Cuando Dios dice no

1 Crónicas 28:1-8

Quiero comenzar con una historia. En cierta ocasión tres árboles hablaban entre si: uno quería ser un hermoso cofre para guardar tesoros el segundo quería ser un gran navío majestuoso, para llevar en él príncipes y reyes. Y el tercero quería crecer tanto que sobre saliera de en medio de la montaña y toda persona el pudiese ver y reconocer. Cierto día llegaron tres leñadores a talar; el primer leñador parado delante del primer árbol exclamó: talaré este árbol y lo venderé a un carpintero. El árbol pensó que podría el carpintero tallar su cofre, hacer realidad su sueño y estuvo tranquilo pero tan pronto llegó a la carpintería terminó siendo batea para colocar el heno con que alimentaban las vacas y las ovejas.

El segundo leñador exclamó: talaré este árbol y lo venderé a un astillero. El árbol pensó. Si me vende a un navío harán un gran buque y me sentiré feliz. Pero el artillero talló una pequeña barca para pescar. Este árbol se sintió frustrado. El último árbol, al ver el final de sus amigos, y ver al leñador que estaba supuesto a talarlo, sencillamente cerró los ojos y dijo hasta aquí llegaron mis sueños, ya nadie me va a ver en las alturas y fue talado. Este leñador no tenía propósitos para su árbol, sencillamente lo corto en tablones y lo arrimó en lo oscuro de una bodega.

Diga conmigo les dijeron: no a cuantos de nosotros el Señor nos ha dicho no. No es una expresión que nos puede:

1. Negar algo que no nos ha sido dado 2. Arrebatar algo que ya nos había sido entregado

Hoy vamos a ver que sucede en nuestras vidas espiritualmente, cuando Dios dice no. Veamos en primer lugar cuando Dios nos dice no a algo que no nos ha sido entregado, a un sueño o anhelo del corazón que no se cumple. Retomemos la palabra de 1 Crónicas 28:1-8 v. 3 David tenía un deseo muy grande en su corazón. Edificar la casa de Jehová, pero en este verso vemos como David escucha un no de Dios. Dios le dijo "tu no edificarás casa a mi nombre."

Cuando Dios dice no a un deseo de nuestro corazón, a un proyecto, inclusive a una decisión ya tomada por nuestra cuenta, vemos que como el caso de David puede ser por consecuencia de una

falta o pecado o desobediencia. La razón que Dios le dio a David fue: v3, por que eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre. El pelear en la guerra no es pecado porque es impuesto por la autoridad dada a los hombres y existe desde los tiempos de Abraham pero, aún así, Dios no quería mancha alguna para su templo. Pero, además, le dice "y has derramado mucha sangre."

Recordemos que David se las arreglo para que Urías heteo fuese muerto, el mismo propició su muerte. Iglesia, todo pecado genera una consecuencia. Ésta, quizás junto con la muerte de su hijo con Bethsabé la esposa del Urías, fueron consecuencias de los actos de pecado y desobediencia de David. Pero pastora, Dios es Dios de misericordia, de amor y de perdón, amen, y tenga la plena seguridad de que Dios perdonó a David por que el se arrepintió de corazón y hoy se halla en su presencia, pero Dios antes es padre y como padre nos enseña. Y por esto cuando Dios nos dice no es para disciplinarnos, para enseñarnos. Dios dice no cuando pecamos o le fallamos. Pero Dios también dice que espera ver un corazón estremecido, restaurado, contristo y humillado que este dispuesto a ser seguir caminando a su lado para el entrarle sus bendiciones. Amen.

Números 20:6-12 Dios dice no, cuando ha querido mostrar su santidad y gloria a través nuestro y nosotros no le permitimos. El pueblo de Israel estaba huyendo de Egipto, Dios de cierta forma tenía que mostrarles la grandeza y poder a través de sus milagros. Ya había hecho salir agua de la peña cuando Moisés la tocó con la vara, pero en esta oportunidad Dios quería que fuese aún más glorioso. V8 hablad a la peña a vista de ellos y ella dará agua. Pero Moisés no permitió que el pueblo viese de nuevo la gloria del padre como él lo dispuso. V11 Moisés hizo otra cosa, la golpeó. A causa de este acto, v12 no meterás esta congregación en la tierra que les he dado. Un acto quizá insignificante para Moisés y Aarón. Iglesia, cuantas veces el Señor nos ha enviado a compartirle a una persona en el trabajo, en el bus, en la vecindad. Muchas veces Dios te ha preparado, te ha fundamentado y sin que tú lo sepas te envía a un lugar donde él necesita sencillamente de tu testimonio pero le fallamos.

Dios dice no cuando tu pastor te dice pasa al frente que voy a orar para que seas sanado, restaurado, ministrado y tu por falta de fe no lo haces, y Dios tenia toda la intención de hacerlo. Iglesia Dios te quiere restaurar, Dios quiere sanarte, quiere derramar de su gloria y de su poder sobre ti para que tu familia, tus vecinos, tus amigos digan tu tienes el Cristo de la gloria y dirán yo quiero de Él.

1 Samuel 16:1,6-9. Dios dice no cuando miramos con ojos carnales y no con los ojos espirituales. Dios dice no cuando quiero hacer mi voluntad y no la suya. Samuel venía de una decepción, no hacia si no llorar, y Dios le encomienda buscar el próximo rey. El mismo Samuel ungió a Saúl y en el fondo él se debería sentir como si le hubiese fallado a todo un pueblo, por esto su dolor y queja

y muy seguramente tenía temor de no hacer lo que Dios quería. Dios antes de enviarlo le dice llena tu cuerno de aceite. Espiritualmente le dice, reposa, entra en oración, ayuna, para poder estar de nuevo en el espíritu, entra de nuevo en mi presencia; porque el llanto viene de la emoción y la emoción viene de la carne. Y en la emoción y en la carne tu no puedes tomar decisiones que convengan con la voluntad de Dios. Amen.

V. 7 Samuel vio inicialmente al hombre, la belleza, el porte, la estatura, pero tuvo la firmeza de decir a Isai v10 "Jehová no ha elegido a estos." Que le dio esta firmeza, el haber llenado su cuerno de aceite. Dios hoy quiere que tu te levantes y dejes de llorar y llenes tu cuerno de aceite para que hagas conforme su voluntad y tus obras sean prosperadas. Génesis 2:17 Éxodo 20:3, 4, 5, 7….. Dios dice no cuando algo se puede convertir en una tentación y nos lleve a caer. La mayoría de los mandamientos comienzan con no, sencillamente Dios ha dicho no a estos placeres de la vida para asegurar tu salvación.

¿Valdrá la pena que nos haya dicho no? Veamos dos ejemplos de la segunda circunstancia. Cuando Dios dice no a algo que ya nos había sido dado o entregado.

1 Samuel 15:1-3,10-11,23 Dios dice no cuando ha delegado autoridad y la ejercemos mal. Saúl no hizo las cosas como Dios le había ordenado. Por esto cayó en pecado de rebelión y obstinación. Dios nos dice no cuando nos ha entregado un trabajo y no volvemos a la iglesias por que estamos cansado (perdemos el trabajo.) Dios nos dice no cuando no somos buenos patronos (nos quitan el asenso), Dios nos dice no cuando no cumplimos con la educación moral de nuestros hijos (no son testimonio)… cuando tienes autoridad y el Señor ha entregado esas bendiciones en tus manos y no obramos de forma correcta, Dios nos dice no más. Hasta aquí llegamos. Amen.

Génesis 29:23-26. Jacob tenía asegurada a Raquel por medio de un pacto y en este entonces no se rompían los pactos, Dios dice no cuando es necesario primero pasar por el desierto para ser probados y aprender a valorar la bendición. (Raquel no podía tener hijos) pero le tengo una buena noticia Dios también le dice al enemigo no, le dice quieto, no más, no dañaras, no robaras mas a mis hijos, no destruirás más sus hogares, no los harás caer de nuevo. Lo hizo con Job.

Como hemos visto, cuando Dios dice no obra para nuestra bendición. Todo "no" de Dios trae no solo bendición sino restauración. Pero Dios también dice no más pruebas, ahora viene la bendición. Génesis 22:12 si tu has sido fiel, y has permanecido, si Dios te dijo no y pasaste la prueba del desierto, si Dios te dijo no y pediste perdón. Si Dios te dijo no y restauraste, si Dios te

dijo no permitiste que te usara Dios hoy te dice, no más pruebas, no más desiertos, hoy te bendigo, hoy te abro las puertas de bendición Dios hoy te dice no he olvidado mi pacto, ya me he provisto de cordero. Entonces que hacer cuando Dios dice no:

Adorarle: Abraham tan pronto Dios cambió de planes no fue corriendo a abrazar a su hijo, fue corriendo a ofrecer el cordero.

Obedecerle y orar: Job 42:7-10 el Señor le dijo a Job que orara por todos aquellos que le habían dado menosprecio, maltrato, murmurado, por los que se habían burlado y Job fue obediente. Por causa de esto todo lo que le fue negado, le fue restaurado al doble. Iglesia no te afanes, si Dios te dijo no, y tu permaneces en Él, Él te restaurará al doble.

Conclusión. Pasados muchos años, retomando la historia de los árboles, el árbol que fue convertido en batea para colocar el heno de alimentas las vacas y ovejas, le sirvió a un hombre y una mujer que llegaron al establo. Ella dio a luz, y colocaron al niño sobre el heno del pesebre el hombre querría haber hecho una pequeña cuna para el niño, pero tenía que contentarse con este pesebre. El árbol sintió que era parte de algo maravilloso, y que se le había concedido tener el mayor tesoro de todos los tiempos.

El segundo árbol que fue convertido en una barca y no un gran navío como deseaba. Le sirvió a varios hombres que se subieron a esta barca. Uno de ellos estaba cansado, y se durmió. Mientras cruzaban un lago, se levantó una tormenta fortísima y el árbol pensaba que no iba a resistir lo suficiente para salvar a aquellos hombres. Los otros despertaron al que estaba dormido. Él se levantó, y dijo: - ¡¡cállate!, y la tormenta se apaciguó. Entonces el árbol se dio cuenta de que en la barca iba el rey de reyes.

Finalmente, tiempo después, se acercó alguien a coger los tablones del tercer árbol. Unió dos en forma de cruz, y se los pusieron encima a un hombre ensangrentado, que los llevó por las calles mientras la gente lo insultaba. Cuando llegaron a una colina, el hombre fue clavado en el madero, y levantado en el aire para que muriese en lo alto, a la vista de todos. Cuando llegó el siguiente domingo, el árbol comprendió que había sido lo suficiente fuerte para estar sobre la cumbre y acercarse tanto a Dios como era posible, porque Jesús había sido crucificado en él. Iglesia, no nos es posible saber siempre qué prepara Dios para nosotros, pero debemos saber que sus planes no son los nuestros: sus planes son mucho más sublimes.

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