SHEMA ISRAEL – Introducción al Primer Shemá

Leolám yehé Adám yeré shamáyim baséter kevagalúi, u-modé al ha-emét, vedóver emét bilvavó, veyashkím veyómar. Ribón ha-olamím va-adonéi haadoním, lo al tzidkatéinu anájnu mapilím tajanunéinu lefanéija ki al rajaméija ha-rabím: Adonáy shema-á, Adonáy selajá, Adonáy hakeshivá, va-osé al teajár, lema-anjá elohéi, ki shimjá nikrá al ir-já veál améja: atá notén yad laposh-ím ki yeminjá pshutá lekabél shavím: ma ánu, ma jayéinu, ma jasdénu, ma tzidkotéinu, ma yeshuaténu, ma kojénu, ma gevuraténu. Ma nomar lefanéija, Adonáy elohéinu velohé avotéinu, jaló kol ha-guiborím ke-áyin lefanéija ve-anshéi hashem keló hayú, vajajamín kivléi mad-á unvoním kivlí ha-shékel. Ki rov má-aséinu tohú viméi jayéinu hevel lefanéija: umotár ha-adám min ha-behemá áyin ki hakól havél: levar hanshamá ha-teorá she-hí atidá liten din vejeshbón lifnéi kisé jevodéja. Vejol ha-góyim ke-áyin neg-déja, shene-émar, hen góyim kemar mid-lí ujshaják moznáyim nejshavú, hen iyím kadák yitól. Un hombre debe temerle a D-os en todo momento (aun) en privado, reconocer la verdad y decirla en su

corazón. Debe levantarse temprano y decir: Señor de todo el mundo! No ponemos nuestras súplicas ante ti por nuestras buenas acciones, sino debido a Tu generosa bondad. Qué somos? Qué es nuestra vida? Qué es nuestra benevolencia? Cuál es nuestra bondad? Cuál es nuestra fuerza? Cuál es nuestro poder? Qué debemos decir ante Ti, Oh D-os, nuestro D-os y D-os de nuestros padres? Acaso todos los poderosos no son como la nada ante Ti? Los hombres famosos como si nunca lo hubieran sido? Los sabios como si no tuvieran conocimientos? Los hombres con su entendimiento como si carecieran de sentido? Ya que la mayoría de sus obras son confusión y los días de sus vidas son vanidad ante Ti y la preeminencia del hombre sobre la bestia no existe; porque todo eso – es vanidad. Excepto por el alma pura la cual está destinada a ser juzgada y a rendir cuentas ante el Trono de Tu gloria. Pero todas las naciones no son nada ante Ti, como ya ha sido dicho: Mirad, las naciones son como una gota de un balde y cuentan como polvillo en la balanza; mirad, El considera las islas como algo muy pequeño.

Aval Anájnu Amjá bnéi beritéja, bnéi Avrahám ohavéja shenishbá-ta lo bejár ha-moriyá, zerá Yitzják akedéja sheneékar al gabéi hamizbéaj, adát Yaakov binjá bejoréja, shemea-abatéja sheahávta otó, umishimjatjá sheshamájta bo, karáta otó Yisraél vishurún. Lefíjaj anájnu jayavím leodót laj, uleshab-jaj, ulefa-aráj, uleromemáj, ulitén shir shebaj vehodaá leshimjá hagadól, vejayavím anájnu lomar lefanéija shirá bejól yom tamid, ashrénu, ma tov jelkénu, umá na-ím goralénu, umá yafá meód yerushaténu. Ashrénu kesheánu mashkimin u-má-arivín bevatéi jenesiót uvevatéi midrashót umeyajadím shimjá bejól yom tamid ve-omrím pa-amáyim be-ajavá, Shemá Yisraél, Adonáy elohéinu, Adonáy Ejád: Barúj shem kevód maljutó leolám vaéd

Sin embargo somos Tu pueblo, los hijos de Tu pacto; los hijos de Abraham, Tu bien amado, a quien le juraste en el Monte Moriá; la semilla de Isaac, su único hijo, quien fue atado sobre el altar; la congregación de Jacob, su primer hijo varón, cuyo nombre, debido al amor con que Tu le amaste y la alegría con la cual te regocijaste, Tu lo llamaste Israel y Yeshurún. Por lo tanto, es nuestra obligación el agradecerte, alabarte y glorificarte y bendecir, santificar y ofrecer elogios y reconocimiento a Tu Nombre. Felices somos! Cuán buena es nuestra porción y qué placentera es nuestra parte y cuán hermosa nuestra herencia! Felices somos los que al amanecer, al atardecer, de noche y de mañana, decimos dos veces por día: Escucha, Israel, D-os (Quien eres) nuestro D-os, D-os es uno. Bendito sea el nombre de Su glorioso Reino por siempre jamás

Atá hu ejád kódem shebaráhta haolám, veatá hu ejád leajár shebaráhta haolám. Atá hu el baolám hazé veatá hu el baolám habá. Veatá hu ushnotéija lo yitamú: kadésh shmáj beolamáj al am mekadshéi shmejá, u-vishu-atjá malkénu tarúm vetagbíaj karnénu, vetoshiénu vekarov lemaán shmejá. Barúj hamekadésh et shimá barabím. Tú eres El (el Mismo) por quien el mundo fue creado; Tú eres El a partir de quien el mundo fue creado; Tú

eres El en este mundo y en el mundo por venir. Tú eres inmutable. Tus años no tienen fin. Santifica Tu Nombre en Tu mundo sobre el pueblo que santifica Tu Nombre; y a través de Tu salvación, nuestro Rey, que nuestra gloria sea exaltada y levantada bien alto y sálvanos pronto en Tu Nombre. Bendito sea El, Quien santifica Su nombre entre multitudes.

Atá hu Adonáy HaElohím bashamáyim mimaál veál ha-áretz mitájat, bishméi hashamáyim haelyoním vehatájtoním atá hu rishón veatá hu ajarón, umibáladéija éin elohím. Kabétz nefutzót kovéija mearbá kanfót haáretz yakirú veyed-ú jol baéi olám ki atá hu

haelohím levadjá lejól mamlejót haáretz. Atá asíta et ha-shamáyim veét haáretz, et hayám veét kol ashér bam umí bejól ma-asé yadéija ba-elyoním ubatájtoním sheyomár laj ma ta-asé umá tif-ál. Avínu shebashamáyim jái vekayám osé imánu tzedaká

vajésed ba-abúr kevód shimjá hagadól hagibór vehanorá shenikrá aléinu vekayám lánu, Adonáy elohéinu, et hadabár she-ivtajtánu al yedéi Tzefanyá ozáj kaamúr, baét haí aví etjém uvaét kabtzí etjém. Ki etén etjém leshém velit-hilá bejól améi haáretz beshuví et shevutéijem le-eineijém amar Adonáy. Tú eres El, El que es D-os, el Señor en los cielos y sobre la tierra y en los cielos de los cielos supremos. Es verdad que Tú eres El primero y eres El último, y además de Ti no hay ningún D-os. Desde los cuatro extremos de la tierra reúne las dispersiones de aquellos que confían en Ti. Entonces todos los hombres del mundo reconocerán y sabrán que Tú eres el Señor, el Unico, sobre todos los reinos de la tierra, que Tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos y... Quién, entre todas las criaturas

que salieron de Tus manos, de arriba o abajo, puede preguntarte qué harás y cómo lo harás? Padre nuestro que estas en los cielos, Viviente y Eterno! Ten benevolencia y gracia para con nosotros por consideración a Tu Nombre con el cual nos llamamos, y cumple para con nosotros, nuestro Señor, la palabra que nos has dado por intermedio de Tu profeta Tzefania: Llegará un momento en que os traeré y en ese momento os reuniré, porque os daré fama y elogios de entre todos los pueblos de la tierra, cuando haga retornar a vuestros cautivos ante vuestros ojos, dijo D-os.

EL SHEMA ISRAEL Y SUS BENDICIONES
Barejú et Adonáy Hamevoraj ! Barúj Adonáy Hamevoraj le´olam vaéd. Bendecid al Señor Bendito! Bendito sea el Señor para toda la eternidad.

Barúj Atá Adonáy, elohéinu mélej haolám, yotzér or uboré joshéj, osé shalóm uboré et hakól. Hameír laáretz veladarím aléiha brajamím, uvetuvó mejadésh bejól yom tamíd ma-asé bereshít. Ma rabú ma-aséija, Adonáy kulám bejojmá asíta, mal-á haáretz kinyanéija. Hamélej hameromám levadó meáz, hameshubáj vehamefoár vehamitnasé mimót olám. Elohéi olám, brajméija harabím rajém aléinu. Adón uzenú, tzur mishgabénu, maguén yish-énu, mishgáv ba-odénu.... Bendito eres Tú, Señor, nuestro D-os, Rey del Mundo, que hiciste la luz y creaste la oscuridad; que

estableces la paz y has creado todo cuanto existe. Que iluminas la tierra y sus moradores con Tu misericordia, y con Tu bondad renuevas cada día la obra de la Creación. Cuán grandes son Tus obras, Señor; todas ellas hechas con sabiduría. La tierra está llena de Tus obras. Oh Rey, Unico que fueste exaltado desde antes del tiempo, alabado, glolrificado y honrado desde la antiguedad. Oh D-os eterno, en Tu abundante misericordia, ten piedad de nosotros, Señor de nuestra fuerza, Roca de nuestra fortaleza, Coraza de nuestra salvación, Tú, Fortaleza nuestra! ...

... El Barúj Guedól gedól daá, hejín ufaál zaharéi jamá, tov yaér kavód lishmó, meorót natán sevivót uzó, pinót iv-ót kedoshím rom-méi Shadáy tamíd mesaprím kevód el ukdusháto. Titbaráj Adonáy elohéinu bashamáyim mimaál veál haáretz mitájat al kol shebáj ma-aséi yadéija, veál meoréi or sheyatzárta hemá yefaarujá séla. ... D-os bendito e inmenso en entendimiento, planificaste y creaste el resplandor del sol. El bien es

Tu nombre glorioso. El ha establecido las luminarias a fin de definir su poder absoluto. Los jefes de Sus huestes exaltan al Todopoderoso en santidad, por siempre dando cuenta de la gloria y santidad de D-os. Señor D-os nuestro, bendito sea Tu Nombre; Rey Santo, adorado sea Tu Nombre en esta tierra abajo y en los cielos arriba, mucho más que en todas las loas cantadas sobre Ti continuamente por las obras de Tus manos y las luminarias de Tu creación.

Titbaráj Lanétzaj Tzurénu malkénu vegoalénu boré kedoshím, yishtabáj shimjá laád malkénu yotzér meshartím, vaashér meshartáiv kulám omdím berúm olám umashmi-ím beyir-á yajád bekól, divréi elohím háyim u-mélej olám. Kulám hahuvím, kulám berurím, kulám guiborím, kulám kedoshím, kulám osím beeimá ubeyirá retzón konéihem, vejulám potjím et pihém bikdushá ubetahará, beshirá ubezimrá, mebarjín,

meshabjín, mefaarín umakdishín umaaritzín umamlijín et shem haél hamélej hagadól hagibór vehanorá kadósh hu. Vejulám mekablím aléihem ol maljút shamáyim ze mizé, venotním reshút ze lazé, lehakdísh leyotzrám benaját ruáj, besafá berurá ubin-imá kedushá. Kulám keajád oním be-eimá veomrím birá.

Bendito seas Tú eternamente, nuestra Roca, nuestro Rey, nuestro Redentor, creador de los seres sagrados. Se por siempre exaltado, nuestro Rey, creador de los ángeles ministeriales quienes subsisten en tu reinado reverencialmente proclamando en unísono las palabras del D-os Viviente, el Rey del Universo. Todos ellos son queridos, puros y poderosos y todos ellos con temor y reverencia cumplen la voluntad de su Señor; y todos ellos abren sus bocas en santidad y pureza, con canción y música bendicen, alaban, glorifican, reverencian, santifican y proclaman la

soberanía infinita de D-os, el Señor omnipotente y bendito. Aceptando para sí mismos Su ley celestial, en unísono compartiendo todos ellos las palabras de alabanzas a su Creador, serenamente en un pronunciamiento puro de harmonía sagrada, y es así proclaman reverentemente:

Kadósh, Kadósh, Kadósh Adonáy tzebaót, meló kol haáretz kevodó: Santo, Santo, Santo es el Señor de las huestes, toda la tierra está llena de Su gloria. Desde sus servidores celestiales que responden fervientemente se oye Su alabanza: Bendita sea la gloria del Señor desde todo Su lugar

La-El Barúj Ne-imót yiténu. Lamélej el jái vekayám zemirót yomerú vetishbajót yashmi-ú, ki hu levadó maróm vekadósh, poél gevurót, osé jadashót, baál miljamót, zoréa tzedakót, matzmíaj yeshuót, boré refuót, norá tehilót, adón haniflaót, hamejádesh betuvó bejól yom tamíd maasé bereshít. Kaamur, leosé orím gedolím, ki leolám jasdó: Barúj atá Adonáy, yotzér hameorót. Es así que (los ángeles) cantan con salmos melodiosos al D-os bendito; elevan sus canciones de alabanza y adoración a su Rey, el D-os eterno de vida.

Ya que sólamente El mismo en santidad exaltada es supremo en Sus obras, el Señor vence la dificultad, vence y asegura el triunfo. El sana porque El es el Señor de los prodigios, exaltado en alabanzas, que renueva con Su bondad cada día Su obra de la Creación. Como está dicho: Al que hace las grandes luminarias, porque Su misericordia es eterna. El beneficia al mundo de Su creación al establecer luces celestiales. Bendito eres Tú, Señor, Creador de las luminarias.

Ahavat Olam (Ahavat Rabá) ahavtánu, Adonáy elohéinu, jemlá gedolá viterá jamálta aléinu. Avínu malkénu, baabúr shimjá hagadól ubaabur avotéinu shebatjú baj vatlamdemó jukéi laasót retzonjá bleváv shalém, ken tejanénu avíno av harajamán. Hamerajém, rajém na aléinu, vetén blivénu bihá lehavín, lehashkíl, lishmóa, lilmód ul-laméd, ishmór velaasót ulekayém et kol divréi Talmúd Torátjá beahavá. Vehaér einénu betoratéja, vedabék levadó bemitzvotéija, veyajed levavénu leahavá ul-yirá et shmejá. Lo nebósh veló nikalém veló nikashél leolám vaéd. Ki beshém kodshejá hagadól haguibór vehanorá batájnu. Naguila venishmejá bishuatéja verajaméija Adonáy elohéinu vajasadéija harabím al yaazvunú nétzaj selá vaéd. Maér vehavé aléinu brajá veshalóm me-erá mearbá kanfót kol haáretz ushvór ol hagoyím meál tzavarénu, veholijénu me-erá komemiyót leartzénu. Ki el poél yeshuót atá, uvánu vajarta mikól am velashón, vekeravtánu malkénu leshimjá hagadól beahavá, leodót laj uleyajedjá, leyir-á uleahavá et shimjá. Barún atá Adonáy, abójer beamó Yisraél behajavá. Con amor eterno nos quisiste, Señor, nuestro D-os; con compasión abundante y excesiva Te apiadaste de nosotros, Padre nuestro, Rey nuestro; por amor a nuestros padres que confiaron en Ti y a quienes enseñaste leyes de vida para que hicieran conforme

Tu deseo con corazón perfecto. Por tu gran testimonio y el testimonio de ellos derrama Tu gracia sobre nosotros, Padre nuestro y misericordioso; apiádate de nosotros y pon en nuestros corazones (capacidad) para entender y comprender, escuchar y aprender, enseñar y guardar, observar y cumplir con amor todas las palabras de la doctina de Tu Torá. Ilumina nuestros ojos con Tu Torá y haz que se compenetre nuestro corazón de Tus preceptos, y dediquemos nuestro corazón a amar y reverenciar Tu Nombre. Y que no seamos humillados jamás, porque en Tu Nombre Sagrado, grande e imponente confiamos, nos regocijamos y nos alegraremos con Tu salvación, Señor, nuestro D-os, que tu ternura infinita no nos falte. Y reúnenos en paz desde los cuatro confines de la tierra; rompe el yugo sobre nosotros y condúcenos con la cabeza erguida a nuestra tierra. Porque Tú eres D-os que realizas la salvación y nos elegiste de entre todas las naciones y lenguas y nos acercaste a Tu Gran Nombre con amor, para que cantemos Tus alabanzas proclamando Tu unidad y nuestro amor a Tu Nombre. Bendito eres Tú, Señor, que elegiste a Tu pueblo Israel con amor.

Shemá Yisraél, Adonáy Elohéinu, Adonáy Ejád: Barúj Shem kevód maljutó le-olám va-éd Escucha Israel, el Señor es nuestro D-os; el Señor es Uno. Bendito sea Su Nombre; Su Gloria y Su Reino por siempre jamás.

Ve-ahavtá et Adonáy elohéija bejól levavjá ubejól nafshejá ubejól meodéja: vehayú hadevarím haéle ashér anojí metzavjá hayóm al levavéja: veshinantám levanéija vedibárta bam beshivtejá beveitéja ubelejtéja vadérej ubeshajbejá ubekuméja: ukeshartám leót al yadéja vehayú letotafót béin einéja: uj-tavtám al mezuzót beitéja ubish-aréija: Y amarás al Señor, tu D-os, con todo tu corazón y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que

Yo te mando hoy estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y al levantarte. Y las atarás como señal en tu brazo, y estarán como recordatorio entre tus ojos (Tefilin); y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas (Mezuzá).

Ve-hayá im shamóa tishmeú el mitzvotái ashér ajoní metzavé etjém hayóm le-ahavá et Adonáy elohéijem uleavdó bejól levavjém uvejól nafshejém: venatáti meár artz-jém beitó yoré umalkósh veasáfta deganéja vetirshejá veyitz-haréja venatáti éshev beshadjá livhemtéja veajálta veshabáhta: hishámerú lajém pen yifté levavjém vesartém vaovádtém elohím ajerím vehishtajavitém lahém: vejará af Adonáy bajém veahtzár et hashamáyim velo yihjé matár veha-adamá lo titén et yevulá vaavadtém meerá meál ha-arétz hatová ashér Adonáy notén lajém: veshamtém et debarái éle al levavjém veal nafsh-jém uk-shartém otám leót al yedéjem vehayú letotafót béin einéjem: velimadtém otám et bnéijem ledabér bam beshivtejá bebeitéja uvelej-tejá badérej ubeshaj-bejá ubekuméja: uj-tavtám al mezuzót beitéja ubísh-aréija: lemaál yirbú yeméijem viméi bnéijem al ha-adamá ashér nishbá Adonáy laavotéijem latét lahém kiméi hashamáyim al haáretz. Si obedeciereis cumplidamente lo que yo os prescribo hoy, amando al Señor, vuestro D-os, y sirviéndole con

todo vuestro corazón y con toda vuestra alma. Entonces daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo: la temprana y la tardía; y recogerás tus granos, tu vino y tu aceite. Daré hierba en tu campo para tu ganado; y comerás y te saciarás. Pero guardáos que vuestro corazón no sea seducido y os desviéis para servir a otros dioses y os inclinéis ante ellos. Y se encienda la ira del Señor contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no dé sus frutos, y perezcáis pronto de la buena tierra que el Señor os da. (Por tanto) pondréis éstas mis palabras en vuestros corazones y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestros brazos, y serán como recordatorio entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes; y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. Para que sean vuestros días y los días de vuestros hijos tan numerosos sobre la tierra que el Señor juró a vuestros antepasados que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

Vayómer Adonáy el Moshé lemór: dabér el bnéi Yisraél veamárta alehém veasú lahém tzitzít al kanféi bigdeihém ledorotám venatnú al tzitzít hakanáf petíl tejélet: vehayá lajém le-tzitzít ur-itém otó uz-jartém et kol mitzvót Adonáy vaasítém otám veló taturú ajaréi levavjém veajaréi eineijém ashér atém zoním ajaréijém: lemaán tiz-krú vaasitém et kol mitzvotái vihyi-tém kedoshím lelohéijém: aní Adonáy elohéijém ashér hotzéti et-jém me-éretz mitzráyim lih-yót lajém lelohím aní Adonáy elohéijém:

Y habló el Señor a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel, y ordénales que se hagan flecos (Tzitzit) en los bordes de sus vestidos por sus generaciones; y pongan sobre el fleco en cada esquina un cordón azul turquesa. Y les servirá de Tzitzit, para que cuando los veáis os acordéis de todos los mandameintos del Señor para cumplirlos. Y no os dejéis llevar en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, porque de acuerdo con ellos irás por mal camino. Para que os acordéis y hagáis todos Sus mandamientos, y seáis santos a vuestro D-os. Yo, el Señor, vuestro D-os, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro D-os. Yo, el Señor, Soy vuestro D-os.

: Adonáy Elohéjem Emet: El Señor, D-os Verdadero

.

Emet veyatzív, venajón, vekayám, veyashár, veneemán, ve-ahúv, vejavív, venejmád, vena-ím, venorá, veadír, umetukán, umekubál, vetóv, veyafá, hadavár, hazé aléinu leolám vaéd. Emet, elohéi olám malkénu, tzur Yaakov maguén yish-énu, ledór vadór hu kayám u-shmó kayám, vejisó najón, umaljutó veemunató laád kayémet. Ud-varáiv jayím vekayamím veneemaním venejmadím laád uleolméi olamím. Al avotéinu, aléinu veál banéinu veál dorotéinu veál kol dorót zerá Yisraél ovadéija. Al ha-rishoním veál haajaroním, dabár tov vekayám, be-émet ubeemuná jok veló ya-avór. Emet, she-atá hu Adonáy elohéinu velohé avoteinu, malkénu mélej avotéinu, goalénu goél avoteinu, tzurénu tzur yeshuaténu, podénu umatziléinu meolám hu sh-mejá, veéin lánu od elohím zulatjá séla ... ...

Es verdad, firmemente fundada y establecida, recta y constante, amorosa y preciada, placentera y dulce,

solemne y reverenciada en esta enseñanza compartida, buena y hermosa que nos ha sido revelada y recibida por nosotros con amor para todos los tiempos. Es verdad que el D-os eterno, nuestro Señor, la Roca de Jacob (otra versión: La Roca de Israel), nuestro escudo protector, existe eternamente por generaciones sin fin. El es eterno; Su trono establecido y Su ley inmutable para siempre. Sus enseñanzas existen por toda la eternidad, preciosas e inmutables por todo el tiempo de nuestros antepasados y hoy por nosotros, nuestros hijos y todos nuestros descendientes y generaciones, desde el principio hasta hoy de la semilla de Israel, Sus servidores. Ellas son una doctrina que es buena y perseverante en verdad inmutable, es una ley que siempre estará en vigencia. Es verdad que Tu eres el Señor, nuestro D-os y D-os de nuestros padres, nuestro Rey bendito y Rey de nuestros padres, nuestro Redentor y Redentor de nuestros padres. Desde tiempos inmemoriables Tu has sido nuestra Roca, la Roca de nuestra salvación y nuestro Salvador, y nunca habrá otro dios además de Ti... ...

... ... Ezrát Avotéinu atá hu meolám maguén umoshía lahém velivnéhém ajaréihém bekól dor vadór berúm olám moshavéja, umishpatéja vetzid-katjá ad afséi áretz emét, ashréi ish sheyishmá lemitzvotéija vetorátja yashím al lebó. Emet sheatá hu adón leaméja umélej guibór larív ribám leavót uvaním. Emet, atá hu rishón veatá hu ajarón umibal-adéija éin lánu mélej goél umoshía ... ... ... ... Desde la antiguedad Tu has sido la ayuda de nuestros padres, coraza y salvador para ellos y para

sus hijos, en cada generación. Tu asentamiento es soberano ya que Tu justicia y Tus obras justas llegan hasta los extremos de la tierra. Verdad es que la felicidad sea con aquel que observa Tus mandamientos, quien coloca Tu Ley y Tu palabra en su corazón. Es verdad que Tu eres el Señor de Tu pueblo, el Rey poderoso que defiende su causa en cada generación. Es verdad que Tu eres el primero y el último y además de Ti no tenemos rey que pueda salvar ni redimir...

... ... Emet, mi Mitzráyim guealtánu Adonáy elohéinu, mibéit ovadím peditánu, kol bejoréi-hém harágta, ubejorjá Yisraél gaálta, veyám Suf lahém baká-ta, vezedím tibá-ta, vididím avrú yam, vayejasú máyim tzaréi-hém ejád mehém lo notár al zot shib-jú ahuvím ve-romemú laél venatnú yedidím zemirót, shirót vetishbajót, brajót vehodaót lamélej el jái vekayám, ram venisá, gadól guibór venorá, mash-píl gueím odéi áretz, magbíaj sh-falím ad maróm, motzí asirím, podé anavím ozér dalím, ha-oné leamó Yisraél beét shavám eláiv.

... ... Es Verdad que Tú, Oh Señor nuestro D-os, nos redimiste de Egipto y nos rescataste de la casa de esclavitud, hiriendo de muerte repentina a todo primogénito egipcio y salvado a Tu primogénito Israel. Por él separaste Tu al Mar Rojo y ahogaste a sus opresores. Tus amados cruzaron el mar, pero las aguas cubrieron a sus enemigos y ninguno de ellos se salvó. Es por eso que Su pueblo cantó con alabanzas a D-os. Sus amados en júbilo le cantaron canciones de bendición, alabanza y agradecimiento a su Señor bendito, quien es el D-os eterno y viviente. El que es supremamente exaltado, todopoderoso e inspirador de temor, que hace caer a los opresores en la tierra, levanta al caído en las alturas, libera a los cautivos, rescata al humilde, ayuda al necesitado y contesta a Su pueblo Israel cuando Le imploran con cantos de alabanzas al D-os supremo, su salvador, bendito sea El por siempre. A Tí cantó Moisés y todos los hijos de Israel, proclamando con gran exaltación: Quién es como Tú entre los dioses, Señor! Quién como Tú, glorioso en santidad; imponente y loable, hacedor de prodigios!. A la orilla del Mar Rojo, aquellos a quien rescataste cantaron a Tu gran nombre una canción nueva de alabanzas. Juntos Te alabaron proclamando tu señorío, diciendo: D-os reinará por siempre jamás. Y así es también dicho: Nuestro Redentor, el Señor de las huestes es Su Nombre, El D-os bendito Unico de Israel. Bendito seas Tu, Oh D-os, que has redimido a Israel.