Serie Testimonios de Emigración, nº 1

© Munduko Emakumeak Mujeres del Mundo C/ Fika, nº 5, bajo. Bilbao
Primera edición: Mayo de 2003
Depósito Legal: BI-591/2012
Diseño y Maquetación: Iratxe López y Yolanda Veiga
Fotografías. Elvira Mercedes Fernández Dorotea
Ilustración de portada: Marta Eugenia Fernández Dorotea
Texto elaborado por Beatriz Díaz y revisado por Marta Eugenia Fernández
Impresión: Imprenta Luna. Bilbao
"VINE BUSCANDO LAS RAÍCES DE MI PADRE"
MARTA EUGENIA:
DE ARGENTINA AL PAÍS VASCO
Eskerrak eman nahi dizkiegu Euskadi Irratiko ‘El altavoz’ saioaren ardura-
dunei. Haien mini-saioak ‘¡Mujer tenías que ser!’ ‘Emakunde saria’ lortu
du eta irabazitako diruaren laguntzaz luburu hau aurkeztu ahal dugu.
Mila esker!
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CONTENIDOS
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Parte 1
Antes de venir . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Los primeros pasos en el País Vasco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
Descubrir la historia de mi padre y su familia . . . . . . . . . . . . . 41
Parte 2
De lo personal a lo social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
¿En qué queda mi proyecto? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Genealogía familiar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Índice . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
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PRESENTACIÓN
Hacía unos meses que Marta Eugenia había aterrizado en Bilbao cuando se topó, casi
sin saberlo, con las Mujeres del Mundo. Poco tiempo después de que yo la conociera en
una comida, desde esta asociación me pidieron que recogiera por escrito su testimonio
personal.
Quizás influida bajo el peso de frustrados intentos anteriores, sólo quise aceptar la
tarea cuando Marta me insistió en su interés por transmitirlo; y una vez quedó descar-
tada la posibilidad de que lo escribiera o grabara ella misma.
Fueron siete sesiones de varias horas diarias; siete tardes en que pudimos conocernos
y analizar su experiencia de emigración vivida en los últimos meses, y proyectada tanto
en el pasado como en el porvenir. Detrás de esos encuentros hubo un trabajo de muchas
horas de transcripciones, de revisión y reordenación del texto; de búsqueda de claridad
y de un hilo conductor que lograra mantener el interés de la lectura.
Un tiempo intenso en el que hemos construido este documento, el primero de una
serie de testimonios de mujeres emigrantes. Con ella pretendemos acercarnos a la reali-
dad de la emigración de las mujeres, adentrándonos en todas las dimensiones humanas
que abarca.
Tanto para Marta como para mí, esta ha sido la primera ocasión en que ofrecíamos o
recogíamos formalmente un testimonio oral y personal. Por mi parte, debo decir que esa
gran capacidad de Marta para leerse a sí misma me ha gratificado y facilitado mucho la
labor. Su hermana Elvira, desde Canadá, se incorporó a nuestra tarea a través de
Internet, repasando el texto y aportando sus expresivos recuerdos, que hemos intercala-
do entre los de Marta.
No dudo de que para Marta y Elvira este hacer presente su pasado y relatar lo vivido
les ha ayudado a entenderlo y a entenderse mejor a si mismas. De modo que, aunque
estas páginas no vieran nunca la luz, el esfuerzo habría merecido la pena para las tres.
Estimadas lectoras y lectores: aunque no conozcáis personalmente a Marta, de todos
modos disfrutaréis de este relato. Por mi parte, yo me permito contar de antemano con
ambas ventajas.
Sinceramente,
Beatriz
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AURKEZPENA
Hilabete batzuk ziren Marta Eugenia Bilbon lurreratu berri zela Munduko Emakume
taldekoekin topo egin zuenean ia jakin gabe. Bazkari batean ezagutu eta handik gutxira
elkarte honetatik bere testigantza idatziz hartzeko eskatu zidaten.
Agian porrot egindako aurreko saiakerek eragin zidatela eta, Martak berak zeukan
transmititzeko interesa adierazi zidanean baino ez nuen onartu. Behin ere hark berak
idatzi edo grabatzeko ahalmena aldaratu zuenean.
Egunero ordu batzuetako zazpi saio izan ziren elkar ezagutu genuen, eta azken hila-
beteotan bizi izandako emigrazio eskarmentua aztertu genuen, iraganean zein etorkizu-
nean kokatua. Topaketa haien atzean ordu askotako transkipzio, testu berrikusketa eta
berrantolaketako lana egon zen, hau da, irakurketaren interesgunea erraztuko zuen argi-
tasun eta gidatzeko hari bilaketakoa.
Denbora trinkoan eraiki dugun emakume emigranteen testagintza izan nahi du, azke-
na izango ez dena. Emakumeen emigrazioaren errealitatera hurbildu nahi dugu, beronek
osatzen duen giza eremu guztietan sartuz.
Bai Martarentzat baita neronentzat ere, hauxe izan da ahozko testigantza formal eta
pertsona estrainekoz eskaini edo hartzen genuela. Nik, neure aldetik, Martak bere bizit-
zako pasarteak aztertzeko daukan gaitasunak atsegin izan nuela eta lana erraztu egin
didala esan beharra daukat.
Kanadatik bere ahizpa Elvirak ere hartu zuen parte gure lanetan Interneten bidez, tes-
tua birpasatuz eta haren beraren oroitzapen adierazgarriak emanez. Martarenen artetik
sartu ditugunak.
Zalantzarik ez dago Martari eta Elvirari beren iragana orainaldi egiteak eta bizi izan-
dakoa kontatzeak hobetu ulertzen eta norberaren burua ulertzen lagundu dietenik.
Honela, orri hauek argitaratuko ez balira ere, hiruron ahaleginek merezi izango zuten.
Irakurle maiteok: Marta ezagutzen ez duzuen arren kontaketaz gozatuko zaretelako-
an, nik neuk gozatu dudan moduan.
Bihotzez,
Beatriz
ANTES DE VENIR
LOS PRIMEROS PASOS
EN EL PAÍS VASCO
DESCUBRIR LA HISTORIA
DE MI PADRE Y SU FAMILIA
PRIMERA
P
A
R
T
E
ANTES DE VENIR
12
"De a poco se fue metiendo esa idea en mi cabeza"
Y
o había termìnado... me había recìbìdo, había termìnado mì carrera de
proíesora de arte y me costaba encontrar trabajo un poco estab¦e. Ne
sa¦ían pocas horas sue¦tas, y con eso no me a¦canzaba e¦ sue¦do. Porque era
como una contradìccìon: ¦a edad, recìen recìbìda, entonces un poco cuesta.
Y soy una persona que sìempre ha estado estudìando, que sìempre ha esta-
do tratando de saber un poquìto mas.
Tenía demasìado tìempo ¦ìbre, y me dìje: ¿que hago' Ya mìs dos hìjas
estaban grandes, y yo estaba dìvorcìada. Nì casa era una casa de a¦quì¦er,
que no me apetecía en ese momento dedìcarme a e¦¦a. O sea, tenía dema-
sìado tìempo ¦ìbre. Y no tenía como una rutìna, un p¦an, un proyecto...
Entonces aparecìo en e¦ dìarìo de Nar de¦ P¦ata e¦ avìso que da todos ¦os
años e¦ Centro Vasco: que enseñaba euskera gratìs. Así como en otras cìu-
dades ìmportantes de Argentìna, en Nar de¦ P¦ata hay una Casa Vasca, que
tìene ya cìncuenta y tres años de íuncìonamìento. Tambìen hay una casa
Navarra.
Yo vì e¦ anuncìo de ¦a Casa Vasca y me pregunte: aprender euskera, ¿por
que no'
Pense que sería bueno tratar de aprender un poco, ver como era, ver sì
podía... Ne dìje: ¿por que no'
Ademas ya veníamos hacìendo ¦os tramìtes para recuperar ¦a nacìona¦ì-
dad españo¦a. Y es como que de a poco se íue metìendo esa ìdea en mì cabe-
za, de venìr y de ver como era aquí.
Un par de años antes, mì hìja mayor había ìntentado recuperar ¦a nacìo-
na¦ìdad españo¦a, pero se ¦e había pasado ¦a edad y no ìnsìstìo. E¦¦a tenía que
tener menos de ±+ años a¦ momento de recuperar yo ¦a mía. Pero sí ¦e dìjo
y ¦e anìmo a su hermana.
Nì matrìmonìo se venía abajo, y a mí me daba mucho mìedo toda esta
ruptura, así tan grande. Yo aun pe¦eaba por no perder mì casa, a causa de ¦a
separacìon. Y e¦ hecho de ver nuestra rea¦ìdad economìca tras e¦ dìvorcìo,
que me agobìaba, e¦ hecho de no poder encontrar trabajo por ¦a edad y e¦
p¦anteo que me hìzo mì hìja menor de venìrse a España, han sìdo ¦as razo-
nes de... ha sìdo ¦a causa determìnante de mì radìcacìon.
Aunque me daba mìedo ¦o de marchar, porque ¦eía sobre ¦a trata de b¦an-
cas y todas estas cosas raras que pasaban en Europa. Porque había ¦eído en
¦os dìarìos ¦a notìcìa de¦ engaño que hacían a ¦as chìcas... aparecían en ¦os
dìarìos anuncìos dìcìendo que ¦e encontraban trabajo en Europa y en
Estados Unìdos. Y se sabía por otras notìcìas que era ía¦so, que había
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1
Respecto al uso del género, Marta dice: “Me llamó la atención al venir aquí cómo hablaba la gente, las mujeres
sobre todo, subrayando el género femenino. Allí usamos el castellano convencional. Te educan desde la escuela,
es así como aprendemos a decir “nosotros”. Yo nunca había oído hablar de otro modo hasta que llegué aquí”.
muchas maíìas y ¦a droga actuaba en ¦a Costa de¦ So¦ y toda esa zona...
entonces, a mí me daba mìedo por mì hìja.
Era muy jovencìta. Y venìr so¦a, propensa a enamorarse de cua¦quìera, y
uno
+
no sabe... Sì e¦¦a esperaba, e¦¦a sabía que podía venìr con pape¦es, pero
e¦ tema es que había venìdo una amìga suya así, y había encontrado traba-
jo... bueno, cada íamì¦ìa decìde sobre ¦o suyo, y a mí me daba mìedo. Yo
sabía que podía pasar que ¦¦egase aquí, y conoce a un chìco en una dìscote-
ca, y ¦a enamora, y ¦uego ¦e hace trabajar para ¦a prostìtucìon.
Creo que tambìen esa ìdea de mì hìja era a consecuencìa de ¦a ruptura de
mì matrìmonìo, porque nosotros no ¦e dabamos una segurìdad... Era e¦ país
entero. Es, en este momento, es e¦ país entero.
"A partir de ahí empezamos a hacer los trámites"
l
a hermana pequeña empezo a ìnsìstìr para ìr ¦a dos, hasta que me decìdí
a escrìbìr a¦ Ayuntamìento pìdìendo ¦a partìda ¦ìtera¦, que era ¦o que me
pedían, pero sìn mucha íe, pensando que no ìba a pasar nada.
lo cìerto es que de a¦guna manera, me íue íacì¦, porque tenía en mano
¦a íotocopìa de ¦a partìda de bautìsmo, eso ya ¦o teníamos en casa. Con eso
envío una carta a¦ Ayuntamìento de Bì¦bao, a¦ Regìstro Cìvì¦, envìando una
copìa. Ne respondìeron a ¦os quìnce días y tenía ya en casa ¦a partìda de
nacìmìento de mì padre con ¦os se¦¦os y ¦as copìas ¦ìtera¦es.
En ¦a partìda de bautìsmo aparece mì padre como lermín lernandez
Za¦dua, prohìjado por Naría Echavarrìa y Eu¦ogìo l¦ona, y es de¦ año ++. A¦
envìar¦es esta a Bì¦bao, a vue¦ta de correo recìbo en Argentìna ¦a partìda
¦ìtera¦ de nacìmìento, que es de¦ año +8. Ese es e¦ año en que ¦e ìnscrìben, en
que ¦e extìenden e¦ certìíìcado. Y ¦o ìnscrìben cambìando ¦os nombres, por-
que ponen... aparece como hìjo de Naría Za¦dua y Eu¦ogìo lernandez. Ahí
es cuando descubro, cuando coníìrmamos, que es hìjo adoptìvo.
Y tengo que decìr... hay una coìncìdencìa, porque yo tambìen soy hìja
adoptìva de mì padre. Soy hìja de mì madre so¦tera. Nì madre se casa des-
pues de tenerme a mí. la dìíerencìa esta en que e¦ a mí me da su ape¦¦ìdo.
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Y nadìe, a menos que yo ¦o dìga, va a decìr que no soy su hìja.
Por una parte, coníìrmar esto nos da ¦a c¦arìdad de que, aunque no nos
¦o habíamos p¦anteado, no va a haber posìbì¦ìdad de rec¦amar una posìb¦e
herencìa. Por otra parte, me entra ¦a curìosìdad de saber a¦go sobre ¦a íamì-
¦ìa sanguínea de e¦.
A partìr de ahí empezamos a hacer ¦os tramìtes. Prìmero tenía que nacìo-
na¦ìzarme yo, y ¦uego pasar¦o a mì hìja... Estoy hab¦ando de¦ año ,,... Con
¦os documentos que te pìden en Argentìna, donde se ve que mì padre no se
ha nacìona¦ìzado nunca como argentìno, que no ha perdìdo su nacìona¦ìdad
españo¦a, no ha renuncìado a e¦¦a... Porque mì padre nunca quìso pedìr ¦a
nacìona¦ìdad argentìna. Con esos documentos, voy a¦ Consu¦ado y ¦os pre-
sento.
lo pedí e¦ + de ju¦ìo, y me ¦¦ego como en íebrero o una cosa así, o sea que
tardo como unos ocho meses. Ya quedaba constancìa. Y es a partìr de aque¦
momento en que íìrmas, que pìdes ¦a recuperacìon de ¦a nacìona¦ìdad, cuan-
do empìeza e¦ tramìte burocratìco. luego pedí e¦ pasaporte.
Y gestìonar ¦a recuperacìon de ¦a nacìona¦ìdad de mì hìja pequeña, que
era menor de ±+ años a¦ momento de recuperar¦a yo. Pero a mì otra hìja no
¦e pude dar ¦a nacìona¦ìdad españo¦a porque era mayor de ±+, que eso me
parece una ìnjustìcìa, porque ¦a sangre o ¦a condìcìon de ¦a persona no cam-
bìa porque tengas mas o menos edad, pero e¦ tema esta así p¦anteado, y no
queda otro remedìo que aceptar¦o por ahora.
Nì hìja estuvo un año esperando su partìda, por burocracìas. Y gestìo-
nando su pasaporte... Para entonces estaba en sus p¦anes casarse. Se casa y
tambìen envía a¦ Consu¦ado ¦a partìda de matrìmonìo, ¦a ìnscrìbe... ɦ, e¦
marìdo, vìene como esposo de españo¦a. A e¦¦a sus pape¦es ¦e demoraban
mas, precìsamente por e¦ casamìento. las íechas íueron por ese motìvo, sì
no, habríamos venìdo juntos.
Todo eso nos ha ¦¦evado su tìempo, por eso es que desde e¦ noventa y
nueve a aquí nos hemos dedìcado a eso... Para que no tengas prob¦emas,
tìenes que hacer¦o todo a¦¦í, sìn moverte de ahí. líjate que mì hìja empìeza
con toda esta hìstorìa sìendo so¦tera, y termìna casada... O sea, ¦a vìda va
pasando, y cambìa.
Te dan e¦ documento de ¦a Comunìdad Europea, e¦ pasaporte... Y cuan-
do tu decìdes venìr aquí para resìdìr, tìenes que ìr a¦ Consu¦ado, pedìr ¦a
baja, y ¦uego empadronarte aquí. Porque sì no, eres un vecìno españo¦ radì-
cado en Buenos Aìres a todos ¦os eíectos ¦ega¦es. lo mìsmo, ahora sì regre-
so a Argentìna, tengo que vo¦ver a darme de a¦ta en ¦a Embajada Españo¦a
en Argentìna.
Yo tengo dob¦e nacìona¦ìdad, porque hay un convenìo desde hace
muchos años, porque hay muchos españo¦es en Argentìna. Y es recíproco, o
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sea, un argentìno que nace aquí, que por nacìmìento es españo¦, puede
hacer ese mìsmo tramìte a ¦a ìnversa, y recuperar su nacìona¦ìdad argentì-
na.
"Veía la Casa Vasca con un gran conservadurismo"
Y
en e¦ curso de euskera me anote y comenzamos... eramos en ese
momento unos cìncuenta compañeros. luego ¦as dìíìcu¦tades redujeron
e¦ a¦umnado y e¦ curso era muy dìnamìco, muy... ¿como te puedo decìr',
ameno, cordìa¦. Se estab¦ecían así... no ¦azos de amìstad, porque un poco esa
característìca de¦ vasco de ser reservado ahí tambìen se veía. No estab¦ecí
amìstades proíundas, aunque sí un buen compañerìsmo.
Se nota una reserva, eran gente vasca o descendìentes de vascos casì
todos. Había jovenes, pero e¦ promedìo era de mì edad, de unos cìncuenta
años, cuarenta y a¦go o cìncuenta. En genera¦, eran hìjos de vascos. lnc¦uso
había uno que había nacìdo en San Sebastìan... bueno, ese señor vìno antes
a Gìpuzkoa, en marzo, yo ¦¦egue en dìcìembre... ɦ ya tenía su p¦an de tra-
erse a toda ¦a íamì¦ìa, entonces estaba recuperando e¦ euskera.
Y empece a descubrìr... Ne sorprendìo y me hìzo ¦¦orar porque, a¦ ver ¦os
vídeos que se usan en e¦ curso para mostrar e¦ país, para escuchar ìnc¦usìve
e¦ euskera... Son tanto de turìsmo como de c¦ases de ìdìomas... A¦ ver como
es ¦a gente vasca, sus costumbres, ¦as cosas, su manera de ser, entonces me
empece tambìen a descubrìr a mí mìsma, porque estaba descubrìendo a mì
padre...
Nì padre, de ¦o poco que e¦ había hab¦ado, nos había reíerìdo que había
tenìdo un ma¦entendìdo en ¦a Casa Vasca cuando e¦ ¦¦ego, y nunca mas se
acerco a ¦as Casas Vascas. Entonces nosotros, por ¦ogìca, tampoco. ɦ nunca
nos conecto con gente vasca.
Una de ¦as cosas que me ¦¦amaba ¦a atencìon en ¦a Casa Vasca eran ¦os
cuadros, ¦as ìmagenes. Todos mostraban una... ¿como puedo decìr¦o', una
gran dìíerencìa con ¦o que se veía en ¦os vídeos. Nostrar ¦as costumbres vas-
cas, ¦os paìsajes vascos, sìn modìíìcacìon, como hace cìen o doscìentos años.
Es e¦ ìmagìnarìo de¦ que se íue, se quedo y no ha regresado. Como todo muy
antìguo, muy... sìn renovacìon. Y ¦os vídeos… se veían otras cosas en ¦os
vídeos.
Y ves ¦a contradìccìon: un país mas moderno, gente mas a¦¦egada a noso-
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tros, a nuestras costumbres... y veía ¦a Casa Vasca con un gran conservadu-
rìsmo. la Casa Vasca de¦ Nar de¦ P¦ata esta hecha a ìmagen y semejanza de
¦os caseríos típìcos. Aquí ¦o ves como mas vìvo, evo¦ucìonando, sìn perder ¦a
raíz y, a¦ tìempo, evo¦ucìonando. Ahí se ve como mas quìeto, mas antìguo.
Tambìen se veía en a¦gunos aspectos organìzatìvos de ¦a Casa Vasca, ¦a
voz de ¦a gente joven, por ejemp¦o, de ¦a gente de euskera, era como un
poco tomada a menos... como que quìeren renovarse sìn perder... era como
tomada a menos por e¦ grupo de ¦os antìguos, de ¦a gente mayor. Se hacía
mas ¦o que decía ¦a gente mayor. No se renuevan, no evo¦ucìonan... enton-
ces se notaba esa dìíerencìa. En ¦a c¦ase y en ¦as actìvìdades, ahí tambìen se
notaba ese choque generacìona¦.
Había un grupo de edad que estabamos como en e¦ medìo, pero mas
hacìa e¦ ¦ado joven, porque por ser hìjos de vascos y haber estado un poco
a¦ejados. En mì caso, porque mì padre nunca nos ¦¦evo a ¦a Casa Vasca...
Veíamos ¦as cosas con un poco mas de í¦exìbì¦ìdad.
"Mi padre nunca nos había enseñado
una palabra de euskera"
N
ì padre hab¦aba euskera. Todos sabíamos que hab¦aba euskera, porque
hab¦aba muy ma¦ e¦ caste¦¦ano, pesìmo. lo cìerto es que mì padre
nunca nos había enseñado una pa¦abra de euskera... So¦o oíamos a¦gunas
pa¦abras que no sabíamos ¦o que sìgnìíìcaban, como "Baraka¦do", o
"Nundaka". Nada mas.
los tacos que decía eran en españo¦, por ejemp¦o, decía "me cago en ¦a
hostìa", o "me cago en ¦a puta vìrgen y en ¦as zapat즦as de Aragon".
So¦o recuerdo una pa¦abra que yo ìmagìne que era euskera, porque so¦o
¦a entendía un amìgo suyo vasco: su amìgo ¦e decía a mì hermana... de
pequeña ¦a decía "gurguìba, gurguì". Y entonces mì padre se reía, se mìra-
ban ¦os dos y se reían. Yo creo que era como ¦¦amar¦a bruj즦a, o a¦go así.
Pero no ¦o se seguro.
Cuando nos íuìmos casando, a ¦os yernos sí ¦es contaba chìstes y reíra-
nes en euskera, para que conocìeran un poco. Pero a nosotras, a sus hìjas,
no. Yo creo que ¦es contaba porque con e¦¦os recupero ese modo de sentìr-
se joven: jugando a ¦as cartas, tomando una copìta... ɦ se reía y se dìvertía
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Portada del cancionero utilizado en el Centro Vasco de Mar de Plata
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Se trata de la expresión euskera “andrea satarra / sandarra”, o “sandarra andrea”, que significa en castellano
“mujer desastre, que no se organiza en la casa”.
de ese modo con e¦ grupo de yernos. Con nosotras no. E¦¦os ¦e hacían bro-
mas y e¦ ¦es contaba reíranes y cosas de¦ euskera.
A traves de sus yernos hemos conocìdo a¦gunas pa¦abras como... había
a¦go que repetía mucho en casa, cuando pasaba ¦a hora y no estaba e¦ cocì-
do puesto a hacer: empezaba a mascu¦¦ar "sandar, sandarrìa"
±
... luego
hemos sabìdo por ¦os yernos que eso es e¦ íìna¦ de un reíran. Se trata de un
dìcho que hab¦a de¦ íuego en e¦ hogar y de ¦a mujer: sì ¦o prende temprano,
es una buena esposa, sì ¦o prende a medìodía, no es tan buena... a¦go así.
"Yo me descubrí. Me descubrí en el modo de ser"
Y
tambìen descubres que eres como eres porque te han hecho así, eso es
cu¦tura¦. E¦ va¦or de ¦a casa. Y e¦ sìstema de aíerrarse a una ìdea y a un
concepto, de ser bastante remìsos a modìíìcar¦os... o sea, te tìenen que con-
vencer muy mucho para que empìeces a modìíìcarte... +No es que no te
vayas a modìíìcar, ¦o que pasa es que te tìenen que argumentar muy bìen!
Eso se ve, y uno es así, uno se descubre. Yo me descubrí. Ne descubrí en
e¦ modo de ser, en obsesìones, en cosas buenas y ma¦as. Y a pesar de haber-
me crìado entre anda¦uces, ga¦¦egos y crìo¦¦os... Estabamos mas cercanos a
gente ga¦¦ega, gente anda¦uza, a ìta¦ìanos, pero no a ¦os vascos. Y en e¦
barrìo nosotros eramos ¨¦os vascosº, por supuesto. Nì madre era crìo¦¦a,
argentìna, pero para todo e¦ mundo era ¨¦a vascaº.
A pesar de eso, reconozco que tengo muchísìmas cosas de mì padre, que
hab¦aba muy poco... Eso era evìdente ¦uego en ¦os vídeos y en ¦as char¦as de¦
euskera, que era así. Era esa ìmpronta que te quedaba, sìn mas, porque te
¦o transmìten a traves de ¦a accìon, de¦ quehacer dìarìo, de ¦a presencìa. Te
¦o transmìten por e¦ hacer, mas que por e¦ decìr, ¿verdad'
E¦ estar sìempre en e¦ hogar, pese a ¦as dìíìcu¦tades matrìmonìa¦es... por-
que mì padre tuvo prob¦emas con mì madre, había veìnte años de dìíerencìa
entre e¦¦os, p¦eìtos entre e¦¦os. Pero e¦ sìempre íue una presencìa ag¦utìnan-
te en nuestro hogar, es decìr, muchas cosas rondaban a¦rededor de papa, era
muy íuerte su... su presencìa, mora¦ y íísìca. Yo ¦o veía muy dìíerente de
otras íamì¦ìas.
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3
Marta explica: “No voy a profundizar aquí más sobre mi madre. Esta historia quiero que sea sobre mi padre.
Hablar de ella sería motivo para otro escrito, y ahora no es el momento”.
4
Choquear: impresionar (del inglés, shock).
Nì madre era mas de dìscordìa, tenía sus cosas buenas y sus cosas
ma¦as... Y en ese sentìdo, papa no. Papa íue, respecto a sus hìjos, sìempre e¦
padre, sìempre aquí. Sìempre con nosotros, en ¦os buenos momentos y en
¦os ma¦os... Y mama no, mama tuvo sus hìstorìas. los hìjos somos muy crí-
tìcos de ¦os papas, muy crítìcos...
Nì madre, con su rebe¦día y su manera de ser, de a¦guna manera nos
empujo a ¦a ¦ìbertad y a ser ìndependìentes, y a rechazar ¦a cu¦tura de some-
tìmìento a¦ varon y todo eso. Nì padre representaba otras cosas: íìde¦ìdad,
constancìa, respeto... muchas cosas
¡
.
Y e¦ do¦or enorme, mas a¦¦a de perder mì patrìmonìo, e¦ hecho de ¦a casa,
de perder mì casa donde yo había vìvìdo con mìs hìjas. Porque por e¦ dìvor-
cìo y ¦os p¦eìtos que tuvìmos no me quedo nada, de perder e¦ hogar... a mí
me choqueo, me choqueo
(
muchísìmo. Nì padre sìempre hab¦aba de ¦a casa,
había sìdo su obsesìon toda ¦a vìda, ¦a casa propìa, ¦a casa de ¦a íamì¦ìa que
e¦ íormo en Argentìna.
ɦ sìempre quería que cuìdemos ¦a casa, que ¦a mejoremos, que no se
destruya, que este arreg¦ada y todo eso. Eso era una obsesìon, porque mìs
hermanos no ¦a cuìdaban, mì madre tampoco. Era un tema constante en ¦a
íamì¦ìa, e¦ tema de ¦a casa que e¦ había comprado y hecho en Argentìna.
En ¦a Casa Vasca tambìen descubrí ¦o que sìgnìíìca e¦ caserío, ¦a casa,
para un vasco. Es ahí donde empìezo a entender e¦ tema de ¦a casa que p¦an-
teaba mì padre: porque nosotros nos basamos... como buscando nuestra
ìdentìdad, o asentando nuestra ìdentìdad, en una casa, en un hogar. E¦
vasco es muy apegado a su caserío, ¦o ìdentìíìca, ¦e da nombre. Pero en ¦a
herencìa, en ¦o patrìmonìa¦, mì padre nunca rec¦amo nada.
LA CASA DE MI PADRE
Poema de Gabriel Aresti
Defenderé Nire aitaren etxea
la casa de mi padre defendituko dut
contra los lobos otsoen kontra
contra la sequía sikatearen kontra
contra la injusticia injustiziaren kontra
defenderé defenditu egin dut
la casa de mi padre nire aitaren etxea
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Perderé Galduko ditut
los ganados, haziendak
los huertos, soloak
los pinares; pinudiak
perderé galduko ditut
los intereses, korrituak
las rentas, errentak
los dividendos interesak
pero defenderé baina nire aitaren etxea
la casa de mi padre defendituko dut
Me quitarán las armas Armak kenduko dizkidate
y con las manos defenderé eta eskuekin defendituko dut
la casa de mi padre; nire aitaren etxea
me dejarán sin brazos, besorik gabe
sin hombros y sin pechos sorbaldik gabe, bularrik gabe utziko naute
y con el alma defenderé eta arimarekin defendituko dut
la casa de mi padre nire aitaren etxea
Me moriré, Ni hilen naiz
se perderá mi alma nire arima galduko da
se perderá mi prole, nire askazia galduko da
pero la casa de mi padre baina nire aitaren etxeak
seguirá iraunen du
en pie zutik
Fuente: Eusko Kultur Etxea - Casa de la Cultura Vasca en Buenos Aires
"Eran esas mis motivaciones"
N
ì hìja y yo íuìmos ahorrando, preparando ¦a documentacìon. Nì hìja
para este entonces, e¦¦a estaba p¦anteandose ìr a Va¦encìa o a Na¦¦orca
dìrectamente, porque tìene varìas amìgas que estan trabajando a¦¦í. Pero a
mí Va¦encìa en ese momento no me atraía, entonces me vìne aquí. lue un
poco así. Porque dìje, bueno, es así, me voy a Bì¦bao, y ya... No me ìmpor-
21
5
Se trata de la revista “Zehar”, de Arteleku, editada por la Diputación de Gipuzkoa.
taba que mì hìja íuera a Va¦encìa o no...
lo que ocurre que cuando yo ¦¦ego, en esos días esta ¦a crìsìs de
Argentìna. l¦ego e¦ cìnco de dìcìembre de ±oo+ y e¦ día ocho aparece en
todos ¦os tìtu¦ares e¦ prob¦ema de Argentìna, cambìando cìnco presìdentes
en una semana y todo eso. Y ¦as notìcìas, ¦os ìmaì¦s que recìbo dìarìamente,
me van contando ¦a sìtuacìon...
Eso me hace sentìr y pensar, y ¦¦egar a comprender e¦ sì¦encìo de mì
padre. Porque sìento que no puedo vo¦ver en este momento, como que
detras de mí ha ocurrìdo una catastroíe y que en este momento no puedo
pensar en regresar. Entonces es dìíerente... cambìan ¦os sentìmìentos, no
parece a¦go tan persona¦. Es entrar a comprender ¦o que es mìgrar, ¦o que
es ìrse de ¦o que uno quìere...
Porque me p¦anteo a mì padre con ¦a guerra, con ¦as cosas que pasaban
aquí: ¦¦egar a Argentìna y tener que pensar en armar una nueva vìda sìn
nadìe... entonces puedo entender esos sì¦encìos, su do¦or. Eso. Es eso ¦o que
a mí me mueve a buscar y a ìntentar encontrar ¦a íamì¦ìa.
En ese tìempo, antes de sa¦ìr de Argentìna estuve recìbìendo revìstas de
Gìpuzkoa, de Arte, de Arte Conceptua¦, Arte Contemporaneo. Ne entere por
una amìga que tambìen ¦as recìbía, y yo tambìen me suscrìbí y ¦as recìbí
ç
.
A mí me gustaba mucho trabajar e¦ Arte, y entonces tambìen era otro
tema persona¦ que me atraía mas a Bì¦bao. Se íue íormando de a poco ¦a ìdea
de venìr, y de ver todo ¦o que tenía que ver con Arte Noderno, Arte
Conceptua¦ y todo este tema de arte y pensamìento. Una íorma de arte que
mueve a ¦a duda, a¦ cuestìonamìento, que permìte o ayuda a pensar sobre ¦os
hechos po¦ítìcos y socìa¦es actua¦es. Yo quería conocer como es aquí, porque
se que esta bastante desarro¦¦ado. Entonces eran esas ¦as motìvacìones mías.
Yo tengo una hermana, E¦vìra, que ya hace catorce años que esta en
Canada. Cuando mì padre íue mayor, esta hermana es ¦a que mas hab¦o con
e¦, sobre todo cuando recupero ¦a memorìa, despues de un ataque de amne-
sìa que tuvo. Ahí sí que mì padre ¦e cuenta mas: estan en ¦a casa, e¦¦a ¦o
cuìda... Yo para esa epoca trabajaba, tenía mì hogar, mìs hìjas, y no podía
tener esa comunìcacìon con e¦. Aunque tambìen estuvo en mì casa, era
atender¦o pero no poder sentarnos a dìa¦ogar, era dìíerente.
En esta preparacìon de¦ vìaje, y poco antes de venìr yo aquí, mì hermana
E¦vìra vìajo a Argentìna por un mes: era e¦ ±ç de septìembre. Nos vìmos, ¦e
comente que venía, y entonces propuso que sì podía ahorrar, ¦¦egaría junto
conmìgo aquí, porque e¦¦a tenía muchas ganas de conocer Bì¦bao, e¦ caserío...
y ¦o organìzamos así. Y ese vìaje íue consecuencìa de¦ once de septìembre,
22
6
Tras los atentados del 11 de septiembre, muchas compañías aéreas realizaron campañas promocionando recorri-
dos que habían sido más señalados en los atentados y sucesos posteriores, para recuperar la confianza en ellas.
7
Que echaba de menos, se supone, su vida en el País Vasco.
ademas, porque, ademas, ¦e rega¦aron e¦ pasaje por haber vìajado vía Boston
6
.
las motìvacìones de mì hermana eran mas aíectìvas, porque e¦¦a hab¦o
mas con mì padre, entonces e¦¦a tenía mas necesìdad. Y ¦a necesìdad de
compensarse a sí mìsma. E¦¦a se íue a Canada dejando a mì padre ya mayor
y cuando ía¦¦ecìo no estuvo presente, así que sentía que tenía una deuda.
E¦¦a ¦¦oraba mucho cuando ¦¦ego.
Nosotras nos pusìmos de acuerdo por ìnternet en venìr, nos comunìca-
bamos y yo ¦e busco precìos por nombres de hosterías. A¦ íìna¦ decìdìmos no
hacer reservas, sìno ver dìrectamente aquí, cuando ¦¦egaramos, con que nos
encontrabamos, e¦¦a consìderaba que así era mas practìco, con un poco de
coníìanza... y así íue. Trajo toda ¦a ìníormacìon que había recabado por
ìnternet, de dìreccìones, precìos, tìpos de hosterías, ìníormacìon turístìca...
y con eso nos movìmos.
***
Querida Marta:
Me pedís que te cuente de mi viaje a Bilbao. Como te dije, no es fácil;
sabes que, al igual que vos, vivimos muchísimas cosas de chicas, y fueron
muchas las que me marcaron...
En primer lugar, trataré de ser breve y en poquitas palabras tratar de
explicarte un poco mis emociones y el por qué.
Desde que tuve uso de razón, siempre escuché a mamá decir que papá
no me quería. De chica siempre traté de estar cerca de papá, porque lo que
yo más quería era que me quisiera.
Los domingos a la tarde, que era el único momento en que papá no tra-
bajaba, o cuando lo veía sentado en algún lugar solo, me acercaba a hablar
con él y le hacía preguntas de Bilbao, de su familia, de sus hermanos...
Yo de chiquita siempre sentí que papá se sentía solo, y que extrañaba
;
. Él
se sentía orgulloso de Bilbao y su familia. Los quería muchísimo a todos. Del
único que decía que era un salvaje era de su padre.
Siempre me decía, "¡aquello sí que era vida...!" Y me contaba de las
tabernas, de sus amigos, de las apuestas que hacían para ver quién era el
más fuerte... Me contaba cuánto le gustaba comer castañas calientes, "¡asa-
das!", él decía.
Marta, te sigo contando otro día. Pasa que no puedo parar de llorar.
Besos. Elvi (La Gurgui)
Marta Eugenia y Elvira en su primera visita al País Vasco
24
LOS PRIMEROS PASOS
EN EL PAÍS VASCO
26
8
Con la palabra “montes” se refiere al tipo de vegetación, no a la orografía. “Monte” alude a un arbolado bajo, de
sotobosque o matorral.
"Fue besarnos y llorar y empezar a
descubrir Bilbao juntas"
Y
o ¦¦egue a Nadrìd e¦ ç de dìcìembre, y aquí había ma¦ tìempo... una o¦a
de írío muy íuerte. Y... como e¦¦a ¦¦egaba cuatro horas despues que ¦¦e-
gue a Sondìka, ¦a verdad es que estaba un poco angustìada esperando¦a,
porque se cance¦aban vue¦os ese día, había mucha tormenta, mucha nìeve,
y hasta que no ¦¦ego no me quede tranquì¦a.
Estar ahí cuatro horas en Sondìka, y como es tan... es super moderno y
parece írío e¦ ¦ugar, y nadìe te espera. Entonces es íuerte, te encuentras
muy perdìdo, porque todo ¦o que ves, todo ¦o que... No ¦o puedes comentar
a nadìe, todas esas emocìones estan ahí dentro encerradas.
Así que cuando nos vìmos íue besarnos y ¦¦orar y empezar a descubrìr
Bì¦bao juntas... que íue muy emocìonante, porque era ver cada ¦ugar, y des-
cubrìr a¦gunas de ¦as cosas que papa había dìcho, entonces eso te emocìona
mucho. Y aparte mì hermana... como con e¦¦a mì padre sí había hab¦ado
mas, entonces en cada paso, en cada vue¦ta, descubría cosas que e¦ ¦e había
contado.
E¦¦a ¦¦oraba mas hacìa aíuera, a e¦¦a ¦e choqueo mas, porque no había
vìsto ¦a ìmagen moderna de¦ País Vasco que yo vì en ¦a Casa Vasca. Porque,
aunque en e¦ curso de euskera no se justìíìcaba hab¦ar de ¦o que uno sìente
(estabamos en un curso...) yo e¦ choque, ese ¦¦anto, ¦o tenía en e¦ curso,
cuando veía ¦os vídeos. E¦¦a ¦o tuvo aquí.
lo tuve de otra manera, un poco mas hacìa adentro... ¦o procesas de otra
íorma. Ta¦ vez no es que no ¦o sìentas, sìno que pasa por otro ¦ado. Por ahí
¦a ¦agrìma es mas sì¦encìosa... Porque ya venía con dos años ¦argos de ese
proceso ìnterno, de ver, de descubrìrme, de descubrìr¦o a e¦...
Tomamos un taxì e íbamos por ¦a carretera norma¦... no habíamos vìsto
¦a cìudad todavía. Era mìrar, ver... empezamos a ver ¦os caseríos y esas
cosas, e¦ campo verde y tambìen ¦a vegetacìon. las zarzas, ¦os arbo¦es y ¦o
verde es ìgua¦, excepto por ¦a a¦tura, porque a¦¦í es ¦¦ano, a¦ ¦ugar donde mì
padre compro e¦ unìco terreno que ha tenìdo en su vìda... e¦ unìco ¦ote y su
casa. O sea, e¦ de¦ta donde nosotros nos crìamos es así, verde, muy verde,
¦¦eno de arbo¦es. Con esos mìsmos montes
8
, so¦o que con mucho río, mucha
agua du¦ce, es una desembocadura. Y entonces era ver ¦o mìsmo, era decìr...
27
9
De pie.
que mì hermana decía constantemente: ¨estoy en casa, estoy en casa...º
***
Desde que el avión estaba sobrevolando Bilbao antes de aterrizar... el día
soleado, veía las montañas y no quería llorar. Mis lágrimas corrían por la
cara y no quería que nadie me viera llorar. Quería guardar para mí toda esa
emoción tan fuerte, de la misma manera que papá lo hizo toda su vida. Ahí
estaba mi padre, yo me sentía un poco él.
Era como llegar a casa, una casa que nunca había visto pero que estaba
ahí. Que conocía en parte por lo que papá me había contado de chica: las
montañas, el monte, las castañas. La familia que él tanto quería, sus her-
manos, que a pesar de las discusiones familiares siempre estuvieron en su
corazón. Ahí, en el aeropuerto, estabas tú esperándome. Sabía que estabas
nerviosa y no sé por qué razón dentro de mí, me sentía un poco responsa-
ble. No quería llegar tarde, pero no dependía de mí. ¡Wow! ¡Cuántas emo-
ciones!
Recuerdo que cuando llegué, ni a vos, Marta, quería mostrarte cuántas
emociones contenidas tenía. Quería ser fuerte como papá, y yo creo que un
poco lo logré (ja, ja, ja). ¿Te acordás del chico del taxi? Él fue bien gentil,
pero no tan gentil fue la mujer de la pensión (no me acuerdo de la direc-
ción). Yo estaba agotada, primero por el viaje, segundo por tantas emocio-
nes juntas, y tercero por subir y bajar tantas escaleras...
Recuerdo patente que cuando finalmente llegamos al tercer piso con las
valijas, después de haber subido y bajado diez veces, estaba sin aliento y no
tenía fuerzas en las piernas para seguir parada. Me deslicé hasta quedar aga-
chada o sentada en el piso.
Y nunca voy a olvidarme de lo grotesca que fue la mujer que nos estaba
tomando los datos (re-bruta): me dijo que hacía eso para pagar menos o
para dar lástima, ¡wow! No sé cómo me contuve de no insultarla. Creo que
fuiste vos la que paró la bronca que tenía (ja, ja, ja).
Luego salimos a caminar un poco, a comer algo. Todo me era familiar,
como si conociera Bilbao desde siempre. Para mí, que en una vida anterior
estuve ahí. Comimos rabas y tomamos un vaso de vino en una taberna.
Nosotras nos sentamos en una mesa, pero todos estaban parados
9
en la
barra. Los escuchábamos hablar y para mí era como si papá estaba presen-
te.
Luego nos fuimos a recorrer un poco el Casco Viejo, y de ahí fuimos hasta
la Plaza Moyua. ¡Wow! ¡El corazón me latía fuerte! (Cuánto habría dado
para que papá estuviera en mi lugar...).
28
"Era como recuperarlo a él,
como tenerlo de nuevo presente"
B
uscamos una pensìon, nos ìnsta¦amos. Y era cada día sorprendernos, era
como recuperar ¦a voz de papa. Escuchabamos ¦os sonìdos, ¦a manera de
hab¦ar de ¦a gente en a¦gunos ¦ugares, ¦as manos de ¦os vìejos, ¦as mìradas...
Aunque no e¦ tìpo, porque no hay muchos de¦ tìpo íísìco de mì padre, son
todos mas bajìtos, +eso me sorprendìo mucho!
Era ver íormas de sentarse. Hay una manera de sentarse que es írente
a¦ íogon, írente a¦ hogar, que ¦a veo en ¦os vìejos de aquí. la veo cuando ¦os
mìro en ¦a p¦aza... y era de sìempre de mì padre, era de sìempre. Es una
manera de mìrar hacìa un punto y en rea¦ìdad estar mìrando hacìa adentro.
Eso es ¦o que veo aquí. No estan mìrando e¦ íuego, porque no hay hogar,
pero veo ese modo de sentarse. la postura corpora¦ es ¦a mìsma.
Entonces era como recuperar¦o a e¦, como tener¦o de nuevo presente,
entre ¦a voz y ¦os modos, e¦ modo pecu¦ìar de ¦¦evar ¦a boìna toda su vìda.
Porque donde nos crìamos es un pueb¦o de ìta¦ìanos. los unìcos vascos,
nosotros. Aunque ¦os ìta¦ìanos tambìen ¦¦evaban boìna, tenían otro modo.
Otro modo de ¦¦evar¦a, otro modo de andar, aunque ¦¦evaran íaja a ¦a cìn-
tura, o sea, ¦a íaja de te¦a negra... era otro modo, no era ìgua¦. Aunque íue-
ran tambìen de campo, con vacas y todo eso.
Y ¦as manos son muy característìcas, son modos de mover ¦as manos, no
puedo exp¦ìcar¦o... son gestos de ¦as manos de ¦os hombres de aquí, de ¦os
mayores. He tratado de mìrar manos de mas jovenes, pero todavía no he
vìsto mucho ese modo de mover ¦a manos, cuesta mas ver¦o.
No se, ta¦ vez sí entre jovenes de¦ pueb¦o o así, y no ¦os conozco todavía.
En ¦os mayores sí se ve e¦ gesto, e¦ modo de poner ¦a mano, e¦ modo de
mover¦a... eso se ve.
Y en ¦a p¦aza, en E¦ Arena¦, donde se reunen muchas personas mayores,
cuando ¦os veo tomar e¦ so¦... Aunque ahora uno es como que va íormando
parte de esto y... ahora es como que tengo que medìtar un momento y pre-
dìsponerme a observar, porque ¦uego ya es como que ¦o has ìncorporado,
entonces... De todos modos, ¦o hago porque me gusta observar, y como
recuperar un poco esa emocìon prìmera, muy bonìta.
***
En cada cuadra de Bilbao lo veía a papá. Parado en la barra tomando su
vaso de vino. Porque los gestos de la gente de Bilbao son un vivo retrato de
29
papá... los modos, las palabras y hasta la forma de contar un chiste.
Recuerdos tan claros de papá, como cuando me contaba de su hermani-
to Domingo, que a los cinco años tenía que acarrear piedras en la montaña
y nadie podía ayudarlo. Tenía que trabajar como los demás. Él decía:
"pobre, él quedó cheposo, torcido, de tanto acarrear piedras...” Me hablaba
de Josefa, de Juanita, de Eulogio... El esposo de Josefa se apellidaba Bilbao.
Por la amnesia que papá tuvo yo pensaba que estaba distorsionando la his-
toria, y no puse la atención necesaria en ese momento, porque cuando me
contaba una cosa yo cambiaba de tema y le preguntaba de su mamá o de
otro hermano.
Me veía a mí misma sentada en el tronco donde papá picaba la leña. Y
mientras él trabajaba yo le preguntaba de su familia. A él le gustaba que lo
hiciera, porque dejaba de picar la leña, se sentaba y comenzaba a recordar
en voz alta.
Se reía y se frotaba las manos cuando me contaba de sus apuestas con los
amigos, de quién levantaba una bolsa llena de maíz con los dientes, o apos-
taban a ver quién tenía más fuerza...
Papá era alto y delgado, pero fuerte como el roble de Gernika... Él lo
sabía, y cuando recordaba estas cosas se reía. Pero a la vez se emocionaba
mucho y, después de hablar un ratito, se ponía serio, mirando al vacío, se le
llenaban los ojos de lágrimas y se iba. Me decía que tenía que seguir traba-
jando, que era tarde y no tenía mucho tiempo... Pero yo sabía que no era así,
porque siempre lo miraba a los ojos y él los escondía. No quería mostrarme
su dolor...
Él adoraba a su mamá y familia. Un día le pregunté por qué nunca había
buscado sus raíces, a su verdadera familia. Él me contestó que él tenía una
sola familia y que no cambiaría a su madre por ninguna. "¡Esa sí que era una
buena mujer, ella era mi madre!”
De su papá decía que era un verdugo, un salvaje, que los obligaba a tra-
bajar muy duro... Pero lo que más le dolía era que eran muy chiquitos, y
cuando mencionaba a su hermano Domingo, el padre de Mari, se le llena-
ban los ojos de lágrimas...
Todos esos recuerdos juntos estaban en mi memoria... y más, mucho
más. Él me hablaba de las tabernas. Me contaba que cuando era joven, des-
pués del trabajo, iba a las tabernas a tomar un vaso de vino con los amigos.
Para mí, cuando las mencionaba era un lugar lleno de mujeres de la calle.
No sé por qué razón me imaginaba eso, pienso que porque él era joven y por
la picardía que papá tenía en los ojos cuando hablaba. Además me decía,
"¡aquello sí que era vida, nenita!”. ¡¡¡Me es difícil escribir, porque no puedo
parar de llorar!!!
30
10
Se refiere a las inundaciones de 1983, por la crecida de las aguas de la Ría Nervión, que causaron centenares de
muertes y destrozaron y sepultaron edificios y campos.
"Sólo teníamos una dirección, nada más"
l
uego empezamos a ver como ¦¦egar a Nungìa en autobus y buscamos
por una dìreccìon... so¦o teníamos una dìreccìon, nada mas.
En e¦ año ochenta y tres, mì padre había estado muy eníermo y había
perdìdo ¦a memorìa. Entonces, a¦ cuìdado de esta hermana mía, se íue recu-
perando. Y así conversando, un día recordo por comp¦eto ¦a dìreccìon, ¦a
dìreccìon de su caserío. Entonces mì hermana escrìbìo una carta (mì padre
no sabía escrìbìr) y ¦e respondìeron.
Responde Begoña, ¦a nuera de su hermano Eu¦ogìo... porque Eu¦ogìo no
sabía escrìbìr... le respondìeron que en ese momento vìvía su hermana
mayor... su hermana Juanìta, que Neñaka estaba sìempre verde y nada
mas. Nas que eso no tenía.
E¦¦a vo¦vìo a remìtìr otra carta, de ¦a que no obtenemos respuesta. Y
como había estado ¦a rìada
+o
aquí, no sabíamos que había pasado. las ìnun-
dacìones en Argentìna arrasan con todo, pensabamos que podía haber pasa-
do ìgua¦ aquí, no sabíamos como era esto.
Pasa e¦ tìempo, y recìen recìbìmos otra posta¦, en +,,;, cuando mì padre
había ía¦¦ecìdo hacía muy pocos días. Recìbìmos una posta¦ de Navìdad,
nada mas, sa¦udandonos por Navìdad. E¦¦os no tenían conocìmìento de que
mì padre había ía¦¦ecìdo, y esa posta¦ mì hermana no ¦a contesta, por e¦
temor de angustìar a¦ tío Eu¦ogìo. No quería comunìcar esa muerte en ese
momento.
luego hay mudanzas en ¦a íamì¦ìa y se queda guardada. Hasta que ¦a
recupero. Yo envío una carta en e¦ año ±oo+, recìen ahí cuando ¦a recupero.
Envío una carta con avìso de retorno y es recìbìda pero no me ¦a contestan.
Con esa tarjeta, con esa dìreccìon es que vengo aquí, a Nungìa. Voy con
mì hermana, a ver sì ese prìmo esta o no. Y quìen es esa íamì¦ìa, +porque no
¦a conocemos! Y nos costo encontrar ¦a dìreccìon, porque no comprendía-
mos ¦a manera de dar ¦as dìreccìones.
Nuestras cìudades son en ¦¦anuras, y ¦a p¦anta urbana es en cuadrícu¦a:
¦as ca¦¦es se numeran por cuadros, un cuadro de¦ uno a¦ cìen, otro de¦ cìen-
to uno a¦ doscìentos, y así sucesìvamente. No exìsten ¦as "¦onjas". los
comercìos tambìen estan numerados, o sea, que no se numera por porta¦es,
sìno por puertas, sea de casa o de negocìo. los nombres de ¦as ca¦¦es tam-
bìen nos resu¦taban extraños. A¦¦í ¦¦evan nombres de ¦ugares, de hechos o
31
personajes hìstorìcos. No hay nombres de p¦antas, o de oíìcìos, anìma¦es u
otras cosas.
"No encontrábamos a nadie"
N
o encontramos a nadìe. Ese día que vamos a Nungìa no encontramos
nada. Un poco trìstes vamos a un bar ahí, de ¦os mìsmos edìíìcìos, de¦
mìsmo barrìo. Y ¦e comentamos a¦ chìco, a¦ que esta en ¦a barra, ¦o que nos
había pasado. le preguntamos sì conoce a a¦guìen de ese nombre, que no
encontrabamos a nadìe. Y e¦ chìco se pone como nervìoso, y nosotros entra-
mos a notar que se pone nervìoso, que hab¦a en euskera con un parroquìa-
no que esta a¦¦í, que hab¦an, que comentan...
Tenía mucho temor de contarnos. Como nosotras ¦e exp¦ìcamos que no
¦e conocíamos, que no teníamos un aíecto tan proíundo para choquearnos,
a¦ íìna¦ nos dìce que esa persona… que ¦e parece que... y a¦ íìna¦ nos dìce que
se ha suìcìdado hace tres días. luego nos cuenta un poco mas, y busca a un
vecìno que parece que conoce a¦go mas de ¦a hìstorìa de ¦a íamì¦ìa.
Este prìmo se ha suìcìdado porque su esposa había ía¦¦ecìdo tambìen
hacía poquìto tìempo. Se supone que porque estaba eníerma, muy grave, y
entonces no respondìeron (a ¦as cartas) por esa razon. Se supone hasta ahí...
***
Al otro día nos fuimos a Mungia. Recuerdo patente el viaje en autobús:
me pareció interminable. Solo quería llegar... Ya en Mungia nos costó
encontrar la dirección. El corazón me latía fuerte cuando estaba tocando el
timbre del departamento
++
de nuestro primo Eulogio.
Jorge Moreno, el chico del bar con el que nos sacamos la foto, nos prestó la
guía telefónica y llamamos a varias personas con el mismo apellido. Hasta que
por fin hablaste con la esposa de Luis, un hermano de Eulogio. No sabíamos que
este primo tenía un hermano. Ella no sabía mucho y no nos dio ningún indicio...
Luego fuimos a la policía. De ahí nos mandaron a la otra policía, a la
municipal. Ellos llamaron a la casa de este primo Luis otra vez y así fue
como quedamos en encontrarnos con Luis al otro día, a las cuatro de la
tarde en la parada del autobús...
11
Piso.
32
12
Manzanas.
"Y era el caserío del que hablaba mi padre"
E
¦ día anterìor a reunìrnos con este prìmo, nosotras nos vamos a Neñaka,
adonde teníamos ¦a dìreccìon orìgìna¦, aque¦¦a que había recordado mì
padre. Y buscamos e¦ caserío de Etxezurì.
***
Al siguiente día nos levantamos temprano y nos fuimos a Meñaka.
Recuerdo patente cuando entré en el Ayuntamiento de Meñaka: tenía un
nudo en la garganta... Vos hablabas con Isabel, la chica que trabaja ahí, y yo
caminaba, me movía, sentía como que me iba a desmayar... Ella conocía
bien a la familia de Eulogio, nuestro tío, porque eran vecinos, y estaba emo-
cionada: ellos se han criado juntos. O sea, que les conoce, conoce a mi tío y
conoce al primo Luis. Nos contó un montón de cosas... Yo no aguanté más y
comencé a llorar. Eso me ayudó a seguir parada ahí, porque casi no podía
respirar, y no quería decirlo.
Ella pidió la partida de nacimiento de Eulogio, nuestro tío, a Arrieta y
nos la mandaron por fax... Luego nos dio un mapa y nos marcó la dirección
del caserío de Etxezuri. Tambien nos regaló un libro a cada una (“Meñaka,
berbarik berba”, de Iñaki Garminde), en el cual está la foto del horno que
pertenece al caserío Etxezuri, que era del tío Eulogio...
Salimos del Ayuntamiento de Meñaka y comenzamos a caminar. El día
estaba soleado, un hermoso día para ser invierno... Caminamos unas cuan-
tas cuadras
11
. Y recuerdo que encontré una llave chiquita, como de una vali-
ja. La levanté y te la mostré. Te dije: "esta llave nos abrirá alguna puerta", y
me la guardé en el bolsillo.
Seguimos caminando no sé cuánto, porque estaba tan emocionada que
perdí la noción del tiempo y la distancia... Todo era hermoso. ¡Qué paisa-
jes...! Recuerdo que vos te adelantaste a ver un horno, pero no era el que
nosotras buscábamos...
No me preguntes cómo ni cuándo, ni de dónde apareció... Sólo recuerdo
ese chiquito auto gris enfrente mío. Me acerqué y le pregunté al señor si
conocía el caserío Etxezuri. Me dijo que sí, que no estaba lejos de ahí y se
ofreció a llevarnos hasta el lugar. ¡Wow!
Recuerdo que cuando llegamos se bajó y nos habló un poco del lugar.
También nos dijo que era un cura del lugar. No recuerdo su nombre, pero sí
33
recuerdo que sentí algo extraño, como que nuestro camino se estaba abrien-
do. Ahí lloré un montón. Creíamos que estábamos en el caserío de papá, o
mejor dicho, donde él había crecido.
Nos sacamos fotos y hablamos con un vecino que se acercó. Por supues-
to, yo creo que fue el cura quien lo mandó... Yo me olvidé mis anteojos en el
auto y él regresó a traérmelos.
***
Estos vecìnos nos cuentan que era una íamì¦ìa pobre y muy hospìta¦a-
rìa... conocían a ¦os prìmos... Y exp¦ìcan que e¦ caserío era un punto de reu-
nìon para ¦a juventud de ¦a zona, en aque¦¦a epoca... ¦a gente joven de
Neñaka se reunía en ese caserío por ¦a tarde. lban a jugar a ¦as cartas, a con-
versar...
Etxezurì es un caserío que compro mì tío. Es un caserío que ha compra-
do mì tío Eu¦ogìo, donde vìvía e¦ con su íamì¦ìa. Y esa era ¦a dìreccìon a
donde mì padre dìrìgía ¦as cartas y e¦ dìnero, porque era con quìen mas se
comunìcaba. Y era e¦ caserío de¦ que hab¦aba mì padre, de¦ otro no hab¦a-
ba... Ahora Etxezurì ha sìdo vendìdo a otras personas, que ¦o estan restau-
rando, estaban a¦¦í ¦os a¦bañì¦es... En e¦ 8¡ sí vìvían a¦¦í, a¦¦í recìben ¦as car-
tas. luego ya es en Nungìa.
"El caserío de los abuelos se llama Iturbegi"
E
¦ día de ¦a cìta con luìs ¦e hab¦amos, nos presentamos, y entonces empìe-
za a contar un poco, a amp¦ìar un poco mas ¦a hìstorìa, a decìrnos que
todavía hay una tía que esta vìva, que actua¦mente tìene noventa y nueve
años, a contarnos cuantos son de íamì¦ìa. ɦ tìene sesenta y pocos años, así
que cuando mì padre partìo a Argentìna, en e¦ año ¡6, e¦ todavía no había
nacìdo. No conocìo a mì padre.
***
Al primo Luis lo encontramos el día de la primera cita con él, a las cua-
tro de la tarde. Habíamos quedado en la parada del autobús, en Mungia. Él
estaba nervioso, y nosotras también. Tratábamos de hablar, pero no nos
entendíamos bien. Él no sabía quiénes éramos, porque su hermano Eulogio
nunca le habló de papá ni de las cartas que mandamos. Nos fuimos juntos
34
caminando hasta el ‘Bar Jorge’ (yo le mandé la foto a Jorge por correo, ¿te
acordás que estaba contento porque escribiste bien su nombre? Si vas a
Mungia, andá a verlo, para saber si recibió la foto).
Ahí en el mismo bar Luis nos dijo que Etxezuri no era la casa de papá. Que el
caserío se llamaba Iturbegi... Él estaba muy emocionado, igual que nosotras. Yo
no podía parar de llorar, porque eran muchas emociones juntas. Nos contó de la
tía Juanita, que estaba viva; nos contó un poco de su hermano, el primo Eulogio.
Luego fuimos con él a ver el departamento de Eulogio, y nos mostró la ventana
por la que se tiró. Nos habló de su padre. Fuimos caminando hasta la parada del
autobús y prometió llevarnos a ver a la tía Juanita y el caserío Iturbegi.
***
Nì prìmo luìs nos cuenta que e¦ caserío de ¦os abue¦os, lturbegì, esta mas
arrìba de¦ monte... que esta en Arrìeta. Buscamos mapas y descubrìmos que
corresponde a¦ Ayuntamìento de Arrìeta, aunque se sube desde Neñaka. Estos
dos caseríos ya no son de ¦a íamì¦ìa. Aunque ¦as tìerras sí, ¦as tìerras han que-
dado en propìedad de ¦os prìmos, tanto ¦as de Arrìeta como ¦as de Etxezurì.
"Mi hermana logró que la tía Juanita
recordara algo de mi padre"
E
ste prìmo nos pone en contacto con nuestra tía Juanìta, conocemos a ¦a
tía Juanìta en Sestao, ¦a unìca que queda vìva de ¦os hermanos de mì
padre. E¦¦a no cuenta, no hab¦a, es muy desconíìada. No quìere hab¦ar. Y
poco a poco mì hermana ¦ogro que ¦a tía Juanìta recordara a¦go de mì padre,
y que nos coníìrmara ¦a hìstorìa que nosotras conocíamos.
***
Recuerdo que estaba sola, esperándote a vos y a Luis Llona para ir a ver
a la tía Juanita, que tiene 98 ó 99 años ahora (no sé cuándo es su cumplea-
ños). Eran las 2:00 p.m. Estaba muy nerviosa porque, como sabes, yo tra-
bajo con personas mayores y sé que las emociones fuertes pueden afectarles
mucho, y hasta pueden tener un ataque al corazón...
Recuerdo que me levanté temprano, no pude dormir bien. Por suerte, el
señor de la ‘Pensión La Fuente’, en la calle Sombrerería, estaba ahí, siempre
MAPA DE BIZKAIA
36
muy atento y cordial. Me preguntaba todos los días qué había de nuevo;
sabía que papá era vasco y que estábamos buscando a nuestros familiares,
porque yo ya le había contado antes...
Así es que le conté nuestra experiencia el día anterior con Luis, y le dije que
ese día teníamos que encontrarnos con la tía. Hablar con él me hizo bien, me
sentí más calmada... Luego fui por mi desayuno. Recuerdo que casi ni termi-
né el café. Quería comprar algo para la tía y no sabía qué, así que fui por los
bombones que habíamos hablado, y por suerte encontré dietéticos sin azúcar.
No podía pensar, estaba muy excitada... Esa mañana fue interminable,
era como si el tiempo no pasaba nunca... Yo sabía que la tía Juanita tuvo
noticias de papá en el año 82/83, porque ahora recuerdo que Genara, la
esposa de Eulogio, nuestro primo el que se suicidó, me contestó. Y en la pos-
tal ella nos dijo que Juanita estaba contenta de tener noticias de papá, que
ella se había preguntado por muchos años qué sería de Fermín.
Sé que su postal era cortita y no decía mucho. Pero recuerdo que papá, cuan-
do le leí la postal, decía, "¡está viva...!” y movía la cabeza como sorprendido y muy
emocionado. Esa postal se la leí como cien veces... No sé dónde está... probable-
mente en una caja que le dejé a Guillermo con fotos y documentos, cuando me
vine a vivir a Canadá hace ahora 14 años... No sé si esa caja existe.
No podía parar de llorar. No quería hacerlo, por la tía, pero las lágrimas no
paraban. La tía me contó muchas cosas de los hermanos. Me habló de Micaela,
una hermana que falleció cuando tenía 15 años... La tía se acuerda bastante. Es
una persona de poco hablar, ¡pero lo cierto es que contaba de toda su vida...!
Yo todo eso lo sabía porque papá me lo había contado de chica, pero no
me acordaba. Pasa que la muerte de papá me afectó mucho, y el hecho de no
haber ido a su entierro me afectó mucho más. Recuerdo las palabras de papá
la última vez que lo vi. Me dijo: "nenita, no se vaya, yo ya no tengo mucho
tiempo, si se va no la voy a ver más. Yo la quiero mucho...”. Esa fue la pri-
mera vez que papá me dijo que me quería.
"Nosotras insistimos en conocer el caserío"
C
uando nos encontramos con él para ir a visitar a la tía Juanita, nos dijo
que al caserío Iturbegi no podía ir, porque sufría del corazón y no podía
subir la montaña. Yo le dije que no había problema, que encontraría a
alguien que me acompañara.
37
13
Callos.
De regreso de ver a la tía Juanita, en el tren, me preguntó por qué que-
ría ir, a pesar de que me asustaba. Ahí le expliqué cuánto significaba para mí
poder ir allí, cuánto me había hablado papá de la familia, y que yo quería ver
la casa de papá antes de volverme a Canadá y no me importaba cómo, pero
llegaría al lugar. Le insistí en que no era necesario que él viniera con noso-
tras. Él me asustaba con los jabalíes y demás. Yo creo que él tenía ganas de
ir con nosotras. Aunque estaba enojado por lo de su hermano, que hacía sólo
una semana que había fallecido.
Luego fuimos a comer las cazuelas, ustedes dos de conejo, y yo de mondon-
go
13
. Fueron muchas emociones juntas para él. ¿Te acordás que nos contó que
tenía nueces escondidas en el horno de Etxezuri? Y fuimos otra vez al
Ayuntamiento de Meñaka, y le pidió a Isabel un libro de Meñaka, como el que
nos había dado a nosotras. ¡Wow! ¡me gustaría estar ahí para ir de nuevo!
***
Nosotras ìnsìstìmos en conocer e¦ caserío, e¦ no nos quìere ¦¦evar, porque dìce
que es un ¦ugar sa¦vaje... que había mucho monte y que había que cruzar un río.
Oue esta muy sa¦vaje y derruìdo. Oue hay... ¿que dìjo que había' +jaba¦íes...!
Recuerdo que mì hermana ìnsìstía. Sonrìendo, y sìempre con ¦as mìsmas
írases, ìnsìstía para que nos acompañara. Cuando e¦ decía que no, e¦¦a decía,
"voy a ìr ìgua¦". Yo ¦os observaba y no decía nada, porque sabía que, tarde o
temprano, mì hermana ìría ìgua¦.
lo que ocurre es que a e¦ ¦e da mucho do¦or porque es un caserío que e¦
ha perdìdo, ha quedado en manos de su hermano, y ha tenìdo hìstorìas
íamì¦ìares muy íuertes, entonces por eso no nos quería ¦¦evar. Y ante nues-
tra ìnsìstencìa, y acompañado por nosotras, cedìo.
"No se puede describir el sentimiento que te embarga"
Y
íuìmos hasta a¦¦í a ver e¦ caserío. A ¦o sumo te dìre que había rastros de
pìsadas de cabra, porque de jaba¦íes no... Y ¦o de¦ río, con mì hermana
nos mìrabamos, porque veíamos un río, un hì¦o de agua, y comparado con
¦os ríos donde nosotras nos movemos era nada...
lue muy emocìonante subìr y ver como hay mucha vegetacìon que se
38
parece a ¦a de nuestra nìñez. Era escuchar a nuestro padre, como que ìba
de¦ante nuestro. No veíamos a luìs, era nuestro padre e¦ que nos guìaba,
era eso... Subìmos, e¦ día no estaba muy bueno.
Cuando ¦¦egue a Neñaka, subí a¦ monte... y entre tantos arbo¦es, yo
extrañaba ¦os pajaros, no había sonìdo de pajaros en e¦ monte, como era
ìnvìerno, no hay pajaros de ìnvìerno... Y e¦ sì¦encìo de¦ bosque a mí me sor-
prendìo, o sea, no me agrado, no me agrado en cuanto a ¦a ía¦ta de pajaros.
Porque sí había otros sonìdos muy bonìtos: e¦ agua corría y no se ¦a veía,
hay un río ahí... Aunque e¦ sì¦encìo, ¦a ía¦ta de pajaros en medìo de todo ese
verde, a mí me puso así...
l¦egamos a ¦a casa, mìramos ¦as pìedras... Tìene pìedras muy antìguas,
esta en ruìnas, derrumbada, esta con ma¦eza y esta en ruìnas. lgua¦ noso-
tras nos metìmos y ¦¦egamos hasta e¦ hogar, a ver ahí. E¦ hogar esta ta¦ cua¦,
¦a chìmenea esta reíormada, pero e¦ hogar esta ta¦ cua¦, así que... Eso íue
muy especìa¦ para nosotras, y sacarnos íotos...
Uno ¦o puede decìr, pero en rea¦ìdad no se puede descrìbìr e¦ sentìmìen-
to que te embarga, saber que ha estado ahí tu papa, despues de tanto tìem-
po, tanta guerra y tanta ¦ucha... Te da una cosa muy íuerte. l¦oramos
mucho tambìen, de pena y a¦egría a ¦a vez por nosotras, que a pesar de todo
habíamos ¦¦egado, y por nuestro padre que no había podìdo regresar.
Marta Eugenia delante del caserío Etxezuri
Marta Eugenia con su primo junto a los restos del caserío Iturbegi
40
DESCUBRIR LA HISTORIA
DE MI PADRE Y SU FAMILIA
42
43
14
A cuchos, a burros.
"Yo pensaba que era muy difícil averiguar algo"
Y
vìne buscando eso, conocer sì había a¦guìen de ¦a íamì¦ìa. Yo pensaba
que era muy dìíícì¦ averìguar a¦go, porque como mì padre era mayor, sus
hermanos eran mas grandes, mayores, era muy dìíícì¦ poder re¦acìonarme
con prìmos dìrectos. O sea, por ¦a dìíerencìa de edad, que era posìb¦e que no
hubìera nadìe. Yo no esperaba mucho. Y c¦aro que ìba a ser una extraña para
¦a gente de aquí, porque a¦ no haber mucho trato...
Todavía en Argentìna, a¦ recìbìr ¦a partìda de nacìmìento ¦ìtera¦ de mì
padre y ver que es hueríano, que ¦o han adoptado... +Yo no me había p¦an-
teado preguntar¦e..! Aparte, mì padre era muy ìntrovertìdo, muy sì¦encìoso.
Aquí, entre todos ¦os descendìentes de ¦a íamì¦ìa de mì padre tìenen dìez
hìjos, dìez prìmos hay aquí vìvos. Y mì padre ha tenìdo dìez hìjos, de ¦os cua-
¦es yo soy ¦a mayor. O sea, que somos tantos descendìentes en Argentìna
como aquí.
Y le¦ì, ¦a mujer que cuìdaba a mì tía Juanìta, nos conecta con lñakì, hìjo
de Joseía, una hermana de mì padre. lñakì Bì¦bao. Nos da su dìreccìon por
señas: un ba¦con que esta todo ¦¦eno de macetas, en Be¦ostìka¦e, en e¦ Casco
Vìejo, encìma de un bar de ta¦ nombre. Oue ¦os turìstas se paran a sacar
íotos de ¦as p¦antas.
E¦ día en que íuìmos a buscar¦e, mì hermana E¦vìra estaba con grìpe,
pero a pesar de eso vìno. Camìnamos un monton, preguntando a mucha
gente, hasta que ¦o encontramos. Y cuando lñakì nos abrìo ¦a puerta y nos
presentamos, a¦ prìncìpìo no se creía que íueramos hìjas de lermín, porque
pensaba que se trataba de su hermano lermín, y decía que este so¦o tenía
una hìja. Sus íamì¦ìares no ¦e habían dìcho nada de que estabamos en
Bì¦bao, nì de que papa tenía íamì¦ìa en Argentìna, o de que exìstía... despues
de tantos años de sì¦encìo...
le decìmos que no, que se trata de su tío lermín, y ya se ¦o cree. Y
empìeza a contarnos anecdotas y se emocìona.
E¦ prìmo lñakì tìene veìnte años mas que yo, tìene setenta años. Y e¦
tenía cuatro años cuando mì padre se marcho... y nos hab¦a de cuando su
tío ¦e ¦¦evaba a cococho
+(
, y ¦¦ora muchísìmo... E¦vìra tambìen ¦¦ora...
***
Mi última semana, cuando estuve con Iñaki... ¡wow! fue como estar con
44
15
Marta explica: “En Argentina la gente no tiene como apellido el nombre de una ciudad y por eso Elvira entien-
de que cuando mi padre habla de Bilbao es porque estaba loquito y le cambia de tema”.
16
Debe referirse a la zona de la calle de Las Cortes, en San Francisco.
papá... Él estaba tan emocionado como nosotras y hablaba sin parar. Nos
contaba de papá cuando les mandaba manteca y otras cosas durante y des-
pués de la guerra, de cómo lo llevaba en los hombros cuando tenía cinco
años. Me contó muchas cosas de la familia. Cuando Iñaki me dijo que su
apellido era Bilbao, entendí que no era la amnesia de papá, sino mi igno-
rancia, lo que no me dejaba escucharlo
15
. Todos mis recuerdos de chica y de
no tan chica con papá estaban ahí...
Ese primer día que fuimos a encontrarnos con Iñaki, estuve con él hasta
las cinco de la mañana. Tú te marchaste al anochecer, porque tenías una cita
a la que no querías faltar. Me llevó a conocer parte del Casco Viejo, todo lo
que están tirando abajo y reconstruyendo. Me llevó a la parte vieja de Bilbao
donde están las prostitutas
16
. Me decía que Bilbao ahora no es ni la sombra
de lo que papá dejó.
Yo me sentía como con papá, porque cuando yo me sentaba a hablar con
él, se emocionaba de la misma forma que lo hacía Iñaki y hablaba sin parar
igual. Iñaki quería que fuéramos a visitar a sus hermanos, porque como
eran mayores que él, recordarían mejor a papá.
No tengo palabras para explicar tantas emociones juntas. Para mí fue
como un hermoso sueño hecho realidad. Me sentía un poco como si estu-
viera en casa, todo era familiar, mismo la grotesca manera de tratar a la
gente que tienen.
No sé si soy muy clara en el relato, pero sí sé que mi corazón late con la
misma fuerza. Sé que pronto voy a volver, porque tengo muchos recuerdos
de papá que se me aclaran ahí... Como cuando Iñaki nos llevó a visitar a su
hermano Luis en Barakaldo. Y también a Mari, la hija de Domingo, también
en Barakaldo... Marta, eso fue increíble para mí, era como si estaba soñan-
do... no podía parar de llorar...
"Su madre nunca les pegaba"
l
ñakì me cuenta bastante de ¦a hìstorìa de ¦a íamì¦ìa, de como era e¦ abue-
¦o, de como se trabajaba en e¦ caserío, como hacía con ¦a íamì¦ìa. la mane-
45
ra cerrada que tenía, que era todo sìempre para e¦ caserío. En ese sentìdo,
que era esc¦avo e¦ mìsmo. Trabajaban de manera muy esc¦ava, había esc¦a-
vìzado a toda ¦a íamì¦ìa, ìnc¦uso a uno de ¦os hìjos, de ¦¦evar pìedras, ¦e sa¦ìo
una joroba. O sea, me empìeza a contar todas esas hìstorìas de ¦a íamì¦ìa, de
como se crìo mì padre, y que había conocìdo a mì padre cuando e¦ era muy
pequeño.
Ne cuenta como vìnìeron a buscar¦o de ¦a zona de San Sebastìan, que
cruzo todo e¦ So¦¦ube. Esto me ¦o cuenta de uno de ¦os nìños hospìcìanos
(porque había dos hermanos adoptados, mì padre y otro). ɦ dìce que era
mì padre, pero yo no estoy segura. Eso se ¦o han contado a lñakì, se ¦o ha
contado su madre (Joseía) todo, por eso yo no estoy segura a cua¦ de ¦os
dos nìños se reíìere...
Y e¦¦a ¦e cuenta a su hìjo luìs esto, que a¦ hospìcìano, a¦ hìjo adoptìvo, ¦o
íue a buscar su madre bìo¦ogìca desde ¦a zona de San Sebastìan. No esta
seguro sì desde San Sebastìan mìsmo o de a¦gun pueb¦o cercano. la madre
íue a por e¦, se ¦o ¦¦evo a su casa.
Porque bueno... tengo que exp¦ìcar que en aque¦¦os tìempos a ¦os nìños
se ¦es adoptaba tempora¦mente por un p¦azo de sìete años, y en ese p¦azo
podía rec¦amar¦es ¦a madre bìo¦ogìca sì quería y, sì e¦ nìño tambìen quería,
podía vo¦ver con sus padres bìo¦ogìcos. Sì no, se ¦e adoptaba deíìnìtìvamen-
te. Durante ese tìempo, ¦a Dìputacìon de Bìzkaìa daba a ¦os padres adoptì-
vos un subsìdìo, para ayudar a mantener a¦ nìño.
Nì padre íue entregado en e¦ hospìcìo que pertenecía a ¦a 'lundacìon
Campoamor', que estaba írente a ¦a lg¦esìa de San Anton, en Bì¦bao. Todavía
exìste e¦ edìíìcìo. Nuchas veces, ¦a gente que recogía nìños para adoptar¦os
era gente a quìen se ¦e había muerto un bebe recìentemente. Entonces ¦a
madre tenía ¦eche para amamantar otro bebe. Ese íue e¦ caso de mì padre,
y de¦ otro hìjo adoptìvo. A ¦os dos pudìeron a¦ìmentar¦es con teta.
Naría (su madre adoptìva) estuvo dos días sìn comer, porque ¦o quería
mucho, e¦¦a ¦e había dado de mamar, ¦o crìaba desde pequeñìto, como que
era para e¦¦a su hìjo... y que e¦ nìño cruzo todo e¦ So¦¦ube para ¦¦egar de vue¦-
ta a¦ caserío... e¦ nìño se escapo y regreso.
No estoy todavía segura sì se trata de mì padre o de¦ otro nìño adoptìvo por-
que eran dos adoptìvos... es a¦go que no recuerda muy c¦aro porque ¦a madre de
lñakì murìo cuando e¦ tenía ocho años, así que puede haberse¦o contado un tío.
lo que cuenta mucho lñakì, y ¦o decían ¦os vecìnos, no so¦o e¦, era que
su madre nunca ¦es pegaba nì a e¦ nì a Bernardìno (e¦ otro hospìcìano). De
toda ¦a íamì¦ìa, son dos personas a ¦as que no se ¦es pegaba, y eso era muy
notorìo. Tan notorìo que ¦os vecìnos se ¦o recrìmìnaban a ¦a madre adoptì-
va.
Y e¦¦a, segun lñakì, dìce que decía: "yo ¦es dì de mamar y son mas hìjos
46
que ¦os propìos. Ya tìenen demasìado con no tener a su madre bìo¦ogìca".
Oue ya tenían bastante con no ser hìjos de su seno, porque e¦ abue¦o ¦os
hacía trabajar mucho para e¦ caserío... Entonces no ¦es pegaba.
"Y mi padre lo trasmitió a sus hijos"
E
so era con ¦o que ¦os crìo, y mì padre ¦o trasmìtìo a sus hìjos. Así hacía e¦,
no nos pegaba. Eso me doy cuenta ¦uego, aquí... creo que eso ¦o hìzo ser
a e¦ como era. No nos pego nunca.
Nì padre muy pocas veces nos reprendìo. Nos grìtaba, pero en dìrecto
no nos reprendía. Nì padre se ponía mas serìo y mas cerrado aun de ¦o que
era norma¦mente, y protestaba por ¦o bajo o protestaba cuando estaba muy
enojado dìcìendo... ¦o que se dìce aquí: "+me cago en ¦a hostìa!", y todas
esas cosas. Ya sabíamos que estaba enojado. Cuando se enojaba mucho
mucho, ¦o que hacía era ponerse con mas vìvencìa a ¦a accìon... Ponte que
no habíamos cortado ¦a ¦eña: pues se ponía a cortar ¦a ¦eña con mucha mas
rabìa y íuerza, pero ¦o hacía e¦.
Protestar protesto muchísìmo, aunque no dìrectamente. O sea, no nos
decía cosas dìrectas, así que... En cambìo, mì madre sí nos pegaba, e¦¦a en
ese sentìdo sí ¦o hacía. Aunque tambìen hay que darse cuenta que dìez
nìños... dìez nìños traen mucho prob¦ema, y mas en e¦ campo, y mas con
dìíìcu¦tades economìcas...
"Era bastante pícaro, por lo menos en esa época"
Y
un hermano de lñakì tambìen ¦¦amado luìs me cuenta que había unas
chìcas... eran dos mujeres muy beatas y muy provocatìvas en e¦ camìnar,
a ¦a vez que beatas, que coqueteaban mucho... entonces, como que a e¦ ¦e
gustaban o a¦go así, hìzo una apuesta y ¦as toco ¦as tetas. las manoseo, se
propaso con e¦¦as, sìn ¦¦egar a¦ extremo, pero bueno...
Y cuando ¦o denuncìaron e¦ ya no estaba. Osea, ¦o hìzo sabìendo que se
47
marchaba, y ¦o denuncìaron y no ¦o encontraron. O sea, que era bastante
pícaro, por ¦o menos en esa epoca. luego en mì casa era muy serìo, un señor
de una so¦a esposa.
Esas cosas te muestran una persona dìstìnta de¦ hombre serìo que has
conocìdo toda tu vìda, hombre de una so¦a mujer. Eso era ¦o que yo quería
conocer, como era mì padre de joven. Tengo muy poco, porque este chìco,
lñakì, ¦o conocía so¦o de cuatro años, y tìene a¦gunas reíerencìas de sus her-
manos, que en ese momento tendrían unos doce años. E¦ prìmo luìs, e¦ her-
mano de lñakì, íue quìen me conto eso.
lo que sí nos contaba mì padre, y se sonreía, era que en Tunez ¦o habí-
an corrìdo ¦as arabes hasta e¦ barco, se habían enamorado de e¦, ¦as arabes.
No se... porque era hermoso. +Pero quìen sabe donde se había ìdo a meter!
Porque muchas cosas no contaba, e¦ era muy reservado.
"Era hermoso, eso sí"
C
on estos sobrìnos, hìjos de Joseía, jugaba mì padre. Tenía cuatro años
este lñakì ¦a u¦tìma vez que vìo a mì padre. E¦¦os me cuentan su aspecto
cuando era joven, y que era tota¦mente dìstìnto de toda ¦a íamì¦ìa. Era a¦to
(y ¦a íamì¦ìa es toda bajìta), e¦ era muy íuerte, de mucha íorta¦eza íísìca,
muy íorzudo, ¦evantaba ¦a burra con ¦eña y todo...
Era hermoso, eso sí: a¦to, cabe¦¦o negro, con ru¦os, muy b¦anco, so¦o
tenía barba, en ¦a espa¦da y en e¦ pecho no tenía pe¦o, en ¦as pìernas tam-
poco, era bastante ¦ampìño, en ese sentìdo... A¦to, ojos ce¦estes... por ¦o
menos así son ¦os vascos que vìven en Argentìna. Pero ¦uego aquí muy
poquìtìtos he vìsto así, muy poquìtìtos. Y ¦os busco ¿eh', +pero no ¦os
encuentro! los mìras y son todos mucho mas bajìtos.
Yo ìmagìnaba que ìba a encontrar una íamì¦ìa parecìda a mì padre, porque en
¦os vídeos veía gente parecìda íísìcamente a mì padre, y me encontre con una
íamì¦ìa muy bajìta, con una gran dìíerencìa íísìca... o sea que se notaba que era
adoptìvo. Porque yo he vìsto hìjos adoptìvos en Argentìna, pero de a¦guna mane-
ra se parecen a ¦os padres adoptìvos, ¦os gestos, muchas cosas, se parecen...
Ne dìcen que ha habìdo mucha emìgracìon ìnterna, muchos ga¦¦egos, de
Extremadura... y ademas, yo pìenso que ¦a escasez de ¦a guerra ha hecho
que no se desarro¦¦en... Y en eso hace hìncapìe lñakì tambìen, como dìcìen-
do que era muy vasco mì padre, su orìgen, no se sì sería por ¦a a¦tura o que...
48
"Él estaba mucho con una hermana suya
que se llamaba Josefa"
l
os íamì¦ìares sanguíneos de mì padre no ¦os conozco aun, estos son íamì-
¦ìares sanguíneos de ¦os padres adoptìvos. E¦ otro hermano hospìcìano,
porque en ¦a íamì¦ìa ¦os ¦¦aman ¦os hospìcìanos, ha ía¦¦ecìdo. Y de esa rama
todavía no ìnvestìgue nada, que pasaba... No se, de esa parte no se nada...
de¦ otro hospìcìano no cuentan mucho. lñakì me dìce que a este hospìcìano,
Bernardìno, ¦o ha querìdo mucho, ¦e tenía como un tío... no recuerda e¦ ape-
¦¦ìdo...
Nì padre tampoco hab¦aba de Bernardìno. Hab¦aba mas que nada de
Domìngo, de¦ hecho de que se había jorobado por e¦ tema de ¦evantar ¦as
pìedras para e¦ caserío, para ¦as huertas... De Joseía... porque nos enteramos
tambìen que e¦ estaba mucho con una hermana suya que se ¦¦amaba Joseía,
aquí en e¦ va¦¦e de Durañona, cerca de Baraka¦do...
Nì padre, cuando bajaba de ¦os barcos, ìba a¦¦í a ver a su hermana... Por
eso a mí se me quedo ¦a pa¦abra ¨Baraka¦doº, e¦ hab¦aba mucho de ese ¦ugar.
Joseía es ¦a madre de lñakì, por eso lñakì conoce a mì padre, juega con e¦...
Otro ¦ugar que mì padre mencìonaba era ¨Nundakaº. No se sì e¦ ìba a¦¦í a
pescar o... no se.
Porque su madre Joseía ¦e pone a su u¦tìmo hìjo e¦ nombre de lermín,
ìgua¦ que mì padre. Y mì padre tuvo una dìscusìon con mì madre porque ¦e
quería poner Joseía a mì hermana Nora, no se sì era por su hermana adop-
tìva, por su madre, o por ¦as dos razones. lìna¦mente no quedo e¦ nombre,
en nuestra íamì¦ìa no aparece Joseía. E¦¦os dos, lermín y Joseía, se querían
mucho...
ɦ hab¦aba de Naría y de Joseía, cuando hab¦aba de su madre. Y noso-
tros no dìstìnguíamos, porque no nos decía c¦aramente que había sìdo
adoptado. Era un dato que a mí me traía un poco coníundìda. Y cuando vì
¦a partìda ¦ìtera¦ estando en Argentìna... aparecía Naría como su madre, no
aparecía Joseía. Ahora, ìnvestìgando, ha quedado c¦aro que su madre bìo¦o-
gìca se ¦¦amaba Joseía.
No se dìo ¦a sìtuacìon de preguntar¦e, de pedìr¦e que ac¦arara, eramos
pequeños, y ya te dìgo que no hab¦aba mucho. Cuando entrabas a hacer
mayores preguntas, se ca¦¦aba, cerraba e¦ tema... o decía: "a¦a, a¦a, nenìta...".
Yo creo que mì madre sabía ¦o mìsmo que nosotros, que no sabía mucho
mas, porque ademas e¦¦a era veìnte años mas joven que e¦, ¦e conocìo en
Argentìna... no sabía nada de ¦a hìstorìa.
Fermín Fernández Zaldua, padre de Marta Eugenia
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50
17
Existen diferencias entre los sistemas de herencia patrilineal y filial.
ɦ era muy ìntrovertìdo. lnc¦uso cuando se caso por ¦a lg¦esìa... ¦o hìzo
porque e¦ cura ¦a hab¦aba en euskera y tenía ¦a gorra puesta... Sì no, no se
casaba por ¦a lg¦esìa... Y estaban ya bautìzando a mì hermana. Ya me habí-
an bautìzado a mí y todo. A ¦a prìmera no se caso por ¦a ìg¦esìa, se caso a ¦a
segunda. Pero so¦o porque ¦e hab¦aba en euskera. Y mìra tu que era ¦a ìg¦e-
sìa de San Pedro Te¦mo, e¦ patron de ¦os navegantes...
El hermano Eulogio
l
o que sí me he enterado, que e¦ transíerìr ¦a propìedad de¦ caserío íue
hecha de una manera un poco... un poco ì¦ega¦ en su momento. E¦ her-
mano mayor de mì padre, hermano adoptìvo, que se ¦¦amaba Eu¦ogìo, hìzo
íìrmar a su padre ¦a cesìon de ¦as tìerras por ¦a ¦ey de Burgos, no por ¦a ¦ey
de Bìzkaìa
+;
. E¦ abue¦o ya estaba so¦o, vìudo, y era ana¦íabeto. lo ¦¦evo a¦
notarìo y ¦o hìzo. Y con eso so¦o ¦e toco a e¦ y no a¦ resto de ¦os hermanos.
Eso es...
El abuelo Eulogio
Y
e¦ abue¦o Eu¦ogìo, e¦ abue¦o adoptìvo... era una persona que mantenía
sus costumbres. Por ejemp¦o, nunca tomo un autobus nì un tren, todo ¦o
ha camìnado sìempre... Andaba por todos ¦os montes, ¦¦egaba hasta Gor¦ìz,
o venía a Durañona a pìe...
Una vez, en Durañona, había nevado y a¦ cruzar un río se cayo. Y un
vecìno que pasaba ¦o escucho que pedía auxì¦ìo. lo rescato, ¦o ¦¦evo hasta ¦a
casa de Joseía, y Joseía ¦o puso cerca de ¦a estuía, y dìcen que e¦ abue¦o
Eu¦ogìo casì ¦e ìncendìa ¦a casa, de tanto poner ¦eña en e¦ íogon, +porque
tenía tanto írío...!
51
Bueno, pues a este abue¦o no ¦e atendìeron como habían acordado con
e¦, como estaba acordado por escrìto en e¦ documento de cesìon de¦ caserío.
Oue e¦ cedía e¦ caserío en vìda y su hìjo se comprometía a mantener¦e en
ese tìempo. Esto... e¦ abue¦o estaba ya ancìano y creo que... ¦e reprochaban
e¦ hecho de que comìera, o e¦ hecho de que vaya a¦ caserío, de que pìdìera
a¦go, que pìdìera su comìda, cosas cotìdìanas.
Su consuegro, e¦ padre de Genara, ¦a esposa de su hìjo Eu¦ogìo, ¦o agre-
dìo. En una de estas dìscusìones, arrìba, venía de comer donde un vecìno, y
¦e hìrìo con una herramìenta de trabajo en e¦ pìe, y e¦ pìe se gangrena... E¦
abue¦o se íue a comer donde un vecìno en Arrìeta, y en e¦ regreso por e¦
monte, se quedo...
Y e¦ abue¦o murìo en e¦ monte gangrenado. O sea ¦o encontraron ¦os prì-
mos estos, Jose, luìs y B¦as. lo encontraron en e¦ monte, porque e¦¦os ìban
con ¦as cabras a¦ monte, que había muerto en so¦ìtarìo a¦¦í... Y e¦¦os ¦o
encuentran, y ¦es resu¦ta tan duro que se emborrachan, beben para tener e¦
coraje de ¦evantar e¦ cuerpo para ¦¦evar¦o... Esto me ¦o ha contado e¦ prìmo
lñakì...
Los tres Eulogios
Y
este hermano de mì padre suírìo mas o menos ¦a mìsma suerte a manos
de su hìjo Eu¦ogìo, e¦ prìmo que se suìcìdo. Eu¦ogìo son ¦os tres, ¦os tres
se ¦¦aman Eu¦ogìo, por eso trato de exp¦ìcar... Este prìmo que se suìcìdo puso
en e¦ manìcomìo a su padre.
Y tambìen, antes de ¦¦evar¦e a¦ manìcomìo, ¦e hìzo íìrmar ¦a cesìon de¦
caserío para e¦ so¦amente, no para todos ¦os hermanos.
Por eso, luìs e¦ de Nungìa, e¦ hermano de este Eu¦ogìo, ha perdìdo ¦os
derechos que ¦e correspondían. las tìerras son ahora propìedad de ¦os hìjos
de Eu¦ogìo, de dos hìjos.
la hìstorìa se ha repetìdo en re¦acìon a ¦as tres generacìones. Por dìscor-
dìas entre e¦¦os. Por ejemp¦o, e¦¦os dos (¦os hermanos luìs y Eu¦ogìo) se han
pe¦eado a cuch즦o, he conocìdo que se han pìnchado ¦as ruedas de ¦os
coches... todo por e¦ caserío, porque luìs, mì prìmo, vìajo, estuvo navegan-
do... ahorraba, mandaba dìnero para e¦ caserío, y este Eu¦ogìo ¦e gasto todo
e¦ dìnero. Y cuando regreso para casarse y tener su casa, no tenía nada...
Nì padre no se exp¦ìcaba, no decía mucho, entonces no ¦o entendíamos...
52
A¦ estar aquí y escuchar ¦as hìstorìas de ¦a íamì¦ìa, y ver¦os como se ¦¦evan,
como se dìsgustan por todo ¦o economìco, entonces comprendo que a e¦ no
¦e agradaba ese tema de ¦a pe¦ea economìca para nada. Porque aunque e¦
nunca íue rìco, tenía ¦o que rea¦mente ¦e ìmportaba, e¦ aíecto...
"Y lo inscriben cambiando los nombres"
Y
o deduzco que han hecho una adaptacìon, una trampa, en ¦a partìda de
nacìmìento. Porque han puesto ¦os nombres de ¦os padres adoptìvos con
¦os ape¦¦ìdos de ¦os padres bìo¦ogìcos. Eu¦ogìo lernandez y Naría Za¦dua,
que aparecen en ¦a partìda, no exìsten. Su madre bìo¦ogìca se ¦¦ama Joseía
lernandez Za¦dua. De e¦¦a han tomado e¦ ape¦¦ìdo. Y su madre adoptìva,
Naría Echevarrìa de l¦ona, de ¦a que han tomado e¦ nombre.
Vete a saber... porque segun e¦ prìmo Jose, sería de buena íamì¦ìa, y ¦as
buenas íamì¦ìas ya sabemos ¦o que hacen, pueden por dìnero cambìar
cosas... ya se sabe. la emp¦eada de¦ Ayuntamìento de Neñaka me decía que
en esa epoca se acostumbraba a eso, a mantener e¦ ape¦¦ìdo, cuando ¦o tení-
an ¦os nìños exposìtos se mantenían, no ¦os cambìaban por e¦ de ¦a íamì¦ìa
adoptìva. Ouìzas mantìenen e¦ ape¦¦ìdo y cambìan e¦ nombre para que no se
reconocìera a ¦os padres verdaderos... Es posìb¦e... para ocu¦tar...
"Esa parte de la historia de la familia
la descubrimos nosotras"
O
tra de ¦as cosas que descubrí tambìen es que ¦a bìsabue¦a l¦ona (leona
Arrìeta, casada con lausto llona) estaba en Argentìna en +,o;. O sea
que en +,o;, ¦a que vendría a ser abue¦a adoptìva de mì padre, estaba en
Argentìna... No se sabe... esa parte de ¦a hìstorìa de ¦a íamì¦ìa ¦a descubrì-
mos nosotras, porque ¦a íamì¦ìa en sí no ¦a conocía.
lo que pasa es que mì padre ìba con ¦os barcos. ɦ trabajaba de íogone-
53
ro en ¦os barcos que ìban a cargar cerea¦es cuando ¦a Segunda Guerra
Nundìa¦. lban a cargar cerea¦es a Argentìna, entonces por eso íue a a¦¦í.
ɦ no sabía nada de ¦a abue¦a l¦ona... Cuando íue a Argentìna. ¿Por que
Argentìna' Posìb¦emente porque a¦¦í íue donde pudo desembarcar, y por-
que e¦ sabía que en Argentìna había muchos vascos. Pero conocer, e¦ no
conocía a nadìe, nì íamì¦ìares nì amìgos. No ¦¦ego con una dìreccìon, no
¦¦ego con nìngun contacto.
Tampoco este prìmo luìs de Nungìa, que tambìen estuvo vìajando,
sabía que mì padre estaba en Argentìna, porque e¦ tambìen estuvo dos
meses trabajando en Argentìna y nunca supo que su tío estaba ahí... que mì
padre estaba en Argentìna. No ¦e dìcen. E¦ tío Eu¦ogìo, con esa avarìcìa por
e¦ caserío, no ¦e comunìca ¦a exìstencìa de mì padre, tampoco ¦e dìcen que
hemos escrìto en e¦ 8¡...
Entonces ¦¦egamos mì hermana y yo y nadìe sabe nada de nosotras.
E¦ tío Eu¦ogìo sabía que se había ìdo mì padre, pero ¦a madre de lñakì se
murìo con ¦a pena, pensando que a¦go ¦e había pasado. Y otro tío tambìen,
que a¦go ¦e había pasado porque como se corto ¦a comunìcacìon... que se
había muerto, o cosas así... No comunìcaban... o sea, en e¦ ochenta y tres
todavía estaba vìvo, cuando escrìbe Begoña, y e¦¦a nos cuenta que su sue-
gro Eu¦ogìo esta vìvo, y que esta cìego.
Nosotras, buscando ¦as partìdas de nacìmìento, descubrìmos eso, que ya
en +,o;, esta mujer, ¦a abue¦a, que estaba vìuda, que tenía ç6 años, estaba
vìvìendo en Buenos Aìres, eso no ¦o sabía ¦a íamì¦ìa... ¿Cuanto tìempo ¦¦eva-
ba'... Eso no se sabe, y tampoco sabemos sì hay mas parìentes por esa parte.
lo que es evìdente es que mì padre, que se ha ìdo a Argentìna, ha entra-
do ¦ega¦mente en e¦ (;. Bueno, e¦ ha entrado un poco antes, tres años antes.
Pero hasta e¦ (; no gestìona su resìdencìa. Y ya en +,o; parte de ¦a íamì¦ìa
estaba ahí y e¦ ¦o desconoce...
"Buscando el origen de los apellidos"
A
¦ estar en ¦a Casa Vasca (porque yo me puse a ìnvestìgar en ¦a Casa
Vasca) ìba ìnvestìgando cada cosa que me ¦¦amaba ¦a atencìon. Y me
encontre, buscando e¦ orìgen de ¦os ape¦¦ìdos, me encuentro que e¦ ape¦¦ìdo
de mì abue¦o materno es tambìen de orìgen vasco.
Y mì abue¦o materno no ¦e dìo e¦ ape¦¦ìdo a su hìja. A ¦as mujeres mì
54
abue¦o no ¦es daba e¦ ape¦¦ìdo en esa epoca. las mujeres se quedaban con e¦
de ¦a madre o e¦ que quìsìeran, pero e¦ no se ¦os daba. Porque como se ìba a
perder, no se ¦os daba.
Ne encuentro que e¦ es de orìgen vasco, porque su ape¦¦ìdo es Dorrego,
y que no se ¦o dìo a su hìja, por eso e¦ mío es Dorotea, que es e¦ nombre de
mì madre. ¿Ves', sì mì madre se quedo sìn ape¦¦ìdo... +tambìen sì era cerra-
do, por Dìos! no so¦o tenía e¦ orìgen quìen sabe de cuando, sìno tambìen ¦a
íorma de ser...
"Se embarcó para que no lo llevaran al ejército"
O
tra de ¦as cosas que me han dìcho de mì padre es que se embarco para que
no ¦o ¦¦evaran a¦ ejercìto. lo conto un prìmo que ¦o conocìo, uno de ¦os
prìmos mayores, hermano de lñakì. Yo he hab¦ado una so¦a vez con e¦ y no
mucho tìempo. No podía hab¦ar porque ¦a mujer hab¦aba todo e¦ tìempo y era
un ro¦¦o de íondo que ìba mas a¦¦a de... mo¦estaba a ¦a conversacìon...
Nì padre ha trabajado en ¦os barcos porque a ¦os que estaban embarca-
dos no ¦os ¦¦amaban para estar en ¦as mì¦ìcìas. O no ¦os encontraban, porque
sì venían a buscar¦os a casa, no estaban. De ese modo no ¦e rec¦utarían, nì
de un bando nì de¦ otro. Sì no quería ¦uchar en nìngun bando, a su edad no
tenía mas opcìon que ìrse a ¦os barcos.
Y a traves de su trabajo en esta compañía navìera íue como consìguìo
¦¦egar a Argentìna. Era a íìna¦es de ¦a Segunda Guerra Nundìa¦. En ese
momento e¦ trabajaba en un barco que vìno a Argentìna a cargar cerea¦es
para ¦¦evar a lng¦aterra.
Y en e¦ puerto de Buenos Aìres, una vez que e¦ barco ha cargado ¦os cere-
a¦es y va a partìr, se quedan dos de ¦os trìpu¦antes.
Se quedan dos, mì padre y otro vasco. Y e¦ barco se retraso en e¦ puerto
dos días. Denuncìan a ¦a po¦ìcía que ía¦tan de ¦a p¦ant즦a dos marìneros. los
estan buscando y e¦¦os estan en tìerra escondìdos, hasta que e¦ barco se va.
Este mìsmo barco, cuando ¦¦ega a lng¦aterra, ¦o hunden írente a ¦a costa.
lue de ¦os u¦tìmos ataques de ¦os a¦emanes. Y ¦os unìcos dos que quedan
vìvos de ese barco, son e¦¦os dos, que se han quedado en Argentìna.
Se que estuvo en Rusìa y que se quedo tres meses, porque ¦os hìe¦os atra-
paron e¦ barco y hasta que no se desconge¦o e¦ río no sa¦ìeron... un cargue-
ro...
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luego me sorprendìo e¦ tema de ¦os nìños de Rusìa, ¦os nìños que bus-
can... Y se me ocurre que en uno de esos barcos quìzas haya ìdo mì padre
como íogonero, pero eso so¦o es una suposìcìon... ɦ estuvo en Rusìa tres
meses... e¦ recordaba Rusìa y ¦o bìen que ¦o habían tratado. Como e¦ era de
ìdeo¦ogía comunìsta, recuerda mejor ¦o que había vìvìdo en esa epoca...
Por ¦o menos cuando nosotras pedìmos ìníormacìon, no había nìngun
regìstro aquí para ¦a jubì¦acìon. Nì padre tenía ¦a ¦ìbreta de embarque, que
no se sì ¦a tìenen mìs hermanas... y entonces ¦a pedìmos, pedìmos para que
e¦ pudìera cobrar ¦a pensìon en España.
Y no había... decían que no había... Dìgamos que se habían perdìdo ¦os datos
de esta empresa navìera que ¦os tenía contratados... eran empresas de ¦a
Repub¦ìca... Hasta ¦a íecha no he conseguìdo averìguar con que compañía traba-
jo. Sería por motìvos po¦ítìcos. Porque un dato, un regìstro... ¿como se puede per-
der' Nì padre tenía ¦a ¦ìbreta de embarque en su mano, pero nos contestaron que
no, que no había nìngun regìstro y que no ¦e podían dar nìnguna pensìon.
"Y el miedo a Franco..."
Y
e¦ mìedo a lranco en ¦a etapa trìste de mì padre era tan... tan c¦aro...
nosotras empezamos a mover ¦os pape¦es una vez que murìo lranco, y
a ¦o mejor tambìen por eso no encontramos muchas cosas, hacía muy poco
que había muerto lranco.
Porque esta dìscusìon de España, y e¦ tema que sìempre se ha p¦anteado
de ¦os repub¦ìcanos o no... Nì padre no quería saber nada de pìsar e¦
Consu¦ado en Argentìna. Por otra parte, por cuestìon de ¦a resìdencìa no tuvo
necesìdad de acercarse a¦ Consu¦ado, porque una vez que se ¦a concedìeron
podía trabajar y no hay mas hìstorìas de renovacìon, ¦e va¦ía para sìempre.
ɦ tenía mucho mìedo, e¦ no quería rec¦amar su pensìon de aquí... nada.
No quería acercarse, tenía mìedo, e¦ a¦¦í tenía mìedo de lranco.
En Nar de¦ P¦ata hay una asocìacìon de vascos repub¦ìcanos anarquìstas,
que en a¦gun momento íuncìono. En esta cuestìon de mìrar ¦a hìstorìa de mì
padre, me dìjeron: ¿por que no te acercas ahí' lìna¦mente no me acerque.
Ta¦ vez tengan documentacìon. Porque vascos repub¦ìcanos de ¦os que sa¦ìe-
ron entonces, ya no deben quedar, o quedan muy pocos. Así como mì padre
tenía mìedo de pasar por e¦ Consu¦ado, porque tenía mìedo a lranco, muchos
de e¦¦os estan un poco escondìdos. Estan en e¦ campo, no estan en ¦a cìudad.
56
"Yo veo mucha violencia contenida en la gente"
V
enìr aca, y ver a ¦a gente, y escuchar¦a cuando hab¦a, y de ¦o que ha pasa-
do en ¦a guerra, y de¦ hambre de ¦a guerra... entonces es ìr compren-
dìendo su modo de ser. Yo opte por hab¦ar, mì padre opto por ca¦¦ar.
Aunque este hab¦ar mío es tambìen en rea¦ìdad parte de un proceso. En ¦a
educacìon, para ser docente, te ob¦ìgan a hab¦ar, sì no, no puedes enseñar.
No es que yo haya sìdo par¦anchìna toda ¦a vìda, sìno que es una prepara-
cìon que he ìdo tenìendo.
Y que eso tambìen me ¦¦amo ¦a atencìon, porque empezar a ejercer mì
proíesìon, ¦a quìse ejercer con personas con prob¦emas menta¦es. Y descu-
brìr que ¦a íamì¦ìa adoptìva tenía tanta gente con prob¦emas menta¦es... a
mí me hìzo como decìr: +jo... que punto de conexìon!, preguntarme: ¿por
que', ¿que paso'
E¦ tema de ¦a guerra y ¦a mìserìa, que en este momento en Argentìna ¦¦eva
a tanta gente a ¦a depresìon, puede tener que ver con tanta gente tambìen
que en esta íamì¦ìa se ve con prob¦emas menta¦es. Porque ¦o economìco tam-
bìen ìní¦uye mucho, ¦a ¦ucha por sobrevìvìr... modìíìca caracteres y muchas
cosas. Entonces no hay tìempo para e¦ aíecto, no hay tìempo para e¦ hab¦ar.
Papa nunca íue vìo¦ento con nosotros, y yo veo aquí que sus parìentes sí
son vìo¦entos con ¦os hìjos, veo mucha vìo¦encìa todavía... Y e¦ tenía razo-
nes íuertes para no ser vìo¦ento. Podía haber repetìdo, pero no repìtìo e¦
ma¦trato que suírìo. lo unìco que hìzo, ta¦ vez, es no tener una comunìca-
cìon í¦uìda, pero hay que ver e¦ momento y como estaba educado y como
se crìo, porque eso era comun...
Yo veo aquí todavía mucha vìo¦encìa contenìda en ¦a gente... Pìenso que
es justamente por eso, por no reí¦exìonar que es ¦o que ¦¦eva a esta vìo¦en-
cìa, por no sentarse a hab¦ar y poder mostrar ¦as cosas...
"Siempre dijimos que su fortuna fueron sus hijos"
N
ì padre íue a ¦a Casa Vasca a¦ ¦¦egar a Argentìna. Y no ¦o recìbìeron
bìen, no ¦e íacì¦ìtaron nada. No ¦e dìeron e¦ trato que e¦ esperaba.
Seguramente porque habría topado con nacìona¦ìstas o... Entonces se íue a
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trabajar a¦ campo, a una estancìa, de pastos. le pagaban muy ma¦ y ¦e hìcìe-
ron trabajar muy duro, paso mucho hambre... Así que con ¦a prìmera paga
se compro una horma de queso y se vo¦vìo a Buenos Aìres, a ¦a cìudad.
Ahí trabajo hacìendo excavacìones en ¦as ca¦¦es para ìnsta¦ar ¦os servì-
cìos... trabajos duros. Hasta que adquìere ¦a resìdencìa. Sìempre hìzo traba-
jos duros, trabajo en e¦ íerrocarrì¦. Entonces ya había conocìdo a mì madre
y se había casado. luego se íue a trabajar a una íabrìca de meta¦urgìa.
Cuando nacìo mì septìmo hermano, por esa razon de tener muchos hìjos,
a papa ¦o despìdìeron de ¦a íabrìca donde trabajaba. la cuestìon es que
había una ¦ey, que todavía esta... se pagaba un subsìdìo por hìjo y otro sub-
sìdìo extra por esco¦arìdad, por hìjo esco¦arìzado.
A todos ¦os emp¦eados so¦teros se ¦es hacía una retencìon, que ìba a una
caja especìa¦ de subsìdìos íamì¦ìares, de todo e¦ país, y a ¦os emp¦eados con
hìjos se ¦es abonaban ¦os subsìdìos de esa caja. Pero ¦os emp¦eadores se que-
daban con esas recaudacìones, no ¦as ìngresaban a¦ Estado. Por eso echaban
a ¦a gente, porque en rea¦ìdad robaban esas recaudacìones. Sì tenían
muchos hìjos, ¦os despedían.
lo norma¦ entonces era tener dos o tres hìjos, tambìen ¦os ìnmìgrantes.
la gente... ya había muchos ìnmìgrantes de varìas generacìones, o sea que
mucha de ¦a gente que había ìdo como emìgrante y había trabajado duro,
ya tenía sus hìjos doctores, proíesìona¦es... Y ¦os proíesìona¦es ya no tìenen
hìjos en cantìdad. No era ¦o norma¦, tener tantos hermanos en ¦a íamì¦ìa. En
¦a zona donde estaba mì padre, en ¦os años sesenta ¦os ìnmìgrantes, que
eran ¦a mayoría ìta¦ìanos, eran íamì¦ìas de tres o cuatro hìjos a ¦o sumo, y
ya eran numerosas.
Y una vez que ¦o despìdìeron, mì padre ya tuvo que ìr a trabajar en e¦
campo hacìendo trabajos esporadìcos, changas, ¦es ¦¦amamos nosotros.
lìmpìezas de huertas, que se ¦¦aman aquí, a¦¦í son de íruta¦es, cortar monte,
hacer excavacìones, ¦ìmpìar arbo¦es... ese tìpo de trabajo de¦ campo.
Bueno, así termìno eníermo. le costo mucho. le costo mucho porque
eramos muchos hìjos y su trabajo no daba mucho dìnero, así que hemos
pasado muchas necesìdades...
En e¦ setenta y tantos tuvo un prob¦ema serìo, y no pudo trabajar mas.
Y ahí íuìmos ¦as hìjas ¦as que nos íuìmos hacìendo cargo de e¦, y íue estan-
do una temporada con cada una. Ya nosotras nos íbamos casando, íbamos
tenìendo nuestra propìa íamì¦ìa. Y bueno, ¦o ayudabamos de esa manera.
Unas temporadas estaba en su casa y otras con nosotras...
Y así estuvo veìntìtantos años. A¦ prìncìpìo nos asusto mucho, porque
suíría de bronquìtìs cronìca y de ìnsuíìcìencìa cardíaca, y entonces cua¦quìer
resírío era muy crítìco para e¦. Pero con ¦os cuìdados... sìempre dìjìmos que
su íortuna íueron sus hìjos... porque con e¦ cuìdado nuestro vìvìo su vìda
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hasta ¦os ochenta y seìs.
Como matrìmonìo, hacía tìempo que mì madre y mì padre no convìvían.
Por eso ¦o cuìdabamos nosotras a mì padre. Nì madre, ademas, todavía
tenía que encargarse de cuìdar a otros hermanos. E¦¦a murìo cuatro años
antes que mì padre, de cancer.
Cuando veo aquí a ¦os vìejos y a ¦os padres, y compruebo que muchos estan
detras de¦ dìnero, y de¦ caserío que va a dejar... eso tambìen es un contraste.
Enterarme de todas estas hìstorìas tambìen me genero un contraste. De a¦gu-
na manera, sì bìen íue dura ¦a vìda de trabajo, en ese aspecto íue mas íe¦ìz...
E¦ hecho de como nosotras, con dìíìcu¦tades economìcas, sì no era una
hìja era otra hìja, ¦o teníamos en casa, ¦o cuìdabamos... Y ver aquí que en
a¦gunos casos a ¦os padres hasta se ¦os mata, que ¦os mandan... por ¦o
menos, así ha sìdo dentro de¦ grupo de mì íamì¦ìa, a¦ manìcomìo... +Y todo
eso por e¦ caserío...! Eso suponía empezar tambìen a entender a nuestro
padre cuando decía que e¦ no quería rec¦amar nada, que a e¦ no ¦e ìnteresa-
ba ¦a parte economìca de toda esta hìstorìa.
"Algunos nos han recibido más abiertamente
y otros casi nada"
S
e que Jose Bì¦bao, e¦ padre de lñakì, estuvo vìajando y trabajando en
Estados Unìdos cuatro años, y a¦¦í tuvo dos hìjos negros. Ouìso escapar
de ¦a guerra que había aquí, y desaparecìo de aquí cuatro años, que nadìe
sabía nada de e¦. luego vìno y tuvo a¦ resto de ¦a íamì¦ìa.
Estos hìjos vìnìeron no se en que año... vìnìeron a buscar¦o a¦ padre para
conocer¦o. Como ¦a íamì¦ìa ¦os recìbìo tan ma¦ por ser negros, nunca mas
vo¦vìeron. O sea, que lñakì sabe que tìene íamì¦ìa en Estados Unìdos, pero
se ha perdìdo e¦ contacto con e¦¦os.
A nosotros tambìen nos recìbìeron bastante íríamente a¦gunos, sa¦vo
lñakì, que es mas abìerto... luìmos a ver a a¦gunos otros prìmos. A¦gunos
nos han recìbìdo mas abìertamente y otros casì nada, se han cerrado. No
se... porque pueden pensar que vengo a buscar una herencìa, o por a¦go
así. Es un prejuìcìo: se pìensan que uno vìene a buscar dìnero, cuando no
es así.
Y en rea¦ìdad, nosotras nì nos hacemos a ¦a ìdea de sì exìste una heren-
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cìa. Nosotras nos damos cuenta de ¦o que es un caserío cuando ¦¦egamos
aquí. Tenemos una ìdea muy abstracta, y no sabemos mas. Nì padre exp¦ì-
caba, ¿que es un caserío': es un caserío, y ya.
Es debìdo quìzas a esa mìsma necesìdad, ta¦ vez, que ¦¦evo a ¦os españo-
¦es a Amerìca, ¿verdad' una mejor ca¦ìdad de vìda... lo que sí se es de per-
sonas que tìenen íamì¦ìares con ¦os que han tenìdo comunìcacìon, y que no
¦es dan ¦os datos comp¦etos para que no rec¦amen ¦o que ¦es corresponde.
No hab¦o de mì padre, sìno de otras personas en Argentìna, que tambìen
son descendìentes de españo¦es y que saben que ¦es nìegan datos por ese
motìvo.
Sobre todo cuando dejaron de escrìbìr, mì hermana me re¦ataba que
vaya a saber que pensaban de mì padre. Porque como habían roto ¦a comu-
nìcacìon, pensarían que e¦ buscaba beneíìcìo economìco a¦ empezar de
nuevo a escrìbìr. +Y no era eso ¦o que buscaba...!
No tìenen dìsposìcìon de contar. lnc¦usìve entre e¦¦os estan muy separa-
dos, y no so¦o por ¦a herencìa, sìno tambìen por cuestìones ìdeo¦ogìcas. Ya
no se hab¦an entre e¦¦os, so¦o se ven en a¦gun sepe¦ìo, esta cosa de separar-
se por cuestìones ìdeo¦ogìcas...
"Uno va armando de a poco el rompecabezas"
S
eguramente, sì ¦ogro asentarme y tratar a ¦a íamì¦ìa un poco mas... por-
que en esta etapa, írente a¦ rechazo, yo no ìnsìsto, es gastar energía en
a¦go que no me va a servìr ahora para nada. Como ¦a ìdea es todo ¦o con-
trarìo, tratar de entender este ¦ugar para, sì me voy a quedar, quedarme
bìen, trato de conectarme con ¦a gente que tìene mayor apertura. Y con e¦
tìempo se vera.
A mí con e¦¦os me ìnteresa ¦a hìstorìa partìcu¦ar. luego yo puedo encontrar
datos, reíerencìas, en ¦a hìstorìa socìa¦, que íue ¦o que íormo a mì padre, ìgua¦
que a mí, en Argentìna. No es so¦o ¦a íamì¦ìa que te íorma, es todo un ambìen-
te. Entonces, como te decía, yo encuentro a mì padre en ¦a ca¦¦e, mìrando
manos, escuchando sonìdos, pa¦abras, maneras de hab¦ar, conceptos...
Uno va armando de a poco e¦ rompecabezas. Y sabìendo que no es tam-
poco e¦ autentìco, sìno teñìdo a traves de mì mìrada, de mì propìa expe-
rìencìa, o sea, que es una proyeccìon... A veces recorro ca¦¦es o ¦ugares y
trato de ver como en una maquìna de¦ tìempo: ìmagìnar sì esos ¦ugares han
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estado así cuando e¦ estaba aquí. Y pìenso: tanta gente que ha pasado por
a¦¦í, tanta vìda, tanta hìstorìa... Y eso ¦e da un sentìdo a ¦a cìudad, hace que
no este so¦a, prìncìpa¦mente porque voy acompañada de mìs pensamìentos,
+y en e¦¦os esta e¦...!
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DE LO PERSONAL A LO SOCIAL
¿EN QUÉ QUEDA MI PROYECTO?
SEGUNDA
P
A
R
T
E
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DE LO PERSONAL
A LO SOCIAL
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"Hasta entonces yo estaba muy sola
en mi propia realidad"
A
mí a¦ prìncìpìo me acogìeron en casa de unos conocìdos. Cuando ya
tenía ìdea de venìr a Bì¦bao en concreto, conocí a una chìca que me
comento que tenía a su hermano aquí vìvìendo ya hace muchos años.
Cuando yo ya tengo ¦a íecha y todo para partìr, ¦a vìsìto, ¦e dìgo que sì hay
a¦go que quìera mandar a traves mío... Entonces me dìo unas cartas y unos
rega¦os, y así yo contacto con e¦¦os, su hermano y su cuñada.
Yo ¦es comento que he ¦¦egado para quedarme un tìempo, que no tenía
donde dormìr, que tenía poco dìnero. Y e¦¦os me oírecen su casa, o sea, estar
a¦¦í hasta que encuentre ubìcacìon y trabajo. la señora es peruana, y e¦ es
nacìdo en Ga¦ìcìa, pero crìado en Argentìna desde ¦os tres años. Hace dìe-
cìocho que esta de regreso aquí. Sìempre que han podìdo han ayudado a
gente peruana, co¦ombìana... y esta vez, me tocaba suerte a mí. ɦ tìene
mucho carìño por Argentìna, su madre y sus hermanos vìven a¦¦í.
la señora, Beatrìz, conoce todos ¦os tramìtes de ¦a documentacìon, por-
que ¦os había hecho para e¦¦a mìsma. E¦¦a había padecìdo todos esos tramì-
tes. Entonces me acompaño a sacarme e¦ documento, a¦ lNEN, a ¦a
Segurìdad Socìa¦... a todas partes. Porque ademas yo no conocía Bì¦bao, nì
donde quedaban esas ìnstìtucìones, y e¦¦a me acompañaba a todos ¦ados.
Estuve con e¦¦os cuatro meses.
Y ¦o que paso íue que íuì a Carìtas de Romo. A¦¦í me ayudaron a prepa-
rar un currícu¦um sìguìendo ¦as costumbres de aquí. Y a¦ prìncìpìo, mì p¦an-
teo de buscar trabajo era buscar¦o en ¦os grupos so¦ìdarìos, en ¦as oeneges.
Entonces ¦a asìstente socìa¦ me dìo una ¦ìsta de oeneges e ìnstìtucìones.
luì a conectarme con esas oeneges para ver sì podía trabajar a¦¦í en ¦os
ta¦¦eres de creatìvìdad que hago... Ne dìo una ¦ìsta de dìreccìones y íuì a ¦¦e-
var e¦ currícu¦um. Justo ¦¦egue a esta asocìacìon de mujeres, donde estoy
ahora, que había una reunìon, asamb¦ea de¦ día ¦unes...
Ne hìcìeron quedar, me tomaron mì currícu¦um, escuche ¦a asamb¦ea...
Y me íuì quedando, me íuì quedando y ahí estoy... A¦¦í conocí a Narìví, y
nos p¦anteamos buscar pìso juntas para que sa¦ìera mas economìco, y ¦o
hemos conseguìdo a traves de ¦as re¦acìones de Narìví. Eso íacì¦ìta mucho...
Y esta sìtuacìon que vìvo ahora, de ver ¦a prob¦ematìca de¦ ìnmìgrante,
porque me veo envue¦ta en e¦¦a... Con ¦os aírìcanos, con e¦ resto de amerì-
canos... Todas estas cosas para mí, un poco se mezc¦an.
Porque yo no me sentía así, yo sentía que venía a buscar ¦as raíces de mì
68
padre, como una persona mas, y ya esta. luì a buscar trabajo a ¦a asocìa-
cìon, y a¦ íìna¦ es como que estoy mas ìmp¦ìcada de otra manera. Porque es
un ambìente que me agrada, que me gusta. Tìenen una manera de ¦¦evar ¦as
cosas muy democratìca, muy senc즦a... Es como que me ìntereso.
Hasta entonces yo estaba muy so¦a en mì propìa rea¦ìdad. la íamì¦ìa que
me había acogìdo en Bì¦bao, me hab¦aba de que ayudaron mucho a ¦os
cubanos y a ¦a gente de Peru que venía, y a¦gunos co¦ombìanos que debìo
conocer... Era una rea¦ìdad mas aìs¦ada, mas puntua¦. Vìene un peruano a su
casa y conectan...
Aquí, en esta asocìacìon, es como que es mas amp¦ìa ¦a vìsìon, una esta
mucho mas ìníormada... y en ese sentìdo, empìezo a tomar mas contacto
con ¦a rea¦ìdad de ¦a emìgracìon.
Y encuentro sentìmìentos en mí, pìenso en ¦os que pudo tener mì papa,
y puedo comprender un poco ¦os sentìmìentos de ¦os otros emìgrantes tam-
bìen. Se que tengo prìvì¦egìos con respecto a e¦¦os, ìnc¦uso respecto a ¦os
otros argentìnos que no tìenen ¦a nacìona¦ìdad españo¦a... pero ìgua¦ ¦as
cosas no son íacì¦es.
"Es cierto que las fronteras son un invento"
E
n Argentìna ¦as íronteras son tan grandes que, ¦¦egado e¦ caso, con e¦ tìem-
po de estar radìcado, te daban ìgua¦ e¦ documento de extranjeros, e¦ deneì,
y con eso podías vìvìr y trabajar... Y aparte, ¦a propìa Constìtucìon, dìce: "todo
hombre de buena vo¦untad puede resìdìr en e¦ terrìtorìo argentìno". Sì no
tenían antecedentes pena¦es... Tampoco tìenen po¦ìcías o medìos de ìnvestì-
gacìon para contro¦ar a ¦a gente que... porque no hay medìos para eso.
Se había p¦anteado u¦tìmamente, en ¦a epoca de¦ proceso, años setenta,
ochenta, de ¦a dìctadura de Vìde¦a, e¦ tema de ¦a ì¦ega¦ìdad. Porque a ¦a
gente con pocos medìos sí trataban de hacerse¦o mas dìíícì¦. los bo¦ìvìanos
que ¦¦egaron en mìgracìones masìvas, ¦os paraguayos, peruanos... venían
muy pobres. Y íormaban ¦o que nosotros ¦¦amamos ¦as ¨v즦as mìserìasº, que
son asentamìentos precarìos.
Traen costumbres dìstìntas, y estaban a ¦as puertas de ¦a cìudad o en
barrìos antìguos bastante centrìcos, como San lrancìsco en Bì¦bao. Y ¦a dìc-
tadura ¦os expu¦so: destrozo ¦as casìtas, ¦os puso sobre trenes y ¦os mando
de vue¦ta a Bo¦ìvìa. No tardaron en regresar otra vez. Aunque ¦es pongan
69
restrìccìones, ahí estan. Con pape¦es o sìn pape¦es, pero estan todos.
Y ahora mìsmo, que se esta expu¦sando por cuestìon de pobreza. Y estan
regresando porque no tìenen remedìo, nì en Bo¦ìvìa nì en Argentìna. lo que
sí sabemos (¦o han dìcho ¦os dìarìos 'E¦ País' y 'E¦ Nundo' aquí) es que con-
tìngentes de embarazadas paraguayas estan tenìendo íamì¦ìa en ¦os hospì-
ta¦es argentìnos. Porque de ese modo, nace un nìño argentìno y ya se pue-
den quedar.
Para nosotros ¦as íronteras son mas permeab¦es. Tenemos e¦ caso que
tanto en lormosa como en Corrìentes y Nìsìones, se hab¦a e¦ guaraní, y
ahora se estudìa tambìen. Y en Paraguay se hab¦a e¦ guaraní y e¦ caste¦¦ano.
Ahí hay una írontera po¦ítìca, que no es cu¦tura¦. Tambìen nos pasa con e¦
otro ¦ado de ¦os ríos lguazu y Uruguay, que se hab¦an e¦ guaraní y se hab¦a
e¦ portugues, como en Brasì¦. Porque e¦ pueb¦o basìco de a¦¦í son ¦os guara-
níes, e¦ caste¦¦ano y e¦ portugues son ìmposìcìones.
A¦¦í se cruza e¦ río con canoas, son ríos que en rea¦ìdad no separan, unen.
Aunque haya so¦dados, son tan grandes que no se pueden contro¦ar a
íondo, ìgua¦ hay cruces, pero no se pueden contro¦ar. Y sìempre hay un
comercìo, que segun e¦ cambìo de ¦a moneda va mas para un ¦ado o para e¦
otro.
lo mìsmo pasa en ¦a Ouìaca, sìtuada en Jujuy
+8
, con e¦ quetchua o quìt-
chua. Esta ¦engua, desde Bo¦ìvìa, desde Peru, entrando en toda ¦a zona
norte por ¦a montaña, hasta Santìago de¦ Estero, es una ¦engua comun para
¦os ìndígenas... Es cìerto que ¦as íronteras son un ìnvento... Son cosas que se
repìten. lgua¦ sucede con ¦a zona mapuche, en e¦ sur, entre Chì¦e y
Argentìna...
"Mi generación está acostumbrada
a saber, a ver, a convivir"
E
n Argentìna... no vamos a decìr que no tenemos prob¦emas racìstas, sí
hay cìertos prob¦emas, pero hemos convìvìdo con dìstìntas etnìas.
Nosotros somos hìjos de ¦os barcos.
18
Formosa, Corrientes, Misiones, Jujuy y Santiago del Estero son provincias de Argentina.
70
la mayoría somos descendìentes de emìgrantes que ¦¦egaron en barco. Éra-
mos un m즦on doscìentos mì¦ habìtantes, en una superíìcìe como cìnco veces
España. No había nadìe. Y pasamos a cìnco m즦ones, casì. l¦egaron en poco
tìempo todos, ¦a mayoría europeos. Y te transíorma, cambìa ¦a ìdentìdad. Eso
no paso en Peru o Chì¦e, no paso en ¦os otros países amerìcanos de¦ sur.
lue una cuestìon pensada, armada desde e¦ propìo estado. Ahí sí había
una po¦ítìca c¦ara y expresa para traer gente, para repob¦ar, y para íormar
una ìdentìdad. Se trataba de dar¦es tìerras, ¦uego, ¦a escue¦a. la escue¦a era
para todo e¦ mundo. la escue¦a pub¦ìca ha sìdo ¦a gran unìon, escue¦a ¦aìca
y pub¦ìca. Porque ahí van todos ¦os hìjos, de ìta¦ìanos, ¦os hìjos de japone-
ses, de donde íuera... Hasta estos u¦tìmos años, ¦a gente ìba a ¦a escue¦a
ìgua¦, íuera de donde íuera. Había toda una po¦ítìca dìrìgìda a eso, a repo-
b¦ar Argentìna, porque ¦as pampas estaban vacías.
Nì generacìon esta acostumbrada a saber, a ver, a convìvìr con dìstìntas
asocìacìones, de españo¦es, de ìta¦ìanos, de judíos, de a¦emanes... cada país,
cada regìon, tìene su asocìacìon de ìnmìgrantes.
la convìvencìa en Buenos Aìres por ¦o menos era norma¦, era cotìdìana.
En ¦a escue¦a tenías compañeros de banco japoneses, ìta¦ìanos, muy pocos
chìnos... luego había de todo, po¦acos, judíos... Y hay muchos arabes, sí...
nosotros a ¦os arabes, sìrìos, ¦ìbaneses, ¦es decìmos turcos. Resu¦ta curìoso,
porque no son turcos, pero bueno
+,
...
Sì bìen no hay muchos negros, porque en Argentìna no había muchos
negros... A ¦a gente de ¦as provìncìas se ¦e dìce ¨¦os cabecìtas negrasº, aun-
que en rea¦ìdad son mezc¦as, hìjos de ìndígenas mezc¦ados con gente espa-
ño¦a o ìta¦ìana o de Paraguay o así... No son de orìgen aírìcano...
Y tambìen había barrìos donde había cìertos oíìcìos... por ejemp¦o, ¦os
ga¦¦egos eran mozos de bar, y ¦os vascos eran de tambos de vacas ¦echeras
±o
,
y ¦os ìta¦ìanos de ¦as huertas, de ¦as quìntas de horta¦ìzas. los turcos o ara-
bes eran vendedores ambu¦antes, ¦¦evaban un... como un atad즦o en ¦a
espa¦da, e ìban por ¦os campos, por ¦os pueb¦os, vendìendo te¦as, peìnetas,
todas esas cosas así... O sea, cada país tenía una especìe de oíìcìo típìco.
los japoneses tenían tìntorerías o ìnvernaderos... ¦os que ya ¦uego pudìe-
ron comprar tìerras, cu¦tìvaban, y todavía hoy son una gran co¦onìa que cu¦-
tìva í¦ores, e¦¦os son í¦orìcu¦tores. los japoneses son un grupo que ha convìvì-
do en paz sìn ìntegrarse. No han hecho matrìmonìos mìxtos en Argentìna, no
es bìen vìsto por e¦¦os mìsmos. Pero, en genera¦, toda ¦a emìgracìon ha hecho
mucho matrìmonìo mìxto, entonces estamos muy ìntegrados en ese sentìdo.
19
El vocablo”turco” era utilizado entre los S. XV y XVII por muchos europeos, para denominar a los árabes o a
los musulmanes y probablemente constituía parte del habla de muchos españoles llegados a tierras americanas.
20
Tambos: vaquería pequeña, con cinco a quince vacas lecheras para el ordeñe.
72
"Nuestra cultura es muy proeuropea"
Y
en ¦a escue¦a, ademas, se estudìa todo ¦o que es hìstorìa de Europa... o
sea, se conoce a veces mas de aquí, de Europa, que de a¦¦í, de nuestra
propìa tìerra.
Hoy en día, todavía, ¦os ¦ìbros de texto dìcen ¨¦os ìndígenas mapuches
vìvíanº , o ¨¦os toba vìvíanº, como sì hubìeran muerto. +Y no estan muertos,
todavía estan vìvos!
O sea que en ese sentìdo, nuestra cu¦tura es muy proeuropea.
Nucha de ¦a ropa que nosotros ¦¦amamos tradìcìona¦ es de orìgen vasco:
porque hay muchos gauchos con boìna. le decìmos ropa tradìcìona¦ como
aquí ¦es ¦¦aman a ¦os trajes típìcos... la vestìmenta tradìcìona¦ de¦ campo
argentìno tìene mucho de orìgen vasco.
E¦ unìco patrìmonìo y medìo de transporte de¦ gaucho era e¦ caba¦¦o. Se
dedìcaba a arrìar ganado ajeno, su oíìcìo era ese. Vìvía practìcamente todo
e¦ día de a caba¦¦o.
Hoy en día se ¦es sìgue ¦¦amando gauchos, y tambìen en e¦ sur de Brasì¦.
E¦ gaucho ìnvertía e¦ dìnero en ¦os arreos de¦ caba¦¦o: ¦a montura, e¦ cìntu-
ron...
E¦ gaucho es una pob¦acìon muy nomada, porque ¦¦evaban ganados de
un sìtìo a otro, segun ¦as ventas. Sì ganaban suíìcìente dìnero, hacían un
rancho, que es como una chabo¦a, debajo de¦ ombu.
E¦ ombu es una herbacea gìgante, ¦a unìca de esa zona de ¦as pampas que
toma e¦ tamaño y ¦a anchura de un arbo¦, que se ve en ¦a dìstancìa. E¦ unìco
¦ugar con sombra es donde crece e¦ ombu.
A¦¦í en e¦ rancho tenía a su íamì¦ìa, hasta que se tras¦adaba. No es un ran-
cho como ¦os de Estados Unìdos, que ¦¦aman rancho a un estab¦ecìmìento
ganadero que es e¦ punto de reíerencìa de ¦os peones, donde se acuerdan ¦as
condìcìones ¦abora¦es.
la vestìmenta habìtua¦ de¦ gaucho, dentro de casa, o cotìdìana, ¿cua¦
es' Por ejemp¦o, usa boìna, usa una íaja que sujeta e¦ panta¦on a ¦a cìntura.
A¦¦í se usa e¦ panta¦on un poco ancho, ajustado en e¦ tob즦o, con a¦pargatas,
o sea, zapat즦as de ¦ona con esparto...
Hay muchas cosas de aquí: ¦a payada, que es e¦ verso ìmprovìsado, como
¦os bertso¦arìs. Son ìmprovìsacìones con ¦a guìtarra, en ¦as que dos personas
van ìmprovìsando ¦os versos: uno ¦e responde a¦ otro.
la guìtarra: un ìnstrumento típìco de¦ campo, de¦ cancìonero popu¦ar, ¦a
guìtarra es españo¦a, ¦a ¦¦evaron ¦os españo¦es. lmprovìsar, ¦a tradìcìon
ora¦... hasta que Hernandez escrìbìo e¦ "Nartín lìerro", antes era todo ora¦...
73
EL ROBLE Y EL OMBÚ (Canción)
Viejo Árbol de Gernika
que al vasco ofrece su sombra grata,
cunda en las bellas Playas del Plata
tu alta virtud,
y haz que este pueblo hermoso
que con sus hechos al mundo asombra,
reciba siempre tu misma sombra
bajo el Ombú.
Cuando en la Pampa quiero pensar
Patria querida en ti
la vidalita suelo cantar
porque te siento así.
Por eso mis zortzikos
tienen sabor de pampa
mis lánguidas endechas
me las inspiras tú.
Y en tan dulce armonía
vive tranquila mi alma
porque te canto siempre
siempre bajo el Ombú.
ZALTZEN, ZALTZEN (Canción)
"Zaltzen, zaltzen
txakur txiki baten karameluak
está muy bien", esaten du konfiteruak
Cuando vamos a Otxandiano
Andre Mari egunian, me cagüen la mar
tomaremos chocolate,
sombreruren gainean
Hay siertas señoritas Donosti aldian
que salen de paseo jai arratsaldian
con el pelo cortado, ja jai,
74
pintures beterik
aunque se mueran de hambre,
ortza txuri txuri
además tienen novio, ja jai,
hiru barquillero
zazpi soldadu zar eta
lau karabiñero
zaltzen, zaltzen...
Fuente: Eusko Kultur Etxea - Casa de la Cultura Vasca en Buenos Aires
Eso por ¦o menos es ¦o que se ha podìdo deducìr de ¦as ìnvestìgacìones
que se hacen, tanto buscando ¦as raíces vascas... o cuantos vascos somos en
Argentìna... bastantes... Oíìcìa¦mente parece que en Argentìna hay un
m즦on y medìo de vascos, es decìr, de nacìdos en e¦ País Vasco o descen-
dìentes dìrectos de e¦¦os. Esos son ¦os que tìenen contados ¦as Casas Vascas,
puede haber mas... Eso es así, y uno va descubrìendo esas cosas.
Porque Buenos Aìres, como yo tambìen me crìe en ¦a cìudad, Buenos Aìres
es mucho mas cosmopo¦ìta y hay otras costumbres, ya esta mezc¦ado. Es muy
proeuropea. Es mas aírancesada en a¦gunos sìtìos, era muy... cuando era
pequeña había ¦ugares muy típìcos españo¦es, cìnes, teatros especìa¦es, todo
para ¦os españo¦es... En genera¦, ¦a gente cu¦ta y de dìnero estaba muy aíran-
cesada. Y eso tambìen se ve en e¦ arte, ¦a pìntura y todo eso. En París ¦os pìn-
tores eran ¦o maxìmo, entonces había que venìr a París... esa era ¦a moda.
"Me doy cuenta de que para mí
en algunas cosas es más fácil"
P
or eso me ¦¦ama ¦a atencìon que por un tono de voz te dìscrìmìnen.
Ahora veo que hay mas rechazo en estos cìnco meses, mas rechazo, en
¦a ca¦¦e, en ¦o cotìdìano, eso veo. No se sì es que yo estoy mas sensìb¦e, o me
75
voy adaptando y mìrando... Ta¦ vez estaba mas concentrada en ¦o mío a¦
prìncìpìo, y ahora estoy como mas metìda en otras cosas, aunque sí veo mas
rechazo.
A¦ prìncìpìo, como ¦¦egue con ¦a crìsìs Argentìna, ¦os comercìantes, ¦a
gente con quìenes nos re¦acìonabamos en ¦a ca¦¦e, era como que tenían
mucha pena de ¦o que pasaba... Había como una empatía, una cosa de decìr
así: +ay, que pena, que ¦astìma, cuanto ¦o sentìmos...! y todo eso. O sea, no
sentíamos rechazo.
luego, cuando empìezo a buscar a¦ojamìento, voy notando e¦ rechazo
por e¦ acento. O sea, cuando quìeres concretar e¦ quedarte, e¦ arraìgarte...
como que... una parte, +no todo e¦ mundo!, te pone cìertas barreras.
Ne doy cuenta que para mí en a¦gunas cosas es mas íacì¦ porque hay ¦eyes
y hay una cu¦tura comun argentìno-españo¦a. Pero para ¦os que no tìenen una
cu¦tura comun es mucho mas duro, mucho mas duro. Eso se nota, se ve...
Yo se que, ademas, mì propìo padre ha mandado dìnero. Ha trabajado ¦a
mìtad de su vìda para mantener a ¦os de aquí. Porque e¦ recìen empezo a
íormar su íamì¦ìa a ¦os treìnta y nueve años, cuarenta años, y ¦a empezo a
íormar de ¦a nada, sìn tener dìnero. Así que todo ¦o que había hecho hasta
entonces en Argentìna, ¦o había mandado aquí.
Eso es a¦go dìrecto, o sea que cuando a mí a¦guìen me rec¦ama a¦go, yo
me sìento con mas argumentos para rebatìr ¦o que me dìgan. Pero e¦ otro
emìgrante quìzas no, entonces puede que se sìenta... O sea, yo comparto y
entìendo esa so¦edad.
"Entonces digo, comprender esto
para que nos sirva a todos"
R
eí¦exìonando sobre mì padre, como se sentía cuando se íue, tan despro-
tegìdo como ¦os que vìenen hoy aquí. Es eso ¦o que me tìene un poco
a¦terada, como quìen dìce...
Yo ahora como que me sìento en a¦gun aspecto mas tranquì¦a, mas
adherìda aquí, a ¦a socìedad de aquí. Pero ¦os prìmeros días, con toda esta
conmocìon de Argentìna, dìces, +c¦aro, con razon mì padre ha estado con
tanto sì¦encìo! lo ìmagìnaba con ¦a guerra y tanta cosa... y empece a com-
prender ¦a conmocìon que te causa esa sìtuacìon.
76
Estoy demasìado a¦ día de ¦o que pasa en Argentìna, porque en ese asun-
to, esa busqueda persona¦, que yo venía como mas tranquì¦a, mas eníocada
en mí mìsma y para mí mìsma nada mas, como que se amp¦ía, porque me
pìden ayuda para hospìta¦es, me pìden ìnsumos
±+
, porque hay hambre, por-
que ¦a gente se esta murìendo de hambre y de ía¦ta de medìcacìon...
Yo se ¦a manìpu¦acìon de ìníormacìon que hay en estos meses, entonces
veo como desìníorman a¦ pueb¦o. Porque en estos momentos Argentìna
esta soportando una guerra, una guerra economìca, pero es una guerra,
entonces yo hago para¦e¦o entre ¦o que ¦e paso a mì padre y ¦o que me esta
pasando en este momento a mí, y veo que es una guerra de ¦o mas crue¦...
luego escuchas esas crítìcas aquí, de que una esta en e¦ paro porque
quìere. Como que una quìere sacar a¦gunos beneíìcìos de¦ paro, de¦ subsì-
dìo... Y veo aquí gente que ¦a suspenden
±±
, y que a¦ íìna¦ cìerran ¦a íabrìca...
En íìn, veo cosas que han pasado en Argentìna, que me parecen síntomas
de una sìtuacìon preocupante. Porque es como que se vue¦ve a repetìr e¦
cìc¦o y me da mìedo por mì hìja... Te ì¦usìonas, como se ha ì¦usìonado tanta
gente a¦ ìr a Amerìca, pero ¦uego ¦as cosas se repìten. Ahora detectas como
brotes, ìndìcìos, síntomas... otra vez. Otra vez vo¦vemos a ¦o mìsmo.
Entonces dìgo, comprender esto para que nos sìrva a todos, que se repì-
te cíc¦ìcamente, cada cuarenta o cìncuenta años y que toda ¦a tecno¦ogía de¦
mundo no da bastante para suprìmìr esta sìtuacìon de mìserìa de tanta
gente...
21
Material.
22
Suspender: reducir la jornada laboral, como medida de ajuste previa al cierre de la fábrica.
¿EN QUÉ QUEDA
MI PROYECTO?
78
79
"Esa es la idea loca que yo tengo"
T
odavía no me he metìdo bìen en e¦ mundo de¦ arte, hasta estar un poco
mas estab¦e en ¦a vìvìenda y trabajo... Pero por ¦o menos me he metìdo
en otra parte, en ¦a parte socìa¦...
Ha sìdo un tema presente en toda mì vìda, en ¦a escue¦a era presìdenta
de ¦a Asocìacìon Cooperadora. la Asocìacìon Cooperadora es una asocìacìon
que exìste en todas ¦as escue¦as, en todos ¦os centros pub¦ìcos íormatìvos
de¦ país. la íorman padres y a¦umnos, y se encarga de pedìr subvencìones y
conseguìr dìnero para arreg¦ar ¦a ìníraestructura.
las escue¦as no tìenen presupuesto, y todo e¦ materìa¦ de pape¦ería:
tìzas, borradores, y computadores, grabadoras, bancos... todo eso, ¦o consì-
gue ¦a Asocìacìon Cooperadora. Ademas, cada a¦umno paga una cuota a
esta asocìacìon. O sea, e¦ íuncìonamìento cotìdìano de ¦a escue¦a, como no
a¦canzan ¦os presupuestos pub¦ìcos, ¦o mantìene ¦a Asocìacìon Cooperadora.
Se trata de una asocìacìon prìvada, con su propìa ¦egìs¦acìon y gestìon de
íondos, aunque debe tener e¦ vìsto bueno de ¦a dìreccìon de ¦a escue¦a. En
a¦gunas escue¦as, por ejemp¦o, se organìzan íestìva¦es, de modo que e¦ dìne-
ro no venga so¦o de ¦os padres, sìno de gente de íuera, de otros pueb¦os.
Así que mìentras estudìaba, ¦uchaba por reconstruìr ¦a escue¦a, y conse-
guí herramìentas y materìa¦ para trabajar. Y cuando dìgo reconstruìr es
reconstruìr ¦ìtera¦mente, porque hubo un tornado, un vendava¦, que ¦a des-
truyo, y hubo que ¦evantar otra escue¦a en otro sìtìo, ¦as paredes y todo. E¦
dìnero se saco de ¦a Asocìacìon Cooperadora y de a¦gunas subvencìones de¦
Gobìerno.
Cuando me recìbí
±¡
tambìen trabaje en una oenege, con personas con
prob¦emas menta¦es. Otra manera de que e¦ arte sea utì¦, no so¦o a¦ que
pìnta, sìno para todo e¦ mundo.
Tambìen tenía como esa ìdea de pìntar, y de ver e¦ pueb¦o ta¦ como es.
Porque una de ¦as cosas que observe en ¦a Casa Vasca es un extremo con-
servadurìsmo en cuanto a ¦as ìmagenes. Como muy a¦deanas, muy antìguas.
Y e¦ país moderno que yo venía observando por ìnternet no se veía. Y pense,
ìre por mì propìa cuenta, pìntare, mìrare, y tratare de reírescar mas ¦a
memorìa en Argentìna, recordando mas ¦o actua¦, renovando.
Esa es ¦a ìdea ¦oca que yo tengo, ¿ves' venía a ese p¦an, así que... nada
que ver con esto otro que reí¦exìono... ¿en que termìna', +no se!
23
Recibirse: obtener un título de estudios.
80
"Es una forma de ser tú mismo estés donde estés"
E
sta como mas a í¦or de pìe¦ todo. Yo creo que hay que pasar¦o y que es
un modo de vìvìr y a mí, aprender a vìvìr en e¦ presente... sìn suírìr hacìa
atras, sìn proyectarme demasìado en e¦ íuturo, me ha hecho bìen...
Te tìenes que adaptar a eso, y como eres conscìente ves que te a¦ejas un
poco de tì mìsma. Te pones en observacìon y entonces a mí se me vìene un
poco: +no se donde estoy...! lmagìno que sera cuestìon de tìempo.
Tu te íormaste en un país con determìnados sabores, con determìnados
o¦ores, determìnadas costumbres y eso es muy íuerte... vas a evo¦ucìonar,
vas a adquìrìr nuevas cosas, ¦as vas a combìnar, pero aque¦¦o no se va a o¦vì-
dar. Es como hab¦ar de ¦a comìda de mama, ¿por que nos gusta tanto', es
¦a de nuestra ìníancìa, es ¦a de nuestra íormacìon... Y sìempre quedara e¦
p¦acer, porque esta asocìado a una epoca en genera¦ en que eras mas íe¦ìz,
donde te protegía tu madre o tu entorno.
Y esa cosa de ¦o nuevo, cuando eras pequeño todo es nuevo, entonces
esas cosas te quedan grabadas. la empanada ga¦¦ega, y esas sa¦chìchas en ¦a
cervecería a¦emana
±(
... Y aun hoy, aunque coma sa¦chìchas ta¦ vez mejores,
no me saben ìgua¦. Son ¦os períumes, ¦as costumbres, e¦ sonìdo...
Es que son ¦os aíectos ¦os que a veces te ruegan seguìr atras o mìrar
hacìa ade¦ante. Sì mìras ade¦ante y ves que tìenes otros aíectos, y sabes que
esta aquí tu hìja, sabes que es un aíecto que no se va a perder. Pero ¦o
demas... +tu te vas y ya esta! Entonces hay momentos en que, cuando me
ìnquìeto, un poco me asusta. Pero ya se vera...
Te juro que hay momentos en que me coníunden ¦as cosas. No es que
quìera abarcar todo, es que me encuentro en un ¦ugar so¦a, que no tengo
rea¦mente un ìnteres en decìr: "ahora voy a trabajar para tener ¦a casa"...
no. lntento sìtuarme de nuevo, sìmp¦emente eso...
Nì íamì¦ìa tambìen me dìce que por que no me voy a otra cìudad de
España. De ìntentar en otro ¦ado, para conseguìr mas íacì¦ trabajo... Pero
ahora no ¦o sìento, no ¦o sìento. ¨No seas tan vasca, tan terca...º Y a mí eso
so¦o no me sìrve, por ahora no me apetece. Porque sìento que todavía hay
a¦go que tengo que hacer aquí, y todavía no se bìen que es... pero hay que
hacer¦o aquí.
Ahora mì hìja mayor tambìen se esta rep¦anteando venìr a Europa, a
lta¦ìa quìzas. Porque se ha puesto de novìa con un chìco de orìgen ìta¦ìano,
24
Se trata de platos que tomaba de pequeña en Argentina.
81
que esta tambìen tramìtando su dob¦e nacìona¦ìdad, porque nosotros pode-
mos mantener ¦a dob¦e nacìona¦ìdad...
Es una cosa ìntuìtìva, es a¦go que esta dentro... que me hace quedarme
aquí, despues se vera. Hay una íuerza que no me deja ìrme... despues de
toda esta preparacìon, de todo este tìempo. Y tambìen me íacì¦ìto que me
acompañara mì hermana. Yo creo que hay como íuerzas ìnvìsìb¦es que nos
atraen.
Yo sìento que hacìa aquí me trae a¦go como muy íuerte, una íuerza. Nìs
hìjas, una de mìs hìjas, mìs hermanas, hay a¦gunas que no... que no querían
que me mueva, que me venga, que que ìba a hacer, que yo so¦a aquí, sìn
dìnero... Y era a¦go como una obcecacìon, yo quería ìr y voy a ìr. Y a ¦a vez
era como cruzar en una exp¦oracìon de poco tìempo y vo¦ver... Eso es ¦o que
ahora me asusta mas, pensar que e¦ poco tìempo ese puede ser un tìempo
mas pro¦ongado.
Nìentras este ¦¦eno de cosas ¦ìndas, en e¦ sentìdo de que pueda yo ìnvo-
¦ucrarme, comprometerme... Yo estoy contenta porque encuentro eso aquí
un poco, me dìcen que en otros puntos de España no es tan así. lo de
meterte en ¦as oeneges, en ¦os movìmìentos, esta cosa que hay, esta ìnquìe-
tud que hay por ¦as cosas socìa¦es... eso a mí me gusta, me atrae. Yo he esta-
do metìda un poco a¦¦í en eso...
Es una íorma de ser tu mìsmo estes donde estes. Yo veo que es ¦o que
hìzo mì padre, ser e¦ mìsmo a¦¦í, no cambìo su esencìa, su manera de ser. Y
en ese sentìdo, adopto e¦ mate y e¦ asado, pero ¦o demas sìguìo ìgua¦.
"Es muy duro volver frustrado"
R
eí¦exìonando sobre todo esto, de este nuevo país que tampoco es e¦ que
venden. Desde ¦o paìsajístìco, desde un monton de cosas, es muy bonì-
to, pero en otras es muy duro. Yo creo que es porque hay mucho argentìno
que vende una ìmagen de ía¦sa prosperìdad. Porque se van con un proyec-
to, una íantasía hacìa ¦a íamì¦ìa, sus amìgos, sus amìstades, y no... Es muy
duro vo¦ver írustrado, o no habìendo ¦ogrado ¦o que se buscaba. Eso hace
que ¦as cosas se cuenten de una manera dìstìnta a ¦a rea¦. Para mí es eso.
He tenìdo amìgos que ¦o han pasado muy ma¦, he tenìdo ìnc¦usìve mì
cuñado, tambìen, que ¦¦egan como ganadores y ¦uego han vìvìdo o vìven ma¦
donde emìgran. ɦ ha ìdo a vìvìr a Canada, y ha trabajado en Estados Unìdos.
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Pero en rea¦ìdad como persona no ha crecìdo, no ha cambìado su modo
de ver ¦a vìda. Entonces suíre mucho, se ¦e ve, eso se ¦e ve.
Ha termìnado con su matrìmonìo, se ha separado, y no se ¦e ve una evo-
¦ucìon. Porque una cosa es ¦¦egar y estar por arrìba, y otra es empezar tam-
bìen a conocerte a tì mìsmo, y adaptarte y ver que cosas buenas y que cosas
ma¦as podemos mejorar, cambìar... En cada ¦ugar ¦a vìda se presenta dìstìn-
ta, y uno tìene que adaptarse.
A veces te sìentes extranjero en tu propìa tìerra. Yo me he sentìdo extra-
ña en mì propìa tìerra, porque no he sentìdo conexìon con e¦ ¦ugar...
Estamos huyendo hacìa un ¦ado, hacìa e¦ otro, y vemos so¦o ¦o economìco,
trabajar y ganar mucho dìnero. Entonces ahí vìene ese sentìmìento de ser
extranjero... se da en ¦a propìa tìerra.
Y hacer ¦a Amerìca para muchos tambìen íue muy duro, porque no todo
e¦ mundo gano dìnero. l¦egar a Argentìna, con tìerras tan extensas, de una
cìudad a otra no es como aquí, de Nar de¦ P¦ata a Buenos Aìres hay muy
pocos pueb¦os, muy pequeños, ¦a vastedad, e¦ trabajo duro... Unos ¦o hìcìe-
ron mejor y otros peor. Cuando uno esta en un medìo dìíerente y hay que
aprender a adaptarse.
"Lo económico siempre tiñe casi todas las cosas"
A
demas, ¦o economìco sìempre tìñe casì todas ¦as cosas. Con esta ìdea de
que sì no trìunías economìcamente no has trìuníado, o no has ¦ogrado
tu objetìvo... Eso tìñe todas ¦as perspectìvas. En ese sentìdo, e¦ so¦o hecho
de poder ¦¦egar aquí, para mí ya era suíìcìente ¦ogro. Entonces por eso ta¦
vez tambìen mìro ¦as cosas de otra manera.
No se, mìra, cuando perdí todo ¦o economìco y ¦uego me dì cuenta de
esta sìtuacìon, íue como sacarme un peso de encìma. Yo empece de cero sìn
nada, sìn nada, y se me han abìerto mas oportunìdades desde entonces que
antes.
Porque yo perdí e¦ trabajo, ¦a casa, e¦ negocìo, ¦os coches, ¦os camìones...
Nosotros teníamos un a¦macen a¦quì¦ado, vendíamos ga¦¦etìtas a¦ por
mayor a todos ¦os mercados grandes y supermercados de ¦a cìudad, que son
muchos. Una cìudad de seìscìentos mì¦ habìtantes. Todo ese negocìo desa-
parecìo. Nì esposo se quedo sìn nada, como yo.
Tuvìmos que ma¦vender ¦a propìedad, una casa de doscìentos metros y
83
tres mì¦ quìnìentos de tìerras. Nìs hìjas cada una tuvo que buscar trabajo para
sí mìsma, para mantenerse. Y esos prob¦emas economìcos, e¦ deterìoro que
orìgìna una crìsìs tan grande, trajeron ¦a dìso¦ucìon de¦ matrìmonìo. lrente a
¦as crìsìs, unos reaccìonan de un modo, y otros de otro. Y eso nos separo.
Nìs hìjas ìndependìentes, e¦ matrìmonìo dìsue¦to y e¦ patrìmonìo perdì-
do. Uno tìene un proyecto íamì¦ìar, ¦ucha por tener un ¦ugar propìo, ¦o hace,
¦o tìene, y ¦uego ¦o pìerde. Por eso dìgo que tuve que empezar de cero. De
repente te encuentras en un sìnsentìdo. Han pasado tres años y todavía me
due¦e contar¦o.
Sì uno ¦¦ega con todo e¦ dìnero y con toda ¦a segurìdad detras, no se sì yo
podría experìmentar ¦o que experìmento. Sì vìenes dìcìendo, voy a ver... y a
¦a vez con tus cosas muy seguras, muy tranquì¦as, yo creo que no podría
experìmentar esto que estoy contando. E¦ hecho de no tener segurìdad eco-
nomìca, de no tener otros aíectos aquí, me go¦pea bastante, no se por que...
hace que una medìte.
Sì no, te ¦¦enas de pena por aque¦¦o que economìcamente no puedes con-
seguìr. Ta¦ vez por eso tambìen es que papa se quedo con nosotros y no
quìso regresar mas aquí. Eso de ¦os aíectos, eso de verse sìempre protegìdo,
rodeado de sus nìetos, cuando no era uno, era otro...
Porque como ¦o economìco ya había sìdo un desastre en Argentìna, des-
pues de tanto esíuerzo, yo dìje... a hacer e¦ vìaje y vìvìr ¦o que se pueda, y ¦o
que dìsponga e¦ destìno. Abìerta a encontrarme con gente, con cosas... Y
tambìen a tratar de descubrìr estas cosas que comp¦ementan mì propìa ìden-
tìdad...
Este es un vìaje mas hacìa mí mìsma, un vìaje ìnterìor. Se va por dìstìn-
tos paìsajes, pero es eso... Y que es muy bueno recorrer¦o... a mí me sor-
prende, me encuentro con cosas, casì dìríamos de mì¦agro. la íorma en que
me he sentìdo acogìda, ¦os encuentros y coìncìdencìas con ¦a gente... son
a¦gunas de ¦as cosas que para mí han resu¦tado verdaderas sorpresas.
Porque uno... sì ¦as hubìera prevìsto, no hubìeran sa¦ìdo, no. Entonces en
ese sentìdo, sìgue sìendo un vìaje magìco.
E¦ tema de¦ arte y ¦a ¦ocura en que me metí a trabajar y a tratar de ente-
rarme y de ver... Es un campo ìnteresante de ver y de exp¦orar. ¿Oue es e¦
arte', ¿para que' ¿donde esta ¦a ¦ocura, cua¦ es e¦ parametro que ¦a deter-
mìna...' Es bastante ìnteresante...
Y tìene que ver con estas vìvencìas que tenemos nosotros, con mì padre,
mì abue¦a... Todo tìene que ver con ¦o economìco. Nìgras hacìa un ¦ado,
hacìa otro, buscando sìempre ¦o mìsmo: un ¦ugar donde estar, donde tener
tus aíectos y donde vìvìr de una manera pacííìca... En esencìa todos somos
ìgua¦es, todos buscamos ¦o mìsmo, con un poco mas de adorno o menos...
todos buscamos ¦a mìsma cosa.
84
"Ante todo hay que volver"
S
e repìte ¦a cosa... esto de emìgrar y buscar otras sa¦ìdas... es extraño... a
mí me sorprende. Oue sea uno e¦ que se va... +pero son mas personas
tambìen! Y que vaya e¦ a esa íamì¦ìa, y que emìgre y todo eso... la esencìa
es ¦a mìsma, eso es ¦o que yo veo, ¦a necesìdad humana, ¦a necesìdad de
aíecto... Y ¦os ìmponderab¦es
±ç
...
Y ante todo hay que vo¦ver. A mì padre, ya mayor, nosotras ¦o vìmos en
un buen momento e ìntentamos que regresara de vìsìta. Y no quìso. Decía
que no tenía sentìdo vo¦ver, que no ìba a encontrar nada. Tenía mìedo de ¦o
que ìba a encontrar.
Nas que de querer vo¦ver, e¦ sìempre hab¦aba con mucho carìño de
España, de su caserío, de sus ¦ugares. Decía que ¦as cosas aquí íuncìonaban
mejor que en Argentìna... ɦ sìempre estaba con su España. Y dìscutía
mucho con mì madre por ese tema. Pero no se quería vo¦ver, porque esta-
bamos nosotros, sus hìjos. No quìso ìr íuera...
Es mas, mì hermana se va a Canada tras estar una temporada cuìdando-
¦e... y e¦ estaba muy preocupado porque pensaba que mì hermana no ìba a
regresar, no ¦a ìba a ver nunca mas. Y mì hermana, antes de que ía¦¦ecìera,
regreso muchas veces a Argentìna. las comunìcacìones hoy en día son otra
cosa. A pesar de todo, a pesar de ¦as dìíìcu¦tades, puedes ahorrar e ìr, aun-
que sea una vez a¦ año o cada dos años. Ya no son cuarenta años.
Yo mìsma en este momento tengo mìedo. O sea, mas que asustarme e¦
vo¦ver, ¦o que me asustan son ¦os otros, que me dìcen: "no vue¦vas, no
regreses por ahora, que esta todo ma¦". lo que me asusta es esto tambìen,
decìr, armo una nueva vìda aquí, y me va a retener, y yo tengo otra hìja...
Y mìs hermanos, mìs hermanos que son nueve. Ne da mucho mìedo eso...
pensar... +Uí! estoy hacìendo nuevos aíectos, tengo nuevos amìgos, todo ¦o
que voy armando aquí es como que se va desatando a¦¦í... Sera una cuestìon
de ahorrar y poder tener ¦os dos ¦ugares, no renuncìar a nìnguno de ¦os dos.
Aparte, mì hìja esta aquí, y e¦¦a vìene decìdìda a íormar íamì¦ìa aquí, a
estar con su marìdo. Decìdìda a quedarse y a ìnsta¦arse... Ta¦ vez mìs nìetos
busquen e¦ país de su madre y su padre. Pero mì hìja no tìene esto de decìr:
"¿a ver cua¦ era ¦a casa de mì padre'", nì nada de eso. E¦¦a tìene todo como
mas abìerto... tìene una hìstorìa, en ese sentìdo, mas serena.
Uno ¦ee mucho, estudìa mucho, acercarme a ¦a Casa Vasca, conocer su
25
Inesperados, imprevistos, que llegan sin aviso anticipado.
85
hìstorìa... todo eso te ¦¦ena de ìnterrogantes, y ¦¦ego aquí y se abren mas
ìnterrogantes. ¨Abres una puerta y tras e¦¦a encuentras cìen cerradasº, decía
Porcchìa
±6
.
"Y ahí salen con eso: ¿pero tú eres vasca o española?"
U
na se va mìmetìzando, te vas vo¦vìendo un poco ìnvìsìb¦e, como tìenes
un parìente vasco, te vas como metìendo mas... Yo veo que aquí hay
asocìacìones co¦ombìanas, ecuatorìanas, y no había vìsto asocìacìones de
Argentìna... Pero es dìíerente, porque a¦ sentìrte mas vasco, no tìenes ¦a
necesìdad de ìdentìíìcarte con otros argentìnos, de agruparte. Hay gente
que ha venìdo hace tìempo, y otros que hemos ¦¦egado ahora, con ¦a crìsìs
Argentìna. Yo no sìento ¦a necesìdad de crear una asocìacìon de argentìnos.
Nì nacìona¦ìdad aquí es españo¦a, y a ¦a vez yo me sìento vasca cu¦tu-
ra¦mente. Ne presentan a unas amìgas, "mìra, vìene una argentìna". Y ¦es
dìces, "bueno, tengo mì nacìona¦ìdad españo¦a", y que tìenes un padre
vasco... Y ahí sa¦en con eso, sìn conocerme: "¿pero tu eres vasca o españo-
¦a'".
Para mì ser vasca es a¦go cu¦tura¦. Uno adquìere un monton de cosas, y
se te ìdentìíìca con ese monton de cosas: por e¦ amor a ¦a casa, por ser dere-
cho, ser honesto, trabajador, terco... Hay una serìe de característìcas que
deíìnen a ¦os vascos, por ¦o menos en Argentìna. Cu¦tura¦mente, esos son
¦os rasgos que yo tengo ìncorporados como persona.
Pero ¦uego, por ejemp¦o, tengo aíìnìdad con ¦o í¦amenco, con ¦o ga¦¦e-
go... Sì escucho una jota ga¦¦ega se me mueven ¦os pìes, sì escucho una jota
vasca, pues no. Porque me crìe con ¦a musìca í¦amenca y con ¦a musìca
ga¦¦ega. Ne crìe entre esa gente. Entonces yo no puedo separar, desde ¦o
cu¦tura¦, separar¦o +y mì padre no hìzo nada por separar eso!
la ìdentìdad es una so¦a. lormada de muchos ¦ados, c¦aro. De sentì-
mìentos, costumbres, y de mucha ¦ectura, tambìen. Porque ¦ìteratura espa-
ño¦a, he ¦eído toda mì vìda, pe¦ícu¦as españo¦as, desde ¦os tres año ¦as veo.
Es mas, a mí me sorprende, y ¦o rechazo, e¦ toreo en vìvo y en dìrecto, cuan-
do antes veía una pe¦ícu¦a de toros y me encantaba.
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Poeta argentino de origen italiano.
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Yo no puedo separar ¦o españo¦, ¦o argentìno, ¦o crìo¦¦o, ¦o vasco... para
mí es todo uno. Como me he íormado así, no ¦o dìvìdo. Y mì padre no hacía
un ìntento de separar nada. lo unìco que hìzo hìncapìe es en que no había
vascos españo¦es y vascos íranceses, que eran todos vascos. Esa era toda su
exp¦ìcacìon. Y a¦¦í conocí a un vasco írances, y me dìjo exactamente ¦o
mìsmo.
Es ¦o mìsmo que decìr, ¿que es un argentìno' No ìmporta que tenga
ascendencìa ìta¦ìana, judía, ga¦¦ega... es argentìno. Porque hay una cu¦tura
que te hace dìíerente a¦ ìng¦es, dìíerente a¦ ga¦¦ego... y es ¦a argentìna. Es ¦a
convìvencìa, es vìvìr entre tantas cosas juntas, que de a¦guna manera te
hace mas abìerto... o en a¦gunas cosas cerrado, no se. lo unìco, yo sí que
trato de entender y conocer mas ¦os usos y costumbres de aquí, porque me
ìnteresa conocer este pueb¦o, sus motìvacìones, su manera de pensar.
Yo a¦ prìncìpìo hab¦aba mas e¦ españo¦. Cuando empezamos con esto,
todavía tenía un deje mas españo¦, medìo vasco. Trataba de mìmetìzarme.
Para que no me vue¦van a preguntar: ¿que dìjìste...' O mejor dìcho: ¿que
has dìcho' Trataba de mìmetìzar mì manera de hab¦ar, para que no sa¦ìeran
hìstorìas, no tenía ganas de meterme a responder. luego me dì cuenta que
a ¦a gente ¦e gustaba. Y como ademas vìnìeron mì hìja y mì yerno y hab¦o
con e¦¦os en argentìno... Así que ahora ya no tengo cuìdado con e¦ acento y
¦as pa¦abras, hab¦o en argentìno.
Hab¦o con un acento o con otro. Pero sobre todo, ¦o que yo quìero de
a¦guna manera es conocer, es ìntegrarme, es que ¦a gente se abra... +que se
me abran ¦as puertas!
INDICE
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Parte 1
ANTES DE VENIR
"De a poco se fue metiendo esa idea en mi cabeza" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
"A partir de ahí empezamos a hacer los trámites" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
"Veía la Casa Vasca con un gran conservadurismo" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
"Mi padre nunca nos había enseñado una palabra de euskera" . . . . . . . . . . . 16
"Yo me descubrí. Me descubrí en el modo de ser" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
"Eran esas mis motivaciones" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
LOS PRIMEROS PASOS EN EL PAÍS VASCO
"Fue besarnos y llorar y empezar a descubrir Bilbao juntas." . . . . . . . . . . . . . 26
"Era como recuperarlo a él, como tenerlo de nuevo presente" . . . . . . . . . . 28
"Sólo teníamos una dirección, nada más" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
"No encontrábamos a nadie" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
"Y era el caserío del que hablaba mi padre" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
"El caserío de los abuelos se llama Iturbegi" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
"Mi hermana logró que la tía Juanita recordara algo de mi padre" . . . . . . . 35
"Nosotras insistimos en conocer el caserío" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
"No se puede describir el sentimiento que te embarga" . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
DESCUBRIR LA HISTORIA DE MI PADRE Y SU FAMILIA
"Yo pensaba que era muy difícil averiguar algo" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
"Su madre nunca les pegaba" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
"Y mi padre lo transmitió a sus hijos" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
"Era bastante pícaro, por lo menos en esa época" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
"Era hermoso, eso sí" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
"Él estaba mucho con una hermana suya que se llamaba Josefa" . . . . . . . . . 48
El hermano Eulogio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
El abuelo Eulogio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Los tres Eulogios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
"Y lo inscriben cambiando los nombres" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
"Esa parte de la historia de la familia la descubrimos nosotras" . . . . . . . . . . 52
"Buscando el origen de los apellidos" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
"Se embarcó para que no le llevaran al ejército" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
"Y el miedo a Franco..." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
"Yo veo mucha violencia contenida en la gente" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
"Siempre dijimos que su fortuna fueron sus hijos" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
"Algunos nos han recibido más abiertamente y otros casi nada" . . . . . . . . . 58
"Uno va armando de a poco el rompecabezas" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
Parte 2
DE LO PERSONAL A LO SOCIAL
"Hasta entonces yo estaba muy sola en mi propia realidad" . . . . . . . . . . . . . . 67
"Es cierto que las fronteras son un invento" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
"Mi generación está acostumbrada a saber, a ver, a convivir" . . . . . . . . . . . 69
"Nuestra cultura es muy pro europea" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
"Me doy cuenta de que para mí en algunas cosas es más fácil" . . . . . . . . . . . 74
"Entonces digo: comprender esto para que nos sirva a todos" . . . . . . . . . . . 75
¿EN QUÉ QUEDA MI PROYECTO?
"Esa es la idea loca que yo tengo" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
"Es una forma de ser tú mismo estés donde estés" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
"Es muy duro volver frustrado” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
"Lo económico siempre tiñe casi todas las cosas" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82
"Ante todo hay que volver" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
"Y ahí salen con eso, "¿pero tú eres vasca o española?" . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
Genealogía familiar