Rosas Espinosa Oscar. 246 Cultura en el imperialismo inicial (1870-1914). El romanticismo, la ciencia y la aventura.

Tempestuoso y turbulento, el movimiento romántico, tal como lo define Francisco Villacorta Baños, "es antes una sensibilidad que un sistema fijo de ideas". Esto permitiría explicar su voluntaria pulsión hacia lo desconocido, lo maravilloso y lo ideal; su prédica contra el utilitarismo y el racionalismo, deificando la poesía y la imaginación, aún dentro del lenguaje de la observación científica. Problemático e insatisfecho, el hombre romántico, aspiró a reconstruir los lazos perdidos con la Naturaleza; acercándose a ella con los instrumentos de la ciencia, pero no desechando el camino de la intuición. Reforzó los factores subjetivos y aspiró a resolver la tensión, siempre latente, entre lo finito y lo infinito. El entorno natural comenzó a ser visto como un organismo vivo y el hombre se paró frente a la Naturaleza atraído por sus vetas exóticas y el misterio. "Sabrá usted, que hay regiones a uno y otro lado del Amazonas que han sido exploradas parcialmente y que existe un gran número de afluentes del río principal que aún no figuran en los mapas. Quizás sea Alexander von Humboldt (1769-1859) uno de los exploradores y viajeros que mejor sintetice esta combinación de empirismo e idealismo. Él mismo aconsejaba estudiar la realidad "conservando siempre una visión rigurosa y a la vez exaltada del mundo" y no dudaba en establecer conexiones entre lo natural y las necesidades más profundas del ser humano cuando sostenía: " El contorno de las montañas, la oscuridad del bosque de pinos, el torrente que se escapa del centro de las selvas, cada una de estas cosas ha existido en misteriosa relación con la vida interior del hombre". Por otra parte, el mismo Humboldt es quien resalta los contrastes y las distancias existentes entre la vida cotidiana de las ciudades y el contacto con una Naturaleza exuberante y casi sagrada, cuando escribe que: " El recuerdo de un país lejano y abundante en los dones todos de la Naturaleza, el aspecto de una vegetación libre y vigorosa, reaniman y fortifican el espíritu; oprimidos en el presente nos deleitamos en apartarnos de él para gozar de esa sencilla grandeza que caracteriza a la infancia del género humano".

Anda y explora detrás de las montañas.Huir del presente. Viaje tras viaje los espacios en blanco de los mapas se acotaban. hizo que el universo onírico del explorador no se viera consumido por el academicismo racionalista imperante. De ahí la importancia que tuvieron las palabras de Rudyard Kipling. Las expediciones científicas aportaron nuevos datos. Algo hay perdido detrás de las montañas.Una voz. y no queda ya en parte alguna lugar para lo novelesco. También la curiosidad científica y los inevitables intereses económicos de una era imperialista impulsaron a la organización de muchas expediciones en busca de civilizaciones remotas y prácticamente desconocidas. es justo aclarar. queda claro cuando el jefe del Daily Gazette le dice al impetuoso Edward Malone: "Aquellos grandes espacios en blanco que antes tenían los mapas van estando clasificados. la selva.. El avance científico que desde el siglo XVIII venía produciendo asombro y orgullo dentro de los propios europeos intensificó el interés del público por el conocimiento de disciplinas tales como la historia. pero la fuerza del imaginario se resistía a ceder ante ese desencantamiento del planeta. la montaña. Pero. La plausibilidad aún no estaba agotada. en donde la aventura no es posible y la rutina se convierte en el opio de los pueblos. efectivamente. Movimiento y huida. la geografía y la antropología. Ese desencanto por el mundo revelado y conocido. Tendencia que se advierte también en la pintura de la época. otra de las tantas notas esenciales del ser romántico. al abandonar los interiores finitos del clasicismo del siglo XVIII y salir al encuentro de lo infinito. nuevas cuestiones y problemas. Ve y descúbrelo. más allá de las montañas y de las selvas lo maravilloso perduraba. Escape de la simétrica y del frío racionalismo. El panorama se hizo mucho más amplio y con él viejos mitos se vinieron abajo. Está perdido y te espera. Únicamente empezaba a quedar relegada en el campo de la ficción literaria. Regreso a la libertad y al vigor natural de lo salvaje. Esta es. y la extraña necesidad de seguir suponiendo que. ¡Ve en su búsqueda!". la Naturaleza toda. con seguridad. Sólo se limitó a correr las fronteras. tan insistente como la de la conciencia creaba matices infinitos en el sempiterno murmullo que noche y día repetía: Hay algo oculto.. . que no todo se movilizaba por la fantasía. en esos libros como el de Conan Doyle. cuando escribió: ".