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Nos amenaza una ruptura de la civilización Jean Ziegler (Relator Especial sobre el derecho a la alimentación entre 2002-2008

) denuncia el poder de las multinacionales y apuesta por los nuevos movimientos sociales frente al ‘capitalismo depredador’ Durante los primeros diez minutos, Ziegler se dedica a ametrallar a su interlocutor con las cifras del hambre: tantos muertos, tantos desnutridos, tanta responsabilidad. Es más tarde cuando afloran sus experiencias personal como relator de Naciones Unidas, una posición que le ha llevado muchas veces a los despachos de los poderosos. O de quienes se piensa que son poderosos. -¿Quién dirige el mundo? -El Estado nacional ya no: ha sido colonizado por las multinacionales. ]ürgen Habermas dice que a los Estados ya sólo les queda hacer la política interior del mundo. Lo primero que hacen Angela Merkel o Zapatero por la mañana es mirar los datos de la Bolsa del día anterior para saber cuántos milímetros de espacio tendrán para sus políticas fiscales o de creación de empleo. Si no respetaran a la Bolsa, el capital se escaparia inmediatamente. Por eso no hay esperanza en el Estado nacional. -¿Es el efecto de la globalización? -Lá globalización funciona. En los primeros diez años tras la caída de la Unión Soviética, la producción capitalista ha conquistado el planeta. El producto mundial bruto se ha duplicado. El comercio mundial se ha triplicado. Se ha creado una enorme riqueza. El hambre ha acompañado a la humanidad desde que existe; todavía en el siglo XX, en; Asturias o Andalucía la gente emigraba para huir del hambre. Hoy, por primera vez, gracias a la globalización, hemos dejado atrás la necesidad. La tragedia es: cada día mueren cien mil personas por hambre o por sus consecuencias directas, como enfermedades asociadas. Cada siete segundos muere de hambre un niño menor de diez años. Cada cuatro minutos, alguien pierde la vista por falta de vitamina A. Son cifras del Informe Mundial sobre el Hambre del año pasado. Pero la agricultura mundial de hoy, sin transgénicos ni nada, podría alimentar sin problemas a doce mil millones de personas, el doble de la humanidad. En otras palabras, un niño que hoy muere de hambre, mientras hablamos -y van a morir muchos antes de que terminemos esta conversación- ha sido asesinado. El orden capitalista del mundo no sólo es mortal, es también absurdo. Mata sin necesidad. -¿Quién es el responsable? -Los cosmócratas: las oligarquías del capital financiero mundial, las empresas privadas transcontinentales. El año pasado, las 500 mayores multinacionales controlaron el 52% del producto mundial bruto. Los jefes -ya sea el presidente del Banco Santander o el de Texacotienen hoy un poder como jamás lo ha tenido ningún Papa ni emperador. No se trata de hacer una interpretación psicológica: el presidente del Banco Santander es malvado y Jose Bové es bueno. Sería estúpido. Las multinacionales funcionan por el principio de la máxima ganancia. y si el presidente de la empresa no aumenta la rentabilidad todos los años, se le echa. Ahora sí, todos los valores de nuestra civilización desde el Siglo de las Luces, los Derechos Humanos, la solidaridad, la justicia social…son totalmente ajenos a la empresa multinacional privada. El depositario de estos valores es el Estado nacional. Pero el Estado está perdiendo el poder de dictar las normas; se deshace como un muñeco de nieve en primavera. Nos amenaza una ruptura de la civilización. -¿Se puede aún defender el comunismo como alternativa al capitalismo? -No, en absoluto. Los regímenes soviéticos que se derrumbaron en agosto de 1991 eran tan comunistas como yo soy budista. Eran regímenes totalitarios, policiales, corruptos. La China actual también. La esperanza reside en una nueva sociedad planetaria. En el último Foro de Porto Alegre éramos más de 150.000 personas que representábamos a 8.000 movimientos sociales, desde Vía Campesina al Movimiento Sin Tierra brasileño, Greenpeace, Amnistía, organizaciones de mujeres, ATTAC…Movimientos que no son partidos políticos sino algo completamente nuevo. – Carlos Marx dijo que el revolucionario debe ser capaz de oír crecer la hierba. Y la hierba crece. Un movimiento totalmente nuevo, que resiste al capitalismo mortal, aparece en todas las esquinas del mundo; en Brasil es la lucha por la tierra, en Argentina contra la deuda, en Europa a favor de la tasa Tobin que grava los movimientos de capital especulativo. Funciona sin comité central; en el último Foro de Porto Alegre ni siquiera hubo comunicado final. Es la ausencia del programa. Cada uno lucha donde está contra la inhumanidad.

-¿La anarquía funciona? -Sí, se puede decir así. Y es una esperanza enorme. Funciona por el imperativo moral que ya no quiere este mundo, donde cien mil personas mueren de hambre al año. El imperativo moral de Immanuel Kant, quien dijo: “La inhumanidad infligida a otro destruye mi humanidad”. La destrucción de la infancia de Nigeria o Honduras destruye parte de nuestra humanidad. -¿Cuál es nuestra parte de la culpa? -Europa es profundamente culpable. El año pasado, los países industrializados pagaron a sus campesinos 349.000 millones de dólares, casi mil millones al día, en subvenciones de producción y exportación. Hoy, en cualquier mercado africano puedes comprar verdura y fruta española, francesa, a menos de la mitad del precio del mismo producto cultivado allí. A pocos kilómetros, hombres, mujeres y niños trabajan 15 horas al día sin tener la más remota oportunidad de conseguir un mínimo de vida. Debemos movilizamos contra la política agrícola de la Unión Europea. -¿José Bové no pide una mayor protección de la agricultura europea? -No. Bové está en contra de las subvenciones a la exportación. -Si se suprimen las ayudas, muchos campesinos europeos perderán su trabajo, ¿no? -No. Se trata de abolir las ayudas a la exportación. Únicamente. Hay que entender al campesinado como algo multifuncional. La nueva tarea de los campesinos es mantener el paisaje, sobre todo en Suiza, donde los pequeños bosques impiden los aludes. Producir alimentos es una de estas funciones, pero prácticamente la menor. Hay que reducir la producción, pero no a costa de sacrificar al campesino. Pedimos a la Unión Europea que pague directamente al campesino, sin pasar por el producto. Todo lo que es subvención a la producción lleva hacia la superproducción, a la que luego hay que dar salida, por eso se subvenciona la exportación. Así, la producción de pollos europeos ha destruido en África Occidental la cría autóctona: las partes del pollo que en Europa no se aprecian se congelan y se exportan a África a precios ridículos. En Camerún había miles de granjas de pollos que marchaban muy bien y que han sido arruinadas por la mercancía congelada que llega en los cargueros y que se lanza al mercado africano. -¿África no puede impedir esta introducción masiva de mercancías a bajo precio? -No. Lo prohíbe la Organización Mundial del Comercio, la OMC. Impone la liberalización, la privatización… Níger, el segundo país más pobre del mundo, es un país de pastores con 20 millones de cabezas de ganado. Desde la colonización, la Oficina Veterinaria Nacional proporciona vacunas, medios antiparasitarios, etc., a precios muy reducidos. La OMC exigió hace tres años la privatización de la Oficina. Resultado: casi nadie puede pagar los precios de las vacunas, decenas de miles de familias han perdido sus rebaños y se encuentran ahora en los arrabales de Bamako, de Niamey, hasta en Nigeria…en chabolas. Prostitución infantil, desnutrición, paro permanente, destrucción de las familias: privatización. España se debería movilizar; es un miembro importante del Consejo general de la OMC. -¿Por qué Níger se plegó a la OMC? -Yo estuve en la oficina del primer ministro Hama Amadou, junto al ministro sueco de Cooperación. La primera pregunta que hizo éste era: ¿aprueban la OMC y el FMI sus programas políticos? Sí. Un requisito previo para la cooperación. Con Moratinos funciona igual. Níger es un país muy endeudado. Nadie quiere invertir allí. Y si viola las reglas -y la liberalización de capitales y mercancías es una regla de la OMC- ni un sólo dólar se invertirá en Níger. Es la esclavitud. -¿Tampoco hay esperanza en Bolivia? -La nacionalización del gas es muy inteligente. Evo Morales ha anulado las concesiones pero cerrando acuerdos con todas las multinacionales que estaban dispuestas. A ellas les sale rentable; antes era un expolio puro. Lula, como presidente de Brasil, ha jugado un papel fundamental: anunció en conferencia de prensa que la nacionalización era justa, aunque era mala para Petrobrás, la compañía estatal brasileña. A partir de ahí, ninguna compañía privada ha podido movilizarse, ni hacer sabotajes, como siempre solían hacer. -¿Hay futuro en el Mercosur? -Lo que pasa ahora en Latinoamérica, con las elecciones en México, es tremendamente importante. Si las multinacionales pueden imponer, a través de la Casa Blanca, el Tratado de libre comercio, la miseria aumentará de forma increíble: millones de familias campesinas ya han sido arruinadas en México por el maíz subvencionado de Estados Unidos. Pero si el Mercosur se refuerza hasta incluir México, también se salvará América Central. Ya lo dijo Rousseau: entre el fuerte y el débil, es la libertad la que oprime y la ley la que libera. Pedir libertad en las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos es como enfrentar en un

cuadrilátero a Mike Tyson con un mexicano desempleado y hambriento. Los neoliberales dirían: ¿qué pasa? Si las reglas son las mismas para ambos, los guantes de boxeo están homologados…Esta es la situación hoy cuando hablamos de comercio libre. -Usted recibió bastantes ataques por su crítica de los transgénicos. -La tecnología genética es una impresionante fuente de ingresos para Monsanto. Funciona así: un campesino compra semillas una vez y luego aparta una cantidad para la siembra del año siguiente; así ha sido desde hace milenios. Si las semillas son transgénicas, llega luego el agente de Monsanto para cobrar: es una patente protegida. Es verdad que las semillas son mejores; he visto el arroz en Bangladesh: da más cosecha, resiste mejor el clima. Pero la tasa de la patente es la esclavitud de la deuda; es la ruina. Ahora intentan involucrar a Naciones Unidas: cuando hay hambrunas, como ocurrió en Zambia, el Gobierno estadounidense manda maíz al Programa Mundial de Alimentos que reparte las ayudas. Es maíz transgénico, y así Monsanto se establece en Zambia. Yo me opuse a ello. Dije: los campesinos que reciben los granos de maíz van a apartar con toda seguridad algunos para la siembra, y el año siguiente están sometidos a la esclavitud de la deuda. Hay que moler los granos antes; la harina no puede sembrarse. Con eso se estropeó toda la estrategia de Monsanto en África Austral y exigieron mi cese. Kofi Annan se portó muy bien; dijo que la Asamblea General debía decidir si me había extralimitado en mi mandato y la Asamblea decidió que no. -Una ONG llamada UN Watch (Vigilancia de la ONU) pide su cese por haber recibido el Premio Gaddhafi. -Pura difamación. Me lo ofrecieron pero lo rechacé. ¿De dónde viene todo eso? Pertenezco a una ONG israelí, el Alternative Information Center. Kofi Annan me mandó a Palestina para hacer un informe sobre la alimentación y pedí asesoramiento a este centro y otras ONGs críticas como B’tselem, Rabinos por los Derechos Humanos… Salió un informe muy negativo para el Gobierno Sharon. Es algo que el Comité Judío Americano, al que está afiliado UN Watch, nunca me ha perdonado. Yo había escrito el libro ‘El oro nazi’, que ayudó al Congreso Mundial Judío en su proceso contra los bancos suizos que habían retenido el patrimonio de los judíos perseguidos por los nazis. Al llegar a Israel me recibieron muy bien. Pero yo hice el informe que tuve que hacer, no pude poner otra cosa. Me estigmatizaron como traidor. La Clave. 25-31 agosto 2006