Tu cuerpo no solo es tuyo... La relación de Cristo con la iglesia se compara con la relación íntima entre marido y mujer.

Estás hecha para ser instrumento de bendición y ministración en tu vida conyugal. 1ra. de Corintios 7: 2-5 dice: pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. La relación matrimonial se rige por tres principios espirituales: Primero, es necesario satisfacer la necesidad física del matrimonio. Segundo, ambos tienen potestad sobre el cuerpo del otro y debe respetarse ese sentido de pertenencia. Tercero, es contra las leyes divinas negarse a satisfacer en la intimidad a nuestro cónyuge. Las mujeres somos importantes para el plan de Dios porque tenemos la capacidad de traer bendición o maldición. Adán, Sansón y David son ejemplos de cómo el cuerpo de una mujer puede cambiar el destino de un hombre. Tu cuerpo no es tuyo y tiene el poder de destrucción o construcción. Los hombres se guían por la vista porque es su sentido más agudo y refinado. A través de sus ojos toman decisiones, reciben instrucción y moldean su carácter. El segundo sentido más desarrollado es el oído. Las mujeres debemos estar conscientes de esto y poner atención a nuestros esposos porque su vista y oído siempre están alertas. En Proverbios 9:13-15 leemos: La mujer insensata es alborotadora; Es simple e ignorante. Se sienta en una silla a la puerta de su casa, En los lugares altos de la ciudad, Para llamar a los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos. La mujer extraña y ajena que puede agradar a tu esposo fuera de casa, llama la atención para ser vista y escuchada. Proverbios 9: 17 nos recuerda: Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso. Sólo los hambrientos se satisfacen con pan y agua. Si tu esposo está bien alimentado, o sea, si le satisfaces en la intimidad, no buscará alimento fuera. Ten cuidado que nunca salga de casa hambriento de atenciones y ese amor íntimo que sólo tú debes darle. De lo contrario corre el riesgo de intentar saciarse con el pan que le ofrezcan fuera, aunque está convencido que es un espejismo que lo condenará. Proverbios 2:16 advierte: Serás librado de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras Aprende a hablar con cariño y suavidad. Que tu esposo escuche palabras dulces para que no se deje llevar por las voces seductoras que encuentre a su alrededor. Es triste ver a hombres valiosos caer en el pozo profundo que representa la mujer extraña. Evítalo siendo bálsamo y calidez. Debes ser

Al buscarte íntimamente se comporta más cristiano y espiritual que nunca. Hay un propósito divino en nuestras relaciones íntimas. Cambia tu mentalidad y llénate de Palabra porque Él se entregó a cambio de un cuerpo glorioso que pagó con su sangre. La mujer extraña con poco logra mucho porque le damos la oportunidad. porque lavarle la ropa y cocinarle pueden muchas. Necesidad física y espiritual No te confundas porque la necesidad física que siente tu marido es natural y puedes compartirla. Dios puede liberarte de cualquier experiencia traumática del pasado para que puedas disfrutar de la relación con tu esposo. Deja que tu esposo te vea cuando te bañas y arreglas. arréglate para tu marido. Eres capaz de dar y recibir todo el amor que hay en tu corazón y cuerpo porque el Señor te ha hecho perfecta para ese sagrado propósito. recibimos recompensa de amor. No desperdicies esa oportunidad de compartir física y espiritualmente con tu marido. El problema no está en ellos sino en lo que creemos que piensan. seductora y conocedora de lo que representa en el mundo natural y espiritual. Valórate y esfuérzate por sentirte bien porque tu esposo te escogió frente a muchas otras. Ojalá que tu esposo no piense en la historia de Lázaro cuando te ve en casa. hay mujeres hermosas y tú eres una de ellas. Así que la naturaleza del hombre espiritual también está enfocada en el cuerpo. Generalmente no estamos satisfechas con nuestro cuerpo. Debes estar dispuesta a desatar tu cuerpo y mente. Esto no es una amenaza sino un reto. En todo lugar. Colosenses 1:24 revela: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros. mayor unidad y afinidad conyugal. La mujer extraña es visible. El problema no está sólo en el mundo. el secreto no está en lo que tienes de más o menos sino en tu confianza para mostrarte. En la relación sexual incluso hay un momento que se pierde el conocimiento. satisfacerle en la intimidad.mujer firme. te despojas de todo y creas un fuerte vínculo. solamente tú puedes y debes hacerlo. no te escondas y además. nosotras. siempre hay algo que nos incomoda. Si quieres ser espiritual cumple con tus deberes conyugales. dale el tiempo que merece y prioriza tu intimidad con él por sobre los quehaceres. no le niegues la posibilidad de acercarse al Padre a través tuyo. Pídele restauración y fortaleza al Señor porque para Él eres hermosa. Al entregar tu cuerpo en la relación íntima conyugal ministras a tu esposo y familia. De la misma forma que Cristo al entregar su cuerpo recibió una iglesia. . que es la iglesia. pero en casa debes mostrarte con confianza. al entregar el nuestro. No te envuelvas tanto como una momia que necesita ser desatada. No es una aberración masculina estar pendiente del cuerpo. piensa que el mismo sacrificio de Cristo en la cruz fue por un cuerpo santo. Cristo frente a Lázaro dijo: “desatadlo y dejadlo ir”. solidez de una relación sin precedentes. incluso en las iglesias. está en cada hogar. aprende a decirle las palabras correctas. Cuando te sientas molesta porque piensas que tu cónyuge es demasiado carnal y mundano. La relación entre Cristo y la iglesia se compara con la intimidad entre los esposos por su intensidad y trascendencia. y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo.