La guerra Irán-Iraq y las armas químicas

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. La invasión de Kuwait Siguen las sanciones y las inspecciones El eje del mal y la Guerra contra el terrorismo Se forma la coalición Derecho Internacional La invasión La caída de Bagdad La posguerra La Zona Verde Saddam Husein Efectivos militares en Iraq Irak, Petróleo y la hegemonía mundial de los Estados Unidos (I)

En 1988, en el contexto de la Guerra Irán-Iraq, el ejército iraquí de Hussein utilizó armas químicas, en concreto gas mostaza, sarin, tabun y VX contra la población civil, produciendo una masacre en el ataque químico a Halabja. La ONU medió en el conflicto y ordenó el alto el fuego para luego continuar con las inspecciones y las presiones a Iraq para que colaborase con las tareas de las comisiones delegadas de las Naciones Unidas para la verificación del desarme Iraquí. Los estados unidos de america habian vendido las armas a Iraq durante ese periodo de Guerra.
1.

2. La invasión de Kuwait
El 2 de agosto de 1990, tropas iraquíes invadían Kuwait con vehículos armados e infantería. El 16 de enero de 1991, una coalición internacional liderada por Estados Unidos y bajo mandato de la ONU atacó al ejército invasor iniciando lo que se conoce como la Guerra del Golfo. El ejército iraquí no aguantó militarmente y el 28 de febrero de ese mismo año, se rindió. A partir de ese momento, la Organización de Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad, impuso una serie de obligaciones a Iraq, entre ellas la de la aceptación incondicional de la destrucción de sus armas químicas, biológicas y misiles balísticos de largo alcance bajo supervisión internacional [2]. Además, estableció un bloqueo económico para presionar al país asiático. El régimen de Saddam Hussein se resistió a colaborar activamente con los inspectores de la ONU, a pesar de las consecuencias del embargo para la población, y de los intermitentes bombardeos a los que el país era sometido por parte de los ejércitos británico y estadounidense.

Siguen las sanciones y las inspecciones
En 1991, concretamente el 15 de agosto, el Consejo de Seguridad aprueba [3] un sistema de flexibilización del embargo consistente en la concesión a Iraq de la posibilidad de exportar

petróleo cuyos beneficios estarían destinados a la compra de alimentos, medicinas y otras materias esenciales. Este programa, económicamente administrado por la ONU se popularizó como el programa "petróleo por alimentos" y se hizo oficial el 14 de abril de 1995 con una nueva resolución [4] En 1998, tras una crisis previa el año anterior se produce la completa expulsión de los inspectores internacionales por parte del gobierno del régimen iraquí el 31 de octubre. Unos días después, el 17 de noviembre se retracta y solicita el regreso. Tras el informe de Richard Butler denunciando la falta de colaboración de Bagdad, Naciones Unidas ordena la salida de Iraq de los inspectores. El 2 de marzo de 2000, Hans Blix asume el cargo de director ejecutivo de la UNMOVIC, la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección.

El eje del mal y la Guerra contra el terrorismo
Tras la Guerra de 2001 en Afganistán, el presidente de Estados Unidos George W. Bush situó a Iraq dentro de lo que denominó como eje del mal, un término reminiscente al eje Eje Roma-Berlín-Tokio ó equiparable a la cortina de Hierro durante la Posguerra, justificando el ataque al régimen de Saddam Hussein su pretexto de tener gran cantidad de armas de destrucción masiva, cosa que hasta el momento no ha sido determinado, y de tener vínculos con Al Qaeda, la misma que EE.UU. ayudó a crear durante la guerra Afgana contra la Unión Soviética mediante la CIA [5], vínculos que tampoco han podido confirmarse[6], y de ser un peligro inminente para la Humanidad. El 29 de noviembre de 2001 se aprobaba la lista de artículos que las próximas inspecciones examinarían y su procedimiento de análisis, y fijaba en el 30 de mayo de 2002 la fecha en la que se comenzaría a aplicar. Asimismo se subrayaba la obligación de Iraq de cooperar con la aplicación de las resoluciones. [7]

La resolución 1441
En la importante resolución 1441 [8], aprobada en la sesión celebrada el 8 de noviembre de 2002, el Consejo decidió dar una última oportunidad de Iraq para la realización de las inspecciones ordenadas referidas a la existencia de armas de destrucción masiva. Para ello daba un plazo de 30 días a partir del día de la publicación de la resolución para presentar una completa declaración de todos los aspectos de los programas para el desarrollo de armas químicas, biológicas, nucleares, misiles balísticos, etc., además de decidir que Iraq no realizaría ningún acto o amenaza contra cualquier Estado Miembro que adoptase medidas para hacer cumplir sus resoluciones. Producido el informe el Consejo se reuniría nuevamente para examinarlo y adoptar las decisiones que pudieran corresponder. La resolución finaliza recordando que ha advertido reiteradamente al Iraq que, de seguir infringiendo sus obligaciones, se expondrá a graves consecuencias.

Se forma la coalición
Tras presionar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, incluso con la presentación de pruebas, algunas de las cuales resultaron ser falsas, para que aprobara una resolución apoyando explícitamente la invasión, el presidente de los Estados Unidos, George Bush obtuvo el apoyo de un grupo de países para formar una alianza que invadiese Iraq para derrocar al gobierno de Saddam Hussein. Esta coalición, que se autodenominó Coalición de la voluntad, estaba formada por los gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría. La mayoría de la población de estos países estuvo masivamente en contra del apoyo de sus gobiernos al presidente Bush, deslegitimizando el apoyo de sus gobiernos. Bush recibió también el apoyo de los gobiernos de la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, las islas mediterráneas de Malta y Chipre; el estado de Israel o el de Kuwait. Francia, Alemania, China, México y Rusia manifestaron su total oposición a medidas de fuerza contra Iraq y fueron partidarios de una salida negociada a la crisis. Francia, Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, abogaban por la continuidad de la labor de los inspectores y anunciaron su intención de vetar cualquier documento que legitimase explícitamente el ataque. Durante estas demostraciones se produjeron varios roces entre Estados Unidos y los países que se oponían a la invasión. El 16 de marzo de 2003, se produjo la Cumbre de las Azores, donde los líderes de los Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal anunciaron un ultimátum al régimen de Saddam Hussein para que procediera al desarme. La reacción de la opinión pública mundial fue abrumadoramente contraria, haciéndose notar especialmente en las manifestaciones mundiales contra la guerra de Iraq, pero no fue tenida en cuenta por la alianza. El entonces jefe del ejecutivo español, José María Aznar, aludió a que la intervención respondía a la convicción generalizada de que aquel régimen constituía una amenaza para sus vecinos y para los propios países occidentales. Recordó que en ocasiones las intervenciones militares se hacen bajo el mandato de la ONU, como en el caso de Afganistán en 2002, y en otras ocasiones, sin mandato expreso de Naciones Unidas, como en el caso de la Guerra de Bosnia en 1992. Afirmó también que España no participó en esa guerra sino que únicamente apoyó a los aliados, pero que en ningún caso el ejército español participó de la invasión.[9] Plantilla:Coalición multinacional en Iraq

Derecho Internacional
La guerra no contó con el mandato expreso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que ha generado que expertos del derecho internacional y mucha opinión pública condenen la guerra como invasión ilegal.[10][11][12][13]. Así lo ha expresado el Secretario

General de las Naciones Unidas, Kofi Annan.[14] Sin embargo, ni los miembros de la Corte Penal Internacional pueden juzgar a los invasores en caso de considerarlo una agresión porque el Estatuto de Roma indica que hay que encontrar una definición de este crimen, lo que no se pasará antes de 2009 y en cualquier caso, no se puede juzgar un supuesto delito que se cometió antes de que existiera la ley que lo castiga. Sería posible obtener un dictamen de la Corte Internacional de Justicia. Los defensores de la intervención aluden a las ya citadas resoluciones del Consejo de Seguridad, especialmente a la 1441 para avalar sus acciones, y recuerdan otras intervenciones sin mandato de la ONU que han sido reconocidas posteriormente como necesarias. Tal es el caso, por ejemplo, de la guerra de Kosovo. Sin perjuicio de las diferentes opiniones sobre el inicio del conflicto, las Naciones Unidas hicieron suya la situación en el momento en que las fuerzas ocupantes empezaron a actuar bajo el paraguas de la organización. Así, en octubre del mismo año de la invasión recomendó en su resolución 1511 a los Estados Miembros que prestasen a la fuerza multinacional presente en Iraq toda la asistencia necesaria, incluyendo la militar.[15][16].

La invasión
El 20 de marzo de 2003, sin que mediara declaración de guerra por alguna de las partes, comenzó el ataque de la coalición contra Iraq. Para el ataque, los estadounidenses habían dispuesto de 225.000 soldados, 800 tanques Abrams M1, 600 blindados Bradleys M2/M3, 100 helicópteros AH-64 Apache, 200 helicópteros AH-20 Cobra, 100 helicópteros de transporte Chinook, Black Hawk y Sea Stallion, 50-60 F-14 Tomcat, 90 F-15 Eagle, 75 F16 Falcon, 180-220 F-18 Hornet, 50 A-10, 36 bombarderos B-1B, B-52 y B-2, 60 Harrier AV-8B y 4 grupos de combate maritimo que incluían a los portaaviones Constellation, Harry S. Truman, A. Lincoln y T. Roosevelt. Los británicos dispusieron unos 45.000 soldados, 120 carros Challenger-2, 150 blindados Warrior, 100 aviones de combate entre los que habían Tornado, Jaguar y Harrier y un portaaviones además de 16 buques de guerra. Australia cooperó con 2.000 soldados, tres fragatas, 17 aviones de combate y algunos helicópteros. Para proteger a Israel, las fuerzas de EE.UU. desplegaron tres baterías de mísiles Patriot en Jordania. Con la intención de defender al país, Saddam Hussein ordenó dividir Iraq en cuatro secciones y encargó la defensa de cada región a una persona de su entera confianza. Para combatir, los iraquíes disponían, en teoría, de un ejército de 327.000 hombres, 400.000 reservistas, 2.200 carros de combate de los cuales unos 1.500 eran T-55 y 700 T-72, 2.200 piezas de artillería, 3.000 cañones antiaéreos, entre 640 y 760 lanzaderas de mísiles antiaéreos, entre 70 y 90 helicópteros de combate y 300 aviones de combate de los cuales la mitad estaban fuera de servicio debido a la falta de reparaciones y mantenimiento adecuado. La mayoría de estos aparatos eran MIG-21, MIG-23 y MIG-25 de fabricación soviética y una cincuentena de Mirage F-1 franceses. Antes de la guerra, el ejército iraquí había hecho destruir varios de sus mísiles Al-Samud como muestra de cooperación en un intento por detener el conflicto.

Un percance obligó a replantear los planes de invasión al negársele al ejército estadounidense la entrada desde Turquía lo que hubiera permitido realizar una rápida maniobra en tenaza para tomar Bagdad. A pesar de todo, fuerzas especiales tomaron contacto con las milicias kurdas y se planeó un ataque coordinado de los guerrilleros desde el norte con apoyo de tropas aerotransportadas siempre y cuando las operaciones en el sur marcharan según lo previsto. La invasíón empezó con bombardeos sobre Bagdad mediante mísiles Tomahawks lanzados desde buques y submarinos, a lo que le seguirían ataques aéreos con cazas y bombarderos pesados. La respuesta de los iraquies no se hizo esperar y las fuerzas desplegadas cerca de la frontera con Kuwait iniciaron un duelo artillero con elementos de la 1ª División Acorazada de EE.UU. A los pocos minutos, los iraquíes lanzaron tres mísiles Al-Samud contra Kuwait. Uno de estos proyectiles fue interceptado por un mísil Patriot y explotó en el aire; los otros dos lograron superar a los Patriot e impactaron en la zona norte de Kuwait, aunque sin causar daños importantes o victímas. Posteriormente, se adentró en el desierto una columna estadounidense formada por numerosos tanques Abrams, vehículos blindados Humvee y helicópteros artillados Apache y Blackhawk luego de pasar la frontera de Iraq. Los Royal Marines británicos, por su parte, tenían como objetivo principal la toma de Basora, la segunda ciudad más populosa del país. Curiosamente, la Fuerza Aérea de Iraq no realizó ni una sola salida para defender el país. Esto ocurrió debido al mal estado en que se encontraban las aeronaves por culpa del embargo que sufría Iraq desde 1991, así como por la escasa instrucción de los pilotos iraquíes frente a los de la coalición. De entrada, en los primeros dos día de la ofensiva, varios helicópteros británicos fueron derribados por el sistema SAM Strela ruso operado por los iraquíes. El sistema de radar de Iraq continuó funcionando en los primeros día de la invasión pese al fuerte bombardeo de la Coalición, aunque poco después dejó de funcionar. Se cree que durante los primeros siete días de la guerra, el Ejército Iraquí habría logrado degradar la señal de la red de satélites GPS o Navstar y por eso muchos mísiles no pudieron hacer blanco sobre las coordenadas exactas de sus objetivos. Se especula que tal vez técnicos rusos o ucranianos colaboraron con el ejército iraquí para crear una pantalla distorsionadora empleando equipos portátiles anti-GPS, la cual tendría un alcance horizontal de entre 20 y 150 kilómetros y vertical de 30 a 50 kilómetros. Debido a esto, las fuerzas estadounidenses únicamente habrían podido usar mísiles de crucero que podían ser guiados hasta sus blancos sin la necesidad de señales GPS, mísiles infrarrojos o de guía láser, pero la precisión de todas estas armas podía ser fácilmente disminuida por tormentas de arena o simples medidas de interferencia como la quema de zanjas rellenas de petróleo, mezcladas con arena y trozos de aluminio. (AVION REVUE, en su número 41 del 2003) El 24 de Marzo, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleisher acusó a Rusia de haber vendido dispositivos de alta tecnología a Bagdad, pero evitó mencionar el hallazgo en Basora de una gran cantidad de armas británicas con el nombre de Wallop vendidas a los iraquíes (The Guardian, 24.03.2003). Así mismo, el Pentágono denunció que la empresa rusa Aviaconversiya era la que había suministrado los equipos. La acusación fue negada inmediatamente por los rusos, quienes sustuvieron que dichos equipos de interferencia habían sido fabricados fuera de Rusia. Los militares estadounidenses negaron que la interferencia de los satélites GPS hubiera afectado los mísiles lanzados por aeronaves o

buques norteamericanos y restaron importancia al asunto, pero el 25 de Marzo el coronel Victor Renuart, jefe de Operaciones del Comando Central, afirmó con importancia que las fuerzas angloamericanas habían logrado destruir seis equipos de interferencia instalados en vehículos o caminones todo terreno. Los invasores encontraron poca resistencia, que se concentró principalmente en Um Qasr, puerto clave para afianzar la entrada de tropas y pertrechos, que se tomó enseguida. Los americanos avanzaron rápidamente sin encontrar oposición destacable hasta la llegada al puente de Nasiriya, punto donde el Ejército Iraquí esperaba detener a las fuerzas invasoras. Las bajas para la coalición fueron ahí mucho más importantes llegando a superar la treintena de muertos. De Nasirya llegaron las primeras imágenes de americanos abatidos. La televisión iraquí incluso mostró a 5 prisioneros norteamericanos que fueron capturados. El 27 de Marzo, unos 1.000 paracaidístas estadounidenses llegaron al norte de Iraq para sumarse a los guerrilleros kurdos. A pesar del tiempo perdido en Nasiriya, la resistencia iraquí pronto fue doblegada y el largo convoy invasor prosiguió su travesía por el desierto. Sin embargo, la columna de la Tercera División de infantería de marines fue resquebrajada en varios puntos, principalmente en las ciudades de Najaf y Kerbala, y en Nasirya. Las fuerzas invasoras hubieron de frenar su avance debido a una fuerte tormenta de arena y eso permitió que varias unidades iraquíes se replegaran del campo de batalla donde estaban siendo apabulladas. Pese a los continuos reveses militares, el gobierno de Iraq insistía en mostrarse optimista y por eso trasladaba rápidamente a los periodistas a los sitios donde podían verse restos de tanques estadounidenses quemados. Las operaciones de combate llevadas a cabo por la Coalición no estuvieron excentas de errores y problemas que cobraron la vida de varios efectivos. Uno de los más sonados ocurrió cuando un avión de combate Tornado británico fue derribado por un mísil Patriot cuando volvía de una misión. Los dos pilotos que manejaban el aparato murieron al instante. Otro incidente tuvo lugar el 28 de Marzo cuando un avión norteamericano atacó y destruyó por error un blindado británico matando a un sargento. Posteriormente, el 2 de Abril, un F-18 Hornet norteamericano fue abatido sobre los cielos de Bagdad por las propias fuerzas estadounidenses. Uno de los casos más polémicos fue el ocurrido en el Hotel Palestina de Bagdad, donde se alojaban la mayoría de periodístas internacionales, y que el 8 de abril recibió disparos de un tanque Abrams norteamericano, matando a los periodistas José Couso de España y Taras Protsyuk de Ucrania. Se discutió largamente si los soldados en cuestión sabían de los huéspedes del hotel, pudiendo disparar a conciencia contra los periodistas para evitar "testigos molestos" o si simplemente dispararon al confundir las cámaras de televisión con posibles lanzamisiles u otros artefactos militares. Paralelamente, mientras se desarrollaban los principales combates en el sur y centro de Iraq, unos 1.000 soldados turcos penetraron algunos kilómetros en el norte para vigilar las acciones de los kurdos que luchaban contra las fuerzas iraquíes. Apoyados por aviones y tropas de la Coalición, los guerrilleros kurdos se lanzaron sobre las principales ciudades y poblados del norte del país, pero el ejército iraquí respondió lanzando 37 mísiles tierratierra.

La caída de Bagdad
Para la defensa de la capital, el Alto Mando iraquí tomó la decisión de formar dos anillos defensivos alrededor de la ciudad usando a la Guardia Republicana. La División Medina fue emplazada al sur para combatir contra las fuerzas norteamericanas mientras que la División Hammurabi fue desplegada en el norte para contener a los kurdos. Cada división contaba con 10.000 soldados, 200 tanques T-72, 200 blindados BMP-2, 50 cañones Howitzer GH-45 y artilleria ligera. Los soldados habían cavado trincheras en la periferia de la ciudad, los bindados habían sido colocados en garajes y zonas arboladas para protegerlos de los ataques aéreos y se habían provocado algunos incendios para dificultar la visibilidad de los aviones y los satélites. Todo hacía suponer que los invasores habrían de combatir casa por casa para tomar la capital, pero eso no ocurrió así. Al llegar a los tan temidos anillos defensivos apenas sí se encontró oposición destacable. Muchos aseguran que la Guardia Republicana no presentó pelea debido a los demoledores bombardeos americanos contra las líneas iraquíes y a la deserción masiva de las tropas; otros sostienen que los comandantes dieron la orden a sus soldados de retirarse y mezclarse entre la población para continuar la lucha mediante una guerra de guerrillas que ya se estaba organizando. Tras la desarticulación de la mayor parte de las fuerzas iraquíes, el aeropuerto de Bagdad fue controlado por los invasores después de unos breves combates donde un A-10 Thunderbolt estadounidense quedó fuera de combate. Más tarde, los norteamericanos realizaron incursiones de tanteo con columnas de blindados a través de las calles Bagdad y luego se tomó la decisión de entrar en bloque y capturar la capital, que cayó casi sin resistencia el primero de Abril. Los combates no terminarían con la toma de Bagdad y ello quedó demostrado cuando el 7 de abril un F-15 Eagle fue derribado sobre los cielos de Tikrit resultando en la muerte de sus dos pilotos. El 1 de Mayo de 2003, el presidente George W. Bush proclamó la victoria desde la cubierta del portaaviones USS Lincoln en un acto que sería recordado por la frase Mission acomplished! (Misión cumplida), la cual fue pronunciada por el mismo mandatario estadounidense y escrita en una enorme manta que ondeaba sobre el barco. La coalición angloamericana perdió 173 soldados y aproximadamente 542 resultaron heridos. No se conoce el número exacto de bajas entre las fuerzas armadas iraquíes, pero diferentes fuentes estiman que sufrieron entre 4.000 y 6.000 muertos. A partir de entonces el gobierno estadounidense comenzó a poner en prácticas una serie de medidas encaminadas a instaurar un nuevo gobierno en Iraq. Sin embargo, la resistencia iraquí estaba lejos de ser completamente doblegadas y algunos sostienen que el ejércto estadounidense únicamente logró la ocupación del país, pero que la guerra todavía no ha terminado. Es importante destacar que durante la invasión, los iraquíes jamás emplearon armas de destrucción masiva para defenderse.

La posguerra
Tras la derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, la coalición liderada por Estados Unidos proclamó su victoria. La primera medida de las fuerzas ocupantes fue la disolución del ejército y la policía iraquíes, lo que provocó graves problemas de inseguridad.

A pesar del éxito militar obtenido en la invasión, se ha producido una larga posguerra que dura hasta la actualidad. El ejército angloamericano ha sufrido una gran cantidad de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos en un continuo goteo a manos de la resistencia iraquí y diversos grupos extranjeros que convergen en Iraq para combatir contra los ocupantes. Las armas del ejército regular iraquí fueron esparcidas tiempo antes entre los resistentes y gran parte de oficiales y militares del antiguo ejército iraquí que sin trabajo ni sueldo se dedican a trabajar como mercenarios para los grupos contrarios a la ocupación. La gestión posterior a la ocupación arroja un saldo mortal de 3.687 soldados estadounidenses (13 de Agosto de 2007), 168 británicos (13 de Agosto de 2007), 129 provenientes de otros países que se sumaron a la ocupación tras la victoria aliada (33 italianos, 21 polacos, 18 ucranianos, 13 búlgaros, 11 españoles, 7 daneses, 5 salvadoreños, 4 eslovacos, 3 letonios, 2 australianos, 2 estonios, 2 holandeses, 2 rumanos, 2 tailandeses, 1 checo, 1 húngaro, 1 kajaztano y 1 surcoreano) y 1.001 contratistas de diferentes nacionalidades que laboran para la coalición y/o el nuevo gobierno iraquí. Por lo menos unos 27.186 soldados estadounidenses y varios centenares de otras nacionalidades han resultado heridos (13 de Agosto de 2007) mientras que 4 militares norteamericanos han sido reportados como desaparecidos en acción. La resistencia iraquí también ha conseguido destruir o averiar tanques Abrams, vehículos blindados Stryker y Bradley, además de derribar más de 50 helicópteros de combate y de transporte. De igual forma han logrado abatir algunos aviones de transporte e incluso los iraquíes se atribuyen la destrucción de un caza F-16 Falcon norteamericano2. Las bajas de la insurgencia no tienen una cifra oficial. Es poco probable conocer el número exacto de insurgentes muertos porque se mezcla con las cifras de las víctimas de la violencia sectaria y de las operaciones militares de la coalición, que comenzaron a ser contabilizadas a partir de Enero de 2005 y hasta el momento suman un total de 33.405 iraquíes muertos (1 de Agosto de 2007)3, aunque de acuerdo con un estudio de la revista británica Lancer, el número total de victímas iraquíes causadas por la guerra rondaría los 700.000. También es importante señalar que un número significativo de funcionarios que laboran para el nuevo gobierno iraquí han sido asesinados por la resistencia que los acusa de actuar como colaborasionistas de las fuerzas de ocupación. De acuerdo con los datos proporcionados por la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF) un total de 167 periodistas de distintas nacionalidades han muerto desde que inició la guerra en 2003 y al menos otros 69 han sido víctimas de secuestro en la nación árabe 4. A esto hay que sumar el hecho de que existen 4 millones de iraquíes desplazados por la guerra. Recientemente, la Asociacion de Estudios Musulmanes de Iraq (AMSI) reveló el testimonio de un desertor iraquí que laboraba para el ejército de Estados Unidos desde 1991, quien aseguró que gran parte de los asesinatos y atentados explosivos que ocurren en Iraq todos los días son planeados y ejecutados por la CIA y el ejército estadounidense con el fin de promover la denominada violencia sectaria y así evitar que los chiitas y los sunitas pudieran hacer un frente común. 5. Según palabras del ex colaborador, que mantuvo su identidad en secreto para evitar represalias, existe una unidad compuesta por soldados norteamericanos, militares iraquíes del nuevo régimen y extranjeros de los grupos de seguridad que se dedican a plantar bombas en los autos de algunos ciudadanos que son revisados en puestos de control. De esta manera, cuando el automóvil llega a un sitio concurrido como un mercado, una manifestación ciudadana o una mezquita, la bomba es detonada a control remoto sin que los conductores sepan lo que ha ocurrido. Otro método supuestamente

empleado por los norteamericanos sería el de usar a algunos reclutas del nuevo ejército iraquí o de la policía para que, sin saberlo, conduzcan autos cargados con explosivos que luego estallan con todo y su conductor en medio de lugares repletos de gente. La AMSI destacó que la versión del ex colaboracionista coincide con otros reportes donde se asegura que son los propios norteamericanos los causantes de la mayoría de los ataques terroristas. Incluso el corresponsal británico Richard Fisk ha tenido contacto con algunos iraquíes en Siria que han corroborado lo dicho por la AMSI. 6. El Iraq ocupado se ha convertido en un polo de atracción para musulmanes de todo el mundo que vienen a combatir en la yihad. A consecuencia de esto, no sólo no se han reducido las actividades terroristas en el mundo sino que, de hecho, se han incrementando ahora azuzadas por el apoyo de EE.UU. y sus aliados a la ocupación de Cisjordania por parte de Israel y la de los propios EEUU a Iraq y Afganistán. Si antes solo existía un foco de tensión a orillas del Jordán ahora existe otro mucho mayor a orillas del Tigris y el Éufrates. Se esperaba que las exportaciones de crudo iraquí permitieran a la coalición anglo-norteamericana enjuagar en parte el elevado coste de la invasión y de la ocupación, (6.000 millones de dólares mensuales) sin embargo, los constantes sabotajes de las líneas de suministro así como los ataques a las empresas encargadas de su extracción imposibilitan que se llegue siquiera a los niveles bajo el régimen de Saddam Hussein. El resultado de todas estas acciones ha revertido en una mayor inseguridad ciudadana que es víctima tanto del pillaje incontrolado que desborda a una policía iraquí bastante incapaz así como de los ataques de las fuerzas de la resistencia. También el terrorismo ha usado Iraq como argumento en sus ataques a Madrid y Londres. Actualmente, todos los países que mantienen tropas en ese país siguen supuestamente en la lista de objetivos de la organización terrorista Al-Qaeda y están bajo amenaza de ataque. Debe entenderse que si bien Al-Qaeda es mencionada en diarios y medios occidentales como la dirigente de la llamada insurgencia iraquí, no existe una correlación clara entre las facciones armadas en Iraq y esta organización terrorista. De hecho, hay medios y analistas que afirman que tal correlación nunca ha existido, y que se alude a ella como una justificación más de la Guerra preventiva Norteamericana. Incluso el vicepresidente estadounidense Dick Cheney ha reiterado en repetidas ocasiones que existía un fuerte vínculo entre Al-Qaeda y Saddam antes de la guerra y que todavía continua hasta la actualidad, pero tales aseveraciones han sido negadas por el propio Pentágono y la Comisión creada para investigar los atentados del 11 de Septiembre de 2001. 7. A todo esto, un estudio realizado por el Pentágono reveló que aproximadamente el 40% de los soldados desplegados en Iraq piensan que la tortura es aceptable e incluso debería ser autorizada en los casos que permitan salvar vidas u obtener información valiosa. El estudio fue hecho por un equipo de especialistas de salud del ejército de Estados Unidos y al menos el 10% de los entrevistados reconocieron que en algún momento habían maltratado iraquíes con golpes o patadas, o dañado propiedad privada cuando realmente no era necesario hacerlo. Esto sucedia como consecuencia del enorme estrés y la ansiedad que padecen los soldados y marines desplegados en Iraq debido a los continuos ataques de la resistencia que los acosa diariamente. 8.

La posguerra ha causado varios problemas para las fuerzas ocupantes; por un lado una guerra de guerrillas cada vez más profesionalizadas gracias a miembros del antiguo ejército y experiencia de campo, por otro lado la cada vez más presionada sociedad norteamericana que agregará una enorme limitación al gobierno norteamericano en sus futuras operaciones en Oriente Medio si se fracasa en Iraq. Los altos costos de la guerra, además de humanos y materiales llegan al campo psicológico reduciendo el reclutamientos de nuevos miembros del ejército por los altos niveles de mutilados y lisiados que mes con mes llegan a EE.UU. en una proporción de 10 a 1 por cada soldado muerto en Iraq.

La Zona Verde
Luego de ocupar el país, los norteamericanos decidieron utilizar uno de los palacios de Bagdad como enclave para establecer una zona de operaciones segura. El edificio seleccionado fue el Palacio de la República, que fue construido por los británicos en 1920 como sede para el gobierno colonial y más tarde sirvió como palacio del rey una vez que el país alcanzó su independencia. Durante el gobierno de Husseín, el palacio sirvió de hogar para el dictados y su familia. También era conocido por contar con númerosos jardínes y plantas, pero los norteamericanos le asignaron el nombre de Zona Verde porque le intención era converirla en un sitio seguro para las autoridades militares y civiles que administrarían el país hasta que la resistencia fuera vencida de manera definitiva. La zona consiste en un aréa de cinco kilómetros a la redonda que va desde la orilla del río Tigris hasta los antiguos monumentos que Saddam mandó construir para conmemorar la guerra con Irán. La zona verde alberga en su interior numerosas oficinas administrativas, las principales residencias de los funcionarios del nuevo gobierno, hoteles donde se alojan los periodistas que vienen del extranjero y el Palacio de la República pasó a convertirse en la más grande embajada de los EE.UU. en todo el mundo. La zona también cuenta con su propia estación de radio, canchas deportivas, piscinas, bares y restaurantes, un suministro permanente de energía eléctrica y servicio de agua potable a pesar de que los habitantes de Bagdad deben sufrir de constantes cortes que los dejan sin electricidad o agua. A pesar de estar protegidas por gruesas paredes de hormigón, armamento pesado y miles de soldados, los milicianos iraquíes no dejan de lanzar cohetes o proyectiles de mortero contra la Zona Verde en un intento por hostigar a los invasores. El 26 de Octubre de 2003, la resistencia disparó entre seis y ocho misiles contra el hotel Rachid en el momento en que Paul Wolfowitz se encontraba ahí de visita por la nación ocupada. Wolfowitz logró salir ileso del ataque, pero un coronel del ejército norteamericano murió y otras 17 personas resultaron heridas. Sin embargo, y pese a los continuos ataques de la resistencia, el Alto Mando estadounidense sostenía que la Zona Verde era realmente segura. Esto quedó en entredicho cuando el 13 de Abril de 2007, un atacante suicida logró llegar hasta la cafetería del Parlamento y detonó una carga explosiva que provocó la muerte de tres legisladores iraquíes y causó heridas a 23 personas más.

Saddam Husein
Su paradero fue desconocido durante varios meses hasta que el 13 de diciembre de 2003, Husein fue arrestado en una operación conjunta entre efectivos kurdos iraquíes y el Ejército estadounidense mientras se encontraba escondido en un sótano en los alrededores de su localidad natal, Tikrit. Entre las primeras imágenes transmitidas, algunas mostraron a Hussein siendo examinado, así como el estado en que se encontraba en el momento de ser capturado. El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Hussein fue condenado, junto con otros dos acusados, "a morir en la horca" por el Alto Tribunal Penal iraquí, que lo encontró culpable de haber cometido un crimen contra la Humanidad, por la ejecución de 148 chiítas de la aldea de Duyail en 1982. También se le atribuye a su responsabilidad el ataque químico a Halabja (1988), el aplastamiento de la rebelión chiíta (1991) las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-88) y la invasión de Kuwait (1990). En los dos años del juicio, Hussein se mostro "desafiante" al Tribunal Iraquí y en el momento de la sentencia (morir en la horca) el día 5 de noviembre de 2006, varios colaboradores del ex dictador iraquí insultaron al Tribunal y Hussein pronunció las siguientes palabras: ¡Larga vida a Iraq, larga vida a los iraquíes! ¡Alá es más grande que el ocupante! Saddam Husein El 28 de diciembre de 2006, el Alto Tribunal Penal iraquí confirmó la orden de ejecución de Saddam para el 2 de enero de 2007. Los altos funcionarios iraquies se apresuraron a tomar la decisión de su muerte antes de la llegada del 2007. Saddam Husein fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006. Fue ahorcado a las 6:00 A.M hora local de Iraq (UTC+3), por los cargos de crímenes contra la humanidad. Después de su ejecución, circularon por internet videos que mostraban el momento en que Saddam Husein es colgado. Estos videos aparecieron en el portal You Tube, desatando en todo el mundo sentimientos contrariados; mientras algunas personas clamaban por la muerte del ex dictador, otras alegaron que la ejecución había sido un circo para el pueblo, al permitirse la grabación del evento. El gobierno Iraquí ordenó una investigación al respecto, reluciendo el hecho de que las medidas de seguridad habían sido muy pocas y que la ejecución se había grabado con teléfonos celulares. Posteriormente, los colaboradores cercanos de Husein también fueron ejecutados, sin embargo, en esta ocasión no hubo videos que mostraran el momento del ahorcamiento, aunque si se supo que uno de ellos, enfermo de cáncer, había sido decapitado por la soga al momento de abrirse la trampilla.

Efectivos militares en Iraq
Actualmente, a fecha 21 de febrero de 2007, los estadounidenses disponen en Iraq de unos 155.000 soldados, además de estos las tropas extranjeras también estan compuestas por: ALBANIA: 120 soldados. ARMENIA: 46. AUSTRALIA: 550. AZERBAIYAN: 150. BOSNIA-HERZEGOVINA: 36. BULGARIA: 155. COREA DEL SUR: 2.300; 1.100 regresarán en abril y el parlamento pide un retorno del resto antes de fin de año. DINAMARCA: 460; los soldados regresarán a más tardar el próximo agosto. EL SALVADOR: 380. ESLOVENIA: 4. ESTONIA: 35. GEORGIA: 900. GRAN BRETAÑA: 7.100; en los próximos meses retiraría 1.600 efectivos. HOLANDA: 15. KAZAJSTAN: 27 ingenieros. LETONIA: 125. LITUANIA: 53; su gobierno "considera seriamente" su retiro. MACEDONIA: 40. MOLDAVIA: 11 desactivadores de bombas regresaron en enero; no ha decidido si sigue contribuyendo. MONGOLIA: 160. POLONIA: 900. REPUBLICA CHECA: 99. RUMANIA: 600; el primer ministro Calin Popescu Tariceanu quiere retirarlas.

Consecuencias políticas del conflicto
Otro problema causado por la guerra fue el declive que la imagen de EE.UU. sufrió en el mundo entero. Diferentes analistas aseguran que la Invasión de Iraq de 2003 sepultó de manera definitiva el liderazgo moral que los EE.UU. habían tratado de contruir durante la Guerra Fría y les ha granjeado la antipatía de muchos pueblos y ciudadanos que ahora consideran a esta nación como la principal amenaza para la paz mundial por encima de naciones como Rusia o Irán. A esto hay que añadir el hecho de que algunos militares norteamericanos han sido acusados formalmente por crímenes de guerra siendo los casos más sonados el del camarógrafo español José Couso y el del agente italiano Nicola Calipari. En ambos incidentes el Ejército Norteamericano rechazó que sus efectivos hubieran cometido crímenes de guerra y determinó que tales acusaciones eran irrelevantes, pero tanto las autoridades españolas como las italianas llegaron a conclusiones diferentes y por esto en España se dictó una orden de aprehensión contra el sargento Thomas Gibson y otros dos soldados por el presunto asesinato del camarógrafo José Couso mientras que en Italia un tribunal de Roma decidió enjuiciar al soldado Mario Lozano por el cargo de asesinato contra el agente Nicola Calipari y dos cargos más por intento de asesinato contra la periodista Giuliana Sgrena La Invasión de Iraq de 2003 provocó una fractura política entre las grandes potencias que se dividieron entre aquellas que se opusieron activamente a la invasión como lo fueron Francia, Bélgica, Alemania, Rusia, China, además de otros países que mostraron una oposición pasiva y aquellos que apoyaron públicamente a los EE.UU. como fue el caso de Gran Bretaña, España, Polonia, Portugal y demás naciones que integraron la coalición. La guerra también sirvió para que se diera la primera manifestación ciudadana a nivel global en la historia de la humanidad en contra de un conflicto que fue percibido por muchos como una aventura colonial entre una potencia bien armada y un país pobre y relativamente indefenso. Sí bien es cierto que el Ejército de EE.UU. se reafirmó por mucho como la principal potencia militar del mundo luego de ocupar Iraq tras derrotar a su ejército con

facilidad, también es verdad que no ha logrado controlar el país a pesar de contar con armas de última generación, un poder aéreo sin comparación en la región y ocho bases militares construidas durante la ocupación militar. Poco a poco han aumentado las voces que afirman que no es posible alcanzar una victoria militar en Iraq e incluso el senador norteamericano Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, declaró que la guerra estaba pérdida y comparó el conflicto con la Guerra de Vietnam Diferentes analistas han querido ver en la Invasión de Iraq de 2003 el punto de partida entre el fin de la era unipolar estadounidense, que inició tras el derrumbe de la URSS, y el comienzo de un nuevo orden internacional multipolar en el que el poder global estará repartido en diferentes bloques liderados cada uno por una potencia regional manteniendo así un nuevo equilibrio en el mundo.

Irak, Petróleo y la hegemonía mundial de los Estados Unidos (I)
Mientras millones de personas en todo el mundo se han manifestado este fin de semana contra una posible guerra contra Irak a iniciativa de la "coalición de los complacientes" liderada por los Estados Unidos, parece que el Presidente George W. Bush está decidido a hacer esta guerra, no importa a qué precio. El Secretario de Estado Collin Powell ha dicho que los Estados Unidos pueden dar a Irak un máximo de dos semanas. Los Estados Unidos saben que el ataque decisivo debe comenzar tan pronto como sea posible, antes de la llegada del buen tiempo en Abril. Ganar esta guerra es extremadamente importante para los Estados Unidos. Su meta es, claramente, montar un escenario de "victoria rápida" que dure tan sólo uno o dos meses. Este escenario se parecería a la Guerra del Golfo I, la Guerra de Kosovo y la Guerra de Afganistán. Implicaría algunas combinaciones de estrategia y suerte en las que Saddam Hussein y sus lugartenientes fueran capturados o muertos, las fuerzas de tierra iraquíes se rendirían prontamente, y la presencia de las fuerzas estadounidenses impediría que estallara el desorden civil en el sur, rico en petróleo, o en las regiones kurdas. Este escenario permitiría a los Estados Unidos cumplir con sus metas. El pasado 6 de Agosto, un miembro anónimo de la Administración USA dijo al Washington Post que "el camino para todo el Oriente Medio pasa por Bagdad". Sólo tenemos que mirar el mapa. Teniendo tropas en Irak, en Turquía, en las antiguas Repúblicas Soviéticas al Norte y en Afganistán al Este, las tropas estadounidenses rodearían completamente a Irán, estado del "Eje del Mal". También conseguirían acceso a los enormes campos petrolíferos de Irak que poseen la segunda reserva más importante de petróleo del mundo. Colin Powell ha dicho que el petróleo de Irak será "mantenido en confianza para el pueblo iraquí", pero no dijo nada sobre quien será pagado por extraer el petróleo del suelo y donde irá este después. Parece un asunto de seguridad nacional el no hablar de petróleo en el conflicto iraquí. Ello se debe parcialmente a que el cambio de régimen beneficiaría a las compañías petrolíferas de Estados Unidos y Reino Unido, mientras que, si el régimen sobrevive, los pozos de petróleo serán perforados por las compañías rusas, chinas, francesas e iraquíes. Pero principalmente, tiene que ver con otro vecino de Irak, Arabia Saudita. Arabia Saudita es la mayor nación productora y exportadora de petróleo y tiene las mayores reservas de crudo en el mundo. La producción petrolífera es muy barata. De ser un aliado

de los Estados Unidos, con un reino autocrático capaz de ajustar la producción de petróleo arriba o abajo de acuerdo con las cambiantes necesidades americanas y de la economía mundial, Arabia Saudita se ha convertido en un socio inestable y en el que no se puede confiar. Como nación líder de la OPEC ha dependido, como las otras naciones de la OPEC, de los relativamente altos precios del petróleo para mantener su población en rápido aumento dentro de un clima de paz social. Esto no encaja con los planes que tienen los USA de incrementar su dependencia de la importación de petróleo y, por esta razón, bajar los precios. Un escenario exitoso de "victoria rápida" posibilitará al previsto régimen iraquí controlado por los Estados Unidos, aumentar la producción de petróleo y, de esta forma, reducir los precios mundiales del petróleo. Después Arabia Saudita tendrá que producir más petróleo para cumplir con sus objetivos de ingresos por petróleo. Esto llevará al reino a invertir más en la industria petrolífera, lo que de nuevo se reducirá a que las grandes compañías petrolíferas occidentales inviertan y tomen el control de los campos de petróleo saudíes. El resultado sería la Gran Meta de los Americanos dirigiendo el espectáculo en Irak y Arabia Saudita. Presiones militares, económicas y diplomáticas suficientes podrían ejercerse para implementar un golpe de estado al estilo latinoamericano para la división de Arabia Saudita y para dibujar un nuevo mapa de todo el Oriente Medio. Estos planes de división han sido delineados por el miembro del Parlamento por el Partido Laborista Británico George Galloway. Si los Estados Unidos triunfan con este escenario, no simplemente se están asegurando sus propias necesidades presentes y futuras de petróleo, sino también el control de los competidores como Francia, Alemania, Rusia y China. Francia, Rusia y China ven que sus propios proyectos petrolíferos son expulsados del Oriente Medio, los Estados Unidos no solamente mantendrán, sino que reforzarán esta hegemonía. Este paso muy importante por parte de los Estados Unidos, viene por añadidura a estrategias que hemos visto en los años 90 y hasta hoy día. Las expresiones de "Vieja" y "Nueva" Europa vienen de esta política de divide y vencerás. La política estadounidense ha sido la de enfrentar a Francia y Alemania entre sí, de forma que ninguna de ellas domine Europa. Gran Bretaña, España e Italia han cooperado –tal como ha hecho el eje Blair-Aznar-Berlusconi (BAB), en la flexibilización del mercado de trabajo de la Unión Europea y apoyan hoy día a los Estados Unidos en el conflicto de Irak. Los Estados Unidos han mostrado a Europa, en la Guerra de los Balcanes, – especialmente a Francia y Alemania, que ellos son el poder militar más fuerte. Los Estados Unidos, con su política de ampliar la Unión Europea y la OTAN, y al implementar su influencia en un corredor de países del Este Europeo y de Asia Central y Oriental, han reducido la influencia de Alemania, Francia, Rusia y China. Los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001 hicieron posible a los Estados Unidos el poner en práctica muchos de estos planes. El próximo movimiento para empezar una guerra contra Irak es para cumplir con el objetivo de controlar todo el Oriente Medio, pero muchos de los resultados dependerán de lo que pase con la guerra contra Irak, y esto hace necesario mirar otro escenario de guerra. Los Estados Unidos no sólo han delineado un montaje de "victoria rápida", sino también uno titulado "conflictos prolongados y resultados sucios". (Esto será tratado en la parte II).