You are on page 1of 5

Es común confundir tasa con impuesto, lo que no es así.

Mientras el impuesto es de obligatorio pago por todos los contribuyentes, la tasa la pagan solo para aquellas personas que hagan uso de un servicio, por tanto, no es obligatorio. Otra característica de la tasa, es que existe una retribución por su pago, es decir, se paga la tasa y a cambio se recibe un servicio, una contraprestación, algo que no sucede en los impuestos o las contribuciones, que además de ser obligatorio pagarlos, no existe ninguna contraprestación especial. Cuadro comparativo: tasas e impuestos TASAS Es la contraprestación de un servicio que el individuo usa en provecho propio. IMPUESTOS Es una contribución de los individuos al mantenimiento del estado considerado como institución necesaria a la subsistencia de la vida colectiva.

El sacrificio tiene en vista el interés El sacrificio tiene en vista el interés particular y en forma mediata el interés general y en forma mediata el interés general. particular. En principio no son obligatorias. Nadie puede ser obligado a utilizar los servicios ni perseguido porque prescinda de ellos; aunque al monopolizar el estado ciertos servicios públicos que imponen tasas, su empleo es forzoso como consecuencia del monopolio y la necesidad. Esta forma indirecta de coacción es muy distinta a la coacción legal que presiona para el cobro del impuesto. La coacción jurídica es categórica, general y uniforme. Todo individuo debe pagarlo; si se resiste y el Estado lo advierte, se le obliga por conminación administrativa al comienzo y por acción judicial después, pudiendo llegarse a la violencia material en caso de rebelión, como lo recuerdan diversos hechos históricos. La coacción jurídica actual tiene una base muy firme, en la forma democrática, representativa del Estado y en el sentido económico y social de las leyes.

Corresponden en su mayor parte a una Derivan del derecho que la organización del Estado formada con Constitución argentina asigna a las

la base del dominio semipúblico, integrado con ciertos capitales, para prestar servicios con la idea predominante del interés colectivo.

autoridades para constituír el tesoro común que la Carta Constitucional argentina denomina en su art. 4.-

Interés es un índice utilizado para medir la rentabilidad de los ahorros o también el costo de un crédito. Se expresa generalmente como un porcentaje. Dada una cantidad de dinero y un plazo o término para su devolución o su uso, el tipo de interés indica qué porcentaje de ese dinero se obtendría como beneficio, o en el caso de un crédito, qué porcentaje de ese dinero habría que pagar. Es habitual aplicar el interés sobre períodos de un año, aunque se pueden utilizar períodos diferentes como un mes o el número días. El tipo de interés puede medirse como el tipo de interés nominal o como la tasa anual equivalente. Ambos números están relacionados aunque no son iguales. El Seniat es un servicio que recauda dinero a través del cobro de gravámenes y tarifas aduanales para mantener todo el Estado, y no sólo al Ejecutivo Nacional. En tal sentido, de los recursos que recaba se alimentan las diversas ramas del Poder Legislativo, el Poder Judicial, las gobernaciones y los municipios a través del situado constitucional y el situado municipal, los órganos con autonomía funcional, las universidades nacionales. El SENIAT se concibió como un órgano con autonomía funcional, entre otras razones, para que sus funcionarios estuvieran liberados de la rígida escala salarial elaborada por la Oficina Central de Personal (OCP) para los servidores públicos. El organismo vendría a unirse a PDVSA y a la C.A. Metro de Caracas como símbolos de la eficiencia que era posible alcanzar en el sector público. Funcionaría como otra “isla de excelencia” en la que estaba vetada la intervención del carnet partidista y toda suerte de proselitismo. Durante su primer año de actividades operó de acuerdo con estos parámetros, ciertamente insólitos dentro del sector oficial. Los resultados fueron inmediatos y sorprendentes. La recaudación fiscal aumentó en casi 50%. El aporte de los ingresos no petroleros al fisco nacional pasó a representar también alrededor de 50% del presupuesto nacional en 1996. Las metas de recaudación interna fueron superadas con creces. Por primera vez en la historia de la Venezuela petrolera parecía posible alcanzar un equilibrio entre los aportes fiscales del petróleo y las contribuciones del resto de la economía. Todo iba muy bien, pero, tanto éxito no era soportable.

Desde que Hugo Chávez asumió el Gobierno, el SENIAT ha tenido cinco superintendentes. El promedio de permanencia en ese cargo tan importante para el funcionamiento del Estado es menor a 6 meses. Con tal inestabilidad resulta imposible mantener una política permanente de supervisión de los mecanismos de recaudación fiscal y modernización de las aduanas, así como de control sobre los numerosos vericuetos que va construyendo la corrupción. Las consecuencias de tal turbulencia han sido evidentes. La recaudación fiscal interna ha caído por debajo de las expectativas trazadas por el Gobierno. Los ingresos a través de las aduanas han mermado, a pesar de que las importaciones en 2000 alcanzaran la bicoca de 16 mil millones de dólares. Además, el contrabando a todas luces ha crecido como la hierba. No hay otra manera de explicar la proliferación cancerosa de la informalidad en las principales capitales del país, especialmente en Caracas. La mercancía que vende este sector entra de contrabando con la complicidad de autoridades que deberían velar por que se cancelen los derechos aduanales. Seguramente una parte importante de lo que deja de percibir el Estado va a parar al bolsillo de los que se hacen los “locos”. Con relación al morbo de la corrupción, ciertamente nadie podría decir que había desaparecido durante las gestiones de Moreno León y Paredes Pisani. La corrupción ha demostrado una capacidad de adaptación mayor que la de los esquimales. Además, los corruptos son verdaderos genios de la inventiva. Los intereses que se combinan son muy poderosos e inveterados. La Guardia Nacional, los funcionarios civiles y los gestores privados forman un gang hermético. Sin embargo, en aquellas dos gestiones el problema se asumió desde una perspectiva integral: hay que mejorar los mecanismos de control, perfeccionar los procedimientos administrativos para reducir la discrecionalidad de los funcionarios públicos, tecnificar las unidades operativas, profesionalizar el recurso humano, dar incentivos materiales a los empleados, automatizar las aduanas y aplicar sanciones fuertes a quienes vulneren las normas establecidas. Se encaró el problema a partir de la estructura y funcionamiento de una institución involucrada en el manejo de miles de millones de bolívares. Es enfoque sistémico permitió reducir el margen de maniobra de la corrupción. Sin embargo, no es ésta la visión con la que el gobierno de Chávez encara la gestión del SENIAT y el problema de la corrupción. Según el novísimo enfoque oficial, lo que hay que cambiar son las personas, no los procedimientos, las funciones y las estructuras. En el lugar de los “corruptos puntofijistas”, hay que poner militares honestos, comprometidos con “el proceso” y, por definición, “incorruptibles”, no importa que carezcan de la formación adecuada el área de la administración tributaria e ignoren qué es un servicio integrado como el SENIAT. El voluntarismo ha desplazado a la automatización. La incondicionalidad al profesionalismo. La lealtad a los procedimientos. La discrecionalidad a las normas taxativas. Ahora, tal como quería Matos

Azócar, todo está preparado para que pierda su autonomía funcional y pasé a ser una dependencia subalterna del Ministerio de Finanzas. La ceguera fanática ha llevado a que el SENIAT de la V República no sea ni la sombra de lo que fue en sus orígenes. Ahora se está recogiendo la cosecha de todo ese desaguisado. La corrupción en las aduanas campea como nunca. Los amos del negocio siguen tan campantes y poderosos como siempre. Por los pasillos del organismo se comenta que el episodio del intendente nacional de aduanas, Pedro Rodríguez, no es más que un ajuste de cuentas entre grupos que se disputan el poder dentro del servicio. La impericia de la directiva del SENIAT ha permitido que la recaudación caiga a sus niveles más bajos desde que el organismo fue creado, y que a través de las aduanas el Fisco perciba menos ingresos que cuando se importaba la mitad de lo que hoy se importa. El deplorable estado en el que se encuentra el SENIAT genera efectos muy negativos sobre el conjunto del país. Cualquier intento de reducir la dependencia fiscal de los ingresos petroleros se estrellará si esa institución no funciona eficazmente. El propósito de superar el modelo rentista y avanzar hacia un esquema basado primordialmente en la recaudación tributaria interna del sector no petrolero, naufragará. La experiencia de Venezuela y de los países más avanzados en este campo demuestra, sin lugar a apelaciones, que los llamados morales, la emulación y la revolución cultural a la que los epígonos del régimen son tan afectos, resultan totalmente inútiles cuando no están soportadas sobre instituciones dirigidas por profesionales solventes y montadas sobre organigramas simples y eficientes. Todo lo demás son cuentos de caminos. Los revolucionarios y los militares honestos pueden ser muy buenos para otras cosas, no necesariamente para recoger tributos y administrar las aduanas. Hay que recordar a Hume. Una confederación (del latín: confoederatĭo, -ōnis) consiste en la unión de estados que conservan su soberanía y se rigen por determinadas leyes comunes. Una federación (del latín federare, "union") es una agrupación institucionalizada de entidades sociales relativamente autónomas. Generalmente asociado directamente a la conformación de Estados conformados a su vez por la reunión de varias entidades territoriales y políticas. También suele denominarse Estado federal o república federal y, generalmente, tiene un sistema político republicano y excepcionalmente monárquico. Una federación (del latín fœdus, "pacto") es un Estado conformado por la reunión de varias entidades territoriales. También suele denominarse estado federal o república federal. Las federaciones están compuestas por divisiones territoriales que se autogobiernan, a las cuales se llega a dar con frecuencia el

nombre de estados, cantones, regiones, provincias u otras, que gozan de un mayor o menor grado de autonomía pero que, en cualquier caso, tienen facultades de gobierno o legislación sobre determinadas materias, distintas de las que corresponden a la administración federal (gobierno de la federación). El estatus de autogobierno de las regiones que lo componen está establecido por su constitución y, habitualmente, no puede alterarse unilateralmente por decisión del gobierno de la federación. Una confederación consiste en la unión de Estados que conservan su soberanía y se rigen por determinadas leyes comunes. Puede aplicarse al Derecho internacional público como asociación entre estados soberanos, pero también se utiliza en Derecho privado para referirse a una forma de asociación de varias asociaciones con un fin común. La confederación se diferencia de la federación en que en la primera los miembros mantienen altas cotas de autonomía y el poder central es limitado, mientras que en la segunda los federados renuncian a una parte de sus competencias y el poder central es más fuerte. Es frecuente que los elementos que componen a una Confederación sean a su vez federaciones, y no unidades unitarias.