Desarrollo sostenible y manejo racional de los recursos naturales Raúl Lizárraga Bobbio1 La base material de la vida depende, fuertemente

, de la disponibilidad de recursos naturales. Estos constituyen la fuente elemental de la dotación alimentaria, son factores clave de las funciones de producción industrial y determinan la capacidad para generar energía. Las tecnologías para su aprovechamiento y los impactos que crean en los entornos sociales o ambientales, su destino utilitario y la velocidad con la que se extraen, configuran uno de los mayores retos para garantizar sosteniblemente el futuro del país. En consecuencia, las políticas y las prácticas relacionadas con el tratamiento de los recursos naturales disponibles son cuestiones prioritarias tanto para las organizaciones civiles como para el Gobierno Nacional, los Gobiernos Regionales y los Gobiernos Municipales. En ese sentido, el aprovechamiento de los recursos naturales no puede dejarse al libre albedrío de los individuos o de las unidades empresariales; ni deben responder solamente a las expectativas de rentabilidad que le produzcan a sus dueños o concesionarios. La discusión sobre si son necesarias regulaciones públicas claras y precisas para su explotación en beneficio finalmente de las poblaciones y del resguardo del equilibrio ambiental esta superado. Por lo tanto, los argumentos a favor del dominio del Estado sobre los recursos son cada vez más irrefutables aún entre quienes auspician un modelo económico en su versión neoliberal extrema. Dicho de otro modo, el uso de los recursos naturales tiene que encuadrarse por criterios u objetivos propios del enfoque del “desarrollo humano”, al menos en los siguientes términos: a) el crecimiento de la producción o de las reservas financieras no es sinónimo absoluto del desarrollo, en tanto que evade o minimiza aspectos culturales, éticos y sociales; b) las políticas públicas deben beneficiar esencialmente a las personas desde sus perspectivas colectivas; c) el empleo y los ingresos dignos deberían ser los pivotes de las dinámicas económicas, más que los programas de compensación social; d) la tasa de explotación de los recursos naturales debe ser racionalizado en el tiempo; paralelamente al empleo de tecnologías que eviten la agresión al ambiente (contaminación de ríos o lagos, emisión de gases tóxicos) y consecuentemente a la sobrevivencia de quienes ancestralmente han ocupado los territorios donde se localizan las unidades que cosechan y/o transforman los recursos en cuestión. Un asunto que no es suficientemente tocado en este tipo de debates y que se intuye del primer párrafo de este artículo, se refiere a que en economías “abiertas” (capacitadas para importar o exportar; con mayores o menores restricciones del tipo “cuotas”o “aranceles”) y altamente capitalizadas, la posesión física de recursos naturales ha dejado de ser una barrera infranqueable para suplir las demandas alimentarias y la disposición de materias primas. Las importaciones resuelven allí el problema. Un ejemplo emblemático y aburrido por su persistencia es el del Japón visto a través de su industria metal – mecánica dependiente de la importación de hierro y otros metales. Sin embargo, esta figura no es categórica
Economista. Especialista en Descentralización y Gestión del desarrollo Local. Actualmente es Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Perú, adscrito al equipo encargado de formular los Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor, y no comprometen las de institución alguna.
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en una buena parte de los países calificados como subdesarrollados; por lo cual el tema del resguardo equitativo y socialmente aceptable del ambiente y de los recursos naturales “in situ”, sigue siendo fundamental. Los Informes Nacionales e Internacionales sobre el Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han contribuido, desde hace más de una década, a que el abordaje equitativo, solidario y sostenible de los recursos naturales se vaya expandiendo. El creciente debate sobre el calentamiento global y sus implicancias sobre el equilibrio ambiental; así como la desaparición progresiva de especies animales o vegetales que conforman la cadena biológica, han ampliado el interés sobre el tema. Tales posturas positivas no son novedosas, aunque en la práctica escasean todavía soluciones sustantivas. Se sigue luchando tenazmente por imponer el enfoque de desarrollo humano para el manejo de los recursos naturales y del ambiente, frente a ópticas muy estrechas especialmente en cuanto a su sesgo extremadamente economicista. Felizmente, aún con cierta timidez, varios planes y políticas de desarrollo formulados en las últimas décadas, en todas las escalas territoriales por diversas instituciones, consignan la importancia de un manejo racional de los recursos naturales no renovables con una perspectiva “humana” (más integral y orientada a las personas) y admitiendo el manejo de estrategias orientadas al mantenimiento de un ambiente natural saludable que respete los derechos de las personas y de las comunidades. Alrededor de esta consigna se han instalado mecanismos y compromisos (al menos en el discurso) que establecen procesos de producción empresarial “limpios” (sin contaminación) y “solidarios” (impulso a procesos de desarrollo en los entornos territoriales donde se instalan). Esta corriente, en buena parte debida a las presiones de Comunidades Campesinas afectadas por la minería y de Gremios que buscan superar los bajos estándares salariales, tiene como emblema el titulo de “Responsabilidad Social y Ambiental Empresarial”. Estas consideraciones son clave porque plantean la existencia de enormes posibilidades para aprovechar responsablemente los recursos naturales y las capacidades humanas existentes en todo el territorio. Varios estudios y experiencias empresariales innovativas en la explotación maderera hacen notar que los rendimientos económicos de una hectárea de bosque adecuadamente manejado en la selva, es varias veces superior a los rendimientos que podrían lograrse de otros cultivos o crianzas. Mucho más si se aplican procedimientos para generar valor agregado a la madera extraída (tableado, parrillas, muebles). Lo mismo ha sido planteado para la crianza de peces y frutales amazónicos; así como el cultivo y la transformación competitiva de especies nativas (papa, maca, kiwicha) o exóticas (alcachofas) en espacios andinos. El tema de los bionegocios exitosos se va imponiendo como una idea fuerza para empujar procesos de desarrollo sostenible en el Perú2; y como un factor decisivo en el cumplimiento de objetivos relacionados con la descentralización económica y la más eficiente ocupación del territorio. En ese sentido, el tema ambiental conectado con el uso racional de los recursos naturales para albergar procesos competitivos tanto en función de mercados externos como internos, se alinea fluidamente con los Informes sobre Desarrollo Humano formulados por el PNUD. En efecto, el Informe del 2002 tuvo como eje el análisis de las Potencialidades de los recursos humanos, naturales e institucionales, el del 2005 abordó el tema de las Competitividades del aparato productivo y el del 2006 tuvo como tema central el de la Descentralización. En el cuadro que aparece al final se esquematizan algunas de las potencialidades económicas de las diferentes regiones del Perú.
Uno de los más entusiastas y serios propulsores en esta línea propositiva es el Dr. Antonio Brack; autor de varios trabajos sobre este tema.
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Sin embargo, es pertinente expresar que pese a los aportes y avances parciales (actuales o potenciales) abordados anteriormente y a los múltiples convenios nacionales e internacionales sobre la protección del ambiente3, se arrastran signos históricos ostensibles de un comportamiento real del Estado y de las empresas que ha permitido (y a veces estimulado) una explotación depredatoria de los recursos naturales, que afecta seriamente la sostenibilidad productiva del país y arriesga incluso su equilibrio social. En todo caso, el debate debe admitir, para nuestro caso particular, algunas especiales verificaciones: a) la existencia de un perfil topográfico y climático privilegiado en términos de su biodiversidad; disponiendo 84 de las 103 zonas de vida existentes en el mundo4; b) ser parte de la Gran Cuenca Amazónica, que es una de las más grandes reservas de oxigeno en el mundo, lo cual nos conduce a su tratamiento técnico y geopolítico; c) la sobre explotación masiva del bosque5, de los recursos hídricos, de la biomasa marina, de los yacimientos mineros y de la superficie fértil de la tierra, que ha provocado, además del deterioro del ambiente (desertificación, especies en extinción, fragilidad en las laderas), serios conflictos entre empresas mineras, forestales o pesqueras y Comunidades Campesinas y Nativas6 o Pescadores Artesanales. Las negociaciones para establecer un equilibrio concertado de intereses en pugna no han sido siempre exitosos y transparentes, no obstante la existencia de un amplio abanico normativo7, de fondos y de procedimientos que pretenden racionalizar el uso económico y social de los recursos naturales. Entre este menú pueden señalarse a los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), los Programas de Adecuación y Manejo Medioambiental (PAMA), los Programas de Reforestación, los Fideicomisos y Regalías (mineros) para apuntalar inversiones sociales y productivas o las Normas sobre Capacidad de Captura y Periodos de Veda en la pesca. Como casi siempre ocurre, el punto de quiebre de estas directrices formales radica en la poca capacidad o predisposición (técnica y política) de vigilancia, control y penalidad principalmente por parte del Estado, pero también por las organizaciones civiles directamente involucradas. ¿Cuantos miles de metros cúbicos de madera se sacan irregularmente, incluso de las Reservas Naturales?. ¿Por qué se mantiene una capacidad de bodega en las embarcaciones pesqueras que supera por varias veces la disponibilidad sostenible de la biomasa marina; a favor de plantas de harina de pescado o de la exportación de pota o de túnidos, por ejemplo? ¿Cuántos de los Estudios de Impacto Ambiental dejan de lado o minimizan los graves riesgos sociales y ambientales en que incurren, a favor de las empresas mineras y madereras o de proyectos de infraestructura (carreteras); que, paradójicamente, son las que han estado pagando precisamente a los organismos encargados de realizar tales estudios? Todas estas preguntas encierran dos cuestiones que tienen un valor enorme en la confección de políticas nacionales derivadas hacia el desarrollo descentralizado mediante cadenas de producción competitivas. La primera se refiere a la existencia de redes empresariales con o sin bandera (transnacionales), que
Entre ellos el Protocolo de Kioto y varias Cumbres Mundiales sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Estocolmo – 1972, Nairobi – 1982, Moscú – 1987, Río de Janeiro – 1992, Nueva York – 2000, Johannesburgo – 2002). 4 Según el modelo de Holdridge, 1967. 5 Aparte de la deforestación en zonas costeras; en el Oriente se estima una deforestación anual de 150,000 hectáreas/año (según PROCLIM, citado por el Banco Mundial). INRENA disponía de una data distinta hacia el 2000, indicando una deforestación de 261,000 hectáreas/año; que implicaban en los últimos 25 una deforestación acumulada mayor a 11 millones de hectáreas. 6 Existen alrededor de 1,500 Comunidades Nativas en la Selva. Algunas etnias ya han desaparecido y otras están en ese camino, por el arrinconamiento que sufren tanto por las concesionarios forestales como por los migrantes pobres de la sierra que ocupan sus tierras ancestrales. 7 Normas que definen los roles del Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) y del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) en materia de protección y control ambiental; Ley Forestal y de Fauna Silvestre; etc.
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dominan los escenarios económicos aplicando el poder político que disponen o su posición oligopólica. La imposición de precios artificiales, el aplastamiento de sus competidores efectivos o virtuales y el manejo de los medios de comunicación masiva (incluyendo la internet) para crear demandas, constituyen la foto mas perversa de esta primera cuestión. La segunda se refiere a una ineficiente aunque provocada forma de ordenamiento económico del territorio generalmente entroncada con regímenes de producción primario – exportadores. Aquí, es muy claro que se requiere de un paquete poderoso de políticas que rediseñen los canales de comunicación física (redes viales, puertos), institucional (servicios) y energética que permitan poner en valor los recursos naturales y humanos dispersos en todo el ámbito nacional. Esta opción implica conectar mercados emergentes, articular proyectos productivos, acelerar los procesos de capitalización en localidades tradicionalmente excluidas y crear texturas sociales predispuestas a empujar iniciativas de inversión viables (públicas y privadas). Implica también reforzar las capacidades de los Gobiernos Descentralizados incluso en su rol de impulsor, gestor o socio de iniciativas de producción que precisamente maximicen el aprovechamiento racional de los recursos naturales. Finalmente, es bueno recordar que el tratamiento adecuado de los recursos naturales y del ambiente está enlazado con las Metas del Desarrollo del Milenio, auspiciado por las Naciones Unidas, y está presente en las Políticas de Estado del Acuerdo Nacional, que es el espacio más amplio de concertación pública y privada sobre el desarrollo peruano al largo plazo.

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REGIONES NATURALES, RECURSOS POTENCIALES Y PROYECTOS PRIORITARIOS
REGIONES NATURALES RECURSOS CON ALGUNOS PROYECTOS PRIORITARIOS POTENCIALIDADES RESTRICCIONES, AMENAZAS Y RIESGOS

COSTA

- Peces y crustaceos y para industria y consumo humano (fresco, congelado, enlatado) - Turismo en Islas Costeras (Ballestas) - Cultivos y crianzas de exportación y consumo interno (primario o transformado). - Minerales no metálicos e hidrocarburos. - Centros Arqueológicos: Sechín, Chan Chan, Caral, Sican, Sipán, Nazca, Paracas, Pachacamac. - Centro Urbanos con potenciales turísticos. - Areas protegidas por el Estado - Suelos aptos para la agrícultura.

- Programa de reestructuración de la flota pesquera - Proyectos de agua, riego y energía: Chavimochic, Pariñas, Binacional Puyango -Tumbes, Valle del Alto Piura, II Etapa de Carhuaquero, Olmos. - Proyecto de Fosfatos Bayovar - Proyectos turísticos: Circuíto Turístico Norte: Tumbes, Piura, Lambayeque La Libertad; conectado a Amazonas y Cajamarca; del Sur: Ica- Nazca. - Ampliación del Aeropuerto de Lima - Mejoramiento de Puertos: El Ñuro (Talara), Eten, Chimbote, Supe, Callao, San Martín, San Andrés, Ilo y Matarani. - Corredor Interoceánico Paita - Belén (transporte multimodal). - Integración Vial Tacna - La Paz. - Vías transversales del centro y del sur (Bolivia, Chile, Brasil - IIRSA) - Programa de Caminos Rurales - Aeropuerto del Cuzco – Anta - Proyecto “Sierra Exportadora”. - Proyectos hidroenergéticos: TamboCcaracocha, Mantaro, Río Cachi, Majes, San Gabán, etc. - Proyectos Mineros: en curso de ampliación o producción: Varios. - Circuítos Turísticos: Sur: Arequipa Cusco - Puno; Norte: Cajamarca; Centro: Valle del Mantaro – TarmaSan Ramón – Pozuzo . - Ferrocarril: Junín-Huancavelica; Puno - Desaguadero - La Paz. - Asfaltado de carretera Ayacucho – Valle del Río Apurimac. - Programas de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos; de reforestación masiva - Producción y envasado de Truchas en Puno, Junín, Ancash, Huancavelica. - Mejoramiento de la Carretera Marginal - Eje articulación multimodal transversal de la Amazonía (Brasil) - Ejes viales de integración del norte, centro y sur. - Proyecto Turístico Ecológico del Huallaga; Ecoturismo y conservación de bosques de la Amazonía. - Central Hidroléctrica del Gera - Proyecto Gas de Camisea - Programa de exploración y explotación de hidrocarburos. - Plan de reforestación y producción de madera con valor agregado - Programa de producción del Paiche y otras especies acuíferas; explotación de frutos y hiervas nativas - Mejoramiento de Puertos: Nauta,

- Sobrepesca y sobreflota - Deficiente infraestructura portuaria. - Contaminación - Pesca: Producción de harina vs. consumo humano - Escasez de agua - Amplias zonas desérticas. - Deforestación - Deficiente infraestructura de riego - Intensa inmigración a ciudades costeras.

SIERRA

- Cultivos y crianzas nativas e incorporadas. Para consumo interno y para exportación (reconversión de cultivos; potenciación de camélidos) - Minerales polimetálicos. - Disponibilidad de agua: Red de lagunas; - Pastos naturales - Áreas protegidas - Centros arqueológicos: Puno, Cajamarca, Apurimac, Ayacucho, Huanuco, Huancavelica, Cuzco, Arequipa. - Aprovechamiento del Lago Titicaca (Energía, Acuicultura, Turismo).

- Deforestación - Sobrepastoreo - Desarticulación con mercados. - Baja tecnología en el sector agropecuario. - Minifundio; Reducida área agrícola. - Deficiente infraestructura de vial y de riego. - Topografía agreste - Pobreza extendida - Conflictos entre la minería y las comunidades agroproductoras. Contaminación de acuíferos y suelos

SELVA

- Cultivos y crianzas nativas e incorporadas - Pesca (captura, crianza, industria) - Minerales no metálicos. - Complejo arqueológico de Kuelap - Reservas acuíferas - Areas protegidas - Flora y fauna. Explotación racional del bosque y de la fauna nativa. - Hidrocarburos y gas

- Deforestación y desertificación - Contaminación de acuíferos - Cocalización y narcotráfico - Inmigración inorgánica - Desarticulación física; interna y con respecto al resto del país. - Deficiente infraestructura portuaria - Control ineficiente del uso de los recursos y inconsistencias en las concesiones forestales - Pobreza extendida (Comunidades Nativas)

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