115 años de Antonin Artaud:«Hueso de perro, revienta»

El surrealista que abjuró del surrealismo, el hermano de los tarahumaras y del peyote, el artífice del Teatro de la Crueldad, el loco que terminó encerrado en su propio pensamiento: Antonin Artaud, el poeta que hoy cumple 115 años.

Ese flujo. esa náusea. A. esas correas. A. precisamente enesto comienza el Fuego. El yunque de las fuerzas El surrealismo fue sin duda uno de las vanguardias artísticas más importantes del siglo pasado.. los surrealistas consiguieron romper la estrecha . Ramificándose de la literatura a la pintura y el cine.

disponía lo mismo sobre el curso del movimiento como sobre el destino de sus adherentes. por ejemplo. Pero su decisión no la compartieron ni siguieron todos los surrealistas.burbuja del arte hasta comunicarse con la vida. su inverso. Aun hoy. A la capacidad creadora de Breton.). “cambiar la vida”. con talento y genialidad semejantes pero. la antítesis necesaria para desatar el nudo de la creación artística: Antonin Artaud. al calificar algo como “surrealista”. una obra surrealista representó no solo una mirada nueva. sin embargo. se hiciera no por medio de la voluntad dirigida por la razón y el juicio. mejor dicho. Éluard. apelamos a ese cariz absurdo de la realidad que de vez en cuando emerge con el único fin. fueron algunas de las actitudes y propuestas que ganaron para este movimiento cierta simpatía intelectual incluso entre personas comunes. Son célebres sus rupturas con Louis Aragon. políticamente y quizá también en cuanto a personalidad. Benjamin Péret y Pierre Unik) decidieron ingresar al Partido Comunista. pareciera. echando una mirada entre evasiva y crítica al derruido mundo que los rodeaba. a pesar de que ya entonces comenzaban a sugerirse las prácticas totalitarias y represivas a las que Stalin. de perturbarnos y hacernos dudar sobre la verdadera realidad del mundo. sino con el automatismo de quien se abandona al pensamiento en su estado más puro. Breton. a quien se considera el fundador del movimiento en especial porque tuvo el mérito de resumir un cúmulo de inquietudes — algunas heredadas. Breton. . sino que también se convertía en un motivo de disputa y depuraciones —como si las ideas no se pudieran distinguir de la persona que las profiere. la diferencia entre arte y política o. en 1924. su intensa vitalidad literaria. las fuerzas que envuelven ese reverso de la realidad al que pocas veces y casi nunca por voluntad propia nos asomamos. el polo irradiador del comunismo de Estado. sino una especie de puerta oculta y sorprendente a un mundo en apariencia tan lejano a su cotidianeidad pero que podía surgir al doblar la esquina. Cocteau. es necesario añadir la férrea disposición política con que manejó el movimiento. escribió Breton en Posición política del surrealismo. invocaba la pertinencia del inconsciente en la creación artística. cuando Breton y otros surrealistas prominentes (Aragon. En una época en que el concepto de “revolución” lo contaminaba todo. en la URSS. lo invisible. «”Transformar el mundo”. sin duda de entre todos ellos destaca el de André Breton. dijo Marx. no obstante. Aunque son muchos los nombres que recordamos al momento de hablar sobre el surrealismo (Dalí. Su inclinación hacia lo inconsciente. la posibilidad de que la literatura. más libre. A este documento se sumaron otros no menos célebres que. etc. no basta para explicar su primacía entre los surrealistas. lo oníricamente fantástico. la definición del arte verdaderamente revolucionario (transformador) resultaba un asunto no solo difícil de aclarar. apoyándose un tanto en las recientes ideas de Freud y otras de poetas franceses de generaciones anteriores como Apollinaire y Nerval. revelaron en Breton una estatura intelectual incuestionable que. dio unidad a estos vectores antes dispersos al redactar y publicar elPrimer manifiesto surrealista. documento en el que repudiaba los cuestionables logros de «la actitud realista» y. a la postre. otras totalmente novedosas y por ello todavía inaprensibles para la mayoría— que se respiraban en las corrientes artísticas y de pensamiento desarrolladas en el llamado período de entreguerras. su acercamiento con la dirección estalinista que tomó el comunismo en la década de los veinte. cual patriarca del surrealismo. Uno de los conflictos más importantes en la historia del surrealismo se dio en 1927. entre cuyos disidentes se contó uno tan importante como Breton. Buñuel. más absoluto. dijo Rimbaud: estos dos imperativos son para nosotros uno solo». Paul Éluard y Salvador Dalí. lectores y espectadores sin pretensiones mayúsculas para quienes. daría libre curso apenas dos o tres años más tarde.

Quizá por todo esto poco después de su encuentro Breton confió a Artaud el “Comité de investigaciones surrealistas”. logros ambos que le auguraban un futuro sólido como poeta y dramaturgo. lo conoció en octubre de 1924. en detrimento de Breton. suscrita por Aragon. Durante los siguientes años la inquieta vivacidad de Artaud se revelaría como rasgo inequívoco de su genio al dar a la imprenta otros poemas importantes como El ombligo de los limbos y El pesa nervios. . en especial luego de su llegada a París. dijo esto de Artaud en una carta a su prima Denise Lévy: «bello como una ola. Estos no vacilaron entonces en denostar a Artaud. Desde esta posición Artaud se convirtió. 1896. por ejemplo. El ombligo de los limbos Artaud nació en el mismo año que Breton. dirigir la revista del surrealismo (La Révolution surréaliste) y fundar. sin embargo. junto con Roger Vitrac y Robert Aron.. para después respirar aliviados: «Hoy hemos vomitado a esa canalla». Breton. A. Provenía de una familia de griegos asentados en Marsella y desde muy joven sufrió una condición nerviosa que terminó por conducirlo a la reclusión clínica. solo que en septiembre. el Théâtre Alfred Jarry. A. un poco de facto. en señalar la banalidad de sus obras que eran la respuesta obvia a su nulo compromiso político. Simone Breton. Por desgracia la cercanía entre Breton y Artaud no duró más allá de 1927. donde simultáneamente se reveló la fertilidad de su escritura y comenzó a entrar en contacto con distintos círculos artísticos y de las letras. llamaron a Artaud «enemigo de la literatura y de las artes». A Breton. oficina encargada de «recabar por todos los medios apropiados las comunicaciones relativas a las diversas formas susceptibles de propiciar la actividad inconsciente del espíritu». esposa de André. Péret y Unik. simpático como una catástrofe». En una carta pública. vivió una vida ajetreada y de vaivenes. La ruptura se dio por la negativa de Artaud de seguir a sus compañeros en su afiliación al Partido Comunista. poco antes de que este diera a conocer el Primer manifiesto y ya cuando Artaud había publicado varios poemas —de los que sobresale Tric trac del cielo— y dejado de trabajar en el Théâtre de l’Atelier. Antes. a los 24 años.Allí donde otros exponen su obra yo solo pretendo mostrar mi espíritu. en la cabeza más visible del movimiento surrealista. Eluard. el día 4.

la mecanización de la vida. una creada exclusivamente para sincronizarse con sus deseos y sus inquietudes. Pero más allá de sucesos y publicaciones sin duda importantes en la historia de la literatura. en la fluidez de los órganos sensibles. a detener los falsos semblantes […]. La vanguardia es un medio. está en los nervios. pensaba Su viaje.Artaud por su parte contestó no menos visceralmente. la burocratización del arte. simple surrealismo. el siguiente étage de verdadera trascendencia personal en el que recala es un viaje a México realizado en 1936. obedecía menos a impulsos materiales o circunstanciales que a un secreto deseo de renovación espiritual. Artaud viajaba. La cultura no está en los libros ni en las pinturas ni en las estatuas ni en la danza. La imaginación. debe necesariamente introducir profundas transformaciones en la escala de las apariencias. A. rechazan la realidad. Los suyos eran motivos más elevados que los del. en carta a Jean Paulhan (19 de julio de 1935) A pesar del rompimiento con el grupo surrealista. sin embargo. «decidido a arreglarlo todo para cambiar de vida». Acaso como si en el país existiera una gigantesca pero invisible piedra imán que lo atrajera. elevado y también más penetrable y fino. lo invisible. aun en toda su grandeza. que desconozca la lógica occidental. Artaud no abandona su labor artística. ajena a las perversiones de la racionalidad europea y cartesiana. El mundo ya no se sostiene. el sueño. en una especie de maná que duerme y que puede colocar al espíritu en una actitud de receptividad muy alta y de inmediata receptividad total que permite actuar en el sentido más digno. quiso decir enA la gran noche o el bluff surrealista: «El surrealismo nunca fue para mí más que una nueva especie de magia. con la intención de descubrir una cultura que quiere virgen.. »Que la espesa muralla de lo oculto se derrumbe de una vez por todas sobre todos estos charlatanes impotentes que consumen su vida en desaprobaciones y en vanas amenazas. […] El más allá. no un fin. Artaud llegó a México y si bien dictó conferencias para la Universidad Nacional y escribió . Es entonces cuando uno puede comenzar a acribillar los fantasmas. en el valor de significación y en el simbolismo de lo creado. sobre estos revolucionarios que no revolucionan nada». «una cultura mágica que aún es posible desentrañar del suelo indígena». toda esta intensa liberación del inconsciente que tiene por objetivo hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido. dice Luis Mario Schneider. y quizá por su misma personalidad. su fragilidad nerviosa y mental. A.

el corazón de la Sierra chihuahuense. el radiante éxtasis después del cual nada vuelve a tener luz propia en este mundo de sombras y siluetas. para pesar suyo. se vuelva una empresa difícil y quizá imposible. Además de una ceremonia que Artaud remonta a la Atlántida en la que se sacrifica un toro. en la cual «el ciguri no es solo “una planta” sino un ser y que el peyote es “un principio magnético y alquímico maravilloso”». sobre los pasos de este viaje que terminó. Recuerda. la completud. por encontrar las palabras justas que expresaran y revelaran a sus semejantes el goce la comunidad. mago. escribió Artaud. ajeno y aislado e inesperadamente satisfecho. «ya no hay regreso posible» y en el que se revela además de la insuficiencia de las palabras. Aunque no completamente: desde entonces una parte de Artaud vivió siempre en ese otro lado. no porque la información al respecto sea escasa o confusa. «No quiero colocarme en el punto de vista de lo pintoresco para relatar este viaje. Artaud mismo batalla para fijar en palabras dicho episodio.para dos o tres periódicos de renombre. al mismo tiempo un hombre culto. terapeuta y hasta gimnasiarca. el rito que marcó para siempre al poeta fue su contacto con el peyote. casi inevitablemente. la banalidad de estas? Ese momento inefable de comunión espiritual en el que el ser se siente despojado de todas las ataduras y vicisitudes del mundo. como si se resistiera a abandonar ese estado de gracia que pudo conocer gracias al peyote. Hubo un tiempo en que el artista era un sabio. sino en el de la eficacia». Y aquí la historia se enturbia. no como una ingesta cualquiera. «Tuve la impresión». terminó encaminándose. esto es. aproximadamente veinte días. en los escritos que dedicó al tema. Como sabemos. Al idear el llamado “Teatro de la Crueldad”. atenta u obsesionada por descifrar el suceso. como quería Kafka. Artaud intentó . que lo subían y bajaban del caballo sin que él interviniera en la acción. A. sino por las condiciones mismas de la travesía de Artaud. como si seguirle el paso en su traslación espiritual. un taumaturgo. Recuerda sin embargo una temporada. dice Artaud rememorando su experiencia. lo devolvió a este mundo y esta realidad. cuando Artaud acuñó una de las nociones dramatúrgicas más arriesgadas y la que terminaría por echar sobre su figura un velo de misterio y culto que pervive hasta nuestros días. Durante años —y las fechas mismas de sus escritos lo consignan— Artaud volvía sobre su experiencia con el peyote. como si hubiera llegado a ese punto en el que. ansioso como estaba de atestiguar la esencia viva de una tradición distinta a la europea dominante. «de despertar a algo con respecto a lo cual hasta entonces era yo un mal nacido y estaba mal orientado. escribió a su amigo Jean Paulhan. vuelto uno con ese hálito primero que recorre a todos los seres insuflándoles vida y sentido. al que llamó “el país de los tarahumaras”. durante su estancia con los tarahumaras Artaud buscó y presenció diversos ritos. Lo que vine a hacer a México Fue poco después de su viaje a México. ya de regreso en Francia. Hasta que un día llegó un brujo que. y me sentí colmado por una luz que nunca había poseído». ¿Cómo hablar de la experiencia de Artaud entre los tarahumaras si él mismo. trastabilla y duda. por personalísima. con quien se carteaba a menudo. por ejemplo. en la careció por completo de voluntad y casi de conciencia. sino enmarcado total y estrictamente en la cosmovisión de los indígenas. «Yendo hacia Dios hallé a los tarahumaras». como él quería aunque quizá no de la forma que esperaba. A. por renovar su espíritu.

queda claro por lo menos que se proponía rescatar ese elemento del arte —sea bajo la forma del cine. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro». que lo confunde y lo trastorna. el teatro no es posible. En el estado de degeneración en el que nos encontramos es por la piel por donde volverá a entrar la metafísica en nuestro espíritu». de preferencia poniendo en juego algo más que la mente y los sentimientos. Un poco a la manera de Kafka: «Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo. realidades inimaginadas. como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos. llevando a cuadro el cuerpo mismo. acaso deliberadamente. la literatura o cualquier otra disciplina— que conmueve al espectador. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente. que lo saca de su normalidad por un instante y le muestra posibilidades que antes no había contemplando. . sus reacciones. también seríamos felices si no tuviéramos libros. su fragilidad. Si bien Artaud fue un tanto ambiguo. ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío. y podríamos. los humores que despide en momentos de crisis y peligro. al momento de establecer directrices para llevar a escena obras que persiguieran dicho fin. situaciones insólitas. si fuera necesario. escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. como el suicidio.devolver al arte ese elemento catártico que este había perdido desde que se tornó coto exclusivo de los valores positivos de la burguesía: «Sin un elemento de crueldad en la base de todo espectáculo.

sino como una serie de indicaciones interiores. . ESTA VEZ. «no como un medio de baja adivinación analítica y objetiva. se cumplió lo que dejó consignado en El soñador defectuoso: «lo único que pido es una cosa. donde. te sientes vivo. como Van Gogh. Después de pasar varios años entrando y saliendo de distintos manicomios. además de elaborar cartas astrales (porque Artaud desde siempre creyó en la astrología. Al final. continuó escribiendo. A. También dibujaba y componía conjuros. El arte y la muerte Artaud terminó sus días atormentado por el demonio de la locura y la enajenación. A. como si Artaud supiera de antemano cómo transcurrirían sus últimos días y se hubiera apresurado a dejarlo por escrito mientras todavía tuviera lucidez. cartas sobre todo y algún otro texto de intenciones mayores. —SOLO QUE.Estabas muerto. de los trayectos y de las modificaciones afectivas»). una vez más. desde 1942 hasta 1946 estuvo recluido en el hospital psiquiátrico de Rodez. que me encierren definitivamente en mi pensamiento». el suicidado de la sociedad. a pesar de todo. ESTÁS SOLO. al sudoeste de Francia. y he aquí que.