Respuestas. T.P N1 3. A lo largo de la historia se ha sostenido la idea de que deben gobernar los más capaces.

Platón propuso un gobierno de sabios, los llamó reyes filósofos, decía que para gobernar se tenía que estudiar veinte años. John Stuart Mill, en el siglo XIX, planteó la democracia capacitaría. Para él los más capaces son los mejores educados. Weber y Schumpeter sostenían que el Gobierno debería hacer una alianza entre políticos y técnicos, destacando la importancia y eficiencia de los técnicos en la administración del Estado (podemos observa la reedición de estas ideas en la conformación de un gobierno técnico en Italia, bajo el mando de Mario Monti) . Existieron otras modalidades, por ejemplo, el Gobierno Francés bajo la presidencia del general Charles de Gaulle, fundó la Escuela Nacional de Administración (ENA). Asi, quienes pretenden ocupar un cargo de importancia en la administración pública deben estudiar en esa institución. Pero si esto fuera así, llegaríamos al punto en que solo gobernarían los más capaces, y caeríamos en una aristocracia técnica, porque estaríamos excluyendo del poder a los que supuestamente son los menos capaces, y en democracia no cabe esta distinción por exclusión. La democracia no excluye sino que incluye. La actitud meritocrática representa, por el contrario, lo opuesto a la igualdad, aunque a primera vista esto no puede verse claramente en cuanto puede parecer justa una selección basada en la valoración científica de la inteligencia y de los esfuerzos de cada uno; pero el resultado será solo una masa pasiva cada vez más separada de la élite intelectual. Aquí radica una limitación fundamental a esta concepción del progreso a base del merito. Si bien lo ideal sería una democratización de la educación con calidad, la misma que, además de impartir conocimiento, se estructure bajo principios de la libertad, igualdad y fraternidad (propios de la revolución francesa). Gracias a la universalización de la educación estaríamos en igualdad de condiciones de acceder a un cargo o empleo. Caso contrario, mientras la educación sea elitista, esas condiciones solo están al alcance de unos pocos privilegiados. Ahora bien ¿qué aspectos podemos rescatar de la meritocriacia? En nuestro país se cuestiona el principio de adscripción, según el cual las posiciones sociales son atribuidas por el privilegio de nacimiento. Igualmente, se cuestiona el clientelismo cuando una persona accede a un cargo público por tener vínculos políticos con una autoridad. Estos conceptos han sido sustituidos, enhorabuena, por el principio del mérito, por ende las posiciones sociales son adquiridas gracias a las capacidades individuales. Ello implica un examen de conocimiento y de la trayectoria de postulantes para un puesto, quienes se presentan en igualdad de condiciones ante unos evaluadores para que determinen finalmente quién ocupará dicho cargo en igualdad de condiciones.

4. Si las transformaciones sociales y políticas de nuestros tiempos tienen una clara fecha de ruptura: 1989, con la caída del muro de Berlin, el punto de arranque en los cambios culturales (en cuyo seno se origina la sociología crítica) se remontan a 1968, la protesta estudiantil denominada

Esta contracultura puso en crisis el mito del consenso en la sociedad del estado de bienestar y la opulencia. Se trato de la primera movilización colectiva de dimensiones globales. frente la sociedad militarista y armada. El cambio supuso –simplificando muchola transición de de una cultura puritana a una hedonista. fundamentado en toda alineación al sistema de la meritocracia. comunas. Según el historiador Eric Hobsbwan. formas de ganarse la vida y entretenerse. Tokio. la segunda mitad de las década del 60´y los años 70’ dieron paso a una época de experimentación cultural y mutación de valores. de la comunicación oral y escrita. que se expreso en distintos intentos de crear alternativas a la instituciones en que se había basado la sociedad organizada de la posguerra: frente a la familia tradicional. dictaduras. una profunda reestructuración de los estilos de vida y valores en los que se basaba la existencia ordinaria de las personas: su parentesco. acción directa. Praga.y contra la cultura patriarcal (muleta de la dominación masculina). Berkeley. etc). revolución sexual. En occidente la protesta fue pacífica y de contenido cultural: se buscaba una mejora en la enseñanza superior – que había triplicado su número de matriculados en solo una década. de la sociedad patriarcal a nuevos modelos de convivencia domestica. El nacimiento o de la cultura punk en Europa y los movimientos paramilitares en Sudamérica a mediados de la década del 70´ confirmo que estas resistencias simbólicas también podían surgir en momentos de crisis económicas. Mas allá de de esta retorica. de una cultura local o nacional. frente a la monogamia. estas transformaciones ponía de manifiesto una autentica “revolución cultural”. micromedia. el pacifismo. tuvo replicas en ciudades como Amsterdam. que si bien tuvo su epicentro en Paris. creencias religiosas. La matriz idealista de estos paradigmas hizo suponer a más de uno que se estaba ante las puertas de una “revolución de las conciencias” capaz de derrumbar el mito del conocimiento objetivo. es decir. de la cultura del ahorro al consumismo. . etc. políticas ó de valores en una sociedad (crisis del petróleo. fin del imperio británico. frente a la democracia formal. a la visual y multimedia. de una cultura monolítica (para cada grupo étnico o clase) a una pluralista y segmentada.Mayo Francés. roles sexuales.y termino por ser un desafío abierto a la democracia formal (sacudió políticamente al gobierno de De Gaulle). la sociedad organizada –un sistema tecnocrático de corte militarista. frente a los grandes medios de comunicación. a una global.