Escuela de Psicología

Trabajo PsiJornada

Integrantes: Elisabet Garrido Inguer Noriega Melania Sirotko Francisca Varas

13 de Diciembre del 2011

Considerando las teorías feministas construccionistas en torno a la noción de identidad ¿Cómo es posible pensar la articulación para el cambio social y la acción política? “El feminismo es uno de los movimientos sociales más activos en la denuncia de las cuestiones de dominación y exclusión, criticando los efectos de la idea de lo universal en la comprensión de la construcción y naturalización de las diferencias de sexo y género” (Santana y Cordeiro, 2007, p.604) Las teorías feministas y queer, aunque distintas, nos ofrecen herramientas teóricas para pensar en el cambio social, y el adoptar estos pensamientos implica un cambio epistemológico, un giro en torno a cómo se piensa el ser mujer, los roles de género y la sociedad en general. Cambio epistemológico que se genera en virtud del pensamiento crítico que estos abordajes le otorgan al actor social. Implica problematizar al otro, la sexualidad, el cuerpo, el género, las relaciones de poder y principalmente el concepto de normalidad para generar un ambiente de discusión al respecto y de este modo poder crear instancias de cambio social. Apela a un empoderamiento por parte de las mujeres y de los que se identifican como queer de su condición de género y orientación sexual. El feminismo y las teorías queer tienen un carácter de denuncia colectiva que significará un cambio social que propiciará una acción política que pretenderá cambiar múltiples aspectos sobre cómo se ve una realidad determinada de manera coherente con el cambio epistemológico que se plantea. En las manifestaciones feministas y queer se apela a producir un cambio en el colectivo de una determinada sociedad. “Teniendo en cuenta que el movimiento feminista lleva más de siglo y medio incidiendo en la sociedad para impulsar los cambios necesarios para que las mujeres sean sujetos de plenos derechos, éste puede ser el momento para que un amplio movimiento de mujeres se convierta en interlocutor de los poderes públicos en todo lo referente a políticas de igualdad.” (Muruaga B. 2007). Es una búsqueda por llegar a la ciudadanía, llegar a las bases es lo elemental si se quiere hablar de un cambio social, llegar a los hogares, transmitir a las generaciones jóvenes sembrando la semilla ideológica para así poder lograr el cambio social que se quiere. El proceso de implantación ideológica feminista mediante las manifestaciones públicas es imparable, digno de ser llamado motor del cambio social. Cambios que aspiran a alcanzar la igualdad formal y real dentro de la sociedad en la que se vive De éste modo se puede decir que el feminismo es una filosofía política orientada a la igualdad y al cambio, es un intento de redefinir los patrones éticos estándar y las relaciones de poder, objetivos que a estas alturas de la historia, en parte han alcanzado su cometido, todo gracias a miles de mujeres del pasado cuya lucha nos permite el acceso a derechos y oportunidades a las cuales antes no podías acceder si habías nacido mujer. En este sentido, efectivamente se puede señalar que los feminismos, juntamente con la teoría queer son un agente importante de cambio y transformación social, que si bien ya

ha producido cambios en la mentalidad de numerosos actores sociales, transforma y continuará transformando: “Tal como el feminismo, la teoría queer efectúa una verdadera revuelta epistemológica […] Pensar queer significa cuestionar, problematizar, criticar todas las formas biencomportadas de conocimiento y de identidad. La epistemología queer es, en ese sentido, perversa, subversiva, impertinente, irreverente, profana, irrespetuosa” (Silva, 2005, citado en Santana y Cordeiro. 2007, p 614) Si miramos esta discusión desde una perspectiva más macro, nos damos cuenta de lo claves que son estas teorías ya que dan pie a una crítica hacia las bases de un sistema que busca la normalización de las conductas de acuerdo a ciertas estructuras de poder. El cuestionamiento de las bases del sistema imperante hace que, en consecuencia, se genere un giro epistemológico. Esto no significa necesariamente un rechazo de todo lo que se conoce, sino el crear un espacio que permita problematizarlo, para de este modo ser conscientes y poder actuar y así participar de una mejor manera. Referencias: Santana y Cordeiro. (2007) Psicología social, construccionismo y abordajes feministas: Diálogos desconcertantes. Revista Venezolana de Sociología y Antropología, 17, 599616. Muruaga B. (2007) Feminismo y cambio social (recuperado el 9 de diciembre del 2011) [Documento WWW]http://www.almendron.com/tribuna/14510/feminismo-y-cambiosocial/

¿Cuál es o debiese ser el rol del psicólogo en formación, en la construcción o creación de espacios de participación y ciudadanía? Para un mejor abordaje de estas temáticas es imprescindible realizar en primer lugar una crítica a la psicología imperante, especialmente latinoamericana, ya que es el contexto inmediato en el cual nos desenvolvemos y situamos. Nos encontramos frente a una psicología latinoamericana que avala mecanismos de individualización, opresión, patologización, los cuales obedecen a intereses dominantes, en vez de romper o desmontar tales estructuras, en busca de un bien común, una transformación social. Es así como esta psicología se desenvuelve de manera desvinculada, paralela a la cotidianeidad, a nuestro diario vivir. Como nos dirá Martín-Baró (2006) la Psicología latinoamericana, salvadas algunas excepciones, no sólo ha mantenido una dependencia servil a la hora de plantearse problemas y de buscar soluciones, sino que ha permanecido al margen de los grandes movimientos e inquietudes de los pueblos latinoamericanos. Gracias a estas estructuras los Psicólogos(as) en formación nos vamos desarrollando y es justamente por eso, desde el comienzo de nuestra formación que se hace vital la problematización de los intereses a los que obedece esta educación y si estos dan cuenta realmente de las necesidades y contextos de la sociedad. La visión que más nos acomoda para poder generar espacios de participación, empoderamiento y ciudadanía es la del Psicólogo(a) Comunitario/Social, justamente estando insertos, en relación, dentro de la comunidad es donde alcanzamos una mayor comprensión de cómo se mueven los sujetos y si con nuestro conocimiento podremos dar respuesta a los problemas cruciales de estos. “Por tanto, si la necesidad objetiva más perentoria de las mayoría latinoamericanas la constituye su liberación histórica de unas estructuras sociales que les mantienen oprimidas, hacia esa área debe enfocar su preocupación y su esfuerzo la Psicología.” (Martín-Baró, 2006) Tal como nos decía Martin-Baró, es nuestro deber como futuros psicólogos(as) aspirar a una transformación y liberación de nuestro pueblo. Es aquí donde surge un planteamiento, cómo podemos, nosotros, psicólogos “a medias” alcanzar esta transformación. Como ya dijimos, es nuestra principal preocupación, el bienestar social y la transformación de esta, que se logra por medio de la participación, configurándonos como sujetos de derecho. A pesar de nuestro insipiente desarrollo contamos con las herramientas, personas, profesionales que harán de anclaje, elaborando conjuntamente planes para un mejor abordaje de las problemáticas sociales, es en esta interrelación donde los jóvenes nos vamos configurando en conjunto a los adultos o más experimentados, compartiendo, creciendo y generando propuestas de acción y participación activa.

Pero no es fácil definir y elaborar estos planes dejando de lado nuestro rol de supuesta “superioridad profesional”, de dominador, para trabajar hombro a hombro con los grupos sociales/populares, desde el papel del dominado, desde las bases. Por lo cual es imperativo replantear nuestras concepciones, conocimientos y creencias desde “la vida de nuestros propios pueblos, desde sus sufrimientos, sus aspiraciones y luchas” (Martín-Baró, 2006) Ya que a lo largo de la historia el psicólogo ha tendido a actuar desde el dominador, lejano a la gente, trabajando, por ejemplo, más con el empresario que con los obreros o sus sindicatos o llegando a las comunidades con planes y proyectos elaborados a priori desde nosotros mismos u otros también ajenos al lugar. Sabemos que aún queda un largo camino, que hay mucho por problematizar, pero reconocemos también, que como psicólogos (as) tenemos el deber de hacerlo, de aspirar a una psicología de la liberación y ser así agentes de cambio ya que poseemos las herramientas para crear un conocimiento en conjunto con la sociedad que nos permita a todos ser, la transformación que queremos para nuestro pueblo. El Psicólogo (a) en formación cumple un rol fundamental a la hora de la creación de estos espacios de participación y ciudadanía, en tanto agente crítico, responsable, consciente y moderador. Tenemos todo el potencial y las herramientas para concientizar y educar, pero primero, debemos liberarnos a nosotros mismos.

Referencias: Matín-baró, I. (2006). Hacia una psicologia de la liberación. Psicologia sin fronteras , (p.07-14). Departamento de Psicología Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA). El Salvador.

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