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LOS CINICOS

PINCELADAS PARA UN RETRATO

- La vida del sabio debe seguir los dictados de la naturaleza. Una vida sencilla,
frugal, adaptada como la de los animales. ¡la vida de un perro! Pero lo natural es
difícil.
- El cínico, por tanto, no se guiará por las convenciones, usos y costumbres
sociales o legales (¡aparecen los primeros objetores legales de la historia y, sobre
todo, los primeros contraculturales...!), sino por la virtud natural: ¡Vivir según la
naturaleza!.
- Porque la meta del sabio es la autosuficiencia, el autogobierno, la autarquía, ¡Se
basta a sí mismo y se conforma con lo que tiene!.
- Y así conseguir el dominio de los sentidos, el control de los deseos y el
desarraigo de una tierra, de una patria: “Él es ciudadano del mundo”
(cosmopolitites es el término inventado por Diógenes). No creen en banderas
personales, ni en patrias ni en raíces. Necesitan de horizontes abiertos para poder
vivir.

CÓMO VIVIAN LOS CÍNICOS

Observando en cierta ocasión a un ratón que correteaba, por debajo de su mesa
sin rumbo fijo, sin buscar lecho para dormir, sin temor a la noche, sin preocuparse de
nada de lo que los humanos consideran provechoso, descubrió el modo de adaptarse a
las circunstancias.
Encargó a uno que le buscase una choza para vivir, pero éste se demoraba se
alojó en un barril del Metrón.
Observando en cierta ocasión a un niño que bebía con las manos, arrojó lejos de
sí el cuenco que llevaba en la alforja, diciendo “un niño me superó en sencillez”.
Asimismo se deshizo de la escudilla cuando vio que otro niño, al que se le había roto el
plato, recogía las lentejas en la cavidad de un pedazo de pan.
Una vez, mientras tomaba el sol, Alejandro Magno deteniéndose frente a él, le
ofreció:
- Pídeme lo que quieras
- Que te apartes, pues me quitas el sol

Estaba en cierta ocasión pidiendo limosna a una estatua. Preguntado por qué lo
hacía contestó: Me ejercito en fracasar.
Interrogándosele sobre qué edad era la más apropiada para el matrimonio, opinó:
de joven, aún no; de viejo, ya no.
Interrogado sobre cuál era el mejor vino contestó: el de los demás.
A quien le dijo: Muchos se ríen de ti, contesto. Pero yo me tomo es serio.
Al recriminársele por comer en la plaza pública, contestó: es que aquí es donde
he sentido hambre.
Al regreso de los juegos olímpicos se le preguntó si había visto mucha gente:
mucha gente sí, pero hombres muy pocos.

DIOGENES LAERCIO: Los cínicos
TEXTO Y ACTIVIDADES

¿Les conoces?
En la escuela, el inhumano (apodo de un profe) goza de un poder casi
ilimitado..., y forma al alumno a su imagen.
El alumno aprende todo lo necesario para abrirse paso en la vida; las mismas
enseñanzas que son necesarias para abrirse paso en la escuela. Se trata del fraude, la
simulación de conocimientos, la habilidad para vengarse impunemente, para simular
con rapidez, la adulación, el servilismo, la disposición para delatar a sus
compañeros...
Nuestro mejor profesor era un hombre alto, asombrosamente feo, que en su
juventud había aspirado, sin éxito, a una cátedra. Esta decepción hizo que se
desarrollaran todas las energías latentes en él. Le gustaba someternos de improviso a un
examen y lanzaba grititos de placer cuando no sabíamos contestar. No aprendimos
química de él, pero sí aprendimos a vengarnos.
Todos los años venía un inspector y nos decían que venía para ver qué es lo que
sabíamos los alumnos, pero nosotros adivinábamos que venía a ver qué enseñaban los
profesores. Una de las veces que vino aprovechamos la ocasión para hundir a
nuestro profesor. No respondimos a una sola de las preguntas y continuamos sentados
como imbéciles.
El profesor de francés rendía culto a una diosa maligna que exigía terribles
sacrificios: la diosa justicia. Al corregir los ejercicios (...) anotaba al lado de cada
nombre el número de faltas. Los menos hábiles, raspaban alguna cifra de faltas. El
profesor inclinaba el papel hacia la luz y descubría la parte satinada deteriorada.
Pero B procedía de otro modo: en su ejercicio ya corregido, subrayaba con tinta
roja algunos ejercicios corregidos y le preguntaba después al profesor qué era lo que
estaba mal. El profesor debía admitir que se había equivocado y cambiaba
automáticamente la nota. B había aprendido a discurrir en la escuela.
B. BRECHT: Diálogos de fugitivos, pp. 40-41. Edicusa, 1970.
Ejercicios
1. ¿Son cínicas estas actitudes? ¿Ambas o sólo una? ¿Puede excusarse al alumno
como autodefensa? ¿Por qué? Diógenes, ¿era así?
2. ¿Sabrías encontrar ejemplos de tu entorno similares a los descritos?

Trabajo de campo:
Estudio de los grupos contraculturales que conozcas o que estén de moda:
- Aspectos a analizar: Ideología que sostienen, signos externos (vestidos,
costumbres, cabellos..,); signos culturales propios (canción, cómic, escritos);
comportamiento de la sociedad con ellos.
- Método de trabajo: Encuestas (redactar itemss, pasarla a los interesados, variarla,
hacer ciclogramas, barras, etc.). Recoger información (biblioteca, discos, re-
vistas).
Conclusión: Análisis de las actitudes. ¿Sería posible hacer una mesa redonda en clase con
algunos de los componentes de esos grupos?
2. Analizar la «utilidad» de la provocación social viendo grupos ya superados (provos,
etc.).