Orígenes Históricos De La Alquimia

Autor R:.H:. Carlos Napoleón del Carpio Palacios

Como lo expondré en el presente Tra:. los orígenes tradicionales de la Alquimia se remontan a Hermes Trismegisto, a quien se le atribuye la celebre “Tabla de Esmeralda”. Para una mejor comprensión del presente, me parece apropiado citar este texto, del cual existen diferentes traducciones: “Es verdadero, cierto y sin falsedad, que todo lo que esta abajo es como lo que está arriba; y todo lo que está arriba es como lo que está abajo, a fin de cumplir con el milagro de una sola Voluntad. Al igual que todas las cosas tienen su origen en el Ser Único y en Su Verbo, así todas las cosas le deben su existencia por orden de la Naturaleza y pueden ser mejoradas armonizándose con su Espíritu. Su Padre es el Sol, su Madre es la Luna, (CDC – Mas:. Ubicados en el Ort:.); el Viento lo lleva en su seno; su Nodriza es la Tierra. Es el origen de todo lo que es perfecto en el mundo. Su poder es el más poderoso. Después de haber cambiado su Espíritu en Tierra, separó la Tierra del Fuego, lo Sutil de lo Denso, pero cuidadosamente y con mucha inteligencia y habilidad. Y su Espíritu asciende continuamente de la Tierra hacia el Cielo (CDC – Masónicamente de la Plo:. sobre el Niv:.) luego vuelve a descender, recién nacido en la Tierra, llevando en Él el poder de lo Superior y de lo Inferior. Es el más poderosos de todos los poderes, la Energía entre todas las energías, ya que triunfa sobre todas las cosas sutiles y penetra todo lo que es sólido. Es por Él que el mundo fue creado y que todavía son realizadas raras combinaciones y maravillas de todas clases. Es por eso que me llaman Hermes Trismegisto, pues me convertí en Maestro de las tres partes de la Sabiduría del mundo entero. Con esta

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declaración se termina lo que tengo que decir sobre la obra maestra del Arte Alquímico, la Obra Solar”.
Hermes Trismegisto (XIII o XIV (?) Antes de la era Cristiana.

Como es de conocimiento de muchos iniciados, los Alquimistas marcaron grandemente la historia de la humanidad. Por otra parte, jugaron un papel muy importante en la perpetuación de los misterios, pues la mayoría de ellos eran iniciados en diferentes escuelas. Desde el punto de vista tradicional, se considera generalmente que la Alquimia tiene su origen en el Antiguo Egipto. Para ser más precisos, se dice que fue Hermes Trismegisto, a quien se le atribuye la “Tabla de Esmeralda”, quien la habría instituido a fin de “manifestar sobre la Tierra el poder y la sabiduría de los dioses”. Es precisamente por esta razón que con frecuencia se le califica como “Ciencia Hermética” en las obras místicas. Sin embargo, nada nos permite afirmar que Hermes Trismegisto fue un personaje que realmente haya existido. Según fuentes fidedignas, se trataba más bien de un Colegio reagrupando Iniciados que frecuentaban las escuelas de los misterios de la época. Por otra parte, es interesante notar que algunos relatos mencionan que vivió en el siglo XIV antes de la era cristiana, bajo el reinado de Akhenatón. Por lo que se refiere a la leyenda, dice que fue hijo del dios Thot, considerado por los egipcios de la antigüedad como el poseedor de la sabiduría, el inventor de la escritura y el inspirador de los escribas. Para confirmar los orígenes egipcios de la palabra “Alquimia”, muchos autores afirman que proviene del término siriaco “Kemia”, que significa “Tierra Negra”, nombre con el cual Egipto era conocido en la antigüedad. Otros piensan más bien que esa palabra provino del término árabe “el kimiyia”, que quiere decir “La Química”. Otros más consideran que se deriva del término hebreo “Chemesch”, que designa el “Sol”. Así mismo, hay quienes sitúan los orígenes de la Alquimia en China, en la época de Lao-Tscu, a quien se le atribuye el Taoísmo. De cualquier manera que haya sido, los primeros documentos escritos que se refieren

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directamente al Arte Real se remontan al siglo III de nuestra era y consisten en varios manuscritos redactados en griego. Entre otros, estos manuscritos establecen que Alejandría era en esa época el centro de reencuentro de los alquimistas provenientes de todo el Oriente. Desde el Oriente, la Alquimia se difundió progresivamente hasta el Occidente, primero por medio de los alquimistas griegos del siglo IV de nuestra era, entre los cuales están: Zózimo, Olimpiodoro y Sinesius, luego por medio de los alquimistas bizantinos, tales como Estéfano, Eneas de Gaza y Psellos. Pero fueron principalmente los alquimistas árabes quienes contribuyeron a su extensión, especialmente Ibn-Hayyan, Al-Razi y sobre todo Ibn-Sina, más conocido con el nombre de Avicena (980 – 1036). Nació en Irán, este último fue primero conocido por haber escrito un “Canon” que sirvió durante los siglos para la enseñanza de la medicina. Un importante filósofo, fue también el autor de un gran número de obras dedicadas al estudio del alma y su destino. Por otra parte, escribió varios relatos místicos, entre los cuales uno donde narra su propia búsqueda bajo el aspecto de un viaje iniciático. En un momento dado, se interesa en la Alquimia y realiza importantes investigaciones en éste campo, hasta convertirse en uno de los alquimistas más célebres de su época. Fue a mediados del siglo XII cuando la Alquimia tuvo un desarrollo sin precedentes en Europa, gracias a la publicación en latín de un libro árabe titulado “Turba Philosophorum” (la Turba de los Filósofos). Ese libro anónimo, y abstruso relataba un concilio que unos filósofos griegos habían, tenido para determinar el vocabulario alquímico. Entre esos filósofos figuraban Anaxímedes, Empédocles, Sócrates, Xenófano y otros pensadores de la antigua Grecia, lo cuál prueba el interés que le otorgaban a la Alquimia. A ese libro le siguieron una serie de obras traducidas igualmente en latín atribuidas a Hermes Trismegisto, entre los cuales la célebre “Tabla de Esmeralda” y el ”Libro de los 24 filósofos”, en el cual se define a Dios como “un círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna parte (algo muy similar a uno delos símbolos de los Grados de la Mas:.). A partir de entonces, la Alquimia no ceso de desarrollarse en Occidente y contó entre sus adeptos a personajes tan nobles como Alberto El Grande (1193 – 1280), Roger Bacón (1214-1294), Arnauld de Villeneuve (1245-1313) y Raymund Lulle (1235-1313).

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A esos personajes de renombre le sucedieron otros alquimistas también célebres y a los cuales les debemos escritos fundamentales en ese campo. Citemos entre otros a Nicolás Flamel (1330-1418), Basile Valentin (1394-1462?) y Georges Ripley (1450-1490) autor de las “Doce Claves”, una obra de referencia ilustrada con láminas simbólicas. Y que decir igualmente de Pico de la Mirandola (14631494), Cornelius Agripa (1486-1535) y Paracelso (1493-1541), quien fue también un gran médico y un talentoso cirujano. De hecho, fue uno de los primeros en utilizar la homeopatía en sus tratamientos y en emplear el éter como anestésico durante sus operaciones quirúrgicas. Por otra parte, estaba convencido de que existía una correspondencia entre los diferentes órganos del cuerpo humano y os planetas de nuestro sistema solar tal como lo expongo en los diversos Ttra:. Acerca de la influencia de los cuerpos astrales; lo que explica el que le daba a la astrosofía; igualmente fue un químico particularmente brillante. No se puede evocar la extensión de la Alquimia sin mencionar el importante papel que jugaron los Templarios en este campo en los siglos XII y XIII el cual será motivo de un Tra:. Que enviaré oportunamente. Fueron el origen de numerosos intercambios entre Oriente y Occidente, no solamente al nivel financiero sino también y, sobre todo, a nivel cultural y espiritual. Durante los combates que llevaron a cabo en Tierra Santa, se opusieron en varias ocasiones a los Assacins, que muchos historiadores describieron equivocadamente como musulmanes prendados de odio y siempre inclinados hacer la guerra, lo cual es totalmente inexacto. En realidad formaban una Orden Mística que perpetuaba las doctrinas esotéricas del Islamismo y en la cual algunos miembros practicaban la alquimia (aclarando que la alquimia en realidad era la transformación espiritual del hombre y no como la historia la cuenta). Ahora bien, no hay ninguna duda que se establecieron progresivamente relaciones amistosas entre los Templarios (cuyos orígenes se deben a la unión de dos Ordenes Iniciáticas que perduran hasta la actualidad y que trabajan con los rituales de una de ellas desde sus orígenes) y los Assacins, quienes los iniciaron en el Arte Real.

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Fue en el siglo XVII cuando la Alquimia alcanzó su apogeo cuando se publicó en el año 1616 las “Bodas Químicas” que es un tratado alegórico que relata una iniciación con connotación alquímica. Michael Maier (1568-1622), escribió varias obras refiriéndose directamente al Arte Real, entre las cuales se encuentra “El secreto de los secretos” y “Atalanta fugibus” (“Atlanta fugitiva”); también tenemos a Robert Fludd (1574-1637) autor de dos importantes libros como “La llave de la Filosofía y de la alquimia” y “Summun Bonum”. Después e todo, la Alquimia corresponde a una senda mística que siempre tendrá adeptos, ya que incluso en su aplicación material, muestra un deseo innato de trascender la materia y acercarse al Creador.

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