En la práctica docente en el primer ciclo de Infantil, se leen muchos cuentos, pero se cuentan pocos.

Cualquier idea simple es suficiente para inventar un cuento. Todo les sorprende, todo les admira.
CUENTOS MUY FÁCILES PARA NIÑOS DE DOS AÑOS CUENTOS DE PÉRDIDA Y RECUPERACIÓN (ALEGRÍA Y PENA) Marcos: el niño que no tenía ojo. Había una vez un niño llamado Marcos que no tenía ojo (decirlo tapándose el ojo). Estaba muy triste sin ojo. - Mamá, no tengo ojo. Buahhhhhhhhh –decía. - Ya, hijo, qué lástima –decía la mamá. El niño iba a su papá: - Papá, no tengo ojo. - Pobre hijo mío. - Buahhhhhh. Iba a su hermana: - Sara, no tengo ojo. - Bueno, pero tienes otro ojo. Déjame en paz. Tanta rabia le dio a Marcos lo que le dijo su hermana, que chilló: - Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh Y al chillar, de pronto… (quitándose la mano del ojo) ¡apareció su ojo! ¡Ole! ¡Tengo ojo! ¡Qué contento estoy!

El papá, la mamá, la hermana y Marcos bailaron tan contentos. Y colorín colorado este ojoso cuento se ha acabado. El niño que no tenía ombligo Había una vez un niño que no tenía ombligo. Él veía a todos los niños con su ombligo y le daba mucha pena de no tener ombligo. - Mamá, mamá, no tengo ombligo. - Bueno, qué más da, si el ombligo no sirve para nada… Pero él veía a los otros niños que jugaban a que era un timbre: - Ring, ring… - Ring, ring…

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Luego iba a su papá: - Papá, papá, que no tengo ombligo. - Pero hijo, eso da igual. Pero él lloraba porque no podía meter el dedo en el ombligo. Buahhhhhhhhhhhh. Lloraba todos los días. Hasta que un día, de pronto, entró por la ventana un hada azul, con un gorro de pico y una capa de gasa, y con su varita mágica hizo: - Ting, ting. Y ¡un ombligo le apareció en la barriga! Se puso muy contento, y todos, su papá, su mamá, el hada y él bailaron muy contentos. Y colorín colorado, este ombligoso cuento se ha terminado. CUENTOS DE SENTIR POR LOS DEMÁS (COMPASIÓN.) El pajarito herido Erase una vez un niño que iba andando por la calle cuando de pronto… - ¡Ay va! ¡Un pajarito! Vio un pajarito en el suelo. El pobre pajarito estaba con las patitas para arriba, piaba muy fuerte: - Pi, pi, pi, pi. Y ademas tenía un poco de sangre en el ala. Un gato le había herido. El niño lo cogió con mucho cuidadito y se lo llevó a su casa, pero no se lo enseñó a su madre no fuera a ser que su madre no le dejara cuidarlo. Hola, hijo. ¿Qué tal el día? Bien, mamá. ¿Te ha pasado algo especial? No, nada.

El niño no le dijo a su mamá que traía al pajarito. Cuando estaba en la habitación, lo metió en una caja de cartón. El pajarito dejó de hacer: - Pi, pi, pi, pi. Y empezó a hacer: Prrrr, prrrr, prrrr, prrrr

Que significa que estaba calentito y tranquilito metido en la caja de cartón.

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Luego el niño fue a la cocina y le dijo a su mamá: Mamá, ¿me puedes dar un poco de pan?

La mamá le dio pan, pero el pan no era para él sino para el pajarito. Lo metió en su caja de cartón y el pajarito hizo: - Pic, pic, pic Lo picoteó y se lo comió. Ahora el pajarito tendrá sed.

Entonces el niño fue a la cocina y le dijo a su mamá: Mamá, ¿me puedes dar un vaso de agua?

Entonces el niño le dio de beber al pajarito. El pajarito hizo “prrr, prrr, prrr” muchas veces y se quedó quietecito dormido. A la mañana siguiente, cuando el niño abrió la caja, el pajarito se echó a volar por la habitación… dio varias vueltas… y se volvió a la caja, como diciendo: dame de comer y de beber. El niño así lo hizo. Por la noche volvió a abrir la caja. Otra vez el pajarito se echó a volar por la habitación… dio varias vueltas… pero esta vez no volvió a la caja: se posó en el hombro del niño y se le quedó mirando. El niño se emocionó: - Precioso, precioso, preciosísimo. Y el pajarito volvió a su caja. Al día siguiente el pajarito hizo su vida de siempre. Pero cuando el niño lo soltó, voló, voló y voló por la ventana abierta y se fue. El niño se quedó con la boca abierta primero, y se echó a llorar con fuerza. - ¡Mi pajarito! ¡Mi pajaritoooo! Entonces apareció su madre y le dijo: - No llores, pequeño. El pajarito es feliz porque tú le has cuidado. Yo sabía lo que estabas haciendo… lo has hecho muy bien. Ahora el pajarito tiene que volver a su cielo y a sus nubes y tú tienes que volver a tu baño y a tu cena… Sonríe, el pajarito es feliz. Y el niño sonrió, miró al cielo y dio un suspiro. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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