica el desarrollo de mapas conceptuales para la organización de la información.

Quinto conflicto: El aprendizaje cooperativo y las comunidades de aprendizaje.

Los espacios virtuales pueden favorecer el desarrollo de una comunidad de aprendizaje cooperativo y solidario. Esta perspectiva requiere de un concepto previo entender el aprendizaje como una construcción social e individual. Participar en un chat o en un foro de discusión no significa necesariamente que se está inmerso en un proceso de aprendizaje. La mayoría de las veces no sobrepasa de un intercambio de opiniones entre un grupo de cibernautas. El aprendizaje cooperativo tiene lugar cuando una comunidad se aboca a un proyecto que involucra a todos sus miembros y donde cada participante aporta diferentes conocimientos, técnicas, etc. Por lo general, los grupos de discusión son foros informales valiosos y que están generando nuevas relaciones comunicativas y sociales. La fuerza de los internautas permite pensar en formas de organización insospechadas hasta el presente y los educomunicadores pueden desarrollar espacios comunicativos y de estrategia organizativa.

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Sexto conflicto: La libertad de información La libre circulación de la información permite conocer diferentes puntos de vista. Pero ¿qué ocurre cuando el modelo económico impone formas de organización informacional? ¿Qué ocurre con la interpretación de la realidad cuando se fusionan grandes empresas de la información y de la comunicación? ¿Existe alguna posibilidad de distribuir y difundir otro tipo de pensamiento que el dominante en los grandes medios?

La red permite organizar y difundir información local difícil de acceder a través de los grandes medios. Frente a los parámetros dominantes del mercado global, proponemos el desarrollo de propuestas `glocales´, es decir que tengan en cuenta el contexto, lo que ocurre en el resto del mundo pero desarrollado desde la perspectiva de la identidad local.

Septimo conflicto: El colonialismo informacional Internet se ha convertido en un escaparate de los últimos avances tecnológicos y comerciales de nuestro mundo. Como vehículo de comunicación ha transformado la manera de comunicar, abriendo nuevas posibilidades de conocimiento. Sin embargo, no todos tienen acceso a esta red ya que se encuentra limitada a algunos puntos muy concretos en donde se concentran los nodos de información. Esto significa que hay países y dentro de cada país lugares donde el desarrollo es más notorio que en otros. Podemos llegar a hablar que las nuevas formas colonialistas están dadas por la producción y el consumo de información. Tenemos países, sobre todo, productores y otros consumidores de información. Y existe un tercer grupo que es mayoritario en un mundo de más de seis mil millones de personas : Aquellos que no producen ni consumen información.

Y AL DESPERTAR, EL DINOSAURIO AÚN ESTABA AHÍ
El título de este apartado es el texto completo del cuento considerado el más corto de la historia de la literatura y fue escrito por Augusto Monterroso: `y al despertar, el dinosaurio aún estaba ahí´.

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Cada lector tiene diferentes representaciones de este relato. Para algunos no es más que una acción en tiempos prehistóricos, para otros una pesadilla, para otros más el sueño de un sueño… y para otros más, escenas de la vida ¿cotidiana, laboral, afectiva? Estamos en los primeros años del siglo XXI y al despertar descubrimos con angustia que lo que vivimos no es una réplica del filme “Parque Jurásico”. Con incertidumbre descubrimos que este dinosaurio inmenso crece y crece y esto no es un sueño del que podremos despertar. Estamos despiertos y frente a nuestras narices aún está ahí y sabemos que estará por mucho tiempo más como estuvo ayer, hace cinco años, hace quince. Si, al despertar el dinosaurio aún estaba ahí … Y nosotros también estábamos, estamos ahí, dispersos y próximos. Sí, aún estaba ahí ¿qué hacemos?

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Bibliografía
- Aparici. R. (1999) Mitos de las nuevas tecnologías y de la educación a distancia en TEMAS DE DEBATE, www.uned.es/ntedu - Buick, J. y Jevtic, Z. (1995) Ciberespacio para principiantes. Edit. Era Naciente. Buenos Aires - García Matilla, A. Los medios para la comunicación educativa en Aparici, R- (1996): La Revolución de los Medios Audiovisuales. Educación y Nuevas Tecnologías. Ediciones de la Torre, Madrid. - Papert, Seymour (1997) “La familia conectada”, Paidós. Buenos Aires - Roszack, T (1988) El culto a la información. Grijalbo. Barcelona - Sénecal, M.: “¿La interactividad conduce a la democracia? en El Correo de la Unesco, Feb 1995 - VVAA (2000): Nuevas tecnologías, comunicación y educación. CDROM. UNED, Madrid. - Winner,L.: “Technological Frontiers and Human Integrity” en Goldman, S.L (ed): Research in Technology Studies, Lehigh University Press, 1989.

Webgrafia
- www.w3.org - www.CERN.ch/CERN - www.unesco.org/courier/2000_09/sp/doss0.htm - http://www.teleport.com/~cdeemer/essay.html - www.cpsr.org

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ANEXO I

“ Declaración de Independencia del Ciberspacio” John Perry Barlow

“Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla. Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente. Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado. No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas. No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente.

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El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos. Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo. Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros. Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquél sobre el que las alas baten. En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

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Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros "yos" virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos. Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes. Davos, Suiza 8 de febrero de 1996

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ANEXO II Por qué el Software debería ser libre Richard Stallman

Por qué el Software debería ser libre. Proyecto GNU -Fundación para el Software Libre (FSF) Versión del 24 de Abril, 1992

Introducción
La existencia de software provoca inevitablemente que nos preguntemos sobre qué decisiones concernientes a él deberían tomarse. Por ejemplo, supongamos una persona que teniendo una copia de un programa se encuentra con otra que desearía tener una copia. La posibilidad de copiar el programa existe; ¿quién debería decidir si esto se lleva a cabo o no? ¿Las personas involucradas? ¿U otro sujeto, llamado “dueño”? Los desarrolladores de software generalmente consideran estos problemas basándose en que el criterio para resolverlos es maximizar los beneficios del desarrollador. El poder político de la empresa ha llevado al gobierno a la adopción de este último criterio así como el propuesto por los desarrolladores: que el programa tiene un dueño, generalmente una compañía asociada a su desarrollo.

Me gustaría considerar el mismo problema pero usando un criterio diferente: la prosperidad y la libertad del público en general. La respuesta no puede provenir de la ley vigente -la ley debería amoldarse a la ética y no al revés-. Tampoco el día a día resuelve este problema, a pesar de que puede sugerir algunas soluciones posibles. La única forma de juzgar es viendo quién se ve ayudado y quién se ve perjudicado mediante el reconocimiento de dueños de software, por qué, y cuánto. En otras palabras, deberíamos realizar un análisis del tipo costo-beneficio en nombre de la sociedad como un todo, teniendo en cuenta la libertad individual así como la producción de bienes materiales.

En este ensayo, describiré los efectos provocados por el hecho de tener dueños, y mostraré que los resultados son perjudiciales. Mi conclusión es que los programadores debemos dedicarnos a animar a otros a compartir, redistribuir, estudiar y mejorar el software que escribimos: en otras palabras, escribir software `libre'´. (1)

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Cómo los dueños justifican su poder
Aquellos que se benefician del sistema actual en donde los programas se entienden como propiedad esgrimen dos argumentos en favor de su derecho de ser dueños de programas: el argumento emocional y el argumento económico. El argumento emocional es del tipo: “Pongo mi cariño, mi corazón, mi alma en este programa. Proviene de mí, es mío!'”. Este argumento no necesita de una refutación seria. El sentimiento de cercanía es uno que los programadores pueden cultivar cuando les viene bien; no es inevitable.

Considérese, por ejemplo, cuán deseosos esos mismos programadores firman y ceden sus derechos sobre el programa a una gran compañía a cambio de recibir un salario; el apego emocional se desvanece misteriosamente. Por el contrario, considérense a los grandes artistas y artesanos de la época medieval, que ni siquiera firmaban sus trabajos. Para ellos, el nombre del artista no era importante. Lo que importaba era que el trabajo se había hecho y el propósito al que servía. Esta visión prevaleció durante cientos de años.

El argumento económico es del tipo: “Quiero ser rico (normalmente expresado de manera poco precisa como `vivir de algo'), y si no me dejas llegar a rico programando, entonces no programaré. Todo el mundo es como yo, de manera que nadie programará jamás. ¡Y te encontrarás con que no tienes programas!”. Esta amenaza suele estar disfrazada de 'consejo de amigo que viene de un sabio'. Explicaré más tarde por qué esta amenaza es algo completamente absurdo. Antes me gustaría presentar una suposición implícita que es más evidente en otra formulación del mismo argumento.

Esta formulación empieza comparando la utilidad social del software propietario con la utilidad sin ese software, y entonces llega a la conclusión de que el software propietario es, en general, beneficioso, y debería ser promovido. La falacia aquí se encuentra en comparar solamente dos posibilidades -software propietario vs. ausencia de software- y suponiendo que no existen otras posibilidades.

Dado un sistema en el que impera la propiedad intelectual, el desarrollo del software se encuentra generalmente vinculado a la existencia de un dueño que controla el uso de ese software. Mientras existe este vínculo, estamos continuamente frente a la elección entre software propietario o nada. Sin embargo, esta unión no es ni inherente ni inevitable; es más

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bien una consecuencia de la decisión sociolegal específica sobre lo que estamos considerando:la decisión de tener dueños. Formular la elección entre software propietario y ausencia de software está pidiendo a gritos este planteamiento.

El argumento en contra de tener dueños
La pregunta que se nos plantea es, “¿debería el software estar vinculado a la existencia de dueños para, de esa manera, restringir su uso?”. Para poder resolver este problema, tenemos que juzgar el efecto en la sociedad de cada una de las dos opciones independientemente: el efecto de desarrollar el software (sin tener en cuenta la manera en que se redistribuye), y el efecto de restringir su uso (suponiendo que el software ha sido desarrollado). Si una de estas actividades es beneficiosa y la otra es perjudicial, deberíamos deshacernos de la doble actividad y usar sólo la beneficiosa. En otras palabras, si restringir la distribución de un programa ya desarrollado es perjudicial para la sociedad en su conjunto, entonces un desarrollador de software que se considere ético debería rechazar esta opción.

Para determinar el efecto de restringir el poder compartir, necesitamos comparar el valor, para la sociedad, de un programa restringido (v.g., propietario) con ese mismo programa, pero accesible a todo el mundo. Esto nos lleva a comparar dos mundos posibles. Este análisis también tiene en cuenta el, a veces defendido, contra-argumento de que “el beneficio que se le proporciona al vecino al recibir una copia de un programa se cancela con el perjuicio provocado al dueño”. Este contra-argumento presupone que el perjuicio y el beneficio son iguales en magnitud. El análisis llevado a cabo tiene en cuenta el comparar estas magnitudes, y el resultado muestra que el beneficio es mucho mayor que el perjuicio.

Para clarificar todo esto vamos a aplicarlo a otra área: la construcción de carreteras. La financiación para construir todas las carreteras podría provenir de peajes. Como consecuencia nos encontraríamos puntos de peaje en cada esquina. Un sistema de este tipo generaría incentivo a la hora de mejorar las carreteras. También tendría la virtud de causar que los usuarios de una determinada carretera pagasen por ella.

Sin embargo, un punto de peaje es un obstáculo artificial para una conducción sin cortes. Artificial, porque no es una consecuencia derivada de cómo los coches o las carreteras funcionan.

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Si comparamos carreteras libres y carreteras con peaje por su utilidad, encontramos que (siendo iguales), las carreteras sin puntos de peaje son más baratas de construir, más baratas para administrar y más eficientes.(2) En un país pobre, el peaje podría provocar que algunas carreteras estuviesen inaccesibles a muchos ciudadanos. De manera que las carreteras sin puntos de peaje ofrecen mayor beneficio a la sociedad a menor costo; son preferibles por la sociedad.

Luego la sociedad debería elegir financiar las carreteras de otro modo, no mediante puntos de peaje. El uso de las carreteras, una vez construidas, debería ser libre [free].

Cuando los defensores de los puntos de peaje los presentan como simples recaudadores de fondos, distorsionan la elección que de verdad existe. Los puntos de peaje incrementan los presupuestos, pero hacen algo además de eso: de hecho, degradan la carretera. La carretera con peajes no es tan buena como la carretera libre; el hecho de que se nos den más carreteras o carreteras técnicamente superiores puede muy bien no ser una mejora si ello implica sustituir carreteras libres por carreteras de peaje. Por supuesto, la construcción de una carretera gratuita cuesta dinero, que de alguna manera la gente tiene que pagar. Sin embargo, esto no implica la inevitabilidad de los puntos de peaje. Nosotros, que en ambos casos pagamos, sacaremos mayor beneficio de nuestro dinero si compramos una carretera gratuita.

No estoy queriendo decir que una carretera con peaje sea peor que no tener carreteras. Eso sería verdad si el peaje fuese tan grande que casi nadie pudiese usarla -pero no es esta la intención para un recaudador de impuestos. Sin embargo, debido a que los puntos de peaje causan pérdida de tiempo y molestias considerables, es mejor conseguir el dinero de una manera menos obstaculizadora

Para aplicar este mismo argumento al desarrollo del software, mostraré ahora que el tener "puntos de peaje" en programas útiles le cuesta a la sociedad una barbaridad: provoca que los programas sean más caros a la hora de construirlos, más caros para distribuir, y menos satisfactorios y eficientes al usarlos. Se seguirá que la construcción de programas debería ser promovida de alguna otra forma. Más tarde, continuaré explicando otros métodos que promuevan y (hasta donde sea de verdad necesario) financien el desarrollo de software.

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El perjuicio ocasionado por obstaculizar el software
Considérese por un momento que un programa ha sido desarrollado y que cualesquiera pagos necesarios para su desarrollo se llevaron a cabo; ahora la sociedad debe decidir entre convertirlo en propietario o dejar que se use y comparta libremente. Supóngase que la existencia del programa y su disponibilidad se desean.(3) Las restricciones sobre la distribución y modificación del programa no pueden facilitar su uso. Sólo pueden interferir con él. Así que el efecto solamente puede ser negativo. ¿Pero cuánto? ¿Y de qué tipo?

Existen tres niveles diferentes de daño efectivo que provienen de esta interferencia: un menor número de personas usa el programa. Ninguno de los usuarios puede adaptar o arreglar el programa.

Otros desarrolladores no pueden aprender del programa, o basar un trabajo nuevo en él. Cada nivel de perjuicio efectivo lleva asociado un perjuicio psicológico. Me refiero al efecto que las decisiones de la gente tienen en sus sentimientos, actitudes o predisposiciones posteriores. Estos cambios en la manera de pensar de la gente tendrán un efecto posterior en sus relaciones con sus vecinos, y pueden acarrear consecuencias efectivas.

Los tres niveles de perjuicio efectivo desaprovechan parte del valor que el programa podría proporcionar, pero no lo pueden reducir a cero. Si desaprovechan casi todo el valor del programa, entonces el hecho de escribir el programa perjudica a la sociedad en tanto se dedicó esfuerzo en escribir el programa. Se podría decir que aquel programa que produce beneficios al venderse debe proporcionar algún tipo de beneficio material directo. Sin embargo, teniendo en cuenta el perjuicio psicológico asociado, no existe límite al perjuicio que el desarrollo de software propietario puede llegar a ocasionar.

Obstaculizar el uso de programas
El primer nivel de perjuicio impide el simple uso del programa. Una copia del programa tiene un costo marginal nulo (y se puede pagar este costo realizando esta copia personalmente), de manera que en un mercado libre, el programa tendría un precio casi nulo. El pago por una licencia es un desincentivo significativo a la hora de usar el programa. Si un programa de gran utilidad es propietario, mayor será la cantidad de gente que no lo use.

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Es fácil mostrar que la contribución total que un programa proporciona a la sociedad se reduce al asignársele un dueño. Cada usuario potencial del programa, enfrentado al hecho de tener que pagar para usarlo, puede escoger entre pagar o renunciar a usar el programa. Cuando un usuario escoge pagar, esto es en realidad una transferencia nula de riqueza entre las dos partes. Pero cada vez que alguien elige no usar el programa, se provoca un perjuicio a esa persona sin que nadie salga beneficiada. La suma entre números negativos y ceros es siempre negativa.

Pero esto no reduce la cantidad de trabajo que lleva el desarrollar el programa. Como resultado, la eficiencia del proceso entero, medida en satisfacción del usuario final por hora de trabajo, se reduce.

Esto muestra la diferencia crucial entre copias de programas y coches, sillas o sandwiches. No existe una copiadora de objetos materiales fuera de la ciencia ficción. Pero los programas son fáciles de copiar; cualquiera puede producir tantas copias como desee, con muy poco esfuerzo. Esto no es cierto para objetos materiales porque la materia se conserva: cada copia nueva tiene que generarse con la misma materia prima de la misma forma que la primera copia que se construyó.

Con objetos materiales, un desincentivo a la hora de usarlos tiene cierto sentido, porque un menor número de objetos comprados implica menos materia prima y menos trabajo para producirlos. Es cierto que generalmente existe un costo inicial, un costo de desarrollo, que se extiende sobre el proceso de producción. Pero mientras el costo marginal de producción puede ser significativo, añadir una compartición en el costo de desarrollo no produce una diferencia cualitativa. Y no requiere restricciones sobre la libertad de los usuarios normales.

Sin embargo, imponer un precio en algo que, de otra manera, podría ser gratuito, es un cambio cualitativo. Un pago impuesto unilateralmente sobre la distribución del software provoca un gran desincentivo. Lo que es más, la producción centralizada como se practica en nuestros días es ineficiente incluso en términos de hacer llegar las copias del software. Este sistema incluye enviar discos o cintas magnéticas en embalajes superfluos, mandar grandes cantidades de ellos a lo largo del mundo, y almacenarlos para venderlos. Este costo se presenta como derivado del hacer negocios; en realidad, es una parte del gasto inútil causado por el hecho de tener dueños.

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Perjuicio sobre la cohesión social
Suponga que tanto usted como su vecino vieran útil el correr un cierto programa. En un pacto ético con su vecino entenderían que un uso apropiado de la situación podría hacer posible que los dos usasen ese programa. Una propuesta tal que sólo a uno se le permitiese usar el programa, restringiendo al otro, es divisora; ninguno de los dos, usted o su vecino, la encontraría aceptable. El hecho de firmar una licencia típica de software implica traicionar a su vecino: “prometo privar a mi vecino de este programa de forma que yo sea capaz de tener una copia para mí''. Las personas que toman estas decisiones sienten presión psicológica interior que los justifica, a cambio de degradar la importancia de ayudar a su vecino así que el espíritu público sale perjudicado. Se trata de un daño psicosocial asociado con el daño material provocado por el desincentivo de usar el programa.

Muchos usuarios inconscientemente admiten lo erróneo de la negativa a compartir, así que deciden ignorar las licencias y las leyes, y comparten el programa de todas formas. Pero a menudo se sienten culpables haciendo eso. Saben que deben infringir las leyes para poder ser buenos vecinos, pero siguen considerando a las leyes autoritarias, y concluyen que el ser un buen vecino (que lo son) es malo o algo de lo que sentirse avergonzado. También se trata de un tipo de daño psicosocial, pero uno puede escapar de ello decidiendo que las licencias y las leyes no tiene suficiente fuerza moral.

Los programadores también sufren ese daño psicosocial al saber que a muchos usuarios se les impedirá usar su trabajo. Esto conduce a una actitud de cinismo o negativa. Un programador puede describir de manera entusiasta un trabajo que el considera técnicamente excitante; y cuando se le pregunta: “¿se me dejará usar el programa?'”, se vuelve cabizbajo y admite que la respuesta es no. Para poder no sentirse desalentado, o bien ignora este hecho la mayor parte del tiempo o adopta una postura cínica pensada para minimizar su importancia.

Desde la era de Reagan, la mayor escasez en los Estados Unidos no es innovación técnica sino más bien el deseo de trabajar juntos por el bien público. No tiene sentido alentar lo anterior a expensas de lo primero.

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Obstruir la adaptación propia de programas
El segundo nivel de perjuicio material es la imposibilidad para adaptar los programas. La posibilidad de modificar el software es una de las grandes ventajas frente la tecnología más antigua. Sin embargo, la mayoría del software comercial disponible no lo está en términos de modificabilidad, ni siquiera después de comprarlo. Puedes decidir cogerlo o no cogerlo, como una caja negra, eso es todo. Un programa que usted ejecute consiste en una serie de números cuyo significado es oscuro. Nadie, ni siquiera un buen programador, puede cambiar fácilmente esos números para hacer que el programa haga algo diferente.

Los programadores trabajan normalmente con el “código fuente” del programa, que se encuentra escrito en un lenguaje de programación como Fortran o C. Usa nombres que designan a los datos que se usan y a las partes del programa, y representa operaciones con símbolos tales como `+´ para la suma y `-´ para la resta. Está diseñado para ayudar a los programadores a leer y modificar los programas (…)

El código fuente es útil (al menos potencialmente) para cualquier usuario de un programa. Pero a la mayoría de los usuarios no se les deja tener copias del código fuente. Generalmente el código fuente de un programa propietario se guarda en secreto por el dueño, por miedo a que cualquier otro pueda aprender algo de él. Los usuarios reciben solamente los ficheros de números incomprensibles que el ordenador se encargará de ejecutar. Esto quiere decir que sólo el dueño del programa puede cambiar el programa.

Una amiga me habló una vez sobre el hecho de trabajar como programador en un banco por unos seis meses, escribiendo un programa similar a algo que se podía obtener comercialmente. Pensaba que si hubiese tenido acceso al código fuente de ese programa comercial lo podría haber adaptado fácilmente a las necesidades del banco. El banco está dispuesto a pagar por ello, pero no le estaba permitido hacerlo: el código fuente era un secreto. De manera que tuvo que hacer seis meses de trabajo de construcción, trabajo que aparece en el GNP pero que realmente fue desperdiciado.

El laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (AI lab) recibió, como regalo, una impresora gráfica de Xerox alrededor de 1977. Corría bajo software libre al que añadimos bastantes mejoras útiles. Por ejemplo, el software notificaba inmediatamente al usuario cuando el trabajo de imprimir se había realizado. Cuando la impresora tenía un problema, como una

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obstrucción de papel o falta de papel, el software notificaba inmediatamente a todos los usuarios que tuviesen trabajos pendientes. Estás mejoras facilitaban un trabajo más. Más tarde Xerox donó al Laboratorio de IA una impresora nueva, más rápida, una de las primeras impresoras láser. Funcionaba con software propietario que corría en un ordenador dedicado en exclusiva y separado, de manera que no pudimos añadir ninguna de nuestras mejoras favoritas. Pudimos hacer que mandase una notificación cuando un trabajo de impresión había sido mandado al ordenador dedicado a la impresora, pero no cuando el trabajo había sido impreso (y generalmente el retraso era considerable). No había forma de saber cuándo el trabajo había sido impreso; lo único que podías hacer era adivinarlo. Y nadie sabía nunca cuando había un atasco de papel, así que la impresora se quedaba a menudo sin arreglar por espacio de una hora.

Los programadores de sistema del laboratorio de IA estaban capacitados para arreglar aquellos problemas, probablemente tan capacitados como los autores originales del programa.

Xerox no mostró interés en arreglar aquellos fallos y eligió advertirnos de ellos, de manera que nos vimos forzados a aceptar los problemas. Nunca se arreglaron. La mayoría de los buenos programdores han experimentado esta frustración. El banco podía permitirse resolver un problema escribiendo un programa nuevo partiendo de cero, pero un usuario típico, no importa la cualificación, sólo puede arrojar la toalla. Arrojar la toalla provoca un daño psicosocial al espíritu de independencia. Es desmoralizante vivir en una casa que no puedes arreglar para adecuarla a tus necesidades. Conduce a la resignación y al retraimiento, que pueden extenderse a otros aspectos de la vida de uno mismo. La gente que siente de esta manera no se encuentran a gusto y no realizan un buen trabajo.

Imagínese cómo sería si las recetas de cocina se guardasen de la misma manera que el software. Uno se podría preguntar: -“¿Cómo cambio esta receta de manera que no tenga sal?'”, y el gran chef respondiese, -“¡Cómo se atreve a insultar mi receta, mi creación y mi paladar, manoseándola? No tiene usted el juicio necesario para cambiar mi receta y hacer que salga bien!”. -“¡Pero mi doctor me ha prohibido tomar sal! ¿Qué puedo hacer? ¿Va a quitar usted la sal por mí?” -“Me encantaría hacer eso; mis honorarios son sólo 50.000 dólares”. Las tasas suelen ser

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grandes debido a la posición de monopolio sobre los cambios. “De todas formas, ahora mismo no tengo tiempo. Estoy ocupado con una comisión para diseñar una nueva receta de galleta de barco para el departamento de Marina. Estaré contigo más o menos en dos años”.

Impedir el desarrollo del software
El tercer nivel de daño material afecta al desarrollo de software. El desarrollo del software solía ser un proceso de evolución, en donde una persona cogía un programa existente y reescribía algunas partes de él para alguna función nueva, y entonces otra persona reescribía algunas partes de él para añadir alguna función nueva más; en algunos casos, esto continuaba durante un periodo de veinte años. Mientras tanto, algunas partes de ese programa eran “canibalizadas'' para formar el inicio de otros programas. La existencia de dueños impide este tipo de evolución, haciendo que sea necesario empezar desde cero cuando se quiere desarrollar un programa. También impide a los aprendices estudiar los programas existentes que les enseñen técnicas útiles o incluso cómo están estructurados los programas grandes. Los dueños también dificultan la educación. He conocido estudiantes brillantes en ciencia de computadores que nunca han visto el código fuente de un programa extenso. Puede que fueran buenos escribiendo pequeños programas, pero no pueden empezar a aprender las diferentes habilidades para escribir programas extensos si no pueden ver como lo han hecho otros.

En cualquier campo intelectual, uno puede conseguir posiciones más elevadas sosteniéndose en los hombros de otros. Pero esto no está permitido generalmente en el campo del software, tu sólo puedes alzarte sobre los hombros de otras personas en tu empresa. El daño psicosocial asociado afecta al espíritu de cooperación científica, que solía ser tan intensa que los científicos seguían cooperando incluso cuando sus países entraban en guerra. Siguiendo este espíritu, los oceanógrafos japoneses que abandonaban su laboratorio en una isla del Pacífico preservaron cuidadosamente su trabajo para a invasión de los marines de los EE.UU. y dejaron una nota pidiendo que lo guardaran bien.

El conflicto por el beneficio ha ocupado lo que le quedaba de conflicto internacional. Hoy en día los científicos de bastantes campos no publican lo suficiente en sus trabajos que puedan permitir a otros repetir el experimento. Publican solamente aquello que permita a los lectores maravillarse por lo mucho que saben hacer. Esto es así, desde luego, en ciencia de computación, en donde el código fuente de los programas es generalmente secreto.

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No importa el cómo se restringe el compartir
He estado hablando sobre los efectos de no dejar a la gente copiar, cambiar o basarse en un programa. No he especificado cómo esta obstrucción se lleva a cabo porque no afecta a la conclusión. Como quiera que se haga, protección contra copia, o copyright, o licencias, o encriptación, o tarjetas ROM, o números de serie en el hardware, si tiene éxito impidiendo el uso, perjudica. Los usuarios consideran algunos de estos métodos más repugnantes que otros. Creo que los métodos más odiados son aquellos que cumplen su objetivo.

El software debería ser libre
He argumentado cómo la pertenencia de un programa, el poder de restringir los cambios o las copias, es obstruyente. Sus efectos negativos son amplios e importantes. Se sigue pues que en la sociedad no debería haber dueños de programas. Otra manera de entender esto es que lo que la sociedad necesita es software libre, y el software propietario es un sustituto pobre. Promover el sustituto no es una manera lógica de conseguir lo que necesitamos.

Vaclav Havel nos aconsejó “Trabajar por algo porque es bueno, no simplemente porque tiene probabilidades de ser un éxito.” Un negocio que produce software propietario tiene probabilidades de éxito en sus propios y estrechos términos, pero no es lo que beneficia a la sociedad.

El por qué la gente desarrollará software
Si eliminamos la propiedad intelectual como forma de animar a la gente a desarrollar software, al principio se desarrollará menor cantidad de software, pero ese software será más útil. No está claro si la satisfacción total que el usuario recibirá será menor; pero si esto es así, o si queremos aumentarla de todas formas, existen otras maneras de promover el desarrollo, exactamente igual que hay formas alternativas a los puestos de peaje para conseguir dinero de las carreteras. Antes de que empiece a hablar sobre cómo se puede hacer esto, primero quiero preguntar cuánta promoción artificial es verdaderamente necesaria.

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Programar es divertido
Existen algunas líneas de trabajo en las que pocos entrarán si no es por dinero; construcción de carreteras, por ejemplo. Hay otros campos de estudio y arte en las que existe escasa probabilidad de enriquecerse, en los que la gente entra por su fascinación o por el valor hacia la sociedad que han percibido en ellos. Algunos ejemplos son la lógica matemática, música clásica y arqueología; y organización política entre trabajadores. La gente compite, más tristemente que amargamente, por las pocas posiciones remuneradas existentes, ninguna de las cuales lo está abundantemente. Quizá tengan que pagar por la posibilidad de trabajar en ese campo, si pueden permitírselo. Un campo así puede transformarse a sí mismo de la noche a la mañana si empieza a ofrecer la posibilidad de enriquecer. Cuando un trabajador se convierte en rico, otros piden la misma oportunidad. Pronto todos pedirán grandes sumas de dinero por aquello que hacían antes por placer. Después de un par de años, todo el mundo relacionado con ese campo se burlará de la posibilidad de realizar el trabajo en ese campo sin grandes sumas de dinero a cambio. Aconsejarán a planificadores sociales el asegurarse que estas devoluciones de capital sean posibles, creando privilegios especiales, poderes y monopolios alegando que son necesarios para lograrlo.

Este cambio sucedió en el campo de la programación computacional de la década pasada. Hace quince años uno podía encontrarse con artículos sobre “adicción a los ordenadores”: los usuarios estaban “conectados” y tenían hábitos que les costaban cien dólares por semana. Generalmente se aceptaba que la gente amase tanto el programar como para acabar con sus matrimonios. Hoy en día, se entiende que nadie programe sin recibir una excelente paga por ello. La gente ha olvidado lo que sabía hace quince años.

Cuando en cierto momento ocurre que la mayoría de la gente únicamente trabajará en un determinado campo por una buena paga, ya no es necesario que se mantenga así. La dinámica del cambio puede efectuarse al revés si la sociedad proporciona el empuje inicial. Si anulamos la posibilidad de grandes riquezas, entonces, después de un tiempo, cuando la gente haya reajustado sus actitudes, volverán una vez más a trabajar en ese campo por el placer de hacerlo.

La pregunta, “¿Cómo podemos pagar a los programadores?”,resulta ser una pregunta más fácil cuando nos damos cuenta de que no es verdaderamente un problema acerca de pagarles una fortuna. Es más fácil mejorar una forma simple de ganarse la vida.

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Financiar software libre
Las instituciones que pagan a los programadores no tienen por qué ser necesariamente empresas de software. Otras muchas instituciones que ya existen se pueden encargar de ello. Los fabricantes de hardware saben que es esencial colaborar en el desarrollo de software incluso aunque no puedan controlar el uso de ese software. En 1970, la mayoría de software era libre porque no habían considerado la posibilidad de restringirlo. Hoy en día, su deseo creciente de entrar en consorcios muestra su realidad y es que ser dueños de software no es lo que les importa verdaderamente.

Las universidades producen bastantes proyectos de programación. Hoy en día, generalmente venden los resultados, cuando en la década de los 70 no lo hacían. ¿Hay alguna duda de que la universidades desarrollarían software libre si les estuviese prohibida la venta de software? Estos proyectos podrían estar respaldados por los mismos contratos y subvenciones gubernamentales que ahora respaldan al desarrollo de software propietario.

Es común hoy en día que los investigadores universitarios obtengan subvenciones para desarrollar un sistema, desarrollarlo casi hasta el punto de completarlo y llamar a eso “acabado”, y luego que las empresas lo retomen allí donde se dejó y lo conviertan en útil. A veces etiquetan a la versión sin acabar “libre”; si están corruptos de forma meticulosa entonces consiguen una licencia de exclusividad por la universidad. Esto no es un secreto; se admite abiertamente por todo el mundo involucrado. Sin embargo, si los investigadores no estuviesen tentados de hacer estas cosas, seguirían investigando de todas formas.

Los programadores que escriban software libre pueden vivir de vender servicios relacionados con el software. He sido contratado para portar el Compilador GNU de C para hardware nuevo y para construir interfaces de usuario para GNU Emacs.(Ofrezco estas mejoras al público una vez que las haya hecho.)

También doy clases por las que me pagan.
No estoy solo trabajando de esta manera; ahora existe una corporación que está creciendo de forma exitosa que no realiza ningún otro tipo de trabajo. Algunas otras compañías proporcionan soporte comercial por el software libre del sistema GNU. Esto es el comienzo de una industria independiente de soporte de software, una industria que podría convertirse en algo grande si el software libre se impone. Proporciona a los usuarios una opción generalmente inaccesible a través del software propietario, excepto a los más ricos.

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Las nuevas instituciones como Fundación para el Software Libre pueden también subvencionar a los programadores. La mayoría de los fondos de la fundación provienen de los usuarios que compran cintas magnéticas a través del correo. El software en las cintas magnéticas es libre, lo que quiere decir que cualquier usuario tiene la libertad de copiarlo y cambiarlo, pero muchos a pesar de ello pagan por conseguir copias. (Recuérdese que “software libre” se refiere a la libertad, no al precio.) Algunos usuarios encargan cintas magnéticas de las que ya tienen una copia como una forma de contribución que ellos piensan que merecemos. La Fundación también recibe importantes donaciones de fabricantes de ordenadores.

La Fundación para el Software Libre es una sociedad sin ánimo de lucro, y sus ingresos se gastan en contratar tantos programadores como se puedan. Si se hubiese planteado como una empresa, distribuir el mismo software libre al público por el mismo precio, proporcionaría ahora una buena vida a su fundador.

Debido a que la Fundación es una sociedad sin ánimo de lucro, los programadores trabajan generalmente por la mitad por lo que podían estar haciéndolo en cualquier otro sitio. Hacen esto porque estamos libres de burocracia, y porque encuentran satisfacción sabiendo que su trabajo no encontrará obstáculos en su uso. Y lo que es más importante, lo hacen porque sienten que programar es divertido. Además, los voluntarios han escrito muchos programas útiles para nosotros (desde hace poco, incluso escritores técnicos han empezado a colaborar).

Esto confirma que el programar se encuentra entre los campos más fascinantes, junto con la música y el arte. No debemos temer que nadie quiera programar.

¿Qué deben los usuarios a los desarrolladores?
Los usuarios de software tienen una buena razón para sentirse moralmente obligados a contribuir a su soporte. Los desarrolladores de software libre están contribuyendo a las actividades de los usuarios, y es justo a la vez que beneficioso para los usuarios a largo plazo el proporcionar fondos para que esto continúe. Sin embargo, esto no se aplica a los desarrolladores de software propietario, ya que la obstrucción conlleva un castigo más que una recompensa. De manera que tenemos una paradoja: el desarrollador de software útil tiene el derecho a recibir el soporte de los usuarios, pero cualquier intento que convierta esta obligación moral en una petición destruye la base para la obligación. Un desarrollador puede o bien merecer una recompensa o pedirla, pero no las dos cosas a la vez.

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ANEXO III Manifiesto Hacker The Mentor 08/01/86

La Conciencia de un Hacker
Uno más ha sido capturado hoy. Está en todos los periódicos. "Joven arrestado en Escándalo de Crimen por Computadora", "Hacker arrestado luego de traspasar las barreras de seguridad de un banco" Malditos muchachos. Todos son iguales. Pero tú, en tu sicología de tres partes y tu tecnocerebro de 1950, has observado alguna vez detrás de los ojos de un Hacker? Alguna vez te has preguntado qué lo mueve, qué fuerzas lo han formado, cuáles lo pudieron haber moldeado? Soy un Hacker, entra a mi mundo... El mío es un mundo que comienza en la escuela... Soy más inteligente que la mayoría de los otros muchachos, esa basura que ellos nos enseñan me aburre...Malditos subrealizados. Son todos iguales. Estoy en la preparatoria. He escuchado a los profesores explicar por decimoquinta vez como reducir una fracción. Yo lo entiendo. “No, Srta. Smith, no le voy a mostrar mi trabajo, lo hice en mi mente . . .” Maldito muchacho. Probablemente se lo copió. Todos son iguales. Hoy hice un descubrimiento. Encontré una computadora. Espera un momento, esto es lo máximo. Esto hace lo que yo le pida. Si comete un error es porque yo me equivoqué. No porque no le gusto... O se siente amenazada por mi... O piensa que soy un engreído...

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O no le gusta enseñar y no debería estar aquí... Maldito muchacho. Todo lo que hace es jugar. Todos son iguales. Y entonces ocurrió...una puerta abierta al mundo... Corriendo a través de las líneas telefónicas como la heroína a través de las venas de un adicto, se envía un pulso electrónico, un refugio para las incompetencias del día a día es buscado...una tabla de salvación es encontrada. “Este es... este es el lugar a donde pertenezco...” Los conozco a todos aquí...aunque nunca los hubiera conocido, o hablado con ellos, o nunca vuelva a escuchar de ellos otra vez... Los conozco a todos... Malditos muchachos. Enlazando las líneas telefónicas otra vez. Todos son iguales... Apuesta lo que sea a que todos somos iguales... A nosotros nos han estado dando comida para bebés con cuchara en la escuela, cuando estábamos hambrientos de carne... Las migajas de carne que ustedes dejaron escapar estaban masticadas y sin sabor. Nosotros hemos sido dominados por sádicos, o ignorados por los apáticos. Los pocos que tienen algo que enseñarnos encontraron alumnos complacientes, pero esos pocos son como gotas de agua en el desierto. Ahora este es nuestro mundo... El mundo del electrón y el conmutador, la belleza del baudio. Nosotros hacemos uso de un servicio que ya existe sin pagar por lo que podría ser barato como el polvo, si no estuviera en manos de glotones hambrientos de ganancias, y ustedes nos llaman criminales. Nosotros exploramos... y ustedes nos llaman criminales. Nosotros buscamos detrás del conocimiento . . . y ustedes nos llaman criminales. Nosotros existimos sin color, sin nacionalidad, sin prejuicios religiosos . . . y ustedes nos llaman criminales. Ustedes construyeron bombas atómicas, ustedes hicieron la guerra, ustedes asesinaron, engañaron y nos mintieron y trataron de hacernos creer que era por nuestro bien, ahora nosotros somos los criminales.

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Si, soy un criminal. Mi crimen es la curiosidad. Mi crimen es el juzgar a las personas por lo que dicen y piensan, no por lo que aparentan. Mi crimen es ser más inteligente, algo por lo cual nunca me olvidarás. Soy un Hacker, este es mi manifiesto. Tu podrás detener este esfuerzo individual, pero nunca podrás detenernos a todos . . . después de todo, todos somos iguales.

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