La escena es un largo corredor de 15 metros por tres de ancho.

A dos metros de altura, un hilo de nylon casi invisible atraviesa de lado a lado la escena. Mientras el público entra se oye la voz de Marcelo Quiroga Santa Cruz. El público se dispone a ambos lados de la escena. De un lado de la escena hay una silla vacía delante de un biombo en el que está dibujado el interior de una casa. Del otro lado, delante de un lienzo donde está pintada una calle con casas a ambos lados, hay otra silla vacía. La escena se oscurece. La voz de la radio desaparece.

Escena 1: Cristina sueña a Marcelo. Una luz tenue ilumina ambos lados de la escena. Frente al biombo, sentada en una silla, Cristina parece dormida. Del otro lado, Marcelo, sentado en otra silla, con el torso desnudo, la observa. Marcelo: Cristina... Cristina: Marcelo... Marcelo: ¿Qué haces? Cristina: Te sueño. Marcelo: ¿Y cómo me sueñas? Cristina: Sueño que regresas. Marcelo: ¿Dónde regreso? Cristina: Regresas a casa. Cristina se alza. Tiene en sus brazos un saco y una camisa. Marcelo: ¿Y cómo es la casa? Cristina: Hay luz, es la tarde. Abro la puerta, te encuentro sentado. Marcelo: Sueñas lo que fuimos Cristina: Sueño que estás vivo. Marcelo: Pero yo estoy muerto. Cristina se acerca. Cristina: ¿Dónde estás Marcelo? Marcelo: No lo sé Cristina. Cristina: ¿Dónde te pusieron? Marcelo: No lo sé, Cristina. Cristina: Vas a perdonarme... Marcelo: ¿Por qué? Cristina: Por soñarte tanto. Sobre el lienzo con la calle y las casas pintadas, aparecen proyectadas las fotos de Marcelo y Cristina jóvenes, juntos y separados. Las fotos deben dar la impresión de surgir del lienzo y de fundirse en el mismo. Marcelo: Yo veo tu sueño. Me has depurado de todo defecto. Soy alto en tus sueños. Soy joven. Mis rasgos son suaves. Me llevas al tiempo en que nos conocimos. Cristina: ¿Te duele mi sueño? Marcelo: Ya nada me duele. ¿Te duele soñarme? Cristina: Me duele Marcelo.

Marcelo: ¿Y si me olvidaras? Cristina: No puedo. Cuando te mataron quería matarme. Marcelo: ¿Por qué no lo hiciste? Cristina: Porque pensé en ti. Y tú no lo hubieras aprobado nunca. Marcelo: Pero yo una vez quise morir antes que perderte. Cristina: Eras un muchacho. Marcelo: ¿Sabes? tal vez no eres tú la que sueña ahora. Cristina:¿Cómo, no soy yo? Marcelo: Tal vez sea yo que a través de ti, quiere aparecer, y tu sueño sea la puerta en la que golpeo. Crees que me sueñas pero soy yo que dentro de ti invoca ese sueño. Cristina: ¿Qué quieres decirme? Marcelo: Quiero que me pienses. Cristina lo viste con la camisa y el saco que llevaba en las manos. Cristina: Pienso que en este momento tal vez nadie en todo el universo, piensa en ti, que sólo yo te pienso, y si ahora muriese, nadie, ni yo, te pensaría. Marcelo: Pero tú estás dormida, tu sueño es un abismo. Yo era tu sostén, te lo he quitado, he tapizado de ausencia hasta tus sueños. Cristina: Dormida te sueño, despierta te pienso, no sé por qué. A cada instante, cada minuto. Marcelo: Me piensas porque me amas, porque así regreso. Porque de algún modo sabes que pensar en un hombre se parece a salvarlo. Cristina: Te has puesto el traje que usabas para ir al Parlamento. Las fotos desaparecen.

Escena 2: La soberanía Se escucha la voz de Marcelo en la radio. El actor atraviesa la escena como si intentara recordar algo. Luego retoma el texto y la voz de la radio desaparece. Marcelo: ¿En cuánto debemos tasar la soberanía: ¿diez, cuatro, cero centavos? Hay quien considera a Bolivia no como una comunidad humana en el tiempo sino como un negocio. Hay quien piensa que la soberanía es sólo un sentimiento inactual, semejante al del honor, por ejemplo, sentimiento que ya no debería respetarse en estos tiempos menesterosos y desde esta situación nacional mendicante, algo que debe subastarse al mejor postor: ¿Quién da más por esta hermosa antigüedad que es la soberanía, cuánto vale, diez centavos, cuatro, cero? ¿Es que no vale nada? Ofrezcan algo por esta cosa que hace un siglo y medio tenía un valor tan grande que en procura suya lucharon y murieron por años, miles y miles de hombres, hasta que la conquistaron para nosotros.

. era yo la bailarina. El va al otro lado de la escena. Marcelo: Yo tenía cinco años más. Yo iba al ballet a verla danzar.¿Quién da diez centavos por esta soberanía que como todas las antiguedades también tiene su historia? Claro está que no se cotiza en la bolsa de valores. Cristina: Hace dos horas que espero a que te animes a sacarme. Cristina: Soltame Marcelo. aparece Cristina. No es cierto. Marcelo: Perdón. Marcelo la sofoca sin querer. Marcelo: Además soy patadura. Marcelo habla. Cristina: Corría la voz que Marcelo era un bailarín. Es demasiado viejo para mí.. el rumor que la menciona en las universidades. Diecisiete. Demasiado chica para mí. cuatro. Cristina. Cristina: Marcelo era amigo de mi hermano Miguel. me pisaste. Se separan. en las imprentas. Él tropieza en ella. en los cuarteles. Escena 4: Marcelo evoca a Cristina Aparecen proyectadas imágenes de Cristina de niña a adulta. Cristina: Soy una loca a pensar en él.. Marcelo. Marcelo: (Al público) Estábamos en un baile. Cuando sabía que iba a llegar me ponía a temblar. ya no estará en venta. sin quererlo la golpea. está en remate por cualquier precio. apúrense a comprarla. Mientras. Ella le había dicho que no a todos los que la invitaron. Marcelo: Perdón Cristina. ¿Cuánto ofrecen por ella. en los sindicatos. Cristina: Yo tenía doce años cuando me enamoré de él.. pudiera ser que este rumor se vuelva jinete armado y otra vez veamos una gran pasión cabalgando por el suelo americano...como hace un siglo y medio. Vuelven a bailar. Escena 3: El baile Cristina: Ay Marcelo. . Marcelo: Si no hay más remedio. Juega con muñecas. porque ya se escucha. en la quimba de la cueca. con el pañuelo. . Cristina: Eres tan distraído. Bailan. Es una niña. cero centavos? Cambia la luz.. Se oye una cueca que aumenta de volumen. Cristina: Ay Marcelo.. ¿Por qué te sientas? Marcelo: Para no golpearte. Marcelo baila torpemente mientras termina de hablar. como si bailar fuera algo afeminado.. Marcelo: Tiene doce años. diez.. Deja de bailar y se sienta. Marcelo: Eso lo dijeron para tildarme de maricón. Bailan. y entonces. Cristina: ¿Quieres bailar? Marcelo: ¿Yo? Yo no sé bailar.

en las ventanillas y en el techo del bus. desordenado? ¿Lo seguirá echando a la espalda con ese movimiento de cabeza lleno de gracia. La proyectaba. Marcelo: ( Sobre una silla) Para concluir honorables diputados: Parecería que se incita al país a tomar bando en dos conjuntos irreconciliables: en uno estaríamos los demagogos. . brillan… como inundados de lágrimas. sino la forma que le daba a la curva de su espalda. Tonta. ¿A qué se dan vuelta entonces? ¿Me pinto? No me pinto. y en el otro hombres con sentido de responsabilidad.Marcelo: En el viaje a Cochabamba. y críticos incapaces de aportar soluciones. Ahí llega… serenidad. con el mismo interés con que escuchaba de niña un cuento de hadas. serenidad.. Lo obligaron a hacer su interpelación en una sola noche. en Cochabamba.. Me dormía imaginando que le aferraba la mano y la llevaba a esa región a la que nos arrastra el sueño donde sería posible alcanzar la felicidad. Cristina: Ah… Marcelo: Te veo después. El cuello me quema. como rechazando una caricia al cuello? ¿Y ahora. Cristina: E… ¿en mi casa? Marcelo: No... Marcelo: Hola Cristina Cristina: Aaah. ¡Qué nervios! Me está mirando. Voy a pasar las vacaciones aquí. hola” Una venia nada más. disimula. se lo habrá cortado? Sus ojos no van a cambiar. Le mueven la silla... amodorrado. pensaba: ¿Cómo será Cristina cuando tenga veinte años? ¿Tendrá todavía el cabello largo. Hola… Marcelo. Mi vestido… no está planchado. No mirar… mejor mirar. Cristina: Yo no podía imaginar que un día terminaría escuchándolo hablar del gas y los hidrocarburos. Casi uno quisiera verla llorar. Cae de pie al suelo Hay una forma de demagogia que se expresa en solicitadas en los diarios y quiere dejar a un pueblo la impresión de que está en la bonanza cuando se encuentra en miseria… Lo empujan de la silla. Pero es atrás. No es él. Cristina: ¿Cuándo? Marcelo: ¿Esta tarde? Cristina: Sí. Marcelo: Acabo de llegar. Marcelo: Me están esperando. No se va a fijar. En el Parlamento tenían miedo que el debate se prolongara y la opinión pública reaccionara. ¿No se fijan atrás? Claro que sí. Escena 5: Cristina espera a Marcelo Cristina: Está por llegar. al llegar a la cintura. sabiendo que iba a verla. Cuando se ríe. Danza de Cristina Escena 6: Interpelación por el gas. Cristina: Ah… Marcelo: Bueno… Cristina: …Aah. Cuando llegue lo saludo casualmente: “Ah. bueno. Habló durante catorce horas seguidas. ¿Y ese vestido… se lo habrá puesto? No recuerdo la tela.. ¿A las seis? Marcelo: A las seis. Calma. ¡Ahí llega! Date vuelta.

Solicité un debate de tres días y ustedes me concedieron sólo una noche. Un gobierno es estable cuando cuando al pueblo se le informa y no se le ocultan los acuerdos suscritos. pero no le da autoridad. La autoridad es de naturaleza moral. No somos nosotros quienes desestabilizamos al gobierno. Lo empujan y hacen trastabillar. No establece relación entre las reservas y la producción. No tendremos hornos de fundición si los costos no lo permiten.. cosa prohibida en la Constitución. Su aprobación.Hagamos algo de historia: El código que rige el petróleo fue redactado por abogados vinculados a las compañías extranjeras con el propósito de beneficiarlas en exceso. Para hacernos entender: el campesino boliviano guarda lo que necesita para el año y vende lo que le sobra. El dominio de los medios de fuerza da poder a un gobierno. Luego se alza de repente. Cada vez que se levanta lo sientan a la fuerza. Este Código ha transferido la propiedad y el derecho de exportación del petróleo a las empresas privadas. y los costos no serán bajos si el combustible no es barato. Le ofrecen un vaso de agua Con permiso señores diputados. . Este código no permite al Estado una fiscalización real de las actividades y ganancias de las petroleras concediéndoles un régimen tributario irrisorio.… Le hacen una zancadilla … a expensas de la miserable economía nacional. no usa un arma de fuego. ese perro está rabioso. cuando no hay una Bolivia oficial y una Bolivia real. Le quitan la silla donde iba a apoyar su saco. Dice. Hacen caer una silla con estruendo. Se quita el saco. divorciada de sus gobernantes. Le quitan el saco y lo empujan. Se lo quitan antes de que logre beber. Calcular sus reservas.. Es una manera que ya tiene muchos años de matar al adversario político. Cuando alguien quiere matar a un perro. estimar sus necesidades. Un gobierno es estable cuando entre él y el pueblo no hay un divorcio. No me interrumpa señor diputado. Bolivia debería hacer algo semejante.. Necesitamos controlar el precio de los combustibles para industrializar el país. Es irresponsable que el gobierno califique como comunistas a los ciudadanos que intentamos introducir alguna modificación.. por un gobierno económicamente en quiebra tuvo el carácter de una transacción desesperada por la que se renuncia a la bolsa a cambio de la vida.. Y toda esta noche vamos a continuar.

. Escena 7: La declaración Marcelo ha quedado en la silla con la cabeza baja. Cristina: Cuando cumplí quince años fui a Chile a que me pusieran una prótesis en los dientes. Marcelo se alza de la silla. Tengo que decirte algo. tenga que buscar en las páginas de la prensa.. Tenemos que cobrar conciencia de que somos nación independiente y autónoma. me pusieron. no es posible que el país. sin utopías pero tampoco con transigencias dolorosas e indignantes. Hemos salido de la revolución con la sensación de haber fracasado. Tengo que decirte algo. en la Universidad. que piense lo que quiera. Se oye un huayno. Tiene una prótesis en los dientes. hemos fracasado todos. Ella del lado que representa el interior de la casa. Marcelo ensaya lo que quiere decirle. Cristina desde el lado opuesto llega danzando y sonriendo.. hemos fracasado como nación. Cristina: Marcelo. él.. Marcelo. mejor se lo digo mañana. del lado de afuera. “Cristina. Marcelo estudiaba allí. Necesitamos motivos para creer en nosotros mismos. Cae al suelo. Marcelo: ¿Cristina? ¿Vamos a pasear? . es algo serio.. ¿Se habrá olvidado? Cristina se ha acostado. Se sienta. ¿Qué ocurre hoy día? Le arrojan agua en la cara. en modo de dividir el espacio en dos. menos serio. Es algo que siento desde hace mucho tiempo”.. Lo llama. tengo que usar otro tono. Quedan cada uno a un lado del biombo.. Me daba vergüenza que me viera con este aparato en la boca. es algo serio”. Cristina: Es tarde. Se lo digo directamente. No llega. No podemos ahora abandonar una lucha para que este sea un país digno y respetable. Mientras habla colocará el biombo entre ambos. “Cristina. para saber lo que le espera al día siguiente. desde el otro lado de la escena. No. Marcelo: “Cristina. mientras ella se pone un camisón para dormir. No. ya que hemos decidido continuar hasta cualquier hora. la voy a asustar. creo… yo… te amo Cristina. las declaraciones del embajador norteamericano..Le quitan la silla en la que va a sentarse. Se la seca con un pañuelo y camina hacia el lado opuesto. Pido permiso. Otro lo matará. todos los días. Vivimos la agonía de una revolución tristemente vendida y comprometida. de sentarme.. tira de una cuerda y arrastra el colchón en el que ella duerme y ríe en sueños. Se va. Se va avergonzada. Me da vergüenza…No sé cómo decirlo… Es una locura”… No. y hoy día estamos inmersos en esa atmósfera de frustración que inhibe la conducta del país. Se alza y se sienta. ha fracasado una gran esperanza popular..

Cristina: Marcelo. inició un Juicio de Responsabilidades al presidente Barrientos. Marcelo. Nos negamos. (Arrastra a Marcelo hacia el lado opuesto) Marcelo: Se ha llegado a suplantar a las fuerzas de policía con personal norteamericano. La cama ha llegado al lado de Marcelo. llaman de nuevo. Ella le pasa los papeles que él lee. Es algo serio. Marcelo: Entonces… ¿Puedo?. Cristina ríe dormida. Marcelo la abre: en la carta está escrito: Cuida tus hijos. ha permitido a los mismos establecer un sistema de control telefónico privado con que se controlaba al mismo Ministerio de Gobierno. se escapó de su despacho. ¿Puedo besarte? La besa.. Recibe los que él ha usado. Marcelo: Es algo que siento desde hace mucho tiempo. Cristina: Llegó una citación para que Marcelo se presentara en el juzgado. como diputado. Cristina ríe dormida. Cristina le da una carta. Suena el teléfono. el juez apenas nos vio. Cristina: Dos años después. Los ordena. Cristina: Llegó la noche. El gobierno ha consentido la tortura de ciudadanos bolivianos por esos agentes. Ella duerme. ¿Hola? ¿Quién habla? ¿Hola? ¿Quién es? Nadie responde. Marcelo: ¿También qué? ¿También tú quieres ser monja? Cristina ríe dormida. El juez no volvió.. Lo acompañé. Cerraron el juzgado. Marcelo: Tengo que decirte algo. Marcelo: (atiende) Hola.. nos dejaron adentro. Me da vergüenza… No sé cómo decirlo… Es una locura… Creo… yo… te amo Cristina. (Lo empuja al otro lado mientras él habla) .¿Cómo? ¿Dijiste algo? ¿Dijiste también? Cristina ríe dormida. Marcelo: ¿Te llevo al cine a ver una película de terror? Así te da miedo y yo puedo abrazarte… ¿O vamos al mercado a comer pescado? Pero si te atragantas con una espina me voy a ver obligado a hacerte la respiración artificial. Cuando llegamos. Escena 8: Juicio a Barrientos Marcelo y Cristina van juntos. Los empleados del juzgado nos dijeron que nos debíamos marchar. Antes de conocerte yo quería ser cura. Afuera había agentes del gobierno listos para secuestrar a Marcelo..Cristina ríe dormida.

Su padre estaba enfermo. Marcelo: Nada más eficaz para destruir la comedia democrática con que embotamos nuestra sensibilidad social.. y es ingenioso en el escamoteo de las huellas que deja su paso por este suburbio de occidente que es Latinoamérica. Cristina: Pidieron instrucciones. a la una de la mañana. Cristina le quita la venda Cristina: Retrasamos un día el funeral.Marcelo: El imperialismo es un hábil simulador en la penetración y explotación económica a la que presta la apariencia de generosa y desinteresada asistencia. Los mismos hombres que desde los balcones del Palacio articulan mecánicamente la palabra revolución. Marcelo?” Marcelo: No. Ella lo empuja en la danza. Pero no fue así. Marcelo alza las manos. aceptan para conservarse en el poder. Se dio cuenta que lo iban a matar. Marcelo aferra las piernas de Cristina. Marcelo: Todos los días se menciona el nombre del pueblo en este Parlamento. que traer aquí el luto de los que sobreviven a los mineros masacrados en el amanecer de San Juan y arrojarlo sobre las hipócritas minutas de condolencia con las que se satisfacen las morales laxas y las conciencias adormecidas por la satisfacción material. Una semana después. vendado.. Cristina: Al día siguiente me avisaron. que camina arrastrándolo. Y soldados. Cristina: Avisé a su familia. Había una ambulancia. vergüenza e indignación hasta qué punto tenemos derecho a llamarnos ciudadanos de la República de Bolivia. que un Estado extranjero determine la compra de dirigentes y el soborno de instituciones. Lo hicieron bajar. La actriz le pone una venda en los ojos. Se lo llevaron. Baila empujando y golpeando a Marcelo mientras éste habla. Comienza una música de carnaval. No podían ejecutarlo. Dije: “¿Marcelo? ¿Eres tú. Luego lo subieron a una avioneta y lo llevaron a la jungla. no era yo. Marcelo cae. con la noticia de que Marcelo había sido secuestrado. aunque todos los días se le cierran las puertas. Cae el biombo con estruendo. Creo que de algún modo se vino a despedir.. Ocasiones como ésta nos obligan a preguntar con amargura. Lo trajeron al día siguiente. La Iglesia preguntaba. Tres horas después. era un lugar descampado. Cristina: Entraron a las dos de la mañana. . Había fotos en primera página del instante en que lo metian a patadas dentro de un jeep. Le quitaron la venda. su padre había fallecido en Cochabamba. el periódico Presencia sacó una edición especial. El periódico ya había salido. por caminos de tierra. Cristina arma delante de él una pequeña tumba de harina rodeada de soldaditos de juguete. Mientras Marcelo habla vendado... de parlamentarios y de ministros. Rompieron puertas. de partidos.. Nos habían prometido que permitirían a Marcelo asistir. me desperté. Tenía la sensación de que alguien estaba en la habitación. a un campo de concentración en Alto Madidi. una camilla. tal vez en el altiplano. la conscripción remunerada de periodistas y escritores y la difamación de aquellos que son incorruptibles. Cristina: Lo llevaron por horas. Le permitieron estar veinte minutos frente a la tumba. Lo cargaron de vuelta. Marcelo: La persona que juzgamos ha hecho las veces al mismo tiempo de alto dignatario nacional y de agente de la CIA. sobreviviente verbal de un repertorio de ideas en las que nunca creyeron. Hubo una contraorden.

Cristina mueve el hilo y caen las letras de Marcelo Marcelo: Tomas dos zapatos vacíos. anzuelos. Cristina: Marcelo. lo arrestaron de nuevo. analfabetos y las movilizacio–nes populares durante la guerra civil. Pesaba cuarenta kilos. Evocas la presión de mi mano en tu cintura. Gracias lauchita Cristina: Conseguí todo. Marcelo: Fue entonces que ocurrió la masacre minera en Siglo XX. Me habían impresionado mis compañeros de armas. y el diccionario. un mapa de Bolivia. espirales para mosquitos. compra hilo de pescar. Me sonríes. me arrastraron al campo popular. Cristina: Nos escribíamos. pero el avión no partió. la de Cristina a Buenos Aires. Escena 9: Noviazgo Cristina quita los objetos y cuelga unas cartas con las iniciales de Marcelo. Marcelo: Cristina. la revolución de abril. Estuvo horas calentando motores. Marcelo: Allí.. Marcelo: Las obras completas de Proust. latas de conserva. el brazo acomodado sobre mi brazo. Pasó seis meses en la cárcel de San Pedro. qué flaco estás. Zavaleta está preso conmigo y no estamos de acuerdo sobre un par de fechas de la Revolución Francesa. que sean de mi color. Marcelo se quita la harina de la cara. Llegó el 52. Marcelo: Los soldados que me custodiaban tenían los mismos uniformes que años antes había usado en el cuartel cuando hice el servicio militar en Corocoro. Se mancha el rostro con la harina. lauchita. la dejé en la página 124 y me muero por saber como acaba. Pero la decisión ya la habíamos tomado. Cristina: A nuestro noviazgo se oponía mi madre. estoy hecho mugre. nos pensábamos. mi pensamiento y sobre todo aquello que veía. El matrimonio fue celebrado en Argentina. Mis ideas. toda la alegría posible en cada detalle . campesinos humildes. un abanico.. La música es alegre. nos leíamos. Nos casamos por poder.Se lo llevé. fósforos. uno de esos quesos que comprábamos en el mercado. El cargo era por difamar al Presidente. cuando volvía del cuartel y venía a visitarme. Nos están matando de hambre. Se fue a La Paz. Y si fuera posible. mi amor. Te los pones.. Mi origen de clase me llevaba a un lado. la novela. Nos veíamos poco. Lo soltaron. Cristina: Me dejaron verlo diez minutos. Lo metieron en un avión. Compra también un cepillo y pasta para dientes.Marcelo se queda inmóvil frente a la tumba. Pasaron varios meses sin que nos viéramos. Cristina: Sí Marcelo. elegí el campo donde iba a estar. Bailas como si yo estuviera delante de ti. una brújula. Que tengan mi talla. pero ese día yo me quedé en Santiago de Chile. pastillas para potabilizar el agua. definitivamente... Escena 10: La boda Cristina: Instrucciones para bailar con un ausente.. Marcelo: Cristina. Y El conde de Montecristo. Muchos no me lo iban a perdonar. Mi familia se fue a Chile. una polera para cambiarme.

de mío. Nacieron Marisol y Rodrigo. Cristina: E de enloquecer. de reencuentro. de rabia. Cristina: En Chile. escribirá en el piso el nombre del otro. La mano de tu hermano me pondrá tu anillo.para impedir que mi ausencia se cobre el precio con la melancolía. comercialización y transporte corresponden al Estado. como si no estuviera. Marcelo: R de retorno. Se alejan. explotación. Cristina: L de locura. rostros de personas. Tu hermano dirá que aceptas amarme para toda la vida. Que la empresa Bolivian Gulf Oil Company se ha constituido en un nuevo poder… no… un nuevo superestado que dispone de un poder económico y político superior al del Estado boliviano. Cristina: R de romero. Estará tu hermano en tu lugar. soy liviano ágil perfecto. De al fin Cristina. Cada uno. de insomnio. Enviarán participaciones a todos menos a ti. Marcelo: N de noche. de ansia. Cristina le entrega los zapatos a Marcelo. de iris. Cristina: C de compañero. Nada de velos. de navío. Marcelo: T de tiempo. Cristina: Al fin Marcelo. Pero la política terminó robándole el tiempo al artista. no peso. de temblor. Cristina: Me haré yo misma un traje blanco. Marcelo dividía su tiempo entre la política y la escritura. Varios meses aún antes de verte Marcelo: Hasta que finalmente… Cristina: Hasta que finalmente… Marcelo: Luego de varios meses. Marcelo le ha puesto su saco. de lápiz con que te escribo. Marcelo: I de imbécil por dejarte. Baila como si fuera una marioneta. Marcelo: A de abrigo. Cristina llegó a Santiago. La esperé en el aeropuerto con un regalo: dos entradas para ir a ver un ballet. con la que ganó el premio Faulkner. En el 69. Marcelo: S de soñarte. Marcelo: C de calor. Cristina: A de amigo. de extrañarte. Marcelo: Instrucciones para casarse estando lejos. Marcelo: Considerando que: Los yacimientos de hidrocarburos son propiedad… no. de amada. recortes de periódicos. Le apoyé en ambas pasiones. Llegaré a la iglesia. fue ministro de minas del presidente Ovando. Marcelo escribió su primera novela Los Deshabitados. Arrojarán arroz y luego harán la fiesta. Han llegado ambos al cielo de la rayuela. de alambique. finalmente bailo bien. Cristina: O de oír tu voz. de olvido. Cristina: M de marido. Al menos así. Marcelo escribe y lee de espaldas a la pantalla. de casa. de ojeras. propiedad no… son del dominio originario de la nación y su exploración. Escena 11: Nacionalización del petróleo Proyección de imágenes de Bolivia: manifestaciones. a media agua. con un trapo húmedo. Pero yo la pasaré jugando al fútbol con mis sobrinos. como si fuera parte de la proyección. . Simple. Del saco sale un gancho que cuelga a Cristina al hilo invisible. volvimos a Bolivia. y redactó el decreto de nacionalización del petróleo. de ahora. Marcelo: I de inexplicable.

la exigencia intransigente. No pido ni espero apoyo a mi conducta funcionaria. No retrocederemos. inmuebles. y la nacionalización de todas sus instalaciones. Se sienta y habla para sí. camiones… no. También nuestro pueblo en este instante ha decidido que comience a correr el plazo de nuestra paciencia. Marcelo se para en la silla. Una revolución que no es moral. otros que cayeron en la lucha y cuyos nombres hemos casi olvidado. Merecida o inmerecidamente. subió Torres . no es revolución. Bolivianos: han acudido ustedes a esta pequeña plaza del país más olvidado y dependiente de Latinoamérica. Espero que el pueblo nos reemplace si no somos dignos de su confianza para realizar por sí mismo la revolución de que nosotros no seamos capaces. la vigilancia constante. Meses después fundé el Partido Socialista. de todos los campos. Saluda. También las Fuerzas Armadas son víctimas del sometimiento y el saqueo a que está condenado el país al que pertenecen pero que ya no les pertenece. 2: El inmediato control. Esto no es verdad. hemos tomado nosotros. ¿Qué democracia? ¿Esa que se nutre de los dividendos y de las coimas de las empresas explotadoras de nuestras riquezas naturales? ¿Esa democracia que alimenta a quienes escriben editoriales al servicio del interés extranjero? ¿Esa democracia que distribuye dinero para corromper al dirigente sindical. ni siquiera a un gobierno. para comprar la conciencia del parlamentario? ¿De qué democracia nos hablan? Nos acaban de amenazar diciéndonos que ha comenzado a correr el plazo para la aplicación de sanciones en contra de Bolivia. Se oye el rumor de una multitud. Espero el juicio crítico. estudios. medios de transporte. proyectos y todo otro bien sin excepción alguna. más agobiado moralmente por la decepción que vencido por la fatiga física. Pero estamos en un puesto de vanguardia y no podemos retroceder. En una madrugada de hace tres años atravesé esta misma plaza luego de 14 horas de debate sobre la política petrolera del gobierno. Es un lugar común el que se refiere a los militares como a reaccionarios por definición. Esa madrugada terminó en una derrota formal y una victoria moral. Escena 12: Bánzer y exilio Cristina: Pocas semanas después. el rumor aumenta. nuestros nombres han despertado alguna esperanza. Cristina: Cayó Ovando. por las Fuerzas Armadas de la Nación. Estamos comprometidos en hacer una revolución profundamente honesta e intransigente. instalaciones y demás pertenencias de la Bolivian Gulf Oil Company. para expresar un apoyo decidido. sino a la decisión que en nombre del pueblo de Bolivia. Renuncié. planos.El gobierno revolucionario decreta: 1: La reversión al Estado de todas las concesiones otorgadas a Bolivian Gulf Oil Company. Esta del día de hoy ha comenzado con una victoria formal y estoy resuelto a evitar que termine en una derrota moral. hace callar el rumor. Detrás el lienzo queda iluminado en modo de parecer un amanecer. no a una persona. Marcelo: Estaba en desacuerdo con el monto establecido para indemnizar a la Gulf. nuestro fracaso comprometerá irremediablemente el destino de toda una generación. Estamos donde deberían estar con más méritos que nosotros. Se quiere intimidar a la opinión pública con el rumor de que la nacionalización del petróleo traerá la miseria para el pueblo de Bolivia. camiones queda mal…. presentó su renuncia. Si fracasamos. El gobierno de Estados Unidos ha declarado que la democracia en Bolivia ha sufrido un retroceso.

no podemos partir ya. Cristina: ¿De veras tienes que irte? Marcelo: Es peligroso quedarme. aquí nadie me podrá encontrar. Cristina: Tenemos hijos Marcelo. amor mío. Sería un riesgo para ellos. Marcelo salió al exilio. armado con un fusil. ¿Qué hago con Talita y Tatu? ¿Puedo viajar con ellos? no quisiera abandonarlos. y nosotros nos tuvimos que ocultar. Cristina: ¿Cómo voy a hacer sin ti? Marcelo: Me quedo entonces. Cristina: ¿Te vas ya? Marcelo: He decidido. Cuando se calme todo voy a poder alcanzarte. amor mío. Cristina: Tienes que irte a Chile ahora antes que cierren el cerco. le escribía. Cristina: hasta la vista.y el día del golpe de Bánzer. vete ahora.. Marcelo combatió en La Paz junto a estudiantes y obreros. Marcelo: Vente conmigo entonces. Pero no es ropa sino cartas. amor mío.. Marcelo: (Lee) Todo está listo. Marcelo: Así iniciaron los años más lúgubres y más tristes que vivió nuestro país. Cristina: Combatieron todo el día. Marcelo tiene una cesta y Cristina tiende la ropa.. periódicos que ella coloca en el hilo que atraviesa la escena. . Marcelo: No quiero dejarte sola. hasta que la derrota fue evidente. me quedo. Escena 13: Las cartas Están cada uno del lado opuesto de la escena. dentro de algunas semanas vamos a poder viajar. sobre las sillas. Tiran del hilo y a cada uno les llegan las cartas del otro. Cristina: Tienes que irte ya Marcelo. Cristina: No. adiós. que siempre me opuse a que nuestro hijo comprara las pistolas de juguete. Cristina: ¿Todavía estás aquí? Marcelo: Adiós mi lauchita. adiós.. Marcelo: Parto Cristina. Marcelo: Parto entonces. En la proyección se ve la foto de Marcelo armado. Me escribía. Marcelo: Yo.

Cristina: En la universidad había carteles contra Marcelo. ¿Y las estudiantes qué? “Profesor. es sólo tos. son tres. hace frío.. El biombo del lado de Cristina les servirá para esconderse y reaparecer. Se encuentran en el medio y alzan la vista de lo que leen. Por supuesto. Cristina: ¿Qué es lo que ocurre Marcelo? Marcelo: Nos siguen. La escena se oscurece un instante Escena 14: La triple A Regresa la luz. ¿Cuándo vienes? ¿Cuando llegas? ¿Y los chicos. Rodrigo está muy resfriado.. a responder: “Se equivoca señorita” Se equivocan sí.. mi amor. estoy contando las horas. Strongest goleó a Bolívar. Era el setenta y tres. Marcelo: Luego fuimos a Argentina. tienes que ponerle chompa cuando se va a dormir.. enseño en la universidad. trae los perros son parte de la familia. me haces falta. No es grave. y tienen . Cristina: Nos reencontramos en Chile. ingenuo. lauchita. Cristina: (Lee y comenta celosa) ¿Son tantos los estudiantes?... si creen que lo van a seducir. Buenos Aires se había vuelto de una violencia inaudita. se agita tanto dormido que sus frazadas se caen. Se alejan rápidamente. Cristina: (Lee). no mires atrás. Pero al cabo de dos años. Marcelo: (Lee un periódico) Han fusilado mineros. Las petroleras han regresado al país. (Para sí) Lauchita. una pregunta” Y él. Marcelo: Voy a esperarte. Marcelo: Cristina.. Son tantos que me han cambiado a un aula mucho más grande.. Cristina: Llego la semana entrante en el vuelo de las seis. te lo había dicho.. cómo están? Marcelo: (Lee) Aquí ha nevado. masacre en la Universidad. A mis lecciones vienen estudiantes de otros cursos. Te extraño. poco antes del golpe en Chile..Cristina: (Lee) Tengo trabajo. ley marcial.

Escena 15: México Fotografías de la familia en el exilio. que no te vean. salieron en forma de libro. Cristina: Sus notas en el periódico. Persecuciones y robos. Cristina: Con Elito.armas debajo del saco. Marcelo: De estudiar. rápido. Al día siguiente nos fuimos. niñera de nuestros hijos. Marcelo: Mis estudios sobre el gas. donde hay gente. Cristina: En esa calma podía ir al parque con sus hijos. Tomamos un taxi y luego buscamos a nuestros hijos. nacionalización del petróleo. En México era difícil que lo intentaran matar. Cristina: Nos instalamos en México. Marcelo: Puño de hierro en Bolivia. Esa noche empaquetamos todo lo que teníamos. Cristina: ¿Qué vamos a hacer Marcelo? Marcelo: Ahora corre. Marcelo: Hablemos de los que mueren Cristina: Publicaron otro libro. Marcelo: Nos bajamos a diez cuadras luego de haber controlado que no nos habían seguido. Marcelo: con Rodrigo y Marisol que ya eran adolescentes. Cristina: Oleocracia o patria Marcelo: “Los recursos naturales no renovables son el pan de hoy y el hambre de mañana”. de denunciar. ven aquí. Cristina: Nos van a alcanzar. mi niñera. Marcelo: Elito era la dulzura. Marcelo: Dobla aquí. Gobierno de delincuentes. Marcelo: A la calle. de frustración e impotencia. Marcelo. . Están sentados y ven las fotos proyectadas sobre la pared. No nos vieron esa vez. Cristina: Nos vieron. Quienes quisieron matarme eran de la triple A. están corriendo. de los hijos de mis hijos. Cristina: Subimos a un colectivo ocultos entre la gente. Elito era el amor. sube a ese micro. Cristina: De relativa calma. Cristina: Así pasaron varios años. Cómo Bánzer entregó de nuevo nuestras riquezas.

iban a la universidad. Marcelo: Una pareja de amigos me esperaba con su carro. Marcelo: Meses después cayó Bánzer. A preparar los slogans: “Sin millones. Marcelo: Reorganizar el partido. discursos. sin matones. Comenzaron cuatro mujeres haciendo una huelga de hambre. me escondieron. Cristina: De nuevo a esperar noticias. Quince días más tarde eran miles que ayunaban. Cristina: Partí enseguida a Bolivia. Cristina: Marcelo se fue otra vez. “Que se vaya del gobierno que vuelva la democracia”. Con documentos falsos pasé la frontera en Perú. las elecciones. En un año su partido era el cuarto del país. Una huelga de mujeres lo obligó a renunciar. con tu lucha al Poder”. Tenían miedo y aún así me ayudaron. Cristina:Lo eligieron diputado. Cristina: A soñarlo por la noche a rogar porque su vida no valía ni un centavo si lograban dar con él. con tu voto al Parlamento. en el parlamento inició el juicio a Bánzer. Marcelo: Mi sobrino José Antonio organizó mi regreso. Escena 16: Regreso Marcelo se aleja y se coloca en la pared donde se proyectan imágenes de Bolivia.. Escena 17: Juicio a Bánzer .Conversar con los amigos. Otra vez en nuestra casa a retomar nuestra vida. Nos reunimos en La Paz. Marcelo: Y prepararme a volver. Marcelo.. Cristina atraviesa la escena y lo alcanza. Nuestros hijos ya eran grandes.

Le ponen una caja de fósforos en la mano. tú trastabillaste. . Marcelo? Marcelo: Los hombres formados en el pensamiento fascista consideran la represión como la única forma de imponer autoridad a una mayoría explotada y hambrienta. Viva e indefensa. te diste vuelta. Cargaron los cuerpos en una ambulancia y los llevaron al Estado Mayor. La explicación es otra y hay que decirla esta noche. te vejaron. Le colocan un cohetillo pegado al cuerpo Marcelo: Por eso el régimen presidido por Bánzer persiguió. si no fuera por bayonetas y tanques tolerarían los trabajadores el régimen de privación de libertades a que han sido sometidos? Le quitan la camisa Cristina: ¿No recuerdas? Bajaban en fila. asesinaron y torturaron como manifes–tación patológica de psicologías demenciales. Le quitan el saco Cristina: ¿Qué te hicieron. En círculos militares se mencionan doscientos muertos. Te detuviste.Marcelo: El general Bánzer y sus ex ministros no encarcelaron. En el banquillo del acusado está sobre todo una clase social que muda presidentes. una bala te atravesó el cuerpo. ¿Que señalabas? ¿A quien señalabas? Explota el cohetillo. enfrentaste con las manos alzadas a tu verdugo. a los que finge respetar mientras vende lo que representan a precio irrisorio a intereses extranjeros. te patearon. te torturaron. por eso torturó y asesinó. sacada en el Estado Mayor. que los militares abrían la puerta de la ambulancia casi con temor y preguntaban: “¿Es el Marcelo?” Marcelo: Generosos créditos incobrables y decenas de miles de hectáreas de las mejores tierras fiscales fueron repartidas entre ministros. Cristina: Hubo una ráfaga. Cristina: No les bastó destrozar tu cuerpo. Lo empujan hacia el otro lado de la escena Marcelo: El informe oficial habla de 13 muertos y diez heridos. en Epizana y Tolata. con la represión. Cayó. Algunos dicen que ya estabas muerto. Uno de los soldados nos dijo: “Hemos visto montones de cadáveres. No se conoce el lugar en que fueron sepultados los cuerpos recogidos en volquetas ni el destino final de treinta heridos trasladados en camillas hasta un avión militar y luego desaparecidos. demostrando que jamás tuvo patria sino bolsillos que defender. Quisieron también el souvenir de su obra. el genocidio y la masacre. donde se te ve apoyado contra la rueda de un jeep y señalas algo. Pero no hubo tierras ni créditos para los campesinos a los que se les respondió. ministros y gobiernos pero que jamás renuncia al control del poder político que resulta del poder económico que detenta. Los arrastraron por las escaleras. La prensa pudo contar ochenta cadáveres de campesinos. Los funcionarios que delinquieron no lo hicieron por una tendencia compulsiva a la apropiación de lo ajeno. que estaba detrás. Trataron de separarte de los demás. como leña”.”. En el otro piso te reconocieron e increparon. Hay una foto tuya. Te insultaron. Con un golpe de codo te separaste y seguiste con los otros prisioneros. te derrumbaste sobre él. Esa clase utiliza de manera deshonesta los símbolos patrios. ¿Cómo. el resto de los disparos dieron en Carlos Flores. parientes y amigos del régimen. Cristina: El forense que vio tus fotos declaró que los golpes y heridas en tu cuerpo habían sido producidas sobre una persona viva.

Remataban lo muerto. los que violaron derechos y libertades fundamentales no lo hicieron como personas privadas sino en ejercicio de funciones públicas. los que se enriquecieron ilícitamente. Patadas. Marcelo: Las aulas de la Universidad de Santa Cruz sirvieron de celdas a cientos de presos y sus muros fueron el paredón de fusilamiento de decenas de ellos. el destino de tu cuerpo y el de Carlos se divide... sobre el cuerpo muerto de Carlos Flores. otros tiros. desesperados. Los dejaron en el suelo. Lo visten con una camisa y saco idénticos. acababas de morir. . Lo sientan en el suelo. Los volvieron a llevar al Estado Mayor. codos. cintura). y funcionarios y parientes se enriquecieron en este tráfico ilícito. Jamás nos hemos ocupado de la vida privada del Gral. Cristina: Los paramilitares que entraron en la COB eran del grupo de seguridad de Bánzer y su esposa. Marcelo: Este es un juicio político porque los que cometieron delitos. lo empujan. Cristina: Te llevaron a un baldío. Marcelo: La deuda del país aumentó en dos mil millones de dólares. A esa misma hora. Le marcan el cuerpo con un carbón. alguien llamó a la casa y dijo: “no lo busquen más. Luego. Luego. nuestro hijo Rodrigo despertó sobresaltado y tuvo la certeza de que en ese instante. Los cargaron de nuevo. Bánzer. te cortaron en pedazos. como quien señala los lugares donde un cuerpo puede ser cortado (hombros. Se ensañaron antes de abandonarlos. No es el odio que guía nuestros pasos. con los que se había organizado una internacional del sable. En el caso de Bánzer. Lo acuestan y lo vuelven a sentar. tampoco eso les bastó. A las cinco de la tarde. No sabían que un cuerpo no se quema así. Bánzer el rencor que cualquiera de los que le siguieron sintieron por cualquier trabajador de Bolivia a lo largo de estos siete años. lo hacen señalarse a sí mismo. pero que tienen los fogonazos de los proyectiles y manchas de sangre. Marcelo acaba de morir”. Arrojaron los cuerpos. lo hacen señalar al público. Marcelo: No queremos denigrar ni ofender a nadie. desde la Presidencia de la República. Alguien tuvo tiempo de fotografiarlos. Cristina: No era mediodía cuando te habían llevado. Lo alzan. en ese preciso instante. Si cada boliviano debía 100 dólares antes de que entrara Bánzer. Finalmente te enterraron. Te rociaron con gasolina y prendieron fuego. Al día siguiente los recogieron en una ambulancia y los llevaron a la Morgue. Queremos aclarar que no sentimos por el gral. desparramado. Marcelo: Podría parecer que nos nutre un sentimiento de rencor y odio personal. Allí quedaron. prendieron fuego a cada trozo. Le ponen un espejo delante. luego de siete años debía 600. estaban nerviosos. en Alemania. Cristina: Un médico iba a hacer la autopsia cuando llegó otro grupo militar. un pedazo aquí. envuelto en una frazada. Lo llevan al medio y lo acuestan en el suelo Marcelo: Quien dice haber combatido el contrabando permitió que se internaran diez mil vehículos particulares en forma ilegal. sus guardaespaldas.Marcelo: Ciudadanos bolivianos y extranjeros fueron consignados a las dictaduras militares de los países de los que huían. Cristina: Te cargaron de nuevo en la ambulancia. Jamás hemos levantado una acusación que no podamos probar. Los arrojaron en un depósito. para liquidar a todos los opositores. otro allá. es la pasión de justicia. bayonetazos.

me escucho a mí mismo. Marcelo: Estoy regando las plantas de un jardín donde hay un campanario. porque mucho más temible que ese enemigo que está buscando la manera de anularnos. Marcelo regará los objetos con harina blanca y acabará envejeciendo los cabellos de ella también. aparentemente hostil. Y tú sabes que si no miraras lo que miras yo lo miraría por ti. hecha por un fotógrafo ambulante. . Cristina: ¿Cómo fue. me pongo a llorar. no disponemos de protección alguna. hacen gestos que me obligan a carraspear para no ceder al llanto. Lo sostiene un niño. a esa oligarquía que tuvo en Bánzer al administrador de sus intereses y sabemos que más pronto que tarde se cobrarán esto que estamos haciendo. como para alcanzármelo. sabemos que estamos hiriendo y profundamente. el sol entibia la mañana. En la cuna un bebé transparente. Marcelo.. “No es tarde. Es una fotografía amarillenta. que todo está en contra nuestra. Ella tiene un sobresalto y le caen al suelo los objetos para maquillarse que tiene en las manos. camina un joven. No sé por qué. sentada. El viento se vuelve brisa. Te susurro: “Somos inmortales. Llega hasta Cristina. Unos fantasmas me hablan. Miro el retrato. Y no podríamos soportarnos a nosotros mismos si no cumpliéramos nuestro deber. es mi hijo. respondo. Cierran la puerta. ¿Es mi sobrino José Antonio? ¿soy yo? No tiene marco. El vehículo arranca… cada sacudón me quita el aire… Ya no necesitamos mirar cada uno con el otro. No controlamos los medios de comunicación. destinada tal vez a protegerla de sí misma. Del otro lado de la habitación está Marisol. Llegué justo a tiempo para oír el tañido de las campanas. Algo me quema dentro… Ahora escucho el aleteo de las palomas. Detrás el cielo empapado de una luz temblorosa. desde un costado -¿tu hermano Miguel? ¿Quico Arnal? Me da unas palmaditas en la mejilla que son un mensaje de ternura dicho con dificultad. Allí están mis hermanos. lejos. se agitan. es una conciencia culpable. Subo. Suena el teléfono. algunos techos todavía teñidos de sol. Alguien. Marcelo se marcha. con un gorgoteo musical. Estoy en una habitación poblada de objetos familiares. Mi madre inmóvil. Caigo… Ahora voy por una galería desde cuyos costados mis parientes me siguen con la mirada. Marcelo le ayuda a recogerlos. para que no me canse al hablar. Escena 18: Visión de Marcelo en punto de muerte. Sabemos que si uno de los dos falta. y miras hacia otro lado. “Demasiado tarde. Un mueble donde se guarda la ropa recién planchada. Sonríe con una tristeza. Miro como un vigía el horizonte de casas grises. pero abre los brazos y sonríe. En ese instante ella lo ve. papá” me dice. Rodrigo”. por el contrario. Un grifo del que siempre brota el agua. Son las seis. Cubre con harina el teléfono que deja de sonar. Marcelo danza una cueca lenta siguiendo el sonido del teléfono. tiene en las manos un anillo y hace un gesto. Con una expresión serena. Quiere decirme algo. algunos estiran la mano para desordenarme el cabello. Me alzan…me empujan.Marcelo: Sabemos. detrás estás tú. el otro mira lo que uno tendría que mirar.. como si él no estuviera allí y ella sólo lo recordara. aún físicamente. en qué pensaste? ¿En qué pensaste cuando te mataron? Mientras él habla ella se marcará arrugas y envejecerá. Cuando cesa. Pero yo sé que si no mirara ese retrato. hemos creado una mirada que mira por los dos lo que ambos deberíamos mirar cuando no estemos ya en ninguna parte”. A mi derecha. Un poco más allá el retrato de papá. Ella los recibe pero no lo mira. La cuna de Marisol. encuentra una regadera llena de harina. Estamos dispuestos a pagar este precio. casi invisible. tú lo mirarías por mí. Te llevas el dedo a la boca. tiran mi cuerpo dentro de un vehículo. Agita un pañuelo manchado de sangre.

que me hubieran escondido en algún lugar. ella resbala y él la levanta. que me mandó matar. Pistas falsas. Bánzer. Todos declararon que habían sido mis amigos.. Escena 19: ¿Qué te hicieron Cristina? estalla una polka alegre. Y un día en la calle te encontraste con la revista Stern. Me lo impidieron. Años después. que ese caballero había vendido a una agencia de información. . Se separan Marcelo: Dijo que se las habían cambiado. fue Marisol. la lleva hasta una silla y se aleja. Luego él la sostiene. Ella lo levanta. el pasillo lleno de sangre. mi reloj y mi anillo. que mi cuerpo estaba allá. mi sobrino José Antonio. Marcelo le sacuda las faldas y ella va a buscar hacia la dirección opuesta. Se pasaron la papa hirviente entre ellos. Rico Toro que lo sabía todo. Allí estaban las fotos de mi cuerpo destrozado. Era absurdo. Y allí fueron mi hijo Rodrigo. por años siguieron llamadas a mi familia. Imposible saber de quién podían ser. Cristina: No es Marcelo. Fuiste a verlo varias veces más pero nunca más te recibió. Partieron a México.. nos esperaban a almorzar. el tráfico estaba interrumpido. Cristina: Alguien me avisó que te habían herido. Marcelo: Tuviste que asilarte en la embajada mexicana. Días después mi hermana Nora recibió una bolsa de plástico en la que había unas pocas cenizas. Eso mantuvo alguna esperanza que yo estuviera vivo. Ella resbala y él la levanta.. No se podía pasar. Ningún rastro de DNA. Llegué a pie. Ella sentada y él detrás. Siguieron. Èl resbala y cae lentamente a tierra. tiene patillas. “Tengo fotos de Marcelo muerto”. fuiste tú Cristina. Marcelo: ¿Y a ti. de pie. Marcelo le levanta el brazo para señalar algo y Cristina va en esa direción. Marcelo no usaba patillas. “¿Se puede entrar?” pregunté. Luego fui a casa de tu hermana Nora. Ella resbala y él la levanta. qué te hicieron Cristina? Corren al centro y se abrazan. Te prometió otras fotos. Ambos están distantes..Las sombras devoran las últimas particulas de luz. Marcelo y ella han quedado de un lado. restos de huesos. un ministro del gobierno democrático de la Unidad Popular te citó. García Meza que lo ordenó. Te las mostró. Fui a la sede de la COB. Vuelven a separarse. Que mi cuerpo estaba aquí. Hicieron analizar los restos. Secretos de confesión. Corren al centro y se abrazan. Hasta los mismos sicarios fingieron respeto. hasta que no veo más nada. Arce Gómez que lo planificó. estaba lleno de soldados. Ella resbala y él la levanta. Habían sido incinerados a una temperatura altisima. te dijo. Luego se separan. Oscuridad. Corren al centro y se abrazan. al exilio. Corren al centro y se abrazan. Corren al centro y se abrazan.

vengarse en ellos para vengarse de mí. Marcelo corre hacia ella. en los Yungas. No contaba con la gente. había carteles. Resbala sobre su cuerpo y queda sentado en el suelo con ella sujetándolo. Luego lo viste otra vez. les mintieron. aparecen fotografías del día de la sentencia contra el gral. destrozado mi cuerpo. lo condenaron. Marcelo le sopla en la nuca y ella va hacia otra dirección.. como un rey. Llegó el día del juicio. que lo condenaran ya “cárcel al asesino”.. Y ocho años más de proceso para juzgar al culpable. en Mizque. pancartas. se burlaron. se hicieron dar dinero por falsas informaciones. Viajes a Sucre. mientras lloraba: “¿Ves Marcelo. en mil lugares más sin encontrar nunca nada. a sicarios y matones sin ningún derecho a indulto. escondido mis restos.A cavar en la cumbre. Cristina: Me abrazaba todo el mundo festejaban en la calle treinta años al genocida. necesitaron también burlarse de mi familia. La primera vez que entró en el aula del proceso los jueces. yo sabía que a quien convino su muerte . que he cumplido?” Por supuesto. Estreme–ciéndose ante cada huesito que podía aparecer. “a mí no me van a juzgar”... y así fue. a la Corte. Escena 20: Juicio a García Meza Cristina le saca los vestidos y lo lava. con la prensa. El imputado entraba al despacho de los jueces. Dos años tardó en lograr que se procediera al juicio. todavía se burlan y sigo sin aparecer. la plaza estaba repleta. García Meza se burlaba. y el dolor de humillados y ofendidos. Les chantajearon. con una excepción. Marcelo: Cuando volvió del exilio Cristina había decidido que debía haber justicia. En el muro. se alzaron todos de pie como si entrara un monarca. No les bastó haberme matado. con regalos. Murmuré. García Meza.

nuestra voz silenciada. inmenso. Nadie recuperó las tierras mal habidas. Has logrado el milagro. Cuando vuelve a encenderse ilumina tenuemente. Cristina avanza sosteniéndose en su andador. y quedé en ti. La voz de Marcelo aparece en el altavoz. FIN . allí reside el martirio. su injusticia. Que me conservas intacto dentro de ti. tus arrugas se van. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? Escena 21: La eternidad Del lado opuesto Cristina aparece con zapatos de bailarina. Marcelo la alza. suave. Ella sigue adelante hacia el asiento que ocupaba marcelo y Marcelo retrocede al asiento vacío del otro lado de la escena.el mandante. acordarte de mí ya no te duele ni te pesa. Cristina cae. la calle del lienzo y las dos sillas vacías. aparentemente inútiles. Marcelo: Estás dentro de mí. Nuestra democracia se volvió la máscara detrás de la que sigue riendo la clase social que yo intenté condenar. Éste se dirige al lado opuesto de la escena caminando lentamente. su exclusión. nuestras denuncias. Marcelo al del lado opuesto. En el muro aparecen las fotografías de los políticos que gobernaron a Bolivia en los últimos veinte años. no lo iba a poder juzgar. Nadie retomó el juicio a Bánzer. Ambos quedan sentados como al principio de la representación. ¿Recuerdas? Iba a los ensayos a verte bailar. ninguna enfermedad te alcanza. Cristina llega a su asiento. corruptos y violentos. seguiste viviendo. me elegiste. El dolor de mi familia acompaña mis restos donde quiera que estén. desde tu adolescencia. Cristina ha alzado a Marcelo. incrustado en ti durante esta muerte larga como tu sobrevivencia. el tiempo retrocede. hermosa. Ya no hay dolor.. Cristina: Marcelo. colectivo y total. en puntas de pie. Lauchita. amor mío. El verdadero martirio está en esta tierra. En el fondo aparecen proyectadas las imágenes de los dos. Me buscaste. serena. que tropiezas. su hambre. Marcelo: Hace veinticinco años que envejeces. sin nombre. de esos que usan los ancianos cuando ya no pueden caminar. el martirio ya no me pertenece. Ahora eres una anciana. sujetándose a un andador. Cristina: ¿Quieres bailar? Marcelo: Claro que sí. el malhechor el asesino y cobarde. Los acompaña también el saqueo de Bolivia. Cristina: Marcelo Marcelo: Mi amor. mi compañera. Marcelo: Quedaron sin juzgar muchos deshonestos. joven aún. eres joven. recuerdas a un joven que una vez era el más viejo entre ambos. Va en puntas como una bailarina lisiada. fuiste mi mujer. Allí se perpetua nuestra muerte. La luz se apaga lentamente. aún con fuerzas. no hay pena. en su miseria. ya no está en mi cuerpo ni en el cuerpo de los otros que desaparecieron. Pero tú. que te enfermas. cada vez más jóvenes.