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"We have followed events in Argentina closely. We wish the new government well. We wish it will succeed. We will do what we can to help it succeed." “Hemos seguido de cerca los acontecimientos en Argentina. Hacemos votos por el nuevo gobierno. Deseamos que triunfe. Haremos todo lo que podamos para ayudarlo a triunfar.” Henry Kissinger al Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Almirante César Augusto Guzzetti, 1976.

El 21 de junio de 1983 un todo terreno marca “Toyota” transitaba un camino rural de la población de Cifuentes, Departamento de “El Paraíso” en Honduras, cerca de la frontera con Nicaragua. Tripulaban el móvil dos ciudadanos estadounidenses, el periodista Dial TORGERSON y el fotógrafo Richard CROSS, quienes resultaron muertos por una explosión en o contra el vehículo que les transportaba. De inmediato el hecho fue atribuido a la fuerza armada sandinista, acusada de haber disparado un obús o un cañón de 75 milímetros desde su territorio y tanto los medios de confusión masiva como el gobierno hondureño enfilaron baterías contra el sandinismo, incluyendo las consabidas notas de protesta por vía diplomática.

¿Qué había sucedido realmente?
La “contra” nicaragüense se hallaba al borde de una derrota militar en la zona del Valle de Jalapa y el asesinato de los dos periodistas daba oportunidad para una campaña mediática, la ofensiva del Departamento de Estado contra el gobierno sandinista directamente y a través de sus gobiernos títeres y el incremento de tropas en la región. Y de la embajada estadounidense en Tegucigalpa salieron las instrucciones y recursos para el crimen, a cuyo cargo, según investigaciones adelantadas por diversos equipos e individualidades, estuvieron dos personas vinculadas a la Agencia Central de Inteligencia (CIA): José OLLAS (a) “VILLEGAS” y Roberto ALFIERI GONZÁLEZ, (a) “Doctor MURCIA”. Causa de la muerte de los periodistas fue la explosión de una mina tipo lapa que los criminales al servicio de la CIA adhirieron a la carrocería de la camioneta. El embajador estadounidense, coordinador de la guerra sucia contra Nicaragua y del exterminio de luchadores políticos y sociales hondureños, autor intelectual de los asesinatos de los ciudadanos estadounidenses, era John Dimitri NEGROPONTE. El caso fue tan obvio que hay un boletín de prensa emitido el 29 de junio de 1983 por el Consejo de Asuntos Hemisféricos (reproducimos un párrafo luego de éste), en el cual el Departamento de Estado es acusado de oportunismo político disfrazado de compasión por las víctimas [¿no se siente el tufillo a “luto activo”?] o búsqueda de la verdad al dar crédito a la versión del gobierno hondureño, a pesar de la endeble evidencia, y formular protestas contra Nicaragua.

FOR IMMEDIATE RELEASE: WEDNESDAY, JUNE 29, 1983
STATE DEPARTMENT POLITICIZES JOURNALISTS’ DEATHS – AND EMBARRASSES ITSELF

---State Leapt at opportunity to Blame Nicaraguans, despite flimsy evidence ---New Reports that Land-Mines Blew Up the Car Cloud the Case ---Political Opportunism of Reagan Administration Squanders U.S. Credibility And Lowers the United States toward the Soviet Trenches of Misinformation ---U.S. Urged to Send Blue-Ribbon Commission to Investigate the Incident Following the killings of two U.S. journalists on the Honduran-Nicaraguan border last week, the State Department jumped to hasty conclusions, inspired by political opportunism rather than compassion for the victims or dedication to the truth. In the process, State undermined its already tarnished credibility.

¿Quiénes eran los ejecutores materiales?
Para responder adecuadamente debemos retroceder en la historia hacia finales de la década de los setentas, cuando en la Conferencia de Ejércitos Americanos, realizada en Managua, los máximos exponentes de la milicia argentina, el general Roberto VIOLA y el almirante Emilio MASSERA, se comprometieron con SOMOZA en apoyar financiera y militarmente a su gobierno. Recordemos que el 24 de marzo de 1976 había sido derrocado el gobierno de Isabel PERÓN en Argentina y el mando de ese país fue asumido por una élite militar que dijo representar un Proceso de Reorganización Nacional. En 1978, parcialmente financiado con dinero proveniente de secuestros y extorsiones cometidos por militares y policías argentinos, y bajo supervisión de la CIA es organizado el Grupo de Tareas Exterior, con sede en el Batallón de Inteligencia 601, dependiente de la Jefatura II del Ejército argentino, el cual desarrollaba labores de asesoría a los gobiernos dictatoriales centroamericanos. Y cuando en 1979 es derrocado SOMOZA, el Grupo de Tareas Exterior (GTE) comienza a entrenar, financiar y proveer logísticamente a la contrarrevolución. Al frente del GTE son colocados Raúl GUGLIELMINETTI (a) “mayor GUASTAVINO”, Jorge FRANCO (a) “FIORITO” y Leandro SÁNCHEZ REISSE (a) “LENNY”, (a) “EL MARQUÉS”, quien era licenciado en Administración de Empresas, graduado en El Salvador, y fue encargado de manejar el aspecto financiero, a cuyo fin es residenciado en Miami donde establece una tienda de empeños denominada “Silver Dollar”, la cual funcionó como tapadera del GTE para efectuar transferencias desde cuentas bancarias en diversos lugares del mundo hacia Centroamérica y financiar las actividades terroristas de Estado, dirigidas al detalle por el gobierno estadounidense y que iban desde minado de puertos nicaragüenses, bloqueo económico, destrucción de infraestructura y tráfico de drogas hasta el apoyo completo a la contrarrevolución nicaragüense, extendiendo sus operaciones a Guatemala, El Salvador y Panamá.

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En las actividades financieras del GTE tenían importancia, tanto en origen de recursos como fachada de las operaciones encubiertas, algunos socios de “Guastavino” y “Lenny” como Joe SANCHO, John BULL y Norman FABER, directivo de la empresa “Argentshow”, socio a su vez del director de la CIA, William CASEY, en una firma denominada “Hold Dicker”. Otra figura importante en esa cadena de terrorismo, tráfico de estupefacientes y desapariciones era el obispo de Managua, Miguel OBANDO y BRAVO, quien más de una vez facilitó el uso de la valija diplomática del Vaticano para traslado de dinero. La empresa petrolera YPF sirvió también como fuente financiera mediante sustracción de fondos que SÁNCHEZ REISSE y su equipo administraban. En una venta de armas argentinas a Roberto SUÁREZ, un traficante de drogas boliviano, el GTE obtiene ganancias y ese dinero sirve para sostener operaciones del ejército argentino en Bolivia. A principios de 1980, en Buenos Aires, el general Guillermo “Pajarito” SUÁREZ MASON, Jefe del I Cuerpo del Ejército argentino, presidió el IV Congreso de la Confederación Anticomunista Latinoamericana (CAL), filial de la World AntiCommunist League (WACL). Allí había representantes de la Secta Moon, de la Logia P-2, del somocismo, de la organización terrorista mayamera “Alpha 66”, y personalmente asistieron el mayor Roberto D`AUBISSON, organizador de los Escuadrones de la Muerte en El Salvador; el terrorista italiano Stepano DELLE CHIESA; un enviado del senador estadounidense Jesse HELM (John CARBAUGH) y la ayudante del senador estadounidense James MCCLURE (Margo CARLISLE) En julio de 1980 dos militares bolivianos vinculados al tráfico de drogas, Luis GARCÍA MESA y Luís ARCE GÓMEZ, derriban al gobierno de la presidenta Lidia GUEILER con el decisivo apoyo de la Junta Militar argentina. Las actividades del GTE se incrementan en América Central con Honduras como base principal y allí se establece el Batallón 601; el Comando de Operaciones lo formaban José OLLAS (en algunos documentos aparece como HOYAS y también como JOYA); Osvaldo RIBEIRO (a) “Balita”; Héctor FRANCÉS GARCÍA (a) Estanislao VALDÉZ, y Juan Martín CIGA CORREA (a) Mariano SANTAMARÍA, estrecho colaborador de la DINA chilena y participante en el asesinato del general PRATS. Comienza entonces el entrenamiento del “Grupo de los Catorce” en Honduras, núcleo de torturadores y exterminadores que luego constituirán el Batallón 3-16, copia del 601, bajo la dirección del general Luis Alonso DISCUA ELVIR, no por nada graduado en la funesta Escuela de las Américas. El contacto principal con la CIA es el entonces coronel Gustavo ALVAREZ MARTINEZ, quien se había graduado de subteniente en el Colegio Militar de “El Palomar”, Argentina, país en el cual también recibió cursos de Estado Mayor. Y los militares argentinos organizaron un Escuadrón de la Muerte a disposición de ese Batallón 3-16, a cuya cabeza pusieron al coronel de la Guardia Nacional somocista, Ricardo “el chino” LAU, feroz torturador señalado como el francotirador que asesinó a Monseñor Oscar Arnulfo ROMERO en El Salvador por órdenes del mayor D´AUBISSON.
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Para 1981 hay en Honduras más de ciento cincuenta oficiales argentinos con bases en varios lugares, las más nombradas de ellas Lepaterique y Quilalí. El jefe de estación (CoS o “Chief of Station”) de la CIA es Donald WINTERS. Y las relaciones del general Suárez MASON y el almirante MASSERA con la logia fascista P-2 (ver referencia a la reunión de la CAL), aparato propagandístico, financiero y de espionaje del Vaticano, favorecen la tarea de controlar el narcotráfico en todo el área de Centroamérica y llevar adelante los planes de represión no solo contra el movimiento revolucionario sino enfrentando a cualquier asomo de lucha social, como consta en documentos de organismos internacionales y lo atestiguan muchas personas, entre ellas una monja llamada Laetitia BORGES, quien relata el crimen cometido por NEGROPONTE y su banda contra treinta y dos mujeres salvadoreñas, material que puede ser leído en español en http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=19944. En noviembre de 1981 hubo una reunión en Washington, en la cual representantes militares y de inteligencia de veinte países hispanoamericanos recibieron directrices para enfrentar “el terrorismo, la subversión y la insurrección armada”. Oradores en ese acto fueron el Secretario imperial de la Defensa, Caspar WEINBERGER, y el Ministro de la Defensa de El Salvador, José Guillermo GARCÍA. Simultáneamente la embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Jane KIRKPATRICK, visitaba Argentina, Uruguay y Chile en su tarea de coordinar las acciones por convertir a Honduras, Guatemala y El Salvador en Teatro de Operaciones de la CIA y sus Escuadrones de la Muerte. La guerra de “Las Malvinas” introduce algunos problemas en la relación pues los oficiales argentinos vieron que sus patronos estadounidenses apoyaron a Gran Bretaña y por ello retiraron el apoyo a la “contra” nicaragüense, pero continuaron haciendo el trabajo sucio para la CIA y los gobiernos centroamericanos, solo que ahora todo el control financiero y de operaciones pasó a manos del gobierno estadounidense. La “contra” había sido provista de un parque aéreo pero en búsqueda de mayor eficacia y autonomía tanto en las operaciones militares contra Nicaragua como en los embarques de estupefacientes y la garantía de sitios seguros para los “interrogatorios” y asesinatos, el gobierno estadounidense mejoró algunos campos de aviación y remodeló la base aérea de “El Aguacate”, alquilada por Estados Unidos al gobierno hondureño. Su remodelación fue asignada al U.S. Army 46th Engineering bajo la supervisión de John Dimitri NEGROPONTE. “El Aguacate” es una aldea situada en el Departamento hondureño de Olancho, cerca de Catacamas, y fue un punto de importancia estratégica en la tarea de represión y exterminio adelantada por el gobierno estadounidense en Centroamérica principalmente a través de su embajada en Honduras. La base aérea estaba cerca de los Batallones de Infantería Quinto, Noveno y Decimosexto; de la 115 Brigada y del Batallón 3-16; desde ella era coordinado todo el movimiento de inteligencia, planificación y comunicaciones y constituía el sitio principal de torturas y asesinatos políticos.
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Se hallaba, además, en posición de rápido acceso a las bases de los contrarrevolucionarios cerca de la frontera con Nicaragua para garantizar el desarrollo de la Operación “Águila Negra” diseñada por el Departamento de Estado a instancias de Ronald REAGAN, ejecutada por William CASEY, director de la CIA, y coordinada por Duane “Dewey” CLARRIDGE, Jefe de la División CIA Latinoamérica. De ese Batallón 3-16 salió el equipo de militares argentinos y hondureños que por instrucciones del embajador John NEGROPONTE, asesinó a los dos periodistas estadounidenses para utilizar el crimen como arma de guerra mediática, diplomática y militar contra el sandinismo y los revolucionarios centroamericanos. Recomendamos la lectura de un trabajo que acerca de los Derechos Humanos en Honduras está en http://www.mayispeakfreely.org/index.php?gSec=doc&doc_id=135

Aprendamos de la Historia
Es suficientemente conocida la dinámica venezolana de los últimos siete años, con una línea permanente de acciones en busca del derrocamiento del gobierno nacional a partir del momento mismo en que el presidente CHÁVEZ gana las elecciones nacionales en 1998. El esquema inicial, en un libreto cuyas líneas delatan la mano de la CIA, fue muy parecido al de Chile en 1973, donde pusieron en práctica el “calentamiento” previo de las calles, los cacerolazos, el sabotaje contra líneas de alimentación eléctrica, el ocultamiento de alimentos, la compra de militares de alto rango y la guerra mediática con el colofón de la huelga patronal apoyada por el gangsterismo sindical, subvencionado con dólares durante todo el período del paro cuyo liderazgo estuvo en manos de los transportistas (ver LA CIA EN CHILE: OPERACIÓN CENTAURO http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=144. En Venezuela los resultados no fueron los mismos que en Chile pero sería una imperdonable estupidez pensar que el gobierno estadounidense, sus analistas y especialistas en terrorismo no asimilan experiencias ni modifican sus tácticas. Y luego de fracasar en su golpe mediático-militar-politiquero-sindicalero-clerical en abril de 2002, revelado como la punta del “iceberg” de la arremetida que consideraba decisiva en diciembre 2002 – febrero 2003, el gobierno estadounidense comenzó a trabajar en forma diferente, dejando a los payasos “quemados” en el frente interno (y que bastantes dólares consumieron sin los resultados esperados) desgastarse en la televisión, la radio y la prensa escrita mientras se montaba en una estrategia de recuperación de posiciones cuyos hilos son manejados en vivo y en directo desde Washington a través de la Oficina de Transición de su Embajada en Caracas, cuyos operadores políticos (political officers) son controlados por la CIA y de hecho forman parte del “coup team”.
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La Agencia Central de Inteligencia (CIA) obedece instrucciones del gobierno de los EEUU, y éste responde a los intereses del complejo militar – industrial capitalista, hoy modo de producción dominante en todo el mundo y cuyo correlato político (la democracia, vale decir la imposición del derecho absoluto de los poseedores bajo la ilusoria consigna de libertad, igualdad y fraternidad) Washington quiere y necesita hegemonizar a escala planetaria, como lo hizo con nuestro subcontinente, desde México hasta Argentina luego de la Segunda Guerra Mundial, sirviéndose casi siempre de feroces dictaduras militares que actuaban bajo la férula de la doctrina de Seguridad Nacional impuesta desde el Departamento de Estado y dosificada en la Escuela de las Américas (SOA). En su labor de aparato de espionaje y de asesinatos políticos, pero también de asesoría del ejecutivo estadounidense, la CIA ha cometido errores en sus análisis y conclusiones. Algunos de esos errores --producto de la autosuficiencia típica de las «razas superiores», para quienes los pueblos son una manga de incapaces-fueron “Playa Girón”, el caso “Irán-Contras”, el apoyo a sectores islamistas en Afganistán, la desestimación a los “fedayines” iraquíes y el secuestro, prisión y torturas al ciudadano germano-libanés Khaled EL MAZRI. Pudiera ser que abril de 2002 en Venezuela haya sido un error de apreciación, y que los analistas de la CIA tomaran como ciertas las alucinaciones que, disfrazadas de informaciones, les proporcionaban sus agentes de la “golposición”. Podemos establecer un parangón con lo sucedido en Cuba en los años sesentas, de acuerdo a un balance que voceros de la contrarrevolución hicieron en 1995 en trabajo titulado “El ascenso del castrismo al poder”, firmado por Lino B. FERNÁNDEZ, del cual citamos un párrafo:
El control estaba todo en las manos de los servicios de inteligencia de la CIA. Esos agentes de la inteligencia profesional actuaban desde lugares desconocidos, sin mediación de cubanos, y por tanto muy desconocedores de todas las realidades de nuestro país, y de la guerra que nunca quisieron reconocer. Así los cubanos resultaban piezas desechables de un ajedrez ajeno (texto resaltado por mí, ACCE).

Por eso KENNEDY se creyó que los invasores serían recibidos “como libertadores” y encontraron fue una resistencia tan espesa que los obligó a rendirse incondicionalmente. Y es que la CIA (o “la Compañía”, o “La Granja”, como también es llamada en la jerga de “la comunidad de inteligencia”) tiene sus formas de hacer las cosas, sus métodos, sus manuales y sus rutinas, que por ser tales algunas veces les han causado problemas, pero es innegable que esa agencia, desde su fundación en 1947, ha tenido las manos metidas en todos los golpes y negocios sucios que han sufrido los pueblos del mundo, y su sangriento “dèbut” en nuestro Continente fue en 1954 con la planificación y ejecución del derrocamiento de Jacobo ARBENZ, presidente electo en Guatemala (ver MEMORIAL DE ATROCIDADES DE LA CIA en http://www.rebelion.org/imperio/031223kangas.htm)
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Repasemos los eventos de abril de 2002 y hallaremos que una gruesa masa de gente fue manipulada para servir de carne de cañón en una operación de engaño muy bien montada. Es de recordar el manejo del enfrentamiento en “Puente Llaguno”, donde las televisoras elaboraron un “sketch” en el cual podíamos ver a “unos pistoleros” disparando armas de fuego hacia la parte inferior del puente, pero nunca enfocaron las cámaras hacia los objetivos de esos disparos. Y así como en el caso de los periodistas asesinados en Honduras el Departamento de Estado (con su coro de altavoces) culpó al gobierno nicaragüense, los voceros del Departamento de Estado en Venezuela enfilaron sus baterías contra el gobierno, y todavía hoy, luego de haber visto reportajes y explicaciones de lo sucedido, especialmente los vídeos que muestran a los manifestantes en “Llaguno” defendiéndose de los disparos que contra ellos efectuaban policías uniformados, la prensa manipuladora y mentirosa sigue hablando de “los pistoleros del Puente Llaguno que disparaban contra manifestantes pacíficos”. Y los asesinatos cometidos por francotiradores [detenidos el 11-04 y puestos en libertad el 12-04 por el fugaz gobierno de CARMONA] fueron atribuidos al gobierno y sus seguidores, en un guión previamente establecido que sirvió para que un vocero del Departamento de Estado justificara el golpe y también como elemento de propaganda de los militares golpistas, quienes en la grabación de sus mensajes sediciosos “adivinaron” las muertes de ciudadanos horas antes de que éstas ocurrieran. Philip T. REEKER, vocero del Departamento de Estado, presentó declaración (la parte de su guión) acerca de los hechos, de la cual copiamos un párrafo y cuyo texto completo está en http://www.derechos.org/nizkor/venezuela/doc/reeker.html
Ayer, centenares de miles de venezolanos se reunieron pacíficamente para buscar reparación a sus agravios. El gobierno de Chávez intentó suprimir las demostraciones pacíficas. Los seguidores de Chávez, siguiendo órdenes, dispararon contra manifestantes desarmados y pacíficos, lo que resultó en más de 100 muertos o heridos. Los militares y la policía venezolanos rechazaron las órdenes de disparar contra manifestantes pacíficos y se negaron a apoyar la función del gobierno de tales violaciones de los derechos humanos. El gobierno impidió que cinco estaciones de televisión independientes informaran sobre los eventos. Los resultados de estas provocaciones son: Chávez renunció a la presidencia. Antes de renunciar, destituyó al vicepresidente y el gabinete. Un gobierno civil de transición ha prometido elecciones en fecha temprana.

Porque entre las habilidades de la CIA está ocasionar desórdenes y muertes, a cuyo fin recluta funcionarios de diversos niveles, algunos de ellos indirectamente (llamados en la jerga “desconocedores”), pero también aprovecharse de situaciones y eventos ocurridos sin su participación directa. De la guerra sucia hay bastante documentación pues todas las trapacerías que cometen los aparatos estadounidenses de crimen y espionaje son ocultadas y negadas en su momento, pero luego de veinte o treinta años esos mismos aparatos “desclasifican” [con suficientes tachaduras como para hacerlas ilegibles] las pruebas de sus crímenes, que a la postre van quedando impunes pues los organismos internacionales no van más allá de hacer unos informes impresionantes pero totalmente inocuos.
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En el Ecuador de los sesentas, por ejemplo, el Departamento de Estado buscaba por todos los medios que el gobierno de ese país rompiera relaciones diplomáticas con Cuba, pero al encontrar resistencia ordenó al Jefe de Estación CIA en Quito, para ese entonces ocupada por Philip AGEE, desarrollar planes para provocar desorden público y crear situaciones difíciles. La agencia puso en acción a sus reclutados y entre las operaciones efectuadas estuvo la de colocar explosivos frente a la residencia del Cardenal para luego armar escándalo en los medios de confusión masiva y provocar manifestaciones públicas… ¡en apoyo al Cardenal!, como podemos leer en un relato escrito por el mismo AGEE luego de abandonar la CIA (ver CÓMO ACTÚA LA POLICIA DEL IMPERIO en http://www.aporrea.org/imprimir_doc.php?docid=123)
Al final, la escuadra de colocación de bombas de los social-cristianos ha metido la pata. Ayer, poco después de medianoche, colocaron un artefacto en la residencia del cardenal (que dormía en la basílica del centro de la ciudad), y un par de horas más tarde colocaron otro artefacto en la sede del Frente AntiComunista. Por desgracia, dos de los autores de la colocación de las bombas fueron apresados y han confesado a la policía que son miembros del propio Frente AntiComunista. Hasta ahora no se ha conseguido descubrir la implicación del movimiento social-cristiano, que es el que organizó la colocación de las bombas. Las bombas produjeron mucho ruido pero pocos daños, y su colocación estaba destinada a servir de pretexto para la organización de nuevas manifestaciones de solidaridad con el cardenal. Hoy se han celebrado manifestaciones y marchas anticomunistas en Quito y en Loja, al sur del país, para celebrar la ruptura de relaciones con Cuba. Los conservadores y los socialcristianos están organizando una impresionante manifestación para dentro de tres días en apoyo al cardenal…, a pesar de la confesión de los autores de la colocación de los artefactos (que se ha publicado en los periódicos como una pequeña y oscura nota sin importancia) (páginas 253-254)

Y en cuanto a cómo la CIA prepara sus propios recursos en los países donde actúa para reprimir “llegada la hora de la verdad”, veamos lo expuesto por AGEE en el trabajo citado:
Otra de las operaciones se llevará a cabo a través de José María Egas, joven abogado y también uno de los principales representantes social-cristianos en el Frente de Defensa Nacional. Egas es una figura política en rápido ascenso y un orador francamente extraordinario. A través de él formaré cinco escuadras, de cuatro o cinco hombres cada una, que llevarán a cabo una labor de investigación relacionada con nuestra Lista de Control Subversivo, antiguamente conocida como lista LYNK. El equipo de vigilancia que dirige el teniente coronel Paredes no dispone de tiempo para encargarse de todo el trabajo y nos hace falta para otras misiones. Con el grupo dirigido por Egas podremos controlar constantemente las residencias y lugares de trabajo de los elementos interesantes, de tal forma que si la situación siguiera agravándose y llegara la hora de la verdad, pudiéramos tener información totalmente al día con la que llevar a cabo las correspondientes detenciones. Si la labor de Egas resulta eficaz, tal vez le adiestremos en nuestra central y extendamos la operación a la vigilancia física (páginas 264-265)

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¿Qué sucede aquí y ahora?
Las cosas, después de las arremetidas de 2002-2003 y de las “guarimbas”, han ido “normalizándose” pero bajo un clima de tensión permanente, especialmente a través de los medios de confusión masiva, con una golposición que se ha venido desmoronando y perdiendo casi toda su base de masas, conservando sin embargo su poder financiero y mediático. Ello no significa que el gobierno haya logrado el control ni que se estén desarrollando las líneas señaladas en la Constitución hacia el país que en ella está descrito. El colectivo nacional en una proporción mayoritaria fue conquistado por las Misiones, en especial “Barrio Adentro”, y lo estratégico de ellas era desmantelar definitivamente al Estado-chatarra para edificar nuevas bases en la relación gobierno-colectivo, cuyo desarrollo favorece la introducción del tema del socialismo en el debate y la práctica, sobre todo en una realidad donde hay honda crisis de teoría revolucionaria y la política todavía es entendida --y por muchos practicada-- como sinónimo de trampa, de zancadilla, de habilidad deshonesta. En un obligatorio análisis de nuestras fortalezas y debilidades, el gobierno de los Estados Unidos debe haber señalado la necesidad de horadar esa fuerza de las Misiones y es visible hoy cómo ellas han sido infiltradas en intento de su desnaturalización para debilitarlas y hacerlas fracasar, aprovechando de paso los recursos financieros que de ello pueda extraer [infiltra y la Misión le paga al infiltrado, ¡negocio redondo!]. Y esa labor de sabotaje y destrucción tiene un aliado importante en las mismas estructuras de nuestra sociedad, plena de paternalismo, evasión de responsabilidades, expectativas de rápida riqueza con el menor trabajo posible y dominio de un individualismo exacerbado. ¿Cómo superar ese fenomenal problema de luchar contra la burocracia que día a día es alimentada y fortalecida desde las mismas raíces sociales, con un “sentido común” que, más allá de nuestra percepción y conocimiento, está anclado a la propiedad privada y por ello al egoísmo más irracional que podamos imaginar? Por ello es importante la educación política, el conocimiento teórico, porque debemos luchar por un cambio, pero necesitamos conocer lo que es objeto de cambio y saber hacia dónde vamos, prefigurar la nueva realidad a construir (lo que ya en 1845 planteaba Carlos MARX en sus “Tesis sobre Feuerbach”: los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo); y sabemos por cotidianidad vivida que las mejores intenciones pueden diluirse en marañas burocráticas, que a pesar de los esfuerzos e ingentes cantidades de dinero invertido la salud sigue siendo un grave problema, que no se puede cortar el nudo de la inseguridad con más policías pues en los barrios es más fácil negociar con un delincuente que con un funcionario atracador. Porque la capa burocrática del Estado-chatarra está intocada, no tanto en lo visible sino en su base, en la cultura que la sustenta, en los valores que la nutren, como hemos sostenido desde hace tiempo (ver EL GOLPE COTIDIANO Y PERMANENTE en http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=220
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Y en ese cuadro, propugnado y mantenido por los gobiernos de los EEUU en toda la América hispana, los operadores de la CIA encuentran suelo propicio para sus objetivos. La corrupción y existencia de bandas en los cuerpos policiales facilita que agentes suyos, permanentes o comprados para la ocasión (las “escuadras de castigo”) atenten contra alguien, por ejemplo los activistas campesinos y sociales asesinados en diferentes lugares del país, con lo cual crean zozobra y eliminan actuales o futuros cuadros políticos. También pueden efectuar atentados para convertir el caso en problema de orden público desde las redes mediáticas, con cuyo concurso promueven acciones de carácter conflictivo que a su vez producen nuevos muertos y heridos. La reactivación de unidades paramilitares bajo disfraz “antiterrorista” permite a la CIA matar a cualquier persona en el mundo. Y no debemos ignorar que cualquier militante o dirigente revolucionario, que por definición debe ser antiimperialista, para los exterminadores estadounidenses y sus aliados (MOSSAD, MI5, DGST) es automáticamente “un terrorista”, sobre todo si en el país donde ese revolucionario combate hay fuentes de energía.
La CIA crea un grupo paramilitar en medio de las críticas ante los atentados del 11-S La nueva unidad de la agencia de espionaje se centrará en la «lucha antiterrorista» a nivel internacional Mientras el Congreso estadounidense inició ayer a puerta cerrada una investigación sobre los «fallos de comunicación» entre la CIA y el FBI antes del 11-S y crecen las críticas por sus actuaciones, la CIA anunció la puesta en marcha de un grupo paramilitar «antiterrorista» que actuará en todo el mundo. La nueva unidad tendrá la «posibilidad legal» para matar, con lo que recupera tácticas que ya empleó EEUU en la guerra de Vietnam. [ver el material que al respecto fue publicado en junio de 2002 en http://www.llistes.pangea.org/pipermail/infomoc/Week-of-Mon-20020603/001559.html]

Y las prácticas de infiltración, control y operaciones también son facilitadas por acciones (¿errores?) del gobierno, quizá no pocas veces inducidas por personas y grupos contrarrevolucionarios enquistados en áreas de poder. Véase, por ejemplo, las denuncias de lo que ocurre en la principal empresa energética estatal, PDVSA, donde sus autoridades llevan a cabo una rigurosa limpieza de todo lo que huela a revolución, a cambios reales en su estructura, a peligro para los negocios que allí florecen como los hongos después de la lluvia. En diversas publicaciones se pueden leer materiales, algunos de ellos aparentemente bien documentados, cuya somera revisión indica que algo no anda bien. Es posible que algunas de esas denuncias sean falsas, o desinformación para generar desconfianza; pero, ¿por qué no se las investiga?; ¿por qué se continúa en la insana práctica de agredir al denunciante?; ¿acaso es falso que muchas gerencias corporativas y de línea en PDVSA están ocupadas por caceroleros y golpistas?; ¿y cómo puede ser ético premiar con la Gerencia de una refinería a un individuo señalado como saboteador de una Parada de Planta con el pragmático y neoconservador argumento de que “conoce el negocio”?
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En uno de sus programas dominicales el presidente CHÁVEZ preguntó a una persona cómo iba la Reserva Militar en la refinería “El Palito” y el interrogado respondió como si todo estuviera normal a ese respecto. La respuesta era falsa pues en Morón y Puerto Cabello, y muy especialmente en “El Palito”, se sabe que la Reserva Militar ha sido desmantelada desde el año pasado, no solo porque el gerente de PCP (Prevención Contrarrevolucionaria Pedeveca) en esa refinería “no está de acuerdo con armar a civiles” sino que las actividades de los reservistas, por instrucciones contenidas en Oficio CJCGRN y MIN – 000959 del 28 de diciembre de 2005, fueron suspendidas “hasta nuevo aviso”. ¿Ignoraba eso el señor presidente u otra vez le hicieron caer por inocente? ¿Ignora también el señor presidente que en estos momentos se desarrolla un plan dirigido a “enfriar” las actividades en la refinería “El Palito” a fin de impedir su operatividad, retrasar las Paradas y vulnerar los embarques, plan articulado con acciones en el sector eléctrico y que implica a las tres áreas de refinación, para lo cual era necesario neutralizar a los protagonistas de la rebeldía en «Punta Chávez» y restringir las actividades de “Barrio Adentro”, tarea en la que el gerente “conocedor del negocio” está --según sus jefes-- entrenado? Por cierto, no estaría demás investigar cuidadosamente el origen de las fallas de suministro que dejaron sin energía eléctrica a Tucacas y a Chichiriviche en plena temporada de Semana Zángana, causando pérdidas de bienes refrigerados y obligando a muchas de las personas que en esas poblaciones gozaban de su asueto a buscar otros sitios con el consabido y muy lógico disgusto, generador de rumores y críticas, pues “coincidencialmente” encaja en los planes de sabotaje afinados en diciembre por los “conocedores del negocio” en Puerto La Cruz. Esas son las fisuras por las cuales se introducen los agentes directos del imperio, quienes con semejantes “revolucionarios” al frente de negocios como PDVSA no necesitan invadir militarmente a Venezuela pues por esa vía de recomposición de poder en la industria garantizan su control total y la restauración de la atmósfera corporativa (ver http://www.soberania.org/Opinion/opinion_008.htm), de empresa que solo se ocupa de obtener ganancias y repartir algunos sobrantes a los parientes pobres [“el soberano” es término que solo se utiliza para fines despectivos y burlones] en la conocida práctica del asistencialismo, “sin meterse en política” y renovando los lazos con las firmas contratistas y consultoras. Todo como en “El Engranaje”, la novela de Jean-Paul SARTRE. Recordemos a Nicaragua, donde la “contra” entrenada, equipada y atendida por el gobierno de los Estados Unidos fue derrotada militarmente, por lo cual el Departamento de Estado, luego de los acuerdos de Esquipulas, redirigió sus acciones y logró la caída del sandinismo mediante la acción de los organismos de fachada de la CIA como USAID, NED, CIPE y otros en un proceso muy bien expuesto por el ex - oficial de la CIA, Philip AGEE en trabajo que recomendamos leer en http://www.caritaspanama.org/incidencia/realidad_lc/caracter_intervencion.htm.

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El gobierno de los Estados Unidos tiene aquí funcionarios que ya han dirigido procesos de infiltración, descomposición, ejecuciones y financiamiento de acciones políticas y electorales. Ya referimos el caso de los dos periodistas estadounidenses asesinados en Honduras, por lo que ahora traemos a colación otro crimen, cometido entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981 en la población salvadoreña de “El Mozote” en Meanguera, provincia de Morazán. Allí, efectivos del Batallón élite “Atlacatl”, organizado y entrenado por el gobierno de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas, ahora llamada Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (WHINSEC por sus siglas en inglés), asesinaron a casi mil personas --entre ellas muchos menores-- bajo órdenes directas de su comandante, el coronel Domingo MONTERROSA, con el fin de “quitar el agua a los peces”, lo cual significa aterrorizar y diezmar a la población civil para evitar que apoyara a los guerrilleros del Frente “Farabundo Martí” para la Liberación Nacional. El embajador estadounidense en El Salvador era Robert WHITE, pero entre el personal de esa embajada se movía un “political officer”, quien antes [1979] había sido vice-Cónsul en Maracaibo y hoy ocupa el cargo de Embajador de los Estados Unidos en Venezuela. William R. BROWNFIELD, ficha de John Dimitri NEGROPONTE y parte del equipo de “halcones”, entre quienes se hallan Dick CHENEY, Otto REICH, Richard SECORD, Colin POWELL, John MAISTO, Thomas W. O´CONNELL, Oliver NORTH, John POINDEXTER, Elliot ABRAMS y Luis POSADA CARRILES, (a) “MEDINA” era enlace de las operaciones encubiertas de la CIA, entre ellas el apoyo para que el terrorista POSADA CARRILES no tuviera contratiempos en sus labores de proveer de armas, efectivos, provisiones y explosivos a la “contra” nicaragüense desde territorio salvadoreño, especialmente la base aérea de Ilopango, desde donde también decolaban naves cargando drogas para venderlas en Estados Unidos y con el producto de la venta comprar armas para la contrarrevolución, caso que al emerger a la opinión pública, gracias a que el ejército sandinista derribó una de esas naves y capturó con vida al “kicker” o encargado de lanzar la carga, Eugene HASSENFUS, fue conocido como “el Caso Irán-Contras” o “IRANGATE”. BROWNFIELD estuvo en 1989-1990 como consejero del Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Panamá, “casualmente” cuando ese país fue bombardeado e invadido por tropas yankis en una agresión que causó a los panameños varios miles de muertos como consecuencia de los bombardeos a “El Chorrillo”, donde aproximadamente veinte mil personas perdieron sus hogares y nunca fueron compensadas. Las víctimas de esa acción fueron denominadas por el gobierno estadounidense "daños colaterales". En ese caso hubo detenciones selectivas de panameños efectuadas por “marines” mediante listas previamente elaboradas y que fueron entregadas a ellos cuando «llegó la hora de la verdad». La invasión, denominada Operación “Causa Justa” fue dirigida por Dick CHENEY, y el Jefe del Estado Mayor del Pentágono era Colin POWELL.

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Ese es el mismo BROWNFIELD que, ante el alborozo y las sonrisas de simpatía de algunos “periodistas venezolanos”, anuncia estar transmitiendo “desde la república autónoma del Zulia”, en un jueguito secesionista que posiblemente esté dirigiendo desde el año 1979 y que ahora combina con su provocadora campaña pública de “visitas a los barrios” y reparto de útiles deportivos a los niños, a niños como los que ayudó a masacrar en Honduras, en Nicaragua, en El Salvador y en Panamá y que no dudará en masacrar en nuestro país llegada “la hora de la verdad”. Porque es de talante tan democrático el señor Embajador que el 16 de septiembre de 2002, en acto celebrado en la sede diplomática estadounidense en Santiago de Chile para conmemorar [en este caso es más apropiado decir celebrar] un aniversario más del golpe por ellos organizado y ejecutado contra el gobierno de ALLENDE, el señor BROWNFIELD dijo que “la gente que odia a los Estados Unidos debe ser controlada, arrestada o eliminada”. Tanto la frasecita como un comentario que provocó pueden ser leídos (en inglés) en http://www.guardian.co.uk/pinochet/Story/0,11993,793152,00.html, de donde extraemos y traducimos un párrafo:
The truth is that no US president ever shed a tear for our dead; no US politician ever sent a flower to our widows. The US government and media use different standards to measure suffering. It is precisely this hypocrisy and these double standards that make us sick, especially when on such a symbolic day for Chileans, the president of Chile, Ricardo Lagos, attended a memorial service at the United States embassy where the ambassador, William Brownfield, stated that "people who hate the United States must be controlled, arrested or eliminated". “La verdad es que ningún presidente estadounidense derramó nunca una lágrima por nuestros muertos; ningún político de EEUU envió alguna vez una flor a nuestras viudas. El gobierno de los Estados Unidos y los medios usan diferentes raseros para medir el sufrimiento. Es precisamente esta hipocresía y esta doble moral las que nos asquean, especialmente cuando en un día tan simbólico para los chilenos el presidente de Chile, Ricardo Lagos, asistía a un acto conmemorativo en la embajada de los Estados Unidos, donde el embajador, William Brownfield, afirmó que «la gente que odia a los Estados Unidos debe ser controlada, arrestada o eliminada»”.

El señor BROWNFIELD es representante del principal enemigo de los pueblos del mundo, y --como el gobierno al cual personifica-- es prepotente, irrespetuoso y carente de escrúpulos, características que le facilitan poner en práctica los métodos de acción encubierta de la CIA a través de su Oficina de Coordinación Política (recordemos que era un “political officer” en la Embajada de El Salvador), cuyas responsabilidades incluyen:
… propaganda, guerra económica, acción directa preventiva, incluso el sabotaje, antisabotaje, demolición y procedimientos de evacuación; la subversión contra estados hostiles, incluyendo la ayuda a los grupos de resistencia clandestina y el apoyo de elementos anti-comunistas indígenas en los países amenazados del mundo libre. (ver MEMORIAL DE ATROCIDADES DE LA CIA, citado en página 6)
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Esa parte del enemigo está identificada, conocemos su peligrosidad y hasta algunos medios para enfrentarla, pero ¿el lado invisible y que forma parte de nosotros? Muchas veces somos sus víctimas porque no lo percibimos, toda vez que está constituido y enraizado en forma de ideas, de costumbres, de prejuicios que nos moldean y hacen que actuemos en determinada forma. Es la ideología, la realidad invertida que nos impone la clase que rige los destinos de la sociedad en un momento histórico determinado, la cual nos induce a que veamos al mundo como esa clase dominante (y dirigente) quiere y necesita que lo veamos. Es el peso de una cultura que no nos permite ir más allá de lo inmediato y nos hace ver que las realidades en verdad históricas, que pueden ser creadas y modificadas por la acción conciente de personas, son producto de fenómenos que ni siquiera entendemos pues “las cosas siempre han sido así”. Como si la explotación y usufructo del trabajo ajeno son “naturales”; como si la existencia de clases sociales, unas propietarias y otras desposeídas, fue acto de alguna divinidad algún día y para siempre. Esa ideología, esa falsa realidad es un mecanismo de dominación y debemos aprender a entenderlo para desmontarlo, pero esa no es tarea individual ni de grupos. Para llegar a ello es necesario y obligatorio que existan voluntad y criterio de autonomía, es decir, que una clase social o la unidad de varias clases sociales tome la dirección hacia un objetivo claramente definido, organizado y conciente, pues los estallidos son producto de nudos críticos, pero si las mayorías en la sociedad no están organizadas y con proyectos específicamente delineados, el dominio puede superar la crisis, asimilarla y continuar en su rol. Las crisis capitalistas --por ejemplo-- en sí mismas no son decisivas pues existen contratendencias que ayudan a resolverlas; y al no ser profundizadas por la lucha de clases concientemente dirigida, afincada en un proyecto definido de cambio social, son superadas por el régimen de producción y distribución llamado capitalismo. La visión de las crisis cíclicas como salidas per se, como catástrofes insuperables para la burguesía y su dominio, es un grave error que motiva conductas pasivas (“el socialismo llega por sí mismo”, “el cambio es ineluctable”) y conduce a diagnósticos incorrectos de situaciones. Uno de los errores más graves de parte de los trabajadores, es asumir la cómoda posición de “no meterse en política”, con lo que dan a otros la posibilidad de tomar decisiones que afectan sus vidas, pues como solía decir GRAMSCI, “si tú no te metes en política, la política se mete contigo”. Y es difícil hallar algo más político que un cambio de la sociedad, que el tema del socialismo, por ejemplo. Hay mucho que exponer, pero el desarrollo de ese tema excede los límites de este trabajo. A quien interese puede revisar un material que para el intercambio y la discusión presentamos al Congreso de Trabajadores Petroleros en Maracay, en octubre de 2003 (ver http://www.rebelion.org/venezuela/040123congpret.pdf).

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El momento político que vivimos es propicio para discutir, aprender y avanzar, pues si bien es cierto que la Constitución Nacional no es un programa revolucionario, sí constituye una oportunidad para organizarnos, para construir acuerdos y llevarlos a la práctica en un camino que nos conduciría mucho más rápido hacia la búsqueda de un colectivo identificado con fines compartidos y no repetir la trillada historia de los pequeños grupos llenos de sectarismo y autosuficiencia que se cuecen en su propia salsa contemplándose el ombligo en una perpetua pelea por creerse “el partido de la revolución” mientras el adversario se reorganiza, se reagrupa y se prepara para el contraataque. Sería una torpeza mayúscula no incidir en esta coyuntura para estudiar, conocer nuestra historia, reconstruir la memoria colectiva, tan dispersa y fragmentada por la acción ideológica; ocupar espacios en el tejido social-político y delinear qué tipo de sociedad queremos, toda vez que el socialismo no se construye por decreto ni dosificado por sabios señores que algunos días a la semana dedican algunas horas a esparcir la luz de su sabiduría sobre los parias de la Tierra. El socialismo debe ser comprendido, asimilado y construido en la cotidianidad de nuestras vidas, practicando la solidaridad, derrotando al individualismo en la práctica del día a día, conociendo la realidad que nos limita y buscando, colectivamente, las herramientas para ir más allá de lo aparente. Y debemos entender que el Estado es el Estado capitalista, con sus aparatos de control capitalistas y sus prácticas de sostenimiento de la sociedad capitalista, en la cual los sectores del Bloque Social Explotado seguimos siendo trabajadores asalariados, expropiados del producto de nuestro trabajo y componentes de la clase dominada y dirigida… hasta que organizada y concientemente cambiemos ese cuadro. Sun TZU, en su obra “El Arte de la Guerra”, escribió:
Por tanto os digo: conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.

Deberíamos tomarle la palabra y aplicar esa importante enseñanza, pues si el enemigo anda en nosotros mismos (las ideas, los valores de una clase social que no es la nuestra) y no lo reconocemos, es necesario superar esa ignorancia para adquirir conciencia de nuestro propio yo en términos políticos y sociales.

Ángel C. Colmenares E.

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