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FINANZAS PANORAMA INTERNACIONAL

SOLIDEZ DUDOSA

La omnipotencia de los bancos centrales
¿Cuánto tuvieron que ver los bancos centrales de los países del Primer Mundo en la crisis financiera del 2008 y cuánto siguen escondiendo de las consecuencias que crearon?
JAVIER ARGÜELLO LACAYO *

La política monetaria de EE.UU. ha consistido en robarle al futuro para sostener una prosperidad artificial en el presente.
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l banco central de Estados Unidos, comúnmente conocido como la Reserva Federal o FED, es el banco central más influyente del mundo, ya que el dólar aún representa el 90% de las transacciones globales. El mandato oficial de la FED es la estabilidad de precios a largo plazo (controlar la inflación) y fomentar el crecimiento sostenible de la economía. Este artículo explica cómo la politización de la FED y su actitud –de algún modo servil– hacia el sector financiero ha malgastado fondos públicos y ha llevado al Primer Mundo a un precipicio sin precedente. En los últimos años, la crisis financiera

global ha causado que los principales bancos centrales del mundo (de EE.UU., Japón, Inglaterra y la Unión Europea) inyecten liquidez a los mercados. La liquidez no cura la insolvencia, solo embriaga a los mercados financieros y aumenta la deuda total del sistema. La crisis crediticia global se dio porque el consumidor llegó a su límite de endeudamiento. Cuando la principal economía del mundo depende del consumo para crecer, el repago de la deuda es una amenaza a su fórmula de progreso, por lo que representa una contracción del Producto Interno Bruto (deflación). La deflación ha sido contrarrestada por la creación de deuda pública de parte de

los bancos centrales. A su vez, esta estrategia provocó que la economía de Japón, Europa y EE.UU. se vuelva un 36% artificial (la deuda total de sus bancos centrales representa un 36% del PIB acumulado de esas economías). Esta deuda pública no elimina la deuda de los consumidores, como tampoco incrementa su capacidad de pagarla. Lo que ha hecho esta deuda es inyectar capital a los mercados financieros. Esta monetización de la deuda pública se ha canalizado a través de los bancos, evitando el eminente colapso de la bolsa de valores. De tal modo, la bolsa quedó artificialmente inflada por deuda del banco central, con beneficio directo para los bancos y con un costo directo para los consumidores, quienes eventualmente tendrán que pagar la deuda pública.

LO QUE NO SE DICE Hay tres realidades que la FED prefiere ocultar al público: 1. Lo que el gobierno gasta deberá ser pagado por el público, tarde o temprano. El pago puede ser vía impuestos, inflación o por medio de un default –lo cual seria catastrófico–.

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E&N Edición Marzo - Abril 2012

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FOTOS DE ARCHIVO

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RESPONSABLES

Alan Greenspan, Larry Summers y Robert Rubin, los tres responsables de la burbuja económico-financiera que se gestó en EE.UU. durante la década de los 90.
2. Desde 1980, el crecimiento económico estadounidense –y ahora de la mayor parte del Primer Mundo– ha sido basado en deuda. Esta se incrementó un 136%, lo cual representa US$30 trillones (dos veces el PIB de los EE.UU.). 3. La deuda como fuente de crecimiento tiene un retorno decreciente hasta llegar a ser negativo. Europa y EE.UU. parecen haber llegado al punto donde la deuda no tiene beneficio económico. El beneficio económico de la deuda que provoca el banco central se mide dividiendo el incremento en el PIB entre el incremento en la deuda. A mediados de la década de los 60, cada dólar de deuda generaba hasta 90 centavos de crecimiento económico. Cincuenta años después, a partir del 2010, el efecto de la deuda es negativo.

10 DATOS ESCALOFRIANTES
1. Ahora la deuda de EE.UU. es de unos US$16 billones. 2. Hace 30 años el índice era 16 veces menor. 3. El primer billón de dólares en deuda se acumuló en EE. UU. desde el periodo de la presidencia de George Washington (1789-1797) hasta la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989). 4. Desde entonces y hasta hoy, el país ha aumentado la deuda nacional otros US$15 billones. 5. Más de un tercio de la deuda total del planeta pertenece a los Estados Unidos. 6. Si se divide la deuda nacional entre el número de hogares estadounidenses, resulta que cada familia tiene una deuda de más de US$120.000. 7. Durante el periodo 2007-2010 el PIB creció un 4,26% y la deuda nacional un 61%. 8. La deuda soberana de EE. UU. aumentó US$4 millones diarios.

¿QUIÉNES SON LOS ACREEDORES DE LA DEUDA DE LOS EE.UU.?
Estados Unidos posee una deuda pública de US$14,3 billones

Fideicomisos Estatales

1,90%

Público

3,60%
Fideicomisos Seguridad Social

2,70%
Reserva Federal

China

1,20%
Japón

9. Cada minuto, EE.UU. toma préstamos por valor de US$2 millones. 10. Por el momento, Estados Unidos pide prestado 41 centavos por cada dólar que gasta.

1,60%
Otros países

0,90% 2,40%

esde que culminó la Segunda Guerra Mundial, los consumidores estadounidenses tuvieron 65 años consecutivos de expansión del crédito (deuda), evidenciado en el flujo de fondos del reporte trimestral del mismo FED (Z1). La crisis revirtió esta tendencia. Desde el 2010, la deuda (consumidores) comenzó su proceso inevitable de contracción –“deleveraging”–. Para evitar una contracción del PIB, el banco central aceleró su ritmo de endeudamiento público. Así, la política monetaria de EE.UU. ha consistido en robarle al futuro para sostener una prosperidad artificial en el presente. Este juego político de fomentar el endeudamiento ha sido orquestado por el banco central, gradualmente bajando los estándares crediticios (lo cual fomenta, a su vez, la imprudencia) para que los bancos emitan más préstamos, mientras el banco central ofrece de forma implícita garantías de cubrir las pérdidas. Esta realidad devino en un verdadero casino donde las utilidades son privadas y las pérdidas son públicas. Veamos brevemente cómo se prostituyó el crédito en EE.UU.: -Década de los 60. Las hipotecas requerían un 20% de prima y las tarjetas de crédito necesitaban garantías –ahorros o un certificado de depósito–, y había leyes para proteger el usureo. -Década de los 80. Para contrarrestar la recesión, el banco central liberó las políticas que prevenían el usureo, causando que estallara la industria de tarjetas de crédito – los bancos remplazaron la prudencia (garantías) con tasas de interés altas para contrarrestar el riesgo que asumían–. En la misma década, el banco central permitió que los fondos de pensión usaran sus ingresos para comprar deuda pública (Tesorería), lo cual provocó una reducción en las tasas de interés (i.e. más endeudamiento). Esta década fue característica por el consumismo excesivo y la desregulación financiera. -Década de los 90. La recesión de 1991 provocó que el banco central redujera los requisitos de capital (reservas) de los bancos. De tal modo, los bancos crearon mecanismos de apalancamiento al empacar y vender sus deudas –eliminándolas de sus estados financieros–. En esencia, los préstamos dejaron de requerir reservas y el riesgo era irrelevante e infinito ya que no le per-

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tenecía al que lo emitía. La década de los 90 fue eufórica. La omnipotencia sobre los mercados financieros y la irresponsable dedicación al hecho de inflar los mismos de parte del banco central de los EE.UU. se convirtieron en hechos descaradamente celebrados, especialmente en momentos de euforia colectiva. Precisamente, la portada de la revista Time captó la euforia colectiva en 1999, cuando tildó a Robert Rubin (ex secretario del Tesoro de los EE.UU.), Lawrence Summers (asesor económico del ex presidente Bill Clinton) y Alan Greenspan (ex titular de la FED) como “El comité para salvar el mundo”. Estos tres hombres se aprovecharon de la euforia colectiva y del poder político que tenían cuando eliminaron las leyes que prevenían el conflicto de interés de los bancos (Glass-Steagall Act). A la vez, se aseguraron –o pretendieron hacerlo y demostrarlo– de que la política económica y monetaria moderna eliminara el riesgo de recesión y garantizara el progreso perpetuo. La portada de Time adjudicaba a los “tres mosqueteros” ser los “responsables de prevenir un colapso económico global”. Sin embargo, pocos meses después (inicios del 2000), la burbuja de Internet estalló y EE.UU. entró en una recesión. Es difícil creer que las tres “lumbreras económicas” fueran tan ignorantes y que actuaran representando los intereses del país. Definitivamente, supieron fingir ser servidores públicos porque sus ideologías eran populares.

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DESCARADA OMNIPOTENCIA

La omnipotencia sobre los mercados financieros y la irresponsable dedicación al hecho de inflar los mismos de parte del banco central de los EE.UU. se convirtieron en hechos descaradamente celebrados.
AL CIERRE DE EDICIÓN

PLAN OBAMA
El presidente Barack Obama presentó, a mediados de febrero, su plan presupuestario para el 2013, por valor de más de US$3 billones, con un aumento del ahorro y de los impuestos para reducir el déficit del 8,5% del PIB, previsto para este año al 5,5%. No obstante, el gobierno estadounidense espera cerrar el 2012 con un déficit de US$ 1,3 billones, equivalente al 8,5% del PIB, y conseguir alcanzar en el 2013 un déficit de US$901.000 millones (5,5% del PIB). Todo ello con la vista puesta en el horizonte de 2022, para el que la administración Obama pronostica un déficit de US$704.000 millones (2,8% del PIB), con la intención de frenar el aumento de una deuda pública encaminada a superar los US$16 billones.

INICIO DE LA DEBACLE Después de la recesión del 2001 los pocos estándares de control de riesgos que quedaban desparecieron. Para el 2005, la prima requerida para comprar una casa era negativa. El banco prestaba hasta un 115% del valor de la casa y no se verificaban los ingresos del deudor, ya que no importaba la capacidad de pago del mismo porque los préstamos eran empacados y vendidos. La eliminación de barreras (prudencia en el sistema financiero) llegó a su etapa final porque: 1) no quedan barreras que eliminar y 2) después de 65 años, el consumidor dejó de incrementar su nivel de deuda y comenzó a pagar más de lo que prestaba (“deleveraging”).

El banco central estadounidense ha hecho todo lo posible para que este resuma su adicción al crédito y que el ciudadano no se diera cuenta de que la economía real se está contrayendo. Estados Unidos se convirtió en el país más próspero del mundo, en parte abusando del estatus del dólar como reserva mundial, lo cual le permite imprimir dólares sin considerar su capacidad de pago. El problema es que esta estrategia solo funciona si la deuda incrementa los ingresos proporcionalmente. Este no ha sido el caso. Cuando los ingresos que genera la economía son insuficientes para pagar las deudas del gobierno, sucede lo que pasó en Grecia, con la diferencia de que Estados Unidos puede devaluar su moneda e imprimir su propia deuda, y Grecia no. Así las cosas, veremos hasta cuándo dura esta vida artificial del llamado Primer Mundo.///
* El autor es consultor de Estrategia Corporativa y Riesgo Financiero (Acela Partners) y analista de Política Exterior y Ayuda Externa (Aid Monitor) –Javier.Arguello@acelapartners.com

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