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Análisis transaccional

El análisis transaccional es un sistema de psicoterapia que se incluye dentro de las psicologías humanistas. Fue creado por el psiquiatra Eric Berne en los años 60 en EEUU. Su obra más famosa es el libro Juegos en que participamos. El análisis transaccional es desde mi punto de vista, una propuesta metodológica bastante clara que me ha sorprendido. Con AT podemos analizar las formas en que las personas interactuamos entre nosotros, cómo realizamos nuestras transacciones psicológicas, partiendo desde los estados del yo: Padre, Adulto y Niño. El aprendizaje sería utilizar el primero para dar cuidados, el segundo para individuarnos y el tercero para buscar y recibir cuidados, tanto en nuestra interacción con los demás, como también en nosotros mismos. El objetivo sería integrar estos tres aspectos de la personalidad. El AT parte del principio de que “todos nacemos bien”. Berne decía metafóricamente “todos nacemos príncipes y princesas”. Después en nuestras relaciones con los demás tomamos decisiones autolimitadoras con las que nos convertimos en “sapos o ranas encantadas”. He aprendido que soy una persona digna de confianza y respeto básico en mi mismo y en el otro. Todos tenemos un potencial humano determinado por condicionamientos genéticos, de salud, sociales de origen y procedencia, pero un potencial humano, que podemos desarrollar. Las limitaciones externas al desarrollo de nuestro potencial humano, y sobre todo las limitaciones internas decididas tempranamente, producen la infelicidad, la autolimitación de las habilidades personales para resolver problemas y enfrentarnos a la vida y en definitiva la patología. De modo que yo soy responsable de mi vida y decido lo que es bueno para mí. Para el A.T todos podemos cambiar en pos de la autonomía y tenemos los recursos necesarios para hacerlo. Estos recursos pueden ser personales o relacionales e incluyen la posibilidad de tomar nuevas decisiones más autopotenciadoras. El AT pretende la autonomía de cada una de las personas lo que se puede conseguir mediante el desarrollo de: - La consciencia para distinguir la realidad de la fantasía interna proyectada sobre lo que me pasa o lo que sucede. - La espontaneidad como mi capacidad de expresar mis propios pensamientos, sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para mi misma. - La intimidad como capacidad de abrirme al otro, estar próxima, cercana y ser auténtica y honesta con el otro con reciprocidad.

El AT me permite comprender como entro en relación con los demás, lo que busco en mis relaciones y cuales son mis motivos ocultos que me hacen reaccionar de manera repetitiva. Sentir y tomar conciencia de qué es lo que pasa en mí, de qué necesito, deseo y de cuales son mis metas. Actuar y tomar la iniciativa para poner en marcha los cambios personales que necesito para alcanzar mi desarrollo y evolución.

Los tres estados del 'yo'
Berne afirma que todos los seres humanos manifestamos tres estados del yo, definidos como "sistemas coherentes de pensamiento y sentimiento manifestados por los correspondientes patrones de conducta". Asegura que no se trata de ideas más o menos útiles ni de neologismos interesantes y fáciles de comprender, sino que esos tres estados se refieren a fenómenos basados en realidades verdaderas. El estado 'Padre'. Derivado de las figuras parenterales que hemos tenido y que han intervenido de manera directa en nuestra educación. Es un compendio de las actitudes y el comportamiento incorporados que no asimilados y que proceden del exterior. Sentimos, pensamos, actuamos y hablamos de una manera muy semejante a como lo hacían nuestros padres y madres cuando éramos niños, ya que ellos fueron modelos básicos en la formación de nuestra personalidad. Sus valores e ideas acerca de la vida, sus pautas de comportamiento, sus normas, reglas y leyes de convivencia, se van a ir grabando en nosotros, e influyen de forma muy poderosa en la configuración futura de la personalidad. Y todo eso sucede sin que la persona sea consciente de ello, por lo que se terminan reproduciendo pautas aprendidas en la infancia sin ser conscientes. El estado 'Adulto'. En él percibimos la realidad presente de forma objetiva, de forma organizada, calculamos las circunstancias y consecuencias de nuestros actos con la base de la experiencia y los conocimientos. Es la dimensión interior del individuo, que se caracteriza por el análisis racional de las situaciones, la formulación sensata de juicios y la puesta en marcha del propio sentido de la responsabilidad. Este estado hace posible la supervivencia y, cuando está suficientemente desarrollado, debe analizar si en nuestra conducta hay exceso de influencias inconscientes e irracionales de nuestro padre o de nuestro niño. El estado 'Niño'. En él aparecen los impulsos naturales, las primeras experiencias que se nos grabaron en la infancia y cómo respondimos ante ellas. Es la parte de nuestra persona que siente, piensa, actúa, habla y responde igual que lo hacíamos siendo niños. Tiene un tipo de pensamiento mágico e irracional, las relaciones las concibe como algo eminentemente emocional.

El diálogo entre los tres estados
En nuestro interior dialogan los tres estados: Padre, Adulto y Niño. Son procesos internos de la mente que están siempre activos, y de los que no solemos ser conscientes. Si nos observamos con detenimiento, mientras nos relacionamos con otros, no es complicado conocer, fijándonos en la conducta en el tipo de respuestas… en qué estado del yo nos encontramos en cada momento. Estos tres estados están presentes en todas las personas, por las características de cada uno una puede estar más desarrollada que las otras. El objetivo es lograr la integración de los tres. Clasificación de las transacciones Cerradas: Aquellas que constituyen los diálogos internos de cada uno de nosotros. Complementarias: Es complementaria aquella transacción cuya respuesta es recibida por el mismo estado del Yo que emitió el estímulo y, a su vez, proviene del estado del Yo que lo recibió. La relación es paralela y la comunicación puede continuar indefinidamente. Cruzadas o de conflicto: Estas transacciones rompen la comunicación. "Cuando se da una ruptura en la comunicación, una transacción cruzada lo causo". Una transacción es cruzada cuando la respuesta no vuelve del estado del yo que recibió el estímulo al que lo emitió. Clínicamente es la clásica reacción de transferencia. Ulteriores: En las transacciones ulteriores están involucrados más de dos estados del yo simultáneamente. Son la base de las estratagemas relacionales que Berne llamó juegos psicológicos. En una transacción ulterior se envía más de un mensaje a la vez. Uno de ellos es abierto y generalmente verbal: es el nivel social del mensaje. El otro es oculto, generalmente no verbal: es el nivel psicológico del mensaje. Redefinición: Implica, como el mismo término indica, redefinir o volver a definir los términos del mensaje del emisor, su transacción de origen. Puede hacerse por ejemplo cambiando simplemente el tiempo verbal en el que ha sido realizado el mensaje. a) la transacción tangencial, en la que la respuesta del receptor “sale por la tangente”, como un intento de evitar contactar con el mensaje del emisor y así evitar un conflicto. b) transacción bloqueante. Es aquella en la que la transacción, que es también ulterior, encierra un mensaje de agresividad encubierto, no explícito, por lo que bloquea al otro. Un caso claro sería la utilización que

hacemos de la ironía, como forma de expresar de forma encubierta un enfado. Concluimos diciendo que existen tres reglas de la comunicación según el A.T: "Si las transacciones son complementarias, la comunicación continúa indefinidamente, hasta cumplir su objeto". "Si la transacción se cruza, la comunicación se interrumpe". "En las transacciones ulteriores, lo que determina el resultado final es la parte oculta, inconsciente". También me facilita darme cuenta de los guiones que vivo y dejar el guión psicológico, decidido en la infancia bajo la influencia de las figuras parenterales y de autoridad, que fue necesario para sobrevivir en aquel momento, pero que puedo aún estar siguiendo de forma inconsciente. El guión psicológico, es una "estrategia" inconsciente para sobrevivir (y por tanto, biopositiva en su momento a falta de mejores opciones), en el momento presente puede hacerse consciente y cambiarse, tomando nuevas decisiones que faciliten el vivir de una manera saludable y desde la elección libre. Al dejar el guión, dejamos también de jugar los juegos psicológicos que lo refuerzan, pudiendo entonces usar integradoramente nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar, al servicio de un vivir saludable. En el estudio de los juegos psicológicos, podemos encontrar tres posicionamientos básicos o posiciones existenciales. Son tres formas de estar en el mundo que constituyen lo que Karpman llamó el triángulo dramático. Estas posiciones o roles son roles neuróticos, pues tienen como denominador común el hecho de no responsabilizarse de sus necesidades, sino más bien, tratan de manipular al ambiente para que se ajuste a su necesidad. Estos roles son los siguientes: Víctima: que tiene una posición existencial en la que se percibe como Yo estoy mal y Tú estás bien, por lo que voy a hacer lo posible para que te hagas cargo de mí. Perseguidor: Aquí la posición existencial es la misma, es decir, Yo estoy mal y tú estás bien, pero cambia el tratamiento, puesto que este caso se plantea que es por tu culpa, por que has hecho algo que no debías o por no hacer algo que debías. Salvador: mantiene una posición de Yo estoy bien y Tú estás mal, pero voy a hacer lo posible por encargarme de tu malestar. En este caso la posición existencial cambia, pues plantea que Yo estoy bien, pero es un falso bienestar, pues la ayuda que ofrece está sustentada por el malestar de percibir el malestar del otro. En definitiva se salva a sí mismo a través o gracias a cuidar al otro.